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Libro Dori Fantasmagori

Il documento racconta la storia di una bambina di nome Dori, soprannominata Pulga, che si sente trascurata dai suoi fratelli maggiori, Violeta e Lucas. Dori immagina di avere un'amica invisibile di nome Mari e vive avventure fantasiose con mostri che popolano la sua casa. La narrazione si sviluppa attorno alla paura di Dori per una misteriosa ladra di bambini, la signora Crujilda Crocante, e il suo desiderio di dimostrare di non essere una 'bebé' come la considerano i suoi fratelli.
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Libro Dori Fantasmagori

Il documento racconta la storia di una bambina di nome Dori, soprannominata Pulga, che si sente trascurata dai suoi fratelli maggiori, Violeta e Lucas. Dori immagina di avere un'amica invisibile di nome Mari e vive avventure fantasiose con mostri che popolano la sua casa. La narrazione si sviluppa attorno alla paura di Dori per una misteriosa ladra di bambini, la signora Crujilda Crocante, e il suo desiderio di dimostrare di non essere una 'bebé' come la considerano i suoi fratelli.
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‘Andi lla 298s 16 ofine 100171002 Proven Saago de Cie ene. 23043000 ‘Vhs Hanton “aaa (9629230820 60 Clg Pore 7511208 ‘romanian ease cgescaon Seeeeesonaee ata (© Dela traducetém: 2014, Roxanna Brdman er SEE ae x ee rcusanae, \ (AS Al oy Impress en Chie Pinte in Cle Duc det eget grate Matis a ata Ruben Chama yaa Ortega Titel ete by Haale ‘idee hos eer. ‘xtapuieain pnd er predacialentofoaien pre sega eo eanamida or atena erceprnc Ae eormace, en ringunaorna ntperningen mein ne ‘SANTILLANA, aks, ftoqumea decrenca, mages, eleoePe, por Infant foto, anu, sin el pees pei pr eerie de edner CAPITULO 1 (Eres una bebét oS Ro FANTASMAGOBIA: & Me llamo Dori, pero todo el mundo me 7, eho de encofacién donde to roa dice Pulga. Esta es mi familia. Yo soy la 710 Rnagrerio <0 Corkinden ‘ més pequefia. & * CAPITULO a "¢Escucharon @L timbre?" Ala mafiana siguiente, le adviertoa Mari: 31 —La sefiora Crujilda Crocante tiene 507 afios de edad. También tiene los dientes negros y puntiagudos como agujas, y sus bolsillos estan lenos de Tone pafiuelos sucios y... podria 100) estar en camino hacia aca, asf que no te comportes como una bebé. Nunca habia vis- to a un monstruo tan asustado. —iBista bien, yo abro! —digo. Corro a esconderme debajo de la cama de mis papas. Al llegar, me encuentro con algo tibio y peludo. Alguien més esta escondido aqui. Es Mari, —{Viste mi capa? —susurro. Mari busca detras de ella y me alcanza la capa, que esté echa bolay arrugada. Siempre toma mis cosas y luego no me las devuelve. —Voy a enfrentarme a la seftora Crujilda ; / (sex de er0e 500 Crocante —le digo a Mari mientras me pon- 36) Ben acre gola capa. —gPuedo ayudarte? (Ragen tigroco, Oe WC ee Luego corro, tan rapido af como puedo, al cuarto de Lucas para buscar sus dar- dos. Pero cuando escucho que alguien se acerca, me meto en el cléset para es- conderme, Bl closet esta oscuro y tibio, y un poco apestoso. La verdad, estoy muy contenta en 41, asf que decido quedarme aqui. Tal vez pa- san dias y mas dias. Puedo ofr a mi familia preguntando: ¢Donde estaré la Pulga? —(diti, iil jNunca me encontraran! —me rio. iAlguien se acerca! jOH, NO! |ME DESCUBRIRA! —iDEJAME BN PAZ! —grito, Estoy enojadisima porque eché a perder mi escondite. —iNO ME ENCUENTRES! —Ie grito, La puerta del cléset se abre. iBs el aburrido de mi hermano Lucas! —Pulga, :qué diablos haces aqui? —me pregunta. Pataleo y doy manotazos y aviento algu- Después de llorar me siento mucho mejor. nas cosas. Me pongo a llorar tan fuerte, que —{Me prestas un dardo? —le pregunto a el cuarto se ve borroso y de cabeza. Lucas, secdndome las lagrimas. —Estis chiflada —dice, yse va. Creo que | ‘eso significa que si. ‘Tomo el dardo y corto. En el pasillo me encuentro a Mari, que _ 43 esta dando brincos /~ y sefalando hacia |S \ abajo. Tee —jla sefora Crujilda Crocante bajo por las esca- leras! jBsta en la salal gQué haras? —pgrita —Voy a dispa- rarle con este dardo especial adormecedor. La pondré a dormir por cien anos. —jGuau! —dice Mari—. jQué buena idea! —No me sigas —le advierto, Ahi estal jSentada como si nadal Sostengo el dardo, lista para dispararlo hacia el otro lado de la habitacién. Lista? Uno, dos... Espera un momento. ,Qué acaba de decir Violeta? Yo soy la mama y ti eres el papa —dice Violeta. ¢Bstan jugando ala casita? Suelto el dardo. Quiero jugar ala casita. —Ahora, sélo necesitamos un bebé —dice Violeta. 48 vO PUEDO gBebe? \SER EL BEBE) ; ¢Alguien dijo bebe? ‘Mi hermana y mi her —Mmmmm... —dice Lucas. —Pueeees... —dice Violeta —Mmmmm... —vuelve a decir Lucas. —Tengo una idea mejor —dice Violeta, y carga a Cherry—. Cherry puede ser el bebél —jQueé buena idea! —comentaLucas. 49 —Blla es mas tranquila —afirma Lucas. ~Y tierna —dice Violeta, “Tonta y apestosa bebé Cherry’, pienso. Apretando los dientes y con mi voz mas amenazante, le advierto: Ya verds, Un dia de estos me las vas a pagar... mano me observan con cuidado, intentando de- cidir. Hago mi cara de bebé mas tierna. —Gu —digo—. A gugu bu, gugu tata? Mientras me alejo con la cabeza en alto, recuerdo que de todas maneras no tengo tiempo para jugar. Estoy muy ocupada. @Pero en qué estaba tan ocupada? No me acuerdo. Sélo sé que estaba en medio de algo. Cuando regreso a mi habitacién, me acu- rruco en la cama con mi conejo. En ese mo- mento llega Mari con mi dardo. 4 Oot A ep —iAh, sil —digo—. Estaba a punto de dispararle a la seftora... esteee.... shhh... {iste eso? Escucho unos crujidos que provienen de las escaleras. Incluso el Monstruo del Pa- sillo de Arriba esté asustado y quiere es- conderse en mi cuarto. Echamos un vista- 20 y vemos a la sefiora Crujilda Crocante, que parece mas enojada que antes. Lleg6 la hora de ser valiente. —Tres, dos, uno... —susurro, Entonces salgo dando un salto y arrojo La sefiora Crujilda Crocante empieza a tambalearse. Va derecho hacia la pared. Se Ie doblan las rodillas, se le cierran los ojos. iy caet —Bncontraré a esa nifia cuando despier- te —murmura. Luego se queda profunda- 56 mente dormida. iDebo decirle a Lucas y a Violeta! Tienen ‘que saber que yo le disparé a la sefiora Cru- jilda Crocante, porque fui muy veloz y muy lista y tengo muy buena punteria, Tienen que saber que ningiin bebé podria haber he- cho lo que yo hice. jTienen que saberlo! 57 fae “x Corro a la sala y salto al regazo de Viole- ta. Hago una casita con mis manos alrede- dor de su oreja y le susurro mi secreto: 58 —jLa sefiora Crujilda Crocante esta pro- fundamente dormida en el pasillo de arriba! iLe disparé con un dardo adormecedor! {En serio! —iMa, la Pulga nos esta molestando! — grita Violeta, alejandome de un empujén. —{Qué esta haciendo? —pregunta mi mama desde la cocina. —iMe esta escupiendo en la orejal —iNo es cierto! (Te estoy contando un se- creto! —grito. Pero antes de que mi mama entre en la habitacién, salgo corriendo tan rapido como puedo, Mientras subo las escaleras a toda velocidad, oigo que mi mam4 pregunta: —aDe dénde sacé la Pulga ese loco juego de la seftora Crujilda Crocante? Me detengo a escuchar. —No tengo idea —responde Violeta. —Quién sabe? —dice Lucas. Luego corro por el pasillo hasta mi ha- bitacién, con cuidado de no tropezar con el cuerpo que esta en el piso. 59 CAPITULO 3 Huesodepotto Al pasar por encima de la sefiora Crujilda Crocante para bajar a desayunar, empiezo a preocuparme. Cien afios suena a que es mu- cho tiempo, pero, zqué tal sicien aftos pasan ‘muy rapido? Decido disfrazarme para andar asi por la casa, por sila sefiora Crujilda Cro- cante despierta. Sélo por si acaso. —ZNo tienes calor con ese disfraz? —pregunta Lucas. —No... i... Es que no quiero que la sefio- ra Crujilda Crocante me reconozca. —i¥a deja de hablar de la seftora Crujilda Crocante! —grita Violeta. —i¥a deja de hablar de la sefiora Crujilda Crocante! —la imito. Intento que Lucas y Violeta se rian de mf. Ya descubri que la hora del desayuno es la mejor para reir. Ellos siempre se rien cuan- do la leche se me sale por la nariz. Y si mis papas duermen hasta tarde, puedo hacerlos reir diciendo palabrotas. 62 Ahora que la seftora Crujilda Crocante est4 dormida, por fin tengo tiempo para ju- gar con Lucas y Violeta. 6 Pero después del desayuno tengo que es- forzarme mucho mas para atraer su aten- Sigo a Violeta y a Lucas por toda la casa pensando qué hacer para impresionarlos. ion. Mari me sigue a mi. —Si quieres, puedes ordefiarme —le pro- —@Puedo pintarle bigotes a la sefiora pongo a Violeta. Crujilda Crocante mientras duerme? —pre- gunta Mari 64 —iNo, es muy arriesgado! 65 —aigo, — Pero esta roncan- do muy fuerte! —dice ‘Mari, —Estoy ocu- pada —Ie digo, ay —iGudcala! |Qué asco! —dice Violeta. —Bueno, me ordenaré sola y te daré w vaso de leche —le ofrezco. —jAléjate de mit —grita Violeta. 66 —Ey, chicos, gquieren ver un truco de magia? {Ven la varita que tengo en esta mano? —pregunto. Luego escondo las manos tras la espalda. —(faran! jAhora esté en la otra mano! — digo. floveyasca (ere) Ni siquiera les interesa verme comer una servilleta. toda mi vida —dice Lucas. —By, chicos, gsaben que puedo cantar sin abrir la boca? En serio. Escuchen! —lle puedes ira tararear a otro lado, por favor? —dice Lucas. —No estoy tarareando, jestoy cantando! —le respondo. —Espera un momento... zeso es sudor? —dice Violeta, levantando la mirada—. @stés sudando? —pregunta—, (Quitate a cosa! —No —respondo, y me cruzo de bra- z0s—. Nolo haré, —@Por qué siempre te portas como si fue- ras una bebé? —pregunta Violeta. -PULGA, \” OStaMos a 38 grados. \Quitate ese disfraz f enestemismo — ¢ __Instantel “SS iBstoy furiosal Al terminar, —iBstaba cantando'y tt} me pongo mi me interrumpiste! traje de batho y Me tiro en el piso de la J salgo al jardin. cocina. Siento la frescura sobre el disefio de romb del azulejo. Lo conozco mt bien porque he hecho mu- chos berrinches en el piso dela cocina. Mientras grito, pataleo y loro, me quito el disfraz de vaca y me quedo. en ropa interior no porque me lo hayan ordenado, sini porque me acalora muchisi- mo hacer berrinche me disfrazo de vaca, 72 Encuentro a Mari dormida bajo un drbol, —ifstds durmiendo de verdad o estés fingiendo que duermes? —le pregunto, —Durmiendo de verdad —responde sin abrir los ojos. Ahora ni siquiera Mari quiere jugar conmigo, Me acuesto en la hamaca yo sola y pien- 80 que tal vez Lucas y Violeta tienen raz6n. A lo mejor soy una bebé. Me pongo a pen- sar en todas las cosas de bebé que sigo ha~ ciendo: todavia huelo mi conejo y me chu- po los dedos mientras me quedo dormida, ‘Todavia me pongo la ropa al revés. Todavia no puedo silbar. Todavia derramo todo lo que sirvo. Todavia quiero traer puesto mi camisén todo el dia, A través de las lagrimas, miro hacia los Arboles y descubro que alguien me observa, —{Quién eres? —pregunto, frotandome los ojos y entrecerrandolos por el sol, —Soy tu hada madrina —responde un hombrecito, mientras baja del arbol como si fuera un koala. ™ —@istés seguro? —pregunto—. No pa- reces un hada madrina, —Si, estoy muy seguro —dice, pero a mi ‘me parece que esta un poco confundido—. Bueno, lo importante es que estoy aqui para ayudarte, Dice que es el seftor Nuggy y que vive en el bosque. —iaya que necesito ayuda! —Ie digo— ePuedes convertirme en otra cosa? ‘Tengo muchos problemas como persona, —iClaro! ,Qué te parece una pitta? — pregunta. —Minmm... Esté bien —respondo, enco- giéndome de hombros—. ;Por qué no? Saca su varita magica, —iUno, dos, tres! jTA- RAN! Miro mi cuerpo. —No me siento como una Pifla —le digo—, ;Pareeco una pifta? El sefior Nuggy me observa con mucho cuidado, Me olfatea. Me pincha con un dedo. Luego, con tristeza, niega con la cabeza. Pero luego se me ocurre una idea. a qué tal un cachorro? —le digo—. Puedes convertirme en un cachorro? —Por supuesto —dice, saltando de emo- cién—. |Sin ningiin problema! Tiene suerte de que sea buenisima para convertirme en cachorto. —[Uno, dos, tres! —agita su varita Me apoyo sobre las rodillas y las manos. —jGuau, guau, guau! —ladro y sacudo micola. El seftor Nuggy se ve muy contento. ‘Me convert! en perro justo a tiempo, por- que miren quién desperts. —~Adonde se fue esa nifiita? jHace un momento estaba aqui afueral {¥ de donde salié este perro tonto? —le pregunta la se~ fora Crujilda Crocante al sefior Nuggy. —Debe estar imaginado cosas —dice el sefior Nuggy—. Aqui no hay ninguna nifia. —Sé que estas tramando algo, Nuggy — dice ella—. Tus truquitos tontos jamas han funcionado conmigo. —Cuidado le advierte el sefior Nu- egy— El perro muerde. Empiezo a ladrarle a la sefiora Crujilda Crocante con todas mis fuerzas. 79 —iQue alguien calle a este perro! —dice la sefiora Cru- jilda Crocante iNo tiene ni idea de que soy yo! 8 —iGuau, guau! —ladro, lo que sig- nifica: “se acabaron mis dias como huma- na’. ¥ vaya que lo digo en serio. El sefior Nuggy dice: Ya me tengo que ir. Mi esposa me espera para cenar, Empieza a trepar por el arbol del que bajo. —jGuau, guau, guau! —le ladro al pie del Arbol, lo que significa: “jespe- ral, cual es tu teléfono?”, —Puedes lamarme desde cual- quier platano —me grita desde arri- ba—. Sin nimeros. Luego desaparece entre las ramas. Violeta y Lucas salen a jugar con el disco volador y yo corro a contarles las novedades. —jTengo muy buenas noticias! —les digo—. La sefiora Crujilda Crocante ya no me quiere. Bn serio? Decidiste dejar de portarte como bebé? —pregunta Violeta. —No, decidi dejar de portarme como hu- mana —le respondo. —iOh, cielos! —exclama Violeta—. No me digas. No quiero saber. —No hay problema; de todas maneras, no puedo hablar. ;Guau, guau, guau, guau! —ladtro, persiguiendo el disco volador, (Bibs =) esto 81 —jBasta! —grita Violeta. Por fin... Pero Lucas dice: Digo mi nombre sin abrir realmente la —iVen aqui, perrito!—y me da unas pal- j} boca, porque los perritos no hablan: maditas—. sCémo te lamas, perrito? —Huesodepollo. Tengo que pensar en un nombre muy —ffee llamas Huesodepollo? ‘bueno para que Lucas se entusiasme y quie- ‘Afirmo con la cabeza y ladro: 82 ra jugar conmigo. Me concentro muchisimo. —jGuau, guau, guaul Lucas parece contento. —{Tienes duefic? —pregunta. ‘Niego con la cabeza y hage la cara de pe~ rrito triste, el mas triste del mundo. —Bueno —dice, dandome unas palma- ditas—. Yo puedo ser tu duefio. Pero debes portarte bien, —jGuau, guau, guau! —brinco a'su alre- dedor, sacudo la cola y doy algunas voltere- tas para mostrarle lo contenta que estoy. Resulta que Lucas de verdad quiere tener un perro, No lo sabia. 83 « 4 7 Legge ves, tengo la nariz hiimeda, soy muy salta- rina y por lo general tengo saliva en la cara. Lucas no se cansa de mi, Blamaa Huesodepollo. Y asi fue como me converti en un perro CAPITULO « Mamado Huesodepollo, y cémo la sefiora : Crujilda Crocante, aburrida y confundida, Gi LLevas a un perro ‘se quedé rondando mi casa. Creo que espera ey al doctor... 86 87 Lucas me pone el plato de cereal en el piso, y yo como con apetito. Me da premios (mas cereal) cuando hago trucos. Estos son mis trucos: 88 Durante el desayuno, recojo calcetines con la boca y se los llevo a mi dueiio. Enton- ces Horiqueo hasta que me arroja un calce- tin para que yo vaya a buscarlo, tang peo a mi A, ED pap por la acera cuan- AP i do se va a trabajar. aN 89 —jGuau, guau! —digo, y salto sobre Violeta, quien todavia est acostumbran- dose a mi, —jDeja de la- merme! —grita: 1Qué asco! jAuxili jLa Pulga me esta lamiendo otra vez! —iPulga, guarda Ta lengua en tu bocal —grita mama. —Me tengo que ir, Portate muy bien —jGuau, guau! —ladro, lo que significa —dice mi dueno. “no —jPulga, tenemos que irnos! No estoy jugando! —dice—. Tienes cita con el doctor. Debes ir a que te revise antes de regresar a laescuela, —jGuau, guau! —ladro y sacudo la ca- beza para decir que no. No me quiero vestir porque no deseo ir a ningtin ado. Quiero quedarme en \\ casa con mi camison, que \ Me echo boca arriba para que pueda ras- carme la panza. Lucas y Violeta van a casa de sus amigos. Si yo no fuera un perro, me pondria muy celosa. 90 En vez de eso, estoy feliz de poder que- darme en casa todo el dia y masticar calceti- nes junto con Mari. aN de hecho es parte de mi |} pelaje. /} —jAHORA! —grita > ati —Los perros no se visten. jGuaul —respondo. Pero mi mama me sorprende con una no ticia terrible: tengo que vestirme. —jPonte esto! —dice mi mamé, quitén- dome los calcetines de la boca. 91 Mi mami dice: —Tenemos mucha prisa, jvémonos! Pero no me importa cudntas veces diga: “Dori, ¢n0 me ofste? [Debemos darnos pri- pas sal Tenemos una cita. No podemos llegar Ih | tarde...”. Eso no significa nada para mi por- 92 que jsoy un perro! —iGrrere arff, guau, guau, guau.... guau... grnrrr arff guau... guau, guau! —digo yo; lo que significa: “no, gracias. Me quedaré en casa y masticaré calcetines”, / Eepare meperce erect / Ya estamos en la calle, cuando mi mama logra ponerme el vestido por la cabeza. Yo loro y hago una gran pataleta, y la ‘gente que pasa se nos queda viendo. jGudcala, odio este tonto vestido! |Grererr! Habia planeado convertirme nuevamen- te en nifia cuando legaramos al consultorio Uel doctor, pero descubri que era imposible dejar de ser perro. Bstaba atrapada en ese cuerpo y no habia nada que pudiera hacer al respecto. Estas cosas solo me pasan a mi. La doctora es muy sonriente. Me hace muchas preguntas. —2Cudntos atios tienes, Dori? —jGuau, guau! —le contesto. —%A qué afio pasaste? —jGuau! —Dori, tienes que responderle a la docto- ra—dice mi mamé, que parece avergonzada. —Ya veo que te gusta jugar a que eres un. perrito. Eres un perrito muy lindo —dice la doctora—. Qué mas te gusta hacer? 95 —iGuau, guau, guau! —contesto, ~—Lo lamento —dice mi mama—; Dori es ‘muy imaginativa, Demasiado imaginativa, —Maravilloso —dice la doctora, y me da La doctora me pesa y me mide, escucha mi corazén, revisa mis oidos, me toma la temperatura y hace que mis rodillas brin- unas palmaditas. Desa haga todo eso. Me dan ganas de lamerla. Mi mama ‘susurra: —Pon la lengua de regreso en tu boca, 96 Entonces la doctora dice que necesita re- visar mis ojos. Me pide que vea una tabla, cubra uno de mis ojos y le diga qué letra esta sefialando. Ella sefiala una “e”, —2Guau? —digo. Mi mamé susurra: —Dori, si no dices las letras, la doctora pensar que no puedes verlas, y tendrés que usar lentes. Asf que debes responder, Me imagino usando lentes jy es f tan lindo! ( Fiee \ Aa {Qué letra es \ ésta? —pregunta la doctora, y sefiala ta una “f". 99 —,Guau? —contesto. &, Mama di ~~ —Lo siento, Sé que Dori er Ul ve perfectamente; quizd deberiamos hacer esto otro dia, —Estd bien —dice la doctora—. No hay problema, Sélo hace falta una cosa mas. ¥ cuando menos lo espero, justo cuando la doctora esta diciendo que soy un cachorri- to muy saludable, se acerca con una jeringa. Trato de escapar, pero no soy tan répida. —jAAAAAY! —grito y lloro. Escojo una amarilla para ahora y, justo {f cuando la doctora ih J menos se lo espera, \ jle pincho una pierna <2 con el palito de la paletal —jAuch! —dice ella. —fisa es una inyeccin para ti —le digo. —Asi que puedes hablar —me dice, sonriendo. Entonces yo hago cara Luego la doctora me acerca una canasta] de cachorro enojado y con paletas. grufio: —Puedes escoger una paleta para ahora} = —iGggrrrl — y otra para después —dice la doctora, son- J] grufio, mientras riendo. Je muestro mis Mis lagrimas vuelven a meterse en mis J dientes afilados. ojos cuando veo la canasta llena de paletas. Ala hora de volver, me pongo los zapatos répidamente, Mama ni siquiera tiene que pedirmelo, Simplemente sé que debo hacer- Jo por la manera en que respira. De camino a casa recogemos a Lucas y a Violeta en casa de sus amigos. Lloro bajito como perro con Lucas para que mi mamé no ‘me oiga. Levanto las patas y hago que mis ojos se vean tristones, Pero mamé escucha todo. — Dori, es suficiente! jEstoy ee ee ta de perros por hoy! —me ordena bruse: mente desde el asiento delantero. Hago un puchero. ; Y, por unos minutos, hay silencio en el coche. fl tonces se me ocurre una idea. Eau quiere escuchar lo fuerte que =i puedo tararear? —susurro. 103 CAPITULO 5 Castigada Cuando Hegamos a casa después de visi- tara la doctora, me encuentro en un grave aprieto. Mama me dice que estoy castigada y debo ira mihabitacion y quedarme ahi. —Puedes dejar mi comida de perro en un tazn afuera de mi cuarto. ;Guau! —Ie pido. ‘Mi mama se enoja tanto, que me toma de una pata y me arrastra escaleras arriba. —|Caminal —dice ella. —iEso estoy haciendo! —Iloro. —iEn dos piernas! —grita mama. 105 Sola en mi cuarto, de pronto ya no me siento perro. Tuve muchos problemas cuan- do lo fui. Le muestro mi herida a Mari. Bll siente lastima por mi, Me vuelvo a poner el camis6n y luego abro un poquito la puerta de mi habitacién y asomo la cabeza. Puedo escuchar a mi familia hablando de mi en la 106 —iLe puso una inyeccién a la doctoral —se rie Lucas. —jsté fuera de control! —rie Violeta. Luego oigo una vor. que no me resulta fa- miliay. _=¥ aun asi le dieron una paleta? —dice lavoz. {Quién es? Suena como una vieja mal- vada... Eeceeehhh? gis la sefiora Crujilda Crocante? Nolo puedo creer. Me acerco a las escale- ras para ofr mejor. Todo lo que hacia era ladrar. Jamas me habia sentido tan avergonzadal —dice mi mama. —jComo si fuera una bebital —se burla lavoz. ‘Ahora si estoy segura: es la sefiora Cru- jilda Crocante. sBstén todos sentados alre- dedor de la mesa de la cocina? iY se estan riendo de m{? j¥ se escucha como si estuvie- ran comiendo palomitas de matz! —Un castigo es lo que necesita —dice mi mam. 109 110 —Estoy de acuerdo, Déjala encerr ~tefunfuna la setiora Crujilda Crocan con la boca lena de palomitas, Corro ami habitacién para de —iNos encerraron! irle a Mari, —ePor qué tanto escan: alo por unas palomitas? —pregunta Mari, —iEst4 comiendo palomitas con MI fa- milial Si Mari no lo entiende, no sé como expli- carselo. qué vas a hacer? —pregunta Mari. —iBasta de esconderse! jNada de disfra~ ces! [No mas trucos! —grito—. {Tenemos que hacer algo en serio! —Como qué? —dice ella. —Dame ese platano. jLlamaré al seftor Nuggy! ¢Bueno? Hola, soy yo. La sefiora Crujilda Crocante esta comiendo palomitas con mi familia. Si, dije palomitas... ‘Yo tampoco pue- i do creerlo, {Po- 1 drias venir, por favor? aaa —Traje ingredientes para preparar una sopa envenenada —dice—. Asi es como nos desharemos de la sefiora Crujilda Crocante para siempre. —1Qué sucederé cuando se coma la sopa? —pregunto. —Bueno, primero se atragantara un po- 113 quito y después le saldrén plumas por las orejas; luego, sus ojos se convertiran en yo- gur viscoso, y después caer4 muerta. —jOh! —digo, abrazandolo—. jBres la mejor hada madrina del mundo! Pero hay algo que no esta bien. —No quiero ser quisquillosa, pero... spo- drias tratar de verte un poquito mas como un hada madrina? El seftor Nuggy me observa pensativo. —,Como qué tienes en mente? —pre- gunta, Corro a mi cléset a sacar algo de ropa. 4 “Perfecto 15 —Dice mami que, si ya aprendiste la lec- cién, ya puedes salir. —No, gracias —le digo, y cerro la puerta. Este castigo esta resultando muy divertido. No queremos més inte- UA. Luego nos ponemos a hacer letreros rrupciones, asi que deci- gc Ja puerta, porque el sefior Nuggy dice q\ dimos enviar a Mari de al". re necesitamos privacidad para hacer nuestra’ espia. TF ies sopa. oe Después de que pegamos los letreros, al- 8 guien toca ala puerta, Bs Lucas. —Avisanos si ella se acerca, Yponteestape- \- luca! —le digo, y la saco del cuarto de un empujén. Ahora que todo esta tranquilo, el sefior Nuggy y yo al fin podemos empezar a co- cinar. Preparamos la sopa venenosa més mortifera y deliciosa para la cena de la se- fora Crujilda Crocante. 116 Fucti. Le va\\ BY acrcarta.) es ele — ee Acettunas negras, eLectricidad, ia peers ng Fodas tas BpuRsto, Manzanas det mundo oe . Cuando la sopa esta lista, 1a levamos a Ja cocina mientras Mari distrae a la sefiora Crujilda Crocante. Luego el sefior Nuggy y yo reunimos materiales para hacer una fortaleza gigante donde podamos escon- dernos hasta la hora de la cena, mientras Mari vigila. 18 a9 Agarramos las cobijas, las sdbanas y las almohadas de las camas, juntamos todos los tapetes que podemos, incluso los del bafio, y toallas y ropa sucia, Con todo eso hacemos un gran montén rodeado de sillas. También tenemos que mover algunas mesas y poner lag sillas en las mesas. Luego amarramos todo con un gran rollo_ de cinta. ¥ lo mas fantastico es que hicimos todo eso sin que mama se diera cuenta, por- que estaba hablando por teléfono. —jLa cena esta lista! —grita mama des- dela cocina. —Bueno, jésta es tu oportunidad! —le digo al sefior Nuggy. Desde nuestra fortaleza, puedo escuchar- los en la cocina. —Buenas noches, sefiora Crujilda Cro- cante. —glires ti, Nuggy? Bonito vestido. —Gracias. Tengo un mensaje importante para usted de parte de Dori. Si, se acuerda de Dori?, gla bebé que quiere levarse? Ella ha aceptado irse con usted. A su cueva. Para siempre. —iQué bien, porque casi se me olvida qué estaba haciendo aqui! Dori es justo lo que buscaba. —Pero después de la cena —dijo él. —No hay problema —respondié—. Mue- rode hambre. —Muy bien. 120 aaa 422 Ahora que estoy a salvo, salgo de mi es- condite y voy a la mesa para cenar. Me sien- to junto a la sefiora Crujilda Crocante por- que no quiero perderme el momento en que se atragante con su sopa envenenada y caiga muerta. Ji ji, ji! El setior Nuggy y yo le hacemos la platica, —Le gusta el helado? —le pregunto ala sefiora Crujilda Crocante. —No existe otra cosa mas desagradable que el helado —responde. —jTiene celular? —pregunta el seftor Nugey. —No, pero de verdad me encantaria te- ner uno —responde—. Usted me lo puede conseguir? —gBhh...? —dice el sefior Nuggy, y no parece muy seguro de qué decir. Decido interrumpirlo: —jUsted tiene un gato? —Me comi a mi gato —dice ella—. Fue un accidente. —Ah. Entonces supongo que usted no es vegetariana —digo. —Si —responde— me comeria a un ve- getariano. gBso es lo que hay de cenar? —Cenaremos sopa —dice el seftor Nuggy—. Sélo sopa. Todo esta saliendo muy bien, hasta que mi papa llega del trabajo y se sienta encima de la sefora Crujilda Crocante. 123 —ihh, st? —dice mi papa. Parece con- fundido. —jBstés sentado en la sefiora Crujilda Crocante! —le digo—. Podrias levantarte? —Hla sido un laaaaaaaaargo dia —le dice mama papa. Por fin todo el mundo est sentado a mesa, en la silla correcta. El sefior Nuggy sirve la sopa. La sefio- ra Crujilda Crocante toma su cuchara y la prueba, 126 —jDeliciosal —dice la sefora Crujilda Crocante, tomando varias cucharadas de sopa mientras se le escurre por la barbilla. La sopa es un desastre. No sucede nada. Nada de plumas en las orejas. Nada de ojos de yogur viscoso. Este es mi fin. El senor Nuggy me susurra: —Lo siento mucho. Debo haber olvidado algiin ingrediente, —iAuch! —grita la seftora Crujilda Cro- cante. Mari le mordié un tobillo debajo de la mesa. —Gracias por intentarlo, Mari digo—. Pero ya nada puede salvarme. —le Pienso que probablemente la seftora Cru- jilda Crocante me llevaré a su cueva y servira agua en mi cereal en vez de leche, y me man- dard a la cama demasiado temprano, y no me dejar brincar en su sofa, y no me lleva- réala biblioteca, y se comerd mis dulces de Halloween. Siempre se le olvidars comprar 127 burbujas para la tina, y pondré sandwiches remojados en mi lonchera, y diré que mis camisones son demasiado pe- quefios y se los regalara a nifios Sane ‘mas chicos, y justo cuando sea ‘ v2 la hora de encender las velas de mi pastel de cumpleatios, no encontrar los cerillos Fi lo mejor has- <, ta me cocina en una gran olla! 128 —Los voy a extrafiar —le digo a mi fami- lia—. Ful una nifia maravillosa, y ahora me levaran para siempre. —jAdi6s! —dice Violeta. —jNos vemos! —dice Lucas. Mientras me lleva, veo por el rabillo del ojo que la bebé Cherry esta en la sala, en su. cuna. De pronto me doy cuenta de que no necesito la ayuda de nadie, Puede salvarme: sola. Me retuerzo para escapar de los brazos de la sefiora Crujilda Crocante. Después de varios intentos lo logro y corro por la bebé Cherry, La sostengo en alto para que la se- fiora Crujilda Crocante pueda verla bien. Ella observa a Cherry con detenimiento. 'Y luego me observa. Luego otra vez a Che- rry. Luego otra vez a mi. Respiro hondo y trato de verme mayor. __jMmmmm! —dice, quitindome a Che- ry. Le abro la puerta y, asf nada mas, la se- ‘fora Crujilda Crocante se va con la tonta y apestosa bebé Cherry. Es mi mama, Encontré mi fortaleza gigante. 7 PULGAY\ ' @Qué es este Lio? | _@Cuando Lo hiciste? / / RECOGE: > (TODO AHORA \ MISMON > = CAPITULO © Petota sattarina Me tardo en desarmar la fortaleza por- 133, que a cada rato se me olvida que estoy des- armandola. —iPulga, es hora de dormir! —anuncia mimama—. ;Cepillate los dientest Mientras me cepillo los dientes le doy buenas noches al sefior Nuggy. Se acaba poner su ropa de siempre y se apresura pat llegar a casa con su esposa. Entonces Violeta entra en el bafio, lorando, —iNo encuentro a Cherry en ningé lado! —dice—. jYa busqué en todas partes! jOh, no! :Dénde est la muiteca? —Ahora regreso —Ie digo. 136 Bajo las escaleras de puntitas, me dir hacia la sala que est a oscuras. jOh!, gdén puse a Cherry? Si, se la di a la sefiora Crujil- da Crocante, pero zqué hice en realidad cor ella? “Piensa, piensa, piensa’, me digo a misma. Reviso en los lugares habituales: refti, el excusado, el lavavajillas, el bote basura, debajo del sofa, sobre el sofé, debaj de la alfombra, arriba, en cada cajén, debajo de las camas, en la tina del batio... g Después de buscar por todas partes, encuentro: do Chorry 7 seupewota sahara Pero no a Cherry. Guardo la pelota salta- rina en mi bolsillo. Mi papa oye mis gritosy viene corriendo. —{Por qué gritas como loca? {Vas a des- pertar a todo el vecindario! Ya basta! Vete a la cama. —jAAAAAAAAHHHHHHEHHHBHE! Me jala de un brazo. —Por hoy ya fue sufiiente, Pulga. Todo 139 el mundo est cansado de ti, zentiendes? —jAAAAAAAAHHHBHHHHHHHHH! — Deja de gritar! —grita mi papa. —jBRA REAL! —grito. a MAAH YY / ad HHH o = I er iBstoy tan cansadal Me rindo. Definit mente Cherry no est en la casa. Bueno, si no esta en la casa, gdénd esta? ¢Alguien se la Ilevé? aPero quién lo harfa, aparte de la sefiora...? jOh, nol... )Aaaaahbhh! Si de verdad Cherry se ha ido para siem- Pre, jeso significa que la sefiora Crujilda Crocante es reall 140 —Esta bien, cdlmate. Bra real, como ta digas —dice mi papa, arrastrandome por todo el pasillo hasta mi cuarto—. Sélo vet alacama, jHasta mi papa dice que ella es real! ey — jNo es seguro que andes fuera de la cama! —afirma, mientras cierra mi puerta, y'me parece escuchar que suelta una risita. Finjo que duermo por unos minutos y Iuego, cuando estoy segura de que mi papa bajé las escaleras, me escapo fuera de mi cuarto, Debo decirle la verdad a Violeta. 142 Que Cherry se ha ido para siempre y que es mi culpa, Y aunque sé que va a querer ma~ tarme, no tendra que molestarse en hacerlo. Probablemente la sefiora Crujilda Crocante volver por mi. Entonces se me ocurre una idea. Después de darle las malas noticias a Violeta, le en- tregaré su vieja pelota saltarina. Tal vez con eso se sienta un poco mejor. ACS ‘Ohixny Y —Tengo que ser valiente —digo, aferr: dome a él. —iNo! {Tienes que ir a dormir! —di soltandome en mi cama—. A DOR-MIR dice, apunténdome con un dedo. Luego arropa. —Violeta —digo en voz baja, escondien- do la pelota detras de mi. —{Qué? —dice ella, —Tengo que decirte algo... mmm, yo... Pero entonces no puedo creer lo que veo, Me quedo con la boca abierta, sorprendida. iEs Cherry! Esta ahf acostada junto a Violeta. —gCémo... como lleg6 ella aqui? —pre- gunto. —Ah, Lucas la encontré cuando salié a atrapar luciérnagas —dice Violeta—. Debo haberla dejado en la escalera de la entrada, pero no sé cuando. —Ah —digo en voz baja. Pero dentro de mi cabeza, pienso: “|AAAHHH! jLa escaleral jClaro! jLa arro- j€ por la puerta de enfrente cuando la sefio- ra Crujilda Crocante se marchabal”. 143 —{Qué querias decirme? —pregunta Violeta. —Ab, si, eso... bueno... —digo, mientras ‘me subo a su cama y me meto debajo de sus cobijas tibias y acogedoras. —Bueno, que después de todo, la sefiora Crujilda Crocante no era real. —Lo sé. Yo fui quien la invent6, tonta —dice Violeta. —Puiste ti? Ah, si —digo—. Gracias, Violeta, fue un juego divertido. Aunque al final me asusté un poco. Después de todo, estoy muy contenta de poder quedarme con mi familia en esta agradable casa. —Buenas noches —le digo a Violeta. —Buenas noches. —me dice, dandome un pequefio empujén—. Ahora vete a tucama. Antes de salir, escondo la pelota saltarina debajo de la almohada de Violeta como un regalito secreto. 245 Al dia siguiente nuestros padres duer- men hasta tarde, es sébado, Lucas y Viole- ta estan jugando con la pelota saltarina que Violeta encontré bajo su almohada. Rien mientras la pelota golpea el techo y rebota en las paredes, pegindoles en la 146 cabeza. —iVamos a hacerla rebotar en las escale: ras! —dice Lucas. En las escaleras rien més fuerte. De pronto, todo queda en silencio. Corro escaleras arriba para investigar. —Tenemos que sacarla —dice Violeta. —{¥ cémo le hacemos? —pregunta Lucas. Y luego ambos se vuelven y me ven parada detras de ellos, observandolos, Sonriendo. 149 7 La pelota saltarina jsalt6 al exctisado! Lucas y Violeta estan parados junto a taza, mirando la pelota hundida. {Qué haremos? —chilla Violeta. —2Estamos en problemas? —pregunt Lucas. —La Pulga la sacard. Verdad, Pulga? — dice Violeta, asintiendo con la cabeza. Enseguida me subo la manga del camisén ymeto el brazo hasta el fondo del excusado. 350 Lucas y Violeta se retuercen, se tapan los ojos y hacen ruidos como si fueran a vomitar. —|Aqui esta! —digo, sosteniendo en alto Ja pelota saltarina mientras el agua del ex- cusado gotea de mi brazo. COX J fs ~ “A asa i*\ 7 Violeta vacfa practicamente la botella en- tera de jabén sobre mi brazo y me ayuda a lavarme las manos. —Gracias, Pulga —dice Violeta—. jSal- vaste la pelota saltarinal {Estoy tan contenta! jBstoy radiante! To- dos estamos de acuerdo en que no hace falta decirlea mamé y a paps. 152 Durante todo el dia, sdlo puedo pen- sar en la pelota saltarina. Cada vez que me acuerdo, me siento muy orgullosa. —gle acuerdas de cuando salvé la pelota saltarina? —le pregunto a Violeta. { e) Antes de abrir los ojos, sé exactamente qué es lo que Lucas pone en mi mano: la pe- Jota saltarina con los colores del arcofris. —Sélo te la estoy prestando, Pulga —dice Violeta—. jNo te la puedes quedar! —@De verdad? —digo—. De verdad? —Como tii la salvaste... —responde. Abrazo a Lucas y a Violeta. —iVamos a jugar! —dice Lucas. —iSi! —dice Violeta—. Hazla rebotar! Me pongo a pensar en el mejor juego de pelota saltarina que se me pueda ocurrir. Sostengo la pelota con mucha fuerza, cierro los ojos y me concentro. —Ajé —dice ella. Después de la cena, Lucas dice: —Pulga, cierra los ojos y extiende la mano, ‘Toda mi vida habia esperado que alguien. me dijera eso, 354 ‘Todas estas imagenes acuden a mi cerebro al mismo tiempo, 156 —i¥a sé! Imaginemos que la pelota en realidad es una bola de chicle envenenada, y si pega en el techo, explota y deja salir lava caliente, y nosotros nos derretimos. Y cuando nos derretimos, nos convertimos en cavernicolas, y la sefiora Crujilda Crocante vive en la cueva de juntoy... —jNo! jNo otra vez la sefiora Crujilda Crocante! —dice Violeta. —Bsta bien, pero, gy todo lo demas? —pregunto. Ellos aceptan: —Todo lo demas est bien. Mi hermano, mi hermana y yo jugamos con la pelota saltarina. Corro loca para atra- parla, como mientras choca con las paredes, y grito cuando me ‘golpea la cabeza. Cuando la pelota pega en el techo, jex- plotamos! Yo doy brincos arriba y abajo, ha- ciendo sonidos de fuertes choques, el tipo de sonidos que hace la tierra cuando estalla. Salto sobre Lucas para protegerme de la lava caliente que se extiende por todo el piso. 157 jBsta borboteando por todos lados! Salta- ‘mos sobre el sofa y acomodamos los cojines ara construir nuestra cueva secreta. 158 ‘Ahora somos cavernicolas! Violeta es la mamé cavernicola, por su- puesto, Lucas es el papa cavernicola caza- dor, ay adivinen a quién le toca ser la bebé cavernicola? jA mi! ¥ soy la bebé cavernicola mas tierna. ‘Aqui acaba este libro sco, tsa, stand, edad Impreso or prions que aman es ibs. ‘Agu acbaestelio gue ti hasled,

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