Sei sulla pagina 1di 163

L U

SABIO
PRINCIPIOS BÍBLICOS DE LIDERAZGO CRISTIANO

ALEJANDRO BULLÓN

UNIVERSIDAD PERUANA UNIÓN

FONDO EDITORIAL
Editado e impreso en:
Universidad Peruana Unión,
Centro de Aplicación Editorial Unión
Km 19 Carretera Central, Ñaña, Lima - Perú
Teléfonos: (01)618-6300 - £18-6301 Fax: (01)618-6339- 618-6354
R.U.C. 20138122256

íder SABIO
FfElilCil'IflSUfSUCOS DE LI0ERA2GÛ CRRTIAHO

ALEJANDRO BULLÓN

Alta Dirección:
Maximina Contreras.Castro, rectora
Víctor Choroco Cárdenas, vicerrector
Walter M urillo Antón, gerente general
Barlto Lazo Rivera, director de Bienestar Universitario

Consejo Editorial:
Maximina Contreras Castro
Dónald Jaimes Zubieta
Nidia Montalvo Cárdenas
María Vallejos Atalaya
José Alomía Lozano

Ediciones Universidad Peruana Unión


Director editor: Dónald Jaimes Zubieta
Asistente: Ingrid Tacilla Cárdenas
Corrección: Ricardo Becerra Albitres
Diseño y maquetación: Doris Sudario Sobrado

Copyright® Glúder Quispe Huanca


Primera edición
Tiraje: 2000 ejemplares
ISBN: 978-9972-604-41-6

JOB 19303-15 UNIÓN


e-mail: preprensa@imprentaunion.com
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N.° 2015-13003

Impreso en el Perú
Prlnted in Perú
Introdu cción.............................................;.................. .....................7

1. El Líder S a bio.............................................................................9

2. El Líder Sabio busca a D io s ................................................... 21

3. El Líder Sabio tiene motivaciones sanas .............................35

4. El Líder Sabio sabe d e c id ir.................................................... 51

5. El Líder Sabio es consciente de su v a lo r..............................61

6. El Líder Sabio es un soñador ................................................ 71

7. El Líder Sabio es h o n e s to ...................................................... 81

8. El Líder Sabio es h u m ild e ......................................................93

9. El Líder Sabio se relaciona b ie n ......................................... 105

10. El Líder Sabio es ju s to .........................................................119

11. El Líder Sabio resuelve problemas ................................... 133

12. El Líder Sabio no juzga por apariencias ........................... 145

13. El Líder Sabio no para de aprender ..................................157


Introducción

¡El mundo necesita líderes! Siempre fue así. Existen desafíos sin
fin en todas las áreas de la vida. ¿Cómo desarrollar líderes capa­
ces de resolver situaciones difíciles, con actitudes innovadoras,
de tal forma que los liderados se sientan parte de la solución de
los problemas?

Un cambio, en la situación tradicional de las cosas, solo sucede


cuando los líderes deciden construir un futuro diferente del que
existe. Un futuro que supere los sistemas anacrónicos que toda­
vía sobreviven. Ese trabajo empieza con la juventud.

Es necesario form ar líderes que influyan y transform en vidas.


Hombres y mujeres capaces de hacer soñar y conducir a las per­
sonas hacia horizontes infinitos. La más completa definición de
liderazgo que encontré, a lo largo de los años, es la siguiente:
Liderar es ejercer una influencia que inspire y lleve a las personas
a la acción, consiguiendo de ellas el máximo de colaboración y el
mínimo de oposición.

La palabra clave es influencia. Liderar no es ordenar, determinar,


dirigir o coordinar. Es ejercer una influencia positiva de modo
que las personas se sientan inspiradas a hacer las cosas, y no las
hagan por simple obligación o conveniencia.

En todos los lugares se encuentran personas que ejercen in­


fluencia positiva sobre las otras. No necesitan ser colocadas en
una posición de liderazgo. Son líderes por naturaleza. Por donde
pasan dejan huellas. Esa es la marca distintiva de su liderazgo.
Llegan a tu círculo de acción, apenas por un momento y tú nunca
más eres el mismo. Algo sucede. La influencia de aquella persona
te enseña, te desafía y te inspira. Ocurre en la familia, en el tra­
bajo, en la iglesia, en la escuela, en el campo de deportes y hasta
en la calle.

Esto origina una pregunta: ¿Los líderes nacen o se hacen? Es


evidente que hay líderes por naturaleza. Nacieron con ese don.
Pero es verdad también que existen principios de liderazgo que,
si son seguidos correctamente, aumentan la capacidad de Influir
que algunos tienen naturalmente. Estos mismos principios pue­
den ayudar también, a las personas que no nacieron con el don,
a crecer en el bendito menester de inspirar a otros.

Es trágico suponer que alguien, elegido para un cargo de lideraz­


go, sea necesariamente un líder. Las empresas, instituciones e
inclusive la iglesia, a veces tiene pequeños dictadores. Dan rienda
suelta al orgullo, la soberbia y la vanagloria. Hay muchos sargen­
tos, capataces y jefes, con el nombre de líder. SI eres una persona
temida y obedecida, pero no amada, no eres un líder, eres ape­
nas un capataz. Los verdaderos líderes son amados, admirados
y seguidos. Su liderazgo no tiene nada que ver con el cargo que
ejercen, sino con la vida que viven.

Este libro tiene como propósito mostrar conceptos, principios y


ejemplos bíblicos de liderazgo. Básicamente son consejos de Sa­
lomón, uno de los más extraordinarios líderes de todos los tiem ­
pos.

¡Bienvenido(a) a la fascinante experiencia de inspirar a personas!


1

Sin lid e ra z g o sa b io , la n a c ió n se
h u n d e ; la s e g u rid a d está en te n e r
m u c h o s c o n s e je ro s .
(Proverbios 11:14 NTV)
f
f ■
el Líder sabio
JI mundo necesita de líderes sabios. "Sin liderazgo sabio, la
r “ 3 nación se hunde", declaró el más sabio de los reyes. Se ne-
l _ cesita líderes capaces de conquistar el corazón de susjjde-
rados; que j e añ~~arriados, admirados y seguidos; que Inspiren y
sirvan de referencia a los que vienen después de, ell os; q u e j nfI u-
y in y transformen la vida de quienes los rodean.

En este libro me dirijo a la esencia del alma humana y a los rin­


cones escondidos del corazón, por una razón. Existe, en el fondo
de todos, el deseo de liderar. Y lo hacen de alguna forma: en la
familia, en el círculo de amigos, en el trabajo, en la escuela, en el
vecindario, en fin.

Sin embargo, hay una ¡dea errada respecto al liderazgo. Muchos


creen que liderar es ser el primero, el jefe, el que emite órdenes.
Tal vez por eso, el liderazgo fascine, atraiga y cautive. ¿Quién no
desearía ser nombrado presidente, gerente o director? Al mismo
tiempo surge la pregunta dolorosa, ¿Puede un buen cristiano de­
sear ser el primero?, ¿No es un deseo humano y carnal?

Ernesto es el típico líder que niega sus aspiraciones y entierra sus


deseos de ser un líder. Nombrado presidente, lloró diciendo que
nunca pensó en serlo. En el fondo, siempre había soñado con
el cargo, pero su inconsciente le decía que sus aspiraciones no
eran espirituales. Aceptó el desafío diciendo que lo hacía porque
esa era la voluntad de Dios. Pero cuatro años después, al no ser
reelegido, volvió a llorar diciendo que la comisión de nom bra­
mientos había sido injusta con él.

En los tiempos de Cristo no era diferente. Un día, mientras Je­


sús se dirigía hacia Capernaum, sus discípulos se quedaron en
el camino discutiendo quién de entre ellos debería ser el líder.
Marcos relata este incidente de la siguiente manera: "Llegaron a
Capernaum, y cuando ya estaban en la casa, Jesús les preguntó:
¿Qué tanto discutían ustedes en el camino? Ellos se quedaron
El Líder Sabio

callados, porque en el camino habían estado discutiendo quién


de ellos era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los doce,
y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el último de
todos, y el servidor de todos".(1)

Es evidente la confusión de los discípulos, con relación al lideraz­


go. Ellos deseaban el cargo, pero pensaban que ser "el primero",
"el mayor", "el más im portante" o "el líder" no combinaba con la
humildad del cristiano. Por eso dejaron que Jesús se fuera ade­
lante, y se quedaron atrás, a propósito. Se sentían tentados a
discutir algo que, en el fondo, consideraban "errado".

Sin embargo, el Maestro se percató de la confusión de sus discí­


pulos. Conocía la Intención oculta de sus corazones y, al llegar a
casa, los reunió para discutir el asunto, sin subterfugios.

-¿Qué tanto discutían ustedes por el camino? -Les preguntó.


Y ellos se quedaron en silencio porque sabían que habían discu­
tido quién de ellos debería ser el líder. Se sentían culpables. No
dijeron una palabra.

Delante del silencio de los discípulos, Jesús les dijo que el proble­
ma no radicaba en el deseo de ser líder, sino en las motivacio­
nes para querer serlo. Ellos, como muchos hoy, pensaban que
ser líder era ocupar un lugar privilegiado, dar órdenes y gozar de
ventajas que la mayoría no tenía, perojesús les dijo que no había
nada de malo en desear el liderazgo, desde que se tuviera la idea,
correcta de lo que significaba.

- Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el último de todos, y


el servidor de todos. - Les dijo. •

En esta declaración de Jesús encontramos la teología del lideraz­


go. Jesús no enseñó que el deseo de ser líder sea pecaminoso.
Mostró las motivaciones correctas: el amor y el servicio.
el líder sabio
Liderar es amar y servir. Sir^duda Jesús fue el más grande Ifrfef
de la historia porque nadie amoThrsirvió como él. Su vida fue
una inspiración para mil Io n_e.s,y_ millo n es de seres human os. Él
rompió los parámetros establecidos por la sociedad en que vivía
y conquistó a millones de seguidores..

Desde esta perspectiva, liderar no es empujar, sino inspirar. No


es ordenar, ni mandar. Es haceL-qiJ.£lasLp.ersQnas^si&n.tan ganas
de realizar las cosas. El líder tiene que ser capaz de amar y ser
amado, de modo que las personas se sientan competidas a se­
guirlo hasta el fin.

Este tipo de liderazgo es propio solo de hombres y mujeres sa­


bios. Es imposible hablar deI liderazgo sin hablar de la sabidurf ía.
La teología deMiderazgo está estrechamente relacionada al tema
de la sabiduría. Cuando Salomón fue llamado a liderar al pueblo
de Israel, lo primero que pidió a Dios fue sabiduría. Las sagradas
Escrituras narran el incidente de la siguiente manera: "Pero una
noche en que Salomón dormía en Gabaón, el Señor se le apare­
ció en sueños y le dijo:

-Pídeme lo que quieras que yo te conceda.

Entonces Salomón dijo:


■ -Tu misericordia siempre acompañó a tu siervo, mi padre David,
porque se condujo delante de ti con sinceridad, y fue un hombre
justo y te entregó su corazón. Tú has sido misericordioso con él
i porque le has concedido que un hijo ocupe su trono, como hoy
podemos verlo. Ahora, Señor y Dios mío, tú me has puesto en el
trono que ocupó mi padre David. Reconozco que soy muy joven,
y que muchas veces no sé qué hacer. Este sien/o tuyo se halla en
medio del pueblo que tú escogiste, y que es tan numeroso que
El Líder Sabio

es imposible contarlo. Yo te pido que me des un corazón con


mucho entendim iento para gobernar a tu pueblo y para discernir
entre lo bueno y lo malo. Porque ¿quién es capaz de gobernar a
este pueblo tan grande?"(2)

La expresión "un corazón con mucho entendimiento" puede ser


traducida también como "un corazón sabio". En el original hebreo,
la palabra usada para "mucho entendimiento" es jokm aj que pue­
de ser traducida como "sabiduría", "sentido común", "equilibrio",
"prudencia" y "buen juicio". Estos son atributos esenciales, no
solo para el liderazgo, sino para la propia vida. Hay personas fra­
casadas, frustradas e infelices porque no saben vivir. Existir no es
vivir. Vivir es un arte que requiere sabiduría. ¡Cuánto más liderar!
Pero sabiduría, en el entender de Salomón, no es solamente la
suma de conocimiento, sino la habilidad para usarlo. El conoci­
miento tiene que ver con la teoría de las cosas. La sabiduría sale
del papel, y entra en el terreno de la vida. Existen personas que
saben mucho acerca de la teoría del liderazgo, pero lamentable­
mente no la saben usar.

LOS PROVERBIOS Y LA SABIDURÍA

Cualquier persona, llamada a liderar, debería estudiar el libro


de los Proverbios. Este libro es un llamado a la sabiduría. Las
palabras sabio o sabiduría son mencionadas, por lo menos, 120
veces en el libro. Proverbios forma parte del grupo de libros que
los estudiosos de la Biblia llaman la "literatura de sabiduría" del
Antiguo Testamento, y del cual form an parte también los libros
de Eclesiastés y de Job.

En estos libros se enseña cómo lidiar con las preguntas más di­
fíciles de la vida. Se presenta las respuestas desde el punto de
vista divino. Porque la vida del líder está llena de interrogantes,
incidentes que no entiendes. Con frecuencia te preguntas por
qué sucede lo que sucede. Y, como líder, necesitas saber las res­
puestas.

Esa es la razón por la que Salomón, al ser llamado para dirigir al


pueblo de Israel, pidió sabiduría. La sabiduría es un don que vie­
ne del S eñor(3) y se relaciona con la obediencia a las enseñanzas
divinas(4).

En los libros de Job, Proverbios y Eclesiastés "La sabiduría es me­


jo r que las piedras preciosas"(5). "El tem or del Señor es la sabidu­
ría, y el apartarse del mal, la inteligencia"(6). La verdadera sabidu­
ría capacita al líder para enfrentar, con equilibrio, las vicisitudes
de la vida. Solo al contemplar a Dios y confiar en él, el líder puede
relacionarse sabiamente con las frustraciones y las dificultades
de la existencia.

La sabiduría es un don indispensable para quien desea liderar.


El verdadero líder buscará sabiduría, como la tierra del desierto
busca el agua de la lluvia. Voy a ¡lustrarlo de la siguiente manera:
Una mañana, mientras te diriges al trabajo, ves en la carretera
a una anciana pidiendo un aventón. Por las ropas que viste, la
mujer es pobre y, por el aspecto del rostro, está muy enferma.
Tienes prisa y, sin embargo, tu corazón habla más alto y detienes
tu vehículo. Ella te pide que la dejes en el hospital más cercano.
Percibes que ella se encuentra muy mal y pisas el acelerador a
fondo. Durante el corto viaje, inadvertidamente, ella coloca un
papel en tu bolsillo. Al llegar al hospital, la anciana muere.

A la noche, en casa, encuentras el papel, que dice: "Soy una mujer


solitaria, el único hijo que tuve me abandonó muchos años atrás.
Él no sabe que recibí una herencia. Tengo un millón de dólares
depositados en la caja de seguridad del banco tal. La clave de la
caja es PX402. Si me prestaste socorro, el dinero es tuyo".

¿Qué harías? ¿Tirarías el papel? Pensarías que aquella mujer sería


El Líder Sabio

incapaz de tener un millón de dólares? ¿O correrías al banco para


ver si es verdad? Nadie sería tan loco de hacer caso omiso de una
fortuna semejante. Y ahora observa lo que la Biblia dice acerca
de la sabiduría: "Más preciosa es que las piedras preciosas: ¡Nada
que puedas desear se puede comparar con ella! (Proverbios 3:15)

LA SABIDURÍA NO ES UNI PRODUCTO HUMANO

Hay algunos mitos con relación a la sabiduría. Existen personas


que creen que la sabiduría es el fruto de los años, del título uni­
versitario o del cargo que se ocupa. Creo que todos estos son
factores que ayudan a desarrollar y cultivar sabiduría, pero no
son factores determinantes. Cuando una persona deposita su
confianza de sabiduría en su edad, en el título académico o en el
cargo que ocupa, corre el riesgo de frustrarse. La sabiduría es un
don divino que el Señor concede a los que lo buscan con sinceri­
dad y humildad ele corazón.

EL MITO DEL TÍTULO ACADÉMICO

La sabiduría no está relacionada con el título académico. Hay


gente que cree que, cuanto más títulos académicos tenga, más
sabiduría poseerá. Esto no es verdad. La persona que ha estudia­
do más, posee más condiciones de desarrollar la sabiduría, pero
una cosa no tiene que ver necesariamente con la otra. Existe gen­
te con varios títulos doctorales y, sin embargo, no es sabia. Co­
mete constantemente errores calamitosos por falta de sabiduría.
El orgullo y la soberbia oscurecen su entendimiento, al punto de
no percibir la realidad. Todo el mundo se ríe de ese tipo de líde­
res, pero ellos parecen no percibir el papel bochornoso que rea­
lizan. Se esconden detrás del título que poseen para dar rienda
suelta al descontrol emocional. Por eso la Sagrada Escritura dice:
"Abominable es parajehová todo altivo de corazón; ciertamente
no quedará im pune".(7)
el Líder sabio

La expresión que el autor de los Proverbios usa en este versí­


culo, para referirse al arrogante de corazón, es muy dura: "Abo­
minable". Esta palabra, en hebreo to 'ebah, significa repugnante,
detestable, siniestro, peligroso. Cuando ves a una persona sober-
bia, además de detestable, es peligrosa y siniestra. •

Piensa en Hitler, por ejemplo. Se sentía Dios. Mandó matar a mi­


les de personas en su loco deseo de establecer una raza supe­
rior. Piensa en Friedrich Nietzsche que desafió al mismo Dios. Los
que convivían con él, no soportaban su temperamento.

Ya pasaron muchos años desde la muerte de ambos. ¿Cuál fue


la historia que escribieron? El primero desapareció misteriosa­
mente. Algunos dicen que murió enloquecido y destruido por la
sífilis. El segundo pasó sus últimos días agarrado a la estatua de
un caballo, afirmando: "Soy Dios, soy Dios".

La arrogancia es el camino directo_a la desdicha. El arrogante


pierde la noción ^e~qüierrés^En su delirio, de parecer grande,
no percibe la imagen grotesca y ridicula que proyecta. Olvida que
quien quiere ser grande un día, necesita ser pequeño para poder
crecer. Pero, en el concepto propio, él nace grande, es grande, es
mucho mayor que cualquier otro mortal. Irónicamente, la gente
no lo ve así, y no lo trata como le gustaría ser tratado. Por más
que él exija, reclame y, si tiene poder, hasta obligue.

Esta percepción, de "no aceptación" de parte de las personas,


mina dolorosamente su mundo interior. En la cámara secreta de
su alma vaga, de un lado a otro, obcecado por su título académi­
co y abrumado por el vacío. El resultado, casi siempre, es la pre­
potencia, el autoritarism o y el radicalismo que él pretende llamar
liderazgo.
El Líder Sabio

EL MITO DE LA EDAD

Otro mito es que la sabiduría está relacionada con la edad. Una


persona, que ha vivido más, tiene más condiciones de desarrollar,
la sabiduría, pero hay personas que pasan por la vida sin apren­
der nada. Envejecen tristem ente atadas a sus recuerdos, queján­
dose de la vida y de la gente, argumentando, que no fueron justos
con ellas rumiando amargura y descontentamiento. Conozco jó ­
venes sabios y ancianos faltos de sabiduría.

A estas alturas de mi vida, aprendí viviendo, sufriendo y equivo­


cándome. Aprendí observando y escuchando. Aprendí de las lá­
grimas y sonrisas. Aprendí que la vida puede ser alegría o tristeza,
derrota o victoria, vida o muerte. Depende de la manera cómo
reaccionas ante las circunstancias. Si tu corazón se sumerge en
el pesimismo, no esperes nada mejor de la vida. Si te pasas di­
ciendo que las cosas van a ir mal, lo único seguro es que tu vida
será el cumplimiento de tu "profecía". Las cosas, con seguridad,
van a ir mal.

Salomón afirma "Todos los días del desdichado son difíciles; mas
el corazón contento tiene un banquete continuo". (8) No tengas
miedo de envejecer. Pero hazlo con sabiduría. Mira al horizonte
como si fueras un ¡oven de 20 años. Despierta_cadajria ñ a n a lie-
rTó’de'süeños^ proyectos, Haz de tu vida "un banquete continuo".
Perore cu e rd a que los año n e n sí^no te dan sabiduría. La verda-
dera sabiduría viene de! Señor.

EL MITO DEL CARGO

Un tercer mito es que la sabiduría está relacionada con el cargo


o la posición que ocupas. No es verdad. Cuando se toma un voto
nom brándote presidente, director, preceptor o lo que sea, ese
voto no incluye darte sabiduría. Nadie obtiene sabiduría por voto,
el Líder sabio

o por decreto. Al contrario, la oportunidad de un cargo es la oca­


sión en que se revela quién eres. Hay una frase popular que dice:
"¿Quieres conocer a una persona? Dale poder". Es en el poder
que el verdadero carácter se revela.

Conocí, en cierta ocasión, a un joven nombrado para un cargo


de liderazgo. Al día siguiente, de su nombramiento, entré a su
oficina como siempre lo hacía. Di dos toque en la puerta y entré.
Él levantó la mirada, se quitó los lentes de lectura y me dijo en
tono serio:

-Vamos a dejar las cosas claras de una vez. No puedes entrar a mi


sala sin anunciarte con mi secretaria.

Mi amigo se-revelaba, por primera vez, como en realidad era. Su


administración fue desastrosa. No llegó a completar el segundo
año. De hecho, el cargo no da sabiduría a nadie.

TODO EMPIEZA CON DIOS

¡Ser un líder eficaz! ¡No equivocarse! ¡Tomar las decisiones co­


rrectas! Eso sería grandioso. Y es simple. Cuando se entiende que
la sabiduría no es un producto de fabricación humana.

El libro de los Proverbios presenta, a la sabiduría, como una bella


dama que invita a los seres humanos a seguirla. Lo hace en voz
alta, desde las alturas de la tierra, en las encrucijadas de los cami­
nos y en las puertas de las ciudades. "¿Acaso no está llamando la
sabiduría? ¿Qué, no deja oír su voz la inteligencia? Se para en las
colinas, junto al camino; se queda esperando en las encrucijadas.
Deja oír su voz a un lado de las puertas; a la entrada misma de la
ciudad exclama".(9)

El líder, que desea ser sabio, puede serlo. Dios repite una y otra
vez, de muchas formas, el hecho de que sin sabiduría nadie pue­
El Líder Sabio

de ser feliz, y mucho menos liderar. El líder sin sabiduría es necio,


y no se da cuenta de su triste condición.

La verdadera sabiduría no vienejde adentro sino de arriba. Por


eso la advertencia de Salomón es: "Hijos, escuchen las enseñan­
zas de su padre; presten atención, y adquirirán entendimiento. Yo
les doy buenas enseñanzas; no rechacen mis instrucciones". (10)
"Escucha". En hebreo la expresión es "presta atención" que lite­
ralmente significa "pon el corazón", "atiende".

Generalmente encuentro líderes que sufren y dicen: "No qui­


se equivocarme. No quise hacer esto o aquello". Y ahora viene
Salomón y dice: "Cuando la sabiduría entre en tu corazón, y te
deleites con el conocimiento, la discreción te protegerá y la inteli­
gencia cuidará de ti. Te librará del mal camino y de los que dicen
cosas perversas, de los que dejan el camino recto para andar
por senderos tenebrosos; de los que gozan haciendo el mal, y se
alegran de sus actos perversos".(11)

¿Forzaría el texto bíblico si dijera que esos perversos son tus im­
pulsos naturales que te llevan a cometer errores, con frecuencia?
¿Deseas verte libre de esos perversos? Pues deja que la sabiduría
habite en tu corazón. No intentes ser sabio sin Djos. Salomón
aconseja: "No seas sabio en tu propia opinión; teme al Señor y
apártate del mal. Él será la medicina de tu cuerpo; ¡infundirá alivio
a tus huesos!".(12)

Conocí a un joven en mis años de estudiante. Un buen mucha­


cho, humilde y temeroso de Dios. Al term inar la secundaria, se
fue a la universidad y, con el tiempo, perdimos el contacto. Un
día nos encontramos en la calle. Él me reconoció. Pero me dijo
que era ateo y que no le hablara más de Dios. Me dijo que nada
le faltaba, que tenía una buena casa, un buen auto, dinero y que
viajaba a donde quería y cuando lo deseaba. Era el líder una em­
presa de renombre.
EL líilff SABIO

-¿Para qué Dios?


Me preguntó, con el corazón lleno de soberbia. Pero cuando le
pregunté si se había casado, me respondió que ya estaba en el
cuarto matrimonio y que tenía cinco hijos con diferentes mujeres.
No le dije nada. Esa es la sabiduría del mundo. Dinero, poder,
fama, brillo, título. Pero corazón vacío.

El que tiene a Dios, sin embargo, es feliz. La sabiduría "¡será la


medicina de tu cuerpo; ¡infundirá alivio a tus huesos!
¡Aprende a ser sabio!

(1) Marcos 9:33-35 .


(2) 1 Reyes 3:2-9
(3) Job 28:20, 23, 27; Salmos 111:10
(4) Salmos 37:30, 31; Proverbios 2:1, 2
(5) Proverbios 3:15
(6) Job 28:28
(7) Proverbios 16:5
(8) Proverbios 15:15
(9) Proverbios 8:1-3
(10) Proverbios 4:1 y 2
(11) Proverbios 2:10-14
(12) Proverbios 3:7 y 8
"El p rin c ip io d e la s a b id u ría es el
te m o r al S eñor".
(Proverbios 1:7)
i
el Líder sabio

a sabiduría es la clave de la excelencia. Y la Biblia declara, en­

L fáticamente, que Dios es el Señor de la sabiduría. Si alguien


desea ser sabio tiene que buscarloj/ vjvir con .ÉL."ELprincip¡o
de la sabiduría es el tem or al Señor; los necios desprecian ..^sa ­
biduría y la enseñanza". <1)

El principio, el origen, la fuente. No existe otro lugar donde el ser


humano pueda encontrar sabiduría, a no ser en Dios. Este es el
mismo concepto de otros escritores bíblicos. Santiago también
enseña que "Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela
a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y
sin hacer ningún reproche.<2)

DONDE BUSCAR SABIDURÍA

No existe, en sana conciencia, un líder que no busque sabiduría.


La diferencia es dónde la busca. Unos creen que la pueden hallar
apenas en las universidades, en los centros de estudios, en los
seminarios, palestras y conferencias. Tratan de encontrarla en
los libros, manuales y tratados. Otros no ignoran que los estudios
sean necesarios, pero la buscan en el tem or de Dios.

El tem or de Dios no es el sentimiento enfermizo del miedo que


subyuga, sino la conciencia de que Dios es el Creador y el ser
humano la criatura. Él es el Padre y el hombre o la mujer son los
hijos. Y, por lo tanto, deben tener en cuenta los consejos divinos
para salir victoriosos delante de las circunstancias difíciles. Este
22 sentido de dependencia lleva, al líder, a buscar a Dios, la fuente
de la verdadera sabiduría.

Existe un contraste marcado entre el liderazgo de los que temen


al Señor y el de los que siguen sus propios conceptos. Salomón
define a los primeros como sabios. A los segundos les llama ne­
cios. Los sabios están dispuestos a aprender de Dios, mientras
El Líder Sabio busca a Dios

que "los necios desprecian la sabiduría y la enseñanza". No solo


las rechazan, sino que las desprecian. Las consideran obsoletas y
anticuadas. Pasadas de moda. Ellos establecen su propio patrón
de sabiduría.

LA SABIDURÍA DE ESTE MUNDO

El ser humano moderno trata de sacar a Dios de su existencia.


Vive como si Dios no existiera. Busca desesperadamente la exce­
lencia, pero a pesar de sus esfuerzos se frustra con sus derrotas.
Después, en su loco afán de éxito, invierte los valores y llama vic­
toria a la injusticia; y habilidad, al engaño y la mentira. Para calmar
su conciencia dora la píldora y le da nombres sofisticados. Cada
día crea nuevos "ismos".

El humanismo, por ejemplo, es una corriente filosófica que viene


desde los siglos XIV y XV. Esta manera de pensar rompió las tradi­
ciones escolásticas medievales y exaltó las cualidades propias del
ser humano. Pretendía "descubrir al hombre" y darle un sentido
racional a la vida, emulando a los clásicos griegos y latinos.

El humanismo dispensa a Dios y a los valores bíblicos. Enfatiza el


pensamiento crítico y las pruebas, por encima de los conceptos
espirituales de la fe. Lo que da origen al racionalismo y al empi­
rismo.

El significado del término humanismo ha cobrado con el tiempo


varios matices, de acuerdo a los movimientos filosóficos sucesivos.
En nuestros días permea casi todas las maneras de pensar, e in­
clusive ingresa disimulada y peligrosamente en el cristianismo.(3)

Pero este tipo de pensamiento no es patrimonio de nuestros


días. El ser humano ha pensado así a lo largo de la historia. En
el Jardín del Edén el enemigo de Dios se presentó a Eva y le dijo
que ella sería como Dios si aprendiera a vivir sin Él. Le aseguró
que para desarrollarse como persona necesitaba confiar en ella
y dejar de confiar en Dios.(4) Y la idea le pareció fascinante a Eva.
Por un momento pensó que ella podía ser su propio Dios. Solo
necesitaba redescubrirse.

Siglos después, el ser humano continúa dominado por la seduc­


tora idea de ser su propio Dios. Ya en sus días, Pablo preguntaba:
"¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el
que escudriña estos tiempos? ¿Acaso no ha hecho Dios enloque­
cer a la sabiduría de este m undo?".(5) Pablo desafía a los intelec­
tuales de su tiempo. El humanismo, el empirismo, el criticismo,
las herramientas filosóficas creadas por el egoísmo y la indepen­
dencia rebelde del hombre, han fracasado.

Pablo describe al ser humano sin Dios, de un modo deprimente:


"Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios, y cambia­
ron la gloria del Dios inmortal por imágenes de hombres mortales,
de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por eso Dios los entregó
a los malos deseos de su corazón y a la impureza, de modo que
degradaron entre sí sus propios cuerpos. Cambiaron la verdad de
Dios por la mentira, y honraron y dieron culto a las criaturas antes
que al Creador, el cual es bendito por los siglos".(6)

Las palabras de Pablo muestran que es imposible ser sabio sin


Dios. La verdadera sabiduría no viene del saber, sino del ser. Du­
rante décadas las empresas, instituciones y hasta las iglesias des­
tacaron el cociente intelectual de sus líderes. Se consideraba can­
didato ideal para ejercer un cargo de liderazgo, al más inteligente.

Pero las cosas han cambiado. La realidad llevó a muchos a pre­


guntarse: ¿Por qué los alumnos más inteligentes de la universi­
El Líder Sabio busca a Dios

dad, no siempre tienen el mismo éxito en la vida profesional? O


¿Por qué, personas menos destacadas por su capacidad intelec­
tual, o sus títulos profesionales, se relacionan mejor y prosperan
en la vida? Es decir: ¿Por qué unos son más capaces que otros,
para enfrentar las dificultades de la vida y solucionar situaciones
complicadas?

Entre los años 1920 y 1940, algunos investigadores de la conduc­


ta humana comenzaron a reconocer la importancia de cualida­
des que tienen que ver con el ser y no solamente con el saber.
Por aquel tiem po ya se usaba el térm ino "inteligencia emocional"
en algunas tesis, pero fue solo en 1990 que los psicólogos Peter
Salovey, de la Universidad de Yale (7) y John Mayer, de la Univer­
sidad de New Hampshire, la usaron también y la hicieron harto
conocida en los círculos de liderazgo.(8)

Posteriormente, en 1995, David Goleman, psicólogo y redac­


to r científico del New York Times, declaró que la inteligencia de
una persona es importante, pero nunca más im portante que el
control de las emociones, que él definió como carácter. Hoy se
acepta que, si sumados la inteligencia y la nobleza del carácter, el
resultado sería un súper líder, el líder ideal, el líder que a todos
les gustaría tener.

David Goleman puso de moda el concepto de "inteligencia emo­


cional" en su libro publicado en 1995, con ese título. En ese libro,
desafía al "cociente intelectual" que, para entonces, era conside­
rado la garantía del éxito en cualquier área de la vida. Su tesis
es que las emociones de una persona desempeñan un papel
esencial en su pensamiento, en sus decisiones y en sus relacio-
namientos.

Para Goleman este nuevo concepto de la inteligencia "real", el


cual él define como un conjunto de habilidades que incluyen el
control de los impulsos, la motivación, la empatia y la capacidad
el líder sabio
para relacionarse con los demás, tiene una importancia capital
en el desempeño de un líder.

El correcto ejercicio de esa actitud, a la que algunos-llaman ins­


tinto de supervivencia, permitiría que las personas se controla­
ran más y desarrollaran mejor su creatividad. Para Goleman, esta
"conciencia" es quizás la habilidad más importante de cualquier
ser humano. En la opinión del escritor, esta no es una actitud
apenas exterior sino interior. No se trata solo de reprim ir los sen­
timientos, sino hacer lo que decía Aristóteles en su libro "Ética a
Nicómaco",(9) uno de los primeros tratados sobre ética y moral:
"Cualquiera es capaz de enfadarse, eso es fácil. Pero enfadarse
con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento
adecuado, con el propósito adecuado y de la forma adecuada,
eso no es tan fácil".

En resumen, la mayoría de los especialistas en inteligencia emo­


cional están de acuerdo en que los conocimientos y la capacidad
intelectual de una persona, por si solos, no son suficientes para
desempeñarse bien en la vida. Es necesario encauzar y aplicar
\ esos conocimientos, como dice Aristóteles, de la manera más
adecuada. Y esa capacidad depende de la inteligencia emocional
de cada persona, de su manera de enfrentar cualquier situación
y tom ar la decisión correcta.

LA iCAPACIDAD HUMAIA

26 El problema es que cuanto más se esfuerza el ser humano para


desarrollar las cualidades interiores del alma, y cuanto más estudia
el tema de'la inteligencia emocional, más confundido queda por­
que no logra vivir la realidad de la teoría maravillosa que conoce.

La verdad es que sin Dios es posible acumular una infinidad de


conceptos, pero el corazón humano seguirá siendo el mismo co-
El Líder Sabio busca a Dios

razón vacío y desesperado de todos los tiempos. Se esconde, se


disfraza, se aparenta, pero en la hora que más se necesita, las
emociones traicionan y se es víctima de las pasiones naturales.

Conozco personas brillantes, desde el punto de vista intelectual,


quienes ostentan títulos en relaciones humanas, calidad total, li­
derazgo, inteligencia emocional o como quieras llamarlo. Pero, ai
salir del mundo fascinante de los conceptos y entrar al terreno
agreste de la realidad, descubren que los conceptos alimentan el
intelecto, pero no cambian el corazón.

SOLO DIOS

Sin embargo, cuando vas a Dios en busca de sabiduría, .Él no lle­


na tu cabeza de conceptos, sino q ue transforma tu corazóji. Su
p rom esTés7'Les dáréun corazón n u evcyy po rTdre e n ustedes un
espiritan uevoTíesTguitaré el corazón d e piedra que ah o ra tie n en,
y les daré un corazón sensible. Pondré en ustedes mi espíritu, y
haré que cumplan mis estatutos, y que obedezcan y pongan en
práctícFmis preceptos".(10) ^

El problema del ser humano es su naturaleza soberbia y orgu-


llosa. Ella es la fuente de los pensamientos^ sentimientos y ac­
tos egoístas. Si no existiera una fuente sucia, no existiría agua
contaminada. Si no existiera un naranjo en el huerto, no habría
naranjas. Lo peor que se le puede ocurrirá un líder es querer de­
mostrar, en susHaboTesljiarias, las cualidades de la inteligencia
eTr^íorW ToñseTvando, dentro de_síja naturaleza egoísta con la
que n a a o T P ^ dominio propio, no lo logrará.

Puede: esforzarse, luchar y prometerJ_evantarse a las cinco de


la m añanaycastígaf tiJcuerpoTDejar de comer o lacerar sus es­
paldas TiFstá sangrar. Todo será inútil. La naturaleza egoísta está
vívá y continuara produciendo sus frutos. Y esos frutos son: "ene­
mistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones...."(11)
Un día llegó ajesús un hombre con una personalidad deformada.
JesúsTo’ ña6ía llamado para ser uno cíe ioslíderes de su reino. Su
carácter explosivo y su temperamento irascible le habían ganado
el apodo de "el hijo del trueno". Su nombre era Juan. Estaba can­
sado de luchar con las tendencias de su'corazón natural. Prome­
tía mejorar, decidía cambiar, luchaba para no ser como era,„pero
t odos sus esfuerzos eran inútiles. La fiera orgullosa y soberbia
vivía agazapada dentro de eTyaTmenorHéscuido, saltaba.

Hubo momentos en los que Juan pensaba que nunca llegaría al


ideal. Sin embargo, un día encontró ajesús, fue a Él y permaneció
a su lado.

¿El resultado? INdlcaJo que dice una escritora famqsa: "luán no era
solamente presumido v ambicioso de honores, sino im petuoso
y resentido cuanc[ojo..ofendían. Sin em ba rgo,_cuando.1e. fue ma­
nifestado el.caráctei..de.AqueLq ue~es~d iviPi©r-v¡o su p ropia defi­
ciencia y se humilló delante de ese conocimiento. La fortaleza y la
paciencia, el podgLyJa ternura, la majestad y mansedumbre que
contemplaba,.en la vida diaria del Hijo de Dios, llenaron su alma
de admiración y de am or. Día a día su corazón era atraído a Cris­
to hasta perderse de vista a sí mismo por el amor del maestro.

Su genio resentido y ambicioso cedió al poder transformador de


Cristo. La influencia regeneradora del Espíritu Santo le renovó el
corazón. El poder del amor de Cristo operó la transformación del
carácter. Este es el resultadoTegüroW Ia'ühlón con Jesús. Cuando
Cristo habita en el corazón se transforma toda la naturaleza. El
espíritu de Cristo, su amor, ablanda el corazón, subyuga el alma,
eleva los pensamientos y deseos para Dios y para el cielo".(12)

Quiero enfatizar la expresión: "Este es el resultado seguro de la


unión con Cristo". ¿De qué habla esta declaración? De la victoria
El Líder Sabio busca a Dios

sobre la naturaleza egoísta. La única solución es Jesús. Él es la


sabiduría en persona. Lejos de Él no hay manera de ser un líder _
sabio. ’... '

Separado de Jesús, hasta las cosas buenas que el ser humano


haga, pueden resultar erradas. "Es verdad que puede haber un
modo de proceder exteriormente correcto, sin el poder regene­
rador de Cristo. El am or a la influencia y el deseo del aprecio de
los otros pueden determ inar una vida bien ordenada. El respeto
propio puede llevarnos a evitar la apariencia del mal. Un corazón
egoísta puede llevarnos a practicar acciones generosas". <13)

Todas estas son obras del esfuerzo humano, de la disciplina pro­


pia y de la fuerza de la voluntad. No necesitas a Dios para tratar
de demostrar, en tu liderazgo, las cualidades de la inteligencia
emocional. Inclusive las puedes producir de alguna manera. Pero
son falsificaciones. Esas buenas obras pueden ayudarte a dar la
impresión de que eres un gran líder, pero en la soledad de tu
dorm itorio sabes que no es verdad. Y, al m enor descuido, tu ver­
dadera naturaleza te traiciona.

La principal preocupación, del líder sabio, no debiera ser sola­


mente la administración correcta de sus emociones, sino ser un
hombre o una mujer correctos. Y eso solo sucede cuando vas
a Jesús y permaneces con Él. Entonces aparecen en la vida los
frutos del espíritu. Y los frutos del espíritu son: "amor, gozo, paz,
paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, tem planza".(14)

COMO SE PERMANECE EN JESÚS

Sólo existe una manera de permanecer en Jesús: pasando todos


los días tiem po con Él, a través de la oración, del estudio de su
Palabra y contando a otros lo quejesús hizo en tu vida. Tú hablas
con Dios mediante la oración. Dios habla contigo mediante la Bi­
blia. Y tú y Dios, juntos, cuentan a otros acerca de la maravillosa
experiencia de amor y comunión que ambos viven.

Jesús fue bien claro al decir que si no permanecemos en Él, cual­


quier intento por producir frutos buenos, será inútil. "Permane­
ced en mí y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar
frutos por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco voso­
tros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpa­
nos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto;
porque separados de mí nada podéis hacer".(15)

Hay dos ideas claras en este texto. La primera tiene que ver con
los frutos. Los frutos del Espíritu. ¿Te acuerdas? Todas esas vir­
tudes maravillosas que te gustaría tener? ¿Todas las cualidades
de la inteligencia emocional? ¿Por qué no aparecen en ti por más
que te esfuerzas?

Aquí viene el segundo pensamiento: "El pámpano no puede llevar


frutos por sí mismo". Tú y yo somos pámpanos. Por más títulos
académicos que poseamos, continuamos siendo pámpanos. Po­
demos intentar, querer desesperadamente, esforzarnos; pero el
pámpano no puede llevar frutos por sí mismo. "Sin mí nada po­
déis hacer"- afirma Jesús. Tu única salida es permanecer en Jesús.
Esta es la clave de un liderazgo sabio.

Si lo haces verás que las cosas que antes intentabas con mucho
esfuerzo y no podías, empezarán a aparecer en tu vida de modo
natural. Tus frutos no serán artificiales, de plástico o de cera. Se­
rán auténticos, provenientes de un relacionamiento vivo con Je­
sús. Ahora tú eres justo. Un líder emocionalmente correcto. No
porque haces cosas buenas. Al contrario. Tú haces cosas buenas
porque eres justo. Y eres justo porque estás en Jesús y permane­
ces constantemente en Él.
El Líder Sabio busca a Dios

Existe mucha confusión en relación al tema de la inteligencia


emocional en Cristo. ¿Quién es el que administra correctamente
tus emociones? ¿Jesús o tú? ¿Es Jesús y tú eres un agente pasivo?
¿O eres tú, con la ayuda de jesús? ¿Cuál es la participación huma­
na? ¿Relacionarse con Jesús es solo quedarse de brazos cruza­
dos esperando que Jesús controle la vida y tom e las decisiones?
¿Dónde queda la participación humana? ¿Cuál es el papel de la
fuerza de voluntad?

EL apóstol Pablo explica este asunto de manera sencilla. Al ir a


Jesús y convivir con Él, Jesús forma parte de tu vida. Él habita en ti
mediante su Espíritu. "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo
del Espíritu Santo, el cual está en vosotros?(15)

¿Qué sucede entonces? ¿El Espíritu Santo te obliga a hacer las


cosas correctas aunque tú no quieras? No. Tú no te transformas
en una máquina o un robot, obligado a hacer algo contra tu vo­
luntad. Lo que sucede es algo maravilloso. Cuando permites que
Jesús form e parte j e tu vida, y que el EspíritITSarito"habit:e en tu
corazón, ambos.pasan a ser.como una sola persona. Las volun­
tades se unen. "Ya no vivo yo - dice San Pablo - mas vive Cristo
enTní". (17)

¿Y a dónde vas tú, si Cristo es el que vive ahora en ti? "Y lo que
ahora vivo en la carne" - sigue diciendo el apóstol. Espera un
poco. ¿No acaba de decir "ya no vivo"? ¿Cómo entonces añade "y
lo que ahora vivo"? Al final de cuentas ¿Vive o no vive?

Esta es la maravillosa realidad del líder sabio. Cuando vives una


vida de comunión con Jesús, su voluntad y la tuya se unen. Son
dos voluntades en una. Sus deseos son tus deseos. Entonces, //
¿Quién decide? ¿Él o tú? Él, pero tú. ¿Quién administra las emo­
ciones con sabiduría? Tú, pero Él.
el Líder sabio

Tu comunión con Jesús es tan profunda y tu convivencia con Él


tan íntima, que las dos voluntades se transforman en una sola.
La vida que ahora vives, la vives en el Hijo de Dios.

Observa esta declaración: "Al someternos a Cristo,, nuestro cora­


zón se une al suyo, nuestra voluntad se fusiona con Su voluntad,
nuestra mentalidad se vuelve una con la de Él. Nuestros pensa­
mientos serán llevados cautivos a Él, vivimos su vida...cuando el
propio yo es sometido a Cristo, el verdadero amor brota espon­
táneamente. No es una emoción o un impulso pero sí la decisión
de una voluntad santificada".(18)

Las cualidades propias, de la inteligencia emocional, no son par­


ticularmente tuyas, ni un trabajo exclusivo de Jesús. Ni un poco
tú o un poco Él. Es un solo esfuerzo. Una sola actitud. Una sola
decisión. Jesús y tú fundidos en una sola voluntad, llamada "volun­
tad santificada". "Fue así que los primeros discípulos alcanzaron
la semejanza con el amante Salvador...Estaban con Él en la casa,
en la mesa, en el aposento particular, en el campo. Se unían a Él
como los discípulos a su maestro...lo miraban como siervos a su
Señor".(19) "Cuando Cristo habita en el corazón, el alma se llenará
de su amor y del gozo de la comunión con Él, de tal manera que se
apegarán a Él; y en su contemplación se olvidará el propio yo".(20)

LA BIBLIA. FUENTE DE SABIDURÍA

La pregunta lógica sería ahora: ¿Este es apenas un asunto místi­


32 co? ¿Cómo trabaja Dios en el ser humano para tornarlo sabio? Es
verdad que la voluntad divina santifica la pobre voluntad humana
pero, además de eso, Dios comunica la sabiduría a sus hijos, prin­
cipalmente a través de su Palabra escrita.

Nadie fabrica sabiduría. Salomón dice que los mandamientos de


Dios son luz y vida. Salomón, David y Job, autores de los libros
El Líder Sabio busca a Dios

sapienciales, denominan "mandamientos de Dios" no solo a los


diez mandamientos, sino a todas las enseñanzas de Dios, a la To-
ráh que era la Biblia de aquellos tiempos y que estaba formada,
básicamente por el pentateuco.

Pero Jesús también afirma que Él es la luz y la vida. Para Salomón,


andar en las enseñanzas de Dios es andar en la luz y disfrutar de
vida. Para Jesús, andar en la luz y disfrutar de vida significa andar
con Él. "El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá
la luz de la vida".{21)

¿Qué significa esto? ¿Existe alguna contradicción entre lo que di­


cen Salomón y Jesús? No. Andar en Jesús es andar en sus ense­
ñanzas. No se puede separar a Jesús de sus enseñanzas. Estas
son el reflejo de su carácter. No puedes separar a una persona
de su carácter. Por lo tanto, andar en sus enseñanzas es andar
en Cristo, vivir con Cristo, y caminar con Él.

¿Y cuál es el resultado? Salomón dice que si guardas la ense­


ñanza divina en tu corazón, "ella te enaltecerá; abrázala, y ella te
honrará. Adorno de gracia pondrá sobre tu cabeza; te coronará
con una bella diadem a".(22) ¿Quién te enaltecerá? ¿Jesús o su en­
señanza? Recuerda que ambos son uno. No existe Jesús sin sus
enseñanzas estas son el reflejo de su carácter. Es una incoheren­
cia intentar separarlos.

¡El líder sabio, busca a Dios!

(1) Proverbios 1:7


(2) Santiago 1:5
(3) Una información más completa de la evolución de la palabra humanismo,
desde el punto de vista de la moderna mente secular, puede ser encontra­
da en el libro de Nicolás Walter "Humanism - What's in the Word (London,
Rationallst Press,, 1997. El mismo asunto, pero un poco menos polémico, se
encuentra en el libro de Richard Norman "On humanism (Thinking in action,
el Líder sabio

London: Routledge: 2004). Para tener una visión histórica y filosófica, con­
sulte el artículo de Vito Giustiniani, Homo, Humanus, and the Meaning of
Humanism, Journal o f the History o f Ideas 46:2 (April-June, 1985).
(4) Génesis 3: 1-4
(5) Romanos 1:20
(6) Romanos 1:22-25
(7) D'Andrea, V. J„ & Salovey, P. (1983). Peer Counseling: Skills and Perspectives.
Palo Alto, CA: Science and Behavior Books.
(8) Social Intelligence: The New Science o f Social Relationships'(2006) Bantam
Books.
(9) Aristóteles, Ética a Nicómaco. Introducción, Traducción y Notas de José Luis
Calvo Martínez, Alianza Editorial, Madrid 2001.
(10) Ezequiel 36:26 y 27
(11) Gálatas 5:19-21
(12) Elena de White. El Camino a Cristo p.52
(13) Op. Cit. p.41
(14) Gálatas 5:22-23
(15) S. Juan 15:4,5
(16) 1 Corintios 6:19
(17) Gálatas 2:20
(18) Mente Carácter y Personalidad, tom o 1 p.171
(19) Op. Cit. p31
(20) Op. Cit. p.52
(21) Juan 8:12
(22) Proverbios 4:8 y 9

34
3
El Líder Sabio
tiene motivaciones sanas

"Es re p u g n a n te q u e los reye s


c o m e ta n el m al, p o rq u e el t r o n o se
a firm a en la ju s tic ia ".
(Proverbios 16:12)
EL l i i e r SABIO

E
mpezaremos este capítulo con una declaración drástica de
Salomón: "Es repugnante que los reyes cometan el mal".
Los reyes, de otrora, son los líderes de hoy. Seres humanos
como cualquier otro y, sin embargo, debido a su función, siempre
en la vitrina. Expuestos a la opinión pública. Tienen la "obligación"
de ser ejemplos para el pueblo.

No es correcto que una persona sea mala. Pero en el caso de un


líder, es repugnante, dice Salomón. La palabra repugnante viene
del hebreo to-ebah, que literalmente significo "abominable; asque­
roso, cosa detestable". Define a las personas y a los objetos como
esencialmente únicos en el sentido de ser "peligrosos", "siniestros" y
"repulsivos".

En los tiempos de Israel había reyes con motivaciones oscuras. No


creo que, en sana conciencia, alguien quisiera ser considerado peli­
groso, siniestro o repulsivo. Pero la realidad es que, con frecuencia,
encuentras líderes que, a pesar de haber estudiado bastante so­
bre relaciones humanas, liderazgo e inteligencia emocional, pro­
ceden de manera desastrosa.

La raíz del problema se encuentra en el corazón. Los impulsos na­


turales son más fuertes que la razón. No importa lo que los conoci­
mientos teóricos digan. Gobierna el corazón. Allí radica la fuente de
los deseos, pensamientos y hechos buenos o malos. Por eso las Escri­
turas dicen: "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque
de él mana la vida". <1) ¡No hay cómo producir buenos frutos, si el
árbol es malo.

m o t iv a c io n e s

¿Por qué deseas ser un líder? ¿Cuáles son tus motivaciones? Ima­
gina a una bella y promisoria joven. No soporta ver sangre. Y,
sin embargo, elige la carrera de enfermería, porque le gusta el
El Líder Sabio tiene motivaciones sanas

uniform e blanco. ¿Qué futuro le espera? Puede llegar a ejercer la


profesión, pero nunca será realizada y feliz.

Lo mismo sucede con el liderazgo. El liderazgo fascina, atrae y se-


duce. Todos, de aIguna.Xorma,,,d^esearPs~eñíderes7D ¥otro modo,
no existiría la intriga política, la envidia y la manipulación en las
diferentes áreas de la vida humana. El liderazgo, en nuestra cul­
tura, involucra poder, notor¡edad.y_privilegios que la mayoría no
alcanzaTY existen líderes que, consciente o inconscientemente,
ejercen el cargo motivados apenas por la sensación de poder.
Anhelan ser conocidos, aplaudidos y reconocidos. Se dejan ofus­
car por el brillo de las luces y olvidan lo esencial.

Pablo, líder por excelencia, escribiendo a los filipenses, dijo los


siguiente: "Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en
Cristo Jesús, quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser
igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí
mismo y tom ó forma de siervo, y se hizo semejante a los hom­
bres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo
y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual
Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es
sobre todo nombre, para que en el nom bre de Jesús se doble
toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo
de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios el Padre".(2)

UN ASUNTO DE SENTIR Y NO DE HACER

Pablo presenta, en este texto, la trayectoria de quien podríamos


llamar, el más grande líder de todos los tiempos. Multitudes lo
siguen a lo largo y ancho del planeta. Millones y millones son ins­
pirados por su vida y por sus enseñanzas. No se puede contar el
número de los que lo aclaman. ¿Cómo llegó a ser el más grande
líder que el mundo conoció?
EL L í d e r SABIO

El apóstol habla de las motivaciones de Jesús. "Haya en ustedes


el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús", dice. El "sentir" no se
ve. Se anida en el interior. Puedes fabricar acciones. No senti­
mientos. Cuando alguien hace algo que te desagradares posible
falsificar una sonrisa y pronunciar una palabra gentil, pero es im ­
posible extinguir la rabia escondida en el corazón. Por eso Pablo
no dice "Haya en ustedes el proceder" sino, el "sentir." Allí está la
raíz de todos los males. En el corazón. Y allí, no pueden trabajar
los conceptos teóricos. Solo Jesús.

CUÁL FUE EL SENTIR DE CRISTO

Siendo en forma de Dios, no estimó ser igual a Dios como cosa a


que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tom ó forma de
siervo, y se hizo semejante a los hombres. Percibe la expresión
"siendo". Jesucristo no había sido elegido Dios. Era el propio Dios.
Uno con el Padre (3) ¿Podría haber mayor cargo de liderazgo en
el universo? Y, sin embargo, no se agarró al hecho de ser Dios.

El verbo griego drátoo, traducido por agarrar, da la idea de lo


que el loro hace al agarrarse de la rama. No la suelta. No desea
soltarla. Hay líderes que se "agarran", literalmente a un cargo. No
lo sueltan. No desean soltarlo.

Con Jesús fue diferente. Él no se agarró al hecho de ser Dios.


Se despojó. Se hizo siervo y vino a este mundo a servir. Su mo­
tivación, al venir a esta tierra, no fue fundar una religión, ni ser
38 adorado o aclamado por sus seguidores. Tampoco fue el hecho
de ser admirado y aplaudido por el universo. Fue servir. Líderes
sabios tienen como única motivación el servicio. No buscan otra
• cosa. Ño_esperan que se le s javen los pies. Toman la t oalla y el
agua y lavan los pies ajenos. No esperan que se sacrifiquen .po.L
ellos. Se disponen a^m orir" por sus colaboradores. Viven lo que
Jesúslinseñó: "El que quiera ser el prim ero entre ustedes, debe
^sér pnmerosiervcTde sus hermanos" (¿,)
El Líder Sabio tiene motivaciones sanas

Ese fue el "sentir" de Cristo. No fue solo el "hablar", o el "demos­


trar". Fue la motivación de su vida. La razón de su misión. No
buscó poder, buscó servir.

QUÉ ES SERVIR

Lo que motiva al líder sabio es su deseo de servir. No de "ir ade-


la n f^ r c o m o ñosotros entendemos~En el mundo empresarial,
pol íti co, i n stitucional y hastaeclesjásticoJ aúpala brajfde r es usad a
]5afTneferírse al que dirige, no al que^sirye^ Y este concepto nos
crea problemas porque la palabra líder no denota el sentido de
servicio. La palabra líder viene del griego Protostatés que significa
"el que está en pie delante de todos, el que dirige, el que da las
órdenes, el cabecilla, el caudillo".

Esta palabra está registrada una sola vez en la Biblia. La usó Tértu-
lo para acusar a Pablo delante del gobernador Félix. "Nos hemos
dado cuenta de que este hombre es una plaga; por dondequiera
que va promueve la sedición entre los judíos y, además, encabe­
za la secta de los nazarenos".(5) Tértulo usó la palabra líder para
referirse al que dijo "encabezaba" la secta de ios nazarenos. Y
desde entonces el concepto del líder, como "el que aparece al
frente", se introdujo a la Iglesia.

Pero la motivación de Jesús no fue dirigir, sino servir. Y la palabra


siervo viene del griego doulos que literalmente significa esclavo.
El esclavo no tiene voluntad propia. Hace lo que su Señor le orde­
na. No aparece. Generalmente se esconde y solo aparece cuan­
do su Señor le llama. Este concepto no guarda cualquier relación
con lo que nosotros entendemos por liderazgo.

Creo que, en algún momento, necesitamos parar y recapacitar.


Pablo dice que Jesucristo "Se despojó" para ser siervo. Dejó su
gloria, renunció a ser servido por los ángeles, y contempló la
EL Usier SABIO
tierra llena de pecadores caminando en dirección de la muerte.
Sabía que el rescate de la raza rebelde significaba humillación y
sacrificio. Lo dejó todo y vino a servir y a morir.

¿Y de qué necesitamos despojarnos nosotros? Del deseo de ser


servidos. Del escondido deseo de que se nos extienda la carpeta
roja por donde vamos. Del anhelo oculto de que se nos salude
con admiración y se adivine todos nuestros deseos. Necesitamos
renunciar al deseo de que nuestra fotografía aparezca por todos
los lados. De que se lea nuestro currículum completo cada vez
que se nos presenta. No sé. De una cosa estoy seguro. El Espíritu
de Dios necesita operar un cambio en la fuente de nuestro "sen­
tí PrPbTqTCré no basta parecer siervo. Es necesario servir. ■

En el AT el precio de un siervo era 30 ciclos de plata. (6)Era todo


lo que un siervo valía. Y Jesucristo se despojó de su estatus de
rey soberano del univereoTpara valérlH~precio üéTJrrsFervo. Los
sacerdotes fó consideraron un esclavo y pagaron, por Él, 30 pié-
''zás de pTataTjesús era el Señor delU niverso. 'BastáFráTj'uéTéry la
humanidad~toda estaría muerta, pero fue al matadeFoTomó' un
cordero y como^una oveja, muda, delante de sus trasquiladores,
no reclamó, ni exigió, ni demandó nada.

Necesitamos que ese Siervo maravilloso entre a nuestro corazón


y nos motive a segujrsu ejempfo70üe no nos duela cuando nues­
tro noiTfDreTib es considerado para ocupar un cargo. O cuan­
do después de cinco años, no nos vuelven a elegir. Necesitamos
desaparecer en la tierra, como el trigo, para renacer en las espi­
gas de los hombres y mujeres que ayudamos a formar.

Pablo abrió su corazón al Siervo Jesús. ¿Y cuál fue el resultado?


Como su Maestrorse despojó de todo lo que era y tenía. Él mis­
mo declara: "Aunque también yo tengo de qué confiar en la car­
ne. Si alguno piensa qUe tiene de qué confiar en la carne, yo más:
fui circuncidado al octavo día, y soy del linaje de Israel, de la tribu
El Líder Sabio tiene motivaciones sanas

de Benjamín; soy hebreo de hebreos y, en cuanto a la ley, fariseo;


en cuanto a celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia
que se basa en la ley, irreprensible. Pero todo lo que para mí era
ganancia, lo he estimado como pérdida, por amor de Cristo. Y a
decir verdad, incluso estimo todo como pérdida por la excelencia
del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he
perdido todo, y lo veo como basura, para ganar a Cristo".(7)

Esa es la actitu d de un s¡ervo^SÍ£ueJ.as_.pjsadas de su Maestro.


Vive para servir y para enaltecer el nom bre de. Dios,.Sus motiva-
ciones no son oscuras. No corre atrás del poder, de la admira­
c ió n ^ del reconocimiento de~ ios hombres. Trabaja para Dios y*
'TcThace a tiem po y fuera de tiem po. Si lo ven o si no lo ven. Poco
im p o r t a ; La motivación de su corazón no es el reconocimiento
humano, sino la fidelidad a su Señor. "No actúen así solo cuando
los estén mirando, como los que quieren agradar a la gente, sino
como siervos de Cristo que, de corazón, hacen la voluntad de
Dios. Cuando sirvan, háganlo de buena gana, como quien sirve al
Señor y no a los hombres, sabiendo que cada uno de nosotros,
sea siervo o libre, recibirá dei Señor según io que haya hecho".(8)

JESÚS FUE MÁS ALLÁ DEL SERVICIO

Jesús fue más allá. No solo sirvió, sino murió. ¡Y qué muerte! La
de un delincuente. La crucifixión, en aquellos días, era destinada
a los parias de la sociedad. Jesús la aceptó voluntariamente. "Y
estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se
hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz".

Percibe las dos acciones del Siervo Jesús. Se humilló y obedeció.


Humillación, del latín humiliatio, es la acción y efecto de hum i­
llarse, de herir el amor propio o la dignidad, de abatir el orgullo.
¿Cuántos líderes modernos estamos dispuestos a la humillación?
¿Cuántos sufrimos en silencio las ofensas de ios críticos? O esta-
mos listos a defendernos con "uñas y dientes". ¿Aceptarías que te
escupieran el rostro y se rieran de ti?

l,a otra característica, del líder Jesucristo, fue obedecer. ¿A quién?


Á Dios. ¿Y cómo dirige hoy, Dios, a sus siervos? Cuando Saulo de
Tarso se encontró con Jesucristo, la primera pregunta de Pablo
Tue: "¿Qué quieres que haga?" Y observa la respuesta de Jesús:
'Tévántatey*entra en la cfúda d, Allí se te dirá lo que debes h ace r".
¿QUTén ie iba a decir? "Jesús puso en contacto con su Iglesia al
perplejo judío, para gue recibiera Información acerca de su de-
b'érTCristo llevó a cabo la obra de la revelación y la convicción; y
á'hora el penitente estaba en condiciones de aprender de aque­
llos a quienes Dios había ordenado que enseñaran su verdad. De
ese modo Jesús sancionó la autoridad de su Iglesia organizada,
y puso a Saulo en contacto con sus representantes en la tierra.
La luz de la iluminación celestial privó de la vista a Saulo, pero
Jesús, el gran Sanador, no se la restauró inmediatamente. Todas
las bendiciones proceden de Cristo, pero él ha establecido ahora
una Iglesia que es su representante en la tierra, y a ella le corres­
ponde la obra de conducir al pecador arrepentido por el camino
de la vida. Los mismos hombres, a quienes Saulo se había resuel­
to destruir, iban a ser sus instructores en la religión que había
despreciado y perseguido".(9)

EL RESULTADO FINAL BEL SERVICIO

Y ¿cuál fue el resultado de esa vida de servicio? Pablo responde:


"Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nom­
bre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús
se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra,
y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el
Señor, para gloria de Dios el Padre". ¡Qué ironía! Los seres huma­
nos intentamos desesperadamente registrar nuestro nombre en
la historia, y morimos sin mucha pena ni gloria, jesús se despojó
El Líder Sabio tiene motivaciones sanas

d e jo d o ^yin o a-servir y a m orir en este mundo, y Dios colocó su


nombre por sobre todo nombre.

Y más. "Delante de Él se dobla toda rodilla de "los que están en


los cielos", las criaturas no caídas; "y en la tierra", los seres huma­
nos; "y debajo de la tierra", las fuerzas demoníacas. Quiere decir
que hasta sus enemigos, finalmente, lo reconocen como el Rey
de reyes y Señor de los señores.

UNA HISTORIA OE MOTIVACIONES OSCURAS

En la Biblia encontramos la historia de un hombre que ejerció el


liderazgo por motivaciones equivocadas. Su nombre erajoab, ge­
neral del ejército de David. Su historia enseña lecciones valiosas,
por contraste. El liderazgo dejoab se desarrolló en una época de
crisis política de Israel.

Después de la muerte de Saúl, los hombres d e ju d á habían pro­


clamado a David como el nuevo rey. Pero el reino vecino de Israel
no aceptó la decisión dejudá. Abner, quien había sido el hombre
de confianza de Saúl, colocó a Isboset, hijo de Saúl, como el rey
de Israel. Entonces comenzó la guerra por el poder.

Cierto día los hombres de David, dirigidos por el líder Joab y los
hombres de Isboset dirigidos por Abner, se encontraron frente
a frente junto al estanque de Gabaón. Allí se trabó una batalla.
Los hombres d ejoab vencían, y Abner ordenó la retirada de sus
tropas. Al ver que el ejército enemigo retrocedía, un hermano
menor de Joab, llamado Asael, persiguió a Abner y lo alcanzó.
Infelizmente fue m uerto por Abner.

Joab fue atrás de Abner pero no pudo acabar con él. Abner le
propuso un pacto de paz, delante de muchos testigos. En este
punto, empezamos a notar el carácter y las motivaciones inco-
EL l i e f SABIO

rrectas del líder Joab. Era un astuto político. Salía de las situa­
ciones difíciles, sin desgastar su imagen. No sería políticamen­
te correcto asesinar a un hombre que le proponía paz delante
de tanta gente. En su corazón, deseaba matar al asesino de su
hermano. Ese era su "sentir". Pero los principios de "inteligencia
emocional" que conocía, le decían que debía aceptar el pacto de
paz que Abner le proponía. A los ojos de todo el mundo, fue per-
donador y noble. Sus acciones fueron buenas, pero su "sentir"
era diferente de su proceder.

El tiem po pasó. A David le nacieron hijos. Aparentemente el inci­


dente con Abner había quedado en el olvido. Joab siguió en as­
censo profesional. De un simple capitán, se había transform ado
en un general poderoso. Hombre de confianza del rey. Pocos sa­
bían que era un líder movido por motivaciones incorrectas.

En cierta ocasión, mientras Joab viajaba, Abner buscó a David y


fue recibido con un banquete. Abner le propuso paz al rey de
Judá, en nombre de Isboset. En realidad Isboset no pasaba de un
rey de fantasía. Quien realmente dirigía a Israel era Abner, otro
líder con hambre de poder y de reconocimiento. Existen líderes
así. Desde el punto de vista profesional, nadie tiene nada que re­
probar. Su trabajo es casi perfecto. Pero lo que nadie sabe es lo
que se esconde detrás de ese "profesionalismo eficiente".

El relato bíblico narra que David aceptó el plan que Abner le pro­
puso, y este regresó feliz a su tierra. Cuando Joab volvió del viaje
y se enteró de lo sucedido, su corazón se llenó nuevamente de
odio por Abner. Temió ser considerado un general dispensable.
Anhelaba continuar siendo el centro de las atenciones, la estrella
de la mañana, el líder brillante y, entonces, fue detrás de Abner y
lo mató. Había guardado el rencor y el deseo de venganza todo
El Líder Sabio tiene motivaciones sanas

ese tiem po y ahora, al ver que Abner estaba a punto de hacer las
paces con David, lo mató antes de que fuera tarde. No consultó
al rey. Hizo todo a escondidas, sin que David supiera.

Joab no era de los que simplemente obedecían. Era un líder as­


tuto. Hacía únicamente lo que le convenía. Cuando, un tiem po
atrás, le convino hacer un tratado de paz con Abner, lo hizo.
Cuando le convino obedecer al rey, lo hizo. Cuando le convino
hacer cosas a las escondidas, las hizo.

Al enterarse de la m uerte de Abner, el rey David se sintió mal. Lo


enterró, y lloró delante de su tumba. Lamentó lo que había su­
cedido y desaprobó públicamente la actitud insensata de Joab. Y
nada más. En otra circunstancia, una desobediencia como aque­
lla, merecería la muerte. Pero, aparentemente Jo a b se apresuró
a buscar al rey y darle explicaciones. Siempre existen explicacio­
nes para todo. Pero ninguna explicación justifica el error come­
tido a propósito. Joab sabía dar explicaciones y "demostrar" que
era útil. Y el rey lo perdonó.

COMPLOT POLÍTICO

Joab vuelve a aparecer un tiem po después, por ocasión del ase­


sinato de Urías, el esposo de Betsabé, la mujer con la cual el rey
había cometido adulterio. La muerte de Urías fue un asesinato,
aunque técnicamente había sucumbido por mano de los enemi­
gos, en el campo de batalla. La verdad es que joa b lo había colo­
cado a propósito en una situación de riesgo, para que muriera.

En esta ocasión, Joab se prestó para un trabajo sucio. ¿No había


sido perdonado por ocasión de la muerte de Abner? Bueno, ha­
bía llegado el momento de pagar la deuda. Y la pagó sin escrúpu­
los. Aun yendo contra su conciencia. El lema de su vida parecía
ser: Haz lo que te convenga sin im portarle a tu conciencia.
el Líder sabio

Ese tipo de líderes existe. Por increíble que parezca. Tal vez nun­
ca manche sus manos de sangre, pero para conservar un cargo,
y seguir ascendiendo, vende su propia conciencia. No es capaz
de decir lo que piensa. Se limita a bajar la cabeza y a obedecer.

Lo único que importa en la vida, de ese tipo de líderes, es salir


bien en todas las circunstancias. Pero la vida solo vale la pena ser
vivida cuando puedes acostarte en la noche y dorm ir en paz con
tu conciencia. Si haces algo que tu conciencia no aprueba, solo
porque te conviene, te divides interiormente. Te haces pedazos
por dentro y eso deteriora tu sentido de valor. Te sientes sin co­
lumna vertebral. No eres un líder sabio.

¿Es posible hacer cosas buenas por motivos equivocados? Claro


que sí. Inclusive inconscientemente. Ya lo dijo el profeta. Engaño­
so es el corazón y perverso, ¿quién lo conocerá?

LA OBSESIÓN DEL PODER

Sucedió que, con el correr del tiempo, Amón, hijo de David, violó
a su hermana Tamar, hermana de Absalón. David no fue capaz de
administrar justicia. Tal vez porque al ver la tragedia de su familia
se acordaba de su propio pecado y se sentía sin autoridad moral.
Pasaron los años. Aparentemente todo había sido olvidado pero
un día Absalón mató a Amón, en venganza por la violación de su
hermana. A raíz de eso tuvo que huir. Quedó tres años lejos de
David. El rey sufría por causa de su hijo, pero no perdonaba.

Un líder no puede ser feliz guardando resentimiento en el cora­


zón. El perdón no beneficia tanto al perdonado, como al que per­
dona. Si por algún motivo no puedes perdonar a alguien, sabes
de lo que estoy hablando. Puedes negarlo. Aparentar que eres
feliz. Pero, en el fondo, algo te incomoda. No te permite disfrutar
la vida en su plenitud.
El Líder Sabio tiene motivaciones sanas

Aunque David sufría, no perdonaba. Allí aparece otra vez la figura


d e joab . Quiere ayudar al rey. Pero él no hacía nada que no le
conviniera. Algún motivo traía debajo de las mangas. ¿Qué hizo?
Mandó traer a una mujer de Tecoa y la instruyó para que dijera
exactamente lo que él quería. La mujer hizo todo como Joab le
dijo. Se presentó delante del rey y repitió todo lo que Joab le ha­
bía dicho. Palabra por palabra. Le dijo al rey que debía perdonar.
Usó una figura fraguada. Presentó un aparente caso propio.

Sin embargo, en medio de la conversación, el rey percibió la


mano dejoab. Al ser interrogada, la mujer confirmó. ¿Resultado?
Otro punto más a favor dejoab. Así era él. No hay nada bueno
qué aprender de él. Pero podemos hacerlo por contraste. Es po­
sible aprender de los buenos ejemplos. Y también evitando los
errores que otros cometieron.

Un tiem po después, por ocasión de la batalla con Absalón, el rey


le pidió a Joab que derrotara al joven rebelde, pero .que no tocara
su vida. Sin embargo, cuandojoab se enteró que Absalón estaba
preso por los cabellos, mandó al soldado quien le dio la noticia,
que matase al príncipe. Le ofreció diez sidos de plata.
¿Qué respondió el soldado?

-Aunque yo recibiera mil piezas de plata en la mano, no extende­


ría la mano contra el hijo del rey; porque ante nuestros oídos el
rey te ordenó a ti, a Abisai y a Itai, diciendo: "Protegedme al joven
Absalón".(10)

¡Qué contraste! Un simple soldado, anónimo, no vendía su con­


ciencia ni por mil sidos de plata, m ientrasjoab, el líder de renom ­
bre y uno de los principales del reino, lleno de medallas y reco­
nocimientos, pisoteaba su conciencia, a fin de seguir escalando.
EL Lisiar SABIO

En esta ocasión, Joab volvió a desobedecer al rey. Conociendo su


carácter, podemos deducir que aquel acto traicionero le conve­
nía de alguna manera. ¡Qué triste es la vida de alguien que solo
hace, o no hace, porque las cosas le convienen!

LA TRAICIÓN

Años después de la muerte de Absalón, se levantó otro rebelde


en el reino de David. Su nombre: Seba, hijo de Bicri. El rey envió
detrás de él a Amasa. Era un hombre de confianza de David. Des­
pués de la muerte de Absalón, el rey no confiaba mucho en Joab.
Observa lo que le prom etió a Amasa: "¿No eres hueso mío y car­
ne mía? Así haga Dios conmigo y aun más, si no has de ser jefe del
ejército delante de mí para siempre, en lugar d e jo a b ".(11)

¿Tú crees que Joab aceptaría eso de manos cruzadas? ¡Claro que
no! Amasa se demoró en el cumplimiento de la misión y David,
con miedo de que el poder del enemigo aumentara, envió ajoab.
Joab era primo de Amasa, pero eso no lo detuvo en sus intencio­
nes. En el camino, encontró a Amasa, fingió que lo iba a besary le
metió el puñal en las costillas. M uerto Amasa, se colocó como el
principal general en el ejército de David.

¿Hay algún parecido entre la actitud de Joab con la actitud de


Judas?

48 EL PODER TERMINA

Pero el poder acaba. Cualquier cosa que un líder haga, llevado,


por motivaciones erradas, tiene consecuencias tristes,, más t;arrie
o más temprano, jo ab ambicionó el poden Aparentemente "sir-
vió'Tpero, eñ el fondo'de~su corazón, lo que buscaba no era ser­
vir. El servicio que prestaba era apenas el trampolín para llegar a
El Líder Sabio tiene motivaciones sanas

donde deseaba. Mató, traicionó, calló su propia conciencia, y dejó


de lado principios y valores. Y llegó a donde quería.

David ya era un anciano. Una joven virgen le calentaba los pies


porque no podía dorm ir de frío. No sabía nada de lo.que sucedía
en su reino. Adonías, uno de sus hijos, se proclamaba rey, sin
que él lo supiera. ¿Quién apoyaba a Adonías? Nada menos que
Joab. Pero la jugada le salió mal. Porque David declaró a Salomón
como el nuevo rey, y los que apoyaron a Adonías tuvieron que
huir.

¿Qué hizo Joab? Corrió al tem plo y se agarró de los cuernos de!
altar. Eso podía hacer el que cometiera un crimen sin premedita­
ción. Pero, ¿eran los crímenes d e jo a b sin premeditación? Toda
su vida fue una serie de intrigas y delitos premeditados. Ambi­
cionaba el poder. Sabía que no podía ser rey. Pero ansiaba ser
el principal y gozar de los privilegios del poder. Solo que esta vez
las cosas no le salieron bien. Fue m uerto por orden de Salomón.
Una vida de sangre, term ina con sangre. Todo lo que el ser hu­
mano siembra, cosecha.

Qué diferencia con la trayectoria de jesús. El Señor era lo máximo


del universo, se despojó de su posición, vino a la tierra a servir,
y el Padre le dio un nombre por encima de todo nombre y todas
las criaturas del universo lo reconocen como el soberano Rey.

Joab era nada, ansió tenerlo todo. Luchó y "trabajó" por eso.
Transitó por caminos escabrosos de intriga y traición, y acabó
sin nada.

¡Motivaciones! ¡Motivaciones! Motivaciones correctas o equivoca­


das. ¡He allí la cuestión!
el Líder sabio
(1) Proverbios 4:23
(2) Filipenses 2:5:11
(3) Juan 1:1-3
(4) Mateo 20:27
(5) Hechos 24:5
(6) Éxodo 21:32
(7) Filipenses 3:4-8
(8) Efesios 6:6-8
(9) Elena de White. Historia de la Redención, p. 283
(10) 2 Samuel 18:12
(11) 2 de Samuel 19:13

50
"El ju s to sa b e g u ia r a su p ró jim o ; el
im p ío le ha ce p e rd e r el c a m in o ".
(Proverbios 12:26)
iderazgo es el arte de decidir. Para bien o para mal. "El justo

L sabe guiar a su prójimo; el impío le hace perder el cam ino,(1)


dice Salomón. El líder decide todo el tiempo. Es su quehacer
diario. Si eres un líder, parte de tu responsabilidad es decidir.
Aunque no seas consciente de ello. Esa es la realidad. Tienes que
elegir caminos, escoger personas, establecer metas, elaborar
programas, pIanificar acciones y mil asuntos más.

No todos estos ítems tienen la misma importancia, pero requie­


ren decisiones. Es imposible permanecer encima del muro. La in­
decisión es fatal en el liderazgo. Un líder indeciso crea confusión
y desánimo en su equipo de trabajo, y puede provocar un clima
de rebeldía y anarquía.

EL VALOR D E L A DECISIÓN

Las decisiones son un asunto de vida o muerte. No existe terreno


neutro. El que no avanza, retrocede. La ventaja del líder cristia­
no es que encuentra, en la Biblia, pautas para tom ar decisiones
sabias. La obediencia a los principios bíblicos del liderazgo no es
un asunto que se pueda llevar a la ligera. Más tarde o más tem ­
prano, las consecuencias de menospreciar los consejos divinos
son catastróficas.

Salomón dice al respecto de estos principios: "Llévalos siempre


dentro de tu corazón; pórtalos alrededor de tu cuello".(2) El cora­
zón es el lugar donde se generan las decisiones. En realidad, es
en la cabeza. Los escritores usan el corazón en lenguaje poético.
El consejo del sabio es que las enseñanzas divinas deben estar
en el corazón. Guiando, alumbrando y ayudando a tom ar las de­
cisiones correctas.

Nó es algo apenas de actitud exterior. No se trata solo de apa­


rentar que se es un buen líder. Es un asunto del ser interior. Las
El Líder Sabio sabe decidir

actitudes exteriores funcionan mientras las personas ven. La


obediencia interior brota del amor por Cristo. No importa si los
otros ven, o no. El liderazgo auténtico es fruto de la vida interior
donde Cristo ocupa el prim er lugar.

Pero el consejo de Salomón es que los principios deben estar


también, "atados al cuello". En los tiempos de Salomón, las perso­
nas llevaban lo más precioso que tenían, en el cuello. El mensaje
es que los consejos sagrados son tan preciosos que deberíamos
enorgullecemos de observarlos, aunque las personas digan que
somos ultrapasados, por el hecho de estar dispuestos a obede­
cer a Dios.

La observancia, de los consejos divinos, te encamina por sende­


ros de paz y prosperidad. Por eso Salomón dice: "Serán tu guía
cuando camines, te protegerán cuando duermas y te hablarán
cuando despiertes. El mandamiento.es lámpara, la enseñanza es
luz y las reprensiones son el camino de la vida".(3)

LAS ENSEÑANZAS DIVINAS

Los líderes se preguntan con frecuencia: "¿Qué hago delante de


esta situación?". "¿Qué hago con un colaborador que se resiste a
crecer?". "¿Es esta la medida correcta a ser tomada?" El denomi­
nador común parece ser la expresión "No sé qué hacer".

Una persona no sabe qué hacer cuando se encuentra en las


sombras. En la oscuridad no se ve nada. Quiere salir pero no ve
la salida. Y ahora viene Salomón y dice que los consejos divinos
son lámpara y luz. Ellos iluminan las decisiones. David también
dijo: "Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino".(4)

Tanto David, como Salomón su hijo, usan varias expresiones para


referirse a los principios divinos en cuanto a un liderazgo feliz.
el Líder sabio

Esas expresiones son: enseñanza, palabra, estatuto, consejo,


mandamiento, dicho, camino, juicio. En los escritos de ambos,
cada vez que se encuentran las expresiones, "Ley de Jehová",
o "Mandamientos de Dios", no se refieren solamente a los diez
mandamientos de Éxodo 20, sino a la Torá completa. La Biblia de
aquellos tiempos.

Sin embargo, todas las enseñanzas divinas podrían ser concen­


tradas en un nombre: Jesús. Él es la Palabra y el Camino. Atesorar
los mandamientos de Dios, en el corazón, significa abrirle el co­
razón a Jesús. Es lo que dice Pablo: "Pero con Cristo estoy junta­
mente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo
que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual
me amó y se entregó a sí mismo por m í".(5)

Cuando Jesús llega a ser el centro de la vida del líder, los manda­
mientos de Dios son la luz, el camino y el guía que lo ayudan a
salir de las dificultades que el día a día le presenta. Jesús dirige
su vida. Él es el centro de sus motivaciones. ¿Y cuál es el resulta­
do?: Vida. Las enseñanzas divinas son luz y vida. Vida plena, exu­
berante. Vida que vale la pena ser vivida. Vida con sentido. Las
tribulaciones pueden traer momentos dolorosos. Vivimos en un
mundo de pecado pero cuando tienes a Cristo y sus enseñanzas
en el corazón, nada te amedrenta. Jesús vive, en ti, sus obras de
victoria. Por eso Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo; el que me
sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida".(6)
Y lógicamente, tomará decisiones sabias.

54 DECISIONES SABIAS

El secreto para tom ar decisiones sabias es andar con Jesús. "Así


entenderás lo que es el derecho y la justicia, la equidad y todo
buen camino". (Proverbios 2:9). El verbo "entender" es significati­
vo. Para tom ar decisiones correctas es necesario entender lo que
es el derecho, la justicia y la equidad. Pero el mundo en el que
vivimos ha colocado los valores de cabeza. Los eternos princi-
El Líder Sabio sabe decidir

pios de Dios son negociables, y adaptables a cada generación, en


la opinión del hombre de nuestros días. Lo que antes era justo,
"puede no serlo ahora". ¿Cómo tom ar decisiones sabias en me­
dio de esa manera de pensar?

Todo líder quisiera saber lo que es correcto y justo, en la hora de


tom ar decisiones. Todos quisieran saber lo que es bueno y me­
jor. No creo que nadie, en sana conciencia, quiera equivocarse.
Pero la realidad es que vivimos equivocándonos y trayendo pro­
blemas a nuestra vida y a la vida de las personas que amamos.
¿Qué falta? Entender lo que es el derecho, la justicia y la equidad.
Y eso solo es posible cuando tenemos sabiduría. ¿Y qué es sabi­
duría? El tem or de Dios. ¿Y qué es el tem or de Dios? Reconocer
que Dios es Dios y buscarlo todos los días en oración y a través
del estudio de la Biblia.

Parece simple. Y lo es. Pero los seres humanos complicamos la


vida al apartarnos de Dios y no tenerlo en cuenta. Al vivir solos
y escoger nuestros propios caminos, al pensar que por el hecho
de poseer conocimiento de las más avanzadas técnicas de lide­
razgo, estamos capacitados para resolver los problemas solos.

¡Saber vivir! ¡No equivocarse! ¡Tomar decisiones correctas! Eso nos


llevaría a un liderazgo excelente. Y eso es simple, cuando se vive
una experiencia de comunión diaria con Cristo, fuente de sabiduría.

Solo Jesús es capaz de librar, al líder, de tom ar decisiones equi­


vocadas. "Cuando la sabiduría entre en tu corazón, y te deleites
con el conocimiento, la discreción te protegerá y la inteligencia
cuidará de ti. Te librará del mal camino y de los que dicen cosas
perversas, de los que dejan el camino recto para andar por sen­
deros tenebrosos; de los que gozan haciendo el mal, y se alegran
de sus actos perversos".(7)

¿Podríamos decir que esos que "dicen cosas perversas y te alejan


del camino recto para andar en senderos tenebrosos", son las
tendencias humanas de! corazón natural? Es posible que sí. Pero
EL li t e r SABIO

la Palabra de Dios te prom ete que si le entregas tu camino al


Señor, Él guiará tus pasos y te ayudará a tom ar decisiones sabias.

BUSCA A DIOS
Siendo así, antes de tom ar cualquier decisión, el líder sabio bus­
ca, en primer lugar, a Dios. Pide sabiduría. Hay circunstancias
complicadas que la mente humana no logra entender, y mucho
menos solucionar. El impulso natural del corazón humano es to ­
mar decisiones llevado por la emoción. Una decisión emocional
puede resultar fatídica. Las emociones son traicioneras. Cuando
las cosas andan mal, te hacen sentir que están bien. Y viceversa.
Por eso Jeremías dice "El corazón es engañoso y perverso, más
que todas las cosas. ¿Quién puede decir que lo conoce?".(8)

Sin embargo, cuando vas a Dios, Él toma tu frágil ser en sus ma­
nos y te da la capacidad de ver a las personas, las circunstancias
y las cosas como Él las ve. Miras la vida desde el prisma divino. No
juzgas empujado por tus emociones, sino por la Palabra de Dios.
Los principios orientadores de la Biblia definen tus decisiones.

Esta es la razón del consejo de Salomón: "Confía en el Señor de


todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo
en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas. No seas sabio
en tu propia opinión; teme al Señor y apártate del m al".(9)

lis RÁPIDO, NI LEÍMTO

La prisa es enemiga de la perfección, reza el dicho popular. Salo­


món lo dijo de otro modo: "Si piensas lo que haces, tendrás abun­
dancia; si te apresuras, acabarás en la pobreza" (10) Por lo tanto,
piensa antes de tom ar una decisión. Es evidente que muchas de­
cisiones del líder precisan ser inmediatas, casi instintivamente.
Allí entra la sabiduría, el buen juicio, el equilibrio. Pero una situa­
ción de emergencia no aparece todos los días. No puedes tom ar
la excepción y transform arla en regla. Nadie pierde por parar,

i
El Líder Sabio sabe decidir

observar las circunstancias y decidir. Una decisión bien pensada


tiene menos probabilidades de fracasar. No dejes que la presión
te lleve a tom ar decisiones impensadas. Anticípate al problema
y trabaja en él. ¿De qué forma? ¿Qué cosas debe pensar el líder
antes de decidir? Veamos.

DEFINE OBJETIVOS Y PRIORIDADES

Las decisiones de un líder sabio son orientadas hacia un objetivo.


¿A dónde deseas llevar a tu equipo? Las decisiones son los pel­
daños que subes. Los pasos que das. ¿Cómo puedes llevar a tu
equipo hacia el sur, tomando decisiones que conducen al norte?
Supongamos que en tu equipo hay un liderado que no apoya
tus planes, tiene una personalidad difícil, pero es eficiente. Tus
emociones te dicen que él debe ser colocado en un lugar difícil
para que aprenda "la lección", pero el principio orientador de la
Palabra divina declara que toda institución es como un cuerpo
donde hay diferentes órganos, y cada uno de ellos es importante.
¿Colocarías a tus ojos de "castigo", a realizar el trabajo de los pies,
solo porque no te agradó? La pregunta que necesita hacerse el
líder, antes de tom ar una decisión, es ¿Adonde deseo ir? Enton­
ces va hacia su objetivo, aprovechando al máximo el rendimiento
de cada miembro del equipo.

EVALÚA LAS CONSECUENCIAS

El líder sabio se anticipa a la jugada. Primero pide sabiduría divi­


na. Después determina sus objetivos y, en tercer lugar, analiza las
consecuencias de la decisión que va a tomar. Jesús enseñó: "Por­
que ¿quién de ustedes que quiera levantar una torre, no se sienta
primero a calcular los costos, para ver si tiene todo lo que necesita
para terminarla? No sea que después de haber puesto los cimien­
tos, se dé cuenta de que no puede terminarla, y todos los que lo
sepan comiencen a burlarse de él y digan: Este hombre comenzó
a construir, y no pudo term inar".(11) Este hombre no pensó antes
E L L i d S T SABIO

de decidir. No evaluó las consecuencias, no analizó los recursos. El


resultado fue vergüenza pública. Todos se reían de él.

El hombre de la parábola construía apenas una torre, Una cosa


sin vida. Algo que no sufría, ni lloraba, ni se alegraba. Sin embar­
go, los líderes construyen vidas, seres humanos, sueños. ¡Esa es
la diferencia!

Lo que nos lleva a tomar decisiones apresuradas es, a veces, la pre­


sión. Especialmente en el ambiente cristiano. Se supone que el líder
cristiano necesita ser un hombre o una mujer de fe. Entonces surge
la presión de la fe. Si no me aventuro, van a decir que no tengo fe.
Entonces tomo una decisión sin evaluar las consecuencias. Jesús
relató otra parábola a este respecto. "¿O qué rey que marche a la
guerra contra otro rey, no se sienta primero a calcular si puede ha­
cerle frente con diez mil soldados al que viene a atacarlo con vein­
te mil? Si no puede hacerle frente, envía una embajada al otro rey
cuando este todavía está lejos, y le propone condiciones de paz".(12)

Pero lo que impresiona es la manera cómo Jesús termina el relato


de esta parábola. "Así también, cualquiera de ustedes que no re­
nuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo".(13) El verbo
"renunciar" es elocuente. No se refiere a la renuncia del sueño, ni
de los proyectos, sino a la renuncia del yo. No puedes enfrentar
a un enemigo que viene con 20 mil soldados si no tienes los re­
cursos necesarios para vencerlo. La pregunta clave de todo líder
debería ser: ¿Hasta qué punto mi fe es confianza en Dios, o es sim­
plemente presunción, y confianza desmedida en mi capacidad?
58 ¡Piensa en todo eso, antes de decidir!

■ OYEA SOS COLABORADORES

El líder sabio oye a sus colaboradores. En la multitud de ideas, hay


sabiduría. Un líder que consulta, no pierde autoridad. Al contrario.
El Líder Sabio sabe decidir

Es apreciado y admirado por los liderados. La posibilidad de que


el proyecto se realice con éxito aumenta, si las personas saben lo
qué están haciendo y por qué lo están haciendo. El ser humano es
movido a motivación. Y cuando los colaboradores toman el pro­
yecto como algo suyo y no apenas del líder, colocan el ser entero
en la realización del plan. Pero no te olvides de demostrar que las
opiniones han sido tomadas en cuenta, de alguna forma.

En cierta ocasión estaba haciendo los preparativos para un campa­


mento que reuniría a miles de jóvenes. Necesitaba encontrar una
persona que cuidara de la estructura del campamento. Sería la per­
sona clave. Tenía muchos nombres en la lista. Gente bien prepara­
da y capaz de realizar un trabajo excelente. Había orado pidiéndole
a Dios que me ayudara a encontrar a la persona adecuada.

En ese momento, alguien tocó la puerta de mi oficina. Era el hom­


bre de la limpieza. Me pidió disculpas porque no había podido re­
tirar la basura antes. Tomó la cesta de papeles en sus manos y ya
se retiraba, cuando me vino una ¡dea.

-Espera, por favor. Necesito tu ayuda. ¿Conoces a alguien con es­


tas características?
Él me oyó en silencio y, después de algunos minutos, me preguntó.
-¿Para qué lo necesita?
Le expliqué. El hombre sonrió, y me dijo:
Es fulano. La persona que usted busca es fulano. Y me explicó por
qué.

Después de algunos procedimientos, aquella persona fue el hom­


bre extraordinario que administró el campamento y me ahorró
mucho trabajo. La idea vino del que recogía la basura en la oficina.

Claro que a pesar de que el líder sabio consulta, pregunta, acepta


la participación de sus colaboradores es él, finalmente, la perso­
na responsable.
EL Uíüer SABIO

CONSULTA A SUS SUPERIORES

El líder sabio nunca hace las cosas solo o simplemente consul­


tando a los miembros de su equipo. Es necesario consultar con
los superiores. Ellos, generalmente, están en el lugar donde se
encuentran, porque ya recorrieron el camino que estamos reco­
rriendo. La experiencia es algo que no se compra. Se adquiere
en el terreno de la vida. ¿Por qué no aprovechar el consejo de
los que ya trillaron ese sendero? Es sabio que los planes sean
examinados por colegas superiores, cuya opinión y experiencia
inspiran confianza.

Aun cuando no sea necesaria su aprobación, ellos estarán más


dispuestos a apoyar el proyecto, si se los mantuvo informados a
lo largo del proceso de la decisión.

Que Dios te conceda sabiduría para tom ar decisiones correctas.

(1) Proverbios 12:26


(2) Proverbios 6:21
(3) Proverbios 6:22 y 23
(4) Salmos 119:105
(5) Gálatas 2:20
(6) Juan 8:12
(7) Proverbios 2:10-14
(8) Jeremías 17:9
(9) Proverbios 3:5-7
(10) Proverbios 21:5
60 (11) Lucas 14:28-30
(12) Lucas 14:31 y 32
(13) Lucas 14:33
El Líder Sabio
es consciente de su
valor

"Son m u c h o s los q u e d ic e n s e r
b o n d a d o s o s , p e ro ¿ d ó n d e e stá n los
h o m b re s sin cero s?".
(Proverbios 20:6)
espués de algunas horas tratando de ver algo en el agua,

D frustrado, el rey volvió a su palacio e increpó a su viejo y


sabio consejero:
-No pude ver nada en el lago. Déjate de tonterías y, de una vez,
dime quién es mi peor enemigo.

-Es increíble que no te hayas dado cuenta -contestó el sabio- Lo


has tenido delante de ti. Es el reflejo de tu propia imagen, eres
tú mismo. Tú eres tu peor enemigo. Eres un líder que no quiere
entender, que solo quiere liderar, pero ni siquiera sabes a dón­
de deseas llevar a tu pueblo. Tienes un enorme ejército, pero
de nada te sirve porque, al igual que tú, está infectado por la
soberbia que no le permite ver sus propias necesidades. Estás
haciéndote daño a ti mismo, así como a tu pueblo. Estás perdido.
Tú eres el peor enemigo que tienes.

Gracioso como parezca, hay líderes como este rey. Tratan de de­
tectar a sus enemigos. Observan para todos los lados, a fin de
descubrir algún complot imaginario. E ignoran que el más grande
enemigo es el desconocimiento voluntario o involuntario de su
propio ser. Un líder que no se conoce a sí mismo, que no es ca­
paz de reconocer sus valores o limitaciones, difícilmente podrá
liderar. Corre el riesgo de pensar que es águila por el simple he­
cho de tener alas.

LA PREGUNTA OETODO LÍDER

Cuando Moisés fue llamado por Dios para liderar a su pueblo,


preguntó: "¿Quién soy yo para que saque a Israel de Egipto?" No
era apenas una expresión de su incapacidad delante de la mi­
sión. Era la indagación íntima que todo líder debiera responderse
antes de liderar.

David, el extraordinario rey de Israel, también se hizo la misma


El Líder Sabio es consciente de su valor

pregunta. "Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, y la luna


y las estrellas que has creado, me pregunto: ¿Qué es el ser huma­
no, para que en él pienses? ¿Qué es la humanidad, para que la
tomes en cuenta? Hiciste al hombre poco menor que un dios, y lo
colmaste de gloria y de honra. ¡Lo has hecho señor de las obras de
tus manos! ¡Todo lo has puesto debajo de sus pies!".(1)

¿Qué es el ser humano? ¿Quién eres tú? No existe peor tragedia


que un líder, inconsciente de su propio ser. Andar por la vida
creyéndose maravilloso, ajeno al hecho de que sus liderados ríen
de él, a sus espaldas. Un líder incapaz de hacer un autoanálisis
correcto de su persona, no está en condiciones de liderar.

Te asustaría la cantidad de personas que, durante años, ocupan


cargos de liderazgo sin conocerse a sí mismos. En los corredores
todos comentan, en voz baja, los deslices del líder. Solo él no
percibe, o hace de cuenta que no percibe. Vive en la montaña de
su soberbia contemplando a los simples mortales que obedecen
sus órdenes. Su concepto de la vida, de las cosas y de las situacio­
nes es irreal. Contempla a sus liderados como objetos sin alma,
ni personalidad.

Otros van al extremo opuesto. Creen que su liderazgo es débil,


que ñadie los valoriza, ni aprecia su trabajo. Se.sienten víctimas
de las injusticias y de las circunstancias, y viven rumiando resen­
timientos, cargando complejos de autocompasión y arrastrando
una baja autoestima, que exteriorizan en actitudes radicales e
intransigentes.

LA CONCIENCIA DEL PROPIO SER

El líder sabio tiene conciencia de su verdadero ser, porque vive


en comunión con la fuente de la sabiduría. Nadie es capaz de
aceptar su realidad a no ser que Dios opere, en su vida, el milagro
de la conversión.
el Liier sabio

En el campo de la psicología moderna, se usa mucho el término


"insight". (2)Esta palabra inglesa describe el despertar a la concien­
cia de! propio ser. El "insight" sería el "darse cuenta" de la propia
realidad. El hecho de conectar una vivencia, una actitud, una form a
de ser, con su origen. Esta percepción súbita permitiría ampliar la
conciencia y tener un mejor conocimiento de sí mismo. El hecho
de que el "insight" ocurra en forma súbita, lleva a muchos psicó­
logos a asociarlo con la intuición. Se entra en contacto con una
verdad o realidad que, hasta ese momento, había permanecido
inconsciente. Es como si el cerebro reorganizara la información
que posee para alcanzar la comprensión del propio ser.

El "insight" es de suma importancia en psicología, pues determina


hasta qué punto, una persona, tiene capacidad de com prender­
se mejor a sí misma, y de hacer conexiones entre su vida interior,
su cuerpo y las circunstancias que lo rodean.

Lo que la psicología moderna llama "insight", la Biblia llama con­


versión. Una de las primeras cosas que hace Dios, con el líder
que va a Él en busca de sabiduría, es darle conciencia de su ser.
Trabaja en los pasillos oscuros del corazón humano, hasta darle
conciencia de su necesidad de Dios. Vales mucho, pero tu valor
es dependiente. Eres como el cero. Si te colocas delante del 1 no
vales nada, Pero si reconoces tu dependencia y te colocas atrás
del 1, tu valor es inmensurable.

¿QUÉ DETERMINA TU VALOR?


64
¿Qué determina tu valor? No son tus diplomas, ni tu posición,
ni tu nombre. No es lo que crees respecto a ti. Tampoco lo que
otros piensan acerca de ti, sino lo que Dios cree.

El sabio Salomón dice: "Son muchos los que dicen ser bondado­
sos, pero ¿dónde están los hombres sinceros?"(3) Ser bondadoso
El Líder Sabio es consciente de su valor

no es apenas un asunto de palabras. Humildad no es servilismo.


Firmeza no es radicalismo. No es suficiente decir: "Soy bonda­
doso". Hay que serlo de verdad. Pero eso solo sucederá cuando
logre responder a las preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Cuánto valgo?

Mi valor lo mide y determina Dios, y nadie más. ¿Cómo lo hace?


El profeta Jeremías registra la respuesta divina: "Así ha dicho el
Señor: No debe el sabio vanagloriarse por ser sabio, ni jactarse
el valiente por ser valiente, ni presumir el rico por ser rico. Quien
se quiera vanaglorian que se vanaglorie de entenderme y cono­
cerme. Porque yo soy el Señor, que hago misericordia, imparto
justicia y hago valer el derecho en la tierra, porque estas cosas
me complacen".(4)

Conocerte a ti mismo sumergiéndose en la meditación transcen­


dental o el autoanálisis, te extravía en los meandros peligrosos
del humanismo. Te estimula a encontrar, en el fondo de tu ser,
algo que no existe. Cierras los ojos, te concentras, repites man­
tras, ¿para qué? Para encontrar en los corredores penumbrosos
de tu inconsciencia, un pobre ser derrotado que se esfuerza para
disimular su triste realidad.

Dios trabaja de otra manera. Te lleva a levantar los ojos y ver la


grandeza de su ser y en Él, y solo en Él, entiendes el valor de tu ser.

77
NO ERES LO QUE CREES

Dios dice: "No se vanaglorie el sabio en su sabiduría, ni se jacte


el valiente en su//alentía, ni presuma el rico en su riqueza". ¡No
eres lo que crees! Saca de tu corazón el deseo de vanagloria. Si
te duele el hecho de que no aparezca tu nombre o tu título o tu
fotografía, algo anda mal dentro de ti. Necesitas revisar tu con­
cepto de liderazgo.
el Líder sabio

No eres tan buen líder como piensas. Ni tan deficiente como ima­
ginas. Eres mejor de lo que crees, pero peor de lo que tu corazón
te dice. El líder sabio es equilibrado. Asume los dos aspectos de
su ser: la luz y las tinieblas, la excelencia y la pequenez, el egoís­
mo y la nobleza.

¡Acéptate como eres! Tienes muchas cualidades. Pero también in­


numerables defectos. Pídele a Dios que te ayude a descubrir los
últimos. Y deja que las personas, a las cuales lideras, descubran
las primeras. No exageres en tu concepto propio. No aumentes
tus defectos ni disminuyas tus virtudes. No eres un diamante,
pero tampoco eres una piedra sin valor.

¡No te compares con nadie! Nadie es igual a ti. Eres un universo


de posibilidades. Ve a Jesús y permite que Él haga en ti, lo que tú
no puedes hacer por tus/propias fuerzas.

TU VALOR DEPENDE DE DIOS

Tu valor depende de Dios. "Quien se quiera vanaglorian que se


vanaglorie de entenderme y conocerme". En vez de ostentar tí­
tulos o cualidades, la primera preocupación del líder sabio debe
ser entender y conocer quién es Dios. Esa es la clave del valor
humano. Vivir en comunión con Cristo. Permitir que el carácter
de Jesús sea reflejado en su vida. Sin Cristo, es imposible tener
conciencia de quienes eres y, sin esa conciencia, es imposible ser
un buen líder.

Qué pena que a veces los conceptos de "autoconocimiento", que


el mundo usa, intentan ingresar en las filas del liderazgo cristia­
no. Ya vi líderes nuestros dando saltos y gritando para "sacar la
energía interior" de la que profesores de liderazgo que no cono­
cen a Dios hablan en las reuniones a donde son invitados. Ya vi
líderes nuestros, fascinados por ese tipo de enseñanzas, como si
El Líder Sabio es consciente de su valor

lo que oyen fuera el descubrimiento del siglo. Cuando todo está


en la Palabra de Dios, con la orientación correcta.

LA MUJER SAMARITANA

Piensa en la mujer Samarltana. Iba todos los días al pozo, a me­


diodía, a buscar agua. Lo hacía a propósito. Pensaba que los ju ­
díos eran hombres y mujeres llenos de preconceptos, y no de­
seaba verlos. Escogía la hora más calurosa del día para buscar
agua. Sabía que a esa hora nadie estaría en la calle.

Pero aquel día se encontró con jesús. Y Él hizo la diferencia en su


vida. El Maestro le pidió agua y ella le respondió:
- ¿Y cómo es que tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que
soy samaritana?

Hasta aquel momento ella había pensado que ios preconceptuo-


sos eran los judíos. Solo en la presencia de Jesús descubrió que
la campeona de las preconceptuosas era ella. Solojesús es capaz
de dar la conciencia del propio ser. Sin Él, es imposible tener una
idea correcta del propio valor.

Pero hay un tercer pensamiento en el texto de jeremías. "Porque


yo soy el Señor, que hago misericordia, imparto justicia y hago
valer el derecho en la tierra, porque estas cosas me complacen".

¿No son estas las cualidades de un líder sabio? ¿No son estas las
cualidades que la inteligencia emocional pregona? ¿No desearías
ser un líder misericordioso y justo? Pues preocúpate en entender
y conocer quién es Dios. Él es el autor de la sabiduría.

PÉRDIDA DETIEMPO

Por eso Pablo dice "Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir!
el Líder s a b io
No vivan ya como necios, sino como sabios. Aprovechen bien el
tiempo, porque los días son m alos".(5)

El apóstol relaciona la falta de sabiduría con la pérdida de tiempo,


porque el liderazgo de una persona que no tiene conciencia de
su propio valor es, literalmente, una pérdida de tiempo. Lucha
contra enemigos imaginarios. Ignora que su propio enemigo es
él mismo. Se vuelve un líder frío, calculador y persigue a las per­
sonas de valor. Teme trabajar con gente que sabe pensar. Los
ve como posibles rivales. Escoge colaboradores que le digan sí a
todo, y que no tengan el valor de hacerle ver sus errores.

Las empresa, instituciones y hasta las iglesias son susceptibles al


error de ser liderados por este tipo de líderes.

ISO ERES MEJOR 0 PEOR QUE NADIE

Salomón dice más, al respecto. Él afirma que todos somos igua­


les delante de Dios y el hecho de que seamos líderes no nos
coloca en un nivel superior a nadie. "El Señor nos dotó, al mismo
tiempo, de oídos para oír y de ojos para ver".(6)

Esta declaración del sabio habla de igualdad entre los seres hu­
manos. El primer factor de igualdad es la creación. El Señor nos
dotó, dice Salomón. Todos fuimos creados por el mismo Dios.
Somos sus hijos. Y esto nos transforma en hermanos. Dios es la
fuente de todo lo que tenemos y lo que somos. Sin embargo, el
68 hecho de que todos fuimos creados iguales, en valor, no quiere
decir que seamos uniformes. Dios nos hizo diferentes. Los oídos
son para oír y los ojos para ver.

Pablo expresa mejor esta idea al decir que formamos parte del
mismo cuerpo, pero cada uno es diferente del otro, en función.
Esa diferencia no es para que cada uno siga su propio camino,
sino para crear el sentido de interdependencia. Todos nos ne-
El Líder Sabio es consciente de su valor

cesitamos. Nadie es superior a nadie. Cada uno tiene su propio


valor y es necesario en el cuerpo de Cristo. El líder sabio sabrá
distinguir la diversidad, pero trabajará en unidad para construir
y no para destruir.

El otro factor de igualdad es el pecado. "No hay nadie que pueda


afirmar que su corazón está limpio de pecado".(7) No hay justo ni
siquiera uno. Al pecar Adán todos pecamos. Desde entonces to ­
dos los seres humanos somos malos y necesitamos de la gracia
de Cristo para transformarnos. No somos culpables por haber
nacido en ese estado, pero seremos culpables si no nos apode­
ramos del remedio provisto por Jesús.

Por lo tanto, todos somos iguales por creación. Y, por causa del
pecado, tú no vales más que otros. Tampoco vales menos. No
puedes dar cabida, en tu corazón, al sentimiento de superioridad
ni de Inferioridad. Necesitas tener conciencia de quién eres. De
otro modo, corres el riesgo de frustrarte.

Cuenta el filósofo Esopo, de la antigua Grecia, que un águila arre­


bató a un corderito, lanzándose desde el pico de un alto monte.
Un cuervo observó fascinado la escena y tratando de imitar al
águila, se lanzó sobre un carnero, pero como era cuervo y no
águila, sus garras se enredaron en la lana y, por más esfuerzos
que hiciera para librarse, no lo logró.

El pastor del rebaño, entonces, viendo al cuervo preso, lo cogió,


le cortó las alas y se lo llevó a sus hijos. Los muchachos le pre­
guntaron:
-¿Qué ave es esta?
-Para mí es solo un cuervo, respondió el pastor, pero él se cree
águila.
Así es, el desconocimiento de tu verdadero ser puede llevarte
por senderos de tragedia. Asimismo, cuando las circunstancias
fueren duras contigo, y te sientas solo y triste. Cuando en tu mí-
sión de líder sientas que tus fuerzas se debilitan, recuerda este
consejo: "¡Levanten los ojos al cielo, y miren quién creó estas co­
sas! Él saca y cuenta su ejército de estrellas; a todas las llama por
su nombre, y ninguna de ellas falta; ¡tan grande es su poder, tan
poderoso su dominio! Tú, Jacob, ¿por qué dices que tu camino
está oculto para el Señor? ¿Por qué, Israel, alegas que Dios pasa
por alto tu derecho? ¿Acaso no sabes, ni nunca oíste decir, que
el Señor es el Dios eterno y que él creó los confines de la tierra?
El Señor no desfallece, ni se fatiga con cansancio; ¡no hay quien
alcance a comprender su entendimiento! El Señor da fuerzas al
cansado, y aumenta el vigor del que desfallece. Los jóvenes se
fatigan y se cansan; los más fuertes flaquean y caen; pero los que
confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vuelo, como
las águilas; corren, y no se cansan; caminan, y no se fatigan".(8)

El líder que confía en Dios nunca está solo y puede capitalizar


sus errores. Cada día, para él, puede ser una nueva oportunidad.
El pasado pasó. Cada nuevo amanecer trae la esperanza de un
recomienzo.

(1) Salmos 8:3-6


(2) El "Insight" es un concepto ampliamente utilizado por los psicólogos cogni-
tivos y no cognitivos para explicar fenómenos de aprendizaje, resolución de
problemas, mejoras en terapia, etcétera. Sin embargo, se ha creído conve­
niente, por parte de la comunidad científica, dejar sin traducción este té r­
mino, debido a las dificultades que plantea, ya que no posee un equivalente
al idioma español. Macarena Blázquez Alonso, Juan Manuel Moreno Manso,
& María Elena García Baamonde Sánchez. (2009). (Inteligencia emocional
como alternativa para la prevención del maltrato psicológico en la pareja.
Anales de psicología, psicología clínica y de la salud, 25(2), 250-260
(3) Proverbios 20:6
• (4) Jeremías 9:23 y 24
(5) ■Efesios5:15y 16
(6) Proverbios 20:12
(7) Proverbios 20:9
(8) Isaías 40:26-31
Le van ta tu s ojos, y d e s d e el lu g a r
d o n d e e stá s m ira hacia el n o rte y
hacia el sur, hacia el o rie n te y el
o c c id e n te . T o d a la tie rra q u e ves,
te la d a ré a ti y a tu d e s c e n d e n c ia .
(Génesis I3 :1 4 y 15)
EL Usier SABIO

a Biblia enseña que el líder sabio es visionario. Capaz de le­


vantar los ojos y, desde el lugar donde está, ver los sueños y
L^.visiones hechos realidad. Movido por el inconformismo, es­
tudia la manera de sacar a su pueblo de la mediocridad y llevarlo
a apoderarse de un futuro que todavía no existe pero, por el cual,
está dispuesto a luchar.

Sin embargo, la visión del líder necesita ser asimilada por las per­
sonas, de modo que cada uno la tom e como suya. Por lo tanto,
la cualidad del líder visionario no es apenas concebir una gran
visión, sino hacer que cada liderado sueñe tanto o más que él.
Para alcanzar este tipo de liderazgo es de vital importancia la co­
municación entre el líder y sus colaboradores. No es fácil lograr
que cada uno sienta la visión como parte de sus propios sueños.

Robert Fritz dice que las organizaciones avanzan cuando una visión,
clara y comprendida, provoca una tensión entre lo real y lo ideal,
inspirando a las personas a trabajar juntas para reducir la distancia
entre ambos. (1)

Caleb fue ese tipo de líder. Visionario. No buscó gloria, ni fama, ni


reconocimiento. Trabajó en los bastidores, ayudando a Moisés y
después a Josué. Pero su vida y su carácter muestran lecciones
de un liderazgo imposible de olvidar. Veamos su historia.

A UN PASO DEL SUEÑO

72 El pueblo de Israel había llegado al límite de Canaán. El sueño


estaba a punto devolverse una realidad. El peregrinaje casi había
terminado. Un poco más y entrarían a la tierra de los sueños.
¿Había valido el dolor y el sufrimiento del desierto? ¡Claro que sí!
Pero lo que realmente importaba no eran las penurias sufridas,
sino los milagros y la demostración del amor y del poder de Dios
a lo largo de la jomada.
Ei Líder Sabio es un soñador

El Señor había sacado a su pueblo de la esclavitud. Las plagas


que cayeron sobre Egipto habían sido una demostración del
poder de Dios. La manera extraordinaria cómo el mar Rojo se
abriera. El maná diario, el agua de la roca, en fin. Sería imposible
mencionar todos los detalles de su amor y cuidado.

La vida de los líderes sabios, soñadores y visionarios está per-


meada de milagros. Las grandes consecuciones no son resultado
de la habilidad humana, sino de lo que Dios hace a través de
ellos. Por eso son soñadores. Sus sueños no son fantasías cons­
truidas en la arena de los simples deseos. Son visiones optim is­
tas, fundamentadas en la roca de la historia. Parafraseando a una
gran escritora, yo diría: Nada puede tem er el líder, con relación al
futuro, a menos que se olvide la manera prodigiosa cómo Dios lo
bendijo en el pasado.

DOCE LÍDERES

En el caso de Israel, el desierto y sus agruras ya eran cosa del


pasado. Estaban a un paso del cumplimiento de la promesa. Y
Moisés, escogió a doce hombres para inspeccionar la tierra. Un
líder sabio jamás hace las cosas sin un plan establecido. La im­
provisación no es propia de líderes que beben en la fuente de la
sabiduría divina.

Dios le había ordenado a Moisés: "Envía algunos hombres para


que exploren la tierra de Canaán, la cual voy a dar a los hijos de
Israel. De cada tribu de sus antepasados enviarán uno de sus
hombres más im portantes".(2) Esos doce hombres eran líderes.
La Biblia los describe como "Los más im portantes de cada tribu".
Ellos fueron y contemplaron las maravillas de la tierra. Tierra de
abundancia. Manaba leche y miel. Tierra pródiga. Lo que se plan­
taba producía con facilidad. ¡Y cómo producía!
Los doce líderes volvieron trayendo una muestra de los frutos.
Eran necesarios dos hombres para cargar un racimo de uvas.
¡Qué maravilla! ¿Quién no desea lo mejor de lo mejor? ¿Quién no
sueña con llegar a la cima de sus ideales? Sería fascinante si las
cosas buenas de la vida fueran apenas el resultado del deseo.
Pero la realidad es diferente. Los sueños, por los simples sueños,
se transforman, más tarde o más temprano, en horribles pesadi­
llas. Es necesario avanzar. El líder visionario avanza. En el caso de
aquellos líderes, no todos eran poseídos por sueños y visiones.
La mayoría de ellos eran calculadores, fríos y avanzaban solo al
sentir tierra firm e bajo sus pies.

FALTA DE SUEÑOS

Diez de ellos dieron un informe pesimista, carente de sueños y


de visiones. Tal vez se denominaran, a sí mismos, realistas. No
negaron las maravillas de la tierra, pero se impresionaron más
con las dificultades. Fueron incapaces de ver más allá de donde
sus ojos físicos veían. La realidad cruel de la tierra poblada de
enemigos les arrebató lo más precioso que puede tener un líder:
la capacidad de soñar.

El resultado fue calamitoso. Ei pueblo se desesperó y comenzó


a murmurar. Diez líderes sin sueños exasperaron a la gente y
la desanimaron. ¡Qué tragedia! Las dificultades de aquella tierra
eran reales. Las campiñás de Canaán pertenecían a gente gue­
rrera, fuerte y aguerrida. Aquellos hombres no entregarían la
tierra con facilidad. Esa era la realidad. Pero el líder necesita ser
capaz de mirar más allá de la simple realidad.

La vida es así. Problemas y dificultades son el pan cotidiano de


todo líder. Dios nunca prom etió a nadie una vida fácil. Al entrar el
pecado al mundo surgieron los problemas y, hoy, son parte de la
experiencia diaria. Sin embargo, Dios prom etió que si confías en
El Líder Sabio es un soñador

Él, serás capaz de enfrentar los problemas y solucionarlos. El Se­


ñor jamás te prometió que si confías en Él no tendrás problemas.
Su promesa es que, en medio de las dificultades, Él estará con­
tigo y no te abandonará. "Cuando pases por las aguas, yo estaré
contigo; cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases
por el fuego, no te quemarás, ni las llamas arderán en ti".(3)

¿No había conducido Dios a su pueblo a lo largo del desierto?


¿Por qué los dejaría ahora abandonados en las manos del ene­
migo? Aquellos diez líderes estaban dominados por el temor. Ca­
rentes de sueños y de fe. Y el tem or deforma la realidad. Te hace
ver fantasmas donde no hay.

Ellos dijeron que aquella tierra tragaba a sus enemigos. ¡No era
verdad! ¡Exageraban! Si hubiera sido verdad, ¿cómo habían re­
gresado ellos? Dijeron también que, al lado de los enemigos, los
israelitas eran como langostas. ¡Mentira! Nadie es como una lan­
gosta, al lado de otro.

El miedo deforma la realidad. Hace ver las cosas peor de lo que


son. Ahoga al temeroso en un vaso de agua. Le quítala capacidad
de soñar. Lo sumerge en la arena movediza de la mediocridad
contagiosa.

LÍDERES SOÑADORES

Observa, sin embargo, la reacción de Josué y Caleb, líderes so­


ñadores y de visión. No negaron la realidad. El problema existía.
Pero ellos eran hombres de fe. Y la fe hace la diferencia.

-Nosotros iremos en nombre de Dios, dijo Caleb, y tomaremos


posesión de nuestra herencia.
Esta actitud visionaria de Caleb era resultado de su comunión
con Dios. Conocía a Dios. Recordaba la promesa hecha no solo a
EL líder SABIO

Moisés, sino también a Abraham, décadas atrás: "Levanta ahora


tus ojos, y desde el lugar donde estás mira hacia el norte y hacia
el sur, hacia el oriente y el occidente. Toda la tierra que ves, te
la daré a ti y a tu descendencia para siem pre".(4) La orden divina
no era: "Levanta los ojos y mira los problemas", sino "Levanta los
ojos, y mira hacia el norte y hacia el sur, hacia el oriente y el occi­
dente. Toda la tierra que te daré a ti y a tu descendencia".

Eso es visión. Mirar más allá de la realidad, confiando en el po­


der de Dios. Apoderarse de la tierra significaba lucha, guerra y
sufrimiento. Pero Caleb sabía que el mismo Dios, quien los había
conducido en el pasado, los llevaría hasta el fin. Miró más allá de
los problemas. La noche estaba poblada de tinieblas, pero los
soñadores son capaces de ver el sol de un nuevo día que todavía
no amaneció.

LÍDERES SOÑADORES ENFRENTAN PRESIÓN

Todo líder soñador es incomprendido. Y muchas veces persegui­


do, pero no temas soñar. Los seres humanos pueden destruir ai
soñador, jamás el sueño. Es necesario enfrentar la presión ex­
terior. Muchas veces la presión es fruto de la envidia. Todo líder
soñador es, de alguna forma, víctima de la envidia. Tú sueñas y
ellos no. Es doloroso. Necesitas superar la envidia y no caer en
las trampas del camino. En tu jornada de líder encontrarás perso­
nas que no soportarán que estés cerca y les cuentes tus sueños.
A Caleb le hubiera sido más fácil acomodarse al pensamiento de
la mayoría. ¿Para qué crearse problemas siendo diferente? Pero
el asunto no era solo ser diferente, por ser diferente. Tampoco es
dar la impresión de ser el mejor. Es un asunto de compulsión in­
terior y de principios. Caleb deseaba dorm ir en paz con su propia
conciencia. Y la mejor manera de hacerlo era siendo coherente
consigo mismo.
El Líder Sabio es un soñador

Cuando se trata de presentar tus convicciones y tus sueños, no


te dejes influir por lo que más te convenga. O lo que sea política­
mente correcto. O lo que piense la mayoría. La Palabra de Dios y
tu propia conciencia son los factores determinantes. Es con ellos .
que tendrás que convivir en la soledad de la noche. Es a ellos a
quienes rendirás cuentas.

LÍDERES VISIONARIOS NO SE RINDEN

Caleb creyó que, en el nombre de Dios, los obstáculos serían


vencidos. Compartió sus sueños y la visión futura de la herencia
prometida. Los desafió. Trató de contagiarlos de optimismo. Pero
las cosas no salieron como deberían haber salido. Y es que no
siempre la multitud es capaz de llegar a donde los visionarios
llegan. Prefieren las arenas secas del desierto de la "realidad". Se
contentan con escarbar la arena en vez de cruzar el río. Y alcan­
zan lo que buscan. Nadie llega más allá de sus sueños. El pueblo
destinado a un futuro glorioso se quedó peregrinando por el de­
sierto de su mediocridad durante cuarenta años.

Pero el tiem po pasó. Un sueño que podría haberse realizado en


dos años, demoró cuatro décadas para volverse realidad, por
falta de visión. Pero finalmente llegaron y conquistaron la tierra
prometida.

Moisés ya había muerto. Josué era el nuevo líder. Y había llegado


el momento de distribuir la tierra. Cada uno recibía su lote. Es­
cogía la mejor tierra, la más productiva; los valles y las llanuras.
Entonces Caleb se acerca a Josué y le dice:
-¡Dame las montañas!
- ¿Qué?
- ¡Las montañas! Aquella tierra que nadie quiere. Las montañas
donde aun habitaban los gigantes, descendientes de Anac.
Caleb a estas alturas ya bordeaba los ochenta años. No era un
joven deseoso de aventuras. Sin embargo, continuaba lleno
de sueños y sin miedo de enfrentar desafíos. Aquí cabe lo que
dice Isaías "Los muchachos se fatigan y se cansan, ios jóvenes
flaquean y caen; pero los que esperan a jehová tendrán nuevas
fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se can­
sarán; caminarán, y no se fatigarán".(5)

EL SECRETO DE UN LÍDER VISIONARIO

El secreto de un líder visionario es confiar en Dios. Una vejez sana


y gratificante no es solo asunto de cuidar bien la salud. Eso es
bueno. Pero, en el caso de Caleb, el secreto radicaba en confiar
en Dios. Cuando una persona aprende a vivir en comunión con
Jesús, no teme lo que venga. La vida no acaba. No terminan los
desafíos. Cada día es una nueva oportunidad para continuar sir­
viendo y realizando grandes cosas para Dios.

Caleb fue más allá de solamente servir. Llegó el momento de re­


tirarse. Era necesario preparar a otro líder que confiara en Dios y
enfrentara nuevos desafíos. Y ¿qué hizo? La historia está registrada
de este modo: 'Y Caleb dijo: Al que ataque a Quiriat-séfery la tome,
yo le daré a mi hija Acsa por mujer. Y Otoniel, hijo de Cenaz, herma­
no menor de Caleb, la tomó, y él le dio a su hija Acsa por m ujer".(6)

Buscar valores jóvenes. Ese es el desafío de todo gran líder. Inte­


resante y curiosa la manera cómo Caleb lo hizo, pero dio resulta­
do. Más tarde, la historia se encargó de probar que Otoniel llegó
a ser un líder útil a Dios.

EL LÍDER VISIONARIO ES GENEROSO

En la historia bíblica hay otro detalle interesante del carácter de


Caleb. Su hija, Acsa, al casarse con Otoniel, le pidió un pedazo de
E! Líder Sabio es un soñador

tierra y dos fuentes de aguas. En esas tierras el agua era escasa.


Dejar dos fuentes de agua para la hija, sabiendo que a partir de
ese momento, por ley, la propiedad pasaría a ser del yerno,' de­
muestra la generosidad de ese hombre de Dios.

Esta es otra de las características de alguien que aprende a vivir


en comunión con Dios. No tengas miedo de renunciar. Dios amó
tanto al mundo que dio a su hijo unigénito. ¿Perdió? No. El líder
generoso jamás pierde. Al hacer ese sacrificio por nosotros, Dios
no solo derrotó al enemigo para siempre, sino que ganó el amor
y la gratitud de sus hijos por toda la eternidad. El hombre fue
beneficiado, pero Dios será alabado por los siglos de los siglos.

Salomón afirma: "El alma generosa será prosperada: el que sacie


a otros, también él será saciado".(7) Nadie pierde jamás por ser
generoso. Pueden las personas, a simple vista, pensar que eres
ingenuo. La verdad es diferente. Al que da, se le multiplica. La
generosidad es una bendición de ida y vuelta. Es beneficiado el
que recibe y la bendición vuelve al que da.

Dios y su Iglesia necesitan hoy de líderes visionarios. Pero recuer­


da que un líder visionario es aquel que deposita su confianza en
el Señor. Es de Él que le vienen los sueños y la capacidad de rea­
lizarlos. Es Dios, y solo Dios, el que da fuerzas al cansado.

Mira hacia las montañas. A los picos más altos. A los desafíos
más difíciles. Y camina en dirección de ellos seguro de que, en el
nombre del Señor, tus pies pisarán la tierra prometida.
el L ie r s a b io

(1) Fritz, Robert. Path of Least Resistance: Learning to Become the Creative
Force in Your Own Life. Ballantine Books. 1989
(2) Números 13:2
(3) Isaías 43:2
(4) Génesis 13:14 y 15
(5) Isaías 40: 30 y 31
(6) Jueces 1:12 y 13
(7) Proverbios 11:25

80
7 C-3

"D e m i b o ca s o lo sale la v e rd a d ; m is
la b io s a b o rre c e n la m e n tira . T o d a s
m is p a la b ra s s o n p re cisa s; no hay
en ellas d o lo ni p e rv e rs id a d ".
(Proverbios 8:6-8)

Jj|3
A;-A

wái
el Líder sabio

a honestidad es otra cualidad dei líder sabio. La palabra ho­


nestidad viene del térm ino latino honestitas. Es la cualidad
— de ser transparente y sincero. Esta palabra abarca el concep­
to de decencia, decoro, recato, pudor, justicia probidad, rectitud,
y honra.

Un iíder sabio posee la cualidad de comportarse y expresarse


con sinceridad y coherencia, respetando los valores de la verdad.
El resultado es la confianza de sus liderados. A todos les gusta
trabajar al iado de personas confiables. La confiabilidad, de un
líder, es consecuencia de su sinceridad y transparencia, entrela­
zadas a su honestidad.

Dios mismo declara que de su boca "solo sale la verdad". La ver­


dad es el fundam ento de la honestidad. Por su parte, Salomón
relaciona la mentira con la perversidad. El perverso no solo prac­
tica el mal. Se deleita en hacerlo. De cierto modo, el mentiroso
cree que lleva ventaja al engañar a las personas. Ese tipo de acti­
tud no tiene lugar en la vida de un líder sabio.

EL VERDADERO SENTIDO DE LA HONESTIDAD

No existe un curso de liderazgo moderno donde se ignore el


tema de la honestidad. Este aspecto, del carácter del líder, no se
limita a buenas acciones. Es un principio que nace de un corazón
transformado. Ser honesto requiere convivencia con la verdad.
Va más allá de las simples acciones. Porque la verdad bíblica no
82 es un concepto. Es una persona. Jesús dijo: "Yo soy el camino, la
verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por m í".(1)

Convivir con la verdad es convivir con Cristo. Esa es la diferencia


entre un simple curso de liderazgo y el liderazgo bíblico. Mien­
tras cualquier seminario de inteligencia emocional te enseña
que debes ser honesto, la Biblia es categórica al afirmar que el
El Líder Sabio es honesto

ser humano solo, es incapaz de quitar la mancha de su maldad.


"Aunque te laves con lejía, y te enjabones demasiado, no se borra
de mi vista la mancha de tu pecado".(2)

Y dice más: "El corazón es engañoso y perverso, más que todas


las cosas. ¿Quién puede decir que lo conoce?".í3) Por esta razón,
líderes que se esfuerzan para poner en práctica lo que aprendie­
ron en el salón de clases, no logran vivirla realidad de los con­
ceptos teóricos. No depende de ellos. Si el corazón está contami­
nado, difícilmente el agua será pura. "Ustedes los conocerán por
sus frutos, pues no se recogen uvas de los espinos, ni higos de
los abrojos. Del mismo modo, todo buen árbol da buenos frutos,
pero el árbol malo da frutos malos. El buen árbol no puede dar
frutos malos, ni el árbol malo dar frutos buenos".(4)

HONESTIDAD EINTEGRIDAD

Salomón relaciona también la honestidad con la integridad. "La


integridad guía a los hombres rectos, pero la perversidad destru­
ye a los pecadores".(5) La palabra integridad viene del térm ino ín­
tegro. Significa entero, completo, pleno. Una cosa solo es íntegra,
cuando está completa. La vida del líder íntegro no tiene medias
verdades, ni medias mentiras, ni media puntualidad, ni media ho­
nestidad. Lo hace todo de forma entera. Y el resultado es que
su personalidad también se mantiene entera, sin divisiones. Hay
armonía entre sus valores, sus emociones, sus conceptos y su
vida física y espiritual. Eso genera el sentido de deber cumplido,
paz y felicidad.

Pero cuando el líder se divide a sí mismo y no es íntegro, se hun­


de en confusiones existenciales, pierde la paz interior y muchas
veces cae en el pozo amargo de la depresión. La integridad del
líder justo y sabio son un guía seguro. Sus principios son perma­
nentes, y no agitados por las circunstancias. Su camino lo condu­
EL liier SABIO
ce a las alturas deseadas. No negocia sus valores. Sus principios
no entran en subasta.

Conocí a un líder que no podía dormir. Pasaba noches enteras,


despierto. Las pastillas no le causaban efecto. Nadie diagnostica­
ba su problema. Andaba a la orilla de la locura. Tenía aparente­
mente todo para ser feliz y no lo era. Hasta que un día se descu­
brió que tenía otra familia. La falta de integridad lo había llevado
a ese estado. Sí, "La integridad guía a los hombres rectos, pero la
perversidad destruye a los pecadores".

Si salimos de las manos de Dios, completos, solo seremos felices


en la medida que seamos completos o íntegros. Por eso Salomón
afirma: "Al Señor le repugnan las pesas falsas, pero le agradan las
pesas cabales".(6) ¿Por qué le repugnan las cosas falsas? Porque
ama al ser humano y sabe que la falta de integridad lo destruye y
lo hace sufrir. La falta de integridad puede darle alguna aparente
ventaja momentánea, pero el fin es triste.

LA DESHONESTIDAD NO COMPENSA

Salomón escribe: "¡Qué sabroso sabe el pan de mentira, pero al


final acabas con mal sabor de boca!". (7) El tema, en esta decla­
ración bíblica, no es solo el alimento obtenido por medios des­
honestos. Se refiere a cualquier ventaja que traiga la deshones­
tidad. Resultará duro de digerir cuando se descubra el engaño.

En cierta ocasión solicitamos a un líder que nos recomendara un


nombre para un cargo de liderazgo en otro país. Nos habló mara­
villas de un miembro de su equipo. Echó flores y serpentinas. En
su opinión, aquel hombre era el mejor que se podría encontrar
para aquella función.

Por un motivo u otro, la persona no fue escogida. El tiem po pasó.


El Líder Sabio es honesto

Un día, entró a mi oficina y me dijo.


-Ayúdame por favor. Necesito transferir a un miembro de mi
equipo. No sé que más hacer con él. Es una piedra en el camino
de todos los proyectos. No colabora, critica, vive siempre descon­
tento.
-¿Quién es?
-Fulano de tal.
Al principio no pude entender. Era el hombre qué él nos había
recomendado hace algún tiempo. Entonces le pregunté.
-¿Y cuándo cambió?
Mi interlocutor se acomodó en la silla, se pasó la mano por la
cabeza, y me respondió.
-Nunca cambió. Siempre fue así. Un inoperante.
El hombre que yo tenía delante de mí era considerado un líder
hábil e inteligente y, sin embargo, confundía habilidad adminis­
trativa con deshonestidad.

No es difícil encontrar ese tipo de líderes. Vivimos en un mundo


donde los valores se encuentran de cabeza para abajo. La des­
honestidad pasó a ser habilidad. La mentira puede ser circuns­
tancial. La verdad es relativa. ¿Cómo sobrevivir en un mundo así?
Haciendo de las virtudes, principios y no solamente acciones que
proporcionen ventajas profesionales. Yendo a Jesús y recibiendo
sabiduría.

LA HONESTIDAD TRAE RECOMPENSAS

La honestidad, por el contrario, siempre trae recompensas. Ade­


más de la paz interior y el bienestar del alma, el líder honesto
siempre gana. Cuenta la fábula que había una vez un pobre le­
ñador que regresaba a su casa después de una jornada de duro
trabajo. Al cruzar un puente, se le cayó el hacha al agua, y se puso
a lamentarse.
EL Ü IÜ 9P SABIO

-¿Cómo me ganaré el sustento sin el hacha?


Entonces apareció un joven rubio y le dijo:
-No llores, yo me arrojaré al río y te traeré el hacha de vuelta.
Se sumergió en la corriente y, poco después, apareció con un
hacha de oro.
-Esa no es mi hacha, dijo el leñador.
Por segunda vez se sumergió el joven rubio, y reapareció con un
hacha de plata.
-Tampoco es la mía, dijo el afligido leñador.
Por tercera vez el joven buscó bajo el agua, y reapareció con un
hacha de hierro.
-¡Oh gracias, gracias! ¡Esa es la mía!
-Pero, por tu honradez, yo te regalo las otras dos, le dijo el joven,
has sido honesto y la honestidad siempre tiene recompensa.
Esta puede ser apenas una fábula, pero expresa una realidad
prometida en la Palabra de Dios y comprobada por la vida.

LA NECESIDAD DE LÍDERES HONESTOS

El profeta Isaías, hace muchos siglos, escribió: "Fíjense, un rey


reinará con honestidad y sus ministros gobernarán con justicia.
Cada uno será como un refugio contra el viento, como un lugar
seguro contra la tormenta, como ríos en un sitio seco, como la
sombra de una roca grande en un lugar desértico". (8) La figura
que el profeta usa para ilustrar el valor de los líderes honestos
es demasiado elocuente. "Refugio contra el viento", "lugar seguro
contra la tormenta", "ríos en un sitio seco" y "sombra de una roca
grande en el'desierto".

Viento y tormenta. La deshonestidad se ha popularizado al punto


de arrasar con los principios. Parecen vientos y torm entas incon­
tenibles. En estas circunstancias, "La mayor necesidad del mundo
es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean
sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no
El Líder Sabio es honesto

teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya


conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres
que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los
cielos".(9)

En medio de un desierto, donde la honestidad parece agua en


extinción, los líderes sabios son como "ríos en un sitio seco", y
"sombra de una roca grande en el desierto".

SABIDURÍA. JUSTICIA Y VERDAD

Salomón afirma que la sabiduría llama a los seres humanos. En


realidad, quien los llama es Jesús. "¡Óiganme, que lo que voy a de­
cirles son cosas muyjustas e importantes! De mi boca solo sale la
verdad; mis labios aborrecen la mentira. Todas mis palabras son
precisas; no hay en ellas dolo ni perversidad".(10)

Dios llama a los seres humanos para decirles cosas justas e im­
portantes. Y ambas están relacionadas con la verdad. Los labios
del Señor "aborrecen la mentira". Los líderes que buscan a Jesús,
viven en la verdad. No solo dicen la verdad. Viven en ella.

Pero muchos prefieren vivir en la mentira. Tal. vez porque la ver­


dad tenga un precio que no están dispuestos a pagar. Optan por
el camino de la mentira, de las medias verdades, o como quiera
llamarse a lo que no es transparente y cristalino.

La verdad involucra dolor, la mayoría de las veces. Este es su alto


precio. Y como el ser humano detesta el dolor, es lógico que es­
coja otro camino, aunque su fin sea la muerte.

Es extraño que la senda del dolor conduzca a la vida, pero desde


la entrada del pecado al mundo, la solución para el problema de
la muerte está en el dolor. Jesús tuvo que probar el dolor para
salvar al ser humano. Líderes necios, huyendo del dolor de la ver-
dad, caen en la mentira, camino de destrucción. Esta actitud es
incoherente. La verdad es parte de la sabiduría. Por dolorosa que
sea, vale mucho más que las piedras preciosas. Aunque involucre
dolor, conduce a la paz de corazón y a la felicidad.

Un adm inistrador que no sabe qué hacer con un miembro de su


equipo que no produce, y le ofrece una beca de estudios para
verse libre de él, ¿Está procediendo con honestidad?

Un líder que desea colocar a una persona de su predilección en


cierta comisión, y.argumenta que es una recomendación del or­
ganismo superior, ¿está diciendo la verdad?

La vida está.tejida de pequeños detalles, en los cuales resulta


más confortable decir "una mentira blanca" que enfrentar .el do­
lor de la verdad. Pero el líder sabio no se esconde de la verdad, ni
se omite de la responsabilidad.

EL PRECIO DE LA MENTIRA

Uno de los temas del capítulo 6, de Proverbios, es la honestidad.


La estructura de este capítulo es interesante. Empieza hablando
del valor de los mandamientos. Ellos traen luz y vida. Por tanto, es
necesario guardarlos en el corazón y llevarlos en el cuello, refirién­
dose al valor interior y exterior de las enseñanzas divinas.

Después, el sabio introduce el tema del adulterio, enfatizando que


los mandamientos serán una especie de escudo protector contra
la mujer o el hombre extraño. El tema del adulterio va hasta el fin
del capítulo que termina en el versículo 35, pero en los versículos
30 y 31 el sabio introduce un tema corto "Nadie desprecia al que
roba, si lo hace para calmar su apetito; si lo sorprenden, debe pa­
gar siete veces y entregar todo el patrimonio de su casa".
El Líder Sabio es honesto

¿Por qué Salomón coloca estos dos versículos que hablan del
robo, en medio del tema del adulterio? Dos pensamientos. El pri­
mero es que no hay diferencia entre los pecados. Pecado es pe­
cado. Nóvale la pena racionalizar, ni justificar, ni explicar. Nóvale
la pena comparar con algún otro pecado y decir que uno es más
leve que el otro. Y tampoco vale la pena decir que se hizo esto
por hambre, o por necesidad, o por causa de las circunstancias.
Pecado es pecado. Y lo único que se puede hacer'es arrepentir­
se, pedir perdón y abandonarlo.

El segundo pensamiento es que el adulterio es también un acto


de deshonestidad. En el hurto se substraen cosas, en el adulterio
se substraen vidas. Tal vez por eso, desde el punto de vista hu­
mano, el adulterio nos parezca el pecado más horrible y escanda­
loso. Pero sea uno u otro, ei consejo de Salomón es: "¿Quién se
echa fuego en el pecho sin que se queme su ropa?¿Quién puedé
andar sobre brasas sin que se quemen sus pies?".(11) El pecado,
más tarde o más temprano, trae consecuencias tristes y doloro-
sas. Ese es el mensaje.

LA MENTIRA

Acerca de la mentira. Salomón dice: "El testigo falso no quedará


sin castigo, y ei mentiroso será destruido".(12) Dos consecuencias
tristes para el mentiroso. Será castigado y será destruido. ¿Cómo?
La mentira es una cueva oscura en la que nos escondemos con
miedo de que los otros nos conozcan como realmente somos.
Solo que el ser humano viene de las manos de un Dios verdade­
ro. Jesús dijo: 'Yo soy el camino, la verdad y la vida". Por lo tanto, el
ser humano fue creado para la verdad. El hombre y la mujer solo
se escondieron después del pecado. Antes del pecado, su vida
era transparente y cristalina. Y eran plenamente felices.

Hoy, aunque la mentira está en las células más íntimas del ser, el
hombre y la mujer no pueden ser felices viviendo en la mentira o
diciendo mentiras. Ese es tal vez el peor castigo del mentiroso. Su
propio mundo interior destruido por las fantasías que inventa. La
mentira es pensar una cosa y hacer otra muy distinta. Es mostrar
una imagen de lo que no somos. Ocultación deliberada. Decir
que se sabe, cuando no se sabe.

Si malo es m entir a los demás, peor es hacerlo con uno mismo.


Pero la realidad es que hay personas a las que les agrada mentir.
Viven en un mundo que inventan. Llevadas por su inseguridad y
desconfianza, se hunden en el pantano de la irrealidad.

La única solución para la mentira es Cristo. El líder sabio no mien­


te. Cuanto más cerca esté de la persona verdad, que es Cristo,
más cristalina y transparente será su vida. Y, en consecuencia,
será más feliz y más felices hará a las personas con quienes se
relaciona.
i.v

¡CUIDADO! ¡PELIGRO!

¿Cómo saber que te estás deslizando por el camino sutil de la


falta de verdad? Cuando empiezas a inventar disculpas para "ex­
plicar" tu falta de responsabilidad. Saliste tarde de la casa y .dices
que había mucho tráfico. Necesitas acompañar a tu hijo al dentis­
ta, y sales diciendo que tienes un compromiso de trabajo.

Cuando exageras una situación real y le das dimensiones irrea­


les. Las crisis existen, pero no son fantasmas que no se puedan
vencer. La exageración no genera en el alma de tu equipo el de­
seo de luchar con vehemencia, al contrario, genera desconfianza
en el líder.

Cuando, como líder, prometes algo que sabes que no vas a cum­
plir, pero lo haces solo para salir de la situación difícil en la que te
El Líder Sabio es honesto

encuentras. Por ejemplo, sabes que no tienes un lugar de trabajo


en la institución, pero le dices a la persona que lo vas a pensar
con cariño.

Huye de la mentira. Busca a Jesús, la verdad eterna. Y que su ca­


rácter puro y honesto se refleje en tu vida.

(1) Juan 14:6


(2) Jeremías 2:22
(3) Jeremías 17:9
(4) Mateo 7:16-18
(5) Proverbios 11:3
(6) Proverbios 11:16
(7) Proverbios 20:17
(8) Isaías 32:1 y 2
(9) La educación, p. 57 White, Elena año 1894
(10) Proverbios 8:6-8
(11) Proverbios 6: 27 y 28
(12) Proverbios 19:9
C on la s o b e rb ia llega ta m b ié n
la d e s h o n ra , p e ro la s a b id u ría
a c o m p a ñ a a lo s h u m ild e s .
(Proverbios 11:2)
el L ie r s a b io

a humildad es la cualidad natural de los que llegan a cono­

L cerse a sí mismos. "La sabiduría acompaña a los humildes".


¡Qué declaración extraordinaria de Salomón! La presentó
hace más de 25 siglos y, sin embargo, los maestros más destaca­
dos de liderazgo, hoy, se entusiasman con esta cualidad, como si
acabaran de realizar un descubrimiento revolucionario.

El libro de James Hunter, El monge y el ejecutivo, se transform ó


de la noche a la mañana en el libro más leído entre personas que
ocupan cargos de liderazgo. En este libro se relata la historia de
John Daily, un brillante hombre de negocios que repentinamente
percibe su fracaso como jefe y ser humano.

En busca de una solución, para su lamentable realidad, Daily


participa de un retiro sobre liderazgo en un monasterio bene­
dictino, dirigido por el fraile Leonard Hoffman, un renombrado
empresario americano que había abandonado todo en busca de
un nuevo sentido para su existencia. En ese monasterio, Daily
descubre que el líder necesita ser un hombre dispuesto a servir
y no a ser servido. Debe ser humilde y reconocer que el poder
no es un instrum ento de opresión, sino una herramienta para
construir la felicidad de los otros. Y que un ser humano feliz, será
un empleado productivo.

La paradoja es que lo dice el monge, quien un día fuera em pre­


sario, lo enseña la Biblia hace más de 25 siglos. ¡Qué ironía para
líderes cristianos que, durante algún tiempo, hicieron del libro de
Hunter, su lectura de cabecera!

Hoy no existe un seminario de liderazgo en el mundo de los ne­


gocios, donde no se dedique tiem po a hablar de los beneficios de
reconocer que una persona jamás tendrá todas las respuestas y
que, por tanto, necesita aceptar sus limitaciones.

Lazlo Bock, por ejemplo, autor del libro Work Rules, dice que la
El Líder Sabio es humilde

humildad es una de las características que las empresas buscan


en las nuevas personas que son contratadas. Bock no se refiere
solo a la abertura de espacios para recibir la contribución dé los
liderados, sino también a la humildad intelectual que lleva al líder
a aprender. Él argumenta que, en un mercado globalizado en el
que los problemas son cada vez más complejos, nunca una sola
persona puede tener todas las respuestas.(1)

La humildad es, sin lugar a dudas, una de las cualidades de todo


líder sabio. La palabra humildad viene de la raíz latina "humus",
que significa tierra. De esta raíz también, se deriva la palabra hu­
mano. La humildad, por lo tanto, es la habilidad de reconocer
que somos humanos, y que todo lo que somos y tenemos pro­
viene de Dios.

AGUR, miLÍDER HUMILDE


El capítulo 30 del libro de proverbios, menciona la humildad
como un factor de éxito en la vida. Este capítulo no es de autoría
de Salomón. Es un apéndice escrito por alguien que.lleva el nom­
bre de Agur, hijo de Yaqué.

En la primera parte, de este capítulo, encontramos lo siguiente:


"Palabras proféticas de Agur, hijo de Jaqué, dirigidas a Itiel y a
Ucal. ¡No hay nadie más ignorante que yo! ¡No hay en mí racio­
cinio humano! No tengo estudios ni sabiduría; ¡No tengo conoci­
miento alguno del Dios santo!".(2)

Agur tenía una idea correcta de sus limitaciones y su necesidad


de Dios. Este es el don de la humildad. No es debilidad. Es apenas
la aceptación de haber sido creado por Dios y depender de Él. El
orgulloso piensa que no necesita de nadie y que puede solo. El
humilde sabe que si algo puede, lo puede únicamente en Dios.
El líder orgulloso cree que, por ejercer un cargo, sabe más que
todos y es superior, a sus liderados. Y se siente mal al descubrir
que el mundo no lo ve a él como le gustaría ser visto. Entonces
se siente frustrado e incomprendido. Agur era diferente. Él re­
conocía que necesitaba aprender de Dios. "¡No hay nadie más
ignorante que yo! ¡No hay en mí raciocinio humano! No tengo
estudios ni sabiduría; ¡no tengo conocimiento alguno del Dios
santo!", dice.

Solo cuando alguien reconoce su ignorancia, está en condiciones


de aprender. El mundo, sin embargo, está lleno de personas que
creen saberlo todo. La sabiduría de este mundo llena el corazón
de orgullo. No deja espacio para Dios. Entonces la persona se
vuelve necia, y camina por la vida como si fuera el propio Dios.

mME HAGAS VANIDOSO


Agur registra, en el libro de los Proverbios, la única oración del
libro. "Solamente dos cosas te he pedido; ¡concédemelas antes
de que muera! Aparta de mí la vanidad y la mentira, y no me des
pobreza ni riquezas. Dame solo el pan necesario, no sea que, una
vez satisfecho, te niegue y diga: ¿Y quién es el Señor? O que, por
ser pobre, llegue yo a robar y ofenda el nombre de mi Dios".(3)

Agur teme que la vanidad se apodere de su corazón. Vanidad


es la necesidad de esconder lo que se es. Aparentar, con una
capa deslumbrante, algo que no existe. Esta actitud acaba siendo
una mentira. La persona vanidosa se engaña a sí misma y a los
demás. No tiene y se esfuerza para demostrar que tiene. No es
y, sin embargo, lucha desesperadamente para dem ostrar que es.

La palabra vanidad, viene del latín vanitas que es la cualidad de


vano, vacío, hueco, falto de realidad, sustancia o solidez. Este ad­
jetivo se refiere a lo insustancial, a la arrogancia, a la presunción
El Líder Sabio es humilde

y al envanecimiento. Se define como la confianza excesiva en las


habilidades propias, o en la atracción que se cree ejercer en los
demás. Es soberbia y engreimiento.

Cuanto más lejos el líder se encuentre de Dios, más se dejará


abrazar por la vanidad. Solo en Cristo es posible tener un con­
cepto correcto de uno mismo y agradecer a Dios por lo que se es.
Sin importarse demasiado con la opinión de las personas.

¡QUEMO NE OLVIDE DEII!

Pero hay algo más en la oración de Agur. Él dice "Dame solo el


pan necesario, no sea que, una vez satisfecho, te niegue y diga:
¿Y quién es el Señor?" Agur se conocía muy bien. Ya dijimos que el
privilegio de líderes sabios es conocerse a sí mismos. Él conocía
sus luchas interiores. Era consciente de sus debilidades. Sabía la
tendencia natural de su corazón, a olvidarse de Dios, cuando las
cosas iban bien. Entonces pide que Dios le dé solo lo necesario
para tener presente su dependencia del Padre. ¡Qué sabiduría la
de este hombre!

El soberbio, generalmente, no tienen una idea correcta de quién


es. La vanidad y la mentira empañan su visión. Se ve como un gi­
gante y ve a los otros como langostas. Solo él es grande. Apenas
él vale.

CARACTERÍSTICAS DE LOS SOBERBIOS

Conocí a un joven que, cuando niño, iba a la iglesia llevado por


sus padres. En la universidad llenó su cabeza de teorías humanis­
tas. Empezó a burlarse de la fe de sus padres. Decía que aquella
era una etapa superada de su vida. Así se conduce el soberbio.
Cree que por poseer un título, sabe todo.
Agur es muy rispido contra los soberbios que no respetan a sus
padres. "A quien mira con desprecio a su padre y tiene en poco
la enseñanza de la madre, ¡que los cuervos del valle le saquen los
ojos!, ¡que los aguiluchos se lo coman vivo!". (4)Tal vez, ni los cuer­
vos, ni los aguiluchos vengan literalmente a hacerle nada.

Pero las circunstancias difíciles, que su orgullo le trae, serán más


crueles que los propios aguiluchos o los cuervos.

EL SOBERBIO SE CONSIDERA DEMASIADO JUSTO

Otra característica, de los soberbios, es que se consideran de­


masiado justos. Se creen siempre en el derecho de apuntarle los
errores a todo el mundo,; "Hay algunos que se creen muy pu­
ros, aunque no se han purificado de su inm undicia".(5) Solo Jesús
purifica el alma. El resultado son los frutos del espíritu: Bondad,
paz, mansedumbre, humildad, en fin. Pero hay líderes, que no
conocen a Jesús. Traen dolor y sufrimiento a sus liderados bajo
el pretexto de estar preocupados con el rendimiento del equipo.

EL SOBERBIO ES ALTANERO

La tercera característica de los soberbios es la altanería. "Hay al­


gunos que miran con altanería y mantienen en alto la. mirada.
Hay algunos cuyos dientes parecen espadas y cuyas muelas pa­
recen cuchillos, ¡dispuestos a devorar a los pobres de la tierra, a
la gente menesterosa de este m undo!".(6)

El orgulloso-mira de arriba hacia abajo. El altanero o prepotente


desea que todos hagan lo que él dice. Usa la fuerza de la posición
para ejercer su voluntad. Se atreve a "devorar a los pobres de la
tierra".
El Líder Sabio es humilde

CARACTERÍSTICAS DE LOS HUMILDES

Reconocer sus propios errores no es debilidad sino grandeza y


humildad. Cuando un líder se muestra humano y reconoce sus
imperfecciones, estimula a sus liderados a seguir creciendo. Los
liderados pasan a admirarlo más. Lo ven como un ser igual a
ellos, lo valorizan y desean ser como él. Nadie pierde jamás por
pedir disculpas.

En cierta ocasión una secretaria me presentó un trabajo im per­


fecto. Pacientemente le expliqué lo que quería y le pedí que lo
hiciera de nuevo. Dos horas después ella me trajo el trabajo con
las mismas imperfecciones. Le volví a explicar. En la tercera opor­
tunidad, al ver que las cosas no habían cambiando, le dije:

-Muchas gracias, lo voy a hacer yo.


Creo que las palabras que usé no fueron ofensivas. Ofensiva fue
mi actitud. No fue grosera. Simplemente no le di la oportunidad
de seguir creciendo.
Esa tarde, antes de regresar a casa, le pedí que viniera a mi sala.
Allí estaba ella sentada y avergonzada.
-Discúlpame, por favor, le dije.
Ella se sorprendió. Dos lágrimas empezaron a rodar por su ros­
tro.
Discúlpeme usted. Estoy con problemas personales.
La oí un buen tiempo. Le dije que nada de lo que ella hiciera me
daba a mí el derecho de ser impaciente. Oramos juntos.
Algunos meses después ella fue sometida a una cirugía. Yo me
encontraba en el aeropuerto. El celular sonó. Era ella.
-Pastor, me dijo, me van a llevar a la sala de cirugía, pero deseo
que ore conmigo, por el celular.
Yo sabía por qué me pedía. A pesar de ser un simple ser humano,
ella confiaba en mi oración. Yo me pregunto: ¿Habría sucedido lo
mismo si no le hubiera pedido disculpas aquel día?
EL L i e f SABIO

DIALOGA, MOIMPONGAS

El liderazgo donde el jefe siempre tiene la razón es anticuado,


según los especialistas. Pero eso no es ninguna novedad para
los que conocen la Biblia. La Palabra de Dios siempre enseñó
que "Mejor es el joven pobre y sabio, que el rey viejo y necio, que
no admite consejos. Porque el joven sabio, aunque haya nacido
pobre en el reino del viejo necio, sale de la cárcel para asum ir
el trono. Yo he visto a todos los que viven bajo el sol seguir
al joven que sucederá al rey necio. ¡La gente que lo sigue es
in contable!".(7) Esta es una descripción de la realidad. Los jóve­
nes humildes, y que aceptan el consejo de sus liderados, serán
los líderes que sucederán a los más antiguos que se nieguen a
cambiar.

No temas oír diferentes puntos de vista. Los líderes, empeñados


en imponer sus ideas, generalmente entran en discusiones im­
productivas. Cuando las personas están concentradas en defen­
der la validez de sus propios puntos de vista, pierden la oportuni­
dad de aprender del punto de vista de los otros. El líder humilde
está dispuesto, muchas veces, a olvidarse de su propia agenda.

Haciéndolo, aprende de sus liderados y los estimula a seguir cre­


ciendo. ¿Y cuál es el resultado? Agur responde: "Yo he visto a to ­
dos los que viven bajo el sol seguir al joven que sucederá al rey
necio. ¡La gente que lo sigue es incontable!".

100 ACEPTA QUEMO SABES IODO

Agur es un profundo observador de la naturaleza y del com por­


tamiento humano. Y reconoce que él no tiene condiciones de
entender muchos aparentes misterios. Eso lo lleva a ser más hu­
milde y a confiar en Dios.
El Líder Sabio es humilde

Hay líderes que creen que si entendieran todo, confiarían más en


Dios. Eso no es verdad. La fe te lleva a confiar aun sin entender.
Cuando entiendes las circunstancias, no ejerces fe, sino lógica. Fe
es confiar a pesar de no entender lo que sucede.

La observación de la naturaleza hacía de Agur un hombre de fe.


"Hay tres cosas que me son incomprensibles, y aun la cuarta no la
alcanzo a comprender: el rastro del águila en el airé, el rastro de
la serpiente sobre las rocas, el rastro del barco al surcar el mar, y
el rastro del hombre en la doncella".(8)

De estas cosas que Agur no entiende, dos son de la naturaleza.


Las otras dos tienen que ver con el ser humano. Y ambas son un
misterio. La lección que necesitamos aprender es que la actitud
de los líderes sabios es siempre una actitud de observación. El
líder sabio está atento a los eventos, a las circunstancias y a sus
liderados. No sale corriendo intentando explicarlo todo.

Hay muchas cosas que por más que intentemos entenderlas, no


lo lograremos. Sabiduría no es entendimiento, sino confianza. Es
necesario observar, estudiar y pensar. Dios desea que ejercites
tus facultades al máximo, pero que ejercites tus facultades espi­
rituales para aprender a confiar en Él, y a buscar ayuda en actitud
de humildad.

La incertidum bre es parte de esta vida después de la entrada del


pecado. ¿Por qué no aceptarla como una realidad? El líder sabio
reconoce que no tiene la respuesta para todo. Y, al hacerlo, da
espacio para que los liderados puedan opinar y dar su contribu­
ción. Esto genera un sentido de interdependencia y ellos entien­
den que lo mejor es confiar el uno en el otro para resolver los
problemas que surjan. En consecuencia, aprenden a trabajar en
equipo.
EL Lídor SABIO

PROMUEVE NUEVOS LÍDERES

Un líder sabio es aquel que está dispuesto a desaparecer como


el trigo en la tierra para renacer en muchos nuevos granos. Para
esto se requiere humildad. Observa lo que Jesús dijo un día. "Je­
sús les dijo: Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea
glorificado. De cierto, de cierto les digo que, si el grano de trigo
no cae en la tierra y muere, se queda solo; pero si muere, lleva
mucho fru to ".(9)

Al decir que sería glorificado, el Maestro estaba refiriéndose a su


muerte. Qué extraña manera de ser glorificado. Los seres huma­
nos buscan la gloria en medio de las luces, los reflectores y los
aplausos. Jesús la busca en su muerte. Y explica la razón. Él, el
más grande líder que la historia conoció, murió la muerte de un
delincuente y desapareció en la tierra porque "si el grano de trigo
no cae en la tierra y muere, se queda solo; pero si muere, lleva
mucho fruto".

Entonces no temas que otros líderes jóvenes ocupen tu lugar. No


temas que ellos sean más .grandes que tú, que lleguen a alturas
que tú no pudiste llegar. Esa es la única manera de encerrar tu
liderazgo feliz. Aun después de tu muerte, tu influencia continua­
rá inspirando a otros. "Y cuando yo sea levantado de la tierra,
atraeré a todos a mí mismo. Con esto Jesús daba a entender de
qué muerte Iba a m o rir.(10)

Algunos años después, Pablo escribe "No busque cada uno su


102 propio interés, sino cada cual también el de los demás. Que haya
en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristojesús, quien, sien­
do en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a
qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tom ó forma de
siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condi­
ción de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta
la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó
El Líder Sabio es humilde

hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,


para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que
están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tie rra .(11)

Jesús se humilló. Y el Padre lo exaltó. ¡Qué diferencia con los líde­


res humanos que a veces nos exaltamos y la vida se encarga de
humillarnos!

(1) Twelve, Abril 7 2015 ISBN-10: 145555479


(2) Proverbios 30:1-3
(3) Proverbios 30:7-9
(4) Proverbios 30:17
(5) Proverbios 30:12
(6) Proverbios 30:13 y 14
(7) Eclesiastés 4:13-16
(8) Proverbios 30:19
(9) Juan 12:23 y 24
(10) Juan 12:32 y 33
(11) Filipenses 2:4-10
La re s p u e s ta a m a b le c a lm a la ira;
la re s p u e s ta g ro s e ra a u m e n ta el
e n o jo .
(,Proverbios 15:1)
el uilor s a b io

a vida está hecha de relacionamientos. Con la familia, con los


vecinos, con los amigos, con los compañeros de trabajo. La
L - p e r s o n a que no se relaciona bien, se crea dificultades todo
el tiempo. Si se resolvieran los problemas de relacionamiento,
quedaría allanado el camino hacia horizontes jamás imaginados.
Las empresas e instituciones, hoy, valorizan al líder que se rela­
ciona bien. Por esta razón el tema de la inteligencia emocional
está de moda.

La Biblia presenta, hace siglos, la regla de oro de los relaciona­


mientos. "Así que, todo lo que quieran que la gente haga con
ustedes, eso mismo hagan ustedes con ellos".(1) Y Salomón lo dijo
de otra manera: "La respuesta amable calma la ira; la respuesta
grosera aumenta el enojo".(2)

Las personas, por lo general, son ei espejo de nuestras actitudes.


Nos devuelven la imagen que proyectamos. Si somos corteses
con ellas, te tratarán con cortesía. Un gesto de amabilidad es de­
vuelto de la misma formái Prueba hoy. Saluda con una sonrisa,
a cualquier desconocido en la calle, en el ascensor o en el aero­
puerto. Tendrás el saludo de vuelta. Es posible que, al principio, la
persona parezca desconcertada, pero reaccionará de inmediato
y te devolverá el saludo.

Por otro lado, sé descortés y tendrás descortesía de vuelta. Es


una ley del comportamiento humano. No hay cómo huir de su
esfera de acción. Y el líder, más que nadie, necesita relacionarse
bien con las personas. A final de cuentas, no lideramos cosas, ni
106 objetos. Conducimos seres humanos con sentimientos, traumas,
complejos, virtudes y defectos.

Líderes jóvenes, aparentemente brillantes y con un futuro pro­


misorio, han desaparecido en el polvo del olvido, por no saber
relacionarse. No basta conocer técnicas de relacionamiento. Es
necesario conocer al ser humano. Viajar por los meandros mis­
El Líder Sabio se relaciona bien

teriosos de la conducta y descubrir por qué las personas son lo


son y hacen lo que hacen.

ACEPTAR A LAS PERSONAS COMO SON

Este es el prim er desafío que tiene el líder. Amar y aceptar a las


personas como son. No es fácil. Hay personas que no se dejan
amar. Son como gatitos salvajes a quienes deseas protegerlos
pero solo te arañan. Y, a pesar de eso, debes amarlas.

Si eres amado, oído y seguido, eres un líder sabio. Si apenas eres


oído y obedecido pero no amado, eres un dictador. El hecho de
que las personas cumplan tus órdenes, no significa necesaria­
mente que seas un líder. La inspiración es el alma del liderazgo.

Si no te ven como un líder, harán las cosas solo mientras las ob­
serves. El grupo caminará como una tortuga. No avanzará. No
tienen sueños. Porque no tienen a un líder. Tienen simplemente
un jefe. El líder hace soñar. Cuando son conducidos por un líder,
los hombres y mujeres hacen las cosas porque desean y no por­
que deben.

Ama a tus liderados como son. A los brillantes, talentosos y de


buena disposición. A los opacos, indiferentes quienes viven con
un pie atrás. A los lentos, negligentes y desmotivados. Todos ellos
tienen virtudes y defectos. Es desafío del líder es sacar de cada
persona lo mejor que tiene. Ayudarla a corregir sus defectos y a
crecer. 107

CADA UNO ES COMO ES

No esperes que todos sean como te gustaría que sean. Conoce


a tus liderados y aprovecha sus talentos y lo que cada uno sabe
el Líder sabio

hacer. Colócalos en el lugar adecuado. Los aficionados al fútbol


se preguntan por qué algunos jugadores hacen maravillas en sus
equipos, pero no tienen el mismo rendimiento cuando son con­
vocados a la selección de su país. La razón es simple. En sus.equi­
pos son ubicados en el lugar donde rinden mejor. En la selección,
son colocados en el lugar que el entrenador desea.

El líder, a veces, necesita renunciar a su opinión personal con


relación a algunos colaboradores; observarlos y colocarlos don­
de mejor rindan. Eso es sabiduría. No todas las personas sirven
para todo. El que es bueno en un área de trabajo, puede no serlo
necesariamente en otra. Entonces, acepta a las personas como
son y, en lugar de crear conflictos para que hagan las cosas como
deseas, ubícalas en el lugar donde se realicen como seres huma­
nos y como profesionales.

EL VALOR DEL APRECIO

Los seres humanos son movidos por la motivación. El reconoci­


miento es una de las necesidades vitales de la vida. Unos nece­
sitan más que otros, pero una palabra de aprecio y valorización
revigoriza los ideales, los sueños y la voluntad de servir. Encon­
trarás personas a las que una palabra de aprecio la pone feliz de
inmediato. Es fácil notar. Otras esconden su emoción, agradecen
y, aparentemente, no sucedió nada. Pero si las observas deteni­
damente verás que aquella palabra causó el efecto deseado.

108 El capítulo 18 de Proverbios habla del poder de las palabras.


Elias son la expresión de los pensamientos y sentimientos. Tie­
nen poder para construir o destruir. La mayoría de las veces no
medimos el impacto de una palabra. Decimos cosas sin pensar.
No reparamos en lo que decimos y mucho menos en las conse­
cuencias. O simplemente no decimos. Ese es un "lujo" que el líder
no puede darse jamás. Con las palabras se puede lastimar y ofen­
El Líder Sabio se relaciona bien

der; entusiasmar y motivar, afectando las relaciones, el bienestar


y la convivencia del grupo.

SABER DECIR

Naturalmente, usar las palabras con sabiduría no significa re­


prim ir sentimientos, dejar de expresar opiniones o corregir una
situación equivocada. Se puede decir todo, respetando al ser
humano, valorizándolo de manera amable, amorosa y cortés. Lo
que hace que la observación del líder sea constructiva o destruc­
tiva, no es lo que dice, sino "cómo" lo dice. El tono de voz y los
gestos que acompañan a las palabras son claves para que tengan
un efecto positivo o negativo.

Salomón declaró: "Los dichos del hombre son aguas profundas,


pero la sabiduría es una fuente inagotable".(3) La expresión "aguas
profundas" ilustra lo delicado que es decir algo. El poder de las
palabras es misterioso, pero real. Si no tienes la capacidad de
guardar aire en los pulmones por mucho tiempo, no te aventures
a sumergirte en aguas profundas. Y si no tienes la capacidad de
usar las palabras con sabiduría, no te aventures a liderar.

Conozco a personas heridas por una palabra dicha en un momen­


to inoportuno y de un modo inapropiado. Asimismo, conozco tam ­
bién personas cuya vida fue transformada por una palabra dicha
de una manera correcta y en el momento exacto. Lo que decimos
y cómo lo decimos afectan nuestras relaciones. Nos aproximan o
nos distancian más de los colaboradores. Una frase puede ser una 109
caricia, o dejar una cicatriz para el resto de la vida. ¡Las palabras
pueden ser ventanas abiertas o muros inquebrantables! Solo Dios
es capaz de conceder sabiduría para usar las palabras.

Pero, evidentemente, nuestras relaciones serían más saludables


y edificantes se aprendiéramos a decir las cosas con propiedad.
el Líder s a b io

Observa lo que dice Elena de White al respecto: "Jesús no supri­


mía una palabra de la verdad, pero siempre la expresaba con
amor. En su trato con la gente hablaba con el mayor tacto, cui­
dado y misericordiosa atención. Nunca fue áspero ni pronunció
innecesariamente una palabra severa, ni ocasionó a un alma sen­
sible una pena inútil. No censuraba la debilidad humana. Decía la
verdad, pero siempre con amor. Denunciaba la hipocresía, la In­
credulidad y la iniquidad; pero las lágrimas velaban su voz cuan­
do profería sus penetrantes reprensiones. Lloró sobrejerusalén,
la ciudad amada, que rehusó recibirle a él, que era el Camino, la
Verdad y la Vida. Sus habitantes habían rechazado al Salvador,
mas él los consideraba con piadosa ternura. Fue la suya una vida
de abnegación y preocupación por los demás. Toda alma era pre­
ciosa a sus ojos. A la vez que se condujo siempre con dignidad
divina, se inclinaba con la más tierna consideración sobre cada
uno de los miembros de la familia de Dios. En todos los hombres
veía almas caídas a quienes era su misión salvar. Tal fue el carác­
ter que Cristo reveló en su vida.. Tal es el carácter de Dios. Del
corazón del Padre manan para todos los hijos de los hombres los
ríos de la compasión divina, demostrada por Cristo".(4)

DAR UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Otra virtud, que aumenta el buen relacionamiento del líder sabio,


es la capacidad de ayudar a crecer a sus colaboradores. Salomón
aconseja: "El que perdona el pecado, busca afecto; el que lo divul­
ga, aleja a! amigo".(5) De acuerdo a estas palabras, la mejor mane­
ra de cultivar relacionamientos sanos es perdonando, dando una
segunda oportunidad, y ayudando a los liderados a reconocer
sus errores y a enmendarlos.

Líderes sabios son formadores de otros líderes. Y nadie aprende


a andar sin resbalarse y caer. En la Biblia encontramos la historia
de Juan Marcos, un joven que acompañó a Pablo y Bernabé en su
E! Líder Sabio se relaciona bien

prim er viaje misionero. Juan Marcos no estaba preparado para


la misión. Las agruras del trabajo y las dificultades del camino,
lo desanimaron y regresó a casa sin que la misión hubiera sido
concluida.

Algún tiem po después, Juan Marcos quiso acompañar de nuevo a


los apóstoles. Bernabé aceptó. Pablo se negó. Ambos discutieron
al punto de separarse y seguir, cada uno, un camino diferente. El
tiem po demostró que Bernabé tenía razón. Juan Marcos no era
un caso perdido. Solo necesitaba una segunda oportunidad.

Nadie puede negar que Pablo fuera un líder extraordinario. Pero


líderes extraordinarios también crecen. Son extraordinarios jus­
tamente porque están dispuestos a crecer. Pablo necesitaba
aprender que ningún líder se hace de un momento a otro. Es
un proceso que requiere tiempo. Juan Marcos necesitaba una
segunda oportunidad. Y la aprovechó. Años más tarde, en la pri­
sión de Roma, al escribir su última carta a Timoteo, Pablo escribe:
"Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el minis­
terio". (6)

No tengas tem or en dar una segunda oportunidad. Verás que, en


la mayoría de los casos, todos ganan. La institución, el colabora­
dor y el líder.

GUARDAR SILENCIO

Debido a su función, el líder se entera de muchas cosas. A veces,


delicadas y personales. La ética demanda que conserve el silen­
cio. Los comentarios livianos destruyen más vidas de lo que pue­
des imaginar. Si existe alguien que necesita ser cuidadoso con el
uso de lo que sabe, es el líder.

Las personas tienen el derecho de decir lo que quieran. Acusar,


E L L í i i e r SABIO

agredir, comentar, esparcir intrigas, en fin. Las redes sociales se


han transform ado en el caldo de cultivo de la irresponsabilidad.
Pero el líder necesita estar por encima de la mediocridad huma­
na. :

En cierta ocasión entré a la sala de mi presidente. Leía una carta,


sus ojos brillaban exageradamente. Era evidente que aquella car­
ta había tocado sus emociones. Me extendió la carta y preguntó:
-¿Qué podemos hacer?

Yo conocía bien el caso. Había participado de la decisión. Era un


historia delicada y triste. Pero la persona involucrada había con­
tado una versión ficticia a sus familiares. Y uno de ellos le había
escrito una carta llena de agresiones, al presidente.

¿Qué podríamos hacer? ¿Contarles la verdad?


-No, me dijo el presidente. Nosotros somos líderes. Este es el
precio del liderazgo.

-Pero ellos van a esparcir la mentira y la gente va a creer lo que


ellos digan.

-Puede ser, pero ese es el precio del liderazgo. Ellos pueden ha­
cerlo, nosotros no.

Así son las cosas en el mundo real. La mentira puede dar la im­
presión de salir victoriosa. Por poco tiempo. La verdad es indes­
tructible. Ella no necesita de ayuda. Emerge soberana de las tu r­
bulencias. El tiempo es el juez implacable. Jamás pierdas tiempo
tratando de "aclarar" las cosas. La verdad no necesita aclaración.

Nunca permitas que una minoría escandalosa gobierne tus deci­


siones. La mayoría de las personas no está interesada en lo que
unos pocos dicen y escriben. Está com prometida con los sueños
que eres capaz de inspirar.
El Líder Sabio se relaciona bien

RESPONDER EL MAL CON EL BIEN

Esta es otra manera de cultivar relacionamientos sanos. Salomón


dice: "La cordura del hombre calma su furor; su honra es pasar
por alto la ofensa".(7) Nadie es loco de reaccionar mal cuando se
le trata bien. El amor y la generosidad despiertan los mismos sen­
timientos. La honra del hombre sabio es pasar por alto la ofensa
de los otros.

En el Brasil el pueblo tiene un dicho: "Cuando uno no quiere, dos,


no pelean". La vida es así. Para existir problemas de relaciona-
miento, dos personas tienen que estar dispuestos a entrar en la
situación conflictiva. Y generalmente el líder, por tener el control
del poder, corre el riesgo de no preocuparse con el punto de
vista de la otra persona. Cree que es falta de autoridad. Cuando
no lo es. Es sabiduría.

RELACIONARSE BIEN NO SIGNIFICA IGNORAR ERRORES

Eres el líder para llevar a tus colaboradores a pastos verdes y


aguas tranquilas. Para hacer, del sueño, una realidad tendrás que
pasar, a veces, por el valle ele las sombras y de la muerte. Y ne­
cesitarás una vara y un cayado. Tendrás que aprender a vivir el
amor y la justicia.

Amor y justicia, para los seres humanos, son dos cosas diferen­
tes. Pero en el concepto bíblico, el amor y la justicia vienen de
Dios. Dios es amor y justicia. No puede haber separación entre
ambos. Ser amoroso con una persona es, al mismo tiempo, ser
justo. El verdadero amor no es ciego delante de los errores de las
personas. "Gana más con un regaño quien es inteligente, que lo
que gana el necio que recibe cien azotes", dice Salom ón.(8)

"Un regaño" significa una advertencia, una palabra de amones­


el Líder sabio

tación. Eso es parte del amor. Es fácil confundir amor con per­
misividad o con demagogia. Las consecuencias son fatales. La
demagogia puede traer aparentes aplausos de gente que sabe
aprovecharse de la vanidad del jefe. Pero más tarde o. más tem ­
prano, esa misma gente que te aplaude, será tu verdugo.

El otro día conversé con una pareja que se estaba separando. Ella
había guardado durante años silencio delante de los errores del
esposo, hasta que un día no soportó más, y se lo dijo todo de un
modo inapropiado. Cuando le pregunté a ella, por qué no había
dicho nada durante años, me respondió que no quería arruinar
su matrimonio. Y, sin embargo, el matrimonio estaba arruinado.

¿Te das cuenta? El consejo de Salomón es que si tienes que decir


algo, lo digas. Aunque sea desagradable. Con amor, pero lo digas.
La Biblia registra el caso de Jesús y la mujer que fue encontrada
en flagrante pecado. Jesús le dijo. "Yo no te condeno". Estas pala­
bras expresaban el amor. "Vete y no peques más". Estas palabras
expresaban la justicia. Amor y justicia mezclados de manera im­
presionante en la vida y en el ministerio de Cristo.

EL CONTROL DE U S EMOCIONES

Lo que los maestros de inteligencia emocional llaman el "control


de las emociones", la Biblia le llama santificación. Es un proceso
de crecimiento espiritual. Cuanto más cerca vivas de Jesús, mejor
reflejarás su carácter y tus emociones estarán sujetas al control
del Espíritu Santo.

Oye el consejo de Salomón: "Al necio, la inteligencia no le causa


placer; tan solo le interesa exhibir lo que piensa".(9) En otras pala­
bras, el necio habla y hace las cosas sin pensar. No controla sus
impulsos, J
El Líder Sabio se relaciona bien

Pero el éxito en las relaciones humanas depende del uso apro­


piado, no solo de las palabras, sino también de las emociones.
Hacer las cosas controlando las emociones y orientándolas al
bienestar del equipo. Si el líder no controla sus emociones y se
comporta irreflexivamente, creará dificultades banales e innece­
sarias.

El líder que no crezca, en el proceso de la santificación y domine


sus emociones, está condenado a errores frecuentes y conflictos
permanentes.

LA INGENUIDAD DELOS CELOS

Por increíble que parezca, los celos perjudican el trabajo de mu­


chos líderes, los cuales son manifestaciones de inseguridad. Un
líder solo es celoso cuando cree que la otra persona es superior.
Y si eso es verdad, ¿cuál sería el problema? Valoriza a las perso­
nas y extrae lo mejor de ellas. Un líder seguro se siente feliz de
trabajar al lado de personas inteligentes y capaces. Ellas le darán
eficiencia y brillo al equipo.

Cuenta el escritor griego, Esopo, que un granjero fue un día a sus


establos a revisar sus bestias de carga: entre ellas se encontraba
su asno favorito, el cual era siempre bien alimentado y cargaba a
su amo. Junto con el granjero venía también su perrita faidera, la
cual bailaba a su alrededor, lamía su mano y saltaba alegremente.
Al ver el detalle gracioso de la perrita, el granjero revisó su bolso y
le dio una galleta. La perrita, entonces, saltó al regazo de su amo
y se quedó ahí, parpadeando, mientras el amo le acariciaba las
orejas.

El asno, celoso de ver aquello, comenzó a pararse en dos patas


tratando de imitar el baile de la perrita. El amo no pudo dejar de
reírse y el asno, arrimándose a él, puso sus patas sobre los hom ­
el Líder sabio

bros del granjero, intentando subirse a su regazo. Los empleados


corrieron inmediatamente y lo arrojaron a palazos.

Es apenas una fábula. Pero enseña que en lugar de tener celos,


cada uno debe hacer lo mejor que sabe, y el equipo saldrá vic­
torioso.

Tal vez la palabra venganza sea muy fuerte en este caso. Pero el
líder tiene constantemente la oportunidad de cobrar con intere­
ses los aparentes agravios de un colaborador. El consejo bíblico,
sin embargo, es: "Nunca digas: ¡Me voy a vengar! Mejor deja que
el Señor lo haga por ti".(10)

La venganza es una reacción humana. Y, según el consejo de Sa­


lomón, da la impresión de que Dios desea que aceptes pasiva­
mente las ofensas que las personas cometan contra ti.

¿Por qué el líder sabio debería soportar en silencio las actitudes


malcriadas de un colaborador indisciplinado? La venganza causa
más daño a quien la ejecuta, que a quien la recibe. Cualquier tipo
de venganza, antes de ser realidad, es un coctel de emociones
negativas: odio, rabia, rencor e ira. Sentimientos propios del cora­
zón natural. Pero el hecho de que sean naturales no significa que
sean correctos. Al contrario. Es veneno que destruye el corazón.
Ácido que corroe valores, principios y, principalmente, la paz del
corazón.

Cuando abrigas el deseo de venganza, vives esclavizado a ese


sentimiento, día y noche. No eres feliz. La mejor opción es dejar
la venganza con Dios. Él sabe todo lo que te hicieron y colocará
las cosas en orden a su debido tiempo.
El Líder Sabio se relaciona bien

NOACEPTES LA INSUBORDINACIÓN

-¿Es venganza colocar las cosas en orden? -Me preguntó, en cier­


ta ocasión, un líder que estaba trasladando a un colaborador a.
un lugar difícil.

En la opinión del subordinado, la actitud del líder era venganza,


porque le había dicho "ciertas verdades".

Decir verdades no es ofensa. Pero decirlas con soberbia y agre­


sividad es insubordinación. Un colaborador puede ser eficiente y
tener mucha fuerza en su opinión. Pero también puede ser negli­
gente, desobediente e insubordinado. Y ambas cosas son com­
pletamente diferentes. El consejo bíblico es "El rey sabio avienta
como trigo a los impíos, y luego pasa sobre ellos la rueda del
m olino".(11)

Un líder que no es capaz de separar el trigo de la cizaña, no es


líder. Por dolorosa que parezca una medida disciplinar, es nece­
sario, a veces, "pasar la rueda del molino". Significa esto que por
más que desees ayudar a una persona, si ella no se deja ayudar,
es necesario sacarla del equipo. Si se deja ias cosas como están,
la levadura, por pequeña que sea, puede ferm entar la masa en­
tera.

TRABAJAR EMEQUIPO INVOLUCRA DOLOR

Cuenta una vieja historia que, en cierto lugar, muchos animales


estaban muriendo a causa del frío. Los erizos, dándose cuenta de
la situación, decidieron unirse en grupos y trabajar en equipo, a
fin de abrigarse y protegerse entre sí, pero las espinas, herían a
sus compañeros. Por lo tanto, decidieron separarse y empezaron
a m orir congelados.
EL Liier SABIO

La situación calamitosa los hizo pensar: o aceptaban las espinas


de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría,
decidieron volver a juntarse para trabajar en equipo. Aprendie­
ron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una
persona que está cerca puede ocasionar. Y salieron adelante.

Esta es la realidad de la vida. Mientras caminemos en este mun­


do de pecado, y los seres humanos estemos en proceso de cre­
cimiento, es imposible encontrar un equipo de trabajo donde no
haya diferencias y dificultades de relacionamiento. Pero el líder
sabio logra, con la ayuda de Dios, el mínimo de oposición y el
máximo de colaboración.

(1) Mateo 7:12


(2) Proverbios 15:1
(3) Proverbios 18:4
(4) El Camino a Cristo, p. 12
(5) Proverbios 17:9
(6) 2 Timoteo 4:11 i
(7) Proverbios 19:11
(8) Proverbios 17:10
(9) Proverbios 18:2
(10) Proverbios 20:22
(11) Proverbios 20:26
Es re p u g n a n te q u e los reye s
c o m e ta n el m al, p o rq u e el t r o n o se
a firm a en la ju s tic ia .
(Proverbios 16:12)
el Líder sabio

a justicia es otra de las cualidades del líder sabio. Las perso­

L nas buscan ai líder cuando necesitan justicia. En el caso de


una sociedad, al gobierno. En el ambiente de una empresa,
al gerente. Y en una institución, al director o presidente. El líder
necesita ser capaz de adm inistrar justicia. De otro modo, surge el
malestar individual y colectivo.

Existen grupos insatisfechos con su líder. Lo consideran injusto.


Favorece a unos en detrim ento de otros. Trabaja con un grupo
cerrado de "favoritos", a los cuales les extiende todos los favores.
Los liderados mueven la cabeza de un lado para otro y repiten:
"No es justo". "No es justo".

Justicia es saber decidir a quién le pertenece algo por derecho.


La Justicia es ética, equidad y honestidad. Es la voluntad constan­
te de dar a cada uno lo que le corresponde. Es el referente de
rectitud que gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los
derechos de los demás.

QUÉ ES JUSTICIA

La palabra justicia, según el diccionario, expresa el concepto de


equidad, igualdad y corrección. Aun así, los seres humanos discu­
ten mucho el concepto de justicia. Sucede así desde los tiempos
antes de Cristo hasta nuestros días.

En la opinión de Platón, por ejemplo, el individuo debía salir de la


120 oscuridad, de la caverna del desconocimiento hacia la luz, para
ser ju s to .(1) De acuerdo con esta manera de ver, la persona se
volvería más justa en la medida en que aumente su conocimien­
to.

Para Aristóteles, justicia es dar a cada ciudadano lo que le co­


rresponde, según sus necesidades y su aporte a la sociedad.(2) Al
El Líder Sabio es justo

mencionar el aporte de cada individuo a la sociedad, Aristóteles


se complica. Hoy nadie aceptaría la idea de que haya preferencia
de justicia siguiendo este patrón. Hasta los delincuentes deben
ser juzgados con equidad.

Kant decía que la justicia, para llevar ese nombre, debería velar
por tres principios fundamentales: la libertad, la igualdad y la
independencia de cada miembro del grupo. <3) Kant afirma que
para que haya justicia no es necesario un acuerdo colectivo, bas­
ta que cada individuo sea un ser moral y que tenga bien claro
estos conceptos. Él deja entrever la idea de que la justicia es algo
interior de cada persona.

Para Kelsen, la justicia es un derecho natural que todo ser huma­


no tiene y contra el cual nadie puede oponerse.(4) Él hace diferen­
cia entre el derecho natural y el derecho positivo, afirmando que
el prim ero es el que nace del corazón, de los valores interiores,
mientras que el segundo nace de las leyes establecidas.

LA JUSTICIA HUMANA ES INSUFICIENTE

Todos estos son conceptos humanos, y sirven de base para lo


que entendemos por justicia. El concepto tiene que ver, básica­
mente, con leyes y determinaciones sociales. Algunos filósofos,
como Kant y Kelsen, ven insuficiencia en las leyes. Hablan del
mundo interior de cada persona, pero no saben definir con exac­
titud, de qué se trata.

Es evidente que el ser humano, en su búsqueda de justicia, no


está satisfecho con sus patrones actuales. Muchos de estos pa­
trones son buenos, pero no bastan para administrar una justicia
satisfactoria.

El ideal de justicia, de los seres humanos, es maravilloso. Obser­


el Líder sabio

va por ejemplo el símbolo de la justicia humana. Una mujer con


los ojos vendados y una balanza en la mano. Con esta figura, se
intenta decir que la justicia no "mira" a quien debe juzgar. No ac­
túa de manera arbitraria. Lo hace de forma equitativa. Trata con
igualdad a todos, independientemente de su raza, sexo, nacio­
nalidad, nivel social, económico o cultural. Todos somos iguales
ante la ley.

En la teoría, esto es extraordinario. Pero, en la realidad, muchos


líderes se quitan la venda para hacer las cosas como les conven­
ga, o para ver si hay una persona de su preferencia en la disputa
por justicia.

El ser humano natural es incapaz de administrar justicia. Su co­


razón, manchado de egoísmo, lo incapacita. Puede filosofar. Es­
cribir libros definiendo lo que es justo. Especializarse en el ramo
del derecho. Pero si no tiene a Dios, por más que sus intenciones
sean buenas, su proceder será injusto.

¿Y QUÉ DICE LA BIBLIA?

La Biblia sale del mundo fascinante de las ideas e ingresa en la


realidad de la vida diaria. El profeta Jeremías, anunciando la llegada
clel más grande líder de todos los tiempos, dijo: "Durante su reina­
do, Judá estará a salvo, e Israel podrá vivir confiado. Y ese rey será
conocido por este nombre: El Señor es nuestra justicia".(5)

122 Ese rey es Jesús. El concepto bíblico de justicia es concreto. No


se trata de una filosofía. No es una idea, ni un concepto teórico.
Es una persona: Jesucristo. Y el líder, que anhele ser justo, tiene
que buscarlo y vivir una vida de comunión y compañerismo con
Él. Por eso David canta al Señor: 'Tu trono se basa en la justicia y
el derecho; la misericordia y la verdad son tus heraldos. ¡Dichoso
el pueblo que sabe aclamarte, y que anda, Señor, a la luz de tu
El Líder Sabio es justo

rostro. En tu nombre se alegrará todo el día, y en tu justicia será


enaltecido".(6)

Observa cómo el salmista mezcla las palabras, justicia, derecho,


misericordia, dicha y alegría. Todo eso es la base del trono divi­
no. Dios es un Dios justo y solo en él, los seres humanos somos
capaces de entender lo que es la verdadera justicia, y de andar
en sus veredas.

La historia bíblica registra un incidente en la vida de Salomón,


que muestra la forma cómo Dios concede sabiduría para admi­
nistrar justicia. La historia está registrada de la siguiente manera:
"Por esos días dos prostitutas se presentaron ante el rey, y una
de ellas dijo:

-Su Majestad, esta mujer y yo vivimos en una misma casa, y mien­


tras yo estaba allí, tuve un hijo. Tres días después, y mientras las
dos vivíamos juntas, también ella tuvo un hijo. Nadie más estaba
en la casa, sino solo nosotras dos. Pero una noche ella se acostó
sobre su niño, y el niño murió. Entonces se levantó a mediano­
che, tom ó a mi hijo, que dormía junto a mí, y lo puso a su lado,
y entonces puso al niño m uerto junto a mí. En la madrugada,
cuando me levanté para darle el pecho a mi hijo, me di cuenta de
que estaba muerto; y cuando lo observé bien por la mañana, me
di cuenta de que no era mi hijo.
La segunda mujer dijo entonces:

-¡El niño vivo es mío; el que está m uerto es el tuyo!


Pero la primera mujer insistía: 123
-No, el niño m uerto es tu hijo; el mío es el que está vivo.
Entonces el rey dijo:

-Una de ustedes afirma que su hijo está vivo, y que el niño m uer­
to es de la otra; y la otra afirma que el niño vivo es el suyo, y que
el niño m uerto es de la otra.
E L ü a in r SABIO

Entonces el rey dio una orden:


-¡Tráiganme una espada!
En cuanto se la llevaron, el rey ordenó:
-Traigan al niño vivo, y pártanlo por la mitad, y den una mitad a
una, y la otra mitad a la otra.
Entonces la madre del niño vivo, llena de compasión por su hijo,
suplicó al rey:
-¡Ay, Su Majestad! ¡No lo maten! ¡Que se quede esta mujer con el
niño vivo!

Pero la otra dijo:


-Ni para ti, ni para mí. ¡Que lo partan por la mitad!

Entonces el rey intervino, y dijo:


-Entreguen el niño vivo a esta mujer, que es la verdadera madre.
Y cuando todo el pueblo de Israel supo del juicio que había.emiti­
do el rey, sintieron respeto por él, pues se dieron cuenta de que
Dios le había dado sabiduría para im partir justicia.(7)

¿Cómo se le ocurrió al joven rey Salomón esa idea extraña? Re­


cuerda que este incidente sucedió poco tiem po después de que
Salomón le dijera a Dios que necesitaba sabiduría para gober­
nar al pueblo. Dios se la concedió y Salomón pasó a ser uno de
los líderes más sabios que el mundo conoció. "La riqueza y la
sabiduría del rey Salomón excedía a la de todos los reyes de la
tierra. No había rey que no procurara entrevistarse con Salomón
para escuchar la sabiduría que Dios le había dado". (8) "Muchos
procuraban ver al rey Salomón para escuchar, de sus labios, la
124 sabiduría que el Señor le había dado".(9)

Ojalá que toda persona, llamada a ejercer una posición de lide­


razgo, entendiera que solo Dios da sabiduría para im partir justi­
cia. La Biblia lo dice una y otra vez: "El Señor da sabiduría a los
hombres rectos, y es el escudo de los que viven con rectitud. El
Señor vigila las sendas de la justicia, y preserva el camino de sus
El Líder Sabio es justo

fieles. Así entenderás lo que es el derecho y la justicia, la equidad


y todo buen cam ino".(10)

Existe una estrecha relación entre la sabiduría y la justicia. Dios


imparte su sabiduría a través de sus enseñanzas. El líder que no
se aparta de las enseñanzas divinas será un líder justo y comete­
rá menos deslices.

m PRIVES AL AFLUIDO DE H JUICIO JUSTO


Observa este consejo de Salomón: "No te aproveches del pobre
porque es pobre, ni prives al afligido de un juicio justo, porque el
Señor defenderá su causa y les quitará la vida a quienes les qui­
ten to d o ".(11) En los tiempos de Salomón, como en nuestros días,
había gente que se apoderaba de lo que les pertenecía a otros,
con artimañas judiciales o políticas. -

La ley de la causa y efecto es terrible para los que se aprovechan


de la situación de poder que, circunstancialmente, la vida les da.
Infelizmente el necio, que no conoce a Dios, busca el poder para
oprimir. No es solo opresión física. A veces es moral, emocional
y hasta espiritual.

¿Espiritual? Sí, porque ¿qué se puede decir de alguien que en lu­


gar de inspirarte confianza en Dios, y el deseo de amarlo y servirle
por amor, te roba la paz del corazón enseñándote a tener miedo
de Él? El poder, en cualquier área de la vida, debe ser usado con
responsabilidad. Dios pedirá un día cuenta de lo que hicimos con
el poder que tuvimos en las manos, de la oportunidad de decidir
situaciones o de influir en otros.

Pero, el necio, hace las cosas llevado apenas por sus propios in­
tereses. Las personas son apenas un peldaño para seguir esca­
lando en sus ambiciones de poder.
EL y s i e r SABIO

NO TE CONTAGIES DE LA INJUSTICIA

Aveces las injusticias de la vida, y el hecho de que líderes injustos


aparentemente prosperan, pueden llevarte a pensar que vale la
pena cambiarse de lado. Si todo el mundo lo hace y le va bien,
¿por qué yo también no lo intento? Pero Salomón aconseja: "No
abrigues en ti envidia por los pecadores, sino mantente siempre
en el tem or del Señor".(12)

Los caminos de Dios no son inmediatos. Aparentemente puede


dar la impresión de que a los líderes injustos les va mejor. Pero
nunca los viste de noche cuando, a solas, no logran dormir. La
pesadilla de su injusticia los atormentan. No tengas envidia de
ellos. No es sabio. Salomón insiste en este consejo: "No sientas
envidia por los malvados ni busques estar en su compañía, por­
que en su corazón solo piensan en rob a ry sus labios solo hablan
de cosas perversas".(13)

Ese acto de robar, no es solo robar cosas, sino sueños, esperan­


zas y oportunidades. Yo sé que la cultura es envolvente. Tiene un
poder avasallador. Cuando menos te das cuenta ya estás nadan­
do hacia el mismo lado. Tu única seguridad es Cristo. ¡Búscalo
todos los días! ¡Vive en compañerismo diario con Él, y permite
que su carácter se refleje en tu vida!

LAS INJUSTICIAS DE LOS OTROS


126 Pero ahora viene una pregunta. Tú entregas tu vida a Dios y tra­
tas de ser un instrum ento de justicia en sus manos. Pero ves que
otros cometen injusticias. ¿Hasta qué punto eres culpable de una
injusticia que no cometes pero que, sabiendo que alguien la co­
mete, te quedas en silencio? La Biblia menciona los crímenes por
acción y por omisión.
El Líder Sabio es justo

Salomón dice que el líder sabio no se queda en silencio delante


de las injusticias. "Libera a los que marchan a la muerte; salva
a los que están por ser ejecutados. Tal vez digas: Esto no lo sa­
bíamos; pero lo sabe el que pesa los corazones, lo sabe el que
observa lo que haces, el que da a cada uno lo que merecen sus
obras".(14)

Este asunto es polémico. El otro día, en el Brasil, un joven me dijo


que la Iglesia se omitía delante de las injusticias sociales al no
participar de los movimientos de protesta que se promovían en
el país. ¿Hasta qué punto, la Iglesia debería unirse a estos movi­
mientos? ¿No dice Salomón: "Libera a los que marchan a la muer­
te; salva a los que están por ser ejecutados?"

Un cristiano no se puede om itir delante de las injusticias, pero


entendemos que el papel del cristiano no es político, y que tam ­
poco es sabio apoyar el desorden, la violencia o la agresión, bajo
ningún punto de vista. Pero ver que se comete una injusticia y
hacer de cuenta que no se ve, no es propio de líderes sabios.
Existen los medios establecidos por Dios para realizar los cam­
bios necesarios. Uno de esos medios son las elecciones, donde
cada cristiano tiene el deber de expresar su opinión.

EL SECRETO DEL LÍDER JUSTO

El capítulo 10, de los Proverbios, contiene frases cortas. Decla­


raciones solemnes. Los estudiosos llaman de dísticos a la mayor
parte de estos Proverbios. El dístico consiste de dos frases en 127
un solo versículo. Una frase explica a la otra. Pero un versículo
no complementa el sentido del otro. No hay un hilo central, de
modo que no se puede determinar un tema. Se cambia de tema
constantemente y eso dificulta el estudio del libro como un todo.
Por ejemplo, entre los versículos 1 al 7 se encuentran diferen­
tes tópicos que muestran cómo se conduce el líder sabio que
al mismo tiem po es justo, en contraste con el insensato que es
también llamado de perverso. "La cabeza del justo se cubre de
bendiciones; la boca de los Impíos encubre violencia. Recordar a
los justos es una bendición; nom brar a los impíos resulta repug­
nante". (15)

Salomón relaciona al hom bre sabio y ju sto con la palabra ben­


dición. La bendición no es algo que alcanzas porque te es­
fuerzas por alcanzarla. Es el resultado de vivir una vida sabia o
justa. Sabiduría y justicia, para Salomón, son una misma cosa.
Y si recuerdas que Jeremías dice que la justicia es el Señor, (16)
y si recuerdas tam bién que Pablo dice que Jesús es nuestra
sabiduría, (17) llegarás a la conclusión lógica de que para ser un
hombre o una mujer sabios, necesitas vivir una experiencia de
comunión permanente con Cristo. Este es el secreto del líder jus­
to.

LA RECOMPENSA DE UN LÍDER JUSTO

El líder justo no hace las cosas movido por la recompensa. Vive


un estilo diferente de vida porque es el resultado natural de su
experiencia con Cristo. Pero la recompensa es gratificante y na­
tural.

En el capítulo 13, de Proverbios, encontramos un contraste mar­


cado entre los sabios y los insensatos. Ese contraste no radica
solo en el final de la existencia, donde los primeros reciben la
vida eterna y los últimos se hacen merecedores de la muerte
eterna. La diferencia y las ventajas, de los que escogen la sabi­
duría siguen a Jesús y pasan a ser personas justas, se puede ver
aún en esta tierra.

"La luz de los justos brinda alegría; la lámpara de los impíos lan­
guidece". (18) Esta expresión "La lámpara de los impíos languidece"
El Líder Sabio es justo

es elocuente. Languidecer es apagarse poco a poco. La muer­


te de los impíos no es una muerte instantánea. Al separarse de
Jesús, y entrar en el territorio de la muerte, la vida empieza a
languidecer. La muerte sucede todos los días. Invade todas las
áreas de la vida, hasta que finalmente llega la muerte definitiva.
Por eso Jesús dijo que Él es la vid y nosotros los pámpanos. Si
arrancas el pámpano de la vid, puede quedarse verde por algún
período corto de tiempo, pero después se marchita, se seca y es
destinado al fuego.

La misma cosa sucede con el líder injusto. Cuando se aparta de


Jesús, aparentemente no sucede nada, al principio. Pero el tiem ­
po se encarga de apagarlo lentamente. "La lámpara de los impíos
languidece". Ese es el triste destino de los que no viven en Cristo.
Mientras eso, los justos son como estrellas que brillarán por la
eternidad. No porque haya luz en ellos, sino porque permanecen
enjesús, la luz del mundo.

LA JUSTICIA Y LOS POBRES

No se trata solo de los carentes en el aspecto físico, sino también


emocional y espiritual. Salomón dice: "El que cierra su oído al cla­
mor del pobre, tampoco será escuchado cuando pida ayuda".(19)
El pobre siempre existirá en este mundo. Por dos motivos. Prime­
ro, la injusticia social. Los ricos se vuelven cada vez más ricos as­
fixiando la oportunidad de los pobres. Segundo, el pecado trajo
consigo la ociosidad, la irresponsabilidad y la negligencia.
129
Hay pobres por causa de las circunstancias. Y también los hay
por causa de las deformaciones del carácter. De todos modos,
la responsabilidad del líder sabio es ayudar a las personas a salir
de esa situación.

Darles un plato de comida o algún otro tipo de ayuda material es


el Líder sabio

insuficiente. Podríamos incentivar la pobreza. Hay un refrán que


dice "Enséñale al pobre a pescar y no necesitarás darle pescado
todos los días". El blanco del líder justo es enseñar. Solo que la
enseñanza es un proceso que demanda tiempo. Dar un plato de
comida es un acto que se realiza en un par de minutos. Tal vez
por eso sea más conveniente dar el prim er paso y omitirse delan­
te del proceso educativo.

EL ABOSO DEL PODER

La injusticia de un líder tiene que ver necesariamente con el abu­


so del poder. El poder fascina, seduce y envicia. Los seres hu­
manos, que no conocen a Jesús, son capaces de hacer cualquier
cosa por tener el poder. Mienten, engañan y hasta matan. Algu­
nos cristianos se ven tentados a sucumbir al brillo del poder. Lo
usan mal. Y, al hacerlo, usan el nombre de Dios.

Pero Salomón dice: "El que humilla a su prójimo comete un pe­


cado; ¡feliz de aquel que se compadece de los pobres! Oprimir
al pobre es afrentar al Creador; tener misericordia del pobre es
honrar a Dios".(20)

En este texto Salomón presenta la humillación al prójimo como


otra característica de los líderes necios. El líder injusto se consi­
dera superior a los otros. No ve a las personas como Dios las ve.
No trata de hacer crecer a sus liderados. Los explota y los descar­
ta, cuando no puede sacar más provecho de ellos.
130

CONSEJOS PRÁCTICOS DE JUSTICIA

1. Establece reglas claras. No existe nada peor que la ambigüe­


dad. La comunicación es clave. Si estableces blancos, mues­
tra cuál es el propósito de estos. Los números en sí, no dicen
El Líder Sabio es justo

nada. Generan incomodidad. ¿Qué hay detrás de esos nú­


meros? ¿A dónde deseas llegar? Cuando el Señor Jesucristo
le dio a su grupo el blanco de hacer discípulos a todas las na­
ciones, tribus, lenguas y pueblos, les explicó primero la razón
y les dio los recursos necesarios. "Toda potestad me es dada
en el cielo y en la tierra", les dijo. Si solo presentas blancos,
pero no explicas la razón, los liderados pensarán que eres
injusto y que solo deseas quedar bien con los de más arriba.

2. No hagas diferencia en el cumplimiento de las normas. Todo


grupo tiene normas y cumplirlas es deber de cada miembro
del grupo. Empezando con el líder. Es humano simpatizar
más con uno que con otro, pero no es justo aflojar las reglas
con unos y ser exigente con otros. No hay nada peor que
esta actitud para crear malestar en el grupo.

Conocí a un líder que me decía: "A los que trabajan bien,


todo. A los que no trabajan les aplico el reglamento y un
poco más". Esto no es sabio. Si ves que unos trabajan mucho
y otros no, conversa con los que no trabajan, explicándoles
de manera clara lo que se espera de ellos, en lugar de hacer­
los sentir víctimas.

3. Sé un líder con tu ejemplo. Si la institución anda en mala


situación financiera, y es necesario tom ar medidas drásticas
para salir de la situación, estas deben comenzar con el líder.
Puedes creer que nadie nota lo que haces, pero todos te
observan y comentan en los corredores.

Ve a Jesús. Ábrele tu corazón. Pídele sabiduría. Y sé un líder


sabio y justo.
el Líder sabio
(1) Zdrovko Planinc Plato"s political philosophy: prudence in the "Republic" ond the
"Laws". Duckworth. London, 1991
(2) Aristóteles busca cualificar la tesis tradicional de que la ley es, de por sí, jus­
ta. Tenemos en ella a otra variante de la línea de pensamiento que defendía
la preponderancia del nomos, en este caso haciendo corresponder la ley
positiva con la justicia, la rectitud o el bien. Para las fuentes que avalan esa
correspondencia, cf. Guthrie, W. K. C., Historia de la filosofía griega, vol. VI:
Introducción a Aristóteles, Madrid, Gredos, 1999, pp. 365 y 231.
(3) Kauffman, Arthur, Filosofía del derecho. Traducción, Luis Villar y Ana María
Montoya. Colombia: Universidad Externado de Colombia, 2002 p. 39
(4) Kelsen, Hans. La doctrina del derecho natural ante el tribunal de la ciencia,
en ¿Qué es la Justicia? citado Eusebio Fernández, publicado en la obra co­
lectiva "El derecho y la justicia". Ernesto Garzón Valdez y Francisco Laporta.
Madrid, Editorial Trotta. 1966. p. 57
(5) Jeremías 23:6
(6) Salmos 89:14-16
(7) 1 Reyes 3:16-28
(8) 2 Crónicas 9:22 y 23
(9) 1 Reyes 10:24
(10) Proverbios 2:7-9
(11) Proverbios 22:22 y 23
(12) Proverbios 23:17
(13) Proverbios 24:1 y 2
(14) Proverbios 24:11 y 12
(15) Proverbios 10: 6 y 7
(16) Jeremías 23:6
(17) 1 Corintios 1:24
(18) Proverbios 13:9
132 (19) Proverbios 21:13
(20) Proverbios 14:21 y 31
Si el país a n d a m al, a b u n d a n los
c a u d illo s ; p e ro el h o m b re s a b io y
p ru d e n te le da e s ta b ilid a d .
(Proverbios 28:2)
el Líder sabio

ivir es solucionar problemas. Desde el nacimiento hasta la

V muerte. Problemas personales, profesionales, familiares,


en fin. Definimos a! problema como un obstáculo en el ca­
mino a donde deseas llegar. Puede ser una circunstancia, una
persona o, inclusive, el propio líder. Los problemas no existen
para destruir a nadie, sino para fortalecer la actitud delante de la
vida, y hacer crecer.

Salomón dice: "Si el país anda mal, abundan los caudillos; pero el
hombre sabio y prudente le da estabilidad".(1) Un país anda mal
porque hay problemas y el líder no tiene la capacidad de resol­
verlos. Entonces surgen los caudillos, dice Salomón.

Caudillo, del latín: capitellium, cabeza. Un térm ino empleado para


referirse a un cabecilla militar o ideológico. En un sentido amplio
este térm ino se utiliza para cualquier persona que guía a otras,
contra lo establecido, en cualquier terreno.

Cuando aparecen caudillos es porque existe un liderazgo débil,


incapaz de lidiar con los problemas y conflictos de manera sabia.
Un líder que sigue los consejos divinos, inspirará sueños y gene­
rará estabilidad en el lugar donde se desempeña.

En este capítulo veremos actitudes equivocadas que algunos lí­


deres corren al enfrentar los problemas. Son actitudes incons­
cientes, mecanismos de protección que generalmente el líder
usa para defenderse de las dificultades que, el día a día, le trae.
¿Cuáles son esos mecanismos? Veamos.
134

IGNORAR EL PROBLEMA

No existe peor ciego que el que no quiere ver. Los problemas no


existen para ser ignorados sino para ser resueltos. En cierta oca­
sión estaba sentado en mi oficina. Un picaflor, atraído por el glo-
El Líder Sabio resuelve problemas

bo de vidrio colorido que tenía en la mesa, entró por la ventana.


El avecilla se asustó con mi presencia e intentó huir, pero chocó
contra el vidrio y cayó. Se levantó, e intentó salir de nuevo por
el mismo lado. La triste escena se repitió varias veces. Del lado
izquierdo estaba la ventana abierta por donde había entrado,
pero el picaflor parecía no darse cuenta que había un obstáculo
delante de él e intentaba ignorar el problema. Después de varias
investidas frustradas, cayó exhausto en un rincón, indefenso, de­
rrotado y al borde del colapso.

Al llegar a casa esa noche, le conté la historia a mi nieto de tres


años y, con santa inocencia, me dijo:

-Abuelo, ese picaflor era un burro.


Por dura que parezca la realidad, existen personas como el pica­
flor. Hacen de cuenta que no hay problemas con su liderazgo. Las
personas perciben que el líder no tiene la capacidad de enfrentar
los problemas. Pero él se comporta como si las cosas estuvieran
en condiciones normales. Esa es la técnica del avestruz. Dicen
que cuando el avestruz se ve acorralado por el peligro entierra
la cabeza en la arena. Cree que no viendo al enemigo, el peligro
deja de existir. Pero el problema continúa más vivo que nunca.

Si deseas resolver un problema, acepta el hecho de que el proble­


ma existe. No hay remedio para el enfermo que no acepta su reali­
dad. Jesús dijo un día: 'Y conoceréis la verdad y la verdad os liberta­
rá". (2) Acepta la realidad de las dificultades y enfréntalas sin temor.

135
ESCONDER EL PROBLEMA

Existen líderes que aceptan la existencia del problema, pero los


esconden. Esta es otra forma de negarlo. Todo problema que se
esconde aparece un día, más tarde o más temprano, causando
trastornos síquicos, emocionales y físicos.
EL liter SABIO

No creas que tener fe es hacer de cuenta que el problema no


existe. De nada vale huir del problema alegando que no eres el
culpable y que, por tanto, el problema no es tuyo. Tú eres el líder
y necesitas reconocer que no existe un problema donde haya
un solo culpable. Lo im portante no es descubrir al culpable, sino
buscar la solución.

PROTEGERSE DEL PROBLEMA

Esta es otra manera equivocada de enfrentar los problemas.


¿Cómo te proteges del problema? Defendiéndote. Al hacerlo, no
admites la responsabilidad. Te sientes atacado y atacas.

¡No te defiendas! ¡No seas omiso! La razón de la existencia es re­


solver problemas. Protegerse de los problemas es protegerse de
la propia vida. Toda profesión existe para resolver problemas. El
trabajo no es otra cosa sino la solución de los problemas.

Una manera sutil de protegerse de los problemas es racionalizán­


dolos. La racionalización es el fino arte de inventar disculpas para
no resolver los problemas. La racionalización no es solución. Con
el tiempo el problema aumenta de dimensión y se complica más.

Algunas frases, que se usan para protegerse de los problemas,


podrían ser: "Estaba muy cansado". "Prometo que lo haré maña­
na". "Había mucho tránsito". "Estoy de vacaciones". "Fui a dorm ir
muy tarde". "Este problema puede esperar". "En realidad, no es
136 tan urgente".

HUIR BEL PROBLEMA

Hay líderes que huyen del problema fantaseando la realidad.


Fantasear es soñar en vez de resolver el problema. Por ejemplo,
El Líder Sabio resuelve problemas

hay gente que te critica, y en vez de analizar las críticas y ver en


qué cosas puedes mejorar, vives fantaseando cómo sería si te
trasladaran a otro lugar.

Fuiste asignado a un nivel donde tienes que lidiar más de cerca


con las personas, y vives soñando cómo sería si estuvieras en un
nivel superior y no necesitaras estar en contacto directo con el
pueblo.

Estás en un lugar difícil del interior y vives imaginando cómo sería


si trabajaras en la capital. Eso es fantasear, e involucra el riesgo
de acabar esquizofrénico. La esquizofrenia es huir de la realidad.
Traes el mundo exterior para dentro de ti. El esquizofrénico re­
suelve problemas que no existen en un mundo que tampoco
existe.

Por ejemplo, si te encuentras en el vigésimo piso de un edificio,


solo hay dos maneras sensatas de bajar, por las escaleras o por
el ascensor. El esquizofrénico cree que es un superhombre y
puede descender en un pestañear. Fantasía no es fe. La fe te
lleva a la acción. La fantasía te lleva a vivir soñando hasta que un
día despiertas con pesadillas horribles.

RETROCEDIENDO

Otra manera ingenua, de huir de los problemas, es retrocedien­


do. Retroceder es esconderse en los años de la niñez, adoptando
actitudes infantiles. El niño llora, se tira al suelo, grita esperando 137
que alguien le diga: "Pobrecito, deja que yo lo haga por ti". El líder
que retrocede dice: "Estoy enfermo" "Mi familia no se acostum­
bró". "Aquí es muy difícil". "En mi equipo no hay gente preparada".
"Estoy estresado".

Pedir ayuda es una manera correcta de resolver problemas, pero


el Líder sabio

manipular emocionalmente a los otros es una manera infantil de


querer solucionar los conflictos. Pablo dijo: "Cuando yo era niño,
mi manera de hablar y de pensar y razonar era la de un niño;
pero cuando llegué a ser hombre, dejé atrás las cuestiones típi­
cas de un niño".(3)

SER OMISO A LA RESPONSABILIDAD

El típico ejemplo de un líder omiso es Pilatos. Se lavó las manos


delante del problema. Fue omiso. Cuando te defiendes del pro­
blema, por lo menos, admites que existe. Cuando te escondes,
por lo menos, haces algo: esconderte. Pero la omisión niega la
responsabilidad.

Cuando hay un problema, en el área de comunicación, el proble­


ma no es solo del encargado de ese departamento, sino también
tuyo. No temas asumir la responsabilidad por los problemas que
aparecen. Enfréntalos en el nombre de Dios.

Lo trágico de todo es que cuando te omites de los problemas,


te omites también de las bendiciones. Nunca sabrás lo que es
la paz de la reconciliación si no enfrentas el dolor de buscar a la
otra persona y arreglar las cosas con ella. Nunca sabrás lo que es
la esperanza si no pasas por el valle oscuro de la desesperación.
Nunca sabrás lo que es la fe si no luchas y derrotas al temor. La
vida es digna de ser vivida cuando eres capaz de limpiar las pie­
dras del camino, y no por la ausencia de piedras.
138
Existe una divertida fábula que enseña una lección valiosa con
relación al hecho de hacer de cuenta que el problema no existe,
o de creer que porque no tiene nada que ver directamente con­
tigo, el problema no es tuyo.

Un ratón vio, aterrorizado, al dueño de ja hacienda colocando


El Líder Sabio resuelve problemas

una ratonera. Sabía lo que eso significaba, así que corrió a adver­
tir a los otros animales:

-¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!".


La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabe­
za y dijo:
-Discúlpeme Sr. Ratón, ese es un gran problema para usted, pero
no para mí.

El ratón buscó al cordero y le dijo:


-¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!
-Discúlpeme Sr. Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, a
no ser orar. Quédese tranquilo que me acordaré de usted en mis
oraciones.

El ratón se dirigió, entonces, a la vaca:


-¿Qué? ¿Una ratonera? ¿Y cuál es el problema? Yo soy una vaca.
El pobre ratón volvió a la casa, triste, cabizbajo y abatido, para
encarar la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un trem endo ruido. La esposa del granjero


salió a ver lo que había pasado. En la oscuridad, ella no percibió
que la ratonera había atrapado la cola de una culebra venenosa.
La cobra picó a la mujer. Y el granjero la llevó inmediatamente al
hospital.

Al día siguiente ella volvió enferma. El granjero pidió a la emplea­


da que preparase una sopa de gallina. Y la pobre gallina fue sa­
crificada. 139

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y ve­


cinos fueron a visitarla. Y para alimentarlos, el granjero mandó
sacrificar al cordero.

Infelizmente, la mujer no mejoró y acabó muriendo. Mucha gente


EL Ü l l s r SABIO

fue al funeral y el granjero, entonces, mandó sacrificar a la vaca


para alimentar a todo el pueblo.
¿Te das cuenta que no hay problema ajeno?

BUSCAR AL CULPABLE

Existen líderes que intentan resolver los problemas buscando a


los culpables. Y, a veces, llegan a la conclusión de los culpables
son ellos mismos. En este caso, en vez de atacar al problema te
atacas y te culpas a ti mismo.

Así no se resuelven los problemas. Una cosa es aceptarla res­


ponsabilidad y otra, muy diferente, es culparse y autocastigarse.
Si no vas a resolver el problema, poco ayuda saber quién es el
culpable. Culpara alguien es desperdiciar tiempo. Ejemplo: Si no
alcanzas tu blanco, reconocer que la responsabilidad es tuya es
saludable; pero pensar que no sirves para ese trabajo, es enfer­
mizo.

Un ejemplo bíblico: "Y dijo a David: Más justo eres tú que yo, que
me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal".(4) ¿Cuál
era el problema de Saúl? Los celos. Él reconoció su culpa, pero
no hizo nada para resolver el problema. Entonces, ¿De qué ayuda
saber quién es el culpable?

Resulta peor cuando, en vez de culparte a ti mismo, empiezas


a culpar a los otros. Descubrir quién es el culpable es hacer el
140 diagnóstico. Pero el diagnóstico no cura. Las personas, que si­
guen este mecanismo, paran en el diagnóstico, pero el problema
permanece.

Una persona está con problemas financieros. Culpa a los precios


altos, al banco, al salario bajo, pero se olvida que él gasta más de
lo que recibe.
El Líder Sabio resuelve problemas

Cuando sigues buscando culpables, con frecuencia puedes llegar


a la conclusión de que la culpable sea la circunstancia que vives.
Hay líderes que, en lugar de resolver el problema, se enojan por
causa del mismo. Dirigen su rabia contra el problema y no hacia
la solución. Si el auto se malogra, lo patean. La rabia te lleva fuera
del camino, pero cuando pasa, el problema continúa. Con este
mecanismo, no se resuelven los problemas. Te lastimas o lasti­
mas a las personas que están cerca de ti. La adrenalina, dirigida
al problema, puede ser destructiva, pero dirigida a la solución del
problema es positiva. Los problemas se resuelven con acciones,
no con reacciones.

TRANSFERIS EL PROBLEMA NEGATIVAMENTE

Hay muchas maneras de hacerlo. Por ejemplo: En lugar.de resol­


ver el problema, el líder se enferma y, entonces, ya no necesita
encararlo. Eso no es resolver el problema, es solamente aplazar­
lo.

Existen enfermedades psicosomáticas que no son otra cosa sino


enfermedades creadas mentalmente. Con el tiem po te vuelves
experto en autoenfermarte. Pero, la peor mentira es la que in­
ventas para ti mismo. Ese fue el caso de Saúl. En lugar de resolver
su problema de orgullo, entró en depresión.

CRITICANDO

La crítica es otra forma de transferencia negativa del problema.


Tienes problemas graves pero, en lugar de resolverlos, criticas a
los otros. Te convierte en un líder negativo. Inconscientemente,
crees que, mientras las personas estén ocupadas con los objetos
de sus críticas, no descubrirán tu problema.
el Lider sabio

Todos tus colaboradores tienen virtudes y defectos. La sabiduría


del líder consiste en aprovechar las virtudes y corregir los defec­
tos. Pero la crítica, con toda seguridad, no es la mejor manera de
hacerlo.

ENFATIZANDO EL LAOO OPUESTO DEL PROBLEMA

La mente humana es extraordinaria, para las cosas buenas, pero,


infelizmente también, para las cosas malas. Sabe disfrazar. Ejem­
plo: para esconder ideas racistas, hablas demasiado sobre to ­
lerancia. Para esconder sentimientos de rechazo con su hijo, la
madre es indulgente con el niño. Para esconder el hábito de por­
nografía, la persona ataca la inmoralidad. Es como si enfatizando,
el lado opuesto del problema, nadie percibirá la existencia del
mismo.

Jesús presentó, un día, la parábola de la higuera que tenía mu­


chas hojas para esconder la falta de higos.(5)

La experiencia ha demostrado que personas, quienes enfatizan


con mucha fuerza un determinado asunto, generalmente están
siguiendo este mecanismo psicológico de protección.

TRANSFERIR POSITIVAMENTE

Esta es otra forma equivocada de resolver los problemas. La


142 transferencia positiva te desvía de la solución del verdadero pro­
blema, y te lleva a solucionar otros problemas. Te sientes derro­
tado por un problema, y compensas tu derrota tratando de con­
seguir otro tipo de victorias.

Por ejemplo: eres transferido a una institución donde hay un pro­


blema de indisciplina de parte de los profesores, y tu misión es
El Líder Sabio resuelve problemas

lograr un equipo unido. No haces nada por unir al equipo, pero


construyes una nueva biblioteca. Entonces piensas: “No logré la
unidad, pero construí la mejor biblioteca de toda la región". •

Solo que la compensación no resuelve el problema que tú debe­


rías resolver. La compensación no es mala en sí misma, pero hay
que reconocer el hecho de que el verdadero problema continúa,
allí. Un líder sabio jamás huye del problema. Lo enfrenta, por más
difícil que este sea.

EL MÁS GRANDE PROBLEMA DEL UNIVERSO

Sin duda alguna fue el pecado. El mundo perfecto de Dios había


sido deformado por causa del pecado. Para Dios podría haber
sido fácil crear otros mundos. ¿Qué era este planeta delante de
la inmensidad del universo? ¿Por qué habría que preocuparse
tanto por una raza rebelde como la nuestra?

Pero Dios no dejó el problema sin solución. Envió al Señor Je­


sucristo para ocupar el lugar del hombre pecador y m orir en su
lugar. No se omitió, ni se escondió, ni buscó al culpable por el
simple hecho de culparlo, ni transfirió el problema. Lo enfrentó,
aunque eso significaba sacrificio y muerte.

Ese Dios maravilloso es tu Dios. Desde que estabas en el vientre


materno, ya tenía un plan para ti. No eres líder solo porque de­
seaste serlo. Estás en el lugar donde te encuentras porque Dios
lo quiso así. 143

Se lo dijo a Jeremías al llamarlo para liderar un movimiento pro­


fètico de revolución espiritual. Jeremías quiso esconderse. La
historia se relata así: "La palabra del Señor vino a mí, y me dijo:
Antes de que yo te formara en el vientre, te conocí. Antes de que
nacieras, te santifiqué y te presenté ante las naciones como mi
el Líder sabio
profeta. Yo dije: ¡Ay, Señor! ¡Ay, Señor! ¡Date cuenta de que no sé
hablar! ¡No soy más que un muchachito! Pero el Señor me dijo:
No digas que solo eres un muchachito, porque harás todo lo que
yo te mande hacer, y dirás todo lo que te ordene que digas. No
temas delante de nadie, porque yo estoy contigo y te pondré a
salvo".(6)

Ese muchachito eres tú. Si reconoces tu insuficiencia humana y


tu dependencia divina, Dios te dará la sabiduría necesaria para
enfrentar las dificultades y salir victorioso.

(1) Proverbios 28:2 •


(2) Juan 8:32
(3) 1 Corintios 13:11
(4) 1 Samuel 24:17
(5) Mateo 21:19
(6) Jeremías 1:*S--8

144
r=>
l—
ex.
cj>

C u a n d o u n g o b e rn a n te ha ce caso
d e m e n tira s , to d o s s u s s e rv id o re s
se v u e lv e n c o rru p to s .
(Proverbios 29:12)
EL Lidor SABIO

a vida está llena de sorpresas. Espejismos, yo diría. Caminos,

L personas, situaciones que te impresionan bien, a primera


vista. Más tarde o más temprano, sin embargo, te frustran.
Si no tienes la sabiduría que viene de Dios, corres el riesgo de
equivocarte. De encontrar lo que no buscas. De llegar a donde
no quieres. Por eso Salomón dice que hay camino que al hombre
le parece derecho, pero su fin es la muerte. No todo lo que te
parece bueno, es bueno. Las apariencias engañan. El líder sabio
no juzga por apariencias.

10 JÜSOUES A MAOSE POR LO QUE PARECE

Frank era preceptor de un internado de varones. Una persona


honesta y cumplidora de su misión. Consciente de su papel de
líder, se esforzaba por ayudar a los adolescentes.. Había entre
ellos un jovencito encerrado en su propio mundo, callado, intro­
vertido. Nunca levantaba la mirada cuando conversaba con las
personas. ».•

-No me gusta ese tipo de gente- Le dijo un día a su esposa, a la


hora del almuerzo.
-¿Por qué?
-Esa gente, que no mira a los ojos cuando conversa, es traicione­
ra, uno no sabe nunca lo que está pensando.
-Frank, Frank, no juzgues a nadie por las apariencias- le respon­
dió la esposa con sabiduría.
Los días pasaron. Se acercaba el verano. Faltaban dos días para
146 la clausura del año escolar. Era más de la media noche, cuando
el guardia lo despertó:
-Destruyeron la Biblioteca. Alguien entró a escondidas y destruyó
todo.
Había llovido aquella noche. Y Frank pensó que si revisara los
zapatos de los alumnos descubriría al culpable. No fue difícil. Los
zapatos de Luis estaban embarrados.
El Líder Sabio no juzga por apariencias

-¿Saliste esta noche?


-Sí Señor, oí un ruido extraño y salí. Alguien estaba destruyendo
la biblioteca.
-¿Quién?
-No alcancé a verlo.
-Fuiste tú.
-No, señor.

En vano Luis trató de defenderse. Lo condenaron. No participó


de la ceremonia de clausura y fue rechazado para el próximo
siclo escolar, a pedido de Frank.

El siguiente año, durante la semana de oración, Roberto, un mu­


chacho que gozaba de toda la confianza del preceptor, tocado
por el Espíritu Santo, entró a la oficina de Frank y confesó que él
había destruido la biblioteca.

Frank era un líder honesto, pero se había equivocado. Llamó va­


rias veces por teléfono. Luis nunca atendió. Entonces Frank viajó
a la ciudad del adolescente. Fue la experiencia más doloro^as de
su vida. Luis estaba completamente hundido en la drogadicción.
El error de Frank fue pensar que toda persona introvertida no es
digna de confianza.

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

Los seres humanos nos impresionamos fácilmente con lo que


vemos. Aun gente que vive en comunión con Dios corre el peli­ 147
gro de juzgar por las apariencias. Piensa en la elección de David
como rey, por ejemplo. "Un día, el Señor le dijo a Samuel:

-¿Hasta cuándo vas a estar triste por causa de Saúl? ¿No recuer­
das que yo lo deseché como rey de Israel? Mejor llena de aceite
tu cuerno, y ve a Belén; allí, vas a visitar a Yesé, porque uno de sus
E L l l l e r SABIO

hijos será el próximo rey de Israel.


Y cuando todos estuvieron reunidos, Samuel vio a Eliab, y pensó:
-Seguramente, este es el que Dios ha escogido.
Pero el Señor le dijo:
-No te dejes llevar por su apariencia ni por su estatura, porque
este no es mi elegido. Yo soy el Señor, y veo más allá de lo que el
hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero
yo miro el corazón.

Luego Yesé llamó a Abinadab, y lo puso enfrente de Samuel, pero


este dijo:
-Tampoco este es el elegido del Señor.
Yesé presentó también a Sama, y Samuel repitió que tampoco
este era el elegido del Señor. Yesé le presentó a siete de sus hi­
jos, pero Samuel le dijo que el Señor no había elegido a ninguno
de ellos. Y le preguntó:
-¿Estos son todos tus hijos?

Yesé respondió:
-Falta uno, que es el menor, pero él anda cuidando las ovejas.
Y Samuel le dijo:
-Manda a traerlo, porque sin él no podemos sentarnos a la mesa.
Yesé mandó a traerlo, y cuando este llegó lo invitó a pasar. Era
un jovencito rubio, de hermosos ojos y de agradable apariencia.

Entonces el Señor le dijo a Samuel:


-Este es mi elegido. Levántate y conságfalo".(1)
El elegido de Dios no era ninguno de los que impresionaba bien.
148
Hombres forjados en la lucha, guerreros valientes, apuestos y de
admirable presencia. Dios veía las cosas desde un prisma dife­
rente. Ese es el desafío de todo líder sabio. Ver las cosas desde
la perspectiva divina. Para eso, es necesario vivir una experiencia
de comunión diaria con el Señor.
El Líder Sabio no juzga por apariencias

NO IODO EL QUE PARECE MALO ES MALO

No todo lo que brilla es oro. Pero tampoco todo lo que parece


malo es malo. Conoce a tus liderados personalmente antes de
juzgarlos por las apariencias. Una persona aparentemente sim­
ple, callada y humilde, no es siempre un trabador ineficiente. Al­
guien que aparentemente hace algo malo, no siempre hace algo
perjudicial. Oye los motivos, escucha y, solo entonces, juzga.

Cuenta la historia que Marta era una niña inquieta, a la que no le


gustaba dormir, jugaba, saltaba, cantaba, interrum piendo el sue­
ño de los otros miembros de la familia.

Su mamá, siempre la regañaba:


- ¡Marta! ¡Duérmete ya! ¡Tienes que descansar para tener ener­
gías mañana!
Pero no había manera. Marta permanecía despierta por las no­
ches. Parecía un búho con los ojos abiertos.

Una noche, su mamá entró a su habitación y le inventó una histo­


ria ficticia pero asustadora:
-Hay una anciana que todos llaman "La Vieja del Saco". Cuando
los niños se portan mal y no duermen, se los lleva.
La niña se asustó y pensó que lo mejor era intentar dormirse
para evitar que viniera la anciana del saco.
Una noche, sin embargo, cuando menos lo esperaba, vio una
sombra por la ventana.
- ¿Qué es eso? Preguntó.
Se levantó, miró por la ventana y vio a una anciana, con una capa
149
y un saco enorme.
- ¡Mamá tenía razón! La vieja del saco ha venido por mí -pensó,
asustada. Corrió a la cama y se durmió. No quería ser llevada por
la anciana.
Al día siguiente, cuando llegó la hora de dormir, Marta vio nueva­
mente a la anciana. Esta vez se aproximó de la ventana, a pesar
EL Lídei' SABIO

del miedo y vio que, aquella señora, no metía en su saco a ningún


niño.
Así que salió a hablar con ella.
- ¡Hola! ¿Es usted la mujer del saco?
La mujer miró a Marta y comenzó a reír:
- Sí, ¡creo que soy yo!
Marta notó que aquella mujer no era mala, y se acercó un poco
más:
- Mi mamá me dijo que usted metía en el saco a los niños que se
portan mal y que no duermen por las noches. ¿Es verdad?

La anciana volvió a reír y, acercándose a Marta, le enseñó el saco


y le dijo:
- Lo único que pongo en mi saco son las cosas usadas que la
gente tira a la basura y que aún sirven.
- ¿Y qué hace con ellas?
- Las limpio y las arreglo y, después, las dejo en las casas de las
personas pobres.

Aquella mujer vieja no era lo que parecía. Todo lo contrario: Era


una señora buena que hacía cosas buenas para los más pobres.
Aunque, aparentemente, hacía cosas malas.
Esta es una historia para niños, pero qué aleccionadora es para
líderes adultos. ¡No juzgues a nadie por su apariencia! Observa a
las personas, y pregúntate: ¿Por qué hacen lo que hacen?

m CREAS IODO LO QUEJE DICEN


150
Salomón aconseja, también, que el líder sabio no cree en todo
lo que oye: "El inexperto cree todo lo que oye; el que es astuto
mira por dónde anda".(2) El escritor bíblico llama al hombre o a la
mujer, faltos de sabiduría, de "inexperto". Gente que cree en todo
lo que le dicen. El líder sabio oye más, y habla menos. Pero piensa
mucho. Analiza las cosas. Y ora a Dios antes de juzgar.
El Líder Sabio no juzga por apariencias

Lugares donde trabaja mucha gente son el caldo de cultivo de los


chismes. Un hecho verdadero, pasado de boca en boca, llega al
fin de la línea completamente deformado. En su trayectoria, pasa
también por los oídos de! líder. Y el consejo bíblico es: no creas
en todo lo que oyes.

Aquí cabe un proverbio árabe que dice: "No creas todo lo que
oyes, porque el que cree todo lo que oye, muchas veces, juzga
lo que no ve".

El mejor camino es llamar a la persona involucrada y conversar


con ella abiertamente. Nada sustituye la franqueza entre los
miembros de un equipo. Esa virtud empieza con el líder.

MIRA A LAS PIEDRAS BROTAS COMO SI FUERAN DIAMANTES

Una de las habilidades del líder sabio es ver a las personas, no


como son, sino como llegarán a ser un día. Míralas no como las
piedras brutas que puedan ser, sino como los diamantes extraor­
dinarios que llegarán a ser ayudadas por tu liderazgo. En vez de
juzgarlas por lo que parecen contempla, en las personas, posibi­
lidades futuras.

Nadie crece solo. Todos necesitan de ayuda. Elena de White es­


cribió: "Lo que sucede con la vida, sucede con el crecimiento.
Dios es el que hace florecer el capullo y fructificar las flores. Su
poder es el que hace a la simiente desarrollarse primero hierba,
luego espiga, después grano lleno en la espiga". El profeta Oseas
dice que Israel "florecerá como lirio...Serán vivificados como trigo,
y florecerán Como la vid". Y el Señor Jesús dice: "Considerad los
lirios, Cómo crecen".

Las plantas y las flores no crecen por su propio cuidado, soli­


citud o esfuerzo, sino porque reciben lo que Dios proporcionó
EL ¡J'ilair SABIO

para favorecer su vida. El niño no puede, por su solicitud o poder


propio, añadir algo a su estatura. Ni tú puedes, por tu solicitud o
esfuerzo, conseguir el crecimiento espiritual".(3)

Aunque es Jesús el que hace crecer a las personas, el líder tiene


una participación activa en el desarrollo de los seres humanos
con los cuales trabaja. Es un instrum ento en las manos divinas
para desarrollar el potencial escondido que cada ser humano
tiene.
Y un líder sabio es consciente de su responsabilidad.

NO SE DEJA INFLUENCIAR POR EL AMBIENTE

En su tarea de hacer crecer a sus colaboradores, el líder sabio


no se deja influenciar por la manera de pensar de su generación,
sino por los valores y principios eternos de la Palabra de Dios.
Pablo aconseja: "No adopten las costumbres de este mundo, sino
transfórmense por medio de la renovación de su mente, para
que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno,
agradable y perfecto".(4)

El desafío es grande: renovarse, sin "adaptarse a las costumbres


de este mundo". ¿Cómo lograrlo? Vivimos en un mundo donde
los valores están de cabeza para abajo. Lo que antes era consi­
derado correcto, hoy parece adaptarse al ambiente. El líder sa­
bio debe tener un concepto correcto de los valores y principios
eternos.
152
Salomón dice: "Los ojos del Señor están en todas partes, y ob­
servan a los malos y a los buenos".(5) Este es un asunto teológico
profundo. No se refiere solo al hecho de que Dios conoce todo,
sino también al hecho de que solo Dios es el que determina lo
bueno o lo malo.
El Líder Sabio no juzga por apariencias

El ser humano puede escoger el camino del mal. Es libre de ha­


cerlo. Pero no pueden determinar el bien y el mal. Esa es una
atribución divina. Por eso dice: "¡Ay de los que llaman bueno a lo
malo, y malo a lo bueno! ¡Ay de los que convierten la luz en tinie­
blas, y las tinieblas en luz! ¡Ay de los que convierten.lo amargo en
dulce, y lo dulce en amargo!".(6)

Aquí se describe a los necios que invierten el valor moral de las


cosas. "Los que llaman bueno a lo malo, y malo a lo bueno!". Este
es el límite de la depravación. Nadie puede ofender más a Dios,
endurecer la propia conciencia, hacerse mayor daño a sí mismo,
y a los demás, que invirtiendo los valores establecidos por Dios.
Y, sin embargo, esta fue la primera tentación del ser humano. En
el jardín del Edén, Dios le dijo a Adán:

-Puedes comer de todo árbol del huerto, pero no debes comer


del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque el día que
comas de él ciertamente m orirás.(7)

Pero, entonces, sucedió lo siguiente: La serpiente era el animal


más astuto de todos los que Dios el Señor había creado. Así que
le dijo a la mujer:

-¿Así que Dios les ha dicho a ustedes que no coman de ningún


árbol del huerto?

La mujer le respondió a la serpiente:


-Podemos comer del fruto de los árboles del huerto, pero Dios
nos dijo: No coman del fruto del árbol que está en medio del
huerto, ni lo toquen. De lo contrario, morirán.

Entonces, la serpiente le dijo a la mujer:


-No morirán. Dios bien sabe que el día que ustedes coman de él,
se les abrirán los ojos, y serán como Dios, conocedores del bien
y del mal.
el Líder sabio

La mujer vio que el árbol era bueno para comer, apetecible a los
ojos, y codiciable para alcanzar la sabiduría. Tomó, entonces, uno
de sus frutos y lo comió; y le dio a su marido, que estaba con ella,
y él también comió. (Génesis 3:1-6)

Piensa en la frase diabólica: "Se les abrirán los ojos, y serán como
Dios, conocedores del bien y del mal".

Esa misma tarde, Padre, Hijo y Espíritu Santo se reunieron en


consejo, y dijeron:
- Ahora el hombre es como uno de nosotros, pues conoce el bien
y el m al.(8)

¿En qué sentido era malo conocer el bien y el mal? El verbo cono­
cer no se refería solo al hecho de tom ar conciencia de lo que es
malo o bueno, sino al hecho de atreverse a determinar lo bueno
o lo malo. Recuerda la sugerencia de Satanás: "Ustedes serán
como Dios, conocedores del bien y del mal".

Determinar, lo que es bueno o malo, es una atribución divina y


de nadie más. En su oración, la madre del profeta Samuel dijo:
"Que nadie se jacte ni sea altanero; que aparte la insolencia de
sus labios, porque solo el Señor es quien lo sabe todo; es el Dios
que pondera toda acción".(9)

La jactancia y la altanería humana consiste en tom ar el lugar de


Dios para "ponderar" las acciones. Eso no le cabe al ser humano.
"Solo el Señor es quien lo sabe todo; es el Dios que pondera toda
54 acción".

El conocer bíblico, tanto en este versículo como en el registro de


Génesis, no es sinónimo de saber, sino de ponderar, determinar,
decir lo que es bueno o malo. Ese derecho, le pertenece a Dios.
El ser humano puede escoger el mal o el bien, pero no tiene el
derecho de escoger el mal, y llamarle bien.
El Líder Sabio no juzga por apariencias

Pero vivimos en un tiem po en que, los seres humanos, creen


tener el derecho de determinar lo que es bueno o malo para
ellos. El líder sabio necesita renovarse constantemente, pero-no
cuando se trata de acompañar las tendencias del hombre rebel­
de que se atreve a desafiar a Dios. ■

(1) 1 Reyes 16:1,5-12


(2) Proverbios 14:15
(3) El Camino a Cristo, p. 16
(4) Romanos 12:2
(5) Proverbios 15:3
(6) Isaías 5:20
(7) Génesis 2:16 y 17
(8) Génesis 3:22
(9) 1 Samuel 2:3
"P e ro la s e n d a d e los ju s to s es
c o m o la a u ro ra : ¡su lu z va en
a u m e n to , h a sta la p le n itu d de l día!".
(Proverbios 4:18)
EL L ia r SABIO

E
l crecimiento es la ley de la vida. Pero involucra dolor. Y el ser
humano no fue creado para el dolor. Huye de él, instintiva­
mente. Tal vez por eso muchos seres humanos se resistan a
crecer. No es el caso del líder, claro. No debe serlo. El líder nece­
sita ser una persona en permanente crecimiento. El aprendizaje
es parte de su vida de inspiración.

Salomón dice: "Pero la senda de los justos es como la luz de la


aurora: su luz va en aumento, hasta la plenitud del día. El camino
de los impíos es como la oscuridad; ¡ni siquiera saben contra qué
tropiezan!(1) El escritor bíblico usa, en este texto, las figuras de la
luz y las tinieblas, para describir la trayectoria del líder justo y del
líder impío.

Observa el contraste. El justo anda en la luz, en un proceso de


crecimiento paulatino y constante, hasta que el día llega a su
plenitud. Y el impío, camina en tinieblas. No ve el sendero y vive
tropezando.

Tropezar no es una tragedia. Yo diría que es parte de un creci­


miento saludable. Pero vivir tropezando es propio de gente in­
sensata. No tengas prisa, no te presiones demasiado a ti mismo
y mucho menos a las personas a quienes lideras. Certifícate de
que estás creciendo y estás dispuesto a aprender. Ese es el se­
creto de un liderazgo sabio. Vivir es aprender. El que se resiste a
aprender, renuncia a uno de los aspectos más bellos de la vida:
el descubrimiento de nuevos horizontes.

58
~ QUÉ APRENDER

En primer lugar: A confiar en Dios. La vida es un misterio. Cons­


tantemente suceden cosas que nadie entiende. Incidentes que
no encajan en la lógica humana. Y es necesario confiar en Dios. El
líder sabio no espera una vida sin dificultades, pero sabe a dónde
El Líder Sabio no para de aprender

ir en busca de ayuda. La vida no depende de lo que entiende,


sino de su confianza en Dios.

Liderar seres humanos es tal vez la tarea más complicada que


exista. Cada ser humano es un misterio. Especialmente cuando
se lidia con jóvenes en formación. Los cambios que se operan en
un adolescente son múltiples y variados. Llega un momento en
que ellos mismos no se entienden y se vuelven contra los adul­
tos. ¿Cómo ayudarlos e inspirarlos?

El líder es visto, por los jóvenes, como el que impone reglas y las
hace cumplir. Los jovencitos se burlan a sus espaldas, tratan de
colocarlo en ridículo, y desean probar quién es el más "valiente"
y capaz de enfrentarlo. En esos momentos el líder necesita de
equilibrio, paciencia y equidad. Y solo puede encontrarlos en la
fuente de eterna sabiduría.

NADIE APRENDE SIN ESFUERZO

Salomón empieza diciendo: "Inclina tu oído y escucha las palabras


de los sabios; aplica tu corazón a mi sabiduría. Es una delicia, si la
guardas dentro de ti y si la afirmas sobre tus labios".(2) La expre­
sión "Inclina tu oído" enfatiza la necesidad de. prestar atención,
de concentrarse en lo que se desea aprender. Hay gente que
no aprende porque no se concentra. La concentración requiere
esfuerzo, trabajo y dedicación. Ningún aprendizaje es fácil. Pero
si deseas ser un líder de éxito, necesitas vivir aprendiendo.
159
Salomón describe cómo trabaja la verdad. Él dice: "Es una deli­
cia, si la guardas dentro de ti y si la afirmas sobre tus labios" -La
verdad trabaja primero dentro del líder y, después, se ven los
efectos en la vida exterior. Primero, tienes que saborearla y saber
que es una delicia. Después, puedes hablarla y comunicarla.
el Líder sabio

Cualquier verdad hablada, sin haber sido vivida, deja de ser ver­
dad. No pasa de un concepto teórico y vacío, despojado de rea­
lidad. La verdad auténtica no afecta solo las ideas. Revoluciona
la vida. Empieza en el corazón donde los hombres no ven. Allí
trabaja la poderosa mano de Dios.

PROPÓSITOS DEL APRENDIZAJE

El aprendizaje de la verdad tiene tres propósitos. Salomón los


describe de la siguiente manera: "Hoy te la he dado a conocer
para que pongas tu.confianza en el Señor. ¿Acaso no te he escrito
treinta dichos para im partirte consejos y conocimientos? Te he
dado a conocer palabras de verdad, para que las lleves a quienes
te enviaron"'.(3!

El prim er propósito del aprendizaje, según Salomón, es desa­


rrollar tu confianza en Dios. 'Te la he dado a conocer para que
pongas tu confianza en el Señor", dice. Dios no está preocupado
solo con tus ideas, sino con tu ser. No apenas con tu vida en
esta tierra, sino con tu vida eterna. Por eso, el prim er objetivo del
aprendizaje es que tu confianza en Él crezca. En la medida que
eso suceda, serás un líder sabio.

El segundo propósito es que tu confianza no se diluya en el vacío


de la mística, sino que se fundamente en el conocimiento de algo
sólido como la Palabra de Dios. "Te he escrito treinta dichos para
im partirte consejos y conocimientos", afirma. El conocimiento
teórico solo tiene valor si te lleva a confiar cada vez más en Dios.
La sola teoría te deja abandonado en los momentos difíciles de la
vida. La solidez de la Palabra de Dios, por el contrario, te sustenta
cuando la teoría es incapaz de ayudarte.

El tercer propósito es crear en ti la responsabilidad de comunicar


la verdad a los otros. "Te he dado a conocer palabras de verdad,
El Líder Sabio no para de aprender

para que las lleves a quienes te enviaron". Cualquier verdad que


permanece solo contigo, se degenera o se atrofia. El líder sabio
se regocija en com partir la verdad que llegó a su vida. La inform a­
ción es un arma que puede ser usada para el bien o para el mal.
El líder sabio la comunica con prudencia y equilibrio, no hace de
su liderazgo un misterio.

LA IGNORANCIA ES EL PRINCIPIO DEL APRENDIZAJE

Reconocer la propia ignorancia es el principio del aprendizaje.


Te hace sentir la necesidad de buscar, y esa búsqueda te lleva
a Dios. Un líder que cree saberlo todo no tiene condiciones de
aprender. No hay nada de malo en reconocer que no se sabe.
Vergüenza es aparentar que se sabe.

Observa lo que dice Agur: "¿Quién puede subir al cielo, y bajar


de allí? ¿Quién puede retener al viento entre sus puños? ¿Quién
puede retener el mar en un paño? ¿Quién estableció los límites
de la tierra? ¿Sabes su nombre, y el nombre de su hijo? Las pa­
labras de Dios son todas puras; Dios es el escudo de quienes
en él confían. No añadas a sus palabras, y él no te reprenderá, y
tampoco resultarás un m entiroso".(4)

Me impresionan las palabras de este hombre. "Las palabras de


Dios son todas puras; Dios es el escudo de quienes en él confían".
Si deseas tener el concepto correcto de las cosas, evidentemente
necesitas buscar ese concepto en la claridad de un Dios puro. La
verdad que aprendes, a los pies de Jesús, se transforma en una 161
especie de escudo protector delante de la inmundicia que viste
la mentira.

La universidad puede darte conocimiento, pero solo Dios pue­


de transform ar ese conocimiento en algo útil y provechoso. Si
los seres humanos buscáramos sabiduría con la misma avidez
el Líder s a b io

con que buscamos conocimiento, el mundo sería diferente. Pero


ningún curso de postgraduación te proporcionará sabiduría. Ella
solo puede ser encontrada en el tem or de Dios, en las horas si­
lenciosas a su lado.

EL VALOR DE LA HUMILDAD EN EL APREADIZAJE

La humildad te lleva a reconocer a Dios como el Creador de todo


lo que existe. Cuando Agur levanta los ojos, se pregunta con hu­
mildad: "¿Quién puede subir al cielo, y bajar de allí? ¿Quién puede
retener al viento entre sus puños? ¿Quién puede retener el mar
en un paño? ¿Quién estableció los límites de la tierra? ¿Sabes su
nombre, y el nombre de su hijo? Esta última pregunta "¿Sabes su
nombre, y el nombre de su hijo?" evidentemente es una referen­
cia directa al Padre y al Hijo.

Qué contraste con los seres humanos de hoy que, "a pesar de
haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le die­
ron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su
necio corazón se llenó de oscuridad. Aunque afirmaban que eran
sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios inmortal
por imágenes de hombres mortales, de aves, de cuadrúpedos y
de reptiles".(5)

Solo personas humildes están en condiciones de reconocer a


Dios como Creador del cielo y de la tierra, y ese es el principio
del aprendizaje.
62
EL LÍDER NUNCA TERMINA DE APRENDER

El aprendizaje es un camino que no tiene fin. Vives y mueres


aprendiendo. La senda del líder sabio es como la luz de la aurora.
Paso a paso, minuto a minuto, te diriges con tenacidad y constan­
cia hacia el horizonte infinito del conocimiento.
El Líder Sabio no para de aprender

Piensa en la siguiente historia. Es apenas una fábula. Pero en­


seña el valor de la constancia en el aprendizaje. El líder sabio ja ­
más llega a la conclusión de que lo sabe todo. Y jamás se detiene
delante de las dificultades que encuentra en el camino hacia la
excelencia.

Tres leones dominaban en la selva. Pero cierto día el mono, ele­


gido por los animales para que los representara, se presentó de­
lante de los leones y les dijo:

-Nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero


hay un problema. En esta selva existen tres leones y los tres son
fuertes. ¿A quién debemos obedecer? ¿Quién es el líder?

Los leones quedaron preocupados y discutieron el asunto:


-La inquietud de los animales tiene mucho sentido, dijo uno de
ellos, una selva no puede tener tres líderes. Luchar entre noso­
tros, no nos haría ningún bien, ¿qué podemos hacer?

Los animales se reunieron nuevamente y, después de mucha dis­


cusión, llegaron a un común acuerdo:
-Encontramos una solución simple. Ustedes tres escalarán la
montaña alta, y el que llegue primero será consagrado líder.

Era una montaña difícil de ser escalada. Nadie había llegado nun­
ca a la cima, pero los leones aceptaron el desafío y los animales
se reunieron para contemplar la competencia.

El primer león intentó escalar pero regresó cansado después de 163


algún tiempo. El segundo comenzó con mucho entusiasmo, pero
tampoco logró el objetivo. El tercero, menos.

Los animales no sabían qué hacer. ¿Cómo elegirían al líder?


Entonces apareció un águila, vieja y sabia, y pidió la palabra:
-¡Yo sé quién debe ser el líder!
EL lúisr SABIO

Hubo un completo silencio y todos la observaron con ansiedad.


-¿Cómo? -preguntaron.
-Es simple, dijo el águila. Yo volaba cerca de ellos y al regresar,
escuché lo que cada uno decía.
El primer león dijo:
-¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo:
¡Montaña, has sido más fuerte que yo.
El tercero dijo:
-¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tama­
ño final y yo todavía estoy creciendo.
El águila, antes de volar, les dijo a los animales:
-Él debe ser el nuevo líder.
Los animales aplaudieron entusiasmados, y el tercer león fue co­
ronado como líder.

oohoe aprend er

En primer lugar, a los pies de Jesús, estudiando su Palabra. Pero


también leyendo mucho. Alguien dijo con mucha sabiduría: To­
dos los hombres nacen iguales, la lectura hace la diferencia. El
líder sabio es una persona que lee. No solo libros especializados,
sino todo tipo de libros.

Crecer no es aprender apenas en un área específica, sino en el


conocimiento de la vida en general. La cultura del líder sabio es
vasta. Puede conversar de todo con autoridad. Y la lectura es el
164 instrumento clave para su desarrollo.

Si el líder tienen la misión de inspirar a los jóvenes, por ejemplo,


tiene que saber de qué hablan los jóvenes. Qué les interesa. Cuál
es el centro de su conversación. ¿Cómo puede un líder ajeno, al
mundo de los jóvenes, tom ar en sus manos el desafío de inspi­
rarlos? Sí, por el contrario, los jóvenes perciben que el líder se
El Líder Sabio no para de aprender

mezcla con ellos en las cosas que les interesa, despierta inmedia­
tamente simpatía y admiración.

APRENDE UN SEGUNDO IDIOMA

Una mañana un gato perseguía a dos ratones, que a duras penas


lograron esconderse en un agujero.
El gato, desde afuera, esperaba que los ratones salieran.
-Miau, miau, miauuu, maullaba amenazadoramente.
Los ratones dentro del refugio, murmuraban:
-Necesitamos ser cuidadosos, el gato está allí.
Era una pequeña guerra fría, un juego de paciencia. ¿Quién se can­
saría y desistiría? Repentinamente se oyó el ladrido de un perro.
-Guau, guau, guau.
En ese momento un ratón, feliz, le dice al otro:
-Llegó un perro y el pobre gato tuvo que huir, aprovechemos y
corramos.
La sorpresa fue grande y fatal al salir del agujero. El gato estaba
afuera, agazapado, esperándolos.
Mientras disfrutaba de su banquete, el gato decía:
-Hoy, el que no hable al menos dos idiomas se muere de hambre.
Menos mal que aprendí a ladrar.
Por graciosa e insignificante que te parezca esta historia forjada,
enseña una lección que ningún líder debe ignorar. El mundo ha
cambiado. El que no es capaz de hablar, por lo menos, dos idio­
mas, no va muy lejos.

LAS OPORTUNIDADES DE CRECER M CAEN DEL CIELO

Alguien relató, alguna vez, la siguiente historia. Juan trabajaba en


una empresa. Siempre había sido serio, dedicado y cumplidor de
sus obligaciones. Todos los días estaba a tiem po en su trabajo
y se sentía orgulloso de que en dos años nunca le llamaran la
atención.
el Líder sabio

Pero un día reclamó con el gerente de la empresa:


-Trabajo aquí hace dos años. Nunca llego tarde, me he esforzado
por ser un buen empleado, pero me siento relegado. Mi com­
pañero Julio ingresó al mismo tiem po y él ya ha sido promovido.
-Bueno, mientras resolvemos esto, quisiera que me ayudes en
algo. Necesito frutas para el postre del personal. ¿Podrías ir a la
bodega de la esquina y preguntar si hay naranjas?
Juan corrió a la bodega y regresó en cinco minutos.
-Sí, hay naranjas
-¿Y cuanto cuestan?
-Ah... no pregunté.
-Muy bien, pero ¿hay suficientes naranjas para todo el personal?
-Bueno, tampoco pregunté eso
-¿Hay alguna fruta que pueda sustituir a la naranja?
-No sé señor, creo que sí...
-Bueno, siéntate un momento.
El gerente mandó llamar a Julio y le dio la misma orden. Diez mi­
nutos despuésjullo estaba de regreso, e informó:
-Señor, hay suficiente naranjas para atender a todo el personal y
si prefiere también hay plátano, papaya, melón y mango. La na­
ranja cuesta tanto, el plátano tanto, el mango tanto.
Para terminar, acrecentó:
-He dejado separada la naranja, pero si usted escoge otra fruta
puedo regresar y cambiar el pedido.
-Muchas gracias Julio, agradeció el gerente, pero espera un mo­
mento, y se dirige a Juan que seguía sentado estupefacto, y le
dijo:
-Juan, ¿De qué me hablabas?
-Nada señor, con su permiso, respondiójuan
— Y se retiró avergonzado.

APRENDE OE LAS VICTORIAS Y DE LAS DERROTAS

El crecimiento es el resultado de la dedicación, la lectura, el


aprendizaje y, la Iniciativa. Nadie nace grande. El crecimiento es
El Líder Sabio no para de aprender

un proceso lento y constante. ¡Haz del crecimiento un desafío


diario! Aprende de las derrotas y de las victorias, de los aciertos
y de los errores.

Es una pena que los seres humanos aprendamos más de las


derrotas que de las victorias. En la algarabía de la victoria nos
hallamos tan confundidos con los aplausos y los homenajes que
no nos ponemos a pensar en los caminos que nos condujeron a
ese punto.

Pero cuando las cosas nos salen mal, el dolor que trae el fracaso
nos hace meditar en las causas de nuestra derrota y aprende­
mos mucho. Por eso no temas fracasar. Pero saca provecho de la
derrota. Capitalízala, y hazla un instrum ento de enseñanza.

(1) Proverbios 4:18 y 19


(2) Proverbios 22:17 y 18
(3) Proverbios 4:19-21
(4) Proverbios 30:3-6
(5) Romanos 1:21 y 22

167