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QUINTA PARTE

En este capítulo Descartes nos da un breve recorrido acerca de la luz, del sol y
las estrellas, del cielo y finalmente de la tierra y otros planetas además de que
resalta que la materia tiende a ir hacia el centro de la tierra y que duda que
la diosa haya concedido pesantez a la misma, para Descartes Dios lo ha
creado todo tal y como debía ser. En una parte de este capítulo descartes nos
habla de cómo el trataba a la maquina humana y en este caso veremos como
objeto central a el corazón , las venas ,arterias y la sangre , a partir de esto llega
a conocer la verdadera función de la respiración que es aportar aire a la sangre
procedente de la concavidad derecha del corazón donde se rarifica y se
evapora para convertirse en sangre y regresar a la concavidad izquierda pero
además el habla acerca de “los espíritus de los animales” que están
continuamente ascendiendo con gran abundancia desde el corazón hacia el
cerebro. Posteriormente realiza una especie de equipacion del organismo con
una máquina y nos dice que siempre habrá razones que nos aran discernir que
no son verdaderos hombres, como el lenguaje o simplemente que solo obraran
en virtud de sus órganos. También hace referencia a que las bestias carecen de
razón y que nuestra alma es completamente independiente del cuerpo.
desarrolla el modelo mecanicista (el funcionamiento de la sustancia
extensa, independientemente del cuerpo de que se trate, puede explicarse
recurriendo sólo a unas pocas leyes del movimiento, puestas por Dios desde el
principio, y cuyo funcionamiento, merced a la perfección divina, es exacto, de
modo que no pueden desajustarse jamás). El modelo mecanicista utiliza la
metáfora del reloj. Dios es el relojero universal. Su papel, se entrevé, queda
reducido a la creación de la materia y el movimiento, no siendo necesaria su
ulterior intervención el curso de la naturaleza. El peligro de materialismo, e
incluso de ateísmo, no pasó desapercibido para la Iglesia, que prohibió las
obras de Descartes tras su muerte.
En esta parte se nos presenta los fundamentos de la física cartesiana. Para
Descartes el mundo fue formado de la mano de Dios, quien tomando varias
partes de materia de espacios imaginarios creó un caos que conformó la
naturaleza y que está regido por unas normas ya preestablecidas por el
creador. De estas leyes derivan el movimiento y demás cualidades del cielo y
los astros.
Se explican también en esta parte del discurso las semejanzas y diferencias
entre seres humanos y animales. Así encuentra que los seres humanos tienen
una parte irracional que los hace semejantes a los animales en algunos
aspectos, estos son todas aquellas funciones que realiza cada persona sin
pensar en ellas como es el caso de la respiración o del movimiento del corazón
(este último es explicado minuciosamente en el libro).
En cuanto a las diferencias Descartes afirma que a pesar de que el ser humano
sea capaz de crear una máquina perfecta que se mueva y realice algunos
trabajos mejor que nosotros mismos, nunca tendrá la facultad de hablar y
mucho menos de pensar, siendo estas dos facultades las que nos distinga
también de los animales. Además, al contrario que el alma que poseen.