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HUMANIDADES

TEMA
“ETICA PROFESIONAL Y COLEGIOS PROFESIONALES”

Integrantes:
 AGUIRRE JULCA, Nataly
 CASTILLO TOLENTINO, Zayra
 GIL ORTEGA, Solange
 PEREZ MENDOZA, Yazú

Docente:
Hugo Florián Orchessi

TRUJILLO – PERÚ
2018-1
INTRODUCCIÓN

En el presente informe buscamos analizar la práctica de una buena ética profesional y


de cómo nos podemos desempeñar y algunos aspectos para ir mejorando como
futuros profesionales. La ética profesional, por ende, nace de un trabajo al servicio de
los demás. Ésta se debe vivir a cada una de las situaciones afrontadas en nuestra vida
(social o laboral), permitiendo así la búsqueda de la excelencia profesional a través de
la honestidad y responsabilidad.
De esta forma, entendemos que la ética profesional es parte de la conciencia
individual, que se manifiesta en un comportamiento social responsable a cerca de los
deberes de una profesión, después de haber asumido un código de ética conocido o
escrito, mediante un proceso de socialización, manteniendo el equilibrio entre lo
personal y social que permite estudiar, aplicar, y resolver problemas profesionales con
la mejor competencia y rectitud posibles. Es por esto que el compromiso que tenemos
como integrantes de este trabajo proporcionar información de nuestro tema y además
de concientizar a nuestros compañeros de estudio.

Aguirre Julca, Castillo Tolentino, Gil Ortega, Perez Mendoza


I. Las profesiones

El sociólogo alemán (Weber, 1985) denominó a la profesión como: “La actividad


especializada y permanente de un hombre que, normalmente constituye para él una
fuente de ingresos y, por tanto, un fundamento económico seguro de su existencia”.
Sin embargo, ésta definición adopta dos características de las profesiones: carácter
individual, como medio de subsistencia para la persona y económico, pese a ello otros
autores han señalado que ese enfoque es muy limitado, ya que no precisa los fines y
la actividad social de las profesiones. En este extremo la filósofa española, Adela
Cortina hace tres observaciones de dicha definición:
i) La finalidad de la profesión no se limita a la “fuente de ingresos”, como
finalidad subjetiva, sino que tiene su propia finalidad, que le da sentido y
legitimidad social a la profesión.
ii) La profesión, además de ser una actividad individual, es colectiva, que
expresa una cierta comunidad profesional que tienen los mismos fines,
utilizan un lenguaje común, emplean métodos semejantes y con ethos
(carácter, modo de ser) personal, también existe en ethos de la profesión.
iii) Por lo anterior, “el ingreso en una actividad y en una comunidad
profesional determinadas al profesional de una peculiar identidad, genera
un sentido de pertenencia” (Cortina, 2000, 15)
Sin embargo, la idea de profesión tal como hoy la conocemos nace en el mundo
moderno y especialmente con la Reforma protestante. Como nos recuerda Max
Weber, los términos Beruf y calling, que traducimos como “profesión”, nacen con
las traducciones protestantes de la Biblia, pero no tanto del espíritu del texto
original como del espíritu del traductor. La profesión es la misión impuesta por Dios
a cada uno de los hombres, la tarea que les encomienda en el mundo; por eso
deben ejercerla, no por interés egoísta, sino por mandato divino, y están obligados
a ser excelentes en su ejercicio.

La idea de que el profesional no se sirve a sí mismo, sino a una tarea que le


trasciende, y que debe ejercerla de forma excelente, permanece, pues, en el
mundo moderno.

Así mismo, la profesión buscar realizar un bien o finalidad, que es indispensable


para la vida social, cuya realización exige hábitos o excelencia del sujeto, y
además la actividad profesional no es una actividad aislada sino comunitaria, lo
que conlleva a una identidad profesional.

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Antonio Peinador, ha clasificado a las profesiones teniendo en cuenta dos criterios:
por la razón de la actividad y por razón de los fines (Peinador, págs. 8-10) .

➢ Por la actividad:
− Manuales: Predomina el trabajo corporal. También denominada
oficios.
− Liberales: Predomina el trabajo de la inteligencia. Denominada
profesión.
➢ Por los fines:
− Plano inferior: Cocinero, sastre, artesano, etc.
− Plano superior: Técnicos e investigadores, comerciantes, banqueros, etc.

▪ Derecho al cultivo progresivo e ilimitado de la inteligencia: científico,


filósofo, artista, pedagogo, etc.
▪ Derecho a vivir como individuos y miembros de la sociedad dentro del
orden jurídico y moral: político, sociólogo, abogado, juez, notario,
novelista, etc.
La profesión como actividad con finalidad

La actividad profesional es una actividad social que contiene fines o bienes internos,
es decir que los fines le dan orientación y sentido a las prácticas profesionales, cuya
importancia de los fines se puede encontrar en la definición de “profesión” señalada
por Antonio Peinador:

La profesión es: “La aplicación ordenada y racional de parte de la actividad del hombre
al conseguimiento de cualquiera de los fines inmediatos y fundamentales de la vida
humana” (Peinador 1962, 2).

Entonces, la profesión está orientada hacia un fin noble, es decir el servicio a los
demás: el curar, enseñar informar, etc.; Las profesiones no tienen sentido en sí
mismas sino por los bienes internos que conllevan a una función social,; el bienestar
común. De esa manera, el profesional es aquel hombre “… puesto al servicio de los
demás, dentro del engranaje social, actuando con carácter público y
comprometiéndose, en cuanto responsable de sus actos, ante Dios y ante su
conciencia; y además, ante aquellos a quienes sirve y de quienes se beneficia por ley
de reciprocidad” (Peinador 1962, 7).

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La profesión como actividad comunitaria

Las profesiones son expresiones de la “actividad humana cooperativa”, es decir las


prácticas profesionales son comunitarias. Esto por lo menos en tres sentidos:

Primero, porque el profesional comparte con otros profesionales un lenguaje común,


un método y hasta un modo de ser. Ejemplo. El sociólogo que dicte cursos de
especialidad para administradores. Ello sólo se admite cuando este profesional
también tenga formación de administrador.

Segundo, la comunidad profesional se convierte en el referente del individuo


profesional, porque le da identidad y pertenencia. Ejemplo, identidad religiosa,
política, también identidad profesional.

Tercero, la comunidad de profesionales hace suya la tarea de realizar la finalidad de


dicha práctica, es decir que las profesiones sirven a la sociedad para realizar bienes
específicos de forma institucionalizada. Por ello, los profesionales forman
corporaciones, colegios.

La idea de profesión se seculariza y queda la noción de que el profesional realiza una


misión en el mundo, aunque ya no divina, junto con los demás profesionales que
persiguen una misma meta, pues ahora los profesionales forman corporaciones,
collegia, y en esta naturaleza corporativa de las profesiones se encuentra el germen
de algunos de los grandes servicios que pueden prestar a la sociedad.

La profesión como expresión de la sociedad civil

La sociedad civil como expresión de las actividades económicas, hoy está compuesta
básicamente por el mercado y que sea lo único que hace frente al espacio político.

La sociedad civil también está en el ámbito de las actividades profesionales, la opinión


pública, las asociaciones cívicas, y sin duda las organizaciones económicas y
políticas, por lo que, las profesiones juegan un papel importante en la sociedad civil,
por ello su necesidad de afirmarse como espacio público diferente de las actividades
económicas y de las políticas. Es importante el espacio profesional en la sociedad
civil que sin ella ninguna actividad política o empresarial podría realizar sus actividades
con óptimos resultados.

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II. ÉTICA, ÉTICA APLICADA Y ÉTICA PROFESIONAL

ÉTICA

La Ética es considerada una de las ramas de la filosofía más importantes. Está ligada
estrechamente con conceptos como la moral, y se destaca al momento de tomar
decisiones porque “tiene que ver con el proceder de los hombres en relación a su
conciencia y responsabilidad” (Gurria, 1996, p.37) además de su comportamiento.

Aristóteles dio la primera versión sistemática de la ética. Es el compromiso efectivo del


ser humano que lo debe llevar a su perfeccionamiento personal. Es el compromiso que
se adquiere con uno mismo de ser siempre más persona. Se refiere a una decisión
interna y libre que no representa una simple aceptación de lo que otros piensan, dicen
y hacen.

La ética es percibida por muchos autores de diversas maneras, pero como aseguran
Ramos (1996) y Cañas (1998) su finalidad es encontrar el bien, estudiando los
fundamentos, causas, y razones de lo bueno y lo malo de la conducta humana. Esto
implica una reflexión de los actos morales y una revisión crítica sobre la validez de
dicha conducta.

ÉTICA APLICADA

Consiste en la aplicación de principios éticos a un sector de la actividad humana,


como, por ejemplo, a los negocios y las finanzas; a la biología y biotecnología; a la
dinámica parlamentaria, a la educación, a los deportes y a otros muchos quehaceres
contemporáneos. Se trata de una reflexión apegada a las prácticas.

Si se dice aplicación, hay que hacer la salvedad de que no se trata de traer los
principios éticos teóricos desde un nivel superior, a un nivel práctico inferior en una
sola dirección. En realidad, la reflexión sobre las prácticas de los sectores concretos
ha influido e influye en la teoría ética. Esto es: la relación entre teoría y práctica es
fluida y se desarrolla en ambas direcciones.

La reflexión que encara la ética aplicada se ha mostrado como necesaria, e incluso,


como imprescindible en muchos sectores de actividades. Las nuevas tecnologías, las
nuevas realidades sociales, y otras muchas novedades o cambios producidos en la
vida de las personas, las sociedades y las naciones, presenta un cúmulo de casos que
necesitan ser juzgados desde el punto de vista ético a fin de detener los daños que las

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malas opciones ocasionan a las vidas de las personas, a los ambientes, a la
convivencia. Y necesitan preverse consecuencias que podrían ser irreversibles. La
ética aplicada está ahí para alertar donde la ciencia, la tecnología o la política no
saben, no quieren o no pueden resolver qué decisiones son correctas o no.

La ética aplicada trabaja mucho sobre casos. Los análisis a fondo son ejemplares, por
un lado. Pero por otro, de entrada se sabe que se trata de un caso concreto y no de
una generalización validada. El ejemplo ilumina, pero no determina. Es un
procedimiento con un significativo grado de modestia, aunque no renuncie al rigor. Es
un procedimiento de gran valor didáctico. Algunos “casos” se construyen, no como
casos estrictamente reales, sino como situaciones típicas que sirven para plantear
problemas.

La ética aplicada se enfrenta a tres dificultades: No puede ser una moral más, no hay
ninguna ética aceptada por todos, cada ámbito de aplicación es peculiar.

ÉTICA PROFESIONAL

Según Hortal (2004) la ética profesional debe ser parte de la formación general y
básica de todo aspirante a profesional y de quienes ejercen cualquier tipo de actividad
formativa.

La ética profesional es una parte de la ética aplicada que se refiere al sector específico
de las prácticas profesionales en alguna actividad. Se relaciona con los bienes a los
que aspira profesión de que se trate, a los valores que debe cultivar, y a las virtudes
que conviene cultivar a los sujetos involucrados.

Resulta necesario, diferenciar la ética profesional de un código profesional. Un código


profesional es un conjunto de normas que, o bien pertenecen a la tradición de una
profesión, o bien fueron acordadas por alguna entidad asociativa que el conjunto de
los profesionales en ejercicio considera representativa. Un código forma parte de cierta
obligación que contrae el profesional, no solo frente a sus colegas, sino también a un
ente representativo; incluso, frente al Estado en casos en que este intervenga en la
regulación de la profesión. Pero, La ética profesional es mucho más que un código
profesional. Se trata de un conjunto de normas que el profesional asume libremente
como camino en el ejercicio de su profesión, a fin encontrar en ella su propia
realización como persona moral, y hacer de ella el lugar en que practica sus valores y
ejercita sus virtudes en bien de otras personas involucradas.

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La ética de las profesiones pretende orientar la acción de los profesionales para que
se mantengan “altos de moral” en el sentido de Ortega y Gasset, y no
“desmoralizados”. De ahí que el verdadero carácter profesional se oponga
frontalmente a ese ethos burocrático que se conforma con cubrir los mínimos legales.
La burocratización de las profesiones, y el corporativismo que a menudo manifiestan
los profesionales están minando la confianza que la sociedad deposita en estas
instituciones.

III. DEONTOLOGÍA PROFESIONAL:

La deontología o teoría deontológica se puede considerar como una teoría ética que
se ocupa de regular los deberes, traduciéndolos en preceptos, normas morales y
reglas de conducta, dejando fuera de su ámbito específico de interés otros aspectos
de la moral. Según Jeremy Bentham quien en su obra Deontología o Ciencia de la
Moral (1834) delimita el campo de la disciplina de la deontología, la que para muchos,
hoy en día vendría a ser una rama de la ética. Bentham la ubicaría como aquel campo
de sistematización, cuyo objeto y dominio comprende aquellas acciones humanas que
escapan o están más allá del imperio de la ley, siendo su ámbito el de la moral,
específicamente el de la preocupación por lo que debe hacerse, lo que implica que
dichas pautas deben estar previamente estipulados y compartidos en una comunidad
específica. Veamos lo que Bentham dice de la deontología: La palabra Deontología se
deriva de los dos vocablos griegos, λό δεον (lo que es conveniente) y λογία
(conocimiento); que es como si dijéramos, el conocimiento de lo que es justo y
conveniente. Este término aquí se aplica á la moral, es decir, á aquella parte del
dominio de las acciones que no está bajo el imperio de la pública legislación. En
cuanto arte es, lo que es conveniente hacer; en tanto ciencia, es conocer lo que no
conviene hacer en toda ocasión. (1836:49)

Estos deberes, es habitual que se plasmen en códigos, códigos de ética que rigen la
actuación de los representantes de la profesión (colegiados) con el fin de que a través
del buen hacer se obtengan resultados deseables. Cuando se habla de deontología
profesional se entiende por tal los criterios compartidos por el colectivo profesional
convertidos en un texto normativo, un código deontológico. La deontología profesional
es por tanto una ética aplicada, aprobada y aceptada por el colectivo profesional, lo
que entraña un código de conducta, una tipificación de infracciones, un sistema de
recepción y análisis de consultas, propuestas o quejas, un procedimiento de
enjuiciamiento, y finalmente, si procede aplicarlo, un sistema de sanciones.

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De manera comparada, la ética se encarga del bien, mientras que la deontología lo
hace de los deberes. El bien se propone como horizonte, consecuentemente hay un
permanente acercamiento y replanteamiento de lo que ese bien exige y no sería
conmensurable en normas definitivas, por ello que el bien funge como motivador de
proyectos y compromisos, como el de los profesionales

Sin embargo, no todo lo que la deontología paute como norma procede


exclusivamente del bien ético. Así, por ejemplo, la deontología profesional, y esto
parecen confirmarlo muchos códigos morales profesionales, incluyen deberes
atendiendo más al profesional (su perfil o carácter) que al bien intrínseco de la
profesión. En suma, mientras la deontología exige actuaciones, la ética propone y
exige motivaciones (Hortal, 2004: 193-195).

Esclarecido el ámbito de la deontología y enfatizada la demarcación con la ética, se


debe asumir que la deontología profesional

formula ante todo los deberes y obligaciones del profesional, aquello que hay que
exigir de todo profesional en el desempeño de sus funciones profesionales. Lo normal
es que dichas obligaciones hayan sido escritas, recogidas en un código escrito y
aprobado por el colectivo (Colegio) profesional. (Hortal, 2004: 193)

Diferencias entre ética profesional y deontología

Una de las diferencias cuando hablamos de "ética" y "deontología" es que la primera


hace directamente referencia a la conciencia personal, mientras que la segunda
adopta una función de modelo de actuación en el área de una colectividad.

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Objetivos:

Todo profesional está y debe estar sometido a controles sociales más o menos
rigurosos que permitan exigirle responsabilidades de muy diversa índole en relación
con sus actos, de ahí la necesidad de establecer unos principios éticos.
Independientemente de la propia conciencia, que debiera ser quién más rigiera el
cumplimiento de los códigos morales, existe la figura de los colegios profesionales
para mantener, promover y defender la deontología. Éstos vigilan el cumplimiento de
determinados niveles de exigencia, de competencia y de calidad en el desempeño del
trabajo de sus colegiados. El Estado, al convertir a los colegios profesionales en
corporaciones a través de mecanismos legales, propicia el modo de mantener la
deontología profesional. Les encarga funciones públicas y les dota de la potestad de
imponer una determinada disciplina a todos los profesionales pertenecientes a este
colectivo. Para que se pueda pedir responsabilidad por actuaciones profesionales se
precisan dos requisitos: la independencia y la libertad. El profesional debe ser
independiente en el momento de tomar decisiones y debe ser enteramente libre de
ejecutarlas.

La deontología es de sumo interés para el mundo profesional, y en concreto, para


profesiones que comportan una elevada responsabilidad social (médicos, abogados,
docentes, psicólogos, periodistas…). Esa deontología busca un equilibrio entre un
determinado estilo de vida moral (lo que antes denominábamos êthos o carácter
moral) y un alto nivel de profesionalidad técnico-científica. Esta doble dimensión ha de
tratarse con armonía y equilibrio para una mayor dignificación de cualquier actividad
laboral.

V. Colegios Profesionales.

En varias oportunidades se ha cuestionado la vigencia de los colegios profesionales,


cuyo origen y ciertos rasgos datan de la etapa medieval. Específicamente, se asume
que los colegios fungen como monopolios que extienden habilitaciones para el
desempeño laboral de los profesionales de cierto rubro, deformando la competencia
del mercado. También se arguye que los profesionales ya pasaron por un proceso
formativo y de especialización y que cada quien, según su desempeño, será
reconocido y solicitado por la demanda.

Sin embargo, otra es nuestra opinión. El ejercicio profesional si bien recae en quien la
ejerce, es decir, en el profesional, este ni la representa ni la abarca por completo. Las
profesiones —como ya hemos señalado— surgen como actividades ejercidas en favor

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del bienestar social; el cumplimiento de los fines que persigue son necesarios, e
incluso insustituibles. No es que la profesión se reinvente y se adecue al profesional,
sino que este ha de asumir los retos, la historia e identidad de la profesión. La verdad
que persigue un periodista, la justicia que tiene alerta a los jueces, o la verdad que
busca un investigador de cualquier especialidad, no dependen de cuánto menos o más
se tenga por ingreso económico.

Se le denomina que a todo colegiado se le impone verticalmente un código de


conducta moral, independientemente de las opiniones morales que cada individuo
profesional pudiera tener. Más aun, se le impone juramento solemne, público y ritual.

Esta imposición semejante a la que se da en las órdenes o congregaciones religiosas.


Pero en realidad esto no ocurre, salvo en muy contados casos (como puede ser la
problemática del aborto para médicos colegiados).

No ocurre porque los códigos de ética de los colegios profesionales no imponen


ninguna norma moral en especial sino que dicen en voz alta y a lo largo de una
veintena o treintena de artículos lo que todo ciudadano se impone que hará.
Cualquiera de los códigos de ética podría servir para cualquier colegio profesional
ciudadano común y corriente.

En términos de la ´´MALIGNA´´ de Milton Friedman (ver el capítulo ´´quien protege a


los trabajadores ´´ de su obra libertad para elegir), uno se arriesgará a sospechar que
los códigos de ética de colegios profesionales solo son un buen pretexto para un rito
milenario porque un nuevo miembro se incorpora a una rígida y cerrada organización y
empieza a gozar de los beneficios que se derivan de un monopolio de mercado.

En síntesis los colegios profesionales sirven para autorizar y fiscalizar la práctica


profesional, procurando que llegue a dar un servicio de calidad. Por ello es que los
colegios profesionales son la instancia que autoriza el ejercicio profesional.

La necesidad de los colegios profesionales

 Velar por la buena reputación, imagen y honorabilidad ética de la práctica


profesional.
 Propiciar el enriquecimiento cultural del saber correspondiente a las distintas
áreas de desempeño de una profesión.
 Elaborar normas y protocolos de desempeño en las actividades profesionales.
 Acercar la profesión a la sociedad y viceversa a través de las actividades de
extensión propia de su naturaleza, pero también aportando con proyectos y
recomendaciones especializadas.

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Conclusiones:

o La profesión no es sólo un medio de sustento personal, sino que se enmarca


como una actividad humana con la que se presta a la sociedad, de forma
institucionalizada, un bien específica e indispensable, además, debe contar
con aptitudes requeridas para proporcionar ese bien y debe ser consciente del
servicio que presta.

o El horizonte ético de las profesiones se puede contemplar como la posibilidad


de salir de la crisis de legitimidad que atraviesan volviendo a ganarse la
confianza de la sociedad; para ello los profesionales deben comprometerse a
fondo con los valores de su profesión y ser capaces de cuestionar los hábitos
de dominación que todavía subsisten en muchas profesiones.
o La deontología es uno de los fundamentos de la existencia misma de los
colegios profesionales pues es el instrumento del que se sirven para procurar
la excelencia profesional y controlar y evitar malas prácticas. Esta excelencia
profesional supone una garantía para el colegiado, el usuario, y en definitiva la
sociedad en general.

Bibliografía:

 Cortina. (2000, 15). "10 palabras claves en ètica de las profesiones. Navarra;
Verbo Divino".
 Cortina, A., Conill, J. (2000). El sentido de las profesiones
 Florían, H. & Pérez, J. (2015). Ética o cosmética profesional. Perú: Trujillo.
 Peinador. (s.f.). "Tratado moral profesional". Madrid : 1962.
 Revista de investigación de la facultad de ciencias administrativas,UNMSM
(2003. Lima, diciembre)
 Weber, M. (1985). "La ètica protestante y el espìritu del capitalismo", Buenos
aires; Orbis.

Linkografía

 http://www.abogacia.org/w3/IMG/_article_PDF/article_72.pdf
 http://www.cgcom.es/deontologia

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