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Renaixenca, en que el pais avanzaba hacia un nacional y en que asimlaba vertginosamente lan caltrales que elas anteriores stuaciones polices ‘sido escamoteadas. Hay que inciuirlo en el conjure ‘movimiento modernist, de una eavergadura y una'yo. ‘encia extaordinaias. Cataluia no ero ajena a lay congas Hes eutopeas, Casi difamos que, por las especalisimas th fenstancias policas del momento, ue el punto donde i orients cltrsles més avanzadas encontraron un enrise, Imiento.més fuerte y eslaron més hondo. Por el moments 4 sequro.que fue la zona del Mediterrénco en que mejor s¢ fintegr6 una corente aristica, cuyos incios procedian cle, famente de Ia cultora centro y norteuropea. Solo. Cataluia Aupers Tas propiasinclinaciones instniva, las tadicionee arrasrada por su fe en una cultura de amplitud Uuiverssf, una cultura que comportaba unas premisas moralee Y sovales muy de acuerdo con el espirtu abnczado, von la femoci6n ingenuamente ereadora de todo un sentido nacioneh EL LENGUAJE, ‘GHlay, realmente, una arquitectues cir, la arquitectura que responde al Modernistho es un hecho claramente dy cconceptuales del planteo arquitectOnico? sido ya formulada muchas veces para os movimientos europeos que cons complejo que solemos lamar Art afirmativas aunque a menudo eon di bastante excluyentes— podrian trasp les al caso conereto de ia arguitectura las difcultades de afirmacién y cla ‘que hay que considerar unos problemas idencia mas terminante de factores: ‘tigen histérico y geogrética; una plica mas derivaciones, intepferenias ‘almente, la presencia de un conteto complejo 0, por lo menos, com uilibrio activo, El Modernismo, como la lelos al Art Nouveau, aleanz tun poco més tarde que a las 0 0 que a ciertas formas del ‘decir que ta arquitectura pudo | formulados que tuvieron una directa "tlo putamente ornamental. Hay, evidentemente 0 una serie clasiticable de ornament sque fon caractristcas de la arqitectura moderne. | que toman vn papel signifcaivo de primera linee y que FW emparentan epidérmicamente y haste profundamente con fod Is plésicn del Movimiento. La primera cussion sein Por fanio: jel emoderismor de la arquitectura modemisa He sblo esa omamentacion 0, por el contrario, alcanza a la Hotalidad de Ia obra, a la misma raiz de plantco arquie ‘6oic0? Parece que se pueden determinar tres niveles de andisis A sas posibes earactersticas modernistas, El primero de tlos es el del planteo arquitectsnico esencial que acts, por Tovmenos, a estructura y materiales, «las tipolosiss y a la fntencion del espacio, el volumen y las texcurs, En el cam Ode las estructuras y los materiales, hemos visio que la Auitectura modemista abarcaba por lo menos dos intenciones fundamentals, Por un Nado, us progresismo a ultranca qu Proviene de sctitudes culturaes ya anteriores —del voman Aico dela fe en las nuevas teenolopias, de Villetle-D el prestigio de tos ingenieros, etc—, y, por otro, una revita Hzacion dela tcnicas més auténtcamente traicionales vomo fila consiraccin catalana en ldrillo o la revitalizacion de las frisans. Ambis intenciones comport igual esfucrzo de Autenicidad y de racionaldad estricta que caractesiza a todos los movimientos coeténeos y, de una manera especitica, el Modemismo. En el campo de las tipolopas no. puede de ise que se introdujeran novedades trascendentales ya que la pecs esté a caballo entre los nuevos tipos planteados en la DPfimera mited del siglo xix y ta revoluciin tipolopica de los ‘ios 20. No hay duda que la sociedad burguesa mantenia ‘odavia un espiritu creador, pero no alcanzaba la acitud = ue anes habia transformado totalmente Ia i= turbana. De todas formas, hay ciertas mejorss,into- como reformas en Is confortbiidad domestica, como Jas que hemos indicado tic Sagnier: el perfeccin y una cons pacio, ol volumen y las tortura {be un sistema coherente del Juego esbozaremos. Pero ahora d cion de ruptura estistien y- de ‘vaje, que, en un principio, tava wn tional ¥ que luego fue superada por cultural europea, abierta por un gla nalista> que tenia que guia las pos TE segundo nivel de andliss se puede mentacién entendida come un elemento cho més definidor que ea ots estiloe=: ‘quitectinico moderista, En efecto, coma Art Nouveau, la ormamentaciéa toma ui te y constituye un elemento indisoluble e insu Doblencién de efectos expaciles, hasta en los esfuerzos de sigifleacién, El tecer nivel, finalmente, se puede taciéa como elemento independiente y la fundamental concepeiéa arguitectni ddemistas de calidad y Ia mayoria de las dioeres presentan un elevada grado de o como un puro sello de adseripeién al al de las artes industrale, Bn lent de una arquitectura moderista reducia fachada que, si bien se margina de las ciales que vienen a defini Ia estlstieo importante y acusa una ciol6gicas parecen obvias. Asi los ‘una fachada, considerada ome un Considerando, pues, la veles de andlisis,podemos del Modernismo, No intentamos establecer ningtn ‘sistema total y coherente, sino simplemente epuntar ciertas formas de expresién que eparecen con evidente constancia, 1. Una intencién fundamental fue la del diseho total ¢ lntegrador, que abarca diversos procesos y resultados. En un feampo que podemos considerar ético y que arranca de los ‘manifestos de Arts and Crafts es evidente el esfuerzo en ha- fer que todos los objetos y todas las actitudes que constituyen fl entorno humano sean una obra de arte disefada, En los nuevos métodos de disefo esa toalidad se encarna en le pre- fendida cunién de todas las artes» que traduce a la arquic Aectura los vagos ideales todavia mas ambiciosos de R. Wage ier. Pero, si nos reducimos a os resultados formales que ‘uestran emo se concretan quella intenciones en un lene Baje coherente, encontramos un esfuerzo de integracion que Seguramente consttuye un paso histérico muy importante. En Tas mejores obras moderistas el espacio arquitectonico, la ‘omamentaci6n, los muebles, las inflexiones volumétrieas cons. fituyen un conjunto unitario inditoluble. Como posicién in- luso polémica, podemos sefialar Ia presencia de mucbles y ‘elementos por primera vez integrados a Ia arquitectura inmo- Wil, como por ejemplo, en la mayor parte de obras de Gaudi, ‘20 Jos interiores domésticos de Domenech i Montener (casa avis, casa Lle6 Morera, etc), en Ia casa propia de Puig i Cadafaleh, etcétera, Finalmente, casas como «La Pedrera> y Bellesguard de Gaudi y tas Bodegas Gite de Garrat de Berenguer indican tun esfuerzo hacia esa unidad total del objeto arquitectOnico ful6nomo, modelando conjuntamente fachadas y mansardas, Aeeubriendo con un mismo material muros, bajantes y cubier. 488 0 confundiendo incluso en un solo elemento los muros Nerticales y las cubicrtas inclinadas, Jujol en la Iglesia de Wistabella hace det complicado juego estructural de la cv- ‘Biera un incitanteitinerario de exploracién exterior que am- ‘plia casi sin solucién de ior. 2. Una cierta consecuencia espacial y volumétrica, como si se quisiera compartimentar ni Himitan ‘mas continuas se caricaturiza incluso faristas romas en el traspaso de plano, tos de ladrillo o piedra como en las nell, Moncunill, etc). La oramentacién. difuminadas esta dentro de estas mismas ‘por ejemplo, las sutiles inflexiones que fuerdan el lugar tradicional de 108 de los pilpitos de Ta Tplesia de Sant Joan puede considerar también, aunque en ales, Ja escultura y 1a omamentacién —cuyas raices barrocas 0, incluso, rocoe6 la pastosidad de Granell, La misma de Schmalenbach." Pero ¢ intentan partir més directamente del a hemos introdueido el concepto de onnan de un cierto sentido del espacio y del hemos segregado ya una buena parte de: de lo que, parodiando otra fase, pod mentacién por la ornamentacions, Na cexplicar, todavia, muchas aplicaciones om dria ser el gusto —profundamente justifiead amaneramicnto— por Ia afiemaciGn esis es, sin duda, En efecto, una buena parte de la 0 nista tiene un cardeter simbélicoestrueturaly liza precisamente para denotar 0 para e y la funcion del objeto. Esto es evidente en ta bburdamente inmediatos en la obra religio Jujol o en Ia de evocacién histérice y i Montaner, pero adquiete calidades mis tos de mobiliario de Busquets y Homan, de Berenguer, en la sucesién de azulejos lettre moderns, Tati, 1990, dy ave ‘ocala de To arqltectra ode a Sa ia ‘culural del rt Nowten ge 1 ‘aicstas El hecho de haber tetas expe i tealuad Lo sen del Are iad de" Vice Fort, de ‘Mackinesh de’ Anont 0 de indicar las «lineas de fuerza> de ‘ue muchas veces pasa del toma puramente or- fit determincén tence cela forma, El cao ‘una parte de Ia obra gaudiniana y sus derivaciones ‘Las columnas inclinadas bajo los viaductos det Gill no son tanto wn esfuerzo de racionalismo cons: vo como wn intento de significar una estructura y una uncidn de la manera més expresiva posible. La forme como ‘simbolo de la estructura mis que como resultado logico ine Iediato es una caracterisica evidente del Modernismo que Gleanza hasta las f6rmulas tardias, como los arcos equilibra ‘dos de las construcciones agrarias de Martinell de los aiios 20. ‘Guando Martinell* afirma que 61 nunca quiso hacer «Moder. Tsmo>, sino racionalismo constructivo, manifiesta una de las ‘earaceristicas de la evolucién del movimiento. Por un lado Homa una posiciin antimodernista caracteristica de los aos 120, segin Ia cual el Modernismo era una moda ornamentalis~ {a sin contenido serio y eficaz y, por otro, recoze una linea e pretendido constructivismo racionalista, sin darse cuenta ‘de que, en realidad, 1o que hace es adecuarse —con evidente Sensibilidad ¢ inteligencia— a un simbolismo constructive de Taiz plenamente modernsta* 4. Ssin comenacines dicts cone propio Matnl ea a (Cott Si tide tora ore, Buccs Masiel tevin ey de Ga pus ne demo, nfleich abe, pts, moferna desis fercoal expen y poyexsls i "tne Ee ett Moseriion se incye flannels and Heat A Sra Fai oa ai a Sh barre Pecunia Ati te sta Pe 5 Seach Hay todavia un aspec tos elementos ornamentales q cas cod finas aristas en el remate de los Gaudi —que antes hemos sefialada dos tendencias en cierta manera puntuales y la fuidez— son eleme histérica, para permitir una lectura, conocidos. El extremo de esta intenci6n on la sala hipéstila del Parque Gllell, se tie de una extraha ironfa revolt 5. Un aspecto aislable de esta s las caracteristcas lingisticas. mas img nismo: Ia utilizacién de la aventura com clemento fundamental de expresién arquit rafo anterior ya hemos antiefpad este podemos profundizar mas en él, Parece tendidas formas constructivas ri producto de un planteo econém sin enfatizada de las dificultades mort don pt cha paneer | ue. a aa = es: "t be a wo a i one pn a Ss “sobre todo en el campo del ladrilismo donde la Aéenies se dominaba al infinito. Hay que subrayar Tinea de expresién tiene una cierta constancia en Ia sna y encontrS un renacimiento incluso en Teivevo realismo> de los afios 50 y 60. “Ui tema interesante seria analizar los valores de progre- Bo de esta aetitud frente a obras como el «Palau de la Mu Gea Catalanar de Domenech i Montaner, donde ct énfasis ide las difcultades constructivas de los viejos métodos se sus- Hituye por un optimismo desenfadado hacia la nueva tecno- Nogia, Seria, en el fondo, meternos en la polémica expresio: Tismo-racionalismo que ya hemos intentado analizar en otro ‘capitulo. 6 La larga persistencia de ciertos istoricismos formales ‘Puede ser también una caracteristica del Modernisimo , in tluso, una catacteristica dierencial respecto a todo el Art Nouveau, El g6tico que habia tenido un papel fundamental ‘en la primera fase del movimiento, persisio mis o menos in- Sensiblemente en los momentos de plenitud. El Celtic revival uy en los momentos iniciales —incluso hasta la Montaner y ‘Simén de Doménech i Montaner— una influencia cuyos ca fees seria interesante difucidar. Fl neobarroco y el neo-rococé Aeron bases compositivas pata aquellos aspectos del Moder- ‘smo menos radicales y més conformistas, sobre todo en la ‘obra de Sagnier, Incluso el llamado estilo Lisirates>, con ‘Ws caracteristica densidad en los remates, que habia sido tan “importante en los eclecticismos anteriores al Madernismo, se | Mantuvo como una pretendida —pero no lograda— reaccién “en los momentos mas caracteristicos de Domenech i Estapa. __ Finalmente, como anteriormente hemos sefialado, s¢ pO- | hablar de un historcismo del propio Modernismo. En obras andnimas © amaneradas de segunda lines, 1s ‘modernistas se aplicaron como un elemento més en ecléstica de diversos 7. En un ple ea ble, podtiamos sefslar Ia domes Ghd fonica. Ya hemos hablado tabilidad doméstica —de procedem de la obra do Sagnier y Puig i Cac fomamentales que por su nimiedad ficativos: las figuras que sostenfan la Morera de Domenech i Montaner, bolando lo que hoy Hamariamos un tico; las series de capiteles y arquivo relacionadas con la tradicién gética tuyen como una serie de ecémies» eo y hasta soeoes; los simbolos del «hogar conf io, enternecedor y manejable; 1a car animal que, como en Tas chimeneas de de Domenech i Montaner, introduce a u la mansa domesticidad de los gatos, Esta cidn nos llevaria a promover un estudio. animales representados en Ia ornament cl convencimiento de que, sin abandonae fia Art Nouveau de los Brumosos seres nrdica, el Modernismo mantuvo una &i fnjmales mas urbanos e incluso mas biales, ; No hay duda que este esquema modernista podria ser susttuido 0 an que entrarian otros eriterios igualmente ¥ cin esté en que han quedado temas dos: 1a coincidencia y a la vez 60 en un tiempo se entendié como ciertos elementos aislados que Considerar caracteristicos, de figuras que abarea desde tieas de Gaudi y Jujol, hast 4 a vee empalma con una tr una idea muy Art Nouveau sobre el va- a linen y su eapacidad definidora de espa- zonas de «tintas planas> de un aspecto. que permitiia referencias drectas al lenguaje impuesto | Europa por la arquitectura del Art Nouveau, desde “belge-francés hasta el ausiiaco, y Ia adecuacién a sus Vertientespictricas, No obstante, los abundantes estudios I Art Nouveau y los menos abundantes Al Modernismo susituyen sobradamente este in- En cambio, si conviene subrayar qué elementos pueden ‘Sonsliuir un hecho diferencial det Modernismo, Sabemos que ‘es muy dificil precisar estas diferencias y que a menudo se Mzala s6lo de wna mayor o menor acentuacidn. No obstante, ‘Ros alreveriamos a seialar como mis caractersticos, alg inos de los que antes hemos analizado: la pervivencia de us Iradicion constructiva local; el esfucrzo de confortabilidad do- Iiéstica y hasta de cotidianidad irdnica; el uso de la desfigu- ‘Haci6n como insirumento de fluidez espacial y volumétrica; la “illzacin de elementos puntuales en secuencias ritmicas; el Togs de una expresién arquitectonica a través del énfasis de ‘I aventura constructiva; la persistencia de un cierto histo- ‘icismo, "Too ello, como hemos visto antes, define el movimiento He (84 Mederismo y representa sta inencin de roruia Ievado al exe. Se tats depicts crinics (a ye Be tales) rots, 4 mcmado residvon de derbo,y colada de mamponicifa caeada, Apate deputies ectercns fen unos términos culturales y so es evidentemente un movimiento eo Tes absolutamente. propias, origi va que arranca de una estructura petu nacional que abarcé todos los Tana, pero, a la vez, pertenece a una pea, de la que depende y a la que, de ‘Tanto por lo que tiene de adecuacién g —aque define una arquitectura— como por Io de esfuerzo autéctono, en el Modernism un radical planteo arquiteeténico, definide un episodio histérico trascendental,