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Meditaciones, el alma, el cuerpo, Dios, la verdad, las dudas, los sentidos....

¿Qué serán todas estas cosas? ¿Tendrán alguna relevancia? Veamos...

Cogito, ergo, sum = Pienso luego existo. Primera verdad indudable, el primer principio de la nueva
filosofía. El cogito es la primera verdad (¿?) en el orden del conocimiento; y ello en dos sentidos: por
una parte, porque es la primera verdad a la que llegamos cuando hacemos uso de la duda metódica,
y en segundo lugar, porque a partir de ella podemos fundamentar todas las demás. Viene a ser el
axioma básico a partir del cual desarrollar toda la filosofía como un sistema de conocimiento
absolutamente fundamentado.

Res extensa = Realidad material o extramental

Se dice que cuando no piensas no existes, como que estás perdido en la nada misma, tu cuerpo está,
pero ¿Realmente estás en este plano terrenal? . También se habla mucho de los sueños, ¿Quién
está seguro que lo que soñaste no lo estás viviendo en verdad?

¿Estás viviendo en un sueño?

En la primera meditación Descartes se propone a dudar de todas sus opiniones antiguas (vetus
opinio, en Latín) , y empezar de cero hasta encontrar una verdad indudable sobre la que
fundamentar el conocimiento entero. Con este objetivo se aparta del mundo, se recluye en una
habitación y se confía sólo a su pensamiento. Como resultado esta meditación es un fiasco total.
Descartes no encuentra esa verdad indudable que tanto buscaba. Empieza dudando del
conocimiento de los sentidos y se da cuenta de que no se puede fiar de ellos Por otro lado tampoco
hay un criterio absolutamente indudable con el que distinguir cuándo estoy soñando de cuándo
estoy despierto, porque hay muchos sueños que cuando los tienes parecen muy reales. Así que los
sentidos no pasan el examen de la duda, porque no puedes estar seguro de que el mundo que te
muestran los sentidos realmente exista. Descartes tiene dos tipos de duda la metódica y la
hiperbólica, esta es la duda llevada al extremo, a la exageración.

Segunda meditación; Descartes se topa con una verdad indudable, si yo dudo estoy seguro de que
dudo, nadie me puede engañar de eso, pero, además, si yo dudo eso significa que pienso, y si yo
pienso es porque existo (Cogito sum). Y yo existo como cosa pensante, como ¨res cogitans¨. Yo
existo, pero, ¿Qué soy?, una cosa que piensa (por el momento), porque el cuerpo Descartes lo
desecha con todo el mundo sensible, yo no puedo estar seguro de que mi cuerpo exista. Sólo estoy
seguro de que existo como cosa que piensa. Y de aquí empieza la distinción entre alma y cuerpo que
será la base del dualismo cartesiano. La intermitencia del cogito es un problema que Descartes no
resuelve todavía en esta meditación. El cogito sólo existe cuando piensa, cuando no piensa no sé si
existe, sólo cuando demuestre en las meditaciones posteriores la existencia de Dios podrá afirmar
que existo también cuando no pienso. En síntesis, en esta meditación se descubre que yo existo,
pero aún no se sabe si existe algo fuera de mí, es decir, por el momento estoy solo.

Tercera meditación; Descartes mira dentro de sí mismo y encuentra tres tipos de ideas: Las ideas
innatas, que son las que creo que han nacido conmigo mismo; las ideas adventicias, que son las que
creo que me vienen de fuera, y las ideas facticias, que son las que invento o construyo yo mismo. A
partir de aquí hay dos argumentos para demostrar la existencia de Dios, el primero dice que
encuentro en mí la idea de un dios perfecto, infinito, y que esta idea no puede provenir de mí. No
puede ser facticia, no la puedo haber inventado o construido yo, porque yo soy sustancia finita. La
idea de infinito sólo la puede haber puesto en mí una sustancia que sea igual de infinita, es decir,
Dios. Dios es, por tanto, la causa de la idea de infinito que yo encuentro en mí. Dios es la única
explicación de que yo, que soy una sustancia finita, tenga en mí una idea de infinito. El segundo
argumento dice que yo no podría existir si no existiera Dios. Como soy una sustancia imperfecta y
finita no me he creado a mí mismo y soy consciente que no he existido desde siempre. Entonces
Dios no sólo causa la idea de infinito que tengo en mí, sino también causa de mí. Dios es la única
explicación de que yo exista. Este Dios que está descubriendo, además es perfecto, por lo tanto, es
totalmente bueno y no puede ser engañador.

Cuarta meditación; Es como un pequeño paréntesis y Descartes lo dedica a explicar que cómo puede
ser que Dios, que es bueno, por otro lado, exista el error. Aquí explica que tenemos dos facultades:
la inteligencia y la voluntad y que, si bien la inteligencia es finita, la voluntad en cambio es infinita.
Por decirlo de algún modo, la voluntad es más larga que la inteligencia. El error entonces sucede
cuando mi voluntad quiere correr más rápido que mi inteligencia y no se atiene a los límites que la
inteligencia le pone. (Ejemplo; si la inteligencia es la manga y la voluntad es el brazo, el error sucede
cuando estiras más el brazo que la manga). Pero esto dice, Descartes, no tiene nada que ver con que
Dios sea malo y me induzca al error, sino que es culpa de la voluntad, que no se atiene a los límites
del pensamiento. Además, Dios, que es bueno, me ha dado un método para evitar el error, que
consiste en las cuatro reglas de Descartes (libro).

Quinta meditación; Descartes presenta un tercer argumento de la existencia de Dios. Este


argumento se llama el ¨argumento ontológico¨ y es el siguiente; La idea de Dios implica,
necesariamente su existencia, ¿Por qué?, porque la idea de Dios es la idea de un ser sumamente
perfecto y un Dios que no existiera sería un dios imperfecto porque te faltaría una perfección; la
existencia. Si se piensa bien no se puede pensar en Dios como inexistente porque la idea Dios es
inseparable de la idea existencia. A la esencia de un ser sumamente perfecto le competen todas las
perfecciones: entre ellas, la existencia. Pero estrictamente hablando no puedo pensar en Dios sin la
existencia, igual que no puedo pensar en un cuadrado de cinco lados. La idea de Dios implica,
necesariamente, la existencia y este Dios, como es perfecto, no nos puede engañar porque es
bueno. Ahora que sé que Dios existe y no me engaña, me puedo fiar de mis conocimientos, por lo
tanto, Dios se vuelve la garantía de mi conocimiento.

Sexta meditación; En esta meditación Descartes recupera el mundo sensible y lo hace del siguiente
modo: Como ya ha demostrado que Dios existe y que no nos engaña, me puedo fiar de los datos de
mis sentidos siempre y cuando aplique el método de las cuatro reglas, sería contrario a la verdad
divina que las ideas que yo percibo como recibidas de un exterior no se correspondieran con nada
real exterior a mí mismo. Como estas seguro de que Dios no te engaña, dudar de la existencia del
mundo externo y de mi cuerpo es exagerado. Una tesis bastante curiosa que aparece casi al final de
esta meditación es que, aunque tengo que ir con cuidado con mis juicios y no precipitarme, en lo
esencial me puedo fiar de lo que la naturaleza me enseña porque la naturaleza, considerada en
general no es otra cosa que Dios mismo, y Dios no me engaña.

De estas meditaciones conseguimos tres sustancias: La ¨res cogitans¨ que soy yo, la sustancia
pensante finita. La ¨res infinita¨ que es Dios, la sustancia infinita; y ahora ha deducido la existencia
de la ¨res extensa¨, que es la realidad material o extramental.

Importancia del alma

Descartes defiende un dualismo antropológico, como el que vimos en Platón, aunque con una
diferencia, para los griegos el alma era tanto el pensamiento como el principio vital lo que hacía que
el cuerpo estuviese vivo y por lo tanto, consideraba que el cuerpo y el alma tenían que estar juntos,
sin embargo, para Descartes el alma sólo es el pensamiento, no es el principio de vida, él cree que el
cuerpo no necesita de nada que los anime ya que son simples mecanismos como puede ser el
funcionamiento del reloj. Esto sólo ocurre en los seres humanos, ya que, Descartes considera que los
animales no tienen alma y, por lo tanto, son como simples máquinas. El pensamiento se ocupa
principalmente de pensar, pero también se ocupa del entendimiento, de la voluntad y de la
imaginación, éste no está sometido a ninguna ley física por lo que es completamente libre, sin
embargo, el cuerpo es una materia tridimensional perceptible por los sentidos y que no es la causa
de su propio movimiento ya que depende de las leyes físicas por lo que no tiene libertad. Al separar
radicalmente el cuerpo y el pensamiento, Descartes se da cuenta de que tiene que haber algún tipo
de conexión entre ellos ya que trabajan de una manera coordinada, el alma influye al cuerpo a
través de la voluntad y el cuerpo influye sobre el alma comunicándole las sensaciones y la
información que sacamos a través de los sentidos. Para intentar explicar esto, Descartes escribe una
obra llamada ¨Tratado del ser humano ¨ en la que explica la relación que tienen el cuerpo y el alma,
pero de una manera que las dos realidades sigan totalmente separadas. Empieza diciendo que el
alma está ubicada en el centro del cerebro en un órgano que se llama glándula pineal, desde ahí el
alma mueve a los espíritus animales que eran como unos cuerpos muy pequeños que transmitían la
información del pensamiento al resto del cuerpo, y eso también pasaba a la inversa, a través de los
espíritus animales el cuerpo conseguía transmitir las sensaciones captadas por los sentidos hasta la
glándula pineal y por lo tanto hasta el alma. Entonces el cuerpo y el alma se relacionan entre sí, pero
son dos realidades totalmente separadas de naturaleza distinta, por lo tanto, Descartes defiende un
dualismo interaccionista, en el que el ser humano comparte el cuerpo y el pensamiento, que son dos
sustancias totalmente diferentes unidas en un sólo cuerpo. (res extensa).

Teoría del conocimiento

Hume coincide con Locke al afirmar que la experiencia es la única fuente de conocimiento y que
todos los contenidos de nuestra mente proceden de los datos de los sentidos. Hume precisa que los
elementos del conocimiento son impresiones e ideas. Hume distingue dos elementos del
conocimiento humano; las impresiones y las ideas. La diferencia entre ellas es el grado de fuerza y
viveza con la que golpean la mente. Las ideas son mucho más débiles y menos poderosas y la
impresión es más fuerte y vívida.

Impresiones: Se trata del conocimiento por medio de los sentidos, percepciones que se presentan a
la mente con mayor fuerza y vivacidad

-Sensaciones: Por causas desconocidas. (los objetos). -Reflexiones: Nuestros estados internos.
(los deseos).

Ideas: Representaciones, imágenes o copias de impresiones, en el pensamiento, más débiles, menos


vivas que estas.

-Simples: Recuerdos de una impresión. -Complejas: Producto de la imaginación. (autor;


Pp)

David Hume no aceptaba las ideas innatas, no creía en Dios y limitaba nuestro conocimiento acerca
del mundo a aquello que podemos conocer sólo por medio de la experiencia sensorial, es decir, a
través de los sentidos. Lo que Hume proponía era que todas nuestras ideas simples en su primera
aparición se derivan de impresiones simples, que son correspondientes a ellas y a las que
representan exactamente. Aquí se puede ver un dilema sobre la ¨sustancia¨, ya que, para Hume, la
sustancia no era más que fantasía porque no tenía una impresión sensorial. Entonces empezó a
preguntarse cómo poder percibir a esa ¨sustancia¨ física. De ahí Hume encontró que muchos
filósofos llamaban a esa sustancia ¨mente¨ y dedujo que esto eran un montón de percepciones.

Hume nos propone lo siguiente:

El origen, de muchos de nuestros principios radican en los sentimientos no en la razón.

La razón, aunque es útil para revelar la conexión abstracta de las ideas es inútil para motivar nuestro
comportamiento.

Los conceptos que no tienen su origen en la experiencia sensorial, nunca podrán conducirnos hacia
el conocimiento.

Si algo no existe inicialmente no puede existir después como una idea.

Kant ¨Crítica de la razón pura¨

Kant distingue entre dos juicios: Los juicios analíticos y los juicios sintéticos.

Los juicios analíticos son aquellos cuyo predicado está contenido en el concepto del sujeto; ejemplo:
Un triángulo tiene tres lados, tener tres lados es precisamente lo que significa ser un triángulo. El
predicado está contenido en el sujeto, este tipo de juicios es a priori, es decir, son independientes de
la experiencia, porque para verificarlo no necesito acudir a una fuente distinta del mismo juicio, con
el concepto de sujeto ya tengo suficiente, porque en él ya está incluido el predicado. Pienso en qué
significa y ya está. Como son independiente de la experiencia estos juicios tienen universalidad y
necesidad, que son dos características que a Kant le van bien. El problema es que, son juicios
universales y necesarios, pero no nos añaden ningún tipo de conocimiento porque todo lo que
decimos en el predicado está contenido en el sujeto. Son juicios, como mucho, explicativos o en
términos técnicos kantianos, en síntesis, el predicado no añade nada nuevo al sujeto.

Los juicios sintéticos, en cambio, son aquellos en los que el predicado sí aporta algo nuevo al sujeto,
es decir, son aquellos juicios que sí nos aportan conocimiento. (El predicado da información que no
está en el predicado). El problema es que por lo general los juicios sintéticos son empíricos o a
posteriori, es decir, que dependen o se fundamentan en la experiencia, y Hume ya nos enseñó que
de la experiencia o se puede derivar nunca necesidad ni universalidad. LA experiencia sólo nos
muestra casos particulares y contingentes. El problema de los juicios analíticos es que, a pesar de ser
universales y necesarios, no nos añaden conocimiento, y el problema de los juicios sintéticos a
posteriori es que, a pesa de añadirnos conocimiento, son sólo particulares y contingentes. Ninguno
de estos dos tipos de juicios sirve para fundamentar una ciencia que, precisamente lo que pretende
es añadir conocimiento que sea universal y necesario, por lo tanto, el problema para Kant va a
consistir en fundamentar la posibilidad de hacer juicios que nos aporten conocimientos (juicios
sintéticos), y a la vez que ese conocimiento sea universal y necesario (juicios a priori).

Para Kant el conocimiento ya no es la abstracción de una forma que existe en la realidad sino, el
encuentro entre las categorías a priori del pensamiento y la experiencia de las intuiciones sensibles,
la forma ya no es algo que pertenezca a la realidad que el sujeto descubre, sino, algo del sujeto de
sus estructuras a priori que el sujeto impone sobre los datos de los sentidos, la condición, por tanto,
para que haya conocimiento es que las formas a priori del sujeto puedan aplicarse a los datos de la
experiencia.

Kant habla de tres niveles de formalidad dentro del sujeto. El nivel de la sensibilidad que estudian la
estética trascendental, el nivel del entendimiento que estudia en la analítica trascendental, y el nivel
de la razón que estudia en la dialéctica trascendental a la sensibilidad le correspondían las formas a
priori del espacio y de tiempo, que no son algo de la realidad, sino que, son las maneras, son los
recipientes con los que el sujeto recibe y ordena los datos de las intuiciones empíricas, en este nivel
Kant demostraba que las matemáticas son una ciencia en el entendimiento lo que encontramos son
las categorías, que de nuevo no son algo de la realidad, sino que, son las formas que el sujeto aplica
a lo conocido en el nivel inferior en el nivel de la sensibilidad para seguir ordenándolo y unificándolo,
en este nivel quedaba demostrada la física como ciencia.

Esta corriente filosófica es bastante crítica, no se queda atrás con las dudas y tratan de investigar los
límites de la razón, por lo cual, van moldeando el ser humano con sus postulados. Ponen la
metafísica como un pilar de sus investigaciones a través de la ciencia. Dentro de esta filosofía se
divide lo empírico con lo transcendental. Con todo esto de la ciencia pues surgen los juicios, como
los juicios analíticos, sintéticos, a priori, posteriori y los sintéticos a priori, éste último
supuestamente amplia nuestros conocimientos. Si nos ponemos a pensar, todo gira en una filosofía
dogmática, científica y que buscan conocer, ampliar sus horizontes y resolver dudas del ser humano.

En conclusión, podemos decir que, estos tres filósofos tienen sus diferencias como lo es su ideología,
Descartes creía en Dios, Hume lo negaba rotundamente, ya que según él no podía existir, y Kant no
niega la existencia de Dios, pero dice que la razón no puede llegar a él ya que no se puede percibir la
sensibilidad. Todas estas ideas de estos filósofos tienen su cierta lógica, aunque sea un revoltijo de
ideas diferentes se llegan a complementar en cierto punto.

Constanza Codoceo Pizarro.

Paralelo 1.

Historia de las Ideas.

El ensayo posee una completa exposición conceptual. No obstante, el ensayo, en general, carece de
una dimensión reflexiva.

Además, el ensayo carece de un sistema de citas que haga diferenciar las voces autorales. Este
aspecto es sumamente importante

CALIFICACIÓN FINAL: 5,0