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Simón Bolívar

(1783/07/24 - 1830/12/17)

Simón Bolívar
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco

Militar y político sudamericano

De lo heroico a lo ridículo no hay más que un paso.


Simón Bolívar

Nació el 24 de julio de 1783 en Caracas (Venezuela).

Descendiente de una familia de origen vasco establecida en Venezuela desde fines del siglo XVI que
ocupaba en la Provincia una destacada posición económica y social.

Hijo del Coronel don Juan Vicente Bolívar y doña María de la Concepción Palacios y Blanco. Tuvo
tres hermanos mayores que él, María Antonia, Juana y Juan Vicente, además de otra niña, María del
Carmen, que murió al nacer. Antes de cumplir tres años, Simón perdió a su padre, fallecido en enero de
1786.

La educación de los niños corrió a cargo de la madre. Su crianza le fue confiada a Luisa de Mijares y
más tarde a la negra Hipólita.

Cursó estudios con maestros como Andrés Bello y Simón Rodríguez. A los quince años Bolívar ya era
huérfano de padre y madre. Su tío y tutor Don Carlos Palacios, le hizo trasladar a Madrid para
continuar con sus estudios. Con tan sólo 19 años de edad, el 26 de mayo de 1802, contrajo matrimonio
con María Teresa del Toro y Alayza, regresando a Caracas para dedicarse a la agricultura en las
haciendas heredadas. El 22 de enero de 1803 su esposa falleció de fiebre amarilla. Por entonces tuvo
amoríos con Anita Lemoit, natural de Salamina. Simón Bolívar regresa a España y amplia sus estudios
con la orientación del marqués Gerónimo de Ustáriz, quien le introdujo en la lectura de los clásicos
antiguos y modernos, de los filósofos y de los grandes pensadores. Recorre España, Francia e Italia. En
el Monte Sacro, en Roma, juró libertar a su patria (15 de agosto de 1805). En París tuvo como amante a
Fanny de Villar.

De vuelta en Caracas en junio de 1807, conspiró contra el régimen realista. El 19 de abril de


1810 los criollos destituyeron al gobernador y capitán general Vicente Emparán, integrando una
Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, eufemismo tras el que se ocultaban
verdaderas intenciones de independencia política. Con el grado de coronel, fue en misión diplomática a
Londres, donde consiguió inclinar las simpatías del gobierno británico hacia la revolución venezolana.
En la misma capital inglesa, se entrevistó con Francisco de Miranda y lo invitó a regresar a
Venezuela. Cuando ya se perdió la primera República, debido al fracaso militar del Marqués del
Toro, primero, y luego de Francisco de Miranda, quien capituló en San Mateo (25 de julio de 1812),
los principales dirigentes tuvieron que abandonar el país como exiliados. Le concedieron el pasaporte
para Curazao, desde donde viajó a Cartagena de Indias. Fue allí donde publicó el Manifiesto de
Cartagena (2 de noviembre de 1812), en el que criticaba la irresoluta actuación de Miranda, que le
condujo a la capitulación; y, en la Memoria a los ciudadanos de Nueva Granada (15 de diciembre de
1812), les invitaba a acompañarlo a libertar Venezuela, tras explicarles cuáles fueron las causas del
fracaso republicano, enumerando entre éstas la adopción del sistema tolerante, la disipación de las
rentas públicas y el sistema federal.

Comenzó una campaña fulgurante a lo largo del río Magdalena hasta llegar a Cúcuta. Desde
ahí emprende la denominada 'Campaña admirable' (14 de mayo de 1813), que le llevó triunfante
hasta Caracas (6 de agosto), tras reconquistar las ciudades a su paso. En Trujillo dictó la proclama de
"Guerra a muerte". Cuando la capital ya estaba reconquistada, Simón Bolívar gobernó mediante tres
Secretarías de Estado, pero no se estacionó en Caracas, sino que combatió en Bárbula (30 de
septiembre) y en Las Trincheras (3 de octubre). La Municipalidad de Caracas le proclamó capitán
general de los Ejércitos de Venezuela, con el título de Libertador (14 de octubre). El 10 de
noviembre de 1813 fue derrotado en Barquisimeto, aunque, a pesar de todo, pudo vencer en Vigirima
(25 de noviembre) y en Araure (5 de diciembre). Venció dos veces al realista José Tomás Boves en
San Mateo (28 de febrero y 25 de marzo), y sobre Cagigal en la primera batalla de Carabobo (28 de
mayo), triunfos que no lograron consolidar el ejército de Bolívar. Presionado éste por Boves, emigró a
Oriente al frente de 20.000 caraqueños (7 de julio). En Aragua de Barcelona Bolívar y Bermúdez
perdieron frente a Morales la batalla más sangrienta de la guerra independentista (17 de agosto).
Proscritos Bolívar y Santiago Mariño por los propios patriotas, partieron hacia Cartagena de Indias,
luego que el Libertador dictara su célebre Manifiesto de Carúpano (7 de septiembre). A finales de
1814 Boves falleció y los patriotas fueron derrotados en Urica (5 de diciembre).

Ante las disensiones internas de los neogranadinos, Simón Bolívar renunció y se embarcó con
destino a Jamaica (10 de mayo de 1815), donde dio a conocer su famosa Carta de Jamaica (6 de
septiembre), considerada profética por los alcances visionarios que contenía en lo relativo a la política
futura de los países hispanoamericanos. De Jamaica pasó a Haití, donde los exiliados venezolanos le
nombraron jefe supremo, y con este carácter organizó la llamada 'Expedición de Los Cayos' con los
buques y pertrechos facilitados por el presidente haitiano Alexandre Petion. Al frente de dicha
expedición, desembarcó Bolívar en Juan Griego, isla de Margarita (2 de mayo de 1816), después de
haber librado el día anterior el combate naval cerca de Los Frailes. Fracasada esta parte de la campaña,
pese a haber avanzado hasta Ocumare de la Costa, regresa a Haití, y con una segunda expedición
desembarca en Juan Griego (28 de diciembre), extendiendo la acción patriota a otros puntos de Oriente
y Sur. El 11 de abril de 1817 tuvo lugar la batalla de San Félix, en la que el general Manuel Piar se
alzó con la victoria, puso a disposición de los patriotas los inmensos recursos de Guayana y la
importante vía fluvial del río Orinoco. En Angostura (actual Ciudad Bolívar) se asentaron los
poderes públicos.

Bolívar creó el Consejo de Estado el 30 de septiembre y el Consejo de Gobierno cinco días


después, asimismo fundó el Correo del Orinoco (27 de junio de 1818) como medio de difusión de las
ideas y acciones republicanas. Estableció contacto personal con el general José Antonio Páez en Los
Llanos (30 de enero de 1818), y con éste y otros jefes patriotas emprendió la conocida como
'Campaña del Centro', compartiendo victorias (Calabozo, 12 de febrero) y derrotas (Semen, 16 de
marzo) con Pablo Morillo. Regresó a Angostura, donde instaló el segundo Congreso de Venezuela
(15 de febrero de 1819). El Discurso de Angostura es la pieza oratoria más importante de Simón
Bolívar. Hace un análisis sociológico de los venezolanos; se pronuncia contra la esclavitud y por la
democracia; mantiene su preferencia por el centralismo frente a la constitución federal; propone un
Senado hereditario como base fundamental del poder legislativo; se inclina por un poder ejecutivo
enérgico al estilo británico; hace de la educación popular "el cuidado primogénito del amor paternal del
Congreso", acuñando la máxima: "Moral y luces son los polos de una República: moral y luces son
nuestras primeras necesidades". Y plantea un poder moral para prevenir la corrupción administrativa, lo
que no fue acogido por los diputados de entonces sino como apéndice de la Constitución de
Angostura (15 de agosto de 1819).

El 15 de febrero de 1819 le nombraron presidente de Venezuela, Bolívar, hombre de acción, se dirigió


en busca de la libertad de Nueva Granada. Desde Apure, con soldados llaneros y oficiales de la
Legión Británica, emprendió la 'Campaña de los Andes', que culminó con la derrota de Barreiro en
Boyacá el 7 de agosto. Al huir de Bogotá el virrey Juan Sámano, quedaba libre Nueva Granada.
Bolívar creó gobierno en Bogotá, nombrando vicepresidente al general Francisco de Paula
Santander, dictó medidas administrativas y regresó a Angostura, donde creó la República de
Colombia, con los departamentos de Venezuela, Cundinamarca y Quito (17 de diciembre de 1819).

En 1820 firmó ese año un Armisticio y un Tratado de Regularización de la Guerra (27 de


noviembre) con el general español Pablo Morillo. Cuando éste finalizó se llegó a la batalla de
Carabobo (24 de junio de 1821), que aseguraba la independencia de Venezuela. Encomendó al general
Antonio José de Sucre la incorporación de Guayaquil a Colombia. Cuando ésta se consiguió Sucre se
apresuró a liberar a Quito, lo que consiguió con la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822), al
tiempo que el Libertador vencía en Bomboná (7 de abril de 1824) y Junín (6 de agosto de 1824),
preludios de la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), librada por Sucre, con lo que quedaba
libre de españoles la América del Sur.

En Quito conocía Bolívar a Manuela Sáenz, a quien hará su compañera prácticamente hasta el
final de sus días. Después de la entrevista de Bolívar y José de San Martín en Guayaquil (el 27 de
julio de 1822), auxilió a Perú con soldados y armas. Llegó a Lima, cuyo gobierno le pedía que
dirigiera la guerra. El Congreso de Perú le nombró dictador (10 de febrero de 1824), y lograba
controlar las intrigas de los propios peruanos, al tiempo que organizaba el Estado, creaba colegios,
establecía la Universidad de Trujillo, o decretaba pena de muerte para los defraudadores del tesoro
público; hasta que se vio obligado a delegar todas sus facultades en Sucre (24 de octubre de 1824), por
habérsele suspendido la autoridad para dirigir la guerra en Perú. Después de la batalla de Ayacucho (9
de diciembre de 1824), una Asamblea reunida en Chuquisaca acordaba la creación de Bolivia (6 de
agosto de 1825), cuya Constitución redactó el propio Bolívar. Cuando iba camino de Venezuela,
llamado por el estallido de La Cosiata (30 de abril de 1826), en Perú le nombraban presidente
vitalicio (30 de noviembre de 1826); pero el Libertador no aceptó. Ya en Venezuela, indultó a los
comprometidos en La Cosiata y sostuvo en el cargo de jefe superior civil y militar a Páez (1 de enero
de 1827). Disuelta la Convención de Ocaña (9 de abril-10 de junio de 1828), Bolívar dictó el Decreto
Orgánico de la Dictadura (27 de agosto) además de suprimir la Vicepresidencia de Colombia, con lo
cual Santander quedaba sin autoridad. Ello condujo al atentado contra la vida del Libertador del 25 de
noviembre de aquel año. Si se salvó físicamente, gracias a la intervención de su amante Manuela
Sáenz, moralmente quedó muy afectado.

Bolívar renunció ante el último Congreso de Colombia (27 de abril de 1830), y partió de
Bogotá once días más tarde hacia Cartagena. Fue allí donde le dijeron el 1 de julio, que Sucre había
sido asesinado. Esto terminó por minar la ya resentida salud del Libertador, quien llegó a Santa Marta
el 1 de diciembre para trasladarse luego a la quinta San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, su última
morada. Simón Bolívar falleció el 17 de diciembre de 1830.

Doce años más tarde (1842) sus restos mortales fueron trasladados a Caracas. Su inhumación en el
Panteón Nacional se llevó a cabo el 28 de octubre de 1876.

Cargos

Libertador de Bolivia
12º de agosto de 1825 – 29 de diciembre de 1825

Sucesor
Antonio José de Sucre

Dictador del Perú


17º de febrero de 1824 – 28 de enero de 1827

Predecesor
José Bernardo de Torre Tagle

Sucesor
Andrés de Santa Cruz

Dictador de Guayaquil
11º de julio de 1822 – 31 de julio de 1822

Predecesor
José Joaquín de Olmedo

Primer Presidente de la Gran Colombia


17º de diciembre de 1819 – 4 de mayo de 1830

Sucesor
Domingo Caicedo

Tercer Presidente de Venezuela


15º de febrero de 1819 – 17 de diciembre de 1819

Sucesor
José Antonio Páez
Segundo presidente de Venezuela
6 de agosto de 1813 – 7 de julio de 1814

Predecesor
Cristóbal Mendoza

19º Presidente Titular de la República de Colombia


21 de noviembre de 1819 - 7 de diciembre de 1819

Predecesor
Fernando Serrano Uribe

Sucesor
Francisco de Paula Santander

21º Presidente Titular de la República de Colombia


21 de febrero de 1827 - 13 de junio de 1830

Predecesor
Francisco de Paula Santander

Sucesor
Domingo Caicedo y Santa María

Otro Enlace.

Simón Bolívar
 Biografía
 Cronología
 Su ideario
 Fotos
 Vídeos

Si se forzase a los historiadores a designar el más decisivo protagonista de los convulsos


procesos que, en las primeras décadas del siglo XIX, condujeron a la emancipación de la América
Latina, no hay duda de que resultaría elegido el militar y estadista venezolano Simón Bolívar (1783-
1830), justamente honrado con el título de «Libertador de América». Tras no pocos reveses, Simón
Bolívar lideró las campañas militares que dieron la independencia a Venezuela, Colombia y Ecuador. Y
al igual que otro insigne caudillo de la independencia, José de San Martín, Bolívar comprendió la
ineludible necesidad estratégica de ocupar el Perú, verdadero centro neurálgico del Imperio español.
Las victorias de Bolívar en la batallas de Junín y de Ayacucho (1824) significaron la caída del antiguo
Virreinato, la independencia de Perú y de Bolivia y el punto final a tres siglos de dominación española
en Sudamérica.
Simón Bolívar

Tal fue la trascendencia de su figura que ha podido afirmarse que, en el ámbito sudamericano, la
historia de la emancipación es la biografía de Bolívar y parte de la de San Martín. Y no menos
admirable resulta su total entrega al ideal emancipador, causa a la que había jurado consagrarse con
sólo 22 años en un evocador escenario: el Monte Sacro de Roma. Políticamente, su sueño fue unir las
colonias españolas liberadas en una confederación al estilo estadounidense; tal proyecto se materializó
en la «Gran Colombia» (1819-1930), que presidió el mismo Bolívar y llegó a englobar Venezuela,
Colombia, Ecuador y Panamá. Pese al realismo y rigor de su pensamiento político (siempre juzgó que
era preciso adaptar las doctrinas europeas a la realidad americana), el éxito no le acompañó en la
monumental empresa de configurar las nuevas repúblicas; sometida a la presión de los caudillismos y
las reivindicaciones territoriales, la desmembración de la Gran Colombia también hubiera sido
inevitable sin el prematuro fallecimiento de Bolívar.

Biografía

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios nació en Caracas el 24 de julio
de 1783. Venezuela era entonces una Capitanía General del Reino de España entre cuya población se
respiraba el descontento por las diferencias de derechos existentes entre la oligarquía española dueña
del poder, la clase mantuana o criolla, terratenientes en su mayoría, y los estratos bajos de mulatos y
esclavos.

Los criollos, a pesar de los privilegios que tenían, habían desarrollado un sentimiento particular
del «ser americano» que los invitaba a la rebeldía: "Estábamos (explicaría Bolívar más tarde)
abstraídos y, digámoslo así, ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y
administración del Estado. Jamás éramos virreyes ni gobernadores sino por causas muy extraordinarias;
arzobispos y obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares sólo en calidad de subalternos; nobles,
sin privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados ni financistas, y casi ni aun comerciantes; todo
en contravención directa de nuestras instituciones".

Ésta era, por lo demás, la clase a la cual pertenecían sus padres, Juan Vicente Bolívar y Ponte y María
de la Concepción Palacios y Blanco. El niño Simón era el menor de cuatro hermanos y muy pronto se
convertiría, junto a ellos, en heredero de una gran fortuna. Bolívar quedó huérfano a los nueve años de
edad, pasando al cuidado de su abuelo materno y posteriormente de su tío Carlos Palacios; ellos
velarían por su educación, aunque también la negra Hipólita, su esclava y nodriza, continuaría
cuidando del muchacho.

La lección de Andrés Bello a Bolívar, de Tito Salas

Entre los valles de Aragua y la ciudad de Caracas discurrió la infancia y parte de la adolescencia
del joven Simón. Combinaba sus estudios en la escuela de primeras letras de la ciudad con visitas a la
hacienda de la familia. Más tarde, a los quince años de edad, los territorios aragüeños cobrarían un
mayor relieve en su vida cuando, por la mediación que realizó su tío Esteban (ministro del Tribunal de
la Contaduría Mayor del Reino ante el rey Carlos IV), fue nombrado subteniente de Milicias de
Infantería de Blancos de los Valles de Aragua.

Mientras esto sucedía, tuvo la suerte de formarse con los mejores maestros y pensadores de la
ciudad; figuraban entre ellos Andrés Bello, Guillermo Pelgrón y Simón Rodríguez. Fue este último, sin
embargo, quien logró calmar por instantes el ímpetu nervioso y rebelde del niño, alojándolo como
interno en su casa por orden de la Real Audiencia, lo cual sería la génesis de una gran amistad. Pero ni
el apego al mentor ni el ingreso en la milicia fueron suficientes para aquietar al muchacho, y sus tíos
decidieron enviarlo a España a continuar su formación.

La estancia en Europa

Corría el año 1799 cuando Bolívar desembarcó en tierras peninsulares. En Madrid, a pesar de
seguir sus estudios, el ambiente de la ciudad le seducía: frecuentaba los salones de lectura, baile y
tertulia, y observaba maravillado la corte del reino desde los jardines de Aranjuez, lugar éste que
evocaría en sueños delirantes en su lecho de muerte. Vestía de soldado en esos tiempos en los cuales
España comenzaba a hablar de Napoleón, y así visitaba al marqués de Ustáriz, hombre culto con quien
compartía largas tardes de conversación.
En una de ellas conoció a María Teresa Rodríguez del Toro, con quien se casaría el 26 de mayo
de 1802 en la capilla de San José, en el palacio del duque de Frías. Mientras Bernardo Rodríguez, padre
de la muchacha, decidía dar largas al compromiso, Bolívar los siguió hasta Bilbao y aprovechó para
viajar a Francia: Bayona, Burdeos y París. Inmediatamente después de la boda, los recién casados se
trasladaron a Caracas y, a pesar de los resquemores que canalizaban los criollos a través de sus
conspiraciones, Bolívar permaneció junto a su esposa, llevando una vida tranquila. Esta serenidad
conyugal, sin embargo, no duraría mucho: María Teresa murió pocos días después de haberse
contagiado de fiebre amarilla, en enero de 1803. Bolívar, desilusionado, decidió alejarse y marchó
nuevamente a Europa.

Mientras el caraqueño Francisco de Miranda, desde Estados Unidos y las Antillas, reunía
pacientemente apoyos para una expedición militar que diese la independencia al país, los
acontecimientos en Venezuela comenzaban a tomar aires de revuelta. Ajeno a todo aquello, Bolívar se
reunió con su suegro en Madrid, para trasladarse a París en 1804. A la sombra de Napoleón Bonaparte
(quien no tardaría en proclamarse emperador de Francia) se había formado una clase aristócrata,
hallada entre la burguesía, que se reunía en los grandes salones a los cuales asistía Bolívar en compañía
de Fernando Toro y Fanny du Villars.

El juramento del Monte Sacro

Allí el joven Bolívar, especie de dandy americano, se contagiaría poco a poco de las ideas
liberales y la literatura que habían inspirado la Revolución Francesa. Era un gran lector y un
interlocutor bastante interesado en la política de la actualidad. En esos tiempos conoció al eminente
naturalista alemán Alexander von Humboldt, expedicionario y gran conocedor del territorio americano,
quien le habló de la madurez de las colonias para la independencia. "Lo que no veo (diría Humboldt) es
el hombre que pueda realizarla".

Su antiguo preceptor, Simón Rodríguez, se hallaba por entonces en Viena; Bolívar, al enterarse,
corrió en su búsqueda. Posteriormente el maestro se trasladó a París, y en compañía de Fernando Toro
emprendieron un viaje cuyo destino final era Roma. Cruzaron los Alpes caminando hasta Milán, donde
se detuvieron el 26 de mayo de 1805 para presenciar la coronación como rey de Italia de Napoleón, a
quien Bolívar admiraría siempre. Después visitaron Venecia, Ferrara, Bolonia, Florencia, Perusa y
Roma. En esta última ciudad tuvo lugar el llamado Juramento del Monte Sacro: en presencia de Simón
Rodríguez y Fernando Toro, Simón Bolívar juró solemnemente dedicar su vida y todas sus energías a la
liberación de las colonias americanas.

La gestación de un ideal

Evidentemente, tal propósito y convicciones no habían nacido en Bolívar de forma espontánea o


repentina; el fervor del momento y sus conversaciones con importantes intelectuales (empezando por
su maestro Simón Rodríguez) le habían hecho comprender la injusticia que entrañaba el sometimiento
de América al yugo de España. Tras tener noticia de las fallidas expediciones libertadoras de Francisco
de Miranda en Ocumare y la Vela de Coro, Bolívar decidió emprender el viaje de vuelta.

Tras una corta estancia en Estados Unidos, Bolívar regresó a mediados de 1807 a Caracas,
donde hubo de retomar sus antiguas ocupaciones de hacendado. José Antonio Briceño, un vecino de
tierras y fincas, le esperaba con un cerco en sus tierras; tal asunto debía resolverse cuanto antes. Pese al
fracaso, las incursiones de Miranda habían tenido la virtud de adherir algunos caraqueños al proyecto
emancipador; sin embargo, la gran mayoría de los criollos se conformaba con rebelarse pasivamente
violando las normas que se dictaban desde España.

Simón Bolívar

En 1808 Bolívar se había ya incorporado a las actividades conspirativas. Ese mismo año
tuvieron lugar gravísimos sucesos en la metrópoli: Napoleón invadió la península, mantuvo retenidos
en Bayona a Carlos IV y a su hijo Fernando VII y dio la corona a su hermano José I Bonaparte. Tal
usurpación desencadenó la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), convulsa etapa en la que
los continuos combates contra el invasor y el rechazo popular al impuesto rey francés ocasionaron un
vacío de poder en España, cubierto apenas con el establecimiento en Sevilla de la Junta Suprema de
España e Indias (27 de mayo de 1808).

La situación era propicia para que Martín Tovar y Ponte, entonces alcalde de Caracas,
presentara a la Capitanía General un proyecto para crear una junta de gobierno adscrita a la Junta
Suprema de Sevilla, expresando así las demandas criollas de participación política. En un comienzo, las
autoridades coloniales se mostraron reacias al proyecto, pero posteriormente, ante el vacío de poder que
se había producido, decidieron pactar con los conspiradores. Enterado de la situación, Bolívar abrió las
puertas de una casa de verano familiar (la Cuadra de Bolívar) para acoger las reuniones. Se negó
categóricamente a participar en cualquier alianza; para él, debía clamarse por la emancipación absoluta.

En las vísperas del jueves santo de 1810, arribaron a la ciudad los comisionados del nuevo
Consejo de Regencia de Cádiz, órgano de gobierno que actuaba en la península en sustitución de
Fernando VII, tras haber relevado a la Junta Suprema. Fueron recibidos por Vicente Emparan, máxima
autoridad colonial en tanto que gobernador y capitán general de Venezuela, pero al día siguiente los
criollos lo sitiaron y lo obligaron a dirigirse al cabildo. La mitología venezolana recoge de esta fecha
(19 de abril de 1810) el instante en el cual Vicente Emparan se asomó al balcón del cabildo de Caracas
para interrogar al pueblo enardecido acerca de su predisposición a continuar aceptando su autoridad,
con el clérigo José Cortés de Madariaga detrás de él haciendo señas con el dedo al pueblo para que
negasen. Tras un rotundo "¡No!" por parte de la población, Vicente Emparan cedió: "Pues yo tampoco
quiero mando".

Comenzaba así la famosa revuelta caraqueña que, sin proponérselo, daba inicio al proceso de
independencia de Venezuela. Se constituyó la Junta Suprema de Venezuela, órgano gubernativo
teóricamente fiel al rey Fernando VII que, entre otras disposiciones, nombró a Simón Bolívar coronel
de infantería y le asignó la tarea de viajar a Londres, en compañía de Andrés Bello y Luis López
Méndez, en busca de apoyos para el nuevo gobierno.

En Londres fueron recibidos por el ministro de Asuntos Exteriores, Lord Wellesley, quien
después de varias entrevistas terminó por mantenerse neutral frente a la situación. Bolívar, a pesar de
ver frustrado el intento, encontró en esta coyuntura una reorientación y clarificación de sus ideas sobre
la emancipación de la América Latina. El momento clave fue su entrevista en Londres con Francisco de
Miranda, ideólogo y visionario de la independencia de América, quien ya había ideado, entre otras
cosas, un proyecto para la construcción de una gran nación llamada «Colombia», que había de reunir en
su seno a todas la antiguas colonias, desde México hasta Chile y Argentina. Bolívar se empapó de las
ideas del gran precursor y las reformuló a lo largo de una campaña que duraría veinte años.

Bolívar regresó a Caracas convencido de la misión que había decidido atribuirse. Miranda no
tardaría en seguirlo; su figura era algo mítica entre los criollos, tanto por el largo tiempo que había
pasado en el exterior como por su participación en la independencia de Norteamérica y en la
Revolución Francesa. Casi nadie lo conocía, pero Bolívar, convencido de la utilidad de Miranda para la
empresa que se iniciaba, lo introdujo en la Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía, creada en
agosto de 1810.

La independencia de Venezuela

Partidarios a ultranza de proclamar una independencia absoluta para Venezuela, Bolívar y


Miranda instaron a los miembros de la Sociedad Patriótica a pronunciarse en ese sentido ante el
Congreso Constituyente de Venezuela, reunido el 2 de marzo de 1811. Fue a propósito de ello que
Bolívar dictó su primer discurso memorable: "Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad
suramericana. Vacilar es perdernos". El 5 de julio de 1811, el Congreso Constituyente declaró la
independencia y se aprobó la Constitución Federal para los estados de Venezuela.

La primera República se perdió como consecuencia de las diferencias de criterios entre los
criollos, de los resentimientos entre castas y clases sociales, y de las incursiones de Domingo
Monteverde (capitán de fragata del ejército realista) en Coro, Siquisique, Carora, Trujillo,
Barquisimeto, Valencia y, finalmente, Caracas. Estaba claro que una guerra civil iba a desatarse de
inmediato, pues la empresa en cuestión era todo menos monolítica. Bolívar tomaría conciencia del
carácter clasista de la guerra y reflexionaría sobre ello a lo largo de todas sus proclamas políticas.

Simón Bolívar

En esta oportunidad, sin embargo, le tocó defender la República desde Puerto Cabello. A pesar
de su excelente labor política y militar en defensa del castillo, todo fue inútil; las fuerzas del otro bando
eran superiores, y a ello se le sumaba la ruina causada por los terremotos ocurridos en marzo de 1812.
El 25 de julio se produjo la capitulación del generalísimo Francisco de Miranda; si bien era necesaria
en su opinión, Miranda no había consultado a sus compañeros, y la rendición llenó de ira a Bolívar,
quien, al enterarse de los planes de Miranda de abandonar el territorio, participó en su arresto en el
puerto de La Guaira: "Yo no lo arresté para servir al rey, sino para castigar a un traidor".

La estrategia de Bolívar fue entonces huir hacia Curazao, desde donde partió a Cartagena, en la
costa caribeña de Colombia. El 27 de noviembre de 1811, Cartagena y otras ciudades del Reino de
Nueva Granada (actual Colombia) habían proclamado su independencia y constituido las Provincias
Unidas de Nueva Granada. La intención de Bolívar, arropada en el manto de un discurso deslumbrante,
era encontrar apoyo en las fuerzas neogranadinas para emprender la reconquista de la República en la
vecina Venezuela. "Yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente de en
medio de sus ruinas físicas, y políticas": con estas palabras se iniciaba el Manifiesto de Cartagena,
carta de presentación de Bolívar ante el Soberano Congreso de las Provincias Unidas de Nueva
Granada, en la cual trazaba un diagnóstico de la derrota al tiempo que ofrecía sus servicios al ejército
de esa región. Los granadinos lo acogieron otorgándole el rango de capitán de la guarnición de
Barrancas.
Bolívar libró unas cuantas batallas, incluso desobedeciendo órdenes, y bajo el mismo
procedimiento inició su arremetida hacia Venezuela. En mayo de 1813 emprendió la «Campaña
Admirable», gesta que consistió en la reconquista de los territorios del occidente del país (mientras, de
forma simultánea, Santiago Mariño tomaba los de oriente) hasta entrar triunfalmente en Caracas en
agosto del mismo año. A su paso por Mérida le llamaron «el Libertador», y con ese título fue ratificado
por la municipalidad de Caracas, que lo nombró, además, capitán general de los ejércitos de Venezuela.
Pero la Segunda República iba a ser, en esencia, tan efímera como la primera.

Bolívar en la Batalla de Araure (5 de diciembre de 1813)

Estaba claro que la naturaleza de la guerra era cambiante, lo cual no tardaría en demostrarse
nuevamente. La astucia con la cual Bolívar intentó polarizar los bandos a través del Decreto de guerra
a muerte de 1813 ("Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes. [...]
Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables"), no fue suficiente para mitigar las
diferencias existentes entre los ejércitos de mulatos y negros frente a la gesta emancipadora. La furia de
los ejércitos realistas, al mando del español José Tomás Boves, forzó a los patriotas a abandonar
Caracas en julio de 1814. La República caía nuevamente.

Había que repensar la situación. Después de un corto pero victorioso tránsito por la Nueva
Granada (dirigió las tropas que ocuparon Santafé de Bogotá, sellando así la adhesión de Cundinamarca
a las Provincias Unidas de Nueva Granada), Bolívar marchó hacia Jamaica en mayo de 1815. En
Kingston se dedicó a divulgar, a través de una copiosa correspondencia con personalidades de todo el
mundo, el propósito de la guerra que se estaba librando en el territorio de la América meridional. Hasta
entonces, el mundo sólo conocía la versión de los realistas.

De estos documentos divulgativos, el más famoso es la Carta de Jamaica. En ella reproduce el


panorama de todas las luchas que se llevaban a cabo simultáneamente en América, especula acerca del
futuro del territorio y adelanta la idea de la unión colombiana. Y es que la escritura fue un capítulo
importante en la vida de Bolívar. Puede decirse que el poder que ejercía su pluma le garantizó gran
parte de sus triunfos. Revolucionó el estilo de la prosa haciendo de su letra el reflejo vivo de sus
pasiones, pensamientos y acciones. Sus amanuenses y secretarios convenían en que los dictados del
Libertador "tenían ganada la imprenta sin un soplo de corrección". Al mismo tiempo, desde el despacho
de Jamaica, Bolívar preparaba la nueva estrategia para Venezuela.

La «Gran Colombia»

La reconquista de Venezuela tardaría seis años en conseguirse. Las expediciones se iniciaron en


la isla Margarita y continuaron su escalada por el oriente en dirección hacia Guayana. La batalla de San
Félix (1817) dio a los independentistas la región de Guayana y la navegación por el Orinoco. En 1819,
Bolívar emprendió la Campaña de los Andes, y, tras derrotar a los realistas en la batalla de Boyacá (7
de agosto de 1819), obtuvo el control de las Provincias Unidas de Nueva Granada (la actual Colombia),
que habían caído en manos de los españoles en 1816. Finalmente, la victoria en la batalla de Carabobo
(24 de junio de 1821) selló definitivamente la independencia de Venezuela y Colombia.

Fueron los tiempos del temible general realista Pablo Morillo, al que el absolutista monarca
español Fernando VII, repuesto en el trono una vez finalizada la Guerra de la Independencia Española,
había encomendado la misión de aplastar toda insurgencia. Vencerlo fue tarea difícil, y Bolívar tuvo
que emplear nuevas estrategias de adhesión: proclamó la libertad de los esclavos y ofreció tierras a
cambio de lealtad militar. Obtuvo así la colaboración de los ejércitos llaneros al mando de José Antonio
Páez, vitales para el desarrollo de la contienda, como también lo fue la ayuda de un importante
contingente de soldados y generales europeos, británicos fundamentalmente, quienes anhelaban unirse
al Libertador.

Bolívar y Francisco de Paula Santander, vicepresidente de la «Gran Colombia»

Simultáneamente, Bolívar se encargó de la reconstrucción política de la región. En febrero de


1819 convocó el Congreso de Angostura, ante el que pronunció un célebre discurso en el cual instaba a
los representantes a promulgar una constitución centralista que había de ser el fundamento jurídico de
la soñada República de la Gran Colombia. Presidida por el mismo Bolívar, la «Gran Colombia» quedó
constituida ese mismo año, y agrupaba por el momento los territorios de las actuales Venezuela y
Colombia.
El sur se encontraba en la mira de la Gran Colombia, es decir, de Bolívar. La liberación y
adhesión de las provincias de Quito y Guayaquil (el actual Ecuador) resultaba fundamental para
consolidar y mantener la hegemonía en el continente de la recién creada República. Ello fue logrado,
desde el punto de vista militar, en la batalla de Pichincha (1822), y desde el punto de vista político, por
las negociaciones adelantadas por Antonio José de Sucre y Simón Bolívar, gracias a las cuales la región
aceptó integrarse en la Gran Colombia una vez liberada.

El proceso de emancipación de Latinoamérica terminaría en Perú dos años después. El valor


estratégico que tenía la conquista y liberación de este territorio por parte del ejército libertador era vital:
en tanto que verdadero centro neurálgico del poderío español, la caída del Virreinato del Perú
significaría la salida definitiva de los españoles del territorio americano. Tal victoria supondría,
además, el triunfo de la ideología bolivariana republicana sobre la propuesta de construir monarquías
en los territorios del sur, defendida por la oligarquía peruana y secundada, aparentemente, por otro gran
caudillo de la independencia americana: José de San Martín.

En una inolvidable gesta que incluyó la travesía de los Andes desde Argentina, San Martín había
liberado Chile en 1817; desde allí, al frente de un nutrido ejército que trasladó por mar, desembarcó en
Perú, ocupó Lima en 1821 y proclamó la independencia. Pero apenas un año después, la disensiones
internas y el hostigamiento de los realistas, que controlaban de hecho la mayor parte del territorio,
habían debilitado sensiblemente su posición. Ambos libertadores se reunieron en Guayaquil en julio de
1822 con el fin de tratar éste y otros asuntos relativos a la guerra. Nunca se supo de qué hablaron
Simón Bolívar y José de San Martín, pero el curso de los acontecimientos brinda la evidencia de un
profundo desacuerdo; poco después, San Martín renunció a su cargo de Protector del Perú y regresó a
Chile.
Tras constituir la «Gran Colombia», Bolívar derrotó a los españoles en Perú, poniendo fin a tres
siglos de colonialismo

La definitiva liberación del Perú quedó así en manos de Bolívar. Apenas dos años después, tras
hacerse cargo en persona de los preparativos, las batallas de Junín y de Ayacucho (agosto y diciembre
de 1824) acabaron con la resistencia realista: la caída del Virreinato del Perú ponía fin a tres siglos de
dominación española. En el Alto Perú, liberado en los primeros meses de 1825, se constituyó la actual
República de Bolivia, presidida por su lugarteniente Antonio José de Sucre. Culminadas así todas las
operaciones militares, Bolívar regresó a rendir cuentas al Congreso colombiano.

Bajo su impulso medio continente había alcanzado la independencia, pero, pese a haber
reflexionado largamente sobre la forma de gobierno que convenía a los territorios americanos, ni la
fortuna ni la clarividencia le acompañarían en su acción política. Bolívar abogó en todo momento por
la edificación de un Estado centralista que lograra cohesionar aquello que, en virtud de una
heterogeneidad racial, cultural y geográfica de la que era muy consciente, no resistía la perfección de
una federación; pronto se puso de manifiesto, sin embargo, que el proyecto de mantener unidas en
confederación a las nuevas naciones era una quimera.

Si bien logró todavía aplacar la sublevación de la Cosiata (1826), Bolívar intentó luego evitar la
desmembración de la Gran Colombia invistiéndose de poderes dictatoriales (1828), lo que sólo sirvió
como pretexto para que, el 25 de septiembre del mismo año, se perpetrase un atentado fallido contra su
persona que minó profundamente su moral. Todo era inútil: el general victorioso en las luchas por la
libertad de las naciones se veía vencido en aquella nueva etapa de lucha para la verdadera construcción
de las mismas. El 27 de abril de 1830, Bolívar presentó su renuncia ante el que sería el último
Congreso de la Gran Colombia. Las pugnas caudillistas y nacionalistas desbarataron toda posible
conciliación y condujeron a la separación de Venezuela y Ecuador.

Durante los meses que precedieron a su muerte, el Libertador había de evocar constantemente
su amarga derrota política. Recordaba a su último amor, Manuela Sáenz, que al salvarle la vida en el
atentado del 25 de septiembre de 1828 se había ganado el título de «Libertadora del Libertador»;
también evocaba otros amores y otros atentados. Lloraba la muerte de Sucre, el fiel lugarteniente
asesinado el 4 de junio de 1830 en Berruecos; recordaba y deliraba, y así murió, solo y defenestrado de
los territorios que había liberado, por causa de una hemoptisis, en la Quinta San Pedro Alejandrino, el
17 de diciembre de 1830. En 1842 el gobierno de Venezuela decidió trasladar los restos de Bolívar,
según su último deseo. Desde entonces, su legado ha devenido mito y veneración como fundador de la
patria.

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BIOGRAFÍA RESUMIDA DE SIMÓN BOLÍVAR

Simón Bolívar.

Biografía resumida de Simón Bolívar

Simón Bolívar y Palacios nació en Caracas el 24 de julio 1783. Sus padres fueron el hacendado
Juan Vicente Bolívar y la dama María Concepción Palacios.

Disfrutó de una infancia privilegiada, pero cuando tenía nueve años de edad quedó huérfano de
padre y madre, víctimas de la tuberculosis. En su niñez fue alumno de los ilustres Simón Rodríguez y
Andrés Bello. En 1799, viajó a España para completar su educación.

Poco después se casó con María Teresa del Toro, quien falleció en la luna de miel en Venezuela.
Entonces, Simón Bolívar regresó a Europa. En Austria se reencontró con Simón Rodríguez y juntos
visitaron Roma. Estando en el Monte Sacro (15-8-1805) expresó su anhelo de luchar por la libertad de
su patria. Llegando a Venezuela se unió a los conspiradores patriotas, que en 1810 derrocaron al
Capitán General Vicente de Emparan. Desde entonces se hizo protagonista de los principales sucesos y
batallas por la Independencia de Nueva Granada, a la que bautizó como República de Gran Colombia.

En 1823, llegó a Lima para luchar por la Independencia del Perú. Al mando del Ejército Unido
Libertador, logró las brillantes victorias de Junín y Ayacucho (1824). Permaneció en Lima hasta 1826
organizando la Federación de los Andes, proyecto que uniría a la Gran Colombia, Perú y Bolivia.
Retornando a Bogotá no pudo superar los planes nacionalistas de Caracas y Quito. Lima y La Paz
también se le sublevaron.

Decepcionado, acorralado por sus enemigos y enfermo de tuberculosis, Simón Bolívar renunció al
poder en abril de 1830, y se retiró a Santa Marta. Aquí se agravó su tisis pulmonar y falleció el 17 de
diciembre de 1830.

Otro Enlace.

Biografía de Simón Bolívar


Notilogía NotigestiónPaísBiografía de Simón Bolívar Publicado el 5 octubre, 2015
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Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte Palacios y Blanco,


mejor conocido como Simón Bolívar nació en Caracas, en el seno de la familia Bolívar y
Ponte-Palacios y Blanco, criolla y de gran posición económica. Simón Bolívar fue un
político y militar fundador de Colombia y Bolivia, lo que lo hizo catalogarse como una
de las personalidades más emblemáticas de la soberanía americana en contra al
Imperio Español, además de contribuir significativamente en la emancipación de
territorios que hoy en día llevan por nombre Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Panamá y
Venezuela.
Nacimiento de Simón Bolívar

Simón Bolívar nace en Caracas (Venezuela) el 24 de julio de 1783, en una casa


solariega ubicada en la Plaza San Jacinto de Caracas, en el seno de una familia
aristócrata, sus padres fueron Juan Vicente Bolívar y doña María de la Concepción
Palacios y Blanco, quienes se casaron en el año 1773; el matrimonio tuvo cuatro hijos
más de los cuales tres de ellos eran mayores que Simón y una menor llamados María
Antonia, Juana Nepomucena, Juan Vicente y María del Carmen.

Infancia y educación de Simón Bolívar

Meses antes de cumplir los 3 años de edad, Simón pierde a su papá, quien muere
de tuberculosis en enero de 1786. Luego de esto fue doña Concepción quien debía ser
la cabeza de familia y resguardar los intereses y educación de sus hijos, por lo que la
crianza del niño Simón estaba a cargo de Luisa de Mijares y más tarde a la negra
Hipólita.

Años más tarde, debido a las muchas responsabilidades, la madre de Simón


también se enferma de tuberculosis, decayendo rápidamente y muere el 6 de julio de
1792, cuando Simón tenía solo 9 años de edad. Los hijos de la familia Bolívar-Palacios
pasaron a custodia de don Feliciano Palacios, su abuelo.

Don Feliciano Palacios muere al año siguiente y Simón queda en custodia de


Carlos Palacios, su tío quien vela por él y sus hermanos, sin embargo Simón y su tío no se
llevaban bien y tras su fuga de casa, una Audiencia que falló a favor de Carlos Palacios y
otros altercados el joven Simón fue confiado a Simón Rodríguez.

Simón Rodríguez fue quien se encargó de traducirlo al movimiento filosófico de


aquel entonces. Sin embargo, debido a las condiciones en las que vivía Simón Bolívar
con el maestro Rodríguez y al menos 20 personas más este intenta escapar un par de
veces pero por órdenes del tribunal Simón es regresado a la casa del maestro.

Tiempo después, Simón Rodríguez renuncia a su cargo de educador y decide irse


a Europa y la Real Audiencia de Caracas determinó que Simón fuera trasladado a la
Academia de Matemáticas, que era dirigida por el padre Andújar y que funcionaba en
casa de su tío Carlos Palacios.

En esta academia Simón fue dotado de grandes conocimiento académicos


complementado con lecciones de Cosmografía e Historia impartidas por el célebre
Andrés Bello hasta ingresar en el Batallón de Milicias de blancos de los Valles de
Aragua el 14 de enero de 1797.

Matrimonio de Simón Bolívar

En el año 1799 a la edad de dieciséis años de edad, Simón viaja a España para
continuar con sus estudios y fue allí donde conoció a María Teresa Rodríguez del Toro
y Alayza en 1800, a la edad de 17 y ella 20, con quien contrae matrimonio el 26 de mayo
de 1802.

Para la fecha del 15 de junio de 1802 viajaron a Caracas y residieron en la “Casa


Grande” del ingenio Bolívar en San Mateo. María Teresa enfermó y murió un año más
tarde, el 22 de enero de 1803 luego de contraer Fiebre Amarilla.

Bolívar luego de la muerte de su esposa decide dedicarse a viajar para aliviar el dolor de
la pérdida y debido a esto jura no volver a casarse jamás.
Vida y obra de Simón Bolívar

Para ese mismo año, en 1803, llega a París y se reencuentra con su antiguo
maestro Simón Rodríguez, luego viajan a por Italia y el 15 de agosto de 1805 en el
Monte Sacro de Roma juró libertar a su patria. En 1806 regresó a Venezuela para así
administrar los negocios de su familia y se relaciona en la causa revolucionaria decidido
de la necesidad de independizar a América.

Luego de desencadenarse la Guerra de la Independencia Española la tensión y


la incertidumbre creció en las colonias, el 19 de abril de 1810, los miembros del Cabildo
de Caracas se encargaron de constituir la llamada Junta Conservadora de los Derechos
de Fernando VII en un acto que finalizó con la firma del Acta de Independencia y
constitución de la Primera República el 5 de julio de 1811.

Luego de estos acontecimientos del 19 de Abril de 1810, Simón Bolívar fue


enviado junto con Andrés Bello y Luis López Méndez en una misión diplomática a
Londres, con el objetivo de lograr el pleno reconocimiento de la nación que estaba
creciendo. Más tarde vuelve a Venezuela y brinda su discurso sobre la independencia
americana ante la Sociedad Patriótica.
Al ser derrotado Miranda por las fuerzas realistas, Bolívar debe huir a
Cartagena, Colombia, y en 1813 invade Venezuela siendo proclamado en Mérida
“Libertador” y declara la “guerra a muerte”. Más tarde, en el mes de agosto toma la
ciudad de Caracas y la proclama la segunda república.

Años después y luego de numerosas batallas, Bolívar debe huir nuevamente pero
esta vez a Jamaica, en donde escribe la célebre “Carta de Jamaica”. En el año de 1817,
este regresar a Venezuela y en 1919 se consolida el Congreso de Angostura en donde
funda la Gran Colombia constituida por Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador y
Bolívar es nombrado presidente de la misma.

En agosto de ese mismo año, Bolívar y su equipo de libertadores logra la


independencia de Colombia en la batalla de Boyacá derrotando al virrey Sámano quien
huye del territorio y Bolívar toma la capital.

Tras dos años de lucha, el 24 de junio de 1821 durante la Batalla de Carabobo, la


independencia de Venezuela se consolida luego de la victoria sobre el ejército español a
par con la batalla naval del Lago de Maracaibo el 24 de julio de 1823.

Bolívar más tarde gana la Batalla de Boyacá. y en 1822 luego de que Sucre
ganara la batalla de Pichincha, liberara el norte de Suramérica, Simón Bolívar cruza los
Andes para liberar Perú con la ayuda de Sucre en la Batalla de Junín, logrando la
victoria el 6 de Agosto de 1824.

Muerte de Simón Bolívar

Fuera de Venezuela, Bolívar se enfrenta a diversas rivalidades entre los caudillos


que intentaban gobernar Venezuela y decide partir a Colombia en donde su salud
empeoró significativamente. Finalmente, el 17 de diciembre de 1830 Simón Bolívar
muere a la edad de 47 años de edad, exactamente a la una y tres minutos de la tarde
en la ciudad de Santa Marta, Colombia.

Los restos del Libertador de América fueron sepultados en la Catedral


Basílica de Santa Marta hasta diciembre de 1842, cuando fueron trasladados a
Venezuela, tal como él mismo lo expresó a través del mandato de su Testamento.

Qué es Monopolio ?

Procedente del término griego monos (“uno”) y polein (“vender”), la palabra monopolio hace
referencia a una determinada situación de mercado. En ella, un productor o vendedor es el único que
explota un bien o un servicio, lo que le confiere un gran poder y le brinda un posición de privilegio.
Algunos ejemplos donde aparece el término: “El servicio telefónico estuvo durante años en manos de
un monopolio que cobraba tarifas abusivas”, “Si quiebra esta empresa, los consumidores quedarán a
merced de un monopolio”, “El gobierno acusó al diario de querer desarrollar un monopolio”.

Un monopolio existe cuando en la economía de mercado hay un sólo vendedor o productor de


un elemento que sirve para satisfacer las necesidades de todo el sector, y puede surgir por distintas vías:
la asociación de varias empresas que quedan bajo el control de una misma dirección (un trust); el pacto
entre compañías de un mismo sector económico para lograr la eliminación de los competidores (un
cártel); el tratado que otorga a ciertos vendedores el monopolio sobre un producto o un sector (un
asiento); o la compra o fusión de empresas. Algunos monopolios son:

Monopolio Natural es aquel que se crea a partir de las exigencias de los consumidores. Surge de
forma fluida y se convierte en el líder en la producción de ese elemento o servicio.Este tipo de
monopolio no puede manejar los precios a su antojo, sino que debe aceptar ciertos límites, tales como:
una competencia potencial, el factor competitivo constante, la elasticidad de la demanda, los factores
sustitutos y la ley de rendimientos.

Monopolio Puro es el que resulta cuando hay una sola persona o empresa que produce y distribuye un
producto en un mercado donde existen muchos compradores. En la economía real no suele darse este
tipo de monopolio salvo cuando se trata de una actividad que ha sido cedida por una operación pública.
Un monopolio puro sólo es posible cuando existe un único vendedor, esto significa que además no hay
rivales , sin embargo, el monopolista verá restringidas sus políticas por la competencia indirecta y la
competencia de los bienes que puedan sustituir al que ofrece y contengan un precio más razonable. Por
último, ante la entrada en el mercado de una competencia, el monopolista deberá tomar medidas para
evitar que su poder disminuya.

Un monopsonio es un mercado formado por un sólo comprador y muchos vendedores. En estos


mercados el monopsonista tiene que pagar un precio más elevado por la última unidad del insumo y
sobre las unidades previamente adquiridas. El competidor de este vendedor es el mercado de insumos,
el cual puede significar un tanto perjudicial para la economía del monopsonista. Cabe señalar que los
casos similares pero donde se presentan muchos compradores, se denominan oligopsonios.
Gracias a su poder, por lo tanto, el monopolista puede controlar el precio y la cantidad de
producción. Para fijar estas variables, suele hacer un análisis de los costos y de la demanda del
mercado. Así decide cuánto va a producir y a qué precio concretará la comercialización.

Para mencionar diferencias entre una empresa monopolista y una competitiva podemos decir
que las primeras tienen un margen más amplio para establecer el valor de los productos, en cambio ante
un mercado de competencia los precios se deciden en base al estudio del mercado y son inamovibles o
en algunos casos es mínimo el margen que puede variarse sobre el precio.

Las condiciones para que exista el monopolio son: que el monopolista ejerza un control sobre un
recurso que es indispensable para obtener el producto; que sea el único que posea la tecnología que se
necesita para producir el bien; contar con el derecho de desarrollar una patente sobre un producto y
tener la exclusividad de él; tener una franquicia gubernativa que permita a la empresa producir y
distribuir un bien en un área determinada.

En definitiva, para que exista un monopolio, en el mercado no deben encontrarse otros bienes
o servicios que permitan reemplazar los ofrecidos por el monopolista. Dicho producto, en definitiva, es
el único disponible que tiene el consumidor para adquirir. No hay competencia ni posibilidad de
contrastar la calidad entre productos similares.

Podemos agregar también que en la terminología de mercado, se denomina monopolio bueno a


aquel que nace de forma voluntaria, con el visto bueno de la mayoría de los consumidores y dentro de
un proceso democrático. De todas formas, un monopolio que a simple vista parece bueno, puede
presentar anomalías lo vuelvan perjudicial para el normal funcionamiento del mercado en esa sociedad.