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manuscrito aceptado

Título: Estrategias de alimentación en la producción porcina: las cerdas y sus


lechones
Autor: D. Sol` un -Oriol J. Gasa
PII:
S0377-8401 (16) 30442-4
DOI:
http://dx.doi.org/doi:10.1016/j.anifeedsci.2016.07.018
Referencia:
ANIFEE 13597
Aparecer en:
Animal
Alimentar
Ciencia
y
Tecnología
Fecha de recepción:
17-11-2015
Fecha revisada:
20-6-2016
Fecha aceptada:
31-7-2016
Por favor citar este artículo como: Sol` un -Oriol, D., Gasa, J., Estrategias de
alimentación en
producción porcina: las cerdas y sus lechones. Ciencia y Tecnología de
Alimentos para Animales
http://dx.doi.org/10.1016/j.anifeedsci.2016.07.018
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Estrategias de alimentación en la producción porcina: cerdas y sus lechones
D. Solà-Oriol * y J. Gasa
Servicio de Nutrición Animal y Bienestar, Departamento de Ciencia Animal y
Alimentos, Universitat
Autònoma de Barcelona, Bellaterra 08193, España.
* Autor correspondiente. Tel: 0034935811556; Fax: 0034935811494;
correo electrónico: david.sola@uab.cat

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Aspectos destacados para su revisión
• Cerdas y camadas sólo contribuyen con una pequeña fracción de los costos
totales de la manada
(15% -17% de la alimentación total), por lo tanto, a menudo no se ha prestado
suficiente atención
pagado a los primeros pasos en la producción de carne de cerdo, aunque pueden
representar la manada
motor.
• Para el período de gestación tanto los requisitos de lisina SID de energía y para
todas las cerdas
no se cumplen mediante el uso de un solo alimento a lo largo de toda la
gestación. Al menos dos
diferentes especificaciones deben ser consideradas durante el período de
gestación, un basal
uno y otro con mayor concentración de lisina y nutrientes para ser alimentados
principalmente a
primerizas y en gestación tardía a todas las cerdas.
• Para el período de lactancia, el uso de la curva de consumo de alimento pre-
establecida para ajustar
cada cerda se recomienda junto con el control de la movilización de tejido
sin afectar el rendimiento de reproducción futuro.
• estrategias de alimentación precisa aplican y se combinan entre cerdas y sus
camadas
puede tener un impacto en el rendimiento de weanling y un arrastre posterior al
destete
efecto.
1. Resumen
El objetivo principal de la industria porcina es lograr una producción porcina más
eficiente y
maximizar su rentabilidad económica, alcanzando productos de cerdo de alta
calidad sin
comprometiendo el bienestar de los animales o problemas ambientales. Pero esto
solo puede ser alcanzado
con una manada completa y eficiente que incluye todas las fases fisiológicas,
primerizas, cerdas,
camadas, puercos y cerdos en crecimiento y acabado hasta la matanza. Sin
embargo, como las cerdas y
las camadas solo contribuyen con una pequeña fracción de los costos totales del
hato, sin suficiente atención
ha sido pagado a los primeros pasos en la producción de carne de cerdo. Por lo
tanto, una alimentación adecuada
Las estrategias aplicadas y combinadas entre las cerdas y sus camadas pueden
representar una carga
efecto excesivo hasta el sacrificio y puede contribuir a optimizar la rentabilidad
del rebaño
logrando la longevidad adecuada de la cerda, el tamaño y el peso de la camada, el
rendimiento y el cuerpo de los lechones
variabilidad de peso. Todos ellos son elementos superpuestos, finalmente
contribuyen y
contabilizando la eficiencia y competitividad de la industria porcina.
Palabras clave: estrategias de alimentación; Cerdas gestantes; Cerdas
lactantes; lechones lactantes;
Nutrición; Cerdo
2. Introducción
Las modernas industrias porcinas dependen del proceso sostenible, eficiente y de
bajo costo
para producir cerdos (Patience, 2015). Por lo tanto, las estructuras productoras de
cerdos manejan grandes

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manadas de cerdas y cerdos en crecimiento desde el destete hasta la matanza
desean maximizar su
retorno económico. Sin embargo, hay muchos elementos sin ningún orden
particular de
importancia para reducir los costos operativos de una granja y mejorar su balance
final; el
El tema principal sobre el cual el productor de cerdo tiene control es la
alimentación de sus cerdos.
Dado que las cerdas y sus camadas solo representan el 15% -17% de la
alimentación total, los productores de cerdos
se han centrado más en los cerdos en crecimiento (desde el destete al sacrificio),
ya que representan el
los mayores costos de alimentación para la industria porcina. Como
consecuencia, las cerdas y sus camadas son
todavía se alimenta bajo un criterio general sin gran énfasis en su estado
fisiológico
además de diferenciar claramente la gestación de la cerda lactante más su
hojarasca
(Moehn et al., 2009). Por lo tanto, este puede ser un paso olvidado en la
producción porcina en
qué estrategias de alimentación específicas pueden jugar un papel importante
para producir porcinos como mínimo
costo (Alexander et al., 2006).
Teniendo en cuenta que una estrategia es un plan o un método diseñado para
lograr un
plazo o objetivo general, la estrategia de alimentar a los animales puede ser una
forma a través de la cual el cerdo
productores, nutricionistas y toda la industria porcina pueden manejar los puntos
críticos de
todo el sistema de producción. Por lo tanto, el presente documento tiene como
objetivo revisar, de un vistazo,
las estrategias adecuadas y prácticas de uso común en la industria porcina para el
principal
sembrar períodos fisiológicos, gestación, lactancia y sus camadas con conexión
estrategias en cerdos de vivero.
3. Estrategias de alimentación en cerdas
Para alcanzar la nutrición exitosa de la cerda, es crucial tener en cuenta su
vidas productivas, y principalmente el seguimiento de los cambios en las reservas
corporales que son directamente
relacionado con el manejo de la alimentación y la ingesta de alimento que afecta
dramáticamente los costos de producción
y volver. Aunque el período de cría de cerdas hasta el primer servicio tiene un
importante
impacto en términos de la ingesta de alimento, no se considera ni se discute en el
presente
revisión. La presente sección se centra principalmente en demandas y requisitos
de energía
pero, también teniendo en cuenta las demandas de SID Lys. Con respecto a los
aminoácidos y las necesidades
para SID se supone que los AA básicos se basan en una proporción de SID Lys
después del
concepto de proteína ideal. Por otra parte, discusión de demandas y requisitos de
otros
nutrientes menores (vitaminas, minerales, incluidos Ca y P) no se informan.
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3.1 La cerda gestante
3.1.1 Evolución de los requisitos y particularidades de los jóvenes e
hiperprolíficos
cerdas
El manejo nutricional adecuado de las cerdas gestantes es una cuestión clave para
maximizar el
número de cerdos por cerda por año y para optimizar la longevidad de la
cerda. Durante la gestación
las cerdas son alimentadas de manera restringida como una forma de controlar la
condición corporal y limitar el exceso
de las reservas corporales (exceso de grasa). El nivel de restricción dependerá de
la edad y el
productividad pronosticada, pero está relacionada principalmente con la cantidad
de energía y nutrientes
cada cerda o cerda joven tiene que restaurar o retener para seguir creciendo,
respectivamente.
Diferentes trabajos informaron que múltiples factores afectan la longevidad de
las cerdas, tales
como la genética, la nutrición, la vivienda, la enfermedad, la cojera, la edad en el
primer apareamiento, la asistencia a
parto, duración de la lactancia y tasa de crecimiento, condición corporal y
rendimiento de
cerdas de la primera paridad (Anil et al., 2008, y Flowers, 2014). Siembre la
longevidad puede ser
medida como el número de días desde el primer parto hasta la eliminación del
rebaño o como
el número total de cerdos producidos en la vida de la cerda (Hoge et al., 2011).
En términos de nutrición, para alcanzar el potencial económico y mejorar la
longevidad de las cerdas,
las causas por las cuales las cerdas dejan la manada temprano deben ser
examinadas. En los Estados Unidos, fue
informó que el 23.7% de las cerdas son sacrificadas debido a un bajo
rendimiento, mientras que solo
11% de salida debido a la vejez. Las razones principales para el sacrificio
incluyen un pequeño tamaño de camada, alto
Mortalidad predestete, bajo peso al nacer, falta de reprocesamiento según el
cronograma y cerda
salud (Hoge et al., 2011). La longevidad de la siembra es importante porque el
tamaño de la camada y el lechón
aumento de peso hasta la cuarta o quinta paridad, y el número de cerdos
destetados por
la cerda por año aumenta hasta la sexta y séptima paridad (Engblom et al., 2008).
Las primerizas de reemplazo maduras y estructuralmente sanas probablemente
alcanzarán su cuarta
paridad, momento en el que son más productivos para la operación porcina
(NRC, 2012,
y Rodriguez-Zas et al., 2006). Teniendo especial cuidado de las cerdas jóvenes
son a menudo
recomendado en condiciones prácticas; para satisfacer los requisitos para su
propia
desarrollo, crecimiento y almacenamiento de reservas para una primera lactancia
exitosa y para
evitar el síndrome de "segunda caída de basura" (Langendijk, 2015).
Durante el intervalo corto de destete a estro en cerdas o a lo largo del pre-
apareamiento
período en primerizas, Rhodes et al., (1989 y 1991) y recientemente Kraeling y
Webel
(2015) informó que "enrojeció", al aumentar el alimento en un 50% -100% o al
alimentarlo

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fuentes de alta energía, como la dextrosa durante 10 d -14 d antes del primer
servicio,
aumenta la tasa de ovulación y el tamaño de la camada. Sin embargo, hay
informes contradictorios en el
literatura sobre programas de alimentación durante el resto de la gestación
(Langendijk,
2013). Vignola (2009) informó que la ingesta de alimento debería reducirse
después
acoplamiento a una dieta de gestación apropiada porque las cerdas que están
sobrealimentadas a lo largo
la gestación, especialmente durante las primeras dos semanas después de la
reproducción, con frecuencia tienen altos
mortalidad embrionaria y producir camadas pequeñas. Luego, después de 5 días
posteriores al apareamiento, primerizas
y las cerdas multíparas no necesitan ser restringidas y la asignación de alimento
puede ser
aumentado para que coincida con la curva de crecimiento deseada o la
recuperación de la lactancia anterior
(Langendijk, 2015) comúnmente dura hasta el día 30-35 post-apareamiento (el
confirmado
gestación por ultrasonido). Se informó que dos características principales de la
cerda hiperprolifera es la falta de muerte embrionaria temprana con
sobrealimentación después de la ovulación
y una influencia positiva de sobrealimentación durante las últimas semanas de
embarazo en lechones
Pesos de nacimiento (Martineau y Badouard, 2014). Post-implantación, cuando el
el área funcional de la placenta se vuelve limitante, la disponibilidad de
nutrientes y
la nutrición durante la fase folicular y lútea puede tener un efecto de arrastre en
ambiente uterino y mayor supervivencia y desarrollo embrionario (Mao et al.,
1999). Recientemente se ha informado una correlación positiva entre el tamaño
del folículo y
variabilidad del tamaño del folículo al inicio de la fase lútea con el peso corporal
del lechón al nacer
(Vela Bello et al., 2015).
Además, el consumo de alimento durante las últimas dos o tres semanas de
gestación debería
ajustarse para al menos minimizar un balance de energía negativo antes del parto
y
promover un mayor consumo de alimento en la lactancia temprana, parto más
fácil y parto adecuado
pesos de cerdos recién nacidos (Vignola, 2009). Sin embargo, la restricción de la
alimentación previa
al parto reduce significativamente el riesgo de síndrome de disgalactia posparto
(PDS). Peltoniemi y col. (2007) informaron que no solo restricción de alimento
antes del término,
pero también manteniendo la alimentación baja en energía y alta en fibra a través
del parto y
en los primeros días de la lactancia, parece mejorar la función intestinal y
inicio de la lactancia.
En cualquier caso, y de acuerdo con NRC (2012), la prioridad de la ingesta de
alimento es satisfacer
requisitos de energía para las funciones de mantenimiento del cuerpo,
crecimiento del concepto y
deposición de proteínas maternas, seguido de requerimientos de proteínas y
aminoácidos.
La Figura 1 muestra un enfoque práctico de la curva de requisitos / prestaciones
de ME a lo largo de
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gestación de primíparas y 4 cerdas º -parity, tanto normal y hiperprolífica.
El mantenimiento es siempre el mayor contribuyente, el desarrollo del útero más
la glándula mamaria se concentra principalmente en el último tercio de la
gestación, y la
el requisito para el aumento de peso materno depende de la tasa de deposición de
proteínas y grasas.
Las primerizas jóvenes requieren más energía para el crecimiento que las cerdas
más viejas (cuatro paridades) para
restaurar el tejido perdido en la lactancia anterior (Figura 1). En realidad, el
aumento de peso es
dictado por el nivel de alimentación por encima del requisito de mantenimiento y
requisito para el tejido fetal, el tejido mamario, la placenta y los líquidos, por lo
que el mayor
oportunidad de obtener beneficios maternos en la primera mitad de la gestación,
cuando los requisitos para
los tejidos fetales y el crecimiento de las glándulas mamarias son relativamente
bajos (Goodband et al., 2013).
En la última etapa de la gestación, dependiendo del tamaño de la camada, los
requerimientos de energía pueden aumentar
desde 1500 kcal EM / d hasta 2300 kcal EM / d para evitar el catabolismo tisular
materno. Como
esperado, aunque se supone que las cerdas hiperproliferas comienzan la primera
producción
ciclo a un peso corporal más alto, todavía necesitan más energía que las cerdas
regulares
(Figura 1).
De acuerdo con NRC 2012, la deposición y retención de proteínas durante la
gestación es
dividido en seis grupos de tejidos: feto, placenta más fluidos, útero, tejido
mamario,
Deposición de proteína dependiente del tiempo y deposición de proteína
dependiente de energía. Figura
2 muestra la evolución de los requerimientos estandarizados de lisina Iileal
digerible (SID)
(g / d) a lo largo de la gestación. Los requisitos de lisina SID para el
mantenimiento son bajos y casi
constante, y la mejor oportunidad para reponer las reservas de proteínas del
cuerpo es a principios
gestación, a pesar de que el crecimiento de las cerdas jóvenes y las cerdas
jóvenes se puede lograr
durante todo el período de gestación.
Necesidades de proteínas y aminoácidos para el crecimiento fetal y el desarrollo
mamario
aumentar de manera exponencial en la gestación tardía (McPherson et al., 2004;
Ji et al.,
2006). Kim et al., (2005) indican que una cerda con 14 fetos necesitaría
aproximadamente 0,27 g / d SID Lys en la gestación temprana y 4,0 g / d SID
Lys para fines tardíos
gestación estrictamente para el crecimiento fetal. Los mismos autores (Kim et al.,
2005) sugieren que
el requisito para el desarrollo de la glándula mamaria es similar al requisito de
crecimiento fetal, aumentando de 0,24 a 4,0 g / d SID Lys desde la gestación
temprana hasta la tardía.
De manera similar a los requerimientos de energía, las cerdas hiperproliferas
tienen un SID ligeramente más alto
requisito de lisina que las cerdas normales; por el contrario, los requerimientos de
lisina SID eran
alrededor del 25% más alto para primero-paridad que para 4 cerdas º -parity. La
pequeña diferencia
entre las cerdas hiperproliferas y normales se debe principalmente a los registros
utilizados para resolver

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las simulaciones (11.5 contra 15 nacidos en total). En cualquier caso,
hiperproliferante y normal
las cerdas generalmente no comparten la misma operación de granja.
Teniendo en cuenta los requisitos de energía y SID lisina, puede ser
llegó a la conclusión de que sería tan difícil, casi imposible, cumplir los
requisitos
de todas las cerdas mediante el uso de una sola alimentación a lo largo de toda la
gestación. Las formas de implementar un
El programa de alimentación para cerdas gestantes se discute más adelante.
3.1.2 Cómo mantener a las cerdas modernas alojadas en grupos bajo restricción
de alimento
En Europa, las cerdas deben mantenerse en grupos desde la cuarta semana de
gestación (confirmado
gestación) hasta una semana antes del parto (Einarsson et al., 2014, y Council
Directiva, 2008). Aunque los sistemas modernos de alojamiento grupal
presumiblemente permiten
el rendimiento es igual a los sistemas de vivienda individuales y la mejora de los
animales
bienestar social, una desventaja importante de la vivienda grupal para las cerdas
gestantes es la
incapacidad para controlar uniformemente la condición corporal de la cerda y
aumentar la ganancia de peso porque
Las cerdas dominantes consumen más que las tímidas. La vivienda grupal
permite
competencia por alimento, luego cerdas con bajo aumento de grasa durante el
primer tercio de
la gestación tiene un alto riesgo de falla durante el embarazo en un sistema de
gestación grupal
(Kongsted, 2004). Este es un comportamiento de cerda normal, pero la
administración, el diseño del comedero,
la estrategia de alimentación y el diseño de la pluma pueden ayudar a evitar
posibles consecuencias negativas.
El diseño y tipo de alimentador parece tener un gran impacto en la agresión sobre
acceso a la alimentación El nivel de alimentación también puede afectar la
agresión: la alimentación restringida promueve
un nivel de actividad e interacción social cerca del alimentador (Spoolder y
Vermeer,
2015).
Básicamente, se pueden considerar dos tipos de sistemas de alimentación en este
contexto:
sistemas de alimentación simultáneos y secuenciales (Tabla 1).
En las cerdas alojadas en grupo, las diferentes estrategias de alimentación de
acuerdo con el nivel de alimentación son
usado dependiendo del productor. Si bien generalmente se acepta que durante la
gestación
las cerdas son alimentadas de manera restringida para controlar la condición
corporal y el desempeño reproductivo,
hay algunos productores trabajando básicamente con cerdas magras y de alta
prolificidad que
utilizar estrategias de sobrealimentación como la alimentación o la de
sistemas ad libitum en el cual
las cerdas dominantes podrían comer una gran cantidad del alimento ofrecido.

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Estos sistemas, aunque no suelen generalizarse en grandes e industrializados
rebaños, pueden permitir que los productores de cerdos administren con éxito la
alimentación en alojamientos grupales
las cerdas sin ansiedad y agresiones para el acceso al alimento. Las cerdas que
comen más que su
los requisitos fisiológicos ganarán más peso y reservas corporales de lo
requerido,
y aunque esto no parece afectar el rendimiento reproductivo a corto plazo,
Solà-Oriol et al., (Trabajo inédito) indican que después de dos ciclos
consecutivos
siguiendo un protocolo sobre-alimentación durante el 2º tercio de la gestación (4,4
kg de
alimento / cerda y día), aparte del aumento en el intervalo de destete al estro, un
se logró un impacto negativo en los nacidos muertos y los lechones destetados y
que esto probablemente
reduce la longevidad de esos animales. Sin embargo, las cerdas alojadas en grupo
alimentados ad libitum
un alto nivel de polisacáridos fermentables no amiláceos en comparación con un
dieta convencional restringida (1.3kg / d más que las cerdas restringidas) ganó
más
peso corporal y grasa en la espalda durante el embarazo, aunque el consumo de
alimento durante la lactancia
y el rendimiento reproductivo no se vio afectada negativamente por
la alimentación ad libitum
(Van der Peet-Schwering y otros, 2004). El uso de dietas altas en fibra aumenta
la
tiempo de alimentación y tiempo de descanso mientras pasa menos tiempo
realizando estereotipos
conductas, y mostró una reducción en algunos comportamientos agresivos en las
cerdas (Steward
et al., 2010 y Peltoniemi et al., 2010).
Recientemente, Aymerich et al. (2015) estudiaron los efectos sobre la
digestibilidad de nutrientes en cerdas
alimentados con dietas ad libitum alta -fiber de inclusión (29,6% y 35,7% de
NDF) en comparación con una
dieta concertada (19,3% NDF) con restricción alimenticia. Estos autores
informaron que la dieta con
una mayor inclusión de fibra (37,5% de NDF) redujo el coeficiente de
digestibilidad del
materia orgánica, lo que indica que esta estrategia podría promover la saciedad
mecánica en
cerdas alimentadas ad libitum sin exceder la ingesta ME, lo que sugiere un éxito
estrategia de alimentación para alimentar cerdas de alojamiento en grupo ad
libitum. Sin embargo, las heces
la producción aumentó considerablemente porque la digestibilidad de la dieta se
redujo y la
contenido de agua aumentado.
3.1.3 Programas de alimentación para cerdas gestantes.
El consumo de alimento está restringido durante la gestación y, tradicionalmente,
las estrategias de alimentación
comúnmente utilizados por la mayoría de los productores se diseñan e
implementan modificando la

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Cantidades diarias del alimento ofrecido con el objetivo de cumplir con los
requisitos de nutrientes a lo largo de
gestación. La curva de alimentación de gestación completa incluye tres etapas
principales: 1) temprano
gestación (D 0-30), en la que se ven afectados la supervivencia e implantación
del embrión, 2)
mitad de la gestación (D 30-75), en la cual el crecimiento corporal en cerdas
jóvenes y la recuperación de
las reservas corporales perdidas durante la lactancia en las cerdas más viejas se
ven afectadas y 3) la gestación tardía
(aproximadamente los últimos 40-45 días), en los cuales se ven afectados el
crecimiento fetal y mamario
McPherson et al. (2004)
Durante el primer mes de gestación se establece el tamaño de la camada y las
reservas corporales deben ser
recargados y el nivel de alimentación debe ajustarse para que cada cerda se dirija
a un cuerpo
condición de puntuación de 3 (Père et al., 1997; Town et al., 2004, Moehn et al,
2013). por
el segundo tercio de la gestación, los niveles de alimentación recomendados
actualmente son de 1,8 kg a 2
kg de alimento (2.85 Mcal EM / kg) para cerdas que han alcanzado una
condición corporal de 3
durante el primer tercio (FEDNA, 2013). El nivel de alimento debe aumentarse
aproximadamente 0.675 kg (es decir, 2.7 kg en total) para cerdas con una
condición corporal de 2.
Por otra parte, el desarrollo de la glándula mamaria alcanza la etapa crítica
alrededor
Días 75-85 de gestación. Este es el período en que ocurre la proliferación celular
secretora,
que determinará el número de células y, en última instancia, la capacidad de
síntesis de leche. Exceso
la ingesta de energía (10.5 Mcal ME / d vs. 5.7 Mcal ME / d) reduce el número
de células secretoras
y podría, por lo tanto, reducir la producción de leche (Farmer y Hurley,
2015). Una energía
la ingesta de 10.5 Mcal ME / d sería equivalente a aproximadamente 3.19 kg de
alimento
(3290 kcal ME / kg de alimento). Por lo tanto, se deben evitar altos niveles de
alimentación durante
este marco de tiempo. Las cerdas deben estar en la condición corporal correcta en
este momento si
se alimentaron adecuadamente en el primer tercio de la gestación (Weldon et al.,
1994). Por el último
tercero, el aumento de peso fetal aumentará sustancialmente durante los días 85 a
114 de
gestación. En consecuencia, los requerimientos de nutrientes de las cerdas
aumentan. Un diario
se debe recomendar un margen de alimentación de 2.4 kg a 2.7 kg para las cerdas
hasta el día 114
de gestación (Weldon et al., 1994). Sin embargo, se debe tener cuidado de no
sobrealimentar
cerdas durante este período, ya que parece disminuir la ingesta de alimento y
rendimiento reproductivo durante la lactancia (Dourmad, 1991; Xue et al., 1997).
Dourmmand (1991) calculó que cada 500g de aumento en el consumo de
alimento de gestación
asociado con una disminución de 280 g en la ingesta de alimento de lactancia. Un
consumo de alimento a fines de los años
Se ha observado que la gestación de 3.4 kg / día a 3.7 kg / día reduce la
alimentación de lactancia
la ingesta de 430 g / día a 590 g / día (Weldon et al., 1994; Xue et al., 1997). Por
lo tanto,

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la ingesta de alimento de gestación debe controlarse durante el último período de
gestación para
maximizar el consumo de alimento y la producción de leche en la lactancia.
En cualquier caso, idealmente, la curva de ingesta de alimento durante la
gestación debería imitar de alguna manera el
patrón de los requisitos ME (Figura 1), y para lograr esto muchos diferentes
las curvas teóricas de consumo de alimento pueden encontrarse en la literatura
(Dourmand et al., 1994;
Boyd et al., 2000; Prunier et al., 2001). De hecho, cada granja puede tener su
propio
enfoque que depende de muchos factores; por ejemplo, hoy en día para cerdas
hiperproliferas
o cuando las cerdas terminan la lactancia en una condición corporal baja, la
restricción de alimentación post-
el apareamiento puede acortarse a unos pocos días o incluso evitarse, ya que la
supervivencia del embrión no
no parecen estar afectados (Condous et al., 2014) o, dependiendo de la vivienda
grupal
sistema utilizado, sería muy conveniente recuperar las pérdidas de lactancia
principalmente a lo largo de
el primer mes de gestación Idealmente, un programa de alimentación de fase más
amplio debería ser
recomendado para ambos, para ajustarse mejor a los requisitos de nutrientes de la
cerda y para
Combina fácilmente diferentes estrategias con otros efectos posteriores al
nacimiento, principalmente pensando
sobre la gestación tardía para mejorar aún más el inicio de los lechones después
del nacimiento y
sobre el efecto hasta el final del período de lactancia.
En la práctica, para establecer una curva adecuada de gestación de la ingesta de
alimento, las cerdas deben ser alimentadas
basado en una medida objetiva de la energía corporal individual y las reservas de
nutrientes;
las medidas utilizadas en la granja deben incluir el peso corporal, el puntaje de la
condición corporal y
idealmente, la medición de la profundidad de la grasa en la espalda (Young,
2004), pero estos no son fáciles de
realizar, interpretar e integrar en condiciones comerciales. Entonces, aunque
menos
más preciso que el peso corporal o la profundidad de la grasa dorsal (NRC,
2012), el más utilizado
parámetro in-farm es el puntaje de condición corporal. Este tema en particular
tiene un gran interés
en la práctica y ha sido revisado en otra parte (Maes et al., 2004).
Teniendo en cuenta las Figuras 1 y 2, desde el punto de vista teórico, el uso de un
alimentación individual durante toda la gestación, que es común en condiciones
comerciales,
porque la logística restringe, muestra que los requisitos de nutrientes no se
satisfacen para un
alta proporción de cerdas en la manada. A menudo, en la última gestación las
cerdas se vuelven catabólicas
movilizando reservas de proteínas y grasas para apoyar el crecimiento fetal y la
ubre
preparación (Aherne y Williams, 1992; Pluske et al., 1998). Por lo tanto,
alimentar a un
alimentación / dieta de gestación única lleva al menos a la sobrealimentación
durante la gestación temprana y
subalimentación durante la última etapa de la gestación (Goodband et al.,
2013). La figura 3 es concluyente
en este sentido, ya que la relación Lys SID / ME cambia a lo largo de la gestación
y depende de

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el potencial de producción y la edad de las cerdas; solo modificando el nivel de
ingesta
(cantidad de alimento por cerda y día), sería imposible cumplir adecuadamente el
requisitos de la cerda. En consecuencia, la recomendación práctica sería
formular más de un alimento de gestación, especialmente cuando las condiciones
logísticas
permitir esto.
Recientemente, se ha sugerido que un enfoque de alimentación por fases
segmentado por paridad puede
mejorar la eficiencia y efectividad de los programas de alimentación de gestación
(Ball y
Moehn, 2013 Moehn et al., 2012 y 2013). Estos autores propusieron que la
gestación
debe dividirse en fases temprana (D 0 a 84) y tardía (D 85 a 114). Por lo tanto, un
dieta diferente debe formularse para cada fase porque los requisitos de
los aminoácidos aumentan en un mayor gasto en la última gestación en
comparación con
energía, haciendo que el uso de una única dieta sea inapropiado aunque el
aumento y ajuste en la cantidad de alimentación que se suele ofrecer, que se
realiza
en la última gestación. Además, también sugirieron diferentes niveles de
alimentación para
Paridad 1, paridad 2 y paridad 3 y cerdas mayores, ya que los requisitos son
diferentes. En
En este caso, la implementación de estas medidas sugeridas previamente es más
fácil en
condiciones prácticas, pensando en cerdas alojadas en grupo.
En conclusión, sea cual sea el patrón de consumo de alimento durante la
gestación, alimentar a un solo
alimentar durante toda la gestación, a pesar de que ha estado trabajando durante
mucho tiempo y
todavía funciona, no parece ser el mejor enfoque para cumplir con la gestación de
la cerda
necesidades nutricionales. En la práctica, el NRC (2012) ya recomienda formular
diferentes alimentaciones de 0 a 90 ds y de 90 a 114 ds y también dependiendo
de la
significa el aumento de peso predicho de la cerda. FEDNA (2013), en un enfoque
más simplista,
también recomienda formular al menos dos alimentos para cerdas gestantes, uno
regular
y otro con mayor concentración de lisina y otra concentración de nutrientes para
ser alimentado principalmente a
primerizas y también al final de la gestación a todas las cerdas. La
implementación de esos o
otros programas de alimentación en condiciones comerciales dependerán
principalmente de la logística
y las condiciones de gestión de la granja o la empresa de integración.
3.2 La cerda lactante

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En la mayoría de las granjas comerciales, las cerdas lactantes son alimentadas
con una sola energía y
dieta alta en proteínas hasta el destete, a pesar de la composición de la dieta, los
niveles de energía
y los nutrientes pueden cambiar de una granja a otra dependiendo de la genética
de las cerdas
y algunas consideraciones de gestión. Aunque no es común, algunos productores
pueden
cambiar a otra dieta en el último tercio de la lactancia, con el objetivo de
promover indirectamente una
patrón hormonal apropiado (Mao et al., 1999) que prepara a la cerda para un
gestación exitosa y continua en términos de tamaño de camada (Wientjes et al.,
2012) y
variabilidad (Chen et al., 2013).
3.2.1 Estrategias de alimentación antes y después del parto
La lactancia representa una pequeña proporción del ciclo de producción de la
cerda. Dependiendo de
cuando se realiza el destete, alrededor de tres o cuatro semanas, representa el
15% de
19% del ciclo. En un corto período de tiempo, el nivel de producción de la cerda
(definido como
la ingestión total de NE dividida por NE para el mantenimiento) se triplica, ya
que aumenta desde aproximadamente
1.2 al final de la gestación a 3.5 o más una semana a diez días después del parto.
Desafortunadamente, este esfuerzo metabólico no está completamente
compensado por un paralelo
aumento en el consumo de alimento, y las cerdas tienen que perder sus propias
reservas corporales para
compensar el sistema (Mosnier et al., 2010; Hansen 2012). Recientemente Theil
(2015),
definió este período de transición en cerdas como los últimos 10 días de
gestación y 10 días
postparto, como un nuevo concepto que intenta suavizar el cambio abrupto de
alimento
entre la gestación y la lactancia. También parece que la incidencia de
enfermedades
aumenta alrededor del parto (Oliviero et al., 2010) y el mismo autor (Theil, 2015)
indica que durante el período de transición, las curvas de alimentación, e incluso
la dieta
recomendaciones, no deberían verse muy afectados por la paridad y el peso vivo
del
siembre o por vivienda y condiciones ambientales tales como temperatura y
humedad.
En condiciones prácticas, se utilizan diferentes estrategias de alimentación
durante este período. Algunos
los agricultores cambian la alimentación, desde la gestación a la lactancia, una
semana antes del parto, con el objetivo de
satisfacer la creciente demanda de crecimiento de glándulas mamarias y fetales y
calostro
síntesis. Otros agricultores retrasan este cambio en la dieta hasta unos días antes
del parto
debido a un espacio insuficiente en las salas de partos o que reivindican un papel
positivo de
dieta alta en fibra alrededor del peri-parto para evitar problemas de estreñimiento
o para mejorar
ingesta de alimento en la lactancia (Theil et al., 2011). Además, otras granjas
simplemente cambian la dieta
Página 14
en el parto, afirmando que reduce la presión en la ubre de la puerca a principios
de
lactancia. Por lo tanto, a menudo, se informa una mayor prevalencia de
disgalactia posparto
asociado con la alimentación alterada y el estrés debido al movimiento físico de
las cerdas solo
antes del parto (Papadopoulos et al., 2010). En cualquier caso, tarde o temprano
las cerdas son
pasó de una gestación a una dieta de lactancia bruscamente sin una adaptación
gradual.
Como ejemplo, la Figura 4 muestra que aunque el cambio de dieta se realiza una
semana antes de
el parto y la cantidad de alimento se ajusta antes y después del parto, el nutriente
requisitos durante este período están cambiando rápidamente y los requisitos para
la energía, la proteína y la lisina se modifican independientemente la una de la
otra, lo que hace que
extremadamente difícil cumplir adecuadamente con los requisitos
diariamente. En el otro
mano, parece que la movilización de grasa corporal y reservas de proteínas
durante la tarde
la gestación se asoció positivamente con el rendimiento del calostro de la cerda.
Decaluwe et al. (2014) y Hansen et al. (2012) indicó que una energía negativa
balance durante los últimos días antes del parto fue beneficioso para la
producción de leche en D 7
a D10 de lactancia.
En la actualidad, no es común alimentar a las cerdas con una dieta de transición
específica o incluso mezclar
dietas de gestación y lactancia en diferentes proporciones para que coincida con
los rápidos cambios en
requerimientos de nutrientes, solo se hace el cambio de la dieta de gestación a la
de lactancia
y la gran variación de los niveles de alimentación aplicados a las cerdas en
transición parece ser
basado meramente en creencias actuales más que en requerimientos de nutrientes
(Theil, 2015).
Sin embargo, a pesar de los fuertes cambios nutricionales a lo largo de la
transición experimentada por el
Las cerdas son reconocidas, cumplir con los requisitos a diario puede no ser la
mejor manera
considerar el problema en la práctica y se debe reconocer que, en la mayoría de
las granjas,
los aspectos administrativos y logísticos hacen que sea difícil implementar
enfoques. Además, dado que las cuentas de transición representan una gran
proporción de
período de lactancia (aproximadamente 50% en una rutina de 21ds / d), para
definir e implementar un alimento
curva de ingesta durante toda la lactancia aún debe ser considerado y discutido.
3.2.2 Curvas de entrada de alimento para cerdas lactantes modernas
Después de la secreción de calostro, el inicio de la lactancia ocurre en promedio
de 33 a 34 horas después de la secreción de calostro.
nacimiento del primer lechón (Krogh et al., 2012), aunque puede ocurrir a las 23h
post-parto en algunas cerdas o hasta las 39h en otras cerdas. El rendimiento de la
leche de siembra es el
principal determinante del crecimiento de un lechón lactante, y el peso de los
lechones en

Página 15
el destete tiene un gran impacto en su ganancia post-destete (Klindt,
2003). Leche
la producción es una inversión importante para la cerda lactante, y en la lactancia
máxima al menos
la mitad de la cantidad de nitrógeno (52%) y energía (50%) de la alimentación se
transfiere a
los lechones a través de la leche (Theil et al., 2014); está claro que la ingesta de
alimento es una cuestión clave para
optimizar la nutrición de las cerdas lactantes.
El artículo de Koketsu et al. (1996), publicado hace casi veinte años, sigue siendo
considerado como una buena guía hoy. Basado en el consumo de alimento
registrado de más de
25.000 lactaciones, de 30 granjas diferentes, indicaron que la alimentación ad
libitum
desde el comienzo de la lactancia provoca caídas repentinas de la ingesta diaria
de alimento en más
más del 50% de las cerdas; en toda la lactancia, esos animales comen menos
alimento que los demás
las cerdas alimentadas siguiendo una curva prefijada gradual. Sin embargo, las
cerdas que alcanzaron el
la mayor ingesta anterior comió más alimento durante toda la lactancia y un
mayor consumo de alimento
en la primera mitad de la lactancia se correlacionó positivamente con el
rendimiento reproductivo en
el siguiente ciclo de producción. Parece que la ingesta óptima de alimento puede
ser una
cuestión de compromiso entre aumentar la alimentación en oferta y evitar
alimentación marcada
gotas.
At parturition, sows are commonly fed a low level similar to that used
immediately
prior to parturition, and then, 2-3 days post-partum, feed allowance is increased
daily or in a stepwise fashion (Hansen et al., 2010). At least up to 2/3 of the
lactation period, modern sows are commonly fed under their energy
requirements,
promoting mobilization of fat and protein (Hansen, 2012). Several reviews
(Eissen
et al., 2000; Hansen et al., 2010) have focused the attention on lactation feed
intake,
and in practical terms they conclude that the most successful approach is to
establish
a prefixed feed intake curve for each sow that, using different protocols (See
Figure
5), gradually increases the daily offer of feed up to one week to ten days post-
farrowing and tries to feed close to “ ad libitum ” thereafter. One of the most
popular
ways to implement the feeding curve would be an ad libitum access to feed using
modern systems that offer slowly dropped feed directly controlled by the sow and
allowing for the adjustment of their own feeding curve. Whatever the feeding
curve
employed, the final objective should be to control and to minimize body tissue
mobilization and to avoid indigestions that cause a sudden drop of intake and
metabolic disruptions.

Página 16
Actually, many researchers have demonstrated that losing excessive weight
during
lactation lengthens the post-weaning interval to estrus and increases the incidence
of
anestrus sows (Johnston et al., 1989; Yoder et al., 2013). It also may affect the
quality of oocytes, embryo survival and, consequently, the litter size of the next
pregnancy (Zak et al., 1997). However, other authors (Willis et al., 2003) have
pointed out that, in contemporary commercial dam-lines, the lactation effects on
the
return to estrus, the ovulatory process, and on fertilization are marginal if good
breeding techniques are applied. It is known (Dourmad et al., 1996; Thaker and
Bilkei, 2005; Cerisuelo et al., 2008) that during lactation some individual sows
may
lose more than 40 kg of BW and up to 5mm-10mm of BFT, without severely
affecting the following reproductive cycle. Conversely, other sows hardly ever
lose
BW or back-fat along lactation or only do it for a short time, which is easily
compensated for thereafter. It follows that the maternal energy and nutrient
mobilization during lactation may be so broad that its control is crucial to
optimize
performance and longevity of the sow in commercial conditions. Dourmand et al.
(2008), and also NRC (2012), predict energy mobilization along lactation, in the
same way as accretion during gestation, from the variation of maternal body fat
and
protein “pools”, calculated from changes in maternal empty body weight and in
P2
back-fat thickness. Energy mobilization also may be calculated “by difference”
from
the ME equation or predicted using other indirect methods (Mitchell et al., 2001;
Arthur et al., 2011), even though those methods are not used in commercial
practice.
It is well-known (Hartmann et al., 1997) that milk production depends on the
sow’s
genetic potential and also on her feed intake, but it is mainly related to litter size
and
the suckling capacity of piglets. In fact, with lactation periods of around three
weeks, a high proportion of today's sows may be the whole period in a negative
net
energy balance, using their own body reserves to produce milk, and it is known
that,
when farrowing problems are avoided, sows reaching parturition with better body
condition produce more milk at the peak of lactation (Hansen et al., 2012).
Consequently, feed intake has a strong impact on tissue mobilization in lactating
sows, or vice versa , since the cause and the consequence have not been fully
demostrado
In a recent, yet-to-be-published experiment, we studied the effect of the amount
of
energy mobilized (Mcal/d) and the age of the sows (gilts vs multiparous) over the
Página 17
performance of sows and litters (Table 3). We found that gilts, compared to
multiparous sows, weaned more piglets, but since the piglets were lighter
(P<0.05),
both groups weaned the same total litter weight. In accordance to this, gilts ate
less
feed, lost more body weight and back-fat thickness and made a higher metabolic
effort than did multiparous sows. Consequently, gilts had a higher weaning-to-
estrus
intervalo. When considering the amount of tissue mobilized, compared to high
mobilizers, low mobilizers significantly ate more feed and lost less body weight
and
less back-fat thickness, but had a non-significant, shorter weaning-to-estrus
interval.
However, low mobilizers also weaned significantly fewer piglets with a lower
body
peso. Performance of medium mobilizer sows were always located between high
and low mobilizers although most of the parameters were closer to high than to
low
mobilizers. Further discussion about the nature of tissue mobilization (especially
the
proportion of fat:protein mobilized) and how it will affect a sow`s feeding and
performance is beyond the scope of this review.
In conclusion, lactation is a short period of time that sows undergo through a
highly
changeable metabolic and nutritional status, especially during the first week to
ten
days, and trying to fulfill energy and nutrient requirements on a daily basis seems
to
be difficult and even not advisable. To establish and properly apply a pre-
established feed intake curve for each sow will still be the key of success,
together
with considering the possibility of allowing tissue mobilization up to a level that
does not compromise the future reproduction performance.
4. Feeding strategies for piglets from the first days of life
Genetic progress has been focused on high-prolific sows to increase litter size
(from 8.3
- 9.0 piglets per litter in 1981 up to 9.5 - 12.2 piglets per litter in 2011), but it
resulted in
a decrease in piglet birth weight (Quiniou et al., 2002). On the other hand,
observed pre-
weaning mortality is widely variable, ranging between 8% and 25% (Muns et al.,
2014
and 2015). Therefore, the reduction in pre-weaning mortality should be an
important
opportunity to improve performance and benefits.
In this section, proper strategies closely related to those previously reported in
sows are
suggested to ensure successful feed intake in piglets. Colostrum intake, creep-
feed and

Página 18
milk formula as complementary diets and maternal learning will be reviewed,
aiming to
establish positive strategies for the swine industry.
4.1 Colostrum and similar
Colostrum is a source of very digestible nutrients and various forms of bioactive
compounds such as immunoglobulins, hydrolytic enzymes, hormones, and
growth
factors (Rooke and Bland, 2002). Piglets suckle colostrum as a first food after
birth and
it is crucial in providing energy for thermoregulation and body growth (Devillers
et al.,
2011; Herpin et al., 2005). Many live-born piglets are characterized by their
limited
reserves and poor immunity status, so neonate piglets are very vulnerable at birth
and
most die because they starve (Le Dividich et al., 2005). In addition, the amount
of
colostrum ingested during the first 24h after birth is also highly variable, and
averages
250 g/kg – 300 g/kg of birth weight (ranging from 0 g/kg to 700 g/kg; Quesnel et
al.,
2012). Newborn piglets from the same litter (whose number of live-born piglets
may
easily exceed the number of functional teats) compete for mammary glands,
preferably
the anterior and the middle ones. The posterior mammary glands can produce
less
beneficial proteins than can the anterior ones (Wu et al., 2010). In addition to the
early
competence for a teat (De Passillé et al., 1988), piglets indirectly compete for
colostrum
intake in this period. The optimum colostrum ingestion required for sow-reared
piglets
was well-described by Devillers et al. (2011) and Quesnel et al. (2012) Esta
circumstance means that piglet colostrum supplementation is not a common
practice in
pig production based on commercial empiricism, because of a poor scientific
background.
Management routines that have been studied consist of time-consuming and
laborious
practices performed around the piglet's birth, including supervising the farrowing
(Holyoake et al., 1995). Andersen et al. (2007) observed that helping piglets to
obtain
colostrum by placing them at the udder and assisting them to find a teat reduced
mortalidad. Improvements on survival during the first day, reduction in number
of piglets
lost and increased weaning weight have been obtained with more complex
protocols
that included drying the newborn piglets and the administration of colostrum. La
mayoría de
these strategies rely on oral administration of colostrum (usually with manually-
milked
sow colostrum obtained from the same herd) to low-viable piglets (Muns,
2013). Vaca

Página 19
colostrum is also used and it is more easily obtained. One of the main advantages
using
this strategy is that either type of colostrum can be frozen in ice-cube trays for
future
utilizar. Giving to piglets 10ml-15ml of colostrum once or twice during the first
24 hours of
life should be enough to ensure a successful suckling period (White et al., 1996).
Another important strategy to ensure the proper colostrum intake before the
cross-
fostering is split suckling. Part of the litter is removed for one- to two-hour
periods the
first 12 hours after farrowing. For best results, the largest piglets, including the
strongest
ones, have to be removed for one- to two-hour periods during the morning and
again in
the afternoon, leaving the small piglets on the sow to be nursed. These removed
animals
should be fitted in a box with supplemental heat to prevent chilling (Reese et al.,
2010).
However, this practice does not seem to have a real impact on litter performance.
Donovan et al. (2000) observed a decrease in variation for a piglet's average daily
gain;
and Thorup (2006) did not obtain any drop in low-birth-weight piglet mortality
through
split nursing either.
A split-nursing strategy based on the separation of part of a litter for 2h, allowing
only
the small piglets free access to teats, oral supplementation with 15 ml of sow
colostrum
to the small piglets of the litter and oral supplementation with 3 ml of a high-
energy
product showed that for primiparous sows, oral supplementation with sow
colostrum
enhanced body weight of small piglets at Day 1, as compared to control litter,
split-
nursing, or high-energy product. However, no improvement in BW was observed
at
Day 18 or in litter total pre-weaning mortality (Muns et al., 2014).
The combination of colostrum supplementation and cross-fostering strategies will
also
enhance piglet growth and survival (Gomez et al., 1998; Svendsen et al.,
2005). Estas
management strategies require skills to identify viable and nonviable piglets and
to
choose the most appropriate nursing sow for small piglets. Muns et al. (2014)
reported
that the effect of colostrum supplementation on litter performance as strategies to
promote growth in low-birth-weight piglets, suggesting that in non-homogenized
litters
colostrum supplementation of small piglets might be a good management
strategy. los
same authors also indicate that the sanitation level of the farm should also affect
the
management protocol applied to the newborn piglets.
4.2 Creep-feed (strategies and presentations)

Página 20
Creep-feed is highly palatable and easily digestible diets that are offered to
nursing
piglets after the first week or ten days of lactation. They are always formulated as
complex diets but vary from one feed mill to another by using highly palatable
ingredients (Solà-Oriol, 2009 and 2011) combined with different technological
processing (Solà-Oriol. 2007). Therefore, creep-feeding is one of the most
common
early feeding strategies in solid feed to promote a suitable transition at weaning
and
may contribute to a reduction of pig body weight variability from weaning and
onwards.
The main reasons suggested for supplying a solid feed (creep-feed) during
lactation are
the ones shown in Table 5.
It is known that during the last period of lactation (21 to 28 days), milk
production
decreases 12.5% (Whittemore and Morgan, 1990) and ME intake (kcal/day) of
piglets
increases 422 kcal/day (NRC, 2012) to pass from 6.9 kg (medium weight at 21
days) to
8.8 kg (medium weight at 28 days). These results confirm that piglets require
extra
sources of energy and nutrients (Figure 6). It has been also described that creep-
feed
consumption occurs to a greater extent in smaller piglets within a litter (Sulabo et
al.,
2010b) and only if these piglets have the necessity to consume creep-feed (Solà-
Oriol,
2013).
However, one of the main limitations to cope with the positive aspects associated
with
creep-feed is the low and non-consistent intake, as not all of the animals are
consumers.
The position of piglets to suckle (teat order) and their BW may also determine
creep-
feed consumption (Table 4). It has recently been described that between 60% to
80% of
total creep-feed intake is consumed in the last week before weaning, whether
pigs are
weaned at 21d of age (Sulabo et al., 2010a) or 28d of age (Pajor et al., 1991;
Fraser et
al., 1994; Bruininx et al., 2002; Pluske et al., 2007). The creep-feed intake could
be age
dependent rather than how many days creep-feed is offered to the litter (Kuller et
al.,
2007; Sulabo et al., 2010b), but this is directly related to the increase of nutrient
demand
by the litter. Nevertheless, the same authors also reported that the longer the
duration of
the creep-feed offer is (13 d vs. 2 d), the higher the proportion of piglets that
consume
creep-feed is, but without any effect on the pre-weaning performance (Sulabo et
al.,
2010b).
Therefore, although this may contribute to contradictions and inconsistent results
according to the optimum age to introduce creep-feed if we only focus on ADG
and

Página 21
BW at weaning, perhaps these parameters are not the most appropriate ones to
better
interpret the benefits of creep-feeding.
Creep-feed is especially beneficial for piglets raised in large litters (Barnett et al.,
1989)
and long lactations, as what occurs with the present hyper-prolific sows. Por otra
parte,
has been reported that piglets with higher activity in creep-feeding may become
earlier
familiarized with a solid diet and they start to consume early after weaning
(Bruininx et
al., 2002; Solà-Oriol et al., 2014; López-Vergé et al., 2014). Recently, Blavi et al.
(2015b) have reported that early introduction of different creep-feed looking for
the
strategy related to maternal reward increased litter homogeneity at weaning by
reducing
the coefficient of variation of the litter BW.
Finally, in order to obtain the best benefit and return from the creep-feeding as an
advantage for further steps of pig production, several strategies (focusing on
creep-feed
composition, creep-feed presentation, litter management and palatability
enhancers)
may be taken into account to increase creep-feed consumption and the percentage
of
eaters within the litter (Table 5).
Therefore, a highly palatable and highly digestible creep-feed should be a useful
strategy to familiarize piglets early on with solid feed before weaning but with a
major
impact on long lactations (28d).
4.3 Milk formula and liquid supplements
The increase in the use of high-prolificacy sows has resulted in significantly
more
piglets born with low birth weights (Beaulieu et al., 2010; Baxter et al., 2013;
Rutherford et al., 2013) and larger variability of within-litter weights. Por lo
tanto,
maximizing the growth of these small pigs should be a positive strategy to reduce
variability (Pluske et al., 2005; Douglas et al., 2013) and increase the post-
weaning
growth rate (Klindt, 2003). The early growth of piglets can be effectively
increased by
providing supplemental milk formula to the piglets (Azain et al., 1996; Dunshea
et al.,
1999; Wolter et al., 2002).
The benefits of combining maternal lactation with milk formula for both sow
body
reserves and piglet performance during the suckling period was already reported
by
Spencer et al., (2003). This author aimed to study the strategy to reduce lactation
length
by combining this with supplemental milk formula, and they observed that
piglets raised

Página 22
either by primiparous and multiparous sows provided with milk formula showed
higher
individual weights (7.37 kg/pig and 8.12 kg/pig, respectively) than those that
only
suckled sow milk until weaning (5.57 kg/pig and 6.04 kg/pig, respectively). Este
estudio
showed the benefit of early weaning in combination with milk formula to
preserve the
sow and to restore pig weaning weights and nursery end weights although it was
not
able to report post-weaning effects due to the current strategy during lactation.
The advantage in weaning weight conferred by the use of milk formula was most
evident during the warmer months when sow feed intake is reduced and
maximum milk
yield potential is impaired; then is when the use of a milk formula exerts the
greatest
benefit by supplying the nutrients required for piglet growth (Azain et al., 1996).
However, this could be a similar situation to production systems working with
long
lactations (28d), where milk production during the last week of lactation may
limit the
potential growth of piglets (Figure 6).
There are two main strategies to automatically offer a milk formula to piglets
avoiding
daily handling and individual feeding: 1) litter supplementation during lactation
and 2)
split weaning (Table 2).
Both strategies cited in Table 2 providing milk formula are always combined
with ad
libitum access to creep-feed. When milk formula is offered to the entire litter
within the
farrowing crate as supplementary diet (1), creep-feed only works as a
supplemental diet,
as it is commonly accepted that a common pattern of 35%-40% of piglets are
eaters
within litters only with access to sow milk. Nevertheless, the strategy to combine
creep-
feed and milk formula plays a completely different role when piglets are moved
to a pen
(2; split weaning), as producers commonly perform alternate feeding patterns
with
withdrawal periods of milk formula availability, aiming to promote the early
familiarization and intake of a solid diet (creep-feed). Split weaning combined
with
feeding a milk formula increased 22% of piglet weight gain from that compared
to
conventional weaning. Moreover, in long lactations (28d), feeding a milk
formula plus
creep-feed improved the piglet gain after weaning by 30%, as compared to
conventional
weaning. Recently, in our group (Blavi et al., 2015a) it was observed that a split-
weaned
piglet fed a milk formula ad libitum combined with creep-feed from 10d to 28d
of life
does not lose weight after weaning, as compared to those piglets raised with their
mother either supplemented or not with creep-feed, which may also contribute to
a

Página 23
positive effect on the post-weaning period (-105.5 g/d vs174.2 g/d, respectively).
Previously, Zijlstra (1996) reported that after weaning, pigs fed a milk replacer
weighed
20% more, contained 10% more protein and 17% more fat, and had 74% longer
villi in
the proximal small intestine than did suckled pigs. In contrast, pigs suddenly fed
a
starter diet without previous adaptation showed a 19% less weight, contained
20% less
protein and fat, and had 28% shorter villi in the proximal small intestine than did
suckled pigs.
Furthermore, the use of milk formula in a conventional production plan with
hyperprolific sows may also have positive effects on sow tissue loss, improve
subsequent reproductive efficiency, and regain piglet growth lost due to
decreased sow
milk yield in long lactating periods (28d). Despite the high costs of milk
replacers and
facilities, research in new products, strategies and feeding plans will promote
their
generalized use in the swine industry to make herds more efficient.
4.4 Learning strategies
An early intake of feed sources complementary to sow milk may stimulate
intestinal
functioning and promote maturation of the gut, thereby reducing weaning-related
diarrhea (McCracken et al., 1999; Dong and Pluske, 2007). However, piglets are
usually
reluctant to eat the new feed, which appears to be a natural survival mechanism
when
faced with new feed components of the diet to prevent possible toxic effects. A
direct
consequence of this phenomenon in the young piglets is that approximately 60%
of
suckling piglets do not eat solid feed before weaning (Blavi et al., 2015b; Sulabo
et al.,
2010d; Barnett et al., 1989) and 45% do not have a first contact with solid feed
during
the first 15h after weaning, while 10% still remain without eating for more than
40h
after weaning (Bruininx et al., 2001). Mammals tend to prefer and eat known or
familiar
feeds over unknown feeds. Nonetheless, the positive effects of consumption may
change a neophobic reaction into a preference, or at least may change feed
perception,
making it suitable for future consumption (Provenza and Balph, 1988).
Thus, pigs, as mammals, are able to recognize, select and eat different feeds
according
to feed preferences established early through maternal learning during the
gestation and
lactation period (Mennella et al., 2001). Flavor cues (volatile compounds) and
other
molecules (nutrients) derived from the maternal diet in utero can reach the fetus
through
the amniotic fluid and the placental bloodstream, and this exposure to cues
generally

Página 24
results in a preference for these nutrients later in life and, consequently, can
positively
affect the acceptance of foods with a similar flavor before and after weaning
(Hepper,
1987; Schaal et al., 2000; Simitzis et al., 2008).
Figueroa et al. (2013) stated that exposure to maternal dietary cues leads to
establishing
a preference for certain flavors later in pig life either by familiarity or
conditioning
responses by association with the positive contact with no conditioned stimulus
through
the amniotic fluid. Moreover, positive effects on feed intake, growth and
behavior were
also observed in perinatal conditioned piglets (Oostindjer et al., 2009, 2010 and
2011).
In particular, Oostindjer et al. (2009) reported a general effect of the use of
aniseed
flavor on post-weaning welfare and feed intake associated with the same flavor
fed to
the gestating diet of sows. Piglets previously exposed to the aniseed flavor during
the
pre-natal period (late gestation) showed higher feed intake (Figure 7), weight
gain and
reduced incidence of diarrhea in the first days post-weaning than did piglets
coming
from sows fed the control diet. Moreover a reduction was observed in the number
of
common aggressions and lesions that occur after weaning. These authors
concluded that
the pre-natal (amniotic fluid), but not post-natal (milk) exposure to the aniseed
flavor
through the sow diet could reduce the post-weaning-related problems by a
reduction of
piglet stress in those animals with a positive reward to maternal flavor after
weaning.
The preferences acquired before birth through the maternal diet remained even
after two
days post-weaning (26d of life) with the flavor supplementation in the pre-starter
feed
(Figueroa et al., 2013; Figure 8).
The combination of maternal learning with feeding strategies like creep-feed or
milk
formulas may lead to contributing to reduce pig body weight variability early and
work
as a carry-over effect at weaning and afterwards.
5. Conclusiones
It may be concluded that during gestation both energy and SID lysine
requirements for
all sows are not achieved by using a single feed along the whole gestation. Al
menos dos
different specifications should be considered during the gestating period, a basal
one
and another with higher lysine and nutrient concentration to be fed mainly to gilts
and
on late gestation to all sows. Moreover, for the lactation period the use of pre-
established feed intake curve adjusted for each sow is recommended together
with to
control tissue mobilization without affecting the future reproduction
performance.

Página 25
Therefore, proper feeding strategies applied and combined between sows and
their
litters like appropriate colostrum intake, milk formulas and promoting maternal
learning
may have an impact on weanling performance and adaptation to post-weaning
reto.
AUTHOR DECLARATION
On behalf of the authors, we wish to confirm that both authors have read and
approved and
that there are no other persons who satisfied the criteria for authorship but are not
listed.
Moreover, we confirm that both authors listed in the manuscript have been
approved one to
El uno al otro.
We also wish to confirm that there are known conflicts of interest associated with
this
publication and that there has not been financial support for this work that could
have
influenced its outcome.
We also assume that although the corresponding author is the sole contact with
the Editor in
chief, he is responsible for communicating with the other co-author about the
submission and
the progress of the manuscript revision and final approval of proofs.
Sinceramente,
David Solà-Oriol and Josep Gasa Gasó
16 November 2015

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Página 43
1 st parity Normal
1 st parity Hyperprolific
4 th parity Normal
4 th parity Hyperprolific
UN
segundo
do
re

Página 44
Figure 1 . Predicted energy requirement (EM; kcal/d) of first-parity and fourth-
parity and normal or hyperprolific sows during gestation
according to NRC (2012) fitted with the following parameters and commercial
feeding programs: Sow body weight at breeding, 140kg (1 st parity
normal; A); 145 kg (1 st parity hyperprolific; B), 230kg (4 st parity normal; C);
243 kg (4 st parity hyperprolific; D); Anticipated litter size 13 piglets
(Normal sows; A and C) or 15 piglets (Hyperprolific; B and D) and average
anticipated birth weight, 1.4 kg/pig.

Página 45
4 th parity Hyperprolific
1 st parity Normal
1 st parity Hyperprolific
4 th parity Normal
UN
segundo
do
re

Página 46
La Figura 2. Predicted factional Lysine requirement (SID Lys; g/d) of first-
parity and fourth-parity and normal or hyperprolific sows during
gestation according to NRC (2012) fitted with the following parameters and
commercial feeding programs: Sow body weight at breeding, 140kg
(1 st parity normal; A); 145 kg (1 st parity hyperprolific; B), 230kg (4 st parity
normal; C); 243 kg (4 st parity hyperprolific; D); Anticipated litter size
13 piglets (Normal sows; A and C) or 15 piglets (Hyperprolific; B and D) and
average anticipated birth weight, 1.4 kg/pig.

Página 47
Figura 3. Comparison of the average factional Energy (EM; kcal/d) and Lysine
(SID Lys; g/d) requirement of first-parity and fourth-parity and
normal or hyperprolific sows during gestation according to NRC (2012).
Cycles and strains
1st Normal
1st Hyper
4th Normal
4th Hyper
S
CARNÉ DE IDENTIDAD
L
ysine, g/day
0
2
4
6
8
10
12
14
Maintenance
Maternal gain
Fetal, placenta, fluids & mammary
Cycles and strains
1st Normal
1st Hyper
4th Normal
4th Hyper
K
cal M
mi
0
2000
4000
6000
8000
10000

Página 48
La Figura 4. Energy, nitrogen and lysine balance for the pre- and post-partum
period (sow transition period) in sows fed a common gestation diet
until one week prior to farrowing and then fed a lactation diet (Adapted from
Theil et al., 2015). The present figure shows that although the diet
shift is done one week prior to farrow and the amount of feed is adjusted before
and after farrowing, the nutrient requirements during this period
are changing rapidly and the requirements in energy and protein change
independently of each other, therefore it is difficult to properly meet the
requirements by using only one diet.

Página 49
Figure 5. Required feeding pattern (in kg of feed/day) before and after farrowing
for modern hyperprolific sows (solid line), and example of the
different patterns commonly used in farm and in commercial conditions (dashed
and dotted lines). Adapted from Theil, PK (2015).

Página 50
Figure 6 . Milk yield in long lactations (28d) and litter average daily gain
according to the different body weight categories at weaning (the
average and percentiles P25 'small piglets' and P90 'heavy piglets'). A total of 115
litters with an average of 12.4 piglets/litter at CF. Puede ser
observed that in long lactations only sucking sow milk and without any
complementary diet or support offered, piglet growth is reduced in the
last week before weaning. Piglet growth potential might be limited due to the
milk yield being reduced.
Days of Lactation
0
5
10
15
20
25
30
METRO
ilk
rendimiento
,k
g/d
ay
2
3
4
5
6
7
8
9
10
L
itter A
re
GRAMO
,k
gramo
0.5
1.0
1.5
2.0
2.5
3.0
3.5
4.0
Milk yield
Average of all piglets
P25 'small piglets'
P90 'heavy piglets'

Página 51
Figure 7. Evolution of the Average Daily Feed Intake (ADFI) and Body Weight
(BW) during the first 14 days post-weaning for those
piglets previously exposed to aniseed through the maternal diet during the pre-
and post-natal period (FF), pre-natal only (FC), post-
natal only (CF) or never (CC). Adapted from Oostindjer et al., (2010).
Página 52
Figure 8 . Piglet's permanence time in contact with strips soaked with different
fluids (Maternal flavor (MGF), Control flavor (CF) and Water)
during lactation as a function of the prenatal exposure to flavors during the last
15d of gestation (Control piglets coming from control sows (CP)
or Pre-exposed piglets (FP) coming from sows that ate flavors during late
gestation). Means in the same group and day with different subscripts
are different (p<0.05). Adapted from Figueroa et al., (2010).
0
1
2
3
4
5
CP
FP
CP
FP
CP
FP
PAG
erm
anence T
estoy
e (Sec)
MGF
CF
Agua
Day 14
Day 26
Day 21
segundo

Página 53
Table 1. Feeding systems commonly used in group-housed gestation sows.
Alimentación
sistema
Alimentar
allowance
Equipo
Alimentación
Formación
necesario
Level of
protection
necesario
Competencia
controlar
Dominance
hierarchy
Gilt
adaptado
problemas
Alimentar
presentación
Simultaeneous
1-2
veces / día
trough + free
access stalls +
common gestation
feed dosifiers
Simultaneously
No
+++
No
No
No
Sólido
Dosifiers+floor
feeding + long
trough
Simultaneously
No
+++
No
No
No
Solid/Wet
Secuencial
Continuous Electronic feeders
One after the
otro

+
Yes, by the
alimentación
orden
Yes, in
feeding order
establecimiento

Sólido
Adapted from Van de Mheen et al., (2003) and Chapinal et al., (2008)

Página 54
Table 2. Strategies commonly used in practical conditions to feed or supplement
piglets with a milk formula before weaning.
Estrategia
Supplemented
cerdos
Grupo
tamaño
Mezclando
animales
Cambio de
ambiente
Environment Automatic
sistema
Duración
Leche
allowance
Piglets
remoto
Creep-
Alimentar
Promotes
Creep Feed
Introducción
Litter
suplementación
during lactation
Complete litter
Completar
litter
No
No
Farrowing
crate
Si no
Entire or
mitad
lactancia
Anuncio
libitum
Ninguna

No
Split-weaning
Seleccionado
animales
10


Independiente
unidad
o
Dentro
farrowing
room

Variable
(from 2d
to 15d to
weaning )
Anuncio
libitum
o
revisado
acceso
Low BW Yes

Página 55
Table 3. Effect of the level of energy mobilized 1 (High, Medium, Low) and the
age of the sow (gilts, G vs multiparous, M) over feed intake (kg/d) and
performance (not published). Data refer to 20 days lactation, and sows which
presented a positive energy balance were removed from the analysis.
1 Energy mobilized was calculated “by difference”, for the entire lactation and individually for each
sow, knowing the ME intake and following the
NRC (2012) to calculate the ME required for maintenance and the ME destined
to milk production. To fulfill the ME, gap body tissues (fat and
protein) were used and the energy efficiencies published by Dourmand et al.
(2008) were assumed. The level of energy mobilized was established as
>10 Mcal NE/d for “high mobilizers” and <5 Mcal NE/d for “low mobilizers”.
Energy mobilized (M)
Age (A)
Estándar
error
Significado
Alto
Medicina.
Bajo
GRAMO
METRO
METRO
UN
MxA
“n” sows
Mean feed intake (kg/d)
BW loss (kg)
BFT loss (mm)
Weaning to estrus I/interval (ds)
Nº piglets weaned
Total litter gain (kg)
26
4.56 b
27.6 a
3.18 a
6.23
11.5 a
53.9 a
25
5.02 ab
24.7 a
3.24 a
5.92
11.4 a
47.2 b
18
5.21 a
12.8 b
1.73 b
4.72
10.7 b
38.6 c
20
4.68
25.1
3.04
6.52
11.5
45.8
49
5.20
18.2
2.39
4.72
10.9
47.3
0.668
9.59
1.685
1.959
0.86
6.389
0.031
0.0003
0.032
0.089
0.023
<0.0001
0.012
0.016
0.188
0.002
0.035
0.405
0.447
0.979
0.029
0.151
0.810
0.751

Página 56
Tabla 4. Percentage of piglets that were consumers of creep-feed (offered from
the 10th day of life) at 18, 21 and 25 days of age, according to
the position held on the udder during lactation (Solà-Oriol, 2013).
Position held on the udder (1)
Days of age Front
Medio
Posterior
18
7%
5%
12 %
21
17 %
13 %
21 %
25
41 %
35%
42 %
(1) Piglets that nurse from posterior teats, which produce less milk, are smaller than those
nursing
from anterior teats with greater milk production (Gill and Thomson, 1956; Fraser
and Jones, 1975;
Solà-Oriol, 2013). Small piglets have less ability to compete at the udder and
extract milk (Sulabo et
al., 2010d) and they suckled teats that were less productive (Solà-Oriol, 2013).
This could predispose
small piglets to consume more creep-feed. In contrast, heavier piglets suckling
from anterior teats
consume more milk during lactation, so they grew faster and were heavier at
weaning (being 1.1kg
heavier (Pluske et al., 2007), when compared to their counterparts suckling from
the posterior teats).
The heaviest piglets may not find it interesting to consume creep-feed, and as a
consequence this
reduces post-weaning feed intake (Pluske et al., 2007).

Página 57
Table 5 . Estrategias, características y efectos relacionados con el uso de
alimentación lenta en condiciones prácticas y experimentales.
Strategies(1)

Características
Efectos
Referencias
Composición
Complex creep-feed:
-
↓ cereals and vegetable proteins (soybean)
-
↑dextrose, sucrose, milk proteins and synthetic AA
↑ performance after weaning
↑ feed intake and weight gain during lactation and 2 weeks post-weaning
↑ 50% feed intake
Okai et al., 1976
Fraser et al., 1994
Pajor et al., 2002
Presentación
-Frequent, small amount of fresh feed and daily
reemplazo
-Floor feeding and increasing feeding space
-Creep-feeder with a non-lidded hopper
-Playfeeder (open trough with 3 protrusions)
-Liquid creep-feed diets (water or milk + creep-feed)
Stimulating the curiosity of the piglets and their exploratory behavior
↑ number of eaters with less feed wastage
↑stimulation of the exploratory behavior and promoting the contact with feed
Enhancing creep-feed intake, pre-weaning growth and performance after
weaning
Pajor et al.,1991 and
Appleby et al., 1992
Appleby et al., 1992;
Delumeau and
Muniersalaun, 1995 and
Wattanakul et al., 2005
Sulabo et al., 2010c
Kuller et al., 2010
Pluske et al., 2003
Litter
administración
-Intermittent suckling (IS): separating Piglets from the sow
during 12 hours a day in last week before weaning
↑ creep-feed intake without ↑ number of eaters (IS increase CF intake of piglets
that were already eating before the
period of separation)
Kuller et al., 2007
Klindt, 2003; Bruininx et
al., 2004

Página 58
Palatability
enhancers
-Unfamiliar flavor
-Garlic or anise flavor associated with the sow diet
-2/3 of garlic and 1/3 anise associated with the sow diet
No ↑ feed intake, proportion of piglets consuming creep-feed
Piglets prefer the unflavored creep-feed
Creep-feed intake stimulated
Sulabo et al., 2010a
Figueroa et al., 2013a
Lagendijk et al., 2007
(1) According to these strategies, creep-feed will promote piglet familiarization, feeding
behavior and intestinal physiology to the next changes
that occur at weaning (Pluske et al., 2003). Physiologically, creep-feed stimulates
the gastrointestinal tract to produce amylase and protease
enzymes for digestion of complex carbohydrates and proteins. Early creep-feed
consumption may allow piglets at weaning to focus more on
seeking the solid feed and rapidly intake after weaning and less on exploratory
behavior (Bruininx et al., 2002; Sulabo et al., 2010