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II.

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

2.1. Crecimiento Microbiano

A nivel molecular las bacterias precisan de al menos 10 elementos


para producción de hidratos de carbono, lípidos proteínas y ácidos nucleicos,
otros elementos no son tan necesarios pero forman parte de enzimas y
cofactores (Prescott, 2004).

Las moléculas de nutrientes, con frecuencia no pueden atravesar


por difusión pasiva las membranas plasmáticas selectivamente permeables.

En este caso deben ser transportadas por uno de los tres


mecanismos principales de transporte que comprenden la participación de
proteínas transportadoras (Prescott, 2004).

La célula bacteriana es esencialmente una máquina que es


capaz de duplicarse a sí misma. Los procesos sintéticos del crecimiento
celular bacteriano implican no menos de 2000 reacciones bioquímicas. Algunas
de estas reacciones implican transformaciones de energía. Otras, implican la
síntesis de pequeñas moléculas así como cofactores y coenzimas
necesarios para las reacciones enzimáticas (Madigan, et al. 2000)

En la mayoría de los procariotas, el crecimiento de una célula


individual continua hasta que se divide en dos nuevas células, un proceso
llamado fisión binaria (binario, para expresar el hecho de que se forma dos
células a partir de una) (Madigan, et al. 2000).
2.2. Identificación Bioquímica

Una especie bacteriana es una colección de cepas que


comparten características comunes. El metabolismo bacteriano es un
equilibrio dinámico entre biosíntesis (reacciones anabólicas) y degradación
(reacciones catabólicas). Las reacciones catabólica además de proveer las
unidades más pequeñas para los procesos biosintéticos posteriores, provee
la energía “para m anejar” las reacciones biosintéticas (Koneman, 2001).

En este proceso, la energía proviene de la hidrólisis de uniones


químicas es capturada de las uniones fosfato de alta energía del adenosintrifosfato
(ATP). Estas uniones suministran la energía para la activación y la
continuación de otros elementos bioquímicos. Así mismo requieren de la
polimerización de proteínas, ácidos nucleicos, polisacáridos y lípidos (Rico,
2004).

Los anteriores elementos deben encontrarse preformados en el


medio donde se encuentra el microorganismo o deben ser sintetizados por
la propia célula (Rico, 2004)

La capacidad de un microorganismo dado para producir ácido a


partir de una variedad de carbohidratos (p. ej., maltosa, sacarosa, manitol,
manosa, etc.) refleja la capacidad enzimática de estos microorganismos para
convertir inicialmente estos carbohidratos en glucosa, que es el punto de
partida tanto para el metabolismo aeróbico de los carbohidratos como el
anaeróbico (Koneman, 2001).

En general muchas pruebas empleadas en microbiología


involucran la detección de productos finales del metabolismo bacteriano en
medios de cultivo líquido agotados, tanto por medio de indicadores de pH
presentes en el medio como por cromatografía gas líquido (Prescott, 2004).
Las pruebas bioquímicas consisten en distintos test químicos
aplicados a medios biológicos, los cuales, conocida su reacción, permite
identificar distintos microorganismos presentes. Su sistema de funcionamiento
generalmente consiste en determinar la actividad de una vía metabólica a partir
de un sustrato que se incorpora en un medio de cultivo y que la bacteria al
crecer incorpora o no (Mandigan, et al. 2000).

Existen gran cantidad de bioquímicas usadas para la


identificación bacteriana, las utilizadas en esta investigación fueron las siguientes

2.2.1. Prueba de Voges Proskauer

La prueba Voges-Proskauer se basa en la producción de


acetilmetilcarbinol o acetoína, un producto final neutro derivado del
metabolismo de la glucosa, que al reaccionar con los indicadores produce un color
rojo; se emplea para diferenciar especies de Bacillus y bacterias entéricas
(Prescott, 2004).

2.2.2. Prueba Rojo de Metilo

Es una prueba cuantitativa basada en el uso de un indicador de


pH, el rojo de metilo, para determinar la concentración del ion hidrógeno cuando
un microorganismo fermenta la glucosa (Koneman, 2001). La validez de la prueba
rojo de metilo depende de una incubación prolongada para permitir que
ocurra la diferencia en el metabolismo de la glucosa (MacFaddin, 2003).

2.2.3. Prueba LIA (Descarboxilación Lisina)

La descarboxilación es el proceso por el cual las bacterias que


poseen enzimas descarboxilasas específicas atacan los aminoácidos en su
carboxilo terminal (COOH) para formar amina o una diamina y dióxido de carbono
(Prescott, 2004).
El aminoácido L-lisina es descarboxilado para formar cadaverina
(una diamina) y dióxido de carbono por la acción de la enzima específica lisina
descarboxilasa. El aminoácido L-ornitina es descarboxilado por la enzima ornitina
descarboxilasa para formar la diamina putrescina y dióxido de carbono. El
aminoácido L-arginina es catabolizado por medio de dos sistemas que pueden
ocurrir de manera simultánea o separada. Estas dos vías metabólicas son el
sistema de la arginina dihidrolasa y el sistema de la arginina descarboxilasa
(MacFaddin, 2003).

También se utiliza el componente citrato amónico férrico para la


detección en la producción de H2S (Prescott, 2004).

En la prueba positiva se observa un color púrpura turbio a


amarillo apagado (el microorganismo produjo cadaverina) y una prueba
negativa se ve un color amarillo brillante, claro (el microorganismo solo fermentó la
glucosa) (MacFaddin, 2003).

2.2.4. Prueba SIM (Producción de sulfuro de Hidrógeno)

Esta prueba tiene tres própositos:

1. Determinar si la bacteria a través de Triptofanasas puede degradar el


Triptófano a indol.

2. Determinar si hay producción de H2S a partir de aminoácidos azufrados.


3. Determinar si la bacteria es móvil.

La presencia de anillo rojo muestra la presencia de indol, es


decir, el triptófano fue degradado, presencia de un precipitado negro muestra
la producción de H2S y movilidad difuminación de la bacteria hacia los lados
(Prescott, 2004).

2.2.5. Prueba TSI (Agar con azúcar triple y hierro)


El agar TSI es un medio de cultivo diferencial. Para la
determinación de fermentaciones de tres hidratos de carbono (glucosa, lactosa y
sacarosa), la producción de CO2 al fermentar los hidratos de carbono y la
determinación de la producción de H2S. Además contiene sulfato amónico ferroso
y tiosulfato sódico (Prescott, 2004).

La fermentación tiene lugar tanto en aerobiosis como


anaerobiosis. El monosacárido glucosa es catabolizado inicialmente por la vía
metabólica anaerobia de Embden-Meyerhof-Parnas, usada por aerobios y
anaerobios para producir el intermediario clave ácido pirúvico. El ácido
pirúvico es degradado luego a través del ciclo de Krebs por aerobio o
anaerobios facultativos para rendir CO2, H2O y energía (Koneman, 2001).

Se emplea para identificar los microorganismos entéricos por su


capacidad de fermentar la glucosa, la lactosa o la sacarosa, y liberar
sulfuros de sulfato amónico o del tiosulfato sódico (Prescott, 2004).

2.2.6. Prueba de Citrato

El citrato de sodio es una sal del ácido cítrico en el ciclo de


los ácidos tricarboxilicos, esta prueba determina si este producto es usado
como única fuente de carbono, por lo tanto el medio utilizado no debe tener
proteínas e hidratos de carbono como fuentes de carbono. Se detecta por la
producción de subproductos alcalinos, puesto que el citrato de sodio es un anión,
la única fuente de nitrógeno es el fosfato de amonio que puede convertirse en
amoniaco produciendo hidróxido de amonio (NH4OH) (Konem an, 2001).
En medio citrato de Simmons si se observa un intenso color
azul en el pico de flauta la prueba es positiva y si el medio conserva el mismo
color inicial (verde) la prueba es negativa (MacFaddin, 2003).

2.2.7. Prueba de Ureasa

El sustrato urea, una diamina del ácido carbónico, a menudo se


designa como una carbamida. Todas las amidas son hidrolizadas con
facilidad (MacFaddin, 2003).

Los microorganismos que poseen la enzima especifica ureasa


hidrolizan la urea, con la cual se libera moléculas de amonio como producto
final, virando a rojo violeta el indicador rojo de fenol (anaxo1) (Koneman, 2001).

Al desdoblar la urea en amoniaco también hay liberación de


CO2, se utiliza para diferenciar géneros como: Proteus, Klebsiella
pneumoniae y bacterias entéricas (Prescott, 2004).

2.3. Teléfonos públicos son focos de transmisión de enfermedades

Pueden ser un foco de transmisión de enfermedades transmisibles o


infectocontagiosas provocadas por hongos, bacterias, parásitos y virus.

Pese a que cada vez son menos los usuarios que acuden a las
casetas de teléfonos públicos de monedas o tarjeta, la falta de higiene en los
equipos auriculares es un común denominador, pues constantemente se
encuentran descompuestos, rayados, con chicles masticados, etc.

Martínez López explicó que una enfermedad transmisible es aquella


que puede pasar de una persona a otra, ya sea por contacto directo, o indirecto,
como en éste caso, cuando una persona enferma ha usado determinados objetos
y que posteriormente una persona sana tiene contacto con la pieza.

Los agentes patológicos que puede ingresar por esta vía al organismo
van desde virus, bacterias, hongos, e incluso algunos parásitos.

Las enfermedades más recurrentes por esta causa son las


provocadas por los virus, seguidos de las bacterias, causando enfermedades en
las vías respiratorias altas, como la gripe.

También enfermedades gastrointestinales, como la diarrea e incluso la


amiba se pueden contagiar por éste fenómeno.

Cuando una persona habla por teléfono público, pequeñas partículas


de saliva quedan en el aparato, y por consiguiente agentes patógenos. En la
actualidad se comercializan toallitas húmedas, así como gel que contienen
sustancias antibacteriales para desinfectar, reduciendo la posibilidad de contraer
agentes microbianos.