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V ERTE X

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REVISTA ARGENTINA DE PSIQUIATRIA

Director: Comité Científico


Juan Carlos Stagnaro ARGENTINA: F. Alvarez, M. Cetkovich Bakmas, R. H. Etchegoyen, O. Gershanik, A.
Director Asociado para Europa: Goldchluk, A. Monchablon Espinoza, J. Nazar, E. Olivera, J. Pellegrini, D. J. Rapela,
Dominique Wintrebert L. Ricón, S. L. Rojtenberg, D. Rabinovich, E. Rodríguez Echandía, L. Salvarezza, C.
Solomonoff, M. Suárez Richards, I.Vegh, H. Vezzetti, P. Zöpke AUSTRIA: P. Berner.
BÉLGICA: J. Mendlewicz. BRASIL: J. Forbes, J. Mari. CANADÁ: B. Dubrovsky. CHILE:
A. Heerlein, F. Lolas Stepke. EE.UU.: R. Alarcón, O. Kernberg, R. A. Muñoz
ESPAÑA: V. Baremblit, H. Pelegrina Cetrán. FRANCIA: J. Bergeret, F. Caroli, H.
Lôo, P. Nöel, J. Postel, S. Resnik, T. Tremine, E. Zarifian. ITALIA: F. Rotelli, PERÚ:
M. Hernández. SUECIA: L. Jacobsson. URUGUAY: H. Casarotti, A. Lista, E. Probst.

Comité Editorial
Martín Agrest, Patricio Alba, Norberto Aldo Conti, Juan Costa, Pablo Gabay,
Claudio González, Gabriela Silvia Jufe, Eduardo Leiderman, Santiago Levin,
Daniel Matusevich, Alexis Mussa, Martín Nemirovsky, Federico Rebok, Esteban
Toro Martínez, Hugo Pisa, Fabián Triskier, Daniel Vigo, Ernesto Wahlberg,
Silvia Wikinski.

Corresponsales
CAPITAL FEDERAL Y PCIA. DE BUENOS AIRES: S. B. Carpintero (Hosp. C.T. García);
N. Conti (Hosp. J.T. Borda); V. Dubrovsky (Hosp. T. Alvear); R. Epstein (AP de
BA); J. Faccioli (Hosp. Italiano); A. Giménez (A.P.A.); N. Koldobsky (La Plata); A.
Mantero (Hosp. Francés); E. Mata (Bahía Blanca); D. Millas (Hosp. T. Alvarez);
L. Millas (Hosp. Rivadavia); G. Onofrio (Asoc. Esc. Arg. de Psicot. para Grad.);
J. M. Paz (Hosp. Zubizarreta); M. Podruzny (Mar del Plata); M. Outes (Hosp. B.
Moyano); S. Sarubi (Hosp. P. de Elizalde); N. Stepansky (Hosp. R. Gutiérrez); E.
Diamanti (Hosp. Español); J. Zirulnik (Hosp. J. Fernández). CÓRDOBA: C. Curtó,
J. L. Fitó, A. Sassatelli. CHUBUT: J. L. Tuñón. ENTRE RÍOS: J. H. Garcilaso. JUJUY:
C. Rey Campero; M. Sánchez. LA PAMPA: C.Lisofsky. MENDOZA: B. Gutiérrez;
J. J. Herrera; F. Linares; O.Voloschin. NEUQUÉN: E. Stein. RÍO NEGRO: D. Jerez.
SALTA: J. M. Moltrasio. SAN JUAN: M. T. Aciar. SAN LUIS: J. Portela. SANTA FE: M.
T. Colovini; J. C. Liotta. SANTIAGO DEL ESTERO: R. Costilla. TUCUMÁN: A. Fiorio.
Corresponsales en el Exterior
ALEMANIA Y AUSTRIA: A. Woitzuck. AMÉRICA CENTRAL: D. Herrera Salinas.
CHILE: A. San Martín. CUBA: L. Artiles Visbal. ESCOCIA: I. McIntosh. ESPAÑA:
A. Berenstein; M. A. Díaz. EE.UU.: G. de Erausquin; R. Hidalgo; P. Pizarro; D.
Mirsky; C. Toppelberg (Boston); A. Yaryura Tobías (Nueva York). FRANCIA: D.
Kamienny. INGLATERRA: C. Bronstein. ITALIA: M. Soboleosky. ISRAEL: L. Mauas.
Informes y correspondencia: MÉXICO: M. Krassoievitch; S. Villaseñor Bayardo. PARAGUAY: J. A. Arias. SUECIA:
VERTEX, Moreno 1785, piso 5 U. Penayo. SUIZA: N. Feldman. URUGUAY: M. Viñar. VENEZUELA: J. Villasmil.
(1093), Buenos Aires, Argentina
Tel./Fax: 54(11)4383-5291 - 54(11)4382-4181 Objetivo de VERTEX, Revista Argentina de Psiquiatría
E-mail: editorial@polemos.com.ar El objetivo de la revista VERTEX es difundir los conocimientos actuales en el área de Salud Mental
www.editorialpolemos.com.ar y promover el intercambio y la reflexión acerca de la manera en que dichos conocimientos
modifican el corpus teórico en que se basa la práctica clínica de los profesionales de dicho conjunto
En Europa: Correspondencia disciplinario.
Informes y Suscripciones
Dominique Wintrebert, 63, Bv. de Picpus,
(75012) París, Francia. Tel.: (33-1) 43.43.82.22 Reg. Nacional de la Prop. Intelectual: Nro. 207187 - ISSN 0327-6139
Fax.: (33-1) 43.43.24.64 Hecho el depósito que marca la ley.
E.mail: wintreb@easynet.fr VERTEX, Revista Argentina de Psiquiatría, Vol. XXIV Nro. 107 ENERO - FEBRERO 2013

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Marisa G. Henry * Vertex, Revista Argentina de Psiquiatría, es una publicación de Polemos, Sociedad Anónima.
marisaghenry@gmail.com
Impreso en: Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio, sin previo consentimiento de su
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Araoz de Lamadrid 1920, Avellaneda necesariamente la opinión de la revista y son de exclusiva responsabilidad de sus autores.
Volumen XXIV - No 107 - ENERO - FEBRERO 2013

SUMARIO REVISTA DE EXPERIENCIAS CLINICAS Y NEUROCIENCIAS


• Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica
o solo una locura compartida?
Pamela Fuentes, Demián Emanuel Rodante pág. 5
• Asociación entre evento coronario y factores
de riesgo psicosociales: agotamiento vital,
ansiedad e ira en una población de Argentina.
Estudio de correlación entre factores de riesgo
José Bonet, Mariana Suárez-Bagnasco, Soraya Kerbage,
María Fernanda Bonet, Branco Mautner pág. 11

DOSSIER
Escenarios extrahospitalarios
en Salud Mental Infantojuvenil:
VERTEX
un panorama de experiencias en el área metropolitana pág. 18
Revista Argentina de
• Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia
Psiquiatría
Gustavo Pablo Rossi pág. 21
Aparición • Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres
Bimestral como autores y actores de su propio devenir
Ricardo Gorodisch, Sandra Nofal, María Gabriela Böhmer,
Indizada en el Valeria Canale, Gabriela Elizondo pág. 37
acopio bibliográfico • Redes y puertas en Salud Mental Comunitaria
“Literatura en un Centro de Salud y Acción Comunitaria
Latinoamericana en (CeSAC N0 24) del sur profundo de la CABA
Ciencias de la Marcela Corin pág. 47
Salud” (LILACS) y • "Deshechos". Políticas públicas y exclusión.
MEDLINE. Sus efectos en la constitución subjetiva
Aída Perugino pág. 55
Para consultar • Espacio Abierto de la Asociación Civil La Casona
listado completo de los Barriletes. Programa de apoyo a jóvenes
de números anteriores: en procesos de externación o egreso institucional
www.editorialpolemos.com.ar
y en sus recorridos de inclusión social
Juan José Costa, Juan Pablo Mattarucco pág. 60
• Ampliando los márgenes de la clínica.
Trayectoria de un Programa de Salud Mental Comunitaria
para niños, niñas y adolescentes desde una
Ilustración de tapa
perspectiva de derechos en la Ciudad de Buenos Aires
Alejandro Barcala, Flavia Torricelli pág. 67
Artista: Verónica Rodríguez
Obra: "Tintas y acrílico sobre papel"
EL RESCATE Y LA MEMORIA
• Lanfranco Ciampi y la infancia abandonada
1 x 1.50 m
http://www.flickr.com/photos/veronica/ y delincuente
Gustavo Rossi pág. 76
Obra donada al Hospital Municipal • Primera Conferencia Nacional sobre
“Doctor Raúl Caccavo” Coronel Suárez infancia abandonada y delincuente
Lanfranco Ciampi pág. 77
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M
EDITORIAL ucho se ha insistido en los últimos años sobre la necesidad de que
el periodismo colabore con la prevención del suicidio. Sin embargo,
siguen produciéndose publicaciones en los medios de información
masivos que ignoran las más elementales normas indicadas en
ese tema. Ejemplo de ello fue la aparición, el 7 de marzo de 2013,
en la portada del diario Muy de Buenos Aires, de la noticia, pro-
fusamente acompañada de fotografías, de los últimos momentos
de una mujer que se arrojó a las cataratas del Iguazú. En páginas interiores de ese medio
se informa del trágico suceso de la manera menos indicada para comunicarlo, violando
muchas de las recomendaciones que se han hecho, dirigidas a periodistas y responsables
de los mass-media. Minutos después, cualquiera podía ver en Youtube la filmación de la
escena que un diario digital de la provincia de Misiones había subido a la web.
La inmediata intervención sobre los medios de prensa, con un comunicado instructivo y
preventivo, de la Lic. María Matilde Massa, Directora de Salud Mental y Adicciones del
Ministerio de Salud de la Nación, detuvo inmediatamente la difusión de esa noticia en
otros medios.
Este acontecimiento nos vuelve a recordar que es urgente e imprescindible que todos los
profesionales de la información se ajusten a los lineamientos aconsejados en el folleto:
“Prevención del suicidio. Un instrumento para profesionales de los medios de comunica-
ción”. Ese documento disponible en la web, sintético pero completo, fue preparado como
parte de la iniciativa mundial de la OMS para la prevención del suicidio y es parte de una
serie de instrumentos dirigidos a grupos sociales y profesionales específicos particularmen-
te relevantes para la prevención de ese fenómeno.
Allí se aconseja, entre otras numerosas indicaciones científicamente sustentadas, que an-
tes de publicar las noticias de ese tipo se debe trabajar estrechamente con las autoridades
de la salud en la presentación de los hechos; no referirse al suicidio como sinónimo de
éxito, salida, opción o solución; presentar los hechos bajo la forma de notas breves en
las páginas interiores del diario sin fotografías ni notas suicidas, limitándose a los datos
relevantes indispensables sin sensacionalismo y sin mencionar el método de autolisis,
y nunca en la primera o la última página; resaltar las posibilidades de tener conductas
alternativas al suicidio (a propósito de lo que se informa aprovechar la oportunidad para
recordar a los lectores que ante ideas de ese tipo se puede y se debe hablar con la familia
y amigos, con compañeros de trabajo, recurrir a ayuda especializada, etc.), en el mismo
sentido se pueden acompañar recuadros o comentarios proporcionando información sobre
líneas de ayuda y recursos comunitarios, indicadores de riesgo y señales de advertencia.
En el caso de la radio y la televisión debe comunicarlo el locutor o presentador, en los
términos anteriormente recomendados, sin imágenes en el segundo caso. El cuidado de no
traumatizar a la familia con inútiles exposiciones mediáticas debe ser extremo y la opi-
nión de allegados, vecinos o curiosos debe eliminarse completamente ya que no se puede
saber de antemano qué dirán ante la cámara o el micrófono.
La prevención del suicidio es una tarea de todos. Toda la comunidad está comprometida
en ello. Sería, por lo tanto, de gran importancia redoblar los esfuerzos conjuntos de las
asociaciones profesionales (la Asociación de Psiquiatras Argentinos [APSA] cuenta con es-
pecialistas y hasta con un Capítulo dedicado al tema), los avezados miembros argentinos
de la Red Mundial de Suicidólogos, así como otras ONG’s de amplia trayectoria, junto al
Ministerio de Salud de la Nación y los Ministerios de las provincias para seguir impulsan-
do mancomunadamente las campañas pertinentes ■

Juan Carlos Stagnaro


REGLAMENTO DE PUBLICACIONES
Los artículos que se envíen a la revista deben ajustarse a las normas de publicación que se especifican en el sitio
www.editorialpolemos.com.ar

MÉTODO DE ARBITRAJE
Los trabajos enviados a la revista son evaluados de manera independiente por un mínimo de dos árbitros, a los que por otro lado se les
da a conocer el nombre del autor. Cuando ambos arbitrajes son coincidentes y documentan la calidad e interés del trabajo para la revista,
el trabajo es aceptado. Cuando hay discrepancias entre ambos árbitros, se solicita la opinión de un tercero. Si la opinión de los árbitros
los exige, se pueden solicitar modificaciones al manuscrito enviado, en cuyo caso la aceptación definitiva del trabajo está supeditada a la
realización de los cambios solicitados. Cuando las discrepancias entre los árbitros resultan irreconciliables, el Director de VERTEX toma
la decisión final acerca de la publicación o rechazo del manucrito.

TEMAS DE LOS DOSSIERS DEL AÑO 2013

Vertex 107 / Enero - Febrero


ESCENARIOS EXTRAHOSPITALARIOS
EN SALUD MENTAL
INFANTOJUVENIL: UN PANORAMA
DE EXPERIENCIAS EN EL ÁREA
METROPOLITANA
revista de
experiencias
clínicas y neurociencias

Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica


o solo una locura compartida?
Pamela Fuentes
Médica residente de Psiquiatría, Hospital Neuropsiquiátrico “Dr. Braulio A. Moyano”.

Demián Emanuel Rodante


Médico residente de Psiquiatría, Hospital Neuropsiquiátrico “Dr. Braulio A. Moyano”,
Ayudante de 1a Ad honorem 1a Cátedra de Farmacología, Hospital Tornú.

Introducción

La folie à deux o psicosis de asociación fue definida patrón general del contenido delirante; y (iii) la presen-
como “la transferencia de ideas delirantes y/o conduc- cia inequívoca de que ambos aceptan, sustentan y com-
tas anormales de una persona a uno o más individuos parten las ideas delirantes del otro (10).
que han estado en íntima relación con la persona pri- La rareza del cuadro no evitó que a lo largo de la histo-
meramente afectada” (14). Al menos tres condiciones ria de la clínica psiquiátrica, el concepto de locura com-
han sido propuestas como requisitos para este diagnósti- partida haya sido revisado y descripto por numerosos
co: (i) evidencia de que ambos individuos hayan estado autores. El término «folie à deux o locura comunicada»
íntimamente asociados; (ii) alto grado de similitud en el fue acuñado por primera vez por Charles Lasègue y Jules

Resumen
La folie à deux fue descripta por Lasègue y Falret en 1877. El concepto fue evolucionando surgiendo, de esta manera, distintas va-
riantes del mismo fenómeno a partir del reporte de la experiencia psiquiátrica. A partir de un caso clínico se realizó una revisión
nosológica de la definición del actual trastorno psicótico compartido. En los criterios diagnósticos se encontraron limitaciones a
la hora de describir minuciosamente los subtipos de este singular cuadro clínico. En el presente trabajo se evalúa si su discusión
tiene real implicancia a los fines de establecer un diagnóstico y llevar a cabo una conducta terapéutica definida.
Palabras clave: Folie à deux - Trastorno de ideas delirantes inducidas - Trastorno psicótico compartido - Folie communiquée
- Folie simultanée.

FOLIE À DEUX: ¿A NOSOGRAPHIC QUESTION OR JUST A SHARED MADNESS?

Summary
Folie à deux was described by Lasègue and Falret in 1877. The concept evolved thus giving rise to different variants of the same
reported phenomenon. Taking a clinical case as an example, a review of the nosological definition of shared psychotic disor-
der was performed. Limitations were found in its descriptions of the subtypes of this unique clinical picture. In this paper we
evaluate if its argument has real implications for the purpose of establishing a diagnosis and performing a definite therapeutic
approach.
Key words: Folie à deux - Induced delusional disorder - Shared psychotic disorder - Folie communiqué - Folie simultanée.

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6 Fuentes, P.; Rodante, D. E.

Falret en 1877 (21), quienes establecieron las condicio- Es importante destacar que, si bien el término folie
nes para el mismo (ver Tabla 1). Sin embargo, años antes, à deux fue descripto por Lasègue y Falret, previamente,
tanto Baillarger (14) como Legrand du Saulle (23) habían autores como Ideler y Hoffbauer mencionaron la “capa-
descripto el fenómeno. Régis (33), en su tesis de 1880, cidad de infección de la locura” o “infección psíquica”.
define el concepto de «folie simultanée», incluyendo así A su vez, distintos términos como “locura contagiosa”,
la patología psiquiátrica primaria en ambos componen- “locura doble” y “locura de reciprocidad” entre otros,
tes de la díada, por lo que existiría una predisposición hacían pensar en el fenómeno en cuestión (14).
genética a la psicosis en el segundo, en contraposición Benjamin Ball, en 1885, describe la «locura gemelar»,
al concepto de psicosis reactiva propuesto por Lasègue y mencionando como características sobresalientes: (i) la
Falret (21), y al cual también adhirió De Clérambault (6). simultaneidad; (ii) el paralelismo de las concepciones
Cinco años más tarde, en Alemania, Lehman describe lo delirantes, inclusive estando ambos hermanos separa-
que denomina «Induziertes Irresein» (14). Posteriormente, dos; y (iii) la espontaneidad del delirio en cada uno de
Marandon de Montyel redefine el concepto de Lasègue y los individuos, lo cual lo atribuye a la similitud en la
Falret como «folie imposée» y reserva el nombre de «folie organización cerebral de los involucrados (4).
communiquée» para la resistencia al delirio por parte del En 1942, Gralnick (14), basándose en las descripcio-
receptor por un largo tiempo antes de aceptarlo, man- nes europeas del fenómeno, distingue cuatro tipos de
teniendo ambos la idea delirante incluso luego de la locura compartida (ver Tabla 2), aceptando las carac-
separación (14). De Clérambault introduce la hipótesis terísticas generales del cuadro propuestas por los auto-
de «induction réciproque» y «division du travail»: el induc- res franceses y sumando a las mismas la personalidad
tor desarrolla una idea delirante y el receptor acepta, e prepsicótica; es decir, individuos con algún defecto en
incluso elabora el delirio influenciando a su vez al prime- su personalidad: “raras”, “nerviosas”, “introvertidas” e
ro, siendo este fenómeno posible gracias a las facultades “irritables” (14).
distintas de ambos delirantes (6).

Tabla 1. Condiciones para el desarrollo de la folie à deux (21).

Uno de los individuos es el elemento activo; más inteligente que el otro, crea el delirio y lo impone progresivamente
al segundo, quien constituye el elemento pasivo.

Es menester que ambos individuos vivan juntos durante largo tiempo, en el mismo medio, compartiendo el mismo
modo de existencia, los mismos sentimientos, los mismos intereses, los mismos temores y las mismas esperanzas, y
fuera de toda otra influencia exterior.

El delirio debe mantenerse dentro de los límites de lo posible; debe descansar sobre hechos sucedidos en el pasado,
o sobre temores y esperanzas concebidos respecto del futuro. Esta condición de verosimilitud es la única que lo hace
comunicable.

Más frecuente en la mujer.

Herencia como causa de predisposición.

La indicación terapéutica principal consiste en separar a ambos enfermos. Entonces, sucede que uno de los dos puede
curarse, sobre todo el segundo, cuando se ve privado del punto de apoyo de quien le comunicó el delirio.

El segundo enfermo se ve menos afectado.


La presión moral ejercida por un alienado sobre un individuo más débil puede extenderse a una tercera persona.

Tabla 2. Subtipos de folie à deux (14).


Folie imposée (tipo Lasegue y Falret): el delirio de una persona psicótica es transferido a otra mentalmente sana.
Ambos asociados íntimamente. La separación produce la desaparición de la idea delirante en el receptor.

Folie simultanée (tipo Régis): la aparición simultánea de la idea delirante se produce en dos personas íntimamente
asociadas, ambas predispuestas a una enfermedad psicótica.

Folie communiquée (tipo Marandon de Montyel): el receptor desarrolla la ideación delirante luego de un largo
periodo de resistirla, manteniendo los síntomas incluso luego de la separación.

Folie induite (tipo Lehman): nuevas ideas delirantes son adoptadas por un individuo psicótico bajo la influencia de
otro individuo psicótico.

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Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica o solo una locura compartida? 7

Los sistemas de clasificación actual como el DSM IV- En el presente trabajo se evalúa, a partir de un caso
TR (1) y la CIE-10 (47) contemplan a la locura compar- clínico, si existen limitaciones en dichos criterios, y si
tida bajo la denominación de «trastorno psicótico com- su discusión tiene real implicancia clínica a los fines de
partido» (ver Tabla 3) y «trastorno de ideas delirantes establecer un diagnóstico y llevar a cabo una conducta
inducidas» (ver Tabla 4), respectivamente. terapéutica definida.

Tabla 3. Trastorno psicótico compartido (297.3, (1)).

A. Se desarrolla una idea delirante en un sujeto en el contexto de una relación estrecha con otra/s persona/s que ya
tiene/n una idea delirante establecida.

B. La idea delirante es parecida en su contenido a la de la persona que ya tenía la idea delirante.

C. La alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno psicótico (p. ej., esquizofrenia) o de un trastorno
del estado de ánimo con síntomas psicóticos, y no es debida a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p.
ej., una droga, un medicamento) o a una enfermedad médica.

Tabla 4. Trastorno de ideas delirantes inducidas (F.24, (47)).


A. Dos o más personas comparten el mismo tema o sistema de ideas delirantes y se apoyan mutuamente en sus
creencias.

B. Ambas comparten una relación extraordinariamente estrecha.

C. Hay evidencia temporal y circunstancial de que las ideas delirantes están inducidas en la persona pasiva (dominada)
de la pareja por el contacto con la persona activa (dominante).

Incluye: folie à deux, trastorno paranoide inducido, psicosis simbiótica.

Excluye: folie simultanée.

Materiales y métodos a un presunto aborto. Las dos refieren que luego de


la cesárea realizada le extrajeron a sus bebés. Cuentan
Se presenta el reporte de un caso de nuestro hos- que eran trillizos, ya que escucharon el llanto de tres
pital. Se realizó una revisión bibliográfica utilizando bebés distintos luego de la intervención. Acusaron al
textos clásicos de psiquiatría y artículos obtenidos de equipo de salud tratante de secuestro y tráfico de bebés,
una base de datos electrónica (Medline). Se emplearon de querer drogarlas para hacerlas pasar como adictas,
como palabras clave: folie à deux, induced delusional y que así su relato no sea creído. Al rehusarse a esto
disorder, shared psychotic disorder, folie communiquée, y al tener conductas heteroagresivas hacia el personal
folie simultanée. de esa institución, son derivadas con el diagnóstico de
“síndrome delirante con ideas de persecución y perjui-
Caso clínico cio”. Z fue internada en un servicio, y A en otro. Las
hermanas explican que el motivo de la internación se
A y Z, hermanas gemelas univitelinas de 28 años, debe a que la familia materna quiere hacerlas pasar por
ingresan a nuestra institución con orden judicial de insanas para quedarse con una herencia que les corres-
internación, provenientes ambas de una clínica donde ponde, proveniente de su abuelo paterno, involucran-
Z se encontraba acompañando a su hermana debido do en el complot a políticos de este país y a la mafia

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8 Fuentes, P.; Rodante, D. E.

italiana. Ambas poseen antecedentes de alucinaciones oportunidades refiere no ser tan atractiva como Z debido
acústico verbales y visuales en forma simultánea. a que, al ser las únicas gemelas en la familia, y su madre
Refieren en varias oportunidades que, desde hace pertenecer a una secta satánica, ella fue “elegida” para el
mucho tiempo, el esposo de Z y las anteriores parejas sacrificio y su hermana para ejercer la prostitución.
de A practican la pedofilia con las hijas de ambas. “Se En la entrevista con ambas pacientes, A domina el
siente perseguido porque es pedófilo; practica el sexo con mis relato de la persecución de la que son objeto; la mayor
dos hijas, para luego filmarlas y hacer pornografía infantil. parte del tiempo dirige su mirada hacia el médico que la
Me dí cuenta gracias a A”. Manifiestan que en los últimos entrevista, mientras Z colabora y aporta datos al relato.
años han denunciado legalmente a todas estas personas, La mirada de Z se encuentra pendiente del discurso de su
no pudiendo mencionar a quiénes puntualmente ya que hermana; algunas veces con la mirada baja, hacia el piso.
en los distintos lugares del hospital hay cámaras vigi- A medida que toma impulso el discurso delirante de A,
lándolas. Durante la internación, han ingresado visitas el tono afectivo va creciendo en la mirada de Z; esta es
masculinas de otras pacientes, los cuales fueron recono- la única situación donde ambas se encuentran miran-
cidos por ellas dos como espías que venían a ver en qué do atentamente al médico que las entrevista. Las pocas
andaban las dos hermanas. Ellas están en juicio por el veces que Z toma protagonismo en el relato, A aporta en
dinero de su abuelo, el cual fue decapitado y tirado por forma casi constante, y realiza innumerables interrup-
una montaña en la época de la dictadura. ciones al relato de la hermana.
Como antecedente, dos años antes, ambas estuvieron Ambas dicen que el haber estado juntas las ayudó a
internadas juntas en el mismo hospital. En aquella opor- comprender todos los sucesos de sus vidas. Una comple-
tunidad se encontraban en el cine, interpretando que la ta las partes que la otra no recuerda en forma precisa, o
película relataba la historia de vida de ambas. Al asustar- bien se cuentan las vivencias que tuvieron cuando una
se, pidieron a un guardia que las acompañe a su departa- de ellas no estaba presente. Así refieren poder reconstruir
mento, acusándolo luego de querer drogarlas. Ante esta totalmente sus vidas.
situación, A indujo a Z a que se arroje por el balcón para Actualmente se encuentran en distintos servicios,
escaparse, sufriendo múltiples fracturas que provocaron aunque se visitan a diario; luego de cada encuentro Z
una breve internación en una clínica. Posteriormente aumenta ligeramente el tono afectivo sobre la ideación
fueron trasladadas a nuestro servicio. delirante. Esto resume la notoria sugestionabilidad que
El esposo de Z, actualmente viviendo en Noruega con presenta Z frente a las palabras y acciones de A.
sus dos hijas, confirmó que el comienzo de las ideas y Para ambas hermanas, se estableció el diagnóstico de
conductas “raras” de su esposa se produjo inmediata- esquizofrenia hebefrénica según las pautas diagnósticas
mente luego de que A se fue a vivir con ellos, previo a la de la CIE-10, en el contexto de una folie à deux, subtipo
primera internación de las hermanas. Folie simultanée, donde A constituye la parte activa domi-
Z presenta como antecedente otra internación psi- nante y Z la parte pasiva. Ambas pacientes se encuentran
quiátrica en Noruega, donde vivía en esa oportunidad en tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico.
con su esposo y sus dos hijas, sin su hermana. En cuanto al tratamiento farmacológico de Z, inicial-
Como antecedentes familiares, fueron abandonadas mente fue medicada con risperidona 3 mg/día. Al desa-
por sus padres, viviendo institucionalizadas juntas gran rrollar hiperprolactinemia secundaria al antipsicótico,
parte de su infancia y adolescencia, y desarrollando una se reemplazó este último por olanzapina 10 mg/día con
relación muy estrecha. Poseen antecedentes de abuso buena tolerancia, detectándose una marcada mejoría de
sexual y maltrato por parte de la familia materna. Ambas los síntomas negativos. A recibió desde un inicio Risperi-
vivieron en situación de calle ejerciendo la prostitución dona, desarrollando el mismo efecto adverso que su her-
durante varios años. mana, por lo que se rotó a olanzapina, llegando a 20 mg/
Z es una mujer atractiva, llamativa tanto para hom- día luego de la titulación. Actualmente, A se encuentra
bres como para mujeres, aunque con expresión hipo- con haloperidol 10 mg/día, luego de haber presentado
mímica en su rostro. Siempre se encuentra arreglada, respuesta parcial a los fármacos previamente utilizados.
aseada, correctamente vestida, con el cabello recogido el Al comienzo de la internación, se mantuvieron
cual tiñe de rubio, y sin maquillaje. Su deambulación es entrevistas conjuntas con ambas hermanas, para luego
característica de una mujer segura de su imagen, con la delimitar los espacios terapéuticos de cada una de ellas.
cabeza en alto, la mirada al frente, imponente, transmi- Posteriormente, se plantearon entrevistas psicoterapéu-
tiendo cierta soberbia para con las demás mujeres. Pre- ticas individuales 2 veces por semana. Actualmente, a
senta marcada indiferencia afectiva al hablar de sus hijas diferencia de lo que sucede con A, en los encuentros
y de la causa de su internación. con Z comenzó a cobrar importancia la relación con su
A, de similares características físicas, siempre se hermana, pudiendo expresarle a su médico lo invasivo y
encuentra maquillada; de mirada más profunda e inten- molesto que le resulta el comportamiento de A.
sa, bien arreglada, denota un carácter más irritable al
momento de referirse a las causas de su internación. Discusión
Su discurso está plagado de insultos y lenguaje vulgar.
Gesticula posiciones sexuales que tiene que ver con su La folie à deux constituye un concepto más amplio
relato (pedofilia, prostitución, violación). El embota- que el vertido en la definición del «trastorno psicótico
miento afectivo es, en ella, menos marcado. En varias compartido» (1) del DSM IV-TR y del «trastorno de ideas

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Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica o solo una locura compartida? 9

delirantes inducido» (47) de la CIE-10 (2, 31, 39, 43). de desarrollarlo (30). Si bien es de marcada importancia
Estos criterios limitan el diagnóstico de varios casos clí- identificar el caso primario (18), en muchos casos es difí-
nicos reportados a lo largo de la historia de la psiquiatría, cil determinar cuál de los dos involucrados es el domi-
como así también el que anteriormente describiéramos. nante (27, 28, 36).
Es de relevancia considerar que tanto en el presente tra-
bajo, como en la bibliografía revisada, la comorbilidad Conclusiones
psiquiátrica en el inducido está presente (2, 31, 39, 43,
45) y que la separación del inductor en muchas opor- Consideramos que para una adecuada terapéutica es
tunidades resulta insuficiente e inadecuada como parte fundamental establecer un diagnóstico certero, teniendo
del tratamiento (2, 11, 35). Es importante remarcar, en en cuenta aspectos sociales como así también la dinámi-
este contexto, la resistencia a recibir tratamiento (5, 27), ca familiar de los pacientes.
o incluso a realizar la consulta psiquiátrica (5, 28), por Como se plantea en estudios anteriores (45), creemos
parte de muchos de los involucrados. de importancia tener en cuenta las características indivi-
La incidencia real del cuadro es desconocida (13, 37). duales de cada persona involucrada en el cuadro, sobre
En la mayoría de los casos, afecta únicamente a dos indi- todo al momento de planificar el abordaje tanto psicote-
viduos (34); sin embargo, se han reportado casos que rapéutico como psicofarmacológico.
involucran familias enteras (5). Si bien el componente más llamativo y vistoso de este
En la literatura existen varios reportes de folie à deux cuadro es el contagio de ideas delirantes y/o alucinacio-
en gemelas monocigotas (20, 22, 34, 40) en donde el nes, planteamos la necesidad de que los psiquiatras clíni-
diagnóstico más frecuente en ambas fue el de trastorno cos estén alertas no sólo a la inducción de los anteriores,
delirante (40). Sin embargo, existen hipótesis que sos- sino también a la adquisición de conductas anormales
tienen que una posible predisposición genética para la entre ambos componentes de la díada.
esquizofrenia jugaría un rol importante en el desarrollo En el caso clínico de este trabajo, se estableció el diag-
de la folie à deux, especialmente en hermanos gemelos nóstico de esquizofrenia hebefrénica en ambos compo-
(40), como es nuestro caso. nentes de la díada, desarrollando fenomenológicamente
Al hablar del mecanismo mental que subyace al cua- el subtipo folie simultanée de psicosis compartida. Al utili-
dro, algunos autores plantean como hipótesis que diver- zarlo como herramienta diagnóstica, el tercer criterio de
sas situaciones estresantes predisponen a las personas DSM IV-TR para trastorno psicótico compartido excluye
a caer en una seria regresión, siempre que haya habido la patología psiquiátrica en el segundo componente de
alguna dificultad en el proceso de separación-individua- nuestra díada. Por otro lado, las pautas diagnósticas de
ción durante la niñez. Esta regresión resulta en la identi- la CIE-10 para trastorno de ideas delirantes inducidas
ficación psicótica con el inductor (25). poseen como criterio de exclusión a la folie simultanée.
La separación de ambas partes de la díada, como par- Si bien se trata del reporte de un solo caso, es eviden-
te de la terapéutica sugerida por varios autores (25, 45), te que la transferencia de los síntomas psicóticos de un
en muchas ocasiones, puede ser de alto impacto traumá- individuo a otro puede ocurrir en diversas situaciones,
tico, sobre todo en hermanas gemelas (11, 35). No obs- quedando al margen de los actuales sistemas de clasifica-
tante, el subtipo folie imposée, descripto como el de mejor ción. Consideramos que la posibilidad de diferenciar los
pronóstico, podría evolucionar en forma favorable (12, distintos subtipos entre sí puede comportar un cambio
41). Esto resulta de extrema importancia al momento de en la estrategia terapéutica en cada uno de ellos. También
tomar una decisión terapéutica (5, 28). creemos pertinente la necesidad de realizar seguimientos
El aislamiento social premórbido y los factores gené- y mayores estudios para poder establecer pronósticos en
ticos y ambientales parecen ser relevantes en la etiolo- cada subtipo en particular.
gía del trastorno, sobre todo en el paciente secundario Por lo tanto, se plantea realizar una revisión de los
(30, 40, 41, 42). Sería adecuado tratar de reducir este criterios clasificatorios aceptados en la actualidad, con
aislamiento en ambas partes y reintroducirlas en la rea- la posibilidad de ampliar o subclasificar el cuadro, y así
lidad (28), teniendo presente que un apoyo psicológico incluir una gama más amplia de condiciones psiquiátri-
y social forma una parte importante del plan terapéutico cas no tenidas en cuenta hasta el momento.
global (18).
Toda clase de contenidos delirantes pueden ser trans-
mitidos en el contexto de la folie à deux, como por ejem-
plo, los síndromes de Cotard (17, 46), Capgras (3, 16),
Frégoli (8), Koro (24), Clérambault (32), Ekbom (9, 13, Agradecimientos: al Dr. Federico Rebok por la
29, 44) e incluso, pactos suicidas (38) u homicidas (15). atenta lectura y crítica del manuscrito ■
Si bien existe poca evidencia, hay autores que sostienen
el desarrollo de este cuadro en trastornos no psicóticos
(7, 19, 28, 35).
La mayor susceptibilidad de la mujer a desarrollar el
cuadro es probablemente debido a un rol más restric-
tivo y sumiso impuesto socialmente (36). Condiciones
como la sugestionabilidad aumentarían la probabilidad

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


10 Fuentes, P.; Rodante, D. E.

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VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


Asociación entre evento coronario
y factores de riesgo psicosociales: agotamiento
vital, ansiedad e ira
en una población de Argentina.
Estudio de correlación entre factores de riesgo
José Bonet
Médico Psiquiatra, Fundación Favaloro;
Profesor Asociado Salud Mental, Facultad Medicina, Universidad Favaloro;
Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.
E-mail: bonet@favaloro.edu.ar

Mariana Suárez-Bagnasco
Mag.; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.
E-mail: msuarez@ffavaloro.org

Soraya Kerbage
Médica; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.

María Fernanda Bonet


Licenciada; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.

Branco Mautner
Jefe Departamento de Investigación Clínica y Educación Médica, Fundación Favaloro;
Rector Facultad de Medicina, Universidad Favaloro; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, Fundación Favaloro, Buenos Aires.
E-mail:bmautner@ffavaloro.org

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


12 Bonet, J.; Suárez-Bagnasco, M.; Kerbage, S.; Bonet, M. F.; Mautner, B.

Introducción casi ausente en los sujetos con AV, pero que casi todos
los pacientes depresivos se sentían agotados o exhaus-
Existe una fuerte y creciente evidencia que sostiene la tos. Recientemente Lindeberg et al. (22) encuentra que el
asociación entre factores psicosociales con el incremen- agotamiento se asocia con EC independientemente de la
to del riesgo para la Enfermedad Coronaria y/o eventos depresión, esto último más en hombres que en mujeres.
coronarios (EC) (8, 21). Los Factores de Riesgo Psicoso- Del mismo modo existen modelos animales, eviden-
ciales (FRPsi) que cuentan con mayor evidencia son tres cias clínicas y epidemiológicas que asocian la I con EC.
disposiciones afectivas negativas: la Depresión y el sín- A partir de estudios iniciales en poblaciones sanas se
drome de Agotamiento Vital (AV), la Ansiedad (A) y el encontró que las personas con puntuaciones altas de Ira
complejo Ira-Hostilidad (I). y Hostilidad presentaban mayor riesgo de EC (9, 29). En
El AV es un estado que se caracteriza por fatiga y pér- un reciente metaanálisis (10) de 25 estudios prospectivos
dida de energía, desmoralización e irritabilidad. Fue aso- en 7,160 personas con un seguimiento promedio mayor
ciado como premonitorio de Infarto Agudo de Miocardio que 10 años encuentran que la I incrementa el riesgo de
(IAM) (4, 6). Esta asociación ha sido documentada en estu- EC en un 19% después de ajustar los factores estándares.
dios prospectivos, de casos y controles, en los cuales se ha La I se asocia, no sólo con el incremento de EC en pobla-
constatado, precede al IAM e incrementa el riesgo para ción sana, sino con peor pronóstico en pacientes con
nuevos EC en ambos sexos (7, 9). El AV se diagnostica con EC preexistente; e indica que ataques frecuentes pueden
el Cuestionario de Maastricht (5), que ha sido traducido acelerar la recurrencia de los mismos.
a 8 idiomas, con lo cual se han ampliado las observacio- La A también ha sido vinculada. Tres estudios epide-
nes en diferentes países, y en dos de habla hispana como miológicos de gran escala, encontraron una relación sig-
Venezuela y Argentina. Ha devenido en uno de los FRPsi nificativa entre trastornos de la misma, IAM fatal y muer-
más estudiado y promisorio, aunque, por su considera- te súbita. En el Northwick Park Study se observó que la A
ble parecido clínico, ha sido vinculado con la Depresión. incrementó cuatro veces el riesgo de EC y reportó la aso-
Van Diest (35) fue el primero en estudiar la asociación AV/ ciación A con EC fatal (17). Kawachi et al. (19) encontra-
Depresión, concluyendo que el humor depresivo estaba ron que las preocupaciones eran un factor de riesgo para

Resumen
Objetivo: Constatar la asociación entre factores de riesgo psicosociales, agotamiento vital, ansiedad e ira con eventos coronarios;
segundo, constatar si se encuentran asociados entre sí; y tercer lugar, si la interacción conjunta de dos o más factores incrementa
el riesgo para evento coronario.
Método: Se realizó un estudio de casos y controles, con 165 pacientes de ambos sexos, entre los 35 y 75 años, 90 pacientes con
un evento coronario isquémico agudo y 75 controles internados por un evento agudo de causa cardíaca no-isquémica.
Resultados: Existen diferencias estadísticamente significativas entre el grupo control y el grupo coronario isquémico solamente
para la variable agotamiento vital (OR=3.0 (1.6-5.5) p<0.001 (χ2)). Los factores de riesgo psicosocial se encuentran asociados
entre si con p<0.001: ansiedad y agotamiento vital (Rho Spearman=0.58), ira y agotamiento vital (Rho Spearman=0.41) y ansie-
dad e ira (Rho Spearman=0.38). La presencia simultánea de agotamiento vital y ansiedad aumenta la probabilidad de un evento
coronario isquémico agudo (p<0.01).
Conclusiones: En este estudio encontramos que el agotamiento vital se encuentra asociado estadísticamente al evento coronario
isquémico agudo, los factores de riesgo psicosocial se encuentran asociados entre si, y que la presencia simultánea de agota-
miento vital y ansiedad aumentan la probabilidad de un evento coronario isquémico agudo.
Palabras clave: Agotamiento vital - Ansiedad - Ira - Eventos coronarios.

ASSOCIATION BETWEEN ACUTE CORONARY EVENTS AND PSYCHOSOCIAL RISK FACTORS: VITAL EXHAUSTION, ANXIETY
AND ANGER IN AN ARGENTINIAN POPULATION. A CORRELATION STUDY BETWEEN RISKS FACTORS

Summary
Objective: To study the association between vital exhaustion, anxiety and anger with acute coronary event; second, determine
whether they are associated with each other, and third, if the joint interaction of two or more factors increases the risk for
coronary event.
Method: We conducted a case-control study with 165 patients, both sexes, between 35 and 75 years, 90 patients with acute
ischemic coronary event and 75 controls hospitalized with an acute event of non-ischemic cardiac causes.
Results: Statistically significant differences between the control group and the ischemic coronary group for vital exhaustion was
found (OR=3.0 (1.6-5.5) p< 0.001 (χ2)). Psychosocial risk factors are associated each with p <0.001: anxiety and vital exhaustion
(Spearman Rho = 0.58), anger and vital exhaustion (Spearman Rho = 0.41) and anxiety and anger (Spearman Rho = 0.38). The
simultaneous presence of vital exhaustion and anxiety increases the probability of an acute ischemic coronary event (p<0.01).
Conclusions: In this study we found a significative association between vital exhaustion and acute ischemic coronary event,
psychosocial risk factors are associated with each other and simultaneous presence of vital exhaustion and anxiety increases
the probability of an acute ischemic coronary event.
Key words: Vital exhaustion - Anxiety - Anger - Acute coronary events.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


Asociación entre evento coronario y factores de riesgo psicosociales: agotamiento vital, ansiedad e ira... 13

EC en un grupo muy extenso de hombres. En el Nurse’s Los criterios de inclusión eran pacientes que hubie-
Health Study (1) examinaron prospectivamente la rela- ran ingresado por un evento coronario agudo como IAM
ción entre A y EC en 72.359 mujeres durante 12 años. o Angina Inestable, siguiendo los criterios diagnósticos
Encontraron que las personas con niveles más altos de internacionales y de la Institución y que se encontraran
A, tenían un riesgo incrementado de muerte súbita, IAM en condiciones de completar las escalas psicológicas. Los
fatal, pero no de IAM no fatal. Recientemente un meta- controles, que hubieran sido internados por un síntoma
análisis (26) de 20 estudios prospectivos que incluyeron o un evento agudo no coronario no isquémico.
249.846 personas con un seguimiento promedio de 11,2 Las tres variables psicológicas se midieron utilizando
años, encontraron que la presencia de A incrementa el tests psicológicos. El AV, fue evaluado mediante el CM,
riesgo de EC en un 26% y el riesgo de muerte cardíaca que consta de 21 ítems, es autoadministrado, con un
en un 48%. En resumen, existe una serie muy extensa de puntaje mínimo de 0 y máximo de 42 (6, 9).
estudios clínicos y epidemiológicos de los que surge una Para evaluar la A se usó la escala Magallanes de Ansie-
muy fuerte evidencia de la asociación A/EC, sobre todo dad. Está constituida por 15 frases, las mismas fueron
con EC fatales y muerte súbita. elaboradas a partir de los criterios que el ICD-10, el DSM-
Habitualmente los FRPsi se estudian por separado, IIIR y DSM-IV, establecen como indicadores fisiológicos
pero es muy frecuente observar la coexistencia de varios la respuesta de ansiedad (15).
en la misma persona, esto sugiere que no ocurrirían inde- Para la I se utilizó una subescala de Ira del MMPI-II,
pendientemente uno del otro, sino que por el contrario, que evalúa la existencia de problemas para controlarla, y
podría estar indicando una disposición general a la afec- ya fue utilizada en otros trabajos con pacientes cardíacos
tividad negativa (33). En un estudio en pacientes post- (18). Son 16 ítems, con una respuesta falsa o verdadera
IAM, los altos niveles de estrés y aislamiento social incre- ante preguntas acerca de la expresión o control de la Ira.
mentaron dos veces el riesgo de eventos subsecuentes; Niveles altos sugieren problemas control de la misma, si
pero cuando los dos factores ocurrían juntos, el riesgo son irritables, impacientes, exaltados o tercos, y actúan
creció a 4 veces más (13, 14). Los pacientes con Trastorno de forma agresiva con otras personas u objetos. Los ele-
de Pánico tienen un incremento de aproximadamente mentos individuales de la escala son muy similares a los
dos veces del riesgo para IAM y, cuando se agrega Depre- de otras escalas, como el Inventario de Expresión de la Ira
sión tienen casi tres veces más riesgo de EC (16). de Spielberger (31).
Estos datos indican que cuando los FRPsi ocurren en Se calcularon estadísticas descriptivas de las variables
combinación, el riesgo crece sustancialmente, y es mayor demográficas (edad, sexo, nivel educativo, estado civil)
que cada uno tomado en forma individual. Esto es com- para el grupo caso y para el grupo control. Se realizó
parable con lo que ocurre con la asociación de hiper- una prueba de comparación de valores medios entre los
colesterolemia, hipertensión, tabaquismo, diabetes, etc. pacientes coronarios y no coronarios para ver si las dife-
Más aún, los FRPsi podrían actuar sinérgicamente con rencias entre ambos grupos eran o no significativas.
estos factores reforzando el riesgo para EC. Para las variables psicológicas (AV, A, I) se calcularon
El objetivo de este trabajo es constatar, en primer estadísticas descriptivas en el grupo general y en cada
lugar, la asociación entre FRPsi, AV, A, e I y EC; en segun- subgrupo coronario/no coronario. Se utilizó una doble
do, constatar si los FRPsi se encuentran asociados entre forma de calcular cada variable, como categórica, con un
sí; y en tercero, que la interacción conjunta de dos o más punto de corte; o continua, utilizando el puntaje bruto de
FRPsi, incrementa el riesgo para EC. las escalas. Se pensó esta doble determinación como una
manera de ratificación en la medición de las variables, y
Método evitar el sesgo posible al utilizar puntos de corte. En el
caso del AV se estableció como punto de corte 19, que es
Se realizó un estudio de casos y controles. La muestra la mediana, y además es una medida ya utilizada en otros
se formó con 165 pacientes, consecutivos, de ambos sexos trabajos con pacientes cardíacos. Categorizamos como
entre los 35 y los 75 años, internados la sala de telemetría agotados a los pacientes que puntuaban igual o superior
del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la a 19 (4, 9). Para categorizar la variable A, utilizamos como
Fundación Favaloro. Una vez estabilizados clínicamente, valor de corte la mediana poblacional, resultando ansio-
dentro de la primera semana de internación, se les hacía sos si puntuaban igual o superior a 10. Para la variable I,
firmar el consentimiento informado, se les entregaban consideramos también como punto de corte a la media-
los formularios con las escalas, y los pacientes llenaban na, reflejando con ira si el score era igual o superior a 7.
las mismas en presencia de personal entrenado por si sur- Posteriormente se ensayaron asociaciones entre las
gían dificultades. Los casos fueron 90 pacientes con un variables psicológicas como continuas y categóricas,
evento coronario agudo, entendiéndose por evento coro- para estudiar la asociación estadística entre los pares
nario agudo, el diagnóstico de IAM o Angina Inestable. de variables en el grupo general y en cada uno de los
Los controles fueron 75 pacientes internados por causa de subgrupos.
un evento cardíaco agudo no-isquémico (en su mayoría
pacientes con arritmias descompensadas, lipotimias, etc.). Resultados
Fueron invitados a participar 180 personas, de las cuales
15 (casos) se negaron a participar por causas personales, De la muestra de 165 pacientes, 90 (54.55%) eran
desgano, desconfianza y otros. pacientes coronarios y 75 (45.45%) pacientes no corona-

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


14 Bonet, J.; Suárez-Bagnasco, M.; Kerbage, S.; Bonet, M. F.; Mautner, B.

rios. Dentro de las características sociodemográficas de Con respecto a los puntajes resultantes del AV tanto
la muestra, como vemos en la Tabla 1, no se encuentran como variable continua, como categórica, se encontra-
diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto ron diferencias significativas entre los pacientes corona-
al sexo, la edad, si están en pareja o no, y los años de rios y los no coronarios. Se realizó un Test T de Student
educación. en ambos subgrupos, y las diferencias resultaron signifi-

Tabla 1. Características demográficas de la muestra.


Coronarios No coronarios
p = valor
(n=90) 54.55% (n=75) 45.45%
Masculino 61 (67,77%) 44 (58,66%) p = 0.56 (χ2)
Edad 62,5 (10,86) 61 (10,69) p = 0.14 (Stud)
En pareja 72 (80%) 55 (73.33%) p = 0.71 (χ2)
Educación
59 (65,55%) 50 (66,66%) p = 0.94 (χ2)
(> 7 años)

cativas, con p valor = 0.0114. Como variable categórica, cia de Chi cuadrado para estudiar el grado de asociación
realizamos una prueba de independencia de Chi cua- entre la I y coronarios. Este test no rechaza la indepen-
drado para ver el grado de asociación entre agotados/no dencia de ambas variables, es decir que hasta aquí no
agotados y coronarios/no coronarios, y la prueba recha- puede decirse que estas dos variables se encuentren aso-
za la hipótesis de independencia entre las variables, con ciadas; el p valor es de 0.8866.
un p valor de 0.0015; OR = 3.0 (1.6 - 5.5). En síntesis, las diferencias en los scores de A e I, medidos
No se encontraron diferencias significativas en las tanto como variable continua como variable categórica, en
puntuaciones de la variable A, considerada como conti- ambos grupos no resultan significativas. Sólo resulta signi-
nua, entre los grupos definidos por la variable “corona- ficativa la diferencia de la variable AV tomado tanto como
rios”; el p valor del Test de Wilcoxon resultó de 0.2368. continua como variable categórica, en ambos subgrupos.
Considerada como categórica, se dividió en dos grupos Siguiendo nuestro segundo objetivo, se estableció
ansiosos y no-ansiosos, y se aplicó una prueba de Chi la presencia de asociación estadística entre los pares
cuadrado y no rechaza la hipótesis de independencia (p de variables en el grupo general y en cada uno de los
valor = 0.786), es decir que no tenemos evidencia empí- subgrupos definidos por la variable coronario. En el cua-
rica a favor de la asociación estadística entre A como dro siguiente se aprecia una fuerte asociación entre las
variable categórica y el grupo “coronario”. tres variables, consideradas como variables continuas.
Las diferencias en las puntuaciones de I, medidas Como se evidencia en la Tabla 2 la asociación estadís-
como variable continua o como variable categórica, en tica más fuerte se encontró entre las variables AV y A. Le
ambas poblaciones, no resultan significativas. El Test T sigue AV e I, y por último A e I.
de Student no rechazó la igualdad de medias con un p Dada la asociación estadística entre los FRPsi, cabe
valor de 0.2314. Se aplicó una prueba de independen- preguntarse la interacción conjunta de ellas sobre la

Tabla 2. Características demográficas de la muestra.

Ira Ansiedad Agotamiento vital

Ira Rho Spearman=0.38, Rho Spearman=0.41,


pvalue<<0.001 pvalue<<0.001
Ansiedad Rho Spearman=0.38, Rho Spearman=0.58,
pvalue<<0.001 pvalue<<0.001
Agotamiento vital Rho Spearman=0.41, Rho Spearman=0.58,
pvalue<<0.001 pvalue<<0.001

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


Asociación entre evento coronario y factores de riesgo psicosociales: agotamiento vital, ansiedad e ira... 15

variable “coronario”. Se intentó modelar esta asociación, puedan distorsionar el ajuste. Si bien este ajuste es razo-
para ello seguramente el modelo incluirá la variable AV, nable, no elimina la posibilidad de que nuevas variables
puede que baste con una de las otras dos o la interac- explicativas sean incluidas en el modelo mejorando
ción entre AV y alguna de ellas. El modelo que brinda un posiblemente la predictividad del mismo.
mejor ajuste es el siguiente: El resumen de los resultados de los cálculos estadísti-
Logit (Probabilidad de Evento coronario) = LPEC cos del modelo ensayado se observan en la Figura 1.
LPEC = 0.51 + 0.295 * Agotamiento : Ansiedad
Los Tests de Wald relativos a la calidad de los coefi- Discusión
cientes del modelo indican buen ajuste (p valor < 0.01).
La presencia de AV y A aumenta la probabilidad de Uno de los hallazgos principales de este estudio es
un evento coronario agudo. Los residuos deviance y de que, el AV se encuentra fuerte y directamente asociado
Pearson no señalan la presencia de valores extremos que con los EC, hecho que confirma numerosos estudios pre-

Total Coronario No coronario


(n:165) (n=90) (n=75)

Agotamiento vital
Score continuo 21 (10,60) 1 (8,96) p:0.0114 (Stu)
Agotados (≥19) 85 (51,51%) 57 (63%) 28 (21%)
p:<.001 (χ2)
OR=3.0 (1.6-5.5)

Ansiedad
Score continuo 11 10 p:0.2368 (Wilx)
Ansiosos (≥10) 91 (55,15%) 51 (30,90%) 40 (24,24%)
p=0.786 (χ2)

Ira
Score continuo 7 7 p:0.2314 (Stu)
Con Ira (≥7) 89 (53,93) 49 40
p:0.8866 (χ2)

Figura 1. Resumen y representación gráfica de la interacción entre las variables según el modelo ensayado.

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16 Bonet, J.; Suárez-Bagnasco, M.; Kerbage, S.; Bonet, M. F.; Mautner, B.

vios. No se pudo encontrar una asociación directa entre parten y determinan una facilitación a las emociones
la A y la I con EC, por lo que podemos decir, que el AV negativas, que a lo largo del tiempo llevan a alteraciones
es el que mejor discrimina entre el grupo coronario del fisiopatológicas.
no coronario. Estas diferencias se mantienen tanto eva- Además, éste hecho de sumatoria de efectos podría
luado como variable continua como categórica, lo que ser considerado en sentido opuesto a la posibilidad de
resulta que este se puede evaluar exitosamente utilizan- solapamiento de los constructos, porque si se produce
do ambos niveles de medición. Queda por estudiar la una sumatoria de efectos, se estaría hablando de varia-
posible existencia de grados de AV y cómo evolucionan bles diferentes y no solapadas. Quedaría estudiar la posi-
temporalmente. bilidad de la presencia simultánea y sumatoria de los
En el caso de la A, aunque hay estudios previos que efectos entre FRPsi y factores de riesgo biológicos.
encuentran una asociación directa con EC, la mayoría Con esta información, trasladada al ámbito clínico,
de éstos la vinculan con los casos de muerte súbita o se apoya la necesidad de detectar precozmente la presen-
IAM fatales, cosa que no se puede evaluar en este trabajo cia de emociones negativas, dado que son indicadores
porque eran casos no fatales. En el caso de la I aportaría clínicos de riesgo de evento coronario; más aún, si se
nuevos datos a los ya existentes, debido a que las relacio- encuentran dos o más FRPsi asociados. Podríamos hablar
nes entre la ira y otras variables psicológicas, han sido de pacientes con indicadores de alto riesgo para EC.
menos estudiadas en general. En este sentido, sería útil perfeccionar tanto los cons-
En línea con el segundo objetivo, podemos obser- tructos y descripciones clínicas de los FRPsi, como la téc-
var que los FRPsi estudiados se encuentran asociados nicas psicológica para su evaluación.
entre sí; si bien con diferentes grados de asociación,
interaccionan entre sí. La asociación estadística más Conclusiones
fuerte se encontró entre el AV y A. Le sigue AV e I, y
por último, A e I. En este estudio se encontró que existe una fuerte aso-
Estos resultados son acordes con la idea de que las ciación entre FRPsi, principalmente el AV, con eventos
emociones negativas tienden a agruparse en la misma coronarios agudos; que existe diferentes grados de aso-
persona, que no serían independientes etiológicamente ciación de los FRPsi entre sí, y que la presencia simultá-
y que, podrían manifestar una disposición general a la nea de dos variables aumenta el riesgo para EC, a través
afectividad negativa. Esto podría indicarnos, que la espe- de una sumatoria de efectos. Sería necesario considerar
cificidad de los FRPsi puede ser menos importante que en futuros estudios la posibilidad de solapamientos teó-
estudiar la presencia de esta disposición crónica a experi- rico-clínicos y, por lo tanto, ajustar las herramientas de
mentar frecuente e intensamente emociones negativas. medición de las variables.
Es necesaria cierta cautela en el análisis de estas fuer- Estos hallazgos podrían estar indicando una disposi-
tes asociaciones, dado que podrían estar indicando la ción general a las emociones negativas que interaccionan
existencia de solapamientos teóricos en los constructos entre sí, suman sus efectos y aumentan la posibilidad de
o en su medición. Entre el AV y A podemos encontrar eventos coronarios ■
que existen elementos comunes. Implican emociones
y cogniciones negativas que pueden generar una cierta
confusión teórica, clínica, y subjetiva; entonces conse-
cuentemente, a nivel de instrumentos de medición de
las FRPsi. El solapamiento a nivel de constructos puede
crear una ambigüedad para la medición e interpretación
de las evidencias existentes, dificultando la identifica-
ción de cual o cuales de los FRPsi contribuyen al riesgo
de EC; hay que agregar la necesidad de estudiar mues-
tras poblacionales de mayor tamaño. La I, al estar menos
fuertemente asociada, se diferenciaría más claramente de
los constructos considerados.
Con respecto al tercer objetivo, podemos decir que
cuando las distintas variables psicológicas se asocian,
aumenta la probabilidad de EC. En este sentido, se cons-
truyó un modelo para conocer el efecto de la interacción
de los FRPsi sobre el EC. Se constató que la presencia
simultánea de AV y A aumentó la probabilidad de EC.
El hecho de que el AV y la A se encuentren asociadas de
manera más fuerte que las demás y la existencia de una
fuerte asociación entre el AV y los EC, son coherentes
con el resultado del modelo: se produce una sumatoria
de efectos, que podría implicar una acción sinérgica. Los
FRPsi podrían no tener efectos diferentes e independien-
tes, pudiendo incrementar el riesgo para EC porque com-

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Asociación entre evento coronario y factores de riesgo psicosociales: agotamiento vital, ansiedad e ira... 17

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VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


dossier

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 18 - 20


ESCENARIOS EXTRAHOSPITALARIOS
EN SALUD MENTAL INFANTOJUVENIL:
UN PANORAMA DE EXPERIENCIAS EN
EL ÁREA METROPOLITANA

Coordinación

Juan Costa
Ernesto Wahlberg

Al momento de definir un título para el presente ámbitos donde se desarrollan estas prácticas o al
dossier nos encontramos, quienes estuvimos a car- menos donde están ubicados los ejes de las mis-
go del mismo, y el resto del comité editorial, fren- mas. Los alcances de la idea de lo comunitario
te al problema de tener que dar con los términos en Salud en general, y en Salud Mental en par-
que delimitaran de la manera más precisa posible ticular, son controversiales. Ante el riesgo de pro-
el grupo de prácticas que seleccionamos para su fundizar cierta banalización que amenaza a su
presentación. Lo planteamos como problema por- uso, preferimos situar el marco para presentar los
que estas no se corresponden con las instituidas trabajos que componen el dossier en los espacios
mayoritariamente en el sector salud, en donde externos al hospital. Esto sin desconocer que la
nos hemos formado y hecho gran parte de nuestra noción de comunidad ocupa un lugar de privile-
experiencia clínica e institucional. gio entre aquellas que componen las bases concep-
El primer número de Vertex del año pasado fue tuales de las propuestas de transformación de los
dedicado a la noción de Salud Mental, y allí que- sistemas de salud, como la Atención Primaria de
daron expresadas numerosas voces que intervie- la Salud o la más reciente del movimiento de la
nen en el coro del campo y, a su vez, los matices, Salud Colectiva en Latinoamérica1, y en particular
tensiones y puntos de encuentro que se suscitan al las de reforma de la asistencia psiquiátrica.
momento de delinear conceptualmente este ubi- Con la referencia a lo infantojuvenil restringi-
cuo sintagma. Las complejidades inherentes a la mos el término, en este caso, a la alusión a una
definición de los objetos, métodos e identidades franja poblacional.
de las disciplinas que actúan en el campo resue- Los artículos que incluimos en el dossier recorren
nan y se amplifican, precisamente, a la hora de un terreno de problemáticas abordadas a través
acercarnos a su formalización. El recorrido por de prácticas socio-sanitarias. Aquí encontramos
los textos que ofrecemos en esta oportunidad con- a niños, adolescentes y jóvenes en situaciones
duce a lugares escasamente frecuentados y, así signadas por condiciones socioeconómicas des-
mismo, teorizados; muchas veces pensados como favorables, presencia de conductas delictivas,
extraños a nuestras áreas de incumbencia y, sin maternidades y paternidades en la adolescen-
embargo, localizables en el interior del campo de cia, consumo de sustancias, diversas formas de
la Salud Mental. Vale recuperar, a la hora de pen- sufrimiento mental en ellos y/o en otras perso-
sar en los distintos aportes disciplinares en estos nas de sus familias o entornos y los consiguien-
dispositivos, los conceptos de núcleo y campo tes menoscabos en el desarrollo de su vida social.
de saberes y responsabilidades del sanitarista Sobre ellos confluyen nuevas perspectivas jurídi-
brasileño De Sousa Campos. cas y de salud pública que en los últimos treinta
Otro de los componentes del título alude a los años vienen adquiriendo formalidad legal, grados

1
Almeida Filho, N; Silva Paim, J. La crisis de la salud pública y el movimiento de la salud colectiva en Latinoamérica. Cuadernos
Médico Sociales 75: 5-30

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 18 - 20


20 Costa, J.; Wahlberg, E.

de desarrollo programático irregular y, en menor en donde se articulan la prevención, la participa-


medida, legitimidad y consenso. Estas implican, ción colectiva, la construcción de redes, el arte, en
en algunos aspectos, fuertes niveles de disconti- el armado de diversos programas, desarrollando
nuidad con lógicas históricamente consagradas en en profundidad un programa de discapacidad que
estas áreas. Sirve como ejemplo de esta disconti- funciona hace casi diez años.
nuidad el lugar de responsabilidad que se les asig- El artículo de la Lic. Aída Perugino aborda el tema
na y demanda a las familias respecto del cuidado de la niñez y adolescencia en situación de desampa-
y contención de sus miembros más jóvenes en las ro, en donde el compromiso con el consumo de sus-
complejas situaciones antes enumeradas, a dife- tancias se presenta en primer plano, haciendo eje en
rencia de la fuerte impronta institucionalizadora la propuesta de una clínica basada en el vínculo.
que regía las leyes vigentes durante la casi totali- El Dr. Costa y el Lic. Mattarucco ofrecen la descrip-
dad del siglo pasado. ción de un programa de trabajo planteado desde una
Estas nuevas perspectivas se articulan dialéctica- ONG que se orienta a sostener a jóvenes y familias
mente con lógicas y prácticas educativas, terapéu- en procesos de inclusión social buscando romper con
ticas y de abordaje de lo social, del mismo modo el desencuentro entre recursos de diversas naturale-
novedosas, cuestionándose y reformulándose en zas y las personas a las que están dirigidos.
forma recíproca. Las Lic. Barcala y Torricelli desarrollan el balance
El Lic. Gustavo Rossi, psicólogo de la Secretaría de un programa de salud mental comunitaria para
Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, reali- niños, niñas y adolescentes que llevaron adelante
za una puesta al día de las transformaciones en las entre los años 2006 y 2012 en la CABA.
modalidades de intervención y/o tratamientos de
jóvenes adolescentes menores de 18 años, imputa- Frente a la actual conflictividad resulta ineludible
dos o encontrados responsables de delitos. proponer, implementar y evaluar nuevas formas de
El Dr. Ricardo Gorodisch y colaboradores, de la intervención, así como dar continuidad a aquellas
Fundación Kaleidos, dan a conocer los programas que logren dar cuenta de respuestas social y técni-
del Proyecto Jakairá, que cumple 10 años de desa- camente convalidadas, trasmisibles y replicables.
rrollo, dirigido a acompañar a adolescentes en con- Apuntamos a que este dossier contribuya a visibili-
diciones de vulnerabilidad social, que son madres o zar algunos de los seguramente muchos emprendi-
padres, así como a sus hijos, durante el embarazo y mientos que en forma poco conocida se desarrollan
la primera infancia. en todo el país, esperando recibir, para considerar
La Dra. Marcela Corin presenta la experiencia de su publicación, los artículos de aquellos a quienes
trabajo en un CeSAC de la zona sur de la CABA, esta propuesta motive ■

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 18 - 20


Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia
Gustavo Pablo Rossi
Prof. Adjunto a cargo de la Práctica Profesional en Acompañamiento Terapéutico, F. de Psicología, UBA; Psicólogo en la Secretaría
Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF); Miembro de la Comisión Directiva del Capítulo de Historia y Epistemología de
APSA; Investigador formado UBACYT, F. de Medicina, UBA: Infancia y Salud en Argentina; 1880-1930 / 1930-1955.
E-mail: grossi@sinfomed.org.ar

Introducción: entre el control, la pedagogía y la


clínica

Formular la introducción a este artículo abre a nume- caría un estudio minucioso tanto de la noción de ado-
rosos conceptos que merecerían ser estudiados por sí lescente como de delito. Partiendo de cierto consenso
mismos, con un carácter multireferencial que abona a su respecto a su dimensión de construcción histórico-cul-
complejidad, con interlocutores tanto del campo “psi” tural -en Occidente durante el siglo XX-, hablaremos de
como del Derecho. Ya de por sí extenso, en este texto se adolescentes, ubicando un determinado momento de
dejarán de lado las divergencias conceptuales que impli la vida de un sujeto, que sucede al tiempo de la niñez1.

Resumen
Se analizan las modalidades de intervención y/o tratamiento de jóvenes/adolescentes, de menos de 18 años de edad, imputados o encontrados
responsables de delitos, considerando los dispositivos multidisciplinarios de intervención, en especial los que incluyen alguna atención ambula-
toria “psi”. Estos programas, que suelen desplegase en el medio social, implican una intersección conflictiva entre el ámbito del Derecho y
el de la “Salud Mental”. Será necesario revisar las variantes de respuesta social frente a dichos niños/as y adolescentes y el estado actual de los
debates judiciales, para pensar la singular inclusión de lo terapéutico en estos contextos complejos, donde lo “socioeducativo” ha tomado un
lugar relevante.
Palabras claves: Delito y sanciones judiciales en menores de edad - Medidas socioeducativas - Atención ambulatoria en Salud Mental - In-
terdisciplina - Psicoanálisis - Práctica “entre varios”.

TEENAGERS AND CRIME: A DARK DAY OF JUSTICE

Summary
The methods of intervention and/or treatment of children/teenagers under 18 years old who are accused or found guilty of crimes are
analyzed taking into consideration multidisciplinary intervention tools, especially those including any kind of ‘psy’ outpatient care. These
programs, which are usually deployed in the social milieu, involve a conflictive junction between the fields of Law and Mental Health.It
shall be required to review the different social responses to such children and teenagers and the current state of legal discussions in order to
reflect upon the singular inclusion of the therapeutic approach to these complex contexts, where the ‘socio-educational’ aspect has occupied
a substantial position.
Key words: Crime – Legal punishments – Minors – Socio-educational measures – Outpatient care – Mental health – Inter-discipline - Psy-
choanalysis – ‘Communal’ practice

1
Tomando ese consenso, desde el enfoque jurídico se utilizará el término adolescente o joven, en forma operativa, en contraposición con el de
niño. Esto va en consonancia con los planteos tendientes a la diferenciación etaria del grupo poblacional al que va dirigido el sistema de justi-
cia penal juvenil (2), considerando niños “sólo a los que están excluidos del sistema penal” (Art. 40 de la CDN). Es habitual que en este tema se
denomine adolescente al grupo etario comprendido entre la “edad mínima” de imputabilidad y los 18 años de edad (1). Cabe acotar, no obstante,
que el texto oficial en español de la Convención define como “niño” a toda persona de hasta 18 años de edad, y en este sentido en términos del uso
popular también utilizamos las expresiones chicos o pibes, que en nuestro país resultan más abarcativas respecto a sus variables etarias.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 21 - 36


22 Rossi, G. P.

Sin embargo, en este contexto nos preguntamos: ¿es el Derecho para los torcidos
“pibe de la calle” un “adolescente”?. En cuanto al deli-
to, se puntualizará una posición crítica a los estudios del A manera de cuadro sinóptico para el recorrido pos-
tema que naturalizan dicha noción, para pensarlo en los terior, destacamos que las políticas en Argentina tuvie-
menores de edad. ron en estos quince años un cambio de abordaje, con
Mi experiencia de 20 años en este campo2, es coin- un marco legal inscripto bajo la denominada Doctrina
cidente con los casi veinte años de reformas de sistemas de la Protección Integral de la niñez y la adolescencia,
y leyes en América Latina (que fueron incorporando la conformada por: la Convención Internacional sobre los
Convención sobre los Derechos del Niño -CDN- con Derechos del Niño (CDN), de 1989, ratificada en nues-
rango constitucional en Argentina desde 1994, y otros tro país en 1994 con rango Constitucional, las Norma-
estándares de derechos humanos), por lo cual este texto tivas de las Naciones Unidas4 y la Ley Nacional de Pro-
es también una puesta al día de la cuestión, así como una tección Integral de la Niñez y Adolescencia (No 26.061,
posibilidad de reflexionar sobre la transformación de de 2005).
prácticas, discursos disciplinares, marcos normativos y El hito que representa esta nueva Ley implica un
sus controversias, considerando los cambios que se han sistema de protección de derechos, y apunta a supe-
producido en el escenario social y las propuestas formu- rar el esquema tutelar producto de la vigencia de la Ley
ladas desde el Estado a lo largo de estos años, en especial N° 10903 de Patronato de Menores (Ley Agote, de 1919),
en esta década post 2001 (1, 2, 4, 8). que quedó así derogada. El lugar del niño como objeto
Encontrarán a lo largo del texto un tono de interroga- de asistencia ha llevado a las instancias judiciales y asis-
ción, propio de una investigación en proceso. Centrados tenciales a tener bajo su tutela de “oficio” aquellos casos
en nuestro tema, de manera correlativa a la “sanción” en que se advirtieran situaciones de “abandono moral o
vinculada a la causa judicial, se suele utilizar en forma material”; idea que no contaría con una definición taxa-
amplia la idea de “intervención” socioeducativa o psicoso- tiva, con la consecuente multiplicación de arbitrarieda-
cial, aunque es complejo otorgarle precisión conceptual des por parte de la instancia judicial.
en este contexto. En función de esto, ¿cómo ubicar acá Nora Schulman5 expresó recientemente que ese ins-
los dispositivos ambulatorios?, ¿son sanciones, son par- trumento “es un piso, no un techo” y opinó que la ley
te de una sanción dada por la instancia judicial?, ¿cómo argentina de protección es superior a la Convención.
pensar esta tendencia actual hacia medidas psico-sociales No obstante, asegura que “en muchas provincias argenti-
o socio-educativas? Al hablar de intervenciones ambula- nas hay un discurso de Convención y una realidad de patro-
torias, móviles, ¿cómo definir la pertinencia de su uso nato”, es decir de hace un siglo. “No es a los niños y a
“pedagógico” en el medio comunitario, en el “territorio”? las niñas a quienes hay que proteger. Es a sus derechos. Y
Por el contrario, ¿resulta válido indicar el tratamiento no sólo el juez debe escucharlos. También la maestra, el
“psicoterapéutico” del adolescente en estos ámbitos? Hay médico... Si no, son pequeñas faltas de respeto y de incum-
quienes rechazan toda clínica porque implicaría “psico- plimiento cotidiano de los derechos de los niños que uno
patologizar” a estos adolescentes. Al situar la intersec- hace cotidianamente”.
ción con el ámbito penal, ¿necesariamente deben quedar Visto desde otra perspectiva, en el proceso de cambios
cuestionados en ese marco los dispositivos terapéuticos y político-sociales que implican estos últimos diez años en
la clínica psicopatológica?, ¿en nombre del control social? Argentina (más allá de los aspectos que podrán cuestio-
Un enfoque restringido a la mirada educativo-social no narse), las instituciones estatales y no gubernamentales,
parece dar un horizonte mejor. en los programas y dispositivos, presentan abordajes
Enfocaré este recorrido en esos dispositivos ambulato- desde una gran variedad de marcos teóricos, a veces en
rios que se han formulado con un sesgo de atención pro- pugna, lo cual refleja la favorable búsqueda de respuesta
pio del abordaje en Salud Mental3 (muchos sostenidos en a las nuevas demandas sociales (8).
estos años por psicólogos, con sus variaciones según las Por su parte, debido al sistema tutelar en general y al
provincias y pertenencias institucionales), que dan lugar Régimen Penal de la Minoridad, dentro del mismo, regula-
a pensar lo terapéutico en una cierta manera, tomando do mediante el Decreto-Ley No 22278 y su modificatoria
como hilván y punto de llegada algunos aportes y nocio- No 22803 dictadas por la última dictadura militar, toda-
nes básicas que propongo desde una orientación psicoa- vía existe en nuestro país una grave situación de vulnera-
nalítica, para ampliar el campo de lectura y dar un funda- ción de derechos respecto de los niños/as y adolescentes
mento ético a las intersecciones antes mencionadas. sometidos a dicho Régimen, especialmente de aquéllos

2
En la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, desde el Programa Libertad Asistida la mayoría de estos años (desde 1992, antes
Consejo de Minoridad y Familia). También en la función de supervisión y capacitación de “operadores educativos y convivenciales”, y luego como
psicólogo del Equipo externo a los Centros de Régimen Cerrado (CRC) y Residencias de la SENNAF.
3
No hace al artículo ahondar en este tema, por lo cual cabe consignar en este punto que utilizamos alternadamente campo de la Salud Mental,
“psi” o de la subjetividad, aunque son evidentes las diferencias dentro de lo que genéricamente se llama en Argentina “campo de la Salud Mental”,
ya que no se opera desde la misma lógica en el psicoanálisis y sus diversas escuelas, que en las psicoterapias, la terapia cognitiva conductual o las
corrientes psiquiátricas (y según la adscripción que estas tengan a su vez al uso metodológico del DSM y a una psiquiatría más biologicista).
4
Directrices de Riad, de Prevención de la Delincuencia Juvenil, 1990, Reglas de Beijing, Reglas Mínimas para la Administración de la Justicia de
Menores, 1985, Reglas de la Habana, para la Protección de Menores privados de la libertad, 1990.
5
Directora de la Comisión Argentina de Seguimiento y Aplicación de la Convención de Derechos del Niño, presidida por Estela de Carlotto. En:
Diario Página12, 6/12/12.

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 23

privados de su libertad (2). Mediante reiterados fallos, También en esas décadas existen movimientos simi-
así lo está entendiendo la jurisprudencia que cuestiona lares en varios países (como ser EEUU, España, Francia,
la constitucionalidad del sistema vigente (1, 2). México, Chile), tendientes a realizar una intervención
En este contexto, sigue resultando imprescindible racional, científica (9, 15, 26, 39, 46), para encauzar las
avanzar en la reforma del régimen penal juvenil, sobre el posibles “desviaciones”, tanto en términos del crecimien-
que hubo numerosos proyectos. Con un fuerte impacto to individual como social. Esta llamativa coincidencia se
en los medios de comunicación masiva, el tema reapa- inscribe para distintos historiadores en lo que se llama la
rece cíclicamente en torno a la polémica sobre la baja construcción de la categoría infancia (o infancias, según
de la edad de imputabilidad, que suele ser afín a las pro- su extracción socio-cultural), en tanto hasta el siglo XIX
puestas de endurecer la respuesta estatal frente al deli- el niño tenía escasa visibilidad o nula, en la cultura y
to juvenil, no solamente en Argentina sino también en entre los actores que conformaban los escenarios socia-
América Latina. En tanto se efectivice una reforma para les, según el espacio/tiempo que observemos. Las inves-
llegar a dicho régimen penal especial, ese sistema debe tigaciones sobre el infanticidio, entre otras, dan cuenta
ser aplicado a partir de una edad mínima antes de la cual de lo sinuoso del camino7, resultando necesario para la
se presume (sin que se admita prueba en contrario) que historiografía ampliar los estudios locales y comparados,
los niños no tienen capacidad para infringir las leyes que diferencien adecuadamente las situaciones geográfi-
penales. Esto es, que los Estados deben fijar una edad a cas, sociopolíticas y económicas (26, 39).
partir de la cual las personas menores de 18 años de edad Y en ese proceso de categorización que algunos estu-
sean punibles, en forma completamente diferenciada de diosos han llamado de patologización del “menor” en el
los adultos. campo social y del derecho, bajo la inspiración genéri-
En síntesis, actualmente conviven paradigmas dife- ca del positivismo imperante, el médico ocupaba un rol
rentes desde lo jurídico y en lo cultural, tanto en las de diagnosticador de los males sociales, superpuesto de
prácticas como en lo discursivo, haciendo emerger por manera elocuente con los discursos morales/pedagógi-
momentos al supuestamente superado paradigma de la cos. En la construcción paulatina de las “patologías de
“situación irregular”, de la lógica tutelar, en una coexis- la infancia”, esta cultura positivista irá contando con los
tencia con las nuevas normativas y sistemas que regulan “avances modernos” de la pedagogía y la psicología, y se
la condición jurídica de la infancia y adolescencia, en utilizará con éxito en el análisis político y social, en el
concordancia con la Convención. Veamos ahora cómo lenguaje y las prácticas escolares. La educación tiene una
se llega a esta historia. “finalidad preventiva del desorden social” decía en Buenos
Aires el Dr. José M. Ramos Mejía (37). “La salida definitiva
Historias menores: desviados y anormales en la de la escuela es particularmente peligrosa para el niño”, afir-
infancia maba en 1916 Roberto Gache, desde su conocido estudio
sobre la delincuencia precoz (21).
Allá lejos pero no hace tanto tiempo, entre el último En Argentina, la concepción del niño se condensa en
cuarto del Siglo XIX y el primero del XX, en el cruce la figura del futuro ciudadano/adulto, como meta políti-
entre múltiples disciplinas hubo una proliferación de co-educativa, mientras queda aglutinada la categoría de
textos dedicados especialmente al niño adjetivado como anormalidad con la infancia desamparada, quedando esa
“anormal”, desde la perspectiva de la “cuestión social” o confusión a merced de la instalación de sistemas que per-
la inadecuación al sistema escolar, en consonancia con mitieran un control, bajo la consigna de la protección de
parámetros morales o ajustados a ideales de la época (3, los desviados, ya en los primeros años de sus vidas (9, 39,
9, 39, 40). 40, 50). El hijo del inmigrante tenía que ser especialmen-
A su vez, de un tiempo donde el enfoque de la pato- te atendido (40) -cualquier coincidencia con estribillos
logía mental infantil estaba centrado en el deficiente u actuales de estigmatización es pura casualidad-.
oligofrénico casi con exclusividad (gran parte del siglo En el plano jurídico, se produjeron en el cambio de
XIX), irán en aumento las preocupaciones para redefi- siglo una serie de novedades legislativas para la época,
nir el abordaje de estos niños, comenzando a esbozarse calificadas como de Protección de la infancia, que alu-
propuestas para diferenciarlo del adulto, que tendrá mayor dían a la vigilancia que debían ejercer los padres, y a la
relevancia en términos teóricos/discursivos que en las responsabilidad e imputabilidad de los menores, como
consecuencias para la práctica6. Hay una ampliación de detallara en trabajos anteriores (39, 40). Aparece una
las clasificaciones médico-psicopedagógicas que agrupan fuerte indiferenciación del control penal; no existían
las formas de la deficiencia mental en un círculo que va establecimientos de detención para menores, destinán-
hacia su inclusión entre los “abandonados”, los desvia- dose hacia fin de siglo una sección para los mismos den-
dos, los inadaptados, para luego llegar a la vagancia y la tro del Departamento de Policía. En 1890 se abre la Casa
delincuencia infantil y juvenil (35, 39, 47, 50). de Corrección de Menores Varones, para judicializados

6
Esto se apoya en la investigación que venimos desarrollando desde el Capítulo de Historia y Epistemología de APSA. En esos deslizamientos
semánticos, se relegaba la especificidad del abordaje del padecimiento mental severo en la infancia, tanto para el retrasado o deficiente intelectual
como para las “locuras” en la infancia (antes de pensarse como psicosis infantiles, ya más avanzado el siglo XX).
7
Cf. De Mausse, L. y otros. Historia de la infancia. Son también clásicos en el tema los trabajos de P. Aries.

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24 Rossi, G. P.

menores de 18 años, donde se suma posteriormente a en un solo haz y bajo su control jurídico las diferentes cate-
huérfanos de menos de 10 años (30, 39, 41). gorías de niños delincuentes, asistidos o anormales”. Hacia
La Ley de Patronato de Menores en 1919, pionera en 1943, el psicoanalista D. Lagache, con el psiquiatra G.
América Latina, consolidó la intervención del Estado en Heuyer, establecen la clasificación de los niños “irregula-
la vida de cierto sector de la infancia, los niños abando- res”, palabra que “gusta porque no es demasiado médica, si
nados moralmente, que era sinónimo de familia pobre. bien conserva la idea de anomalías transpuestas a un plano
Impulsada por el Dr. Luis Agote, da entidad a la categoría más bien moral” (17).
de menor y lo hace objeto de investigación, para selec- Es central leer este pasaje tanto desde la práctica
cionar una “anormalidad” que aparece en algunos “indi- como desde el cruce conceptual, donde el psiquiatra -
cios” de los cuales el hecho punible es de los más claros. con cierto uso del psicoanálisis- se convierte de rival del
Esos indicios provocan la intervención estatal, de un juez juez en un aliado indispensable, un relevo para “contro-
de menores, como autoridad por encima de la familiar, lar por medio de un código homogéneo la infinita deriva de
con poderes no controlados8 (32). Expansión de educa- las prácticas en prevención”. ¿Línea de avanzada para la
dores-reformadores y reformatorios (15, 25, 34, 41). época? La historia nos enseña a apreciar que los aconte-
La fuerza de esa visión adultomorfista resulta paradó- cimientos tienen distintas lecturas, no tan en blanco y
jica en la práctica9, ya que mientras ve al niño como un negro como quisiéramos, como a veces se hizo.
adulto -aunque “en potencia”- no le da tampoco en tér- Ampliando el relato de Donzelot, para pensarlo
minos de Derecho las garantías que tienen los adultos, al también en nuestro país, subrayemos que esa licuación
no establecer diferencias acordes a la niñez en su recorte de teorías, entre ciertas corrientes del psicoanálisis y
diacrónico -como período de vida-, atándolo al asisten- la psicología, junto a la psiquiatría y la criminología,
cialismo y discrecionalidad de un Mayor (jueces, técni- permitían dar entidad en el mismo molde a una codifi-
cos, profesionales, personal de vigilancia, entre otros). cación superpuesta, entre categorías de niños que eran
Si cotejamos este movimiento, más cerca, entre los competencia tanto de lo judicial (niño y joven delin-
juristas se ha planteado hacia finales del siglo XX que cuente), como de lo asistencial (niñez pobre, desdicha-
durante décadas se abstuvieron de debatir sobre “cuáles da, abandonada). Por otra parte, el texto mencionado
eran los problemas legales que tenían las leyes especiali- arriesga que dicho pasaje “proporciona a la acción edu-
zadas en menores” y “cuáles deberían ser las característi- cativa una técnica de intervención que limita la imprevisi-
cas de un mejor derecho para los menores de edad” (6). bilidad del voluntariado y los avatares del ‘deseo educati-
vo’” (17, 34). Y, mientras controla la autonomía de los
Psiquiatría, Psicología, Psicoanálisis: hacete patronatos, supera las “abruptas barreras entre lo asis-
amigo del Juez tencial, lo médico y lo penal” (itálicas siempre nuestras).
Cabe re-preguntarse, ¿se trata de una crítica o una valo-
¿Y cómo se fue desarrollando en nuestro medio psi ración positiva?
aquello que Jacques Donzelot llama el mercado de la Y en relación a esto, ¿cómo pasar entonces de estos
inadaptación? En distintos países, una lectura histórica “especialistas de lo invisible” (aliados del juez) a una
lleva a ubicar la psiquiatría infantil, ya entrando en la intervención que no quede en el más (im)puro deseo edu-
primera mitad del siglo XX, delineada entre “los apetitos cativo? En tal caso, ¿cuál es la intervención que respeta al
profilácticos de los psiquiatras y las exigencias disciplinarias niño y adolescente-sujeto? No solamente al del Derecho,
de los aparatos sociales”, como lo describe el clásico estu- sino también al otro sujeto: el que a veces se filtra en la
dio de Donzelot, “La policía de las familias”(17). transgresión, que se muestra en el acto delictivo, se rebe-
La preselección e identificación de aquellos niños la en la agresión, como contracara de su magra respuesta
que puedan ser de riesgo, ocasionar daño social, con la contra quienes -para él y los suyos- lo agreden.
contribución de la psicología “moderna” y su nacien- Además, Donzelot afirma que hay una “desmateriali-
te psicotecnia, tendrá en su táctica la ubicación de dos zación del delito, que ubica al menor en un interminable dis-
espacios privilegiados a tener en cuenta, como parte de positivo de instrucción, de juicio perpetuo”. Y allí coloca la
la tarea: la escuela como laboratorio y como indicador medida educativa hacia el joven, que precisamente radica
ante las ausencias, y la familia que con sus carencias se “en esa brecha abierta por el carácter suspensivo de la pena”.
convertirá en portadora de enfermedad (39, 40). Lo educativo, al borrar -según el autor- en sus supuestos la
Resulta interesante indagar cómo -luego de la segun- distancia entre lo asistencial y lo penal, “amplía la órbita
da guerra mundial-, según infiere Donzelot para Francia, de lo judicial a todas las medidas de corrección” (17).
la psiquiatría se transformará enmendada por el psicoaná- ¿Hay un retorno hoy a ese estado de cosas? Los pun-
lisis, con el efecto de proveer “al juez el medio para reunir tos que siguen se abocan a esto.

8
Durante décadas, con efectos hasta el presente, ingresó en la situación irregular no sólo aquel de quien se sospecha que ha cometido un hecho
punible como menor de edad sino, incluso, aquel que ha sufrido como víctima un hecho punible, siendo también menor de edad.
9
No se trata con esto de tener para la historia una visión positivista, progresiva, de cuestionamiento del pasado a partir de la comparación entre
un supuesto “progreso” del presente y el salvajismo de nuestros antecesores, en una línea de anacronismos donde el futuro será “lo mejor”. Lo cual
no implica por nuestra parte impugnar toda forma de plantear la historia como herramienta para pensar el presente, como una historia desde el
presente, en cierta manera con algo de un inevitable anacronismo: pero eso es diferente de la cuestionable “evaluación” desde los valores y concep-
ciones actuales de situaciones ocurridas hace uno o varios siglos.

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 25

Ajusticiar en sensatas cantidades... libertad en institución especializada”. Pero en estos mode-


los que se fueron estableciendo en las últimas décadas en
Entre los estudiosos del Derecho, pero también en la América Latina, lo “alternativo” y “excepcional” debiera
población en general, hay acuerdo respecto a que la res- ser lo cerrado, como última instancia cuando se agotaron
puesta que el Estado da a los menores de edad a quienes todas las demás medidas o intervenciones. “Es propio de la
se imputa la comisión de delitos es inadecuada. Basta justicia penal de adultos hablar de penas alternativas” (5).
ver la repetición de títulos y comentarios de los diarios La permanencia del adolescente en su medio familiar
cuando “denuncian” a algún “pibe chorro” siendo par- y en su comunidad es así una prioridad, contrariamente
tícipe de hechos criminales. Ante esas demandas todo a lo planteado históricamente en las estrategias de con-
se complica, como lo formula la reconocida especialista trol social que aislaban al chico, y actualmente cuando
Mary Beloff (en quien apoyaremos algunas precisiones apelan a la mano dura ante la inseguridad.
jurídicas), que despliega otras preguntas que reformula- Como decíamos, en nuestro país igualmente aún
mos sintéticamente (7). ¿Qué es lo inadecuado: las leyes hay que diferenciar entre el deber ser y el ser: según
o las instituciones judiciales y administrativas?, ¿el pro- la región, hay un abanico de realidades fusionadas o
blema está en la respuesta estatal al delito, en la falta de superpuestas, que incluyen la inexistencia o inadecua-
acción estatal en otros órdenes o en ambas?, ¿qué signifi- ción de programas e instituciones. Lo cual no impli-
ca la justicia penal para un niño/adolescente que comete ca negar que se viene haciendo el valioso esfuerzo de
un crimen?, ¿cómo debería una sociedad justa tratarlos?, separar el ámbito penal del ámbito asistencial, donde
¿cómo se justifica el castigo a un niño o adolescente que un sistema de justicia juvenil o un marco legal penal
comete delitos?, además, ¿qué forma debería adoptar, en para adolescentes no supla un sistema de protección de
estos casos, el castigo? derechos, esto es, al sistema asistencial o de protección/
Hay que modificar las leyes, poner más castigos y restitución de derechos (5).
empezar desde más pibes, dicen algunos. Pero hay cues- Y aquí citaré otro párrafo de Beloff, con un destaca-
tiones previas, que Beloff formula con precisión. “Dos ble rigor conceptual: “el fundamento de la sanción penal
décadas de transformaciones sustanciales de la respuesta jurí- juvenil continúa siendo (...) la prevención especial positiva,
dico-penal al delito de los menores de edad en América Latina que en términos criminológicos tiene que ver con la reinte-
en general y en México en particular -basadas en estándares gración social del condenado. Este es un punto en común
internacionales de protección de derechos humanos de los entre el modelo tutelar y el modelo de la protección integral
niños y de las víctimas- revelan que para incidir en la reduc- de derechos. Podría decirse que es el único. Por esta razón se
ción de la violencia de y hacia los jóvenes se requiere algo más debe poner atención en distinguir las consecuencias jurídicas
que modificar el Código Penal. Si los jóvenes, sus derechos y de la comisión de un delito por parte de un adolescente -san-
la seguridad de todas las personas son realmente tomadas en ciones- y las medidas de protección porque aún en leyes nue-
serio, debería en primer lugar formularse un acuerdo que guíe vas, que distinguen entre el sistema de protección y el sistema
la definición de una política criminal juvenil que involucre penal juvenil, se admite cierta superposición entre ambas.
a todos los actores con responsabilidades institucionales y a Tal el caso, por ejemplo, en el que una sanción penal juvenil
todas las jurisdicciones”. o medida socio-educativa tiene como único objetivo reesta-
Se plantea hacer foco en la prevención, entendida ésta blecer al adolescente en el ejercicio de un derecho: órdenes
como el cumplimiento de las responsabilidades de la de supervisión consistentes en que el adolescente vaya a la
familia, de la sociedad y del estado hacia la infancia; y escuela o a un programa de rehabilitación para adictos a una
en lo que se llama la especialidad como respuesta diferen- sustancia prohibida”. Sin embargo, en esta lógica “(...) si
ciada a la situación del menor. como consecuencia de una reacción estatal coactiva, provo-
E irá a aspectos más puntuales: “los grandes temas de cada por la comisión de un delito, surge algún beneficio para
la seguridad en América Latina requieren la formulación de los derechos del adolescente, esto es un valor agregado de la
una política de seguridad concentrada en las cuestiones que sí sanción, pero no su fundamento ni su justificación” (5).
tienen incidencia en el tema como los delitos relacionados con Atinadamente, Beloff afirma que no se trata de una
la producción y el tráfico de drogas, con los desarmaderos de posición insensible a la protección y restitución de
automóviles para la venta de autopartes usadas, con el fácil derechos básicos vulnerados. Sino que bajo el atendible
acceso a armas, etc. En relación con los niños y jóvenes, el intento por “ayudar” al adolescente en situación de mar-
énfasis debería ponerse en lograr su permanencia en la escue- ginalidad o vulneración de derechos (con el argumento
la, en espacios recreativos, deportivos y culturales así como en de que el Sistema de Protección no da respuestas adecua-
el fortalecimiento de la familia (...)”. das), puede filtrarse una justificación para licuar el cam-
po asistencial con el sistema de justicia penal juvenil,
¿El encierro como alternativa o alternativas al que vuelva al asistencialismo tutelar. Esto llevaría a confu-
encierro? Sanción y/o Protección siones, como ser, si para el mismo adolescente infractor,
“a consecuencia” del hecho que causó dolor y violencia
Para comenzar por el elemento de la “sanción” como con su acto, la “ayuda” que recibe lo lleva a concluir que
consecuencia jurídica del delito, consigno que en los sis- “cometer un delito no le ocasionó ninguna consecuen-
temas de justicia penal juvenil se establecen sanciones cia disvaliosa” (5).
diferentes, “que se extienden desde la advertencia y la amo- Este punto de disyunción tiene sus dificultades, sus
nestación hasta los regímenes de semilibertad o privación de controversias no cerradas.

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También se reitera desde hace algunos años en el tra- pleno desarrollo de su personalidad hasta el máximo de
bajo diario de psicólogos y trabajadores sociales en estas sus potencialidades, así como el goce de una vida plena y
instancias, una discusión con el discurso jurídico, sobre digna”.
la definición que tendrían las cada vez más presentes Ahora bien, estas cuestiones provocan más interro-
“medidas socio-educativas”, y respecto a si la sanción es gantes, ¿de qué manera hacer efectivo esto? Al hablar de
necesariamente lo mismo que las “medidas socioeducati- “desarrollo personal”, ¿no es congruente con una inter-
vas”. Bellof escribe que “cabe preguntarse si las consecuen- vención clínica, en Salud mental?
cias jurídicas de la comisión de un delito en estos sistemas Con estos adolescentes, hemos planteado aquí la
son medidas, medidas socio-educativas, penas o sanciones. intervención de diferentes programas y medidas, en
Los instrumentos internacionales, como ha quedado demos- Residencias y en estrategias ambulatorias que van desde
trado, no son precisos en este punto” (5). esquemas de “Libertad Asistida” hasta dispositivos con
Desde su lectura, el sociólogo Robert Castel aporta intervenciones “en territorio” o comunitarias; que al
una diferenciación que articulamos, cuando analiza el menos en ciertos lineamientos dentro de estas “realida-
contrapunto entre “protecciones civiles” y “protecciones des”, pueden brindar aportes desde lo terapéutico (reto-
sociales” en las sociedades occidentales contemporáneas. mo este punto hacia el final). Con sus determinaciones
Dice que “la problemática de las protecciones civiles y jurí- particulares, aludimos a una asistencia que vaya hacia
dicas (...) remite a la constitución de un Estado de derecho”, el cumplimiento de esta Ley, tanto en el respeto de los
mientras que la “problemática de las protecciones socia- derechos del niño/adolescente como en la restitución de
les” (de la seguridad-inseguridad social) “remite a la cons- sus derechos básicos vulnerados, entre ellos lo atinente
trucción de un Estado social y a las dificultades que surgen a la Salud Mental, para tender a que no continúe en el
para que pueda asegurar al conjunto de los individuos contra recorrido sin salida, o de puertas giratorias, por el circui-
los principales riesgos sociales” (10). Y plantea los obstácu- to penal.
los existentes para superponer ambas protecciones, sus Trayendo el recorrido anterior, se llega a otras polé-
imposibilidades. micas que surgen tanto en congresos como en reuniones
Tomemos en cuenta además que el sistema penal y pasillos, entre quienes trabajan en estos “frentes”: ¿Es
tuvo históricamente un rasgo que es selectivo, -se sabe pertinente plantear un tratamiento “psi” como parte de
aunque se trate de ignorar entre “constitucionalis- la obligación o la “sanción” judicial?, ¿o es una práctica
tas” renombrados-, que muchas veces excluye a los ya que responde a la vieja ideología tutelar?, ¿implica psi-
segregados, en los Institutos de Menores (hoy CRC). Es copatologizar la cuestión social?, ¿es reemplazable por
un sistema que “encuentra en los jóvenes pobres a mejo- medidas socio-educativas?, ¿o son diversas modalidades
res candidatos para ser criminalizados”: una población extendidas de un control social más “tolerable” y reti-
compuesta casi en exclusividad con el perfil del “pibe cular?
chorro”, de sectores económicos precarizados (45). Es
decir, pibes que tienen vedado el acceso “en igualdad Entre disciplinas no es disciplinar
de oportunidades a los servicios” del área de salud, y
más aún a la atención de su “padecimiento psíquico” Para avanzar, coincidimos también con Beloff en que
(Salud mental). “continuar con el proceso de transformación de la justicia
juvenil no corresponde ya exclusivamente a los abogados o
Qué Pena lo Asistencial juristas, sino a las disciplinas vinculadas con la intervención
social y psicológica, las que deben asumir el liderazgo en este
En continuidad con lo anterior, es válido recordar los camino de transformaciones”. Es que “se trata de encontrar
desafíos que se articulan con la “otra parte” del orde- nuevas y eficientes formas de intervención psicosocial y de
namiento legal actual, volviendo a la Ley de Protección separarse del matrimonio, casi centenario, que tuvieron con
Integral. Para interrogar nuevamente sobre el estado de los juristas en el marco del complejo tutelar clásico” (6).
cosas actual, como ser, en principio, ¿cuán tajante puede Aunque interrogamos respecto a la definición posi-
ser la distinción entre lo judicial/sancionatorio y lo clí- ble de “psicosocial”, como si fuera algo predetermina-
nico/asistencial? do conceptualmente, cuando se trata de nociones laxas,
Para esta Ley de Protección, el Estado debe garanti- alejadas de una definición estricta (2). Se habla de la
zar “programas de asistencia integral, rehabilitación e inte- intervención social, en territorio, pero no hay deter-
gración”. Respetando las “pautas familiares y culturales minaciones sobre lo “psico”. ¿Qué sería lo psicosocial?,
reconocidas por la familia y la comunidad a la que pertene- ¿está en línea con otros dos significantes compuestos,
cen siempre que no constituyan peligro para su vida e inte- la medida socioeducativa y lo psicoeducativo?, ¿cómo se
gridad”. Afirma, también, que los niños/adolescentes diferencian?
tienen derecho “a la educación pública y gratuita, aten- Ahora bien, es importante entender entonces que
diendo a su desarrollo integral, su preparación para el ejer- el “orden de ideas” en el que opera el sistema penal es
cicio de la ciudadanía”, así como “a acceder en igualdad diferente de las ideas atinentes al funcionamiento del
de oportunidades a los servicios y acciones de prevención, sistema de Salud Mental, o respecto a la implementa-
promoción, información, protección, diagnóstico precoz, ción de políticas en Salud Mental. A esto se agrega el
tratamiento oportuno y recuperación de la salud”. Además, Sistema de Protección o Desarrollo Social. Se trata no
el Estado, la familia y la sociedad “deben asegurarles el obstante de lograr articulaciones necesarias, y posibles,

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 27

que no impliquen la impugnación de un sistema por que también lo atraviesa. La exclusión será un nombre
parte de otro, ni la forclusión de la singularidad de cada para el “exiliado interior”, ya no solamente el exiliado
intervención. diferente, exótico (10, 18).
Hay aquí otra observación a hacer respecto al aborda- Con Robert Castel ampliamos estas ideas cuando
je multidisciplinario, en esta misma dirección, cuando plantea que los excluidos son “colecciones” de indivi-
Beloff apela a un pertinente análisis crítico, “dirigido a duos (y no colectivos) “que no tienen nada en común mas
refundar, al igual que el viejo derecho de menores, la psico- que compartir una carencia”. Pero nadie, ni siquiera el
logía, la psiquiatría, el trabajo social y otras disciplinas de excluido, existe en el “fuera-de-lo-social”, y la “descolecti-
intervención individual y social, sobre nuevas bases inspira- vización en sí misma es una situación colectiva”, es parte de
das en el derecho internacional de los derechos humanos” (6). un proceso histórico (10).
Modificaríamos los términos de la formulación, en lo En estas décadas, a su vez ha sido estudiado recu-
planteado como refundar la psicología, la psiquiatría y el rrentemente el fenómeno de la fragmentación social en
trabajo social sobre bases “inspiradas” en el derecho. Qui- las economías capitalistas propias de la globalización,
zá sea solamente una precisión terminológica, pero más descriptas por la dispersión generalizada de individuos
que inspiradas, tendería a ubicarlas en diálogo y articula- atomizados, anónimos, donde la interacción parece
ción con el orden de ideas del derecho internacional en reducirse al intercambio mercantil. Con la absolutiza-
este momento histórico, con las diferencias entre cada ción del mercado, el ciudadano queda desplazado a la
una de esas disciplinas y prácticas. Ya que así como los figura del consumidor, trastocándose en este punto la
debates especializados del Derecho no pueden subsumir- categoría de sujeto de derecho. ¿Dónde queda aquél
se a las disciplinas psi y sociales, tampoco el discurso del que no puede entrar en el universo de los consumido-
Derecho puede subsumir las diferentes prácticas -y mar- res? (10, 43).
cos conceptuales- que se abocan a la niñez/adolescencia En Argentina y en Latinoamérica, deben situarse las
en infracción con la Ley Penal. transformaciones que implicó la década de los noventa,
años de devastación para la inserción laboral y la distri-
Intervenciones en lo social bución del ingreso (43); con la caída del Estado bene-
factor, en un contexto de empuje a ese orden econó-
Enfoquemos las intervenciones sociales con estos chi- mico supuestamente unificador, hoy en crisis. Con su
cos, llamadas a veces “en territorio”. Sin eludir lo multi- incapacidad de producir cohesiones duraderas, redes de
referencial de esta noción, recortemos que según Michel solidaridad, amistosas y familiares, incluso para la cons-
Foucault “territorio, es sin duda una noción geográfica, pero trucción de fuerzas grupales o pertenencias políticas.
es en primer lugar una noción jurídico-política: lo que es con- En este contexto, quisiera poner en discusión las
trolado por un cierto tipo de poder” (20). Si lo asociamos ideas de desinserción y reinserción social, en su enlace
a la idea de intervenciones en lo social, cabe comenzar con la de exclusión, por el largo recorrido que tiene esa
planteando que las mismas han estado relacionadas con serie en las políticas sanitarias y sociales. En “Los náu-
el modo en que cada época construye los perfiles de la fragos”, Patrick Declerck sostiene que la ideología que
transgresión (8). La histórica “cuestión social” encaminó sustenta las acciones de Reinserción, supone “la mayoría
el ejercicio del poder, en tanto las políticas, conceptos de las veces, de manera implícita o explícita, la idea de un
y modalidades con que cada comunidad se propone regreso del sujeto al seno de la normalidad social y econó-
resolver el problema de la/s anormalidad/es, incluida la mica” (14). Desde esas recetas, re-insertado en el lugar
infancia. correcto, será ciudadano por fin entre otros, en el marco
Foucault (19) también analiza cómo en cada cultu- de las obligaciones del funcionamiento social, económi-
ra existen actos de demarcación, líneas divisorias, que co y relacional. “Curado, autónomo, viviría el resto de su
tienen una función doble, “ambigua”: establecer un existencia, colmado de las delicias de la normalidad, es decir,
límite, pero además abrir el espacio a la transgresión. en definitiva, del trabajo” (14, 18).
Dicho espacio posee su propia configuración y sus leyes, Con este autor, vamos a complejizar la cuestión de la
y forma para cada época lo que podría denominarse su banda marginal, del pibe chorro, y acordar en que afirmar
sistema de transgresión. Que resulta así la condición de la existencia de una categoría supuestamente homogé-
posibilidad y de aparición histórica de las desviaciones, nea de excluidos es una ficción; es decir, que no es más
los anormales. que una hipótesis. En línea con lo anterior, esta “reduc-
En nuestro tema, al hablar de exclusión social pue- ción ideológica que unifica a los excluidos como población
den traerse imágenes donde queda en el borde ese otro aparte, legitima el hecho de que se preconice cierto número de
de la barbarie, un otro radicalmente absoluto, que incluye tratamientos dirigidos a una población concreta” (18), con
al pobre, ese “de la villa”, como también al inmigran- lineamientos estandarizados. Desde una concepción aje-
te, al loco y a una especie de juventud descarriada, que na a la consideración del sujeto en su singularidad, se
en Argentina hasta se le atribuye ser portadora de una suelen elaborar medidas y recursos destinados a favore-
cultura, la de los “pibes chorros”. Esta construcción del cer la reinserción, basados en soluciones homologables,
excluido quedará también increpada por la imagen estig- universales.
matizante, incluso a veces a la manera de una autocon- Por otra parte, en relación a esto cabe también plan-
templación discriminatoria del mismo pobre hacia él y tear que “la exclusión supone un individuo que no está, o
su entorno, desde la mirada de ese ideal normalizador que ya no está, integrado en una red de solidaridad familiar,

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28 Rossi, G. P.

amistosa o de barrio. Semejante definición establece, pues, aunque cuatro de ellos, según cuenta, lleven apellidos
una línea divisoria entre exclusión y precariedad”. Existen de distintos padres. En este contexto institucional, ges-
barrios marginales a la gran ciudad, villas o conventi- tionar esa inscripción demasiado pendiente, junto a su
llos, conglomerados en situación económica precaria, madre, tuvo sin dudas consecuencias determinantes
pero en los que se producen sistemas y redes de solida- para sostener luego un tratamiento, posible. En algunos
ridad económica, basados en ocasiones en el trueque, casos, realizar ese acompañamiento favorece también lo
por ejemplo, otras veces en economías periféricas o poco referente al vínculo terapéutico a construir, no sólo por
legales. “Debido a la existencia de esas redes de solidaridad, la palabra.
no puede hablarse en esos casos de exclusión”. (18) Para el Sin embargo muchas veces la inserción en una acti-
adolescente, la identificación en algún sesgo con el “pibe vidad laboral o de estudios aparece para estos adoles-
chorro” habla a su manera de una posibilidad de hacer centes como un imperativo, al cual deben hacer frente
grupo, de formar alguna colectividad, alguna banda o y se oponen, por distintos motivos (subjetivos, por su
tribu, entre los pibes que en forma aislada quedan a mer- connotación familiar, etc.). Como en el caso de J., puede
ced del “desbande” social. Aunque esa identificación, en ser su forma de hacerse un lugar. Desde un principio, el
la novela social, facilita a la vez la posibilidad de rece- planteo en el Equipo fue ¿cómo hacer para no quedar
tas para quienes buscan la condena social, tanto como “pegados” a ese lugar de obligación, de mandato que se
para los “salvadores” que buscarán volverlos útiles para le impone desde una instancia no legitimada para él?
la sociedad (12, 36). Es que para J. -17 años, que vivía con su madre y tres
Ante este panorama, Alfredo Carballeda afirma que hermanos menores-, trabajar era trabajar para la madre.
con el nuevo siglo, al aparecer fisuras en el neoliberalis- Con frecuencia, estudiar, trabajar, hacer tal o cual cosa,
mo como relato único, se construyen nuevos escenarios, vienen del lado de imperativos, ideales, objetivos puestos
dónde incluimos lo referente al abordaje de la adoles- por el mundo adulto, padres, maestros, juez, etc. En él,
cencia y sus crímenes (8). Esa crisis, que es global, “ha esa disyuntiva, “trabajar para mi vieja o no hacer nada”,
puesto otra vez en escena la política, la necesidad de apelar al lo llevaba inevitablemente al lugar del vago, en un mar-
sentido y a la ideología”, frente al giro cultural que impli- gen que lo terminaría condenando... Al tener una causa
có el abandono de los sistemas de protección social y “la judicial, tanto la madre como la delegada judicial, el Juz-
ostentación obscena de la desigualdad”, que en Argentina gado y la psicóloga de un centro barrial al que lo habían
tuvo como modelo los años noventa, como corolario de mandado, quedaron para el joven en una serie que lo
procesos que comenzaron en la dictadura del año 76. llevaba a escaparse, a huir hacia “cualquier lugar” que le
El retorno, lento y oscilante, de cierta centralidad del diera “libertad”, según decía. Y el lugar al que iba en sus
Estado con una faceta que representa los derechos de los repetidas escapadas era la precaria casa de su padre -en la
ciudadanos, va acotando la omnipresencia del mercado Villa 20-, que en la historia familiar era el “borracho”, el
como regulador social. “vago”... Al tiempo, en tanto algún terapeuta no quedaría
En Argentina, las instituciones estatales, paraestata- ubicado en esa serie, aparecen preguntas del adolescente,
les y no gubernamentales presentan en sus prácticas una sobre cuál era su lugar entre tantas huidas, ¿a dónde que-
gran variedad de marcos teóricos, a veces en pugna, que ría llegar? Lo central fue desligar el espacio terapéutico
reflejan nuevas formas de “politización de la sociedad” de aquella demanda enloquecedora de la madre hacia
(8). Cada lugar de trabajo, cada dispositivo testimonia el joven, que aparecía en serie con las demandas de la
esa contienda entre paradigmas (8), lo cual permite dar instancia judicial.
otra lectura a la fragmentación social, donde se propo-
nen alternativas de cohesión en la comunidad, de trans- Derechos humanos más Psicoanálisis
formación de estructuras burocráticas y paradigmas cul-
turales cristalizados. Es pertinente hacer ahora algún anudamiento entre
lo referente al Derecho, el respeto al sujeto de derecho, y
Restitución de Derechos, recursos y cursos: caso esa búsqueda de modalidades de intervención en niños
por caso y adolescentes desde la dimensión de la subjetividad,
que planteo en términos psicoanalíticos (en sintonía
En estas intervenciones, resulta a veces fundamental con los estándares sobre derechos humanos). Es que,
operar sobre aquello que hace a la realidad cotidiana del hay un nudo básico si sostenemos que el respeto por los
joven; sus actividades, la búsqueda de trabajo o estudio, derechos humanos son “un previo indispensable” para
la obtención de su DNI, de su partida de nacimiento, o el alguna intervención orientada desde el psicoanálisis (31,
asesoramiento para hace determinado trámite, son ejem- 42, 43). Eric Laurent dice que el psicoanálisis aporta al
plos. Parece ingenuo abstraernos a pensar en términos “registro de la particularidad subjetiva” del adolescente en
de subjetividad con un pibe de 18 años que aún no llegó este caso, por el cual se piensa cierta restitución de dere-
a tener ni siguiera su partida de nacimiento: como ha chos, humanos, básicamente y para empezar a hablar.
pasado con Luis, que le gusta ser llamado por su segun- Con Laurent, convenimos en la apuesta a construir
do nombre -aclara- y que pese a infinidad de trámites, “nuevos artificios” que estén “a la altura actual del sufri-
no está inscripto aún su nacimiento en La Rioja. Con miento subjetivo”, para tender a confluir con los actores
tres causas judiciales, rearma confusamente su historia: del drama social tomando en cuenta cierto “régimen del
es el único de seis hermanos no reconocido por su padre, no-todo” (31)10. Y lo traigo a propósito de la responsabi-

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 29

lidad que implica no solamente a los adolescentes sino cepto de sujeto para el psicoanálisis y para el derecho,
también a sus entornos (familia, Estado, instituciones), resulta a esta altura pertinente. Suele hablarse del sujeto
donde incluimos el llamado de Laurent a la “responsabi- del inconsciente, para plantear su especificidad. ¿Cómo
lidad de las instituciones analíticas”, para “afrontar los retos pensarlo? En función de la relación del sujeto a un “saber
del siglo”. que lo supera” (29). Resulta algo más simple hablar del
Es ahí donde será necesario pensar un conjunto de sujeto para el psicoanálisis, como producto de la divi-
intervenciones, dispositivos y herramientas (42, 43), para sión que causa el lenguaje. No está en un lugar, sino en
trabajar sobre las circunstancias -objetivas y subjetivas, una pulsación significante. Con este saber no sabido,
en un esquemático recorte- que generen las condiciones quedará un sujeto dividido, que no es transparente a la
para que estos derechos humanos, en su singularidad, conciencia; es aquel que no sabe lo que dice, o dice más
puedan sostenerse. de lo que quiere decir12. Agreguemos que el sujeto del
Nuevamente integremos el planteo que hace Beloff, inconsciente no es sin la experiencia de la transferencia.
desde su mirada: “una sociedad que piensa más en cas- Simplificando, sin la relación a un otro.
tigar a sus jóvenes que en generar las condiciones para
que ellos crezcan y se desarrollen al margen del delito La responsabilidad cuestionada
y la violencia revela una miopía severa y compromete
seriamente su futuro. Plantear la responsabilidad penal En términos jurídicos, un debate que se renueva es
de los adolescentes sin concretar políticas preventivas y el de la responsabilidad penal del joven. La noción de
de reintegración social seguramente tendrá efectos sobre responsabilidad, de fuerte historia conceptual en el terre-
la inseguridad: aumentarla al reproducir la exclusión, la no jurídico, se difumina en significados provenientes de
marginalidad y la violencia que desde siempre han defi- otros campos, como la teología, la filosofía, la moral, la
nido a la justicia penal de adultos”. política y el psicoanálisis (44, 51). En este artículo subra-
yamos la dimensión de interfase entre el discurso del
Instituciones menos crueles: ¿Dónde está el Derecho y el de las disciplinas “psi”, desde una lectura
sujeto? psicoanalítica.
Para la Real Academia Española, responsable tiene su
Y Laurent reclama una alianza, en el terreno de la origen latino en responder, y además de la obligación que
salud pública, “que está más allá del problema de la técnica se tiene “a responder de algo o por alguien”, remite a la
médica como tal, para construir estructuras menos crueles” “deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra
(31). Desde su posición, el objetivo de participar en estas persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra
Instituciones menos crueles “no es conseguir la cura analí- causa legal”. En Derecho, es la capacidad existente en
tica para todos”, el analista no persigue esto, se trata más todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar
de bien de instalarse en el lugar de un “uso posible” para las consecuencias de un hecho realizado libremente. Sin
todos. Se necesitan, plantea, instituciones particulares embargo, la asociación entre responsabilidad y culpa no
“para darle lugar al inconsciente”. Aunque antes de llegar es natural en el ámbito de la Justicia, para quienes han
a esa instancia, nos interrogamos, ¿Cómo plantear una estudiado su perspectiva histórica (44, 51).
propuesta psicoanalítica en un contexto institucional, Partíamos de la ampliación del modelo de Protección
sin re-plantear aquellas condiciones que hacen que la integral frente al Tutelar, que en estas décadas se propo-
inclusión del sujeto-adolescente en un establecimiento ne pasar del menor al niño/a y adolescente sujeto de dere-
cerrado, lleve a la privación de los derechos civiles que cho, cambiando la relación a la responsabilidad. No más
van más allá de la medida judicial del encierro?11 irresponsabilidad generalizada. Pese a que en el esquema
Así es importante ir hacia la construcción de disposi- tutelar se toleraba incluso la incapacidad del Estado y su
tivos, prácticas e instituciones, donde haya un tratamien- irresponsabilidad para implementar políticas adecuadas,
to posible para cada sujeto, uno por uno. El psicoanálisis al mismo tiempo era el encargado de reaccionar represi-
no tiene lugar en todos lados, pero puede sostener una vamente frente a los que estaban en situación irregular.
posición que recuerde que el sujeto surge de la palabra, En el contexto legal actual, se tratará en cambio de pre-
y por lo tanto otorgue valor a la palabra, a la potencia cisar dimensiones de responsabilidad específicas: en este
de la palabra, que es la palabra de cada cual, encarnada caso, del niño/a y adolescente pero también del Estado
en relación a una historia personal/familiar/social. Y des- y de la familia.
taco, además, que es necesario que haya escucha -y no Si vamos al adolescente, ¿a qué nos referimos aho-
cualquiera- para que haya palabra. ra? Cuando se plantea como objetivo de una medida
Una breve puntualización para diferenciar el con- judicial o sanción lograr la responsabilización del infrac-

10
En su libro “Psicoanálisis y Salud Mental”, también convoca a los analistas a ser participantes de una red, que ubica a manera de una “conversa-
ción”, en la cual no tienen que “obnubilarse sobre la identidad del psicoanalista -el problema no es su identidad, son sus usos...” (31). p. 58.
11
En Rossi, G. (2007) ubicamos esta problemática en relación a lo que sucede cuando la internación asilar psiquiátrica se vuelve manicomial, y a
la necesidad de considerar recursos como el acompañamiento terapéutico en ese contexto, en una red de continuidad de instancias terapéuticas
alternativas al encierro, o a posteriori del mismo cuando este resulta imprescindible.
12
La freudiana compulsión a la repetición puede articularse aquí, en los casos donde toda sanción o empuje educativo se topa con la frustración.
No se cura más, diría algún desprevenido.

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30 Rossi, G. P.

tor, se alude “a los efectos educativos de la responsabilidad de una sociedad en la que vive, a esa legalidad sin la cual
asumida por el adolescente. Pero esta responsabilidad no se no tendrá un proyecto en comunidad. ¿Tendrá entonces
entiende aquí principalmente en su aspecto jurídico, como que salir de esa ecología para trasplantarse a la comuni-
culpabilidad, sino como la facultad del adolescente de dar dad-normal? Mínimamente, parece difícil de compren-
cuenta de sí mismo y mantener una cierta imagen ante la der para un adolescente en estas condiciones, aunque, es
sociedad. La responsabilidad es entendida aquí como una cierto, hay muchos que sí lo logran. Y además, ¿se trata
esfera de gobierno de sí mismo, un esquema regulador de las de comprender?, ¿es esto aprender racionalmente? Si esa
interacciones con los demás”. Pese a las discusiones sobre fuera la vía, ¿es igual comprender que aprender? Y en
si son posibles los logros al respecto, se evalúa que “los todo caso, ¿cuál es el aprendizaje del que se habla?
adolescentes se encuentran en pleno aprendizaje de esa facul- Planteando el tema desde el psicoanálisis, no se trata
tad” (48). M. Beloff dirá “La condición de sujeto de respon- de fomentar un remiendo pedagógico, ni de quedarnos
sabilidad específica en función de la edad es central desde en una apelación a la conciencia del sujeto para com-
la perspectiva de la integración social, porque difícilmente prender sobre su vida en comunidad. Si en ciertos casos
alguien pueda constituirse como ciudadano si no logra vincu- puede ser válido, estamos advertidos de los efectos de
larse de alguna manera con sus actos y comprender el signifi- repetición, de impulsividad, que suelen darse en los
cado que los delitos que comete tienen para la comunidad en adolescentes “reincidentes eternos” pese a que habían
la que vive” (7). El ingreso al sistema penal de un menor aprendido “la lección” según dirán, en alguno de los
de edad “debe -además de garantizar la estricta observancia largos encierros previos... Aunque no es solo subjetivo,
del debido proceso (...)- convertirse en una paradójica opor- claro, también en esos hechos delictivos consideraremos
tunidad: lograr que los adolescentes comprendan el sentido esas condiciones sociales/materiales.
dañino de sus conductas, adviertan que forman parte de una Entre los analistas, es usual sostener de “nuestra posi-
comunidad y de sus valores, desarrollen el sentido de la res- ción de sujeto siempre somos responsables”. Esto es, que
ponsabilidad y se relacionen de forma no conflictiva con su ante las determinaciones a las que adviene el sujeto, las
medio en el futuro” (7). marcas que vienen de ese lugar de deseos y fatalidades
Seríamos cautelosos para despejar los aspectos de en el cual cada uno se hace sujeto, su responsabilidad
confusión que pueden deslizarse cuando quedan deposi- (en esta lectura) tendrá que ver con el tener que res-
tadas distintas nociones sobre la idea de responsabilidad, ponder a eso que lo interpela. Se constituye como res-
que implican desde la ligazón natural con la culpa, hasta puesta a esas determinaciones, ahí está su responsabili-
la yuxtaposición con términos psicologistas, articulados dad. Habrá, en tal caso con los más chicos, que trabajar
a la pedagogía y a cuestiones sociales, sin dar cuenta del tomando en cuenta esto. El problema aparece cuando
marco referencial de algunos conceptos (desde la idea bajo el cliché de la responsabilidad subjetiva, se sacan
de la autovinculación con sus actos, a la comprensión de consecuencias que encierran al sujeto bajo una especie
estos, el aprendizaje de la responsabilidad, y el gobierno de imperativo categórico, de cierto ideal, de aceptación
de sí mismo). Así se llega hasta la idea de lazo social, pero de la culpa, en fin, de una corrección adaptativa en sus
se vuelve a generar una discordancia al desprender desde relaciones.
el campo jurídico consecuencias que provienen de una
utilización ambigua de términos cuya lógica los torna Sobre delitos y extranjeros
(cuando menos) polémicos, cuando no inadecuados, en
línea con lo antes referido sobre el borramiento de toda En consonancia con lo que afirmaba sobre las “des-
pertinencia disciplinar. viaciones”, tampoco es pertinente naturalizar la noción
Otro ejemplo sería la idea de “comprensión de signifi- de delito, del cual consensuemos mínimamente que tie-
cados de los delitos para una comunidad”, si no se debate ne un significado que se va a situar en el conjunto de
cuál es esa comprensión ni qué es esa comunidad, para relaciones sociales que le dan sentido, en una sociedad
un joven que viene de varias generaciones en la margi- determinada (4, 11, 47). Para el criminólogo noruego
nalidad, que aparece en sistemas familiares casi irrecon- Nils Christie, “el concepto de delito es fácilmente adaptable
ciliables con la cultura ciudadana considerada normal a cualquier tipo de propósito de control”. Como una espon-
cuando se legisla. Cabe preguntarse, entonces, cuáles ja, “puede absorber muchos actos -y personas- cuando cir-
son esos significados delictivos, ya no solamente des- cunstancias externas lo conviertan en útil” (11). Pero tam-
de el punto de vista individual, sino en tanto aquellos bién será utilizado para “reducir su contenido siempre que
relatos y emblemas de los cuales un sujeto se sirve para sea conveniente”, en términos del control social.
hacer lazo social, para no quedar excluido de todo, en un Ante la disminución del poder de los Estados Nacio-
momento como la adolescencia, que en ciertas socieda- nales en las últimas décadas en el mundo, en beneficio
des tiene un sello crítico. A esto agrego la dimensión de del Gran Capital, “la necesidad de controlar las consecuen-
construcción social de las nociones de delito, que reto- cias de una economía desregulada se vuelve una presión
mamos a continuación. constante”. La incertidumbre generada trata de silenciar-
Tomando en cuenta que para el adolescente en esta se mediante promesas de “severas medidas a ser tomadas
situación las directrices legales van a estar atravesadas y contra los delincuentes, un término que gradualmente ha
fusionadas por esa otra cultura cotidiana, en que su vida devenido en eufemismo para referirse a lo más bajo de las
también transcurre, cuando no es directamente su vida. clases bajas”, afirma Christie, a “las clases peligrosas o en
Podrá decirse, de eso se trata, que se adapte a esas normas algunos países la gente de color equivocado” (11). Extranje-

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 31

ro, pero no cualquiera: basta oír algunas hinchadas del ser sujeto de derecho, interpelado y responsable, dotado
futbol argentino cuando quieren agredir al otro, o discri- de una identidad nombrable. De un nombre propio, que
minar por ser limítrofe. nunca es puramente individual, subrayo, con Derrida.
En su libro “Una sensata cantidad de delito” analiza Ese derecho a la hospitalidad es a la vez lo que hace
como los mismos “actos” pueden encontrarse “dentro de posible la relación de hospitalidad con el extranjero y al
varios sistemas paralelos como el judicial, el psiquiátrico, el mismo tiempo el límite y la prohibición14. Porque no se
pedagógico y el teológico”. No se integra al abolicionismo aloja, en estas condiciones, a un recién llegado anónimo
en Derecho, es decir, no niega la existencia de ciertos y a alguien que no tiene nombre, ni algún linaje, ni esta-
actos inaceptables, ni que puedan ser vistos como deli- tuto social, y que en consecuencia es tratado no como un
tos13. Pero se focaliza en analizar “bajo qué condiciones extranjero sino como otro bárbaro. La diferencia entre el
materiales, sociales, culturales y políticas aparecerán el delito extranjero y el otro absoluto es que este último “puede no
y los delincuentes como las metáforas dominantes”, la forma tener nombre y apellido” (16).
dominante de ver los actos y actores “inaceptables”. Nos preguntamos nuevamente, en el abordaje del
Si “nuestro destino en una sociedad moderna es vivir pibe -chorro o no-: ¿quién es el extranjero?, ¿aquél que
entre extraños”, esa situación va a ser muy apropiada para se rechaza?, ¿aquél que representa algún riesgo, que nos
otorgar a los actos indeseados o inaceptables el signifi- amenaza?. Podrá serlo ese adolescente visto como margi-
cado de delitos, escribe. Y rescata la importancia de la nal para el hombre común, el adulto que reclama mayor
proximidad/distancia en la creación de significados en seguridad, pero también muchas veces para el sistema
distintas áreas de la vida. Esa distancia resulta “particu- judicial. Alguien extraño, difícil de entender, que no se
larmente importante en tiempos de guerra: es más fácil ver alecciona pese a tanta repetición y encierro...
las acciones de los enemigos como criminales que ver las pro- Pero visto desde el otro lado, en este pibe que vivió
pias acciones de esa manera” (11). Y analiza su relación en junto a varias generaciones en su ecosistema, el encuen-
el juzgamiento de los crímenes del nazismo, incluso en tro con el otro mundo, con las luces de la ciudad, genera
Noruega. Lo ilustra con el caso de un hombre sentencia- esa sensación de extranjeridad. De estar con extranjeros,
do a muerte, que llegó a la Corte Suprema. Aunque “no que no lo reconocen y a quienes escasamente conoce.
es usual que el acusado se muestre en persona”, el hombre Y en esa relación con ese otro mundo, el de los mayo-
insistió en concurrir, día tras día... “cansado, pálido, triste, res, en algunos de estos chicos resulta llamativo que al
vestido con un gastado traje de esos que sus jueces solían hablar sobre la situación que generó la causa judicial (de
usar otrora, con voz y vocabulario correcto”. En síntesis: la robo con arma), expresan que tuvieron “mucho miedo”
Corte cambió la sentencia de muerte por prisión perpe- de aquel ubicado como víctima del robo, y que el usar el
tua. Según un participante del proceso, fue “la aparición arma aparece como una especie de reacción “instintiva”,
diaria en el tribunal lo que le salvó la vida”. No había duda de defensa, ante ese otro que se le vuelve al mismo joven
que sus actos eran delitos graves, pero -dice Christie- “se como un bárbaro, como una amenaza para su vida. “Era
acercó demasiado a los jueces, tanto que no pudieron verlo yo o él, me asusté. ¡Y estaba borracho!” me dijo alguna vez
como un criminal que mereciera morir” (11). un pibe condenado por homicidio, su segunda causa. -
Sostiene además que “una amplia red social con lazos ¿Quién estaba borracho?- “¡El tipo éste!, se me venía enci-
en todas direcciones crea por lo menos incerteza sobre qué es ma y era un salvaje, y encima yo vivía empastillado”.
delito y también sobre quiénes son delincuentes” (11).
Adolescentes, en conflicto con la ley
Cuál extranjero: miedos encontrados
Hace años comenzó a hablarse recurrentemente de
Esto nos remite a puntualizar algunos elementos “jóvenes en conflicto con la ley”, para aludir al mediático
alrededor de la noción de extranjero, en la perspectiva pibe chorro, con la idea de superar la etiqueta del menor
de Jacques Derrida, en el texto de la Hospitalidad, donde tutelado. Luego se fue especificando que el conflicto
remite a un análisis de textos de Platón (16). El extranje- es con la ley penal en estos casos, y se los denominó
ro es pensado como alguien que habla una lengua extra- “infractores a la ley penal”. En otros términos, en esta
vagante, distinta a la del lugareño, distinto al común. etapa del adolecer es descripto algo de ese conflicto, de
Eso afecta sus posibilidades de relación. Igualmente, en una confrontación, el cual obviamente no siempre es
la Atenas clásica este autor señala que a diferencia de un conflicto con la Ley Penal. Un conflicto que puede
otras civilizaciones el extranjero tenía derechos, en prin- remitir a la delimitación de una ley familiar, pero que
cipio un derecho de hospitalidad. Para esto es necesario a veces aparece por fuera del ámbito familiar, y genera
que ese extranjero, el xenos, no sea simplemente el otro problemas. Es cuando necesita hacer más ruido, en un
absoluto, el bárbaro, el salvaje absolutamente excluido escenario por fuera del hogareño. Es la crisis que no
y heterogéneo. Esa hospitalidad implicará la posibilidad puede ser contenida en el marco de la familia, o en el
de ser llamado por su nombre, de tener un nombre, de ámbito escolar, trasciende estos espacios y se inscribe

13
Aunque tiene posturas parcialmente abolicionistas, se define como minimalista.
14
Hay una estrecha relación entre cierta vertiente del extranjero y el fuera-de-ley, como dice Derrida.

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32 Rossi, G. P.

como ilícita, como delito, pasando a ser objeto de inter- Territorialidades psi y acción social
vención judicial.
Esto remite a un debate teórico que se ha prolonga- Así, una intervención que preferimos llamar “entre
do por distintos ámbitos disciplinares, desde la antro- varios” -más que interdisciplinaria- no tendría que perder
pología al psicoanálisis (muy acalorado en los años la dimensión de la singularidad subjetiva, por oposición
sesenta): ¿cuál es el lugar de la Familia en la construc- a una dimensión habitual con lo que se encuentran estas
ción de la subjetividad?, ¿es una institución cultural?, familias y estos chicos, que describimos como el ano-
propia de la familia burguesa, etc. ¿Es necesaria? Desde nimato de lo institucional. Dicho anonimato se ilustra
nuestra lectura, la familia (como función) es aquello cuando el adolescente percibe esas instituciones, y sus
que permite la transmisión de un deseo que no es anó- caras visibles, como instancias en gran parte burocráti-
nimo (27). Esa trasmisión nos hace sujetos humanos, cas, sin personas determinadas y ubicables -aunque los
nos marca, permite empezar a caminar, en distintos visiten en sus casas-, donde los nombres y sus caras son
sentidos. Un deseo hacia un hijo en particular, que le rápidamente olvidados en tanto cambian para ellos, al
da un nombre, que le da un horizonte (bueno, malo, entrar en una serie de anónimos que no participan en
rígido o no...), que proviene de alguien en particular, algún sesgo de esa red que a su manera se entrama en
los padres como función. Esto no es sin consecuencias, sus vidas. En esa mirada son extranjeros, desconocidos
y algo de aquello se reaviva también en la adolescen- que desconocen los problemas del chico y de su familia.
cia. A veces aparece en relación a un ¿qué soy para los Los que hablan otro idioma. Técnicos, abogados, psicó-
otros?, ¿quién soy? logos, asistentes, usan un idioma que con el tiempo en
D. Winnicott formuló un concepto que resulta muy algunos casos resultará colonizador (cuando no utilizado
interesante para nuestro campo: habla de las “tenden- para lograr cierto reclamo); más de una vez escuché en
cias antisociales” en la adolescencia. ¿Qué es esto?, entrevistas iniciales que el chico, en plan de “hacer las
se trata de una actuación que compele al ambiente a cosas bien”, diga que él tiene un problema por “ausencia
adquirir importancia; con determinadas conductas, los de figura paterna” o algo similar.
adolescentes llaman al medio ambiente a intervenir Y el adolescente queda por su parte en ese lugar de un
(52). Suele decirse, en el adolescente hay un llamado número de legajo, de un beneficiario anónimo, sin que
de atención. Al ambiente, a los otros significativos, sin puedan percibir algún interés particularizado hacia ellos
saberlo. Llamado en acto, muchas veces sin palabras, y su historia, o lo que harán en los próximos meses.
lo cual no quiere decir por fuera del lenguaje. Hay un Ahora bien, esas redes que pueden buscarse en la
lenguaje, a veces resulta difícil leerlo, escucharlo, darle comunidad, esa ayuda o asistencia, irán en una perspec-
un lugar15. tiva de restitución de Derechos, de construcción de ciu-
Y si además de las variables familiares conflictivas dadanía y de integración social si resulta accesible para
consideramos las variables sociales/materiales, del cada adolescente en particular, en relación al momento
acontecer cotidiano del chico, se podrá pensar de otra que atraviesa, a su marco social y familiar, a su marco
manera qué sucede cuando esa actuación no encuen- simbólico, si es algo de lo cual puede apropiarse subjeti-
tra un tope, ni accede a una escucha sobre su padecer. vamente. Sino es como un cartel de publicidad escrito en
Una viñeta es de otro chico que atendí hace años, en otro idioma, y sin atractivo gráfico. Porque por otro lado
lugar de robarle el auto al padre (es que el padre estaba vemos en nuestra práctica que muchas veces el joven o
lejos de acceder a un auto...), dirá que salía a hacer su familia consiguen tal subsidio, o tal recurso (estudios,
un auto por ahí. O, en otros casos, en vez de romper trabajo cooperativo), pero al no existir esas condiciones
un vidrio o hacerse la rata, ese pibe podrá conseguir subjetivas esto no puede ser tomado por el mismo ado-
fácilmente un revólver (que está a su alcance, casi en lescente (en tanto no puede poner algo de sí mismo ahí,
su “cultura” cotidiana) y unas pastillas con alcohol, y o más en jerga: algo de su deseo allí).
todo se va a convertir en algo penalmente mucho más Traigo aquí, entonces, otra idea que suma a un desa-
complicado. rrollo sobre el tema, que es la de acción social, en el senti-
Aquello que aparecía como una polémica teórica, lle- do en que la toma E. Goffman. En su particular concep-
ga a la práctica cuando se plantea cual es el lugar de los ción, se refiere a lo que llama acción social, para decir
padres/familia/entorno/ frente a esta problemática de la que la misma está “ubicada”, encarnada, con lo cual el
adolescencia. Y también qué lugar darle a ese entorno en sustrato de la acción social está en el cuerpo. Hay para
nuestra intervención; cuanto trabajar con ellos y cuan- él un campo de análisis, de microanálisis, en la presen-
to con el chico, por ejemplo. Un poco más amplio, qué cia cara a cara. En su crítica a la sociología clásica, rei-
hacer con la familia, los grupos de pares, las institucio- vindica la autonomía de esas relaciones próximas, y su
nes. ¿Trabajar en alianza? Es otro punto donde resulta constitución ordenada y compleja (23, 24). Ese mundo
necesario examinar la articulación entre distintas disci- también se rige por un sistema articulado de reglas, por
plinas e instancias de abordaje. un lenguaje.

15
Según Winnicott, es un “un momento de esperanza” (52).

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 33

También afirma que esta acción que tiene una faceta Y a una edad “demasiado temprana para que los expli-
comunicativa ubicable como “presentación de sí mismo” cadores puedan empezar sus instrucciones”, son capaces de
(23, 24). Es presentación para otro. Ese otro es tanto el comprender y hablar la lengua de sus padres. En base a
sujeto como sus redes, sus vínculos familiares. Quien la experiencia del pedagogo Joseph Jacotot, de principios
realiza esa acción, se ofrece, y también, a veces, hace un de 1800, sostiene que los estudiantes aprenden cuando
cierto llamado. Se ofrece a escuchar, a hablar, a hacer reconocen una “palabra de alguien”, que les ha sido diri-
algo en conjunto, desde su presencia hace ese llamado, gida y a la cual quieren responder; “no como alumnos o
apela a un sujeto. como sabios sino como hombres; como se responde a alguien
Hemos hablado de la presencia cercana, y de su valor que os habla y no a alguien que os examina”. Con lo que
como terapéutica, cuando se apela a las intervenciones retomamos la apelación a ese punto de simetría. Ahora
en territorio, en la comunidad, diremos que más acá de bien, remarca que “los alumnos aprenden sin maestro expli-
los logros en términos de restituciones de derecho, de cador, pero no por ello sin maestro” (38). Puede necesitar
la asistencia social, hay un elemento central en la pre- no de la inteligencia, dice, sino de la voluntad del maes-
sencia, en el día a día, presencia encarnada, cara a cara, tro cuando su voluntad no es lo bastante fuerte “para
cercana, de alguien no-anónimo, que se ofrece en la coti- mantenerlo en su trayecto”. Si cambiamos esa voluntad
dianeidad. Así, las respuestas o acciones en una Red no por deseo, o sumamos, no estaremos demasiado lejos de
serán de alguien anónimo a otro anónimo. lo que veníamos planteando. Entonces, como “no era el
Como contrapunto, cierto planteo desde el discurso conocimiento del maestro lo que instruía al alumno, nada
jurídico arrastra la dificultad para considerar al sujeto en impedía al maestro enseñar otra cosa que su saber, enseñar lo
su particularidad, lo que puede tener como efecto una que ignoraba” (38).
estandarización, en las prácticas subsidiarias de esa lógi- Saliendo de este atractivo libro, podemos ponderar
ca, del “todos iguales” de la Ley. Con la indiferenciación en esta línea la propuesta de intervenciones que permi-
de la singularidad de niños, adolescentes y familias, o tan confrontar al joven con sus saberes previos, en algu-
en el peor de los casos, con su diferenciación estigma- nos casos, o generar una interlocución a partir de esos
tizante, como miembros de un grupo, de una clase: los saberes. En otros términos, no es sino en la vía de una
desviados o potenciales delincuentes. adaptación normativizante que se apela a una resociali-
zación, por la comprensión del joven de lo erróneo de su
Qué educación en las Medidas Socioeducativas: acto delictivo, en tanto su conducta debería restringirse
maestros ignorantes sin cuestionamientos a los ideales sociales.
Si desde el adolescente se tiende en muchas ocasio-
Ante el ascenso de propuestas de intervenciones nes a actuar ese rol de peligroso, se trata de no convocar
socioeducativas, resultaría válido ampliar el análisis al acting, y de no contornear esas identificaciones con los
sobre cuál es la idea de pedagogía que sustentan dichas discursos y prácticas de los adultos. Por el contrario, si
medidas socio. Para aportar una perspectiva interesante, alguna estrategia puede plantearse como válida ante esos
en pocas líneas, traemos en ayuda un intelectual como estereotipos y el estigma, será la apuesta a la inscripción
Jacques Rancière, con su libro “El maestro ignorante”. de cierta duda, de una interrogación ignorante sobre
Analizando algunos ideales generados por el clima de la aquello cristalizado o que funciona repetitivamente en
Revolución francesa, habla de la sociedad “pedagogizada” la vertiente de la impulsividad.
que, al ubicar la “igualdad como un fin”, como un resul-
tado a alcanzar, hacen de la desigualdad un postulado ¿No demandan?
indiscutible. Su iniciativa provocadora es, en términos
del saber, tomar como punto de partida la igualdad entre Ampliando la complejidad del sujeto en cuestión,
maestro y alumno, en el punto en que ambos no saben, o vamos a otra recurrencia: en estos casos, donde inter-
tienen una cierta base de saber sobre el cual se construirá viene una instancia Judicial, quedaría a priori concebido
algún aprendizaje (38). Según Rancière la pedagogía tra- que no hay demanda. Y no es lo habitual, al menos para
dicional, que los “progresistas” también adoptarían en la plantearlo en términos de condiciones necesarias para
época que investiga, tiene con la “lógica de la explicación” cierto tratamiento en términos de la subjetividad y sus
un principio de regresión al infinito. “La reproducción de responsabilidades.
las razones no tiene porqué parar nunca”. La “incapacidad Pero quizá no sea ni más ni menos complejo este
de comprensión” supuesta en el alumno, “estructura la con- tema en los dispositivos institucionales que en casos
cepción explicadora del mundo”, y sostendrá el “principio donde la demanda (de tratamiento de un adolescente)
del atontamiento” (38). viene de los padres, con una mayor o menor oposición
Contrasta esto con el ejemplo del niño cuando apren- del chico. Ante esto, no se trata de estar demasiado pen-
de la lengua materna. Las palabras que el niño aprende dientes de generar una demanda, ni de acentuar desde
mejor son las que no tienen un maestro explicador. Lo nosotros una demanda hacia el adolescente. Para no vol-
que los niños aprenden mejor es lo que ningún maestro verlo más loco insistiendo con pedidos que lo asfixian.
puede explicarles, la lengua materna. “Se les habla y se Aunque es claro que el trabajo a partir de una demanda
habla alrededor de ellos. Ellos oyen y retienen, imitan y repi- del sujeto tiene otra dimensión. Que busque ayuda, que
ten, se equivocan y corrigen, tienen éxito por suerte y vuelven interrogue, que se pregunte y que pida respuesta, dan
a empezar (...)”. otras posibilidades de abordaje.

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34 Rossi, G. P.

Como hemos planteado (42), nos encontramos a veces Pensar así un dispositivo implica también darle enti-
con adolescentes que no pueden articular una demanda, dad a la cuestión de la presencia cercana, que a veces es
al menos todavía, utilizando una expresión cuya tempo- estar nomás, desde adentro, para lograr ese puente que
ralidad remite a la necesidad de una presencia y una escu- vaya del uno al dos, y de allí al tres y a la continuidad de
cha, que no es cualquiera. Durante años hubo teorizacio- la serie significante (12). Pero esto no es sin la presencia
nes que nos resguardaban de trabajar sobre esto. de alguien que se ubica en cierta simetría, que construirá
Se trata, y es otra manera de pensar muchos de estos algo de un semejante16, aquel no-anónimo.
casos, de sujetos (o momentos en la historia subjetiva) La construcción de un vínculo singular, que en cier-
donde aparece ese rasgo de falta de confianza en que tos trayectos no necesariamente es encarnado por un
alguien pueda escucharlos, entenderlos, y por lo tanto psicólogo, es lo que potencia la inserción de un joven
no pueden depositar un saber y confiar en un terapeuta/ en las Redes sociales: para ser incluido, necesita un sos-
analista/operador/interviniente. tén, ya que la precariedad de las condiciones sociales y
Precisamente, una dificultad que encontramos en las culturales del joven y su familia muchas veces impiden
distintas épocas, más allá de Dispositivos, Establecimien- que pueda hacer propio ese recurso que desde distin-
tos y Programas, es que se comienza generalmente con tas instancias gubernamentales u ONGs se le ofrece,
una desconfianza inicial del adolescente hacia institu- y termina por anular aquello que en algún momento
ciones y personas, desde autoridades a guardianes, por el fue de su interés, o podría formar parte de su proyecto
lugar que para ellos ocupan. futuro17.
Nos topamos allí con una ausencia de esa especie de Que pueda establecer un vínculo de cierta confianza
acto de fe que implica la vida social, lo cual tiene conse- con alguien a quien considere un interlocutor válido (sea
cuencias en el devenir subjetivo. Algunas propuestas del profesional, operador convivencial o educador), resulta
psicoanálisis han sido degradadas con una rigidez que central en tanto estrategia que ubica un otro ajeno al
lleva al silencio y a la no-respuesta muda, en forma tan grupo familiar y de amigos. Que a su vez opere como
estereotipada como aquello que se criticaba (43). Ante puente en la particularidad de sus lazos en el medio
los dispositivos terapéuticos que no logran alojar al suje- social, cuya apuesta también implica un diálogo, esto es,
to, o son rechazados por el mismo, se requiere ubicar una una Política entre varios.
oferta, una invención artesanal acorde a la situación, ahí Como contracara de las urgencias, podrá empezar
donde suponemos un sujeto. así a mediar alguien significativo, que trata de ubicar-
Aparecen acá las impulsiones, las actuaciones, que se en otro lugar para sostener cierta confrontación; con
en términos de la subjetividad serán formas de evitar la el conflicto familiar, y con representantes de una Ley
angustia, defensas contra la angustia, como un intento (del Juzgado de menores) cuyo anonimato la vuelve en
de “arrancar a la angustia su certeza” (J. Lacan: Seminario extremo abstracta. Esto implica a la vez dar tiempo, des-
10). Habrá que pensarlo en cada caso. de alguna presencia que no se sume a la aceleración y
la tendencia a la actuación, que puede venir tanto del
Qué barbaridad los pibes adolescente como de su familia y su entorno social. Con
Winnicott, diría que el problema para estos (llamados)
¿Y entonces?, se trata de superar esa dimensión del adolescentes somos muchas veces los (llamados) adultos,
bárbaro, para que los diferentes dispositivos entre varios lo cual implica que, también, “lo que cura al adolescente
(y quienes sostienen cada intervención) no vayan a la es el tiempo (...)”
ruptura. Será fundamental abordar esa instancia de la En un marco de práctica entre varios, en lo particular de
singularidad del vínculo, del nombre, en una vía que los lazos institucionales cruzados, un vínculo resulta tera-
ubicamos como transferencial. Ante estas situaciones, péutico en la medida en que implica para el joven tener
hacemos un paralelo con la clínica psicoanalítica cuando ese espacio de conversación y confrontación, que le da
sostenemos que es el propio analista quien tiene que tra- oportunidades de salir de opciones cristalizadas, de posi-
bajar sobre sus resistencias, que pondrían acá al adoles- ciones que lo llevan a la impulsión, al acto agresivo, etc.
cente penalizado como un bárbaro. Como un otro radical Y así, en relación a cada proceso podrá resultar nece-
con quien no se generará otra cosa que el rechazo y -nue- saria la delimitación de un ámbito específico de trata-
vamente- la expulsión. Aunque en estos casos complejos, miento psi, de un espacio clínico, por dentro o por fuera
para quien interviene tampoco se trata de identificarse o de la institución (del establecimiento cerrado, de restric-
abordarlos desde los ideales, la lástima o la beneficencia, ción parcial, o en las modalidades de Libertad Asistida o
sino de la búsqueda de una distancia óptima, que es sin- acompañamiento en el medio socio-comunitario, según
gular. Tomando la figura de Rancière: más bien tender al cada organigrama estatal). Para los más juristas que los
maestro ignorante, tanto como al terapeuta ignorante, juristas: apelar a un dispositivo terapéutico (especializa-
esto es, que no va a imponer su saber. do: esta es la apelación del especialista), no es plantear

16
En Rossi G. (42) trabajamos sobre esa figura del semejante en que se constituye el Acompañante Terapéutico (cuando algo se logra), aplicable a
esta instancia. Se compara así el espacio de acompañamiento con ese espacio transicional del que habló Winnicott. En la polaridad interior-exterior,
el AT sería favorecedor de ese pasaje a la “extimidad” (28), a manera de “exterioridad íntima”.
17
Se ha considerado acá el concepto de ambiente facilitador. Puede ser algo a lo cual se llega eventualmente luego de un largo recorrido.

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 35

un psicoanálisis/psicoterapia en un encuadre o dispositivo intervenciones provenientes de otros campos, como el


clásico, como no es psicopatologizar la problemática social de la clínica/salud mental.
del joven, ni encerrarlo en una burbuja individualista. Apelando a Nils Christie en su abordaje de las atroci-
En estos contextos será una posibilidad para dar lugar dades -puede extenderse-, coincidimos que “no hay res-
al despliegue de la realidad psíquica de cada chico, en puestas fáciles para los casos individuales, y tal vez ninguna
relación a las circunstancias en las que se encuentra al buena respuesta en general”. Y esto sólo se aprende entre
intervenir la instancia judicial, lo cual llevará al no tan fracaso y fracaso, pedagógico o clínico, sin ser maestros
simple despliegue de la palabra, que requiere de alguien ignorantes.
que la escuche. Finalmente, para quienes desde la intervención social,
Para resumir, hoy el riesgo de las propuestas jurídi- desde la clínica o la pedagogía, interactúan con adoles-
co-pedagógicas aparece en un posible retorno velado a centes con estas problemáticas, una lección principal
los postulados ochentistas (por la mencionada Genera- consiste en estar advertidos sobre los peligros del furor
ción del 1880 en Argentina), para llegar a que se anule el curandis -como solemos hacerlo en nuestra práctica- tan-
límite entre lo asistencial y lo penal, pero a costa de una to como de los callejones sin salida del furor pedagógico,
ampliación de la órbita judicial (17). No como retorno al el asistencialismo y el voluntarismo, que van de la mano
Patronato sino en la perspectiva de intentar cubrir bajo la de una lógica que aplasta o degrada la singularidad ■
premisa educativa tanto la medida correctiva como las

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Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres
como autores y actores de su propio devenir
Ricardo Gorodisch
Médico psiquiatra y psicoanalista; Presidente de Fundación Kaleidos; Director de Jakairá.
E-mail: rgorodisch@fundacionkaleidos.org

Sandra Nofal
Médica psiquiatra y psicoanalista; Miembro del Consejo de Fundación Kaleidos; Directora de Jakairá.

María Gabriela Böhmer


Médica psiquiatra y psicoanalista; Coordinadora de Jakairá Traslasierra.

Valeria Canale
Lic. en Psicología; Coordinadora de Jakairá Chacarita.

Gabriela Elizondo
Lic. en Trabajo Social; Coordinadora de Jakairá Chacarita.

Resumen
El siguiente trabajo tiene como propósito dar a conocer un proyecto desarrollado en el marco de un acuerdo de colaboración
entre dos fundaciones, Fundación Kaleidos (Argentina) y Children Action (Suiza). El proyecto pretende llevar a cabo diversos
programas para acompañar a adolescentes que son madres y padres, así como a sus hijos. Estos adolescentes, cuyos derechos
se ven muchas veces vulnerados, frecuentemente se encuentran solos frente a la mirada negativa de muchos de los adultos
que los rodean con respecto a la maternidad y/o paternidad que tienen que asumir. Los objetivos de los programas son: la
promoción del bienestar de los adolescentes y el armado de un proyecto personal, ya sea escolar o laboral; la promoción de
un buen desarrollo de sus bebés; el abordaje de las problemáticas de inequidad en temáticas de género; y la promoción de un
trabajo intersectorial y de articulación entre los distintos sectores de la sociedad (público, privado y sociedad civil). A través de
un programa integral, pretendemos atender a los diversos aspectos de la vida de los adolescentes y sus hijos, sus derechos y sus
entornos, como elementos clave para alcanzar el máximo potencial de cada individuo y su familia.
Palabras claves: Adolescencia - Maternidad - Paternidad - Primera infancia.

JAKAIRÁ PROJECT: THE ADOLESCENT PARENTS AS AUTHORS AND ACTORS OF THEIR OWN FUTURE

Summary
The purpose of the following paper is to present a project developed within the framework of collaboration between two foun-
dations, Fundación Kaleidos (Argentina) and Children Action (Switzerland). The aim of this project is to developed diverse pro-
grams to support and empower adolescent mothers and fathers as well as their children. Adolescents whose rights are very often
not respected and who find themselves alone having to confront the negative prejudices of the adults around them regarding
the parenthood, which they now face. The objectives of the programs are as follows: the promotion of the well-being of the
adolescents and the development of a personal project around education or work, the promotion of early child development of
their infants, to address the problems around gender inequality and the promotion of an intersectional network between dis-
tinct sectors of society (public, private and NGO). By means of an integral program, we aim to tackle the diverse aspects of the
lives of the adolescents in question and their children. Their rights and their environment are key to developing the maximum
potential of each individual and their families.
Key words: Adolescence - Motherhood - Fatherhood - Infancy.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


38 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

Introducción cuidar de los niños durante la asistencia de la adoles-


cente a la escuela, no tendrá un gran impacto en la dis-
Este artículo presenta la experiencia realizada a par- minución de los grandes índices de deserción escolar.
tir del proyecto Jakairá, centro especializado en adoles- Por otro lado, los programas dirigidos a los bebés que
cencia, primera infancia y maternidad/paternidad. Este no contemplen las particularidades de los adolescentes
proyecto, iniciado en octubre de 2003, se desarrolla en se encontrarán con obstáculos propios del trabajo con
el marco de un acuerdo de colaboración entre la Fun- esta franja etaria.
dación Kaleidos (www.fundacionkaleidos.org), de la Es indispensable que la maternidad sea entendida
Argentina, y Children Action (www.childrenaction.org), como un proceso, como un constructo cultural, y no
de Suiza. como un instinto. En Jakairá el lema es la frase enun-
Cuando se inició el proyecto Jakairá aún estaba ciada por Nelson Mandela y tomada por Salvador Celia,
vigente la llamada “Ley de Patronato de Menores” (Ley supervisor del programa desde el inicio del mismo: “Se
Nacional 10903/19), que ubicaba al niño como objeto necesita un pueblo (una comunidad) para criar a un niño”
de cuidado y de tutela, y confería poderes discreciona- (“It takes a village to raise a child”) (18). En este sentido, la
les a los jueces de menores, por lo cual era frecuente responsabilidad del cuidado de un niño no recae exclu-
ver vulnerados los derechos de muchas madres ado- sivamente en las madres y en los padres, sino en toda
lescentes, a las que se cuestionaba su capacidad para una comunidad, que tiene que velar por los derechos
criar a sus hijos. Muchas de ellas eran separadas de de todos los niños, promoviendo la equidad desde los
sus grupos familiares y sociales, y derivadas a hogares primeros años de vida. Las problemáticas más relevantes
convivenciales, instituciones con reglas rígidas, en las que afectan a las adolescentes que son madres y a sus
que primaba una mirada negativa sobre la maternidad hijos, están relacionadas más con la vulneración de sus
en la adolescencia, y en las cuales la mayoría de las derechos que con la edad de las madres.
veces los derechos de estas madres y de sus hijos eran La mayoría de los profesionales del sector de salud
ignorados. entrevistados por el equipo del Centro de Estudios de
A partir de esa situación, Jakairá se propuso como Estado y Sociedad (CEDES) acerca del embarazo adoles-
primer objetivo el desarrollo de un programa ampara- cente, coincide en que se le da al mismo una connota-
do en la Convención Internacional sobre los Derechos ción negativa, ya sea en términos biomédicos o en sus
de los Niños (CIDN), que ofreciera una estrategia de aspectos personales, familiares y sociales: “Generalmente
acompañamiento integral e interdisciplinaria, una pro- entendido desde sus consideraciones más negativas, en tan-
puesta diferente y alternativa a la institucionalización to ‘accidental’, no buscado ni planeado, el embarazo en la
de las adolescentes, que respetara a los niños, niñas y adolescencia aparece relacionado con una serie de carencias
adolescentes como sujetos de derecho y que defendiera sociales que imponen obstáculos al acceso a la prevención y,
e hiciera respetar el derecho a la convivencia familiar especialmente, a la educación y al trabajo. (...) Si bien algu-
(10, 23, 27). nos de los entrevistados reconocen la existencia del embarazo
Teniendo esto en cuenta, Jakairá se propuso abarcar buscado en la adolescencia, es la idea del embarazo no pla-
las dos etapas del desarrollo: primera infancia y adoles- nificado como resultado de un accidente o un descuido la que
cencia. Es evidente que cuidar de un niño, implica cuidar subyace a la mayoría de las opiniones” (16).
de quien cuida a ese niño, y toda política de promoción Estas consideraciones negativas se manifiestan al
de la primera infancia debe tomar en cuenta el espacio momento de analizar las consecuencias: “Desde la pér-
familiar. Los adolescentes se merecen ser acompañados dida de la escolaridad hasta el aumento de la violencia,
en el armado de un proyecto propio tanto para desa- se destaca una serie de efectos adversos del embara-
rrollarse en su calidad de ciudadanos plenos como para zo en la adolescencia que incluye también el impacto
ejercer sus funciones parentales. económico en las familias y la interrupción de otros
A pesar de los avances en temas de políticas públi- proyectos de vida. Las consecuencias psicológicas se
cas y la sanción de leyes clave1, todavía las brechas de vinculan con la falta de pareja estable, la ausencia del
inequidad en temas de primera infancia y de género padre del bebé y la inmadurez de las adolescentes para
son muy significativas. Los programas que abordan asumir la maternidad, que en algunos casos se asocia
algunos aspectos de estas problemáticas ofrecen estra- con la inversión de los roles ‘clásicos’ dentro de las
tegias parciales y, muchas veces, es precisamente la falta familias. (...) En las opiniones más drásticas, se men-
de un abordaje integral el principal obstáculo para ter- cionan las dificultades en la constitución del vínculo
minar con la inequidad. Por ejemplo, un programa que con el recién nacido y la conformación de familias ‘dis-
promueva la inclusión escolar velando por el respeto funcionales’, estigmatizando incluso las vidas de estas
de las garantías de toda mujer durante el puerperio y la jóvenes” (16).
lactancia, y brindando un acompañamiento de la ado- Los programas de las organizaciones de la sociedad
lescente, pero que no cuente con alguna opción para civil, como lo son las fundaciones que desarrollan Jakai-

1
Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (Ley 26061), Ley de Educación Nacional (Ley 26206), Programa
Nacional de Educación Sexual Integral (Ley 26150), Ley de Protección Integral a las Mujeres (Ley 26485), Programa Nacional de Salud Sexual y
Procreación Responsable (Ley 25673).

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Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres como autores y actores de su propio devenir 39

rá, pueden aportar otro modelo de intervención posible, Situación y perfil de la adolescente embarazada y madre (15)
promover proyectos de investigación que den cuenta del
impacto del mismo, participar en la capacitación de pro- A pesar que hay una disminución de la fecundidad
fesionales y trabajadores, así como abogar por la inclu- adolescente en la Argentina en los últimos años, así
sión de nuevas propuestas en temas de políticas públicas como también se ha evidenciado una leve pero sostenida
(17); siempre respetando y reconociendo al Estado y los disminución en los últimos cinco años del porcentaje de
gobiernos como los responsables y actores fundamenta- nacidos vivos de madres menores de 20 años en el país
les de los cambios en el rumbo de las políticas públicas (15,2% o 103891 en 2001), es conocido que estos datos
que promuevan la equidad y el desarrollo de nuestras esconden profundas desigualdades regionales. En el año
comunidades. 2001 la cifra fue de 2734 (11). Los resultados de distintos
estudios en los últimos años han destacado que los ries-
Contextualización gos obstétricos, neonatales e infantiles estarían relacio-
nados en mayor medida con las condiciones del medio
Marco legal (14) ambiente en el que vive la adolescente, que con la edad
de la madre (20, 28). En otras palabras, este mayor riesgo
La Convención Internacional sobre los Derechos de podría relacionarse con la pobreza, la nutrición deficien-
los Niños, aprobada por las Naciones Unidas el 20 de te, el hábito de fumar, la mala salud antes del embarazo
noviembre de 1989, marcó un hito en la orientación de y con un control prenatal insuficiente y/o inadecuado
las políticas de infancia, al constituirse como marco éti- (8, 22, 25, 31).
co-político para que todos los países del mundo se ocu- Según los últimos datos recabados en el 2009, el
pen del tema. Desde una nueva perspectiva define a los número de nacidos vivos de madres adolescentes de
niños y niñas como individuos menores de 18 años de todo el país es de 116824 (15,8% del total de nacidos
edad y como sujetos activos de derechos, es decir, como vivos). La tasa de fecundidad adolescente por 1.000
personas con derechos exigibles tanto por los Estados habitantes a nivel nacional es de 34,6 (26). Respecto
como por sus familias. de la actividad de las madres adolescentes al momento
En la Argentina, dicha Convención Internacional del embarazo de su primer hijo nacido vivo se constató,
fue ratificada por el Congreso de la Nación en 1990 en un estudio realizado por el CEDES (5), que casi la
(mediante la Ley 23849/90) e incorporada a la Consti- mitad de las encuestadas (un 46,3%) ya no estudiaban
tución Nacional en 1994. Posteriormente, la Ley Nacio- al momento de embarazarse. Estos datos vuelven a con-
nal N° 26061, sancionada en 2005, postula la confor- firmar los hallazgos obtenidos desde distintas investi-
mación de un “Sistema de Protección Integral de los gaciones donde se constata que el abandono escolar es
Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes” (Art.32) previo al embarazo (24).
basado, entre otros ejes, en la obligatoriedad de los Más de la mitad de las adolescentes puérperas que
órganos administrativos del Estado respecto de garan- sí estudiaban al momento de quedar embarazadas aban-
tizar el pleno ejercicio de los derechos de la niñez. Con donaron la escuela antes del séptimo mes de embarazo.
esas premisas, esta ley puso fin al sistema de patronato, Solo cuatro de cada diez continuaron estudiando hasta
que con la Ley de Patronato de Menores, ponía al niño el final del embarazo o hasta por lo menos pasado el sép-
como objeto de tutela en poder de los jueces. La nueva timo mes. Estos datos indican que durante el embarazo
ley determina a la familia como el ámbito preferente de el desgranamiento escolar es significativo.
desarrollo de todo niño o adolescente, considerándolos En cuanto a la implementación de políticas del sub-
a estos sujetos de derecho. sector público ligadas con esta temática, a partir del
Al marco antes mencionado, se suma en la Ciudad informe elaborado por la Asesoría General Tutelar de la
Autónoma de Buenos Aires (CABA) la Ley N° 114/98, de Ciudad de Buenos Aires (9), se concluye que son las difi-
Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y cultades del acceso a los servicios de salud y del acceso a
Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, que a su vez métodos anticonceptivos así como las dificultades para
mantiene puntos de contacto y continuidad con las nor- el desarrollo de un proyecto personal, las bases de la pro-
mativas de salud (Ley N° 153 de Salud -1999- y Ley N° blemática de la multiparidad y los cortos períodos inter-
448 de Salud Mental -2000-), al garantizar la atención genésicos. Se señala además, que los programas ligados
integral de la salud y el acceso gratuito, universal e igua- a la juventud y adolescencia se caracterizan por su bajo
litario (Art. 22). nivel de cobertura e impacto, por la falta de recursos,
La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires asume fragmentación intrainstitucional e imposibilidad de sos-
ciertas responsabilidades relativas a los contenidos y las tener articulaciones interinstitucionales e intersectoria-
modalidades de las políticas en materia de Protección les, así como la falta de continuidad en las acciones. La
de los Derechos de la Niñez. Y a la vez, da lugar a la posibilidad de superar la fragmentación está vinculada
creación de un organismo ejecutor de estas políticas: el -de acuerdo a lo expresado en el informe- con la posibili-
Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, dad de atender el desarrollo integral de las jóvenes y las
que interviene con niños hasta los 18 años de edad (con comunidades, en lugar de tomarlas de forma aislada. En
autonomía técnica y administrativa y bajo dependencia este sentido, se destaca la necesidad de generar articula-
de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ciones programáticas entre las áreas de salud, educación,
del año 2000). juventud y desarrollo social.

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40 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

Con respecto a los padres, en la investigación de refe- te en la Argentina, la escasa oferta de servicios de cuidado
rencia se observó que casi la mitad se concentra en el infantil de menores de cinco años por parte del Estado, junto
grupo de 20 a 24 años de edad (45%), y algo más de un con la baja cooperación del hombre en las tareas del hogar y
tercio tiene entre 15 y 19 años (35%). Estos datos indican de cuidado, han contribuido a considerar a las madres que
que los compañeros con quienes las adolescentes tuvie- trabajan fuera del hogar como responsables ‘exclusivas’ de
ron su primer hijo tienen edades que están dentro de lo los cuidados. Esta coyuntura genera importantes tensiones
esperado para una sociedad donde los varones, o bien que ellas deben resolver por cuenta propia. Ahora bien, la
tienen la misma edad que su compañera, o bien la supe- situación es más compleja para las madres que se encuentran
ran en pocos años. Sólo un 5% de las encuestadas decla- en condiciones de vulnerabilidad social, es decir, las madres
ró que el padre de su primer hijo tenía 30 años o más al pobres y con bajo nivel educativo. Esto se debe a que son
nacimiento del mismo. Si bien este grupo de edad tiene las que tienen mayor cantidad de hijos y a edades más tem-
un peso relativo poco significativo, es importante tener pranas, en muchos casos deben afrontar solas la crianza, y
en cuenta que estas situaciones pueden estar relaciona- se insertan en trabajos de baja calidad que no les permiten
das con posibles violaciones o abuso sexual. generar ingresos suficientes. (...) Las madres pobres no pueden
En cuanto al vínculo con el padre del bebé al momen- pagar servicios de atención de sus hijos, ya sea de jardines o
to de quedar embarazada, se observa que el 40,6% de las de una persona que los cuide. Por lo tanto, la mayoría de los
entrevistadas reportó que convivía con él, y un 55,4% casos deben dejar a los niños al cuidado de hermanos mayo-
declaró que tenía una relación de pareja con él pero que res o instituciones barriales o comunales”. Agrega: “Por todo
no convivía. Es decir, la casi totalidad de las entrevista- ello, es indispensable considerar el trabajo de cuidado como
das tenía una relación de pareja con el padre de su pri- una responsabilidad compartida entre la familia, el Estado,
mer hijo, conviviera o no. Cabe notar que el 10% de las el mercado y la sociedad. Esto implica, hacia el interior del
encuestadas habían terminado su relación con el padre hogar, un mayor compromiso del varón y una distribución
de su primer hijo al momento de la encuesta. más equitativa de las tareas. Y, fuera del hogar, la necesi-
dad de ser comprendido como una corresponsabilidad entre
Primera infancia el Estado y la sociedad. El desafío social es contribuir para
que las mujeres-madres puedan ejercer plenamente su dere-
Como se dijo, Jakairá se propone abordar tanto la cho a vivir una maternidad saludable y al mismo tiempo les
problemática de la adolescente como la del niño en la esté facilitado desarrollar su carrera profesional y laboral con
primera infancia. Se considera como “primera infancia” igualdad de oportunidades, independientemente de su condi-
la etapa que se extiende desde el embarazo hasta los 5 ción social” (7).
años de vida, etapa clave para el desarrollo integral de
toda persona (12, 29). Proyecto
“Las experiencias tempranas negativas, como la ausencia
de cuidados adecuados, tienen efectos serios y permanentes en Luego de la crisis política y social que atravesó la
la organización y el funcionamiento del cerebro y la psiquis Argentina en el año 2001, la fundación suiza Children
a lo largo de toda la vida y repercuten directamente sobre la Action se contactó con la Fundación Kaleidos para pro-
capacidad de aprendizaje y el desarrollo de aptitudes sociales ponerle el desarrollo de un proyecto que brindara una
y emocionales del niño o niña. Hay estudios que indican que estrategia nueva, que respondiera a una necesidad clave,
en los países de bajos y medianos ingresos los niños y niñas y que constituyera un aporte que permitiera un cambio
menores de 5 años no logran su mayor potencial para el desa- real en la vida de los niños, niñas y adolescentes. Así,
rrollo debido a tres factores: pobreza, deficiencias nutriciona- surgió y fue tomando forma el proyecto Jakairá.
les y oportunidades de aprendizaje inadecuadas” (10). El nombre Jakairá proviene de la mitología del norte
El desarrollo emocional del niño es posible siempre argentino, Jakairá Ru Eté es el dios de la cultura mbyá.
y cuando haya alguien que responda a sus necesidades, Nos pareció apropiado este nombre para nuestro pro-
con el que se establezca un vínculo a partir del cual pueda yecto porque simboliza dos cosas. Por un lado, Jakairá
regular sus estados afectivos. Estas experiencias afectivas es llamado el “Dios de la Neblina Vivificante”, en rela-
compartidas con sus cuidadores primarios, sean quiénes ción con la neblina de fin del invierno que anuncia la
sean, influyen positivamente en su desarrollo cognitivo, llegada de la primavera; reconoce que hay dificultades,
social y emocional (3, 6). simbolizadas por el invierno, pero brinda la esperanza de
que vendrán tiempos mejores, como la primavera. Por
Brechas sociales en el cuidado de los niños otro lado, el mensaje del dios Jakairá llega a través de los
médicos agoreros, para que las personas con dificultades
Para concluir este apartado es importante destacar desarrollen sabiduría y poder con el objetivo de conjurar
que las lógicas del cuidado responden a patrones sociales los maleficios; no es el sabio ni el poderoso, sino el que
y culturales de relaciones entre géneros y clases sociales. favorece que sean las personas las que desarrollen estas
Existen varios trabajos que dan cuenta de este análisis. capacidades.
La manera en que lo encaremos como sociedad, ten- Como fue señalado en la introducción, este pro-
drá implicaciones significativas para promover equidad yecto se propuso desde el inicio trabajar de manera
entre hombres y mujeres (13). Compartimos el análisis interdisciplinaria (integrando disciplinas como salud,
desarrollado por la Lic. Gisell Cogliandro: “Actualmen- desarrollo social, educación), respetando y conside-

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres como autores y actores de su propio devenir 41

rando las dos etapas del desarrollo: primera infancia y tes madres y 15 adolescentes padres, abordando pun-
adolescencia. tualmente algunos de los ejes centrales en un tiempo
En la actualidad, existen en el marco del proyecto no mayor a un año.
tres dispositivos diferenciados: Jakairá Chacarita, Jakairá Los marcos teóricos están definidos por el respeto
CeSAC N° 24 y Jakairá Traslasierra. hacia la singularidad y hacia la defensa de los derechos
A pesar de las diferencias existentes entre los dispo- de todos los niños, niñas y adolescentes. Se apuesta a la
sitivos de cada programa, de que las poblaciones benefi- creación de espacios en los cuales cada individuo pueda,
ciarias están insertas en distintos territorios y que cuen- junto a otros, preguntarse sobre sí mismo, entender las
tan con determinaciones socioeconómicas y culturales dificultades que se le presentan a partir de la complejidad
particulares, se han armado ejes comunes para poder dar vincular, social y cultural, y de esta manera brindarle al
coherencia y unificar los diferentes programas. Se puede destino nuevamente su condición de incertidumbre. En
decir que existen cuatro ejes comunes, atravesados por la Jakairá existe la vocación de acompañar a las adolescen-
perspectiva de derechos como eje transversal: tes que devienen madres, esperando que el futuro pueda
1. Primera infancia: se incluyen en este eje los aspec- ser radicalmente diferente del pasado, y que se abra un
tos ligados al crecimiento, crianza, desarrollo integral y espacio para el surgimiento de algo nuevo. Un acompa-
maduración del niño en los tres primeros años de vida. ñamiento cotidiano, a partir de encuentros con profesio-
2. Adolescencia: promoción de un proyecto perso- nales de diferentes funciones y sensibilidades, que están
nal que atiende a los aspectos educativos y laborales, así atentos a los distintos niveles de sufrimiento y padecer
como a la esfera subjetiva, y cuida de la integridad afec- así como a todo el potencial de cada una de las adoles-
tiva/emocional y vincular. centes. A esto se suma la posibilidad de reflexionar sobre
3. Perspectiva de género: se incluye aquí todo lo ligado aquello a lo que sus bebés (desde antes del nacimiento,
con el desarrollo de la parentalidad (maternidad/paterni- si es que llegan durante el embarazo) las confrontan: sus
dad), así como con la situación de inequidad de género. representaciones maternas en un momento en una edad
4. Articulación con la red pública: tanto con el sector en las que están recién emergiendo las representaciones
estatal, como con las organizaciones de la sociedad civil. de mujer. Una sexualidad incipiente, pujante, omnipo-
tente, que acompaña el inicio del trabajo subjetivo sobre
Jakairá Chacarita las representaciones femeninas, enfrentando la pregunta
sobre el tipo de mujer que quiere ser cada una pero que
Este centro, situado en el barrio de Chacarita (17) de rápidamente es atravesada por una maternidad que se
la CABA, está organizado según dos grandes programas. impone, deseada o no, fantaseada o no, que las catapulta
El primero, ofrece un abordaje integral e interdiscipli- a otro laberinto.
nario que se desarrolla en el centro mismo, en el cual Como dice François Ansermet, miembro de Chil-
un equipo trabaja en la atención de los cuatro ejes y en dren Action y supervisor de nuestro proyecto: “Es sobre
donde funciona también un jardín maternal. El segundo la página que falta sobre el origen que el sujeto puede cons-
programa, es una propuesta de trabajo en red en la cual truirse. Es sobre un origen que falta que paradojalmente este
Jakairá se suma a otras instituciones para promover entre adviene. A cada cual su respuesta, a cada cual su invención,
todas ellas un abordaje integral. a cada cual su solución, a cada cual su devenir, transforman-
El programa, que lleva ya nueve años de implemen- do la inaccesibilidad del origen en una fuente de libertad. Es
tación, es encarado a partir de múltiples miradas que se el origen en tanto presente sobre su condición ausente que
entrecruzan y cuestionan, ofreciendo un espacio para permite inventar su vida, de devenir el autor y actor de su
los que intentan definir líneas de intervención, así como propio devenir. El devenir está así abierto porque el origen es
para las adolescentes y sus hijos e hijas, y para las fami- inventado. Cada cual deviene en el intérprete de esta parte
lias. Todo esto nos permitió entender y contextualizar inaccesible. Cada cual se encuentra así en el comienzo de lo
la importancia del trabajo interdisciplinario e intersec- que va a devenir” (2).
torial, en continua articulación. Actualmente hay tres Desde el equipo de trabajadores sociales se las acom-
disciplinas que definen la intervención de Jakairá: psico- paña en el desarrollo de un proyecto de vida personal
logía/salud, trabajo social y educación inicial. En el cen- y singular, apostando a que se produzca la reinserción
tro de Chacarita proponemos abordajes grupales como escolar, formal o no formal, y teniendo en consideración
dinámica fundamental (psicoterapia grupal semanal, un la futura proyección laboral. En este eje, más del 60%
taller de crianza y un taller de proyectos), y al mismo de las adolescentes que participaron del programa con
tiempo cada adolescente cuenta con una psicóloga y una jardín maternal han podido mantener su escolaridad o
trabajadora social como referentes singulares. reinsertarse en los casos en que la habían perdido.
Por el primer programa, en el que se abordan todos Para garantizar el acceso a los servicios de salud se
los ejes y se acompaña cotidianamente a cada adoles- encara también un trabajo cotidiano y personalizado,
cente, pasaron 80 adolescentes con sus hijos e hijas, que muchas veces se ve amenazado por temas propios
así como 41 padres de estos bebés. Permanecieron en de la adolescencia, por el hecho de que están solas, o
el programa de uno a cuatro años, según la edad del porque los servicios ofrecen obstáculos insalvables para
niño al momento de ingresar. A partir del trabajo de ellas. Uno de los objetivos clave es promover una buena
articulación con otras instituciones, en los últimos tres alianza de las adolescentes con los servicios públicos que
años se ha acompañado a alrededor de 130 adolescen- atienden los cuidados clínicos y ginecológicos. Como

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42 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

resultado, casi todas las adolescentes han podido preser- que el hombre esté presente, respetando la diversidad y
var o recuperar sus controles de salud así como los de las múltiples configuraciones familiares. Al trabajo edu-
sus niños. cativo y psicológico se le suma el acompañamiento del
Frente al problema social habitacional que existe equipo de trabajadores sociales para garantizar el acceso
especialmente en la CABA, el equipo de Jakairá trabaja a los servicios pediátricos y para trabajar en la promo-
fuertemente en el establecimiento de alianzas con otros ción de su futura escolarización.
actores para la defensa del derecho a una vivienda dig- En Jakairá 80 niños se beneficiaron de este programa,
na, y en caso de emergencia habitacional, para encontrar de los cuales el 90% se desarrolló sin ningún problema.
soluciones o promover mejoras si están en situación de Algunos niños y niñas presentaron algunas dificultades
calle o en condiciones muy precarias. y luego de un tiempo de inclusión en este programa han
En cuanto a la primera infancia, para Jakairá es cru- mejorado significativamente. En varios de estos casos los
cial promover y favorecer un buen desarrollo integral de niños tenían más de un año, y muchos de sus derechos
los niños y niñas en sus primeros tres años de vida. Con se encontraban profundamente vulnerados.
este objetivo, desde el inicio de Jakairá Chacarita se creó Desde el inicio, Jakairá trabaja integrándose a la red
un jardín maternal, y desde 2011 se invitó al equipo de de atención de adolescentes y niños (hogares de tránsito,
Diálogos Jardines Maternales (www.dialogoseducacion. hospitales, escuelas, etc.) y desarrolla diversos modelos
com.ar) para coordinar y supervisar la propuesta educa- de intervención con otras instituciones para promover
tiva del mismo. Ésta última, es una organización espe- el armado de un programa integral para un número
cializada en proyectos de educación formal y no formal mayor de adolescentes y/o niños. Estos últimos dos años
con cuarenta años de experiencia en la organización y Jakairá reforzó su trabajo y su posición en la red a par-
puesta en marcha de proyectos y servicios que vinculan tir del “Programa en Red”. Se ha establecido una muy
niños, trabajo, empresa, familia, educación y utilización buena articulación con el programa “Retención Escolar
creativa del tiempo libre. Las características fundamen- de alumnas madres y embarazadas y alumnos padres”,
tales de su trabajo son: favorecer un clima de confianza dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad de
y afecto a fin de que los niños adquieran seguridad en Buenos Aires. Integrantes del equipo, en grupos de dos,
sus propias capacidades cognitivas, motrices, afectivas, desarrollan talleres en las escuelas una vez por mes, para
sociales y expresivas en relación con los otros y con el trabajar y acompañar a adolescentes que son madres o
conocimiento; ofrecer oportunidades de desarrollo de están embarazadas, así como a adolescentes padres.
su capacidad creativa y de placer para el conocimiento;
propiciar actitudes democráticas y promover el desarro- Jakairá Traslasierra
llo de valores; fomentar el placer de jugar; e integrar a la
familia en la tarea educativa. A principios de 2008, luego de una etapa de conoci-
El equipo de psicólogas infantiles tiene a cargo la eva- miento y diagnóstico de la zona, tomamos el desafío de
luación y el seguimiento del desarrollo de los niños, así armar un proyecto en Córdoba, en la región de Trasla-
como de los aspectos vinculares y familiares. Todo miem- sierra, en el municipio de La Paz, que cuenta con 6000
bro familiar está invitado a participar, muchas veces las habitantes. En el inicio del proyecto hubo un interés
madres y hermanos de las adolescentes son referentes activo por nuestra tarea, por parte de quien era en ese
importantes, como lo es también cualquier persona que momento director del hospital de La Paz, que veía el tra-
ocupe un lugar importante en la vida afectiva de esta bajo comunitario y en red como un pilar esencial en la
familia. En el programa que incluye el jardín maternal salud pública y que reconocía las falencias en cuanto a
han participado junto a los adolescentes otras 94 perso- un abordaje integral de la maternidad y paternidad ado-
nas integrantes de la red familiar. lescente. La mayor parte de la población habita en zonas
La familia cumple la función de asegurar la supervi- alejadas del pueblo. El transporte público es escaso, lo
vencia del niño y el crecimiento y desarrollo adecuados cual acentúa el aislamiento de la población. Las adoles-
para luego facilitar la salida del núcleo primario arman- centes generalmente llegan al centro derivadas por las
do nuevos vínculos. El buen desarrollo depende también escuelas de la zona y por el hospital. Algunas de ellas
del ejercicio por parte de los cuidadores primarios de las viven con sus parejas, otras con sus familias de origen,
funciones maternas y paternas y de cómo estos se com- pero casi siempre se encuentran carentes de redes socia-
plementan (3). A estos conceptos sobre funciones paren- les y sometidas a relaciones de dominación (por parte de
tales se les suma la noción de “función familia”, que las parejas y a veces de los padres).
hace referencia a la red de subjetividades que sostiene al En general las jóvenes que acompañamos tienen
niño, en el marco de un espacio ramificado de vínculos poco que ver con los estereotipos de la adolescencia:
que no están representados únicamente por la familia suelen ser muy tímidas, temerosas, con mucha dificultad
nuclear convencional (1). para comunicarse a través de la palabra. Casi ninguna
Entendemos que la parentalidad (maternidad/pater- vislumbra un proyecto propio y la maternidad aparece
nidad) es un proceso, y existen múltiples factores que como un destino casi ineludible, que además viene a lle-
promueven su desarrollo favorable, fundamentalmen- nar un vacío profundo. Las jóvenes que no están esco-
te a partir de los trabajos de inclusión comunitaria. En larizadas generalmente han perdido su grupo de amigas
Jakairá se brinda especial atención a los aspectos vincu- y su transcurrir diario tiene que ver exclusivamente con
lares maternos y a promover la paternidad en el caso de las tareas domésticas.

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Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres como autores y actores de su propio devenir 43

En el centro se trabaja con las adolescentes en grupo Durante 2010 y 2011 Jakairá se alió con el Programa
de reflexión una vez por semana, abordando las temáticas de Atención Comunitaria a niños, niñas y adolescentes
que ellas van trayendo y que versan fundamentalmente con trastornos mentales severos, dependiente de la Direc-
sobre las problemáticas vinculares (con sus familias de ción de Salud Mental de Gran Ciudad de Buenos Aires
origen, sus parejas, sus niños) y sobre las vicisitudes de (GCBA) (4), para llevar a cabo un proyecto denominado
la crianza de los niños. Acompañamos los procesos indi- “JakaPAC”. A través de este programa, se ofreció una estra-
viduales, poniendo especial énfasis en la continuidad de tegia de acompañamiento a adolescentes que son madres
la escolaridad o la reinserción escolar y estimulando el y que se encontraban institucionalizadas o con riesgo de
surgimiento y/o fortalecimiento de un proyecto perso- serlo. Este acuerdo estuvo sostenido en la convicción de
nal posible. Abordamos activamente con las jóvenes el que la complejidad de esta problemática requiere de una
cuidado de su salud sexual y reproductiva, reflexionando respuesta, a su vez, múltiple y compleja, diseñada a partir
sobre los motivos que les obstaculizan la utilización de de la conjunción de esfuerzos, experiencias, conocimien-
métodos de anticoncepción y estimulando a que se esto tos y herramientas provenientes de diferentes campos
sea un tema del cual se hagan cargo. En estos primeros disciplinarios y sectores. Se trató de un proyecto de inter-
cuatro años hemos acompañado a alrededor de 36 ado- vención temprana cuya finalidad fue la de fortalecer la
lescentes con sus hijos, de los cuales el 80% ha podido relación afectiva de las madres adolescentes instituciona-
desarrollar algún proyecto propio, ya sea mantener o lizadas o con riesgo de serlo, con sus hijos, promoviendo
retomar la escolaridad. un adecuado desarrollo evolutivo de los niños y un víncu-
El denominador común en casi todas las jóvenes es lo saludable, además de intervenciones tanto con madres
el aislamiento en el que se encuentran, la ausencia de adolescentes en situación de vulnerabilidad que no hayan
familia que funcione como sostén, las historias de vio- requerido de institucionalización, como en procesos de
lencia y abuso sexual en muchos casos (43%); y en la desinstitucionalización asistida. Durante el 2011 partici-
actualidad, y casi sin excepción, relaciones de pareja paron de este programa 19 adolescentes.
atravesadas fuertemente por la cultura machista (muy En septiembre del 2011, se inició un programa en
arraigada en esta zona) que se traduce en vínculos vio- alianza con el Centro de Salud y Atención Comunita-
lentos. La dependencia y el sometimiento al hombre se ria No 24 (CeSAC 24), dependiente del GCBA, en Villa
refuerzan en la violencia económica y psicológica. Las Soldati, Bajo Flores. La particularidad de este centro de
jóvenes no se sienten con derecho a preguntar cuánto salud es que trabaja bajo el paradigma de la complejidad,
ganan ni cuánto gastan los hombres y sufren muchas tejiendo hacia el afuera redes con universidades, organi-
veces el abuso del poder por parte de sus parejas mani- zaciones no gubernamentales, fundaciones y asociacio-
festado a través del dinero. nes civiles. Además de los servicios de atención de todo
Esta cultura tan arraigada genera también una invi- CeSAC, funcionan en el mismo varios programas puertas
sibilización muy importante de la violencia de género, adentro y puertas afuera. Con el objetivo de sumar a lo
cuyas manifestaciones son tomadas como cuestiones que los distintos programas ya ofrecían, se creó una uni-
“naturales” y como un destino que ciertas mujeres “se dad de trabajo pequeña para el acompañamiento de las
buscan y merecen”, con consecuencias devastadoras en y los adolescentes que son madres y padres. Como en
su subjetividad. La desnaturalización de esta problemáti- todos sus programas, la propuesta metodológica de traba-
ca es uno de los principales ejes de nuestro trabajo, que jo del CeSAC es que sea una conjunción de investigación,
busca dar a la palabra un lugar que lentamente vaya des- acción y participación, descentralizada, integral, dialo-
plazando a la violencia como modo cotidiano de expre- gada, que reconozca la diversidad, respete la diferencia,
sión y resolución de conflictos. parta de condiciones concretas y particulares y entienda
Desde una propuesta de trabajo comunitario realiza- a los actores sociales como sujetos partícipes activos del
do durante 2011 y 2012, el equipo de Jakairá Traslasierra desarrollo. De manera fundamental, se apunta a generar
desarrolló un programa que se denominó “Ni Príncipes procesos de cambio y transformación social desde la base
Azules ni Princesas Rosas”, que consiste en talleres de junto a los sujetos que adhieran a la propuesta.
prevención de noviazgos violentos para adolescentes y El trabajo con adolescentes se constituye en el norte y
docentes con producción de material radiofónico. Cada el motor que mueve al equipo a desarrollar sus interven-
taller concluyó con la producción de spots radiales que ciones. No existe a priori una estrategia única y adecuada,
fueron difundidos en muchas radios locales, de cual sino que debe irse construyendo mediante el contacto y
transcribimos un ejemplo: el intercambio que pueda establecerse con la población
adolescente. Desde su apertura fueron captadas alrede-
“Budín de amorío sano: Ingredientes: 1 cucharada de dor de 70 adolescentes, de las cuales 34 participaron del
amor, 1/2 cucharada de confianza, 3 cucharadas de respeto, programa de acompañamiento.
1 pizca de intensidad. Preparación: agregamos la cucharada
de amor y confianza al tazón del tiempo, lo glaseamos con Viñeta clínica: una foto lo dice todo
las 3 cucharadas de respeto. Llevamos al horno durante 20
minutos a fuego lento para que el budín se mantenga sano A continuación les proponemos fotografiar la siguien-
y no se llene de egoísmo ni de indiferencia. Secreto: Nunca te imagen en sus mentes: en el centro de la foto, María,
olvidar la pizca de intensidad”. de 50 años, sostiene junto a ella a Florencia, de 2 años.
Jakairá CeSAC N° 24 y PAC María inclina su cabeza hacia su izquierda, apoyándose

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44 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

en una de sus hijas, que la abraza. A la derecha de la ima- argumentando que todo lugar era peligroso para ella por
gen se ve solo la mitad del cuerpo de otra de sus hijas, la posible persecución de su ex novio o amenazas de una
Camila, de 19 años, madre de Florencia. vecina. A su vez, no podía tomar ninguna decisión en
Camila y Florencia fueron derivadas a Jakairá por relación a su propia persona y tampoco con respecto a
una psicóloga del Hospital Ramos Mejía que atendió a su hija sin la intervención de su madre.
Camila en psicoterapia durante 2009. La derivación se A través del discurso de su madre en las entrevistas, se
realizó por la preocupación que despertaba el bajo peso observó su intención preponderante de correr a Camila
y el estado general desvitalizado de Florencia. Cuando de su rol de madre. Por ejemplo, argumentaba que Flo-
Camila llegó al centro tenía la mirada perdida, sin expre- rencia quería a su madre solamente por la lactancia y
sión. Su actitud era pasiva, apenas hablaba, respondía que llegado el momento del destete no la querría más,
con monosílabos. Su hija Florencia, que en ese entonces y que ella, María, era su verdadera madre, palabras que
tenía 9 meses, era una beba con una expresión triste. también se las dijo a Camila.
La etapa de inicio en el jardín de Jakairá fue dificul- Frente a estos impedimentos de vinculación entre la
tosa, madre e hija no podían separarse. Paulatinamente, niña y la adolescente, se delinearon diversas estrategias
Florencia se fue quedando hasta incluirse en el horario que fortalecieran la subjetividad de Camila, no solo para
completo. Camila se fue instalando en los espacios gru- vincularse con su hija, sino también para que pudiera
pales y paralelamente sostenía entrevistas psicológicas pensar en su capacidad de lograr, delinear y concretar sus
individuales. propios proyectos, y empezar a tomar por sí misma deci-
Camila vive con sus padres y hermanos en una casa siones de su cotidianidad. Se implementó un acompa-
tomada. Cursa el cuarto año en la escuela secundaria. ñamiento más individualizado con respecto a la crianza,
La relación con su madre ha sido siempre difícil, el trato mediante encuentros semanales de trabajo entre ambas,
de su madre hacia ella resulta diferente que el que tiene supervisados por una de las psicólogas especializadas en
con sus otros hijos. Según lo referido por Camila, y de lo crianza y articulados con los maestros del jardín. Asimis-
que se desprende de las entrevistas mantenidas con su mo, se llevaron a cabo encuentros con la psicóloga y tra-
madre, siempre se la ha considerado como la “tonta” de bajadoras sociales, que apuntaron al sostenimiento por
la familia: “Es infantil, no sabe hacer las cosas, es la mayor parte de la escuela y la posible incorporación de Camila
y no da el ejemplo a sus hermanos”. En oportunidades en en una capacitación laboral. Camila pudo comenzar a
que Camila ha intentado tomar decisiones por su cuenta, construir sus propios espacios: la escuela y el trabajo.
o bien poner en juego su iniciativa para algo, su madre Rodeada de tantas desvalorizaciones, discriminaciones,
ha encontrado todo “mal hecho”, y considerado a Camila exclusiones, tal como refleja la foto del inicio, logró mos-
como alguien incapaz de realizar algo por sí misma. La trar a su familia y, sobre todo, a ella misma que “puede”.
madre se entromete en todos sus espacios y la anula, la Volviendo a la imagen inicial y focalizando en la
invalida, la detiene y le indica qué y cómo debe hacer niña, el hecho de que ella sea sostenida por su abuela,
las cosas, ya que “no tiene aptitudes para manejarse por si reproduce el acaparamiento de Florencia por parte de su
misma”. Su padre reproduce el discurso materno, o bien abuela y el consiguiente corrimiento de Camila en su
se mantiene al margen de los conflictos, fuera de su casa. cuidado. La abuela percibía y describía a la nieta como
En ocasiones, cuando se alcoholiza, es agresivo verbal y una nena frágil, que se enfermaba todo el tiempo, que
físicamente con Camila. En varias oportunidades Camila requeriría siempre de tratamientos y hospitalizaciones. A
se escapó de su casa, tomó psicofármacos que eran de su lo largo del primer año y medio hemos observado que el
madre, manifestó deseos de no seguir viviendo. desarrollo emocional y cognitivo de Florencia fue evolu-
La tormenta familiar se desató cuando Camila quedó cionando más lentamente de lo esperable. Era una niña
embarazada. A partir de allí los insultos, los maltratos y muy retraída, que requirió un largo tiempo de aclima-
la violencia se incrementaron. La madre comenzó con tamiento frente a cada cambio de ambiente hasta que
una escalada agresiva centrada en su embarazo, tomán- lograba conectarse y expresarse o unirse a los intercam-
dolo como el hecho que confirmaba todos los supues- bios que se le proponían (desde los adultos o desde los
tos acerca de su ineptitud para hacer bien las cosas. No niños). Su rostro solía expresar emociones como miedo,
permitió que el novio de Camila y padre de Florencia le susto, tristeza. Raramente se sorprendía y más raramen-
diera su apellido ni que asumiera su paternidad, acusado te aún sonreía o mostraba alegría. Era muy reticente a
constantemente de tener malas intenciones. los intercambios; cuando se le acercaba un juguete, una
Camila manifestó en reiteradas oportunidades las mano, una palabra, ella se retiraba, retrocediendo física-
dificultades para vincularse con su madre. mente, acercándose al adulto que funcionaba como refe-
En Jakairá, a partir de entrevistas con Camila y su par- rente para ella o incluso a un rincón o pared, bajando la
ticipación en los diversos espacios grupales, se visualizó cabeza y esquivando la mirada.
que atravesaba situaciones de maltrato físico y psíquico Nos llama la atención la fuerza en que en el contexto
que generaban, a su vez, dificultades en el ejercicio de su de una familia se designa de modo implícito y explícito
maternidad debidas al impedimento y la desvalorización un lugar de déficit y enfermedad para una de las hijas,
constantes por parte de su madre. Esto se manifestaba en lugar que es a la vez heredado por la nieta. Como testigos
el sistemático control de María hacia Camila, quien no de esta dinámica, incluidos o expulsados cual cerco de
podía circular sola por la calle o dirigirse a algún lugar goma (30), los profesionales acompañamos este proce-
si no era acompañada de algún familiar que la vigilara, so de crianza. Como equipo, en Jakairá sentíamos que

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Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres como autores y actores de su propio devenir 45

los logros obtenidos se diluían. Veíamos cómo Florencia Estas identidades fueron permitiendo que cada una
volvía a retraerse, desconectarse, y su desarrollo psíquico pudiera pensar en la posibilidad de ser autónomas y de
entraba en verdadero riesgo. Cuanto más nos acercába- animarse a vivir apostando a sus propias capacidades y
mos a la posibilidad un cambio o una salida, más cla- potencialidades.
ramente éramos testigos de la capacidad de transforma-
ción del sistema que generaba nuevamente el encierro Conclusiones
y la designación de los miembros “inútiles” (Camila) o
“frágiles” (Florencia) en este grupo familiar. Esto nos lle- El acompañamiento de las adolescentes desde su pri-
vó a replanteos, estrategias, inclusión de nuevos actores mera experiencia de maternidad, brindándoles estrate-
en el campo interdisciplinar. gias integrales que aborden la complejidad de la situa-
Si bien Florencia, luego de dos años de inclusión en ción y que rompan con el aislamiento social en el que
nuestro jardín maternal, ya podía pasar a un jardín de muchas veces se encuentran, es hoy imperativo y obli-
infantes, se evaluó que era necesario ofrecerle la posibi- gatorio para los gobiernos. Los marcos legales de protec-
lidad de permanecer un tiempo más con nosotros. Todo ción de derechos de todos los niños, niñas y adolescentes
lo reflexionado llena de contenido la foto inicial. Esa definen líneas para que tanto el Estado, como las organi-
foto fue tomada y traída a Jakairá especialmente para ser zaciones de la sociedad civil, trabajemos en forma con-
expuesta en una cartelera por el “Mes de la familia”. Una junta de manera de terminar con las brechas de inequi-
foto que habla, que expresa, que nos interpela. dad y con los circuitos perversos de mantenimiento de la
En el transcurso del último año algunos cambios pobreza generación tras generación. Estamos convenci-
notorios y alentadores comenzaron a aflorar. Cuando dos de que toda mujer tiene el derecho de poder pensar
llegó al centro Camila no trabajaba, lo cual favorecía en su proyecto de vida y lo merece, sea la maternidad o
su participación en los distintos espacios grupales y la la no maternidad, tanto como su desarrollo personal. Si
posibilidad de entrevistas y encuentros vinculares con los derechos están garantizados, se asegura el estado de
la niña. En el espacio de crianza, nos llamó la aten- su bienestar.
ción la percepción, registro y preocupación de Cami- Desde los enfoques de género, es indispensable seguir
la por los estados afectivos de su hija; la notaba triste pensando y desarrollando estrategias para la inclusión de
y se preguntaba que le pasaría. Por otro lado, en ese los varones, parejas, padres, para promover este cambio
mismo espacio, Florencia, si bien tenía momentos de de paradigma familiar y cultural a partir del cual la mujer
aislamiento con respecto a las coordinadoras y niños, es la exclusiva responsable de la crianza de los niños y
establecía con la mamá una especie de burbuja, en la niñas. Todas las familias, estén como estén conformadas,
cual intercambiaban; ella se enojaba, la mamá le ofrecía merecen también poder disponer de espacios comunita-
intercambios, trataba de entenderla o satisfacer lo que rios, programas y abordajes a partir de los cuales puedan
pedía, siempre en un espacio de mucha cercanía física. desarrollar sus funciones parentales, además de contar
Ambas podían mirarse, y sostener la mirada entre ellas con otros espacios de cuidado para sus hijos.
y con los otros. De esta manera, estos niños desarrollarán todo su
Ante la reflexión conjunta con Camila en relación a potencial y transitarán de la mejor manera posible sus
cómo se sentía y pensaba con respecto a diferentes temas primeros años, adquiriendo la fuerza necesaria para
o situaciones ligados a la crianza, empezó a diferenciar poder enfrentar las dificultades que la vida les depara.
su postura de la de su madre. Incluso llegó a cuestionar Estarán también en mejores condiciones para su desa-
actitudes de su madre, a pensar cómo le gustaría ser a rrollo escolar, rompiendo de esta manera el circuito de
ella más allá de lo que su madre pensara. Se comenzó inequidad y exclusión escolar que se repite generación
a visualizar un cierto movimiento en simultáneo tanto tras generación.
de Camila como de Florencia, en donde la adolescente
lograba pensarse a sí misma separada de su mamá, y a su
hija con su mundo interior, con interrogantes hacia ella.
Paralelamente, a Florencia se la empezó a ver más
participativa y conectada en el jardín, ya no en exclusi- Agradecimientos: María Victoria Zupan, Stella
vidad con el maestro referente, con el cual la niña había Maris Gallio, Valeria Baquero, Constanza Duhalde,
adoptado un lazo afectivo significativo a pesar de que Evangelina Copello, Romina Rodríguez, Lorena Pereyra,
fue pensado como estrategia institucional. Florencia Simonet, Adriana Potel, Marcela Corin, Elías
Finalmente, Camila logró conseguir un puesto traba- Halperin y Gabriela Gamallo ■
jo, incorporarse a él y sostenerlo por sus propios medios.
En la actualidad, está próxima a finalizar la secundaria.
Podemos afirmar que la confluencia de diversas mira-
das que fueron sumándose en este proceso de trabajo
fueron contribuyendo a la construcción de una singula-
ridad como sujetos, todo lo cual llevó al fortalecimiento
en Camila de su identidad como adolescente, estudiante,
madre, mujer, trabajadora, y en Florencia su identidad
como niña, hija, ser sociable.

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46 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

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VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


Redes y puertas en Salud Mental Comunitaria
en un Centro de Salud y Acción Comunitaria
(CeSAC N° 24) del sur profundo de la CABA
Marcela Corin
Medica Pediatra; Jefa a cargo del CeSAC N° 24 “María Eva Duarte de Perón”
Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Pediatría
Miembro del Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría.
E-mail: mavicorin@hotmail.com

Resumen
La historia del Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) N° 24 se inicia hace 21 años en el barrio Ramón Carrillo de Villa
Soldati, en una zona marginal urbana del sur profundo de la CABA, con una población con demandas de necesidades urgentes.
Se inicia el trabajo con un grupo de profesionales impregnados en las prácticas de atención primaria que continúa hasta la
actualidad. El objetivo de nuestro proyecto de Salud Mental Comunitaria es la creación de espacios preventivos y de bienestar
atravesados por el arte en todas sus manifestaciones con la participación activa de los vecinos/as en muchas de las coordinacio-
nes de las actividades. A través de la apertura simbólica de puertas y visibilizando redes, abrimos el CeSAC a las universidades,
sociedades científicas, fundaciones, ONGs, juntas vecinales, mesas de trabajo barriales, organismos de derechos humanos, cen-
tros de educación formal y no formal, centros culturales, iglesia, radios comunitarias, latiendo con los movimientos vitales de
la comunidad, siendo nosotros como equipo parte de la misma.
Nuestros espacios, talleres y programas son una construcción colectiva socio-histórica que va atravesando hitos como el pensar,
y pensarnos, reunirnos, la participación comunitaria y la capacitación continua para todas/os los que trabajamos y los que
viven en Soldati. La tendencia a la descentralización, democratización y conducción heterárquica de nuestra organización fa-
vorece la posibilidad de catalizar los deseos, motivaciones, esfuerzos del equipo de salud, de los vecinos/as y de los nodos de la
red favoreciendo el trabajo creativo que hace de un sueño una realidad esperanzadora.
Palabras claves: Redes comunitarias - Espacios preventivos y de bienestar - Discapacidad - Participación

COMMUNITY MENTAL HEALTH NETWORKS AND DOORS AT A HEALTH AND COMMUNITY CENTER (CESAC N°24) IN THE
SOUTH OF THE AUTONOMOUS CITY OF BUENOS AIRES (CABA)

Summary
The history of the Health and Community Center (CeSAC) N° 24 began 21 years ago in the Ramón Carrillo district, in Villa
Soldati neighborhood. This is a marginal urban area in the south of the CABA with a population with urgent needs. The work
started with a group of professionals dealing with primary care practices, and it continues up to the present. The goal of our
community mental health project is the creation of spaces for prevention and well-being including art in all its expressions,
with the active participation of neighbors in the coordination of many activities. Through the symbolic opening of doors and
making networks visible, we opened the CeSAC to universities, scientific societies, foundations, NGOs, neighbor committees,
neighborhood boards, human rights organizations, formal and informal education centers, cultural centers, churches, com-
munity radios, in order to show the vital movements of the community, as we -as a team- are an integral part of it. Our spaces,
workshops and programs are a collective socio-historical construction that achieves milestones such as thinking, thinking of
us, getting together and achieving the participation from the community and the continuous training for everybody working
and living in Soldati. The decentralization and democratization trend, and the heterarchical management of our organization
favors the possibility of catalyzing the wishes, motivations and efforts of the healthcare team, neighbors and network nodes,
thus benefiting the creative work that turns a dream into a hopeful reality.
Key words: Community networks - Preventive and well-being spaces - Disability - Participation.

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48 Corin, M.

Introducción mente en detección de patologías, tamizaje nutricional,


atención in situ, postas de vacunación y talleres.
Este escrito describe nuestra experiencia como equipo En el año 2005 comienza la remodelación del CeSAC,
interdisciplinario en un Centro de Salud del primer nivel que se prolongó durante dos años, con los profesionales
de atención en el sur profundo la Ciudad de Buenos Aires. trabajando dentro de la obra. Esta situación potenció la
La primera parte desarrolla en un recorrido histórico, crisis institucional y profesional. En ese entonces, nos
los contextos políticos y sociales que dieron el marco al percibíamos como fragmentos de un equipo de salud,
nacimiento del centro junto con el barrio Carrillo. desfondados, como describiera Ignacio Lewkowicz (3).
Tratamos de recuperar los antecedentes locales de tra- Sosteníamos para ese entonces un territorio de respon-
bajo inicial, la historia del equipo de salud hasta la actua- sabilidad de 18000 habitantes.
lidad, los procesos de construcción y deconstrucción y En el año 2007 se incorporan a la planta transito-
los cambios en las estructuras de gestión de poder dentro ria del CeSAC N° 11 promotoras de salud, mujeres del
del CeSAC que a la vez nos fue transformando. barrio a quienes se capacitó a través de un Curso de
En la segunda parte presentamos el proyecto de salud Promotores de Salud. En el mismo período, creamos un
del CeSAC y focalizamos en el Programa de Discapaci- espacio interdisciplinario los días jueves de dos horas
dad, presentando algunos lineamientos que a partir de de duración. Desde ese espacio reflexivo trabajamos
nuestra experiencia pueden orientar a quienes están en acompañados por el equipo del Área de Trabajo de Bur-
el camino, y reflexiones sobre nuestras prácticas sabien- nout del Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria, de
do, como expresa Gilles Deleuze, que no hay método, no la Sociedad Argentina de Pediatría. Actualmente ese
hay receta; sólo una larga preparación (4). espacio devino en el Curso de Postgrado del CeSAC,
y continúa con más ímpetu a través del trabajo inter-
Había una vez un barrio y un centro de salud en sectorial de quienes participan invitando a referentes
Soldati... comunitarios y de sociedades científicas como Sociedad
Argentina de Pediatría (SAP), Sociedad Argentina de
Una historia como tantas en la Ciudad de Buenos Primera Infancia (SAPI) y Facultad Latinoamericana de
Aires en la década del noventa donde el objetivo era relo- Ciencias Sociales (FLACSO), con quienes se organizó de
calizar poblaciones para usufructuar los terrenos. manera conjunta el Proyecto “Te escucho” (6). Nuestro
El barrio Ramón Carillo fue un emprendimiento de curso fue nombrado desde hace 5 años: “Problemáticas
la Municipalidad de Buenos Aires de fines del año 1990, complejas en el 1er nivel de atención, abordajes posi-
como necesidad de relocalizar a los habitantes del alber- bles. Creando puentes”. Es nuestro espacio de diálogo y
gue Warnes, el bar Querandí, el Hospital Rawson y algu- encuentro semanal.
nas familias que vivían bajo la Autopista 25 de Mayo. Estos vínculos comenzaron a establecerse desde fines
Se planificó la construcción de un centro de salud, una del año 2008, y abriendo puertas y generando redes del
escuela primaria y años más tarde el jardín de infantes. CeSAC con organizaciones del ámbito privado, ONGs,
En enero de 1991 se conforma el equipo inicial de pro- Fundaciones y Universidades. Además, se regularizaron
fesionales de salud destinados a ese centro, y cuyo obje- políticamente los barrios a través de las juntas vecinales,
tivo originario era trabajar con la población del barrio mesas de trabajos y referentes de manzanas.
Carrillo. Este equipo tenía como lugar de trabajo el CeSAC Este cambio probablemente influyó en la estructura
No 6 distante a unas 15 cuadras del barrio, ya que la cons- de poder dentro del CeSAC. La organización evolucionó,
trucción del CeSAC N° 24 estaba demorada. En agosto de en los últimos 4 años, de una organización jerárquica
1992, con una fuerte demanda de los vecinos y de los pro- vertical hacia otra con tendencia horizontal que requie-
fesionales, se inaugura finalmente el centro. re de un pensamiento sistémico. Actualmente es una
La atención de la población de la Villa 3 (Fátima), organización que tiende a la descentralización y demo-
no planificada en los papeles, fue un hecho desde el cratización. La capacidad de acompañar el cambio es
comienzo (en ese momento la población aproximada era un requerimiento indispensable del equipo de gestión.
de 3500 personas). Esta villa tiene sus orígenes aproxima- Donde “el jefe” pasa a ser un coordinador heterárquico,
damente en los años cuarenta luego fue arrasada por la diferenciándose de la jefatura por alguien despojado de
dictadura militar en los años setenta y repoblada a partir lo autoritario. Su función es la de catalizar los deseos,
del año 1982 y 1983 con el retorno de la democracia. motivaciones de los otros, un ordenar con otros. Le otor-
En el año 1994 conforme se iba poblando el asenta- ga un carácter democrático con un propósito motivador
miento “Los Piletones” comenzó a aumentar la deman- de los esfuerzos y la creatividad del equipo.
da de atención de la gente. Actualmente nuestro territorio de responsabilidad
En el trascurso del año 1995 se organiza otro asen- compartida está poblado por aproximadamente 25000
tamiento precario sobre la calle Lacarra, que luego dio ciudadanos/as. Siendo el territorio mucho más que una
origen al denominado “Barrio Lacarra”. superficie geofísica: es un escenario de vínculos y con-
Los asentamientos “Los Pinos”, “La Esperanza” y “La flictos, de intereses diversos en juego, de proyectos de
Veredita” son los más recientes, y son atendidos regu- distintos actores, con distintas cuotas de poder (5).
larmente por el Equipo Comunitario del CeSAC N° 24 Desde este escenario histórico, desde esta estructura
(conformado por todas las residencias que se capacitan de poder y desde nuestros territorios internos y externos
en el mismo), organizando el trabajo territorial semanal- nos zambullimos.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 47 - 54


Redes y puertas en Salud Mental Comunitaria en un Centro de Salud y Acción Comunitaria... 49

En un viaje grupal tarios. El CeSAC se convierte en un espacio para experi-


mentar nuevos dispositivos estratégicos.
Hace 21 años en el CeSAC N° 24 “María Eva Duarte La organización de una estrategia comunitaria de
de Perón” en Soldati, se inicia el trabajo de un grupo de atención para niños, niñas y adolescentes con trastornos
profesionales impregnados en las prácticas de atención psicosociales complejos, continuadora del Programa de
primaria, equipo desde el comienzo interdisciplinario, Atención Comunitaria para niños, niñas y adolescentes
en una zona marginal urbana del sur profundo de la con trastornos mentales severos y problemáticas socia-
CABA con una población con demandas de necesidades les complejas (PAC), es un logro para los equipos de los
urgentes. CeSACs N° 24 y N° 19, territorio sur de la CABA. Incor-
Así es, que desde su etapa iniciática, se van creando porándose a la planta permanente un psiquiatra infan-
espacios saludables, de goce, placer y encuentros para to-juvenil, una terapista ocupacional y una trabajadora
todos/as (vecinos y equipo), con idas y vueltas, con social especializada en discapacidad que continuará la
períodos de crisis y desfondamientos institucionales pro- lógica de trabajo del PAC. Con la futura posibilidad de
longados. Durante todos estos ciclos la comunidad fue rotaciones periódicas de residentes de las respectivas
un pilar en la planificación de las actividades, es decir especialidades potenciando en cascada la capacitación
que las que se sostenían aún en las crisis, era porque la en el trabajo comunitario.
propia comunidad intervenía. El grupo Juntos para Seguir, del programa de discapa-
Actualmente somos 95 profesionales, 35 de planta y cidad, es un espacio para todos los familiares, niños/as,
60 residentes (Medicina General y Familiar, Enfermería, adolescentes y adultos con discapacidad, todos juntos,
Nutrición, Educación para la Salud, Psicología, Veteri- entramando nuevos vínculos.
naria y Trabajo Social) y con 27 programas que comen- Este año incorporamos un nuevo dispositivo estra-
zaron a transformarse en “Dispositivos Estratégicos”. tégico pensando en la vincularidad de las adolescentes
Entendiéndolos según la perspectiva de Foucault, como con sus bebés y de las madres con sus bebés prematuros
una red que vincula un conjunto de elementos hetero- creándose conjuntamente con la Asociación Latinoa-
géneos en un juego de relaciones de poder y saber con mericana de Estudios Freudianos (ALEF) y el equipo de
carácter estratégico. Salud Mental del CeSAC, el Taller Vínculos desde tem-
Muchos de estos dispositivos se pensaron grupalmen- prano, con la modalidad de Juegoteca Inicial.
te con referentes de Fundaciones, Asociaciones, Univer- Junto a la Asociación Civil Cine en Movimiento, el
sidades y Sociedades Científicas. Programa del Voluntariado de la UBA hemos trabajado
El trabajo actualmente es sinérgico. en dos proyectos de cine. Durante el año 2013 iniciare-
mos el proyecto de producción audiovisual sobre salud e
Nuestro proyecto de salud interculturalidad.
Durante el año 2012 incorporamos para todo el equi-
Tiene como objetivo general crear espacios preventi- po de salud y referentes barriales el curso intensivo de
vos y de bienestar, co-coordinados por los vecinos/as que herramientas de clown sociales en salud que coordinó el
lo utilizan atravesados por el arte: la pintura, la música, equipo de la Agrupación Puenteclown y el curso de teatro
el baile, los cuentos, el juego, la palabra, el cine, la mur- foro del oprimido junto a la ONG Gestión Sustantiva.
ga, el clown. Contamos con un espacio grupal terapéutico para el
Los dispositivos estratégicos del CeSAC son sema- grupo de promotoras de salud y administrativas rentadas
nales y continuos. El Taller de Embarazo, el Grupo de de la comunidad que se incorporaron al sistema hace 4
Crianzas, el Programa Mirar y Prevenir (Programa Cen- años con el equipo del Arq. Alfredo Moffat para mejorar
tral del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de las relaciones interpersonales entre ellas.
Buenos Aires -GCABA-) cuya finalidad es detectar, a tra- Al iniciar el año 2012, comenzamos la experiencia de
vés de la observación, trastornos del vínculo y la comu- en la creación del Comité de Bioética en un Centro de
nicación madre/cuidador y su bebé; el Programa Jakairá, Salud del primer nivel de atención, acompañados por la
cuyo objetivo es trabajar con adolescentes embarazadas Cátedra de Epistemología y Metodología de la Investi-
y madres en su fortalecimiento y acompañamiento (con- gación, cuya Profesora Titular es la Filósofa Silvia Rivera
venio con Fundación Kaleidos); la Juegoteca integrada de la Facultad de Antropología de la UBA y Coordina-
para niños/as; el Rincón de lectura, convenio en capaci- dora del Área de Trabajo de Bioética en Ambulatorio del
tación y entrega de material de lectura a través de Funda- Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria de la SAP.
ción Leer; el Taller de Crecimiento Saludable; el Taller de Esta instancia fue creada para pensar los conflictos éticos
Lactancia; la Semana Comunitaria de las Crianzas, que frente a los problemas complejos que nos atraviesan a
durante Diciembre del 2012 se implementó la cuarta edi- nosotros como equipo y a la comunidad.
ción; el Consultorio de intervención de Payamédicos; los Nosotros, los adultos, sostenemos a nuestra infancia
Puenteclown, una nueva agrupación que se formó con la porque hay otros que nos sostienen. Por eso, desde el
perspectiva del clown social territorial, para trabajar en CeSAC, a partir de estos últimos años, se ha iniciado un
centros de salud del primer nivel de atención. En nuestro cambio fundamental, sostener y acompañar a los adultos.
centro de salud los niños y niñas están jugando, cami- En el entramado inicial, profundamente materno-
nando, de pie y no acostados como en el hospital, por lo infantil, se nos caían a través de los agujeros de las tramas
tanto es un nuevo camino a transitar de los payasos sani- los adultos con patologías crónicas, los adultos mayores y

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las mujeres. Entonces fue entramándose a través de redes pioneros en el Programa de Discapacidad en la ciudad a
socio-afectivas, espacios creativos: Grupo de Tejido para fin de interiorizarse sobre las experiencias de trabajo.
mujeres, espacio donde la excusa es tejer siendo un lugar A partir de un taller en terreno, que debía realizar
de encuentro y crecimiento. Actualmente son una PyME para el examen del Programa Nacional de Pediatría a Dis-
que organiza ferias de venta de los productos; el Grupo tancia de la Sociedad Argentina de Pediatría (PRONAP),
Alegría de adultos mayores, el CeSAC los martes se llena y junto con la trabajadora social del CeSAC decidimos
de sonidos, música, baile y cantos de celebración de la reunir el 26 de marzo del 2004 a los once padres y sus
vida. Los Talleres de Salud de la mujer que coordina la niños/as con discapacidad que desde el CeSAC teníamos
residencia de Medicina General y las intervenciones en registrados.
territorio del Equipo Comunitario, equipo conformado
por todas las residencias del centro cuya coordinación es 2do Hito: Reunirnos
rotatoria y las clases de Gimnasia Postural para mujeres
coordinados por la kinesióloga. En la primer reunión comenzamos con la lectura de
El Consultorio Intercultural, con el chamán del barrio un cuento de Elizabeth Kubler-Ross como disparador,
y una de la médicas generalistas, que comenzamos provocando un momento de catarsis donde las madres
durante el año 2010, siendo un observatorio para las y familiares contaron sus sentimientos y vivencias rela-
alumnas de la Cátedra de Epistemología y Metodología cionadas con la experiencia de vivir con hijos con dis-
de la Investigación de la Facultad de Ciencias Antropoló- capacidad, surgieron sentimientos de dolor, impotencia,
gicas de la UBA. Es un camino de apertura que, además soledad e historias de vida. Como la de la mamá de un
de real, es simbólico. niño con parálisis cerebral que se decía a sí misma que
Y reiki para los profesionales del equipo, a través del ya iba a caminar, y que en esos 3 años de vida de su hijo,
equipo de Reiki al Servicio, como terapia complementa- jamás comprendió lo que le sucedía.
ria que nos brinda bienestar durante el trabajo. A partir de allí, se propuso mantener un encuentro
Hasta aquí, elegimos contarles una historia viva. mensual con el objetivo de seguir compartiendo, apo-
yándose, agrupándose para demandar derechos hasta ese
Enfocados en discapacidad momento no eran reconocidos. Este espacio se mantiene
hasta hoy, jamás se interrumpió (ni los días de tormen-
¿Cómo comenzamos a pensar en estos espacios, talle- ta), espacio esperado por las familias con un promedio
res, programas de salud y dispositivos estratégicos? de 40 a 50 participantes.
El proceso tuvo sus tiempos, sus interludios y sus Esta intervención significó una construcción con-
aquietamientos. junta que nos ayudó a recuperar la condición de seres
Nuestra historia no es precisamente un viaje por Dis- sociales, la historia de cada sujeto, a reciclar capacidades
ney, todos tenemos magullones, dolores y una gran cuo- y habilidades perdidas no reconocidas, a construir espa-
ta de exploradores, lo que la hace apasionante. cios de diálogo (1).
Nos enfocaremos en el momento iniciático de un Las reuniones luego de un tiempo se fueron proyec-
programa innovador en el primer nivel de atención. tando hacia acciones concretas, a partir de los obstáculos
Atravesando hitos lo iremos descubriendo. Estos son encontrados por las familias en la resolución de proble-
acontecimientos, sucesos, o personas esenciales en un mas de salud, educación y económicos.
cierto contexto, que marcan un antes y un después. Por eso se convocan a diferentes profesionales para
Provocan saltos cuali y cuantitativos. Simbolizan un asesoramiento, y también se comparte información
momento. sobre recursos, trámites y gestiones.
El equipo se fue afianzando con la incorporación
1er Hito: Pensar de una kinesióloga a través y lo completan la psicólo-
ga, la fonoaudióloga, una pediatra, una psicomotricista
¿Cómo comenzamos a pensar en discapacidad? ad honórem, dos promotoras de salud, familiares como
Nos encontrábamos a fines del año 2003 dos profe- co-coordinadores, y desde hace unos meses, un dispo-
sionales del CeSAC pensando y preguntándonos sobre lo sitivo estratégico comunitario de atención a partir de la
mismo, ¿dónde están las personas con discapacidad que no descentralización del PAC y continuador del mismo.
las vemos y como hacer visible lo que está oculto?, ¿cómo es Y, como todo grupo con identidad, sus integrantes lo
esto de preguntarnos por lo que no vemos para verlo? nombraron “Juntos para Seguir”.
El primer obstáculo: el subregistro. Sabíamos que
según la Encuesta Nacional de Personas con Discapaci- 3er Hito: Las redes comunitarias
dad (ENDI) del año 2001 en la CABA se había registra-
do un 7% de personas con discapacidad. Nosotros sólo Éstas se fueron visibilizando desde este núcleo inicial.
teníamos registrados, según el Sistema Estadístico del El pensamiento y las prácticas con enfoque de red, no
CeSAC (SICESAC), un 0,5% de personas con discapaci- tienen un sólo modo verdadero de expresarse, un sólo
dad en nuestra área de responsabilidad. itinerario. A través de ir visualizando redes no nos insta-
En esta etapa del pensar, la trabajadora social había lamos en el CeSAC esperando la demanda, sino que fui-
mantenido reuniones de asesoramiento con el área de mos creando un dispositivo novedoso, interdisciplinario
educación especial y con profesionales del CeSAC N° 18, e intersectorial.

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Redes y puertas en Salud Mental Comunitaria en un Centro de Salud y Acción Comunitaria... 51

Cuando en el año 2006, a través del censo planifica- Hospital Elizalde: los Servicios de Neurología, Gas-
do por el Área de Educación Especial del GCABA a través troenterología.
de la Lic. Marita Ricci, de profesionales del CeSAC N° 24 Hospital Roca: para equipamiento, rehabilitación y
y de familiares, es decir de un colectivo, se crea la Escuela terapia ocupacional.
de Motores de Lugano, descubrimos que juntos pudimos CeSAC No 18: Dieron el asesoramiento inicial y ayu-
lograr algo distinto a cuando lo intentamos por separa- da en la confección de historias clínicas y realización de
do. Lo conceptualizamos en el Efecto Red (9). un banco informatizado de datos.
Utilizamos el mapeo de redes como parte del trípode
metodológico del abordaje en red junto con la construc- En lo Social
ción del problema y la recuperación de experiencias. Ministerio de Desarrollo Social del GCABA: Para tra-
El mapeo de redes institucionales, personales y comu- mitar pensiones y planes de vivienda. En nuestra comu-
nitarias, permite la visualización de los vínculos actuales nidad las familias con personas con discapacidad tienen
y potenciales, generando diversas posibilidades para tra- prioridad en el otorgamiento de las viviendas nuevas.
bajar sobre los problemas construidos (10). Red Soldati: El CeSAC participa en las reuniones
El CeSAC es una organización de salud, organización de la red.
con capacidad de transformación, donde entran a jugar Programa de fortalecimiento del vínculo de Desarro-
las subjetividades, el contexto, el proceso histórico de llo Social: Que tiene un lugar de encuentro en el mismo
21 años en el barrio junto con el crecimiento del mis- CeSAC.
mo. Es una organización con capacidad de transformar Juntas vecinales de Villa Fátima, Piletones, mesas de
el mandato de lo instituido e incorpora la dinámica de trabajo de barrio Ramón Carrillo, referentes de manza-
un barrio donde hay club de jóvenes, radios, actividades na de asentamientos Esperanza, Los Pinos y La Veredita.
artísticas y biblioteca. La posibilidad de incluirnos en Vecinos del barrio que planifican junto a los equipos.
esta dinámica permite la visualización de las redes que Comedores comunitarios: Vecinitos y Pastorcito de
laten sinérgicamente. Villa Fátima, 6 de Agosto, Traskarton.
La incorporación de la herramienta de mapeo permi- Los Marianistas: Que nos cede su predio para las fies-
te nuestra inclusión en el contexto que habitamos. Poder tas de fin de año del programa.
pensarnos como organización y no como institución, es
poder pensar en movimientos vitales. ONGs barriales y territoriales
Siguiendo a Denise Najmanovich (7) “la organización Construyendo Sueños: ONG que trabaja con adoles-
es la disposición de relaciones entre componentes o indivi- centes vulnerados en sus derechos
duos que produce una unidad compleja o sistema, dotado Fundación IPNA: Trabajamos durante el año 2011
de cualidades desconocidas en el nivel de los componentes intercambiando datos en el registro de personas con dis-
o individuos. La organización une de forma interrelacional capacidad, además de ser el CeSAC un lugar de encuen-
elementos, o eventos o individuos diversos que a partir de allí tro para las reuniones y capacitación de promotoras de
se convierten en los componentes de un todo. Asegura solida- salud. Por otro lado, fueron el puente para que los alum-
ridad y solidez relativa a estas uniones, asegura una cierta nos/as del Colegio Pellegrini realicen juguetes de diseño
posibilidad de duración. La organización pues transforma, que han sido entregados por ellos a la Juegoteca integra-
produce, reúne, mantiene, sostiene”. da del CeSAC.
Antes de comenzar nuestro mapeo iluminamos cier- Fundación Kaleidos: Con quienes empezamos a soñar
tas zonas, cuál es el lugar donde estamos ubicados, en el Jakairá en el CeSAC y es actualmente una historia viva,
qué momento sociohistórico, y pusimos la mirada en los con 34 adolescentes que estamos acompañando y 78 ado-
aconteceres vinculares institucionales. Trabajamos con lescentes madres y embarazadas que contactó el equipo.
la Metáfora del Zoom, según la cual, un estilo de inda- Trabajo de prevención y fortalecimiento vincular.
gación gracias a la movilidad y el ajuste permanente de Fundación Crear Vale la Pena: Para trabajar con el
los parámetros de visualización permiten componer un equipo de salud y referentes barriales. Realizamos la capa-
paisaje cognitivo pleno de relieves (8). El mapeo lo con- citación en el CeSAC de Teatro Foro (arte inclusivo).
figuramos a través de un gráfico, en el cual simbolizamos Incorporación al programa de la Asociación Civil
las principales vinculaciones. Es realizado por el equipo Payamédicos y Puenteclown.
de salud del CeSAC e informantes claves.
En Educación, derechos humanos y cultura
Visibilizando las redes del Programa de discapacidad: Área de salud y discapacidad de la Defensoría del Pue-
blo: Desde el inicio trabajamos conjuntamente, motori-
En Salud zando pensiones, equipamiento y atención. La partici-
Hospital Piñero: A partir de 2006 se realizan los certi- pación de la defensoría en las reuniones iniciales con la
ficados de discapacidad para los niños/as de la CABA. A comunidad, muchas veces generaron la concurrencia de
los Servicios Cardiología, Neurología, Endocrinología y más de 100 ciudadanos en la sala de espera.
Otorrinolaringología. Asesorías Tutelares: Cuando los derechos de niños, niñas
Hospital Garrahan: En el año 2004 el Servicio de y adolescentes no son protegidos o el estado no nos brinda
Mediano Riesgo. Actualmente a servicios especializados las herramientas necesarias para responder. Son experien-
de Neurología, Neuroortopedia, Oftalmología. cias a través de las fisuras del sistema en exploración.

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Centro Educación Especial (CEPAPI): Se trabajó en - Dando a conocer y trabajar los derechos, realizándose
particular con la maestras para elaborar estrategias de hasta la actualidad, reuniones con abogados, psicólogos,
intervención de cada uno de los niños y niñas. educadores. Los padres participan en la elección de los
Escuela Especiales No 7 y N° 21: Donde concurren invitados, siendo ellos muchas veces quienes los traen.
muchos de los niños/as con discapacidad de área. - Organizando festejos para el Día de los Niños y
Escuela Primaria N° 19 y el Jardín N° 4 del DE N° 19: Niñas, la Fiesta de Fin de Año y los cumpleaños, pueden
En estrategias de escolaridad inclusiva. verlo en el Facebook del CeSAC Eva Perón.
La Biblioteca del Centro Educativo Comunitario - Dar contención psicológica a las personas con disca-
Carrillo y su Centro Comunitario (CEC) pacidad y a sus familiares.
Los Centros Terapéuticos zonales y del Hospital - Favorecer la obtención de recursos técnicos y orto-
Tobar García. pédicos a través de obras sociales como PROFE y PAMI,
El Programa Cuidar Cuidando del Zoo de la Ciudad: ONGs y centros de rehabilitación privados.
Donde desde hace dos años festejamos el Día de los 6. Promover la formación preventiva de profesiona-
niños y niñas. les sobre esta problemática, realizándose capacitación
en prevención del Programa Mirar y Prevenir cada tres
4to Hito: Participación comunitaria meses en el CeSAC y la Capacitación del Ministerio de
Salud de la Nación en desarrollo infantil en el primer
Como fue descripto, la Escuela de Motores de Lugano año de vida, desde el paradigma dialéctico para 60 efec-
fue creada a partir del Censo 2006, a partir de un proceso tores de la CABA. Tendiendo a lo largo del curso a ir
de participación comunitaria activo y decisivo. Posibilitó modificando las prácticas en sus espacios de trabajo, y
sacar de la invisibilidad a los niños/as con discapacidad las miradas de la infancia y su entorno.
del área.
Sobre el poder para generar cambios...
El programa de discapacidad desde el CeSAC N° 24:
En relación al contrapoder que ejercen las comunida-
El objetivo general des, el centro de salud y la escuela, somos el Estado, es
Dar visibilidad a la problemática de la discapacidad. decir un poder legítimo dentro de la comunidad.
Así comenzamos con once participantes. Actualmen- Hay que tomar conciencia de ello y trabajar con-
te son 155 personas (niños/as y adolescentes) con disca- juntamente con el contrapoder de la comunidad. Este
pacidad y sus familias en el banco de datos. Todos tienen poder nos trasciende a ambos, y nos transforma a todos
controles de salud periódicos, que los realizan la pedia- en agentes hacedores y motor de cambio social, enton-
tra y médicos generalistas en consultorios conjuntos con ces con el “mientras tanto” y “la toma de conciencia de
otras integrantes del equipo del programa, vacunación nuestro poder” comienza el cambio.
completa y vacunas especiales completas, escolaridad y Cuando somos conscientes que no son puentes los
certificados de discapacidad. que necesitamos, sino tener conciencia de ser un Centro
de Salud sin paredes que separen donde las actividades
Los Objetivos específicos humanas fluyen, estamos en presencia de la autopoiesis,
1. Aumentar la concurrencia de personas con disca- al decir de Maturana.
pacidad. Actualmente los padres del grupo son quienes
traen e informan en el barrio sobre el programa, las puer- Reflexiones sobre las prácticas de rehabilitación
tas de entrada desde hace 2 años son la Juegoteca inte- de base comunitaria, los movimientos de las
grada y el Rincón de lectura. redes y los entornos
2. 5to Hito: Capacitación
Concientizar al equipo de salud de incorporar esta La mayoría de gobiernos signatarios de los convenios
problemática compleja a la atención primaria. Se trabajó y declaraciones de la Organización Mundial de la Salud
en la sensibilización y concientización desde un espacio (OMS) han asumido la Atención Primaria de la Salud
de reflexión y capacitación semanal, donde realizamos como una estrategia que puede resolver la mayoría de
talleres. Durante el año 2012, luego de la capacitación, los problemas de salud de las personas y además, a través
incorporamos al programa la rotación de la Residencia de acciones de promoción y prevención, se logra el man-
de Medicina General y Familiar. Se instala en la agen- tenimiento de un estado adecuado de salud, sobre todo
da del CeSAC esta problemática como prioritaria, se dan en las poblaciones más vulneradas en sus derechos.
charlas, talleres y capacitación al equipo. Pero lamentablemente, quedan encerrados en lemas
3. Mejorar el registro. Se logró luego del 5to Hito, con- marketineros, sin lograr llevar a la acción pensamientos
cientizando al equipo. estratégicos.
4. Mejorar la accesibilidad al CeSAC. Durante los años En Argentina, los sistemas de salud se caracterizan
2006 y 2007, se realizó la reforma edilicia del CeSAC por ser inequitativos para la atención de las personas con
prestando especial atención a la accesibilidad (rampas, discapacidad, no implementándose acciones sostenidas
baños, puertas). y sistemáticas dirigidas a la prevención de la misma.
5. Disminuir el autoaislamiento mediante las siguien- A partir de lo expuesto, desde el trabajo en equipo
tes acciones: del CeSAC, podemos sostener que la problemática de las

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personas con discapacidad no es competencia exclusi- la eliminación de las barreras físicas, ambientales, cultu-
va de las autoridades políticas y de los profesionales que rales y sociales, buscando la solidaridad de la comuni-
se dedican a la misma, sino que es una responsabilidad dad e incluyéndolas en todo el accionar del sector salud,
a la que deben atender los ciudadanos y miembros de campo que nos atañe específicamente.
la comunidad en general. Esta afirmación es el plantea- Desde el paradigma de la complejidad nos propu-
miento de la necesidad concreta de un cambio cultural. simos equiparar oportunidades de los niños, niñas y
Esta mirada de la discapacidad parte de una visión adolescentes y sus familias, mediante el ejercicio per-
integral, de una concepción holística, y concibe a las manente de visibilizar las redes y grupos de pertenencia,
personas con discapacidad como ciudadanos sujetos promulgando el principio de igualdad de derechos que
de derecho, insertos en una trama de relaciones con los implica que las necesidades de cada uno, y todos, son
otros y con el ambiente, y desde allí se construye el con- de igual importancia, y que esas necesidades deben inci-
cepto de salud. dir en la planificación de acciones para nuestra comuni-
La representación social de este colectivo vulnerado dad. Todos los recursos son empleados de tal forma que
desde su fragilidad, en cuanto al tejido relacional que aseguren igual participación en educación, la juegoteca
puede establecerse, muchas veces se convierte en un integrada, las salidas recreativas y la biblioteca.
obstáculo para su integración. Por ello, se nos plantea Al mapear los flujos de las redes, observamos ini-
el desafío como ciudadanos, de lograr la integración a cialmente una relación de estrecho intercambio con la
partir de un fuerte compromiso con el cambio cultural Defensoría del Pueblo, debido a las necesidades básicas
que esto requiere. relacionadas con la vulneración de derechos básicos a la
Las decisiones dentro de un proceso participativo, las salud, educación y vivienda. Al ser estas solucionadas y
toma la comunidad, y nosotros como equipo somos par- visibilizando nuevas redes, más cercanas y estrechas, con
te de ese colectivo. De ahí que acompañamos a recorrer el Ministerio de Desarrollo Social del GCABA y las obras
los caminos que escojan, suprimir las barreras que los sociales como PAMI y PROFE, los vínculos estrechos ini-
separan de la cotidianeidad, posibilitando que las perso- ciales disminuyen, según la necesidad del colectivo y la
nas sujetos de derecho, tengan conocimiento y acceso al posibilidad de constituirse en sujetos de derechos, y no
mundo que los rodea como seres autónomos, producti- pacientes del sistema.
vos, formados para la vida, la convivencia y la solidari- Con respecto al paulatino crecimiento y estrecho
dad. Acompañarlos a llegar a su máximo potencial. intercambio socio-afectivo con los vecinos/as de Solda-
El proceso de integración social también implica la ti, que además comienzan a trabajar activamente en las
interacción comunicativa, orientada a una conducta o juntas vecinales y concurren al grupo Juntos para Seguir,
actitud cognitivo-comunicativa que permita el acceso al observamos en la práctica un flujo permanente de admi-
conocimiento y la interacción con su comunidad. siones anuales. Ingresando durante el primer semestre
Desde esta perspectiva, el equipo de salud participa del año 2012 23 niños/as al programa. Ellos son nues-
en la planificación y ejecución de acciones comunitarias tros ojos.
de prevención, detección, diagnostico e intervención El equipo se fue capacitando, siendo el generador
temprana. de derivaciones protegidas a servicios especializados del
El equipo de salud analiza necesidades y situaciones, segundo o tercer nivel, no requiriendo ya la derivación
en base al conocimiento compartido, y llegamos a una a un Servicio de Mediano Riesgo de un hospital especia-
propuesta de atención en conjunto con el niño, niña o lizado, como el Hospital Garrahan. Visibilizando dentro
adolescente y su familia con mirada a una real integra- de cada servicio, profesionales llaves por quienes son
ción social. recibidos (derivaciones protegidas).
Transitar y aprender el concepto de rehabilitación de El estrecho intercambio entre el CeSAC y el sector
base comunitaria, tratando de dar importancia al fun- Educación pública y privada, favoreció visibilizar nuevos
cionamiento de las personas, generando una interacción espacios educativos formales y no formales. Esto tam-
dinámica entre los estados de salud, enfermedad, tras- bién se relaciona a que la mayoría de la población con
tornos, lesiones, traumas y los factores contextuales, es discapacidad tiene su obra social.
el dispositivo estratégico de atención del cual nos apro- Como equipo interdisciplinario de salud observamos
piamos. la importancia del intercambio con las familias de niños/
Éste implica la investigación cualitativa de los proble- as con discapacidad, ya que el seno familiar y social, el
mas, expresados en descripciones de los acontecimien- entorno es el primer espacio de reconocimiento y apren-
tos, personas e interacciones observables entre el niño/a dizaje para el niño. Jorge Colombo hace referencia al
y su entorno. Integra a salud, a las otras organizaciones contexto cultural y la optimización social para que la
de la comunidad y a las personas buscando diferentes crianza de los niños, se desarrolle de forma favorable “En
vías e instrumentos para lograr equidad, inclusión social el reino natural la probabilidad de supervivencia de un recién
e igualdad de oportunidades. nacido no sólo depende de sus aptitudes innatas y adquiridas,
En consecuencia, el logro de la independencia y auto- sino también de la forma y duración de su contención social,
nomía de las personas con discapacidad desde todo pun- de su crianza. En el humano la crianza es una característica
to de vista, física, mental y social, se consigue buscando de comportamiento modulada por la dinámica cultural, que
incluir la representación de las personas con discapaci- forma parte de nuestro complejo nicho ecológico” (2). Pode-
dad en todo el quehacer de la comunidad, trabajando en mos decir entonces, que las condiciones que brinde el

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contexto y los recursos con lo que cuenten las personas mente porque ello sería enfrentarse con la desaprobación
o grupo social, influyen sobre la vulnerabilidad social, social y la culpa. Esta desilusión de los padres les impe-
y esto, a su vez, favorece u obstaculiza la crianza y el dirá construir un vínculo favorable, necesario para que
devenir humano. el niño pueda aprender a jugar, relacionarse, expresarse,
Las personas con discapacidad ven limitadas sus posi- comunicarse. Acciones fundamentales para el acceso a la
bilidades para vivir, según lo indica el patrón cultural autonomía.
vigente. Esta limitación o acotamiento de sus posibilida- Por esto es necesario habilitar un espacio de inter-
des de desarrollo no depende en exclusiva de la persona cambio y favorecer la conformación de lazos sociales
afectada, sino de la misma comunidad a la que pertene- entre las personas con discapacidad y sus familias, de
ce, que no siempre le ofrece alternativas para desarrollar esta forma, teniendo un grupo de pertenencia se pro-
sus capacidades potenciales. mueven actitudes que fortalecen los vínculos. Siendo
Sería imposible el pensar un niño/a sin un grupo el Grupo de familiares Juntos para Seguir ese lugar de
social, sin una sociedad que le permita la supervivencia encuentro, de reflexión, de juego, de enojos, de reclamos
y le brinde la satisfacción de las necesidades básicas. La a nosotros y al sistema, donde se propician y se respetan
expresión de las emociones cobran sentido y significa- los intercambios de alegrías y angustias, acompañando a
ción en un medio social, determinando modos de expre- la familia en el difícil proceso que implica la aceptación
sión, comunicación y de relacionarse y se resignifican en de la diferencia después de la lógica desilusión entre lo
el transcurso de toda la vida. Por eso consideramos tan esperado y lo hallado; ya que más allá de la discapacidad
importantes las diferentes estrategias de intervención que el niño presente en su dimensión de organismo frag-
que el equipo del CeSAC N° 24 realiza con sus dispositi- mentado o deficitario, logre devenir un cuerpo erógeno
vos estratégicos, programas, talleres y actividades, abar- deseado, mirado y hablado por otro.
cando desde el niño/a, a la familia y la comunidad. De En definitiva es un espacio de construcción colectiva,
esta forma, se busca que las familias logren convivir de la donde todos juntos, equipo de salud, familia y comuni-
mejor manera posible con esta realidad. dad estamos implicados.
Henry Wallon le otorga gran importancia al ambien-
te al cual el sujeto pertenece, considera que “El niño
comienza por su sociabilidad estrecha con su ambiente
humano, puesto que comienza por estar en estricta depen- Agradecimientos: Al equipo del Programa de Dis-
dencia con éste. No pudiendo subsistir sino por él, no tenien- capacidad: Dra. Mariana Romeo, Lic. Natalia Devincen-
do ninguna necesidad, ningún apetito cuya satisfacción zo, Lic. Vanesa Ruperez, Kga. Adriana Curbelo, Lic. Rita
pueda obtener sin su intermedio, sin su intersección, debe Reynoso, Lic. Valeria Desimone por acompañar y fortale-
orientarse hacia él y sobre él deben modelarse todas sus cer desde el pensamiento y la acción el proyecto de salud
aptitudes intuitivas” (11). del CeSAC N° 24 como ejemplo de lo posible.
Cuando un niño/a nace con alguna discapacidad, A la Lic. Silvina Pedernera, la Lic. Andrea Tolchinsky
genera en los padres un impacto emocional difícil de y al Dr. Juan Costa, por la lectura del manuscrito y opor-
superar y que generalmente no es manifestado verbal- tunas correcciones ■

Referencias bibliográficas
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“Deshechos”.
Políticas públicas y exclusión.
Sus efectos en la constitución subjetiva
Aída Perugino
Lic. en Psicología (UBA); Psicoanalista
Experiencia profesional en instituciones y programas orientados a la asistencia de población
en situación de vulnerabilidad social y exclusión.
E-mail: aperugin2@yahoo.com.ar

Resumen
El siguiente trabajo articula un análisis crítico y conceptual sobre la base de una experiencia territorial. Está enmarcado desde el
campo de la salud mental, entendido como el conjunto de prácticas y problemáticas que hacen al abordaje de la subjetividad, es
decir, inseparables de las prácticas sociales y de salud. Es a partir de intervenciones institucionales, grupales, comunitarias, indi-
viduales y siempre singulares, que se problematiza algunas de las causas y efectos de la exclusión en la constitución subjetiva.
La relación existente entre las políticas públicas y la población, se presenta en el interior mismo de una intervención o consulta,
los profesionales somos parte de ello. Las personas que viven en condiciones de miseria, suelen sentirse ajenas a los espacios tra-
dicionales de atención, y terminan excluyéndolos de sus recursos. Se trabajará sobre la infancia y la adolescencia, como etapas
constitutivas de la historia, y los modos en los que esta se desarrolla en situaciones de exclusión social. Algunos de esos modos:
el paco, la violencia, el conflicto con la ley o su desconocimiento. Modos singulares, pero que arrastran una impronta en común
y recurrente vinculada al rechazo, al desamparo y a la desestructuración subjetiva. Lo que voy a llamar “deshechos”. Por último,
se hace hincapié en la reconstrucción del Otro social y de un abordaje basado en el vínculo. Posibilitar un lazo social, y la cons-
trucción de un dispositivo de atención, que desde la transferencia, aloje a un sujeto que pueda formular alguna demanda.
Palabras claves: Exclusión - Subjetividad - Paco - Infancia.

“DEBRIS” PUBLIC POLICIES AND EXCLUSION. THEIR EFFECTS ON SUBJECTIVE CONSTITUTION

Summary
The following paper formulates a critical and conceptual analysis based on a territorial experience. It is enshrined in the field of
mental health, understood as the collection of practices and problems aiming at addressing subjectivity, that is, they are insepa-
rable from social and health practices. Some of the causes and effects of exclusion in subjective constitution become problems
when institutional, group, community and individual interventions -always of a singular nature- take place.
The existing relationship between public policies and population appears in the very core of an intervention or consultation;
we, as professionals, are a part of it. People living in conditions of poverty often feel alien to traditional healthcare settings and
they end up excluding such facilities from their resources. We will work on childhood and adolescence, as they are constituent
stages in history, and the ways in which such history develops in situations with social exclusion. Some of such ways are paco
(cocaine paste), violence, conflict with the law or ignorance of it. These are singular ways, but they involve a common and
recurring mark related to rejection, neglect and subjective de-structuring. This is what I will refer to as debris hereafter. Lastly,
the reconstruction of a Social Other and an approach based on the bond will be emphasized. This will also allow for a social
bond, and the building of a care mechanism, which through transference may accommodate an individual who could make
certain requests.
Key words: Exclusion - Subjectivity - Paco - Childhood.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 55 - 59


56 Perugino, A.

Derecho y exclusión se pretende justa, debiera intervenir, regular, prevenir


y/o responder adecuadamente, a esa enorme problemá-
Estamos en una época que se considera inclusiva, de tica social: la miseria y sus derivados. El sistema judicial,
progreso y desarrollo, tanto en el campo jurídico, eco- social y de salud, tienen su responsabilidad en ello. En
nómico-social, como en el científico-profesional. Y es mi trabajo cotidiano, asisto cada día, a los efectos de esa
en esta misma época donde muchas familias desarrollan irresponsabilidad.
sus vidas en situación de exclusión social. Es decir, hay
muchos niños y jóvenes que hoy nacen y mueren sin Infancias deshechas
gozar de esos derechos supuestamente adquiridos para
todos, y a veces especialmente para ellos. La estructura de la miseria instalada y sostenida por
La mayoría de esos niños y principalmente los ado- décadas, reproduce situaciones de desamparo, naturaliza
lescentes, no van a la escuela, y algunos nunca fueron. el dolor, la violencia y la muerte. La falta de decisión
Porque tienen que trabajar cartoneando, manguear, sepa- política para modificarlo, de recursos materiales e insti-
rar la basura, o cuidar a sus hermanitos. O simplemente, tucionales, sumada a la representación construida social-
porque no hay vacantes en la escuela que está cerca de su mente acerca de ella, profundiza la exclusión.
casa. “¿Y a dónde voy a ir? Afuera de la villa está todo muy La infancia, eso caracterizado por Freud como el esce-
feo”, dijo una vez Miguel, después de quedarse sin lugar nario de la constitución del sujeto en y por el deseo, se
a los trece años en la única escuela secundaria que había desarrollará en esos márgenes (3).
en su barrio. O empezaron, pero después alguien los tra- “¿Podés hacernos arroz con pollo y anotarnos en una
tó mal, o los desalojaron de esa casa, o la mamá ya no escuela?”, preguntó Elías con sus seis años a una mujer
los llevó, o no entendían y se aburrían, y dejaban de ir que encontró en la calle cartoneando. Se había escapado
porque ya después no sabían ni dónde estaban. Y enton- de la casa con su hermano de nueve, porque su papá
ces tampoco hay inscripción, ni escribir, ni reunión de los mandaba a pedir en los bares, les pegaba mucho y
padres, ni saber si saben, ni beca, ni netbook, ni colonia, abusaba de ellos. No saben de golosinas ni de apellidos,
ni plan joven. pero creen que esos son los años que tienen. Después de
Muchos de ellos aún no tienen ni documento. No lo tomarse un colectivo cualquiera, se bajaron en un lugar
sacaron porque viven en la calle y entonces no hay direc- lejano y pidieron ayuda para ellos y para un hermanito
ción para poner, o porque no saben firmar y les da ver- que había quedado en la casa. Le pidieron a un adulto si
güenza decirlo. O porque no pueden pagar el trámite, o podía hacer esas cosas que los hace niños.
porque se pierden en la burocracia de preguntas que no Quedaron internados en un hospital general a la
saben responder. O lo perdieron en una inundación, o espera de un hogar. Recién casi dos meses después, con
lo dejaron en la casa de algún transa1 a cambio de paco2. infinitos trámites, insistencias, intervenciones institucio-
O lo rompieron a pedazos en un día de furia. Algunos nales, denuncias y discusiones de jurisdicción, se logró el
nunca lo tuvieron, ni están inscriptos como nacidos, no traslado de ambos a un hogar, sin haber podido aún ubi-
tienen edad, no existen para la ley. Y si no hay documen- car al hermanito. Los dos esperaron pacientes todo ese
to ni escuela, tampoco pueden recibir una asignación tiempo en la sala pediátrica del hospital, que los adultos
universal, ningún plan, salario, pensión, ni subsidio. en los que ellos insisten en confiar no los desamparen
Es el registro de esa diferencia, es lo inentendible, es nuevamente.
esa falta caprichosa, el ser objeto del goce del Otro y la Los niños que viven excluidos tienen vulnerados
obscenidad de algunos. Es esa injusticia la que hace sín- todos sus derechos, pero principalmente el de ser niños.
toma. Es esa inseguridad la que dispara la violencia en Es la infancia la que está excluida en ellos. Y con eso,
todas sus formas. afectada la posibilidad de constituirse como sujetos
Tanto en los escondidos asentamientos urbanos, deseantes. Aún así, son ellos los que emiten un llama-
como en las villas miserias más vistosas, el asunto se do, a veces como grito desesperado, a que se constituya
repite. Años de exclusión, estar al margen por generacio- continente el lugar del Otro. A que un adulto los nombre
nes, sobrevivir, crecer en el mal olor, a veces conocer sólo niños, los abrigue, signifique, sea referencia, asuma res-
eso. Desconexión de toda red social válida que permita ponsabilidades por ellos y los deje jugar en paz.
un verdadero progreso. Y sus consecuencias: hastío, cár- Son muchas, y cada vez más, las familias formadas
cel, desesperanza, comunidad terapéutica, cuerpos muti- íntegramente por niños. Niños padres, niñas madres,
lados, vidas cortas, ser objeto siempre del oportunismo niños tíos. En el mejor de los casos, cuando aún son chi-
de la peor política, rencor. quitos, juegan. Agarran del piso un lápiz roto y dicen
En esa usina crecen y se desarrollan miles de niños. Y que se van a la escuela, o se cuelgan la cartera que encon-
lo hacen como pueden. Las adicciones, el paco, la violen- traron en un tacho y dicen que se van a trabajar, o se
cia y la transgresión a la ley, son algunos de esos modos, esconden atrás del árbol y apuntan con un arma de dos
y muchas veces se dan juntos y para siempre. dedos. Muy poco tiempo después, aún siendo niños, no
El Estado como representante de una sociedad que fueron a ninguna escuela, salen a trabajar, y a veces ter-

1
Se le llama a quien vende droga.
2
Se le llama a la pasta base de la cocaína.

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"Deshechos". Políticas públicas y exclusión. Sus efectos en la constitución subjetiva 57

minan matando a otros, o los matan a ellos. Estas situa- En las infancias des-hechas, no llega a constituirse el
ciones cotidianas suelen no dejar casi ninguna marca en lazo que ajuste la trama de la hechura subjetiva. Hay
el Otro social, salvo como amenaza y peligrosidad. Ellos algo que se deshace. No se producen los gestos que esta-
arrastran lo que Giorgio Agamben llama “la nuda vida” blecen cortes. Esos actos de los adultos que son necesa-
(1), las vidas que pueden ser matables sin consecuencia rios para que la infancia sea una etapa de un desarrollo
jurídica alguna y, ¿qué vida será esa? que configura una historia; entonces tampoco hay futu-
“Si a mí nunca nadie ni siquiera me vacunó, yo siempre ro ni tiempo.
viví en la calle”, dijo Ezequiel emocionado por haber reci- Hay un devenir desencadenado sin sujetos.
bido la antitetánica a los diecinueve años en las puertas Todo estalla en el crecimiento, en la llegada de la ado-
de su galpón. Después esperó con su bebé en brazos el lescencia, que entre otras cosas se presenta con cambios
carnet de vacunación, que terminó siendo su primera en el cuerpo pero sin los recursos subjetivos suficientes
documentación. para tramitarlos.
La persistencia de los efectos de la miseria estructural, Cuerpos que muchas veces ya cargan las marcas de
y la presencia de un Estado que enuncia derechos pero se un abuso, las cicatrices del descuido o de la violencia.
desresponsabiliza de ello, hace que los ahora padres sean Algunos incluso, apenas desarrollados, ya dan de mamar
esos mismos niños que padecieron de una infancia des- a otros. La locura de varios cuerpos en uno.
hecha. Y, salvo en la ilusión del amor, no puede darse Cuerpos chiquitos y ásperos, con miradas duras de
eso que no se tiene a quién no lo es. Lo que sucede en perplejidad.
la mayoría de estos casos, es que el proceso de infan- Si no hay una reconstrucción del Otro, ni la expe-
cia en los hijos, que no llegan a constituirse como tales, riencia fraterna del otro como semejante, ni la facilita-
también aparece interrumpido, eternizado, corrompido ción de algún cauce sublimatorio, ni la devolución de la
o desmantelado. dignidad, lo que ocurre es un devenir casi salvaje, donde
Hay un deshacerse que esencialmente los constituye. suelen quedar identificados al lugar del desecho y/o des-
Tamara es una niña que está desnutrida, tiene trece echan al otro.
años, un embarazo de cuatro meses, y once hermanos
menores de dieciocho años. Algunos de los cuales ha El paco, la violencia, la ley (7)
criado en el último tiempo. También cuida al bebé de su
hermana, que tiene dieciséis y va por el segundo. Cuan- El consumo de drogas en la pobreza, donde mayor-
do el bebé pasa mucho tiempo sin comer, su vecina que mente se consume paco, tiene efectos arrasadores en la
ya tiene diecisiete y otro bebé, le da su teta. La pareja de subjetividad y en la comunidad. Dada la situación de
Tamara tiene quince, suele estar bastante enojado, perdi- vulnerabilidad en la que se desarrollan sus vidas, y el
do en alguna pelea, o consumido3 en la esquina. Cuando repetido desencuentro con el sistema de atención, sue-
la familia de ella se fue del barrio, la dejaron al cuidado len ser escasas las posibilidades de recuperación. Entre
de la casa, los dos intentaron refaccionarla disfrazándo- otras cosas, porque son casi nulas las expectativas que
la de hogar. A veces juegan a ser adultos por unos días, los consumidores tienen respecto a encontrar en el sis-
toman responsabilidades, hablan serio, se hacen los con- tema de salud y en los tratamientos específicos de adic-
troles médicos, y al poco tiempo todo vuela por el aire, ciones, una salida más o menos transitable para ellos. Y
porque no hay ningún juego. Y entonces van y vienen tienen sus razones para creerlo.
entre suegras y madres, entre provincia y capital. Una problemática social que ya lleva más de una
Para que los niños sostengan en el tiempo un juego década sin una respuesta pertinente, comienza a pro-
como tal, que les permita crear y recrearse, los adultos ducir los efectos de su permanencia. Conviven los que
tendrán que propiciar una realidad más o menos firme aún siguen consumiendo, el deterioro de sus vidas y los
en la que puedan asentarse. Una realidad que no depen- fracasados intentos de recuperación, junto a sus madres,
da de ellos. Jugar a las bolitas en medio de una balacera, las aún llamadas madres del paco, casi identificadas a ese
no se sostiene por mucho tiempo. nombre sin solución. Y junto a sus hijos, niños que ya
Cuando Tamara se quemó el brazo con el agua que empiezan a ubicarse como los hijos del paco, que portan
hirvió para bañarse, la ambulancia primero no quiso los efectos en sus cuerpitos y en sus tristezas, del fracaso
entrar al barrio, después no los quiso llevar por ser dos de sus familias y de una sociedad.
niños sin ningún adulto, y cuando quisieron irse en un El paco es lo que resta de la buena, la basura de la
taxi, el taxista no les paró porque desconfió. Entonces su cocaína, lo que se desecha. Los jóvenes, en la búsqueda
novio dijo que la próxima vez los agarra a tiros a todos. de alguna identidad, suelen identificarse con la sustan-
La infancia es la que transforma la pura lengua en cia y con el lugar que socialmente ocupa. Suelen que-
discurso, la naturaleza en historia. Es en la infancia don- darse consumiendo en las esquinas, entre las basuras.
de se construye un relato, donde se construye la histo- Se encuentran desechos ahí. O se pierden durante días
ria. “Lo humano justamente no es más que ese pasaje de hasta que ya no consiguen más.
la pura lengua al discurso, y ese tránsito, ese instante es la Los que están muy enganchados en el consumo casi
historia” (2). no tienen fuerzas ni para salir del barrio, con lo cual, las

3
Así llaman, en la villa, al momento en el que están bajo los efectos del paco.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 55 - 59


58 Perugino, A.

consecuencias son implosivas. Robar lo propio, dentro argumentos burocráticos; o se les imponen condiciones
de sus familias, quebrar códigos y los únicos lazos que y requisitos de inclusión, a veces hasta justificados con-
fallidamente los sostienen. El que consume paco es el ceptualmente, que los deja por fuera de comenzar un
fisura4, el que ya quebró, el que no está en ningún lado tratamiento. Y cuando se los recibe, en la mayoría de los
sino cayéndose. casos, se los descalifica, estigmatiza, masifica, disciplina,
En este intento fallido de identidad, de satisfacción aísla y sanciona. Metodologías conductistas y moralizan-
corta e inmediata, en el lugar del sinsentido, terminan tes, que se dan por fuera de las leyes específicas vigentes
perdiéndose con el objeto, constituyéndose así, el lugar actualmente (5, 6). Aún así, no existe todavía la regula-
del eclipse del sujeto. ción adecuada desde la autoridad de aplicación5; ni se
Cuando un joven que atiendo está consumido, me han concretado los dispositivos necesarios para llevar a
encuentro ante la ausencia de eso de él, eso de sujeto con cabo realmente el modelo de atención propuesto.
lo que contaba, con la ausencia de sus pequeños deseos,
sus sutiles matices, sus incipientes modos de ser, y su tími- Los otros márgenes
da apuesta a confiar en otro. De lo que empezábamos a
construir hablando, quedan sólo sus muecas, casi todo se Los procesos de salud-enfermedad son singulares en
hace literalmente humo. Y ahí sí, la singularidad perdida, cada sujeto, y se constituyen en una trama histórico-
uno más en la masa de caras parcas y huesudas, de labios social que incluye los modos de atención.
ampollados, miradas chiquitas, dedos negros, ropas pres- El sistema de atención público, social y de salud, si
tadas y talones sucios y tajeados. Y la espantosa sensación funcionara como tal, no debiera ignoran estos determi-
que para seguir, habría que levantar un muerto. nantes. No ignorarlo significa estar configurado en base
Cuando la adicción se presenta en un escenario de a ellos, creando las condiciones necesarias y suficientes
exclusión y muerte real y cotidiana, cuando los suje- que alberguen a las personas en su diversa complejidad
tos son adolescentes o niños que están dirimiendo su y singularidad. Es decir, es el sistema de atención el que
personalidad; cuando la sustancia es el paco; cuando la debe incluirse en la comunidad.
agresión y la rivalidad que son parte de ese crecimiento Han ocurrido en nuestro país, y a lo largo del tiempo,
bordean la violencia y la muerte, y no hay en el horizon- diversas situaciones de ajuste, de estallido, y de cambio
te un proyecto medianamente satisfactorio, como no lo social, que han afectado gravemente los modos de vida
hubo en sus padres ni en sus hermanos mayores; cuando de algunos sectores de la comunidad. Aún así, el aguje-
la ley sólo aparece como sanción y no como posibilidad; reado entramado institucional y los profesionales de la
cuando el Estado solo aparece en ambulancia y patrulle- salud que lo componen, afectados también por dichos
ro, o arreglando con un puntero que paga con chapas cambios, no se han replanteado de manera sustentable
estar en los actos; cuando la policía transa y mata; cuan- ni en profundidad, ni han modificado sustancialmente
do la vida ya no vale nada y hay perversión de la ley; el su modalidad de atención-intervención. Siendo más que
final es previsible y casi inmediato. evidente la ausencia, el desatino y fracaso de las mismas,
“Los pibes como yo no se recuperan y entonces para qué, para abordar las problemáticas surgidas de la pobreza
yo por eso no quiero nada”, dijo el Turco a los dieciséis extrema y la exclusión social6.
años. Unos días antes de ser matado en la villa, cuando Los más pobres son los que casi nunca llegan a la
estaba dado vuelta como tantas otras veces. Y su mamá, consulta institucional. Cuando llegan, suelen hacerlo en
que también sobrevive a su propia historia, lo agarra y lo la urgencia y en el deterioro. Es así como nos topamos
deja. Pide a otros que la ayuden, recorre juzgados, hospi- de golpe con esa realidad, nos entra por la ventana y
tales y secretarías, pidiendo que lo internen en un lugar violentamente. Cuando esto ocurre de manera extrema,
cerrado y lejos. Para que no se muera, porque ya no da son noticia de diarios y televisión. Y los representantes
más, porque ya no puede con él, porque la verdad es que de algunas corporaciones profesionales, junto con algu-
nunca pudo. nos sectores sociales aliados con determinadas políticas,
Los que consumen paco se entregan cada vez, a ese claman a las autoridades y en los medios de comunica-
final que presienten cerca e irremediable, casi como su ción, por más policía y por estrategias y programas de
única apuesta. seguridad intrahospitalaria. El asunto a replantearnos no
El fracaso histórico y continuo de las metodologías es la seguridad, sino la atención.
de atención, en tanto que no han logrado aún modifi- Algunas instituciones han rigidizado las condiciones de
car ni acercarse de manera adecuada a esta problemática, ingreso y permanencia, evitando de esa manera la inclu-
profundiza la gravedad de la situación actual. Tanto en sión de pacientes con características que dicen no saber o
lo preventivo como en lo asistencial. Tanto en el subsec- poder abordar. Así quedan por afuera de la atención, el
tor estatal, en el privado y en las ONGs, salvo algunas que tiene causas penales, el que consume drogas, el que
excepciones, hay por lo menos, un desconocimiento de vive en la calle y otros. Traducen en términos y prácticas
la realidad de los asistidos. Se los excluye con diferentes carcelarias, lo que debería ser tomado dentro de un dis-

4
Se le llama a los chicos que consumen paco en la villa.
5
Es la que regula, conduce y controla la aplicación de la ley en el Sistema. En el caso de la CABA es la Dirección de Salud Mental, en el caso de la
Nación es el Ministerio de Salud.
6
Los textos encontrados en referencia a esta temática suelen ser de los años 2002, 2003, posteriores a la Crisis del 2001. Antes y después son muy
pocos los trabajos publicados al respecto.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 55 - 59


"Deshechos". Políticas públicas y exclusión. Sus efectos en la constitución subjetiva 59

curso sanitario. Nominan como fuga, al abandono transi- seguía confiada y tomaba todo lo que le dábamos. Ante
torio de un tratamiento en una crisis, negándose después la persistencia de su silencio le preguntamos qué pensa-
el pedido de reinternación, como un modo de establecer ba, “¿Qué es un turno?”, nos contestó tímidamente.
medidas ejemplificadoras, de sanción y disciplina. Trabajar con personas cuya subjetividad está cons-
La persistencia de estas situaciones, y la falta de una truida en situaciones de exclusión, hace que tengamos
reflexión profunda acerca de la complejidad del proble- que repensar nuestras intervenciones, las categorías
ma, ha provocado que en muchos casos, hayan queda- diagnósticas y la interpretación sobre los procesos tera-
do los profesionales enfrentados a los pacientes. Peor péuticos. Hace que tengamos primero que construir las
aún, ha provocado que seamos las instituciones y los bases para que esto pueda darse. El primer dispositivo
profesionales los excluidos. Esos que de distintas mane- de atención es construir el dispositivo pertinente, don-
ras dejamos afuera, casi ni se acercan a consultarnos. Se de lo primordial no sea el dispositivo y sus normas, sino
resignan a no contar con nosotros, se las arreglan como los sujetos.
pueden. Entre otras cosas porque si lo hacen, se sien- Es imperioso, si estamos interesados en favorecer el
ten rápidamente rechazados. No entienden nuestros bienestar de las personas, sin ignorar el malestar pro-
funcionamientos o no pueden inicialmente adaptarse pio de la cultura y los límites estructurales de nuestras
a ellos. No confían en que podamos ayudarlos. Sienten posibilidades, revisar nuestras prácticas registrando su
que inclusive las pautas de tratamiento, son ajenas a sus desecho.
posibilidades, a sus esenciales realidades. Sienten que Eso implica acercarnos a la realidad de las personas
no hay cabida. que consultan, pero también de algún modo, a las que
Es por eso, entre otras cosas, que muchos de los dis- no llegan a la consulta pero sabemos de su padecimien-
positivos que fueron creados para atender los efectos de to. Para que pueda formularse alguna demanda, pri-
la exclusión, terminan funcionando vaciados de inte- mero debe restituirse un lazo y posibilitarse un lugar.
grantes. O funcionan con algunos pacientes disciplina- Hacerlo, es utilizar casi el único recurso valedero con
dos durante una etapa, que no llegando a reflexionar o el que verdaderamente contamos en estas situaciones,
modificar las causas profundas de sus problemáticas al el vínculo.
poco tiempo, abandonando el espacio. Posibilitar un vínculo con alguien que está expulsa-
Nuestra desarticulación y a veces nuestra necedad, do de todo vínculo por fuera de su limitado círculo de
hace que estemos trabajando al margen de la comunidad relaciones, con alguien que está desafiliado (4) y a veces
hacia la que, supuesta y primordialmente, tendríamos desde siempre, es construir la marca de un lazo social.
que dirigir nuestras acciones. Los desconocemos. La transferencia, primordial herramienta con la que con-
Esta marginalidad, al igual que la que sufre la pobla- tamos los analistas, se asienta en ese lazo. La ternura7
ción, implica estar desligados, aislados, desencontrados, tendrá que ser su ética. La elasticidad del espacio, será la
desajustados, atrincherados en defender nuestros insti- consistencia de ese lazo.
tuidos y desechando lo que no encaja en él. Desde esa base y estructura, las intervenciones se
Hemos avanzado en capacitación, formación y per- inventan y reinventan cada vez y con cada cual. Pero si
feccionamiento técnico-investigativo, cientos de perso- esto no se conceptualiza, replica, articula y se institucio-
nas y de pesos nacionales e internacionales invertidos en naliza como política de estado; los avances y logros que
ello. Y desconocemos o desmentimos un dato inequívo- puedan alcanzarse serán personales, circunstanciales,
co, el sufrimiento. inestables, contingentes y excepcionales.
Mi experiencia en el tiempo, que no es amontona-
Posibilitar miento de hechos ni archivo de conocimientos, sino la
presencia expectante y comprometida en cada situación
Acompañábamos a Tamara de un consultorio a otro, como algo nuevo que puede interpelarme y modificar-
le dábamos turnos para los estudios médicos, le explicá- me, es la que me autoriza hoy a plantear estas ideas ■
bamos los resultados y hacíamos derivaciones. Ella nos

Referencias bibliográficas
1. Agamben G. Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida. 5. Ley Nacional de Salud Mental. Ley Nro. 26657. Boletín Ofi-
Valencia: Pre-Textos; 1998. cial de la República Argentina, número 32041 (3 Dic 2010).
2. Agamben G. Infancia e historia. Buenos Aires: Adriana 6. Ley de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires. Ley Nro.
Hidalgo editora; 2001, 2003. p. 80. 448. Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires, número
3. Badiou A. El Siglo. 1ra ed. Buenos Aires: Manantial; 2005. 1022 (7 Sep 2000).
p.102. 7. Perugino A, Tasín J, Ragone K. Fisuras. En El Paco, la historia
4. Castel R. Estado y sociedad. En La metamorfosis de la cuestión como fracaso. 1ra ed. Buenos Aires: Yotser libros; 2012.
social. Una crónica del salariado. Buenos Aires: Paidós; 1997.

7
Para Fernando Ulloa, la ternura es el más antiguo de los oficios de la cultura, es el buen trato, es una instancia ética. Es la coartación del fin
último, del fin de la descarga de la pulsión. Es mirar con amoroso interés a quién se reconoce como sujeto ajeno y distinto de uno mismo, es la re-
nuncia al apoderamiento del infantil sujeto. Es parte del entramado primario para que un sujeto pueda constituirse. ( Entrevistas y ponencias sobre
Institución, Crueldad, Ternura).

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 55 - 59


Espacio Abierto de la Asociación Civil
La Casona de los Barriletes.
Programa de apoyo a jóvenes en procesos de
externación o egreso institucional y en sus
recorridos de inclusión social
Juan José Costa
Médico Especialista en Psiquiatría Infantojuvenil.
E-mail: juan.j.costa@gmail.com

Juan Pablo Mattarucco


Psicólogo, UBA.
E-mail: jpmattarucco@psi.uba.ar

Resumen
En el presente artículo realizamos una descripción del programa de trabajo Espacio Familiar Terapéutico Ambulatorio (Espacio
Abierto) de la Asociación Civil (AC) La Casona de los Barriletes, cuyos objetivos son apoyar procesos de egreso institucional de
jóvenes internados o alojados en instituciones de albergue de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y contribuir en la
consolidación de procesos de inclusión social. Luego de realizar un breve recorrido por la historia de la institución desde la que
se desarrolla, planteamos una serie de ejes conceptuales que nos orientan en el abordaje de la problemática, desarrollando las
nociones de vulnerabilidad, padecimiento/trastorno/enfermedad mental, proceso de salud/enfermedad/atención/cuidado. A
partir de estas definiciones, describimos áreas para el desarrollo de intervenciones multidimensionales, desde un equipo inter-
disciplinario, apuntando a la construcción de articulaciones interinstitucionales e intersectoriales que permitan la construcción
de redes de referencia comunitaria para los jóvenes acompañados y sus familias o referentes afectivos. Más adelante analizamos
factores que operan como facilitadores y obstáculos a la tarea. Finalmente presentamos una serie de reflexiones a partir del
recorrido de trabajo realizado.
Palabras claves: Externación asistida - Egreso institucional - Vulnerabilidad - Inclusión social - Conformación de redes - Ar-
ticulación intersectorial.

OPEN SPACE OF NON-PROFIT ORGANIZATION LA CASONA DE LOS BARRILETES. SUPPORT PROGRAM FOR YOUTH IN THE
PROCESS OF BEING DISCHARGED FROM SHELTER FACILITIES

Summary
On this paper we outline a work program called Outpatient Therapeutic Family Space (Open Space) of the Non-Profit Orga-
nization La Casona de los Barriletes, whose goals consist of supporting youth going through discharge processes from shelter
facilities in the Autonomous City of Buenos Aires (CABA) where they were admitted or residing, and contributing with the
consolidation of social inclusion processes. After a brief inspection of the history of the institution from where this program
is developed, we explain a group of conceptual themes that help us focus on the problems, and we develop notions such as
vulnerability, mental condition/disorder/disease, and health/illness/care process. Based on these definitions, we describe areas
for the development of multidimensional interventions from an interdisciplinary team, aiming at developing cross-institution
and cross-sector coordination allowing for the construction of community reference networks for youth accompanied by their
families or affective referents. Later on we analyze certain factors that operate as stimuli and obstacles in this task. Lastly, we
present several considerations based on the revision of the work carried out.
Key words: Assisted discharge - Facility discharge - Vulnerability - Social inclusion - Family support - Network development
- Cross-sector coordination.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 60 - 66


Espacio Abierto de la A. C. La Casona de los Barriletes. Programa de apoyo a jóvenes... 61

Introducción de La Casona propone sostener en diversos ámbitos de


lo público las contradicciones de experiencias singulares,
El Espacio Familiar Terapéutico Ambulatorio, que en aquellas señaladas como “fuera de la norma” desde nues-
el habla cotidiana llamamos espacio abierto, es un pro- tras nosografías, buscando que se inscriban socialmente
grama de trabajo implementado desde la Asociación reduciendo las marcas de los rechazos operantes; institu-
Civil (AC) La Casona de los Barriletes que se propone: yéndolas en un campo de tensiones legítimas, regulado,
1) acompañar procesos de egreso de jóvenes internados como expresión de reflexividad de la vida civil y en cali-
en dispositivos de Salud Mental o alojados en institu- dad de civil (5).
ciones de albergue del sistema de protección integral En la actualidad, La Casona de los Barriletes cuen-
de derechos de niños, niñas y adolescentes de la CABA; ta con cuatro dispositivos de trabajo: un hogar convi-
2) contribuir con la generación y/o el afianzamiento de vencial/terapéutico para niños y adolescentes varones;
redes y referencias comunitarias y territoriales de los una residencia juvenil, donde conviven jóvenes que han
jóvenes asistidos, de modo de evitar o disminuir, en egresado de alguno de los dispositivos convivenciales, en
situaciones de crisis, re-internaciones o re-ingresos a la que hacen experiencias mas autónomas, con menor
instituciones de protección, acompañando a ellos y sus grado de asistencia desde la institución; un centro transi-
familias y/o referentes de cuidado, en trayectorias que torio orientado a alojar niños y jóvenes con padecimien-
conduzcan a mayores posibilidades de inclusión social. tos mentales severos (CeTAD); y un equipo de acompa-
La población a la que se dirige el programa presenta ñamiento y apoyo familiar socio-terapéutico, el Espacio
un profundo deterioro en los vínculos constituidos con Familiar Terapéutico Ambulatorio, que en esta oportu-
diversas instancias institucionales, desde sus familias de nidad presentamos. En el marco de estos cuatro dispo-
origen hasta el resto de las organizaciones educativas, de sitivos conviven aproximadamente 40 niños y jóvenes
salud, culturales, y otras que delimitarán sus lugares de y se acompañan a otros 20 jóvenes con sus familias y/o
socialización. Por lo tanto, el énfasis de nuestra tarea está referentes afectivos.
puesto en propiciar la reconstrucción de estos vínculos.
La problemática
Breve reseña acerca de La Casona
Concebimos al Espacio Abierto como una herramienta
La Casona fue fundada en el año 1996 por un gru- válida para el sostén y apoyo comunitario de los jóvenes
po de militantes sociales que comenzaron a trabajar con y sus familias, que se encuentran en diversas situaciones
el fenómeno de los chicos en situación de calle, fórmula de desvalimiento o marginación social. En un documen-
que, no sin eufemismo, nombra las consecuencias más to de reciente publicación, la Organización Mundial de
o menos directas de políticas económicas y sociales des- la Salud (OMS) incluye a las personas con padecimientos
plegadas entre las décadas de los años 70 y 90 del siglo mentales dentro del grupo de aquellas que se encuen-
XX sobre aquellos sectores de la sociedad más relegados, tran en situación de vulnerabilidad, las cuales comparten
y las transformaciones que se sucedieron en la recepción desafíos relacionados con su estatus social y económico,
y elaboración de la nueva conflictividad social (4). Es a sostén social y condiciones de vida y que se expresan en
raíz de este trabajo que confluyeron los esfuerzos en la estigma y discriminación, violencia y abuso, restricción
constitución de un hogar para dar alojamiento a niños en el ejercicio de derechos civiles y políticos, exclusión
que carecían de cuidados parentales y/o familiares. El de espacios de participación social, acceso reducido a
hogar en ese entonces nació como una institución orga- servicios sociales y de salud, acceso reducido a servicios
nizada desde la sociedad civil, ofreciéndose como recur- de atención en emergencias, pérdida de oportunidades
so para aquellos niños que se encontraban bajo la órbita educacionales, exclusión de oportunidades de empleo y
del Consejo Nacional del Menor y la Familia, antecesor de generación de ingresos, aumento de discapacidades y
de la actual Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia muertes precoces (18). En efecto, la vulnerabilidad, defi-
y Familia. El trabajo en este campo fue acercando a La nida de este modo, describe de manera fiel a la situación
Casona a las problemáticas de la salud mental, presentes en la que se encuentran los jóvenes que acompañamos,
en una importante proporción de los niños y adolescen- y resitúa la dimensión de su sufrimiento.
tes alojados en el hogar y en sus familias. A partir de este En este punto, conviene delimitar conceptualmen-
hecho fueron incorporándose a los equipos de trabajo te lo que puede implicar el padecimiento, trastorno o
profesionales de distintas disciplinas: psicólogos, traba- enfermedad mental severa. Una serie de autores pro-
jadores sociales, psiquiatras, abogados, que a través de ponen dos definiciones, una más restrictiva y otra más
sus aportes fueron contribuyendo en la construcción de amplia. En el primer caso son considerados tres ejes en la
una modalidad de trabajo atravesada por articulaciones definición: 1) un diagnóstico de psicosis; 2) contacto con
entre lo ideológico-político y lo técnico, asimilándose servicios asistenciales extendido en el tiempo por más
con una potencia muy particular desde la conducción de dos años; y 3) evaluación del funcionamiento global
de la asociación civil. A la vez, se han ido desarrollando menor a 50. En el segundo sólo se consideran los últimos
vínculos de trabajo y de cooperación con otras institu- dos criterios (12, 14). Tomamos esta última definición,
ciones de salud, educativas, de la justicia, de diversos la de mayor amplitud, para pensar la puesta en marcha
programas estatales del área de desarrollo social, clubes, de una serie de intervenciones multidimensionales que
otras ONGs. La modalidad de trabajo en los dispositivos abordan estas situaciones en su complejidad. Respecto

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 60 - 66


62 Costa, J. J., Mattarucco, J. P.

de los jóvenes a los que está dirigido el programa, el con- acompañamiento longitudinal a lo largo del proceso
tacto con los servicios asistenciales suele implicar largos, de salud-enfermedad-atención-cuidado, forma parte de
y a la vez discontinuos recorridos institucionales, con de una lógica de subjetivación y ejercicio de derechos.
períodos prolongados de ingreso en instituciones, entre Nos proponemos participar y contribuir en recorridos
ellas internaciones psiquiátricas, que en una relación de construcción de ciudadanía, entendiendo a ésta no
compleja de determinaciones recíprocas, se enlazan con como una cualidad inmanente de las personas, sino
frágiles experiencias de inserción en ámbitos de convi- como una producción relativa, siempre ampliable, en un
vencia familiares, de escolarización, de desarrollos labo- trayecto de construcción social y aprendizaje colectivo,
rales, etc. con otros, que abren posibilidades y a la vez plantean
Actualmente, según un informe publicado por la exigencias (2).
Asesoría General Tutelar, en la Ciudad de Buenos Aires Salud-enfermedad-atención-cuidado son instancias
se producen alrededor de 250 internaciones anuales en con las que se corresponden acciones diversas, las cuales
efectores de Salud Mental infantojuvenil públicos, de las adquieren, unas u otras, mayor importancia en distintos
que un 10% provienen de instituciones de alojamien- momentos de cada recorrido particular. Tanto una inter-
to, la calle u otra procedencia distinta del grupo fami- nación o un ingreso en una institución de cuidado, como
liar. Por otro lado, hay alrededor de 1200 niños, niñas y la participación en una actividad cultural, o la gestión de
adolescentes viviendo en instituciones de alojamiento, una partida de nacimiento para adscribir una identidad,
lo que implica un distanciamiento temporal del medio armar una jornada de trabajo para mejorar las condicio-
familiar-comunitario de origen. De estas instituciones, nes de vivienda de una familia, acompañar a un joven al
incluidas en distintas categorías, un 65% corresponden hospital, etc., son todas acciones válidas, en relación con
a modalidades de alojamiento orientadas al trabajo con momentos determinados, si comprendemos cada una de
población con problemas de salud mental, consumo de ellas en una serie de cuidados e intervenciones en fun-
sustancias y discapacidad (11), siguiendo las categorías ción de la situación presente. Esta forma de concebir la
que los organismos gubernamentales manejan. Estos atención de los jóvenes implica la participación de acto-
datos permiten esbozar una radiografía de cuál es la res y prácticas externas a las diversas hegemonías profe-
dimensión que cobra la problemática de la niñez y ado- sionales, académicas o institucionales (10, 13); y requiere
lescencia en situación de vulnerabilidad y con padeci- de importantes esfuerzos para abrir y acompañar cami-
mientos mentales que requieren ser institucionalizados nos singulares de inserción local. El recurso específico
en nuestro medio local. para este propósito se recrea cada vez desde el vínculo
que establecen los operadores socio-familiares del pro-
Intersecciones lógicas y organizacionales grama con el joven asistido en y con su entorno social
cercano, con un criterio de modulación de su presencia
Nuestra modalidad de intervención implica acompa- y su disposición, en función de las estrategias acordadas
ñar a las familias en el desarrollo de una serie de áreas con distintos actores intervinientes y las circunstancias
vitales tales como el lugar de residencia y sus condiciones actuantes por el contrato establecido con la familia des-
de vivienda, la inclusión escolar, la formación laboral, la de el equipo técnico de La Casona de los Barriletes.
ocupación o empleo, la gestión de recursos sociales de La dinámica de trabajo respecto del abordaje de las
diversa índole, el desarrollo de actividades recreativas, dimensiones implicadas en el proceso de recuperación (1)
el sostenimiento de actividades terapéuticas y de trata- que planteamos previamente, requiere de una presencia
mientos farmacológicos y el cuidado de la salud en gene- regular en los distintos escenarios donde este proceso se
ral. Con la intención de recrear algún encadenamiento desarrolla. Tanto del grupo de los operadores sociofa-
entre los espacios mencionados, atendiendo a las par- miliares, que lleva adelante la tarea en forma continua,
ticularidades que cada situación proponga. Estas líneas como del equipo técnico a cargo de la coordinación de
están descriptas en un documento de consenso (17) las intervenciones. Son justamente estas intervencio-
como ejes del abordaje en la comunidad propuestos para nes territoriales las que representan la mayor parte del
personas con trastornos esquizofrénicos. Otros modelos trabajo, en relación con las que tienen lugar en la sede
de trabajo cercanos en sus metodologías a la que desarro- del programa. Como venimos describiendo, el equipo
llamos desde el espacio abierto son las llamadas formas de está divido operativamente en un equipo técnico y un
abordaje intensivo de casos, tales como los tratamientos grupo de operadores socio-familiares. Desde el equipo
comunitarios asertivos o de manejo de casos, que vienen técnico, compuesto actualmente por la directora de la
planteando, desde mediados de los años setenta, diver- institución, un psiquiatra infantojuvenil, tres psicólo-
sos autores (6, 9), y una serie de modelos de intervención gos, una trabajadora social y un abogado, se coordinan
en salud mental infantojuvenil de base comunitaria, las intervenciones respecto de los jóvenes y sus grupos
propuestos como alternativas a las institucionalizaciones de referencia, así como de la articulación interinstitu-
prolongadas (8, 15). Los ejes de estas propuestas son el cional e intersectorial, la coordinación de espacios de
trabajo interdisciplinario con orientación a la inclusión intercambio y reflexión intra e inter familias. El equipo
social, la presencia regular en territorio, la alta frecuencia de operadores socio-familiares está compuesto por per-
de contactos con los usuarios y sus entornos próximos y sonas interesadas en las problemáticas de la niñez y la
la intervención en crisis. adolescencia, del ámbito social y educativo, estudiantes
Desde otra perspectiva, la implementación de un avanzados de carreras de grado afines a la problemáti-

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Espacio Abierto de la A. C. La Casona de los Barriletes. Programa de apoyo a jóvenes... 63

ca (psicología, trabajo social, sociología, musicoterapia, distintos actores intervinientes en torno a un caso pue-
entre otras) así como por profesionales recientemente den poner en común perspectivas, definir obstáculos,
graduados, sin ser excluyente la formación universitaria. tramitar discrepancias y proponer líneas de intervención
Cada joven es acompañado por al menos dos operado- consensuadas, es un recurso del cual hemos podido com-
res, en algunos casos más, de modo que esté garantizada probar su valor.
en el tiempo la continuidad del trabajo y tener margen Por otro lado, la legitimación del trabajo realizado
para variar las formas de acercamiento al joven y su rea- desde La Casona de los Barriletes en estos años, otorgada
lidad. Desde el equipo técnico hay un referente con cada por los interlocutores cotidianos de los diferentes secto-
familia para realizar el seguimiento longitudinal de las res del estado y de la sociedad organizada, es en algún
intervenciones y dar soporte, con intervenciones con- sentido, otro facilitador.
cretas con las familias y los propios operadores, al traba- En cuanto a los obstáculos, el primero que señala-
jo de acompañamiento. Las reuniones del equipo técni- remos tiene que ver con la propia problemática abor-
co y del grupo de acompañantes son semanales, siendo dada. La experiencia nos demuestra que, por un lado,
necesario un importante esfuerzo para la planificación y las condiciones de las personas que asistimos, con sus
coordinación de las tareas y actividades cotidianas con dimensiones sintomáticas particulares, especialmente
los jóvenes y sus familias. marcadas por historias de fracasos en su inserción en los
La articulación interinstitucional e intersectorial es diversos marcos institucionales; y por el otro, las actitu-
un eje central de la tarea, especialmente la que estable- des que desde estas instituciones se dirigen hacia estos
cemos con los Ministerios de Desarrollo Social, tanto a sujetos, pensados frecuentemente como rígida e inexo-
nivel local como nacional, donde gestionamos respues- rablemente cristalizados, cronificados, en sus rasgos de
tas puntales para la obtención de recursos materiales para pacientes abandónicos, alumnos disruptivos, personas
el mejoramiento de condiciones de vida de las familias o irresponsables en lo laboral, implican para el armado
para el inicio de emprendimientos laborales, o de recur- y sostenimiento de redes y referencias comunitarias un
sos económicos para aquellas familias más necesitadas. A enorme desafío (7). Esto remite, nuevamente, a la idea
su vez, la inclusión educativa en ámbitos adecuados para de vulnerabilidad, y a la puesta en marcha de una for-
jóvenes con escasas experiencias de escolarización repre- ma de intervención particular que se propone abordarla
senta otro desafío importante de articulación con las en los diversos aspectos que la caracterizan, en donde el
áreas de educación. Con el área de Trabajo hemos desa- esfuerzo por sostener vías de intercambio y espacios para
rrollado también recorridos de articulación en la búsque- poner en común preocupaciones, obstáculos y líneas de
da de espacios laborales posibles, siendo el mayor desafío intervención posibles, es central.
la implementación de proyectos donde las condiciones Otro obstáculo, consiste en que los argumentos que
de espacios relativamente protegidos para los jóvenes se sustentan este tipo de prácticas alternativas a las insti-
articulen con los criterios de productividad y sustentabi- tucionalizaciones prolongadas. Se dan escasas discusio-
lidad del trabajo. Luego, también hemos avanzado en la nes formales, y el aún insuficiente esfuerzo puesto en el
construcción de puentes y lazos con otras ONGs, y parti- debate, está cargado de importantes oposiciones ideoló-
culares respecto de proyectos de diversa índole, recreati- gicas, no registrándose un desarrollo definido a nivel de
vos, artísticos, educativos y laborales. las políticas públicas sobre estos asuntos, ni tampoco un
movimiento propositivo claro de parte de los ámbitos
Facilitadores y obstáculos profesionales y académicos directamente implicados.
En la instancia en que nos encontramos, la financia-
Llegados a este punto, nos interesa señalar los aspec- ción del proyecto, que incide directamente en la estabi-
tos de la tarea que vemos que operan como facilitado- lidad y aplicabilidad del mismo, se ha visto sometida a
res. Creemos que la modalidad de abordaje que asigna diversas etapas de fragilidad que ha requerido de una cla-
regularidad al contacto con los jóvenes y sus grupos de ra decisión de la Asociación Civil que nuclea el trabajo,
referencia, en territorio y telefónicamente, y la alta dis- en sostener con recursos propios, y aún endeudándose,
ponibilidad posibilitada por una lógica y una práctica de los requerimientos mínimos para el mantenimiento de
trabajo en equipo genera una alianza terapéutica, que es las actividades del programa, siendo esto posible por el
la principal fuerza que impulsa la tarea. Frecuentemen- fuerte compromiso de sus trabajadores y, también, por el
te verificamos el lugar que ocupamos desde el programa reconocimiento y comprensión de las familias asistidas.
cuando, por ejemplo, ante situaciones de crisis, somos Nuestra posición con respecto a la discusión en tor-
convocados a intervenir por los jóvenes, sus referentes o no a la sustentabilidad de las prácticas de Salud Mental
desde las instituciones que los reciben. Comunitaria, nos lleva a enunciar su necesidad y viabi-
Otro facilitador tiene que ver con los rasgos actitu- lidad desde una perspectiva que considere los derechos
dinales de quienes intervienen en torno a una situación de sus usuarios. Las dificultades existentes a la hora de
particular. Cuando aspectos tanto ideológicos como teó- establecer su eficacia, se enlazan con los problemáticos
rico-técnicos permiten proponer formas de articulación antagonismos adjudicados entre estas prácticas socia-
reales con intervenciones flexibles y revisables en fun- les y las modalidades de abordaje clásicas. Las todavía
ción de sus resultados, encontramos estas articulaciones frecuentes oposiciones, que implican a actores en dife-
como fuertes facilitadores y potenciadores. La genera- rentes lugares de poder, soslayan la complementariedad,
ción de espacios de elaboración compartida, donde los definida, por ejemplo, como modelo de cuidados balan-

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64 Costa, J. J., Mattarucco, J. P.

ceados (16), entre prácticas de corte comunitarias e inter- y actos profundamente desorganizados en este espacio,
venciones institucionales tradicionales (internaciones de por lo que fue necesario, hacia fines de 2010, gestionar
corta estancia en dispositivos institucionales adecuados, e insistir en la necesidad de una internación, no dejan-
tratamientos ambulatorios intensivos en hospitales de do de acompañarlo y sostener rigurosamente el vínculo
día, etc.) que puedan garantizar tanto la protección y los en el transcurso de ésta. Posteriormente a este período
cuidados que las personas requieren, como las medidas delicado y doloroso de su vida, fue posible empezar a
para prevenir y evitar abusos de diversas naturalezas. Sin pensar con él un lugar de cuidado alternativo al hogar,
embargo, la actuación más o menos consciente de estos y surgió, a raíz del trabajo de rastreo de su historia y sus
antagonismos no es inocua para las realidades cotidianas referencias de la infancia, el contacto con una vecina del
de los jóvenes asistidos; repercuten directamente en ellos barrio de su familia sustituta, que lo conocía muy bien
y de ello somos testigos, por el lugar bisagra en que nos a él y a algunos de sus hermanos y mostraba hacia ellos
pone nuestra tarea, y por la parte de sufrimiento ,que nos un afecto sincero. Se pudo acordar con el equipo tratan-
compromete al intentar saldar aquellas deudas que en los te del hospital iniciar una vinculación con esta familia
bordes de la sociedad, indefectiblemente, terminarán por y se desarrolló un proceso sumamente positivo para el
pagar los cuerpos de los chicos implicados en la locura, si joven, lográndose un alta con esta vecina de su infancia
no mediare alguna instancia de simbolización o interpe- y su familia. La Casona quedó ofrecida como referencia
lación posible de sus actos solitarios o disruptivos. institucional de seguimiento y sostén de ese vínculo con
historia, pero incipiente en términos de la receptividad
Reflexiones sobre el camino recorrido actual. Ha hecho, desde entonces, en los últimos dos
años, un notable cambio. Ha establecido un lazo fuerte,
El modelo de trabajo que proponemos, que implica posterior a la internación, con la guardia de ese hospital
intervenciones en terreno sostenidas por períodos de y con una actividad de fútbol que se desarrolla los vier-
tiempo relativamente prolongados, sin poder estar estos nes, a los que siguió concurriendo hasta que se instaló
fijados a priori, representa un beneficio comprobable un tratamiento ambulatorio más cercano a su zona, y
para las personas acompañadas a lo largo de los particu- aún después esto. Se ha hecho un lugar en esa familia,
lares y sinuosos recorridos que conlleva, en cada caso, la no sin frecuentes enojos, intolerancias, y en ocasiones,
recuperación de su inserción e inscripción en la comu- “fugas” hacia ningún lugar, o el lugar que supone la calle
nidad. En esos recorridos, con frecuentes vínculos, refe- con sus sin-normas actuantes en el consumo. También
rencias y procesos que se interrumpen, se transforman y con vueltas con reclamos a la puerta del hogar, desde
se vuelven a crear, el persistir en el acompañamiento nos donde se volvía a re-armar y re-pautar algún acuerdo con
posiciona, justamente, como referencias valiosas para los la familia que lo recibía nuevamente, intentando apostar
jóvenes y sus entornos, especialmente, como lo plantea- a la tolerancia hasta que se efectúe algún orden de elabo-
mos previamente, en situaciones de crisis. ración de esa posición de exaltado, pirado o débil, desde
Estas mismas crisis, si logran incluirse en una tempo- el que se proponía y desde donde se nombraban, algunas
ralidad y un marco de acompañamiento institucional, veces, sus actos. Con mucha constancia y articulación
son las que empiezan a poder leerse en alguna otra clave, con el hospital, el hogar, la familia, y algunos recursos
además de la interpretación psicopatológica. Justamente, momentáneos desde Desarrollo Social de la Ciudad, fue
sobre estos vaivenes de la intervención, podemos comen- cediendo ese circuito y fortaleciéndose un lugar y una
tar la circunstancia de un joven que actualmente tiene 21 referencia en su barrio de la infancia, en la escuela de
años, ha vivido en diferentes dispositivos institucionales oficios, en el centro deportivo donde practica taekwondo,
a lo largo de su vida, yéndose al inicio de su adolescencia no sin preguntas y angustias respecto de lo que significa-
de un pequeño hogar luego de padecer serios episodios ba una familia y su familia, para él.
de maltrato físico, que dejaron como secuela una dismi- Elegimos referirnos, con la intención de ilustrar en
nución de la audición y que, posiblemente influyeron un caso algunos aspectos de nuestra práctica, a la situa-
en el déficit cognitivo que presenta, no tan claramente ción de este joven, de entre los treinta recorridos que
definible, ni tan fácilmente enunciable. Una especie de venimos acompañado en los dos años que lleva la expe-
marca o rasgo, desde donde responder a los impondera- riencia del programa.
bles de su vida y su desarrollo. Posteriormente, la calle, Con respecto a los espacios que se consagran en el
los paradores, los vecinos de su barrio, fueron otros luga- tiempo, con trabajo y paciencia, hay que decir que no se
res de relativo sostén o exposición en sus momentos de instalan sin una serie de sanciones acerca de los impo-
mayor crisis. Y luego, más adelante en este recorrido, el sibles propios de todo grupo humano. Parafraseando a
Hogar de La Casona durante cerca de cuatro años, a raíz uno de los jóvenes que acompañamos, el espacio abierto
del alojamiento de otro hermano suyo, que pidió por él. sería lo que delimita un espacio exterior, más allá de las
La institución La Casona funcionó por entonces como un condiciones que impondría nuestra atmósfera. A dife-
elemento condensador de su historia, donde pudo des- rencia del poeta, en este caso, el espacio sería ingrávi-
plegar y consolidar hábitos básicos de la vida con otros, el do y poco gentil. Zonas de indiferencia y exterioridad
compartir una comida, un cuarto, un techo, sus normas, hostil, cercando un discurso próximo a la locura, pero
hasta el afecto puesto en juego en la convivencia con distantes en sus pequeños mundos impropios. Las expe-
los adultos de cuidado y con muchos de los otros chicos riencias de cada uno de los jóvenes que acompañamos
con los que vivió. También llegó a presentar serias crisis deberían poder contarse, y es también una deuda que

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Espacio Abierto de la A. C. La Casona de los Barriletes. Programa de apoyo a jóvenes... 65

intentamos se salde en los procesos de historización que los esfuerzos desmedidos con costos personales altos y
se producen en la intervención, por fuerza propia o no, las intervenciones que reproducen las anomias actuantes
forjando institucionalmente, como la letra de la ley sabe en la enfermedad mental.
decir, “representantes promiscuos”, interlocutores, escri- Tampoco desconocemos que las ideologías de desins-
bas. Esperamos que empiecen ellos contando algo de su titucionalización promocionadas desde hace varias
propia historia, cuando comienzan a construir algún décadas por los países centrales han sido “traducidas” en
camino en primera persona, que hay que saber respetar y nuestras tierras periféricas bajo lógicas de desinversión.
acompañar desde un lugar de cuidado, más bien opaco, No obstante ello, creemos que prácticas concretas como
constante, confiable. la que presentamos están aún sujetas a procesos de legi-
Para ir finalizando, no queremos dejar de señalar que timación progresiva como nuevas formas de concebir y
nuestro dispositivo se encuentra inmerso en un campo abordar la realidad, por los diferentes sectores, políticos,
de prácticas en tensión, que puede ser delimitado entre la administrativos, profesionales, judiciales, de la propia
beneficencia y el control social, lugares en lo que no nos sociedad civil, a través de acciones delimitadas y medi-
ubicamos. Hemos intentado posicionarnos acudiendo bles, que a su vez acompañan y constituyen aspectos
a propuestas desplegadas y validadas en otras latitudes. relevantes de dichos procesos de transformación.
Nuestra intención es sostener un trabajo que apueste a la Intentamos, a su vez, como ONG, no ser ingenuos
corresponsabilidad entre quien recibe la ayuda y quien respecto a las condiciones de relevo que se proponen
asiste, sosteniendo una posición ética que facilite aper- como políticas desde el Estado con respecto a las familias.
turas y respuestas a nivel local que no perpetúen las ten- Son esas mismas hipertrofias de las funciones familiares
dencias a la dependencia institucional, presentes en las denunciadas por los organismos administrativos las que
familias asistidas. En las circunstancias de desvalimiento demuestran el deterioro de la ciudad y de la sociabilidad
y desamparo en los que se encuentran los jóvenes y sus pública de nuestro mundo postindustrial (3). Son enton-
familias el atractivo de la institución total es fuerte. La ces, esas mismas familias y sus hijos quienes requieren de
solución única e inmediata, participa de las lógicas de un esfuerzo en más del Estado y de las políticas públicas
intervención esperadas por los propios sujetos/pacien- dirigidas hacia ellas, lo que requiere a su vez de mayor y
tes/usuarios, a veces para que nada cambie. Tal vez sea mejor presencia de las instituciones de salud, educativas,
un punto en común entre el “ellos y nosotros” implica- entre otras; y de funcionarios, docentes, profesionales,
dos en estos procesos, participando de dinámicas de rela- conscientes y atentos a las problemáticas sociales de la
ción que inducen a la fragmentación y la consecuente niñez y la adolescencia de su época ■
disociación entre indiferentes y sobre-implicados, entre

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Desde 1989
CASA DE MEDIO CAMINO Y HOSTAL
CON UN PROGRAMA DE REHABILITACIÓN
Y RESOCIALIZACIÓN PSIQUIÁTRICAS

Directores: Dr. Pablo M. Gabay - Dra. Mónica Fernández Bruno

Paysandú 661 - (C1405ANE) Ciudad Autónoma de Buenos Aires -


Tel. (011)4431-6396 Web: www.centroaranguren.com.ar
Correo Electrónico: info@centroaranguren.com.ar

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 60 - 66


Ampliando los márgenes de la clínica.
Trayectoria de un Programa de Salud Mental
Comunitaria para niños, niñas y adolescentes
desde una perspectiva de derechos en la Ciudad
de Buenos Aires
Alejandra Barcala
Psicóloga; Magíster en Salud Pública; Dra. en Psicología, UBA
Ex coordinadora del Programa de Atención Comunitaria de niños, niñas y adolescentes con trastornos mentales severos.
E-mail: abarcala@psi.uba.ar

Flavia Torricelli
Psicóloga; Dra. en Psicología, UBA; Investigadora del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Psicología, UBA; Proyecto UBACyT
“Análisis evaluativo de un programa de atención comunitaria para niños y adolescentes con problemática mental severa en la CABA”,
Facultad de Psicología, U.B.A.
E-mail: ftorrice@retina.ar

Resumen
Existen modalidades de intenso sufrimiento contemporáneo que no encuentran aún alojamiento en los dispositivos que ofrece
el sistema sanitario ni están descriptos en los manuales diagnósticos, y necesitan una respuesta adecuada.
El escrito narra la trayectoria de un programa de atención comunitaria que proveyó de cuidados a niños, niñas y adolescentes
con Trastornos Mentales Severos y con significativo sufrimiento subjetivo en la Ciudad de Buenos Aires desde el año 2006 hasta
comienzos del 2012. Acorde a los estándares internacionales vigentes en materia de Salud Mental y derechos humanos esta
práctica en salud mental comunitaria, colectiva y territorial propuso una mirada interdisciplinaria e intersectorial que tomó
en cuenta la multidimensionalidad de los determinantes sociales de la salud para brindar cuidados integrales. Para poder dar
respuesta a la fragmentación y a los reiterados traumatismos a los que estuvieron expuestos gran parte de estos niños, niñas
y adolescentes, el programa diseñó estrategias clínico-comunitarias singulares para cada niño, niña o adolescente basadas en
una red de soportes institucionales continuos y confiables. Pensada desde una perspectiva psicoanalítica, esta praxis se propuso
favorecer los procesos de subjetivación y la construcción de lazos sociales tendientes a evitar las tendencias crecientes de medi-
calización e institucionalización en la niñez.
Palabras claves: Salud mental - Niñez - Programa.

EXPANDING THE BOUNDARIES OF CLINICS. DEVELOPMENT OF A COMMUNITY MENTAL HEALTH PROGRAM FOR CHIL-
DREN AND TEENAGERS FROM A RIGHTS PERSPECTIVE IN THE CITY OF BUENOS AIRES

Summary
There are forms of severe suffering in contemporary life that are not accommodated within the mechanisms offered by the
mental health care system or that are not described on diagnostics handbooks, which need an appropriate response. This
paper deals with the development of a community mental health program that provided care to children and teenagers with
severe mental disorders and with a significant subjective suffering in the City of Buenos Aires from 2006 until the beginning
of 2012. Pursuant to international standards in force in terms of mental health and human rights, this community, collective
and territorial mental health practice suggested an inter-discipline and cross-sector approach that took into consideration the
multi-dimension of social health determiners to provide comprehensive care. In order to offer a reply to fragmentation and
the repeated traumas to which a large number of these children and teenagers have been exposed to, the program designed
individual clinical-community strategies for each child or teenager, based on a network of continuous and reliable institutio-
nal supports. Conceived from a psychoanalytical approach, this praxis intended to benefit subjectification processes and the
building of social bonds aiming at preventing the growing trends of administering medication and admitting children and
teenagers as patients in mental health facilities.
Key words: mental health, childhood, program.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 67 - 75


68 Barcala, A.; Torricelli, F.

Introducción adolescentes con problemáticas graves en el campo de la


Salud Mental. Evitar la institucionalización y la crecien-
El presente trabajo relata una experiencia y práctica te medicalización requirió de una constante (y no siem-
local novedosa vinculada a la atención en salud men- pre exitosa) tarea colectiva2, que incluyó a las familias y
tal de niños, niñas y adolescentes con padecimientos a los actores sociales significativos para reconstruir los
psicosociales, a favor del ejercicio de los derechos que lazos sociales y apoyar procesos de subjetivización de los
promueve la inclusión social y educativa, afín al para- niños, niñas y adolescentes con sufrimiento psíquico.
digma de la Convención Internacional de los Derechos En este trabajo nos proponemos, luego de seis años
del Niño (25). de implementación del PAC3, compartir el camino reco-
Se trata de un dispositivo de cuidados integrales para rrido, junto a las tensiones y reformulaciones en la
niños, niñas, adolescentes con sufrimiento psíquico y/ construcción de una práctica innovadora que obligó a
o en situación de vulnerabilidad social que, desde una todos aquellos que participamos a aceptar el desafío de
perspectiva de Salud Mental Comunitaria, articuló la alojar las nuevas modalidades de sufrimiento contem-
dimensión clínica de las intervenciones en un marco poráneo de los niños, niñas y sus familias. Esto implicó
institucional, tejiendo una red en el territorio que favo- estudiar e intentar comprender, sin dogmatismos, pero
reció el proceso de desarrollo de cada uno de ellos. con una rigurosidad teórica sostenida en un posiciona-
Inspirado en un marco teórico psicoanalítico (7, 19, miento ético, para construir creativamente una prácti-
26), el Programa de Atención Comunitaria de Niños, ca cuyo eje central fue la articulación de lo clínico y lo
Niñas y Adolescente con Trastornos Mentales Severos en comunitario.
la Ciudad de Buenos Aires (PAC)1, contemplaba la incor-
poración de la realidad externa como influyente en la Partiendo desde una perspectiva de derechos
constitución subjetiva sin sacrificar por ello la significa-
ción de su vida fantasmática. Implementar un dispositivo en Salud Mental en la
En los últimos años en la Ciudad la pobreza, la des- niñez que permita la posibilidad de devolver la palabra
igualdad, la discriminación, la marginalidad, la violencia al niño, y dé lugar a una pluralidad de encuentros don-
doméstica tuvieron un impacto en las instituciones, en de se lo escuche y acompañe en su singularidad, es una
el entramado del tejido comunitario, en los lazos socia- experiencia que consolida un compromiso cotidiano
les y, particularmente, en la subjetividad de los niños y de una práctica compleja con múltiples determinacio-
niñas; evidenciándose frente a las nuevas problemáticas nes en el ejercicio del cumplimiento de los estándares
emergentes en la niñez, una inadecuación de los servi- internacionales vigentes en materia de Salud Mental y
cios de salud existentes. derechos humanos.
El PAC, en su diseño programático, se esforzó por Desde los inicios constituyó un desafío la adecuación
superar el modelo vigente -cuyo distanciamiento entre entre los marcos jurídicos existentes -en ese momento la
las respuestas de los servicios de salud y las necesida- CIDN y las Leyes Nacional y de la Ciudad de Protección
des de los niños y niñas se fue profundizando con los Integral de Derechos del Niño, Niña y Adolescente Ley
años-, poniendo en marcha un modelo de abordaje en N° 26061, Ley N° 114, y la Ley Salud Mental N° 448/2000
situaciones complejas a cargo de un equipo interdisci- de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA)-, y las
plinario conformado por psicólogos, médicos pediatras respuestas institucionales, en el avance y consolidación
y psiquiatras infantojuveniles, psicoanalistas, psicope- de políticas integradas que garantizaran el derecho a la
dagogos, trabajadores sociales y abogados; que incluyó salud de los niños y adolescentes.
la atención territorializada, intersectorial y psicotera- Posteriormente, la Convención de los Derechos de
péutica que facilitase que cada niño, niña y adolescente las Personas con Discapacidad y la Ley Nacional de
recibiese un tratamiento singular adecuado lo más cerca Salud Mental N° 26657, comprometieron aún más a
de su domicilio, favoreciendo así su inclusión social. los actores en juego respecto de la necesidad de imple-
Este dispositivo constituyó un aporte a la construc- mentar el desarrollo de una red de servicios con base
ción de procesos des/institucionalizadores basados en en la comunidad. Única vía para favorecer el proceso
el derecho a la atención integral de los niños, niñas y de desarrollo, que apoye el concreto ejercicio de ciuda-

1
“Programa de Atención a Niños/as y Adolescentes con Trastornos Mentales Severos” ha sido la denominación que debimos utilizar para que el
programa fuera incorporado en el ámbito de la salud pública del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; aunque reconocemos lo controversial que
puede resultar dicho término dado su acento en lo psicopatológico.
2
El equipo de trabajo estuvo coordinado por la Lic. Alejandra Barcala, Lic. Patricia Alvarez Zunino y el Dr. Julio Marotta. Formaron parte del
equipo: Lic. Vicente De Gemmis, Lic. Valeria Gonzalez, Lic. María Florencia Brown, Lic. Cecilia Pelegrino, Lic. Micaela Weinschelbaum, Dra. María
Cristina Brio Lic. en Psicopedagogía Mirta Gotleib, Lic. Graciela Rajnerman, Dra Flavia Torricelli (a cargo del Proyecto de Investigación UBACyT.
Facultad de Psicología, UBA), el Dr. Carlos Tkach y Lic. Fabiana Isa (del Programa de Extensión “Atención de Niños Privados del Cuidado Parental”
de la Facultad de Psicología, UBA), Dr. Ricardo Gorodich (de Fundación Kaleidos/Jakairá) y residentes y concurrentes de Salud Mental del GCBA.
Nombrar a todos nos es posible pero no por ello su participación ha sido menos relevante.
3
El Programa de Atención Comunitaria de Niños/as y Adolescentes con Trastornos Mentales Severos se crea en el año 2006 según la resolución
del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad N° 1175 /2007, dependiendo de la Dirección Nacional de Salud Mental con sede en el Centro de
Salud Mental N° 1. En sus inicios atendía niños y niñas hasta 15 años, y luego lo amplió la cobertura hasta los 18 años.

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danía de los niños, niñas y adolescentes con sufrimien- tal y los que reciben atención u otro tipo de servicio es
to psíquico y sus familias, evitando así su segregación abrumadora5; y esta situación se agudiza tratándose de
y exclusión. la niñez y adolescencia, dado que los servicios de Salud
En continuidad con los lineamientos sobre Salud Mental dedicados a ambas son limitados y en muchos
Mental contenidos en la Declaración de Caracas (20) y casos inexistentes6 (3, 4).
las Recomendaciones del Foro Global por la Salud Men- A partir de nuestra tarea intentamos acortar la bre-
tal (21), que enfatizaban la importancia de un proceso cha de tratamiento entre los niños, niñas y adolescen-
de construcción de la intersectorialidad y de participa- tes con profundo sufrimiento psicosocial, favoreciendo
ción comunitaria enmarcado en un Modelo de Aten- especialmente la accesibilidad a los cuidados integra-
ción Comunitaria, el PAC fue concebido con el objetivo les de aquellos con mayor nivel de vulnerabilidad.
de garantizar la atención y los cuidados integrales de los En especial los niños y jóvenes que sufren trastornos
niños, niñas y adolescentes con significativos niveles de mentales y terminan largamente institucionalizados,
vulnerabilidad4. evidenciando lo que no hizo el sistema sanitario por
El enfoque integrador del Modelo Comunitario des- ellos a tiempo.
anda y rechaza la estigmatización a partir del respeto por En la actualidad, se ha empezado a admitir la necesi-
los derechos, trabaja sobre la sensibilización, propone la dad de brindar atención no sólo a niños, niñas y adoles-
participación de los usuarios, e incluye a todos los niños, centes con Trastornos Mentales Severos, sino también a un
niñas y adolescentes que no entran en el DSM-IV (a par- número nada despreciable de niños que tienen problemas
tir de otra concepción del niño). El diagnóstico y el tra- que no cumplen los criterios diagnósticos de un trastorno
tamiento es planteado de forma integral atendiendo a mental, pero que padecen de intenso sufrimiento (17).
las necesidades y problemáticas en todos los ámbitos de Las nuevas problemáticas sufridas en la niñez, así
la vida (salud, salud mental, familia, educación, red y como las complejas demandas a los servicios, evidencian
contexto social) (12). la insuficiencia e inadecuación de los manuales diagnós-
La elección de este encuadre y la sujeción a la pers- ticos a los modos de sufrimiento psíquico de los niños,
pectiva de derechos, implicó situarse como actor en niñas y adolescentes, y de las propuestas de dispositivos
un espacio social habitado por tensiones y paradigmas adecuados y eficaces para la atención psicosocial de los
contradictorios que se entrelazaban con dimensiones de mismos. Considerando las intervenciones como prio-
poder. La conflictividad de un espacio donde la garantía ritarias en esta etapa de la vida -dado que amplían las
de derechos aún necesita ser construida para evitar una posibilidades de transitar destinos más saludables-, nos
perspectiva medicalizante y psiquiatrizante, que no se propusimos ocuparnos de aquellos que habitan los már-
corresponde con las leyes vigentes de Salud Mental, fue genes de la infancia. Estos niños, niñas y adolescentes
parte del trabajo a realizar. con vulnerabilidad psicosocial, con un endeble capi-
tal económico, social y simbólico, son frecuentemente
Visibilizando en la agenda estatal el problema de desheredados de sus redes socioeconómicas y afectivas
Salud Mental en la niñez continentes. Estos colectivos humanos constituyen ver-
daderos grupos vulnerables en los que se evidencian
La atención de Salud Mental para niños, niñas y abrumadoras “constelaciones de desventajas” (16).
adolescentes ha estado varias décadas ausente en la Desde el año 2006, cuando comenzó a implemen-
agenda estatal de la Ciudad de Buenos Aires, más allá tarse el PAC, hasta fines del año 2011 atendimos a 550
del reconocimiento de la marcada pobreza y exclusión, niños, niñas y adolescentes y familiares, observándose
de las experiencias traumáticas sufridas, y de la acucian- un aumento anual progresivo y considerable del número
te dimensión del sufrimiento psíquico en este grupo de admisiones (Ver Cuadro 1 y 2); de ellos, el 45% eran
etario (15, 24). varones y el 55% mujeres.
En América Latina, y específicamente en nuestro Fueron derivados al PAC por la Red de Servicios de
país, la brecha entre los que sufren un trastorno men- Salud Mental de los hospitales generales y pediátricos

4
Para conocer los inicios, fundamentación y desarrollo del programa ver: Barcala A, Marotta J, Torricelli F, Álvarez Zunino P. “Niños, niñas y
Adolescentes con sufrimiento psicosocial en la Ciudad de Buenos Aires: Historia de la constitución, inicio y fundamentos de un programa de salud
mental comunitaria”. Revista Argentina de Psicología, Año 2012. Edición nro. 51.; y Barcala A, Torricelli, F, Álvarez Zunino P, Marotta J. (2009).
“Programa de atención comunitaria a niños/as adolescentes con trastornos mentales severo: Una construcción que articula la experiencia clínica, la
investigación académica y su transferencia al sistema sanitario”. Vertex. Revista de Psiquiatría, Año 2009, Vol. 20. págs. 282- 292.
5
Los planes nacionales de Salud Mental, en varios países, todavía se focalizan en la atención de los Trastornos Mentales Severos en la población
adulta y los servicios se basan en grandes hospitales psiquiátricos. Los servicios de Salud Mental dedicados a la niñez y la adolescencia son limita-
dos, y en muchos casos inexistentes. Hay también carencia de programas integrales de Salud Mental de base comunitaria para este grupo poblacio-
nal y falta la participación del sistema de educación. (Boletín OPS, 2008).
6
A pesar de todos los avances en materia de convenciones (Derechos del Niño, aprobada por la ONU en 1959; Convención sobre los Derechos
de los Niños, 1990; la Carta Europea de Derechos del Niño del Parlamento Europeo, 1992; Convenio de la Haya sobre la protección del niño y a
la cooperación en materia de adopción internacional, 1993), en producción teórica (OMS, Documento: “Understanding Children and Adolescent
Mental Disorders”) y a pesar de la implementación de algunos planes de acción, la ausencia de diagnóstico y de respuesta, o tratamiento a los
problemas de Salud Mental de los niños y adolescentes condiciona seriamente su futuro, disminuye sus oportunidades educativas, vocacionales y
profesionales, y supone un costo muy alto para las familias y una carga para la sociedad.

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70 Barcala, A.; Torricelli, F.

Cuadro 1. Número de niños, niñas, adolescentes y sus familias atendidos en el Programa de Atención
Comunitaria (PAC). Buenos Aires, años 2006-2011.
Niños, Niñas y
Año Familiares Total Variación anual
Adolescentes
2006 28 35 63 -
2007 30 28 58 -8%
Atención/
Cobertura 2008 52 31 83 +43%
2009 47 45 92 +11%
2010 65 57 122 +33%
2011 80 52 132 +8%
Total 550 -

Cuadro 2. Variación anual de la atención de niños, niñas y adolescentes. Buenos Aires, años 2006- 2011.
Niños, Niñas y
Año Variación anual
Adolescentes
2006 28 -
2007 30 +7%
Atención/ 2008 52 +73%
Cobertura
2009 47 -10%
2010 65 +35%
2011 80 +23%
2011/2006 +186%

de la Ciudad de Buenos Aires, de los Centros de Salud y total de las consultas). Este hecho nos obligó a incluir
Acción Comunitaria de la CABA (CeSAC), de las Defen- y contemplar las diferencias culturales. Si bien el plano
sorías del Consejo de niños, niñas y adolescentes de la normativo garantiza el derecho de acceso a la salud para
CABA, de juzgados, del sector educación (escuelas de todos migrantes, eso solo no alcanza a la hora de dar
recuperación, integración y nivelación), y de otros pro- una respuesta adecuada. Exige además, la inclusión de
gramas del sector de Desarrollo Social a los cuales perte- lo intercultural como categoría, además de considerar la
necían los hogares convivenciales y terapéuticos que los situación de alta vulnerabilidad psicosocial; dado que la
alojaban. aculturación produce una ruptura o desconexión con los
Tomando como referencia los años 2009 al 2011, el vínculos del lugar de origen y la lejanía con las institucio-
programa fue recibiendo cada vez más niños, niñas y nes que constituían una referencia. A ello debe sumarse
adolescentes institucionalizados en hogares. En el año en ocasiones las malas condiciones de vida (viviendas
2009 la proporción de estas consultas sobre el total de precarias, explotación laboral, indocumentación, etc.).
las mismas fue del 56%, mientras que en el año 2010 La inclusión de la perspectiva de igualdad de género
representó un 66%. Otro grupo de alto nivel de vulne- impulsó el abordaje de la maternidad adolescente, pro-
rabilidad psicosocial que recibieron cuidados resultaron moviendo el adecuado desarrollo evolutivo del embara-
ser los migrantes de países limítrofes como también de zo y de los bebés, y una mejora en la calidad del vínculo
las provincias argentinas. En los años 2009 y 2010 con- madre-hijo. Una alianza estratégica, de trabajo conjun-
sultaron respecto a problemas de salud mental infantiles to con una organización de la sociedad civil dedicada a
17 familias provenientes de países limítrofes (15% del brindar cuidados específicos a adolescentes embarazadas,

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Ampliando los márgenes de la clínica. Trayectoria de un Programa de Salud Mental Comunitaria... 71

o madres institucionalizadas, o en riesgo de serlo, permi- ñándolo (y también a su familia), a partir de una red
tió a partir de su implementación (en el 2010), realizar de continuidad de los cuidados, en ese tramo de vida
un acompañamiento y plan de cuidados continuos a 17 bisagra entre la memoria traumática y un futuro con más
embarazadas y 12 bebés7. oportunidades.
Un dato que evidenciaba la vulnerabilidad social de El PAC ofrecía un soporte institucional y territorial a
que fueron atendidos por el PAC, y la vulneración de partir de una mirada integral, interdisciplinaria e inter-
derechos concomitante que habían sufrido, estaba dada sectorial, que tomó en cuenta la multidimensionalidad
por el hecho que, del total de admisiones del período de los determinantes sociales de la salud para brindar
2009-2010, el 78,7% correspondían a situaciones en las cuidados sostenidos en un funcionamiento en red, ofre-
que había intervenido la Defensoría Zonal, organismo ciendo a la vez, un espacio que resguardara la singulari-
de protección de derechos, que opera en cada comuna dad, los derechos y los lazos familiares y comunitarios de
de la CABA como garante de derechos de en la niñez. Es esos niños y adolescentes.
decir que en 92 situaciones se había dado intervención La construcción de un programa que no funciona-
a los organismos administrativos responsables del área ra ni fragmentada, ni parcial, ni aisladamente, sino que
de la infancia, encargados de velar por el cumplimiento desde la praxis se propusiera ofrecer a estos niños y
de la Ley Nacional N° 26061/2005. De esa cifra, 72 eran jóvenes una red de continuidades a los que muchos de
niños, niñas y adolescentes que vivían en hogares, mien- ellos no estaban habituados, funcionó como un soporte
tras que los otros 20 no residían en una institución, sino subjetivo. Se trataba de tejer puentes entre las diferentes
que vivían con sus familias. instituciones del sector salud y de otros sectores (educa-
ción, cultura y deportes), para encontrar una respuesta
Salud Mental Comunitaria: un modelo centrado conjunta y singular a las necesidades que cada uno de
en la construcción de lazos sociales ellos planteaba.
La articulación con las Defensorías Zonales del Con-
Las experiencias acumuladas internacionalmente en sejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, con
el campo de los nuevos enfoques en la Salud Mental con los programas de la Dirección General de Niñez del
base comunitaria, nos brindaron aportes que estimula- Ministerio de Desarrollo Social y con las escuelas, fue
ron la implementación creativa de esta experiencia espe- esencial. Sólo en el año 2011, se llevaron a cabo estrate-
cífica (1, 5, 11). A partir de ellos, nos propusimos crear gias interdisciplinarias e intersectoriales con más de 80
un programa tendiente a dar una respuesta conjunta a equipos e instituciones8. En ese mismo año se realizaron
los tres problemas que Franco Rotelli considera indis- 96 reuniones en las que participaron entre 10 y 25 refe-
pensables abordar en toda experiencia en Salud Mental rentes de diversas instituciones y sectores, en cada una
Comunitaria, Colectiva y Territorial, que pretendiese ser de ellas. Esto permitió facilitar un aspecto que resultaba
eficaz y duradera como estrategia: a) cómo extender un indispensable incluir en el abordaje de niños, niñas y
sistema de atención en Salud Mental; b) cómo mejorar la adolescentes con el padecimiento antes descripto y en
ayuda proporcionada; y c) cómo reemplazar las respues- condiciones de profunda desafiliación social: la posibili-
tas violentas, antiterapéuticas, que lesionan la ética y los dad de garantizar de modo colectivo la continuidad de
derechos civiles (22). los cuidados que co-responsabilizaba a todos los actores
Para el diseño y formulación del PAC tomamos como intervinientes en la efectivización de sus derechos. Esta
referencia el Programa Comunitario de Atención a Per- estrategia, que favorece la adherencia al tratamiento,
sonas con Trastornos Psicóticos (PCTP) de la OMS/OPS, reduce la posibilidad de abandono, permite el uso de
y el Programa Especial para la Atención Comunitaria del varios recursos mejorando el funcionamiento psicosocial
Trastorno Mental Severo (PEAC) de la Ciudad de Buenos y la calidad de vida (28), también proporciona a los pro-
Aires (14); propuestas de Salud Mental en la comunidad fesionales que participan un sostén y acompañamiento
que postulaban como eje central de la atención y de la en el desempeño de una labor compleja.
rehabilitación, preservar o recuperar en el sufriente men- Entre las actividades incluidas dentro del plan de
tal su capacidad de relación con otros en la comunidad y continuidad de cuidados centradas en los niños, niñas y
la vida en común con sus semejantes, en la sociedad que adolescentes que se desarrollaron a lo largo de los años
le toca habitar (2). destacamos: el diseño de un plan singular individuali-
Desde su construcción nos preocupamos por consti- zado de cuidados, acompañamiento, asesoramiento y
tuirnos en un grupo de trabajo que brindara sostén, rela- apoyo a las familias y los cuidadores, acompañamiento
ciones personales confiables, de escucha de la palabra y e integración escolar, psicoterapia individual, abordajes
del silencio de cada niño, niña y adolescente, acompa- vinculares y familiares, abordajes psicofarmacológicos,

7
Fundación Kaleidos, Programa Jakairá a cargo de Dr. Ricardo Gorodich, programa destinado a adolescentes madres y padres.
8
Entre ellas: organizaciones de la sociedad civil (especializadas en adolescentes madres y padres), como también organismos estatales municipales
y nacionales, entre ellos la Asesoría General Tutelar (Ministerio Público, CABA), organismos varios pertenecientes a las áreas de Educación: escuelas
comunes, especiales y de recuperación, equipos de orientación escolar de diversos distritos de la ciudad, juzgados y defensorías y curadurías,
servicios de salud mental de hospitales generales y pediátricos, CeSACs, Centros de Salud Mental, otros programas de atención, así como también
espacios artísticos, lúdicos y culturales (por ejemplo el zoológico de la Ciudad de Buenos Aires y programas culturales cuyo objetivo consistía en
generar espacios de inclusión).

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 67 - 75


72 Barcala, A.; Torricelli, F.

tratamientos psicopedagógicos, talleres y grupos de apo- lescentes a los que se les había brindado cuidados, pro-
yo, historización y elaboración simbólica de los trauma- venían del primer cordón urbano, lo que evidenciaba
tismos sufridos, visitas a los domicilios, mantenimiento la necesidad de crear dispositivos en la provincia para
y desarrollo de soportes comunitarios individualizados, garantizar el derecho a la atención y favorecer la efecti-
y actividades de sensibilización y recreativas. va inclusión social.
Complejizando las actividades del programa, se fue-
ron consolidando con los años las estrategias de inter- Pensando y comprendiendo la complejidad desde
vención territorial y cultural de Salud Mental, conside- el pensamiento psicoanalítico
rándose centrales para los proceso de simbolización de
situaciones traumáticas vividas en la niñez. Considerá- “... Quería proteger las delicadas acciones transitorias
bamos que el trabajo en talleres, así como el trabajo gru- del peso aplastante de la clasificación formal... Procuró
pal, generaban un ambiente facilitador para el desarrollo crear condiciones que promovieran el deseo de los
de los niños, niñas y adolescentes dando lugar a expe- pacientes, analistas y ciudadanos de hacer cada cual su
riencias de placer y la creatividad. propia contribución singular, de correr el riego de su gesto
El PAC, en tanto propuesta que se enmarca en el espontáneo. Celebró el surgimiento del mundo interior
campo de la Salud Mental Comunitaria con énfasis en la plasmado en formas que otros pudiesen contemplar. Al
perspectiva de derechos y la perspectiva de género para conceder al concepto de asociación libre una definición
llevar a cabo los objetivos planteados, se adecuó a los más amplia y humanizada, hizo avanzar el espíritu
criterios de buenas prácticas basados en los estándares psicoanalítico hacia nuevos marcos de significatividad”.
internacionales9. Éstos incluían: efectividad de los dere-
chos, integralidad e interdependencia de los derechos, Refiriéndose a Winnicott, Robert Rodman (27)
intersectorialidad de las intervenciones (activación de
políticas integradas), responsabilidades compartidas, Reflexionar acerca de las complejidades que se pre-
centralidad de los niños, niñas y adolescentes y de su sentaban en el trabajo cotidiano respecto de escuchar
contexto (y no centralidad de la enfermedad o del défi- y acompañar en su trayectoria de vida a niños, niñas y
cit), universalidad, no discriminación, sostenibilidad e adolescentes con intenso sufrimiento subjetivo, exige
incidencia, y participación. un posicionamiento ético, entendido en el marco de las
Respecto a este último criterio, fue el encuentro y obligaciones con el otro humano y el reconocimiento de
contacto con la experiencia realizada en Trieste Italia la alteridad.
(5, 22), lo que nos interpeló respecto a la participación El marco conceptual psicoanalítico nos abrió -desde
de los usuarios y la necesidad de incluir la participación el comienzo- una perspectiva potente para la compren-
directa con las asociaciones, organizaciones de la socie- sión de la subjetividad del creciente número de niños,
dad civil y las cooperativas en el diseño, gestión y rea- niñas y adolescentes que consultaban al PAC.
lización de las actividades institucionales. Este aspecto Desbordando las clasificaciones nosográficas clásicas
redefinió nuestra manera de escuchar a un niño y escu- éstos eran definidos por los profesionales de diferentes
char a sus padres. modos según los marcos teórico-clínicos de referencia:
La adecuación del PAC a estos criterios incluyó la niños y niñas con trastornos mentales severos, que pade-
construcción de una estrategia que apuntara a la trans- cen psicosis y autismo infantil; niños y niñas esquizo-
formación de las instituciones y de los servicios hacia frénicos, con fallas en la estructuración psíquica; con
una perspectiva territorial. Para ello organizamos la trastornos generalizados del desarrollo; niños y niñas
“Red de Niños, Niñas y Adolescentes con Trastornos con deficiencia mental; antisociales; niños y niñas en
Mentales Severos”, que nucleaba a todos los efectores las fronteras de la neurosis infantil; niños y niñas que
y dispositivos de la Ciudad que trabajaban con niños, sufrían o habían padecido diversos traumatismos: mal-
niñas y adolescentes con Trastornos Mentales Seve- trato, abuso, situación de calle, negligencia y/o privación
ros y/o vulnerabilidad psicosocial, con el objetivo de de cuidados parentales, que incidían en su constitución
articular acciones y estimular la atención en todos los subjetiva, producto de la fragilización de los lazos socia-
servicios de la Ciudad, superando así la estratificación les y la crisis de las familias, la escuela y las instituciones
por niveles de atención. Mensualmente más de 20 refe- sociales.
rentes institucionales de la Ciudad se reunían para tra- Pensamos el PAC, en tanto institución del campo de
bajar colaborativamente; y entre los años 2008 y 2010 la Salud Mental, como un espacio privilegiado de subje-
realizaron además actividades de capacitación conjunta tivación. Y a la niñez, como un tiempo de estructuración
a profesionales del área metropolitana. El trabajo arti- del aparato psíquico, en el que la relación con el otro
culado con el primer cordón del conurbano bonaerense semejante siempre desempeña un papel estructurante en
se manifestaba como una necesidad imperiosa. En los la constitución psíquica, en la medida en que toda tópica
años 2009 y 2010, el 16 % de los niños, niñas y ado- psíquica es desde un principio intersubjetiva. A partir de

9
Para ver el desarrollo de los objetivos del Programa de acuerdo a los criterios de Buenas Prácticas ver texto Barcala A, Álvarez Zunino P, Marotta J,
De Gemmis V, González V, Brown MF, Rajnerman G, Calvo S, Pignata N, Torricelli F. “Relato de una experiencia en salud comunitaria: cuando de la
niñez se trata”. Revista Salud mental y comunidad, UNLA, N°2, 2012 (en prensa).

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 67 - 75


Ampliando los márgenes de la clínica. Trayectoria de un Programa de Salud Mental Comunitaria... 73

esta concepción, las intervenciones terapéuticas se con- Por otra parte, si bien se fomentaban alternativas
vertían en posibilitadoras de transformaciones y podían de atención no psicofarmacológicas, (los espacios tera-
incidir en los procesos de estructuración psíquica en péuticos familiares, grupales y vinculares también fue-
momentos tempranos de la vida, generando movimien- ron centrales), en muchos casos fue necesario recurrir a
tos tendientes a lograr una disminución del sufrimiento, la medicación. En los años 2009-2010 en el 36% de los
y un incremento de la potencialidad de pensar y de los niños, niñas y adolescentes recibían psicofármacos. Esta
niveles de organización psíquica (8, 9). De este modo, prescripción lejos de monopolizar la respuesta terapéu-
y situando al psicoanálisis como un campo que no es tica frente al sufrimiento, constituyó una herramienta
ajeno a las condiciones histórico-sociales, era posible al servicio de habilitar la palabra y, por consiguiente,
promover la generación para el sujeto de las condiciones la escucha enmarcada en una estrategia global. El PAC
para una expansión de sus posibilidades psíquicas en el garantizaba la accesibilidad a los medicamentos básicos
enclave de condiciones históricas determinadas, pero a para su atención.
la vez abiertas. En ellas la insistencia de repetición ins- El propósito central del programa fue abordar tempra-
cripta cedía paso a un nuevo reordenamiento de nuevos namente las problemáticas complejas en el medio social
modos de recomposición más o menos estables, en el y familiar donde suceden y, a través de todas las activi-
marco de una perspectiva vital azarosa pero no indeter- dades realizadas en el territorio, favorecer los procesos
minada, arrancando al sujeto entre la oscilación de la de desinstitucionalización así como evitar la internación
angustia y rigidización defensiva (10, 23). psiquiátrica. Sin embargo, no siempre la tarea fue exito-
Pensar desde esta perspectiva psicoanalítica nos per- sa. En los últimos dos años del total de niños atenidos,
mitió desarrollar una práctica concreta, que atravesada tres de ellos debieron ser internados en una institución
por una ética, ampliaba nuestras posibilidades para ela- psiquiátrica. Esta intervención fue entendida como un
borar intervenciones innovadoras en la clínica frente a momento de su proceso terapéutico, y los jóvenes fueron
situaciones complejas. acompañados durante sus breves internaciones por los
Esta ardua labor ha implicado -al decir de Winnico- referentes del equipo a cargo.
tt (27)-, tratar sin psicoanálisis sobre la base de la teoría No objetalizar a un niño y devolverle la palabra,
psicoanalítica. Este autor inglés, que trabajaba con niños superando la lógica manicomial como respuesta a las
y niñas en quienes la falla ambiental desempeñaba un problemas graves en la niñez, conlleva a reflexionar acer-
papel preponderante en la en la falla en el proceso de ca de la índole de la tarea y el posicionamiento frente a
maduración, consideraba que se necesitaban dos clases la misma. No sólo consiste en trascender los muros de la
de tratamientos simultáneos: un manejo especializado y institución monovalente, sino desmontar la persistencia
una terapia intensiva. Resumía, de este modo, la comple- de esa lógica alojada de manera subrepticia en los dife-
jidad de un abordaje que debía incluir el cuidado ambien- rentes entramados institucionales y en las inercias con-
tal en su conjunto entrelazado con la tarea analítica. ceptuales en las que se refugia lo que anonada, lo que
Considerar que se requería para producir un cam- se torna disruptivo o lo que genera malestar, lo que es
bio psíquico de un largo período de trabajo terapéutico desconocido, lo que se torna peligroso.
interpretativo, nos llevó a realizar un convenio con un Escuchar el sufrimiento psíquico de los que habían
programa de extensión de la Facultad de Psicología de padecido profundos traumatismos nos obligó a quienes
la Universidad de Buenos Aires10, para garantizarles el participamos de esta experiencia, a una reflexión y ela-
tratamiento psicoterapéutico individual. Especialmente boración constante, para soportar la tensión producto
el trabajo se enfocó en niños, niñas y adolescentes insti- del contacto con el padecimiento subjetivo y la capaci-
tucionalizados en hogares convivenciales y terapéuticos dad para poder intervenir; sin que tanto sufrimiento nos
a cargo de la Dirección de Niñez del Ministerio de Desa- perturbara excesivamente y anulara nuestra capacidad
rrollo Social de la CABA. En el año 2012, alrededor de de acción, evitando desarrollar defensas que nos distan-
900 niños, niñas y adolescentes se encontraban institu- ciaran o ser insensibles a lo que les ocurría.
cionalizados en la Ciudad. El 10 % fueron atendidos en El desafío consistía en cómo sobrellevar la tensión
el marco de acciones de articulación donde la interven- de la complejidad, sin intentar resolver o dar respuestas
ción terapéutica ocurría en un espacio externo al progra- técnicas rápidas que obedecen -a menudo- más a desem-
ma, resguardándose de este modo su intimidad, al mis- barazarse del problema que a afrontarlo. En ese senti-
mo tiempo que se integraba a la estrategia de cuidados do, en tanto equipo interdisciplinario, debíamos ser los
integrales. Para muchos de ellos y ellas (en su mayoría continentes donde pudieran procesar el sufrimiento, la
fueron mujeres) el espacio psicoterapéutico individual, impotencia y la confrontación, permitiendo la emergen-
sostenido por analistas comprometidos, fue central en cia de las nuevas institucionalidades. Se procuró generar
tanto apertura de posibilidades elaborativas y de trans- una atmosfera tolerable para lo que Winnicott llamaba
formación de su vida. el “surgimiento de gestos”.

10
Programa de Extensión Universitaria de la Facultad de Psicología de la UBA: “Niños y adolescentes privados del cuidado parental: atención psico-
terapéutica e institucional”.Coordinador Prof. Dr. Carlos Tkach.

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74 Barcala, A.; Torricelli, F.

Dos desafíos en la tarea constituían lidiar por un lado veloz y profunda. Esta tendencia creciente, promovida
y despojarse por otro, tanto de actitudes normativas y por la industria farmacéutica, delinea diagnósticos, ges-
adaptativas respecto a qué debe hacer o ser un niño así tiona terapéuticas y sesga las conceptualizaciones de los
como de sentimentalismos. Se trataba de evitar intro- expertos; resignificando hipótesis en función de mer-
misiones innecesarias que obstaculizan el despliegue cantilismos y no de investigaciones rigurosas. En este
natural de la infancia o la adolescencia o intrusiones que proceso de medicalización/medicamentalización (13) en la
promovían la infantilización. Evitar así, la tendencia al Ciudad de Buenos Aires, uno de los grupos vulnerables
control social de niños inquietos o “molestos”, frente al más afectados fueron los niños, niñas y los adolescentes
desconcierto y la impotencia de las respuestas tradicio- con fragilidades subjetivas que se salen de la norma esta-
nales de las instituciones de Salud Mental. blecida para ellos y para quienes se prevé un disciplina-
En lugar de controlar, el programa se encaminó a miento técnico.
conocer, aceptar y soportar la agresión del otro y la pro- El PAC intentó inscribirse dentro de las prácticas que
pia de cada profesional participante como parte del sí se propusieron contribuir a la “ampliación de ciudadanía”
mismo; evitando toda actitud sentimental hacia un niño (18), dado que se construyó en torno a un proyecto de
que no diera cabida al odio o la agresión ya que, tarde o efectivización de derechos y no sólo de declaraciones,
temprano, va seguido de una reacción negativa. favoreciendo la inclusión, el acceso y la equidad en la
Un dispositivo grupal semanal que denominamos de atención en salud, el acceso a la educación, a la partici-
“Elaboraciones compartidas” fue el lugar de encuentro de pación social, base de garantía de derecho.
profesionales de distintas disciplinas y sectores compro- Se constituyó así en una praxis que construyó trayec-
metidos. En ellas se promovía una mirada global respecto torias de trabajo con cada uno de ellos y las situaciones
del niño, niña y adolescente, tomando como punto de de vida complejas que los atravesaban, promoviendo y
partida no sólo lo psicopatológico, sino los determinan- abriendo un campo de transformación a futuro, inten-
tes sociales de la Salud Mental, las capacidades y las posi- tando favorecer el avance y la activación de políticas
bilidades de los niños y niñas. Cada actor involucrado en sociales integradas.
el plan de cuidados de ese niño, articulaba su mirada, su El modo que encontramos de enfrentar la fragmen-
conocimiento en una construcción colectiva que produ- tación, el despojo, la ruptura inherente a condiciones de
cía un nuevo saber y un dispositivo singular. En el año vida con extrema vulnerabilidad social fue desarrollar
2011 se llevaron a cabo 52 encuentros de Elaboraciones la capacidad de innovación, de construcción colectiva
compartidas clínico-comunitarias estratégicas. a partir de una rigurosidad teórico-clínica, para proveer
Este espacio, además de erigirse en un lugar de toma un dispositivo, que asegurase en el tiempo, un cuidado
de decisiones del plan de cuidados asegurando la cohe- integral que enlazara actores e instituciones, y que se
rencia en toda la continuidad del mismo, se proponía articulara con un abordaje clínico.
como un espacio de reflexión y formación profesional. A mediados de año 2012 el equipo del PAC se des-
articuló, finalizando su trayectoria de trabajo y confir-
Conclusiones mando el supuesto acerca de la fragilidad ligada a la
continuidad de las experiencias innovadoras y crea-
Pero tal vez el llamado de la ética, un deseo de tivas, frente a los avances de modelos biologicistas y
autenticidad o simplemente una cierta fidelidad con mercantilistas, cuando no se hayan enmarcadas en un
nuestros pacientes nos invitan a seguir humildemente las sistema de salud integral y en especial en políticas cla-
huellas del pensamiento socrático (porque esa sabiduría ras de Salud Mental.
es fuente de todo pensamiento creativo). Intentamos no A pesar de esto, consideramos importante compar-
esquivar un cierto no saber y reconocer nuestros límites, tir nuestra experiencia respecto a escuchar a los niños
no abandonar a aquellos que se vuelven hacia nosotros; y niñas en un trabajo siempre abierto que invita a la
al contrario, para afirmar que estamos a la escucha de la reflexión constante y profunda frente a la complejidad,
angustia contemporánea (6). y trasmitir nuestros límites y nuestro recorrido acerca de
cómo fuimos entendiendo y alojando las nuevas formas
La trayectoria que atravesó el Programa y los pro- de padecimiento actuales. Si bien no pudimos lograr
fesionales que constituimos el mismo fue pasando por todo lo que hubiéramos deseado, la implementación del
encrucijadas y desafíos constantes que implicaba con- PAC testimonia que aún en un contexto desfavorable,
frontar con saberes, prejuicios, inercias y paradigmas una praxis subjetivante es posible, abriendo posibilida-
encogidos. des para que cada niño, niña y adolescente con vulnera-
En este recorrido debimos enfrentar también la res- bilidad psicosocial pueda imaginar y soñar con la posi-
puesta medicalizante, una amenaza que se ha instalado en bilidad de un futuro ■
la cotidianidad de la vida social y profesional de manera

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 67 - 75


Ampliando los márgenes de la clínica. Trayectoria de un Programa de Salud Mental Comunitaria... 75

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VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 67 - 75


el rescate y la memoria
Lanfranco ciampi y la infancia abandonada y
delincuente
Gustavo Pablo Rossi

Nacido en Italia, Lanfranco Ciampi se graduó como desarticulados. Como rasgo de época, la yuxtaposición del
Médico en Roma en 1913. Trabajó entre 1905 y 1919 en el niño abandonado, delincuente, “deficiente” o “alienado”,
Instituto Médicopedagógico orientado por el célebre Sante terminaría encerrando indiscriminadamente a quienes
De Sanctis, quien en la primera década del siglo bautizó y quedaban por fuera de la calle o la escuela(4).
describió la “Demencia precocísima” (precursora de lo que En lo particular de Ciampi, su obra, “respetuosa del
luego se delineó en las nosografías como psicosis infantiles). substractum orgánico, incluyó el estudio asistemático de
Al llegar a Buenos Aires en 1920, funda un instituto la psicología” (1), en un intento de lectura alternativa al
similar al que su maestro dirigía en Italia, aunque la obra sostén anatomopatológico propio de la neurología, de
de Ciampi no será conocida por una dedicación especial la cual buscaba diferenciar la práctica psiquiátrica. Ni
hacia aquel cuadro de alienación infantil. Según la notable “psicologismo absoluto”, ni “somatismo absoluto”, diría (5),
investigación histórica realizada por Antonio Gentile (1, 2), aunque ha sido considerado un “biologista” según algunos
Ciampi llegó a Rosario contratado en 1922 “para organizar estudios. En diálogo con los desarrollos psiquiátricos, se
una escuela para niños ‘retardados’ y se convirtió en el pregunta si “¿son así estos niños, por una tendencia biológica
nombre central de la primera psiquiatría rosarina”(2). desenfrenada e irrefrenable, o porque un factor patológico
También lo será para la psiquiatría infantil en Argentina. que los sorprendió en la primera infancia, los determinó
Es designado jefe del Laboratorio de Psicopatología de la a asumir el comportamiento de inadaptabilidad?”. Con
Facultad de Medicina de Rosario y en 1923 inauguró allí Gonzalo Bosch, fundó en 1930 el Comité Regional de la
la Cátedra que fuera orgullosamente calificada por Ciampi Liga Argentina de Higiene Mental. Entre sus méritos, puede
como la “primera en el campo universitario del mundo” ligarse a esto la promoción de “una nueva ideología sobre
en Neuropsiquiatría infantil. Será director del Hospital la locura dirigida a impactar en la cultura ciudadana”.
de Alienados de Rosario y hacia 1930 organizó en Buenos Al no ser un “estigma inmodificable” (1), recurrirá a la
Aires un Instituto Neuropsiquiátrico para niños, que años sociedad en su conjunto para la recuperación del paciente.
después dirigiría Carolina Tobar García. Su Neuropsiquiatría infantil planteaba “disociar deficiencia
Este interesante texto, poco conocido, tiene la mental y trastorno moral en la infancia” (1), y en esa
particularidad de abordar al menor que “se hospeda en propuesta se pondera el uso de ideas psicoanalíticas, con
las instituciones del Patronato”, pudiendo leerse tanto las su lectura de Freud, a quien apelaría también como un
tendencias médico-psicológicas y educativas en pugna en recurso de autoridad. Tanto Freud como De Sanctis son en
esos momentos, como el marco legal y de preocupación tal sentido referencias en esta charla. Igualmente, como
social que intentaba “solucionar” la problemática de muestra de la heterogeneidad de los aportes que tomaba
la delincuencia infantil en nuestro país. En términos para su conceptualización, leemos que apela a la “psicología
políticos, desde el umbral de la conocida Década infame, la aplicada”, como la rama “más fructífera de la psicología
organización en Buenos Aires de la Primer Conferencia sobre experimental”, mientras considera a la educación como
la Infancia Abandonada y Delincuente fue considerado un un arte, sin “rigorismo científico”. En esas líneas, Ciampi
“hito de institucionalidad” que expresa la perspectiva con considera que aunque estos sujetos aparezcan “al margen
que la clase dominante propone una extensa intervención de la sociedad”, por su edad están en “vías de formación”,
de distintas disciplinas sobre esa infancia. En cinco días, en sin un “determinismo biológico ya fijo”. Es encomiable el
que participan otros referentes para cuestiones de infancia proyecto de diferenciar la clínica del adulto respecto de las
(como Telma Reca, C. de Arenaza y Jorge Coll), desde el problemáticas psicopatológicas de aparición en la infancia.
gobierno se alienta tanto la formulación de legislación Ubicándose como promotor de su tarea en este ámbito,
acotada al “menor”, como la delimitación de vías del Ciampi afirma que al lado del “psicólogo especializado no
internamiento, estudio y control “por parte de asistentes puede faltar un médico que se dedica a la neuropsiquiatría
sociales, psiquiatras y pedagogos” (3). Cabe desprender infantil”. Y en consonancia con el positivismo de sus
de las exposiciones que mientras se mantienen políticas pares, entre oscilaciones terminará tomando partido por
anteriores en el tema, se vislumbran diferencias entre la su maestro al diferenciar la delincuencia de adolescentes
perspectiva de la Sociedad de Beneficencia y el Patronato de y de niños, para decir que ésta es “casi toda de origen
la Infancia de la Capital. En el contexto de un movimiento patológico y clínicamente bien diferenciable”. Desde ese rol
que implicó la construcción de las “anormalidades” de especialista, sintetiza para finalizar que el problema de
infantiles, aparecen en esos textos también los aportes la infancia anormal y delincuente es “jurídico, pedagógico
diversificados, provenientes de múltiples estrategias y y social” pero también “eminentemente médico”.
ámbitos disciplinares, con intereses a veces contrapuestos o

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 76 - 76


Primera Conferencia Nacional sobre infancia
abandonada y delincuente
Colonia Hogar Ricardo Gutiérrez, Buenos Aires

PRIMERA CONFERENCIA NACIONAL circunstancias mesológicas agigantaron hasta encauzarlos


Imprenta Colonia Hogar R. Gutiérrez, Buenos Aires, 1933. hacia una vía, la vía del vicio y del crimen. Son tales, en
fin, porque un retardo de desarrollo cerebral congénito o
TERCERA SESIÓN, tema: “Ficha psico-pedagógica; estu- post-natal, o bien una imperfecta arquitectura debilitaron
dio de la personalidad normal y sus desviaciones (examen de su potencialidad intelectual hasta no poder dar razón de
la que se aplica en la Colonia Hogar “Ricardo Gutiérrez”)”. las consecuencias de los propios actos.
Dr. Lanfranco Ciampi. -Señoras, Señores: Hace más de Aunque valdría la pena profundizar el estudio del
10 años en una visita a una gran Colonia para menores, menor, si pudiéramos aclarar esas obscuridades etiopato-
pude observar niños de 4 a 7 años, sobre los que pesaba genéticas, hay motivos todavía más apremiantes para la
únicamente la desdicha de su orfandad o las secuelas de práctica educativa que nos estimulan a ello.
una afección cerebral acaecida en sus primeros años, que No nos olvidemos que estamos en presencia de
los desvió de la senda normal; confundidos, en e1 mismo sujetos, que no obstante la tierna edad, aparecen ya al
ambiente, bajo el mismo techo, bajo la misma custodia margen de la sociedad o han ya roto las cadenas que las
con otros tantos niños, mayores en edad y veteranos en leyes forjaron o que asientan su hogar en la calle, porque
el vicio. Nunca, como en aquella visita sentí la imperiosa hogar no tienen o a éste prefieren aquélla; sujetos, que si
necesidad de seleccionar metódica y científicamente en hoy representan una molestia para la convivencia social,
las diversas categorías, aquellos seres para evitar contagio mañana podrán ser un peligro para ella; sujetos en vía de
y para canalizar hacia orientaciones educativas diferen- formación y por lo tanto sin un determinismo biológico
tes los diversos tipos. Nunca, como en aquella visita, he ya fijo, pero sí menesterosos, en razón de la misma época
experimentado el fracaso a que fatalmente llegan las ins- evolutiva que atraviesan, de quien los favorezca a siste-
tituciones de pedagogía enmendativa y correctiva, si no mar armónicamente las actividades que derivan de sus
están fundamentadas por el estudio individual de cada tendencias instintivas primarias, secundarias, terciarias
asilado. Por fortuna, sé que más tarde ese estudio se ha y a desarrollar los frenos que nacen de los hábitos o de
realizado en aquella Colonia, y que según el resultado de las voliciones, a fin de realizar las experiencias antiguas,
este, se han organizado reparticiones educacionales diver- recientes y actuales, en un comportamiento tal que sin-
sas correspondientes a las necesidades de cada sujeto. tonice con el comportamiento de los demás.
Aprovecho la oportunidad para felicitar a quien más Porque, señores, no otra cosa pedimos a las institu-
contribuyó a ello, el Dr. Jorge Coll, a quien también debo ciones para menores que no sea su adaptación social.
el honor de ocupar hoy este asiento para hablaros sobre Ahora bien, para alcanzar esa alta finalidad -la adap-
la ficha biográfica. tación y utilización social- no basta el arte, esto es la edu-
Entiendo que la finalidad de mi disertación no es ya la cación, pues se necesita también la ciencia; aquella podrá
de ofrecer un nuevo tipo de boletín, sino la de ilustrar la dar la forma que más se acerca a los deseos del artista, pero
necesidad del mismo en los establecimientos para menores a condición de que éste no ignore los obstáculos que la
y orientar sobre su aplicación. En todos los campos de la materia levanta y las resistencias que la misma despierta.
actividad humana asistimos hoy día a la selección del más Arte y ciencia hoy se reclaman para que una institución dé
apto: así en los grandes establecimientos industriales, en los frutos que la sociedad confiada, espera: el dilettantis-
donde el obrero que ingresa, se valoriza en el laboratorio mo, el sentimentalismo, el intuicionismo educativo han
psicológico según sus aptitudes; en la aviación; en los ofi- desaparecido por completo allí, donde penetró el rigoris-
cios de tráfico, etc., y la experiencia ha demostrado las ven- mo científico. Si conocer al niño en todas sus capacidades,
tajas incalculables que derivan de la utilización del tecnicis- sus anomalías, sus insuficiencias no es educar, para educar
mo psicológico, tan adelantado en estos últimos años. ese conocimiento es indispensable.
Siendo así, todos estaremos concordes en la necesidad ¿Pero existe una ciencia que tenga por objeto conocer
del estudio de la personalidad del menor, que se hospeda todas las posibilidades de la personalidad humana y por
en las instituciones del Patronato. No es ya sólo por una consiguiente de preveer tanto el éxito de los jóvenes en
razón de puro sabor científico, cual podría ser la de apagar determinados oficios, por ej.: la música, la pintura, el tra-
una santa y laudable curiosidad, que responde estos inte- bajo industrial, etc., como el equilibrio mental, la morali-
rrogantes: ¿son así estos niños, por una tendencia biológica dad de sus costumbres, y en definitiva, su futuro destino?
desenfrenada e irrefrenable, o porque un factor patológico Si prestamos atención a los entendidos tenemos que
que los sorprendió en la primera infancia, los determinó contestar afirmativamente. Pues la psicología aplicada
a asumir el comportamiento de inadaptabilidad? o bien, -así se llama la rama más novedosa, más reciente y más
son tales por genéricas disposiciones congénitas, que las fructífera de la psicología experimental- nos señala con

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 77 - 80


78 Ciampi, Lanfranco

sus principales disciplinas -psicología diferencial, psi- en estos casos, urge el estudio de esas personalidades,
cología patológica, psicología aplicada a la ciencia de sea para liberar a los demás del posible contagio, sea por
la educación, a la ciencia del trabajo, a la criminología, necesitar ellos mismos un establecimiento y un régimen
etc.- los derroteros a seguir para determinar dentro de que obstaculice el ulterior desenvolvimiento de las ten-
ciertos límites, la prevedibilidad del pensamiento y de dencias nativas dominadoras.
las acciones del individuo. Hubiera omitido esta larga exposición si no mediara
Pero, aparte de los incrédulos que sonreirán de estas la circunstancia de que toda una moderna corriente de
conclusiones y a los cuales aconsejo leer detenidamente educadores, en homenaje a conceptos o preconceptos,
las fatigosas investigaciones que fundamentan aquéllas, diría, de orden filosóficos, niegan esa legitimidad. Sos-
hay que preguntarse si el comportamiento puede preverse tienen en efecto que “los educadores no son químicos
dentro de ciertos límites, ¿será posible también influen- o farmacéuticos de la virtud, que la educación no es
ciarlo, desviarlo, canalizarlo? Si así no fuese, vano seria el influenciada por la acción de los educadores y que no
trabajo de investigación, inútil el esfuerzo educativo, inne- es una producción de otros, que están fuera de nosotros,
cesaria o casi, la preocupación para los establecimientos. mas es autonomía, es autoformación. Concebir la edu-
(...) cación como formación de hábitos, como algo que se
En efecto, si el carácter, factor primordial del compor- conquista a pedacitos, sería un contrasentido porque el
tamiento, no es algo de inmutable, de fijo, de determinís- hábito no es la vida del espíritu; lo que es hábito, no es
tico, si no es un preformismo, mas es algo de plástico y más vida. Habría que abatir el ídolo o mito de la heren-
mutable, como dice Gentelli, es una función autoplástica, cia o del ambiente y por lo tanto proclamar la inutilidad
como prefiere Freud, y si su sistematización es una con- de las investigaciones, prácticas y reglas pedagógicas, de
quista individual, que se efectúa poco a poco, por pasajes los cuadros fisiopsíquicos, de los datos psicométricos, de
graduables desde el puro temperamento hacia modifica- los antecedentes atávicos, etc.” Como se ve, esas objecio-
ciones más o menos notables o mejor, como piensa De nes resultarían demoledoras para todo lo que hemos ido
Sanctis, mediante correcciones graduales de las realizacio- sosteniendo, si se basaran sobre fundamentos sólidos, lo
nes temperamentales, hasta llegar a una serie de hábitos que no ocurre, según creo.
genotípicos de adaptación; si todo eso ocurre -y ocurre En efecto: ¿cómo es posible negar la influencia y
porque la ciencia lo ha demostrado- debemos abandonar la existencia misma de factores externos en el proceso
las visiones pesimistas del determinismo biológico y acep- educativo? Admitimos que el individuo está formán-
tar la concepción optimista (Gemelli). Podemos entonces dose perennemente y que a cada instante que pasa, se
con el entusiasmo que esa conclusión despierta, mirar al forma nuevamente. ¿Esta contingencia puede tal vez
porvenir de esos niños y olvidar su pasado. anular la influencia externa? ¿No sería mejor decir que
Pero, ¿cómo dirigir esa formación, cómo provocar la influencia de los factores exteriores contribuye a esas
esas modificaciones, esas correcciones graduales de las transformaciones interioras graduales, de cada instante?
realizaciones temperamentales, de que hemos hablado? ¿Si la vida es una continua transformación de almas y
Para ello, hay que descubrir ante todo las orientacio- compenetración de conciencias entre sujetos que viven
nes tendenciales, hallar las disposiciones, valuar las ener- juntos -como dicen esos autores-, no admiten ellos
gías de la vida instintiva, evidenciar el tipo temperamen- mismos la influencia entre educadores y educandos?
tal y constitucional y después basándose en los resultados ¿Cómo transfundir almas, y compenetrar conciencias
de este estudio hay que provocar mediante estímulos y difundir a sí mismo en los otros, si uno no accionara
oportunos en un ambiente adecuado, aquellas reacciones sobre el otro?
que facilitan la acentuación de ésta o aquella tendencia, Admitimos también nosotros, como los autores men-
o la derivación de otras, y la sublimación de terceras, de cionados, que cada sujeto representa una posibilidad de
manera que constituidos nuevos hábitos, organizados desarrollos infinitamente variados, pero esto no significa
nuevos y más poderosos frenos, se vayan gradualmente abolir la acción de la herencia ni la fuerza del ambiente,
estableciendo y fijando nuevos elementos, indispensables pues esa posibilidad de desarrollos diversos responde a
pero suficientes para la determinación de un genotipo la diversidad de tendencias, que llevamos al nacer y que
que sintonice con el ambiente; esto es, se vayan paulati- están, como se ha dicho, orientadas en varias direcciones.
namente realizando esas graduales conquistas que llevan Ahora; ¿por qué en homenaje al principio de la auto-
a la formación del carácter y de aquí a la organización de formación, de la autoeducación, renunciar a las investi-
la moralidad que es una componente del carácter mis- gaciones que nos pueden hacer descubrir esas tenden-
mo. Estos son los criterios científicos que fundamentan la cias, esas direcciones, esas orientaciones, en una palabra
posibilidad de alcanzar los propósitos que ambicionamos, el biotipo individual Los dos conceptos no son antitéti-
de la adaptación social del menor y al mismo tiempo que cos; tan es así que esos mismos autores dicen que a cada
nos demuestran la necesidad de conocer profundamente instante se verifica en el sujeto una corrección; que el
sus manifestaciones genotípicas. ambiente social es un factor en la educación general, que
Claro está que en este momento no me intereso por la influencia externa es capaz de poner en movimiento
los casos excepcionales, en que la potencialidad del las espontáneas fuerzas del espíritu, que educar es vivir
genotipo, desviado por el gravamen hereditario o mor- con el educando, es suscitar sus energías, y despertar su
boso, dirige determinísticamente el porvenir: son casos humanidad. Como se ve, las objeciones reposan sobre
especiales y por fortuna no muy numerosos cuya perso- un juego de palabras, sobre significaciones especiales,
nalidad dominada por la acentuación nativa de una o atribuidas a éstas.
más tendencias, resiste a cualquier otra conquista que Pero: se me preguntará: ¿Cómo poder llegar al cono-
contraste con aquella o que no sea directa o indirecta- cimiento completo de la personalidad, del niño? Entra-
mente ligada a la satisfacción de la misma. Pero también mos así en el terreno de los métodos. Lejos me lleva-

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Primera Conferencia Nacional sobre infancia abandonada y delincuente... 79

ría una exposición detallada, la que por otra parte sería ga a su disposición un local suficiente, llámese Centro de
inoportuna en este momento. diferenciación como quieren algunos, o Clínica psicoló-
Me limitaré a recordar que los procedimientos psi- gica, como profieren otros, o Pabellón de observación,
cológicos al respecto son múltiples y que varían según como aconsejan unos terceros, cerca de la sede central
la finalidad que se persigue. No hace mucho, hubo una del Palronalo y de los Tribunales de menores, en donde
infatuación para el procedimiento de los reactivos men- el niño pueda ser estudiado lo más precoz y completa-
tales o testamentales o escalas métricas de la inteligen- mente posible. Pensamos también que en esa institución,
cia. Nosotros mismos que fuimos los primeros aquí en al lado, si se quiere, del psicólogo especializado no pue-
hablar de ellos y experimentarlos, les dedicamos varios de faltar un médico que se dedica a la neuropsiquiatría
trabajos. Hoy, si bien el método se ha enriquecido nota- infantil. Sé, ya que esa propuesta no suena agradable-
blemente y se ha universalizado y hasta se lo ha confiado mente a los oídos de muchos, quizás también de algunos
a manos inexpertas de los maestros, ha perdido saliendo de los que me escuchan, pero me basta recordar lo que
del laboratorio, todo su rigor científico. El examen de está pasando en otros países, especialmente Norte Amé-
la capacidad intelectual propiamente dicha asume par- rica, en donde la presencia del psicólogo profesionalista
ticular importancia, especialmente si se toma en cuen- en el laboratorio para investigaciones sobre menores,
ta la opinión de numerosísimos autores, para los cuales que antes parecía suficiente, hoy día no satisface más las
hay una correlación estrecha entre insuficiencia mental exigencias tanto de los educadores como de los jueces,
y criminalidad infanto-juvenil. Entre los otros métodos los que reclaman cada vez con mayor insistencia la cola-
recordaremos: el método fenomenológico (objetivación boración del especialista en Psiquiatría Infantil.
somática de las disposiciones psico-físicas; behavioris- Ha llegado el momento, señores, de observar lo que se
mo; met. de los interrogatorios, etc.); el método analí- practica al respecto en los establecimientos del Patronato
tico (estudio de las diversas funciones psíquicas, perfiles de Menores. Ante todo, y genéricamente hablando, dire-
psíquicos, reflejos psicogalvánicos, etc.); el método tipo- mos que el sistema de tipo único de ficha para todas las
lógico que en estos últimos años va adquiriendo día tras instituciones, representa el desideratum, PORQUE sobre-
día más importancia; el método psicográfico (psicografía entiende nomenclatura univoca, criterios de valuación
y psicogramas); el método psicoanalítico, que ofrece la idénticos Y procedimientos similares y de aquí una cla-
posibilidad de sondear proficuamente las obscuridades sificación común: es, en una palabra, un mismo idioma
del subconsciente, e indicando los complejos más escon- que se utiliza en las diversas reparticiones, circunstancia
didos y que de la patología ha invadido el campo de la esta que trae aparejados incalculables beneficios, entre
pedagogía y de la criminología. Finalmente, el método los cuales la posibilidad de elaborar estadísticamente los
de los boletines biográficos, que presenta la ventaja sobre datos. Ahora, si nos detuviéramos a analizar el boletín
los otros de la mayor simplicidad y practicidad. con un rigorismo de laboratorista y lo juzgáramos según
(...) la metodología y el tecnicismo moderno, tendríamos
Me parece oportuno hacer mención de aquellos niños que concluir que esa ficha no responde por completo a
que después de un desarrollo físico y psíquico normal, muy los criterios rígidos del método experimental.
a menudo sin antecedentes hereditarios de ningún géne- Pero hay que tomar en cuenta la circunstancia de que
ro, a raíz de una enfermedad -la encefalitis letárgica-, sin el Patronato Nacional de Menores no dispone todavía de
decaer en su capacidad intelectual, van presentando tras- un laboratorio psicológico ni de psicólogos profesionales,
tornos únicamente en el comportamiento, los que se agra- como los hay por ejemplo en Norte América, y que por
van con el tiempo hasta llegar a aquel estado que, en cola- falta de recursos no ha podido organizar aún un Centro
boración con el Dr. Ameghino, bautizamos en 1927 con el de observación o una clínica especializada, en donde pue-
nombre de atrofia ética; niños, que del hospital pasan al dan realizarse las investigaciones psicopatológicas.
reformatorio, de aquí vuelven al hogar, de donde pronto En esas condiciones, el Presidente del Patronato,
pasan al tribunal, que, si ignora las especiales condiciones, cuya capacidad todos conocemos, ha tenido que elegir
los condena, como ocurrió varias veces en otros países, un procedimiento que se alejara lo menos posible de los
y si en conocimiento los devuelve a un establecimiento cánones científicos y al mismo tiempo se acercara lo más
para alienados, como pude afortunadamente constatar en posible al alcance cultural del personal de que disponía.
dos casos, en nuestro país. De lo que brevemente acabo de Siguiendo ese camino, para poner en claro el gravamen
poner en relieve, se desprende que es nuestra opinión que hereditario que eventualmente pesa sobre la personalidad
el boletín biográfico, para que responda al objeto que de del menor y averiguar sus anteceden los personales, apar-
su aplicación esperamos, debe satisfacer particulares con- te de recoger las informaciones policiales, muy a menudo
diciones y precisamente que el estudio se dirija a toda la insuficientes, se dirige cuando es posible, directamente
personalidad del niño, haciendo resaltar las características por intermedio del personal ya preparado a tal objeto, a
físicas, fisiológicas, psíquicas, y comportamentales; que se la familia y al ambiente y, cuando por la distancia esto no
individualicen los posibles factores constitucionales que puede efectuarse, busca de obtener las noticias mediante
representan el substratum de las desviaciones y al mismo un formulario que envía a las autoridades, a las institucio-
tiempo, los elementos realizadores que las actualizaron, nes y a toda persona bien responsable de la localidad.
que en fin, descubra las aptitudes -latentes o no-, para la Conocido así el niño por informaciones ajenas, se
oportuna orientación profesional. lo quiere conocer por medios propios. Así interviene el
Estos resultados no podrán alcanzarse si no a condi- médico que consigna en el Boletín los resultados de su
ción de que la o las personas encargadas de esa obra sean examen clínico con referencias especiales a las eventuali-
técnicos y dispongan de los medios que por otra parte son dades sexuales; y más tarde el Director del establecimiento
bien molestos, necesarios para la búsqueda individual. fija en la ficha misma las características psicológicas tanto
Es nuestra opinión que el Patronato de menores ten- de la esfera intelectual como de la afectivo-volitiva.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 77 - 80


80 Ciampi, Lanfranco

Colaboran con el Director en esta difícil tarea, los tengan lugar investigaciones finas de orden psicológico,
enseñantes, los educadores, los jefes de talleres, los vocacional, constitucional, pedagógico y psiquiátrico.
maestros de educación física, cada uno de los cuales, He terminado, pero antes de agradecer a Uds. la gen-
después de un tiempo prudencial que está en contacto tileza de haberme seguido en mi larga exposición, me
con el menor, debe llenar un módulo especial, en donde complace hacer llegar a los organizadores de esta confe-
relata en forma analítica las características sobresalientes rencia, la participación entusiasta por la comunidad de
del niño. Claro está que el Director utiliza en su infor- sentimientos y propósitos, de la más joven de las facul-
me las anotaciones de sus colaboradores y cuando estas tades médicas argentinos, la de Rosario.
son contradictorias, interviene más detenidamente en la Tal vez porque joven, palpita por todos los proble-
observación de manera de destruir toda duda e iluminar mas médico-sociales que agitan el ambiente, se entu-
así sobre la realidad a quien había caído en el error. siasma por disciplinas nuevas, cuya importancia más
Termina el estudio del menor con una clasificación que demostrada es prevista y vive en consonancia con
que se basa sobre el criterio de su adaptación al ambiente las necesidades de la vida actual. Nuestra Facultad ha
y con otra que utiliza como criterio diferencial prevalen- respondido solícita, al llamado de Uds., porque desde
te las condiciones de su vida afectivo-volitiva. Con sano tiempo atrás y precisamente desde su creación tiene la
discernimiento, la Presidencia del Patronato Nacional de mirada fija en el problema que os preocupa. Vuestras
Menores ha puesto bien en relieve los dos puntos funda- inquietudes para la niñez que ha roto el ritmo de desa-
mentales que más interesan en esos establecimientos: rrollo entre las diversas estructuras psíquicas, fueron sus
1. Adaptabilidad social que, como hemos dicho, inquietudes, cuando hace 12 años convencida que la
representa el objeto perseguido y 2. el estado de segmen- medicina no puede faltar allí donde se traspasa la fronte-
to afectivo-volitivo, que obstaculiza si trastornado, esa ra de la normalidad para encaminarse más allá, en terri-
misma adaptabilidad. torios obscuros, extraños a la salud completa del espíritu
La seriedad de propósitos en la compilación de la y al equilibrio de los actos, creó un Instituto, que es una
ficha se resume también del hecho que se han previsto clínica destinada únicamente a los niños mentalmente
de antemano los errores en que pueden incurrir quienes enfermos: precisamente la clínica de Neuropsiquiatría
la redactan: a tal efecto se ha destinado una parte para infantil que fue la primera en el campo universitario del
las eventuales rectificaciones. mundo y de donde salen los jóvenes médicos ya capaci-
Quiero a este respecto recordar que hoy, también en tados para desplegar las actividades convenientes a los
las clínicas psiquiátricas se emite un así llamado diag- propósitos que nos animan.
nóstico provisorio, que más tarde según la evolución de Señores, de lo dicho pueden Uds. comprender el inte-
la enfermedad, puede ser confirmado o rectificado. rés que experimenta la Facultad que represento y el Ins-
En conclusión, señores, el boletín biográfico en uso tituto de Psiquiatría Infantil de Rosario, en cuyo nom-
en los establecimientos del Patronato de Menores, por su bre y como Director del mismo también os hablo. Para
simplicidad, que no está en riña con la técnica psicológi- nuestra facultad la función universitaria no se li¬mita
ca-médica, es aconsejable, hasta tanto no se disponga de ya a formar profesionales y a investigar, sino también
laboratorios del tipo de los que poseen las instituciones a colabo¬rar en la resolución de todos los problemas
similares más adelantadas. sociales con ella relacio¬nados. Ahora bien, si el proble-
En efecto: ¿cómo pedir un perfil psicológico si fal- ma de la infancia anormal y delincuente es un problema
ta el psicólogo que sepa seriamente realizarlo? ¿Cómo jurídico, pedagógico y social, es también un problema
pedir un estudio minucioso del menor desde el punto eminentemente médico. Porque, señores, —os diré con
de vista constitucionalístico, si no se encuentra en el las palabras del maestro más autorizado en la disciplina
establecimiento quien sepa efectuarlo? ¿Cómo pedir que he mencionado, S. de Sanctis— la llamada delin-
una investigación psicopatológica fina, si la presencia cuencia de los niños, no de los adolescentes, es casi toda
del especialista de psiquiatría infantil es todavía UN de origen patológico y clínicamente bien diferenciable.
sueño?, en fin, ¿cómo pedir un examen vocacional que Si es así, como lo confirman Wood, Spillmann, Roubino-
tanta falta hace en establecimientos de educación y vitch, Paul Boncour, Heuyer, Badonnel, Drouet, Hamel,
reeducación para orientar con seguridad las aptitudes etc., para que podamos llegar a estar orgullosos de nues-
profesionales del menor, sabiendo que un error en la tras instituciones, hay que destinar aquí un puesto de
elección de un oficio pueda resultar fatal para su porve- honor a la psiquiatría infantil, la que parece hoy más que
nir, si el técnico no puede aún figurar entre el personal nunca, dispuesta a aceptar en lo que se refiere al niño
de la institución? anormal y delincuente, las palabras de Zarathustra, que
Estos son los motivos que me inhiben y creo han yo me permito repetir a Uds.: ENFERMO TENÉIS QUE
inhibido en su oportunidad también al señor Presidente, DECIR Y NO PERVERSO.
a prospectar un tipo de ficha más complejo, en donde He dicho ■

Referencias bibliográficas
1. Gentile, A.; “Ensayos históricos sobre psicoanálisis y psico- 4. Rossi, G. “El clima de época en la anormalidad infantil: defi-
logía”, Rosario, Ed. Fundación Ross, 2003. cientes-abandonados-vagos-delincuentes, 1880-1930”; Temas
2. Gentile, A.; “El nacimiento de a psiquiatría en Rosario”, Temas de Historia de la Psiquiatría Argentina, 28, Bs. As., 2009.
de Historia de la Psiquiatra Argentina, 5, Bs. As., 1998. 5. Ciampi, L. (1929) “La organización de la enseñanza psiquiá-
3. Elías, M.F. “Las políticas para la infancia argentina a partir de trica en la Facultad de C.Médicas de Rosario”. Boletín del
1930. Ciudadanía y clase social, centralidad estatal, administra- Instituto Psiquiátrico, I, 13-21.
ción del conflicto.” En: www.catedras.fsoc.uba.ar

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V ERTE X
107
REVISTA ARGENTINA DE PSIQUIATRIA

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Solomonoff, M. Suárez Richards, I.Vegh, H. Vezzetti, P. Zöpke AUSTRIA: P. Berner.
BÉLGICA: J. Mendlewicz. BRASIL: J. Forbes, J. Mari. CANADÁ: B. Dubrovsky. CHILE:
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www.editorialpolemos.com.ar y promover el intercambio y la reflexión acerca de la manera en que dichos conocimientos
modifican el corpus teórico en que se basa la práctica clínica de los profesionales de dicho conjunto
En Europa: Correspondencia disciplinario.
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Marisa G. Henry * Vertex, Revista Argentina de Psiquiatría, es una publicación de Polemos, Sociedad Anónima.
marisaghenry@gmail.com
Impreso en: Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio, sin previo consentimiento de su
Sol Print SRL, Editor Responsable. Los artículos firmados y las opiniones vertidas en entrevistas no representan
Araoz de Lamadrid 1920, Avellaneda necesariamente la opinión de la revista y son de exclusiva responsabilidad de sus autores.
Volumen XXIV - No 107 - ENERO - FEBRERO 2013

SUMARIO REVISTA DE EXPERIENCIAS CLINICAS Y NEUROCIENCIAS


• Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica
o solo una locura compartida?
Pamela Fuentes, Demián Emanuel Rodante pág. 5
• Asociación entre evento coronario y factores
de riesgo psicosociales: agotamiento vital,
ansiedad e ira en una población de Argentina.
Estudio de correlación entre factores de riesgo
José Bonet, Mariana Suárez-Bagnasco, Soraya Kerbage,
María Fernanda Bonet, Branco Mautner pág. 11

DOSSIER
Escenarios extrahospitalarios
en Salud Mental Infantojuvenil:
VERTEX
un panorama de experiencias en el área metropolitana pág. 18
Revista Argentina de
• Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia
Psiquiatría
Gustavo Pablo Rossi pág. 21
Aparición • Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres
Bimestral como autores y actores de su propio devenir
Ricardo Gorodisch, Sandra Nofal, María Gabriela Böhmer,
Indizada en el Valeria Canale, Gabriela Elizondo pág. 37
acopio bibliográfico • Redes y puertas en Salud Mental Comunitaria
“Literatura en un Centro de Salud y Acción Comunitaria
Latinoamericana en (CeSAC N0 24) del sur profundo de la CABA
Ciencias de la Marcela Corin pág. 47
Salud” (LILACS) y • "Deshechos". Políticas públicas y exclusión.
MEDLINE. Sus efectos en la constitución subjetiva
Aída Perugino pág. 55
Para consultar • Espacio Abierto de la Asociación Civil La Casona
listado completo de los Barriletes. Programa de apoyo a jóvenes
de números anteriores: en procesos de externación o egreso institucional
www.editorialpolemos.com.ar
y en sus recorridos de inclusión social
Juan José Costa, Juan Pablo Mattarucco pág. 60
• Ampliando los márgenes de la clínica.
Trayectoria de un Programa de Salud Mental Comunitaria
para niños, niñas y adolescentes desde una
Ilustración de tapa
perspectiva de derechos en la Ciudad de Buenos Aires
Alejandro Barcala, Flavia Torricelli pág. 67
Artista: Verónica Rodríguez
Obra: "Tintas y acrílico sobre papel"
EL RESCATE Y LA MEMORIA
• Lanfranco Ciampi y la infancia abandonada
1 x 1.50 m
http://www.flickr.com/photos/veronica/ y delincuente
Gustavo Rossi pág. 76
Obra donada al Hospital Municipal • Primera Conferencia Nacional sobre
“Doctor Raúl Caccavo” Coronel Suárez infancia abandonada y delincuente
Lanfranco Ciampi pág. 77
V ERTE X REVISTA ARGENTINA DE PSIQUIATRIA
107

M
EDITORIAL ucho se ha insistido en los últimos años sobre la necesidad de que
el periodismo colabore con la prevención del suicidio. Sin embargo,
siguen produciéndose publicaciones en los medios de información
masivos que ignoran las más elementales normas indicadas en
ese tema. Ejemplo de ello fue la aparición, el 7 de marzo de 2013,
en la portada del diario Muy de Buenos Aires, de la noticia, pro-
fusamente acompañada de fotografías, de los últimos momentos
de una mujer que se arrojó a las cataratas del Iguazú. En páginas interiores de ese medio
se informa del trágico suceso de la manera menos indicada para comunicarlo, violando
muchas de las recomendaciones que se han hecho, dirigidas a periodistas y responsables
de los mass-media. Minutos después, cualquiera podía ver en Youtube la filmación de la
escena que un diario digital de la provincia de Misiones había subido a la web.
La inmediata intervención sobre los medios de prensa, con un comunicado instructivo y
preventivo, de la Lic. María Matilde Massa, Directora de Salud Mental y Adicciones del
Ministerio de Salud de la Nación, detuvo inmediatamente la difusión de esa noticia en
otros medios.
Este acontecimiento nos vuelve a recordar que es urgente e imprescindible que todos los
profesionales de la información se ajusten a los lineamientos aconsejados en el folleto:
“Prevención del suicidio. Un instrumento para profesionales de los medios de comunica-
ción”. Ese documento disponible en la web, sintético pero completo, fue preparado como
parte de la iniciativa mundial de la OMS para la prevención del suicidio y es parte de una
serie de instrumentos dirigidos a grupos sociales y profesionales específicos particularmen-
te relevantes para la prevención de ese fenómeno.
Allí se aconseja, entre otras numerosas indicaciones científicamente sustentadas, que an-
tes de publicar las noticias de ese tipo se debe trabajar estrechamente con las autoridades
de la salud en la presentación de los hechos; no referirse al suicidio como sinónimo de
éxito, salida, opción o solución; presentar los hechos bajo la forma de notas breves en
las páginas interiores del diario sin fotografías ni notas suicidas, limitándose a los datos
relevantes indispensables sin sensacionalismo y sin mencionar el método de autolisis,
y nunca en la primera o la última página; resaltar las posibilidades de tener conductas
alternativas al suicidio (a propósito de lo que se informa aprovechar la oportunidad para
recordar a los lectores que ante ideas de ese tipo se puede y se debe hablar con la familia
y amigos, con compañeros de trabajo, recurrir a ayuda especializada, etc.), en el mismo
sentido se pueden acompañar recuadros o comentarios proporcionando información sobre
líneas de ayuda y recursos comunitarios, indicadores de riesgo y señales de advertencia.
En el caso de la radio y la televisión debe comunicarlo el locutor o presentador, en los
términos anteriormente recomendados, sin imágenes en el segundo caso. El cuidado de no
traumatizar a la familia con inútiles exposiciones mediáticas debe ser extremo y la opi-
nión de allegados, vecinos o curiosos debe eliminarse completamente ya que no se puede
saber de antemano qué dirán ante la cámara o el micrófono.
La prevención del suicidio es una tarea de todos. Toda la comunidad está comprometida
en ello. Sería, por lo tanto, de gran importancia redoblar los esfuerzos conjuntos de las
asociaciones profesionales (la Asociación de Psiquiatras Argentinos [APSA] cuenta con es-
pecialistas y hasta con un Capítulo dedicado al tema), los avezados miembros argentinos
de la Red Mundial de Suicidólogos, así como otras ONG’s de amplia trayectoria, junto al
Ministerio de Salud de la Nación y los Ministerios de las provincias para seguir impulsan-
do mancomunadamente las campañas pertinentes ■

Juan Carlos Stagnaro


REGLAMENTO DE PUBLICACIONES
Los artículos que se envíen a la revista deben ajustarse a las normas de publicación que se especifican en el sitio
www.editorialpolemos.com.ar

MÉTODO DE ARBITRAJE
Los trabajos enviados a la revista son evaluados de manera independiente por un mínimo de dos árbitros, a los que por otro lado se les
da a conocer el nombre del autor. Cuando ambos arbitrajes son coincidentes y documentan la calidad e interés del trabajo para la revista,
el trabajo es aceptado. Cuando hay discrepancias entre ambos árbitros, se solicita la opinión de un tercero. Si la opinión de los árbitros
los exige, se pueden solicitar modificaciones al manuscrito enviado, en cuyo caso la aceptación definitiva del trabajo está supeditada a la
realización de los cambios solicitados. Cuando las discrepancias entre los árbitros resultan irreconciliables, el Director de VERTEX toma
la decisión final acerca de la publicación o rechazo del manucrito.

TEMAS DE LOS DOSSIERS DEL AÑO 2013

Vertex 107 / Enero - Febrero


ESCENARIOS EXTRAHOSPITALARIOS
EN SALUD MENTAL
INFANTOJUVENIL: UN PANORAMA
DE EXPERIENCIAS EN EL ÁREA
METROPOLITANA
revista de
experiencias
clínicas y neurociencias

Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica


o solo una locura compartida?
Pamela Fuentes
Médica residente de Psiquiatría, Hospital Neuropsiquiátrico “Dr. Braulio A. Moyano”.

Demián Emanuel Rodante


Médico residente de Psiquiatría, Hospital Neuropsiquiátrico “Dr. Braulio A. Moyano”,
Ayudante de 1a Ad honorem 1a Cátedra de Farmacología, Hospital Tornú.

Introducción

La folie à deux o psicosis de asociación fue definida patrón general del contenido delirante; y (iii) la presen-
como “la transferencia de ideas delirantes y/o conduc- cia inequívoca de que ambos aceptan, sustentan y com-
tas anormales de una persona a uno o más individuos parten las ideas delirantes del otro (10).
que han estado en íntima relación con la persona pri- La rareza del cuadro no evitó que a lo largo de la histo-
meramente afectada” (14). Al menos tres condiciones ria de la clínica psiquiátrica, el concepto de locura com-
han sido propuestas como requisitos para este diagnósti- partida haya sido revisado y descripto por numerosos
co: (i) evidencia de que ambos individuos hayan estado autores. El término «folie à deux o locura comunicada»
íntimamente asociados; (ii) alto grado de similitud en el fue acuñado por primera vez por Charles Lasègue y Jules

Resumen
La folie à deux fue descripta por Lasègue y Falret en 1877. El concepto fue evolucionando surgiendo, de esta manera, distintas va-
riantes del mismo fenómeno a partir del reporte de la experiencia psiquiátrica. A partir de un caso clínico se realizó una revisión
nosológica de la definición del actual trastorno psicótico compartido. En los criterios diagnósticos se encontraron limitaciones a
la hora de describir minuciosamente los subtipos de este singular cuadro clínico. En el presente trabajo se evalúa si su discusión
tiene real implicancia a los fines de establecer un diagnóstico y llevar a cabo una conducta terapéutica definida.
Palabras clave: Folie à deux - Trastorno de ideas delirantes inducidas - Trastorno psicótico compartido - Folie communiquée
- Folie simultanée.

FOLIE À DEUX: ¿A NOSOGRAPHIC QUESTION OR JUST A SHARED MADNESS?

Summary
Folie à deux was described by Lasègue and Falret in 1877. The concept evolved thus giving rise to different variants of the same
reported phenomenon. Taking a clinical case as an example, a review of the nosological definition of shared psychotic disor-
der was performed. Limitations were found in its descriptions of the subtypes of this unique clinical picture. In this paper we
evaluate if its argument has real implications for the purpose of establishing a diagnosis and performing a definite therapeutic
approach.
Key words: Folie à deux - Induced delusional disorder - Shared psychotic disorder - Folie communiqué - Folie simultanée.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


6 Fuentes, P.; Rodante, D. E.

Falret en 1877 (21), quienes establecieron las condicio- Es importante destacar que, si bien el término folie
nes para el mismo (ver Tabla 1). Sin embargo, años antes, à deux fue descripto por Lasègue y Falret, previamente,
tanto Baillarger (14) como Legrand du Saulle (23) habían autores como Ideler y Hoffbauer mencionaron la “capa-
descripto el fenómeno. Régis (33), en su tesis de 1880, cidad de infección de la locura” o “infección psíquica”.
define el concepto de «folie simultanée», incluyendo así A su vez, distintos términos como “locura contagiosa”,
la patología psiquiátrica primaria en ambos componen- “locura doble” y “locura de reciprocidad” entre otros,
tes de la díada, por lo que existiría una predisposición hacían pensar en el fenómeno en cuestión (14).
genética a la psicosis en el segundo, en contraposición Benjamin Ball, en 1885, describe la «locura gemelar»,
al concepto de psicosis reactiva propuesto por Lasègue y mencionando como características sobresalientes: (i) la
Falret (21), y al cual también adhirió De Clérambault (6). simultaneidad; (ii) el paralelismo de las concepciones
Cinco años más tarde, en Alemania, Lehman describe lo delirantes, inclusive estando ambos hermanos separa-
que denomina «Induziertes Irresein» (14). Posteriormente, dos; y (iii) la espontaneidad del delirio en cada uno de
Marandon de Montyel redefine el concepto de Lasègue y los individuos, lo cual lo atribuye a la similitud en la
Falret como «folie imposée» y reserva el nombre de «folie organización cerebral de los involucrados (4).
communiquée» para la resistencia al delirio por parte del En 1942, Gralnick (14), basándose en las descripcio-
receptor por un largo tiempo antes de aceptarlo, man- nes europeas del fenómeno, distingue cuatro tipos de
teniendo ambos la idea delirante incluso luego de la locura compartida (ver Tabla 2), aceptando las carac-
separación (14). De Clérambault introduce la hipótesis terísticas generales del cuadro propuestas por los auto-
de «induction réciproque» y «division du travail»: el induc- res franceses y sumando a las mismas la personalidad
tor desarrolla una idea delirante y el receptor acepta, e prepsicótica; es decir, individuos con algún defecto en
incluso elabora el delirio influenciando a su vez al prime- su personalidad: “raras”, “nerviosas”, “introvertidas” e
ro, siendo este fenómeno posible gracias a las facultades “irritables” (14).
distintas de ambos delirantes (6).

Tabla 1. Condiciones para el desarrollo de la folie à deux (21).

Uno de los individuos es el elemento activo; más inteligente que el otro, crea el delirio y lo impone progresivamente
al segundo, quien constituye el elemento pasivo.

Es menester que ambos individuos vivan juntos durante largo tiempo, en el mismo medio, compartiendo el mismo
modo de existencia, los mismos sentimientos, los mismos intereses, los mismos temores y las mismas esperanzas, y
fuera de toda otra influencia exterior.

El delirio debe mantenerse dentro de los límites de lo posible; debe descansar sobre hechos sucedidos en el pasado,
o sobre temores y esperanzas concebidos respecto del futuro. Esta condición de verosimilitud es la única que lo hace
comunicable.

Más frecuente en la mujer.

Herencia como causa de predisposición.

La indicación terapéutica principal consiste en separar a ambos enfermos. Entonces, sucede que uno de los dos puede
curarse, sobre todo el segundo, cuando se ve privado del punto de apoyo de quien le comunicó el delirio.

El segundo enfermo se ve menos afectado.


La presión moral ejercida por un alienado sobre un individuo más débil puede extenderse a una tercera persona.

Tabla 2. Subtipos de folie à deux (14).


Folie imposée (tipo Lasegue y Falret): el delirio de una persona psicótica es transferido a otra mentalmente sana.
Ambos asociados íntimamente. La separación produce la desaparición de la idea delirante en el receptor.

Folie simultanée (tipo Régis): la aparición simultánea de la idea delirante se produce en dos personas íntimamente
asociadas, ambas predispuestas a una enfermedad psicótica.

Folie communiquée (tipo Marandon de Montyel): el receptor desarrolla la ideación delirante luego de un largo
periodo de resistirla, manteniendo los síntomas incluso luego de la separación.

Folie induite (tipo Lehman): nuevas ideas delirantes son adoptadas por un individuo psicótico bajo la influencia de
otro individuo psicótico.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica o solo una locura compartida? 7

Los sistemas de clasificación actual como el DSM IV- En el presente trabajo se evalúa, a partir de un caso
TR (1) y la CIE-10 (47) contemplan a la locura compar- clínico, si existen limitaciones en dichos criterios, y si
tida bajo la denominación de «trastorno psicótico com- su discusión tiene real implicancia clínica a los fines de
partido» (ver Tabla 3) y «trastorno de ideas delirantes establecer un diagnóstico y llevar a cabo una conducta
inducidas» (ver Tabla 4), respectivamente. terapéutica definida.

Tabla 3. Trastorno psicótico compartido (297.3, (1)).

A. Se desarrolla una idea delirante en un sujeto en el contexto de una relación estrecha con otra/s persona/s que ya
tiene/n una idea delirante establecida.

B. La idea delirante es parecida en su contenido a la de la persona que ya tenía la idea delirante.

C. La alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno psicótico (p. ej., esquizofrenia) o de un trastorno
del estado de ánimo con síntomas psicóticos, y no es debida a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (p.
ej., una droga, un medicamento) o a una enfermedad médica.

Tabla 4. Trastorno de ideas delirantes inducidas (F.24, (47)).


A. Dos o más personas comparten el mismo tema o sistema de ideas delirantes y se apoyan mutuamente en sus
creencias.

B. Ambas comparten una relación extraordinariamente estrecha.

C. Hay evidencia temporal y circunstancial de que las ideas delirantes están inducidas en la persona pasiva (dominada)
de la pareja por el contacto con la persona activa (dominante).

Incluye: folie à deux, trastorno paranoide inducido, psicosis simbiótica.

Excluye: folie simultanée.

Materiales y métodos a un presunto aborto. Las dos refieren que luego de


la cesárea realizada le extrajeron a sus bebés. Cuentan
Se presenta el reporte de un caso de nuestro hos- que eran trillizos, ya que escucharon el llanto de tres
pital. Se realizó una revisión bibliográfica utilizando bebés distintos luego de la intervención. Acusaron al
textos clásicos de psiquiatría y artículos obtenidos de equipo de salud tratante de secuestro y tráfico de bebés,
una base de datos electrónica (Medline). Se emplearon de querer drogarlas para hacerlas pasar como adictas,
como palabras clave: folie à deux, induced delusional y que así su relato no sea creído. Al rehusarse a esto
disorder, shared psychotic disorder, folie communiquée, y al tener conductas heteroagresivas hacia el personal
folie simultanée. de esa institución, son derivadas con el diagnóstico de
“síndrome delirante con ideas de persecución y perjui-
Caso clínico cio”. Z fue internada en un servicio, y A en otro. Las
hermanas explican que el motivo de la internación se
A y Z, hermanas gemelas univitelinas de 28 años, debe a que la familia materna quiere hacerlas pasar por
ingresan a nuestra institución con orden judicial de insanas para quedarse con una herencia que les corres-
internación, provenientes ambas de una clínica donde ponde, proveniente de su abuelo paterno, involucran-
Z se encontraba acompañando a su hermana debido do en el complot a políticos de este país y a la mafia

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


8 Fuentes, P.; Rodante, D. E.

italiana. Ambas poseen antecedentes de alucinaciones oportunidades refiere no ser tan atractiva como Z debido
acústico verbales y visuales en forma simultánea. a que, al ser las únicas gemelas en la familia, y su madre
Refieren en varias oportunidades que, desde hace pertenecer a una secta satánica, ella fue “elegida” para el
mucho tiempo, el esposo de Z y las anteriores parejas sacrificio y su hermana para ejercer la prostitución.
de A practican la pedofilia con las hijas de ambas. “Se En la entrevista con ambas pacientes, A domina el
siente perseguido porque es pedófilo; practica el sexo con mis relato de la persecución de la que son objeto; la mayor
dos hijas, para luego filmarlas y hacer pornografía infantil. parte del tiempo dirige su mirada hacia el médico que la
Me dí cuenta gracias a A”. Manifiestan que en los últimos entrevista, mientras Z colabora y aporta datos al relato.
años han denunciado legalmente a todas estas personas, La mirada de Z se encuentra pendiente del discurso de su
no pudiendo mencionar a quiénes puntualmente ya que hermana; algunas veces con la mirada baja, hacia el piso.
en los distintos lugares del hospital hay cámaras vigi- A medida que toma impulso el discurso delirante de A,
lándolas. Durante la internación, han ingresado visitas el tono afectivo va creciendo en la mirada de Z; esta es
masculinas de otras pacientes, los cuales fueron recono- la única situación donde ambas se encuentran miran-
cidos por ellas dos como espías que venían a ver en qué do atentamente al médico que las entrevista. Las pocas
andaban las dos hermanas. Ellas están en juicio por el veces que Z toma protagonismo en el relato, A aporta en
dinero de su abuelo, el cual fue decapitado y tirado por forma casi constante, y realiza innumerables interrup-
una montaña en la época de la dictadura. ciones al relato de la hermana.
Como antecedente, dos años antes, ambas estuvieron Ambas dicen que el haber estado juntas las ayudó a
internadas juntas en el mismo hospital. En aquella opor- comprender todos los sucesos de sus vidas. Una comple-
tunidad se encontraban en el cine, interpretando que la ta las partes que la otra no recuerda en forma precisa, o
película relataba la historia de vida de ambas. Al asustar- bien se cuentan las vivencias que tuvieron cuando una
se, pidieron a un guardia que las acompañe a su departa- de ellas no estaba presente. Así refieren poder reconstruir
mento, acusándolo luego de querer drogarlas. Ante esta totalmente sus vidas.
situación, A indujo a Z a que se arroje por el balcón para Actualmente se encuentran en distintos servicios,
escaparse, sufriendo múltiples fracturas que provocaron aunque se visitan a diario; luego de cada encuentro Z
una breve internación en una clínica. Posteriormente aumenta ligeramente el tono afectivo sobre la ideación
fueron trasladadas a nuestro servicio. delirante. Esto resume la notoria sugestionabilidad que
El esposo de Z, actualmente viviendo en Noruega con presenta Z frente a las palabras y acciones de A.
sus dos hijas, confirmó que el comienzo de las ideas y Para ambas hermanas, se estableció el diagnóstico de
conductas “raras” de su esposa se produjo inmediata- esquizofrenia hebefrénica según las pautas diagnósticas
mente luego de que A se fue a vivir con ellos, previo a la de la CIE-10, en el contexto de una folie à deux, subtipo
primera internación de las hermanas. Folie simultanée, donde A constituye la parte activa domi-
Z presenta como antecedente otra internación psi- nante y Z la parte pasiva. Ambas pacientes se encuentran
quiátrica en Noruega, donde vivía en esa oportunidad en tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico.
con su esposo y sus dos hijas, sin su hermana. En cuanto al tratamiento farmacológico de Z, inicial-
Como antecedentes familiares, fueron abandonadas mente fue medicada con risperidona 3 mg/día. Al desa-
por sus padres, viviendo institucionalizadas juntas gran rrollar hiperprolactinemia secundaria al antipsicótico,
parte de su infancia y adolescencia, y desarrollando una se reemplazó este último por olanzapina 10 mg/día con
relación muy estrecha. Poseen antecedentes de abuso buena tolerancia, detectándose una marcada mejoría de
sexual y maltrato por parte de la familia materna. Ambas los síntomas negativos. A recibió desde un inicio Risperi-
vivieron en situación de calle ejerciendo la prostitución dona, desarrollando el mismo efecto adverso que su her-
durante varios años. mana, por lo que se rotó a olanzapina, llegando a 20 mg/
Z es una mujer atractiva, llamativa tanto para hom- día luego de la titulación. Actualmente, A se encuentra
bres como para mujeres, aunque con expresión hipo- con haloperidol 10 mg/día, luego de haber presentado
mímica en su rostro. Siempre se encuentra arreglada, respuesta parcial a los fármacos previamente utilizados.
aseada, correctamente vestida, con el cabello recogido el Al comienzo de la internación, se mantuvieron
cual tiñe de rubio, y sin maquillaje. Su deambulación es entrevistas conjuntas con ambas hermanas, para luego
característica de una mujer segura de su imagen, con la delimitar los espacios terapéuticos de cada una de ellas.
cabeza en alto, la mirada al frente, imponente, transmi- Posteriormente, se plantearon entrevistas psicoterapéu-
tiendo cierta soberbia para con las demás mujeres. Pre- ticas individuales 2 veces por semana. Actualmente, a
senta marcada indiferencia afectiva al hablar de sus hijas diferencia de lo que sucede con A, en los encuentros
y de la causa de su internación. con Z comenzó a cobrar importancia la relación con su
A, de similares características físicas, siempre se hermana, pudiendo expresarle a su médico lo invasivo y
encuentra maquillada; de mirada más profunda e inten- molesto que le resulta el comportamiento de A.
sa, bien arreglada, denota un carácter más irritable al
momento de referirse a las causas de su internación. Discusión
Su discurso está plagado de insultos y lenguaje vulgar.
Gesticula posiciones sexuales que tiene que ver con su La folie à deux constituye un concepto más amplio
relato (pedofilia, prostitución, violación). El embota- que el vertido en la definición del «trastorno psicótico
miento afectivo es, en ella, menos marcado. En varias compartido» (1) del DSM IV-TR y del «trastorno de ideas

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


Folie à deux: ¿una cuestión nosográfica o solo una locura compartida? 9

delirantes inducido» (47) de la CIE-10 (2, 31, 39, 43). de desarrollarlo (30). Si bien es de marcada importancia
Estos criterios limitan el diagnóstico de varios casos clí- identificar el caso primario (18), en muchos casos es difí-
nicos reportados a lo largo de la historia de la psiquiatría, cil determinar cuál de los dos involucrados es el domi-
como así también el que anteriormente describiéramos. nante (27, 28, 36).
Es de relevancia considerar que tanto en el presente tra-
bajo, como en la bibliografía revisada, la comorbilidad Conclusiones
psiquiátrica en el inducido está presente (2, 31, 39, 43,
45) y que la separación del inductor en muchas opor- Consideramos que para una adecuada terapéutica es
tunidades resulta insuficiente e inadecuada como parte fundamental establecer un diagnóstico certero, teniendo
del tratamiento (2, 11, 35). Es importante remarcar, en en cuenta aspectos sociales como así también la dinámi-
este contexto, la resistencia a recibir tratamiento (5, 27), ca familiar de los pacientes.
o incluso a realizar la consulta psiquiátrica (5, 28), por Como se plantea en estudios anteriores (45), creemos
parte de muchos de los involucrados. de importancia tener en cuenta las características indivi-
La incidencia real del cuadro es desconocida (13, 37). duales de cada persona involucrada en el cuadro, sobre
En la mayoría de los casos, afecta únicamente a dos indi- todo al momento de planificar el abordaje tanto psicote-
viduos (34); sin embargo, se han reportado casos que rapéutico como psicofarmacológico.
involucran familias enteras (5). Si bien el componente más llamativo y vistoso de este
En la literatura existen varios reportes de folie à deux cuadro es el contagio de ideas delirantes y/o alucinacio-
en gemelas monocigotas (20, 22, 34, 40) en donde el nes, planteamos la necesidad de que los psiquiatras clíni-
diagnóstico más frecuente en ambas fue el de trastorno cos estén alertas no sólo a la inducción de los anteriores,
delirante (40). Sin embargo, existen hipótesis que sos- sino también a la adquisición de conductas anormales
tienen que una posible predisposición genética para la entre ambos componentes de la díada.
esquizofrenia jugaría un rol importante en el desarrollo En el caso clínico de este trabajo, se estableció el diag-
de la folie à deux, especialmente en hermanos gemelos nóstico de esquizofrenia hebefrénica en ambos compo-
(40), como es nuestro caso. nentes de la díada, desarrollando fenomenológicamente
Al hablar del mecanismo mental que subyace al cua- el subtipo folie simultanée de psicosis compartida. Al utili-
dro, algunos autores plantean como hipótesis que diver- zarlo como herramienta diagnóstica, el tercer criterio de
sas situaciones estresantes predisponen a las personas DSM IV-TR para trastorno psicótico compartido excluye
a caer en una seria regresión, siempre que haya habido la patología psiquiátrica en el segundo componente de
alguna dificultad en el proceso de separación-individua- nuestra díada. Por otro lado, las pautas diagnósticas de
ción durante la niñez. Esta regresión resulta en la identi- la CIE-10 para trastorno de ideas delirantes inducidas
ficación psicótica con el inductor (25). poseen como criterio de exclusión a la folie simultanée.
La separación de ambas partes de la díada, como par- Si bien se trata del reporte de un solo caso, es eviden-
te de la terapéutica sugerida por varios autores (25, 45), te que la transferencia de los síntomas psicóticos de un
en muchas ocasiones, puede ser de alto impacto traumá- individuo a otro puede ocurrir en diversas situaciones,
tico, sobre todo en hermanas gemelas (11, 35). No obs- quedando al margen de los actuales sistemas de clasifica-
tante, el subtipo folie imposée, descripto como el de mejor ción. Consideramos que la posibilidad de diferenciar los
pronóstico, podría evolucionar en forma favorable (12, distintos subtipos entre sí puede comportar un cambio
41). Esto resulta de extrema importancia al momento de en la estrategia terapéutica en cada uno de ellos. También
tomar una decisión terapéutica (5, 28). creemos pertinente la necesidad de realizar seguimientos
El aislamiento social premórbido y los factores gené- y mayores estudios para poder establecer pronósticos en
ticos y ambientales parecen ser relevantes en la etiolo- cada subtipo en particular.
gía del trastorno, sobre todo en el paciente secundario Por lo tanto, se plantea realizar una revisión de los
(30, 40, 41, 42). Sería adecuado tratar de reducir este criterios clasificatorios aceptados en la actualidad, con
aislamiento en ambas partes y reintroducirlas en la rea- la posibilidad de ampliar o subclasificar el cuadro, y así
lidad (28), teniendo presente que un apoyo psicológico incluir una gama más amplia de condiciones psiquiátri-
y social forma una parte importante del plan terapéutico cas no tenidas en cuenta hasta el momento.
global (18).
Toda clase de contenidos delirantes pueden ser trans-
mitidos en el contexto de la folie à deux, como por ejem-
plo, los síndromes de Cotard (17, 46), Capgras (3, 16),
Frégoli (8), Koro (24), Clérambault (32), Ekbom (9, 13, Agradecimientos: al Dr. Federico Rebok por la
29, 44) e incluso, pactos suicidas (38) u homicidas (15). atenta lectura y crítica del manuscrito ■
Si bien existe poca evidencia, hay autores que sostienen
el desarrollo de este cuadro en trastornos no psicóticos
(7, 19, 28, 35).
La mayor susceptibilidad de la mujer a desarrollar el
cuadro es probablemente debido a un rol más restric-
tivo y sumiso impuesto socialmente (36). Condiciones
como la sugestionabilidad aumentarían la probabilidad

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


10 Fuentes, P.; Rodante, D. E.

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VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 5 - 10


Asociación entre evento coronario
y factores de riesgo psicosociales: agotamiento
vital, ansiedad e ira
en una población de Argentina.
Estudio de correlación entre factores de riesgo
José Bonet
Médico Psiquiatra, Fundación Favaloro;
Profesor Asociado Salud Mental, Facultad Medicina, Universidad Favaloro;
Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.
E-mail: bonet@favaloro.edu.ar

Mariana Suárez-Bagnasco
Mag.; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.
E-mail: msuarez@ffavaloro.org

Soraya Kerbage
Médica; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.

María Fernanda Bonet


Licenciada; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular,
Fundación Favaloro, Buenos Aires.

Branco Mautner
Jefe Departamento de Investigación Clínica y Educación Médica, Fundación Favaloro;
Rector Facultad de Medicina, Universidad Favaloro; Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, Fundación Favaloro, Buenos Aires.
E-mail:bmautner@ffavaloro.org

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


12 Bonet, J.; Suárez-Bagnasco, M.; Kerbage, S.; Bonet, M. F.; Mautner, B.

Introducción casi ausente en los sujetos con AV, pero que casi todos
los pacientes depresivos se sentían agotados o exhaus-
Existe una fuerte y creciente evidencia que sostiene la tos. Recientemente Lindeberg et al. (22) encuentra que el
asociación entre factores psicosociales con el incremen- agotamiento se asocia con EC independientemente de la
to del riesgo para la Enfermedad Coronaria y/o eventos depresión, esto último más en hombres que en mujeres.
coronarios (EC) (8, 21). Los Factores de Riesgo Psicoso- Del mismo modo existen modelos animales, eviden-
ciales (FRPsi) que cuentan con mayor evidencia son tres cias clínicas y epidemiológicas que asocian la I con EC.
disposiciones afectivas negativas: la Depresión y el sín- A partir de estudios iniciales en poblaciones sanas se
drome de Agotamiento Vital (AV), la Ansiedad (A) y el encontró que las personas con puntuaciones altas de Ira
complejo Ira-Hostilidad (I). y Hostilidad presentaban mayor riesgo de EC (9, 29). En
El AV es un estado que se caracteriza por fatiga y pér- un reciente metaanálisis (10) de 25 estudios prospectivos
dida de energía, desmoralización e irritabilidad. Fue aso- en 7,160 personas con un seguimiento promedio mayor
ciado como premonitorio de Infarto Agudo de Miocardio que 10 años encuentran que la I incrementa el riesgo de
(IAM) (4, 6). Esta asociación ha sido documentada en estu- EC en un 19% después de ajustar los factores estándares.
dios prospectivos, de casos y controles, en los cuales se ha La I se asocia, no sólo con el incremento de EC en pobla-
constatado, precede al IAM e incrementa el riesgo para ción sana, sino con peor pronóstico en pacientes con
nuevos EC en ambos sexos (7, 9). El AV se diagnostica con EC preexistente; e indica que ataques frecuentes pueden
el Cuestionario de Maastricht (5), que ha sido traducido acelerar la recurrencia de los mismos.
a 8 idiomas, con lo cual se han ampliado las observacio- La A también ha sido vinculada. Tres estudios epide-
nes en diferentes países, y en dos de habla hispana como miológicos de gran escala, encontraron una relación sig-
Venezuela y Argentina. Ha devenido en uno de los FRPsi nificativa entre trastornos de la misma, IAM fatal y muer-
más estudiado y promisorio, aunque, por su considera- te súbita. En el Northwick Park Study se observó que la A
ble parecido clínico, ha sido vinculado con la Depresión. incrementó cuatro veces el riesgo de EC y reportó la aso-
Van Diest (35) fue el primero en estudiar la asociación AV/ ciación A con EC fatal (17). Kawachi et al. (19) encontra-
Depresión, concluyendo que el humor depresivo estaba ron que las preocupaciones eran un factor de riesgo para

Resumen
Objetivo: Constatar la asociación entre factores de riesgo psicosociales, agotamiento vital, ansiedad e ira con eventos coronarios;
segundo, constatar si se encuentran asociados entre sí; y tercer lugar, si la interacción conjunta de dos o más factores incrementa
el riesgo para evento coronario.
Método: Se realizó un estudio de casos y controles, con 165 pacientes de ambos sexos, entre los 35 y 75 años, 90 pacientes con
un evento coronario isquémico agudo y 75 controles internados por un evento agudo de causa cardíaca no-isquémica.
Resultados: Existen diferencias estadísticamente significativas entre el grupo control y el grupo coronario isquémico solamente
para la variable agotamiento vital (OR=3.0 (1.6-5.5) p<0.001 (χ2)). Los factores de riesgo psicosocial se encuentran asociados
entre si con p<0.001: ansiedad y agotamiento vital (Rho Spearman=0.58), ira y agotamiento vital (Rho Spearman=0.41) y ansie-
dad e ira (Rho Spearman=0.38). La presencia simultánea de agotamiento vital y ansiedad aumenta la probabilidad de un evento
coronario isquémico agudo (p<0.01).
Conclusiones: En este estudio encontramos que el agotamiento vital se encuentra asociado estadísticamente al evento coronario
isquémico agudo, los factores de riesgo psicosocial se encuentran asociados entre si, y que la presencia simultánea de agota-
miento vital y ansiedad aumentan la probabilidad de un evento coronario isquémico agudo.
Palabras clave: Agotamiento vital - Ansiedad - Ira - Eventos coronarios.

ASSOCIATION BETWEEN ACUTE CORONARY EVENTS AND PSYCHOSOCIAL RISK FACTORS: VITAL EXHAUSTION, ANXIETY
AND ANGER IN AN ARGENTINIAN POPULATION. A CORRELATION STUDY BETWEEN RISKS FACTORS

Summary
Objective: To study the association between vital exhaustion, anxiety and anger with acute coronary event; second, determine
whether they are associated with each other, and third, if the joint interaction of two or more factors increases the risk for
coronary event.
Method: We conducted a case-control study with 165 patients, both sexes, between 35 and 75 years, 90 patients with acute
ischemic coronary event and 75 controls hospitalized with an acute event of non-ischemic cardiac causes.
Results: Statistically significant differences between the control group and the ischemic coronary group for vital exhaustion was
found (OR=3.0 (1.6-5.5) p< 0.001 (χ2)). Psychosocial risk factors are associated each with p <0.001: anxiety and vital exhaustion
(Spearman Rho = 0.58), anger and vital exhaustion (Spearman Rho = 0.41) and anxiety and anger (Spearman Rho = 0.38). The
simultaneous presence of vital exhaustion and anxiety increases the probability of an acute ischemic coronary event (p<0.01).
Conclusions: In this study we found a significative association between vital exhaustion and acute ischemic coronary event,
psychosocial risk factors are associated with each other and simultaneous presence of vital exhaustion and anxiety increases
the probability of an acute ischemic coronary event.
Key words: Vital exhaustion - Anxiety - Anger - Acute coronary events.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


Asociación entre evento coronario y factores de riesgo psicosociales: agotamiento vital, ansiedad e ira... 13

EC en un grupo muy extenso de hombres. En el Nurse’s Los criterios de inclusión eran pacientes que hubie-
Health Study (1) examinaron prospectivamente la rela- ran ingresado por un evento coronario agudo como IAM
ción entre A y EC en 72.359 mujeres durante 12 años. o Angina Inestable, siguiendo los criterios diagnósticos
Encontraron que las personas con niveles más altos de internacionales y de la Institución y que se encontraran
A, tenían un riesgo incrementado de muerte súbita, IAM en condiciones de completar las escalas psicológicas. Los
fatal, pero no de IAM no fatal. Recientemente un meta- controles, que hubieran sido internados por un síntoma
análisis (26) de 20 estudios prospectivos que incluyeron o un evento agudo no coronario no isquémico.
249.846 personas con un seguimiento promedio de 11,2 Las tres variables psicológicas se midieron utilizando
años, encontraron que la presencia de A incrementa el tests psicológicos. El AV, fue evaluado mediante el CM,
riesgo de EC en un 26% y el riesgo de muerte cardíaca que consta de 21 ítems, es autoadministrado, con un
en un 48%. En resumen, existe una serie muy extensa de puntaje mínimo de 0 y máximo de 42 (6, 9).
estudios clínicos y epidemiológicos de los que surge una Para evaluar la A se usó la escala Magallanes de Ansie-
muy fuerte evidencia de la asociación A/EC, sobre todo dad. Está constituida por 15 frases, las mismas fueron
con EC fatales y muerte súbita. elaboradas a partir de los criterios que el ICD-10, el DSM-
Habitualmente los FRPsi se estudian por separado, IIIR y DSM-IV, establecen como indicadores fisiológicos
pero es muy frecuente observar la coexistencia de varios la respuesta de ansiedad (15).
en la misma persona, esto sugiere que no ocurrirían inde- Para la I se utilizó una subescala de Ira del MMPI-II,
pendientemente uno del otro, sino que por el contrario, que evalúa la existencia de problemas para controlarla, y
podría estar indicando una disposición general a la afec- ya fue utilizada en otros trabajos con pacientes cardíacos
tividad negativa (33). En un estudio en pacientes post- (18). Son 16 ítems, con una respuesta falsa o verdadera
IAM, los altos niveles de estrés y aislamiento social incre- ante preguntas acerca de la expresión o control de la Ira.
mentaron dos veces el riesgo de eventos subsecuentes; Niveles altos sugieren problemas control de la misma, si
pero cuando los dos factores ocurrían juntos, el riesgo son irritables, impacientes, exaltados o tercos, y actúan
creció a 4 veces más (13, 14). Los pacientes con Trastorno de forma agresiva con otras personas u objetos. Los ele-
de Pánico tienen un incremento de aproximadamente mentos individuales de la escala son muy similares a los
dos veces del riesgo para IAM y, cuando se agrega Depre- de otras escalas, como el Inventario de Expresión de la Ira
sión tienen casi tres veces más riesgo de EC (16). de Spielberger (31).
Estos datos indican que cuando los FRPsi ocurren en Se calcularon estadísticas descriptivas de las variables
combinación, el riesgo crece sustancialmente, y es mayor demográficas (edad, sexo, nivel educativo, estado civil)
que cada uno tomado en forma individual. Esto es com- para el grupo caso y para el grupo control. Se realizó
parable con lo que ocurre con la asociación de hiper- una prueba de comparación de valores medios entre los
colesterolemia, hipertensión, tabaquismo, diabetes, etc. pacientes coronarios y no coronarios para ver si las dife-
Más aún, los FRPsi podrían actuar sinérgicamente con rencias entre ambos grupos eran o no significativas.
estos factores reforzando el riesgo para EC. Para las variables psicológicas (AV, A, I) se calcularon
El objetivo de este trabajo es constatar, en primer estadísticas descriptivas en el grupo general y en cada
lugar, la asociación entre FRPsi, AV, A, e I y EC; en segun- subgrupo coronario/no coronario. Se utilizó una doble
do, constatar si los FRPsi se encuentran asociados entre forma de calcular cada variable, como categórica, con un
sí; y en tercero, que la interacción conjunta de dos o más punto de corte; o continua, utilizando el puntaje bruto de
FRPsi, incrementa el riesgo para EC. las escalas. Se pensó esta doble determinación como una
manera de ratificación en la medición de las variables, y
Método evitar el sesgo posible al utilizar puntos de corte. En el
caso del AV se estableció como punto de corte 19, que es
Se realizó un estudio de casos y controles. La muestra la mediana, y además es una medida ya utilizada en otros
se formó con 165 pacientes, consecutivos, de ambos sexos trabajos con pacientes cardíacos. Categorizamos como
entre los 35 y los 75 años, internados la sala de telemetría agotados a los pacientes que puntuaban igual o superior
del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la a 19 (4, 9). Para categorizar la variable A, utilizamos como
Fundación Favaloro. Una vez estabilizados clínicamente, valor de corte la mediana poblacional, resultando ansio-
dentro de la primera semana de internación, se les hacía sos si puntuaban igual o superior a 10. Para la variable I,
firmar el consentimiento informado, se les entregaban consideramos también como punto de corte a la media-
los formularios con las escalas, y los pacientes llenaban na, reflejando con ira si el score era igual o superior a 7.
las mismas en presencia de personal entrenado por si sur- Posteriormente se ensayaron asociaciones entre las
gían dificultades. Los casos fueron 90 pacientes con un variables psicológicas como continuas y categóricas,
evento coronario agudo, entendiéndose por evento coro- para estudiar la asociación estadística entre los pares
nario agudo, el diagnóstico de IAM o Angina Inestable. de variables en el grupo general y en cada uno de los
Los controles fueron 75 pacientes internados por causa de subgrupos.
un evento cardíaco agudo no-isquémico (en su mayoría
pacientes con arritmias descompensadas, lipotimias, etc.). Resultados
Fueron invitados a participar 180 personas, de las cuales
15 (casos) se negaron a participar por causas personales, De la muestra de 165 pacientes, 90 (54.55%) eran
desgano, desconfianza y otros. pacientes coronarios y 75 (45.45%) pacientes no corona-

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14 Bonet, J.; Suárez-Bagnasco, M.; Kerbage, S.; Bonet, M. F.; Mautner, B.

rios. Dentro de las características sociodemográficas de Con respecto a los puntajes resultantes del AV tanto
la muestra, como vemos en la Tabla 1, no se encuentran como variable continua, como categórica, se encontra-
diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto ron diferencias significativas entre los pacientes corona-
al sexo, la edad, si están en pareja o no, y los años de rios y los no coronarios. Se realizó un Test T de Student
educación. en ambos subgrupos, y las diferencias resultaron signifi-

Tabla 1. Características demográficas de la muestra.


Coronarios No coronarios
p = valor
(n=90) 54.55% (n=75) 45.45%
Masculino 61 (67,77%) 44 (58,66%) p = 0.56 (χ2)
Edad 62,5 (10,86) 61 (10,69) p = 0.14 (Stud)
En pareja 72 (80%) 55 (73.33%) p = 0.71 (χ2)
Educación
59 (65,55%) 50 (66,66%) p = 0.94 (χ2)
(> 7 años)

cativas, con p valor = 0.0114. Como variable categórica, cia de Chi cuadrado para estudiar el grado de asociación
realizamos una prueba de independencia de Chi cua- entre la I y coronarios. Este test no rechaza la indepen-
drado para ver el grado de asociación entre agotados/no dencia de ambas variables, es decir que hasta aquí no
agotados y coronarios/no coronarios, y la prueba recha- puede decirse que estas dos variables se encuentren aso-
za la hipótesis de independencia entre las variables, con ciadas; el p valor es de 0.8866.
un p valor de 0.0015; OR = 3.0 (1.6 - 5.5). En síntesis, las diferencias en los scores de A e I, medidos
No se encontraron diferencias significativas en las tanto como variable continua como variable categórica, en
puntuaciones de la variable A, considerada como conti- ambos grupos no resultan significativas. Sólo resulta signi-
nua, entre los grupos definidos por la variable “corona- ficativa la diferencia de la variable AV tomado tanto como
rios”; el p valor del Test de Wilcoxon resultó de 0.2368. continua como variable categórica, en ambos subgrupos.
Considerada como categórica, se dividió en dos grupos Siguiendo nuestro segundo objetivo, se estableció
ansiosos y no-ansiosos, y se aplicó una prueba de Chi la presencia de asociación estadística entre los pares
cuadrado y no rechaza la hipótesis de independencia (p de variables en el grupo general y en cada uno de los
valor = 0.786), es decir que no tenemos evidencia empí- subgrupos definidos por la variable coronario. En el cua-
rica a favor de la asociación estadística entre A como dro siguiente se aprecia una fuerte asociación entre las
variable categórica y el grupo “coronario”. tres variables, consideradas como variables continuas.
Las diferencias en las puntuaciones de I, medidas Como se evidencia en la Tabla 2 la asociación estadís-
como variable continua o como variable categórica, en tica más fuerte se encontró entre las variables AV y A. Le
ambas poblaciones, no resultan significativas. El Test T sigue AV e I, y por último A e I.
de Student no rechazó la igualdad de medias con un p Dada la asociación estadística entre los FRPsi, cabe
valor de 0.2314. Se aplicó una prueba de independen- preguntarse la interacción conjunta de ellas sobre la

Tabla 2. Características demográficas de la muestra.

Ira Ansiedad Agotamiento vital

Ira Rho Spearman=0.38, Rho Spearman=0.41,


pvalue<<0.001 pvalue<<0.001
Ansiedad Rho Spearman=0.38, Rho Spearman=0.58,
pvalue<<0.001 pvalue<<0.001
Agotamiento vital Rho Spearman=0.41, Rho Spearman=0.58,
pvalue<<0.001 pvalue<<0.001

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


Asociación entre evento coronario y factores de riesgo psicosociales: agotamiento vital, ansiedad e ira... 15

variable “coronario”. Se intentó modelar esta asociación, puedan distorsionar el ajuste. Si bien este ajuste es razo-
para ello seguramente el modelo incluirá la variable AV, nable, no elimina la posibilidad de que nuevas variables
puede que baste con una de las otras dos o la interac- explicativas sean incluidas en el modelo mejorando
ción entre AV y alguna de ellas. El modelo que brinda un posiblemente la predictividad del mismo.
mejor ajuste es el siguiente: El resumen de los resultados de los cálculos estadísti-
Logit (Probabilidad de Evento coronario) = LPEC cos del modelo ensayado se observan en la Figura 1.
LPEC = 0.51 + 0.295 * Agotamiento : Ansiedad
Los Tests de Wald relativos a la calidad de los coefi- Discusión
cientes del modelo indican buen ajuste (p valor < 0.01).
La presencia de AV y A aumenta la probabilidad de Uno de los hallazgos principales de este estudio es
un evento coronario agudo. Los residuos deviance y de que, el AV se encuentra fuerte y directamente asociado
Pearson no señalan la presencia de valores extremos que con los EC, hecho que confirma numerosos estudios pre-

Total Coronario No coronario


(n:165) (n=90) (n=75)

Agotamiento vital
Score continuo 21 (10,60) 1 (8,96) p:0.0114 (Stu)
Agotados (≥19) 85 (51,51%) 57 (63%) 28 (21%)
p:<.001 (χ2)
OR=3.0 (1.6-5.5)

Ansiedad
Score continuo 11 10 p:0.2368 (Wilx)
Ansiosos (≥10) 91 (55,15%) 51 (30,90%) 40 (24,24%)
p=0.786 (χ2)

Ira
Score continuo 7 7 p:0.2314 (Stu)
Con Ira (≥7) 89 (53,93) 49 40
p:0.8866 (χ2)

Figura 1. Resumen y representación gráfica de la interacción entre las variables según el modelo ensayado.

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16 Bonet, J.; Suárez-Bagnasco, M.; Kerbage, S.; Bonet, M. F.; Mautner, B.

vios. No se pudo encontrar una asociación directa entre parten y determinan una facilitación a las emociones
la A y la I con EC, por lo que podemos decir, que el AV negativas, que a lo largo del tiempo llevan a alteraciones
es el que mejor discrimina entre el grupo coronario del fisiopatológicas.
no coronario. Estas diferencias se mantienen tanto eva- Además, éste hecho de sumatoria de efectos podría
luado como variable continua como categórica, lo que ser considerado en sentido opuesto a la posibilidad de
resulta que este se puede evaluar exitosamente utilizan- solapamiento de los constructos, porque si se produce
do ambos niveles de medición. Queda por estudiar la una sumatoria de efectos, se estaría hablando de varia-
posible existencia de grados de AV y cómo evolucionan bles diferentes y no solapadas. Quedaría estudiar la posi-
temporalmente. bilidad de la presencia simultánea y sumatoria de los
En el caso de la A, aunque hay estudios previos que efectos entre FRPsi y factores de riesgo biológicos.
encuentran una asociación directa con EC, la mayoría Con esta información, trasladada al ámbito clínico,
de éstos la vinculan con los casos de muerte súbita o se apoya la necesidad de detectar precozmente la presen-
IAM fatales, cosa que no se puede evaluar en este trabajo cia de emociones negativas, dado que son indicadores
porque eran casos no fatales. En el caso de la I aportaría clínicos de riesgo de evento coronario; más aún, si se
nuevos datos a los ya existentes, debido a que las relacio- encuentran dos o más FRPsi asociados. Podríamos hablar
nes entre la ira y otras variables psicológicas, han sido de pacientes con indicadores de alto riesgo para EC.
menos estudiadas en general. En este sentido, sería útil perfeccionar tanto los cons-
En línea con el segundo objetivo, podemos obser- tructos y descripciones clínicas de los FRPsi, como la téc-
var que los FRPsi estudiados se encuentran asociados nicas psicológica para su evaluación.
entre sí; si bien con diferentes grados de asociación,
interaccionan entre sí. La asociación estadística más Conclusiones
fuerte se encontró entre el AV y A. Le sigue AV e I, y
por último, A e I. En este estudio se encontró que existe una fuerte aso-
Estos resultados son acordes con la idea de que las ciación entre FRPsi, principalmente el AV, con eventos
emociones negativas tienden a agruparse en la misma coronarios agudos; que existe diferentes grados de aso-
persona, que no serían independientes etiológicamente ciación de los FRPsi entre sí, y que la presencia simultá-
y que, podrían manifestar una disposición general a la nea de dos variables aumenta el riesgo para EC, a través
afectividad negativa. Esto podría indicarnos, que la espe- de una sumatoria de efectos. Sería necesario considerar
cificidad de los FRPsi puede ser menos importante que en futuros estudios la posibilidad de solapamientos teó-
estudiar la presencia de esta disposición crónica a experi- rico-clínicos y, por lo tanto, ajustar las herramientas de
mentar frecuente e intensamente emociones negativas. medición de las variables.
Es necesaria cierta cautela en el análisis de estas fuer- Estos hallazgos podrían estar indicando una disposi-
tes asociaciones, dado que podrían estar indicando la ción general a las emociones negativas que interaccionan
existencia de solapamientos teóricos en los constructos entre sí, suman sus efectos y aumentan la posibilidad de
o en su medición. Entre el AV y A podemos encontrar eventos coronarios ■
que existen elementos comunes. Implican emociones
y cogniciones negativas que pueden generar una cierta
confusión teórica, clínica, y subjetiva; entonces conse-
cuentemente, a nivel de instrumentos de medición de
las FRPsi. El solapamiento a nivel de constructos puede
crear una ambigüedad para la medición e interpretación
de las evidencias existentes, dificultando la identifica-
ción de cual o cuales de los FRPsi contribuyen al riesgo
de EC; hay que agregar la necesidad de estudiar mues-
tras poblacionales de mayor tamaño. La I, al estar menos
fuertemente asociada, se diferenciaría más claramente de
los constructos considerados.
Con respecto al tercer objetivo, podemos decir que
cuando las distintas variables psicológicas se asocian,
aumenta la probabilidad de EC. En este sentido, se cons-
truyó un modelo para conocer el efecto de la interacción
de los FRPsi sobre el EC. Se constató que la presencia
simultánea de AV y A aumentó la probabilidad de EC.
El hecho de que el AV y la A se encuentren asociadas de
manera más fuerte que las demás y la existencia de una
fuerte asociación entre el AV y los EC, son coherentes
con el resultado del modelo: se produce una sumatoria
de efectos, que podría implicar una acción sinérgica. Los
FRPsi podrían no tener efectos diferentes e independien-
tes, pudiendo incrementar el riesgo para EC porque com-

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Asociación entre evento coronario y factores de riesgo psicosociales: agotamiento vital, ansiedad e ira... 17

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VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 11 - 17


dossier

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 18 - 20


ESCENARIOS EXTRAHOSPITALARIOS
EN SALUD MENTAL INFANTOJUVENIL:
UN PANORAMA DE EXPERIENCIAS EN
EL ÁREA METROPOLITANA

Coordinación

Juan Costa
Ernesto Wahlberg

Al momento de definir un título para el presente ámbitos donde se desarrollan estas prácticas o al
dossier nos encontramos, quienes estuvimos a car- menos donde están ubicados los ejes de las mis-
go del mismo, y el resto del comité editorial, fren- mas. Los alcances de la idea de lo comunitario
te al problema de tener que dar con los términos en Salud en general, y en Salud Mental en par-
que delimitaran de la manera más precisa posible ticular, son controversiales. Ante el riesgo de pro-
el grupo de prácticas que seleccionamos para su fundizar cierta banalización que amenaza a su
presentación. Lo planteamos como problema por- uso, preferimos situar el marco para presentar los
que estas no se corresponden con las instituidas trabajos que componen el dossier en los espacios
mayoritariamente en el sector salud, en donde externos al hospital. Esto sin desconocer que la
nos hemos formado y hecho gran parte de nuestra noción de comunidad ocupa un lugar de privile-
experiencia clínica e institucional. gio entre aquellas que componen las bases concep-
El primer número de Vertex del año pasado fue tuales de las propuestas de transformación de los
dedicado a la noción de Salud Mental, y allí que- sistemas de salud, como la Atención Primaria de
daron expresadas numerosas voces que intervie- la Salud o la más reciente del movimiento de la
nen en el coro del campo y, a su vez, los matices, Salud Colectiva en Latinoamérica1, y en particular
tensiones y puntos de encuentro que se suscitan al las de reforma de la asistencia psiquiátrica.
momento de delinear conceptualmente este ubi- Con la referencia a lo infantojuvenil restringi-
cuo sintagma. Las complejidades inherentes a la mos el término, en este caso, a la alusión a una
definición de los objetos, métodos e identidades franja poblacional.
de las disciplinas que actúan en el campo resue- Los artículos que incluimos en el dossier recorren
nan y se amplifican, precisamente, a la hora de un terreno de problemáticas abordadas a través
acercarnos a su formalización. El recorrido por de prácticas socio-sanitarias. Aquí encontramos
los textos que ofrecemos en esta oportunidad con- a niños, adolescentes y jóvenes en situaciones
duce a lugares escasamente frecuentados y, así signadas por condiciones socioeconómicas des-
mismo, teorizados; muchas veces pensados como favorables, presencia de conductas delictivas,
extraños a nuestras áreas de incumbencia y, sin maternidades y paternidades en la adolescen-
embargo, localizables en el interior del campo de cia, consumo de sustancias, diversas formas de
la Salud Mental. Vale recuperar, a la hora de pen- sufrimiento mental en ellos y/o en otras perso-
sar en los distintos aportes disciplinares en estos nas de sus familias o entornos y los consiguien-
dispositivos, los conceptos de núcleo y campo tes menoscabos en el desarrollo de su vida social.
de saberes y responsabilidades del sanitarista Sobre ellos confluyen nuevas perspectivas jurídi-
brasileño De Sousa Campos. cas y de salud pública que en los últimos treinta
Otro de los componentes del título alude a los años vienen adquiriendo formalidad legal, grados

1
Almeida Filho, N; Silva Paim, J. La crisis de la salud pública y el movimiento de la salud colectiva en Latinoamérica. Cuadernos
Médico Sociales 75: 5-30

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20 Costa, J.; Wahlberg, E.

de desarrollo programático irregular y, en menor en donde se articulan la prevención, la participa-


medida, legitimidad y consenso. Estas implican, ción colectiva, la construcción de redes, el arte, en
en algunos aspectos, fuertes niveles de disconti- el armado de diversos programas, desarrollando
nuidad con lógicas históricamente consagradas en en profundidad un programa de discapacidad que
estas áreas. Sirve como ejemplo de esta disconti- funciona hace casi diez años.
nuidad el lugar de responsabilidad que se les asig- El artículo de la Lic. Aída Perugino aborda el tema
na y demanda a las familias respecto del cuidado de la niñez y adolescencia en situación de desampa-
y contención de sus miembros más jóvenes en las ro, en donde el compromiso con el consumo de sus-
complejas situaciones antes enumeradas, a dife- tancias se presenta en primer plano, haciendo eje en
rencia de la fuerte impronta institucionalizadora la propuesta de una clínica basada en el vínculo.
que regía las leyes vigentes durante la casi totali- El Dr. Costa y el Lic. Mattarucco ofrecen la descrip-
dad del siglo pasado. ción de un programa de trabajo planteado desde una
Estas nuevas perspectivas se articulan dialéctica- ONG que se orienta a sostener a jóvenes y familias
mente con lógicas y prácticas educativas, terapéu- en procesos de inclusión social buscando romper con
ticas y de abordaje de lo social, del mismo modo el desencuentro entre recursos de diversas naturale-
novedosas, cuestionándose y reformulándose en zas y las personas a las que están dirigidos.
forma recíproca. Las Lic. Barcala y Torricelli desarrollan el balance
El Lic. Gustavo Rossi, psicólogo de la Secretaría de un programa de salud mental comunitaria para
Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, reali- niños, niñas y adolescentes que llevaron adelante
za una puesta al día de las transformaciones en las entre los años 2006 y 2012 en la CABA.
modalidades de intervención y/o tratamientos de
jóvenes adolescentes menores de 18 años, imputa- Frente a la actual conflictividad resulta ineludible
dos o encontrados responsables de delitos. proponer, implementar y evaluar nuevas formas de
El Dr. Ricardo Gorodisch y colaboradores, de la intervención, así como dar continuidad a aquellas
Fundación Kaleidos, dan a conocer los programas que logren dar cuenta de respuestas social y técni-
del Proyecto Jakairá, que cumple 10 años de desa- camente convalidadas, trasmisibles y replicables.
rrollo, dirigido a acompañar a adolescentes en con- Apuntamos a que este dossier contribuya a visibili-
diciones de vulnerabilidad social, que son madres o zar algunos de los seguramente muchos emprendi-
padres, así como a sus hijos, durante el embarazo y mientos que en forma poco conocida se desarrollan
la primera infancia. en todo el país, esperando recibir, para considerar
La Dra. Marcela Corin presenta la experiencia de su publicación, los artículos de aquellos a quienes
trabajo en un CeSAC de la zona sur de la CABA, esta propuesta motive ■

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia
Gustavo Pablo Rossi
Prof. Adjunto a cargo de la Práctica Profesional en Acompañamiento Terapéutico, F. de Psicología, UBA; Psicólogo en la Secretaría
Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF); Miembro de la Comisión Directiva del Capítulo de Historia y Epistemología de
APSA; Investigador formado UBACYT, F. de Medicina, UBA: Infancia y Salud en Argentina; 1880-1930 / 1930-1955.
E-mail: grossi@sinfomed.org.ar

Introducción: entre el control, la pedagogía y la


clínica

Formular la introducción a este artículo abre a nume- caría un estudio minucioso tanto de la noción de ado-
rosos conceptos que merecerían ser estudiados por sí lescente como de delito. Partiendo de cierto consenso
mismos, con un carácter multireferencial que abona a su respecto a su dimensión de construcción histórico-cul-
complejidad, con interlocutores tanto del campo “psi” tural -en Occidente durante el siglo XX-, hablaremos de
como del Derecho. Ya de por sí extenso, en este texto se adolescentes, ubicando un determinado momento de
dejarán de lado las divergencias conceptuales que impli la vida de un sujeto, que sucede al tiempo de la niñez1.

Resumen
Se analizan las modalidades de intervención y/o tratamiento de jóvenes/adolescentes, de menos de 18 años de edad, imputados o encontrados
responsables de delitos, considerando los dispositivos multidisciplinarios de intervención, en especial los que incluyen alguna atención ambula-
toria “psi”. Estos programas, que suelen desplegase en el medio social, implican una intersección conflictiva entre el ámbito del Derecho y
el de la “Salud Mental”. Será necesario revisar las variantes de respuesta social frente a dichos niños/as y adolescentes y el estado actual de los
debates judiciales, para pensar la singular inclusión de lo terapéutico en estos contextos complejos, donde lo “socioeducativo” ha tomado un
lugar relevante.
Palabras claves: Delito y sanciones judiciales en menores de edad - Medidas socioeducativas - Atención ambulatoria en Salud Mental - In-
terdisciplina - Psicoanálisis - Práctica “entre varios”.

TEENAGERS AND CRIME: A DARK DAY OF JUSTICE

Summary
The methods of intervention and/or treatment of children/teenagers under 18 years old who are accused or found guilty of crimes are
analyzed taking into consideration multidisciplinary intervention tools, especially those including any kind of ‘psy’ outpatient care. These
programs, which are usually deployed in the social milieu, involve a conflictive junction between the fields of Law and Mental Health.It
shall be required to review the different social responses to such children and teenagers and the current state of legal discussions in order to
reflect upon the singular inclusion of the therapeutic approach to these complex contexts, where the ‘socio-educational’ aspect has occupied
a substantial position.
Key words: Crime – Legal punishments – Minors – Socio-educational measures – Outpatient care – Mental health – Inter-discipline - Psy-
choanalysis – ‘Communal’ practice

1
Tomando ese consenso, desde el enfoque jurídico se utilizará el término adolescente o joven, en forma operativa, en contraposición con el de
niño. Esto va en consonancia con los planteos tendientes a la diferenciación etaria del grupo poblacional al que va dirigido el sistema de justi-
cia penal juvenil (2), considerando niños “sólo a los que están excluidos del sistema penal” (Art. 40 de la CDN). Es habitual que en este tema se
denomine adolescente al grupo etario comprendido entre la “edad mínima” de imputabilidad y los 18 años de edad (1). Cabe acotar, no obstante,
que el texto oficial en español de la Convención define como “niño” a toda persona de hasta 18 años de edad, y en este sentido en términos del uso
popular también utilizamos las expresiones chicos o pibes, que en nuestro país resultan más abarcativas respecto a sus variables etarias.

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22 Rossi, G. P.

Sin embargo, en este contexto nos preguntamos: ¿es el Derecho para los torcidos
“pibe de la calle” un “adolescente”?. En cuanto al deli-
to, se puntualizará una posición crítica a los estudios del A manera de cuadro sinóptico para el recorrido pos-
tema que naturalizan dicha noción, para pensarlo en los terior, destacamos que las políticas en Argentina tuvie-
menores de edad. ron en estos quince años un cambio de abordaje, con
Mi experiencia de 20 años en este campo2, es coin- un marco legal inscripto bajo la denominada Doctrina
cidente con los casi veinte años de reformas de sistemas de la Protección Integral de la niñez y la adolescencia,
y leyes en América Latina (que fueron incorporando la conformada por: la Convención Internacional sobre los
Convención sobre los Derechos del Niño -CDN- con Derechos del Niño (CDN), de 1989, ratificada en nues-
rango constitucional en Argentina desde 1994, y otros tro país en 1994 con rango Constitucional, las Norma-
estándares de derechos humanos), por lo cual este texto tivas de las Naciones Unidas4 y la Ley Nacional de Pro-
es también una puesta al día de la cuestión, así como una tección Integral de la Niñez y Adolescencia (No 26.061,
posibilidad de reflexionar sobre la transformación de de 2005).
prácticas, discursos disciplinares, marcos normativos y El hito que representa esta nueva Ley implica un
sus controversias, considerando los cambios que se han sistema de protección de derechos, y apunta a supe-
producido en el escenario social y las propuestas formu- rar el esquema tutelar producto de la vigencia de la Ley
ladas desde el Estado a lo largo de estos años, en especial N° 10903 de Patronato de Menores (Ley Agote, de 1919),
en esta década post 2001 (1, 2, 4, 8). que quedó así derogada. El lugar del niño como objeto
Encontrarán a lo largo del texto un tono de interroga- de asistencia ha llevado a las instancias judiciales y asis-
ción, propio de una investigación en proceso. Centrados tenciales a tener bajo su tutela de “oficio” aquellos casos
en nuestro tema, de manera correlativa a la “sanción” en que se advirtieran situaciones de “abandono moral o
vinculada a la causa judicial, se suele utilizar en forma material”; idea que no contaría con una definición taxa-
amplia la idea de “intervención” socioeducativa o psicoso- tiva, con la consecuente multiplicación de arbitrarieda-
cial, aunque es complejo otorgarle precisión conceptual des por parte de la instancia judicial.
en este contexto. En función de esto, ¿cómo ubicar acá Nora Schulman5 expresó recientemente que ese ins-
los dispositivos ambulatorios?, ¿son sanciones, son par- trumento “es un piso, no un techo” y opinó que la ley
te de una sanción dada por la instancia judicial?, ¿cómo argentina de protección es superior a la Convención.
pensar esta tendencia actual hacia medidas psico-sociales No obstante, asegura que “en muchas provincias argenti-
o socio-educativas? Al hablar de intervenciones ambula- nas hay un discurso de Convención y una realidad de patro-
torias, móviles, ¿cómo definir la pertinencia de su uso nato”, es decir de hace un siglo. “No es a los niños y a
“pedagógico” en el medio comunitario, en el “territorio”? las niñas a quienes hay que proteger. Es a sus derechos. Y
Por el contrario, ¿resulta válido indicar el tratamiento no sólo el juez debe escucharlos. También la maestra, el
“psicoterapéutico” del adolescente en estos ámbitos? Hay médico... Si no, son pequeñas faltas de respeto y de incum-
quienes rechazan toda clínica porque implicaría “psico- plimiento cotidiano de los derechos de los niños que uno
patologizar” a estos adolescentes. Al situar la intersec- hace cotidianamente”.
ción con el ámbito penal, ¿necesariamente deben quedar Visto desde otra perspectiva, en el proceso de cambios
cuestionados en ese marco los dispositivos terapéuticos y político-sociales que implican estos últimos diez años en
la clínica psicopatológica?, ¿en nombre del control social? Argentina (más allá de los aspectos que podrán cuestio-
Un enfoque restringido a la mirada educativo-social no narse), las instituciones estatales y no gubernamentales,
parece dar un horizonte mejor. en los programas y dispositivos, presentan abordajes
Enfocaré este recorrido en esos dispositivos ambulato- desde una gran variedad de marcos teóricos, a veces en
rios que se han formulado con un sesgo de atención pro- pugna, lo cual refleja la favorable búsqueda de respuesta
pio del abordaje en Salud Mental3 (muchos sostenidos en a las nuevas demandas sociales (8).
estos años por psicólogos, con sus variaciones según las Por su parte, debido al sistema tutelar en general y al
provincias y pertenencias institucionales), que dan lugar Régimen Penal de la Minoridad, dentro del mismo, regula-
a pensar lo terapéutico en una cierta manera, tomando do mediante el Decreto-Ley No 22278 y su modificatoria
como hilván y punto de llegada algunos aportes y nocio- No 22803 dictadas por la última dictadura militar, toda-
nes básicas que propongo desde una orientación psicoa- vía existe en nuestro país una grave situación de vulnera-
nalítica, para ampliar el campo de lectura y dar un funda- ción de derechos respecto de los niños/as y adolescentes
mento ético a las intersecciones antes mencionadas. sometidos a dicho Régimen, especialmente de aquéllos

2
En la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, desde el Programa Libertad Asistida la mayoría de estos años (desde 1992, antes
Consejo de Minoridad y Familia). También en la función de supervisión y capacitación de “operadores educativos y convivenciales”, y luego como
psicólogo del Equipo externo a los Centros de Régimen Cerrado (CRC) y Residencias de la SENNAF.
3
No hace al artículo ahondar en este tema, por lo cual cabe consignar en este punto que utilizamos alternadamente campo de la Salud Mental,
“psi” o de la subjetividad, aunque son evidentes las diferencias dentro de lo que genéricamente se llama en Argentina “campo de la Salud Mental”,
ya que no se opera desde la misma lógica en el psicoanálisis y sus diversas escuelas, que en las psicoterapias, la terapia cognitiva conductual o las
corrientes psiquiátricas (y según la adscripción que estas tengan a su vez al uso metodológico del DSM y a una psiquiatría más biologicista).
4
Directrices de Riad, de Prevención de la Delincuencia Juvenil, 1990, Reglas de Beijing, Reglas Mínimas para la Administración de la Justicia de
Menores, 1985, Reglas de la Habana, para la Protección de Menores privados de la libertad, 1990.
5
Directora de la Comisión Argentina de Seguimiento y Aplicación de la Convención de Derechos del Niño, presidida por Estela de Carlotto. En:
Diario Página12, 6/12/12.

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 23

privados de su libertad (2). Mediante reiterados fallos, También en esas décadas existen movimientos simi-
así lo está entendiendo la jurisprudencia que cuestiona lares en varios países (como ser EEUU, España, Francia,
la constitucionalidad del sistema vigente (1, 2). México, Chile), tendientes a realizar una intervención
En este contexto, sigue resultando imprescindible racional, científica (9, 15, 26, 39, 46), para encauzar las
avanzar en la reforma del régimen penal juvenil, sobre el posibles “desviaciones”, tanto en términos del crecimien-
que hubo numerosos proyectos. Con un fuerte impacto to individual como social. Esta llamativa coincidencia se
en los medios de comunicación masiva, el tema reapa- inscribe para distintos historiadores en lo que se llama la
rece cíclicamente en torno a la polémica sobre la baja construcción de la categoría infancia (o infancias, según
de la edad de imputabilidad, que suele ser afín a las pro- su extracción socio-cultural), en tanto hasta el siglo XIX
puestas de endurecer la respuesta estatal frente al deli- el niño tenía escasa visibilidad o nula, en la cultura y
to juvenil, no solamente en Argentina sino también en entre los actores que conformaban los escenarios socia-
América Latina. En tanto se efectivice una reforma para les, según el espacio/tiempo que observemos. Las inves-
llegar a dicho régimen penal especial, ese sistema debe tigaciones sobre el infanticidio, entre otras, dan cuenta
ser aplicado a partir de una edad mínima antes de la cual de lo sinuoso del camino7, resultando necesario para la
se presume (sin que se admita prueba en contrario) que historiografía ampliar los estudios locales y comparados,
los niños no tienen capacidad para infringir las leyes que diferencien adecuadamente las situaciones geográfi-
penales. Esto es, que los Estados deben fijar una edad a cas, sociopolíticas y económicas (26, 39).
partir de la cual las personas menores de 18 años de edad Y en ese proceso de categorización que algunos estu-
sean punibles, en forma completamente diferenciada de diosos han llamado de patologización del “menor” en el
los adultos. campo social y del derecho, bajo la inspiración genéri-
En síntesis, actualmente conviven paradigmas dife- ca del positivismo imperante, el médico ocupaba un rol
rentes desde lo jurídico y en lo cultural, tanto en las de diagnosticador de los males sociales, superpuesto de
prácticas como en lo discursivo, haciendo emerger por manera elocuente con los discursos morales/pedagógi-
momentos al supuestamente superado paradigma de la cos. En la construcción paulatina de las “patologías de
“situación irregular”, de la lógica tutelar, en una coexis- la infancia”, esta cultura positivista irá contando con los
tencia con las nuevas normativas y sistemas que regulan “avances modernos” de la pedagogía y la psicología, y se
la condición jurídica de la infancia y adolescencia, en utilizará con éxito en el análisis político y social, en el
concordancia con la Convención. Veamos ahora cómo lenguaje y las prácticas escolares. La educación tiene una
se llega a esta historia. “finalidad preventiva del desorden social” decía en Buenos
Aires el Dr. José M. Ramos Mejía (37). “La salida definitiva
Historias menores: desviados y anormales en la de la escuela es particularmente peligrosa para el niño”, afir-
infancia maba en 1916 Roberto Gache, desde su conocido estudio
sobre la delincuencia precoz (21).
Allá lejos pero no hace tanto tiempo, entre el último En Argentina, la concepción del niño se condensa en
cuarto del Siglo XIX y el primero del XX, en el cruce la figura del futuro ciudadano/adulto, como meta políti-
entre múltiples disciplinas hubo una proliferación de co-educativa, mientras queda aglutinada la categoría de
textos dedicados especialmente al niño adjetivado como anormalidad con la infancia desamparada, quedando esa
“anormal”, desde la perspectiva de la “cuestión social” o confusión a merced de la instalación de sistemas que per-
la inadecuación al sistema escolar, en consonancia con mitieran un control, bajo la consigna de la protección de
parámetros morales o ajustados a ideales de la época (3, los desviados, ya en los primeros años de sus vidas (9, 39,
9, 39, 40). 40, 50). El hijo del inmigrante tenía que ser especialmen-
A su vez, de un tiempo donde el enfoque de la pato- te atendido (40) -cualquier coincidencia con estribillos
logía mental infantil estaba centrado en el deficiente u actuales de estigmatización es pura casualidad-.
oligofrénico casi con exclusividad (gran parte del siglo En el plano jurídico, se produjeron en el cambio de
XIX), irán en aumento las preocupaciones para redefi- siglo una serie de novedades legislativas para la época,
nir el abordaje de estos niños, comenzando a esbozarse calificadas como de Protección de la infancia, que alu-
propuestas para diferenciarlo del adulto, que tendrá mayor dían a la vigilancia que debían ejercer los padres, y a la
relevancia en términos teóricos/discursivos que en las responsabilidad e imputabilidad de los menores, como
consecuencias para la práctica6. Hay una ampliación de detallara en trabajos anteriores (39, 40). Aparece una
las clasificaciones médico-psicopedagógicas que agrupan fuerte indiferenciación del control penal; no existían
las formas de la deficiencia mental en un círculo que va establecimientos de detención para menores, destinán-
hacia su inclusión entre los “abandonados”, los desvia- dose hacia fin de siglo una sección para los mismos den-
dos, los inadaptados, para luego llegar a la vagancia y la tro del Departamento de Policía. En 1890 se abre la Casa
delincuencia infantil y juvenil (35, 39, 47, 50). de Corrección de Menores Varones, para judicializados

6
Esto se apoya en la investigación que venimos desarrollando desde el Capítulo de Historia y Epistemología de APSA. En esos deslizamientos
semánticos, se relegaba la especificidad del abordaje del padecimiento mental severo en la infancia, tanto para el retrasado o deficiente intelectual
como para las “locuras” en la infancia (antes de pensarse como psicosis infantiles, ya más avanzado el siglo XX).
7
Cf. De Mausse, L. y otros. Historia de la infancia. Son también clásicos en el tema los trabajos de P. Aries.

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24 Rossi, G. P.

menores de 18 años, donde se suma posteriormente a en un solo haz y bajo su control jurídico las diferentes cate-
huérfanos de menos de 10 años (30, 39, 41). gorías de niños delincuentes, asistidos o anormales”. Hacia
La Ley de Patronato de Menores en 1919, pionera en 1943, el psicoanalista D. Lagache, con el psiquiatra G.
América Latina, consolidó la intervención del Estado en Heuyer, establecen la clasificación de los niños “irregula-
la vida de cierto sector de la infancia, los niños abando- res”, palabra que “gusta porque no es demasiado médica, si
nados moralmente, que era sinónimo de familia pobre. bien conserva la idea de anomalías transpuestas a un plano
Impulsada por el Dr. Luis Agote, da entidad a la categoría más bien moral” (17).
de menor y lo hace objeto de investigación, para selec- Es central leer este pasaje tanto desde la práctica
cionar una “anormalidad” que aparece en algunos “indi- como desde el cruce conceptual, donde el psiquiatra -
cios” de los cuales el hecho punible es de los más claros. con cierto uso del psicoanálisis- se convierte de rival del
Esos indicios provocan la intervención estatal, de un juez juez en un aliado indispensable, un relevo para “contro-
de menores, como autoridad por encima de la familiar, lar por medio de un código homogéneo la infinita deriva de
con poderes no controlados8 (32). Expansión de educa- las prácticas en prevención”. ¿Línea de avanzada para la
dores-reformadores y reformatorios (15, 25, 34, 41). época? La historia nos enseña a apreciar que los aconte-
La fuerza de esa visión adultomorfista resulta paradó- cimientos tienen distintas lecturas, no tan en blanco y
jica en la práctica9, ya que mientras ve al niño como un negro como quisiéramos, como a veces se hizo.
adulto -aunque “en potencia”- no le da tampoco en tér- Ampliando el relato de Donzelot, para pensarlo
minos de Derecho las garantías que tienen los adultos, al también en nuestro país, subrayemos que esa licuación
no establecer diferencias acordes a la niñez en su recorte de teorías, entre ciertas corrientes del psicoanálisis y
diacrónico -como período de vida-, atándolo al asisten- la psicología, junto a la psiquiatría y la criminología,
cialismo y discrecionalidad de un Mayor (jueces, técni- permitían dar entidad en el mismo molde a una codifi-
cos, profesionales, personal de vigilancia, entre otros). cación superpuesta, entre categorías de niños que eran
Si cotejamos este movimiento, más cerca, entre los competencia tanto de lo judicial (niño y joven delin-
juristas se ha planteado hacia finales del siglo XX que cuente), como de lo asistencial (niñez pobre, desdicha-
durante décadas se abstuvieron de debatir sobre “cuáles da, abandonada). Por otra parte, el texto mencionado
eran los problemas legales que tenían las leyes especiali- arriesga que dicho pasaje “proporciona a la acción edu-
zadas en menores” y “cuáles deberían ser las característi- cativa una técnica de intervención que limita la imprevisi-
cas de un mejor derecho para los menores de edad” (6). bilidad del voluntariado y los avatares del ‘deseo educati-
vo’” (17, 34). Y, mientras controla la autonomía de los
Psiquiatría, Psicología, Psicoanálisis: hacete patronatos, supera las “abruptas barreras entre lo asis-
amigo del Juez tencial, lo médico y lo penal” (itálicas siempre nuestras).
Cabe re-preguntarse, ¿se trata de una crítica o una valo-
¿Y cómo se fue desarrollando en nuestro medio psi ración positiva?
aquello que Jacques Donzelot llama el mercado de la Y en relación a esto, ¿cómo pasar entonces de estos
inadaptación? En distintos países, una lectura histórica “especialistas de lo invisible” (aliados del juez) a una
lleva a ubicar la psiquiatría infantil, ya entrando en la intervención que no quede en el más (im)puro deseo edu-
primera mitad del siglo XX, delineada entre “los apetitos cativo? En tal caso, ¿cuál es la intervención que respeta al
profilácticos de los psiquiatras y las exigencias disciplinarias niño y adolescente-sujeto? No solamente al del Derecho,
de los aparatos sociales”, como lo describe el clásico estu- sino también al otro sujeto: el que a veces se filtra en la
dio de Donzelot, “La policía de las familias”(17). transgresión, que se muestra en el acto delictivo, se rebe-
La preselección e identificación de aquellos niños la en la agresión, como contracara de su magra respuesta
que puedan ser de riesgo, ocasionar daño social, con la contra quienes -para él y los suyos- lo agreden.
contribución de la psicología “moderna” y su nacien- Además, Donzelot afirma que hay una “desmateriali-
te psicotecnia, tendrá en su táctica la ubicación de dos zación del delito, que ubica al menor en un interminable dis-
espacios privilegiados a tener en cuenta, como parte de positivo de instrucción, de juicio perpetuo”. Y allí coloca la
la tarea: la escuela como laboratorio y como indicador medida educativa hacia el joven, que precisamente radica
ante las ausencias, y la familia que con sus carencias se “en esa brecha abierta por el carácter suspensivo de la pena”.
convertirá en portadora de enfermedad (39, 40). Lo educativo, al borrar -según el autor- en sus supuestos la
Resulta interesante indagar cómo -luego de la segun- distancia entre lo asistencial y lo penal, “amplía la órbita
da guerra mundial-, según infiere Donzelot para Francia, de lo judicial a todas las medidas de corrección” (17).
la psiquiatría se transformará enmendada por el psicoaná- ¿Hay un retorno hoy a ese estado de cosas? Los pun-
lisis, con el efecto de proveer “al juez el medio para reunir tos que siguen se abocan a esto.

8
Durante décadas, con efectos hasta el presente, ingresó en la situación irregular no sólo aquel de quien se sospecha que ha cometido un hecho
punible como menor de edad sino, incluso, aquel que ha sufrido como víctima un hecho punible, siendo también menor de edad.
9
No se trata con esto de tener para la historia una visión positivista, progresiva, de cuestionamiento del pasado a partir de la comparación entre
un supuesto “progreso” del presente y el salvajismo de nuestros antecesores, en una línea de anacronismos donde el futuro será “lo mejor”. Lo cual
no implica por nuestra parte impugnar toda forma de plantear la historia como herramienta para pensar el presente, como una historia desde el
presente, en cierta manera con algo de un inevitable anacronismo: pero eso es diferente de la cuestionable “evaluación” desde los valores y concep-
ciones actuales de situaciones ocurridas hace uno o varios siglos.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 21 - 36


Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 25

Ajusticiar en sensatas cantidades... libertad en institución especializada”. Pero en estos mode-


los que se fueron estableciendo en las últimas décadas en
Entre los estudiosos del Derecho, pero también en la América Latina, lo “alternativo” y “excepcional” debiera
población en general, hay acuerdo respecto a que la res- ser lo cerrado, como última instancia cuando se agotaron
puesta que el Estado da a los menores de edad a quienes todas las demás medidas o intervenciones. “Es propio de la
se imputa la comisión de delitos es inadecuada. Basta justicia penal de adultos hablar de penas alternativas” (5).
ver la repetición de títulos y comentarios de los diarios La permanencia del adolescente en su medio familiar
cuando “denuncian” a algún “pibe chorro” siendo par- y en su comunidad es así una prioridad, contrariamente
tícipe de hechos criminales. Ante esas demandas todo a lo planteado históricamente en las estrategias de con-
se complica, como lo formula la reconocida especialista trol social que aislaban al chico, y actualmente cuando
Mary Beloff (en quien apoyaremos algunas precisiones apelan a la mano dura ante la inseguridad.
jurídicas), que despliega otras preguntas que reformula- Como decíamos, en nuestro país igualmente aún
mos sintéticamente (7). ¿Qué es lo inadecuado: las leyes hay que diferenciar entre el deber ser y el ser: según
o las instituciones judiciales y administrativas?, ¿el pro- la región, hay un abanico de realidades fusionadas o
blema está en la respuesta estatal al delito, en la falta de superpuestas, que incluyen la inexistencia o inadecua-
acción estatal en otros órdenes o en ambas?, ¿qué signifi- ción de programas e instituciones. Lo cual no impli-
ca la justicia penal para un niño/adolescente que comete ca negar que se viene haciendo el valioso esfuerzo de
un crimen?, ¿cómo debería una sociedad justa tratarlos?, separar el ámbito penal del ámbito asistencial, donde
¿cómo se justifica el castigo a un niño o adolescente que un sistema de justicia juvenil o un marco legal penal
comete delitos?, además, ¿qué forma debería adoptar, en para adolescentes no supla un sistema de protección de
estos casos, el castigo? derechos, esto es, al sistema asistencial o de protección/
Hay que modificar las leyes, poner más castigos y restitución de derechos (5).
empezar desde más pibes, dicen algunos. Pero hay cues- Y aquí citaré otro párrafo de Beloff, con un destaca-
tiones previas, que Beloff formula con precisión. “Dos ble rigor conceptual: “el fundamento de la sanción penal
décadas de transformaciones sustanciales de la respuesta jurí- juvenil continúa siendo (...) la prevención especial positiva,
dico-penal al delito de los menores de edad en América Latina que en términos criminológicos tiene que ver con la reinte-
en general y en México en particular -basadas en estándares gración social del condenado. Este es un punto en común
internacionales de protección de derechos humanos de los entre el modelo tutelar y el modelo de la protección integral
niños y de las víctimas- revelan que para incidir en la reduc- de derechos. Podría decirse que es el único. Por esta razón se
ción de la violencia de y hacia los jóvenes se requiere algo más debe poner atención en distinguir las consecuencias jurídicas
que modificar el Código Penal. Si los jóvenes, sus derechos y de la comisión de un delito por parte de un adolescente -san-
la seguridad de todas las personas son realmente tomadas en ciones- y las medidas de protección porque aún en leyes nue-
serio, debería en primer lugar formularse un acuerdo que guíe vas, que distinguen entre el sistema de protección y el sistema
la definición de una política criminal juvenil que involucre penal juvenil, se admite cierta superposición entre ambas.
a todos los actores con responsabilidades institucionales y a Tal el caso, por ejemplo, en el que una sanción penal juvenil
todas las jurisdicciones”. o medida socio-educativa tiene como único objetivo reesta-
Se plantea hacer foco en la prevención, entendida ésta blecer al adolescente en el ejercicio de un derecho: órdenes
como el cumplimiento de las responsabilidades de la de supervisión consistentes en que el adolescente vaya a la
familia, de la sociedad y del estado hacia la infancia; y escuela o a un programa de rehabilitación para adictos a una
en lo que se llama la especialidad como respuesta diferen- sustancia prohibida”. Sin embargo, en esta lógica “(...) si
ciada a la situación del menor. como consecuencia de una reacción estatal coactiva, provo-
E irá a aspectos más puntuales: “los grandes temas de cada por la comisión de un delito, surge algún beneficio para
la seguridad en América Latina requieren la formulación de los derechos del adolescente, esto es un valor agregado de la
una política de seguridad concentrada en las cuestiones que sí sanción, pero no su fundamento ni su justificación” (5).
tienen incidencia en el tema como los delitos relacionados con Atinadamente, Beloff afirma que no se trata de una
la producción y el tráfico de drogas, con los desarmaderos de posición insensible a la protección y restitución de
automóviles para la venta de autopartes usadas, con el fácil derechos básicos vulnerados. Sino que bajo el atendible
acceso a armas, etc. En relación con los niños y jóvenes, el intento por “ayudar” al adolescente en situación de mar-
énfasis debería ponerse en lograr su permanencia en la escue- ginalidad o vulneración de derechos (con el argumento
la, en espacios recreativos, deportivos y culturales así como en de que el Sistema de Protección no da respuestas adecua-
el fortalecimiento de la familia (...)”. das), puede filtrarse una justificación para licuar el cam-
po asistencial con el sistema de justicia penal juvenil,
¿El encierro como alternativa o alternativas al que vuelva al asistencialismo tutelar. Esto llevaría a confu-
encierro? Sanción y/o Protección siones, como ser, si para el mismo adolescente infractor,
“a consecuencia” del hecho que causó dolor y violencia
Para comenzar por el elemento de la “sanción” como con su acto, la “ayuda” que recibe lo lleva a concluir que
consecuencia jurídica del delito, consigno que en los sis- “cometer un delito no le ocasionó ninguna consecuen-
temas de justicia penal juvenil se establecen sanciones cia disvaliosa” (5).
diferentes, “que se extienden desde la advertencia y la amo- Este punto de disyunción tiene sus dificultades, sus
nestación hasta los regímenes de semilibertad o privación de controversias no cerradas.

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26 Rossi, G. P.

También se reitera desde hace algunos años en el tra- pleno desarrollo de su personalidad hasta el máximo de
bajo diario de psicólogos y trabajadores sociales en estas sus potencialidades, así como el goce de una vida plena y
instancias, una discusión con el discurso jurídico, sobre digna”.
la definición que tendrían las cada vez más presentes Ahora bien, estas cuestiones provocan más interro-
“medidas socio-educativas”, y respecto a si la sanción es gantes, ¿de qué manera hacer efectivo esto? Al hablar de
necesariamente lo mismo que las “medidas socioeducati- “desarrollo personal”, ¿no es congruente con una inter-
vas”. Bellof escribe que “cabe preguntarse si las consecuen- vención clínica, en Salud mental?
cias jurídicas de la comisión de un delito en estos sistemas Con estos adolescentes, hemos planteado aquí la
son medidas, medidas socio-educativas, penas o sanciones. intervención de diferentes programas y medidas, en
Los instrumentos internacionales, como ha quedado demos- Residencias y en estrategias ambulatorias que van desde
trado, no son precisos en este punto” (5). esquemas de “Libertad Asistida” hasta dispositivos con
Desde su lectura, el sociólogo Robert Castel aporta intervenciones “en territorio” o comunitarias; que al
una diferenciación que articulamos, cuando analiza el menos en ciertos lineamientos dentro de estas “realida-
contrapunto entre “protecciones civiles” y “protecciones des”, pueden brindar aportes desde lo terapéutico (reto-
sociales” en las sociedades occidentales contemporáneas. mo este punto hacia el final). Con sus determinaciones
Dice que “la problemática de las protecciones civiles y jurí- particulares, aludimos a una asistencia que vaya hacia
dicas (...) remite a la constitución de un Estado de derecho”, el cumplimiento de esta Ley, tanto en el respeto de los
mientras que la “problemática de las protecciones socia- derechos del niño/adolescente como en la restitución de
les” (de la seguridad-inseguridad social) “remite a la cons- sus derechos básicos vulnerados, entre ellos lo atinente
trucción de un Estado social y a las dificultades que surgen a la Salud Mental, para tender a que no continúe en el
para que pueda asegurar al conjunto de los individuos contra recorrido sin salida, o de puertas giratorias, por el circui-
los principales riesgos sociales” (10). Y plantea los obstácu- to penal.
los existentes para superponer ambas protecciones, sus Trayendo el recorrido anterior, se llega a otras polé-
imposibilidades. micas que surgen tanto en congresos como en reuniones
Tomemos en cuenta además que el sistema penal y pasillos, entre quienes trabajan en estos “frentes”: ¿Es
tuvo históricamente un rasgo que es selectivo, -se sabe pertinente plantear un tratamiento “psi” como parte de
aunque se trate de ignorar entre “constitucionalis- la obligación o la “sanción” judicial?, ¿o es una práctica
tas” renombrados-, que muchas veces excluye a los ya que responde a la vieja ideología tutelar?, ¿implica psi-
segregados, en los Institutos de Menores (hoy CRC). Es copatologizar la cuestión social?, ¿es reemplazable por
un sistema que “encuentra en los jóvenes pobres a mejo- medidas socio-educativas?, ¿o son diversas modalidades
res candidatos para ser criminalizados”: una población extendidas de un control social más “tolerable” y reti-
compuesta casi en exclusividad con el perfil del “pibe cular?
chorro”, de sectores económicos precarizados (45). Es
decir, pibes que tienen vedado el acceso “en igualdad Entre disciplinas no es disciplinar
de oportunidades a los servicios” del área de salud, y
más aún a la atención de su “padecimiento psíquico” Para avanzar, coincidimos también con Beloff en que
(Salud mental). “continuar con el proceso de transformación de la justicia
juvenil no corresponde ya exclusivamente a los abogados o
Qué Pena lo Asistencial juristas, sino a las disciplinas vinculadas con la intervención
social y psicológica, las que deben asumir el liderazgo en este
En continuidad con lo anterior, es válido recordar los camino de transformaciones”. Es que “se trata de encontrar
desafíos que se articulan con la “otra parte” del orde- nuevas y eficientes formas de intervención psicosocial y de
namiento legal actual, volviendo a la Ley de Protección separarse del matrimonio, casi centenario, que tuvieron con
Integral. Para interrogar nuevamente sobre el estado de los juristas en el marco del complejo tutelar clásico” (6).
cosas actual, como ser, en principio, ¿cuán tajante puede Aunque interrogamos respecto a la definición posi-
ser la distinción entre lo judicial/sancionatorio y lo clí- ble de “psicosocial”, como si fuera algo predetermina-
nico/asistencial? do conceptualmente, cuando se trata de nociones laxas,
Para esta Ley de Protección, el Estado debe garanti- alejadas de una definición estricta (2). Se habla de la
zar “programas de asistencia integral, rehabilitación e inte- intervención social, en territorio, pero no hay deter-
gración”. Respetando las “pautas familiares y culturales minaciones sobre lo “psico”. ¿Qué sería lo psicosocial?,
reconocidas por la familia y la comunidad a la que pertene- ¿está en línea con otros dos significantes compuestos,
cen siempre que no constituyan peligro para su vida e inte- la medida socioeducativa y lo psicoeducativo?, ¿cómo se
gridad”. Afirma, también, que los niños/adolescentes diferencian?
tienen derecho “a la educación pública y gratuita, aten- Ahora bien, es importante entender entonces que
diendo a su desarrollo integral, su preparación para el ejer- el “orden de ideas” en el que opera el sistema penal es
cicio de la ciudadanía”, así como “a acceder en igualdad diferente de las ideas atinentes al funcionamiento del
de oportunidades a los servicios y acciones de prevención, sistema de Salud Mental, o respecto a la implementa-
promoción, información, protección, diagnóstico precoz, ción de políticas en Salud Mental. A esto se agrega el
tratamiento oportuno y recuperación de la salud”. Además, Sistema de Protección o Desarrollo Social. Se trata no
el Estado, la familia y la sociedad “deben asegurarles el obstante de lograr articulaciones necesarias, y posibles,

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 27

que no impliquen la impugnación de un sistema por que también lo atraviesa. La exclusión será un nombre
parte de otro, ni la forclusión de la singularidad de cada para el “exiliado interior”, ya no solamente el exiliado
intervención. diferente, exótico (10, 18).
Hay aquí otra observación a hacer respecto al aborda- Con Robert Castel ampliamos estas ideas cuando
je multidisciplinario, en esta misma dirección, cuando plantea que los excluidos son “colecciones” de indivi-
Beloff apela a un pertinente análisis crítico, “dirigido a duos (y no colectivos) “que no tienen nada en común mas
refundar, al igual que el viejo derecho de menores, la psico- que compartir una carencia”. Pero nadie, ni siquiera el
logía, la psiquiatría, el trabajo social y otras disciplinas de excluido, existe en el “fuera-de-lo-social”, y la “descolecti-
intervención individual y social, sobre nuevas bases inspira- vización en sí misma es una situación colectiva”, es parte de
das en el derecho internacional de los derechos humanos” (6). un proceso histórico (10).
Modificaríamos los términos de la formulación, en lo En estas décadas, a su vez ha sido estudiado recu-
planteado como refundar la psicología, la psiquiatría y el rrentemente el fenómeno de la fragmentación social en
trabajo social sobre bases “inspiradas” en el derecho. Qui- las economías capitalistas propias de la globalización,
zá sea solamente una precisión terminológica, pero más descriptas por la dispersión generalizada de individuos
que inspiradas, tendería a ubicarlas en diálogo y articula- atomizados, anónimos, donde la interacción parece
ción con el orden de ideas del derecho internacional en reducirse al intercambio mercantil. Con la absolutiza-
este momento histórico, con las diferencias entre cada ción del mercado, el ciudadano queda desplazado a la
una de esas disciplinas y prácticas. Ya que así como los figura del consumidor, trastocándose en este punto la
debates especializados del Derecho no pueden subsumir- categoría de sujeto de derecho. ¿Dónde queda aquél
se a las disciplinas psi y sociales, tampoco el discurso del que no puede entrar en el universo de los consumido-
Derecho puede subsumir las diferentes prácticas -y mar- res? (10, 43).
cos conceptuales- que se abocan a la niñez/adolescencia En Argentina y en Latinoamérica, deben situarse las
en infracción con la Ley Penal. transformaciones que implicó la década de los noventa,
años de devastación para la inserción laboral y la distri-
Intervenciones en lo social bución del ingreso (43); con la caída del Estado bene-
factor, en un contexto de empuje a ese orden econó-
Enfoquemos las intervenciones sociales con estos chi- mico supuestamente unificador, hoy en crisis. Con su
cos, llamadas a veces “en territorio”. Sin eludir lo multi- incapacidad de producir cohesiones duraderas, redes de
referencial de esta noción, recortemos que según Michel solidaridad, amistosas y familiares, incluso para la cons-
Foucault “territorio, es sin duda una noción geográfica, pero trucción de fuerzas grupales o pertenencias políticas.
es en primer lugar una noción jurídico-política: lo que es con- En este contexto, quisiera poner en discusión las
trolado por un cierto tipo de poder” (20). Si lo asociamos ideas de desinserción y reinserción social, en su enlace
a la idea de intervenciones en lo social, cabe comenzar con la de exclusión, por el largo recorrido que tiene esa
planteando que las mismas han estado relacionadas con serie en las políticas sanitarias y sociales. En “Los náu-
el modo en que cada época construye los perfiles de la fragos”, Patrick Declerck sostiene que la ideología que
transgresión (8). La histórica “cuestión social” encaminó sustenta las acciones de Reinserción, supone “la mayoría
el ejercicio del poder, en tanto las políticas, conceptos de las veces, de manera implícita o explícita, la idea de un
y modalidades con que cada comunidad se propone regreso del sujeto al seno de la normalidad social y econó-
resolver el problema de la/s anormalidad/es, incluida la mica” (14). Desde esas recetas, re-insertado en el lugar
infancia. correcto, será ciudadano por fin entre otros, en el marco
Foucault (19) también analiza cómo en cada cultu- de las obligaciones del funcionamiento social, económi-
ra existen actos de demarcación, líneas divisorias, que co y relacional. “Curado, autónomo, viviría el resto de su
tienen una función doble, “ambigua”: establecer un existencia, colmado de las delicias de la normalidad, es decir,
límite, pero además abrir el espacio a la transgresión. en definitiva, del trabajo” (14, 18).
Dicho espacio posee su propia configuración y sus leyes, Con este autor, vamos a complejizar la cuestión de la
y forma para cada época lo que podría denominarse su banda marginal, del pibe chorro, y acordar en que afirmar
sistema de transgresión. Que resulta así la condición de la existencia de una categoría supuestamente homogé-
posibilidad y de aparición histórica de las desviaciones, nea de excluidos es una ficción; es decir, que no es más
los anormales. que una hipótesis. En línea con lo anterior, esta “reduc-
En nuestro tema, al hablar de exclusión social pue- ción ideológica que unifica a los excluidos como población
den traerse imágenes donde queda en el borde ese otro aparte, legitima el hecho de que se preconice cierto número de
de la barbarie, un otro radicalmente absoluto, que incluye tratamientos dirigidos a una población concreta” (18), con
al pobre, ese “de la villa”, como también al inmigran- lineamientos estandarizados. Desde una concepción aje-
te, al loco y a una especie de juventud descarriada, que na a la consideración del sujeto en su singularidad, se
en Argentina hasta se le atribuye ser portadora de una suelen elaborar medidas y recursos destinados a favore-
cultura, la de los “pibes chorros”. Esta construcción del cer la reinserción, basados en soluciones homologables,
excluido quedará también increpada por la imagen estig- universales.
matizante, incluso a veces a la manera de una autocon- Por otra parte, en relación a esto cabe también plan-
templación discriminatoria del mismo pobre hacia él y tear que “la exclusión supone un individuo que no está, o
su entorno, desde la mirada de ese ideal normalizador que ya no está, integrado en una red de solidaridad familiar,

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amistosa o de barrio. Semejante definición establece, pues, aunque cuatro de ellos, según cuenta, lleven apellidos
una línea divisoria entre exclusión y precariedad”. Existen de distintos padres. En este contexto institucional, ges-
barrios marginales a la gran ciudad, villas o conventi- tionar esa inscripción demasiado pendiente, junto a su
llos, conglomerados en situación económica precaria, madre, tuvo sin dudas consecuencias determinantes
pero en los que se producen sistemas y redes de solida- para sostener luego un tratamiento, posible. En algunos
ridad económica, basados en ocasiones en el trueque, casos, realizar ese acompañamiento favorece también lo
por ejemplo, otras veces en economías periféricas o poco referente al vínculo terapéutico a construir, no sólo por
legales. “Debido a la existencia de esas redes de solidaridad, la palabra.
no puede hablarse en esos casos de exclusión”. (18) Para el Sin embargo muchas veces la inserción en una acti-
adolescente, la identificación en algún sesgo con el “pibe vidad laboral o de estudios aparece para estos adoles-
chorro” habla a su manera de una posibilidad de hacer centes como un imperativo, al cual deben hacer frente
grupo, de formar alguna colectividad, alguna banda o y se oponen, por distintos motivos (subjetivos, por su
tribu, entre los pibes que en forma aislada quedan a mer- connotación familiar, etc.). Como en el caso de J., puede
ced del “desbande” social. Aunque esa identificación, en ser su forma de hacerse un lugar. Desde un principio, el
la novela social, facilita a la vez la posibilidad de rece- planteo en el Equipo fue ¿cómo hacer para no quedar
tas para quienes buscan la condena social, tanto como “pegados” a ese lugar de obligación, de mandato que se
para los “salvadores” que buscarán volverlos útiles para le impone desde una instancia no legitimada para él?
la sociedad (12, 36). Es que para J. -17 años, que vivía con su madre y tres
Ante este panorama, Alfredo Carballeda afirma que hermanos menores-, trabajar era trabajar para la madre.
con el nuevo siglo, al aparecer fisuras en el neoliberalis- Con frecuencia, estudiar, trabajar, hacer tal o cual cosa,
mo como relato único, se construyen nuevos escenarios, vienen del lado de imperativos, ideales, objetivos puestos
dónde incluimos lo referente al abordaje de la adoles- por el mundo adulto, padres, maestros, juez, etc. En él,
cencia y sus crímenes (8). Esa crisis, que es global, “ha esa disyuntiva, “trabajar para mi vieja o no hacer nada”,
puesto otra vez en escena la política, la necesidad de apelar al lo llevaba inevitablemente al lugar del vago, en un mar-
sentido y a la ideología”, frente al giro cultural que impli- gen que lo terminaría condenando... Al tener una causa
có el abandono de los sistemas de protección social y “la judicial, tanto la madre como la delegada judicial, el Juz-
ostentación obscena de la desigualdad”, que en Argentina gado y la psicóloga de un centro barrial al que lo habían
tuvo como modelo los años noventa, como corolario de mandado, quedaron para el joven en una serie que lo
procesos que comenzaron en la dictadura del año 76. llevaba a escaparse, a huir hacia “cualquier lugar” que le
El retorno, lento y oscilante, de cierta centralidad del diera “libertad”, según decía. Y el lugar al que iba en sus
Estado con una faceta que representa los derechos de los repetidas escapadas era la precaria casa de su padre -en la
ciudadanos, va acotando la omnipresencia del mercado Villa 20-, que en la historia familiar era el “borracho”, el
como regulador social. “vago”... Al tiempo, en tanto algún terapeuta no quedaría
En Argentina, las instituciones estatales, paraestata- ubicado en esa serie, aparecen preguntas del adolescente,
les y no gubernamentales presentan en sus prácticas una sobre cuál era su lugar entre tantas huidas, ¿a dónde que-
gran variedad de marcos teóricos, a veces en pugna, que ría llegar? Lo central fue desligar el espacio terapéutico
reflejan nuevas formas de “politización de la sociedad” de aquella demanda enloquecedora de la madre hacia
(8). Cada lugar de trabajo, cada dispositivo testimonia el joven, que aparecía en serie con las demandas de la
esa contienda entre paradigmas (8), lo cual permite dar instancia judicial.
otra lectura a la fragmentación social, donde se propo-
nen alternativas de cohesión en la comunidad, de trans- Derechos humanos más Psicoanálisis
formación de estructuras burocráticas y paradigmas cul-
turales cristalizados. Es pertinente hacer ahora algún anudamiento entre
lo referente al Derecho, el respeto al sujeto de derecho, y
Restitución de Derechos, recursos y cursos: caso esa búsqueda de modalidades de intervención en niños
por caso y adolescentes desde la dimensión de la subjetividad,
que planteo en términos psicoanalíticos (en sintonía
En estas intervenciones, resulta a veces fundamental con los estándares sobre derechos humanos). Es que,
operar sobre aquello que hace a la realidad cotidiana del hay un nudo básico si sostenemos que el respeto por los
joven; sus actividades, la búsqueda de trabajo o estudio, derechos humanos son “un previo indispensable” para
la obtención de su DNI, de su partida de nacimiento, o el alguna intervención orientada desde el psicoanálisis (31,
asesoramiento para hace determinado trámite, son ejem- 42, 43). Eric Laurent dice que el psicoanálisis aporta al
plos. Parece ingenuo abstraernos a pensar en términos “registro de la particularidad subjetiva” del adolescente en
de subjetividad con un pibe de 18 años que aún no llegó este caso, por el cual se piensa cierta restitución de dere-
a tener ni siguiera su partida de nacimiento: como ha chos, humanos, básicamente y para empezar a hablar.
pasado con Luis, que le gusta ser llamado por su segun- Con Laurent, convenimos en la apuesta a construir
do nombre -aclara- y que pese a infinidad de trámites, “nuevos artificios” que estén “a la altura actual del sufri-
no está inscripto aún su nacimiento en La Rioja. Con miento subjetivo”, para tender a confluir con los actores
tres causas judiciales, rearma confusamente su historia: del drama social tomando en cuenta cierto “régimen del
es el único de seis hermanos no reconocido por su padre, no-todo” (31)10. Y lo traigo a propósito de la responsabi-

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 29

lidad que implica no solamente a los adolescentes sino cepto de sujeto para el psicoanálisis y para el derecho,
también a sus entornos (familia, Estado, instituciones), resulta a esta altura pertinente. Suele hablarse del sujeto
donde incluimos el llamado de Laurent a la “responsabi- del inconsciente, para plantear su especificidad. ¿Cómo
lidad de las instituciones analíticas”, para “afrontar los retos pensarlo? En función de la relación del sujeto a un “saber
del siglo”. que lo supera” (29). Resulta algo más simple hablar del
Es ahí donde será necesario pensar un conjunto de sujeto para el psicoanálisis, como producto de la divi-
intervenciones, dispositivos y herramientas (42, 43), para sión que causa el lenguaje. No está en un lugar, sino en
trabajar sobre las circunstancias -objetivas y subjetivas, una pulsación significante. Con este saber no sabido,
en un esquemático recorte- que generen las condiciones quedará un sujeto dividido, que no es transparente a la
para que estos derechos humanos, en su singularidad, conciencia; es aquel que no sabe lo que dice, o dice más
puedan sostenerse. de lo que quiere decir12. Agreguemos que el sujeto del
Nuevamente integremos el planteo que hace Beloff, inconsciente no es sin la experiencia de la transferencia.
desde su mirada: “una sociedad que piensa más en cas- Simplificando, sin la relación a un otro.
tigar a sus jóvenes que en generar las condiciones para
que ellos crezcan y se desarrollen al margen del delito La responsabilidad cuestionada
y la violencia revela una miopía severa y compromete
seriamente su futuro. Plantear la responsabilidad penal En términos jurídicos, un debate que se renueva es
de los adolescentes sin concretar políticas preventivas y el de la responsabilidad penal del joven. La noción de
de reintegración social seguramente tendrá efectos sobre responsabilidad, de fuerte historia conceptual en el terre-
la inseguridad: aumentarla al reproducir la exclusión, la no jurídico, se difumina en significados provenientes de
marginalidad y la violencia que desde siempre han defi- otros campos, como la teología, la filosofía, la moral, la
nido a la justicia penal de adultos”. política y el psicoanálisis (44, 51). En este artículo subra-
yamos la dimensión de interfase entre el discurso del
Instituciones menos crueles: ¿Dónde está el Derecho y el de las disciplinas “psi”, desde una lectura
sujeto? psicoanalítica.
Para la Real Academia Española, responsable tiene su
Y Laurent reclama una alianza, en el terreno de la origen latino en responder, y además de la obligación que
salud pública, “que está más allá del problema de la técnica se tiene “a responder de algo o por alguien”, remite a la
médica como tal, para construir estructuras menos crueles” “deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra
(31). Desde su posición, el objetivo de participar en estas persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra
Instituciones menos crueles “no es conseguir la cura analí- causa legal”. En Derecho, es la capacidad existente en
tica para todos”, el analista no persigue esto, se trata más todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar
de bien de instalarse en el lugar de un “uso posible” para las consecuencias de un hecho realizado libremente. Sin
todos. Se necesitan, plantea, instituciones particulares embargo, la asociación entre responsabilidad y culpa no
“para darle lugar al inconsciente”. Aunque antes de llegar es natural en el ámbito de la Justicia, para quienes han
a esa instancia, nos interrogamos, ¿Cómo plantear una estudiado su perspectiva histórica (44, 51).
propuesta psicoanalítica en un contexto institucional, Partíamos de la ampliación del modelo de Protección
sin re-plantear aquellas condiciones que hacen que la integral frente al Tutelar, que en estas décadas se propo-
inclusión del sujeto-adolescente en un establecimiento ne pasar del menor al niño/a y adolescente sujeto de dere-
cerrado, lleve a la privación de los derechos civiles que cho, cambiando la relación a la responsabilidad. No más
van más allá de la medida judicial del encierro?11 irresponsabilidad generalizada. Pese a que en el esquema
Así es importante ir hacia la construcción de disposi- tutelar se toleraba incluso la incapacidad del Estado y su
tivos, prácticas e instituciones, donde haya un tratamien- irresponsabilidad para implementar políticas adecuadas,
to posible para cada sujeto, uno por uno. El psicoanálisis al mismo tiempo era el encargado de reaccionar represi-
no tiene lugar en todos lados, pero puede sostener una vamente frente a los que estaban en situación irregular.
posición que recuerde que el sujeto surge de la palabra, En el contexto legal actual, se tratará en cambio de pre-
y por lo tanto otorgue valor a la palabra, a la potencia cisar dimensiones de responsabilidad específicas: en este
de la palabra, que es la palabra de cada cual, encarnada caso, del niño/a y adolescente pero también del Estado
en relación a una historia personal/familiar/social. Y des- y de la familia.
taco, además, que es necesario que haya escucha -y no Si vamos al adolescente, ¿a qué nos referimos aho-
cualquiera- para que haya palabra. ra? Cuando se plantea como objetivo de una medida
Una breve puntualización para diferenciar el con- judicial o sanción lograr la responsabilización del infrac-

10
En su libro “Psicoanálisis y Salud Mental”, también convoca a los analistas a ser participantes de una red, que ubica a manera de una “conversa-
ción”, en la cual no tienen que “obnubilarse sobre la identidad del psicoanalista -el problema no es su identidad, son sus usos...” (31). p. 58.
11
En Rossi, G. (2007) ubicamos esta problemática en relación a lo que sucede cuando la internación asilar psiquiátrica se vuelve manicomial, y a
la necesidad de considerar recursos como el acompañamiento terapéutico en ese contexto, en una red de continuidad de instancias terapéuticas
alternativas al encierro, o a posteriori del mismo cuando este resulta imprescindible.
12
La freudiana compulsión a la repetición puede articularse aquí, en los casos donde toda sanción o empuje educativo se topa con la frustración.
No se cura más, diría algún desprevenido.

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tor, se alude “a los efectos educativos de la responsabilidad de una sociedad en la que vive, a esa legalidad sin la cual
asumida por el adolescente. Pero esta responsabilidad no se no tendrá un proyecto en comunidad. ¿Tendrá entonces
entiende aquí principalmente en su aspecto jurídico, como que salir de esa ecología para trasplantarse a la comuni-
culpabilidad, sino como la facultad del adolescente de dar dad-normal? Mínimamente, parece difícil de compren-
cuenta de sí mismo y mantener una cierta imagen ante la der para un adolescente en estas condiciones, aunque, es
sociedad. La responsabilidad es entendida aquí como una cierto, hay muchos que sí lo logran. Y además, ¿se trata
esfera de gobierno de sí mismo, un esquema regulador de las de comprender?, ¿es esto aprender racionalmente? Si esa
interacciones con los demás”. Pese a las discusiones sobre fuera la vía, ¿es igual comprender que aprender? Y en
si son posibles los logros al respecto, se evalúa que “los todo caso, ¿cuál es el aprendizaje del que se habla?
adolescentes se encuentran en pleno aprendizaje de esa facul- Planteando el tema desde el psicoanálisis, no se trata
tad” (48). M. Beloff dirá “La condición de sujeto de respon- de fomentar un remiendo pedagógico, ni de quedarnos
sabilidad específica en función de la edad es central desde en una apelación a la conciencia del sujeto para com-
la perspectiva de la integración social, porque difícilmente prender sobre su vida en comunidad. Si en ciertos casos
alguien pueda constituirse como ciudadano si no logra vincu- puede ser válido, estamos advertidos de los efectos de
larse de alguna manera con sus actos y comprender el signifi- repetición, de impulsividad, que suelen darse en los
cado que los delitos que comete tienen para la comunidad en adolescentes “reincidentes eternos” pese a que habían
la que vive” (7). El ingreso al sistema penal de un menor aprendido “la lección” según dirán, en alguno de los
de edad “debe -además de garantizar la estricta observancia largos encierros previos... Aunque no es solo subjetivo,
del debido proceso (...)- convertirse en una paradójica opor- claro, también en esos hechos delictivos consideraremos
tunidad: lograr que los adolescentes comprendan el sentido esas condiciones sociales/materiales.
dañino de sus conductas, adviertan que forman parte de una Entre los analistas, es usual sostener de “nuestra posi-
comunidad y de sus valores, desarrollen el sentido de la res- ción de sujeto siempre somos responsables”. Esto es, que
ponsabilidad y se relacionen de forma no conflictiva con su ante las determinaciones a las que adviene el sujeto, las
medio en el futuro” (7). marcas que vienen de ese lugar de deseos y fatalidades
Seríamos cautelosos para despejar los aspectos de en el cual cada uno se hace sujeto, su responsabilidad
confusión que pueden deslizarse cuando quedan deposi- (en esta lectura) tendrá que ver con el tener que res-
tadas distintas nociones sobre la idea de responsabilidad, ponder a eso que lo interpela. Se constituye como res-
que implican desde la ligazón natural con la culpa, hasta puesta a esas determinaciones, ahí está su responsabili-
la yuxtaposición con términos psicologistas, articulados dad. Habrá, en tal caso con los más chicos, que trabajar
a la pedagogía y a cuestiones sociales, sin dar cuenta del tomando en cuenta esto. El problema aparece cuando
marco referencial de algunos conceptos (desde la idea bajo el cliché de la responsabilidad subjetiva, se sacan
de la autovinculación con sus actos, a la comprensión de consecuencias que encierran al sujeto bajo una especie
estos, el aprendizaje de la responsabilidad, y el gobierno de imperativo categórico, de cierto ideal, de aceptación
de sí mismo). Así se llega hasta la idea de lazo social, pero de la culpa, en fin, de una corrección adaptativa en sus
se vuelve a generar una discordancia al desprender desde relaciones.
el campo jurídico consecuencias que provienen de una
utilización ambigua de términos cuya lógica los torna Sobre delitos y extranjeros
(cuando menos) polémicos, cuando no inadecuados, en
línea con lo antes referido sobre el borramiento de toda En consonancia con lo que afirmaba sobre las “des-
pertinencia disciplinar. viaciones”, tampoco es pertinente naturalizar la noción
Otro ejemplo sería la idea de “comprensión de signifi- de delito, del cual consensuemos mínimamente que tie-
cados de los delitos para una comunidad”, si no se debate ne un significado que se va a situar en el conjunto de
cuál es esa comprensión ni qué es esa comunidad, para relaciones sociales que le dan sentido, en una sociedad
un joven que viene de varias generaciones en la margi- determinada (4, 11, 47). Para el criminólogo noruego
nalidad, que aparece en sistemas familiares casi irrecon- Nils Christie, “el concepto de delito es fácilmente adaptable
ciliables con la cultura ciudadana considerada normal a cualquier tipo de propósito de control”. Como una espon-
cuando se legisla. Cabe preguntarse, entonces, cuáles ja, “puede absorber muchos actos -y personas- cuando cir-
son esos significados delictivos, ya no solamente des- cunstancias externas lo conviertan en útil” (11). Pero tam-
de el punto de vista individual, sino en tanto aquellos bién será utilizado para “reducir su contenido siempre que
relatos y emblemas de los cuales un sujeto se sirve para sea conveniente”, en términos del control social.
hacer lazo social, para no quedar excluido de todo, en un Ante la disminución del poder de los Estados Nacio-
momento como la adolescencia, que en ciertas socieda- nales en las últimas décadas en el mundo, en beneficio
des tiene un sello crítico. A esto agrego la dimensión de del Gran Capital, “la necesidad de controlar las consecuen-
construcción social de las nociones de delito, que reto- cias de una economía desregulada se vuelve una presión
mamos a continuación. constante”. La incertidumbre generada trata de silenciar-
Tomando en cuenta que para el adolescente en esta se mediante promesas de “severas medidas a ser tomadas
situación las directrices legales van a estar atravesadas y contra los delincuentes, un término que gradualmente ha
fusionadas por esa otra cultura cotidiana, en que su vida devenido en eufemismo para referirse a lo más bajo de las
también transcurre, cuando no es directamente su vida. clases bajas”, afirma Christie, a “las clases peligrosas o en
Podrá decirse, de eso se trata, que se adapte a esas normas algunos países la gente de color equivocado” (11). Extranje-

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ro, pero no cualquiera: basta oír algunas hinchadas del ser sujeto de derecho, interpelado y responsable, dotado
futbol argentino cuando quieren agredir al otro, o discri- de una identidad nombrable. De un nombre propio, que
minar por ser limítrofe. nunca es puramente individual, subrayo, con Derrida.
En su libro “Una sensata cantidad de delito” analiza Ese derecho a la hospitalidad es a la vez lo que hace
como los mismos “actos” pueden encontrarse “dentro de posible la relación de hospitalidad con el extranjero y al
varios sistemas paralelos como el judicial, el psiquiátrico, el mismo tiempo el límite y la prohibición14. Porque no se
pedagógico y el teológico”. No se integra al abolicionismo aloja, en estas condiciones, a un recién llegado anónimo
en Derecho, es decir, no niega la existencia de ciertos y a alguien que no tiene nombre, ni algún linaje, ni esta-
actos inaceptables, ni que puedan ser vistos como deli- tuto social, y que en consecuencia es tratado no como un
tos13. Pero se focaliza en analizar “bajo qué condiciones extranjero sino como otro bárbaro. La diferencia entre el
materiales, sociales, culturales y políticas aparecerán el delito extranjero y el otro absoluto es que este último “puede no
y los delincuentes como las metáforas dominantes”, la forma tener nombre y apellido” (16).
dominante de ver los actos y actores “inaceptables”. Nos preguntamos nuevamente, en el abordaje del
Si “nuestro destino en una sociedad moderna es vivir pibe -chorro o no-: ¿quién es el extranjero?, ¿aquél que
entre extraños”, esa situación va a ser muy apropiada para se rechaza?, ¿aquél que representa algún riesgo, que nos
otorgar a los actos indeseados o inaceptables el signifi- amenaza?. Podrá serlo ese adolescente visto como margi-
cado de delitos, escribe. Y rescata la importancia de la nal para el hombre común, el adulto que reclama mayor
proximidad/distancia en la creación de significados en seguridad, pero también muchas veces para el sistema
distintas áreas de la vida. Esa distancia resulta “particu- judicial. Alguien extraño, difícil de entender, que no se
larmente importante en tiempos de guerra: es más fácil ver alecciona pese a tanta repetición y encierro...
las acciones de los enemigos como criminales que ver las pro- Pero visto desde el otro lado, en este pibe que vivió
pias acciones de esa manera” (11). Y analiza su relación en junto a varias generaciones en su ecosistema, el encuen-
el juzgamiento de los crímenes del nazismo, incluso en tro con el otro mundo, con las luces de la ciudad, genera
Noruega. Lo ilustra con el caso de un hombre sentencia- esa sensación de extranjeridad. De estar con extranjeros,
do a muerte, que llegó a la Corte Suprema. Aunque “no que no lo reconocen y a quienes escasamente conoce.
es usual que el acusado se muestre en persona”, el hombre Y en esa relación con ese otro mundo, el de los mayo-
insistió en concurrir, día tras día... “cansado, pálido, triste, res, en algunos de estos chicos resulta llamativo que al
vestido con un gastado traje de esos que sus jueces solían hablar sobre la situación que generó la causa judicial (de
usar otrora, con voz y vocabulario correcto”. En síntesis: la robo con arma), expresan que tuvieron “mucho miedo”
Corte cambió la sentencia de muerte por prisión perpe- de aquel ubicado como víctima del robo, y que el usar el
tua. Según un participante del proceso, fue “la aparición arma aparece como una especie de reacción “instintiva”,
diaria en el tribunal lo que le salvó la vida”. No había duda de defensa, ante ese otro que se le vuelve al mismo joven
que sus actos eran delitos graves, pero -dice Christie- “se como un bárbaro, como una amenaza para su vida. “Era
acercó demasiado a los jueces, tanto que no pudieron verlo yo o él, me asusté. ¡Y estaba borracho!” me dijo alguna vez
como un criminal que mereciera morir” (11). un pibe condenado por homicidio, su segunda causa. -
Sostiene además que “una amplia red social con lazos ¿Quién estaba borracho?- “¡El tipo éste!, se me venía enci-
en todas direcciones crea por lo menos incerteza sobre qué es ma y era un salvaje, y encima yo vivía empastillado”.
delito y también sobre quiénes son delincuentes” (11).
Adolescentes, en conflicto con la ley
Cuál extranjero: miedos encontrados
Hace años comenzó a hablarse recurrentemente de
Esto nos remite a puntualizar algunos elementos “jóvenes en conflicto con la ley”, para aludir al mediático
alrededor de la noción de extranjero, en la perspectiva pibe chorro, con la idea de superar la etiqueta del menor
de Jacques Derrida, en el texto de la Hospitalidad, donde tutelado. Luego se fue especificando que el conflicto
remite a un análisis de textos de Platón (16). El extranje- es con la ley penal en estos casos, y se los denominó
ro es pensado como alguien que habla una lengua extra- “infractores a la ley penal”. En otros términos, en esta
vagante, distinta a la del lugareño, distinto al común. etapa del adolecer es descripto algo de ese conflicto, de
Eso afecta sus posibilidades de relación. Igualmente, en una confrontación, el cual obviamente no siempre es
la Atenas clásica este autor señala que a diferencia de un conflicto con la Ley Penal. Un conflicto que puede
otras civilizaciones el extranjero tenía derechos, en prin- remitir a la delimitación de una ley familiar, pero que
cipio un derecho de hospitalidad. Para esto es necesario a veces aparece por fuera del ámbito familiar, y genera
que ese extranjero, el xenos, no sea simplemente el otro problemas. Es cuando necesita hacer más ruido, en un
absoluto, el bárbaro, el salvaje absolutamente excluido escenario por fuera del hogareño. Es la crisis que no
y heterogéneo. Esa hospitalidad implicará la posibilidad puede ser contenida en el marco de la familia, o en el
de ser llamado por su nombre, de tener un nombre, de ámbito escolar, trasciende estos espacios y se inscribe

13
Aunque tiene posturas parcialmente abolicionistas, se define como minimalista.
14
Hay una estrecha relación entre cierta vertiente del extranjero y el fuera-de-ley, como dice Derrida.

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32 Rossi, G. P.

como ilícita, como delito, pasando a ser objeto de inter- Territorialidades psi y acción social
vención judicial.
Esto remite a un debate teórico que se ha prolonga- Así, una intervención que preferimos llamar “entre
do por distintos ámbitos disciplinares, desde la antro- varios” -más que interdisciplinaria- no tendría que perder
pología al psicoanálisis (muy acalorado en los años la dimensión de la singularidad subjetiva, por oposición
sesenta): ¿cuál es el lugar de la Familia en la construc- a una dimensión habitual con lo que se encuentran estas
ción de la subjetividad?, ¿es una institución cultural?, familias y estos chicos, que describimos como el ano-
propia de la familia burguesa, etc. ¿Es necesaria? Desde nimato de lo institucional. Dicho anonimato se ilustra
nuestra lectura, la familia (como función) es aquello cuando el adolescente percibe esas instituciones, y sus
que permite la transmisión de un deseo que no es anó- caras visibles, como instancias en gran parte burocráti-
nimo (27). Esa trasmisión nos hace sujetos humanos, cas, sin personas determinadas y ubicables -aunque los
nos marca, permite empezar a caminar, en distintos visiten en sus casas-, donde los nombres y sus caras son
sentidos. Un deseo hacia un hijo en particular, que le rápidamente olvidados en tanto cambian para ellos, al
da un nombre, que le da un horizonte (bueno, malo, entrar en una serie de anónimos que no participan en
rígido o no...), que proviene de alguien en particular, algún sesgo de esa red que a su manera se entrama en
los padres como función. Esto no es sin consecuencias, sus vidas. En esa mirada son extranjeros, desconocidos
y algo de aquello se reaviva también en la adolescen- que desconocen los problemas del chico y de su familia.
cia. A veces aparece en relación a un ¿qué soy para los Los que hablan otro idioma. Técnicos, abogados, psicó-
otros?, ¿quién soy? logos, asistentes, usan un idioma que con el tiempo en
D. Winnicott formuló un concepto que resulta muy algunos casos resultará colonizador (cuando no utilizado
interesante para nuestro campo: habla de las “tenden- para lograr cierto reclamo); más de una vez escuché en
cias antisociales” en la adolescencia. ¿Qué es esto?, entrevistas iniciales que el chico, en plan de “hacer las
se trata de una actuación que compele al ambiente a cosas bien”, diga que él tiene un problema por “ausencia
adquirir importancia; con determinadas conductas, los de figura paterna” o algo similar.
adolescentes llaman al medio ambiente a intervenir Y el adolescente queda por su parte en ese lugar de un
(52). Suele decirse, en el adolescente hay un llamado número de legajo, de un beneficiario anónimo, sin que
de atención. Al ambiente, a los otros significativos, sin puedan percibir algún interés particularizado hacia ellos
saberlo. Llamado en acto, muchas veces sin palabras, y su historia, o lo que harán en los próximos meses.
lo cual no quiere decir por fuera del lenguaje. Hay un Ahora bien, esas redes que pueden buscarse en la
lenguaje, a veces resulta difícil leerlo, escucharlo, darle comunidad, esa ayuda o asistencia, irán en una perspec-
un lugar15. tiva de restitución de Derechos, de construcción de ciu-
Y si además de las variables familiares conflictivas dadanía y de integración social si resulta accesible para
consideramos las variables sociales/materiales, del cada adolescente en particular, en relación al momento
acontecer cotidiano del chico, se podrá pensar de otra que atraviesa, a su marco social y familiar, a su marco
manera qué sucede cuando esa actuación no encuen- simbólico, si es algo de lo cual puede apropiarse subjeti-
tra un tope, ni accede a una escucha sobre su padecer. vamente. Sino es como un cartel de publicidad escrito en
Una viñeta es de otro chico que atendí hace años, en otro idioma, y sin atractivo gráfico. Porque por otro lado
lugar de robarle el auto al padre (es que el padre estaba vemos en nuestra práctica que muchas veces el joven o
lejos de acceder a un auto...), dirá que salía a hacer su familia consiguen tal subsidio, o tal recurso (estudios,
un auto por ahí. O, en otros casos, en vez de romper trabajo cooperativo), pero al no existir esas condiciones
un vidrio o hacerse la rata, ese pibe podrá conseguir subjetivas esto no puede ser tomado por el mismo ado-
fácilmente un revólver (que está a su alcance, casi en lescente (en tanto no puede poner algo de sí mismo ahí,
su “cultura” cotidiana) y unas pastillas con alcohol, y o más en jerga: algo de su deseo allí).
todo se va a convertir en algo penalmente mucho más Traigo aquí, entonces, otra idea que suma a un desa-
complicado. rrollo sobre el tema, que es la de acción social, en el senti-
Aquello que aparecía como una polémica teórica, lle- do en que la toma E. Goffman. En su particular concep-
ga a la práctica cuando se plantea cual es el lugar de los ción, se refiere a lo que llama acción social, para decir
padres/familia/entorno/ frente a esta problemática de la que la misma está “ubicada”, encarnada, con lo cual el
adolescencia. Y también qué lugar darle a ese entorno en sustrato de la acción social está en el cuerpo. Hay para
nuestra intervención; cuanto trabajar con ellos y cuan- él un campo de análisis, de microanálisis, en la presen-
to con el chico, por ejemplo. Un poco más amplio, qué cia cara a cara. En su crítica a la sociología clásica, rei-
hacer con la familia, los grupos de pares, las institucio- vindica la autonomía de esas relaciones próximas, y su
nes. ¿Trabajar en alianza? Es otro punto donde resulta constitución ordenada y compleja (23, 24). Ese mundo
necesario examinar la articulación entre distintas disci- también se rige por un sistema articulado de reglas, por
plinas e instancias de abordaje. un lenguaje.

15
Según Winnicott, es un “un momento de esperanza” (52).

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También afirma que esta acción que tiene una faceta Y a una edad “demasiado temprana para que los expli-
comunicativa ubicable como “presentación de sí mismo” cadores puedan empezar sus instrucciones”, son capaces de
(23, 24). Es presentación para otro. Ese otro es tanto el comprender y hablar la lengua de sus padres. En base a
sujeto como sus redes, sus vínculos familiares. Quien la experiencia del pedagogo Joseph Jacotot, de principios
realiza esa acción, se ofrece, y también, a veces, hace un de 1800, sostiene que los estudiantes aprenden cuando
cierto llamado. Se ofrece a escuchar, a hablar, a hacer reconocen una “palabra de alguien”, que les ha sido diri-
algo en conjunto, desde su presencia hace ese llamado, gida y a la cual quieren responder; “no como alumnos o
apela a un sujeto. como sabios sino como hombres; como se responde a alguien
Hemos hablado de la presencia cercana, y de su valor que os habla y no a alguien que os examina”. Con lo que
como terapéutica, cuando se apela a las intervenciones retomamos la apelación a ese punto de simetría. Ahora
en territorio, en la comunidad, diremos que más acá de bien, remarca que “los alumnos aprenden sin maestro expli-
los logros en términos de restituciones de derecho, de cador, pero no por ello sin maestro” (38). Puede necesitar
la asistencia social, hay un elemento central en la pre- no de la inteligencia, dice, sino de la voluntad del maes-
sencia, en el día a día, presencia encarnada, cara a cara, tro cuando su voluntad no es lo bastante fuerte “para
cercana, de alguien no-anónimo, que se ofrece en la coti- mantenerlo en su trayecto”. Si cambiamos esa voluntad
dianeidad. Así, las respuestas o acciones en una Red no por deseo, o sumamos, no estaremos demasiado lejos de
serán de alguien anónimo a otro anónimo. lo que veníamos planteando. Entonces, como “no era el
Como contrapunto, cierto planteo desde el discurso conocimiento del maestro lo que instruía al alumno, nada
jurídico arrastra la dificultad para considerar al sujeto en impedía al maestro enseñar otra cosa que su saber, enseñar lo
su particularidad, lo que puede tener como efecto una que ignoraba” (38).
estandarización, en las prácticas subsidiarias de esa lógi- Saliendo de este atractivo libro, podemos ponderar
ca, del “todos iguales” de la Ley. Con la indiferenciación en esta línea la propuesta de intervenciones que permi-
de la singularidad de niños, adolescentes y familias, o tan confrontar al joven con sus saberes previos, en algu-
en el peor de los casos, con su diferenciación estigma- nos casos, o generar una interlocución a partir de esos
tizante, como miembros de un grupo, de una clase: los saberes. En otros términos, no es sino en la vía de una
desviados o potenciales delincuentes. adaptación normativizante que se apela a una resociali-
zación, por la comprensión del joven de lo erróneo de su
Qué educación en las Medidas Socioeducativas: acto delictivo, en tanto su conducta debería restringirse
maestros ignorantes sin cuestionamientos a los ideales sociales.
Si desde el adolescente se tiende en muchas ocasio-
Ante el ascenso de propuestas de intervenciones nes a actuar ese rol de peligroso, se trata de no convocar
socioeducativas, resultaría válido ampliar el análisis al acting, y de no contornear esas identificaciones con los
sobre cuál es la idea de pedagogía que sustentan dichas discursos y prácticas de los adultos. Por el contrario, si
medidas socio. Para aportar una perspectiva interesante, alguna estrategia puede plantearse como válida ante esos
en pocas líneas, traemos en ayuda un intelectual como estereotipos y el estigma, será la apuesta a la inscripción
Jacques Rancière, con su libro “El maestro ignorante”. de cierta duda, de una interrogación ignorante sobre
Analizando algunos ideales generados por el clima de la aquello cristalizado o que funciona repetitivamente en
Revolución francesa, habla de la sociedad “pedagogizada” la vertiente de la impulsividad.
que, al ubicar la “igualdad como un fin”, como un resul-
tado a alcanzar, hacen de la desigualdad un postulado ¿No demandan?
indiscutible. Su iniciativa provocadora es, en términos
del saber, tomar como punto de partida la igualdad entre Ampliando la complejidad del sujeto en cuestión,
maestro y alumno, en el punto en que ambos no saben, o vamos a otra recurrencia: en estos casos, donde inter-
tienen una cierta base de saber sobre el cual se construirá viene una instancia Judicial, quedaría a priori concebido
algún aprendizaje (38). Según Rancière la pedagogía tra- que no hay demanda. Y no es lo habitual, al menos para
dicional, que los “progresistas” también adoptarían en la plantearlo en términos de condiciones necesarias para
época que investiga, tiene con la “lógica de la explicación” cierto tratamiento en términos de la subjetividad y sus
un principio de regresión al infinito. “La reproducción de responsabilidades.
las razones no tiene porqué parar nunca”. La “incapacidad Pero quizá no sea ni más ni menos complejo este
de comprensión” supuesta en el alumno, “estructura la con- tema en los dispositivos institucionales que en casos
cepción explicadora del mundo”, y sostendrá el “principio donde la demanda (de tratamiento de un adolescente)
del atontamiento” (38). viene de los padres, con una mayor o menor oposición
Contrasta esto con el ejemplo del niño cuando apren- del chico. Ante esto, no se trata de estar demasiado pen-
de la lengua materna. Las palabras que el niño aprende dientes de generar una demanda, ni de acentuar desde
mejor son las que no tienen un maestro explicador. Lo nosotros una demanda hacia el adolescente. Para no vol-
que los niños aprenden mejor es lo que ningún maestro verlo más loco insistiendo con pedidos que lo asfixian.
puede explicarles, la lengua materna. “Se les habla y se Aunque es claro que el trabajo a partir de una demanda
habla alrededor de ellos. Ellos oyen y retienen, imitan y repi- del sujeto tiene otra dimensión. Que busque ayuda, que
ten, se equivocan y corrigen, tienen éxito por suerte y vuelven interrogue, que se pregunte y que pida respuesta, dan
a empezar (...)”. otras posibilidades de abordaje.

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Como hemos planteado (42), nos encontramos a veces Pensar así un dispositivo implica también darle enti-
con adolescentes que no pueden articular una demanda, dad a la cuestión de la presencia cercana, que a veces es
al menos todavía, utilizando una expresión cuya tempo- estar nomás, desde adentro, para lograr ese puente que
ralidad remite a la necesidad de una presencia y una escu- vaya del uno al dos, y de allí al tres y a la continuidad de
cha, que no es cualquiera. Durante años hubo teorizacio- la serie significante (12). Pero esto no es sin la presencia
nes que nos resguardaban de trabajar sobre esto. de alguien que se ubica en cierta simetría, que construirá
Se trata, y es otra manera de pensar muchos de estos algo de un semejante16, aquel no-anónimo.
casos, de sujetos (o momentos en la historia subjetiva) La construcción de un vínculo singular, que en cier-
donde aparece ese rasgo de falta de confianza en que tos trayectos no necesariamente es encarnado por un
alguien pueda escucharlos, entenderlos, y por lo tanto psicólogo, es lo que potencia la inserción de un joven
no pueden depositar un saber y confiar en un terapeuta/ en las Redes sociales: para ser incluido, necesita un sos-
analista/operador/interviniente. tén, ya que la precariedad de las condiciones sociales y
Precisamente, una dificultad que encontramos en las culturales del joven y su familia muchas veces impiden
distintas épocas, más allá de Dispositivos, Establecimien- que pueda hacer propio ese recurso que desde distin-
tos y Programas, es que se comienza generalmente con tas instancias gubernamentales u ONGs se le ofrece,
una desconfianza inicial del adolescente hacia institu- y termina por anular aquello que en algún momento
ciones y personas, desde autoridades a guardianes, por el fue de su interés, o podría formar parte de su proyecto
lugar que para ellos ocupan. futuro17.
Nos topamos allí con una ausencia de esa especie de Que pueda establecer un vínculo de cierta confianza
acto de fe que implica la vida social, lo cual tiene conse- con alguien a quien considere un interlocutor válido (sea
cuencias en el devenir subjetivo. Algunas propuestas del profesional, operador convivencial o educador), resulta
psicoanálisis han sido degradadas con una rigidez que central en tanto estrategia que ubica un otro ajeno al
lleva al silencio y a la no-respuesta muda, en forma tan grupo familiar y de amigos. Que a su vez opere como
estereotipada como aquello que se criticaba (43). Ante puente en la particularidad de sus lazos en el medio
los dispositivos terapéuticos que no logran alojar al suje- social, cuya apuesta también implica un diálogo, esto es,
to, o son rechazados por el mismo, se requiere ubicar una una Política entre varios.
oferta, una invención artesanal acorde a la situación, ahí Como contracara de las urgencias, podrá empezar
donde suponemos un sujeto. así a mediar alguien significativo, que trata de ubicar-
Aparecen acá las impulsiones, las actuaciones, que se en otro lugar para sostener cierta confrontación; con
en términos de la subjetividad serán formas de evitar la el conflicto familiar, y con representantes de una Ley
angustia, defensas contra la angustia, como un intento (del Juzgado de menores) cuyo anonimato la vuelve en
de “arrancar a la angustia su certeza” (J. Lacan: Seminario extremo abstracta. Esto implica a la vez dar tiempo, des-
10). Habrá que pensarlo en cada caso. de alguna presencia que no se sume a la aceleración y
la tendencia a la actuación, que puede venir tanto del
Qué barbaridad los pibes adolescente como de su familia y su entorno social. Con
Winnicott, diría que el problema para estos (llamados)
¿Y entonces?, se trata de superar esa dimensión del adolescentes somos muchas veces los (llamados) adultos,
bárbaro, para que los diferentes dispositivos entre varios lo cual implica que, también, “lo que cura al adolescente
(y quienes sostienen cada intervención) no vayan a la es el tiempo (...)”
ruptura. Será fundamental abordar esa instancia de la En un marco de práctica entre varios, en lo particular de
singularidad del vínculo, del nombre, en una vía que los lazos institucionales cruzados, un vínculo resulta tera-
ubicamos como transferencial. Ante estas situaciones, péutico en la medida en que implica para el joven tener
hacemos un paralelo con la clínica psicoanalítica cuando ese espacio de conversación y confrontación, que le da
sostenemos que es el propio analista quien tiene que tra- oportunidades de salir de opciones cristalizadas, de posi-
bajar sobre sus resistencias, que pondrían acá al adoles- ciones que lo llevan a la impulsión, al acto agresivo, etc.
cente penalizado como un bárbaro. Como un otro radical Y así, en relación a cada proceso podrá resultar nece-
con quien no se generará otra cosa que el rechazo y -nue- saria la delimitación de un ámbito específico de trata-
vamente- la expulsión. Aunque en estos casos complejos, miento psi, de un espacio clínico, por dentro o por fuera
para quien interviene tampoco se trata de identificarse o de la institución (del establecimiento cerrado, de restric-
abordarlos desde los ideales, la lástima o la beneficencia, ción parcial, o en las modalidades de Libertad Asistida o
sino de la búsqueda de una distancia óptima, que es sin- acompañamiento en el medio socio-comunitario, según
gular. Tomando la figura de Rancière: más bien tender al cada organigrama estatal). Para los más juristas que los
maestro ignorante, tanto como al terapeuta ignorante, juristas: apelar a un dispositivo terapéutico (especializa-
esto es, que no va a imponer su saber. do: esta es la apelación del especialista), no es plantear

16
En Rossi G. (42) trabajamos sobre esa figura del semejante en que se constituye el Acompañante Terapéutico (cuando algo se logra), aplicable a
esta instancia. Se compara así el espacio de acompañamiento con ese espacio transicional del que habló Winnicott. En la polaridad interior-exterior,
el AT sería favorecedor de ese pasaje a la “extimidad” (28), a manera de “exterioridad íntima”.
17
Se ha considerado acá el concepto de ambiente facilitador. Puede ser algo a lo cual se llega eventualmente luego de un largo recorrido.

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Adolescentes y delito: un oscuro día de justicia 35

un psicoanálisis/psicoterapia en un encuadre o dispositivo intervenciones provenientes de otros campos, como el


clásico, como no es psicopatologizar la problemática social de la clínica/salud mental.
del joven, ni encerrarlo en una burbuja individualista. Apelando a Nils Christie en su abordaje de las atroci-
En estos contextos será una posibilidad para dar lugar dades -puede extenderse-, coincidimos que “no hay res-
al despliegue de la realidad psíquica de cada chico, en puestas fáciles para los casos individuales, y tal vez ninguna
relación a las circunstancias en las que se encuentra al buena respuesta en general”. Y esto sólo se aprende entre
intervenir la instancia judicial, lo cual llevará al no tan fracaso y fracaso, pedagógico o clínico, sin ser maestros
simple despliegue de la palabra, que requiere de alguien ignorantes.
que la escuche. Finalmente, para quienes desde la intervención social,
Para resumir, hoy el riesgo de las propuestas jurídi- desde la clínica o la pedagogía, interactúan con adoles-
co-pedagógicas aparece en un posible retorno velado a centes con estas problemáticas, una lección principal
los postulados ochentistas (por la mencionada Genera- consiste en estar advertidos sobre los peligros del furor
ción del 1880 en Argentina), para llegar a que se anule el curandis -como solemos hacerlo en nuestra práctica- tan-
límite entre lo asistencial y lo penal, pero a costa de una to como de los callejones sin salida del furor pedagógico,
ampliación de la órbita judicial (17). No como retorno al el asistencialismo y el voluntarismo, que van de la mano
Patronato sino en la perspectiva de intentar cubrir bajo la de una lógica que aplasta o degrada la singularidad ■
premisa educativa tanto la medida correctiva como las

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VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 21 - 36


Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres
como autores y actores de su propio devenir
Ricardo Gorodisch
Médico psiquiatra y psicoanalista; Presidente de Fundación Kaleidos; Director de Jakairá.
E-mail: rgorodisch@fundacionkaleidos.org

Sandra Nofal
Médica psiquiatra y psicoanalista; Miembro del Consejo de Fundación Kaleidos; Directora de Jakairá.

María Gabriela Böhmer


Médica psiquiatra y psicoanalista; Coordinadora de Jakairá Traslasierra.

Valeria Canale
Lic. en Psicología; Coordinadora de Jakairá Chacarita.

Gabriela Elizondo
Lic. en Trabajo Social; Coordinadora de Jakairá Chacarita.

Resumen
El siguiente trabajo tiene como propósito dar a conocer un proyecto desarrollado en el marco de un acuerdo de colaboración
entre dos fundaciones, Fundación Kaleidos (Argentina) y Children Action (Suiza). El proyecto pretende llevar a cabo diversos
programas para acompañar a adolescentes que son madres y padres, así como a sus hijos. Estos adolescentes, cuyos derechos
se ven muchas veces vulnerados, frecuentemente se encuentran solos frente a la mirada negativa de muchos de los adultos
que los rodean con respecto a la maternidad y/o paternidad que tienen que asumir. Los objetivos de los programas son: la
promoción del bienestar de los adolescentes y el armado de un proyecto personal, ya sea escolar o laboral; la promoción de
un buen desarrollo de sus bebés; el abordaje de las problemáticas de inequidad en temáticas de género; y la promoción de un
trabajo intersectorial y de articulación entre los distintos sectores de la sociedad (público, privado y sociedad civil). A través de
un programa integral, pretendemos atender a los diversos aspectos de la vida de los adolescentes y sus hijos, sus derechos y sus
entornos, como elementos clave para alcanzar el máximo potencial de cada individuo y su familia.
Palabras claves: Adolescencia - Maternidad - Paternidad - Primera infancia.

JAKAIRÁ PROJECT: THE ADOLESCENT PARENTS AS AUTHORS AND ACTORS OF THEIR OWN FUTURE

Summary
The purpose of the following paper is to present a project developed within the framework of collaboration between two foun-
dations, Fundación Kaleidos (Argentina) and Children Action (Switzerland). The aim of this project is to developed diverse pro-
grams to support and empower adolescent mothers and fathers as well as their children. Adolescents whose rights are very often
not respected and who find themselves alone having to confront the negative prejudices of the adults around them regarding
the parenthood, which they now face. The objectives of the programs are as follows: the promotion of the well-being of the
adolescents and the development of a personal project around education or work, the promotion of early child development of
their infants, to address the problems around gender inequality and the promotion of an intersectional network between dis-
tinct sectors of society (public, private and NGO). By means of an integral program, we aim to tackle the diverse aspects of the
lives of the adolescents in question and their children. Their rights and their environment are key to developing the maximum
potential of each individual and their families.
Key words: Adolescence - Motherhood - Fatherhood - Infancy.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


38 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

Introducción cuidar de los niños durante la asistencia de la adoles-


cente a la escuela, no tendrá un gran impacto en la dis-
Este artículo presenta la experiencia realizada a par- minución de los grandes índices de deserción escolar.
tir del proyecto Jakairá, centro especializado en adoles- Por otro lado, los programas dirigidos a los bebés que
cencia, primera infancia y maternidad/paternidad. Este no contemplen las particularidades de los adolescentes
proyecto, iniciado en octubre de 2003, se desarrolla en se encontrarán con obstáculos propios del trabajo con
el marco de un acuerdo de colaboración entre la Fun- esta franja etaria.
dación Kaleidos (www.fundacionkaleidos.org), de la Es indispensable que la maternidad sea entendida
Argentina, y Children Action (www.childrenaction.org), como un proceso, como un constructo cultural, y no
de Suiza. como un instinto. En Jakairá el lema es la frase enun-
Cuando se inició el proyecto Jakairá aún estaba ciada por Nelson Mandela y tomada por Salvador Celia,
vigente la llamada “Ley de Patronato de Menores” (Ley supervisor del programa desde el inicio del mismo: “Se
Nacional 10903/19), que ubicaba al niño como objeto necesita un pueblo (una comunidad) para criar a un niño”
de cuidado y de tutela, y confería poderes discreciona- (“It takes a village to raise a child”) (18). En este sentido, la
les a los jueces de menores, por lo cual era frecuente responsabilidad del cuidado de un niño no recae exclu-
ver vulnerados los derechos de muchas madres ado- sivamente en las madres y en los padres, sino en toda
lescentes, a las que se cuestionaba su capacidad para una comunidad, que tiene que velar por los derechos
criar a sus hijos. Muchas de ellas eran separadas de de todos los niños, promoviendo la equidad desde los
sus grupos familiares y sociales, y derivadas a hogares primeros años de vida. Las problemáticas más relevantes
convivenciales, instituciones con reglas rígidas, en las que afectan a las adolescentes que son madres y a sus
que primaba una mirada negativa sobre la maternidad hijos, están relacionadas más con la vulneración de sus
en la adolescencia, y en las cuales la mayoría de las derechos que con la edad de las madres.
veces los derechos de estas madres y de sus hijos eran La mayoría de los profesionales del sector de salud
ignorados. entrevistados por el equipo del Centro de Estudios de
A partir de esa situación, Jakairá se propuso como Estado y Sociedad (CEDES) acerca del embarazo adoles-
primer objetivo el desarrollo de un programa ampara- cente, coincide en que se le da al mismo una connota-
do en la Convención Internacional sobre los Derechos ción negativa, ya sea en términos biomédicos o en sus
de los Niños (CIDN), que ofreciera una estrategia de aspectos personales, familiares y sociales: “Generalmente
acompañamiento integral e interdisciplinaria, una pro- entendido desde sus consideraciones más negativas, en tan-
puesta diferente y alternativa a la institucionalización to ‘accidental’, no buscado ni planeado, el embarazo en la
de las adolescentes, que respetara a los niños, niñas y adolescencia aparece relacionado con una serie de carencias
adolescentes como sujetos de derecho y que defendiera sociales que imponen obstáculos al acceso a la prevención y,
e hiciera respetar el derecho a la convivencia familiar especialmente, a la educación y al trabajo. (...) Si bien algu-
(10, 23, 27). nos de los entrevistados reconocen la existencia del embarazo
Teniendo esto en cuenta, Jakairá se propuso abarcar buscado en la adolescencia, es la idea del embarazo no pla-
las dos etapas del desarrollo: primera infancia y adoles- nificado como resultado de un accidente o un descuido la que
cencia. Es evidente que cuidar de un niño, implica cuidar subyace a la mayoría de las opiniones” (16).
de quien cuida a ese niño, y toda política de promoción Estas consideraciones negativas se manifiestan al
de la primera infancia debe tomar en cuenta el espacio momento de analizar las consecuencias: “Desde la pér-
familiar. Los adolescentes se merecen ser acompañados dida de la escolaridad hasta el aumento de la violencia,
en el armado de un proyecto propio tanto para desa- se destaca una serie de efectos adversos del embara-
rrollarse en su calidad de ciudadanos plenos como para zo en la adolescencia que incluye también el impacto
ejercer sus funciones parentales. económico en las familias y la interrupción de otros
A pesar de los avances en temas de políticas públi- proyectos de vida. Las consecuencias psicológicas se
cas y la sanción de leyes clave1, todavía las brechas de vinculan con la falta de pareja estable, la ausencia del
inequidad en temas de primera infancia y de género padre del bebé y la inmadurez de las adolescentes para
son muy significativas. Los programas que abordan asumir la maternidad, que en algunos casos se asocia
algunos aspectos de estas problemáticas ofrecen estra- con la inversión de los roles ‘clásicos’ dentro de las
tegias parciales y, muchas veces, es precisamente la falta familias. (...) En las opiniones más drásticas, se men-
de un abordaje integral el principal obstáculo para ter- cionan las dificultades en la constitución del vínculo
minar con la inequidad. Por ejemplo, un programa que con el recién nacido y la conformación de familias ‘dis-
promueva la inclusión escolar velando por el respeto funcionales’, estigmatizando incluso las vidas de estas
de las garantías de toda mujer durante el puerperio y la jóvenes” (16).
lactancia, y brindando un acompañamiento de la ado- Los programas de las organizaciones de la sociedad
lescente, pero que no cuente con alguna opción para civil, como lo son las fundaciones que desarrollan Jakai-

1
Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (Ley 26061), Ley de Educación Nacional (Ley 26206), Programa
Nacional de Educación Sexual Integral (Ley 26150), Ley de Protección Integral a las Mujeres (Ley 26485), Programa Nacional de Salud Sexual y
Procreación Responsable (Ley 25673).

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres como autores y actores de su propio devenir 39

rá, pueden aportar otro modelo de intervención posible, Situación y perfil de la adolescente embarazada y madre (15)
promover proyectos de investigación que den cuenta del
impacto del mismo, participar en la capacitación de pro- A pesar que hay una disminución de la fecundidad
fesionales y trabajadores, así como abogar por la inclu- adolescente en la Argentina en los últimos años, así
sión de nuevas propuestas en temas de políticas públicas como también se ha evidenciado una leve pero sostenida
(17); siempre respetando y reconociendo al Estado y los disminución en los últimos cinco años del porcentaje de
gobiernos como los responsables y actores fundamenta- nacidos vivos de madres menores de 20 años en el país
les de los cambios en el rumbo de las políticas públicas (15,2% o 103891 en 2001), es conocido que estos datos
que promuevan la equidad y el desarrollo de nuestras esconden profundas desigualdades regionales. En el año
comunidades. 2001 la cifra fue de 2734 (11). Los resultados de distintos
estudios en los últimos años han destacado que los ries-
Contextualización gos obstétricos, neonatales e infantiles estarían relacio-
nados en mayor medida con las condiciones del medio
Marco legal (14) ambiente en el que vive la adolescente, que con la edad
de la madre (20, 28). En otras palabras, este mayor riesgo
La Convención Internacional sobre los Derechos de podría relacionarse con la pobreza, la nutrición deficien-
los Niños, aprobada por las Naciones Unidas el 20 de te, el hábito de fumar, la mala salud antes del embarazo
noviembre de 1989, marcó un hito en la orientación de y con un control prenatal insuficiente y/o inadecuado
las políticas de infancia, al constituirse como marco éti- (8, 22, 25, 31).
co-político para que todos los países del mundo se ocu- Según los últimos datos recabados en el 2009, el
pen del tema. Desde una nueva perspectiva define a los número de nacidos vivos de madres adolescentes de
niños y niñas como individuos menores de 18 años de todo el país es de 116824 (15,8% del total de nacidos
edad y como sujetos activos de derechos, es decir, como vivos). La tasa de fecundidad adolescente por 1.000
personas con derechos exigibles tanto por los Estados habitantes a nivel nacional es de 34,6 (26). Respecto
como por sus familias. de la actividad de las madres adolescentes al momento
En la Argentina, dicha Convención Internacional del embarazo de su primer hijo nacido vivo se constató,
fue ratificada por el Congreso de la Nación en 1990 en un estudio realizado por el CEDES (5), que casi la
(mediante la Ley 23849/90) e incorporada a la Consti- mitad de las encuestadas (un 46,3%) ya no estudiaban
tución Nacional en 1994. Posteriormente, la Ley Nacio- al momento de embarazarse. Estos datos vuelven a con-
nal N° 26061, sancionada en 2005, postula la confor- firmar los hallazgos obtenidos desde distintas investi-
mación de un “Sistema de Protección Integral de los gaciones donde se constata que el abandono escolar es
Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes” (Art.32) previo al embarazo (24).
basado, entre otros ejes, en la obligatoriedad de los Más de la mitad de las adolescentes puérperas que
órganos administrativos del Estado respecto de garan- sí estudiaban al momento de quedar embarazadas aban-
tizar el pleno ejercicio de los derechos de la niñez. Con donaron la escuela antes del séptimo mes de embarazo.
esas premisas, esta ley puso fin al sistema de patronato, Solo cuatro de cada diez continuaron estudiando hasta
que con la Ley de Patronato de Menores, ponía al niño el final del embarazo o hasta por lo menos pasado el sép-
como objeto de tutela en poder de los jueces. La nueva timo mes. Estos datos indican que durante el embarazo
ley determina a la familia como el ámbito preferente de el desgranamiento escolar es significativo.
desarrollo de todo niño o adolescente, considerándolos En cuanto a la implementación de políticas del sub-
a estos sujetos de derecho. sector público ligadas con esta temática, a partir del
Al marco antes mencionado, se suma en la Ciudad informe elaborado por la Asesoría General Tutelar de la
Autónoma de Buenos Aires (CABA) la Ley N° 114/98, de Ciudad de Buenos Aires (9), se concluye que son las difi-
Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y cultades del acceso a los servicios de salud y del acceso a
Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, que a su vez métodos anticonceptivos así como las dificultades para
mantiene puntos de contacto y continuidad con las nor- el desarrollo de un proyecto personal, las bases de la pro-
mativas de salud (Ley N° 153 de Salud -1999- y Ley N° blemática de la multiparidad y los cortos períodos inter-
448 de Salud Mental -2000-), al garantizar la atención genésicos. Se señala además, que los programas ligados
integral de la salud y el acceso gratuito, universal e igua- a la juventud y adolescencia se caracterizan por su bajo
litario (Art. 22). nivel de cobertura e impacto, por la falta de recursos,
La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires asume fragmentación intrainstitucional e imposibilidad de sos-
ciertas responsabilidades relativas a los contenidos y las tener articulaciones interinstitucionales e intersectoria-
modalidades de las políticas en materia de Protección les, así como la falta de continuidad en las acciones. La
de los Derechos de la Niñez. Y a la vez, da lugar a la posibilidad de superar la fragmentación está vinculada
creación de un organismo ejecutor de estas políticas: el -de acuerdo a lo expresado en el informe- con la posibili-
Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, dad de atender el desarrollo integral de las jóvenes y las
que interviene con niños hasta los 18 años de edad (con comunidades, en lugar de tomarlas de forma aislada. En
autonomía técnica y administrativa y bajo dependencia este sentido, se destaca la necesidad de generar articula-
de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ciones programáticas entre las áreas de salud, educación,
del año 2000). juventud y desarrollo social.

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


40 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

Con respecto a los padres, en la investigación de refe- te en la Argentina, la escasa oferta de servicios de cuidado
rencia se observó que casi la mitad se concentra en el infantil de menores de cinco años por parte del Estado, junto
grupo de 20 a 24 años de edad (45%), y algo más de un con la baja cooperación del hombre en las tareas del hogar y
tercio tiene entre 15 y 19 años (35%). Estos datos indican de cuidado, han contribuido a considerar a las madres que
que los compañeros con quienes las adolescentes tuvie- trabajan fuera del hogar como responsables ‘exclusivas’ de
ron su primer hijo tienen edades que están dentro de lo los cuidados. Esta coyuntura genera importantes tensiones
esperado para una sociedad donde los varones, o bien que ellas deben resolver por cuenta propia. Ahora bien, la
tienen la misma edad que su compañera, o bien la supe- situación es más compleja para las madres que se encuentran
ran en pocos años. Sólo un 5% de las encuestadas decla- en condiciones de vulnerabilidad social, es decir, las madres
ró que el padre de su primer hijo tenía 30 años o más al pobres y con bajo nivel educativo. Esto se debe a que son
nacimiento del mismo. Si bien este grupo de edad tiene las que tienen mayor cantidad de hijos y a edades más tem-
un peso relativo poco significativo, es importante tener pranas, en muchos casos deben afrontar solas la crianza, y
en cuenta que estas situaciones pueden estar relaciona- se insertan en trabajos de baja calidad que no les permiten
das con posibles violaciones o abuso sexual. generar ingresos suficientes. (...) Las madres pobres no pueden
En cuanto al vínculo con el padre del bebé al momen- pagar servicios de atención de sus hijos, ya sea de jardines o
to de quedar embarazada, se observa que el 40,6% de las de una persona que los cuide. Por lo tanto, la mayoría de los
entrevistadas reportó que convivía con él, y un 55,4% casos deben dejar a los niños al cuidado de hermanos mayo-
declaró que tenía una relación de pareja con él pero que res o instituciones barriales o comunales”. Agrega: “Por todo
no convivía. Es decir, la casi totalidad de las entrevista- ello, es indispensable considerar el trabajo de cuidado como
das tenía una relación de pareja con el padre de su pri- una responsabilidad compartida entre la familia, el Estado,
mer hijo, conviviera o no. Cabe notar que el 10% de las el mercado y la sociedad. Esto implica, hacia el interior del
encuestadas habían terminado su relación con el padre hogar, un mayor compromiso del varón y una distribución
de su primer hijo al momento de la encuesta. más equitativa de las tareas. Y, fuera del hogar, la necesi-
dad de ser comprendido como una corresponsabilidad entre
Primera infancia el Estado y la sociedad. El desafío social es contribuir para
que las mujeres-madres puedan ejercer plenamente su dere-
Como se dijo, Jakairá se propone abordar tanto la cho a vivir una maternidad saludable y al mismo tiempo les
problemática de la adolescente como la del niño en la esté facilitado desarrollar su carrera profesional y laboral con
primera infancia. Se considera como “primera infancia” igualdad de oportunidades, independientemente de su condi-
la etapa que se extiende desde el embarazo hasta los 5 ción social” (7).
años de vida, etapa clave para el desarrollo integral de
toda persona (12, 29). Proyecto
“Las experiencias tempranas negativas, como la ausencia
de cuidados adecuados, tienen efectos serios y permanentes en Luego de la crisis política y social que atravesó la
la organización y el funcionamiento del cerebro y la psiquis Argentina en el año 2001, la fundación suiza Children
a lo largo de toda la vida y repercuten directamente sobre la Action se contactó con la Fundación Kaleidos para pro-
capacidad de aprendizaje y el desarrollo de aptitudes sociales ponerle el desarrollo de un proyecto que brindara una
y emocionales del niño o niña. Hay estudios que indican que estrategia nueva, que respondiera a una necesidad clave,
en los países de bajos y medianos ingresos los niños y niñas y que constituyera un aporte que permitiera un cambio
menores de 5 años no logran su mayor potencial para el desa- real en la vida de los niños, niñas y adolescentes. Así,
rrollo debido a tres factores: pobreza, deficiencias nutriciona- surgió y fue tomando forma el proyecto Jakairá.
les y oportunidades de aprendizaje inadecuadas” (10). El nombre Jakairá proviene de la mitología del norte
El desarrollo emocional del niño es posible siempre argentino, Jakairá Ru Eté es el dios de la cultura mbyá.
y cuando haya alguien que responda a sus necesidades, Nos pareció apropiado este nombre para nuestro pro-
con el que se establezca un vínculo a partir del cual pueda yecto porque simboliza dos cosas. Por un lado, Jakairá
regular sus estados afectivos. Estas experiencias afectivas es llamado el “Dios de la Neblina Vivificante”, en rela-
compartidas con sus cuidadores primarios, sean quiénes ción con la neblina de fin del invierno que anuncia la
sean, influyen positivamente en su desarrollo cognitivo, llegada de la primavera; reconoce que hay dificultades,
social y emocional (3, 6). simbolizadas por el invierno, pero brinda la esperanza de
que vendrán tiempos mejores, como la primavera. Por
Brechas sociales en el cuidado de los niños otro lado, el mensaje del dios Jakairá llega a través de los
médicos agoreros, para que las personas con dificultades
Para concluir este apartado es importante destacar desarrollen sabiduría y poder con el objetivo de conjurar
que las lógicas del cuidado responden a patrones sociales los maleficios; no es el sabio ni el poderoso, sino el que
y culturales de relaciones entre géneros y clases sociales. favorece que sean las personas las que desarrollen estas
Existen varios trabajos que dan cuenta de este análisis. capacidades.
La manera en que lo encaremos como sociedad, ten- Como fue señalado en la introducción, este pro-
drá implicaciones significativas para promover equidad yecto se propuso desde el inicio trabajar de manera
entre hombres y mujeres (13). Compartimos el análisis interdisciplinaria (integrando disciplinas como salud,
desarrollado por la Lic. Gisell Cogliandro: “Actualmen- desarrollo social, educación), respetando y conside-

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres como autores y actores de su propio devenir 41

rando las dos etapas del desarrollo: primera infancia y tes madres y 15 adolescentes padres, abordando pun-
adolescencia. tualmente algunos de los ejes centrales en un tiempo
En la actualidad, existen en el marco del proyecto no mayor a un año.
tres dispositivos diferenciados: Jakairá Chacarita, Jakairá Los marcos teóricos están definidos por el respeto
CeSAC N° 24 y Jakairá Traslasierra. hacia la singularidad y hacia la defensa de los derechos
A pesar de las diferencias existentes entre los dispo- de todos los niños, niñas y adolescentes. Se apuesta a la
sitivos de cada programa, de que las poblaciones benefi- creación de espacios en los cuales cada individuo pueda,
ciarias están insertas en distintos territorios y que cuen- junto a otros, preguntarse sobre sí mismo, entender las
tan con determinaciones socioeconómicas y culturales dificultades que se le presentan a partir de la complejidad
particulares, se han armado ejes comunes para poder dar vincular, social y cultural, y de esta manera brindarle al
coherencia y unificar los diferentes programas. Se puede destino nuevamente su condición de incertidumbre. En
decir que existen cuatro ejes comunes, atravesados por la Jakairá existe la vocación de acompañar a las adolescen-
perspectiva de derechos como eje transversal: tes que devienen madres, esperando que el futuro pueda
1. Primera infancia: se incluyen en este eje los aspec- ser radicalmente diferente del pasado, y que se abra un
tos ligados al crecimiento, crianza, desarrollo integral y espacio para el surgimiento de algo nuevo. Un acompa-
maduración del niño en los tres primeros años de vida. ñamiento cotidiano, a partir de encuentros con profesio-
2. Adolescencia: promoción de un proyecto perso- nales de diferentes funciones y sensibilidades, que están
nal que atiende a los aspectos educativos y laborales, así atentos a los distintos niveles de sufrimiento y padecer
como a la esfera subjetiva, y cuida de la integridad afec- así como a todo el potencial de cada una de las adoles-
tiva/emocional y vincular. centes. A esto se suma la posibilidad de reflexionar sobre
3. Perspectiva de género: se incluye aquí todo lo ligado aquello a lo que sus bebés (desde antes del nacimiento,
con el desarrollo de la parentalidad (maternidad/paterni- si es que llegan durante el embarazo) las confrontan: sus
dad), así como con la situación de inequidad de género. representaciones maternas en un momento en una edad
4. Articulación con la red pública: tanto con el sector en las que están recién emergiendo las representaciones
estatal, como con las organizaciones de la sociedad civil. de mujer. Una sexualidad incipiente, pujante, omnipo-
tente, que acompaña el inicio del trabajo subjetivo sobre
Jakairá Chacarita las representaciones femeninas, enfrentando la pregunta
sobre el tipo de mujer que quiere ser cada una pero que
Este centro, situado en el barrio de Chacarita (17) de rápidamente es atravesada por una maternidad que se
la CABA, está organizado según dos grandes programas. impone, deseada o no, fantaseada o no, que las catapulta
El primero, ofrece un abordaje integral e interdiscipli- a otro laberinto.
nario que se desarrolla en el centro mismo, en el cual Como dice François Ansermet, miembro de Chil-
un equipo trabaja en la atención de los cuatro ejes y en dren Action y supervisor de nuestro proyecto: “Es sobre
donde funciona también un jardín maternal. El segundo la página que falta sobre el origen que el sujeto puede cons-
programa, es una propuesta de trabajo en red en la cual truirse. Es sobre un origen que falta que paradojalmente este
Jakairá se suma a otras instituciones para promover entre adviene. A cada cual su respuesta, a cada cual su invención,
todas ellas un abordaje integral. a cada cual su solución, a cada cual su devenir, transforman-
El programa, que lleva ya nueve años de implemen- do la inaccesibilidad del origen en una fuente de libertad. Es
tación, es encarado a partir de múltiples miradas que se el origen en tanto presente sobre su condición ausente que
entrecruzan y cuestionan, ofreciendo un espacio para permite inventar su vida, de devenir el autor y actor de su
los que intentan definir líneas de intervención, así como propio devenir. El devenir está así abierto porque el origen es
para las adolescentes y sus hijos e hijas, y para las fami- inventado. Cada cual deviene en el intérprete de esta parte
lias. Todo esto nos permitió entender y contextualizar inaccesible. Cada cual se encuentra así en el comienzo de lo
la importancia del trabajo interdisciplinario e intersec- que va a devenir” (2).
torial, en continua articulación. Actualmente hay tres Desde el equipo de trabajadores sociales se las acom-
disciplinas que definen la intervención de Jakairá: psico- paña en el desarrollo de un proyecto de vida personal
logía/salud, trabajo social y educación inicial. En el cen- y singular, apostando a que se produzca la reinserción
tro de Chacarita proponemos abordajes grupales como escolar, formal o no formal, y teniendo en consideración
dinámica fundamental (psicoterapia grupal semanal, un la futura proyección laboral. En este eje, más del 60%
taller de crianza y un taller de proyectos), y al mismo de las adolescentes que participaron del programa con
tiempo cada adolescente cuenta con una psicóloga y una jardín maternal han podido mantener su escolaridad o
trabajadora social como referentes singulares. reinsertarse en los casos en que la habían perdido.
Por el primer programa, en el que se abordan todos Para garantizar el acceso a los servicios de salud se
los ejes y se acompaña cotidianamente a cada adoles- encara también un trabajo cotidiano y personalizado,
cente, pasaron 80 adolescentes con sus hijos e hijas, que muchas veces se ve amenazado por temas propios
así como 41 padres de estos bebés. Permanecieron en de la adolescencia, por el hecho de que están solas, o
el programa de uno a cuatro años, según la edad del porque los servicios ofrecen obstáculos insalvables para
niño al momento de ingresar. A partir del trabajo de ellas. Uno de los objetivos clave es promover una buena
articulación con otras instituciones, en los últimos tres alianza de las adolescentes con los servicios públicos que
años se ha acompañado a alrededor de 130 adolescen- atienden los cuidados clínicos y ginecológicos. Como

VERTEX Rev. Arg. de Psiquiat. 2013, Vol. XXIV: 37 - 46


42 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

resultado, casi todas las adolescentes han podido preser- que el hombre esté presente, respetando la diversidad y
var o recuperar sus controles de salud así como los de las múltiples configuraciones familiares. Al trabajo edu-
sus niños. cativo y psicológico se le suma el acompañamiento del
Frente al problema social habitacional que existe equipo de trabajadores sociales para garantizar el acceso
especialmente en la CABA, el equipo de Jakairá trabaja a los servicios pediátricos y para trabajar en la promo-
fuertemente en el establecimiento de alianzas con otros ción de su futura escolarización.
actores para la defensa del derecho a una vivienda dig- En Jakairá 80 niños se beneficiaron de este programa,
na, y en caso de emergencia habitacional, para encontrar de los cuales el 90% se desarrolló sin ningún problema.
soluciones o promover mejoras si están en situación de Algunos niños y niñas presentaron algunas dificultades
calle o en condiciones muy precarias. y luego de un tiempo de inclusión en este programa han
En cuanto a la primera infancia, para Jakairá es cru- mejorado significativamente. En varios de estos casos los
cial promover y favorecer un buen desarrollo integral de niños tenían más de un año, y muchos de sus derechos
los niños y niñas en sus primeros tres años de vida. Con se encontraban profundamente vulnerados.
este objetivo, desde el inicio de Jakairá Chacarita se creó Desde el inicio, Jakairá trabaja integrándose a la red
un jardín maternal, y desde 2011 se invitó al equipo de de atención de adolescentes y niños (hogares de tránsito,
Diálogos Jardines Maternales (www.dialogoseducacion. hospitales, escuelas, etc.) y desarrolla diversos modelos
com.ar) para coordinar y supervisar la propuesta educa- de intervención con otras instituciones para promover
tiva del mismo. Ésta última, es una organización espe- el armado de un programa integral para un número
cializada en proyectos de educación formal y no formal mayor de adolescentes y/o niños. Estos últimos dos años
con cuarenta años de experiencia en la organización y Jakairá reforzó su trabajo y su posición en la red a par-
puesta en marcha de proyectos y servicios que vinculan tir del “Programa en Red”. Se ha establecido una muy
niños, trabajo, empresa, familia, educación y utilización buena articulación con el programa “Retención Escolar
creativa del tiempo libre. Las características fundamen- de alumnas madres y embarazadas y alumnos padres”,
tales de su trabajo son: favorecer un clima de confianza dependiente del Ministerio de Educación de la Ciudad de
y afecto a fin de que los niños adquieran seguridad en Buenos Aires. Integrantes del equipo, en grupos de dos,
sus propias capacidades cognitivas, motrices, afectivas, desarrollan talleres en las escuelas una vez por mes, para
sociales y expresivas en relación con los otros y con el trabajar y acompañar a adolescentes que son madres o
conocimiento; ofrecer oportunidades de desarrollo de están embarazadas, así como a adolescentes padres.
su capacidad creativa y de placer para el conocimiento;
propiciar actitudes democráticas y promover el desarro- Jakairá Traslasierra
llo de valores; fomentar el placer de jugar; e integrar a la
familia en la tarea educativa. A principios de 2008, luego de una etapa de conoci-
El equipo de psicólogas infantiles tiene a cargo la eva- miento y diagnóstico de la zona, tomamos el desafío de
luación y el seguimiento del desarrollo de los niños, así armar un proyecto en Córdoba, en la región de Trasla-
como de los aspectos vinculares y familiares. Todo miem- sierra, en el municipio de La Paz, que cuenta con 6000
bro familiar está invitado a participar, muchas veces las habitantes. En el inicio del proyecto hubo un interés
madres y hermanos de las adolescentes son referentes activo por nuestra tarea, por parte de quien era en ese
importantes, como lo es también cualquier persona que momento director del hospital de La Paz, que veía el tra-
ocupe un lugar importante en la vida afectiva de esta bajo comunitario y en red como un pilar esencial en la
familia. En el programa que incluye el jardín maternal salud pública y que reconocía las falencias en cuanto a
han participado junto a los adolescentes otras 94 perso- un abordaje integral de la maternidad y paternidad ado-
nas integrantes de la red familiar. lescente. La mayor parte de la población habita en zonas
La familia cumple la función de asegurar la supervi- alejadas del pueblo. El transporte público es escaso, lo
vencia del niño y el crecimiento y desarrollo adecuados cual acentúa el aislamiento de la población. Las adoles-
para luego facilitar la salida del núcleo primario arman- centes generalmente llegan al centro derivadas por las
do nuevos vínculos. El buen desarrollo depende también escuelas de la zona y por el hospital. Algunas de ellas
del ejercicio por parte de los cuidadores primarios de las viven con sus parejas, otras con sus familias de origen,
funciones maternas y paternas y de cómo estos se com- pero casi siempre se encuentran carentes de redes socia-
plementan (3). A estos conceptos sobre funciones paren- les y sometidas a relaciones de dominación (por parte de
tales se les suma la noción de “función familia”, que las parejas y a veces de los padres).
hace referencia a la red de subjetividades que sostiene al En general las jóvenes que acompañamos tienen
niño, en el marco de un espacio ramificado de vínculos poco que ver con los estereotipos de la adolescencia:
que no están representados únicamente por la familia suelen ser muy tímidas, temerosas, con mucha dificultad
nuclear convencional (1). para comunicarse a través de la palabra. Casi ninguna
Entendemos que la parentalidad (maternidad/pater- vislumbra un proyecto propio y la maternidad aparece
nidad) es un proceso, y existen múltiples factores que como un destino casi ineludible, que además viene a lle-
promueven su desarrollo favorable, fundamentalmen- nar un vacío profundo. Las jóvenes que no están esco-
te a partir de los trabajos de inclusión comunitaria. En larizadas generalmente han perdido su grupo de amigas
Jakairá se brinda especial atención a los aspectos vincu- y su transcurrir diario tiene que ver exclusivamente con
lares maternos y a promover la paternidad en el caso de las tareas domésticas.

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Proyecto Jakairá: adolescentes madres y padres como autores y actores de su propio devenir 43

En el centro se trabaja con las adolescentes en grupo Durante 2010 y 2011 Jakairá se alió con el Programa
de reflexión una vez por semana, abordando las temáticas de Atención Comunitaria a niños, niñas y adolescentes
que ellas van trayendo y que versan fundamentalmente con trastornos mentales severos, dependiente de la Direc-
sobre las problemáticas vinculares (con sus familias de ción de Salud Mental de Gran Ciudad de Buenos Aires
origen, sus parejas, sus niños) y sobre las vicisitudes de (GCBA) (4), para llevar a cabo un proyecto denominado
la crianza de los niños. Acompañamos los procesos indi- “JakaPAC”. A través de este programa, se ofreció una estra-
viduales, poniendo especial énfasis en la continuidad de tegia de acompañamiento a adolescentes que son madres
la escolaridad o la reinserción escolar y estimulando el y que se encontraban institucionalizadas o con riesgo de
surgimiento y/o fortalecimiento de un proyecto perso- serlo. Este acuerdo estuvo sostenido en la convicción de
nal posible. Abordamos activamente con las jóvenes el que la complejidad de esta problemática requiere de una
cuidado de su salud sexual y reproductiva, reflexionando respuesta, a su vez, múltiple y compleja, diseñada a partir
sobre los motivos que les obstaculizan la utilización de de la conjunción de esfuerzos, experiencias, conocimien-
métodos de anticoncepción y estimulando a que se esto tos y herramientas provenientes de diferentes campos
sea un tema del cual se hagan cargo. En estos primeros disciplinarios y sectores. Se trató de un proyecto de inter-
cuatro años hemos acompañado a alrededor de 36 ado- vención temprana cuya finalidad fue la de fortalecer la
lescentes con sus hijos, de los cuales el 80% ha podido relación afectiva de las madres adolescentes instituciona-
desarrollar algún proyecto propio, ya sea mantener o lizadas o con riesgo de serlo, con sus hijos, promoviendo
retomar la escolaridad. un adecuado desarrollo evolutivo de los niños y un víncu-
El denominador común en casi todas las jóvenes es lo saludable, además de intervenciones tanto con madres
el aislamiento en el que se encuentran, la ausencia de adolescentes en situación de vulnerabilidad que no hayan
familia que funcione como sostén, las historias de vio- requerido de institucionalización, como en procesos de
lencia y abuso sexual en muchos casos (43%); y en la desinstitucionalización asistida. Durante el 2011 partici-
actualidad, y casi sin excepción, relaciones de pareja paron de este programa 19 adolescentes.
atravesadas fuertemente por la cultura machista (muy En septiembre del 2011, se inició un programa en
arraigada en esta zona) que se traduce en vínculos vio- alianza con el Centro de Salud y Atención Comunita-
lentos. La dependencia y el sometimiento al hombre se ria No 24 (CeSAC 24), dependiente del GCBA, en Villa
refuerzan en la violencia económica y psicológica. Las Soldati, Bajo Flores. La particularidad de este centro de
jóvenes no se sienten con derecho a preguntar cuánto salud es que trabaja bajo el paradigma de la complejidad,
ganan ni cuánto gastan los hombres y sufren muchas tejiendo hacia el afuera redes con universidades, organi-
veces el abuso del poder por parte de sus parejas mani- zaciones no gubernamentales, fundaciones y asociacio-
festado a través del dinero. nes civiles. Además de los servicios de atención de todo
Esta cultura tan arraigada genera también una invi- CeSAC, funcionan en el mismo varios programas puertas
sibilización muy importante de la violencia de género, adentro y puertas afuera. Con el objetivo de sumar a lo
cuyas manifestaciones son tomadas como cuestiones que los distintos programas ya ofrecían, se creó una uni-
“naturales” y como un destino que ciertas mujeres “se dad de trabajo pequeña para el acompañamiento de las
buscan y merecen”, con consecuencias devastadoras en y los adolescentes que son madres y padres. Como en
su subjetividad. La desnaturalización de esta problemáti- todos sus programas, la propuesta metodológica de traba-
ca es uno de los principales ejes de nuestro trabajo, que jo del CeSAC es que sea una conjunción de investigación,
busca dar a la palabra un lugar que lentamente vaya des- acción y participación, descentralizada, integral, dialo-
plazando a la violencia como modo cotidiano de expre- gada, que reconozca la diversidad, respete la diferencia,
sión y resolución de conflictos. parta de condiciones concretas y particulares y entienda
Desde una propuesta de trabajo comunitario realiza- a los actores sociales como sujetos partícipes activos del
do durante 2011 y 2012, el equipo de Jakairá Traslasierra desarrollo. De manera fundamental, se apunta a generar
desarrolló un programa que se denominó “Ni Príncipes procesos de cambio y transformación social desde la base
Azules ni Princesas Rosas”, que consiste en talleres de junto a los sujetos que adhieran a la propuesta.
prevención de noviazgos violentos para adolescentes y El trabajo con adolescentes se constituye en el norte y
docentes con producción de material radiofónico. Cada el motor que mueve al equipo a desarrollar sus interven-
taller concluyó con la producción de spots radiales que ciones. No existe a priori una estrategia única y adecuada,
fueron difundidos en muchas radios locales, de cual sino que debe irse construyendo mediante el contacto y
transcribimos un ejemplo: el intercambio que pueda establecerse con la población
adolescente. Desde su apertura fueron captadas alrede-
“Budín de amorío sano: Ingredientes: 1 cucharada de dor de 70 adolescentes, de las cuales 34 participaron del
amor, 1/2 cucharada de confianza, 3 cucharadas de respeto, programa de acompañamiento.
1 pizca de intensidad. Preparación: agregamos la cucharada
de amor y confianza al tazón del tiempo, lo glaseamos con Viñeta clínica: una foto lo dice todo
las 3 cucharadas de respeto. Llevamos al horno durante 20
minutos a fuego lento para que el budín se mantenga sano A continuación les proponemos fotografiar la siguien-
y no se llene de egoísmo ni de indiferencia. Secreto: Nunca te imagen en sus mentes: en el centro de la foto, María,
olvidar la pizca de intensidad”. de 50 años, sostiene junto a ella a Florencia, de 2 años.
Jakairá CeSAC N° 24 y PAC María inclina su cabeza hacia su izquierda, apoyándose

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44 Gorodisch, R.; Nofal, S.; Böhmer, M. G.; Canale, V.; Elizondo, G.

en una de sus hijas, que la abraza. A la derecha de la ima-