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Indignidad - Su regulación en el Código Civil y en el Código Civil y Comercial (Ley 26994) -

Comparación y críticas

Autor:

Gutiérrez Dalla Fontana, Esteban Matías

Cita:

RC D 1119/2014

Sumario:

1. Introducción. 2. Antecedentes históricos. 3. Indignidad en el Código Civil vigente. 4.


Indignidad en el Código Civil y Comercial (Ley 26994). 5. Conclusión.

Legislación

Indignidad - Su regulación en el Código Civil y en el Código Civil y Comercial (Ley 26994) -


Comparación y críticas

1. Introducción

El Código Civil y Comercial aprobado por Ley 26994 (en adelante CCC), ha eliminado la
desheredación, prevista en el art. 3744 y ss. del Código Civil vigente (en adelante CC)
entendida como la exclusión de un heredero forzoso de la herencia dispuesta por el causante
en su testamento, por el agravio que aquel le ha inferido, configurativo de alguna de las
causales previstas en la ley, como motivo de contradicción de la vocación sucesoria de aquellos
herederos llamados por la ley a recibir la herencia del causante.

Los proyectistas fundan su decisión en que se introduce un último inciso al art. 2281 CCC,
vinculado a las causales de revocación de las donaciones, solución que permite derogar el
régimen de desheredación y, evitar, de este modo, una doble regulación para situaciones
prácticamente idénticas[1]. Más allá de las críticas que se puede formular a esa decisión de
política legislativa[2], el CCC trae como sanción al heredero que ha incurrido en alguno de los
actos previstos en la norma la sanción de indignidad, lo que será motivo de análisis en el
presente.

2. Antecedentes históricos

Siguiendo a José Pérez de Vargas Muñoz[3], diremos que el Derecho romano de los primeros
tiempos, parece no haber conocido la indignidad. Recién surge en la época imperial, merced a
la acción de los emperadores. Se desarrolla la figura en forma compilada en la época de
Justiniano, cuyos ensayistas reúnen y agrupan los diversos supuestos surgidos hasta entonces,
dando a la figura una autonomía y entidad que no había tenido hasta entonces. Así se observa
la indignidad en el Corpus Iuris Civilis (Digesto 34,9), donde el heredero conservaba su
capacidad para su suceder y adquirir, pero impuesta la sanción, el Estado (fiscus) lo despojaba
de lo recibido, de lo que se colige que era el Estado quien sucedía al indigno en los derechos
que éste tenía sobre la herencia.

En el Derecho Español fue el Fuero Juzgo el receptor de las disposiciones romanas y bárbaras
sobre este aspecto, en sus Leyes 1, 8, y 5. En el Fuero Real (Título IX, Libro III) ya existe una
mayor especificación y desarrollo de la indignidad y sus causales. También las Partidas (Nº 6,
título VII, Ley 13) refieren que, hay seis razones principales que mostraron los sabios antiguos y
que, por cada una de ellas, debe perder el heredero la herencia del finado[4]. Por último, la
Novísima Recopilación introduce una modificación en una de las causales establecidas. Todos
estos antecedentes fueron luego receptados por el Código Civil Español.

Con respecto a la desheredación, nos dice De Gásperi[5] que la misma existía en el Derecho
Romano, bajo la figura de la exhaeredatione liberorum, pues el padre romano tenía el
omnímodo poder sobre la vida y bienes de sus hijos, al punto de poderlos vender y aún matar.
Fue Justiniano en su Novela 115 quien reguló la institución, estableciendo una serie de pautas
que debían regir la desheredación, amén de las causas justas -catorce en total- sobre las que
debía fundarse.

En el antiguo derecho francés, encontramos las Ordenanzas de Enrique II de 1556, la de Blois y


la declaración de 1639[6]. El Código de Napoleón consideró a la desheredación como una
fuente de pleitos escandalosos, por lo que no la reguló.

En el Derecho Español, la desheredación aparece recogida por el Fuero Juzgo (Ley 1, Título 5,
Libro IV), por el Fuero Viejo (Ley 3, Título 5, Libro V), por el Fuero Real (Leyes 1 y 2, Título 9,
Libro III). También fue receptado por las Partidas (Título VII, Partida VI)[7].

Vélez Sarsfield, imbuido de esta tradición romano - hispánica, legisló la indignidad y la


desheredación en forma separada y autónoma[8], al igual que el Proyecto de 1954. No
obstante, el Anteproyecto de Bibiloni, el Proyecto de 1936 y el de 1998, regularon únicamente
la primera, desestimando la segunda.

3. Indignidad en el Código Civil vigente

3.1. Definición

Se puede definir a la indignidad como la privación automática, ex lege, al ofensor, salvo


rehabilitación concedida por el causante ofendido y, en virtud de la comisión por aquél de
cualquiera de los hechos legalmente tipificados a tal fin, de todo derecho sucesorio en la
sucesión abierta de tal causante[9]. También puede conceptualizarse como la sanción, en
virtud de la cual el heredero que ha incurrido en determinadas ofensas contra el difunto queda
privado de la herencia[10] o la exclusión judicial del sucesor culpable de injurias graves contra
el causante[11].

En definitiva, es una sanción legal y la aplica el juez a instancia de parte interesada contra el
sucesor que ha incurrido en alguna de las causales establecidas en la ley, excluyéndolo de la
herencia.

Opera como causal de resolución de la vocación hereditaria, ya que constituye una condición
resolutoria del llamamiento a la herencia, pues de registrarse alguna de las causales legales
establecidas, extingue el derecho a la sucesión.

No se trata de una incapacidad, son instituciones distintas con modalidades diferentes. La


incapacidad no depende de la voluntad del afectado, no constituye una pena jurídica, es
irrenunciable, definitiva e irremediable y solo se da en el marco de una sucesión
testamentaria[12].

3.2. Causales de indignidad

Las causales estipuladas para la figura por el Código Civil son taxativas, es decir son las
expresadas en su articulado (tasación y tipicidad) y no otras. De lo que se colige que solo
pueden producirse en virtud de las concretas y precisas causas enumeradas por la ley a tal fin,
tal como están concebidas, lo que excluye cualquier interpretación o extensión analógica de
las mismas[13].

Son causales de indignidad, por tanto, las previstas en los arts. 3291 a 3296 bis, las cuales
desarrollaremos brevemente, a saber:

Art. 3291. Son incapaces de suceder como indignos, los condenados en juicio por delito o
tentativa de homicidio contra la persona de cuya sucesión se trate, o de su cónyuge, o contra
sus descendientes, o como cómplice del autor directo del hecho. Esta causa de indignidad no
puede ser cubierta, ni por gracia acordada al criminal, ni por la prescripción de la pena.

Constituye la máxima ofensa que se puede hacer contra el causante y requiere la existencia
ineludible de condena en juicio penal por alguno de los delitos imputados (homicidio o
tentativa) en algunas de las participaciones estipuladas en la norma bajo examen[14]. Exige la
norma que exista dolo, pues el homicidio culposo no queda subsumido en la previsión
normativa. No resulta un requisito para su configuración el cumplimiento efectivo de la
pena[15].

Es unánime la crítica de la doctrina en cuanto a la ausencia de inclusión de los ascendientes del


causante[16].

Art. 3292 - Es también indigno de suceder, el heredero mayor de edad que es sabedor de la
muerte violenta del autor de la sucesión y que no la denuncia a los jueces en el término de un
(1) mes, cuando sobre ella no se hubiese procedido de oficio. Si los homicidas fuesen
ascendientes o descendientes, cónyuge o hermanos del heredero, cesará en éste la obligación
de denunciar.
Este artículo fue sustituido por el art. 33 de la Ley Nº 26.618, pues eliminó la referencia
"marido o mujer" por "cónyuge".

Lo importante, es que el heredero legítimo o testamentario mayor de edad, conocedor de la


muerte violenta del causante lo denuncie ante las autoridades pertinentes en forma
inmediata, consecuencia del deber moral y social que tiene para con el fallecido, pues el
silencio (omisión) entraña una indiferencia culpable propia de una complicidad moral,
constituyendo una ofensa grave a la memoria del difunto.

Su origen se remonta al Derecho Romano (vindicta impuesta al heredero), el Fuero Real, la


Partida 6ª y la Novísima Recopilación.

No es necesaria la existencia del procedimiento consecuente con la denuncia formulada por el


sucesor referido, sino que es indispensable que ponga en conocimiento de las autoridades
pertinentes la muerte violenta del causante, para no incurrir en la referida causal. Tampoco
será ineludible la denuncia si las autoridades ya hubieran actuado de oficio.

Por último, la norma del art. 3292 CC exime al heredero del deber de denunciar el homicidio,
cuando sus autores sean sus ascendientes o descendientes, cónyuge o hermanos, pues se
funda, según Poviña[17], en el reconocimiento del valor afectivo de la organización familiar y
sus vínculos naturales, fundamento de la exención de pena por el delito de encubrimiento (art.
277, inc. 4 del Código Penal), según Francisco Ferrer. Dice este autor, que este precepto tiene
tan sólo trascendencia histórica, porque actualmente resulta muy raro que las autoridades no
hayan procedido inmediatamente de oficio frente a una muerte violenta, por lo que bien
podría suprimirse[18].

Art. 3293 - Lo es también el que voluntariamente acusó o denunció al difunto, de un delito que
habría podido hacerlo condenar a prisión, o trabajos públicos por cinco años o más.

El fundamento de la norma radica en los sentimientos de deber y respeto hacia la persona del
autor de la sucesión. Debe el heredero haber formulado denuncia o acusación criminal
(calumniosa) por un delito reprimido con cinco años de prisión, por ante las autoridades
competentes (judicial o policial), no bastando su declaración como testigo en una causa penal,
por el deber que tienen los testigos de decir verdad. También se consideran excluidos aquellos
que la hicieron en cumplimiento de un deber legal (ministerio público) o que han sido víctimas
del delito cometido por el causante[19].

Tampoco es necesario para que se configure la causal que, con motivo de la denuncia
efectuada por el heredero, se haya seguido un proceso penal y que exista condena contra el
futuro causante.

Como se observa, la norma presupone que el heredero que formula la denuncia injuriosa o
calumniosa[20] carece de sentimientos, vínculos afectivos y detenta una animosidad hacia el
causante, por lo que es lícita su exclusión.

Art. 3294 - Es igualmente indigno el condenado en juicio por adulterio con la mujer del difunto.
La disposición comprendía a todos los sucesores y exigía al igual que en el caso de homicidio o
su tentativa, que medie sentencia criminal, dictada en proceso penal. Lo decimos en pasado,
pues el delito de adulterio ha quedado derogado del Código Penal[21], por lo que ya no es
posible que exista una condena por una conducta que no está tipificada como delito. De ello se
colige que el artículo bajo examen también ha quedado derogado.

Art. 3295 - Lo es también el pariente del difunto que, hallándose éste demente y abandonado,
no cuidó de recogerlo, o hacerlo recoger en establecimiento público.

Quedan comprendidos en esta causal los parientes con amplitud, sin discriminación alguna.
Debe incluirse al heredero instituido por testamento con anterioridad al abandono. Está
discutido en doctrina si puede incurrir en la causal el cónyuge, que aunque no es pariente,
tiene un deber primordial de asistencia en el matrimonio, registrándose a favor de su
encuadramiento en la figura: Borda, Maffía, Zannoni, Stratta, Martínez Ledesma[22]; y en
contra: Machado, Goyena Copello, Pérez Lasala, Azpiri[23].

Deben reunirse los dos elementos que destaca la norma, que el difunto haya estado demente
(demencia declarada o no) y abandonado y que el sucesor haya tenido conocimiento y no lo
haya recogido en establecimiento público[24] o privado, en forma directa o indirecta.

Art. 3296 - Es incapaz de suceder el que estorbó por fuerza o por fraude, que el difunto hiciera
testamento, o revocara el ya hecho, o que sustrajo éste, o que forzó al difunto a que testara.

Esta causal, se aplica a aquel que atente contra la libertad de testar, ya sea por estorbar, forzar
al testador o por sustraer el testamento. Tiene por finalidad la protección de la voluntad del
testador.

Quedan incluidos por tanto, los sucesores universales y singulares que actuaren de alguna de
las formas descriptas en la norma.

Se tendrá por configurada, sea que se alcance el objetivo de que el testador haga o revoque el
testamento, ya sea que el agente actúe en su propio beneficio o lo haga para otras personas
distintas, pues con la incursión del sujeto activo en los actos descriptos en la norma, ya se
encuentra abarcado por la causal de indignidad descripta, más aún se incurre si se logró
arrancar el testamento pretendido[25].

Art. 3296 bis - Es indigno de suceder al hijo, el padre o la madre que no hubiera reconocido
voluntariamente durante la menor edad o que no le haya prestado alimentos y asistencia
conforme a su condición y fortuna.

Este artículo fue incorporado por art. 10 de la Ley N° 23.264 y agrega dos causales más de
indignidad bajo una misma norma.

Para la primera, referente al reconocimiento del hijo, basta con que exista un reconocimiento
forzado judicialmente o que el progenitor lo haya hecho una vez adquirida la mayoría de edad
del menor, para que se configure la causal en cuestión.

Para la segunda -referida a alimentos- debe haber un incumplimiento de una sentencia o


convenio judicial homologado que fije los alimentos. Requiere la existencia de un manifiesto
desinterés por su hijo, subjetivamente apreciado, de una gravedad tal que pueda erigirse en
una situación de abandono[26].

3.3. Proceso judicial - Competencia

La indignidad, debe declararse en un proceso judicial, siendo el idóneo el ordinario, por la


amplitud de términos y medios probatorios permitidos. Dicho proceso debe tramitar por ante
el juez de la sucesión, conforme lo prescribe el art. 3284, inc. 1, del Código Civil[27].

3.4. Legitimación activa

Se encuentran legitimados activamente para iniciar la acción de indignidad los parientes a


quienes corresponda suceder a falta del indigno o en concurrencia con él (art. 3304, CC), ya
que su fundamento radica en razones puramente morales que afectan íntimamente al núcleo
familiar. Se incluye al cónyuge supérstite, pues su unión con el causante es mucho más intima
que cualquier otro heredero y también al heredero instituido no pariente, pues el art. 3713,
CC, le acuerda el derecho a ejercer las mismas acciones que competen al heredero legítimo.
No la tienen los legatarios, el Fisco y los acreedores del causante ni del heredero.

3.5. Efectos

La declaración de indignidad operará recién con la sentencia de este magistrado. Sin embargo,
puede suspenderse el proceso sucesorio, ante la existencia de un proceso criminal contra el
pretendiente a la herencia como heredero único, acusado de dar muerte a los causantes[28].
Es su efecto principal, declarar al indigno como un ausente total, como si nunca hubiera sido
heredero, sin perjuicio del derecho de representación que se abre conforme a la ley (art. 3301
y ss., CC)[29].

La consecuencia de ello es que el indigno declarado deberá restituir todos los bienes
hereditarios, con los accesorios y aumentos, productos y rentas (art. 3305, 3307, CC), así como
los intereses de las sumas de dinero que hubiera recibido (art. 3306, CC), pues la ley lo
considera como un poseedor de mala fe (art. 2435 y ss., CC).

3.6. Extinción - Purga

La indignidad se extingue por el perdón del ofendido instrumentado en un testamento[30]


posterior al hecho que configura la causal, tal como lo prescribe el art. 3297, CC. Puede ser
expreso, manifestándolo el testador o hecho en forma tácita, es decir, cuando el testador ha
hecho una disposición testamentaria (legado o institución de heredero) a favor del ofensor. Es
válido, aunque el testamento sea declarado nulo. En contra de lo afirmado, Horacio
Poviña[31].
También la indignidad se purga con tres años de posesión de la herencia, tal como lo establece
el art. 3298 del Código Civil.

Dicha posesión, para algunos debe ser aquella que se tiene con los elementos de corpus y
animus (real). En cambio, para otros se trata de la posesión hereditaria[32], cuyo plazo corre
para aquellos que están investidos de pleno derecho desde el mismo momento de la muerte
del causante (art. 3410), mientras que para aquellos que deben ser investidos judicialmente, el
plazo empieza a correr desde el dictado de la declaratoria de herederos o del auto aprobatorio
de testamento (art. 3412/3413). Respecto de los legatarios, el plazo corre desde la fecha de
entrega del objeto legado[33].

4. Indignidad en el Código Civil y Comercial (Ley 26994)

El sistema adoptado por el Código Civil y Comercial Unificado (CCC) se enrola en la tendencia
contraria al Código Civil vigente y la amplia doctrina nacional, en cuanto elimina a la
desheredación[34].

En efecto, de la lectura de su articulado no surge un atisbo de la institución por medio de la


cual el testador podía desheredar a aquel heredero que hubiera incurrido en alguna de las
causas previstas en la normativa. El fundamento de tal decisión radica en que existe
coincidencia entre las causales de uno y otro instituto, y que la norma del art. 2281, CCC que
establece que "... son indignos de suceder ... i) los que hayan incurrido en las demás causales
de ingratitud que permiten revocar las donaciones", cubre la cuestión.

Por tanto, se regula solamente la indignidad en el citado artículo 2281, CCC, detallando las
causales por las cuales el heredero o legatario puede ser declarado indigno de suceder al
causante. Sin embargo se ha dejado, de acuerdo a la redacción de los incisos una gran
amplitud a la discrecionalidad judicial, lo que ocasionará inconvenientes interpretativos de
importancia, con la consecuente jurisprudencia contradictoria de nuestros tribunales.

Las causales son:

a) los autores, cómplices o partícipes de delito doloso contra la persona, el honor, la integridad
sexual, la libertad o la propiedad del causante, o de sus descendientes, ascendientes, cónyuge,
conviviente o hermanos. Esta causa de indignidad no se cubre por la extinción de la acción
penal ni por la de la pena;

Este inciso es similar al contenido en el art. 3291, CC, con algunas modificaciones destacables.
Es loable que se haya ampliado el espectro de figuras penales abarcadas por el tipo en
cuestión, no limitándola a los delitos contra la vida únicamente.
En relación a las víctimas, incluye a los ascendientes y hermanos del causante. En referencia al
sujeto activo, no incluyó como sujeto de la sanción al instigador del delito, lo que sí hubiera
sido recomendable.

Se aclara correctamente en la norma que debe tratarse de un delito doloso, eliminando todo
indicio de duda sobre la inclusión de la figura culposa

El último párrafo del artículo refiere a que no es necesaria la condena penal, pues "... basta la
prueba de que al indigno le es imputable el hecho lesivo, sin necesidad de condena penal", lo
cual resulta adecuado, por cuanto el requisito de la condena penal resultaba excesivo y no se
ajustaba convenientemente al principio de justicia, pues se transformaba en un requisito que
producía graves dificultades, ya que no es siempre posible obtener una condena penal, como
sucede si el imputado muere o se fuga y en estos casos no es razonable que se impida al juez
civil decidir si ha existido o no la figura, para tener por configurada la causal y declarar la
indignidad[35].

b) los que hayan maltratado gravemente al causante, u ofendido gravemente su memoria;

Esta causal es una innovación introducida por el CCC, se funda en elementales razones de
moralidad y su objetivo tiende a proteger al causante de aquellos vejámenes, menoscabos y
otras conductas inadecuadas propinadas por sus herederos o legatarios, que no llegan a
conformar una conducta delictual, tipificada penalmente. Se asemeja a aquello de "poner
manos" estipulado en el art. 3747, inc. 1 del CC, considerado como una injuria grave. Lo mismo
puede decirse de aquellas conductas que menoscabaren mayúsculamente la memoria del
causante, como el incumplimiento de las mandas dejadas por el testador.

c) los que hayan acusado o denunciado al causante por un delito penado con prisión o
reclusión, excepto que la víctima del delito sea el acusador, su cónyuge o conviviente, su
descendiente, ascendiente o hermano, o haya obrado en cumplimiento de un deber legal;

En el Código Civil vigente está prevista esta causal en el art. 3293. La redacción propuesta
elimina aquella referencia a "trabajos públicos" y refiere a la prisión o reclusión, únicas penas
privativas de libertad vigentes en el Código Penal (conf. art. 5).

Acertadamente la norma, elimina toda referencia al tiempo de la pena (5 años), pues


consideramos que la denuncia voluntaria, infundada e injuriosa contra el causante es siempre
ofensiva y contraría los afectos y relaciones que se toman como base de la sucesión.

La limitación efectuada, en cuanto a la excepción, es coherente con lo sostenido por la


doctrina y la jurisprudencia, y comprensible pues no es razonable tolerar ser víctima de un
delito para preservar su carácter de heredero.

Resulta sin embargo criticable que el legislador no haya previsto como elemento constitutivo
de la causal de indignidad, la voluntariedad pues como dice Ramiro Córdoba[36] ello derivaría
en una mayor seguridad en cuanto a las consecuencias de los actos jurídicos, cuya
determinación requerirá de la prueba del encono, delimitando claramente así su aplicación
restrictiva, que es la que corresponde a la naturaleza de las sanciones represivas o punitivas.

d) los que omiten la denuncia de la muerte dolosa del causante, dentro de un (1) mes de
ocurrida, excepto que antes de ese término la justicia proceda en razón de otra denuncia o de
oficio. Esta causa de indignidad no alcanza a las personas incapaces ni con capacidad
restringida, ni a los descendientes, ascendientes, cónyuge y hermanos del homicida o de su
cómplice;

Lo regulado en este inciso, está previsto en el actual art. 3292 del Código Civil vigente.

Sin embargo, la presente norma elimina toda referencia a "heredero mayor de edad", por lo
que se hace extensivo -"los que omiten la denuncia"- a todo sucesor del causante.

Lamentablemente no aclara la norma ante quien corresponde hacer la denuncia, lo cual debió
ser detallado, refiriendo a las autoridades policiales o judiciales, o a lo sumo "competentes".

Se mantiene la salvedad del Código de Vélez Sarsfield, en cuanto dispone que cesa la
obligación del sucesor de denunciar, cuando la autoridad competente hubiese procedido de
oficio, pues carece de sentido.

También perdura la excepción prevista en la norma actual, pero ampliada a las personas
incapaces o con capacidad restringida, lo cual resulta coherente y se funda en los mismos
motivos que la exención de pena por el delito de encubrimiento acordada por ley penal a las
mismas personas (art. 277, inc. 4º del Código Penal), pues la solidaridad familiar se constituye
en un valor a proteger y en un fundamento para la excepción en cuestión.

No obstante, cabe mencionar que esta causal tiene un valor histórico, pues es francamente
improbable en la actualidad que las autoridades competentes no procedan de oficio, frente a
la muerte violenta de una persona.

e) los parientes o el cónyuge que no hayan suministrado al causante los alimentos debidos, o
no lo hayan recogido en establecimiento adecuado si no podía valerse por sí mismo;

El actual art. 3295 del CC trae esta causal, ahora adecuada a lo aconsejado por la doctrina
mayoritaria.

En efecto, ya no se exige la demencia (declarada o no) y el abandono del causante -aunque lo


presupone cuando dice "... no lo hayan recogido..."-, sino que se estipula que si no podía
valerse por sí mismo (por ejemplo, parapléjico, cuadripléjico, paralítico, epiléptico, leproso,
menor, alienado, etc.), tanto los parientes en general, como el cónyuge debían haberle
prestado alimentos y asistencia, para no incurrir en la causal. Ello lo pueden hacer por sí
mismos o bien indirectamente, a través de institutos o establecimientos o personas
especializadas en el cuidado de este tipo de dolencias o enfermedades.
La referencia a parientes, debe entenderse a aquellos en grado sucesible, salvo que el pariente
hubiera sido instituido heredero o legatario por un testamento. Debería, por tanto, referir a los
herederos del causante y no a los parientes.

La incorporación del cónyuge como sujeto pasible de indignidad, se sustenta en el deber


primordial que tienen de brindarse mutuamente asistencia y alimentos (arts. 431 y 432, CCC).
Resulta ello coherente con el sistema adoptado de disolución del vínculo matrimonial, pues se
eliminó la actual referencia del art. 3575, CC, al suprimirse las causales objetivas y subjetivas
de divorcio (conf. art. 437 del CCC).

Sin embargo, no refiere a aquellos no parientes beneficiados con un testamento efectuado por
el de cujus, pues el deber de asistencia surge también del sentimiento de gratitud de dicha
persona por los beneficios recibidos.

f) el padre extramatrimonial que no haya reconocido voluntariamente al causante durante su


menor edad;

El art. 3296 bis del CC en su primera parte estipula esta causal de indignidad.

El inciso citado refiere al padre extramatrimonial, lo cual resulta coherente con lo regulado
sobre la determinación de la maternidad y de la filiación extramatrimonial en los arts. 570, 571
del CCC.

Se encuentra incurso en esta causal, el progenitor que efectúa el reconocimiento voluntario


durante la mayor edad o que es forzado, como consecuencia de una acción de reclamación de
estado (arts. 582 y ss. del CCC), por una sentencia que la acoja.

g) el padre o la madre del causante que haya sido privado de la responsabilidad parental;

Constituye una novedad la incorporación de este inciso, pues no estaba previsto en el Código
Civil de Vélez Sarsfield.

La responsabilidad parental, dice el art. 638 del Código Civil y Comercial, es aquel conjunto de
deberes y derechos que corresponden a los progenitores sobre la persona y bienes del hijo,
para su protección, desarrollo y formación integral mientras sea menor de edad y no se haya
emancipado. Su conceptualización es igual a la patria potestad, prevista en el art. 264 del
Código Civil vigente.

El art. 700 del CCC, establece que cualquiera de los progenitores queda privado de la
responsabilidad parental por: a) ser condenado como autor, coautor, instigador o cómplice de
un delito doloso contra la persona o los bienes del hijo de que se trata (lo cual coincide con el
inc. a del art. 2281 del CCC); b) abandono del hijo, dejándolo en un total estado de
desprotección, aun cuando quede bajo la custodia del otro progenitor o la guarda de un
tercero; c) poner en peligro la salud física o psíquica del hijo (coincidentes ambos, con el inc. e
del art. 2281 del CCC); d) haberse declarado el estado de adoptabilidad del hijo (una
incorporación novedosa).

Como se observa, el inciso bajo análisis resulta redundante, pues las causales ya se encuentran
previstas en los otros incisos de la norma del art. 2281 del CCC, considerando innecesario el
agregado y remitiéndonos in totum a lo expresado al respecto.

h) los que hayan inducido o coartado la voluntad del causante para que otorgue testamento o
deje de hacerlo, o lo modifique, así como los que falsifiquen, alteren, sustraigan, oculten o
sustituyan el testamento;

La causal es similar a la contenida en el artículo 3295 del Código Civil vigente. En ambos casos
se sanciona a aquel que atente contra la voluntad del testador de otorgar, no hacer o
modificar el testamento.

Lo novedoso surge del hecho de ampliarse la causal a aquellos que lo falsifiquen, sustraigan,
oculten o sustituyan, pues ello resulta un atentado contra la última voluntad del causante,
expresada en su testamento.

Este motivo de indignidad, aparte del desmerecimiento evidente que debe producir para el
sucesor por causa de muerte, el empleo de medios reprobados, como las amenazas, los
fraudes o violencias, para influir en el otorgamiento del testamento, ya haciéndole de nuevo,
ya modificándole, es un corolario del principio de libertad del testador, en la adopción de
disposiciones testamentarias[37].

i) los que hayan incurrido en las demás causales de ingratitud que permiten revocar las
donaciones.

Como lo dijimos precedentemente, a través de este inciso se eliminó la desheredación del


Código Civil y Comercial, sin considerar que las causales descriptas en la norma del art. 1571
del Cuerpo legal planteado no cubren las de la desheredación estipuladas en aquellas
legislaciones que -como la vigente en nuestro país- regulan ambos institutos en forma
separada.

Asimismo, se limita de esta forma la voluntad del testador a efectuar donaciones, cuando de la
completa lectura del CCC, el futuro causante puede, a través de la figura del testamento
(ológrafo o por acto público), hacer otro tipo de disposiciones testamentarias como legados,
instituciones de herederos, etc., respetando siempre la porción legítima, que la ley asigna a
aquellos herederos con llamado legal imperativo.

Dice el art. 1571 del CCC que las donaciones pueden ser revocadas por ingratitud del donatario
en los siguientes casos: a) si el donatario atenta contra la vida o la persona del donante, su
cónyuge, sus ascendientes o descendientes (inc. a del art. 2281, CCC); b) si injuria gravemente
a las mismas personas o las afecta en su honor (incs. b y c del art. 2281, CCC); c) si las priva
injustamente de bienes que integran su patrimonio (inc. b del art. 2281, CCC); d) si rehúsa
alimentos al donante (inc. e del art. 2281, CCC).

Ergo, reitera las causales previstas en el art. 2281, CCC para que la persona del sucesor sea
declarada indigna, pero con el agravante y la omisión de considerar además, que solo podrán
instar la acción de declaración de indignidad, aquellos que pretenden los derechos atribuidos
al indigno, ya sea como acción o excepción, una vez abierta la sucesión, es decir producido el
fallecimiento de cuya herencia se trate (art. 2283, CCC) y no el propio afectado por las causales
estipuladas.

5. Conclusión

Se ha intentado a lo largo del presente, espero haberlo logrado, realizar un estudio


comparativo la regulación de la indignidad en ambos ordenamientos, el vigente y el aprobado,
que entrará en vigencia el 01/01/2016, sin dejar de remarcar la grave falencia en que incurrió
el legislador al eliminar la desheredación y hacer oídos sordos a la voces que desde la
doctrina[38] se alzaron para hacerlo notar.

1 Proyecto de Código Civil y Comercial, pág. 807. Ed. Zavalía, Buenos Aires, 2012.

2 Nuestro trabajo "Crítica a la eliminación de la desheredación en el Proyecto de Código


Civil y Comercial Unificado". RDFyP, año V, nro. 9, octubre de 2013, p. 122 y ss.

3 PEREZ DE VARGAS MUÑOZ, José. "La indignidad sucesoria en el Código Civil Español".
Ed. McGraw-Hill, Madrid, España, 1997, pág. 1/6.

4 PEREZ DE VARGAS MUÑOZ, José. Ob. Cit, pág. 7/8.

5 DE GASPERI, Luís "Tratado de Derecho Hereditario", tomo IV, "Parte Especial".


Tipográfica Editora Argentina, Buenos Aires, 1953, pág. 2/3.

6 DE GASPERI, Luís, págs. 5/6

7 DE GASPERI, Luís, págs. 7/8

8 POVIÑA, Horacio. "Indignidad y Desheredación". Universidad Nacional de Tucumán,


Tucumán 1965, pág. 77/78.

9 JORDANO FRAGA, Francisco "Indignidad sucesoria y desheredación. Algunos aspectos


conflictivos de su recíproca interrelación", pág. 1. Editorial Comares, Granada, España, 2004.

10 PEREZ LASALA, José Luís, ob. cit. pág. 121.

11 POVIÑA, Horacio, ob. cit., pág. 7.


12 PEREZ LASALA, José Luís con la colaboración de Fernando Pérez Lasala. "Curso de
Derecho Sucesorio", pág. 121/122. Ed. Lexis Nexis, Buenos Aires, 2007.

13 JORDANO FRAGA, F., ob. cit., pág. 5.

14 Sin embargo existe una fuerte corriente doctrinaria que considera que este requisito
de "condena penal", puede sustituirse por la declaración judicial del juez civil de declarar
indigno al sujeto, mediante la comprobación en dicha sede del hecho que origina la causal. A
mayor abundamiento ver PEREZ DE VARGAS MUÑOZ, José. Ob. Cit, pág. 68/69.

15 POVIÑA, H., ob. cit., pág. 19.

16 AZPIRI, Jorge. "Manual de Derecho Sucesorio". Ed. Hammurabi, Bs. As., 2005, pág. 91.
MARTINEZ LEDESMA, Dido Teresa, "Nociones de Derecho Sucesorio". UNR Editora, Rosario,
2010, p. 80.

17 POVIÑA, H., ob. cit, pág. 19.

18 FERRER, Francisco A.M. en FERRER, F. A. M. - MEDINA, Graciela "Código Civil


Comentado. Sucesiones" Tomo I, Segunda edición actualizada, Rubinzal Culzoni Editores, Santa
Fe, 2011, pág. 139.

19CCC de Morón, Sala I, 29.5.97, RDPC, Nº 17, pág. 370.

20 PEREZ DE VARGAS MUÑOZ, José, ob. cit, pág. 82. FERRER, Francisco A. M. en FERRER,
F. A. M. - MEDINA, G., t. I., ob. cit., pág. 139.

21 Ley Nº 24453 derogó los arts. 73, inc. 1 y 74 del Código Penal.

22 MARTINEZ LEDESMA, D. T., ob. cit., p. 81.

23 FERRER, F. A. M. en FERRER - MEDINA, t. I, ob. cit., pág. 141.

24 Abarca la contención del demente y abandonado en el propio hogar del sucesor o en


otro distinto pero ocupándose de todas las atenciones alimentarias que requiere.

25 PEREZ DE VARGAS MUÑOZ, José, ob. cit, pág. 101/102.

26 CCC Rosario, Sala 1ª, 08-09-2003, Zeus, Tomo 94-J-291.

27 CORNEJO, Raúl "El Proceso Sucesorio", pág. 22, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1977.

28 ST de Santa Fe, Sala I, L. L. 27-141.

29 LLOVERAS, Nora. "La indignidad y su extinción", pág. 901, Jurisprudencia Argentina


2001-IV.

30 Otros como Lloveras, Poviña, Salas, De Gásperi, Ferrer, etc. de conformidad con el art.
3750 entienden que el perdón no requiere formas sacramentales y admiten la reconciliación,
la cual debe ser probada fehacientemente. Ver LLOVERAS, Nora, ob. cit. pág. 904/907.

31 POVIÑA, H., ob. cit., pág. 72.


32 Entendida como el título o investidura de la calidad de heredero.

33 FERRER - MEDINA, ob. cit., tomo I, pág. 146; LLOVERAS, Nora, ob. cit. pág. 904/907.

34 Lo mismo que el Anteproyecto de Bibiloni y los Proyectos de 1936 y 1998.

35 PEREZ DE VARGAS MUÑOZ, José, ob. cit., pág. 68/69.

36 CÓRDOBA, Ramiro, "Indignidad por denuncia criminal", RDFyP, Año V, Nro. 4,


Mayo/2013, p. 170.

37 PEREZ DE VARGAS MUÑOZ, José, ob. cit., pág. 101.

38 DI LELLA, Pedro "Aproximación a las modificaciones más relevantes en materia de


sucesiones que propone el Anteproyecto de Código Civil" en Primeras Reflexiones en materia
de sucesiones en el Anteproyecto de Código Civil", J.A. Nro. Especial 2012-III, p. 85; "De la
transmisión de derechos por causa de muerte" en Comentarios al Proyecto de Código Civil y
Comercial de la Nación 2012 (J.C. Rivera - Director". Ed. Abeledo Perrot, Bs. As. 2012, p. 1111;
FERRER, F. A. M. - CÓRDOBA, M. M. - NATALE, R. M. "Observaciones al proyecto de Código Civil
y Comercial en materia sucesoria". RDFyP, año IV, Nro. 9, Oct/12, p. 133. Nuestro trabajo
"Crítica a la eliminación de la desheredación en el Proyecto de Código Civil y Comercial
Unificado". RDFyP, año V, Nro. 9, octubre de 2013, p. 122 y ss. A favor: BELLUSCIO, Augusto C.,
"Los puntos fundamentales del Anteproyecto de Código Civil en materia de sucesiones" en
Primeras ... cit., p. 8.