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Traducci6n de BERTRAND BADIE Y GUY HERMET

MERCEDES CORDOBA

POLITICA .CO MPARADA

FONDO DE CULTURA ECON6MICA


MEXICO
r
Primera edición en francés, 1990
Primera edición en español, 1993

INTRODUCCIÓN

La política comparada no constituye sólo un sector de la ciencia política con


métodos, objetos de análisis y autores de referencia propios; asimismo -y tal
vez sobre todo- es un modo de investigar el conjunto de los fenómenos
políticos, una manera de profundizár en el análisis empírico y en la teoría po-
lítica en todos los sectores del conocimiento. Tal vez a eso se debe el lugar
aparte que ocupa en la ciencia política, y el carácter casi tabú que la rodea
hace tiempo, a juzgar por la escasa enseñanza que se desprende explícita-
mente de ella y por el retraso con que ha inspirado la publicación de obras. Es
verdad que esta reserva es más propia de los franceses que de los francó-
fonos, y que la política compara~ tuvo mejor suerte en las universidades
anglosajonas, donde se llama Comparative Politics o Comparative Government.
En ambos casos, la reflexión comparativa no pretende imponerse como una
subdisciplina, sino como una manera de ser en la ciencia política.
Se pueden intuir las funciones de esta manera de ser. Comparar ayuda
ante todo a conocer y a conocerse: a conocer al otro, desde luego, al dejar de
identificarlo con los estereotipos que el sentido común le ha atribuido y al
dejar de encajonarlo, sobre todo si está lejos, en las categorías misteriosas
aunque cómodas de lo exótico. También ayuda a conocerse, pues es cierto
que el análisis de los demás permite precisar aquello que constituye nuestra
propia identidad: así como la idea de color sería perfectamente desconocida
si el universo fuera monocromático, con el género monográfico el investiga-
dor se arriesga a no ver lo que constituye la particularidad del sistema polí-
tico que estudia, dado que no puede compararlo con ningún otro sistema
para así destacar lo que tenga de indiscutible, de singular o de particular.
Comparar permite además comprender, es decir, interpretar: interpretar lo
que quiere decir política en este o aquel lugar sin limitarse a la concepción
universalista o etnocéntrica en la cual peligran caer los investigadores; inter-
Título original:
pretar una acción o el funcionamiento de determinada institución, o incluso
Politique comparée el que se recurra a talo cual práctica, pues ningún objeto polítiéo remite a un
© 1990, Presses Universitaires de France significado universal, sino antes que nada al sentido que le confieren sus
ISBN 2-13-043156-9 actores. Cada parlamento, cada partido, cada modo de movilización política
está marcado por la huella de una historia, de una cultura que los distingue
de los parlamentos, partidos y modos de movilización propios de otros paises.
Así pues, la acción que se despliega en el seno de cada uno y su manera de
D. R. © 1993, FONDO DE CULTURA EcONÓMICA, S. A. DE C. V. funcionar ocultan una parte distintiva e indiscutible, y el hecho de no cono-
Carretera Picacho Ajusco, 227; 14200 México, D. F. cerla puede conducir a una mala interpretación del juego que efectúan sus
actores.
ISBN 968-16-3474-X Com arar tambi' va a relativizar a abandonar nuestro léxico olíti-
Impreso en México
co, nl¿estras teorías. nuestros detennjojsmQS y prejuicios. No existe tul éxico
uruversal de la ciencia política, pues no todos los conceptos pueden univer-
r 8 INTRODUCCIÓN
I
INTRODUCCIÓN

od t s problemas y mucho menos


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salizarse a priori, y menos que nada con base en definiciones estrictas y limi- Esta obra ':'0 preten~e resO ver t ~':n:~a hacer el balance de todos los
tantes. No existen los determinismos universales, pues las historias son llenar los vaC\os descubiertos. Tamp~ han servido ara el análisis compa-
demasiado numerosas para ello, demasiado complejas y, en realidad, dema-
siado independientes unas de otras. No hay teorias políticas totalmente uni-
s1
trabajos que, en mayor f,:eno:~~%á¿ cuanto que, bien faltan las síntesis
rativo ~e las Ciencias po I , ~as, los trabajos especializados y más todavía las
versales, pues ninguna teoría puede intentar ser independiente de la cultura respectIVas, son numeroslSlffiOS lista en su em resa. Mucho menos trata
del sociólogo que la establece, y ninguna cultura puede pretender haber obras que ~ueden .ayudar al c~mpara olíticos cons~idos en la historia: estos
alcanzado el universalismo. Por ello, el análisis comparativo tiene como prin- de descubnr los dlferent~s SIS ema~p, dedicársele justificadamente un libro
cipal beneficio desarmar las certidumbres construidas por otros, con el fin de son innumerables y aó~~toae':';!c~or:'áS modesto: en la primera parte seña-
precisar, afinar, corregir o enmendar los paradigmas y, con el tiempo, definir aparte. Nuestro prop ífi del método comparativo y efectuaremos
la frontera que separe los dominios de lo universal y de lo particular. laremos I~s pro.~le~asl eS;:sm~:' enseguida indicaremos los ejes que com-
Por último, la comparación tiene como objetivo liberar. Ante todo, liberar una recap¡lulaCl~n e os l ' b-to del análisis del poder político (en la
del peso del etnocentrismo, que ya hemos analizado, pero también del peso prueben este )metod~ en'~si:fec~ del anterior) de la expresión política (ter-
más insidioso de lo universal y lo uniforme. M,mostrar 1<u>luralidad o la di- segunda parte y en e ana d ue el método comparativo se aplica
~ersidad. el método comparativo destac",_tamjJién la importanciadeLaconte- cera parte). Com,? h~mo.s corr;!,ro~.:n~sqo dejamos de lado el análisis de las
sobre t~do a las zn~t¡tuc!On~, 1 ¡¡únistrativas. Puesto que decidimos escri-
cimiento, de la invención, de la ruptura, de la movilización y" por erl(!e,_<k.la
acción. El análisis comparativo -siempre y cuando no caiga en una explica- ~titu~ones constituclOna es~ de nin 4 a manera pretendemos crea~ ~
CIOn totalitaria más, por ejemplo al querer explicar las diferencias mediante blr un libro -y no un ensay" '.. os~s bien efectuar un balance cntico

~;'f:Ti!:i~~~~lfli~: *~~~~~:~~K::; ~n~~:t!~~:~~ ~u~r~~;~


un determinismo cultural tan simplista como terrible- muestra que si las
trayectorias del desarrollo político son diferentes, no es porque los hombres
sean diferentes o porque no hayan interpretado de la misma manera las
leyes de la historia, sino en gran medida porque han tomado diferentes deci- siendo nuevo.*
siones, porque han reaccionado de distinta manera ante acontecimientos
diferentes y porque han establecido tradiciones diferentes. El propósito del LES RESPECTO DE LAS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
comparalista --<:omo aquel gula que terminó el recorrido turístico de unos O BSERVACIONES GENERA
franceses por un pais lejano expresando su deseo de que el viaje por lo menos , b laboraciones indicados al final de cada capítulo
les hubiera enseñado que "Francia sólo está en Francia"- es el de presentar por sup~esto, los ar~culosl ~:S5Kvc~s de los trabajos acerca del tema analizado. Por
primero aquello que es, en determinado lugar y momento, como la expresión no constituyen relaoon~ ~ t d bras de los autores mencionados en el texto.
de lo que hubiera podido no ser y que, en todo caso, no existe en ningún otro una parte, se ~ata esenoa ~~n e ~d~OS no citados pero que son interesantes de~de
por la otra, se mcluyen tam 1 n es ti E consecuencia y desde esta perspectiva
lado y en ningún otro momento. el punto de vista del m~t~do compara :~de n ro orcionar aí lector un repertorio más
más que ~da m~:OO0dlo~ca, n~ se p~: conti~ne~ información básica respecto a los
Esto es, que comparar compete más al método crítico que al método posi-
tivo y que, por ello, la tarea del compara lista consiste más en despertar o menos sl;;ten:atico ,e. as o r~s q or haber de este mundo. En pocas palabras:
dudas que en analizar. Tanto más cuanto que, finalmente, sabemos mejor lo diferentes ambItos pohticos habIdos o P la ra la "biblioteca de iniciación" del
que este comparatista no debe hacer que lo que debe ser. El método compa- ta bibliografías como c ve pa . .
presentamos es s f rza im lica decisiones subjetivas.
rativo, que suele confundirse con la yuxtaposición de estudios regionales, comparatista, en un terre~o ~~e p~r ue . P den efectuar subdivisiones tajantes en
debe ir más allá, debe confrontar la información proveniente de dicha yuxta- Dadas las múltiples ~omcl encJas ~e ln;~al de cada capítulo no están clasifica-
estas bibliografías, los titulos presenta os a
posición; por ende, implica el conocimiento de varios ámbitos. En ocasiones
se confunde al método comparativo con la reflexión teórica, pero no hay que dos de manera intema~ salvo en un caso· . tran en más de un capítulo. La principal
Por último, hay vanas obra~ ~ue se re~ichas obras pueden ser objeto de muchas
limitarlo a eso; es necesario demostrar que este método puede habérselas razón intelectual de esta repetiClOn e~dqu, do para el lector permitirle la posibili-
con la información empírica y verificarla. El método comparativo a veces se ' s nos ha parecl O como
lecturas. Por 1o d ema, 1 d rte de esta obra por separado, y que
limita a la historia comparada, como para expresar mejor la indiscutible sin- dad de ref~rirse a cadabcapíbtub~' o a,~~ asJ~cientemente completa acerca del tema
gularidad de cada modelo de desarrollo; también hay que distinguirlo de encuentre SIempre una ase 1 lOgra
ella con el fin de resolver el falso dilema de la ciencia política sempitema- examinado.
mente universalista y de la única historia que puede marcar las singulari- . _ l' ue a dara a darle forma definitiva a este vo.lu-
dades. El método comparativo, que de vez en cuando se limita al análisis ... Los autores agradecen a Sy1vle Ha~ ~6a~
men y colaborara con ellos en la recopl aCl n e
lab~ografía. En muchos sentidos, ella también
institucional (acaso se presta a ello mejor que otros métodos), también debe
intentar definir las prácticas políticas del poder y de la oposición. es "autora" de este libro.
r 10 INTRODUCCI6N

REFERENCIAS BIBUOGRAFlCAS

AZgunllS obras genl!/'aZes acl!/'ca de politica comparada PRIMERA PARTE


Almond, Gabriel A., y G. Bingham Powell, Comparative politics: a developmental approach,
Boston, Little, Brown & Co., 1966. LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N
Blondel, Jean, An Introduction to comparative government, Londres, Weidenfeld and
Nicolson, 1969.
Dogan, Matei, y Dominique Pelassy, Sociologie polilique comparative, Prob/ernes et pers-
pectives, Paris, EconOmica, 1982.
- - - , La comparaison internationale en sociologie politique, Paris, LITEC, 1980 (recopi-
lacion).
Eckstein, H., y David Apter (camps.), Comparative politics: a reader, Nueva York, The
Free Press, 1963.
Finer, Samuel E., Comparative government, Harmondsworth, Penguin Books, 1977.
Grawitz, Madeleine, y Jean Leca, TraUe de science politique, Paris, PUF, 1985,4 tom~s.
Holt, Robert T., y John E. Turner (camps.), The methodology of comparative research,
Nueva York, The Free Press, 1970.
.•
La Palombara, Joseph, Politics within nations, Englewood Cliffs, Prentice Hall, 1974.
Macridis, Roy, The study of comparative government, Nueva York, Doubleday and Co.,
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Meny, Yves, Politique comparee, Paris, Monchrestien, 1988.
Merkl, P. H" Modern Comparative Politics, Nueva York, Holt, Rinehart & Winston,
1970.
Robin, M., Histoire comparative des idees politiques, Paris, Economica, 1988.
Rokkan, Stein (comp.), Comparative research across cultures and nations, Paris, The
Hague, Mounton and Co., 1968 (casas de trabajos comparativos).
Seiler, Daniel-Louis, La politique comparee, Paris, A. Colin, 1982 (col. "U2").
- - - , De la comparaison des partis politiques, Paris, Economica, 1986.
---I Comportement politique compare, Paris, Economica, 1985.
r
La ambicion del metodo comparativo se inscribe prioritariamente en un
esfuerzo de naturaleza metodologica, ya que la mera acumuiacion de estu-
dios monogrMicos aislados entre si en el plano intelectual, en el fondo s610
equivale a la confesion de una carencia en este ambito. Desde luego, al em-
prender la interpretacion comparativa se da un buen paso cuando, por 10 me-
nDs, se traduce en ese estado de ammo que neva al investigador a admitir que
solo puede reconocer 10 especifico de su terreno ,11 compararlo con otros
ambitos, ya sean parecidos 0 diametralmente opuestos. Sin embargo, la
mente abierta y la curiosidad no bastan para que la polftica comparada tenga
por 10 menDs los atributos mas elementales de una categoria cientifica. Para
acercarse a esa categoria, la comparacion debe efectuarse de manera sis-
tematica y critica, por un lado, como procedimiento de investigacion y, por el
otro, como trabajo de configuracion de un objeto cuyo sistema tambien debe
obedecer a la preocupacion comp,Il'ativa, aunque sea ilnico.
Los dos capitulos de esta parte preliminar se refieren a este requisito previo
y cientifico para efectuar la comparaci6n. En el primer capitulo, que es mas
abstracto 0 teorico, se analizan la validez del metodo comparativo, las multi-
ples maneras de concebirlo y, desde luego, su alcance heuristico frente a la
contradiccion que necesita superar, entre 10 universal de algunas instancias
primordiales de 10 polftico y 10 particular de cada situacion rea\. Por su parte,
el capitulo siguiente examina con detenimiento los mismos asuntos, aunque
los inc\uye en la preocupacion mas empirica de definir las referencias de las
variables de analisis mas importantes en la diferenciacion de los procesos po-
liticos observables.

13
L EL METOOO COMPARATIVO

EN GRAN parte, la ciencia polftica se constituyo gracias al metodo compara-


tivo, que no tardo en imponerse como sustituto de la experimentacion:
puesto que el soci610go no puede ver los objetos sociales en ellaboratorio, se
propone comparar los hechos sociales pertenecientes a las mismas catego-
rias, aunque insertandolos en coniextos diferentes, con el fin de explicar de
esta manera su genesis y sus diferencias de configuradon y de arreglo. Por
ello, con frecuencia se ha intentado comparar a las instituciones constitucio-
nales francesas con las inglesas, y tambien a los sistemas de los partidos
surgidos por toda Europa, a los sindicatos y los grupos de presion. Aunque
esta iniciativa mas que nada dio lugar, en el seno de la ciencia politica, al
nacimiento de la disciplina especi<alizada de las instituciones politicas com-
paradas, inaugurada a finales del siglo XIX por Lowell, y proseguidos por
Bryce, los comportamientos politicos a su vez han pasado a ser objeto del
mismo tipo de empresa: aunque, a este respecto, la comparacion no fue por
fuerza transnacional y, por ejemplo, la escuela francesa de arralisis electoral
intento organizarse efectuando la comparacion de los votos emitidos en
unidades geograficas diferentes, con el fin de volver a encontrar, mediante
las variables que puede ofrecer la geograffa (la naturaleza del suelo, el tipo
de propiedad y el tipo de actividad economica 0 el nivel de la practica reli-
giosa), los principios que explican las diferencias comprobadas en el com-
portamiento del elector.
Todas estas orientaciones muestran que la comparacion se impuso mas
como metodo que como objeto. Su proposito no era realizar el inventario de
las similitudes y las divergencias comprobables de un pais a otro, sino trans-
formar este inventario en el conductor de una explicacion de los procesos so-
ciales. Entonces, que importa que los objetos comparados pertenezcan 0 no a
paises diferentes, a paises vecinos 0 distantes, con tal que se pueda decir que
son comparables - 0 sea, que tienen suficientes puntos comunes para
pertenecer a la misma categoria y hacer valida la comparacion- y que al
mismo tiempo se distinguen de tal manera que la comparacion es uti!. Asi, el
metodo comparativ~ se inspira directamente en el metodo de las variaciones
concomitantes elaborado por John Stuart Mill: su prop6sito es interpretar las
variaciones que presenta un objeto social dado al relacionarlas con las dife-
rencias comprobadas en el modo de accion de tal 0 cual factor, en igualdad
de circunstancias. Por ello, la geograffa electoral dio a luz un cUmulo de
investigaciones e hipotesis comparativas: por ejemplo, el canonigo Boulard
intento explicar los diferentes matices politicos de las unidades geograficas
aislando la variable religiosa y elaborando el mapa de la difusion del cris-
tianismo en Francia. Antes, en la corriente del siglo XIX, Tocqueville abrio el
camino cuando comparo a Francia con Inglaterra en EI antiguo regimen y la
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16 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN
EL MÉTODO COMPARATIVO 17
Revol~ción l' quiso explicar algunas diferencias que eran objeto de su inves-
tigaclOn: la Importancia del proceso revolucionario, la expansión del Estado francés y el partido batlth sirio, de la vida política de Francia y la vida polí-
y de la democr~cla ~e est~ lade: de la Mancha, haciendo la comparación con tica de Burkina-Fasso? Por una parte, es forzoso reconocer que la diferencia
el curso de la histOria sOClopohtica del otro lado. Así pues, el autor destaca de contextos es demasiado acentuada para que pueda efectuarse una com-
la fuerza de las divisiones sociales en Francia, relacionada sobre todo con la paración binaria y que, por otra parte, con una comparación de este tipo se
perpetuación de los derechos feudales. corre el riesgo de preferir las formas a los modos reales de funcionamiento y
Un método COmo éste tiene sus limites, sobre todo en el ámbito de las cien- así ocultar todo lo que constituía lo específico y la incumbencia reales de lo
cias sociales: el. medio en el cual se elabora un objeto socia! es tan complejo e político en el seno de las sociedades extraoccidentales.
mcluye tal cantidad de variables, cada una potencialmente explicativa que es Frente a este desconcierto prevalecieron dos actitudes: o se alegaba que la
muy difícil aislar a una de ellas y asegurarse de que todas las demás sean empresa comparativa era imposible puesto que se aplicaba a sociedades
neutras. Así pues, el método de las variaciones concomitantes es en el demasiado diferentes, o se intentaba dar a! postulado de la comparación bases
~ejor de los casos, ~proximativo. Cuando mucho permite elaborar hipótesis nuevas y supuestamente mejor adaptadas. La primera salida consistía en re-
sm que el com¡:>arahsta pueda por ello comprobar sin lugar a dudas si son chazar el análisis de las sociedades extraoccidentales en el ámbito de las area
exhau~tivas y SI se encuentran entre las más pertinentes para la explicación studies: lo específico de las sociedades africanas, del Medio Oriente y las lati-
del objeto anahzado. Por ejemplo, el análisis del desigual desarrollo de los noamericanas sería tal que, por una parte, sólo podrían estudiarlo los espe-
parhdos cO,mumstas en el seno de la Europa Occidental puede resaltar cialistas y por la otra, su conocimiento se consideraría como un análisis
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l?s caractenshcas comunes de las s~ciedades que tienen o tuvieron un par- monográfico del terreno y no comoJl1la comparación con otras sociedades,
hdo comunIsta fuerte: su pertenencIa al mundo latino y al ámbito cristiano cuyas conclusiones tendrían que ser formales. Aunque esta actitud aún tiene
romano, y la existencia de un Estado fuerte en su seno. No obstante la con- fervientes partidarios y ha inspirado excelentes investigaciones empíricas en
comitancia nunca ha sido absoluta: el caso finlandés debiera conside:arse ex- las que ha destacado la riqueza de los métodos antropológicos, tiene sus
cepcional; el caso de A~emania, donde hubo un partido comunista fuerte, límites: por un lado, la falta de comparación, aunque se efectúe con el ánímo
apenas cabe en esta hlpotesls. Por lo demás, el comparatista está desarmado de respetar lo específico, puede agravar involuntariamente el carácter etno-
cuando he,ne que demostrar qu~ no pasó por alto otra variable más perti- céntrico del análisis: la comparación obliga a destacar las diferencias y por
nente y mas adecuada con .esta loglca de la co,:,comitancia. Por último, y en ende a utílizar con precaución los conceptos; por lo contrario, se corre el ries-
pnmer lugar, nada le permIte confIrmar la pertinencia de una variable única, go de elaborar la monografia a partir de prejuicios, utilizando de nuevo y sin
pues acaso el desarrollo de los partidos comunistas se deba a factores dife- criterio antiguas categorías y métodos cuya compatibilidad con el objeto o la
rentes en cada sociedad y en cada historia. situación estudiados no se hayan establecido antes. Por otra parte, a medida
Así pues, ~s azaroso anquilosar la comparación en ciencia política asocián- que el análisis monográfico se multiplica desemboca en un cúmulo de cono-
dO,la a u,n metodo dado,yor riguroso que éste sea a priori. Sobre todo, cuando cimientos yuxtapuestos y desarticulados que impiden el conocimiento de lo
mas alla de ,estas mcerhdumbres el método comparativo clásico se ha visto político. De esta manera, la ciencia política se toma un espacio de conoci-
cada vez mas zarandeado desde los años setenta y ha confrontado una serie mientos cada vez más desestructurados y se arriesga a limitarse a! arte de la
de cnSlS de las que a du!,as pena,s surgen nuevas orientaciones que ahora descripción.
fundamentan la renovaClon del metodo comparativo. La segunda postura fue la del desarrollismo que, al principio de los años
sesenta, se impuso como salvador del método comparativo. En realidad, su
argumento era muy sencillo: si la comparación entre las sociedades extraocci-
LA CRISIS DEL MÉTODO COMPARATIVO CLÁSICO dentales y las occidentales del mundo contemporáneo podía ser desconcer-
tante, en cambio era más eficaz y legítimo postular que las condiciones pre-
El método comparativo clásico entró a una crisis en el contexto de los años sentes de funcionamiento de las primeras tenían cierta analogía significativa
sesenta, no tanto debido a sus fragilidades metodológicas como a sus dificul- con el anterior modo de funcionamiento de las segundas. Ftnahnente, las so-
tades para adaptarse a las transformaciones que por entonces marcaron el ciedades europeas se enfrentaron al mismo desafío que las sociedades
objeto del análisis político. Para empezar, su contexto era el de la descoloni- africanas o asiáticas de hoy: el absolutismo monárquico recuerda la natura-
z~ción, que marca la aparición, e~ la escena internacional, de un gran leza autoritaria de los regímenes; la venalidad de los cargos es pariente de la
numer? de ~stados nuevos que reflejan un orden político evidentemente mu- corrupción; la inestabilidad de las fronteras europeas, cuando menos hasta fi-
cho mas alejado del mundo OCCIdental. Podía tener sentido comparar los nales del siglo pasado, remite a las díficultades de la construcción nacional.
parlamentos .~e FranCIa y de Gran Bretaña, pero ¿puede decirse lo mismo de Así pues, sostener esta tesis equivale a postular que en todos los órdenes
la comparaclOn de los parlamentos francés y egipcio, del partido radical políticos existe un proceso de desarrollo político y que comparar significa
medir los desfases, es decir, el subdesarrollo de algunos sistemas políticos, o
18 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN EL MÉTODO COMPARATIVO 19
sea, prescribir las recetas necesarias para remediar dichos retrasos. Un método diferencias con los retrasos. Ahora bien, no todo lo que el comparatista ad-
así sólo puede llevarse a la práctica en la medida en que se postule que todas vierte que es distinto entre uno y otro orden político, puede reducirs.e flor
las sociedades deben converger en un modelo único de modernidad política fuerza a estados íncompletos ni puede borrarse por obra de una mera tecruca
cuyo perfil se conoce a p r i o r i . . . . . gubernamental. La actualidad política lo dem~es~ra de manera muy cla~a:
Durante la época del desarrollismo triunfante, e~t.a 'pers¡:>ectiva. dlO pab~o sería superficial considerar que los conflictos Islamlco~, los fr~~asos de al~
a varios tipos de comparaciones. En algunos analisls se mvestigaban mas régimen africano o el funcionamiento pecuhar de la v~da poh~ca de la India
bien las causas del desarrollo político para explicar la desigualdad de las con- son meros residuos, señales de atrasos en el orden politico raclOnal y uruver-
diciones en que éste se realiza, de sociedad en sociedad. De esta manera, sal. El desarrollista, más que salvar al método comparativo, ha acelerado su
equiparando el desarroll.o político con .la construcción de la polia~9uía crisis. Esta crisis, precipitada y evidenciada ¡:>or estos procedi~ientos~ tiene
(sistema marcado por la libre competencia para obtener el poder polit¡co), tres características: crisis del universalismo, cnslS de la explicaclOn y cnslS de
R. Dahl compara a las sociedades en función de su nivel de PNB por ha- las relaciones del análisis comparativo de la historia.
bitante, postulando la pertinencia política de elevar dicho PNB. Por su parte,
K. Deutsch y D. Lerner proceden a comparar los niveles de movilización so-
cial alcanzados por cada sociedad, es decir, los grados de decadenCia del La crisis del universalismo
vasallaje comunitario tradicional. Por lo contrario, otros análisis se dedican a
identificar los síndromes de desarrollo político, con el fin de mostrar su des- El análisis comparativo clásico, y p~larmente su faceta desarrollista, des-
igualdad de sociedad en sociedad; tal es el caso de G. Almond cuando esta- cansan en un doble postuJad08o universal. g.~l()go.!J.Cepl;Q§ y lo universal de
blece los criterios de secularización y diferenciación de lo político; y de Pye cuan- las prácticas. Esta doble profeslOñ1:tefeúñiv",rsalista remite .3 una. convicción
do fragua los de capacidad e igualdad política, para apreciar asimismo cómo epistemológica: no puede haber en ella una CienCia de lo p,:lítico s10 un~ sene
y en qué medida ha superado cada sociedad las seis crisis que en sus postula- de conceptos aplicables al conjunto de las sltuaclOnes pohticas; ta~blen co-
dos presentan como inherentes de t?do proceso de de.sarrollo: cnsls ~e Iden- rresponde a un prejuicio: el de que la cultura no mtervlene slgruflcativa-
tidad, de legitimidad, de penetraclOn, de partiClpaClOn, de mtegraclOn y de mente en la elaboración de las categorías para el análisis ni en la hechura de
distribución. los órdenes políticos conformados y que siguen constituyéndose en el espa-
Pocos conceptos y pocas teorías de la ciencia política tuvieron una carga cio y el tiempo.
ideológica tan fuerte como el desarrollismo. Al principio éste remedaba a la Esta última afirmación es más paradójica y más frágil. Al declarar de esta
tradición evolucionista que proclama la existencia de una ley universal de manera lo transcultural de los conceptos y las prácticas políticas, el método
cambio político: todas las sociedades cambian al desplazarse de la tradición comparativo clásico sólo pudo refugiarse en los axiomas desarroll.istas: una
multiforme a la modernidad uniforme comparable al orden contemporáneo vez descubiertas las diferencias culturales, sólo tenían un valor reSidual des-
de las sociedades occidentales. Así, la primera carga ideológica se refiere a tinado a perderse a medida que se efectuara la m?dernizació':l; en el mejor de
esta concepción acabada del desarrollo que postula la orientación de éste ha- los casos, los conceptos se elaboraron según el metodo webenano de los tipos
cia una reducción progresiva de las diferencias que separan a las SOCiedades ideales, es decir, como una racionalización utópica, acentuando su aspecto
extraoccidentales de las occidentales. Así pues, se niega o desprecia la per- más significativo y permitiendo interpretar aquello que los separab~ de las
tinencia de la aportación del antropólogo: el análisis de las ~adiciones es se- situaciones concretas y reales, como debido a los restos de una tradlclOn, tan-
cundario respecto de la realización progresiva de la moderrudad. Otra carga to más fácil de aislar para postular después su desaparición progresiva. Por
ideológica, el desarrollismo, también fue fraguada para legitimar las polí- ejemplo, se suponía la existencia de un tipo ideal de buroc.racia ~acionaJ-legal
ticas de cooperación y las subsecuentes prácticas de dependencJa. La ayuda que no se distinguiría de la burocracia camerunesa o chma mas que ¡:>or el
material al Tercer Mundo es necesaria ya que no sólo permite su progreso efecto residual de las prácticas patrimoniales que, como tales, no modifica-
económico, síno además que logre un modelo de gobierno liberal y pluralis- ban para nada la esencia universal del fenómeno burocr:ático. . .
ta; por esta razón, supone que. las sociedades ~n vía de d~arrollo importen Esta perspectiva no pudo resistir un doble ataque. Pnmero el de las practi-
masivamente los modelos OCCidentales de gobierno. Por ultimo, el desarro- cas políticas que, en lugar de acercarse a un modelo uruversal, no dejan de
¡¡¡sta contribuye de manera ínmediata a legitimar el poder de los príncipes corroborar y ampliar la distancia que las separa de éste. Los estad?s africanos
en el seno de las sociedades extraoccidentales: como no tienen un desarrollo que lograron la independencia al principio de los años sesenta cas~ calcar?n el
acabado, el régimen autoritario no sólo es aceptable y explicable; también modelo institucional occidental: a medida que construyeron su Vida política,
sirve para movilizar los recursos necesarios para remediar los atrasos. ésta fue mostrando los procedimientos de surgimiento de una política que no
De esta manera se advierten todos los peligros que hay en el fondo de una
podía reducirs~ a l,:s modelos co~ocid?s y que se. ",xpresaba P?r ~dio de un
empresa que, para rehabilitar el método comparativo, tiende a confundir las conjunto de mecarusmos de hibndaclOn, y tamblen de aproplaclon e mven-
"/
/

EL MÉTODO COMPARATIVO 21
20 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN
definióones propuestas por los políticos de los ~os sesenta (todas ~uy dife-
ción, que muestran sin lugar a dudas que el cambio político no corresponde a rentes, por lo demás), época en la que el behaVlonsmo ~ el desarr0!1ismo esta-
la obra de una matriz universal. Cada vez más, los movimientos de oposición ban relacionadas con el mismo triunfo? ¿Se puede afi~mar en ngor que es
fuera de Occidente se organizan y movilizan a partir de una temática de lo posible definir a la política y reflexionar acerca de ella ~depend,l,:,ntemente
específico, sin que se pueda considerar razonablemente que son el último de las culturas y de las historias, y que éstas, para prodUCir lo político, ~d~n
coletazo de una tradición que agoniza. tributo a una jurisdicción universal? ¿Es pues razonable fundar una cienCia
El segundo ataque provino del propio análisis científico. El fracaso que política comparativa en una definici?n de lo político al mismo tiempo bas-
sufrió en África y en Asia el modelo estatal occidental, la dura confirmación tante amplia, extensa, ngurosa y funoonal para aplicarse c?n provecho por lo
de su especificidad y de la imposibilidad de universalizarlo, tuvieron dos menos a todas las sociedades contemporáneas? En realidad muchos mal-
efectos en el propio seno de las ciencias sociales. Para empezar, un renovado entendidos se disiparían y se evitarían, muchas simplificac~~nes ~i se recono-
interés por las tradiciones que el desarrollista se negaba a estudiar: de ahi el ciera la imposibilidad de una definició~ uni,versal de lo político; ~I se a~ep~:a
saludable descubrimiento de la antropología política, que destaca la gran que definir lo político no tiene valor aJO.omanco p~ra ab,?rdar la mv~tigaclOn
variedad de los escenarios políticos; de ahí también, y en esa misma direc- de las ciencias políticas, sino que, por lo contra~o, sena!ar sus deflruclOnes
ción, el redescubrimiento del concepto de cultura y del análisis cultural que, múltiples y comparadas constituye uno de los objetos mas Importantes de la
sobre todo a iniciativa de C1ifford Geertz, vuelve a inscribirse en el análisis investigación en ciencias sociales. En efecto, ~to eqwvale a deCir que la CnslS
comparativo desde principios de los años setenta. El segundo efecto fue el de del universalismo por la que atraviesa la pohtica .com¡:>arada supo~e que se
precipitar el reexamen de las condiciones históricas de producción de la dude del desglose a priori del objeto político, su aislamiento demaSiado pre-
modernidad política occidental. Si ésta encuentra tantas dificultades para maturo en el interior del todo social; uno y otro corresponden a modahdades
universalizarse y finalmente fracasa en dicha empresa, acaso sea necesario variables de cultura en cultura, lo que obliga al comparatista a emprender
analizarla de otra manera, destacando las circunstancias particulares de su una empresa sociológica integrada. , ..'
surgimiento. Esta nueva sociología histórica del Estado y de lo político occi- Este recurrir a la cultura, a la antropologla y a la histona sugiere el des-
dental fue iniciada por Barrington Moore, que se interroga acerca del na- quite del conocimiento individualizan!e respecto del conocimiento unzversa-
cimiento de la democracia, y fue continuada tanto por Perry Anderson, cuyo lizan!e, el retorno a lo que Robert Nisbet llama lo "concreto ~ingular'~ a costas
objeto de estudio es la aparición del Estado absolutista, como por Tilly, de lo "universal abstracto". Este traslado, aunque necesano, no deja de en-
que se interroga acerca de la génesis del Estado-nación, y por R. Bendix, que cerrar varios peligros: ¿puede seguir hablándose de ciencias ,sociales a~c¡ue
efectúa investigaciones respecto de la legitimidad popular ... Los politólo- desaparezca todo lo universal? ¿Cómo sería ,~na Jerga de CienCias pohticas
gas occidentales, al regresar a su propia historia, descubren que su jerga, que se limitara a reunir los vocabulan~~ pohtlcos !,a~tlculares de cada cul-
que consideraban universal, en gran parte sólo sirve para explicar una tra- tura? ¿Para qué serviría una comparaclOn que se hmltara a yuxtaponer los
yectoria de desarrollo político. Así, Estado, nación, democracia represen- diferentes tipos que se consideraran incuestionables?
tativa, espacio público y sociedad civil son categorías de la historia occidental Por estas razones, la crítica del universahsmo debe ser moderada, sobre
que erróneamente se consideran conceptos universales. todo porque es evidente que numerosos procedimientos sociales y políticos,
/ Esta es pues la situación de la primera crisis del método comparativo clási- en particular los que pertenecen a un ruvel abstrac!o, contienen ~a dlm,:,n-
co: sus partidarios creían que empleaban un léxico universal de la ciencia sión universal: algunos conceptos, como el de aCClOn SOCIal (segun la defme
política; en realidad sólo efectuaban sus comparaciones con la jerga de una Weber), y los conceptos de nonna, de ley, de centro y periferia; de obligación
ciencia política occidental y, por ende, se entregaban al juego estéril de con- política y de movilización resisten la crítica de la relatiVIZ~~lOn. Esto revela
fundir las comparaciones y la medida de las distancias. que separan 10.lLdis- que compete al método comparativo efectuar una claslficaclOn c¡ue a la fecha
. tintos órdenes polítiC!)~..extraoccidentales del orden político occidental, tam- no se ha emprendido de manera sistemática y que COnslSt~ en dlStm~ a los
bién considerado homogéneo con demasiada precipitación. El efecto de conceptos monoculturales de los transculturales: los pn~eros estanan re-
"des-composición" que siguió a esta primera crisis fue apabullante: el des- lacionados con detenninada historia -por ende, no podnan exportarse; en
cubrimiento de lo específico afectó profundamente a la definición de lo cambio, los conceptos transculturales podrían universalizarse y trascende-
político, que ya no podía presentarse como algo diferenciado universal- rían las culturas. Esta labor crítica es indispensable para superar los procedi-
mente, ni terrítorializado, ni tampoco relacionado con la hipótesis weberiana mientos del método comparativo clásico y .P?ra elabor~r un nuevo método
del monopolio de la violencia física legítima. Cada vez es más azaroso pensar comparativo que sea válido. Empero, se adlvman sus dificultades, ya que la
que lo político por fuerza remite a un ámbito definido de acciones, a un espa- distinción entre concepto monocultural y concepto transcultural no deja de
cio terrítorial cerrado, a la construcción de un monopolio, al cumplimiento de ser ambigua. Puede definirse como transcultural a un concepto de d?s ma-
una forma de legitimidad. ¿Es posible entonces ponerse de acuerdo en una neras: ya sea porque ha sido elaborado dentro del marco de una teona o de
definición universal de lo político? ¿Resisten la crítica de lo universal las
22 EL MÉTODO COMPARATIVO 23
LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN

un modelo analítico cuya pretensión universal resista la crítica (este es el caso radicalismo es específico de la cultura francesa y que no debe confundirse
de los conceptos de acción social o de obligación política); ya sea porque re- con lo que expresa el término inglés radical. El té~o libáal, que e~ Francia
pr~ente en lo abstracto a una construcción política situada en el espacio y en expresa el liberalismo económico y una concepCIon restriclIva de la mterven-
el tiempo pero que, en la práctica, haya adquirido un valor universal. Así ción del Estado, encierra la misma trampa, pues en la cultura estadumdense
como la primera acepción no produce demasiadas confusiones, la segunda se refiere a un sistema de actitudes de izquierda, que propicia la intervención
puede dar lugar a malentendidos: si bien es evidente que los objetos políticos redistributiva del poder político. De la misma manera, la palabra árabe
mventados por deterrnmada cultura pueden adquirir una dimensión univer- Umma indica un modo específico de construir lo social al deSIgnar a la comu-
sal, también conviene establecer hasta qué grado de desnaturalización o de nidad compuesta por el conjunto de creyentes, con lo que Impugna la co~­
hibridación conserva su, identidad el objeto en cuestión y puede ser represen- cepción territorial de orden sociopolítico. Así pues, por sus. unplicaclOnes pol;-
tado por un concepto umco y smgular. Los conceptos de burocracia, ideo- ticas remite a una categoría propia que no puede confundIrse con la categona
logía, de exigencia, de reivindicación y de política pública tienen una rustoria de Iglesia o con la de comunidad religiosa. Otro ejemplo, la palabra dawla,
y ';In modo de incluirse .en la escena política, pero que poco a poco se que con excesiva precipitación se tradujo como Estado, conceptuahza un or-
umvers.a,hzaron. En c~mblO, los conceptos de Estado, gobierno representati- den político que no puede expresarse con los conceptos ~e la sociolog~a P?lí-
':0, naCI?n y soberama pertenecen a una historia de la que no pueden des- tica occidental y que sólo se traduce con una larga penfrasls; este tenruno
ligarse sm modificar profundamente su contenido. No se sabe el resultado de debe conservarse para expresar un concepto específico de una cultura.
concept?s como totalitarismo, democracia o legitimidad popular, cuya Así pues, la crisis del universalismo sólo puede superarse reordenando, a
evoluclOn es muy confusa. Estos aspectos delicados muestran que el meollo fondo las jergas de la sociología ~olítita y, ";,,te todo: abandonando la ilUSlOn
del asunto está en el nivel de la definición, es decir, en el enunciado de las de que la jerga ideada por la CIenCIa polílIca .0cCIdental para exphcar su
características del concepto. Así pues, al comparatista le corresponde consi- propia rustoria es universal. Desde luego, .este lI¡;ode trabajO corr~sponde a
derar la cultura y la historia para distinguir estrictamente los niveles de una obra de crítica teórica y a un ordenarruento logtco, pero tamblen supone,
abstracción de cada concepto, y no vacilar en utilizar diferentes términos y de manera prioritaria, la reorientación de la investigación e~píri~a, que por
~ara cada, uno de est?s niveles. Por ejemplo, orden político o escena polí- una parte consiste en confrontar los conceptos d,e la soclOlogta pohtica con el
IIca. son termmos ma~ .abstractos y universales que Estado, palabra que sentido que dan los autóctonos a los objetos pol~ticos que supuestamente de-
mdlca un modo especIfico de estructurar dicho orden o escena. signan y, por la otra, en comparar las caractenslIcas que fundamentan sus
La segunda dificultad consiste precisamente en ubicarse en este laberinto definiciones de los objetos reales a los que se supone corresponden.
producido por la pluralidad de las definiciones que recibe la mayoría de los
conceptos de .Ia ciencia política .. Por ello: el método comparativo supone la re-
ducclOn prevIa de esta poliserrua que dificulta la distinción entre lo monocul- La crisis de la explicación
tural y lo transcultural. Según como se defina al Estado, éste puede parecer
universal (como mero sinónimo de escena política) o específico (si se define Inevitablemente, la crisis del universalismo que afecta al método comparati-
mediante los atributos que marcaron su invención en una trayectoria rustórica vo desemboca en la crisis de su facultad explicativa; admitir que los proc~sos
dada). Así pues, este riesgo de confusión orienta el trabajo de definición que políticos contienen una parte indiscutible de especificidad equivale a ~udar
~ebe efectuarse re~pecto del contenido histórico de los objetos analizados: si de los paradigmas explicativos que generalmente utihza este tipo de metodo,
este no se define bIen medIante un concepto y una terminología específicos, la en particular el desarrollismo. Por lo mismo, la nueva, tendenCIa e~phcativa
comparación resulta imposible e ilusoria. El comparatista debe señalar, nom- que se deriva de ello cuhnina en un modo de exposlclon mucho mas modes-
brar y definir lo específico de cada etapa de su análisis, debe examinar sus to, aunque indudablemente más válido. . .'
dinámicas, el proceso de su posible exportación y su posible efecto de hibrida- En efecto, la explicación política ya no puede afIrmar la eXIste~cla de un
ción, es decir, su transformación en la sociedad a la que se trasplanta. factor determinante y universal que trascienda las culturas ~ las rustonas. Es
Así, la tercera dificultad es expresar estos conceptos y relacionarlos con el forzoso admitir que la rupótesis ya se insinuaba en I~ mayona d~ los trabajOS
lenguaje autóctono. La traducción sistemática de éstos al lenguaje del compa- comparativos. El lugar que se otorgaba a un deterrrumsmo econorruco que, se
ratista suele crear una ilusión de transculturalidad e implica por ello un desli- considera universal era particularmente importante y no se. encontraba solo
zamiento de sentido. Por lo contrario, con el uso en la lengua origínal se corre en la tradición marxista. El determinismo mediante las mfraestructuras,
el riesgo de declarar la incuestionable especificidad de su significado. En reali- proclamado por éstas, tal vez ha sido muy nocivo para el aná!isis compa,ra-
dad, la operación de traducción constituye un peligro para el análisis compa- tivo derivado de ellas y ha trasplantado a las más diversas reali~ades ru~ton­
rativo y debe vIgilarse muy de cerca para conservar la distinción entre los con- cas el mismo tipo de cuestionamiento explicalIvo,. creando aSIla ¡JuslOn de
ceptos universales y los específicos. Por ejemplo, está claro que el concepto de una transformación parecida de las SOCIedades. Sm embargo, y de manera
24 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARAOÓN EL MÉTODO COMPARATIVO 25

paradójica, se encuentran la mismas orientaciones en todos los escritos des- la otomana, el determinismo militar se prefiera al económico, sugiere la im-
arrollistas, que también parten del postulado de un desarrollo político que portancia de las conquistas y los recursos armados en la historia del mundo
rinde tributo al desarrollo económico. turco. En todo caso, el método comparativo puede establecer come¡, objeto de
El postulado, que es el núcleo de un esfuerzo comparativo, es doblemente análisis a esta pluralidad de los modos de organización de los determinis-
azaroso. Supone que en todas las culturas se concibe a la economía de una mos sociales. En cambio, si su objetivo es comparar los hechos sociales, tiene
misma manera, y que su articulación con lo social y lo político es de la misma que repudiar cualquier modelo monocausal de explicación, so pena caer en
naturaleza universal..Esta concepción elimina una parte esencial del objeto el artificio.
del método comparativo, que es el de comparar los diferentes modos de ar- Esta interferencia entre la cultura y la explicación y esta indiscutible diver-
ticulación entre las instancias que componen el juego social. Además, encuen- sidad de los modos explicativos contribuyeron a poner en duda las preten-
tra una fuerte oposición en la antropología que, por lo contrario, demuestra siones causales del análisis comparativo clásico. Así lo evidencian los trabajos
una gran variedad de modos de construcción de lo económico y de sus rela- más recientes, pues reorientan la explicación hacia el modo "secuencial" o
ciones con lo social. Kar! Polanyi, y luego Louis Dumont, mostraron que lo hacia el método weberiano de la afinidad electiva. La primera de estas dos
económico no goza de autonomía y de racionalidad más que en el contexto fórmulas está estrechamente relacionada con la reintroducción de la historia:
de la historia occidental y que, en cambio, en el seno de otras culturas e histo- consiste en comparar las trayectorias históricas con el fin de explicar las dife-
rias se encuentra firmemente "encajonado" en el orden social. En su análisis rencias que las separan mediante el efecto producido por la sucesi?n de las
de T";flZ~, Goran Hy~et.' de~ostró que en el ~no del ~ampesinado el juego diferentes secuencias históricas. La segunda se debe al resurglnuento del
econOIruco no puede dlStingwrse de las relaCIOnes SOCiales comunitarias y análisis cultural y al redescubrimiento de la epistemologia de Max Weber.
que así no apoya ni su autonomia como mercado, ni la intervención, en su El análisis de tipo "secuencial", que fue iniciado por Barrington Moore, fue
seno, de los actores politicos, que por lo mismo considera extranjeros. precisado después por Stein Rokkan y por Perry Anderson. Moore, qwen
Por lo demás, el determinismo económico da por hecho lo universal de las se interroga acerca de las diferencias entre las trayectorias que separan a los
estrategias, las cu".'~ sin. embargo s~ elaboran de manera histórica, con lo que sistemas políticos europeos, distingue e~tre la vía democrática y la di~tadura,
renuten a lo específico. 51 el detenrurusmo ha gozado del favor de las ciencias que incluye a las vías fascista y comwusta, e mtenta exphcar por que las so-
occidentales, probablemente se deba a que la explicación con base en lo eco- ciedades europeas emprendieron caminos diferentes. Cada uno de estos ca-
nómico reflejaba una dimensión importante de la historia occidental, y que minos proviene de una secuencia revolucionaria diferente: la revolución bur-
sobre todo remitía a la estrategia detenida por las "burguesías conquistado- guesa en el caso de la primera; y la revolución ~esde arriba, por iniciativa del
ras" cuando relacionaban de manera consciente su éxito económico con el principe, en el caso de la segunda; la revolucIOn de m~sas con predommIO
ejercicio de un control activo del funcionamiento de las instituciones políticas, campesino en el caso de la tercer,a. Aun'lue Moor.e se m~pl~a en concept~s
y por ello con el proceso de democratización. Este vinculo, establecido históri- que toma prestados de la sociologIa marxIsta, se cwda ?e mdlcar un detenru-
camente entre la empresa económica y la empresa política, ya no es ni univer- nismo a priori y de referirse a una lógica causal. Con mas prudenCIa, pretende
sal ni exclusivo de los demás factores para explicar el desarrollo económico establecer las características que constituyen lo específico de las secuencias
europeo: su extensión forzada a las demás historias plantea la uniformidad que precedieron a cada una de estas tres revoluciones, y por ello el principio
de las estrategias desplegadas por los actores y, por ejemplo, supondría que el de estos tres regímenes. Esto lo lleva a eVidenCiar la pertmencIa de los mo-
empresario saudita o indonesio adopta a priori, sólo por su profesión, el mis- dos de organización de las formaciones rurales premdustnales y a situar en
mo comportamiento que el seguido antes por su colega europeo. el tipo de ordenamiento que caracteriza a éstas los elementos que explican la
Todo esto indica que el paradigma explicativo no es cultura/mente neutro. división de estos regímenes. Los aspectos de estas formaCIOnes SOCiales se
En realidad, la referencia a la cultura sugiere que el mismo factor no siempre precisaron con base en tres criterios elaborados teóricamente: la importancia
es pertinente, ni tiene siempre la misma pertinencia; que no todos los actores relativa de la aristocracia y de la burguesía, el tipo de economía rural de-
sociales lo perciben de la misma manera, y que por ello su papellimitante no finido esencialmente por la relación sostenida con el Estado ~ laorientación
se reconoce de la misma manera en cualquier parte; que su modo de inser- más o menos revolucionaria del campesinado. Por ello, el anahsls efectuado
tarse en I,:,s procesos sociales no es objetivamente el mismo dondequiera; no es causal: ningIlla de estas variables se considera la causa de la aparición
que, por ejemplo, en un contexto de individualización de las relaciones socia- de un régimen; por lo contrario, la combinación de las vanables pertr;Ite des-
les, la pertinencia y el alcance explicativo del factor económico no son los cribir la naturaleza de cada una de estas formaCIOnes, pues el propOSltO de
mismos que en un contexto dominado por la fuerza de las solidaridades co- Moore se limita a revelar la correspondencia secuencial entre un tipo de forma-
munitarias. En realidad, el propio concepto de determinismo tiene una ción y un tipo de régimen. Por ejemplo, muestra que la revolución campesina
connotación cultural, ya que describe la aceptación de determinado factor en que preparó el camino para el régimen comunista estuvo prec,ed1da por una se-
un sistema de significados dado. Que en algunas culturas, como por ejemplo cuencia caracterizada por la debilidad relativa de la burgIlesla, por la eXlsten-
26 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N EL MEroOO COMPARATNO 27

cia de una agricultura represiva y por la tradicion revolucionaria del cam- leza historica que permiten situar 10 que caracteriza la secue~ci~ que pre-
pesinado. EI autor, consciente de la realidad de las individualidades histori- cede a cada uno de los tipos sefialados. De esta manera, la Oposl~lon entre el
cas, admite que la revolucion burguesa predemocratica esta precedida por Norte y el Sur de Europa no sugiere ninguna pertme';'Cla economlca: pues
dos tipos posibles de secuencias: el tipo ingles, caracteri2ado por la apertura desde este punto de vista la sociedad ingle~a y las socledades. escandmavas
de la aristocracia hacia la burguesia comerciante, el establecimiento de la son sumamente diferentes; en camblO, el eplsodlO del renaclmlent? reli~oso
economia agricola comercial y la escasa tradicion revolucionaria del campe- y la oposicion de los paises de la Reforma y la Contrarreforma Sl Ie dleron
sinado; y el tipo frances, caracterizado por la agricuitura mucho mas repri- bases. La distribucion de los modos estatales nose expli~~ solo a partir de los
mida y por una tradicion campesina revolucionaria. tipos de economia que precedieron a la moderrudad pohtica, ya que entonces
En Rokkan encontramos una iniciativa de la misma naturaleza cuando las diferencias entre la Europa Occidental J;' la "esJJina d~rsal" de E.uropa pler-
recurre al metoda de las "diacronias retrospectivas" para elaborar su "carta den su significado: la historia que prepar.o estadlstmclOr; no es solo un~ his-
conceptual de Europa" y explicar asi la diferenciacion de los modos de des- toria economica sino tarnbien una hlstona terntonal. ASl, la construcCl~n de
arrollo politico practicados en Europa. Esta iniciativa es radicalmente opues- estas variables ~ hace al abrigo de toda pretension ~versal, que es pertinen-
ta a la del determinismo a priori: Rokkan comprueba de manera empirica te en la explicacion de "Ia carta conceptual de Europa ,y a eso se limita.
las diferencias entre los modos de construccion estatal y nacional tal como se Entonces se plantean varios problemas. El pnmero es el de la naturalez~ d;
efectuaron a traves de Europa y luego se remonta en el tiempo para indicar la explicacion. Tal como se elabora, se limita a destacar las secuenClas hzsto-
las variables que pueden explicar esta distribucion. Rokkan describe esta dis- rieas: la Reforma precede a una secuencia temprana y con;;ensua~ de cor;struc-
tribucion de manera geografica, y comprueba una fuerte oposicion entre el cion nacional; la Contrarreforrri"ll precede a una secue';'Cla tardla y dlflClI de
Oeste, caracterizado por una construccion estatal precoz, y la Europa Orien- construccion nacional. Aunque Rokkan no habla de runguna causa, Slente la
tal, donde confirma el orden imperial agrario; en cambio, en el centro domina tentacion de aventurarse un poco y de racionalizar esta co:,cord~nCla buscand~
un modelo de construccion estatal tardio, contenido durante mucho tiempo aquello de la secuencia pasada que explique la secuenCla histon~~ slgUlente,
por la resistencia del sistema de ciudades-Estado. Otra oposicion distingue por ejemplo, observa que un factor importan~ para la soClahzaclOn naclOnal
una construccion nacional rapida y mas bien consensual en el norte de Eu- fue el surgimiento de las Iglesias nacionales dlvorcladas de Roma, como _con-
ropa, y en el sur una construcci6n nacional mas tardia y conflictiva. Esta secuencia de la Reforma. As;' sin darse cuenta, el autor pasa del mero senala-
comprobacion empirica lIeva a Rokkan a deducir la pertinencia de cierto miento de la concordancia historica a una deduccion cuya fraglhd~d ya se
numero de variables que contribuyeron a estructurar de manera diferente el conoce y que Popper denuncia mas que nadie, lIamando la atenCl~)ll en su
pasado de cada uno de estos tipos de sociedad. Asi, parece que la oposicion caracter intuitivo. La concardancia de la Reforrna con la construcclOn naclO:
Este-Oeste fue preparada por otro modo de economia, que provoco el triunio nal, lcomo permite deducir que la formacion de las IgleSias naclOnales causo
de la economia mercantil cerca del Atlantico y el de la economia rural en las la integracion nacional? No obstante, la prudencia de Rokkan eVlta que
regiones orientales. Las diferencias en el centro (la "espina dorsal"), desde el desvarie: si hay una causa, no la presenta como Unica, y sobr,; todo la muestra
mundo germanico hasta el mundo italiano, fueron preparadas por un orde- como una singuIaridad historica, pues. es muy cierto que solo es pertment~
namiento territorial diferente, caracterizado por la proximidad y competen- dentro de la historia europea, que no slrve mas que para un lIpo de ~xphca
cia de los centros potenciales, es decir, par las ciudades que podian ser el cion situada historicamente, y que no puede generalizarse al conocmuento de
punto de partida de una construccion estatal, mientras que tanto en el Este todos los tipos de orden politico. ., .
como en el Oeste, la extension de las zonas rurales impide este tipo de com- Otro problema se debe precisamente al modo de construc~lOn de este obJe-
petencia. En cuando a las oposiciones entre el Norte y el Sur, remiten al to singular constituido aqui por el proceso de ~lferenClaClOn de I~s trayec-
juego de la Reforma y por ende a una variable de tipo religioso. torias seguidas por la historia europea. Su .senalamlento es emrmco y se
Esta iniciativa Ie permite a Rokkan dar una explicacion comparativa en comprende gracias a la distribucion geografica,. cuya coherenCl.a busca ;1
la que repudia al determinismo. EI inten,s de su trabajo es sobre todo mos- autor. Ahora bien, nada pennite establecer la pertinenCla de una dlstrlbuclOn
I
I trar que ninguna instancia es el origen a priori de los procesos politicos: la geografica: la proximidad territorial no puede conslderarse a prlOrz para, un
I variable economica explica el proceso de construccion de un centro estatal en factor de similitud que tiende a clasificar en la ffilsma catego,;a a los palses
Europa, aunque en combinaci6n con una variable territorial; en cambia, no vecinos. Sin embargo, esta lectura geografica es la que Ie penrute al autor en-
interviene en la explicacion de las modalidades de construccion nacional que contrar diferencias y concebir las secuencias que las establecen. ES.ta manera
incluyen una variable religiosa. La eleccion de cada una de esas variables y la de ciasificar, fragi! en realidad, lIeva a Rokkan a fijar tipos geo~raflcos que Ie
definicion de su grado de pertinencia no se efectuan en funcion de una teoria permiten superar la mera yuxtaposicion de los casos conslltuldos p'0r cada
causal a priori, sino mediante la lectura de las diferencias comprobadas de uno de los Estados europeos. Ahora bien, precisamente el recon?<:lffilento de
manera empirica y de su interpretacion con base en proposiciones de natura- la carga historica que contiene cada modelo de desarrollo pohliCO lIeva al
r
28
LA COMPOSiaÓN DE LA COMPARACiÓN
EL NrnTODO COMPARATIVO 29
comparatista a un análisis que, a medida que se afina, hace que cada Estado
constl~uy~ un caso particular cuya comparación con los demás justifica la lazo que une a un tipo de cultura con un tipo de construcción de lo político,
~ovllizacIón de un número de variables que aumenta sin cesar, En esto cae Por ejemplo, este es el proyecto de quienes estudian el vínculo entre la cultura
mevlta~lemente R~kkan conforme define su modelo y rebasa las randes cristiano-romana y la invención del modelo estatal occidental o, en una pers-
tendencias que ad:,;erte en la distribución geográfica, ¿No es ellímit~ rinci- pectiva más estrictamente comparativa, el fundamento de las tipologías esta-
~al de la ~xl?hcaclOn secuencial -para aclarar la diversidad de las c~ncor­ blecidas para mostrar cómo diferentes tipos de religión remiten a diferentes
,anclas historlcas- el distinguir siempre las trayectorias políticas encontrar tipos de orden político, Así, Samuel Eisenstadt distingue tres tipos de articu-
SIempre otras nuevas, en realidad tantas como Estados hay en el ~undo, es lación de esta vida con la otra y observa su afinidad con tres tipos de concep-
decIr, como colectiVidades marcadas por una historia propl'a? P d f' , tos del orden político, el cual es valorado en tipos religiosos como el chino,
estas s 'f' 'd d h' " ' ara e uur a
, e pecIlcl a es l~tOrlCas, el comparatista tendrá que recurrir a un que se orienta principalmente a la vida en este mundo; se margina y apenas
numero creciente de variables, superar las facilidades de la ded ', se considera legítimo en religíones como el budismo y el hinduísmo, que se
realida,d m' clinarse por la descripción UCClon y' en
orientan principalmente a la otra vida; se construye en forma de tensiones
, Cas; en lo mis~~ incide Perry Anderson, En L'État absolutiste nos muestra con lo espiritual en religiones como las de la familia judeo-cristiana; que lla-
como a constru~Clon ~el Estado absolutista fue precedida por una secuencia man al hombre a actuar en la tierra para ganar su salvación en el más allá,
de ~erte fe,;,~alízaclOn ,\ue engendró Una crisis de autoridad, La com ro- El método de las afinidades electivas, igual que el método secuencial, tiene
baclO:' ~mplrJca, constrUida en este nivel de generalidad, propicia unaPde- más valor como manera de describir una singularidad que como descubri-
ducclOn, la fuerza del Estado sería función de la amplitud de la crisis de auto- miento de las variables explicativas,,~bre todo porque plantea un problema
ndad y, por t~to, del grado de feudalismo de la sociedad, Si se su eran las de verificación: si bien con el análisis empírico se puede verificar la correla-
~e~den~~as mas mar:ad~s para considerar cada trayectoria históri!a real, la ción de los dos tipos que se consideran afines, es mucho más difícil establecer
e UCClOn parece mas fragil y las variables se confunden y se COm lican Por con referencia a qué principios se basa esta correlación; si en efecto hay corre-
ello, puede establecerse que, al recurrir al método secuencI'al el análil?" ' lación entre la expansión del capitalismo y la del protestantismo, ¿esta afi-
ti . SlS COm-
~ara V? permite encontrar concordancias históricas y, gracias a ellas "va-
1

nidad se explica con referencia a la preocupación por la salvación, con referen-


riables lffip0.rtantes" (~forma y C~ntrarreforma, grado de comercializ'ación cia a otra característica o, por lo contrario, como sugería Trevor-Roper,
y de feuda,lismo, etcetera) que aSI conforman una fase intermedia en la mediante la incompatibilidad del capitalismo y de la Contrarrefonna? Si exis-
mvesti?aClOn y que deben afinarse conforme se consideran los casos sin u- te una afinidad entre los tipos de religión y los tipos de órdenes políticos, ¿se
lares, Sm embargo, la funci?n de esta etapa intermedia no es secundaria~ya explica ésta siempre con base en el modo de articulación de esta vida con la
que penrute C~,,:,truír el an~ls de casos singulares con otras bases distintas otra? El alcance explicativo del método comparativo termina cuando se corre
de las monograficas, al penrutir la comparación y propiciar hipótesis explica- el riesgo de reestablecer el universalismo, la causalidad simple o el evolucio-
tivas, aunque sean parCiales, nismo.
El se~do modo de explicación al que reCUrre el método com arativo es
el d~ senalar las afinzdades electzvas, proveniente de la obra de Max ~ebe La crisis de la relación con la historia
pa;ttcular, de L'Ethique protestante, La ruptura con la pretensión causal :[~:
=a~Jar;te: el proyecto de Weber no era establecer si el capitalismo deter- Por último, el método comparativo clásico resultó seriamente afectado por su
a a protestantismo o Viceversa, sino buscar los elementos de afinidad incapacidad para definirse respecto de la historia e integrar en su análisis la
que p;oplclaban la solid~ridad de uno y otro, Este proyecto llevó al sociólogo dimensión histórica de los objetos sociales que se proponia comparar, El des-
aleman a n:'0~trar de que manera el protestantismo, al renovar las construc- conocimiento de esta dimensión torna artificial e ilusoria cualquier compa-
cIOnes teolog;cas del cristianismo y romper con la concepción mediadora de ración, ya que al no considerar más que manifestaciones inmediatamente
una Iglesia dlspensado~~ de in?ul~~ncias, transformó la Salvación eterna en contemporáneas, el análisis corre el riesgo de dejar de lado todo lo que la
la pnnClpal preocupaclOn del mdlvlduo, haciendo que se demostrara en la profundidad histórica revela de excepcional y singular, ,
tierra que formaba parte de los elegidos y que desplegara un sistema de acti- La decisión de no considerar a la historia se ha expresado de dos diferentes
tu~es compuest~ de ,~scetismo, de mvestigación del comportamiento y, por maneras en las tradiciones del método comparativo clásico: una ha sido recu-
en e, de raclo~~lizaclOn de sus acciones. Estas orientaciones se analizan como rriendo a una epistemología behaviorista según la cual la ciencia política y la
otras tantas a~dades COn el espíritu del capitalismo y, por ello, COmo funda- historia son dos disciplinas distintas e independientes entre sí; la otra, recu-
mentos de la solidandad que une a estos dos individuos históricos rriendo a postulados según los cuales la historia tiene un sentido a priori y por
I El provecho que el comparatista puede obtener de esta lectura 'es particu- ello está sometida a determinada teoría de la sociedad, La primera de estas
armente valioso porque, sobre todo, permite construir de manera lógica el visiones, que predominó sobre todo en el contexto de los años sesenta, define
el papel del politólogo y le atribuye la misión de observar el funcionamiento
ELMETODOCOMPARATIVO 31
30 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N

del sistema pDlitiCD, fijar su medida y delimitar sus nDrmas mediante tecrucas manera cDndiciDna estrechamente 10. singular de su trayectDria. Las crisis que
de cuantificaci6n. Esta iniciativa pUdD aplicarse tanto. al am\lisis de IDS distinguen a la histDria china, y que en particular marcarDn el reemplazD de
mecanismDs de la vida pDlitica CDmD aI de IDS cDmpDrtamientDs politiCDS. En una dinastia pDr Dtra, no. pueden cDmpararse CDn las c~is que, han. marcadD
uno. y DtrD casDs, IDS resultadDs de las cDmparaciDnes efectuadas SDn las- la transfDrmaci6n de la sDciedad del mundD mus~irnan y estan. leJDs de re-
timerDs y a veces delicadDs. mitir a mDdalidades universales de autDrregulaclOn, CDm? suglere }a pers-
EI analisis behaviDrista de IDS mecanismDs de la vida pDlitica tuVD CDmD re- pectiva sistemica. Asi pues, el. cDmparatis~ debe estar pe,:,diente no. solo. de I~
sultadD particular IDS analisis sistemicDs, que cDnfDrman al cDnjuntD de IDS definici6n de 10. pDliticD prDplO de cada histDna y de la dlversld~d de su r<:,-",
papeles pDlitiCDS prDpiDs de una sDciedad CDmD un sistema, es decir, CDmD un ci6n cDn 10. SDcial -que puede estar marcada tanto. pDr la diferen~:aClDn
cDnjuntD de elementDs interdependientes que fDrman un tDdD cDherente, CDmD pDr la indiferenciaci6n-, sino. tambien Y sDbre tDdD de 10. especificD de
identificable y destinadD a prevalecer. 5610. desde el puntD de vista cDmpara- las crisis que 10. afectan y de las transfDrmaclOnes resultantes. .
tivD, estDs pDstuladDs encerraban cuandD menDS tres peligrDs. Para empezar, El analisis behaviDrista de IDS cDmpDrtamientDs pDliticDS prDduce las nus-
la cDnstrucci6n sistemica se basa en una definici6n a priori de 10. pDlitiCD, pDr s-:
mas incertidurnbres y encierra IDS mismos peligrDs. Si ~fectUa CDn pruden-
ejemplD la asignaci6n autDritaria de valDres a la que se refiere David EastDn, cia, da pDr resultadD una descripci6n -uti! pDr sus preclS~Dnes- de IDS CDm-
que se cDnsidera valida en tDdD mDmentD y en tDdD lugar y supDne que ni el pDrtamientDs electDrales cDrrelaciDnadDs CDn ~ cDnJuntD de vanables
tiempD ni la cultura la afectan; asi, establece una cDncepci6n esenciaIista de 10. sociDI6gicas CDmD la practica religiosa, la clase SDclal a,la que se pertenece'y'
pDlitiCD, es decir, nDminalista. Desde luegD, la cDmparaci6n resulta cDnside- en menDr grado., el seXD, la edad Y.$I nivel de educ:,"ciDn: Esta cDnfiguraClDn
rablemente insulsa: pDstuiar una definici6n universal de 10. pDlitiCD lleva a un puede dar la ilusi6n de que es pDsible la cDmp~~aclOn; mas que nada m~estr~
ejerciciD meramente fDrmai que cDnsiste en encDntrar en cada espaciD cultural diferentes cDrrelaciDnes entre una y Dtra regIOn, entre unO. y DtrD palS. ASI
IDS elementDs que pueden avalar la definici6n a priori de 10. pDlitiCD; asi no. se pues, tambien esta prolDngaci6n cDmparativa ~eJJende d~ que .se cDnsldere a
cDnsideran Dtras manifestaciDnes mas significativas de 10. pDliticD prDpias de la histDria CDmD pDr 10. demas 10. sugieren las ultimas DnentaClDnes de.la so-
cada una de las culturas. ciDIDgia electDrai. Para empezar, el analisis multiple de IDS cDmpD~anuentDs
EI segundo. peligrD es que esta definici6n esencialista de 10. pDlitiCD, aunada r
electDrales s61D es validD cuandD cDnsidera al cDntextD SOCIal pDlItiCD ):' a la
manera en que mDdula las cDrrelaciDnes. AhDra bIen, l,:,clUlr esta ~anable
al postuladD de su persistencia, lleva a cDnsiderar transhist6ricas a las practi-
cas pDliticas y, pDr ende, a restar impDrtancia a sus transfDrmaciDnes. La des- cDntextual significa sDbre tDdD que se atiendan las trad!ClOneS pDhhcas de
cripci6n que el analisis SiStemiCD de EastDn Dfrece de 10. pDlitico es la de una cada unidad geDgratica, es decir, su~ trad~cclOnes hlStDncas, .que se expli-
secuencia hist6rica relaciDnada CDn un estadD precisD del ambiente que EastDn quen sus cDrrelaciDnes Y que se de senlldD a .Ias .cDmparaclOnes. PDr 10.
en ,realid~d ,no. analiza y ~uyas trasf?~maciDnes cDmpeten precisamente al demas s61D el analisis hist6ricD CDntrarresta las liUSlOnes prDduCldas pDr la
,,;,.alIsls hlstDnco. AhDra bIen: este analisis revela que la descripci6n de 10. po- cDrrel;ci6n, pues permite elabDrar hip6t~sis acerc:, .de la naturaleza de IDS
lItico. propuesta pDr EastDn, 19ual que IDS mDdDs de articulaci6n en el mediD vinculDS que unen a las variables. En un celebre analis~ del c~mpDrtanuentD
sociat convienen a un momento preciso, es decir, pertenecen a una siruaci6n pDliticD del departamento. de Sarthe, Paul BOIS mDstrD que dlChD cDmpDrta-
y un cDntextD dadDs. Finairnente, la asignaci6n autDritaria de valDres y la mientD precedia al cDmpDrtamientD reli~DsD, .que ~I aCDnte~:nuentD acll-
m.ancuema pregunta-respuesta, que cDnstituye la base de la analDgia ciber- vadDr que fue la RevDluci6n francesa dlO pie a almeaclOnes pDliticas q~,:, a su
netica del mDdelD de EastDn, describen IDS IDgrDS de 10. pDlitiCD en la fase del vez, prDvocarDn alineaciDnes religiDsas: la hDstilidad haCla la RevDluclOn ac-
EstadD ,benefactDr, el cual supone la centralizaci6n de las funciDnes pDliticas, tiv6 s('bre tDdD las practicas religiDsas. No. Dbstante, en Dtras sltuaclOnes
el que estas se hagan cargo. de las demandas de la sociedad, la existencia pre- puede verse que el cDmpDrtamientD religiDsD antecede al cDmpDrt~nue~tD
VIa de un cDmpDrtamlentD de la demanda que impulse a IDS individuDS a pDliticD; gracias al analisis hist6riCD, el VDto repubhcanD y el VDtD de lZqUler-
transfDrmar en exigencias de asignaci6n las insatisfacciDnes que experimen- da de las minDnas prDtestantes del Alto. LOIra parecen ~ manera de prote-
tan en sus prDpias experiencias, y la clara diferenciaci6n de un espaciD priva- ger la identidad religiDsa. Asi, cuandD IDS CDmpDrtanuentDs se ~al~~an s~
do. demandante'y de ~ espaciD publico. beneficiariD, es decir, elementDs que atender a la histDria se cDrre el nesgD de no. IDgrar ~mD una explIcaclOn sen
renuten a una hlstDna smgular: la de la aventura Dccidental. Inevitablemente, cilia; cuandD se pasa a la cDmparaci6n se CDrre el nesgD del ~DntrasentidD y
el que este modelD se utilice para las cDmparaciDnes lleva a efectuar una des- de establecer, CDn base en cDrrelaciDnes parecldas, analDgtaS entre .~ltua­
cril'ci6n tDtalmente falsa del funciDnamientD de IDS sistemas pDlitiCDS extra- ciDnes distintas en realidad y remitir, pDr ejemplD en el caSD de la regIOn de
ocCldentales y de IDS tradiciDnales: una descripci6n ajena a la realidad . Sarthe y del Alto. LDira, a aCDntecimientDs pDliticDS que dependen de pro-
. E~ Ultimo. peligrD es que el pDstul~dD de per~istencia inherente a la gesti6n ceSDS sDciales muy diferentes. . .
slstemlca lleva a dlSlmular 0. res tar ImpDrtancla a las rupturas y a reducir 10. La Dtra cara del desapegD de la histDria se encuentra en las tradlClOnes
especificD que caracteriza a las crisis propias de cada Drden pDlitiCD; de esta cDmparativas que apelan a una teDna sociDI6gica que atribuye a przorz un sen-
32 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN EL MÉTODO COMPARATIVO 33

tido a la historia. Es!~ ~s el ca.;'0 del. análisis marxista y de las sociologías Michael Hechter y W. Brustein prosiguen este análisis y se toman más liber-
evoluoorustas. El análisIS marxIsta afirma la sucesión lineal de los modos de tades con la teoría marxista al proponerse demostrar que la historia es porta-
produ~ción; las sociologías evolucionistas han dado lugar a una pluralidad dora de la pluralidad de los modos de producción, que el modo de produc-
de socIOlogías de la modernización, todas las cuales se basan en una defini- ción feudal no constituye una etapa universal, sino que corresponde a una
ción precisa, armoniosa y universal de la modernidad hacia la cual conver- historia en particular cuyos elementos formadores y consecuencias se propo-
gen todas las sociedades. Co~o ya se vio a propósito del desarrollismo, no nen señalar. De esta manera sugieren que el modo de producción feudal
todas estas perspectIvas culmman en una verdadera comparación pues se explica simultáneamente la formación de las clases sociales y del Estado mo-
limitan a medir los desfases. ' derno, sin que por lo mismo haya constituido una etapa común de las his-
Quizá la sociología ~arxista se encuentra aquí con el principal freno a sus torias europeas, ya que en el norte de Europa algunas se organizaron con-
posIbilidades compara~vas, p.ues tiende a efectuar la comparación a partir de forme al modo pastoral sedentario y en 'el mundo mediterráneo hubo algunas
dos postulados e~ particular limitantes: considerar a priori que todas las histo- que se basaron en el modo de producción manufacturera. .
nas ~ realizan baJO el efecto de la causalidad económica y que atraviesan por Cada una de estas iniciativas pone más o menos en duda la pretensión uni-
las rrusmas ~tapas, que se definen con base en modos de producción univer- versaIista de las categorías de la teoría marxista, sin que las defina de nuevo ni
sales. El prImero ~e ~stos postulados es particularmente peligroso, pues aclare su pertinencia explicativa. Estas iniciativas consideran que la clase obre-
supone que lo econorruco pued~ aislarse, en todo momento y en todo lugar, y ra participa en la lucha de clases, pero a partir de que atienden lo específico de
estaJ;>!ecers~ co~o una c~tegona de pensamiento y de acción, y que su si- su formación en cada historia; estudia¡;¡ la relación de los modos de produc-
tuacIOn Jerarqwca dete~a sIempre a toda~ las demás instancias. El segun- ción con lo político, pero a partir de la investigación activa de su diversidad y,
do l??stulado co~ldera ~Ignificantes a prwrz las diferencias que la cultura, la por ende, de su identidad plural. En cada caso, ya no consideran a la historia
pohti~a y cualqw~r otra Instancia puedan establecer en los modos de pro- como datos que se conocen a priori, sino como un enigma y cuadro de investi-
ducoo~, de las dIstintas tr~recto~as ~tÓricas. Asimismo, el propósito de in- gación, y reintegran a la comparación su papel, que consiste en destacar las
cl~r el modo de produccIOn aSlatico para analizar a la sociedad china y a la diferencias significativas que culminan en la construcción de la pluralidad de
SOCIedad I~dla revela más la confusión que una verdadera posibilidad de tipos. Así pues, esta renovación marxista propicia una reorientación compara-
sacar al metodo comparativo marxISta de su claro etnocentrismo. En cambio tiva de los trabajos que se inspiran en el materialismo histórico: con todo, su
hay ~voluciones más recientes que parecen más decisivas y que se proponer: efecto sólo es parcial, pues si bien permite rectificar la declaración de lo uni-
conslde,rar de nuevo la pluralidad de las historias y de las culturas. Para em- versal de las etapas del desarrollo, parece que no puede impugnar el otro pos-
pezar, este es el.caso del "marxismo cultural" que pretende conciliar, sobre tulado: el que se refiere a lo universal del determinismo económico, lo que
to?o en la histonografía británica, la inclusión de las condiciones socioeconó- sugiere engañosamente lo universal del tipo cultural que lo supone.
~cas y la de las características culturales propias de cada clase, como condi- Las tentativas aclaratorias de las visiones behaviorístas o marxistas revelan
oon de la ~anera en q~e se. fo~ la conciencia de clase. Así, E. P. Thompson lo que la historia puede aportar a la comparación, y el perjuicio que causa su
muestra como la expenenoa SOCIal, la experiencia vivida por cada colectivi- ausencia. La comparación que no atiende a la historia implica ante todo el
d~d, y ~or ende cada clase SOCIal, conforma su particularidad y explica sus riesgo de culminar en una gestión de tipo existencialista: confrontar los órde-
~iferenoas. D~de esta perspectiva, el sociólogo, en lugar de subrayar lo que nes políticos sin considerar su profundidad histórica, y por ello su gran movi-
tienen en ~~mun las clases obreras, destaca las particularidades de los modos lidad, tiende a fijar las diferencias al declarar que en todas las sociedades lo
de fo.~aoon de cada una. Con la misma lógíca, Perry Anderson, en su inves- político forma parte de una identidad construida y por antonomasia invaria-
tigaoon respecto a la formación del Estado absolutista, se esfuerza por modi- ble. En cambio, cuando se atiende a la historia se revelan las rupturas, las m-
ficar la teona ~arxlSta en que se apoya con el propósito de establecer que en venciones y las crisis, y por ello se pueden comparar los órdenes políticos: no
cada tr~yectona cada uno de los modos de producción se construye de mane- la organización de los órdenes políticos, sino sus procesos de construcción. El
ra particular y que esta manera específica se toma la base del análisis compa- análisis de este proceso es un elemento medular del conocimiento y más que
rativo. Por esto, el autor modifica la orientación explicativa del marxismo al nada permite descubrir mejor los aspectos específicos de cada tipo: lo singular
est~blecer que ésta no se interesa tanto por la pertinencia de las categorías del Estado occidental destaca más cuando se capta por medio de las condi-
~versales en que se basa como en la particularidad de la construcción de ciones que marcaron su construcción que cuando se considera con base en su
dIcha.;' categorías en cada IW:~oria: el orden político, las ideologías y el derecho configuración institucional, la cual puede reforzar la ilusión de que es univer-
comc~~en en esta con~truccIOn y se toman elementos aclaratorios y de com- sal. Por lo contrario, el análisis sociohistórico de la construcción del Estado
paracIOn. El autor aphca este proyecto al anáJ.isjs de la diversidad de los mo- permite descubrir los acontecimientos, estrategias y elecciones que propi-
dos de prod~cción feudales en la historia medieval europea, de donde obtiene ciaron determinada estructuración de las relaciones políticas. Estos paráme-
la exphcacIOn de la pluralidad de los modos de construcción del Estado. tros remiten al juego de los actores caracterizados en un momento dado del
34 LA COMPOSICION DE LA COMPARACION ELMETODOCOMPARATIVO 35
tiempo por esperas precisas, intereses particuiares, frustra~ones y fracasos, As! pues, ,)a sociolog!a politic" comparativa esta llamada a desapar~~er
y tambien por el efecto de un contexto formado por las relaClones de poder y ante la historia, que de esta manera se transformaria en metodo de la politica
las conexiones sociales entre los actores, as! como por los modelos cu1turales comparada? La tentativa de constituir un~ sociologia hist~ric~ sugiere en rea-
aprendidos. Analizar como tal un proceso de invencion poHtica equivale a lidad otra cosa. La politica comparada slgue slendo soclOloglca porque no
aislar sus aspectos mas singuiarizantes y a destacar 10 precario de su inven- rechaza a priori la conceptualizaci6n sociol6gica y los metodos 0 paradigmas
ci6n: las tensiones y readaptaciones que 5010 pueden provenir de la duraci6n, de la sociologia, sino que senci11amente pretende discernir, en .el seno de esta
es dec;', precisamente de la modificacion de los parametros de su origen. maquinaria, entre 10 universal y 10 particular, entre los matenales marcados
Asimismo, la ausencia de la historia amenaza con hacer del analisis compa- precisamente par una historia y 10 que, por 10 contrario, se vue!ve a encontrar
rativo un descubrimiento de ilusic.nes. Como indica Charles Tilly, fotografiar en las historias. Asimismo pretende conservar su autonomla respecto del
un orden politico en un momenta dado equivale a preferir el poder y no la modo de explicaci6n hist6rica, al considerar '1ue explic~r los .fen6,:,enos so-
oposici6n, 10 legitimo y no 10 ilegitimo, la relaci6n y no la acci6n social. En ciales no por fuerza equivale a encontrar conimuuiades, smo ,'" mclurr~~, rem-
efecto, la representacion estatal de un orden politico permite aislar la estructu- terpretarlas y examinarlas con base ~n lo~ logros de la teona sOClol~l?'ca. La
ra y la organizaci6n que garantizan la eficacia del poder, mientras que la construcci6n de los Estados no remlte solo al efecto de una duraclOn pro-
oposici6n no remite a la misrna permanencia, 0 mas bien no adquiere pe~­ longada que transforma al pasado feudal en variable explicativa, sino tam-
nencia mas que en su aspecto mas actualizado y, por ende, menos desestabili- bien al efecto de las estrategias, las crisis y las interacciones sociales que se
zador. Por las mismas razones, toda descripci6n fija de un orden politico precisan y definen respecto de estas continuidades.
permite deducir la existencia de una formula de legitimidad que haga que 10 Con base en este proyecto se constituy6, durante los anos setenta, una so-
acepten los gobemados; en cambio, tiende a ocultar (0, en todo caso, a restar ciologia hist6rica de 10 politico; es notable que surgiera tanto en el seno de la
importancia) a los fracasos de esta formula, a su desigual penetraci6n en los corriente marxista como en el de una nueva tendencla desarrolhsta. En el
diferentes espacios de la sociedad, as! como a la elaboraci6n de formulas primer caso, Barrington Moore desempeft6 desde 1967 ell'apel de precursor y
coincidentes de deslegitirnaci6n 0 contralegitimacion. Finaimente, la perspec- fue sustituido por Perry Anderson, Immanuel Wallerstem, Michael Hechter
tiva estatal de determinado orden sugiere que este descansa en un modo dado y Theda Skocpol. En el segundo estuvieron Samuel Eisenstadt, Stein Rokkan y
de estructuraci6n de las relaciones sociales, dejando as! de lado las produc- Reinhard Bendix. Charles Tilly, que aprovecha vanos aspectos de la SOClo-
ciones estrategicas y el establecimiento de nuevos tipos de acci6n, y dudando logia marxista, aunque tambien alguno.s de. Emile Durkhei~, pare~e dar un
de 10 perenne de las relaciones sociales e incluso la pertinencia de que se paso mas y dice que la referenCia a la hlstona y ~ la soclOlogIa son mdlsocla-
consideren. bles. Es significativo que en estos trabaJos se prefiera tratar el tema de la cons-
Finaimente, la historia constituye la muralla mas segura contra los efectos trucci6n del Estado Occidental y que haya un esfuerzo por descubrirla de
negativos de una gesti6n rnacrosocioI6~ica. Una comparaci6n 'lue no atiend.e nuevo en su especificidad hist6rica, 10 que evidencia 10 que la modemidad
a la historia puede suponer la eXlstencla real de grandes conJuntos 0 totali- politica occidental puede tener de espedfico e inaplicable a otras historias. EI
dades como el "mundo musulman" 0 el "mundo occidental". La introduc- "rodeo" a traves del Occidente cumple asi la doble funci6n de reconstruir 10
ci6n de la historia multiplica casi al infinito las unidades de anaJisis, esos es- universal propuesto como particularidad hist6rica y de servir como punto de
pacios politicos que merecen aislarse y compararse. No s610 esta diversidad comparaci6n con las trayectorias de otras culturas. No obstante, es lamentable
compete a cada espacio politico que aspira a la soberania y, por ello, a la que esta sociologia hist6rica de 10 politico se refiera en esencia a la ?ventura
elaboraci6n de una escena politica propia, sino que dentro de cada uno de occidental y que casi no pueda aplicarse a los mundos afrlcanos y aSlaticos.
estos espacios de soberania aparecen historias propias que producen su Por 10 demas, la sociolog!a hist6rica de 10 politico constituye mas un
propia tradici6n politica y su propia relaci6n con 10 pclitico. Por ejemplo, si se proyecto que las reglas de un metodo. Parece que no c,abe discutir la reintro-
dec lara que la Revolucion francesa tuvo un efecto estructurador en la cons- ducci6n de la historia para aclarar los aspectos espeClficos y para afmar las
trucci6n de la escena y el juego politicos de Francia, el aruilisis sociohist6rico comparaciones. Definir una estrategia de investigacion, el modo de construir
muestra que este efecto estructurador no fue el mismo en la regi6n de Sarthe, el objeto de analisis, la articuiaci6n entre el metodo del historiador y el del so-
estudiada por Bois, en la de Vendee, estudiada por Tilly, en Paris y en el Alto ci610go, interrogarse acerca de la naturaleza de los recursos documentales
Loira. Asi, la referencia hist6rica lleva en una regresi6n infinita a unidades de que se han de utilizar, saber si el historiador y el "sociohistoriador" consultan
analisis cada vez mas £inas, a una estrategia comparativa que, segiln las situa- los mismos documentos, los tratan de la misma manera y se plantean las mis-
ciones y los objetivos de la investigaci6n, consiste en efectuar la comparaci6n mas interrogantes y, por Ultimo, delimitar un modo de verificaci6n empirica,
en determinado nivel. Ningiln nivel de analisis es ilegitimo en si, pero SU elec- son otros problemas que nunca se han planteado como ta,les y que ha ido
ci6n s610 es posible en funci6n de la definici6n previa del objeto de la inv~sti­ resolviendo sobre la marcha cada uno de los autores que mas 0 menos abler-
gaci6n y despues precisor que supone la preferencia de determmado myel. tamente declaran practicar la sociologia hist6rica. Asimismo, la manera de re-
36 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N EL METODO COMPARATIVO 37

solver estos asuntos varia seg11n los autores: si bien Tilly se inclina cada vez raramente igualada por los demas sectores de las ciencias sociales. Este con-
mas por mezclar su tarea con la del historiador, los autores de la corriente cepto, cuyo prop6sito fue analizar las sociedades primitivas caracterizadas
marxista permanecen mucho mas cerca del cuestionamiento sociol6gico, so- por su reducido tamano y por su gran integraci6n comwlitaria, dificilmente
bre todo p.ra<=?,:"" el ~sis tipol6gico y basan su practica en hip6tesis mera- podia servir, sin un previo examen critico, para explicar el funcionamiento de
mente soclOlogIcas. 5, b,en para todos, menos para Tilly, la prioridad corres- las sociedades modemas y efectuar comparaciones entre ellas. En particular,
ponde a la macrohistoria, hay una gran diferencia entre la dimensi6n de sus era menester superar tres perspectivas. La primera tiene que ver con la
comparaciones: Rokkan se limita a Europa y Eiseinstadt, Bendix y Anderson definici6n normativa de la cultura, considerando a esta como el conjunto de
declaran la pertinencia de un cuestionamiento sin limites espaciales 0 tempo- los valores compartidos por todos los miembros de una sociedad. 5i se define
rales. Por su parte, Moore y 5kocpol consideran pertinente una expllcaci6n un valor como un concepto de 10 deseable, es dificil reconocer por decreto·
fundada en la elecci6n de las variables primeras, en tanto que Bendix y que las sociedades industriales modema.s, complejas, diferenciadas y conflic-
Eiseinstadt se oponen a ella y se limitan a la orientaci6n e interpretaci6n de las tivas, puedan definirse con base en un sistema de valores impuestos de
diferentes trayectorias hist6ricas. En pocas palabras: parece que la sociologia manera uniforme y unanime en su sen~. De la misma manera, la definici6n
hist6rica carece de manifiestos metodol6gicos declarados y de un metodo con hist6rica de la cultura parece poco pertinente, ya que supone concebirla como
reglas si no comunes, por 10 menos expresadas claramente por cada uno de la herencia transmitida de generaci6n en generaci6n de acuerdo con un
los miembros de esta disciplina. modo riguroso de reproducci6n social. Esta construcci6n, aceptable en el
caso de las sociedades tradicionales, en las que s610 se considera legitimo al
orden que se apega a la tradici6n, de-tringuna manera conviene a las so-
LAS NUEVAS ORIENTACIONES DEL METODO COMPARATIVO ciedades modemas en las cuales, por 10 contrario, prevalecen el cambio social
y la innovaci6n que se opondrian artificialmente a la cultura. Ahora bien, esta
Tanto la crisis del wliversalismo como las imprecisiones de los modos clasicos tambien se encuentra sometida al cambio y a la innovaci6n: asi, la compara-
de expllcaci6n y la necesidad de considerar de nuevo a la historia han llevado ci6n fundada en una concepci6n hist6rica y reproductora de la cultura seria
al comparatista a renovar su metodo, sin que a la fecha se cuente con un mani- engaiiosamente estatica, postularia la perennidad de las culturas y, por ende,
fiesto del nuevo metoda comparativo. En realidad, este tiende a construirse al de los modelos politicos con los que tiene afinidad. Habra que expresar otras
contacto con los nuevos paradigrnas de la ciencia politica: el redescubrimiento reservas, esta vez respecto de la construcci6n behaviorista de la cultura,
I
del analisis cultural y la reconstrucci6n de la sociologia dan lugar al analisis comparandola con un modelo de comportamiento que, si no es el que siguen
estrate~co. ~ este c~o parecen ~onformarse algunas tendencias cuya per- todos los miembros de una sociedad, S1 es el dominante. Ademas de que con
tinenc1a conVlene aprec1ar. En realldad, parece que las actuales tendencias las tecnicas de observaci6n -y sobre todo el sondeo- se corre el riesgo de
consagran el regreso a la sociologfa weberiana y constituyen el intento de exagerar la importancia y la difusi6n de este modelo de comportamiento, es
volver a utilizar el paradigrna del maestro aleman para establecer las nuevas decir, de invocar su existencia, es imprudente situar a la cultura en el nivel de
bases del metoda comparativ~ renovado. Se sabe que Weber no elabor6 su 10 inmediatamente observable, segmentarla segu.n los tipos de comporta-

t
teona sociol6gica con base en la engaiiosa entelequia de la sociedad sino en la miento, y sobre todo relacionarla de manera tan estrecha al efecto revelador
acciOn social, que se considera una acci6n desplegada por un actor en direcci6n de las conjeturas. No obstante, esto es 10 que hicieron Almond y Verba en su
de otro, a partir de un sentido compartido por ambos. Asi, Weber indica que gran investigaci6n cornparativa acerca de la "cultura civica"~ con la eual pre-
el juego social al misrr,o tiempo que es interactivo tiene una base cultural. Po- tendieron destacar el comportamiento politico de cinco paises (Gran Bretana,
dria decirse que el nuevo auge de los conceptos de cultura y de acci6n sefiala Estados Unidos, Alemania, Halla y Mexico). La (relativa) regularidad obser-
la vigencia de la obra del soci610go aleman: no obstante, los problemas te6ri- vada en la producci6n de los comportamientos sociales, delimitada de mane-
cos y metodol6gicos planteados por el uso conjugado de estos dos conceptos ra dudosa y fragil, se integra arbitrariamente a una cultura sin considerar las
y por los analisis provenientes de ellos indican las inconveniencias de que interacciones sociales, la perspectiva que se tiene de las instituciones y c6mo
estos conceptos sean las bases de la nueva empresa comparativa. se originan las situaciones en las que se despliegan los comportamientos. La ,
comparaci6n se falsea en todos los niveles, no se concede la debida importan-
cia a 10 especifico de los modos de construcci6n de 10 politico propios de cada
El regreso del anal isis cultural sociedad y se invoca enganosamente 10 universal de los comportamientos
mediante un cuestionamienlo linico, que se aplica a todos los individuos de
EI analisis cultural tiene ya un siglo de existencia, pues 10 iniciaron durante la las sociedades estudiadas.
segunda mitad del siglo XIX los antrop610gos anglosajones. Dicho analisis Recientemente se precis6 una perspectiva semi6tica del analisis cultural
provoc6 confiictos en las definiciones, las cuales conocieron una amplitud que ha permitido superar varias de estas dificultades y propici6 su uso con
38 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACl6N EL METOOO COMPARATIVO 39
fines comparativos. Clifford Geertz, quien tambien redescubri6 a Weber, cados que forman la base de una cultura extranjera al expresarla en la lengua
defini6 a la cultura como el sistema de significados conocido por los miem- del investigador, es decir, a partir de su propio sistema de significados? EI
bros de un grupo, el cuallo aplica en sus interacciones. Esta construcci6n es problema que ya encontramos, a prop6sito de la reconsideraci6n de la uni-
menos limitante que la definici6n normativa: Geertz destaca justamente que versalidad de los conceptos, se plantea de manera mas sistematica, ya que asi
el juego social no supone que los actores sociales compartan los mismos valo- se extiende a la representaci6n de todos los elementos del sistema de sentidos
res sino, mas sencillamente, que dichos actores se comprenden entre s1. De utilizados por los demas. Para resolver esta dificultad, el analisis cultural
esta manera, la cultura remite a un c6digo de significados que, como Weber recurre cada vez mas a la lingiiistica; al usar los metodos de esta ciencia social
~Ilgeria, Ie da una orientaci6n social a la acci6n. Asimismo se acaba con las logra que no se pierda el sentido por efecto de la integraci6n precipitada (y
~ trampas del historicismo: un c6digo remite a una construcci6n 10 bastante sobre todo torpe) de otros sistemas de significado al c6digo cultural propio.
: abstracta para ser compatible con la inclusi6n del cambio social, los efectos De esta manera, el analisis de los vocabularios politicos permite identificar
i de la innovaci6n y la ruptura. Tambien se evitan los peligros del analisis del mejor las caracteristicas especificas que distinguen a unas culturas de otras:
! comportamiento pues la construcci6n semi6tica permite distinguir clara- asi se abre un nuevo campo de investigaci6n para la politica comparada, el
l mente cultura y comportamiento: la cultura sirve de gramatica, de principio cual, al poner en perspectiva los terminos empleados en cada lengua para
\estructurante del comportamiento y remite a la abstracci6n; el compor- designar a las instituciones y las practicas, al interrogarse acerca de su eti-
~amiento se refiere a 10 inmediatamente observable; la cultura pertenece al mologia y de los sucesivos deslizamientos de sentido de dicho lexico, puede
patrimonio comtin; el comportamiento a 10 plural y conflictivo. Geertz utiliza conocer c6mo se construyen en cada soci.~ad las expectativas politicas de los
la metafora weberiana que considera al hombre como un animal suspendido individuos, sin que se definan con demasiada precipitaci6n mediante las ca-
"en las redes del significado" que el mismo ha tejido e indica todo el prove- tegorias del soci610go occidental.
cho analitico que puede obtenerse de esta construcci6n semi6tica de la cul- Otro problema de metodo se refiere a la dimension de las culturas y, por
tura: para actuar, y sobre todo para renovar su acci6n, el individuo-actor tanto, de c6mo construye sus modalidades el investigador comparatista. i.A
debe producir sentido; a continuaci6n, este organiza el juego social, Ie da partir de que momento, con base en que criterios puede considerarse que una
poco a poco su configuraci6n especifica y asi ayuda a estructurar el compor- colectividad social posee una cultura propia, es decir, un sistema de significa-
tamiento del conjunto de los actores sociales. El anaIisis cultural renovado de dos que la distingue de otras colectividades? En realidad, el concepto de cul-
esta manera permite que el analisis comparativo ponga en perspectiva los tura se emplea anarquicamente para designar tanto a conjuntos amplios ("Ia
diferentes sentidas que dan a 10 politico, en el espacio y el tiempo, diferentes cultura islamica", "la cultura occidental") como a colectividades muy reduci-
colectividades, y, por ende, las diferentes construcciones de 10 politico que de das, ya que de la misma manera se puede hacer referencia, por ejemplo, a la
aqui se derivan. La consideraci6n global de este sentido permite observar cultura propia de una aldea. Desde luego, el problema puede resolverse me-
que la diversidad de estas construcciones de 10 politico guarda afinidad con diante criterios objetivos: asi, uno puede declarar que, para poseer una cul-
las construcciones de los otros espacios del juego social; en particular, lIega a tura propia, una colectividad debe caracterizarse por interacciones sociales al
conceder una importancia particular a 10 religioso; organiza los ritos y las mismo tiempo bastante concretas y aut6nomas. Lo bastante concretas para
creencias que se refieren a 10 sagrado colectivo -que en las Farmas elementales que tengan sentido y por ende produzcan modelos culturales; asimismo, 10
de la vida religiasa Durkheim definia como "Ia expresi6n concisa de la vida co- bastante aut6nomas para que sus modelos culturales sean diferentes de los
lectiva" y, por ende, como la cristalizaci6n de este sistema de significados que transmitidos por otras colectividades. De esta manera, en una sociedad mar-
se produce con el ritmo de la historia particular de cada colectividad. cada por una gran movilidad social, las oportunidades de que los modelos
No obstante, esta construcci6n no resuelve todos los problemas que culturales particulares de los grupos sociales se conserven tienden a dismi-
plantea al comparatista el usa -a pesar de todo necesario- del concepto nuir en tanto aumentan las culturas de dimensi6n nacional.
de cultura. Es mas, el nuevo auge del analisis cultural ha provocado nume- No obstante, 10 esencial compete a la estrategia del investigador y ala na-
rosas discusiones que no se han zanjado verdaderamente. Algunos criticos turaleza y extensi6n de los objetos que desea analizar 0 comparar. 5i su
destacan las dificultades del metodo, al cuaillaman operacionalizaci6n de la prop6sito es el conocimiento de determinado objeto politico, la variable cul-
perspectiva semi6tica, sin dudar de sus bases. Otros se siruan en un nivel tural que determine habra de tener la dimensi6n de dicho objeto: el analisis
mas te6rico y llegan a rechazar la validez misma de la construcci6n y el pro- monografico de la estructura de poder en una aldea supone que se determine
yecto derivado de ella. Los primeros, que podemos llamar "metodoI6gicos", y considere su cultura particular; el analisis del sistema politico marroqui lie-
plantean el problema del conocimiento y, por ende, de la construcci6n de la var" al investigador a establecer la cultura marroqui como el sistema de sig-
cultura del otro. Esta dificultad es la verdadera culminaci6n de la crisis del nificados que contiene la explicaci6n pertinente; el analisis de la construcci6n
universalismo que hemos analizado y se debe a su traducci6n en el contexto del Estado en el mundo occidental al final de la Edad Media lleva a expresar
propio del analisis semi6tico: i.se puede despojar al sistema de los signifi- la hip6tesis de la'pertinencia de la cultura cristiana occidental que abarca al
40 LA COMPOSICION DE LA COMPARACION ELMETODOCOMPARATIVO 41

conjunto de las sociedades afectadas por la construcci6n del Estado. Si el sutil, algunos autores han sustituido esta concepci6n con una visi6n propa-
prop6sito de la investigaci6n es explicitamente comparativo, entonces llevara gacionista, pues consideran que las culturas cambian por efecto de la pro-
al investigador a determinar sus referentes culturales con la dimensi6n de los pagaci6n, al incorporar 0 copiar aspectos cuJturales ex6genos. La importancia
objetos que compara: comparar el proceso de transformaci6n politica en Oc- de este fen6meno no provoca muchas dudas, tanto mas, cuanto que las co-
cidente y en el mundo musuiman autoriza a considerar a la cultura isliimica rrientes transcu1turales son constantemente mas numerosas y las culturas es-
y a la cultura cristiana occidental como variables significativas. En realidad, tan menos aisladas cada vez. Los fen6menos de mundializaci6n, de gran
seria err6neo afirmar que las culturas tienen una existencia real: es decir, que movilidad de los actores sociales y de las representaciones, ideologias 0 irna-
tiene un apoyo territorial dado que constituye su identidad. Las cuJturas per- genes, contribuyen a una imbricaci6n cada vez mayor de las culturas y des-
miten describir las redes de significados que irrigan a la colectividad estu- embocan en otros tantos mecanismos de reapropiaci6n de los aspectos cultu-
diada: asi pues, por una parte compete al investigador establecerlas como rales incorporados, es decir, de caracteristicas de aclimataci6n simb6lica 0 de
tales y, por la otra, decidir la pertinencia de haberlas establecido asi. Consi- transforrnaci6n profunda. De esta manera, comparar los procesos de desarro-
derar que los conjuntos culturales isliimico, marroquf 0 fassi tienen significa- llo politico equivale a considerar este primer tipo de transformaci6n que
dos puede ser admisible si se atiende el fundamento y la profundidad sufren tanto su sustrato cultural como, con el tiempo, los mecanismos de in-
hist6ricas de estos conjuntos, que remiten a interacciones eficazmente con- teracci6n e intercambio producidos entre ellos. Por ejemplo, no.se pueden
cretas y aut6nomas. Se comprendeni que es mucho mas azaroso hablar de comparar los cambios politicos ocurridos en ~I m~do musuiman en los ul~­
cultura "asiatica" 0 incJuso de cultura mediterranea. mos decenios con los que han marcado la hlstona reclente del mundo OCCI-
Las dificultades para considerar los cambios que sufren las culturas consti- dental sin medir las interacciones efe~adas entre las dos culturas que se
tuyen otra falla metodol6gica del analisis cultural, el cual, en efecto, amenaza relacionan y, sobre todo, sin considerar los efectos de la "occidentalizaci6n"
con llevar al investigador, consciente 0 inconscientemente, a declarar la per- en la cultura isliimica.
manencia de los modelos culturales, es decir, su inmovilismo. Asi, estos se es- Ademas de estos mecanismos de difusi6n, las culturas tambien cambian
grimen como una especie de jurisdicci6n suprema que controla las transfor- por innovaci6n, es decir, por el propio juego de los actores sociales, tal como
maciones sociales y queda fuera de la historia y de la duraci6n y se tiende a se desenvuelven dentro de cada espacio cultural. EI problema entonces es es-
considerar marginales los cambios ocurridos en el Islam desde el periodo del tablecer hasta que punto es libre esta medida 0 si por 10 contrario esta supe-
profeta hasta la epoca moderna, y a incJuir el analisis cultural en los canones ditada al juego de las variables culturales. Esta ultima hip6tesis se encuentra
del idealismo. Sin embargo, es importante recordar que la propia cultura es implicita en toda construcci6n culturalista que suponga que cada cultura se
fruto de las practicas sociales, asf que cambia, evoluciona y se transforma en define, si no por su propio principio de transformaci6n, por 10 menos por
funci6n de los acontecirnientos, las estrategias y elecciones de los actores so- una "limitaci6n del campo de 10 posible". Con frecuencia se ha calificado a
ciales. Utilizar la cultura como variable explicativa equivale a colocarse deli- esta visi6n de resabio de idealismo que lleva a considerar que el hombre esta
beradamente en un momento dado del tiempo y, por ello, impide aplicar las sornetido a los primeros modelos culturales. No obstante, es igualmente im-
hip6tesis al pasado 0 al futuro. De la misma manera conviene ponerse en prudente creer que el individuo, socializado en una cultura dada, suspen-
guardia contra la facilidad de deducir, del conocirniento hist6rico de una cul- dido -<omo apunta Geertz- "en las redes del significado" que el mismo ha
tura, proposiciones validas para el tiempo presente: las afinidades entre el !s- tejido, pueda innovar haciendo total abstracci6n de su propio sistema de sig-
Iam de los abasidas y el orden politico ahi establecido no por fuerza persisten nificados. Aquf el analisis cultural dispone de un fuerte postulado que llega a
durante la epoca contemporanea; las afinidades comprobadas entre el cristia- dominarlo: para que pueda efectuarse el juego social es indispensable que los
nismo romano y el orden estatal constituido al final de la Edad Media no son actores compartan un sentido; una vez que este sentido se produce puede in-
eternas a priori. Por ella existe el riesgo de una mala interpretaci6n: tenemos dependizarse del actor y conservarse sin el. Con todo, debe considerarse la
acceso a 1a cultura -que puede captarse en el transcurso del tiempo-- sobre continuidad de este sentido, caracterfstica m6vil del juego social y que no es
todo gracias a la historia: por ello, existe la peligrosa tendencia de que los del todo perenne; debe considerarse su 16gica de adaptaci6n al tiempo, su
analisis culturales que efectuamos hagan corresponder a una cultura consi- capacidad de resistencia al cambio.
derada en su pasado con un orden politico concebido en su presente. De esta manera, la relaci6n del actor con el sentido viene a ser un impor-
Por estas razones, es importante conocer la transforrnaci6n de la cultura y tante elemento de la investigaci6n y evita que la cultura se detenga en la
evitar asi las trampas del idealismo. Las tentativas en esta direcci6n han cono- concepci6n de inmovilismo total. EI actor social se impone pnmero como
cido diversas suertes. EI primer reflejo retomaba el ideaJismo, ya que conduce productor de sentido: el individuo-actor, del profeta al constructor del. Esta-
a muchos autores a una construcci6n evolucionista del cambio cultural y do, s610 impone instituciones y practicas nuevas aunadas a la renovaClOn del
somete a este a los principios a priori de la evoluci6n, ya se trate de seculariza- sistema de significados. La importancia de 10 que esta en juego, que es lograr
ci6n de las ideologias, de su racionalizaci6n 0 de su objetivo. De manera mas que se reconozca un nuevo orden social, explica el importante papel que
42 LA COMPOSICION DE LA COMPARACION ELMEDDDOCOMPARATIVO 43

tiene en este terreno el profeta, y de manera mas general ellugar medular de de 10 social. haria muy delicadas su operacionalizacion y su utilizacion en el
10 sagrado en la construccion de los sistemas de significados. Empero, mas marco de una comparacion, pues son numerosas las precauciones que deben
aIla de esta produccion de sentidos que, definida estrictamente, solo puede considerarse para establecer esta variable sin mutilarla ni desfigurarla.
ser excepcional e impresionante, la relacion entre el actor y el sentido casi La ultima dificultad es que el anlilisis cultural, si no imposibilita la etapa de
siempre remite al "manipulador de sentido", es decir, al esfuerzo por captar verificacion, si la torna muy azarosa. En realidad, "como se puede verificar 10
un sistema de significados coherente, modificar 0 sugerir algunas de sus ca- pertinente de una explicacion mediante la cultura? "Como establecer si la
racteristicas para hacer significativa una nueva empresa politica. Por ejem- configuracion de este aspecto politico se expli~a con re~e~~ncia a t?1 ~ cual
plo, esa fue la tendencia de los parlamentarios ingleses durante Ia Revolucion caracteristica de la cultura amblente? Con este tipo de anahslS se esta leJos de
de 1640, cuando intentaron utilizar en su beneficio la teologia puritana para los senderos marcados y tranquilizadores de lao refutabilidad, como los traza-
dar sentido a su accion contra el Estado monarquico y a su defensa del poder dos por Popper al plantear como principio que una proposici?n solo .es
parlamentario. EI mensaje puritano, que desde luego no se constituye con aceptable cientificamente cuando, Il~gado el caso, I~ expe~encla perm.lt.e
este fin, fue captado asi para justificar la disminucion del poder de Estado y la refutarla. La cultura remite a una totalidad tan compleJa y que con tanta dlfl-
introduccion de un papel de representacion de la voluntad nacional que se cultad se aisla de los otros datos del analisis sociologico, que resulta presun-
considera superior a la del rey, dado que expresa la Ley inscrita por Dios en el tuoso someterla a la experimentacion; por 10 demas, como no se presta a la
corazon de los creyentes. Una interpretacion del mismo tipo se encuentra en cuantificacion, no puede servir de gran cosa para un tratamiento estadistico
los movimientos opositores islamicos, cuya estrategia consiste en hacer del que sustituya a la experimentacion.
Islam una ideologia politica para poder defender, con esta base, una legiti- Por 10 tanto, "este defecto de refutabJn:dad obliga a abandonar el analisis
midad superior a la de los gobernantes. Es evidente que el Islam no es en si cultural? Mas generalmente, las incertidumbres y faIlas metodologicas que
una ideologia de oposicion, que el islamismo no es la expresion unica y obli- hemos ennumerado, "deben culminar en la refutacion de este tipo de ges-
gada de todos los islams y que, como tal, se constituyo bajo el efecto de una tion? Esta globalizacion de la critica hace que algunos sociologos pongan en
manipulacion de sentido. No obstante, es asimismo evidente que esta mani- duda, en el plano teorico, el uso mismo del concepto de cultura. A los parti-
pulacion solo era posible en un contexto que daba un sentido a priori a este darios del individualismo metodologico les parece sospechoso este concepto,
tipo de construccion, que hacia significativa esta articuIacion de 10 religioso, pues conduce a una cosificacion excesiva que contradice la referencia a la ac-
y de una formula de legitimidad que desea ser exclusiva. Por esta razon, no cion social y postula la intervenci6n de lllla umano invisible" 0 de una IIjuris_
remite a un fenomeno universal ni a un fenomeno que dependa exclusiva- diccion suprema" en la "organizacion" del juego social y, en particular, del
mente de los actores. cambio social. Desde una perspectiva marxista 0 praxeologica se Ie acusa de
Por eIlo, el actor no solo es productor 0 manipulador de los sentidos: tam- excesivo idealismo 0, por 10 menos, de esencialismo, pues reintroduce la
bien se impone como demandnnte de sentido. Esta sociaIizado en un sistema de hipotesis de que las sociedades necesariamente estarian guiadas por su con-
sentido dado y su confrontacion con instituciones 0 practicas politicas perte- cepto de 10 sagrado, cuyos principios esenciales se considerarian intangibles
necientes a otro sistema de significados 10 coloca en situacion de alienacion 0 . y, por 10 tanto, fuera del alcance de la accion social. Para las escuelas em.J:i-
ruptura, y, por ende, de defensa y conformidad con su propia cultura. EI dete- ricas, el concepto de cultura tiene el defecto de escapar tanto a la observaclOn
rioro que sufren en el mundo musuImlin las relaciones entre los gobernantes y como a Ia verificacion, y por eIlo de servir de explicacion, ya sea residual 0
los gobernados con frecuencia se debe a que, en general, los gobernantes to- tautologica, de los fenomenos sociales cuyas variables sociologicas no Ilega-
man prestadas las tecnicas de gobierno de origen extranjero que no tienen rian a explicarla. Cuando estas criticas se colocan d~ nu,:vo en el contexto, del
sentido para los segundos y que los Ilevan a actuar como demandantes del metodo comparativo, convergen para denunClar la lIuslOn que mantendna el
"regreso" al sistema de sentido que conocen y emplean en sus interacciones. recurso de la cultura, y que conduce al analista a la seudofacilidad de leer e
Asi, esta combinacion de procesos de produccion, manipulacion y deman- interpretar las diferencias de las trayectorias y los modelos de desarroIlo con
da de sentido coloca al analisis cultural en el seno de la sociologia historica. referenda "prefabricada" a una instancia que perteneceria mas a conceptos
SUgiere una serie de puntos de investigacion, pero tambien muestra la difi- previos que a una verdadera investigacion, . . . _
cultad para establecer a la cultura como variable explicativa, ya que 10 propio Todos estos datos son conocidos de las ClenClas sOClales y acompanan
de 10 cultural es estar en situacion interactiva, al mismo tiempo como pro- siempre al establecimiento de nu~vos, modelos de, ~nalisis. Con todo, pare-
ductor y producto de la accion social. EI riesgo del comparatista consiste en cen mas destinados al "cultural!smo' que al anailSlS culturai, es dec!r, a
olvidar esta dualidad 0, por 10 menos, sentir la tentacion de olvidarla y trans- medir mas bien las desviaciones del analisis cultural inadecuado, sus inge-
formar a la variable cultural en explicad6n de la separacion comprobada entre nuidades y sus excesos que los principios fundament~les de dicho analisis.
dos tipos de construccion de 10 politico. Aunque no la olvidara, la com- Efectivamente, cada tipo de critica parece haberse constituido para denunClar
plejidad misma de esta variable y de su modo de insercion en la explicacion las facilidades a que recurren algunos investigadores con el fin de superar
44 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN EL MÉTODO COMPARATIVO 45
con excesiva premura las dificultades e incertidumbres del método. La crítica garse acerca del significado (también divergente) '1ue revist,:, en cada cul~a
individualista e interaccionista indica el peligro de aislar demasiado pronto a la articulación de lo político con las otras categonas conOCIdas de la aCCIOn
la variable cultural como variable independiente y salir así de la relación social: la dualidad política-sociedad civil, ¿tie~e sentido u~iversal? La
interactiva que Weber había puesto en evidencía entre la acción y el sentido. relación con 10 económico, ¿no remite, como sugena Karl Polanyt, a una ex~­
Desde luego, no se puede afirmar cuál de estas dos instancias es la primera: gerada variedad de significad?s de hi~toria o:n historia, y busca, la auton0n.ua
ninguna acción está totalmente desprovista del sentido construido previa- en Occidente, que en los demas espacIOS SOCIales yen las demas.trayectonas
mente; ningún sentido es intangible. En el contexto de una comparación efec- se "encajona" deliberadamente? De ahí, finalm:nte, la oportunIdad de una
tuada en determinado momento, el aislamiento de la cultura como variable minuciosa descripción del sentido que acampana a cada. ele~ento da~~ del
interpretativa de las diferencias permite, no obstante, la elaboración de hipó- espacio político, que con demasiada prisa se red~c,:, en IlUSIOnes genencas;
tesis útiles que no implican continuidad y que de ninguna manera pretenden nación, en las diferentes culturas, (o lo que preCIpItadamente se llama aSI
producir una explicación genética de los fenómenos estudiados y compa- para designar sobre todo a las colectividades establecI?as ~n el .contex.to ~,:,I
rados. No porque el análisis cultural establezca diferencias entre lo que signi- desglose de la escena internacional en "Estados':) ~o ~ene el mIsmo SIgnifi-
fica "legitimación" en dos espacios culturales distintos, necesariamente debe cado; así, la referencia constante de la cultura Islamlca a.1 Umma -co~u­
culminar en una explicación cultural de la génesis de estos dos modos de legi- nidad de creyentes--- viene a superponer a los ~stados-naaones estableados
timación. . de manera territorial un concepto de la comurudad que trasc.lende el orden
Por razones semejantes tampoco convence la acusación de esencialismo territorial y define un contorno o dominio del Islam (dár-al-!sl~m) en cons-
que se dirige al análisis cultural. En efecto, establecer .una variable cultural no tante tensión con los fundamentos cúTturales de la sociedad internacional
equivale por fuerza a abstraerla de las prácticas sociales de las que procede contemporánea. Lo verdadero de la c~nstrucción d,:, la na?ón, y que pr<;>;ede
evidentemente y bajo el efecto de las cuales se modifica. Por ello, la cultura de una descripción profunda de .sus diferent,~ ':l'anif7:taaones, es tamblen I?
debe disociarse claramente de la teologia, del inmovilismo y del esoterismo verdadero de los objetos conOCIdos del anahsls pohtico: ley, derecho, régt-
de los escritos, con el fin de delimitar los sistemas de significados tal como se men, elección, burocracia, partido político, etcétera.
forman y renuevan en lo cotidiano de la acción. Pero, de la misma manera, Así pues, la función descriptiva de la cultura, .efectuada, desde luego, en
no conviene caer en un exceso de existencialismo que no consideraría, en el un momento dado, y válida sólo para éste, permIte d~mbocar en una fun-
análisis y, sobre todo, en la comparación, los efectos de control de los siste- ción interpretativa. La referencia al sentido, corno lo J:abta demostrado Weber,
mas de sentido construidos y de las demandas de sentido deducidas. Así, lleva a la comprensión del juego de lo~ actores. soaales: comprender lo. qu~
este tipo de crítica en cierto modo se aúna a las críticas expresadas por los par- significa nación en el mundo musulman pe~I~e comprender lo ,!ue SIgtU-
tidarios de una sociología empírica para apelar más a las dificultades -ahora fican el discurso y la estrategia de tal ? cual diri!íente ~el mundo arabe que
relacionadas con la operacionalización del concepto de cultura- que a la per- proclama la fusión inmediata de su patS con el patS vecmo. Esta comprensIón
tinencia de su recurso. Aunque sea claro que el comparatista aún no sabe se extiende al conjunto de los actores sociales y sobre todo a los gobernados,
establecer de manera plenamente satisfactoria esta variable, y si su aislamien- a sus expectativas y a la producción de las "demandas de sen~do" a que ya
to inevitablemente provoca fallas y malentendidos, sin embargo es evidente nos referimos. Esta extensa facultad del análisis cultural le confiere la p~ple­
que abandonarla sin más constituye una grave mutilación del análisis y, de dad interpretativa del juego social, es decir, d~ una parte. de ~as ~elacIOnes
manera igualmente directa, un retorno a los supuestos del universalismo. entre los actores y, de otra parte, del funciOnamIento de las tnstituaones., ..
Debido a toda esta discusión, el análisis cultural efectúa una nueva y De esta manera, el análísis interpretativo se encuentra atrás ?el ~IISIS
saludable definición de sus objetivos y una "revisión a la baja" de sus capaci- causal, y de ninguna manera pretende interr0l\arse acerca ?':'la geneszs de los
dades aclaratorias. Como había sugerido el propio Geertz, el propósito del fenómenos estudiados. Desde el punto de VISta mon~grafico, el re~o al
análisis cultural es proceder a una "descripción a grandes rasgos" de los sentido tiene así por función hacer interpretable un objeto, hacer ~egtbles los
fenómenos sociales, invalidando así las trampas del universalismo y preten- elementos que fundamentan su singularidad y los comportaffile~tos que
diendo conocer tal institución o tal práctica política no mediante sus aspectos suscitan. La causa de éstos, que remite indistintamente a su génesIS y a la
exteriores o formales, ni en función de su analogía o de tal o cual institución o del sistema de significados que les acompañan, n.o perten,:,ce al ~po del
práctica, por lo demás conocida, sino de acuerdo con el sentido que le con- análisis cultural. Desde una perspectiva comparativa, la eI;'IS~emologta ~ la
fieren los actores sociales. misma: la variable cultural permite destacar las caractensticas de.se~~do
De ahi la importancia de las investigaciones que se proponen establecer lo especificos que distinguen a los objetos comparados m?s allá de la s~litud
que la política desea decir en cada trayectoria de desarrollo o, más exacta- de sus formas, e interpretar así su modo particular de ~r.tarse ~ el Juego
mente, lo que la palabra que se acostumbra traducir por política puede signi- social. Nunca se efectúa una interrogante en términos geneticos, ru por tanto
ficar precisamente en cada espacio cultural. De ahí la necesidad de interro- una deducción causal.
EL METoOO COMPARATIVO 47
46 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N

EI aporte del aruilisis cultural al comparatista es particularmente rico en el Pierre Birnbaum ha distinguido con claridad entre dos posibles maneras
ambito de 10 politico, cuya dimension simbolica es decisiva. Este es el caso de construir este paradigma. La primera remite a una teoria muy ambiciosa
del analisis de los procesos de legitimacion, es decir, de la elaboracion de las del juego social, pues equivale a establecer como principio explicativo uni-
formulas mediante las cuales los gobernantes llegan a presentar sus ordenes versal y exhaustivo al modelo del individuo calculador que se confo.rma
como si los gobernados las comprendieran y aceptaran. La conformidad de segu.n un tipo Unico de racionalidad. La segunda es de naturaleza estncta-
estas formulas con el sistema de sentido compartido por los gobernados es mente metodol6gica, pues se limita a conducir al investigador a encontrar,
condicion eset?-cial para su eficacia. Precisamente, las crisis de autoridad que tras los procesos sociales, la existencia de estrategias individualistas, sin que
sufre~ las socledades en desarrollo pueden interpretarse con base en la si- estas por fuerza remitan a un modelo conocido a priori ni pretendan propor-
tuaclon en que se encuentran los gobernantes, de tener que conciliar formu- cionar una explicaci6n exhaustiva. La competencia entre estas dos cons-
las de legitimacion endogena con el uso de formulas exogenas, las que con trucciones es particularmente sensible en el terreno de la politica comparada.
frecuencia se derivan de la importacion de tecnicas 0 modelos de gobierno Al reconocer al individualismo metodologico una identidad de teoria socio-
ocCldentaies. Por 10 contrario, los objetivos de oposicion tienen como estrate- 16gica explicativa se inicia una importante discusi6n: establecer la hip6tesis
gia denunciar esta hibridacion y proponer formulas de contralegitimidad de un modelo universal de individuo calculador eqUlvale a negar la perti-
~ue puedan satisfa~er las demand~s de sentido de una poblacion que se con- nencia de la variable cultural y la de la diversidad de las formaciones so-
sldera aJena a las formulas de goblerno a las que esta expuesta. SOlo el ana- ciales. De esta manera, muchos comparatistas han destacado la importancia
lisis cultural permite esclarecer e interpretar estas confrontaciones y asi com- de las resistencias comunitarias que rectifican seriamente el postulado del
parar el desigual funcionamiento de los sistemas politicos en este ambito. individualismo universal. Algunas historias se caracterizan precisamente por
EI anaJisis de I,?s procesos d~ le~timacion y deslegitimacion constituye asi la fuerza de estas resistencias que explicarian algunas de sus caracteristicas.
un elemento sensIble del conocuruento que puede aportar el analisis cultural, Por ejemplo, Eric Wolf muestra que el exito de las revoluciones remite a pro-
respecto de los diferentes modos de construccion de 10 politico, de una histo- cesos de movilizacion impulsados por las solidaridades comunitarias. Por 10
ria social a otra. Asi, el analisis comparativo de las diferentes apariciones de contrario, para MacFarlane la antigiiedad de la individualizacion se debe a
10 p,?litico se impone como objeto privilegiado de todo enfoque que ponga en las relaciones sociales que caracterizan a la sociedad inglesa. Por su parte,
movlmle~to el concepto de cultura. En cuanto al conocimiento comparado de para Oberschall, como sociologo de la ac~i6n colectiva, la oposici6n comu-
las modalidades de estos surguruentos, remite al analisis estrategico. nidad-individuo es una variable que exphca precisamente la dlversldad de
los modelos de movilizacion. De creer a estos autores, el individuo no consti-
tuye una categoria universal, sino una construccion hist6rica que se torna asi
El recurso del antilisis eslrategico objeto de anaJisis y no deja de ser principio explicativo. Por 10 demas, la m-
elusi6n de la variable cultural complica y profundiza el argumento, pues
Cuando se dejan atras el analisis interpretativo y la elaboraci6n de hipotesis indica que es peligroso afirmar que existe un mOdel? universal de raci~­
referentes a la genesis y transformaci6n de los objetos analizados y compara- .dad que trasciende de esta manera ~~da CO~~truCClon cultural y, e.n Clerto
dos, se redescubren la accion y las practicas sociales que dejan peligrosa- modo, se impone como "dato natural. EI analisls cultural y la histona de las
mente de lado tanto el culturalismo mal dominado como las diferentes cons- ideas han evidenciado el proceso que propici6 el nacimiento del individualis-
trucciones organicistas y cosificantes de la sociedad, por ejemplo, el analisis mo al final de la Edad Media occidental, para que no se considere enganosa
sistemico, el sistema-funcionalismo y el estructuralismo. EI peligro es particu- ni despierte suspicacias la universalizacion de esta categoria.
larmente real para el analisis comparativo, ya que esta modelizacion excesiva Sin embargo, los defensores de la teoria individualista no han c1audicado.
y. a priori del orden social amenaza con confundir la comparacion con la sen- Samuel Popkin, en una obra notable acerca los campesinos tonkineses, refuta
cilia medlda que separa a las diferentes situaciones concretas del tipo ideal la oposici6n demasiado tajante entre comunidad e individu~ y considera qu.e
construido solo en referencia con las sociedades occidentales modernas. Des- es mero romanticismo el concepto de las solidandades y reslstenclas comuru-
de esta perspectiva, el reciente "regreso del actor" ofrece la ventaja de sepa- tarias que anima a determinadas sociedades, y por ello a algunos movimien-
rar una modelizaci6n demasiado teflida de etnocentrismo y permitir restituir tos revolucionarios. EI campesino tonkines se caracteriza por los mismos as-
toda la variedad posible de construcciones de 10 politico. Ademas, este re- pectos individualistas que el campesino ingles, es igualmente calculador y se
Clente enlusiasmo por la accion se presta tambien a confusiones y puede ser caracteriza por su racionalidad econ6mica y politica. Popkin parte de un."
fuente de nuevas ambigiiedades, como atestiguan las ultimas discusiones concepcion universal de la naturaleza, como J. Elster y. M. Hecht~r, y COnsl-
suscitadas por el paradigma del individualismo metodologico que se impone dera que la desaparicion del individuo en el tejido socIal comurutano es un
como principal conductor de este redescubrimiento del actor efectuado por prejuicio que marca a algunas historias 0 a determinado~ .momentos d~ la
la sociologia. historia mas que a otros. En el mejor de los casos, el anahsls comparativo
48 LA COMPOSICION DE LA COMPARACION ELNITrrODOCOMPARATIVO 49

tiene como funci6n evaluar las diferentes cristalizaciones de las estrategias Para el comparatista, el recurrir a los paradigmas de la acci6n plantea el
arumadas de manera uniforme por consideraciones individuales. problema de la invenci6n de 10 politico que, si bien es importante, no suele con-
Como Pierre Birnbaum, podemos considerar que cada una de estas pers- siderarse y, curiosamente, era negado por el metoda comparativo clasico:
pectivas tiene algo de ver~ad y I~. naturaleza del individuaIismo es doble: por para el desarrollista, y mas en general para el evolucionista, cuya influencia
una parte re,!ute ~ una d~enslOn universal, que oportunamente recuerda marc6 las principales corrientes del metoda comparativo, 10 politico, como
que la IdentificaClon del mdlviduo con la comunidad a la que pertenece nun- todo hecho social, se constituye mediante el cumplimiento de una 16gica es-
~a es absoluta y, por la otra: remite a la dimensi6n hist6rica, que sugiere con tablecida con anterioridad e inmanente al orden social. Frente a este efecto
Igual oporturudad que la Importancia y la pertinencia de las estructuras del sistema, la acci6n humana no puede intervenir como fuente de invenci6n
c,?munitarias no son identicas a priori, sino que pertenecen a determinadas sino s610 provocar retraso, acelerarniento 0, en todo caso, ajustes. AI aban-
histonas y: por ende, a Clertas cuIturas. La importancia del anaJisis comparati- donarse los grandes determinismos que constituyeron las vicisitudes de este
vo es preclSamente que establece la desigual construcci6n de estos referentes evolucionismo pudieron reconsiderarse el valor de la acci6n y la importancia
comunitarios y su variable cristaIizaci6n. Seria tan exagerado negar la perti- de las invenciones, transformando asi en elemento esencial a la iniciativa del
,:,encla de aquello;; traba)os de Ibn Jaldun -y tambien los de Gellner, de la comparatista.
epoca contemporanea- que muestran la importancia del sentido de solida- Empero, en este nivel se plantea un delicado problema de metodo: la in-
ridad en las estructur~s tribales y las sociedades agricolas pastorales del venci6n de 10 politico remite tanto al amilisis microsociol6gico como al
~ghreb, como no ~~ lffiportancia a la interacci6n que muy pronto se produ- macrosociol6gico, es decir, implica tanto al individuo sin mayor preparaci6n
)0 entre la construCClon del Estado en Occidente y la individuaIizaci6n de las politica, cuyo proceso de invenci6n se efectUa en el nivel de las interacciones
relaciones sociales. Asi, se indica que el individualismo metodol6gico debe sociales mas elementales, como al actor politico especializado, dotado de un
r~prese~tar ple~, y ~ambien exclusivamente, su papel de metodo en el sen- recurso de poder y cuyo acto inventivo se efecrua en el senD de los circuitos
tido estricto del termmo: debe permitir que el investigador encuentre el papel institucionalizados e implica efectos mas inmediatos y mas amplios que
del actor en todas las construcclOnes de 10 social. Aqui se coincide con las pertenecen al macroanaIisis. Desde esta perspectiva, este segundo tipo de in-
bas~ de la s<;'Ciologia .weberiana, donde se encuentra el concepto de acci6n venci6n es mucho mas facil de analizar, pues al mismo tiempo permite mayor
social, es dec,,: la aCClon con un sentido que la hace significante, y orientada visibilidad y una gran inteligibilidad: en efecto, es mas f,kil concebir la exis-
haCla los demas. EI buen dominio de la sociologia de la acci6n recuerda util- tencia de un actor politico profesionai, situar su estrategia y reconstruirla, que
mente que, si bi~n los individuos se yen limitados por su cultura y por sus la de un individuo sin preparaci6n especial.
sistemas de se,:,tido, no se conforman con el papel de reproducci6n pasiva, No obstante, el papel de este Ultimo en la invenci6n politica no es despre-
smo que ademas practic~ un conjunto de actividades (que ya ermumeramos) ciable y merece que se Ie dediquen varios anaJisis. Por ejemplo, la historia y la
como productores, marupuladores y demandantes de sentido. Asimismo el sociologia hist6rica han demostrado que al final de la Edad Media el Estado
analisis q~e presenta Pop~ ~ ~~a tambien en uno de. ~tos elementos por Occidental no se habia construido 5610 a partir de la iniciativa de los centros
10 ~eno~.• el orden comurutano, 51 bien condlClona la aCClon y Ie confiere una dinasticos, sino tambien como respuesta a numerosas expectativas indivi-
onentaclOn dlstmta de la que podria tener en otras formaciones sociales duales, es decir, demandas de construcci6n de un poder politico central, sa-
desde luego no anula el principio mismo de la acci6n individual. Por ello I~ bre todo en el seno de la burguesia. Es evidente que este no ha construido
genesis, la.eternizaci6n y I~ transformaci6n de un objeto politico, cualqui~ra colectivamente una estrategia de clase, sino que este tipo de demanda nueva
que sea, 50.10 I;'u.eden anahzarse con referencia a un conjunto de acciones y y esta expectativa de invenci6n proceden de microestrategias, las que por
conductas mdlvlduales y colectivas a las cuales el comparatista debe encon- supuesto no se reproducen de modo universal; que -por 10 menDs de esta
n:~rIes un minimo ~e coherencia para hacerias comprensibles. Esta compren- manera- empiezan a encontrarse en el siglo XIX, cuando el sultan otomano
SlOn no debe ~emltir a una ~epresentaci6n Unica de la racionalidad (que, en intent6 reconstruir su imperio como un Estado moderno "occidentalizado".
todo caso, sena la del mvestigador) sino precisamente al conocimiento de las Estas microestrategias, que de suyo cuesta delimitar, obligan a un enfoque
conductas reales paralizadas por los actores sociales frente a una situaci6n comparativo sumamente complejo y sin embargo indispensable para
da~a y consi?-.erando el sistema de sentidos que acompan6 a su elaboraci6n.
destacar las diferencias fundamentales entre los sistemas politicos. De esta
ASI, la re~aclOn entre ~as conductas y la situaci6n permite al observador forma, al metodo comparativo reciente -sobre todo a la efectuada por el
r~construir las es~~tegIas de los actor~s, por 10 menos parcialmente explica-
grupo de estudio de "los modos populares de acci6n politica"- Ie interesan
tivas ?-e 10 especlfico de I.as trayectonas del desarrollo politico, y por ello los procesos de "destotalizaci6n", es decir, de impugnaci6n (mediante el
esenCiales para su ~onoc~miento y c?mparaci6n. Desde esta perspectiva juego del actor-individuo) de las tecnicas totalitarias de gobierno empleadas
m~t,?~016glca, la .soClologla de la aCClOn no va en contra de la historia y del
en algunos paises. EI escarnio, el refugio en el senD de las estructuras fami-
anahsls cultural smo al contrario: se torna indisociable de ambos. liares, la pasividad y la utilizaci6n de 10 sagrado pueden ser otros tantos
50 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARA06N ELMETODOCOMPARATIVO 51

comportamientos de "destotalizaci6n" que propicien la eficacia y que el islamica de Iran ha preferido las referencias nacionales. Es probable que en
comparatista debe considerar para analizar los procesos de transformaci6n estas reorganizaciones aparezcan con mas claridad los elementos de las estra-
que marcan tanto a los regimenes totalitarios como a los autoritarios. Este tegias de legitimaci6n desplegadas y los mo<,l.os de desarrollo que se derivan;
tipo de investigaci6n implica el uso de los metodos de observaci6n intensiva, de ahi la oportunidad de compararlos.
como la busqueda antropol6gica y el analisis monografico, 10 que hace mu- Cuando consideran las invenciones politicas se pueden superar los limites
cho mas delicada la tarea del comparatista, que entonces debe observar la de la mera interpretaci6n que permite el analisis cultural, y el investigador se
naturaleza comparable de las colectividades que haya aislado en el sen~ de interroga acerca de la genesis de los sistemas politicos para renovar las condi-
las diferentes areas culturales que desea poner en perspectiva. ciones de sus comparaciones. De esta manera, al final de la Edad Media, la es-
EI analisis de los inventos politicos reladonados con la estrategia de los ac- trategia de los centros dinasticos occidentales contribuy6 a configurar precisa
tores politicos plantea menos dificultades. Es mas facil delimitar estas inven- y cbncretamente a la dualidad de 10 temporal y de 10 espiritual, y a trans-
ciones cuando forman parte de elementos fuertes de ruptura y de cnsls y formarla en un elemento motor del desarrollo politico europeo, ya que se
cuando se refieren a acontecimientos creadores como, por ejemplo, cuando el esforzaba por reconstituir el espacio del poder principesco oponiendose a la
profeta invent6 la Ciudad de Medina 0 los omeyas el primer gran imperio Iglesia, que era la principal potencia rival, y buscando al mismo tiempo imitar
musuiman, 0 cuando llega al poder una nueva dinastia, cuando ocurre un sus f6nnulas de poder y sus estructuras burocraticas. Es probable que la cul-
golpe de Estado militar 0 bien cuando, luego de una declaraci6n de in~epen­ tura de secuiarizaci6n, uno de los principales distintivos del Estado occiden-
dencia, se crea un sistema politico, para 10 que se emplean estrateglas de tal, no hubiera alcanzado tal importancia en Occidente si la invenciJn del
"constructor de Estado": acontecimiento decisivo pero por desgracia poco es- Estado no se hubiera efectuado sobre tod\') con base en la emancipaci6n de la
tudiado. No obstante, la invenci6n politica tambien puede apreciarse fuera tutela pontificia. De la misma manera, al considerar las estrategias de seguri-
de los contextos de ruptura como resultado de elecciones tomadas "en frio"
,
dad desplegadas al final de la Edad Media tanto por los adores sociales que I
por el ador politico para resolver un problema. Asi, se pueden considerar las demandaban como por los centros dmasticos que se hicieron sus presta-
universales las tentativas efectuadas por los gobemantes para consolidar su tarios, puede explicarse un aspecto esencial de la genesis del Estado occiden- I
poder y alcanzar una legitimidad 6ptima. Entonces el analisis pennite des-
cubrir las estrategias de legitimaci6n desplegadas por el principe y compa-
tal, de su identidad y de su modo de funcionamiento; sobre todo se explica la
extensi6n de las funciones estatales de la prestaci6n de seguridad fisica, a las
I
rarlas, evaluar su eficacia tanto desde el angulo de su conformidad a la cul- de seguridad econ6mica primero, y luego a las de seguridad social.
tura y a las expectativas de los gobernados como del de su adaptaci6n a las Mas que culturas perennes, se trata de acciones y practicas que asi permi-
circunstancias a las que se enfrentan el principe y su ambito. En particular, ten explicar la genesis de los fen6menos politicos. De esta manera se puede
esta perspectiva permite comparar los procesos de construcci6n de un poder observar que la pertinencia de la legitimaci6n religiosa y de la orientaci6n
ejecutivo en las sociedades en desarrollo y muestra una pluralidad de estrate- nomocratica que se observa de manera recurrente en la historia del mundo
gias, sobre todo en el interior de un conjunto geografico en el que opera el musuiman proviene, al menos parciaimente, de la insistente busqueda, efec-
mismo tipo de referente cultural: asi, es muy clara la distinci6n entre la legiti- tuada por los adores politicos, de f6nnulas que permitan superar la estructu-
maci6n por la tunecidad establecida por Bourguiba, la de la arabidad de los ra fragmentaria de la sociedad, reconciliar a las tribus que padecen enfren-
dirigentes del baath, la de la inspiraci6n tribal-comunitaria de la dinastia tamientos incesantes, superar la fuerza de las resistencias comunitarias y, con
saudita, la referencia a la genealogia profetica del charifismo marroqui, al ello, reconstituir una comunidad que trascienda los particularismos y funde
conocimiento de la Ley, al Pakistan 0 a la republica islamica de Iran. Desde en el universalismo religioso su aspiraci6n a la unidad. No se trata de la cons-
luego, estas f6rmulas no proceden s610 de una elecci6n tactica meramente trucci6n abstracta de un "modelo cultural" islamico, sino de elementos que
utilitaria 0 cinica; se fundan en un sistema de valores que se inscribe en el penniten definir 10 que fueron muy concretamente las situaciones a las que
transcurso del tiempo y en funci6n del cuallos actores politicos reclaman y se enfrentaron tanto el propio profeta, que lidi6 con las rivalidades intertri-
conquistan el poder. Ademas, la experiencia misma del poder conduce a bales, y los constructores de los grandes imperios omeya y abasida, como los
quienes 10 ejercen a reorganizar de manera empirica su f6rmula de legiti: principes contemporaneos que desean gobemar las sociedades marcadas por
maci6n en funci6n de las circunstancias y los imperativ~s del momento; aSI las constantes resistencias comunitarias. Empero, esto no significa que estas
pues, en el caso del mundo musuiman, a mediar entre los diferentes refe- caracteristicas sean exclusivas ni siempre prioritarias, sino que en todo caso
rentes nacionales, tribales y religiosos. EI rey de Marruecos se refiere a una se impusieron en la historia del mundo musulman como fundamentos deci-
legitimidad religiosa que, en algunas coyunturas, modera con referendas a 10 sivos de la producci6n de 10 politico, con modalidades que no se encuentran
"marroqui"; el monarca saudita pasa de la referencia tribal a la religiosa; la en la historia occidental. Esta referencia a la invenci6n politica permite ex-
tunecidad bourguibiana ha tenido que inclinarse ante el Islam y moderar el plicar, por 10 me.nos parcialmente, la variedad de formulas de legitimadon
laicismo que originalmente preconizaba; en algunas situaciones, la republica que se conocen ahora en el mundo musuiman y la manera de "repararJas", y
52 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N 53
EL METODO COMPARATIVO
que la genealogia profetica del principe, la referencia mesiaruca (mahdismo), fenomeno es ahora muy diferente; hay una serie de factores que invitan a la
el respeto de la Ley revelada 0 la mera recurrencia de la funci~n de protec- imitacion muchas veces rapida, defeduosa y por ello disfuncional~ del mode-
cion de la religion y de la comunidad de creyentes vuelvan a mtroducIr el 10 occidental de gobiemo: la pretensio.n explicita del mund,: "":Cldental.a la
referente religioso. universalidad, los datos mismos que rlgen su dommlO econorruco y mlhtar,
Esta genesis de las formulas politicas y este proceso de invencion pueden la insercion de las t!lites extraoccidentales en los circuitos occidentales cultu-
remitir a diferentes modalidades. Primero puede tratarse de los procesos de rales y, sobre todo, universitarios, la ~bligacion de los ~stados que logr~ la
activaci6n de una tradici6n: los legistas que rodeaban a los principes occiden- independencia de establecer de mmedlato un orden pohtico y la eXlStencla de
tales redescubrieron -seledivamente por 10 demas-€l derecho romano al un modelo estatal occidental con forma "prefabricada".
final de la Edad Media; esto desempefi6 un papel importante en la construc- Asi pues, el comparatista debe estar pendiente de l~s diversas estrategias
cion de un espacio publico dotado de un derecho propio; igual cosa sucedio de imitacion, las que pueden deberse a la mera coaCClOn 0, cuando menos, a
cuando estos principes ejercieron su prerrogativa feudal de sanclOnar las un calculo que se adelante a la coacci6n: los tanzim~t ?tom~os se dedlcaro~
buenas costumbres, abolir las malas y exigir a sus vasallos ayuda pecuruana a importar modelos politicos occide~tales con el obJeti vo mas 0 menos exp h-
y militar para crear los elementos constitutivos del Estado modemo, elaborar cito de ganarse, en el plano dlplomatico, el favor de las potenCias europeas
una funcion fiscal y ejercer el monopolio de la fuerza. De la misma manera, la liberales; la utilizacion generalizada de las elecclOnes suele tener como fun-
movilizacion politica del campesinado para construir la Republica Popular ci6n crear las condiciones de 10 que se llama "respetabilidad" intemacional
China puede interpretarse como la r~activacion de una practica ~mperial ~e de un Estado. La importacion tambien puede corresponder a la estrat~~la
dos millones de anos cuya caracteristica fue asentar.a cada suceSlva dmastia conservadora de consolidacion de los poaeres vacilantes; tanto la renovaClOn
en una nueva implicacion del campesinado, que se traducia sobre todo por de la institucion militar en los imperios otomano y persa a partir de la ayuda
una nueva distribucion de las tierras y por el reajuste correlacionado de su tecnica occidental como la "modemizacion" de! sistema burocratico y del
participacion en los cargos militares y fiscales. EI mismo tipo de hipotesis educativo, que tambien se encuentra en Egipto, fueron promovidas conscien-
pudo servir para definir y especificar los modos de creacion del orden poli- temente por el sultan, el cha 0 el jedive para aumentar sus proplOS recursos
tico en la Rusia sovietica a partir de los modelos de la epoca zarlSta. En todos de poder. De la misma manera, la importaci6n pudo ser impuesta por al-
los casos, los nuevos gobemantes han seguido la tradicion parcialmente 0 la gunos actores para conquistar, me~iante el ejercicio d~ este papel, poslclOnes
han evocado para asentar su dominio conforme a practicas conocidas y que nuevas y mejores en la escena pohtica. Con frecuencla, el proceso de hbera-
por ella pueden ser eficaces. ci6n de las monarquias conservadoras ha sido efectuado por hombres
Asimismo, la invencion puede implicar la imitaci6n. Antes que nada, esta pertenecientes al medio de los principes, hombres que precomzaban 0
puede basarse en otros ambitos sociales pertenecientes a la misma colectivi- reclamaban una importaci6n menos selectiva de los modelos oCCIdentales de
dad. En buena parte, la invencion estatal se hace copiando el mod~lo eclesias- gobiemo, con el objetivo de compartir con el principe los papeles de poder
tico: ya se trate de prestamo del derecho modemo al derecho canonICO, de !a que este mor.opolizaba. Por ultimo, la importacion tambien puede provenIr
administracion territorial del Estado a la de la IgleSia, de la admmlstraclOn de los espacios sociales, y sobre todo de las estrateglas desplelSacias por las
fiscal 0 judicial de la Iglesia por el Estado, de la leona de la soberania monar- minorias elnicas 0 confesionales que, allmpulsar la ImportaclOn, pretenden
quica a la teoria de la soberania pontiiicia, y de las tecrucas electivas y repre- protegerse del grupo dominante: desde este punto de ~ista es significativo. el
sentativas elaboradas en la Iglesia de Roma como manera de gobemar, yaph- papel de conductoras de occidentahzaclOn desempenado por las mmonas
cadas despues en el espacio politico. El mismo fenomeno puede observarse judias, coptas, armenias y maronitas de Egipto y del ~ercano Onente.
en las sociedades marcadas por una fuerte imposicion de las relaciones de Para el comparatista es doblemente declslvo el anahsls de los procesos de
tipo comunitario, donde las conceptos de norma de la indiferenciacion (0 imitaci6n. Primero porque permite conocer mejor la genesis de los sistemas
de la escasa diferenciacion) de los papeles, asi como las definiciones de poder politicos y, por ende, los elementos. posibl<;mente mas explicativos de su
en el seno de las estructuras tribales, se vuelven a encontrar y utilizar en la es- diversificacion y de sus desemejanzas. Ademas, ayuda a eVltar las trampas de
cena politica. De la misma manera, Clifford Geertz muestra, a proposit? de la la comparaci6n formal, necesariamente ~as notoria cuanqo l?s mudelos
isla de Bali, que el orden politico funciona iguahnente retomando un sistema extranjeros se imitan mejor. Luego de senalar estas comparaclOnes enga-
simb6lico en el cual se funda el teatro popular balines. nosas, el comparatista puede interrogarse acerca de las poslblhdades de
Empero, 10 que mas se imita son los modelos extranjeros. E~ f~nomeno trasponer una invenci6n politica de una sociedad a otra y~ conslderando la
existe desde siempre: la influencia bizantina fue tan real en el pnnClpado de diversidad de las historias, evidenciar las tenslOnes, l&s cnSIS y los fermentos
Kiev primero y luego en Rusia, como en el imperio omeya y en el abasida; es- de impugnaci6n que inevitablemente apareceran.
tos ultimos estuvieron marcados por la influencia persa sasanida y p.or la in- Por ultimo, no hay que olvidar que la invenci6n no es sencillamente el
fluencia bastante menor del mundo helenico. Sin embargo, la arnphtud del efecto del desfase sino que tambien va acompanada de mnovaClOnes. La reac-
54 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N ELNffiTODOCOMPARATIVO 55

tivaci6n de la tradicion y la imitacion desembocan siempre en la reapro- cion, en lugar de contradecirse, en realidad se solidarizan y se corrigen mu-
piacum, es decir, en la insercion activa y voluntaria de una practica conocida, tuamente; la sociologia de la acci6n evita el historicismo; la aportaci6n de la
que se toma prestada de otro lugar y se traslada a un contexto nuevo y espe- historia protege de los enganos del individualismo metodol6gico.
MCO. Ni el Estado africano ni el Estado musuJman son meros Estados copia-
dos; tambien son Estados reinventados, asi como el propio Estado occidental II
no fue el resultado de una mera operacion de traspaso del modelo eclesias- LA FORMAUZACI6N DEL METODO COMPARATIVO
tico hacia el ambito politico. Estas reinvenciones remiten a dimensiones sim-
b6licas ineclitas destinadas a hacer soportable la operacion de transferencia, y Esta aportacion cruzada del amilisis cultural y de la sociologia de la accion
tambi"" a infinidad de productos institucionales, a la invencion de practicas ayuda a redefinir el prop6sito mismo del metodo comparativo y a formalizar
nuevas y de significados in"ditos que separan al producto importado de su de manera mas operativa su gesti6n. Theda Skocpol, inscrita en la reno-
fuente original. Todos estos elementos constituyen un campo de investiga- vaci6n comparativa, se interroga acerca de la direccion que siguen los ulti-
cion y de analisis valioso para el comparatista. mos trabajos y acaba de comparar tres de las orientaciones de la actual inves-
Ademas, estas practicas de invencion desplegadas por el poder central se tigaci6n comparativa: la aplicacion de un modelo general a la historia, la
reflejan en los procesos de movilizacion opositora que pretenden nutrirse con investigacion de las regularidades causales y la sociologia hist6rica interpre-
las crisis de legitiroidad que provocan los procesos de innovacion. Esto no tativa. La primera debe considerarse mas bien una actualizacion de las
solo implica que el analisis politico comparado este tan pendiente de poner grandes teorias generales que habia fundado el desarrollismo de los anos
en perspectiva las formas de poder como las de impugnacion, sino que asi- sesenta, aunque tenga mas cuidado en simar y analizar las diferendas de las
mismo estudie el fundamento cultural de la impugnacion politica y su elabo- trayectorias y alimente de manera mas sustancial su aportacion historica. Por
racion estrategica. Por esta Ultima razon, el analisis al mismo tiempo se cons- ejemplo, es el caso de los trabajos de Immanuel Wallerstein acerca del
truye en interacci6n con las estrategias de consolidaci6n de poder y conforme nacimiento, auge y diferenciaci6n del sistema capitalista intemacional en la
a las mismas tecnicas de invenci6n mediante la reactivaci6n de las tradicio- Europa del Renacimiento. Asi, toda la comparadon de las evoluciones de las
nes, la imitaci6n de otros sectores de la actividad sociopolitica, la importaci6n sociedades europeas efectuada por la autora se limita a una representacion
y la innovaci6n. De esta manera, la impugnaci6n expresada por el movimien- a priori de la economia capitalista, de su naturaleza y de sus efectos -los
to obrero en Occidente se analiza como la reactivaci6n de las tradiciones de cuales afirma que son universales- en las estructuras sociales y politicas. En ,
revuelta campesina, como la imitacion del modelo asociativo burgues y como esto, sigue siendo insensible a la renovaci6n del metoda comparativo, a las
la importaci6n de los modelos revolucionarios vecinos. 1.0 mismo podria de- tentativas cuyo proposito es superar las criticas dirigidas al universalismo y 'II
cirse de la impugnaci6n islamica que funciona a partir de la tradici6n y de la al monodeterminismo de la investigacion clasica.
copia de algunos modos e ideologias de la historia occidental. De la misma La segunda orientacion fue iniciada por Barrington Moore, aunque tam-
manera, la comparaci6n de las practicas occidentales e islamicas de impug- bien pertenecen a ella los trabajos de la propia Theda Skocpol, dedicados al
naci6n permite observar las diferencias resultantes de los distintos modos de surgimiento de las revoludones sociales modemas. Esta tendencia pretende
composici6n, de las distintas culturas y de las situaciones divergentes, obje- encontrar recurrencias causales en la historia, sin por ella prejuzgarlas ni pre-
tos que el comparatista aUn no estudia a satisfacci6n. juzgar su universalidad. Asi pues, los trabajos de este tipo no parten de teo-
De esta manera, la aportaci6n de la sociologia de la acci6n es valiosa para rias amplias, sino que buscan una explicacion adecuada a un conjunto de
el comparatista; para empezar, Ie permite evitar las ilusiones culturalistas datos constitutivos de un gran problema hist6rico que se refiere a varias so-
que 10 llevarian a explicar la pluralidad de los sentidos dados a 10 politico ciedades, ya se trate del advenimiento de la democracia 0 de la ejecucion de
estableciendo las culturas como variables independientes. AI considerar la un proceso revolucionario. En uno y otro casos, no se intenta aplicar al con-
acci6n se renuevan a fondo las posibilidades de explicaci6n y se ayuda al junto de las historias un modelo general y universal que explique la diferen-
comparatista a ir mas alla de la descripci6n sin caer en el engano del desarro- cia de sus configuraciones, sino de encontrar, mediante la deduccion, y a par-
llismo pero, sobre todo, al plantear el problema de la invend6n politica, este tir de la confrontaci6n de diferentes secuencias hist6ricas, variables causales
tipo de sociologia perrnite analizar de otra manera los procesos de diferen- ad hoc que permitan explicar por que algunas sociedades han efectuado una
ciaci6n que se efecttian entre las trayectorias de desarrollo politico. EI analisis transicion temprana y faci! hacia la democracia mientras que otras primero
estrateg;co de la invend6n politica tiene la triple ventaja de invitamos a una pasaron por una etapa autoritaria, y por que algunas sociedades en su trayec-
lectura de estas diferencias, a un estudio de su articulaci6n en las culturas toria conocieron revoluciones sociales, otras revoluciones meramente poli-
basicas y a una explicaci6n sociol6gica del proceso que ha perrnitido su cons- ticas y otras mas ningfu\ tipo de revolucion. Ac:ui, la comparacion se realiza
trucci6n. Desde esta perspectiva, contribuye a instalar el metodo comparati- mas bien de n>anera deductiva, conforme a una instancia que tiene la ventaja
vo en el ambito de la sociologia hist6rica: la referencia a la historia y a la ac- de estar desligada de las grandes teorias y de su pretensi6n de reintroducir la
56 LA COMPOSICION DE LA COMPARACiON EL METOOO COMPARATIVO 57
pluralidad y la diferencia. Los limites de esta concepcion son igualmente evi- como se define de modo normal, es universalmente aplicable a las historias y
dentes: la deduccion es un metodo peligroso que desea introducir proposi- culturas y, mas precisamente aUn, que tipo de definicion puede propiciar su
ciones causales a partir de la observacion empirica de un reducido nfunero de aplicacion universal? Por 10 demas, los diferentes establecimientos de la legi-
casos; nada permite apoyar solidamente ni hacer indiscutible la eleccion timidad, (como ayudan a explicar diferentes estructuraciones, desarrollos y
de las variables que de am se deriven; tampoco hay nada que permita estable- funcionamientos de los sistemas politicos, como se hacen indice de las dife-
cer a priori que las mismas variables tienen la misma pertinencia y la misma rencias perceptibles, ya sea en otros sectores del juego politico, ya en otros
categoria explicativa en las diferentes historias que se comparan. Cuando momentos de su funcionamiento?
Theda Skocpol compara las revoluciones francesa, rusa y china para deducir Asi pues, esta instancia equivale a reconstruir el metodo comparativo para
la regularidad causal, tiene que postular, sin poder demostrarlo, que estas integrar en ellos efectos singularizantes, tanto los que se ejercen sobre los
revoluciones tienen la misma explicacion, que remiten al juego de las mismas objetos por analizar como los que afectan a la nahiraleza misma de las varia-
variables y, por ende, constituyen, por definicion, el mismo objeto. Aunque se bles explicativas y de su manera de construcdon. Estos efectos singularizan-
acepte esta hipotesis, atin falta demostrar que las variables que Theda esta- tes revisten tal importancia que en realidad han llevado a muchos investiga-
blece (naturaleza agraria del Estado monarquico, crisis entre el Estado y la dores a poner entre parE!ntesis sus proyectos explicativos para limitarse
clase dominante y crisis intemacional del Estado) son exhaustivas y permiten estrictamente, por 10 menDs de manera provisional, a la descripcion e inter-
dar una explicacion cabal y coherente. pretacion. De ahi que se prefiera el metoda de las fuertes oposiciones, que tiene
La sociologia historica interpretativa es practicada por Clifford Geertz y como objetivo que el comparatista contraste los sistemas politicos (0 parte de
Reinhard Bendix; tambien forman parte de ella varios trabajos de Charles ellos) de dos historias y dos culturas~:Herentes, con el fin de destacar los
Tilly y de Samuel Eisenstadt. Su proposito es el de romper abiertamente con aspectos que constituyen su singularidad e interpretarlos. De esta manera, el
las grandes teorias sociologicas de pretensiones universales y, por 10 contra- metodo de las comparaciones violentas adquiere un gran valor heuristico, ya
rio, comparar las trayectorias historicas con base en su singularidad, y asi in- que permite conocer las singularidades de cada modelo de desarrollo poli-
tentar definir las diferencias que se consideran significativas. De hecho, este tico, 10 que por definicion no puede lograrse con el analisis monografico. Es
proyecto conjunta las aportaciones del analisis cultural y las de la sociologia evidente que este valor heuristico depende de las unidades que se elijan para
de la accion. En efecto, elsociologo, desde una perspectiva weberiana, se pro- compararlas: la calidad de la oposicion influye, 10 que permite que se des-
pone comprender e interpretar el comportamiento de los actores sociales en taquen las singularidades de cada construccion de 10 politico. Mientras mas
el contexto estudiado, asi como el significado de las instituciones y practicas agudo es el contraste, mas se refieren a la concepcion del orden politico las
politicas identificadas. Asi pues, la ambicion comparativa tiene varias fun- diferencias encontradas, que asi permiten plantear el problema de la defini-
ciones: primero, ofrecer una lectura de las diferencias comprobadas en la cion de 10 politico en el seno de las sociedades comparadas. En cambio, si el
manera de concebir y elaborar determinado objeto politico en las diversas his- contraste es menor y tiene como base a sociedades mas cercanas culturalmen-
torias; interpretar estas diferencias con referencia al binomio accion-signi- te, la comparacion permite destacar las diferencias relativas al funcionamiento
ficacion, es decir, a partir del cooigo cultural utilizado y de las estrategias des- de los sistemas politicos y la identidad de sus componentes. Cuando se com-
plegadas; demostrar en que medida estas diferencias pueden seguir inscritas paran el mundo occidental y el mundo musulman se examinan los diferentes
en un universo conceptual comtin y presentarse como la encamacion de un significados de los conceptos de ley, autoridad, legitimidad, nacion y politica;
objeto universal abstracto, y por esta razon conceptualizable; determinar, por otra parte, asi no se llega a conocer el funcionamiento de sus respectivos
finalmente, como la identificacion de estas diferencias permite interpretar el sistemas politicos, como se haria si, por ejemplo, se compararan el sistema
desarrollo de las sociedades comparadas y ser representativas de los proble- politico ingles y el sistema politico frances, 0 los sistemas politicos tunecino y
mas especificos encontrados en cada modelo de desarrollo. argelino. EI conocimiento del funcionamiento de las instituciones parlamen-
De esta manera, en Kings or people, Reinhard Bendix se propone comparar tarias representativas supone que se comparan parlamentos pertenecientes a
los diferentes modos de elaborar formulas de legitimidad en el seno de varias la misma historia de construccion de regimenes representativos, y asi se
historias, sobre tOdD en las de Francia, Inglaterra, Alemania, Japon y Rusia. puede poner en perspectiva a los parlamentos frances e ingles. En cambio, el
Asi, su proyecto es primero establecer 10 que quiere decir legitimidad en conocimiento de los modos de articulacion de 10 social y de 10 politico, 0 de
cada una de estas historias, luego intenta interpretar estas diferencias de los modos de produccion de la ley, supone una comparacion que opone a los
acuerdo con la cultura propia de cada una de estas historias y mediante el sistemas politicos organizados en torno a distintos principios institucionales, y
analisis de las estrategias de legitimacion definidas por los principes en dife- que por ende se derivan de diferentes construcciones de 10 politico, y que asi
rentes contextos, frente a diferentes situaciones, en relacion con distintos destaquen como surgen los modos politicos especificos relacionados con ellos.
acontecimientos. Asi, este doble cuestionamiento desemboca en dos asuntos Interrogarse acerca del nacimiento de la democracia representativa sin consi-
esenciales para la ciencia politica: (en que medida el concepto de legitimidad, derar a las democracias representativas no tiene mucho sentido y no permite
58 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN EL NrnTODOCOMPARATIVO 59
ubicar las variables explicativas pertinentes que sólo aparecen al oponer a sis- Dahl, R, L'analyse politique eontempDTaine, París, R Laffont, 1973.
temas políticos que no han conocido precisamente este tipo de historia. Deutsch, K., The Nerves Df Govemment, Model of a politieal eDmmunieation and eontTol,
Analizar el desarrollo desigual de los partidos comunistas en la Europa occi- Nueva York, The Free Press; Londres, Collier-MacMillan, 1963.
dental supone asimismo que se considere a las sociedades europeas que Dumont, L., Homo aequalis. Genese et épanouissement de l'idéologie éeonomique, París,
cuentan con un partido comunista importante, como Italia, Francia o España, Gallimard, 1977.
y otros como Bélgica o Gran Bretaña, donde siempre fue débil. Eisenstadt, S., y S. Rokkan, Building States and Nations, Beverly Hills, Sage Publica-
Esta utilización del contraste permite primero describir situaciones polí- tions, 1977, 2 vols.
Elster, J., Ulysses and the SiTens, Cambridge University Press, 1979.
ticas distintas y evidenciar el efecto creado por la presencia o ausencia del Geertz, c., The Interpretation Df CultuTes, Nueva York, Basic Books, 1973.
fenómeno estudiado acerca del funcionamiento global de la escena política; Gellner, E., Muslim Society, Cambridge, Cambridge University Press, 1981.
después permite superar esta fase descriptiva e interpretativa para elaborar Hechter, M., y W. Brustein, "Regional Modes {Jf Production and Patterns of State For-
las variables que expliquen estas diferencias. En este último nivel, el método mation in Westem Europe", American Journal of Sociology, marzo de 1980.
de contrastes alienta ambiciones disparejas. Si el contraste es binario, es decir, ___ (comp.), The Microfoundations of maeTosociolDgy, Filadelfia, Temple University
si se limita a la comparación de los dos sisternas políticos, su propósito nece- Press,1983.
sariamente es más descriptivo que explicativo: poner en perspectiva a dos Hennet, G., Sociologie de la construction dénwcratique, París, Economica, 1.986.
unidades es demasiado limitado para que surjan las variables explicativas Holt, R. T., Y J. E. Tumer, The methodolDgy of eompaTative TeseaTch, Nueva York, Free
más pertinentes, que se derivarán de la comparación de un gran número de Press; Londres, Collier-MacMillan, 1970.
Huntington, S., y M. Weiner, Undestanding..po/itieal deve/Dpment. An analytie study,
sistemas políticos. Si el contraste se refiere a un objeto político preciso y cir-
&ston (Mass.), Little, Brown, 1987.
cunscrito (un partido, un dispositivo institucional), la posibilidad de adelan- Hyden, G., Beyond Ujamaa in Tanzania, undeT-development and uneaptuTed peasantry,
tar en la explicación es real; si se refiere a un objeto más complejo y extenso (el Londres, Heinemann Educational Books, 1980.
Estado, las relaciones entre gobernantes y gobernados), el objeto explicativo Lemer, D., The Passing of traditional soeiety. Modemizing the Middle East, Glencoe (TIl.),
sigue siendo limitado y el análisis es también esencialmente descriptivo e in- The Free Press, 1958.
terpretativo; por ello, se puede establecer que cuanto más remite un análisis Lowell, A. L., Government and parties in continental Europe, Baston, Nueva York,
comparativo a un contraste acentuado, a la oposición de dos sistemas polí- Houghton Mifflins, 1986, 2 vols: . . . . . ...
ticos que dan significados radicalmente distintos a lo político, más imprescin- MacFarlane, A., The origins of englJSh IndlVidua/JSm, Cambndge, Cambndge Uruverslty
dible es que su objeto de aprehensión sea global y sigue siendo escasa la perti- Press,1979.
nencia explicativa de las variables aisladas. Así, en este nivel, la comparación Moore, B., Les origines sociales de la dictaduTe et de la démocratie, París, F. Maspero, 1969.
Nisbet, R, Social Change and History, Aspeets of westem theory of development, Nueva
es más interpretativa que explicativa.
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TEORÍAS Y VARIABLES DEL ANÁUSIS 61

A quien se dedica a la dilucidación relativa de los mecanismos de poder o de


la expresión política y no a los movimientos del pensamiento, los autores
grandes o pequeños no le importan por sí mismos, sino respecto de dos con-
11. TEORÍAS Y VARIABLES DEL ANÁLISIS tribuciones que pueden hacerle al investigador. La primera es que la teoría
pura y absolutamente abstracta ocupa poco lugar en el ámbito político, salvo
en materia institucional, y que las teorias de nivel intermedio que se refieren
LA A~~D comparativa sería un mero pretexto si no considerara la profun- a realidades observables representan el género más útil para el análisis. Por
dIdad histo~ca de cada objeto de estudio y si no identificara las fronteras y los esta razón, estas últimas informan acerca de múltiples ámbitos, descono-
lugare~ vanables de lo político en cada lugar o época. Resultaría aún más cidos, en los cuales los "teóricos" a veces son también especialistas, sobre
vana SI el comparatista no se dedicara a ordenar y sistematizar los asuntos todo cuando son más exigentes intelectualmente o no se limitan a la narra-
que le permIten obs;rvar las di~erencias o semejanzas que sirven para la com- ción tanto como los expertos geográficos de mayor prestigio. Por su parte, su
pre~lOn de los fenomenos pohticos. Para ello tiene que referirse a la acumu- segunda contribución resulta primordial en todas las circUnstancias, ya sea
l~acIO~ del.s~ber fo~al, es decir, a la teoría. Asimismo, conviene que gracias a para conservarla o para invalidarla en cada caso. Casi por fuerza, el análisis
esta Identifique sus mstrumentos de conocimiento: es decir las variables de sistemático teórico se basa en la utilización de una o varias variables que se
su análisis, sin lo cual la comparación se queda en el terreno de la anécdota. supone ejercen una influencia en el fenómeno estudiado, o que incluso su-
puestamente lo determinan en una perspectiva causal. Así, la preocupación
teórica se confunde en general con la:1dentificación, la utilización y la jerar-
Los TEÓRICOS DE LA COMPARACIÓN quización de estas variables, que por lo común se agrupan en las tres rúbri-
cas generales de lo cultural, lo económico y el juego de los actores políticos
En el peor de los casos, descartar el "pasado científico" conduce a derribar en su medio nacional e internacional. Más aún, los teóricos de la compara-
puertas abIertas o a caer de nuevo en errores de interpretación ya descubier- ción se clasifican -a veces de manera engañosa- a partir de su orientación
tos. En el me~or de los casos, frena el proceso de investigación y lo hace culturalista, económica o meramente politológica, que incluye a los conflic-
rr;enos mteleglble para su público más importante, constituido por la comu- tos Y su solución. En pocas palabras, la teoría esboza la identificación de las
ruda? de mvestigadores. Esta comunidad, como las otras, posee códigos variables del análisis. Por ello, no sorprende que la breve revisión inicial de
sem~~ticosy signos de reconocimiento que no forman parte sólo de un gusto las grandes figuras de la comparación política efectuada aquí culmine sobre
esotenco, Smo 'lue marcan el camino hacia la inteligencia relativa de lo polí- todo en la introducción de esta identificación de las variables.
tico. QUIen los Ignora emprende otro recorrido o se sitúa en otro registro, por Desde esta perspectiva, el recuento de los teóricos de la comparación
ejemplo: el de la mera. recoI?ilación de información, de una "politicografía" política es fácil hasta mediados del siglo XIX. Desde Platón hasta Tocqueville
que sena a la soo<;logta pohtica lo que la etnografía de los viejos coloniales hubo pocos comparatistas y cada uno constituye un hito en su época. En
era ala antropologt~. O SI no, el de las seudoteorías a la moda, cuya intrascen- cambio, después, al conformarse poco a poco la disciplina de la ciencia polí-
denCIa asequra s~ eXlto. En resumen, si conocer un terreno es un requisito tica y la profesión de politólogo, resulta imposible señalar sólo algunas gran-
para estud.larl.o, e~te solo no basta. La ignorancia de los conceptos de la des obras sobresalientes. Los trabajos realizados desde hace cien años han
comparaclOn unplde e.~pres~r a su respecto interrogantes que ayuden a hecho avanzar de manera considerable el conocimiento y, en un grado mucho
aumenta.r su comprenslOn. e Identificar sus aspectos específicos. Después de menor, la metodología comparativa. Se han multiplicado tanto que su jerar-
todo, mas vale tener conCIencia, desde un principio, de estas interrogantes quización es impensable. Después de Marx y de Max Weber, sólo puede pen-
I'ar~ emprender enseguida la bús,!ueda de datos, y no complacerse en la po- sarse en hablar de corrientes dominantes en el campo del análisis comparado
SIClon de los espeClabstas de un pals que se encierran en su torre de marfil. de lo político.
Desde luego, nadie puede pretender dominar las teorías o paradigtnasI
comparatIv?s de manera exhaustiva y perfecta, sobre todo porque la compa-
raClOn ¡>ertme~te puede encontrarse en el lugar menos esperado. Con más
De Platón a Tocqueville: De las instituciones a las costumbres
modestia, aqUl se mtenta defender la ambición teórica justificándola, no tanto La preocupación de los teóricos políticos hasta Montesquieu, o al menos hasta
como despliegue de erudición, sino como preocupación y apoyo del trabajo. los precursores de la comparación, que en los siglos xv Y XVI fueron los ingle-
1, Conjunto de prop?~iciones ela?oradas por un grupo de investigadores de una escuela, re- ses Fortescue y Thomas Smith,2 era antes que nada normativa. Cuando efec-
laclO~~das con el ~~ahsls de un ?bJeto o de un fenómeno preciso (por ejemplo, el modo de pro-
ducclOn o la relaclon centro-penferia). En pocas palabras, se pretende enfocar el análisis desde 2 Ambos, desde ese momento, oponen el orden constitucional británico al absolutismo de las
detenninado ángulo. monarquías continentales.
62 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEoRlAs y VARIABLES DEL ANALISIS 63

tUan comparaciones, las aplican a las instituciones y a los modos de gobierno enunda las nuevas reglas del gobierno no desp6tico. Por 10 contrario, si bien
en un ambito relativamente homogeneo; en cierta manera, tienden a identi- Montesquieu sigue siendo fil6sofo y, como su;; 'prede.cesor~", se pr~upa por
ficar al mejor de los mundos 0 a la mejor espede de dominio politico. Mas la corrupci6n y decadencia de las formas politicas, Sl prea.sa tamblen en una
aunque con frecuenda se refiere a ejemplos mediante un vaiven entre 10 linea pragmatica el dispositiv,? antidesp6tico ~e la ~ara,:,6n de los ~?"ere~,
empirico y 10 prescriptivo, el punto de vista es ante todo filos6fico y abstrac- su comparaci6n es al mismo tiempo la d,el analisls slSt7maticO de los. pnncl-
to. Asirnismo, resulta taxon6mico. La prescripci6n del regimen perfecto se basa pios" motores, los procesos de .forma~lOn y el mec~mo, de los dlferen!es
en la dasificaci6n previa de las formas de poder en un espacio que es sOlo el modos de gobierno.3 MontesqUleu se ~te,?,o.ga, todaVIa mas que Ibn Jaldun,
mundo conoddo por el observador. A su vez, esta tipologia de los regimenes acerca de la causalidad de los SIstemas Jundicos y de las leyes, al Sltuarse en
tiende a proporcionar los puntos de referenda que permiten identificar sus la perspectiva en la cualla comparaci6n en realidad fundamenta el proceso
procesos de formaci6n 0 corrupci6n; en el ultimo caso culmina en la tirania 0 de analisis. Asi, el autor de El espiritu de las leyes aparece como el inventor de
en su opuesto, la anarquia. La dasificaci6n en efeclo sirve sOlo para un obje- la politica comparada. Ademas, no l~ orienta al estudio de las instituciones
tivo normativo. Ademas, las alusiones excepcionales a ambitos politicos ver- por ellas mismas, sino a la ~omprenslOn de. las ,:,a?~bles q~e ~uyen en ellas
daderamente ajenos se deben a la vez al prejuicio etnocentrico del autor y a y asi abre bip6tesis de trabaJo formales a la mtelig.bilidad eentifica y a la ven-
su decisi6n de destacar los mentos 0 las taras de los sistemas que tiene cerca; ficaci6n experimental.
de ninguna manera se basan en la verdadera comprensi6n de las diferencias Por supuesto, su teoria de los dimas, del aire frio que exalta la fuerza y el
o los parentescos entre ambitos distantes. aire caliente que propicia el relajamie~to provoca ~oy sonn~s (aunq."e los
Este es el caso de Plat6n y de Arist6teles, ambos fascinados por la ciudad- actuales prejuicios avergonzantes Slgu<!h desvalonzando la mdolencla tro-
Estado griega: todo 10 que yen pasa por su prisma. Su universo abarca cuan- pical). En cambio, la atenci6n primordial que dedica ~ las "cost.umbre~" de
do mucho a la gran Grecia, que llega basta Siracusa, en Sicilia. Para Plat6n, el cada sociedad en tanto sustratos de los comportamlentos y dlsposleones
allende se limita al pais de los lot6fagos y al reino de los frelones. La compa- publicos, es ~ anticipo de la practica culturalis.t~ moderna. Lo que es mas,
raci6n que efectUa no es espacial, sino orgaruca, pues equipara el funcio- ya no se basa en el relato fantasioso y la exaltaClon de 10 pmtoresco~ smo en
namiento de la Ciudad al del cuerpo humano. Por su parte, en la Republica, la gran medida en la experiencia personal 0, en todo caso, .~n el estudlO d~u­
distinci6n de los diferentes modos de organizaci6n politica -aristocnitica 0 mentado de los medios a los cuales aphca la comparaclOn. Por esta razon,
timocratica, oligarquica, democratica y tiraruca- sOlo tiende a situar los Montesquieu adquiere la talla de primer investigador de ca~po en el ambito
mecanismos de su corrupci6n al indicar la via del regimen ideal que servira al politico. Lo que mejor conoce es Inglaterra, pero tamblen gran parte de
espiritu comu.n -La homonofa- para el bien de toda la ciudad. De la misma Europa, donde estuvo de 1728 a 1732. Sus informes acerca de China, Jap6n,
manera, Arist6teles desbroza el camino del derecho constitucional compa- la India y los paises "mahometanos", cuya l6gica tributaria observa, aunque
rado al esbozar las caracteristicas propias de la monarquia, la aristocracia y la no son de primera mano, sino que provienen de sus lecturas, son an:'Plios y
democracia moderada, la politeia, aunque s610 10 hace para oponerlos a sus bastante exhaustivos para la epoca. AI mis~o ~e~po, el proced~mlento
perversiones, que son la tirania, la oligarquia y la democracia plebeya, siem- comparativo de Montesquieu resulta tanto smcroruco como dlacroruC?~ e
pre con eI objetivo de captar el rostro del regimen bueno que serviria al interes integra la profundidad hist6rica de las situaciones, que captan su atenClOn.
comlin. Al principio es meramente mductivo y en El espzrztu de las leyes se torna
Mas tarde, en el paso del siglo XIV al xv, el historiador arabe Ibn Jaldu.n uti- tambien bipotetico-deductivo. Por ultimo, si bien destaca a FranCia y, en
Iiza la misma perspectiva cuando analiza los factores del surgimiento y la contraste con ella, a Inglaterra, no pasa por ~lto al ~undo extraeuropeo.
decadencia de los grandes imperios islamicos. Su practica comparativa desde Montesquieu, creador del concep~o de desp.Otismo o~lental que se reflere a
luego es sistematica y, como la de Plat6n, es mas sustancial que institucional la omnipotencia de un poder sOClal y poh~co sacrali~ado, es. el precur~~r
en la medida en que se orienta al estudio de la causalidad de las leyes. Sin lejano de Otto Hintze y de Wlttfogel, y en termmos mas amphos,. del anali-
embargo, el Unico objetivo de la oposici6n que Ibn Jaldu.n establece entre la sis politico de algunas de las sociedades que actualmente se conslderan del
tribu y la ciudad -y que se ha hecho dasica- 0 entre el espiritu de solida- Tercer Mundo.
ridad, los lazos de sangre, la integraci6n tribal 0 comunitaria y la civilizaci6n Sin embargo, despues de Montesquieu, Rousseau regresa a la actitud a ,la
urbana es el de precisar otro modelo de ciudad ideal: el de la Ciudad de Me- vez prescriptiva y etnocentrica -mas bien helvetica- propla de la filosofia,
dina en la epoca del profeta. La intenci6n sigue siendo prescriptiva. AI final, induso cuando habla de C6rcega y 0 expresa sus ConsideraclOnes a~erca del
hay que esperar tres siglos mas para que la preocupaci6n analiticamente gobierno de Polonia. En 10 esencial, la nueva tradici6n comparativa illlC1ada por
comparativa, dirigida hacia el conodmiento y ya no hacia la normatividad
se manifieste con Montesquieu. Por su parte, Hobbes prosigue la busqueda 3 La republica, en las versiones aristocratica y democratic~, la monarqwa y el despotismo
del buen regimen. Locke pretende inventarlo en un plan practico cuando (segUn Montesquieu, la republica democratica tiende al despotismo).
64 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEORlAS Y VARIABLES DEL ANALISIS 65
el aut~r de EL espiritu de las kyes sOlo es retomada por Alexis de Tocqueville, sirve para reforzar sus prejuicios, sobre todo cuando se trata de su apre-
que sub~tame?te Ia eleva a las cumbres de la ~xcelencia. Tocqueville se pre- ciaci6n halagiiena de los beneficios de Ia colonizaci6n inglesa de la India, de
ocupa aun mas que MontesqUleu por Ia sltuacl6n politica de Francia: en con- su d~sprecio por Rusia 0 de su distante curiosidad por Espana. EI prejuicio
creto, por Ia Francia posrevolucionaria del decenio de 1840. Sin embargo la perslSte cuando Marx encuentra fuera de Inglaterra, particularmente en Fran-
cuesti6n que dirige su p~ento es de alcance general, ya que se refier~ al cia, la ~xcepci6n que :onfirma la regia de la organizaci6n politica normal de
sustrato SOCial, al contemdo y al futuro del regimen de gobiemo modemo las socledades capltallStas:. esto es, el dominic de la burguesia, ejercido nor-
al que el es el prirnero en calificar de manera sistematica como "democracia" malmente so capa del goblemo parlamentario. A veces, en sociedades inma-
(en lugar de republica 0 regimen representativ~). Ademas, la respuesta par- duras (habida cuenta del atraso de su desarrollo capitalista) como la sociedad
oal que se esfuerza por dar a esta cuesti6n se basa en un anaIisis comparativ~ francesa, s610 el ve el surgimiento casi patol6gico del Estado excepcional de
de las sociedades anglosajona y francesa, que entonces eran el modelo de la esta burguesia; un Estado autoritario y no parlamentario que traduce la
modernidad politica. renunCla de la clase dommante a enfrentarse 5610 con sus fuerzas a una clase
La democracia en America' ~ el &:uto de esta investigaci6n comparativa. De obrera cuya potencia es muy parecida a la suya. A este respecto, Marx escribe
manera muy clara, ya no se mscnbe en una perspectiva filos6fica 0 institu- que la burguesia cede entonces su cetro con el fin de conservar su bolsa, pero
cional, sino en una linea sociol6gica centrada en la dilucidaci6n de las con- no advierte que esta dinamica autoritaria, la del segundo Imperio y del bona-
diciones de surgimiento de un sentido democratico que descansa antes que partlsmo 0 del Imperio aleman inspirado por Bismarck, representa mas bien
nada -seg11n. Tocque~e--- en el sentirniento de igualdad de los miembros una de las modalidades caracteristica,s y no accidentales de la modernizaci6n
d~ la colectiVlda? politica. De esta manera, Tocqueville concentra su aten-
politica de EuroI;a. EI mismo Engels. I;;' admite cuando afirma que el prop6si-
o~n en 10 que m~s.t~de se llamara la ~tura politica, 0 inaugura de manera to de la burguesla no es gobemar d,rectamente y que el bonapartismo es su
mas exacta el analisls cultural de 10 politico. Las divergencias entre las dos religi6n politica. Pero no insiste mucho en este punto que afecta el ordena-
concepciones, que poco despues son las tradiciones de la democracia -una wente del esquema marxlsta, enfocado en la critica de la ilusi6n parlamen-
demoliberal a la angloamericana, la otra demodesp6tica a la francesa-, se taria y de la vanidad del sufragio universal mas que en la observaci6n real de
c?mprenden desde esta perspectiva. Ademas, Tocqueville 5610 inicia el anali- los procesos politicos.
SIS comparativo modemo de los regimenes democraticos. Antes de eso con En 10 esencial, el analisis comparativo, luego de Tocqueville, emprende
EL antiguo regimen y La revolucion se presenta como el pionero del estudio ~om­ otros caminos diferentes a los de los te6ricos del deterrninismo econ6mico.
parado del Estado. A traves de la continuidad centralizadora que observa en Por una parte, encuentra en Max Weber al Ultimo de los grandes maestros del
el caso frances, antes y despues de la Revoluci6n, aclara de otra manera el pensamiento que marcan a su tiempo. Por la otra, se toma una de las co-
fen6meno global del origen de los cambios revolucionarios. Como 10 de- rrientes d~ una disciplina nueva de la~ ci,:mcias sociales, la ciencia politica, que
mues.tra Tocqueville, en estas ~irc';'Il5tancias,. situarse en la perspectiva com- genera mas bien escuelas que figuras mdlvlduales como Montesquieu 0 Toc-
parativa s~~ca elaborar hipotesls de trabaJo que hagan uti! e intelegible la queville.
comparaoon. No obstante, la vispera de la primera Guerra Mundial, Max Weber no se
limita a tomar la antorcha del acercamiento cultural: Ie da su configuraci6n
propi~ente cientifica con una 6ptica macrosociol6gica entendida en el senti-
Las escuelas de la comparacion: do mas amplio. En efecto, las lecturas posibles de Weber son multiples, y
De Max Weber a las teorias evolucionistas y el paradigma de la dependencia se,!a. enganoso limitarlo al campo de 10 cultural. Para empezar, 10 que aqui
mas mteresa de .su obra se. relaClOna con su afirmaci6n acerca de la pluralidad
Tocquev~lle tiene algunos imitadores. En particular Walter Bagehot, en Ingla- y respecto a la Irreductibllidad a un modele predeterrninado de 10 que po-
terra, qwen, es verdad, se conforma con atribuir el temperamento democra- drian liamarse modos hist6ricos de producci6n de 10 politico en cada uno de
tico 0 respetuoso de sus conciudadanos a su "estupidez" (es decir, a su defe- los lugares de poder. Por esta raz6n, Weber considera 10 especifico de los pro-
renCia natural, como rasgo cultu.ral). Ademas, Marx casi es contemporaneo cesos que ri~en la organizaci6n de los intereses dominantes respecto de las
suyo y, por. su p~rte, abre el camInO para otra comprensi6n de 10 politico, ya form,,:s caSI mnumerables del orden moral de la autoridad en el tiempo y el
no culturalista, smo fundada en el determmlsmo del modo de produccion econo- espaclO. En segundo lugar, enuncia por primera vez con claridad el principio
mica. Sm emba;g.o, Marx, no resulta tan coml?aratista. Parece obnubilado por de la neutralidad axiol6gica: dicho de otra manera, la idea (bastante nueva
el modele bntamco,de. regun~n I?arlamentano, el cual 5610 es el reflejo 0 ins- por entonces) de que el investigador no debe juzgar los valores en que se
trumento de la dmanuca capltalista de las fuerzas productivas. EI resto sOlo basan los sistemas que estudla y que Ie son ajenos .
... Hay edici6n del Fondo de Cultura Econ6mica.
Weber ataca el prejuicio etnocentrico al basarse en la consideraci6n ultima
de los valores que presiden veladamente la configuraci6n de las formas de
66 LA COMPOSICIÓN DE LA COMPARACIÓN TEORÍAS Y VARIABLES DEL ANÁUSIS 67

poder. Como este principio representa para él lo esencial, tal vez la obra más Las variables de interpretación exteriores no se consideran verdadera-
ilustrativa de sus conceptos metodológicos no es tanto la impresionante mente sino a partir del decenio de 1960, con la difusión de la escuela socio-
Economía y sociedad' como La ética protestante y el espíritu del capitalismo. En la lógica (principalmente americana) de la modernización, en la que destacan
primera, Weber falsamente parece centrar todo su pensamiento en el análisis David Apter, Eisenstadt, Almond, Coleman y Powell y que, como es sabIdo,
del surgimiento de la racionalidad burocrática y del Estado moderno. Asimis- prefiere estudiar las dinámicas políticas del Tercer Mundo, sin escapar a
mo, parece que participa de una concepción evolucionista en virtud de la una práctica de la comparación basada en la referencia al modelo de moderni-
cual la modernidad nace con la territorialización del Estado burocrático, dad euronorteamericano. Esta escuela de la modernización utiliza la perspec-
mientras que lo que no forma parte -aún- de ese modelo pertenece a la tiva de Durkheim y destaca los procesos de diferenciación y especialización
tradición. En cambio, en La ética protestante desarrolla su "explicación com- de lo político, o de institucionalización y refuerzo de la estabilidad y capa-
prensiva" de un proceso social -d capitalismo- con base en su "afinidad cidad de penetración del Estado. Además, está aún más marcada que la es-
electiva" con un sistema de valores: el del calvinismo de orientación puri- cuela de Weber por una especie de creencia en la suprema yalidez universal
tana. Este es el método que sigue también cuando se trata del judaísmo de la racionalidad legal y burocrática y por un exceso de esquematismo bas-
antiguo o de las religiones de la india. tante abstracto, propiamente hablando, y no considera las dimensiones cultu-
Sin embargo, a pesar del impulso que Weber dio a la investigación compa- rales, económicas, históricas y ambientales de las sociedades examinadas.
rativa que tiende a buscar los aspectos verdaderamente específicos del poder Por su parte, los teóricos del desarrollo político se relacionan con los teóricos
y de las variables importantes que permiten comprenderlas, la gradual profe- de la modernización con menos sutileza, y que los ires y venires entre las dos
sionalización del análisis sicológico lo orienta más, tanto en tiempos de corrientes son frecuentes. Estos teóricos;' influidos por Rostow y creadores de
Weber como después de él, hacia comparaciones que Jean Blondel sitúa en una variante antimarxista del materialismo dialéctico, establecen una rela-
un nivel intermedio, y que en realidad culminan en descripciones paralelas de ción de causalidad estrecha entre el crecimiento de la economía diversificada
algunos lugares clásicos de lo político. Durante mucho tiempo, el estudio compa- y competitiva y el cambio político. Empero, esta anotación trivial que carac-
rado del derecho político y de las constituciones ocupará la posición más teriza sobre todo a las sociedades industriales occidentales culmina en defini-
sobresaliente a este respecto, de Alfredo Posada a Duguit y Burdeau, pasan- tiva, con Seymour M. Lipset, con el enunciado venturoso de una serie de pre-
do por Hans Kelsen y su ciencia del Estado o por Carl Schmitt. De la misma rrequisitos o condiciones previas para el surgimiento de gobiernos modernos,
manera, MOlsel Ostrogorski y Roberto Michels considerarán a los partidos eficaces y no despóticos, basados en los indicadores de la riqueza individual,
políticos y a sus mecanismos oligárquicos, inaugurando con esto una linea de la industrialización, la urbanización, el estado de la salud, la esperanza de
trabajo prolífico en los Estados Unidos y en Europa. Otros más se interesan vida, el control demográfico e incluso la alfabetización. Así, se demuestra que
en el mecanismo electoral desde diversos puntos de vista, desde el análisis la india no puede tener un régimen democrático mientras que Argentina, por
casi etnográfico de André Siegfried, en su Tableau politique de la France de lo contrario, debe disfrutar de él desde hace decenios ... Es una verdadera
I'Ouest, hasta el estudio psicosociológico del voto iniciado por la escuela burla.
behaviorista americana. En la mayoría de los casos, estas investigaciones sólo En realidad, la escala del desarrollo político predeterminada así por varia-
yuxtaponen observaciones aisladas. Salvo excepciones, que por ejemplo se bles esencialmente económicas reproduce todas las jerarquías de lo imagi-
refieren a la dilucidación de la influencia de los modos de investigación en la nario occidental. En esta escala, el progreso político de los pueblos retrasados
estructuración de los sistemas de partidos emprendida por Duverger, Lavau se inscribe en un movimiento gradual en el que los despotismos arcaicos nor-
y Rae, pretenden acumular datos plurinacionales más que estudiar los meca- malmente ceden su lugar a las dictaduras que se modernizan a la par del
nismos que rigen sus diferencias o paralelismos. Las variables indepenclien- desarrollo económico; a la vez, las dictaduras son sustituidas por gobiernos
tes del fenómeno estudiado, cruciales para su dilucidación, siguen descui- poliárquicos-democráticos que copian los cánones europeos, por lo menos en
dándose, con excepción de los factores sicológicos del voto y de la pertenencia las mejores circunstancias. Cuando la dimensión cultural interviene. en esta
socioprofesional. O, cuando no es así, como en el caso de los trabajos de visión, se apoya de manera excesiva en una dicotomía que opone la resisten-
André Siegfried, que atiende particularmente las características específicas cia oscurantista de la tradición al surgimiento liberador de una modernidad
de los medios analizados, no tardan en incluirlas en la categoría de las com- importada de las sociedades antiguamente industrializadas, o con referencia
plicaciones inútiles. En esta fase, el "psicologismo" sumario predomina sobre a niveles de "cultura cívica" dilucidados por sondeos comparativos.
la "ecologia electoral". De manera más general, la comparación prometida se Es verdad que la critica de las escuelas científicas a su vez se transforma en
queda en buenas intenciones y los datos sueltos se acumulan sin mayor ejercicio escolar cuando sólo se propone invalidarlas a todas sucesivamente,
provecho. sobre todo si culmina en la expresión de un acuerdo revocable con la última
corriente de pensamiento a la moda en una disciplina, como en 1990 es el que
,. Hay edición del Fondo de Cultura Económica. en ciencia política se refiere al individualismo metodológico. Hay que aceptar
68 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEORfAS Y VARIABLES DEL ANAuSIS 69
que el enfoque de la modemizacion aclara con justa razon una modalidad del bien inestables y convuisivos, segUn que se ubiquen en la semiperiferia 0 en
cambio politico: la de la diferenciacion burocratica que rige en especial al la periferia propiamente dicha del sistema capitalista mundial.
particularismo estatal del modelo occidental. ~or su parte, las teori~s del de~ EI defecto de estas construcciones intelectuales, que atraen por sus ima-
arrollo ilustran, aunque de manera retrospectiva, uno de los me~arusmos :t:'~1- genes sencillas, es que se transforman en dogmas universales, cuando su per-
mordiales de la diruimica politica igualmente occidental: es deClr, la relaclOn tinencia en todo caso se limita a la Europa del siglo xvn 0 a la America Latina
que se manifiesta entre la industrializacion, el crecimiento excepcional del de este siglo. Cuando se trata de otros tiempos y lugares, desdei\an los meca-
nivel de vida y la disminucion de las presiones politicas potencialmente nismos de hibridacion 0 evasion que caracterizan particularmente a las
destructoras del orden establecido de parte de las clases medias e incluso de sociedades africanas 0 asiaticas, y que con frecuencia contravienen las "fun-
las poblaciones obreras. Empero, ;n.los dos caso~ s-: trata de ~~adros de ami- ciones" que las sociedades centrales desearian asignar a las sociedades perife-
lisis que casi no consideran las multiples caractensticas especificas del Tercer ricas. En definitiva, mas que interrogarse acerca de la seleccion, siempre
Mundo, salvo tal vez en 10 que concieme al Tercer Mundo europeo, que es dudosa, que los teoricos efecruan entre las variables de anaHsis de los procesos
America Latina, 0 a los nuevos paises industriales del sureste asiatico. De ahi politicos, sin duda es mejor invertir la perspectiva para considerar a las
las reacciones contra estas esquematizaciones excesivas marcadas por el propias variables.
precedente historico euronorteamericano, expresadas en particular por los
tearicos de la dependencia 0 los defensores del paradlgtna de las relaclOnes centro-
perifma. . . , LAS VARIABLE50CULTURALES
Estas dos corrientes, que de manera mtelectual se encuentran cerca, solo
dan una perspectiva diferente y politicamente radical a la sensibilidad etno- La variable cultural goza de una espede de prioridad que nada tiene que ver
centrica de aquellos a quienes critican. EI concepto de dependen~ia, estable- con las discusiones escolares acerca de los ordenes de la causalidad. En efec-
cido en America Latina por F. H. Cardoso y G. O'Donnell, y aphcado luego to, ya se ha mencionado que goza de este privilegio porque plantea antes que
en Africa por Samir Amin, postula que el adelanto eco:,omico, cultural )T cualquier otra la cuestion capital para la comparacion, inscrita en la oposician
politico de las sociedades desarrolladas del norte deterrnma de manera casl universalidad/particularismo. a mas bien proporciona una respuesta operativa,
mecanica la subordinacion de las sociedades del sur. Asi, los sistemas de pro- es decir, no sustandal sino metodologica. En esencia, los contenidos cultu-
duccion de estas Ultimas sociedades y sus formas de gobiemo estan domina- rales de cada ambito sociohistorico 10 especifican mediante un gran numero
dos por la influencia irremediable de los paises ricos que las o~ientan en fun- de factores de identidad cuya sustancia y orgarUzacion son UrUcas. En este
cion de sus propias necesidades. En estas condIcIOnes, sus el,tes -y otras nivel, hay que repetir que la perspectiva cultural resulta por fuerza "particu-
burguesias, nacionales 0 n~ ~ realidad son domesticadas por las de las larizante". lncluso cuando capta las interacciones con ambientes cercanos 0
naciones industrializadas. ASlmlsmo, sus admlrustraclOnes estatales se pre- lejanos en el tiempo 0 la topografia, cuando proporciona ademas la prueba
sentan de manera mas 0 menos manifiesta como cadenas de transmision del de la considerable influencia de los mecarUsmos de hibridacion, orienta la
dominio occidental de la forma institucional que fuere, autoritaria 0 falsa- comparacion hacia la comprobacion esencial de la diferencia, es decir, de la
mente democratica. Por su parte, el paradigma centro-periferia afina esta unidad de los sustratos de que se nutre cada genotipo politico. A este res-
perspectiva fechada cronologicamente al ~acerla mas abstracta y refenrla pecto, no basta con reconocer que la configuracion de los poderes y de las
menos a las situaciones poscoloniales postenores a 1945. Desde este p~to d; expresiones politicas se apoya en bases culturales que no tienen nada en
vista, Shils y Easton reinterpretan primero el prznclplO orgamclsta ~ clberne- comUn en Aiiica, Asia y Europa. Ademas, es necesario convenir que obedece
tico para plantear que cualquier sist-:ma social, sobre todo econolllico y PO: a procesos distintos -genotipos-- en Francia e lnglaterra, en Alemania y en
litico, efecrua un proceso de formaclOn desde un centro domm~te que e~ta la Suiza alemana, en la Belgica flamenca y en la wallona, 0 en la Francia del
rodeado por una periferia dominada 0 subaltema: Luego RaJ~ ~othan e este y la del oeste, la del norte y la del sur. La universalidad, como la occiden-
Immanuel Wallerstein (sobre todo el segundo) aphcan este pnnclplo a las talidad, la orientalidad y la meridionalidad, son 5010 metaforas literarias
realidades nacionales e intemacionales presentes y pasadas para hacer parecer apredadas por los te6ricos ide6logos.
que el domino no es tanto obra de uno 0 varios estados poderosos, como de Sin embargo, la perspectiva cambia para quien se convence de que la varia-
un "centro" multiforme y multilocalizado, que actualmente !?oza de supeno- ble cultural proporciona la respuesta a la interrogante metodologica inicial
ridad economica. Asi se configura un nuevo modelo detenrurusta, en el cual acerca de la comparacion en general. La comparacion no es sino una reunion
las formas de poder y obediencia deben comprenderse a partir de su postura de datos ruando se limita a contabilizar pareddos y diferencias de ambitos
central, intermedia 0 periferica en el "sistema-mundo" 0 en sus apendices emparentados 0 de sitios heter6clitos. La comparacion 5010 cumple su prop6-
nacionales. Asi, el destino de los paises tercermundlstas son los goblemos sito heuristico ruando no tiende a acumular informacion, sino a la compren-
autoritarios fuertes 0, por 10 contrario, los poderes arbitrarios y debiles, 0 sion progresiva ---a la explicacion comprensiva de Max Weber- de los meca-
70 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEoms y VARIABLES DEL ANAuSIS 71

nismos que parecen provocar diferencias 0 similitudes que 5010 son resulta- cada caso a las mismas categorias de los enunciados de los cuadros clasicos de
dos. Ahora bien, estos mecanismos -los Unicos pertinentes para el conoci- la elaboracion y la inculcaci6n de los valores; aunque todos los cuadros a la
miento-- siempre se alimentan en el punto de partida deseable de las caracte- vez son ideol6gicos y materiales tienden a expresar e imponer referentes
risticas culturales especificas, ya sea que se consideren end6genas 0 que por teologicos, rnetafisicos, normativos 0 meramente legales de la legitimaci6n del
10 contrario resulten de prestamos y reinterpretaciones. Dicho de otra mane- poder y de la obligacion de obediencia. La religi6n y 10 sobrenatural ocupan el
ra, considerar en primer lugar a la variable cultural es un imperativo metodo- primer lugar en este ambito, entendiendose que las tradiciones juridicas y la
16gico inevitable, es decir, de alcance universal. La universalidad de 10 cultural importancia ancestral de los sistemas de autoridad familiares, la influencia de
forma parte del buen procedimiento de investigaci6n, no de las caracteristicas las jerarquias del prestigio 0 de la distincion social y el efecto mas reciente
que 10 configuran. de los modelos de educacion intervienen igualmente a este respecto.
Lo mismo puede decirse del sefialamiento algo arbitrario de los diversos
°
componentes de la variable cultural. bien, como desean los antrop610gos
de la escuela precisamente llamada culturalista, esta variable abarca en todo La religion
caso la suma de los aspectos materiales e inmateriales que definen a un con-
junto social dado, desde las tecnicas de producci6n hasta la religi6n, pasando La distincion de las esferas de 10 sagrado y 10 temporal, que en su origen fue cata-
por los modales en la mesa, los valores morales y los conceptos politicos 0 los lica, contiene el fermento de 10 especificamente occidental. Aparece como el
que ocupen su lugar. 0, si no, 10 cultural se concibe como un objeto construi- principio de la corriente secuiarizadQl'a que por una parte culmina en la
do con fines analiticos: mas exactamente para la dilucidaci6n de 10 que Weber autonomia del Estado modemo y por la otra en el concepto individualista de
llama el orden moral de la autoridad en cada sociedad. En el primer caso, el la ciudadania democratica de tipo euroamericano. Aunque algunos detalles
del gran conjunto culturalista, 10 cultural desaparece como variable indepen- de esta afirmacion pueden someterse a discusion, es innegable respecto de la
diente de otras variables; encierra a todas las sociedades en el relato de su sin- singularidad historica de nuestras sociedades con referencia a las sociedades
gularidad, homogeneiza todas sus caracteristicas sin que se pueda verificar 10 que no pertenecen al occidente cristiano. Asimismo, sugiere que la relaci6n
que pueden tener 0 no de capital. Por 10 contrario, en el segundo, el de la de 10 religioso y 10 politico ha sido siempre, en las formas mas diversas, el
construcci6n de la variable cultural con fines analiticos, se llega a la preidenti- componente inicial decisivo de las maneras de ejercicio del poder legitimo y
ficaci6n a titulo de hip6tesis de los factores que pueden pesar de manera mas de las practicas de obediencia.
directa en la edificaci6n de este orden moral de la autoridad y la obediencia. Empero, esta observacion no implica que el Occidente precristiano no haya
Entonces, como la busqueda de la universalidad se produce en la escala de la conocido algunas discrepancias entre la autoridad politica y la religiosa, 0 que
referencia global y cultural, no se inscribe en el contenido de cada categoria de no haya puesto en duda el caracter sagrado de la obediencia a los gobeman-
analisis sino en la seleccion y delimitaci6n de estas categorias, que deben veri- tes. De la misma manera, seria falso considerar que los espacios religiosos no
ficarse de manera universal para que la comprension cientifica progrese de occidentales permanecieron ajenos a los afanes secularizadores. Mas bien pare-
manera acumulativa y se entienda que sus significados no son universa1es y ce que dicho factor no alcanzo su plena expresion 0 que desemboco en dig..
que el procedimiento comparativo se justifica precisamente en virtud de la posiciones diferentes de la autonomia de 10 politico. Asi, actualmente, el uni-
polisemia. verso islanuco en particular parece constituir el ejemplo mas coherente e
Empero, falta construir este objeto-variable cultural, que nada tiene en inmovil de un mundo regido siempre por la referencia trascendental a la
comiln con 10 que algunos sicosociologos han llamado "cultura politica". Si voluntad de un Dios Unico. Este mundo se concibe idealmente como la Ciu-
esta cultura politica verdaderamente existe de otra manera que como orien- dad de Dios en la tierra, cuyo ejemplo perfecto es la ciudad inspirada que fue
tacion vaga 0 como la apariencia civica dominante en determinado medio, Medina de 622 a 632, y donde no deberia existir al respecto de esta perfeccion
s610 es una resultante observable en su superficie inmediata; no abre el realizada, y en consecuencia siempre realizable, ninguna diferenciacion legi-
camino para comprender los mecanismos prolongados. Incluso llega a ocul- lima entre el ascendente de la fe, el poder temporal y todas las demas esferas
tarlos en la medida en que este concepto implica una especie de autosuficien- de la actividad humana. La minuciosa construcci6n que Mahoma dicto a los
cia de naturaleza sincronica. En el mejor de los casos, refleja el efecto de los primeros creyentes de Medina, transformada en Umma, sigue siendo la nor-
diferentes componentes de la variable cultural en determinado momento, sin ma esencial para ordenar las actividades humanas con la perspectiva del
la menor preocupaci6n por ubicarlos. De hecho, el concepto de variable cultu- designio divino.
ral es opuesto al concepto de cultura politica; reilne en el transcurso del tiem- No obstante, esta concepci6n monista del Islam, confirmada hoy tanto en
po los elementos estructurantes de orden moral de 10 politico, cuya sustancia Iran como en Arabia Saudita, nos deja en verdad impresionados; omite la
varia en cada espacio social y se modifica con el tiempo. Sin embargo, la va- revision modernista y liberal del pensarniento musulman iniciado a princi-
riaci6n del contenido de estos elementos no impide que correspondan en pios del presente siglo por Mohamed Abdou y tiende a distraer la atencion
72 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEORlAS Y VARIABLES DEL ANALISIS 73

sobre ellaicismo impuesto en Turquia por Ataturk, 0 sobre medidas mas dualismo hinduista 0 budista concilia el refuerzo de la influencia de 10 reli-
debiles aplicadas en el mismo sentido en Irak, en Tlinez 0 en la Argelia de los gioso con el reconocimiento paralelo de la autonomia de 10 politico. En este
primeros anos de la independencia. Asimismo, refuerza la duda fundamental nivel no ve el menor obstaculo para que los creyentes de la India se sometan
acerca de la capacidad de algunos paises islamicos para integrar a las corrien- a gobernantes 0 senores pertenecientes a otra fe, musulmana en el caso de los
tes religiosas -incluidas las integristas- en un sistema pluripartidista. Sin principes y cristiana mas tarde, cuando se trata de los colonizadores euro-
embargo, ese es el rumbo emprendido por Turquia precisamente. Asimismo, peos. Mas, declarando la impureza de los actos de estos gobernantes, 10 hace
esa es la formula que se practica en Indonesia 0, mas recientemente, en Sene- de tal manera que el poder, indigno de someterse a las categorias morales,
gal, donde los dos partidos legales se apoyan en dos confraternidades musul- se encuentra rebajado a la clase de las decadencias profanas. Mas que dife-
manas distintas. Ahora, esta practica mantiene la atencion de los refonnistas renciado a la manera del Estado occidental, es indiferente para el individuo
en el Maghreb. Despues de todo, no resultaria mas extrana que el papel deci- que debe alcanzar la plenitud fuera de el. Esta dlsposicion de los valores se
sivo desempefiado por los partidos catolicos y protestantes en la moderni- agrega a la jerarquizacion inscrita en el sistema de castas y hace que el indi-
zacion democratica de los Paises Bajos durante el siglo pasado. Aunque en vidualismo espiritual sea compatible con el holismo de la sociedad, aunque
este ambito debe evitarse cualquier simplificacion, mostraria puntos comu- desde luego modifica su dimension politica residual en una direccion ca-
nes con el desarrollo politico de Gran Bretafia, donde antes, al hablarse de la rente de relacion con el concepto occidental de la ciudadania.
Iglesia oficial anglicana se referian a ella como "el partido tory en oracion" y El judaismo, aunque esta mas cerca de la dinamica cristiana, es otro caso de
donde, por 10 contrario, el partido liberal reunia a las masas de los fieles relacion compleja y paradojica entre la.~ y la politica. En sus origenes, como
protestantes no conformistas y de los catolicos. en el Islam, esta relacion sin duda se encuentra dominada por la estrecha su-
Lo que importa mas que nada es recordar que en el ambito islamico no mision del pueblo elegido, de sus guias y de sus reyes, a la voluntad explicita
tardaron en introducirse fragmentos de secu1arizacion, aunque despues de un Dios Unico. Gracias a esta ferviente obligacion prevalece la identidad
hayan desaparecido. EI reconocimiento del laicismo de un juicio indepen- religiosa del pueblo judio, que al mismo tiempo la une a sus identidades cul-
diente acerca de las cuestiones temporales se remonta al propio profeta. Cuan- turales y etnicas mas bien indisociables. Como corolario, subordina el gobier-
do Mahoma transmitio sus consignas a quien habia hecho el encargado de go- no de los hombres y de las cosas a la ley divina, transmitida por profetas que
bernar una parte de Yemen, Ie recomendo zanjar de manera autonoma y detentan la autoridad suprema aunque no posean los atributos del poder. La
personal todos los problemas cuyo asunto no apareciera claramente en los majestad trascendente de la fe afirma a la sociedad comunitaria judia de antes
textos sagrados. EI principio del Idyihad se remonta a este episodio; literal- de la destruccion de Jerusalen. Luego conserva para ella sola la cohesion-;;in
mente significa "esfuerzo" y presenta con mucha amplitud la idea de que la recurrir a la intervencion politica- en la diaspora. Mas tarde continua en el
consideracion extrarreligiosa de los asuntos legales y politicos puede no cons- trasfondo del proyecto sionista elaborado por Theodor Herzl en 1895, pues si
tituir una transgresion de la fe. Desde luego, la reaccion contraria a este prin- bien el inventor del Estado judio evita apelar a la judaicidad y a la tradicion
cipio de libre examen triunfa a partir del siglo XII, hasta desembocar en un hebraica, esta tradicion se Ie impone en su producto, que es e1 concepto bibli-
espasmo doctrinario plurisecular. Empero,la abierta sociedad musulmana de co de una sociedad comunitaria marcada por su destino singular. Aunque
la epoca del cuento de Simbad el Marino si existio, precisamente en la epoca propone abrir la nueva Jerusalen tambien para los inmigrantes no judios,
en que las sociedades cristianas occidentales eran cerradas y monoliticas. Herzl no escapa a la imposicion de un mesianismo mal secularizado.
Nada pennite negar la posibilidad de que vuelvan a abrirse. En todo caso, Esto no impide que la subordinacion judaica de 10 politico al designio divi-
este recuerdo muestra que puede situarse el punto nodal del contraste entre el no adopte caracteristicas exageradamente especificas y finalmente contradic-
Oriente musulman y el Occidente cristiano. torias con la prirnacia de 10 religioso. Por una parte, el modelo hebraico de
De esta suerte, se trasluce que la inclusion de la variable religiosa no debe supremacia de 10 religioso no desemboca en la fusion monista del Islam
culminar tanto en una clasificacion trivialmente dicotomizadora de las socie- donde, en 10 absoluto, el poder solo adquiere su legitimidad dependiente
dades supuestamente laicas y las que no son, sino dilucidar las instancias segUn su confonnidad con la ley divina. Por otra parte, este modelo anticipa
religiosas lejanas 0 proximas de cada configuracion politica. Como 10 mostra- el desprecio evangelico de los gobernantes, en cierto modo el ironico: "Dad al
ron Max Weber y Louis Dumont, el ejemplo de la India confirma esta segun- Cesar." En efecto, la Biblia, como sabemos, contiene abundantes criticas direc-
da posibilidad. Por un lado, la idea de Ia salud personal de la que se deriva el las a la autoridad temporal y a los errores que se consideran punto menos que
individualismo europeo no nacio con el cristianismo 0 el protestantismo; se inevitables en los jefes de la comunidad. En pocas palabras, el judaismo profe-
remonta a los origenes del hinduismo y del budismo. Por otra parte, la salud Y sa el escepticismo respecto de todo poder humano, aunque 10 respeta por
la religion individualista corresponden, en el caso de la India, al ideal del re- razones prac!icas. Tanto con los reyes judios como mas tarde con el Cesar
nunciante, el cual 5610 se redime si escapa de la corrupcion de los asuntos romano y el zar ruso; los rabinos recomendaban que se orara por este Ultimo,
terrestres y sobre todo politicos. En eslas condiciones particu!ares, el indivi- porque su sucesor con toda probabilidad seria pear que el. En esto se advierte
74 LA COMPOSICION DE LA COMPARACION TEORfAS Y VARIABLES DEL ANAuSIS 75
el particular desfase de 10 religioso y 10 politico en la cultura judaica, que se viduo-ciudadano en Europa y Estados Unidos. EI nuevo orden de :valores
distingue como pocos otros medios culturales por su distancia frente al go- calvinista, que corresponde a la sensi?ilidad de la clase C?merClante y
bierno. financiera de la epoca de la Reforma, tiene un efect~ seculanzador por 10
Ademas, la religion judia no es una religion de evasion al mas alIa como el demas ambiguo en la medida en que dIfunde 10 r~li.glOso de manera trans-
cristianismo con san Pablo, sino que une la suerte del alma con la del cuerpo; versal y no vertical ni jerarquizada, como en el catoliClsmo. Por ello, ':' la pro-
considera que ambos son mortales y estan destinados a salir juntos de la nada fesion sacerdotal ru el ambito espiritual predominan en las dem?s profe-
en virtud de una resurreccion que depende de la gracia de Dios. La idea de la siones 0 areas de la actividad humana. Lo mismo sucede con 10 politicO, que
inmortalidad del alma y de la compensacion que significa por las desgracias ademas se somete al examen del libre arbitrio, que 10 mismo sirve para la
sufridas aqui abajo procede de la filosofia griega y penetra al cristianismo; es interpretacion de las Sagradas Escrituras qu~ para el aprecio qu~ I?s gober-
pues una idea ajena al judaismo. Asi, la tradicion judaica escapa a la aliena- nados sienten por sus gobernantes. De la Illisma manera, el calvu:'smo pre-
cion cristiana frente a los asuntos terrestres; conoce otra forma de autono- senta 10 que Weber llamaria una "afinid.ad elec~va" ~on el autogoblerno de la
mizacion de 10 politico distinta al cristianismo y modera su desprecio hacia el sociedad por ella misma. Acaba con las Jer~rqwas religlOsas tradlClonales tan-
poder mediante la legitimacion de la prioridad inmediata que concede tanto to como con las politicas y sociales heredItana~, para sustitulrias con el.e1~r­
a la actividad temporal -y politica- como a los placeres de la vida. Por 10 cicio revocable de las responsabilidades adqumdas medIante una declSIon
contrario, el cristianismo transforma a la obediencia resignada hacia los electoral. En este nivel, legitima por adelantado el mecarusmo pariamenta~o
principes en vertiente subalterna de la dicotomia absoluta entre la felicidad y representativo, al mismo tiempo que, a la inversa, confinna la dem~~Cla
beatifica prometida tras la muerte carnal y la triste realidad de la vida ordi- directa y popular ya en vigor en los pequenos cantones de la SUlZa alemaruca.
naria, regida sin el menor alarde por los grandes de este mundo. EI judaismo Para coirno, de manera mas contradictoria todavia, la etica calvinista hace
desconoce el opio del pueblo, mientras que el cristianismo exalta aUn mas su igualmente licitas la practica c~~taria y la negacion del derecho de voto a la
aroma represor. mayoria de los gobernados; aSlIllismo vulgarlZa 10 sagrado y 10 hace compati-
El Africa subsahariana pertenece a un universo religioso todavia mas lejano, ble con la rehabilitacion de las actividades mercantiles y manufactureras, que
aunque se hiciera pluriconfesional. Es un universo en el que, incluidos los en todo caso son de prestamo e intere., algo condenado hasta entonces por las
ambitos islamizados y cristianizados, la influencia de la fe se ejerce menos en tradiciones cristiana e islarnica. A partir de entonces, el ennqueclIlliento pue-
el nivel de las doctrinas explicitas que en el de las pnicticas ocultas y de la de adquirir olor de santidad y el exito individual sugiere que su b~~eficiario
fuerza de las redes de comunicacion 0 de las solidaridades sectarias. Los esta senalado por el dedo de 10 Eterno y tiene asegurada la saivaclOn. En un
morabitos aUn ejercen discretamente su influencia en los jefes de Estado. AI sentido mas amplio, la prosperidad de unos deja de parecer la tuente de la
mismo tiempo, la brujeria puede actuar segUn las circunstancias como recur- pobreza de los otros, rnientras que la caridad ya no representa mas ~jl~e a una
so para los dirigentes 0, por 10 contrario, como amenaza de represalias por facultad personal, no un deber colectivo. En pcx:as palabras, el calvlnlSmo no
parte de los dominados. En definitiva, cualquiera que sea el ambito conside- sOlo proporciona su fundam,:nto moral. al capItallSm~ sm~ q,:,e Justifica I,a
rado, 10 religioso aparece como uno de los soportes, muchas veces 0 por desigualdad de hecho, al conslderar a I~ mversa ~Ierto IguaiItarlSmo .evange-
mucho tiempo el mas irnportante, de un orden moral de la autoridad que lico al que la Iglesia de Roma sigue parClalmente fiel; se da su aval religlOso al
procede de su racionalidad propia, es decir, de una racionalidad congruente principio liberal de la igualdad abstracta de los hombres en la d,:slgualdad
con su contexto sociohistorico. EI ambito cristiano occidental solo ofrece una real de las personas. La sensibilidad politica ocCl~ental se nutre slempre de
variante de esta fenomenologia que, partiendo de una racionalidad que se esta aporia que al rnismo tiempo alimenta sus tenslOnes. . .
refiere a la teologia, desemboca, en su caso, en una racionalidad metafisica Sin embargo, otras dos facetas de la relacion occi.dental entre 10 rehglOso y
primero y luego en una racionalidad legal-burocratica cuyo Unico valor es el 10 politico escapan a la percepcion weberiana. La I?nmera refleJa en 10. esenClal
que ella misma se otorga. Cuando mucho, el conocirniento que los sociologos la dimension no calvinista del protestantismo, 0 bIen su efecto ya no hberador
poseen de este contexto explica que el analisis del efecto politico de la var~­ ni secuIarizador, sino despotico y monista. Por su parte,. la seg~da fac~t.a
ble religiosa occidental haya sido el mas desarrollado, y que por esta razon desconocida de esta relacion se refiere al efecto del catoliClsmo, mas especifi-
ilustre con mas frecuencia las gestiones efectuadas desde esta perspectiva. En camente a la logica estrategica de los grande~ aparatos r~ligiosos. Esta logica,
esta practica de la investigacion centrada en el Occidente cristiano, la relacion que participa de manera directa de 10 pohtico, poco tiene .que ver con la
de 10 religioso y 10 politico se inspira -acaso excesivamente, por 10 demas- teologia 0 la doctrina, sino con 10 cultural, pero esta vez debldo a la natura-
en las consideraciones de Max Weber respecto a la etica protestante y su leza de la organizacion que rige. .,.
relacion con el espiritu capitalista, por extension con el auge delliberalismo En el primer nivel, y como antes se trata del peso auton.tano y m.~rusta del
economico y politico. Sin duda, la etica protestante - 0 mas bien calvinista- protestantismo, el linaje calvinista contiene ya una especre de paslOn por .el
aclara la comprension de un mecanismo particular del irnpulso del indi- consenso comunitario. Ellibre arbitrio sOlo sirve en los limites del conforous-
76 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEORiAS Y VARIABLES DEL ANAuSIS 77

mo general, y quienes los traspasan se excluyen a si mismos del cuerpo politi- pas, el aparato cat6lico s610 logra acomodarse al siglo XIX y al principio del
co y social. La Ginebra de Calvino exhibe caracteristicas totalitarias antes de siglo xx delliberalismo politico encajonando a sus fieles en ~artidos. confesio-
que exista dicho adjetivo. Mas tarde, la democracia estadunidense se cons- nales que primero controla muy de cerca. Al hacerlo, contribuye sm premE>-
truira tambien con base en un Credo aI mismo tiempo civico y sagrado que ditaci6n a la socializaci6n democrMica de las masas conservadoras rurales 0
permanece intangible hasta nuestros dias. Pero el luteranismo, a11n con urbanas que mas bien se proponia aislar bajo su ferula.
mucho mas fuerza, desemboca en la legitimaci6n perversa de la primacia del En estas perspectivas, tanto en el area occidental como en los ambitos ajenos
Estado bajo las especies mas opresivas, y asi revela que es diametralmente a el, la inclusi6n de la variable religiosa en definitiva subraya la variedad e
opuesto a la imagen del protestantismo liberal y antiestatal. EI capitulo de la imprevisibilidad de sus influencias, la ausencia de modelos globales y, asimis-
segunda parte sobre la "diruimica occidental" i1ustra este aspecto. La influen- m~, la pertinencia de las comparaciones que tienden a dar una explicaci6n
cia que el eatolicismo ha ejercido en las dinamicas politicas occidentales, por su amplia mediante la divergencia mas que a buscar' parecidos superficiales. De
parte, adquiere multiples formas; las mas decisivas no proceden de su ensE>- la misma manera destaca que 10 cultural no es etereo, ni, inaprehensible, ni
fianza lIberal, opuesta sobre todo aI Espiritu de las Luces, al IIberalismo y al esta situado s610 entre la multitud de valores: tambien se basa en sistemas y
sociaIismo, sino a sus intervenciones, por 10 general muy anteriores en tanto cuenta con estructuras de acci6n.
que Iglesia mas que como religi6n. En otras palabras, la Iglesia cat6lica cons-
tituye el ejemplo por excelencia del agente cultural que acrua con el peso de
su organizaci6n, 0 como aparato ideol6gico, seg11n el lenguaje de Gramsci. Los aspectos no rdjgiosos de la eu/tuTa
Ademas, este aparato presenta la particularidad de conducir su propia poli-
tica de potencia temporal, asi pues, de no poder ser rebajado a la categoria Lo mismo puede decirse de los otros componentes de la variable cultural. En
de aparato ideol6gico del Estado 0 de intelectual orgaruco dependiente de la el seno de esta, el elemento religioso tiene cuando mucho una prioridad cro-
16gica capitalista, como propone la visi6n de Grarnsci. En segundo lugar, a nol6gica parcial. Pero, incluso en las sociedades que ~e~os no .~eculari­
la larga, el papel que desempefia en este nivel resulta mas innovador que zadas, coexiste siempre con otros cuadros de elaboraClOn e mcuicaclOn de la
conservador, en contra de 10 que sucede en el plano doctrinario. normatividad politica que en ocasiones lIegan a ocupar su lugar. Desde luego,
Este es el caso cuando la Iglesia promueve, cerca del ailo 1000, la idea por muchas veces es dificil sei\alar la frontera entre el ambito de la referencia a la
entonces nueva y extrafta de que el matrimonio debe basarse en el acuerdo divinidad 0 a 10 sobrenatural y otras areas que por ejemplo se refieren a la jus-
de las voluntades Iibres e individuales de los creyentes, al mismo tiempo que ticia 0 al respeto de la autoridad. Empero, las necesidades del analisis com-
trastoca la situaci6n de las viudas y los huerfanos al recomendar que dejen de parativo obligan a establecer distinciones a este respecto, para no terminar
someterse a su familia y que dispongan Iibremente del patrimonio que les comprobando la interacci6n de los diferentes 6rdenes de 10 cultural. Todavia
corresponde. La autoridad cat6lica conserva esos principios respecto de sus mas, la interdependencia de estos 6rdenes no siempre es la regia, al grado de
intereses de organizaci6n, preocupada como esta por ampliar su soberania que su autonomia 0 la prevalencia de uno de ellos especifica algunas dinami-
rompiendo la sujeci6n de las prohibiciones farniliares comunitarias, y preocu- cas de 10 politico y que puede parecer que 10 religioso no por fuerza es antE>-
pada tambien, como piensa Jack Godoy, por allegarse con mas facilidad la rior a todos sus arreglos. Sin que se pretenda agotar los sei\alamientos posi-
herencia de las viudas. Empero, el cilculo politico inmediato que orienta esta bles, eI derecho, las formas de relaci6n social, los modos de autoridad en el
estrategia cuenta menos, a la larga, que su efecto Iibertario no buscado. De seno de la familia 0 de la comunidad, las jerarqufas del prestigio 0 los sistE>-
ese momento data, en Europa, la ruptura dellazo patriarcal 0 de Iinaje que mas de educaci6n y adoctrinamiento se incluyen sobre todo entre estos aspec-
impedia que una persona dejase por su propia voluntad la estructura familiar tos no religiosos de la normatividad cultural.
autoritaria. EI Islam, acaso por no contar con un aparato organizado parE>- Sin que haya que ver en eso una constante, en algunas sociedades el ambito
cido aI de la Iglesia cat6lica, no pudo inducir estos procesos individuali- normativo por excelencia del derecho y el ejerelew de la Justleta ~roceden de
zantes. Mas tarde, a partir del siglo XII, una segunda acci6n concreta del fuentes mas antiguas que las creencias religiosas. Desde luego, este no es el
papado se traduce en otra contribuci6n involuntaria a la modernidad occi- caso de los viejos paises islam;cos, donde la legalidad civil es subalterna
dental, la cual esta vez se relaciona con la separaci6n, que en nuestras frente a la precedencia de las reglas de 10 sagrado. En cambio, pu.ede serlo en
sociedades se torna definitiva, de 10 religioso y 10 politico. La IgleSia, que prE>- zonas islamizadas 0 cristianizadas hace menos tiempo: en el Africa subsaha-
tende debilitar los recuerdos territoriales, reinstala la distinci6n entre los riana, donde el sentido de la justicia y 10 imaginario de la legitimidad siguen
asuntos de Dios y los del Cesar, 0 entre 10 temporal y 10 espiritual. Pero, desfasados en relaci6n con la etica de la fe, como 10 recalcan la resistencia de
como por ese medio se propone despojar aI poder civil de sus ambiciones la poligamia 0 la persistencia de la brujeria como r~urso po~tico; tambien,lo
religiosas, en realidad contribuye de manera capital aI nacimiento y a la auto- es en las poblaciones negro-americanas, donde perslSten Justiclas 0 JerarqUlas
nomia del Estado secularizado. Todavia mas tarde, y saltando diferentes eta- paralelas aI mismo tiempo que la practica de los sacrificios sangrientos. Mas
78 LA COMPOSICION DE LA COMPARACION mORfAs Y VARIABLES DEL ANAusIS 79

que nada, Europa ofrece el ejemplo extraordinario de esta situaci6n de ante- sus dos terminos. Nace en la Alemania luterana y hegeliana de los juristas va-
rioridad y de autonomia relativa de 10 juridico y 10 judicial en relaci6n con 10 saIIos del poder, y por 10 contrario designa con exactitud, por esta vez, inge-
religioso. nua la subordinaci6n juridica de los gobernados en eI continente europeo.
EI hecho mismo es conocido. En Europa, la cristianizaci6n de 10 espiritual Se observan otras configuraciones redprocas de 10 juridico y 10 religioso y
va de la mana con el mantenimiento de culturas juridicas precristianas: para de otros vectores €ulturales. Asi en la India donde, durante el siglo pasado,
empezar, el derecho romano del Imperio que termina, luego las costumbres Macaulay aplic6 su genio a la buena sintesis de un derecho codificado ex-
judiciales germanicas 0 celticas que ocupan su lugar del siglo VI! al xu; mas traido de las mUltiples tradiciones espirituales, consuetudinarias y politicas de
tarde el derecho romano reformado a la usanza de las monarquias centra- la India. Este c6digo Iubrido transplantado subitamente a medios casi innu-
listas que elaboran sus leyes de Estado; por ultimo, los derechos nacionales merables continua en vigor y trasciende el factor Teligioso. Empero, su racio-
modemos que, aunque muy posteriores a la cristianizaci6n, en realidad se nalidad occidental, a pesar de sus prestamos indigenas, lleva a un problema
inspiran en los sistemas juridicos que la precedieron. Ante estos anteceden- mas general: el del respeto efectivo de las normas y, sobre to!1o, de su jerarqui-
tes, el derecho can6nico de la Iglesia representa un papel mediocre mientras zaci6n legitima en diferentes ambitos culturales. En efecto, la prirnacia de 10
que el propio derecho natural de los te610gos de la Edad Media sufre la in- racional-Iegal y de la legalidad como valor expresa una especificidad euro-
fluencia de estos. Empero, mas que este recuerdo trivial, 10 que aqui importa norteamericana aunque aspire a la universalidad. SOlo representa una varian-
se refiere a la relaci6n que se establece entre esta variable juridica y judicial te de las 6rdenes normativas legftirnas, destinada a la extinci6n 0 a una propa-
independiente de 10 religioso y la dinamica politica occidental. En este nivel, gaci6n tanto mas erratica cuanto que .~ulta parciaImente ficticia hasta en el
resulta que la gran discrepancia del Occidente modemo entre los paises muy univerSo occidental (el Occidente supuestamente "igualitario-Iegal-burocra-
estatizados del continente europeo y los paises anglosajones que se resistie- tico-meritocratico" sigue moderando este tipo de lerna mediante practicas "de
ron al Estado al plantear la prirnada de la sociedad ante la ola estatal se deri- clientela-hereditarias-arnistosas-oligarquicas-sectarias"). Ademas, como coro-
va visiblemente de la otra discrepancia introducida entre sus conceptos del lario, se plantea la cuesti6n no menos cultural del principio referente a las rela-
derecho y de su aplicaci6n. ciones sociales y de la conducta de las personas, inscrito segUn las epocas, los
Los sistemas juridicos continentales, que afirman ser herederos del derecho ambitos y los tipos de actividad, en la perspectiva dominante de la abstracci6n
romano, en todo caso restablecieron la distinci6n desnivelada que este rnarca- individualista 0, por 10 contrario, de la profundidad holista de los grupos
ba entre las reglas de excepci6n que el Estado se aplicaba a si mismo (Ia Jus humanos.
transforrnada en derecho publico) y aquellas (la ley farniliar 0 domestica) que Lo que nos parece corrupci6n 0 desviaci6n con frecuencia procede de otra
reservaba de manera subordinada a las personas privadas (Fas 0 derecho pri- jerarquizacwn legitima de las escalas normativas. Para un estadunidense, quien
vado). Por 10 contrario, la ley comUn anglosajona (la Common Law) nunca ha transgrede la ley comete una falta y se arriesga a deshonrarse; empero, para
adoptado esta separaci6n jerarquizada. En el espiritu de la tradici6n comuni- un africano, un brasilefto 0 un corzo, quien no la viola en beneficio de sus inti-
taria germaruca y celtica, el Estado ha permanecido sujeto en principio, si no mos se deshonra aUn mas. Asimismo, la idea de burocracia supuestamente
en la realidad, a las misrnas normas que los particuiares. Por 10 demas, en el va de la mano con las ideas de racionalidad y legalidad para un europeo,
mundo anglosaj6n, el enunciado del derecho ha permanecido en gran medida mientras que para un chino concuerda mas bien con el concepto de poten-
jurisprudencial (referido a las sentencias anteriores de los jueces acerca de los cia. De la misma manera, hacerse justicia por propia mana escandaliza al ciu-
casos parecidos), mientras que en el continente europeo se transform6 en dadano del norte de Europa, mientras que verse obligado a lograr justicia por
monopolio jurisdiccional del poder central (en la medida en que el ejecutivo medio de un agente de la ley externa cuando la raz6n esta de parte de uno
dicta en el con mas frecuencia "su ley" allegislativo, que sOlo es una rama de aumenta la vergiienza del quejoso en el mundo mediterraneo. Por 10 menos
la autoridad central). De esta manera, el poder judicial ha subsistido como esta es la opini6n del etn610go Julian Pitt-Rivers. Esto es, existen valores tras-
poder realmente independiente en los paises de la Common Law, tal vez con cendentales (como la surnisi6n a Dios 0 la busqueda de la salud), valores
mas prestigio que el poder ejecutivo, mientras que se ha hecho un mero sociales cardinales (como el honor) 0 contravalores emparentados (como la
apendice del Estado en los paises europeos. Por ello, sigui6 considerandose al deshonra) y, por Ultimo, valores instrumentales de tipo legal 0 reglament~rio.
juez anglosaj6n -que conserv6 su independencia y categoria social- una EI orden 16gico seria que se encuentran subordinados unos a otros a partir de
especie de "heroe cultural" en su medio, incluso como defensor de la sociedad la cirna. Empero, este orden en realidad varia segUn las sociedades, al punto
contra la fuerza publica, mientras que su hom610go continental ya no es sino que los valores legales pueden predominar en el caso, de hecho aberrante, de
un funcionario destinado a la administraci6n del poder judicial, desde luego, las sociedades occidentales mas civilizadas. La Unica objeci6n es que no hay
enmedio del temor, pero que es respetado s610 gracias a su temida posici6n en que ver en esto la aberraci6n, sino 10 especifico de un ordenamiento legf~o
el aparato estatal. Por todas estas razones, la idea del Estado de derecho no de la compatibilidad de las diferentes categorlas de normas. Cuando el SUIZO
nace en el universo cultural anglosaj6n, en 10 que respecta a la antinomia de indisciplinado cruza la calle fuera de la zona para peatones, desaffa todos los
80 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACl6N TEORfAs YVARIABLES DELANAuslS 81

ordenes morales a la vez, desde los reglarnentos municipales hasta el rigor plo, que las sociedades africanas de tradicion politica acefaia descansen en la
calvinista, pasando por la decencia civica ... prirnacia de una identidad comunitaria bastante hostil a las intervenciones de
Por supuesto, la integraci6n en cascada de estos aspectos no se efecrua de un Estado que se considera ex6geno; marcadas por una incomprensi6n casi
manera tan completa en la mayorfa de los otros ambitos cuiturales. Por una total del mecanismo de decisi6n mayoritaria, es decir, de la mera repre-
parte, el sentirniento de culpa no interviene tanto en muchas tradiciones reli- sentaci6n, estas sociedades prefieren la discusi6n -el palabreo- como me-
giosas que interfieren con la ley, y entonces 10 que rige las conductas sociales todo de elaboraci6n del consenso. De la rnisma rnanera, el creciente alinea-
es mas bien la vergiienza al deshonor publico. Dicho de otra rnanera, la cate- rniento del sistema de partidos de la India en divisiones de casta traduce otra
gorfa de los valores sociales cardinales predornina en estas situaciones, anu- forma de resistencia holista. Empero, los antagonismos entre las dos repre-
lando los valores legales. Por otra parte, este orden no prohibe el realismo a sentaciones de identidad comunitaria e individualista no son menos frecuen-
partir del momenta en que la normatividad legal viene a existir, y en particu- tes en el Tercer Mundo. Asi sucede en Angola, donde los gobemantes revolu-
lar se trata de cuestiones secundarias -procedentes del civismo- que no cionarios del MPLA con frecuencia pertenecen a la clase ,!,estiza heredera de
pueden poner en duda al honor. La resultante de estos dos elementos es el los colonos portugueses, adicta a los valores occidentales, rnientras que los
vaiven de los africanos entre el ambito de la legalidad y el de los valores insurgentes contrarrevolucionarios de la UNITA expresan la creaci6n holista
supremos de solidaridad familiar 0 de clan (valores que equivalen a delitos de las rnasas carnpesinas africanas. 19uairnente en Nicaragua, donde los gue-
para nosotros). Toma tarnbien el rostro del incivismo latinomericano donde, rrilIeros de la Contra en buena parte pertenecen a los meclios rurales trasto-
asi como 10 observa Roberto Da Matta, la referencia al anoninlato y al iguali- cados por el inclividualismo de izquierda de los clirigentes sandinistas pro-
tarismo de la ley s610 se propone excluir a los "enernigos" y a los indiferentes, fundarnente occidentalizados (10 que los ha llevado a pisotear las tradiciones
rnientras que se trata a los aliados, los arnigos y los parientes con base en valo- carnpesinas mediante la reforma agraria).
res comunitarios realrnente apreciados. Y esta es todavia la forma que esta Lo mas inesperado de todo se debe a que sociedades muy influenciadas por
resultante reviste en las sociedades mediterraneas en las que -£egtin la la modernidad siguen rebeldes a la abstracciOn igualitaria del inclividualismo a
expresi6n de Banfield- el "arnoralismo familiar" lleva a conseguir del Estado pesar del barniz de las instituciones. Ejemplo de esto es America Latina, y en
todo 10 que puede obtenerse por la via mas 0 menos legal, y a referirse para particular Brasil. Es evidente la subsistencia de castas diferentes a las de la
10 demas a otros 6rdenes de valores. India, definidas por los infirnos matices de la piel y que hacen totaimente ficti-
En ultima instancia, estos escalonamientos, con frecuencia opuestos, de las cio el anonirnato legalista; asirnismo, estimulan las conciencias etnicas -de
categorfas normativas, obedecen a la 16gica de dos grandes representaciones tez- que constituyen el cementa social esenciaI, tratandose tanto de solidari-
de las relaciones sociales: una comunitaria u holista, la otra individualista. Aun- dades intemas entre homologos como de jerarquias de prestigio e influencia
que su separaci6n en cierto modo sea ideal-tipica, ya que el individualismo y entre las personas morenas y las de piel mas clara 0 blanca. Ademas, para uti-
el holismo se mezclan siempre en grados variables, la pertinencia heurfstica lizar la terrninologia de Da Matta, el sistema de valores y de ubicaci6n de la
global de la distinci6n se verifica en los contextos culturales e hist6ricos mas mayona de las sociedades latinoarnericanas plurfetnicas insiste en la inser-
diversos. En efecto, parece que el predominio en algunos medios de una iden- ci6n de las personas reales en sus comunidades locales 0 sociales (para las que
tidad social que ante todo descansa en la afirrnaci6n del individuo, no cons- tienen una envergadura naciona! en este Ultimo caso). En cambio, sOlo exalta
tituye necesariamente la caracterfstica de la modernidad, rnientras que la al inclividuo de rnanera plat6nica debido a una especie de reverencia gratuita
identidad -holista- inscrita en la comunidad no pertenece sOlo al orden de a los principios ideol6gicos propios de las estructuras legales. Mas, en el fon-
la tradici6n. En realidad, el individualismo econ6rnico en particular se obser- do y en la practica, sOlo importan los lazos directos Y las afinidades de cate-
va en epocas y lugares mUltiples. MacFarlane 10 observa ya entre los carnpe- gona, rnientras que el inclividuo abstracto sOlo es tema de conversaci6n y el
sinos ingleses de los siglos XI Y XII. Por su parte, Popkin ilustra la existencia de inclividuo aislado de came y hueso no puede contar con nadie. Si toma su
una masa de pequenos campesinos independientes y "racionales" en el Ton- distancia frente a la comunidad, este Ultimo parece casi despreciar los valores
quin colonial, que sin embargo es fiel a creencias ancestrales. Por 10 contrario, ambientes y se excluye eJ rnismo. Sobra decir que estas observaciones dan
el holismo puede permanecer subyacente en sociedades que consideramos que pensar acerca de la Europa mecliterranea e incluso el universo occidental
desarrolladas; esta persistencia se traduce evidentemente en el sentido poli- en su conjunto. El holisrno y el individualismo siempre estan imbricados, al
tico de sus miembros y en las formas de organizaci6n 0 de acci6n de sus siste- configurarse sOlo segUn dosis diferentes en los distintos paises.
mas de gobiemo. Desde muchos puntos de vista, el Jap6n constituye el mejor Existen otras perspectivas de analisis, situadas ocasionairnente en los con-
ejemplo. fines de la antropologia. Asi, con las hip6tesis desde luego fragi1es pero
Las fronteras de los modelos de obecliencia 0 de oposicion se encuentran originales de Emmanuel Todd, que erige a las estructuras familiares ancestrales
trastocadas en esta luz, sin que los dos grandes modelos, holista e individua- como matrices de relaci6n para la libertad y la autoridad, y que aplica este cri-
lista, pierdan su validez. Desde luego, la generalidad sigue siendo, por ejem- terio no sOlo a las sociedades ex6ticas de estirpe 0 de clan, sino tarnbien a las
82 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACl6N TEoms y VARIABLES DEL ANALISIS 83

sociedades occidentales. Todd pretende poner en duda las tesis weberianas Europa sin duda ha acaparado la atencion de los estudiosos, que ahora se han
referentes a la influencia del protestantismo en el desarrollo capitalista y el tornado mas modestos: empiezan a reconocer que el determinismo econ6mico
surgimiento de los gobiemos liberales. Para el, la distinci6n decisiva no se - 0 mas bien la coacci6n de la economia- empez6 a dirigir el sino de la
establece entre los medios protestantes y los cat6licos, sino entre las zonas humanidad hasta el alba de la gran revolucion agricola y de la expansion deci-
sometidas durante mucho tiempo a la familia extendida de estilo patriarcal y siva de la industria. EI imperioso dominio de la economia politica del hambre
autoritario sobre todo en el este de Alemania, y las zonas de familia nuclear milenaria se derrumba desde ese momento, al menos en las sociedades mate-
mas tolerante del oeste de Europa. EI autoritarismo politico continUa hasta rialmente desarrolladas; la economia, que se hace diferenciada, en estas condi-
muy tarde en las primeras, mientras que las segundas, segUn Todd, consti- ciones y en estos medios privilegiados pasa a ser recurso de la politica en
tuyen la cuna delliberalismo. Ademas, siempre segUn Todd, la familia nu- lugar de ser su principal deterrninante. En pocas palabras, podria establecerse
clear absoluta ala inglesa, donde la herencia se transmite y reparte al capricho la hipotesis de que la rareza rebaja a 10 politico a la categoria de mecanismo
del testador, produce una plasticidad social que permite la iniciativa de los para la captacion de productos que se disputan en un juego que finalmente
individuos y su movilidad geografica, religiosa e ideol6gica. Por 10 contrario, resulta nulo, mientras que la abundancia relativa hace al ejercicio del poder
en regiones como Francia, donde la familia nuclear aUn transmite equitativa- menos dependiente de la rigidez de un modo de produccion.
mente la herencia entre los hijos, este principio nivelador ha influido en la idea
de libertad al subordinarla a la de la igualdad garantizada por el poder ex-
temo del Estado. Aunque la demostraci6n no sea tan convincente como 10 La economia politicqjel hambre milenaria
exigiria el rigor cientifico, conlleva un camino para la investigaci6n que hasta
la fecha no se ha frecuentado. Hasta el momenta en que la revolucion tecnologica y comercial de la agricul-
Por 10 demas, los aniilisis de contenido y del eJecto de los modelos culturales tura perrnitio a algunos paises occidentales alimentar convenientemente a
contemporaneos de la ola inicial de /a modernidad po/{tica tambien deben atraer la sus poblaciones, la falta de "subsistencias" condiciono por doquier la existen-
atencion. Este es particulannente el caso de los trabajos de Norbert Elias, cia de los hombres y de las sociedades. En particular, dicta la disposicion ine-
quien, refiriendose a los ejemplos muy claros de Gran Bretafia, Francia y Ale- quitativa de las jerarquias sociales y politicas, al mismo tiempo que marc6 el
mania, sugiere hipotesis acerca de 10 que podria hacerse en otros ambitos. compas de las protestas populares contra estas jerarquias y contra el acapa-
Elias, que utiliza como variable principalla "curializaci6n" ---.,1 que primero ramiento economico al que procedian. Aun en nuestros dias, esta fatalidad
exista 0 no una corte y luego un centro politico que pueda imponer nuevas material pesa en la politica en los paises del Tercer Mundo 0 de la Europa
nonnas a la poblaci6n-, observa que en Francia la centralizaci6n politica se comunista que no lograron superarla.
apoya en su paralelo cultural, mientras que el sentido politico britaruco con- EI Mexico precolombino ofrece el ejemplo monstruoso aunque sugestivo de
serva un tono aristocratico que 10 hace independiente del Estado, y que la esa elaboracion politica, relacionada con la carestia pennanente de 10 que se
cultura alemana, auspiciada por las universidades, se torna -tambien por llamaban los "viveres" durante el Antiguo Regimen. Entre los aztecas, los
esta razon- bastante impenneable a los principios universalistas y liberales sacrificios humanos en Ultima instancia se deben a la necesidad de obtener
del Espiritu de las Luces. Aqui se encuentra un inmenso campo de trabajo, no comestibles en un medio arido en el cualla ganaderia es casi desconocida. Por
s610 en 10 retrospectivo, sino tambien en los nuevos estados del siglo XIX. consiguiente, si la antropofagia es religiosa 0 ritual en el nivel de su legitima-
cion moral, esto no impide que los sacrificios masivos adopten la realidad de
una carniceria propiamente. Empero, 10 que aqui importa es que, aunque la
LAS VARIABLES ECON6M1CAS matanza humana adquiera proporciones crecientes en Mexico, al punto de
sumar 15 mil victimas anuales a finales del siglo xv, sigue demasiado restrin-
La inclusion de la variable cultural sugiere en generalla comprobacion de los gida para subvenir a las necesidades de toda la poblacion libre. Desde ese
aspectos especificos de cada ambito politico. Por 10 contrario, como regia no momento, el consumo de came humana se hace exclusivo de los sacerdotes y
menos general, la variable econ6mica aparece mas bien como el parametro de guerreros nobles, unicos que pueden disfrutar de una alimentacion que su-
sus homologias 0 de la reproducibilidad de los procesos. Lo que es mas, mien- puestamente les proporciona la superioridad fisica sobre los demas hombres.
tras que el efecto de 10 cultural resulta indemostrable, salvo en algunos casos Asimismo desde entonces, el acceso a la vez tangible y simb6lico a este consu-
excepcionales, el de la economia -del modo de produccion 0 del nivel de mo indica la categoria social y detennina los canales de promocion hacia la
desarrollo- parece prestarse mas a la demostraci6n de la causalidad parcial. aristocracia y el poder. La captura de prisioneros dedicados al sacrificio cons-
Sin embargo, hay que abstenerse del exceso de seguridad cientifica. En rea- tituye la condicion del ennoblecirniento Yr por supuesto, los proveedores de
lidad, el desarrollo mas 0 menos paralelo del capitalismo industrial y de los antropofagia son admitidos al festin de los dominantes y se incluyen en su
gobiemos representativos y de los regimenes democraticos en una fraccion de mismo nivel.
84 LA COMPOSICION DE LA COMPARACION
TEoRiAs Y VARIABLES DEL ANAusIS 85
Este ejemplo extremo representa el Ideatyp realizado del determinismo
inevitable de las tensiones materiales en las sociedades de miseria tradicio- Aunque estos contextos son tradicionales, en su edificio politico influye
~al: En ese medio, la religio~, las no~as eticas, la estratificacion social y, por m~os la fatalida~ econ?~ca. Empero, sena un error considerar que el deter-
Ultimo, las formas de gob.erno, solo corresponden de manera ingeniosa- mrrusmo econoffilco se mVlerte al grado de transforrnar al poder patrimonial
mente sublimada a un contexto inevitable de precariedad agroalimentaria en rector de la economia. Este no hace mas que influir en beneficio de sus
permanente. Cuando mucho, este determinismo se suaviza en proporcion de intereses sin dominar por ella la presion de la imperiosa precariedad material.
la mayor complejidad de las elites, de la resistencia de los productores y del Esta es tambien la situacion que prevaleee en Europa hasta el siglo XVIII y a la
nivel tecnologico en el terreno considerado, como en el caso de 10 que Karl cual corresponden I~s formulas politicas de la feudalidad y de la monarquia
Wittfogeillama "sociedades hidraulicas" del Extremo Oriente, en particular abs~luta y mercantilIsta. Sm embargo, el aumento de iniciativas productoras
de la China imperial. Para Wittfogel, el despotismo minucioso que impera en cOffilenza desde hace dos 0 tres s.glos, 10 que culmina en la revolucion tee-
estas soc.edades corresponde al ordenamiento politico de un modo de pro- nologica de la agricultura y la aparici6n de un exceso alimenticio en algunos
duccion impuesto por el sustrato natural y la densidad de poblacion. Los cul- paises. En estas condiciones, el determinismo de la economia se resquebraja
tivos alimenticios subvienen tanto a las necesidades de las elites como a las por primera vez en la historia humana, sobre todo en los paises que, como
de las masas a condicion de apoyarse en un sistema de irrigacion vigilado en Francia e Inglaterra, dejan de dedicar una gran parte de la recaudacion estatal
sus menores detalles. De ahi la necesidad de una disciplina rigurosa de la a la guerra. Luego, en la Europa del Oeste y la America del Norte, se derrum-
mano de obra campesina, asegurada por la influencia de un aparato burocra- ba de una vez por todas con el surgimiento del capitalismo industrial.
tico excesivamente centralizado. De ahi tambien el mecanismo de sumision A este respecto, puede indicarse laJecha exacta del gran cambio: se produce
por el cual la preocupacion de supervivencia de las masas trabajadoras las en I~ Inglaterra de 1840. Hasta e~e momento, el proteccionismo agricola esta-
lleva a confiar la gestion de su existencia a esta burocracia imperial cuya blee.do por las Corn Laws garanttzaba la prosperidad del grupo selecto de los
omnipotencia parece la condicion para la supervivencia de todos. Por estricta terratenientes tra~~cionales al mismo tiempo que mantenia la carestia del pan
necesidad economica, el poder politico debe ser mas fuerte que la sociedad. A )' la subalimentaclOn del pueblo. Sm embargo, ese sistema generador de mise-
todos beneficia que estructure los grupos sociales a su conveniencia con base ria era menos to~erado cada vez, aunque la gente humilde cui para a otros
en una legitimidad funcional, aunque quienes la detentan la cubran con un males, no a la tarifa aduanal, y de 1837 a 1848 se adhiriera en masa al Movi-
ligero barniz religioso de la moral de obediencia confucionista. miento Cartista. Entonces, en un contexto nuevo, de relativa abundancia crea-
Los despotismos patrimoniales del Cercano Oriente otomano del sureste de da por la industrializacion, la clase politica britanica concibe la utilizacion del
Asia, estudiados por Max Weber y por Schmuel Eisenstadt, ilustran a la vez el reeurso econ6mico para fines politicos, como derivado de la presion de las
mismo fenomeno y sus matices. Estas formas de poder se desarrollan en me- masas que aspiran al sufragio universal; asimismo, sacrificando a los grandes
dios menos desprovistos y tecnologicamente mas subdesarrollados que el terratenientes cuya influencia declina, deroga las Corn Laws. De la noche a la
medio azteca. Por 10 demas, no sufren las presiones provocadas por el sobre- manana, los productos basicos estan al alcance de los hambrientos, que casi
poblarniento de la China imperial y su aislamiento comercial. Por esto, la de inmediato olvidan el ideal nivelador del carlismo. Cuarenta anos despues,
escasez de viveres no estructura tanto al conjunto de la vida social y justifica el canciller Bismarck pone en practica su propia version de este mecanismo;
alin menos una jerarquizaci6n dictada por consideraciones sencillamente ali- ahora en un marco autoritario se apodera de los temas mas atractivos en 10
mentarias. Para la prosperidad elemental de estas sociedades basta una disci- inmediato del programa socialista, para instaurar en la Alemania de 1890 un
plina burocratica mas laxa y un tratarniento menos tir<inico de los productores dispositivo de proteccion social que, a pesar de su estilo patemalista, vaticina
de todo tipo. Para las elites, el principal problema no consiste en alimentarse 0 al de las democracias escandinavas de nuestro tiempo. Asi utiliza la nueva
en satisfacer las exigencias fisiologicas minimas de la poblacion, sino en sub- p~opiedad material de su pais para adelantarse a los lideres extremistas,
venir a sus propias necesidades que se han hecho suntuarias y crean una de- distrayendo a los obreros de la tentacion revolucionaria con el cebo de la
manda refinada que solo puede ser satisfecha por un aparato econ6mico seguridad que los coloca bajo el ala protectora del Estado. '.
diversificado, abierto y dotado de la iniciativa necesaria. De eSta manera, si Esta. inversion d~ la rela,,!on de ~o politico y I? eeonomico se generalizani
bien el sistema patrimonial mantiene el trabajo forzado de los esclavos de despues en las soc.edades mdustr.ales y tendra dos consecuencias. Por un
todas las categorias, paralelamente debe descansar en la pericia de los arte- lad? aum~nta la ~apacidad de seduccion de los dirigentes, que ahora pueden
sanos libres, los comerciantes, los financieros y las minorias cristianas 0 judias. redlStribwr los b.enes en lugar de monopolizarlos, al mismo tiempo que re-
Ademas, su eficacia aumenta al desconcentrar la extraccion de las riquezas y ducen su control. Por el otro, quebranta la fatalidad ancestral de las revueltas
hacerse tributario de elias, es decir, recaudador de hombres, de productos 0 populares llamadas primitivas, porque son provocadas direetamente por la
de plata en las colectividades que, por 10 demas, son libres de organizarse a su extrema miseria fisica y moral. Sin embargo, solo se trata de una caracteristi-
antojo y disfrutar de los bienes excedentes del tributo. ca especifica.de las sociedades acomodadas que en su mayoria son occiden-
tales. En otros lugares, la escasez eeonomica sigue dictando el ejercicio del
86 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEoms Y VARIABLES DEL ANALlSIS 87

poder. Lo que se llamaba en Europa "revueItas del trigo" sigue manifestan- Desde luego, Antonio Gramsci acepta mas tarde que el determinismo del
dose en el Tercer Mundo, donde marcan brutalmente el compas de la expre- modelo de producci6n sOia se aplica p1enamente en los grandes momentos de
si6n politica de las masas. De manera mas general, 10 que Jean-Fran~ois la 16gica politica, para presidir particularmente el nacimiento de los regi-
Bayart lla!I'" la "politica de la panza" sigue siendo la caracteristica com.m no menes representativos 0 autoritarios modemos, y que esta 16gica sigue des-
sOlo del Africa subsahariana sino de Ia mayoria de los paises con carencias, pues su propio curso, independiente de los largos periodos intermedios de
en los cuales el acceso al gobiemo es s610 el medio de asegurarse la super- difusi6n del dominic capitalista. Hay que esperar a 1960 para que la escuela
vivencia en el sentido estricto de los grupos que se aprovechan de ello. neomarxista americana de 10 menos ortodoxo se preocupe de aplicar los
supuestos marxistas a la genesis de los sistemas politicos modemos, ya no
con la base de las consideraciones globalizadoras, sino respecto de un cuerpo
EI eJecto de las revoluciones agricola e industrial de hip6tesis sometidas a una minuciosa verificaci6n.
Este es el caso de Barrington Moore, cuyos analisis acerca del efecto de la
Desde luego, hay que ponerse de acuerdo acerca del nivel en que 10 econ6mi- revoluciOn agro-comercial iniciada en Inglaterra a principios del siglo XVIII se
co determina a 10 politico. En un plano muy general, este es casi total en las repasan en el capitulo dedicado a la dinamica politica occidental. Para
sociedades de la miseria. Sin embargo, en elias el factor econ6mico adquiere Moore, esta revoluci6n tanto tecnol6gica como agraria permite par vez pri-
la forma de un contexte material muy global e indiferenciado que obedece a mera extraer progresivamente Wl fuerte exced.ente alimentario, primero en
condiciones tanto naturales 0 demogrMicas como tecnol6gicas, aunque el ele- algunas sociedades occidentales y despues en la mayoria de ellas. Desde
mento politico afectado aparece igualmente diferenciado como juego de un entonces, la hegemonia politica tiendita caer en los grupos sociales indepen-
poder predador que tiende a confiscarle los escasos bienes a las poblaciones dientes 0, al contrario, en los actores estatales que llegan a encargarse de Ia
de por si hambrientas. En cambio, si bien 10 econ6mico ya no es una determi- comercializaci6n de este exceso y a disponer de los recursos materiales reque-
nante primordial en aquellas sociedades que han salido del hambre secular ridos para el ejercicio de su supremacia. Desde esta perspectiva, la revoluci6n
gracias a las revoluciones agricola e industrial, en estas adquiere perfiles mas burguesa y los regimenes representativos europeos reflejan al principio situa-
c1aros que se refieren a la organizaci6n y el control de la producci6n, 0 a 10 ciones en las cuales un circulo civil nuevo acapara sus recursos y priva de
que Marx llama el modo de producci6n. Por 10 demas, 10 politico se circuns- ellos a las monarquias absolutistas. Por 10 contrario, el autoritarismo aleman
cribe ahora mas a los regimenes de gobiemo en el sentido casi teenico de la y el japones ilustran otras situaciones en las cuales el Estado conserva durante
expresi6n. mucho tiempo el control del exceso agricola comercializable, encontrando ahi
Aunque la perspectiva marxista se inscriba precisamente en esta inclusi6n de los medios de su modernizaci6n y del mantenimiento de su influencia en la
la genesis de las formas de gobiemo modemas respecto del condicionamien- sociedad. Por su parte, las revoluciones campesinas al estilo ruso 0 chino
to efectuado por el modo de producci6n capitalista, sirve poco para el anali- caracterizan medios en los que ni el Estado ni la burguesia independiente lie-
sis comparativo: se centra en las nuevas relaciones de c1ase inducidas por este gan a asegurar de manera permanente la instancia econ6mica modema del
trastomo econ6mico y resulta generica, es decir, no comparatista; rebaja a 10 dominic politico, y donde las masas rurales terminan por no darle la raz6n a
politico y a su expresi6n parlamentaria-Iiberal-que se considera tipica de la ninguna de las partes mediante ellevantamiento devastador del que proce-
hegemonia social de la burguesia- a la categoria de ordenamientos casi den los sistemas comunistas.
secundarios del modo de producci6n y de dominio capitalista; desconoce los En Ia misma linea intelectual, el paradigma de la economia mundial presenta-
verdaderos procesos politicos 0 renuncia a conocer su diruimica especifica. do por Immanuel Wallerstein viene a precisar de manera complementaria el
Asi sucede, por ejemplo, cuando el marxismo com.m considera a las dic- efecto politico del desarrollo capitalista inicial. Wallerstein sirna su reflexi6n
taduras Iiberales (sobre todo al Segundo Imperio) 0 a los regimenes fascistas en el cuadro de la representaci6n centro-periferia, en una perspectiva pareci-
que transgreden la costumbre parlamentaria del poder burgues. En el primer da a la de los te6ricos de la dependencia al estilo de F. H. Cardoso ode Samir
caso, el argumento marxista se reduce a comprobar la anomalia de estas dic- Amin. SegUn ellos, la manera modema de la economia-mundial capitalista,
taduras respecto del modelo representativo, completado por la referencia aparecida en el siglo xv y consolidada en el XVIII, instaura modos de domi-
explicativa a un equilibrio catastr6fico de fuerzas en la lucha de c1ases que, en nio y de ejercicio de la fuerza que se toman indirectos parque se fundan en
el bonapartismo, llevaria a la c1ase dominante a delegar su papel politico for- la superioridad econ6mica de los paises del centro en relaci6n con los de la
mal a un lider autoritario, encargado de fingir neutralidad para servir mejor a periferia y ya no en el uso primordial de la fuerza militar. En estas condicio-
los intereses de los acomodados. De la misma manera, en el espiritu de los nes, este sistema requiere punto menos que el derrumbe de las barreras esta-
seguidores mas ortodoxos de Marx, los regimenes fascistas no serian, en tales que obstaculizan la circulaci6n de las mercancias y del dinero. En suma,
esencia, sino el producto de las conspiraciones del "gran capital intema- estimula la decadencia de la autoridad en los paises del centro y el desarrollo
cional" en un periodo de escasas ganancias y desconcierto social. en los paises con gobiemos Iiberales y representativos, mientras que favorece
88 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARA06N TEORfAS Y VARIABLES DEL ANAuslS 89

Ia disoluci6n total de los gobiemos rastreros y casi vasaIIos en los de la perife- buci6n autoritaria-burocratica en America Latina, sobre todo en Brasil, enten-
ria. Entre unos y otros se encuentran los pafses de la semiperiferia, dotados diendose que falta interpretarla en algunos regimenes revolucionarios, sobre
con un poder ambicioso que tiene acceso a Ia fuerza econ6mica y, de ahi, al todo en China, en Corea del Norte, y en la Uni6n Sovietica a principios del
centro del sistema mundiaI. En general, sus gobiemos voluntaristas adoptan estalinismo.
Ia .forma autoritaria, aunque su fuerza militar les permite desempefiar el Collier y Kurth observan ademas, siempre respecto del precedente espa-
papel de "gendarmes" del sistema global en las zonas subdesarrolladas de la no!, que este autoritarismo industriaIizador socava sus propias bases debido
periferia. Este es el caso de Prusia primero y luego de Rusia en los siglos XVIII a las transformaciones sociales e ideol6gicas que implica el exito de su pro-
Y XIX. Asimismo seria hoy el de Brasil, y el de Indonesia 0 el de Iran hasta yecto. La "modernizaci6n autoritaria conservadora", sobre todo, modifica el
1979 y Ia caida del Chao equilibrio de los grupos dominantes al debilitar a las elites tradicionales frente
Los analistas de las dimensiones po/{ticas de la Revoluci6n Industrial casi no a las elites nuevas mas abiertas politicamente. De 1a misma manera, la mayo-
utilizan el metodo marxista, ni siquiera el mas flexible. Se inspiran amplia- ria de Ia poblaci6n expresa aspiraciones mas cualitativas ~politicas- a partir
mente en el historiador de la economia, David Landes, que observa que, si el del momenta en que sus necesidades materiales se satisfacen mejor. De mane-
arranque industrial se ha avenido con los regimenes de gobiemo mas varia- ra mas amplia, Ia rigidez de las dictaduras es cada vez menos adecuada a las
dos de todo el mundo, de la misma manera se ha visto que este arranque ha tensiones de las sociedades industrializadas, que se toman mas complejas y
sido tardio y, por consiguiente, se ha situado en un contexto tecnol6gico cada funcionan mas bien por medio de negociaciones que de represiones. De esta
vez mas costoso y asirnismo ha requerido la intervenci6n del Estado y el re- manera, la necesidad del diseno indU5trial puede revelar casi naturaImente la
fuerzo de su autoridad. Las paginas dedicadas aquia la dinamica politica inadecuaci6n del autoritarismo a las situaciones nuevas, y por ende provocar
occidental muestran c6mo Alexander Gerschenkron y Karl De Schweinitz Ia apertura democratica a iniciativa de los propios dirigentes autoritarios 0,
aplican esta observaci6n directriz a la Europa del Este, para recordar que la en el caso contrario, imponeria despues de un periodo de disturbios sociales.
industrializaci6n temprana aunque elemental de Gran Bretana tuvo alguna En las dictaduras comunistas se observa un mecanismo parecido aunque
afinidad con el liberaIismo parlamentario, mientras que la de Alemania 0 dentro de sus propias condiciones, desde luego.
Francia, mas tardia y compleja, incIuso ha coincidido con el surgimiento del
autoritarismo bismarckiano 0 del Segundo imperio. Lo mismo se comprueba
en 10 que concieme al Jap6n de la epoca Meiji y a las rusias zarista y sovietica. LAS VARIABLES POLtnCAS DE LO POLfnco
Aunque en ese caso ya no se trate de desarrollo autoritario sino de extensi6n e
intensificaci6n de las competencias del Estado democratico, una observaci6n Este subtitulo puede parecer inadecuado, ya que una variable de analisis no
parecida viene a la mente en 10 que concieme a Ia evoluci6n politica de los debe confundirse con el objeto estudiado y que, por 10 contrario, debe influir
paises de la Europa del Oeste despues de 1945, los cuales, al encarar la nece- y distinguirse de ei. Empero, al hablar aqui de variables politicas de 10 poli-
sidad imperiosa de actualizarse en el aspecto industrial y a las inmensas tico se desea subrayar que las categorias de la cuItura y de la economia no
necesidades de Ia democracia de redistribuci6n, entraron en un cicIo indus- son las Unicas codeterminantes de los ordenamientos politicos y que, ade-
trial que requeria un mayor dominio del Estado sobre la sociedad. mas, existe una influencia reciproca con estos. Habria que considerar muchos
Tanto David Collier como James Kurth y, de otra manera, Guillermo otros elementos, por ejemplo el demografico 0 incIuso el etnico, dependiendo
O'Donnell, continuan las observaciones de Gerschenkron y de De Schweinitz de que la poblaci6n de determinado pais sea homogenea 0 no. Ademas, se
y llaman la atenci6n en los corolarios politicos de /a actual fase de /a industria- impone la evidencia de que los niveles de 10 politico son muy variados e in-
lizaci6n en los paises mas desarrollados del Tercer Mundo. Se inspiran en el terfieren entre si de manera independiente, ya sea en funci6n de la anteriori-
precedente Ultimo de Ia entrada de Espana en la era industrial en el curso de dad de algunos, ya sea debido a que sus diferentes l6gicas se refuerzan 0 se
1%0 y asi observan que esta empresa de impresionante cambio econ6mico contradicen segu.n las circunstancias. Sobre tod~ con esta Ultima perspectiva
supone la continuidad en Ia acci6n gubemamentaI y la capacidad de repre- es necesario anaIizar que existen variables politicas de 10 politico, y asirnismo
si6n social que legitiman en cierto modo, al menos de manera funcionaI, la limitaciones en cierto modo fisicas cuyo tratamiento debe ser politico, por
intervenci6n de un poder mas 0 menos dictatorial. Brasil, Corea del Sur, Tai- ejemplo cuando·se trata de la dimensi6n de determinado ambito politico 0 de
wan e incIuso Argelia ilustran este mecanismo, en el cual los "industriali- su posici6n, su aislamiento 0 su vecindad con ambitos cercanos, su penetra-
zadores" tienen en su contra no s6lo la mano de obra obrera explotada so bilidad 0 su impenetrabilidad. Por 10 demas, otras variables se deben a 10 que
pretexto de la conservaci6n de la ventaja comparativa frente a los viejos podria llamarse el tiempo mundial, ya que en cada epoca aparecen correspon-
paises industriales, sino tambien a las elites locales que temen perder los dencias politicas caracteristicas. Por Ultimo, la acci6n de los propios agentes
ingresos de su situaci6n y parte de su influencia (en Iran, estas reacciones politicos constituye una variable de anaJisis y comparaci6n reIativamente
pueden explicar la caida del Cha). Por su parte, O'Donnell analiza esta distri- independiente, en la medida en que dichos actores en ocasiones superan las
90 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEoRlAs Y VARIABLES DEL ANAuSIS 91

restricciones estructurales 0 culturales que se les marcan para recrear 10 contrastan los espados politicos fracdonados de Europa y el gran espado de
politico conforme a su designio, en tanto que much,os sucumben baj? el peso China, como seilalan primero Otto Hintze y despues Paul Kennedy..Asi
de sus medios. En pocas palabras, la voluntad politica puede conshturr una pues, la variable tecnologica in.terviene en este terreno. Hasta, finales ~el slglo
variable independiente. XIX se manifestaba en la capacldad de controlar a Ia caballena y a la infante-
ria. Desde entonces se mide con base en el progreso de los medios de comu-
nicacion y se entiende que en realidad varia entre los paises industrializados
Las limitacianes de espacia y los no industrializados. ...
Por Ultimo, es menester tomar en cuenta el amblente mternaClonal de cada
La insularidad facilita el desarrollo temprano de la identidad comlin de una pais. Asi, de los siglos xv a XVII, el distanciamien~o de las sociedades de ~a
poblacion. Asimismo, en la mayori~ de los casos constituye una p~an ventaja periferia nordica de Europa respecto de la IgleSIa rom~a como potenCia
para quienes emprenden la formaclOn de un espaClo de pode~ uruficado. Poco facilito el surgimiento de la modernidad politica, como sUgiere Stem Rokkan
hay que decir a este respecto. Las ISlas, sobre todD las relahvamente.~eque­ en la "cartografia concephIal" del nacimiento de las grande,S divisiones irJSti-
nas, configuran un territorio a todas luces l11llitado de antemano; facihtan el tucionales e ideologicas de dicho continente. En nuestros dIas se presenta un
contacto entre sus habitantes; sus gobernantes pueden controlarlas con faCl- fenomeno parecido en los paises del Maghreb, q~e estan 10 bastante,cerca de
lidad y gozan de una proteccion natural contra los enemigos externos. P~r Europa para sentir su influencia y 10 bastante aleJados del eplcentro arabe del
ende el gobiemo necesita reservarse menos hombres y menos dmero; es mas Islam para sentir menDs su peso. ..,
acepiado por los gobernados que en los grandes espacios abiertos, donde las
unidades politicas rivales solo sobreviven merced a la ~erza y el desarrollo
indefinido de los medios militares, y por tanto a la presIOn mal apoyada eJer- EI tiempa mundial
cida sobre los dominados.
Los casos de Gran Bretana, Australia y Japon corroboran este fenomeno asi El concepto de ambiente puede interpreta~ de otra manera resf'ect() ~e la
como en Africa el de Madagascar, ya que este pais fue uno de los prim<;ros dimension cronol6gica de las 16g1cas geopohticas 0 ~e 10 que Zaki Laldi lla-
del sur del Sahara en constituir un conjunto politico unificado desde el slglo ma el "tiempo mundial". Como Theda Skocpol, Lrudl observa que ex~sten
XIX. En pocas palabras, el Estado precoz y su relativa cohesion.pueden rela- articulaciones temporales sucesivas de una especle de mercado ldeologlco
cionarse con la ventaja que ofrece la msulandad. Por 10 contrano, en los am- mundial en funcion de las cuales los cambios revolucionarios -violentos 0
plios territorios continentales, el contexto de las empresas.:statales es de nva- no- se ~oncentran en deterrninados periodos, mientras que otros se caracte-
lidad y conflicto, 10 que con frecuenCla retrasa la formaclOn de las urudades rizan por su estabilidad. A este respecto, Reinhard Bendix recuerda que
politicas, al grado de obligarlas a ver a ~a poblacion com~ un recurso que P~,e­ Inglaterra era tan dependiente .d~ los ~~rcados extranjeros co~o lao ESfana
den explotar al capricho como prestaclOn personal con VIstas a una expansIOn del siglo XVI, pero que del medio ldeologlco transnaCionai del slglo slgmente
futura 0 para conservar 10 adquirido fren~e a las urudad~,g de la competenCla. obtuvo la levadura para su revoluci6n tecnologica, econ6mica y politica. Otto
Este es el imperativo actual ~el Medio Onente en la penms';lla de la IndIa, e~ Hintze se remonta alin mas en el tiempo y observa tambien que el surgimien-
el Maghreb, es decir, en el Africa al sur del Sahara. Ademas, no debe C?nsl- to del Estado en Europa no obedecio tanto a necesidades funcionales como a
derarse que la irJSularidad implica beneficios exciusivos. Los espaclOs fohticos un acto de imitaci6n suscitado pDr el recuerdD siempre vivo. de IDS grandes
aislados y alejados de los grandes teatros de conflicto gozan de beneflclo~ del espaciDs pDlitiCDS de la Antigiiedad, en ~articular del Imperio. rDmanD. En
mismo tipo, como es evidente en particular en el caso de los Estados Urudos nuestro. siglD, el desarrDliD del EstadD africanD en gran medlda fDrma parte
hasta principios de este siglo. de un fenomeno parecido, que ahDra tDrna CDmD referenCla a Europa. De
Los nucieos politicos en via de unificacion, ya sea que gocen 0 no de protec- manera similar, las fases de autDritarismD y demDcracia relativa se suceden
cion insular en sentido real 0 figurado, al mismo tiempo sufren las lumta- de manera tan regular, inciuso en el mundD Dccidental, que podria hace,r~e la
dones de su dimension inicial. De manera general, los constructores esta-
II hip6tesis de una alternancia ciclica de tiempDs de c~erre y apertura poli~cos.
tales" pueden edificar una base de fuerza m;is coherente cuando saben 0 Esta idea casi se impone en 10 que respecta a Amenca Latina y tamblen es
pueden limitar sus ambiciones terntonales al prmClplO. Asumsmo, tienen la aplicable en el ExtremD Oriente, es decir, en IDS paises islamiCDS. . .
posibilidad de aplicar menDS coacclOnes mternas'y de establecer relac~ones Este mecanismD tambien interviene en el terrena de las relaclOnes znterna-
mas armoniosas con sus subdltOS. En camblO, qUlenes de entrada prefieren cianales 0. del ejercicia de la Juerza. En estDs pianos, el siglo XVII y el inicio del
controlar un territorio amplio 0 se yen Dbligados a hacerlo debido a las tacti- XVIII se caracterizaron por formas de dominio y relaciones entre paises que
cas de sus opositores, se yen forzados a aplicar un despotismo y una deduc- ante todD se basan en Ia supedoridad militar. Luego, hasta 1914, el equilibno
cion fiscal y humana mayores sobre la poblacion sometida. A este respecto internacional se debio esenciahnente a la superioridad economica de algunos
92 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEORfAS Y VARIABLES DEL ANAusIS 93

paises europeos antes de que, de 1914 al decenio de 1980, hubiera un movi- de 10 que Birnbaum llama el "centro", entendido como un arreglo mas difuso
miento en Ia balanza provocado por un nuevo predominio de Ia fuerza rnili- y ampliamente extraestatal dellugar primordial de la legitimidad nacional.
tar. Ahora, al aplacarse el conflicto Este-Oeste, sugiere Ia aparicion de una Esta divergencia es fundamental en el medio occidental.
nueva fase del mismo cicio, donde Ia amenaza de la confrontacion armada La comparacion casi no considera el nivel de la accion politica. Este, lejos
como ultimtl ratio de la fuerza cede el primer lugar al desarrollo economico. de diluirse en el registro menor de los acontecimientos 0 de 10 accesorio, re-
Por supuesto, es dificil incluir este tipo de pararnetros temporales en una pers- presenta una variable de analisis esencial en la mayoria de los casos. SegUn
pectiva comparativa sistematica. Para no ir tan lejos, al menos es imaginable las circunstancias, los aetores individuales a eoleelivos de los procesos reales
elaborar con esta base las hipotesis interpretativas aunque sOlo sea para esca- resultan sagaces 0 desorientados, con 0 sin la capacidad de controlar los malos
par al dogmatismo de las teorias deterministas cJasicas. efectos de sus decisiones. Las "condiciones previas" de la irnportancia del
juego politico dejan sentir su peso solo por su medio, dicho de otro modo,
por la manera como llega 0 no a sacarseles provecho 0 a superarlas. La obser-
Las variables de la acci6n vacion es pertinente sobre todo cuando las modalidades de ejercicio de la
autoridad politica se modifican y tienden hacia una nueva institucionaliza-
Por ultimo, falta volver a hablar de la ultima de las grandes variables que cion. De ahf esta comprobacion: estas variables independientes, sobre todo
permiten la comparacion politica: la de 10 propiamente politico. Los princi- cuando se caracterizan de manera mas bien parecida en sociedades que
pales elementos culturales, materiales y productivos, espaciales 0 temporales 10gicamente poseen caracteristicas globales similares, ejercen solo una in-
que orientan la diruimica del poder y de su impugnacion (incluso cuando 10 fluencia contingente y variable en los-ordenarnientos finales de 10 politico. A
inrnovilizan durante largos periodos) siguen regidos por dos intervenciones corto y mediano plazos, estos obedecen en algunas ocasiones a la variable de
estrictamente politicas: por una parte, la que se debe a la adquisicion histori- la accion que llega a trascender las desventajas de determinado medio, mien-
ca 0 institucional anterior, y de ahf a la importancia que se da a la manifes- tras que por 10 contrario sucurnben ante elias en otros medios. EI volunta-
tacion de los nuevos procesos debido a una especie de logica jenirquica; por rismo y el talento de los principales responsables de los procesos de cambio
la otra, la que se debe a la accion personal 0 colectiva de los gobernantes 0 de o de estabilizacion proporcionan uno de los ejes para el analisis comparativo,
los agentes politicos en general. respecto de su capacidad para actuar en su ambiente impuesto.
Respecto de la primera perspectiva, Bendix y Rokkan llamaron la atencion La intervencion de Lenin 0 del partido bokhevique da muestra de esto, al
sobre la naturaleza secuencial de los proeesos politicos. Por fuerza, la configu- punto de constituir un factor capital en el proceso politico ruso. Lo mismo
racion inicial de un poder, territorializado 0 no, y mas 0 menos centralizado 0 puede decirse de Bismarck en Alemania, 0 de Adolphe Thiers en la Francia
penetrante, influye en la forma que adquiere despues como Estado 0 sistema de 1871, 0 del rey Juan Carlos y de Adolfo Suarez en la Espana posterior a
de dominio. A su vez, esta secuencia de la estatizacion deterrnina el cuadro 1975. Ademas, esta variable de la accion solo influye de manera inrnediata.
territorial, administrativo, humano e incluso mental de las posteriores secuen- Puede intervenir como una de las principales codeterminantes de las orienta-
cias de formacion de los grupos dirigentes, asi como del aumento 0 la limi- ciones mediatas 0 a largo plazo de los sistemas politicos. EI modelo britanico
tacion de la participacion popular. En este plano es particularmente irnpor- en gran medida procede de las decisiones pertinentes efectuadas por la elite
tante la forma del Estado 0 de 10 que ocupa su lugar. En nuestros dias, liberal de este pais durante 1830-1850. La division francesa entre el tempera-
determina en gran medida los contornos del movimiento politico en las sode- mento plebiscitario y el espiritu de faccion proviene deillamado que lanza-
dades que prosiguen su bUsqueda de modernidad, desde la India hasta el ron al ejercito en 1795 los dirigentes revolucionarios atemorizados por sus
Africa al sur del Sahara, pasando por Indonesia. En particular, proporciona la propias acciones. Por Su parte, mucho del autoritarismo moderno en Ame-
base para las estrategias de extroversion 0 imitacion que, en el Tercer Mundo, rica Latina se debe a la incapacidad de sus lideres democraticos.
permiten que los grupos dominantes unan sus recursos ideologicos 0 mate- A este respecto se plantea una Ultima cuestion, punto menos que funda-
riales en gran medida fuera del ejercicio de su fuerza. De la misma manera, mental. Consiste en saber si el papel de estos actores decisivos corresponde
Pierre Birnbaum y Perry Anderson muestran, cada uno a su manera, hasta verdaderamente --<:omo piensa Juan Linz- a estrategias acabadas que poco
que punto las mUltiples formas del surgimiento de los poderes centrales en a poco se tornan conscientes, 0 si solo refleja, como indican Almond, flana-
Europa ha orientado el posterior progreso politico de los paises que controla- gan, Coleman y los te6ricos de las crisis politicas, el resultado final de una
ban. EI absolutismo dicto el destino de Francia y de Alemania, aunque de serie de golpes fortuitos, bien 0 mallogrados. Mas alla de la discusion escolar,
maneras distintas. A la vez, su fracaso casi determino el de Gran Bretafia. Asi 10 mas probable es que las estrategias dignas de este nombre pueden confi-
se establecio una especie de frontera entre las sociedades de tipo continental, gurarse poco a poco, en el transcurso de los periodos decisivos de profundos
cuya modernizacion se efectuo bajo la egida del Estado, y las sociedades de disturbios, mientras que la practica golpista define la normalidad de la rutina
tipo anglosajon 0 helvetico, en las cuales dicha frontera depende mas bien politica. Gracias a esta comparacion se distinguen las dos situaciones. De
94 LA COMPOSICI6N DE LA COMPARACI6N TEoRiAs Y VARIABLES DEL ANALISIS 95
manera mas genera! libera a! aniilisis de los dogmatismos fundados en la con- Dumont, Louis, Homo hierarchicus, Paris, Gallimard, 1966.
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La gran variedad de definidones del poder no debe sorprendernos: por una
parte refleja la pluralidad de las teorias politicas y el concurso de los paradig-
mas; por la otra se debe a la extraordinaria variedad de formas de poder que
pueden observarse en el tiempo y el espado. Asi pues, la comparacion del
politologo supone que antes hay que efectuar el recuento de los diferentes
tipos de poder conocidos y ponerlos en perspectiva.
Para evitar la trampa del etnocentrismo, conviene partir de una definicion
amplia y extensa del poder; asi se eliminan las definiciones relacionales, indi-
viduales, institucionales y todas las que suponen un ambito diferenciado de
poder politico. Por 10 pronto empezaremos con algunos elementos de la defi-
nicion elaborada por Talcott Parsons y consideraremos al poder como la
capacidad para lograr que las unidades de un sistema de organizacion colec-
tiva cumplan sus obligaciones. De e~ manera se introducen algunas pre-
guntas clave de la politica comparada: "como lIega a imponerse el orden
politico, es decir, como obliga a los gobernados y vela por el cumplimiento de
esta obligacion? "Como se constituye este poder politico, como se forma, con
que y con quienes se forma?
Asi pues, la comparacion supone el analisis de las dindmicas, es decir, de las
maneras de formacion y transformacion de estos ordenes politicos que nunca
son dados ni fijos, sino que se constituyen historicamente gracias al juego de
los acontecimientos y los accidentes, asi como de principios mas estables y
quiza mas previsibles, referidos a la estructura social y a la cultura. Para em-
pezar, este proyecto comparativo requiere que se destaque la dinalI)ica occi-
dental. Desde luego, no que goce de precedencia, 10 que por 10 demas seria
falso historicamente: en cambio, encubre, en parte debido a las relaciones de
dependencia, la pretension a la hegemonia que a veces la erige como modelo
de la modernidad politica. Esta tendencia ha sido engaftosamente sisterna-
tizada por los primeros paladines de la escuela desarrollista que han visto en
ella una necesidad historica: sin embargo, mas alia de estos errores, se basa
en los hechos; la construccion politica que se efecrua en la epoca contem-
poranea se ve mas 0 menos afectada, en el lugar que sea, en la cultura am-
biental que sea y cualesquiera que sean las lecciones del pasado, por la impo-
sidon de un modelo que, por 10 demas, debe tanto a su atractivo como a los
recursos politicos, economicos 0 militares que fundamentan su dominio.
En este sentido -y solo en este-, la distincion entre 10 occidental y 10
extraoccidental es legitirna, es decir, necesaria, pero no 10 resuelve todo: las
dinamicas extraoccidentales son tan ricas como numerosas y hacen particu-
larmente compleja la tarea del comparatista, puesto que este no toma el par-
tido --<jue por desgracia es frecuente en la disciplina- de renunciar a estu-
diarlas 0 a rechazarlas en unas cuantas notas al pie de pagina declarando su
confusion. Por 10 demas, seria absurdo reducir el orden politico contem-
poraneo a un;t mera relacion de dominio que confirme la supremada de la
dinamica occidental sobre las dindmicas extraoccidentales a punto de extin-
99
EL POOER POLmCO COMPARAOO 100

guirse: estas no desaparecen aunque se encuentren en estado de hibridacion,


e incluso en las sociedades que parecen mas 0 menos carentes de historia, esta
no desaparece por completo, mientras que la inclusion en su seno de elemen-
tos del orden politico occidental tampoco cu1mina en una mera imitacion, I. LA DINAMICA OCCIDENTAL
sino en un modelo nuevo e inedito.

EL MECANISMO del que procede 10 que los franceses, alemanes, belgas e ita-
llanos llaman Estado no constituye la modalldad Unica y ejemplar de sur-
gimiento del poder central, ni siquiera en su version moderna. En tanto que
lugar autonomo y especializado de la autoridad politica legitimada, el Esta-
do recibe otras denominaciones en las sociedades anglosajonas: gobiemo,
corona, oficina 0 departamentos federales. En Espana, esta palabra resulta
incluso malsonante y suele designar a las veleidades supuestamente desp6-
ticas de los gobemantes de Madrid. Sobre todo, conviene tener presente el
pasado y las otras regiones donde ha existido ese Estado que los habitantes
del continente europeo consideran uaa necesidad universal. En el pequeno
espacio del oeste de Europa, dicho Estado apenas se consolida verdadera-
mente en el siglo pasado, cuando asume formas muy claras segUn los paises.
En los demas universos, las marcas profundas de la colonizacion crean con
demasiada faci1idad la impresion erronea de que nuestro modelo estatal
define el destino politico de toda la humanidad. En realidad, este modelo
con frecuencia se reduce a una referencia abstracta, merecedora de todas las
reinterpretaciones, incluso cuando estas coinciden con los principios mismos
de su normatividad.
Sin embargo, la constatacion de los mUltiples progresos y contradicciones
del surgimiento de los poderes centrales no impide que el proceso que ori-
ginO la creacion en el oeste europeo de un polo de soberania llamado Estado
atraiga prioritariamente la atencion, al menos en cuanto al anaJisis. Razones
comunes de proximidad con este objeto conocido justifican esta elecciDn, en
la medida en que facilitan el seiialamiento inicial. Ademas, la institucion ori-
ginal occidental que en nuestros dias monopoliza en su beneficio la obli-
gacion de obediencia de los gobernados ---;;,1 Estado- se ha tornado, casi
dondequiera, el referente admirado 0 detestado de las construcciones po-
liticas mas diversas. Por consiguiente, el estudio de la dinamica occidental
parece un buen punto de partida aun cuando sOlo se pretende captar las for-
mas a nuestro juicio "paganas" que puede adoptar.
No obstante, esto no significa que la Unica caracteristica espedfica de las
sociedades de Europa del Este y del continente americano sea la implan-
tacion privilegiada y precoz del Estado; sDlo distingue a la primera fase. De
los siglos XII al XIX, hayan alcanzado 0 no su prop6sito los paises, los procesos
simultaneos de invencion y edificacion del Estado como centro aut6nomo de
soberania no han representado sino el acto inaugural de un edificio inaca-
bado. EI Estado se ha configurado como estructura de mando monopolico
impuesto en determinados territorios y para sus habitantes. Ademas, ha sido
menester perfei:cionar su legitimidad y su asiento mediante una mejor defini-
101
102 EL PODER POLtnCO COMPARADO 103
LA DINAMICA OCCIDENTAL
ci6n de su relaci6n con los antiguos subditos de los reyes 0 principes. En el garantiza de manera continua la instalaci6n de su propio orden ,d~ntro de un
siglo XVlU, con la caida de los absolutismos reales y de las legitimidades a !a territorio dado mediante el empleo y la amenaza de la fuerza fislca de parte
vez teol6gicas y personales, el Estado por poco se vuelca como un palanqum de los responsables administrativos."1 Sin duda, las i~eas de autoridad, de
soltado por quienes 10 cargaban, sobre todo en Inglaterra, en America del orden impuesto mediante el uso ev"!'tual d~,la fuerza fislca y de continwdad
Norte, en Francia y en los Paises Bajos. Apenas 10 salv61a segunda fundaci6n (por 10 menos relativa) de una adrrurustraclO~ caractenzan al Estad~ .y a sus
de nuestra modernidad politica, inscrita en la busqueda de una nueva leglti- embriones. En cambio, la idea de asociaClOn es una slmphficac!(:>n. Por
maci6n de la obediencia, ya no teol6gica, aunque referida a la persona de un supuesto, el contrato de apoyo reciproco implicito 0 explicito que 1ffiphca
soberano, sino abstracta y metafisica. EI instrumento para ello consisti6 en puede existir desde el principio como en lo~ podere~ feudales, .aunque tam-
inculcar las identidades nacionales que justifican al Estado-naci6n que ocupa bien puede no existir, como en el caso de la 1ffipOS~ClOn pura ~ sl~ple de una
ellugar del Estado-administraci6n. Luego hubo que identificar a los gobema- soberania. EI termino de asociaci6n realmente sugtere la relativa 19ualdad de
dos con un territorio sometido a una autoridad exclusiva y, ademas, hacerlos los miembros 0 de los gobemantes y los gobemados, igualdad que no se veri-
reconocerse en el ordenarniento de ese poder considerado Unico. Era me- fica ni siquiera en los cantones suizos mas pequenos.
nester que los subditos promovidos ala. categoria ?~ ~udad~o~ admi~er~ En estas condiciones, los puntos esenCiales por una i"arte se deben ~lla~o
su subordinaci6n sin ninguna referencla a la leg'timidad religlOsa 0 Jerar- establecido entre el ejercicio de una autoridad coerCltiva y su temtorla-
quica, la cual rechazaban tanto como los nuevos gobe~tes. ~,onvenia que lizaci6n, y por la otra a la pretensi6n de esta autoridad de 1ffiponer su I?roplO
la politica, que se tomaba aut6noma, afirmara una legttimaclOn asurusmo orden --es decir su politica- disoc~dola sobre todo del orden r~~glOso.
politica, ya no referida a un principio trascendente, sino exaltada por la afir- Entonces, las ideas se aclaran. Los poderes que no se proponen mscnblrse en
maci6n de la cualidad inmanente de la soberania popular captada por un un territorio fijo 0 no llegan a hacerlo no constituyen un verda?ero Estado;
numero siempre restringido de gobemantes. Tras muchos tanteos y vacila- tampoco 10 constituyen cuando no logran lIl~poner la pnm,,:CI~ del orden
ciones, este nuevo valor legitimante tom6 el nombre de "democra?aN , y su politico sobre los demas 6rdenes, si ~o en el mvel de los prmclplOs, p~1ffiero
recorrido hacia el triunfo ideol6gico e institucional represent6 la Ultima etapa en el de la practica. Por ,10 demas, la 1ffii"0rtanCiaque Max Weber ~ Reinhard
del surgimiento de la modernidad politica occidental: es decir, la que proyec- Bendix conceden al fenomeno patr1ffiomahsta asnTI1smo penrute alSlar meJor
ta a los regimenes de gobiemo y no 5610 a su aparato central. el momento decisivo del progreso hacia el Estado. Este Ultimo se conforrna
Por ello, la dinamica occidental de la modernidad politica debe captarse en cuando el principe 0 los gobemantes dejan de considerar que el poder, s~
el mecanismo de divisi6n del trabajo del que procede el Estado tanto como atributos materiales y sus beneficios morales 0 ~ta~t~,nos son d~ ~? prople-
en la consolidaci6n de una relaci6n llamada democratica entre los gobemados dad personal; mas precisamente, cuando esta practica patrimomal. es susti-
y los gobernantes (relaci6n que ete~a su legitimidad. al.transforrnarla). Ade- tuida por un arreglo burocratico llamado "ra?onal" de la autoridad c~ntral.
mas, conviene no ignorar sus acadentes y sus desVJaclOnes. Los eplSodios Aunque estos dos mecanismos del orden politiCO --el de su ~utonomJa y el
autoritarios de Europa no constituyen curiosidades anacr6nicas ni aberra- de su burocratizaci6n pospatrimomal- no slempre se efectuan ~e manera
ciones, sino todo 10 contrario: durante mucho tiempo el autoritarismo fue con- paralela, su coyuntura es 10 que ~onstituye las bases del Estado OCCidental. .
sustancial y tipico de uno de los carninos de Europa hacia la soberania moder- Por supuesto, observar la dznamzca estatal,desde este punto de vISta eqw-
na, asi como el surgirniento de los gobiemos representativos traz6 otro de vale a considerar mas su producto que su genesl~. Desde esta segtmda pers-
estos caminos. Europa sali6 de la dictadura modernizada apenas entre 1945 y pectiva, el movimiento generador del Estado. occidental ~e basa en una sene
1975, forma que durante alg11n tiempo fue la variedad mas com11n del poder de elementos sucesivos cuya !ista establece Tilly: constiturr la fuerza, arm.ada,
central, es decir, su f6rmula futura entre 1920 y 1940. Si para colmo de males poner en practica el sistema de recaudaci6n fiscal, imponer una politic~ ~te­
hubiera triunfado, hoy no se hablaria de acceso de autoritarismo 0 de velei- rior controlar el abastecimiento de los viveres y formar al personal tecmco;
dades fascistoides, sino de accesos de fiebre democratica. Tal vez denuncia- luego, reglamentar la actividad manufacturera, efec~ar el ad?ctrinarniento
riamos la "desviaci6n hitleriana del nazismo", como para lavar de sospechas a ideol6gico y perseguir los fines iml?erialist~s. En realidad, .Ia lista abarca un
los herederos del canciller aleman. periodo demasiado largo y no consldera la mterdependencza de sus dlstintos
componentes. De hecho, la creaci6n de los ejercitos y los gravamenes son
paralelos, ya que es menester satisfacer las necesidades. de las tr~pas que se
ANTES DEL EsrADO hacen permanentes. La voluntad de delimitar un espac~o temtonal de sobe-
rania se inscribe igualmente en ese surguruento pnnutiVO del Estado como
Max Weber utiliza una definicion amplia y discutible de los espacios de la imperia!ismo primario, en la medida en que convlene Clfcunscnbrr el terreno
soberania --el Estado de manera muy extensa- cuando escribe que: "Se lla-
mara asociaci6n politica a una asociaci6n regida por la autoridad cuando se 1 Max Weber, The Theory of Social and Economic Organization, Nueva York, Praeger, 1954, p. 154.
104 EL PODER POLmCO COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 105

gravable y proporcionar soldados. EI resto es menos importante al principio, que permite evitar las tendencias centrifugas y el excesivo fraccionamiento
aunque el poder de justicia mas que el de politica afirma la soberania de feudal. La identidad politica inglesa no tarda en perfilarse con esta perspec-
quienes reinan ciertamente por la fuerza, aunque al mismo tiempo satisfacen tiva, no en el sentido de la temerosa sumisi6n a un poder central que se limita
una necesidad de arbitraje supremo de la poblaci6n. En esta fase inicial, la a mostrar constantemente su fuerza, sino en el del respeto a una autoridad
dinamica occidental no se distingue mucho de las otras. aceptada de manera mas bien libre, porque es poco abusiva.
En otros lugares de Europa, por ejemplo en Francia, la situaci6n es menos
optimista. Debido a una ambici6n precipitada, justificada por la competencia
Limitaciones ambientales y movilizaci6n de los recursos de otros constructores estatales, los reyes franceses se esfuerzan por controlar
un territorio cuatro 0 cinco veces mas extenso que el de sus colegas allende
Norbert Elias y, mas que el, Otto Hintze recordaron la importancia capital de La Mancha. Debido a esta vastedad, la consolidaci6n de su soberania es mas
las limitaciones espaciales y ambientales en la constituci6n de los conjuntos costosa y obliga al Estado embrionario a recurrir a una fuerte presi6n fiscal
politicos europeos. Quien dice Estado supone, en principio, la toma del con- que Ie enajena a sus subditos, obligandola a adoptar una actitud represiva
trol de un territorio definido por una autoridad que s610 subsiste si dispone con la gente y las instancias representativas medievales. Para coimo, implica
de una fuerza que pueda imponerse a la vez a los individuos y a las autori- el inconveniente de obligar a la autoridad monarquica a delegar sin demasia-
dades exteriores rivales. Esta comprobaci6n aclara las razones del exito 0 el das condiciones el poder que en verdad no puede asumir. De ahi el desarrollo
fracaso de los promotores estatales en la historia de Europa. De manera para- de la feudalidad en Francia, que lleva.&n sl la reacci6n absolutista posterior. Si
lela, abre la interrogaci6n acerca de la intensidad de los procedimientos a desple- el surgimiento de un sistema centralizador coherente aparece de manera
gar para encarar las limitaciones que pesan sobre promotores del Estado y, simultanea de uno y otro lados de La Mancha, el perfil de la formaci6n estatal
finaimente, en la naturaleza de las presiones que deben ejercer sobre sus sub- francesa se altera por el alto precio del ejercicio de la autoridad y el peso del
ditos con ese fin. Desde muchos puntos de vista, el exito 0 el fracaso del aparato militar y de los impuestos; en pocas palabras, por la primacia de la
surgimiento de los estados en Europa reflejan dmante mucho tiempo la rela- fuerza estatal soberana mas que por la adhesi6n voluntaria a ella.
tiva faci1idad 0 la dureza de ese lapso inicial de su formaci6n. Mas tarde, Como Francia, Portugal, Dinamarca y Suecia se siruan en contextos territo-
muchas caracteristicas profundas de las diferentes tradiciones politicas occi- riales en los que la unificaci6n estatal, aunque precoz, obedece a limitaciones
dentales continuan con la marca de esta genesis. que hacen que la coacci6n pueda mas que la adhesi6n y la flexibilidad. Mas
EI efecto de dimensi6n es 10 que primero llama la atenci6n. En el contexto desafortunado atin es que el uso de la fuerza y el desprecio por el compro-
teemco de la Edad Media, los soberanos ambiciosos debian contar al principio miso no bastan para asegurar la consolidaci6n de unidades politicas estables
de su empresa unificadora con un espacio territorial 6ptimo: el suficiente para en la Europa central y meridional, donde las veleidades expansionistas de los
movilizar los recursos humanos y materiales requeridos para una expansi6n soberanos resucitan el viejo suefto de reconstruir al Imperio romano: el Sacro
militar, pero no demasiado vasto, con el fin de que siguiera siendo politi- Imperio Romano Germaruco. En cambio, haeen poco caso de la precauci6n
camente controlable con los medios de la epoca, para que el costa de este con- elemental que consistina en fundar esta ambici6n en el control previo de un
trol no fuera mayor que el beneficio. La Inglaterra de los siglos XI Y XVI corres- nuc1eo sOlido que facilite los medios para ello. Por 10 tanto, los grandes con-
ponde a este espacio ideal. AI principio, los monarcas ingleses reinan en un juntos imperiales, constituidos subitamente bajo la egida de una dinastia,
terreno faci1rnente gobemable de 15 mil kil6metros cuadrados y tienen el tienden a hundirse 0 a constreftirse mas que a consolidarse de manera dura-
merito de conformarse durante algtin tiempo con esta base modesta, pudien- dera. La desventaja territorial resulta mayor en el caso de AIemania, que pro-
do aSI consolidarse como nuc1eo integrado, a partir del cual las periferias sigue su busqueda infructuosa de unificaci6n como Estado hasta el siglo XIX,
galesa, escocesa e irlandesa se integran mas tarde mediante la asociaci6n 0 la y es particuiarmente grave en el de la difunta Austria-Hungria, desaparecida
conquista. por haber querido abarcar demasiado. ..
Las reducidas dimensiones del territorio inicial ingles permiten compren- Estos casos muestran que el efecto de la dimensi6n no es el Unico que debe
der las razones de la instalaci6n temprana de un centro politico eficaz en considerarse. Lo que el lenguaje modemo denomina ambiente internacional
Gran Bretaiia. Lo reducido del territorio permite el mejor ejercicio de la auto- sirve para indicar las limitaciones 0 intervenciones directas que provocan el
ridad directa, el rec1utamiento de soldados y la recaudaci6n de los impues- surgimiento de los estados. La ventaja de la posici6n de la Gran Bretaiia,
tos. Asimismo, impide que el predo de la soberania abrume a la poblaci6n relacionada con su insularidad, facilit6 que surgiera como Estado. Por 10 con-
que debe pagarlo y que el uso de la fuerza para la recaudaci6n de dinero y de trario, los paises europeos abiertos y sin limites evidentes sufrieron de mane-
hombres sea menor en Gran Bretaiia que en el continente europeo. Por Ulti- ra constante en su construcci6n estatal, por las rivalidades de los principes,
mo, la proximidad favorece la relaci6n directa del monarca con las 6rdenes, los riesgos de la guerra y la amenaza permanente de la violencia exterior. En
los guerreros y las ciudades, 10 que desemboca en una relacien contractual estos paises, el Estado con frecuencia ha reaccionado contra esta amenaza
106 EL PODER POLmCO COMPARAOO LA DINAMICA OCCIDENTAL 107
En pocas palabras, mientras mas se ha situado en Ja confluencia de ambi- concentrar los dos poderes y goza de preeminencia sobre los demas sobera-
ciones estatales rivales, mas se ha arriesgado a fracasar al mismo tiempo que nos. Entonces resucita en su contra el principio milenario del "Dad al Cesar"
ha sufrido la necesidad de una expansi6n permanente por medio de una y "Dad aDios", zarandeado durante algtin tiempo por la propia Iglesia en la
especie de derecho preferente del control politico del Estado. Este es particu- epoca del cesaropapismo. En apariencia, la distinci6n no tiene mas objeto que
larmente el caso de Prusia y de Rusia, que nacieron bajo la presi6n de los permitir a la autoridad religiosa recuperar el monopolio de 10 sagrado. En la
suecos y los tartaros. Esta es tambien la situaci6n de la adolescencia de la ma- practica, en el ambiente medieval, la reconquista del terreno religioso equi-
yoria de los estados europeos. Aunque ante sus subditos tambien son repre- vale a la de toda la legitimidad, y en primer lugar a su expresi6n primordial,
sentantes del derecho, estos al principio los aceptan mas bien como protec- cuyo elemento imprescriptible reside en el caracter sagrado de los soberanos:
tores armados. El Estado naciente se confunde con su ejercito. 0, mas bien, su consagraci6n sometida a los buenos oficios de la Iglesia.
este ejercito mas 0 menos fiel a un jefe es el que se constituye como soberano En cambio, estos ultimos reciben el monopolio de la gesti6n de los asuntos
y se transforma en Estado con el fin de asegurarse en el tiempo los recursos temporales, aunque no se trata de una concesi6n completa,. ya que Roma con-
humanos y materiales de determinado territorio. Cuando estos recursos son serva la lIave legitimadora. La Iglesia permanece como la principal soberana,
abundantes debido a la densidad demografica, como en Francia, el territorio supraterritorial y luego supranacional. Esta soberana, al reafirmar la sepa-
que controla puede ser 10 bastante reducido para dar oportunidades a la raci6n de las dos esferas de 10 espiritual y 10 temporal, constituye un obstaculo
empresa estatal. Por 10 contrario, el territorio a explotar y dirigir debe ser para que resurja en Europa un territorio politico unificado y amplio que arne-
amplio cuando esm menos poblado y es menos rico, aunque no por ello este a nace su hegemonia. Los sacros emiJf'radores ya no pueden satisfacer su
salvo de las incursiones enemigas. designio de ser los nuevos cesares de la Europa medieval y de rebajar al pon-
Como sea, en ambas situaciones la empresa estatal confunde las caracteris- tifice romano a la categoria de capellan principal. Por 10 contrario, el papado
ticas de la protecci6n y seguridad de los subditos con las de la servidumbre y parece triunfar allevantar hasta el siglo XIX una barrera invencible contra la
militarizaci6n de una poblaci6n de campesinos reacios transformados en sol- urUficaci6n estatal del territorio central de la cristiandad de la "poca, formada
dados 0 marinos. Asimismo se confunde con la extracci6n forzada -a la mig- por Alemania e Italia del norte. En cambio, en el mismo momento, la escisi6n
rna pobJaci6n campesina- de los productos, el dinero y los bienes requeri- del cristianismo ortodoxo en el ambito bizantino Ie perrnite al Emperador
dos para la retribuci6n de una casta militar permanente reforzada por Romano de Oriente alzarse por encima del Papa y del patriarca de Cons-
mercenarios extranjeros. Sin embargo, una diferencia de grado separa a Fran- tantinopla, con el resultado de la fusi6n de 10 temporal y 10 espiritual, que se
cia de Prusia y de Rusia, al punto de modificar de manera fundamental la caracteriza por la din<imica politica del cristianismo ortodoxo del este de
genetica de sus Estados. El Estado frances se toma centralizador y omni- Europa.
presente, mientras que los estados aleman 0 ruso siguen siendo militares y En cambio, la mctica de dividir para reinar adoptada accesoriamente por la
desp6ticamente burocraticos en la epoca de la apertura liberal y tambien en la Iglesia la lleva a mostrarse complaciente con los pequenos reinos perifericos,
del surgimiento democratico. cuyo fortalecimiento propicia en Francia, Inglaterra y otros lugares. Ahi re-
side la falla de la estrategia romana: su tolerancia para con los inicios de los
monarcas modestos tiene para la Iglesia consecuencias que facilitan, a largo
La victoria de 10 politico sabre 10 religioso plazo, la formaci6n de los primeros estados coherentes. La benevolencia que
los papas manifiestan hacia los reyes de Francia e Inglaterra contribuye en
En la aurora del Estado occidental, el complejo romano que guia a los em- estos paises al surgimiento precoz de un embri6n de identidad nacional cuyo
peradores germarucos se enfrenta ademas a las objetivos politicos de la Igle- poder religioso no desea deslumbrar. Sobre todo, la politica practicada en los
sia. El papado tambien aspira al poder supremo, a la vez espiritual y tem- reinos de la periferia europea hace que la Iglesia las ayude involuntariamente
poral. Sin embargo, por una ironia de la historia, las complejas estrategias a templar el recurso de la legitimidad y la consolidaci6n del futuro Estado
que concibe con este fin se vuelven en su contra, suscitando la politica laica modemo. Este, que por fin se toma laico, nace de la separaci6n (que la Iglesia
que precisamente Ie interesaba evitar. Desde muchos puntos de vista, el sur- restablece en la Edad Media) de 10 espiritual y 10 temporal, y por ende de 10
gimiento del Estado occidental padece el mal efecto de los obstaculos que la religioso y 10 politico.
Iglesia medieval pretendia imponerle. Los soberanos perifericos, que al principio parecian poco amenazadores,
Otto Hintze muestra c6mo el papado, a partir del siglo XII, intenta contra- reinterpretan la distinci6n de los dos ambitos en su beneficio. El monopolio de
rrestar la fuerza ascendente de los soberanos territoriales frustrando su pre- 10 politico que se les ha concedido los hace amos de la fuerza limitante en el
tensi6n de ejercer a la vez el poder civil y el poder religioso mas bien sustrai- espacio de su soberania, y este triunfo, junto con los privilegios especiales
do al Papa que delegado por este. El Sacro Emperador Romano Gerrru\nico que la Iglesia les concede para reforzar su poder frente al Sacro Emperador,
constituye su blanco principal, en la medida en que tiene la pretensi6n de aumenta su legitimidad global. En Inglaterra y en Francia, los papas, que han
108 EL PODER POLITIco COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 109

caido en la trampa de sus propias maquinacio~es antiimperiales, pierden como algo natural, cuando que no caracteriza a todo el espacio del cristia-
definitivamente la partida cada vez que se empenan en someter a 10:> ~yes. nismo del este de Europa. A este respecto pensamos en la separacion pro-
Los estados que fundan, plenamente soberan,?s. con el acu~rdo mlClal.~e testante, aunque no se pone en duda tanto como la insuficiencia de un anali-
Roma, lIegan a controlar tambien el aparato relilposo y deb~ltan su re~aclOn sis efectuado en terminos religiosos. En realidad, la variable juridica no es
directa con la Santa Sede. As! adquieren la autondad preemmente aqw en la menos decisiva que la religiosa, segUn que interviene en el proceso de diver-
tierra. Ademas, esta autoridad se torna poco a poco en una estructura de so- sificacion de la relacion entre los gobemantes y los gobemados que divide a
berania permanente en parte distinta de la 'pe~sona real, tanto respecto de Europa desde mucho antes de la Reforma.
su logica burocratica propia como de su duraclOn fren~e a I?s .monarcas .Iran- La principal discrepancia del derecho y de las practicas juridicas en el con-
sitorios. As!, el Estado surge progresi~amente del patnmoruahsmo, en vlrtud tinente europeo y en el mundo .anglosajon es. anterior a la irrupcion del
del cuallos funcionarios no eran, en ultima mstanCla, smo cnados de la casa protestantismo, y de entrada abre una brecha entre dos concepciones opues-
real y del Tesoro del principe. Apoyandose en el Es~do es como el rey de tas de la soberania absoluta 0, por 10 contrario, del mero caracter funcional
Inglaterra Enrique VIII se permite despedrr a la Iglesia y ~ sus sacram,:,to~ del poder central. Ademas, esta divergencia entre los dos conceptos de la
cuando pretende tratarlo nuevamente como vasallo. As~mo en FranCia, Sl soberania modeIT!a no reproduce las fronteras del protestantismo y del cato-
bien el fortalecimiento de la supremada del Estad? abs~lutis~a es compatible licismo. En el continente europeo, particularmente en AIemania, aparecio
con el respeto platonico de la figura papal, cu~a aun mas .en el adveru- desde hace un milenio 10 que convendria llamar "el complejo romano", que
miento de un Estado autonomo situado en el pmaculo de la socledad. refleja la repugnancia de sus gobel11ijptes ante toda separacion real y no me-
Junto a este logro se da Uf!a disyuncion desigua! efectuada de manera ~on­ ramente verbal de los poderes, conforme a la tradicion de la Rorna imperial.
comitante en el ambito temporal. Como 10 politico predomina sobre .10 religlo- Salvo del siglo IX al XI, cuando el derecho romano retrocede provisionaimente
so, las facu1tades del Estado prevalecen sobre los intereses subor?mados de ante la logica comunitaria de las costumbres judiciales gerrruinicas 0 celticas,
las personas particulares, fisicas 0 morales. AI bm~nuo. de 10 espmtual:tem- en Europa el poder soberano y las personas privadas estan sometidos a
poral corresponde, por Uf!a especie de contaglo, el bmomlO de 10 ~~bI!CIr~rlVad?, reglas y jurisdicciones diferentes y de distinta dignidad. Adernas, el ambito
que abarca Uf!a superposicion jerarquica que reserva Uf!a legitimaClOn mas juridico continental sigue caracterizado casi constantemente por su subordi-
alta a 10 publico -el Estado-- que a 10 privado 0, en otras palabras, a la nacion a la voluntad politica, primero al nivel explicito de la distincion de los
sociedad. De esta manera, al recuperar para s! el monopolio de 10 sagrado 0 derechos -publico y privado-- y de las jurisdicciones competentes, pero
10 rnagico, 10 que hace la Iglesia es despojar invol~t~amente al ~clde':.te tambien a las menos manifiestas de la expresion de las normas juridicas y de
de los obstacu1os que" cerraban el camino ?e la,;aClOnali?ad y de la ';,'tensifi- la independencia de los jueces.
cacion de las actividades economicas y SOClales 2 y contnbuye a q.ue el Esta- Desde esta perspectiva, el nuevo derecho subjetivo elaborado a partir del
do no se imponga en las sociedades catolicas como el punto cu~ante d~ la siglo XII so capa de la cristianizacion del derecho romano seguramente oculta
logica universal de la diferenciacion, sino como un modo p~cu1ar de. ~sta un contenido individualista frente a la tradicion comunitaria de los derechos
que, al pretender separar 10 espiritual de 10 temporal y 10 civil de 10.I'0~tico, consuetudinarios que de manera progresiva suplanta, salvo en el espacio
ha sobrevaluado a 10 temporal y politico para confenrle Uf!a legltinudad anglosajon. Renace en la Italia de las ciudades comerciantes y, gracias a sus
autonoma y soberar!a".3 principios abstractos y de alcance universal, obedece a las necesidades de los
burgueses avidos de enriquecimiento personal y preocupados por escapar a
la sujecion de las tradiciones campesinas. Empero, al mismo tiempo resucita
Los dos dereclzos occidentales frente al poder central Uf!a legitimidad superior a la de las personas, al doble punto de vista de su
referencia indispensable para un monarca legislador y de su aplicacion, que
Esta suprernacia del Estado constituye el aspec.to caracteristico .de un tipo d~ trasciende las comunidades locales y los feudos. Desde 1158, el jurista ita-
modernidad occidental en e1 que el poder central extrae su legl~~d de Sl liano Martinus Cossia asegura al emperador Federico Barbarroja que es el
mismo rruis que de un principio superior de naturale~ ~xtrapolitica. Em- amo del mundo, y por ende fuente del derecho ante las pretensiones rivales
pero, sOlo se refiere a Uf!a de las modalidades ~~ 10 especificamente europ~, de la justicia consuetudinaria 0 de la Iglesia y de su derecho canonico. A par-
inscrita en la desigua! organizacion de la relaclon. ~ntre el .E~tado y la S:OC'e- tir de entonces, la expresi6n del derecho en el continente europeo escapa a los jue-
dad propia de los medios delineados por la tradiCion catolica. En reai!dad, ces independientes cuyas sentencias tenian hasta entonces la fuerza de la ley,
esta hegemonia de un poder central que se tOIT!a autonomo se consldera en la forma de una jurisprudencia y no de un cOdigo de leyes uniforme y cen-
tralizado. Desde entonces, la nueva justicia continental obedece cada vez
2 O. Hintze, Historical essays, Nueva York, Oxford University Press, 1975, p. 431. mas, por 10 contrario, a la logica abstracta de las normas escritas que pueden
3 B. Badie y P. Bimbawn, Soci%gre de I'Elal, Paris, B. Grassel, 1979, p. 164. oponerse a todos aquellos a quienes puede aplicarse la justicia, sin importar
llD EL PODER POLITICO COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL III

su categoria, origen 0 credo politico. EI individuo universal es inventado por realidad es posterior a la que la nobleza de Castilla Ie impone a su rey posee
el nuevo-aparato legal gracias a los buenos cuidados interesados del Estado el merito d~ resistir a la contraofensiva efectuada por los monarcas ~bsolu­
centralizador. Empero, desaparece la singularidad humana de la persona tistas a partir del slglo xv. En otros lugares de Europa, la independencia del
inscrita en su medio. EI derecho en el que "nada es ficticio ni abstracto", que derecho y de los juece..s frente a! Estado tiende a desaparecer al mismo tiempo
"en cada terreno y en toda circunstancia esta elaborado a partir de una que, en la Gran Bretana del slglo XVII, trlUnfa sobre el absolutismo a costas de
situaci6n de hecho"" sustituye a otro derecho, portador a la vez de la igual- una guerra civil que genera un poder central disminuido porque esta someti-
dad de las personas privadas ante la ley Unica, y de su sumisi6n frente al do a normas establecidas fuera de el.
Estado, amo de esta ley. La Carta de Derechos -Bill of Rights- de 1688, Unico elemento escrito de la
Oespues, en los paises continentales, ellegislador elegido se torna indepen- constituci6n consuetudinaria de Inglaterra,5 formaliza esta victoria de la socie-
diente del ejecutivo en el plan formal, a medida que se implanta el meca- dad sobre eI Estado, se refiere al texto de juristas que se consideran constitu-
nismo representativo. Empero, la legitimidad preeminente aunque indemos- yentes para los que "el gobierno no tiene mas necesidad que prestar los raros
trable del principio de representaci6n hace a ese legislador precisamente servicios que la sociedad y la civilizaci6n no pueden propbrcionar", como 10
superior al juez, privado de 10 esencial de su papel de jurisconsulto y, por expresa Thomas Paine un siglo despues. Asimismo, de acuerdo con Paine, en
ello, de su verdadera independencia. Mas alia, la separaci6n de los poderes el fondo la idea es que "todas las grandes leyes de la sociedad son leyes natu-
no s610 se hace ficticia debido a la subordinaci6n de 10 judicial a 10 legislativo, rales" y que "Ias del comercio [entenclido en sentido general como la relaci6n
sino todavia mas por la confusi6n practica que se efectua en los regimenes entre los hombres y los gruposl son leyes de interes natural y reciproco".6 En
representativos entre gobernantes y representantes del pueblo que se toman ambos casos, el poder central nada tiene que ver.
interdependientes porque estan inscritos en la misma mayoria 0, de manera Esta concepci6n deja poco lugar para reconocer al Estado, aunque sea re-
mas comlin, debido a que el ejecutivo 0 el administrativo promulgan del 90 al presentativo, como dispensador aut6nomo del derecho, mas no por una dis-
95 por ciento de las normas impuestas a la justicia seglin los paises. En pocas Iinci6n jerarquizada entre una jurisdicci6n privada y una jurisdicci6n publica.
palabras, el derecho se transforma en asunto de Estado en los paises del con- En consecuenCla, no puede conformarse con una administraci6n de 10 judicial
tinente europeo. En fin, en el conlinente, el juez-funcionario no es sino ope- reducida a la condici6n de apendice burocratico del poder central. Es me-
rante de una justicia definida y administrada por un poder centra! que dirige nester que la justicia y los jueces anglosajones sean considerados productos
su carrera aunque 10 declare vitalicio para gala de su subordinaci6n. Ademas, de su sociedad, no agentes de una autoridad soberana cuyas intromisiones
ve c6mo se opone la razon superior del derecho publico ordenado al mando deben atacar precisamente. En definitiva, estos jueces, elegidos de manera
de otros magistrados eventualmente ignorantes de los asuntos juridicos que Ideal como en muchos casos sucede en los Estados Unidos, gozan del mas
son alin mas dependientes del Estado que el; magistrados que, por su parte, se "!to p,;stigio de una ciuda~ania no creada por el Estad~, sino anterior 0 supe-
conceden la conveniencia extra de utilizar con largueza su propia jurispru- nor ~ este. EI J~ez. a~glosaJon no debe parecer un admInistrador delegado a!
dencia. En total, el prestigio del juez europeo se reduce al de un agente estatal ejerCIClO de la iusticla. Por 10 menos ldealmente, debe ser, por su virtud per-
de alta categoria, que s610 goza de la facultad impresionante de privar a los sonal y profeslOnaI, el garante de la Iibertad de la sociedad, de la cua! es el
subditos enjuiciados de su Iibertad, 0 incluso de su vida, en nornbre del poder miembro mas eminente. Desde esta perspectiva, es juez del Estado y no el juez
soberano. de un Estado. En este contexto, la legitirnidad de 10 judicial es superior a la de
Por 10 contrario, el ambito juridico britanico y despues el anglosaj6n se carac- los otros poderes, en la meclida en que es el Unico poder independiente del
terizan por la conservaci6n ininterrumpida de una "Iey comlin" -Ia Common poder centra! a la vez legislativo y ejecutivo. Ofrece el recurso supremo a! ciu-
Law- aplicable en principio a todos. Esta ausencia de divisi6n entre el dere- dadano.
cho y las jurisdicciones publicas y privadas refleja e impulsa a la vez una Por supu~to, esto. es una rep~esentaci6n mental. EI derecho anglosaj6n
relaci6n menos desnivelada del poder central y la sociedad. EI concepto pue?~ se~ slendo Junsprudencla!, como en Gran Bretafia, 0 tornarse muy
anglosaj6n de libertad y ciudadania procede de una afirmaci6n antigua y coclificado, como en los Estados Unidos. Asimismo puede contener un gran
constantemente conservada de los derechos y la autonornia del individuo, 0 nUmero de disposiciones que dan preferencia a la administracion. Por Ulti-
de los grupos ante el poder monarquico -Ia Corona- y el gobiemo (10 que mo, puede dar lugar a la justicia parcial de los jueces de paz ingleses que ate-
entendemos por Estado, con otra acepci6n). En el siglo XIII, la Magna Carta rrorizaban a los campesinos del siglo XVIll, 0 de los rnagistrados estaduni-
que los barones ingleses Ie arrancan a Juan Sin Tierra sella la independencia denses que hostigaban a los sindicalistas. No obstante, se conserva ese estado
del derecho y la justicia frente a la autoridad real y su pretensi6n a! monopo- 5 Ademas de Gran Bretafta, s610 dos paises democraticos elaboraron su constituci6n por
Iio de la formulacion de las leyes. Cabe mencionar que, aunque esta Carta en escrito: Nueva Zelanda e Israel.
6 T. Paine, Rights of Man, Hannondsworth, Penguin Books, 1982, pp. 186-187 (la ed., 1792) [Los
4 P. Ourliac y J. L. Gazzaniga, Histoire du droit prive fran~ais, Paris, Albin Michel, p. 9. dereclws del hombre, Mexico, Fondo de Cultura Econ6mica, 1944].
112 ELPODERPOLtnCOCOMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 113

de animo, en tanto que concepci6n de un Fstado sometido a las reglas comu- LA INVENoONDEL PLURAUSMO
nes y no justiciero de 51 mismo. En pocas palabras, el Estado aut6nomo que
acma como rector de la sociedad solo se desarrolla en el continente europeo. De esta manera, la especificidad politica occidental procede de la diferen-
Por 10 contrario, la forma de modernidad politica que se crea en la periferia ciacion multiforme de la estructura de gobiemo especializada, conocida -en
anglosajona no Ie reconoce esta precedencia que antes 5610 era reclamada por ocasiones con renuencia- con el nombre de Estado. Sin embargo, esta aper-
los despotas. tura del E.stll@di§tanciadoj.el r~!!!~reJigiotlQx_<l".la d~;nsi~n comuni-
ASl 10 atestigua el propio vocabulario. Quiza Maquiavelo es el primero en taria de la obligacion de oDediencia 5010 constituye uno ae los el'ementos del
hablar de Estado en el sentido modemo, y utiliza por 10 demas la palabra avance occidental hacia la modernidad. Quiz<i el propio surgimiento de este
en plural como sinonimo de dominium del imperio ejercido por un gobiemo aparato soberano mas 0 menDs aut6nomo y laico no representa tanto como se
-Estado, republica, principado- sobre los hombres. Despues, el absolu- cree la fase inicial 0 previa de este trayecto. La diruirnica occidental no se ca-
tismo frances adopta la expresion para heredarla a los regimenes que Ie suce- racteriza 5010 por la configuracion de una estructura central de ordenarnientos
den. Empero, en la misma Francia, Bodin se resiste y habla siempre de repu- que progresivamenre se libera del patrimonia1ismo y se' autojustifica en el
blica. Sobre todo, Hobbes inaugura en el Leviatan la actitud anglosajona nombre de una metafisica que se hace racional. Asimismo se distingue por
ilustrada por la preferencia por otros terminos. La referencia que p~ed~mina el establecimiento gradual de relaciones nuevas y evolutivas entre los gobernantes
en su caso es la de civitas latina, a la cual corresponde el concepto bntaruco de y los gObernados. Estas relaciones se inscriben en regimenes de gobiemo que se
Commonwealth que utilizaron de nuevo Cromwell y, mucho mas tarde, Aus- distinguen cada vez mas del aparato estatal y que en nuestros dlas Ie propor-
tralia, para designarse como conjunto politico. Este termino se hace frecuente cionan la Unica legitimidad exterior'a: el mismo de que pueda presurnir: es
en Norteamerica, aunque en los Estados Unidos pronto se adopta en su lugar decir, la legitimidad democrdtica, La fuente de este desarrollo se encuentra en
el de Community, como referencia primordial de una legitimidad politica antiguos mecarlismos, aunque apenas hace poco desemboco en la prioridad
inscrita en primer termino en su cuadro local. EI Estado no se menciona de los regimenes respecto del Estado en el nivel de la legitimacion intelectual
mucho 0 casi de manera peyorativa, para designar modes extranjeros de or- delpoder.
ganizaci6n del poder, 0 como apelativo de un sencillo elemento de un con- Quiza esta inversion, efectuada en beneficio de los gobernados, se debe a
junto federaillarnado mas bien gobiemo 0 adrninistraci6n. este tipo de entrenamiento suscitado por el fraccionarniento territorial efec-
En Ultima instancia, estas variaciones de lenguaje remiten a la oposici6n tuado en Europa sin parar desde la Edad Media. Ese cuadro politico de la rna-
binaria que Pierre Birnbaum establece entre dos tipos casi ideales y opuestos nifestaci6n de gobiemos polimorfos se ha constituido con el surgimiento de
de estructuraci6n del poder modemo en el universo occidental: por una parte una ciudadania individualista que en general no puede expresarse en los am-
el Estado ideal-tipico de modelo frances, que interviene como agente primor- plios imperios unificados. Sin embargo, debido a la diversidad de las ~­
dial del comportamiento y la redistribucion de la sociedad; por la otra, el "cen- micas economicas y sociales que han surgido desde el slglo XVII en los mUlti-
tro" en su forma britaruca, que acma como instancia dorninante, producto de ples espacios politicos de Europa y Norteamerica, la invenci6n de regimenes
la sociedad y superior al Estado. El mogelo frances 0 continental de Estado occidentales modemos emprendi6, hasta el cercano periodo de la segunda
corresponde a la instalacion hegemonica de una estructura independiente y Guerra Mundial, vias mUltiples que durante largo tiempo coincidieron, cada
perrnanente que trasciende los regimenes de gobiemo, que se impone en su una con caracteristicas particulares de la tradici6n politica de cada pais del
ambiente social y posee en 51 misma la legitirnidad suficiente para dirigir a la espacio euroamericano. La Europa Occidental y la America del Norte, que
nacion. En el otro extremo, en cambio, el "centro politico" a la inglesa se dis- consideran de manera plural al Estado ---el cual a pesar de ella las caractenza
tingue del poder institucionalizado, al que rebasa. En primer lugar caracteriza globalmente-, son alin mas plurales en la configuraci6n de los regimenes
a los paises en los cuales el poseedor privilegiado de la legitirnidad nacional de gobiemo que desde hace dos siglos definen el rostro de dicho Estado, y
no es el polo estatal, sino un conjunto disperso de gruplisculos especializados, desde entonces gozan de una legitirnidad superior a la suya.
de instituciones no necesariamente publicas -los partidos y las iglesias sobre
todo- y de valores propios de la sociedad mas que asignados por el poder.
Este modelo anglosaj6n refleja la experiencia de sociedades en las que 10 poli- lEI jraccionamiento territorial como matriz del pluralismo?
tico no destaca por encirna de los otros niveles de vida social, donde ninglin
grupo pretende acaparar al Estado de manera exclusiva, donde este Ultimo se Europa es una China fallida 0 una Suiza desarrollada: esto ha sido su princi-
encuentra subordinado al "centro". En este contexto, los actores sociales con- pal suerte. Aunque se asienta en un espacio mas bi~ homogeneo y ~e dim,:":
servan la facultad de entenderse directamente entre Sl sin que intervenga la siones relativamente moderadas en la escala mundia1, nunca ha podldo unifi-
autoridad soberana, como se observa .en el nivel de las relaciones entre los carse politicamente de manera duradera. Por esto, sus habitantes escaparon al
sindicatos y los patrones en Gran Bretaiia y los Estados Unidos. poder lirnitante y sin salida de los grandes imperios desp6ticos, de los cua1es
114 EL PODER POLmCO COMPARADO
LA DINAMICA OCCIDENTAL 115

Asia es el ejemplo. Por esta mis~ raz6n, p~a los europeos la'plur~lidadde Espana perdi6 su capacidad dominadora en su vana carrera por la superiori-
las soberanias rivales y de las alianzas poslbles (y no la uruCldad nnpenal) dad militar. El examen comparativo del efectivo de los ejercitos presentes ilus-
representa la naturalidad que vaticina el pluralismo de las opciones religio- tra ese mecanismo.
sas, ideol6gicas y partidarias.
EI Imperio romano nunca 10grO implantarse mas ana del Danubio y de los
linderos de la selva alemana, de manera que tuvo que buscar compensaciones Crecimiento de los efectivos militares en Europa de 1470 a 1660
casi colonizadoras del otro lado del Meditemmeo 0 hacia el Oriente. Mas
tarde, en la Edad Media, el Sacro Imperio Romano Germaruco se derrumb6 Ano Espana Poises Bajos Francia lnglaterra Suecia
por no lograr una verdadera consoli?aci6n debid~ a las sucesiv~ resistencla
y contraofensiva de los multiples remos de la perifena del contin~nte. De la 1470 20000 40000 25000
misma manera, en los siglos XVI Y XVII, el gran proyecto del Impeno Austro- 1550 150000 50000 20000
Espanol de los Habsburgo fracas6 debido a I~ ~posibi?~d mate'".ial y poli- 1600 200000 20000 80000 30000 15000
tica de su empresa unificadora que se efectuo sm conVlCClOn. EI ffilsmo Car- 1640 300000 50000 150000 45000
los V, uno de los emperadores que desistieron, no creia en ei. Despues, los 1660 100000 100000 70000 70000
episodios de Napole6n y de Hitler 5010 fueron crisis pasajeras, fruto de pe~di­
FUENTE: G. Parker, Spain and the Netherlands, Londres, 1979, p. 96.
das momentaneas en el equilibrio de las potencras fracClonadas. Precrsa-
mente desde el relativo aumento de poder de la Francia de Luis XIV, este ...;
equilibrio se transfonn6 en la regia dorninante de la estructuraci6n politica EI mismo mecanismo se reproduce despues, en el caso de Francia durante
de Europa. Esta regia, al hacerse patente, no. fue impugnada mas que por 1790-1815, aunque es aoo mas importante para la estabilizaci6n de la plurali-
aprendices de brujo que creian andar los cammos del porverur y en camblO dad europea el periodo transcurrido de finales del siglo xv a mediados del
hollaban los de las ambiciones reales del pasado romano. XVII.Es entonces cuando las monarquias absolutistas deben desarrollarse para
A primera vista, esta especie de desventaja fundamental apuesta por Europa al cubrir los inmensos gastos militares requeridos para el mantenimiento de la
despotismo imperial parece una paradoja. Este co~tinen~e ocupa .una sup.erfiCle relativa paridad entre las potencias europeas. Tambien durante este periodo
reducida y sus comunicaciones son en general faciles, mcluso 51 se conslderan el refuerzo de cada Estado fija irreversiblemente la diversidad politica de
los medios de transporte de la era preindustrial. AI mismo tiemRo, sus pob~­ Europa, que se expresara de manera contradictoria.
ciones presentan diferencias poco importantes ~ su p~rt~ ocCldental. EIni- Por un lado, la mayor 0 menor consolidaci6n del Estado absolutista hace
camente son vecinas y en ellas 5010 se habla un numero limitado de lenguas, y mas pesada la obligaci6n de obediencia de los slibditos. Entonces se precisan
todas se refieren a los mismos valores surgidos del cristianismo en el plano las nociones esenciales de frontera y territorialidad de los estatutos 0 de las
cultural. Ademas, estas poblaciones se situaron constantemente en niveles costumbres juridicas. Durante largo tiempo cada pais habia conservado su
temol6gicos y econ6micos pr6ximos, sin ventajas demasiado marcadas para propio estatuto juridico en ellugar que fuera. Desde el siglo xv, la persona
una de ellas, en particular en el plano militar. Ahora bien, este Ultimo factor esta cada vez mas sujeta al territorio en el cual reside y cuyos limites fisicos
aclara precisamente la 16gica del fraccionamiento politico de Europa. son marcados por los gobemantes. Este cambio anticipa las divisiones nacio-
A pesar de sus divisiones territoriales, la E~0J:'a Occidental result6 10 bas- nales de la ciudadania modema que, sin embargo, se basa en supuestos uni-
tante rica y tecnicamente adelantada para reslstir los embate~ nnpenales del versalistas y ofrece toda su amplitud al ejercicio de la soberania de un Estado
exterior: primero la amenaza musulmana en el s~r a partir del slgl,o .vrn; desprovisto de autoridad competente en el territorio que controla. Los indi-
despues el peligro otomano en el sureste hasta, el slglo XVI; acaso p,:,~ ultimo viduos que en el se encuentran deben obedecerle y estan a merced suya. Aun-
la presi6n rusa del siglo xx contra la cual basto con la mera c?ntabi?dad de que mas tarde el pueblo se tome "soberano", pierde la antiquisirna facultad
las fuerzas. Asi, los paises europeos eVltaron la reordenaClon unificadora de afinnar la independencia de cada persona mediante cruzamientos de fid.,.
impuesta desde fuera. Ademas, la relativa paridad de su potencial material lidades. Con el desarrollo del absolutismo primero y de los regimenes de
evit6 que alguno de ellos pudiera, desde el interior, poner .punto final o.pun- gobiemo modemos despues, esta soberania personal se hace una abstracci6n
tos suspensivos a la pluralidad J:'olitica eu~~pea. La relativa abundanCia de unificadora de finalidadO estatal en un territorio estrictamente delimitado.
los recursos de las diferentes urudades politicas del continente hizo que las La fonnaci6n del concepto de frontera debe analizarse desde esta perspectiva.
que trataron de imponer su hegemonia agruparan la resistencia de las demas, En otros tiempos (0 en otros lugares como China y el Oriente), este termino
haciendo tan costosa la persecuci6n de su fines imperiaIistas que agot6 s610 evocaba la imagen confusa de una zona limitante, impugnada y porosa,
humana y financieramente a cuantos paises aspiraron a la supremacia. A este que separaba ados mundos reciprocamente desconocidos como la cristian-
respecto, el momento clave se sima entre 1470 y 1660, anos durante los cuales dad y el Islam 0 la civilizaci6n y la barbarie, 0 ados polos de autoridad en el
116 EL PODER POLmCO COMPARAOO
LA DlNAMICA OCCIDENTAL 117
sentido romano de los limes 0 en la acepci6n inglesa del termino frontier. En EI surgimiento de la ciudadania individualista
cambio, en la Europa del siglo xv, este concepto empieza a adqtririr un si~­
ficado topograficamente preciso y diferente. Se rechaza 1a "'.ltenor t~leranoa Stein Rokkan hace mas comprensible este mecanismo en 10 que se refiere a
del movimiento de transici6n natural entre espaclOs compl"Jos definidos por las fuentes profundas de la ciudadania occidental. Al establecer la "car-
la superposici6n de mUl~ples. elemento~ po~ticos y culturales, sociales y eco- tografia conceptual" de la Europa de la Reforma y la Contrarreforma y del
n6micos, en pro de la eXlgenoa de confinamiento de los hombres en un espa- surgimiento de Ia economia de mercado, recuerda c6mo.se configuraron d~s
cio estatal circunscrito al criterio politico. A partir de esta epoca, el vocablo de medios distintos, aunque vecinos, en el curso de este penodo clave para la fi-
frontera pierde su actual sentido en frances, mientras que en el sig10 XVII la jacion de las identidades politicas modernas. . . .
palabra alemana Grenze 0 los vocablos ingleses Border y .Boundary deslgnan I?S En el fondo, la interrogante se refiere al ongen de la dlscrepancza que durante
limites de la soberania exclusiva de un Estado. Lo mlsmo sucede en Itaha, largo tiempo divide en dos a la Europa Occidental. La primera, la del noroeste, no
donde la expresion Confine di Stato asume la antigua idea d~ confin~ d~os tarda en caracterizarse por el fortalecimiento de las identidades nacionales
a la vez que significa mas bien que se trata de echar el cerrOJO al confinamren- de naturaleza consensual, asi como por el establecimiento temprano de los
to fisico y juridico de los gobernados. regimenes representativos estables, producto de procedimientos de cambio
Por otra parte, la multiplicidad de la competenciil de estos reductos estatales politico experimentados con base en actitud,:s de compromiso. La segunda
impide el encierro total: Europa no es China; ninguno de sus Estados puede zona se inscribe en el centro y el sur del continente. Salvo algunas excepoo-
comportarse como un microscopico Imperio del Me'!l0 separad? por comple- nes, contrasta con la anterior debidQ,a una formacion mas dificil y fragi! de
to de su ambiente. Cualesquiera que sean sus medlOsde aCClOn y los argu- las identidades nacionales, asi como por la debilidad de un consenso atra-
mentos de su legitimacion, el Estado-administr~cion del ab~lutismo y el Es- pado por una tradicion de enfrentarnientos conflictivos y de resistencia al
tado-nacion de la edad moderna no alcanzan su Ideal de enoerro perfecto. Por cambio. Para delimitar los aspectos iniciales de esta diferenciacion, Rokkan
una parte, las unidades politicas europeas resultan parecidas en 10 general X aisla dos variables localizables topograficamente: por un lado, la de la Euro-
un poco diferentes en su situacion. P?r ~sta razon, algunas perrnanecen mas pa catolica y la protestante; por la otra, la de las dos Europas economicas: la
flexibles y abiertas ante las nuevas practicas y doctrinas que otras, en su caso, que del siglo XVI al XVIII se caracteriza por el desarrollo del capitalismo mer-
propensas 0 forzadas a la represion de las veleidades de indepen~encla per- cantil y el avance burgues, y la que se distingue por la resistencia a esta
sonal de sus habitantes. Por otra parte, la estrecha veondad geografica de los modernizacion economica y social. De ahf los dos ejes sobre los cuales se
paises de Europa Occidental explica que los gobernantes no logren poner ~a ordena la resultante politica de estas dicotomias superpuestas. En el sentido
verdadera cortapisa a la circulaci~n de la m<;ne~a, las perso~, mercancIas, norte/sur, un eje considerado cultural y religioso permite medir la distancia
modas e ideas. Aunque la mayona de los subdItos slga sometida al ~sta?o de los diferentes paises del caso frente al poder espiritual concentrado en
como los aldeanos de la Edad Media a la gleba, basta con que las mmonas Roma, corazon de la Iglesia catolica. En el sentido este/oeste, el otro eje, lla-
escapen a la servidumbre para que se advierta a los poderes ~s rigidos. Lo mado burgues-capitalista, sima a los mismos paises respecto de la red longi-
que esta prohibido de un lado de la frontera muchas veces esta pernutido del linea de las ciudades comerciales y financieras del Baltico y de los Paises
otro, como observaron los puntanos mgleses, los hugonotes fran~s y Vol- Bajos hasta Italia del norte, pasando por el valle del Rhin.
taire, Dupont de Nemours, Victor Hugo, Thomas Mann y Pablo PI~asso. Este Para Rokkan, la diferenciacion original de los sistemas politicos occidenta-
contraste, que se conserva gracias a la pluralidad de los espaclOs PO/ztICOS euro- les se debe a esta 16gica topogrlifica. En primer lugar, Rokkan recuerda que los
peos, constituye una de las claves para comprender tanto, su plurallsmo cultural estados mas coherentes y antiguos nacen en la periferia de Europa: en Francia,
e ideol6gico como uno de los fermentos de la autono~ de. sus respectiv~s Inglaterra, Suecia, asi como en Espana y Portugal, es decir, a suficiente distan-
sociedades frente a la autoridad central. Gracias al fracclOnarruento de sus uru- cia del ejemplo libertario de las ciudades mercantiles fieles a las autonomias
dades politicas, Europa Occidental y Norteamerica s: confi~aron en un medievales y hostiles a la reaccion absolutista; asintismo, 10 bastartte lejos del
espacio permeable de variadas facetas que favorece la mteracclOn de los fac- poder cat6lico y romano, hostil a la consolidacion de poderes. nacionales
tores liberadores de la ciudadania. Como en cualquier otro lugar, en estas dos demasiado cercanos a la sede papal (sobre todo en Italia y Alemarua).
zonas el poder se esforzo por asegurarse la lealtad de los g~bemados, aunque En segundo lugar, el paradigrna de Rokkan subraya tambien que la inten-
no pudo evitar su evasion fisica 0 mental, 0 ~o qu~ Albert Htr~an llama su sidad del sentimiento de identidad nacional propio de los habitantes de los
"salida" del sistema impuesto frente a las eXIgenoas hom0!'ie~elZadoras de .I?s estados perifericos parece tanto mayor cuanto mas alejados estan dichos esta-
gobernantes. En el p~ado~ ;1 concepto occi?ental de 10 politico como re"':oon dos del epicentro romano del poder religioso tradicional, como Inglaterra 0
contractual voluntana naoo de este contagro creador. Es poslble que la liber- los paises escandinavos. Por 10 contrario, los paises cercanos a Roma -los
tad de la Europa Oriental surja por el mismo fenomeno mediante una especie del sur 0 del centro-sur de Europa, en particular Espana- no constituyen,
de occidentalizacion del continente. 5610 por esta proximidad, el terreno reservado de la Contrarreforma catolica
118 EL PODER POLmCO COMPARAOO LA DINAMICA OCCIDENTAL 119

frente a la difusion del protestantismo. Ademas, la facilidad y la fuerza con La fuente de esta penetracian del individualismo es a la vez la estrategia de los
las cuales esta Contrarreforma funciona en su caso tienden a mantener la grandes actores eelesiasticos, el movimiento de las sociedades y la evoluci6n
supremacfa de una ideologia que no es tanto religiosa como transnacional, de las doctrinas religiosas. Desde el siglo v, cuando la Iglesia se transforma en
que escapa al control de los dirigentes politicos locales y se opone a la afirma- potencia temporal, interviene como agente de la primera liberacion del indi-
cion de conciencias nacionales definidas. viduo; 10 hace al imponer un nuevo concepto del matrimonio, de la depen-
Por ultimo, se establece una relacion en tercer lugar entre el grado de auto- dencia y de la herencia, en total contradiccion con la tradicion biblica y con la
ritarismo 0 flexibilidad de los estados nacionales y sus posicionescon respec- europea greeolatina 0 germanica, tradiciones basadas en el principio patriar-
to de las ciudades comerciales en que se practica la dinanuca capitalista (posi- cal 0 familiar que impedia que las personas dejaran por su propia voluntad su
cion definida esta vez sobre el eje este-oeste). El ejemplo de estas comunidades estructura familiar, tanto en el plano material como en el de la afiliacion reli-
burguesas prosperas, apegadas a sus franquicias y que se gobiernan a si mis- giosa. Por 10 contrario, la Iglesia impone la idea, rara en aquella epoca, de que
mas, representa un peligro para las monarquias centralizadoras, en particular la eleccion conyugal deben efectuarla los creyentes por 'el acuerdo de sus
para la francesa. Sin embargo, las mas alejadas de este fermento de libertad, voluntades libres e inclividuales. Los esposos deben deeidir el matrimonio, no
en particular la monarquia inglesa, estan menDs expuestas al peligro de con- las familias. Al mismo tiempo, el magisterio cat6lico efecrua una revisi6n
taminacion politica que representan. De am la tensa negativa de las autono- no menos revolucionaria de la situacion de las viudas y los huerfanos, y reco-
mias locales 0 sociales de parte del Estado absolutista frances y de sus suceso- mienda que dejen de someterse a sus familias y dispongan del patrimonio
res jacobinos, y la mayor tolerancia de los gobiemos del norte de Europa ante que les corresponda para asegurar su~ubsistencia. Jack Goody sefiala que los
formas multiples de organizacion autonoma de la sociedad. moviles de esta profunda reforma dellazo familiar eran interesados, pues a
En esta palestra que la coloca a buena distancia del epicentro del poder la Iglesia Ie preocupaba eliminar los obstaculos para las conversiones indivi-
espiritual de Roma tanto como del contrapoder economico de las burguesias duales 0 alejar a las viudas de sus familias para captar sus herencias. En el
del eje renano, Inglaterra goza de la ventaja de su inmejorable situacion. fondo, 10 importante es el efeeto liberador mediato, mas que la intencion
Como los paises escandinavos, puede impugnar el monopolio religioso del misionera 0 lucrativa de la Iglesia.
papado y construir un protestantismo nacional. A su vez, esta nueva Iglesia Es cierto que algunas sociedades se resisten mucho tiempo a estas nove-
autocefala Ie proporciona el recurso ideologico cliferenciado (nacional) de que dades, mientras que otras no tardan en adoptarlas, sobre todo en las regiones
carecen los paises del centro y el sur de Europa y que constituye la garantia mas occidentales de Europa, donde probablemente corresponden a tenden-
del sistema de actitudes homogeneas y consensuales de las que procederan el cias anteriores. La legitimidad moral de la verdadera familia nuclear procede
parlarnentarismo y la politica inglesa. Por 10 contrario, en el otro extremo de la de su difusion, y es evidente en Inglaterra. Ahora bien, este modele de familia
escala, A1emania e Italia siguen sin referencias ideol6gicas especificas y se tiene consecuencias eeon6micas y politicas. En primer lugar, la autosuficien-
entregan a una Contrarreforma represiva, mientras que Espana observa c6mo cia material de la familia, Y poco despues su desigual prosperidad relacio-
pierde coherencia su Estado, debido a la naturaleza "cat6lica transnacional" nada con la iniciativa de cada individuo, conforman un modo de produccion
de sus recursos ideol6gicos. Por su parte, Francia y su galicanismo -y mas que supera las neeesidades de la autosubsistencia y permiten un excedente
tarde su jacobinismo-- ilustran un caso intermedio, el de un pais 10 bastante comercializable. SegUfi Alan Macfarlane, el individualismo practico penetra
alejado de Roma para que el Estado pueda afirrnar en el su autonomia desde el siglo XII en medios que no obstante son estrictamente campesinos,
frente al poder religioso, y tambien un espacio demasiado cercano de la sede por 10 menos en Gran Bretafia. Desde luego, se manifiesta con menos fuerza
del catolicismo para romper de frente con el; asimismo, el de una unidad poli- en Normandia y en el norte de Francia, 0 en la zona flamenca y neerlande-
tica demasiado cercana al eje capitalista preliberal de las ciudades mercantiles sa. En segundo lugar, la Iglesia refuerza este cambio casi de inmediato, al
para que ese Estado no sea represivo. dade un paralelo politico en la forma de asambleas medievales ,que desea
Asi, la diferencia que crea espacios de relativa libertad mas que la wtiformi- oponer a la voluntad de los principes. Los estados generales, las dietas, las
dad represora preside la aparicion de la modernidad politica en Europa. Sin cortes y las camaras de los comunes inscriben en su concepcion la pluralidad
embargo, el pluralismo de los intereses, las ideas y los partidos que la caracte- de los intereses tanto como el pluralismo de las actitudes de sus miembros,
rizan a partir del siglo XVII no constituye, desde luego, la resultante de ese fac- senores, eelesiasticos y tambien campesinos enriquecidos que se han hecho
tor Unico relacionado con la multiplicidad de las zonas de soberania y de las burgueses; esto es aUn mas acentuado en los gremios de las ciudades y las
formas de gobiemo. Con estes diferentes ordenamientos politicos coexiste un asambleas de las aldeas, en la medida en que no reUnen mas que a gente del
sustrato unitario. Globalmente, esta variante interviene casi siempre en contra pueblo, que sin embargo es diferente, y algunos de ellos rechazan el yugo
de un concepto holista 0 comunitario de la vida social y del dominic politico; del conforrnismo comunitario. En esta epoca surge la contradicci6n insoluble
es de alcance individualizante y en un principio se nutre de un proceso de entre los principi.os de libertad e igualdad que aun en nuestros dias consti-
tipo religioso. tuye la principal tension del dispositivo democratico.
120 EL PODER POLmCO COMPARAOO LA DINA~IICA OCCIDENTAL 121

Es necesario esperar otros dos siglos para que este individualismo, que ya adquirir un tono sumamente libertario y favorable a los gobernados; plantea
es parte de las costumbres, sea consagrado por la doctrina en el plano religio- el principio dellibre arbitrio en la interpretaci6n de las Escrituras, con 10 que
so. Desde luego, a partir del siglo XIII, la teologia de santo Tomas de Aquino pone en duda la autoridad religiosa del caso. Por una especie de contagio,
reconoce plenamente la dualidad de 10 temporal y 10 espiritual, pero afirma el mensaje luterano parece avalar la libertad de pensamiento y de opini6n, al
que, si bien 10 politico existe por si mismo, sOlo existe en virtud de una dele- grado de afectar la obligaci6n de obediencia a las jerarquias hereditarias
gaci6n de Dios totalmente ajena a la voluntad de los individuos. EI designio tradicionales. Empero, Lutero no tarda en rectificar; su predica coincide con
divino no obedece al consentimiento de los hombres; se expresa por medio de la revuelta de los campesinos sajones contra sus senores y principes, y adopta
una ley natural que 10 supera al imponerse a los gobernados tanto como a los de inmediato el partido de estos Ultimos: en 1524 condena ellevantarniento
gobernantes.1o arbitrario del poder encuentra sus limites, que se inscriben en que es aplastado al ano siguiente. En 1529, la Dietij. de Espira transforma al
el ambito de las leyes ---<Ie fuente sobrenatural- y no en el de las personas luteranismo en doctrina aristocratica, al incluir a los principes en la Confe-
iguales y soberanas, en 10 abstracto. EI modelo politico es orgaruco; reduce a si6n de Augsburgo. En adelante, Lutero defiende el printipio desp6tico de
la multitud a la unidad para postular, por encima de la diversidad trivial de Cujus regio, ejus religio (de tal principe, tal religi6n), principio que, al afirmar
las personas reales, la unidad primordial constituida por el cuerpo de la mul- el derecho de los monarcas a imponer a sus subditos su propia fe religiosa,
titud. EI Estado constituye el cuerpo material de la comunidad mantenida, asi refuerza su autoridad pues los hace amos del Unico recurso existente por en-
como la Iglesia constituye su cuerpo mistico. tonces: el de la fe. Este recurso, confiscado durante siglos por la fuerza supra-
Apenas en el siglo XIV, los franciscanos, en particular .los ingleses, repudian territorial que es la Iglesia romana, n!gresa entonces a los principes, que 10
esta legitimaci6n trascendente del dominio politico. Para ellos, la conciencia monopolizan en el marco de las nuevas confesiones de Estado del centro y
de la omnipotencia de Dios excluye la imposici6n del derecho natural y uni- el norte de Europa.
versal que corresponderia a su designio. La voluntad divina es incognoscible EI apoyo que constituye para el absolutismo este don de los gobernantes de
por esencia y sOlo se traduce gracias a la yuxtaposici6n de entidades singu- las religiones-ideologias nacionales es reforzado por otra aportaci6n, au.n mas
lares. Esta afirmaci6n destaca la particularidad de cada persona frente a la notable, delluteranismo a la omnipotencia del Estado. La teologia luterana,
universalidad de la comunidad; establece 10 que ya por entonces se llamaba que no se conforma con olvidar el principio de "Dad al Cesar 10 que es del
"via moderna" al declarar la primacia de la referencia al individuo como Cesar y aDios 10 que es de Dios", llega a dispensar a quienes detentan el
fuente de la organizaci6n social y politica legitima. Por un lado, la propiedad poder de las lirnitaciones de la moral religiosa normal. Para Lutero, los exce-
privada se justifica a partir de esta prioridad de la persona real. Por el otro, la sos de la autoridad no representan s610 una manera de expiaci6n para los
autoridad s610 se justifica por su reconocimiento de la pluralidad de los indi- pueblos; el cree que el poder como tal se transforma en un mal moralmente
viduos, grupos, lenguas, normas y costumbres de gobiemo. La Iglesia s610 se necesario, que en virtud de esta misma necesidad escapa a las obligaciones
conClbe ahora como una asamblea voluntaria de creyentes. eticas. EI poder, reconocido como ejercicio de la fuerza bruta que responde a
Este cambio de doctrina expresa de inmediato el apoyo que los franci&- un designio divino incognoscible, adquiere en todas las circunstancias, inclu-
canos dan al Sacro Emperador Romano Germaruco contra el Papa. Empero, a so en las mas desp6ticas, una legitimidad torcida que 10 coloca fuera de los
la larga, su principal sentido es el de que recupera la vieja idea de la civitas al imperativos evangelicos y del derecho natural cristiano.
rnismo tiempo que establece las bases del Estado de ciudadania moderna. A Sin duda, este desenfreno, otorgado en nombre de una perspectiva sobre-
pesar del alcance libertario de la teologia franciscana, esta en realidad subor- natural a la fuerza maligna de los gobemantes, s610 representa un principio
dina la fuerza de la idea de ciudadania al concepto del Estado. Sin embargo, tendencioso que no por fuerza lIeva a la tirania. Empero, la larga superviven-
este Estado, que debe su legitimidad al consentirniento de las personas reales cia del despotismo del Antiguo Regimen en los paises luteranos escandinavos
y no al derecho natural de fuente divina, se toma el creador independiente de y luego su facil surnisi6n a los regimenes democraticos caracteriza.dos por la
las leyes y no el producto de una especie de legislaci6n trascendente deseada omnipresencia de un Estado tutelar de orientaci6n social-dem6crata, es signi-
por Dios. De esta manera, el Estado, que en un principio expresa la libertad ficativa del rechazo del individualismo como principio de acci6n. Mas toda-
del hombre, puede hacerse opresor en su nombre y tambien en su lugar, via, el caso aleman implica alguna interacci6n entre el exorbitante estatuto
incluso respecto de la delegaci6n de poder que los gobemados Ie han otorga- que la cultura luterana otorga al poder y la subordinaci6n del concepto ale-
do. Asi se configura la segunda gran aporia de 10 politico occidental, mediante man de la ciudadania a los valores autoritarios 0 totalitarios. EI Estado-cuartel
1a cualla exaltaci6n de la libertad individual contiene en si misma su propia de Federico Guillermo y el concepto hegeliano del Estado como "mundo
negaci6n. La dinamica occidental del poder se funda en la exaltaci6n de un construido por el propio espiritu" que conviene "venerar [... J como a un ser
individualismo explotado en beneficio de los gobernantes. divino-terrestre'',7 encuentra su ambito de elecci6n en este medio en el que la
En el siglo XVI, la Reforma vuelve sobre este problema, para darle su configu-
raci6n casi definitiva en algunos medios. En 1520, la predica de Lutero parece 7 F. Hegel, Principes de la philosophie du droit, Paris, Vrin, 1975, pp. 258 Y270.
122 EL PODER POLtTiCO COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 123

obediencia es asunto de fe incluso durante el episodio del Estado total hitle- este marco, el ordenamiento pariamentario que surge en ese medio se hace
riano, es decir, en la Republica Democnitica Alemana, donde se concentraba sOlo la expresion de un consenso revocable 0 el instrumento de control del
en todo el viejo fondo luterano. Si bien el individuo puede ser libre en su poder residual y limitado del Estado. Idealmente, la sociedad debe poder go-
fuero interno, la sociedad no puede serlo en ese contexto... bernarse ella misma.
La etica y el efecto del calvinismo resultan muy diferentes. Sin duda, consti- Por Ultimo, la segunda caracteristica de 10 mitico de 10 politico producto del
tuyen la base de las variantes anglosajona, suiza y holandesa de la ciudadania calvinismo contradice el principio igualitario proclamado en 10 abstracto y la
democratica. EI mensaje de Calvino, a diferencia del de Lutero, no limita el realidad de un verdadero pluralismo. La ideologia de origen calvinista, que
alcance del libre arbitrio que proclama. En particular, afirma, en contra del afirma que todas las formas de actividad poseen su propio merito, y que pre-
uso cat6lico, el igual merito moral de todas las formas de actividad y de todas fiere las expresiones practicas de la libertad individual, expone la idea nueva
las profesiones licitas, y asi provoca un movimiento revolucionario de los va- de que la economia no constituye un juego nulo a fin de cuentas y que la ri-
lores, que hasta entonces se distinguian entre si en una escala vertical jerar- queza de unos no engendra la pobreza de otros. Este concepto, que ya era
quizada, y ahora se encuentran en un plano horizontal e igualitario frente al profesado por los franciscanos, en el fondo reconoce 10 legitimo de la verda-
designio de Dios. EI elemento religioso y el papel sacerdotal ya no se colocan dera desigualdad de los hombres. La revuelta popular contra la desigualdad
en la cima: se mezclan en todos los aspectos de la existencia humana; todos se es moralmente reprensible, pues contradice el usa de la libertad. En su ver-
hacen equitativamente sacralizables. Por una especie de mimetismo, 10 poli- si6n elitista, practicada en la Inglaterra del siglo XVII, esta doctrina contiene el
tico ya no se encuentra en la cima del mundo profano; tiene el mismo rango fermento de la reacci6n censataria queodurante mucho tiempo rechaza la ciu-
-horizontal- que las demas modalidades de la vida social y ya no puede dadania activa del pueblo humilde.
aspirar a regirlas en virtud de su superioridad inmanente. Paralelamente, al disolver 10 religioso en el conjunto de las formas de la vi-
Este cambio afecta a la autoridad civil tradicional de tipo hereditario tanto da social, haciendolo inevitable, la tradici6n calvinista adquiere un cariz poco
como a la autoridad eclesiastica: contiene el germen del sentido democratico compatible con el pluralismo autentico. Aunque reconoce la pluralidad de las
moderno, implica de manera natural el recurso del procedimiento electivo opciones confesionales 0 politicas, la elecci6n de unas u otras nO exime de
como fuente de legitimidad de los dirigentes religiosos primero ---<on el la alineacion obligatoria con los valores de la comunidad en que se vive. La
mecanismo presbiteriano- y politicos despues. En este ambito, todos los falta de conformismo se convierte en un anatema en dicha comunidad; en
"dem6cratas" del presente se siman dentro dellinaje calvinista, aunque 10 ella, la obligacion del consenso se transforrna en una religion civica que por 10
desconozcan y recurran al primer grado de la tradici6n cat6lica. Ademas, la demas se remite a Dios. La Ginebra de Calvino anticipo esta tendencia. En
herencia calvinista (que se torna inconsciente) especifica otras dos caracteris- nuestros dias, los t"rminos del Confiteor de la ciudadania estadunidense
ticas de la modemidad occidental, aunque esta vez de manera mas especifica repetido en las escuelas primarias simbolizan con la misma claridad el valor
sobre los medios en que se ha conformado. La primera de estas caracteristicas del orden que reviste la tradici6n consensual de origen puritano. Ese fue tam-
proviene del modo de relaci6n que se establece entre el Estado 0 el poder bien el espiritu del catecismo politico difundido por Thomas Jefferson cuando
soberano y la sociedad en funci6n del reordenamiento horizontal de los valo- escribi6: "Dios llevo al pueblo -estadunidense- a establecer un nuevo or-
res. Como el Estado ya no predomina en la sociedad, esta Ultima es la que en den social que asi sera revelado a todas las naciones." En apariencia, la inten-
realidad prevalece sobre el Estado. La expresi6n misma de la sociedad civil, cion es universalista; en la practica oculta la exigencia de identidad comuni-
que se hace comUn y corriente en los paises predominantemente cat6licos 0 taria que recuerda al judaismo, segu.n la cual el principio individualista s610
luteranos, resulta mas bien inaceptable en los paises definidos por el calvi- vale cuando es pragmatico y esta reservado a los asuntos subalternos mas
nismo. EI adjetivo "civil" parece limitante e impropio en la medida en que que a los universales.
sugiere la idea de la superior soberania del Estado. En la sensibilidad influida
o traducida por el calvinismo, este ultimo no constituye mas que uno de los
elementos de la sociedad, y ademas esta subordinado a ella; la politica ya no Las bifurcaciones del concepto politico occidental
tiene una verdadera vocacion de autoridad soberana: s610 es el ejercicio del
minima de gobierno necesario. En 1776, la Declaraci6n de Independencia Desde luego, estas consideraciones acerca de la sensibilidad politica empa-
de los Estados Unidos ilustra esta perspectiva cuando proclama que "el rentada con el calvinismo distinguen antes que nada el sentido democratico
Creador ha dotado a los hombres con ciertos derechos inalienables" y que anglosaj6n, no obstante que toma elementos de otras concepciones. Por ello
"con el fin de asegurar estos derechos, se han instituido los gobiernos entre mismo, recuerdan que no existe un modelo uniforme 0 dominante de la
los hombres". A diferencia del Estado, que adquiere fuerza en los paises cata- ciudadania occidental, ni una forma Unica de relacion entre las sociedades occi-
licos 0 luteranos, el aparato gobernante de las zonas de dependencia calvinista dentales y el poder politico. Aunque las distancias son cortas, los factores de
impugna el ropaje etico de su pretensi6n a la hegemonia sobre la sociedad. En diferenciacion son fuertes y, segu.n las circunstancias, inspiran los parale-
124 EL PODER POLtnco COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 125
lismos, las separaciones y los reencuentros. Finalmente, el fondo comWldel objeto de una transferencia que, por un lado, se manifiesta en el culto casi
sentido politico occidental modemo se reduce a dos elementos que por 10 sacraliza?o a todo el si~tema estadunidense, en la adhesi6n a un credo politi-
demas admiten mUltiples interpretaciones. EI primero postula la primada co y socIal -the American creed- que se supone universalista, pero cuyo
del principio de la autonomia del individuo y de su libertad, por 10 menos pedestal se apoya en la idea del destino particular del pueblo de los Estados
mental. EI segundo, mas fragil aWl, postula que la legitimidad de los gober- Unidos como elegido de Dios, desde una perspectiva casi biblica. Por otro
nantes proviene de la libre aceptaci6n de los gobemados y que desde el siglo lado: se expresa con una conciencia. aguda de la obligacion del consenso que
pasado esta legitimaci6n ya no debe expresarse mediante el aplauso de los arroJa a las tirueblas extenores a qUlenes no se convencen de la excelencia de
nuevos soberanos, sino mediante la elecci6n que traduce el voto de la ma- los valores dominantes en su medio y se reflejan en una tradici6n de ostra-
yona censable. En seguida todo puede divergir, ya sea tratandose de la cismo que va de la condena de las brujas de Salem a la represi6n macartista.
suerte efectiva de estos mas altos principios 0 de la intervenci6n de otros vec- ~I carisma y la elecci6n IDiis bien plebiscitaria del presidente de la Uni6n
tores de diferenciaci6n, sobre todo respecto a la relaci6n establecida entre el Ilustran esta voluntad de afirmaci6n de una identidad colectiva abierta solo
Estado y la sociedad 0 la concepci6n profunda de la obligaci6n de obedien- para los convertidos. AI mismo tiempo, el espiritu federalista y localista re-
cia. Desde esta perspectiva, el sentido democratico ingIes se caracteriza para preso;nta el contrapeso. de esta puls~on totalitaria desde varios angulos, en la
empezar, como se sabe, por la practica restrictiva, porque es pragmatica del ':'e?'da en que p~rpetiIa la de"";onfianza respecto del poder central y el prin-
principio individualista. Los hombres, que segUn la doctrina son iguales, no CIplO de autogoblemo de la socledad frente a las pretensiones del Estado.
10 son en la practica. Tampoco 10 son de un pais a otro, puesto que los eu- El dinarnismo del sentida republicano de los franceses resulta diarnetralmente
ropeos continentales no llegan a comprender, segUn los angloarnericanos, Ia opuesto. Desde la Revolucion de 1781}, que Ie dio forma, se inscribe en una
inefable excelencia de la politica a la inglesa como £ruto del maridaje suti! arraigada creencia en la universalidad de la naturaleza hmnana, asi como en
que efecrua entre una tradici6n sumarnente jerarquica -vecina del autori- la vivida concepci6n igualitaria de los derechos abstractos del individuo y del
tarismo- y una aptitud manifiesta al cambio gradual y controlado. Mas que ciudadano. De esta manera, el sentido politico modemo de los franceses repu-
nada, la igualdad de hecho no est"- muy reconocida en el propio seno del blicanos trasciende los limites nacionales 0 comunitarios. No los transforrna
medio nacional. EI ciudadano se siente primero ingles, gales 0 escoces. Ante en un pueblo elegido al esti!o de los estadunidenses; los convence de que for-
todo, tiene muy arraigado un sentimiento de superioridad tutelar 0, por 10 man ~ gropo de individuos precursores de la redenci6n politica global de la
contrario, de deferencia, que se basa en la conciencia de su categoria social y humarudad y como portadores de un mensaje accesible a todos sin importar
de su perfil cultural. La lengua hablada por las diversas capas de la pobla- las fronteras. A este respecto, Fran~ois Furet sostiene, en Penser la Revolution
ci6n traduce este escalonamiento que tarnbien se refleja en el verdadero fran,aise, que la fabula democratica de la Francia jacobina constituye el pro-
arnor a la instituci6n democratica, el elitismo aceptado de las viejas universi- ducto de una causalidad politica. En todo caso, en la fabula de la izquierda, el
dades prestigiosas 0 la selecci6n no menos elitista -mas que en otros lu- discurso de los revolucionarios se toma al pie de la letra, a pesar de su insen-
gares- del personal dirigente de los partidos. Los conceptos britarucos de la sible abstracci6n de las desigualdades reales; con ello crea la ciudadania uni-
libertad y de la democracia son en esencia aristocraticos. Las masas estan versalis!a a la ~ancesa, mas propensa a la exaltacion de los principios y los
conscientes de la brutalidad que se cultiva en ellas y desean ardientemente efectos IdeologIcos que a considerar realidades objetivas 0 diferencias efec-
confiar su gobiemo a hombres esclarecidos mas capaces de self-control que tivas que persisten en el sen~ de la sociedad. En cierta manera, este artificio
ellas ... pasa inadvertido; engaiia tanto a sus destinatarios como a sus autores, insta-
AI mismo tiempo, el sentido politico britanico sigue embargado de un pre- lados en la cima del poder con las mejores intenciones del mundo, sin que
juicio antiestatal, cualquiera que sea la influencia real del Estado en la so- lleguen a ver que sus buenas intenciones constituyen la ilusion de los gober-
ciedad. Aunque Gran Bretafta invent6 las nacionalizaciones de las empresas y nantes.
un sistema de salud totalmente estatal, los ingleses no desean reconocerlo; No obstante, esta dimensi6n universalista del sentido republicano de los
siguen convencidos de que reverenciar al Estado es 10 propio de los continen- franceses no significa que su ruptura con el Antiguo Regimen sea completa.
tales, propensos a las altemancias del despotismo y la exaltaci6n revolucio- Tocqueville, aunque en L'Ancien Regime et la Rtvolution sOlo delimita una
naria; consideran que su justicia es la Unica independiente y valedera y olvi- parte de la dinamica politica de Francia, a la vez recuerda que poco modifica
dan que la ausencia de una constituci6n escrita les impide acusar a su propio el episodio revolucionario la preeminencia del Estado respecto de la socie-
gobiemo cuando atenta contra los derechos del hombre. De manera mas ge- dad. EI vertigo posterior a 1789 confirma esta caracteristica, mas aun que la
neral, los ingleses viven la ficci6n de su superioridad politica; este sentimiento fase absolutista; Ie da importancia al rechazar viejas fidelidades rivales de
estimula su sentido democratico, que consideran casi exclusivo. tipo religioso, comunitario 0 local; alliberar al individuo para entregarlo al
Los estadunidenses comparten ese mismo estado de animo aunque a refuerzo de la presion fiscal 0 a la obligacion militar impuesta a todos me-
primera vista repudian la deferencia aristocratica. En realidad, solo la hacen diante la leva en masa. Paralelamente, el nuevo poder surgido de la revolu-
126 EL PODER POLITICO COMPARADO LA DINAMICA OCODENTAL 127

ci6n arraiga en las mentalidades esta superioridad del Estado al proponerse inconclusa y constantemente impugnada, ha provocado una blisqueda de
como taumaturgo generador de la libertad y garante de la igualdad. En ade- identidad que durante mucho tiempo s610 ha tenido resultados fuera del Es-
lante, los habitantes de Francia deben nacer republicanos, casi olvidando que tado, no gracias a el 0 en contra de ei. Por esto se ha producido un efecto de
son franceses y que existen variables culturales menos escuetas que el adoc- excesiva compensaci6n cultural, marcado por la referencia, que cada vez es
trinamiento jacobino. EI Estado debe transformarse en su patria ... mayor, al particularismo aleman, que en primera instancia culmina en un
Cabe senalar que ese sentido republicano universalista y estatal no repre- romanticismo inspirado en la contemplaci6n extasiada de si mismo y en el
senta sino una de las dos vertientes de la modernidad politica francesa. Como repudio de un Espiritu de las Luces que se considera extranjero.
sugiere Louis Dumont, define a la izquierda, ffsicamente agrupada en este EI fen6meno se origina en el siglo xvn como reacci6n contra las pequefias
lugar con los Estados Generales de 1789 mediante el azar creador de un gran cortes alernanas, en las cuales los Unicos idiomas de buen tono son el frances 0
mito ideol6gico. Pero junto subsiste la otra Francia, la de la derecha, a punto el ingles, y en cambio la lengua nacional representa el iclioma de los campe-
de rozarla pero orientada hacia otros referentes. Esta derecha pertenece a un s~os. Estas .cortes, consi~eradas demasiado cosmopolitas y numerosas para
mundo distinto de ideales menos universalistas pero de actitud mas univer- E!Jercer una influenCla uniformadora, no pueden asegurar la difusi6n en todo
sal, porque sigue convencido de que el individuo-ciudadano se define menos el pais, y para empezar entre la burguesia, de un modelo cultural y un sistema
por la abstracci6n de los principios que por su inserci6n en un medio cultural de valores centralizados al estilo frances, donde las fuerzas sucesivas de Ver-
y social nacional tanto como local. Cuando esta corriente es liberal, prefiere la salles y de Paris moldean al pais. Paralelamente, esta carencia del "sistema
libertad y no la igualdad. Cuando es mas bien igualitaria 0 popular, 10 es res- curial" no esta compensada, como en Inglaterra, por la invenci6n de normas
pecto de la pertenencia mutua de los franceses a una comunidad nacional de comportamiento homogeneas, eStablecidas por la elite nobiliaria y bur-
cuya derecha desearia que estuviera menos alienada por la fascinaci6n uni- guesa, reservadas por 10 menos a las capas mas altas (con aspectos culturales
versalista y republicana. La identidad de la derecha es cultural, no politica, y como el self control que modera al concepto aristocratico de la libertad, 0 como
10 mismo puede decirse de su concepci6n del individuo y de la sociedad. el pragmatismo iluminado). La elite alemana no esta unificada y en el este es
Cuando se adhiere al mecanismo representativo clasico y cree en las virtudes mas bien marcial. En estas condiciones, las universidades se encargan de for-
del pluralismo, es sencillamente orleanista, como declara Rene Remond, 0 se jar la identidad nacional en gestaci6n con una minuciosidad notable pero,
situa en alglin punto entre el liberalismo y el conservadurismo vergon- tambien, con la inclinaci6n pequefio-burguesa por una especie de autenti-
zante. Cuando por 10 contrario denuncia a los partidos divisores, lamenta la cidad agreste que cultiva el gusto por la intimidad nacional que lIeva a la
discrepancia producida por la Revoluci6n, preconiza la reuni6n de las dos xenofobia. En AIemania, a pesar de las vacilaciones de Goethe durante la Re-
Francias y adquiere el rostro del bonapartismo, del boulangismo, del vichis- voluci6n francesa, el universalismo no esta en olor de santidad: parece anti-
mo e incluso del degaullismo. Estas corrientes son tan estatistas como las de nacional. .
la izquierda y, con excepci6n de la que se refiere al regimen de Vichy, nin- Despues, este proceso de concentraci6n sobre si se refuerza a mecliados del
guna de elias niega la herencia revolucionaria en 10 que se refiere a su rechazo siglo pasado por la practica de la unificaci6n politica. Entonces, el romanticis-
del Antiguo Regimen 0 a su reconocirniento de la soberania del pueblo. No mo del Volksgeist -€l espiritu del pueblo aleman- de los pafses occidentales
obstante, resultan mas 0 menos plebiscitarias debido a su negativa para ver se une a los valores marciales y burocraticos de Prusia. AI mismo tiempo, la
s610 en la herencia revolucionaria 1a fuente del espiritu publico. EI principio preocupaci6n por la integraci6n estataI, cultural, econ6mica y social del nuevo
republicano, instituido como absoluto, divide a Francia a los ojos de los hom- Imperio es superior a la preocupaci6n por el regimen de gobierno que con-
bres de derecha. Idealrnente igualitario, en la practica se transforma desigua- viene establecer. EI Estado bismarckiano hace como que imita al parlamen-
litario al jerarquizar dos expresiones de la ciudadania, una de las cuales es tarismo liberal; en realidad frena el asunto de la ciudadania. La mayoria de
supuestamente autentica y la otra inautentica 0 destinada a una extinci6n en los alemanes se pliega a su estrategia autoritaria, que a sus ojos se justifica por
verdad interminable. La modernidad politica de los franceses se divide la urgencia de la consolidaci6n nacional. Lo que es mas, esta peripecia esta
entre el universalismo de izquierda y el reflejo plebiscitario de derecha. Pa- cerca del prejuicio luterano 0 hegeliano: si bien el hombre puede ser libre, la
rece que s610 la V Republica ha logrado atenuar esta tensi6n al hacer plebisci- sociedad no puede serlo. Aunque los alemanes detestan al Estado Imperial
tario a su vez al pueblo de izquierda. por su demagogia populista del retorno a las fuentes nacionales, ni la corrien-
Las bases culturales de la sensibilidad politica alemana tienen algunos aspec- te nacional-socialista ni el regimen de Hitler hacen nada por acabar con esta
tos en comun con las de la derecha francesa. Aun mas que esta, concibe al convicci6n. Finalrnente, s610 sus excesos destruyen las certidumbres egocen-
individuo a partir de verdadero arraigamiento mas que de la exaltaci6n abs- tricas y la complacencia por la autoridad de la poblaci6n, sin que por 10
tracta de la universalidad de la naturaleza humana. En general, el aleman se demas las consecuencias de este traumatismo hayan dejado sentir todos sus
concibe primero como tal y luego como ciudadano de una entidad politica 0 efectos en la Republica Democratica AIemana, siempre sometida a un gobier-
como "dem6crata", Sin embargo, en su caso la unificaci6n nacional tardia, no desp6tico y particularista. En todo caso, quiza la pasi6n ecol6gica 0 neutra-
128 EL PODER POLtnCO COMPARAOO LA DINAMICA OCCIDENTAL 129
!ista de los alemanes ocddentales s610 representa el resurgimiento aCh:'ali- Posteriormente, ademas, este Estado castellano, innovador en su tiempo, se
zado del viejo romaticismo hostil al discurso universaIista de los partidos quedo en la etapa de mera base de retaguardia burocratica de un ejercito 0
ortodoxos. En todo caso, los Verdes cristalizan la Unica corriente hostil a la de una confederacion incongruente de reinos dependientes. Los borbones de
integracion europea, tanto en Alem~ como en I~ Dina~arca luter~. origen frances no modificaron gran cosa esta situacion, a pesar de sus velei-
La Europa mediterranea se caractenza por confi~aclOnes especificas del dades centralizadoras. En particular, no lograron asegurar la difusion de una
sentido politico modemo. 19ual que Alemarua, Italia muestra la hue~~ del.r: cultura cortesana unificadora como la de Versalles. Por ello, durante largo
traso de su urtificadon nadonal: en ella, el asunto de la mayor particlpaClon tiempo Espana siguio dominada por una cultura catolica transnacional al esti-
politica de las masas se plantea en terminos ~arecidos, como un pr?ble~ 10 italiano, asirrtismo desgarrada entre multiples culturas regionales para las
cuya urgencia, a finales del sigl? p~do, parecla menor que la c?nsohda~on cuales el supuesto Estado castellano representaba un aparato abusivo y
simultanea del Estado 0 de la ldentidad naClonai. Por esta razon, la aplica- parasito. En este contexto, la unidad nacional seguia pendiente en los animos
cion del regimen constitucionalliberal revistio en Italia una ~pu!acio~ de a finales del siglo XIX, aunque parecia realizada en la letra. En estas circunstan-
la cima efectuada por la clase politica, con base en el donuruo chentelista cias tambien se produjo un desgarramiento en la seccion autoritaria de la
de las poblaciones rurales del s~r, el fraude electoral y: hasta 1912, en una Ie- sociedad, para la cualla democracia significaba el mayor fraccionamiento de
gislacion que interviene en detrtmento de las prOVIDClaS del norte, ~onde la una nacion inconclusa; asi, su parte liberal 0 progresista quedo privada del
mayona de los obreros siguen p~~ados del der~o de voto. ~demas, el Es- concurso indispensable de sus elementos centrifugos vascos y catalanes. La
tado unificador piamontes apareoo en las otras reglones como organo extran- Republica de 1931 a 1936 tropezo con este escollo, mientras que la actual
jero, un poco a la manera de la administracion austriaca que 10 habia prece- monarquia democratica observa como·se perfila todavia.
dido en algunas provindas septenl?onales. .
Estos factores, relativamente reclentes, se mcorporaron a elementos mu?1O
mas antiguos para darle a la sensibilidad politica italiana su caracter particu- LA FORMACI6N DE LOS REGtMENES MODERNOS
lar. Por una parte, la falta de una tradidon religiosa verd~de~amente naClonal,
al estilo del galicanismo frances 0 del protestantismo nordlco, ha h-:ro0 que Aunque la referencia cristiana constituye el aspecto comun del ambito cultu-
hasta los ultimos anos la ideologia catolica transnacional sea la prmclpal rE:fe- ral euroamericano, no existe un modelo uniforme del sentido politico en las
rencia de una parte importante de la poblacion que se sentia mas catolica-lta- sociedades que 10 componen. Si bien los productos de este sentido politico
liana que italiana a secas. Por otra j)arte, la fr~gi1legitimidad del Es~do y su muestran en nuestros dias fuertes similitudes en el nivel dellenguaje, el sig-
reciente creacion explicaron que, mdepenru.entemente do: .Ia Iglesla, o~as nificado de las palabras y de los valores difiere en casi todos los medios
institudones soda1es pudieran nvalizar con el como benefiClanas de la fide- nacionales. La comprobacion de la variedad de los sustratos del pluralismo
lidad de los italianos y como matrices de su identidad civica. Despues .~e 1944, occidental no agota el anruisis de sus multiples progresos hacia la moder-
este fue el caso del Partido Comunista; mucho antes 10 fue (y slgue slendolo) nidad.
el de la mafia y de otros grupo~ ~e presion. cl";,,destinos .que subsisten e~ 0:1 En efecto, si esta multiplicidad a la larga es un factor de liberacion global,
sur del pais. EI sentido democratico d~ !os lta1ianOS :*' dispersa entre mUlti- 10 es porque pone en pnictica variables cuyos elementos culturales 0 geoes-
ples y contradictorios centros de atracClon, s.m prefenr al poder central fuera trategicos no son muy visibles. Desde esta perspectiva, la dimension econ6-
de su funcion objetiva de proveedor de SUbSldlOS y mercedes. . mica de la dinamica occidental escapa en gran medida al analisis, mientras
Asimismo, Espana rnanifiesta la carencia de. identidad nacional y de aSlen- que aciara, de manera pertinente en ocasiones, la comprension de otra forma
to estatal cuyos ongenes se remontan muy atras en el tiempo. Durante slglos, de pluralidad: es decir, la de los itinerarios, muchas veces opuestos, seguidos
Espana, tierra "limitrofe" entre ellslam y la cristiandad en :1 sentido pionero por los diferentes paises occidentales en su avance hacia los regimenes de
y libertario de la expresion, despoblada por la guerra pl~cul~ _~e ~o~­ gobiemo modemo. En este nivel, la pluralidad no desempef\a la funcion
quista con los arabes desconodo el yugo con que la feudalidad cmo al mdl- de impulso inicial del pluralismo y la liberacion de la ciudadania. Todo 10
viduo en buena part: de Europa. Por esta razon, el igualitarismo caract~rizo a contrario: refleja por una parte la larga vacilacion de los modelos politicos
la sociedad espanola hasta el siglo xv y sigue impregnando las actitudes occidentales entre ellibera!ismo predemocratico y el autoritarismo liberal, y
cotidianas de los espanoles. No obstante, esta tradidon de independencla por la otra la prolongada existencia de dos vias concurrentes en el arreglo
personal resulta aplastada en el siglo XVI, por 10 menos como fermento de una institucional de los regimenes politicos: una fundada en el principio de la
libertad burguesa de estilo precapitalista.. L~ !fabsbur~o quebrantar?n en- representacion de un plura!ismo aceptado; la otra en la reunion plebiscitaria
tonces el resorte economico de la modeIDlzaclOn del prus -Ia mdustria tex- o la dictadura. Asimismo, la tentacion autoritaria constituye un aspecto pro-
til- al transferirlo a los Paises Bajos s610 para que Castilla se concentrara en pio de la dinamica occidental, sin hablar de la convulsion totalitaria que Ie ha
su papel de proveedora de soldados y funcionarios. dado su rostro moderno.
130 EL PODER POLmCO COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 131

La via liberal paso politico del mundo preindustrial al capitalista y liberal. La primera, lla-
mada democratica, se caracteriza por la autonomia de las elites civiles respec-
En Les origines sociales de la dictature et de la democratie .lLos origenes s~ales to del Estado, que no tarda en llegar al parlamentarismo. Esta via, llamada
de la dictadura y de la democracia], Barrington ~oore Ilustr~ ~a influenCla de tambien "revolucion burguesa", es aquella en la eual lIun grupo social que
las variables economicas en la genesis de los sistemas politicos modemos, posee una base economica independiente se desarrolla y se lanza al asalto de
tanto en 10 que se refiere a sus primi<:ias pr~dem.ocniticas. como a sus des- obstaculos heredados del pasado que se levantan en la via del capitalismo
arrollos autoritarios. Si se reduce a su Idea directnz, su teslS plantea CJue I~s economico".8 Paralelamente se sima la "via capitalista reaccionaria" de la
distintos ordenamientos que adoptan a la larga estos sls~emas son l!'duCl- "revolucion desde arriba", marcada por la dependencia de las elites en re-
dos por un factor primordial: la manera en que se aseguro y. controlo la co- lacion con un Estado preocupado por modernizar su arreglo autoritario para
mercializacion del excedente de productos dlSporubles graCias a la .re~olu­ conservar el dominio del proceso de desarrollo material que sirve para su
cion agricola. EI argurnento que apoya ~ e.sta idea, definido por las hipoteslS deseo de fuerza. Por ultimo, la tercera via se identifica con la de la revolucion
marxistas, parece dominado por una VISIOn dete~ta y mon.oc~usal que campesina - 0 via comunista-, donde una revuelta popular de gran enver-
descarta los demas componentes culturales 0 pohtico~ del surg1ffi:1ento y la gadura sanciona el fracaso de las formulas precedentes. Es la propia de Rusia
diferenciacion de las formas de gobiemo en el espaCio euroamencano. No o de China, mas que del espacio occidental.
por ello resulta menos sugestivo. ., . Desde esta perspectiva, la dinilmica definida con el nombre de revolucian
La revolucian agricola constituye el preludio de la RevoluClo~ industnal: Por burguesa ilustra el caso de Gran Bret~a, donde el desarrollo temprano del
una parte, se presenta en su origen comO la consecuenCia tardia del camblO de mecanismo pariamentario se interpreta desde la perspectiva del juego excep-
modo de apropiacion y explotacion del suelo. que se ~sboza en in(llaterra cional de dos elementos necesarios de manera reciproca. El primero se inspira
durante el siglo XVI, con la extension de la propledad pnvada de las tierr~s y en el desarrollo de una nueva elite economica que mezcla la aristocracia y la
la progresion del aprovechamiento, directo p~r. J:arte de los propletartos. alta burguesia, que aspira a transformarse tambien en elite politica de la sobe-
Ademas, procede del cambio tecnOIOglC? .que, Illiclado en ,:!olanda durante rania frente a las pretensiones de la Corona. EI segundo procede de las cir-
el siglo XVII encuentra su terreno proplclO en Gran Bretana durante el Sl- cunstancias relativamente tranquilas del cambio capitalista inicial en ingla-
guiente sigl~, antes de extender"'; en diferentes formas y fechas p~r e~ ~to ,de terra, efectuado en poblaciones campesinas sin relacion con las ideologias
Europa. Por primera vez en la histona de la humarudad y, al pnnclpl~, solo obreras que se configuran apenas un siglo despues.
en algunas regiones, este camblO engendra un exceso de productos. alimen- Los casos de Francia y de los Estados Unidos se alejan del prototipo britani-
ticios que pueden borrar los estrechos limites de la autosubslStenCia de los co. Desde luego, participan del camino "burgues y liberal" pero, en Francia, la
campos y la fragilidad de las aldeas cuyo c~imiento se ve ~nado por la lentitud de la revolucion agricola hace que las tilites continuen materialmente
escasez de viveres. Asimismo surge por pnrnera vez la poslbilidad de un dependientes del Estado, que conserva su papel de motor de la sociedad antes
mercado autorregulado en algunos luga~es I?rivilegiados, en lugar de extraer y despues de 1789. Lo que es mas, el mercantilismo de la monarquia absolu-
ala fuerza a los campesinos los recursos mdlS~bles para las cortes reales, tista y el desorden revolucionario 0 el intervencionismo napoleonico man-
los ejercitos y las capitales. EI apetito urbano y pnnClpesco ya no provoca el tienen casi a proposito el retraso material, ya que aumentan la potencia
hambre de las aldeas. hegemonica del poder central. Por 10 demas, el antagonismo de la nobleza y
Moore, que parte de esta observacion, defiende la idea segl1n la ,c~ los re- de la burguesia frente al mismo Estado nutricio imposibilita su entendimien-
gimerles parlamenlarios 0 representatlvos encontraro~ su terreno fertil en los to, al provocar la inestabilidad global del avance politico frances, cuyo des-
paises en los que una nueva elite capitalista, eS decrr, burguesa 0 bur~esa y arrollo democratico sigue el ritrno ani\rquico del descontento de las masas, en
aristocratica al mismo tiempo, pudo asegurarse frente al Estado ab~?lutist~ el lugar de ser canalizado por las capas dominantes, como en Gran Bretafia. Por
dominio de la comercializacion del exceso cread? asi por la ,r~voluclOn agnco- su parte, el caso estadunidense no se distingue del de Gran Bretaiia solo en
la. Por 10 contrario, en la debilidad 0 dependencla de estas elites n;ente al Esta- que arranca de raiz el problema de las relaciones que deben establecer las
do en su incapacidad para captar 5010 por sus fuerzas el beneficlO del exceso elites civiles y la monarquia repudiada desde luego. Difiere de este en la gran
de'produccion, ve el fermento del autoritarismo ~cidenta1. Como co~en­ division de estas elites en una seccion burguesa y nortena y una division su-
cia sostiene que mientras mas estrechos son los vmculos de cooperaCion entre rena y paraaristocratica. La separacion, que en Francia es meramente social,
la; elites urbanas y rurales 0 entre la burguesia y la aristocra~~: mayores en los Estados Unidos es ademas territorial. SOlo se resuelve con la Guerra de
son las oportunidades de realizar en el pais .considerado la tr~Clon p~tual Secesion, la mas sangrienta de las guerras civiles occidentales -700 mil
hacia la democracia representativa. A camblO, el peligro de.~Ultiples c:ns1S ~ muertos, es decir, alin mas que en la guerra de Espaiia- y la mas brutal. La
el proceso de democratizacion aumenta, se& el, en nm.Cl~n de la dis~anCia
que separa a las tilites. Respecto a estas premlSas, Moore distingue tres VlllS de 8 B. Moore, Jr., Les origines sociales de La dicta/ure et de La dbnocratie, Paris, Maspero, 1969, p. 34.
132 EL PODER POLfnCO COMPARAOO LA DINAMICA OCCIDENTAL 133

via britdnica hacia la democracia es gradual y pacifica. En cambio, la reequiJibrio de las potencias europeas efectuado en ese mismo momento. Des-
estadunidense se distingue por su gran violencia; sus secuelas se manifiestan de el Renacimiento hasta la era napole6nica, Ia potencia de los reinos tiene
hasta en la represi6n del movimiento obrero a ~Ies del siglo pasado y en las atin una, base financiera; mas precisamente, se basa en su capacidad para ob-
recientes luchas por la igualdad de los derechos aviles. tener prestamos de los. banqueros del norte de Italia, de Amsterdam y de Lon-
La "revoluci6n capitalista desde arriba" practicada en Prusi~, se opon~ de dres durante los conilictos graves y prolongados. A 10 largo de tres siglos, el
manera mas radical atin a las multiples formas del progreso liberal haCia la c.osto de un ano de ~uerra en general es muy superior al monto de los ingresos
modemidad politica. Con esta expresi6n, Moore se refiere a proces.os d~ cam- fiscales normales 0 mcluso extraordinarios. En este tiempo, el absolutismo real
bio econ6mico y politico efectuados bajo la egida del Estado, al pnncIplO con s610 cumple una funci6n de control interne respecto de una perspectiva de la
una perspectiva de fuerza militar. Esta estrategia volunt~rista, estatal y economia que se concibe como juego practicamente nulo, donde s610 se trata
autoritaria se practica en paises que han avanzado por el cammo de la moder- de 9ue el Estado sangre mas a la ,masa material considerada intangible. Las
nidad econ6mica menos que Inglaterra 0 inc!uso que Francia, aun9ue tam- pohticas mercantihstas de atracclOn del dmero extran)erQ y de retenci6n de
bien se inscribe en el ambito delliberalismo a pesar de las apanenClas, en la los medios de pago propios expresan esta manera de ver las cosas.
medida en que, si bien ahora el Estado impulsa el capitalismo en la sociedad, Sin embargo, Immanuel Wallerstein sugiere que desde el siglo XVIll Ia nue-
no es rechazado como signo de pertenencia al espacio europeo. va 16gi~a de 10 que llama la Economia-Mundo trastoca este viejo recurso de la
Para Moore, esta via autoritaria forma parte de la problemMica "agrocomer- potencla basada en Ia fuerza militar condicionada por la facultad de obtener
cial", pues Prusia resuelve de maravilla y a su manera el asunto de la apro- prestam?s de los banqueros. Asimism"p plantea que, a partir de ese momento,
piaci6n del excedente agricola. Manera desde luego particular, pero .que por la supenondad de ~~as unidades p,oliticas respecto de otras depende cada
esta raz6n sigue un recorrido politico distint~ al de la via parla.mentana 0 bur- ,:ez menos de su e)ercIto Ycada vez mas de su capacidad tecnoI6g;ca, produc-
guesa. En efecto, en el cas?prusian? ~el slgl,? XVIII y prmcIplO~ d;,1 XIX s~ tiva, comerClaI y financiera: asi se invierte el orden de los elementos de la
realiza en una f6rmula politica-econOlruca de agrIcultura represl:va practi- fuerza.
cada por una monarquia absolutista particularmente burocratizada" que En primer lugar se impone el potencial econ6mico interno, que desde ahora
opera como la impulsora y beneficiaria de un nUE:vo modo de producclOn. EI pertenece a una perspectiva dinamica definida por Ia idea de crecimiento y ya
Estado, para salir al paso de las amenazas extenores y satisfacer las necesl- no I'0r lo~ recursos fi)os. E~ segundo lugar, el instrumento militar y su sustra-
dades de su aparato militar, confisca y monopoliza el excedente agricola to ~?ero ya no Son smo los corolanos 0 productos de ese dinamismo
comercializable, para negociarlo directamente con los paises mas desarrolla- econorruc?~terno que transf,?rma la base tributaria y financiera de los gobier-
dos avidos de cereales y de madera para la construcci6n naval. EI Estado nos perrrutiendoles, en los me)ores casos --en realidad, en los de Gran Bretana
"gr:mja y cuartel" conformado por los reyes de Prusia <;n !os siglos XVII Y ~ primero y, mucho despues, Estados Unidos-, hacer caso omiso de los ban-
se consti tuye de esta manera con el apoyo de una IlliStica de la excelencla qu~ros extranjero~ para lirnitarse a sus presupuestos nacionales, ya sea ordi-
burocratica y de la reglamentaci6n minuciosa. al servicio de la fu~rza armada. nanos 0 extraordinanos. En consecuencia, esta nueva configuraci6n de la
En su relaci6n con la sociedad de la Alemama del Este, subordina tanto a la fue~~a altera la p<>:,tura del Estado, que ,deja de ser el Wrico agente de movili-
nobleza -los Junkers- como a los campesinos. Los arist6cratas no son mas zaclOn de los medios que extrae a sus subditos 0 que obtiene en prestamo del
que la disciplinada banda de transmisi6n del poder .central, encargados de extenor. Por 10 contrano,el progreso mercantil y manufacturero de la socie-
velar por la incorporaci6n permanente de los traba)adores de los grandes dad y la explosi6n del mercado crean la riqueza extensible, proporcionan la
terrenos, de los cuales son responsables pero no propietarios. Es~e dispositiv~ base de I~ fuerza, lIevan a la elite capitalista al frente del escenario politico y
de servidumbre, generalizado de hecho 0 por derecho, fr~na S~gularmente hace~ peligrosas las guerras en dicho escenario. En otros lugares se establecen
el desarrollo del capitalismo burgues aut6nomo. En camblO, comClde con el relaclOnes de fuerza que se refieren estrictamente a la superioridad econ6mica
matiz autoritario de un sistema de valores politicos dominado por la doctrma entre los. diferentes paises y se traducen por el retroceso del Estado y de la
luterana de la obligaci6n de obediencia ciega a los gobernantes. EI despo- fuerza mihtar como modelos de la jerarquia intemacional. La fuerza se "deses-
tismo prusiano 5610 es iluminado en los salones de la co~ede Potsdam; fuera tatiza": segtin W~erstein, se hace mas que nada 10 propio de un "centro" re-
de ellos, esta prohibido ellujo de los candelabros del Espmtu de las Luces. lativamente atemtonal y apolitico de Ia red capitalista.
En realidad, si bien estas proposiciones delirnitan con precisi6n el contorno
global del pa~. de un tipo de superioridad a otro, identifican vagamente el
La via autontaria estatal momento definitivo y encubren enganosamente su aspecto politico. Gran Bre-
taiia y los ~stados Unidos, industrializados bajo la egida exclusiva del movi-
Desde luego, el aut,?ritarismo occidental cu~nta con fuen~s mas n~evas, para- rruento autonomo de sus respectivas sociedades, son los Wricos paises que en
lelas al gran crecirruento de la mdustrUlllzaczon que se reahza en el slglo XIX y al verdad corresponden al esquema interpretativo de Wallerstein. Ademas,
134 EL PODER POLtnCO COMPARAOO LA DINAMICA OCCIDENTAL 135

estas dos naciones s610 resultan lugares extra-estatales y submilitares de la en los Estados Unidos ocurra el surgimiento paralelo de una estructura poli-
fuerza mundial durante breves periodos: Inglaterra, de las guerras napole6- tica pariamentaria, no menos liberal que el contexto econ6mico de esta
nicas a la guerra de Crimea (entonces descubre el peligro de la debilidad de primera apertura industrial. Desde esta perspectiva, es evidente el desarrollo
su Estado y de su ejercito); los Estados Unidos de 1900 a 1940, cuando dec.- impremeditado de la tradici6n politica britanica, que no se debe ni a un
den obtener los atributos c1asicos (estatales) de la fuerza. La epoca primordial proyecto ideol6gico para la extensi6n de la participaci6n de las masas en los
del descubrimiento industrial y capitalista intemo como primer factor de la asuntos publicos, ni a un plan econ6mico preparado de antemano. La politica
fuerza 0 de la supervivencia nacional se sima en esencia en el siglo XIX. En el a la inglesa se efecma mediante arreglos tecnicos elaborados paso a paso y
continente europeo, econ6micamente mas atrasado que Gran Bretafia, este que tienden a garantizar la Iibertad del mercado y de los empresarios en todo
descubrimiento constituye mas bien un proyecto voluntarista de los gober- momento. EI resto, es decir, la ampliaci6n del mercado politico al mayor nu-
nantes que un acto creativo y espontaneo de los empresarios privados. En mero posible, se efecma pragmaticamente, de manera gradual, no a partir de
pocas palabras, en el continente europeo el ~stado !"dustrializa~or e~ el qu~ un principio universalista.
en gran medida conforrna de nuev? a la soc.edad,. mcluso en ~I amb.to poh- Por su parte, De Schweinitz estudia el cambio acontecido en los paises cuya
tico, mientras que, por 10 contrano, en el espaClo anglosaJon la soc.edad industrializaci6n tiene verdadero auge durante la segunda fase de la indus-
domestic6 al Estado en su beneficio. Este cambio produce dos situaciones trializaci6n pesada, lIamada "estatal-siden1rgica". En estos paises, sobre todo
muy diferentes cuando la reivindicaci6n democratica de las masas y la gran en A1emania, ltalia y en Francia, los cambios industriales, que rebasan los
industrializaci6n coinciden despues de 1850. recursos de los empresarios privados.,exigen que estos se subordinen al Esta-
En L'Europe technicienne ou Ie Promethie libere, David Landes resume esta do. Lo anterior de ninguna manera facilita la estabilizaci6n del gobiemo par-
diferenciaci6n y observa que mientras mas tardia es la industrializaci6n de lamentario en la medida en que el dialogo entre las elites econ6micas y poli-
un pais, mas decisivos son la intervenci6n y el refuerzo d~1 ~sta?o en ~I tico-administrativas debe establecerse de inmediato y sin intermediarios.
momento de su despegue industrial. Para la temprana mdustrializaclOn textil Ademas, eI procedimiento electoral y representativo se hace inc6modo, al
de Gran Bretafia no fueron menester grandes capitales; asi, hubo poca con- menos cuando permite que los representantes electos ejerzan una infIuencia
centraci6n de inversiones, que estuvieron al alcance de los empresarios indi- eficaz sobre las decisiones. En efecto, seg11n la 16gica liberal, el procedimiento
viduales. Por 10 contrario, los paises que se incorporan mas tarde a la epoca electoral legitimiza prioritariamente a los diputados profesionales mas bien
industrial 10 hacen en un contexto tecnol6gico costoso y competitivo: el de la ajenos a las preocupaciones modemizadoras de los grandes agentes publicos
expansi6n industrial siderurgica. Por ello tienen que reunir grandes capitales y privados de la industrializaci6n. Con frecuencia, estas personas, identifi-
mientras observan de cerca el brutal crecimiento del proletariado obrero cadas con la burguesia censataria media, defienden los intereses de los pe-
cuando se difunden las doctrinas socialistas. Para esta movilizaci6n financie- quenos empresarios de la primera ola de la industrializaci6n textil, amenaza-
ra y para la vigilancia social, superior al alcance de los empresarios parti~~­ dos por el auge de las nuevas industrias pesadas que arnaga con transformarlos
lares, se requiere no s610 la intervenci6n de bancos poderosos, s~o tamb.en en Umercancia rechazada".
la de un Estado que no est-' en decadencia, como en Inglaterra, smo, por 10 En el Imperio aleman, conforrnado a finales del decenio de 1860 por el
contrario, que sea cada vez mas penetran~e y domine las red~s. socialo:s. canciller Bismarck, la urgencia de la unificaci6n nacional se afiade a esta
Si agregamos que este proceso comc.de con la unifi~aClon ,:,aclOnal no preocupaci6n para justificar la naturaleza autoritaria del regimen imperial,
menos tardia de los paises del centro de Europa -A1emarua e ltaha-, resulta por encima de su fachada parlamentaria y de su distante reconocimiento del
que todos los factores para el surgimiento del autoritarismo occidental mo- sufragio universal. Los pequenos estados federados subsisten y conservan los
demo se re11nen durante la segunda mitad del siglo pasado. Alexander Gers- atributos materiales de la instituci6n estatal, pero la soberania eminente esta
chenkron y Karl De Schweinitz sistematizan la distinci6n de las dos fases del separada de la de estos estados, como recalca Carl Schmitt: pertenece a una
nrranque industrial y la comparaci6n de sus consecuencias politicas, e i1ustran entidad suprema mal defirUda (e1 emperador 0 el canciller, 0 con qtiien quiera
la oposici6n mas reciente de las dos vias de la moderrudad ocCldental: la par- que se identifique el pueblo aleman). Asi se fundamentan las nuevas bases del
lamentaria y la autoritaria. . . ., . particu1arismo politico aleman, vigentes hasta 1945, dando la espalda al con-
En efecto, Gerschenkron identifica dos fases dlStintas de la mdustriahza- cepto Iiberal-parlamentario de la representaci6n.
ci6n europea. La primera, que llama "liberal-textil", se caracteriza por la di- Este procedimiento es distinto en ltalia, aunque procede de las mismas
fusi6n de industrias ligeras a la medida de las iniciativas de los pequenos 0 fuentes y obedece a la misma 16gica paraautoritaria. Por supuesto, el regimen
medianos empresarios; tiende a satisfacer a un mercado abierto y fracciona- que se consolida en este pais durante 1880-1890, conocido con el nombre de
do y encuentra su medio propicio en un marco econ6mico donde el Estado Trasforrnismo, se viste con el ropaje extemo del sistema pariamentario.
interviene poco en los asuntos financieros, comerciales y sociales. Por 10 de- Empero, en la pr~ctica esto s610 disfraza una realidad en la cuallos represen-
mas, a los empresarios les conviene que asi sea. De ahi que en Gran Bretana y tantes apenas cumplen una funci6n estetica y las decisiones -<!Con6micas-
136 EL PODER POLITICO COMPARAOO LA DINAMICA OCCIDENTAL 137

son producto de compromisos no establecidos por ellos sino por las elites la Revolucion de 1789. Estos proyectos, a pesar de estar marcados durante
moderrtizadoras del norte y por los notables terratenientes meridionales. En mucho tiempo por el deseo de expulsar 0 de contener a esta temida clase de
Francia, el precoz surgimiento de las industrias ligeras y el antiquisimo logro pobres envidiosos y violentos, culminaran con el descubrimiento de las con-
de la unidad nacional no impiden la coincidencia del gran salto de la indus- fortantes virtudes de la democracia masiva resultado del sufragio universal.
trializacion pesada y el desarrollo del autoritarismo plebiscitario. En 1786, los constituyentes estadunidenses, en sesiones privadas y al abrigo
En este contexto se presenta el surgimiento del Segundo Imperio. Desde de las presiones del vulgo, inventan la formula para conciliar al regimen
luego, como indica Marx, la semidictadura de Napoleon III nace a partir del presidencial, en la cual la legitimidad superior del presidente plebiscitado,
panico experimentado despues de 1848 por los propietarios que aceptaron cuya persona concentra la identidad popular, disminuye el riesgo de la evolu-
el sufragio universal movidos por sus principios liberales, pero que de inm,," cion democratica demasiado confiictiva, presente en el procedimiento de la
diato desearon suprimirlo debido a su idea cualitativa de la libertad del indi- eleccion de los representantes divididos en facciones y partidos. Mas tarde,
viduo frente a la amenaza de la mayoria cuantitativa. EI Emperador, al efec- los constituyentes de la Francia revolucionaria no logran ,reproducir este pr,,"
tuar varios plebiscitos, guardo las apariencias cuantitativas del primer esbozo cedente debido al fracaso de las tentativas de monarqu!a constitucional.
de democracia masiva, al mismo tiempo que mantuvo la logica cualitativa del Aunque por este motivo inician el parlamentarismo en Estado puro, es decir,
poder liberal, aunque gobemo como soberano absoluto. Sin embargo, tambien la subordinacion total del ejecutivo y el judicial allegislativo, siguen fieles a
fue evidente que el autoritarismo imperial proporciono el medio para ahogar deterrninado grado de exclusion censataria, tipica de un pais en el cual la
la protesta, por 10 menos potencial, de los pequenos empresarios descon- revolucion capitalista se estanca y. donde no es tan necesario defender los
trolados por la gran apertura sidenl.rgica y bancaria del periodo 1850-1870. intereses materiales frente al Estado 10mo conquistarlos gracias al control que
Tambien en este caso, la discrecion y eficacia del dialogo tecnocratico en la se ejerce sobre este. As! pues, la clase peligrosa puede circunscribirse a los
cima beneficiaron mas el viraje hacia la industria pesada y el crecirniento del desposeidos y a los criados, 0 sea, a quienes en 1791 reciben el titulo poco
proletariado obrero -los inmigrantes de la epoca, impuestos a la gente hon- halagiieno de ciudadanos pasivos y que se yen reducidos a la impotencia
rada- que la transparencia incontrolable del mecanismo parlamentario. En durante 1795-1814, debido a la imposicion del voto por grados y de los col,,"
estas condiciones, el bonapartismo adquiere aspectos complejos y ambiguos: gios electorales, en virtud de 10 cual Francia solo cuenta con seis mil electores
aclimata el sufragio universal orientandolo hacia el impulso plebiscitario que, decisivos, al mismo tiempo que se permite reconocer platonicamente el sufra-
en esencia, es tan democratico como el procedimiento clasico de la represen- gio universal.
tacion. Empero, inicia el ordenamiento del Estado modemo penetrante, racio- Sin embargo, este dispositivo oculta dos escollos. Debido a la falta de par-
nal, positivista, tecnocratico y rector de la sociedad a pesal'de su referencia al tidos constituidos y de costumbre de los usos parlamentarios, la altemancia
ideal democratico. de gobiemos y tendencias politicas no tiene como base el resultado de las
elecciones, sino el arbitraje solicitado por los politicos de las cronicas insurrec-
ciones parisienses. Sin embargo, la mayoria de la poblacion francesa no tarda
De la represi6n de la c/ase peligrosa ala democracia de las masas en cansarse de este reinado de asambleas asociado con el de la calle y sucum-
be a 10 que mas tarde sera el antiparlamentarismo; aspira de inmediato a un
En este punto se manifiesta el caracter paradogico del transito occidental poder fuerte, insensible a los motines pero que no deje de inspirarse en la
hacia la modemidad democratica. AI principio, esta modemidad es producto metafisica republicana. De ahi que en Francia se sucedan 10 que Georges Bur-
de la logica censataria del gobierno representativo instalado en Gran Bretafia deau llama fases convencionales (0 parlamentaristas) y fases directoriales
desde el siglo xvm. Si bien plantea que el Estado solo es una institucion social (dominadas por el ejecutivo) de la modemizacion democratica.
entre otras y que esta subordinado a la sodedad, afirma que la ciudadania De 1791 a 1848, la plebe que causa los motines en Paris decide la altemancia
puede concederse 5010 a los llamados well affected -personas bien preparadas de los gobiemos y los regimenes, 0 por 10 menos es utilizada para·este fin por
economica 0 eticamente- por los puritanos ingleses, y que debe negarse a los una parte de la clase politica. Las elecciones sirven de adomo, aunque no son
"mal preparados", que constituyen la clase peligrosa. Dicho de otra manera, la decisivas en este aspecto. La clase peligrosa de Paris, privada del derecho de
naciente democracia Ie exige al cuerpo politico un conformismo, llamado vir- voto por la barrera censataria, parece encerrada en este estado subaltemo para
tud civica, que se supone no todos poseen: es decir que es antidemocratica. que su energia se desencadene con mas intensidad en el momento opor-
Esta contradiccion definira todas las estrategias con las que posteriormente se luno de las jomadas revolucionarlas. Sin que medie orden alguna, decenas de
intentara resolver el problema de los liberales divididos entre su ideal de liber- miles de parisienses deciden el destino del pais en beneficio de nuevos go-
tad igualitaria y su perspectiva pesimista de la naturaleza hurnana. EI trato bemantes que tampoco son representativos. Napoleon I presiente que este
que se reserva para la clase peligrosa domina en todos sus proyectos estrare- procedimiento irritara a la mayoria rural 0 pequenoburguesa de Francia, as!
gicos, empezando con la revolucion de los Estados Unidos y continuando con que confirma la modalidad directorial del poder republicano. No sin razon,
138 EL PODER POLITIco CaMPARA DO LA D1NAMICA OCCIDENTAL 139
las monedas acui\adas hasta 1808 tienen en el anverso la efigie imperial y en comuna ocurre en el momento oportuno para permitirle a Adolphe Thiers,
el reverso la leyenda "Republica francesa". Para la mayoria de los franceses presidente del gobierno provisional que sucede al Imperio, manifestar la
no existe contradiccion entre la idea de un hombre providencial que encarna decision tardia de la clase pariamentaria. En lugar de ceder ante la insurrec-
la identidad que 10 aclama y la idea de la soberania republicana. EI pueblo se cion, como habia sido costumbre, Thiers abate a los comuneros. Ante los ojos
identifica mas con el dirigente poderoso que con los diputados parlanchines. de la poblacion provinciana, en un principio esceptica, subraya la decision de
Sin embargo, el caracter irreprimible de! redamo del sufragio universal hace un poder que sin embargo no es plebiscitario y que esti dominado por el
que la conciliacion del conflicto entre las modalidades convencional y directo- poder legislativo. Asimismo, prolonga por treinta afios el movimiento obrero.
rial de la diruimica republicana se logre apenas entre 1848 y 1871, gracias a las La Republica, recien establecida, puede parecerie a las capas interrnedias y a
intervenciones -aunque divergentes- de la casta pariamentaria orgullosa las elites el regimen de orden que ansiaban. Por 10 tanto, impide que la confir-
de sus errores pasados y del emperador Napoleon ill. macion del sufragio universal vuelva a verse perturbada en breve por las
En 1848, la dase politica de Francia pierde el temor que Ie provocaba la demandas radicales del proletariado urbano. Durante la ill Republica, la su-
clase peligrosa, pues descubre 10 que ya nadie ignora en nuestros dias: la im- premacia del voto provincial sobre la espontaneidad de la capital consolida
portancia conservadora de la instauracion del sufragio universal, sobre !odo definitivamente el temperamento democn,tico de los franceses, hasta que la
en esa sociedad rural. Los padres de la doctrina legitimista de 1815 pre- capital se hace conservadora a su vez.
vieron este fenomeno cuando preconizaron desde ese momento la amplia- Sin embargo, los excluidos mantendran esa condicion, aunque los republi-
cion del derecho de voto hasta los campesinos. En cambio, los republicanos canos "gobiernen por la izquierda" alJnismo tiempo que conducen una poli-
dem6cratas, compenetrados de su pape! educativo y de su superioridad sobre tica socialmente conservadora. La clase obrera no se identifica del todo con el
las masas (a las que consideran ignorantes), 5010 se hacen conscientes de ello regimen republicano. En buena medida, el Partido Socialista es rural 0 peque-
mas tarde; a pesar de sus vacilaciones iniciales, el resultado es indiscutible. La fioburgues. Durante algtin tiempo, los trabajadores de las ciudades prefieren
Francia de provincia vota contra las calles de Paris. Las elecciones presiden- identificarse con el anarcosindicalismo y con el contra-Estado comunista vir-
ciales de diciembre de 1848 Ie dan la victoria al principe-presidente Luis tual y no con el Estado republicano. Por ultimo, solo el advemmiento de la
NapoleOn, mientras que las elecciones legislativas de mayo de 1849 arrojan V Republica y el regreso que implica a la modalidad directorial 0 plebiscitaria
una mayorfa conservadora de 500 diputados sobre 750. Acaba de descubrirse de la modemidad politica de Francia perrrtiten su verdadera integracion en el
la receta para la contrarrevolucion y la mejor muralla contra la Clase peligrosa cuerpo politico. En cuanto a la democracia de las masas y su Estado-providen-
de las ciudades: la extension del sufragio y la democracia electoral. Por de&- cia, seran mas bien obra de los partidos moderados frente a la izquierda
gracia, el terror provocado por las jornadas de la insurreccion sangrienta de reforrrtista que solo gobierna en 1926, en 1936 y despues de 1981. .
junio de 1849 se fortalece con el redescubrimiento de que los proletarios si- Sin embargo, la toma de conciencia de la virtud conseruadora del sufragio univer-
guen sin aceptar la logica de las urnas, aferrados a la effmera soberania de las sal pocas veces es tan prematura como en Francia y en Suiza, donde el sufra-
barricadas. Los inconstantes dem6cratas profesionales recien electos los pri- gio tambien se universaliza en 1848. Mas tfpica de la estrategia liberal es la
van del derecho de voto en 1850, so pretexto de las condiciones de residencia. ampliacion gradual del derecho de voto, cuyo ejemplo mas sobresaliente es el
Por esto, Ie dan a NapoleOn ill la inesperada oportunidad de reinstalar el de Gran Bretafia. Las leyes de reforma de 1832, 1867 Y del decerti.o de 1880
sufragio universal al dfa siguiente del golpe de Estado del 2 de diciembre de conservan el principio censatario, que se suaviza en 1918 con la instauracion
1851. En Francia aumenta sin limite a partir de este momento y, por 10 menos del sufragio universal masculino y femenino, y se borra por completo en
en esta fuente, constituye ellegado de la modalidad no solo directorial, sino 1948, al desaparecer el voto doble otorgado a los universitarios y jefes de em-
tambien plebiscitaria y autoritaria, de la tradicion republicana. iQue importa! presas. De manera mas general, la edificacion de los aparatos de partido pre-
Durante el Segundo Imperio los franceses aprenden a votar, primero para cede a la democracia masiva en los paises anglosajones, ya se trate de las Re-
adular al emperador con motivo de los referendos, y luego para desplazar gistration Societies britanicas 0 del bossism del Partido Dem6crata de los
a los notables establecidos durante las elecciones legislativas 0 las consul- Estados Umdos. Lo mismo puede decirse del recurso econ6mico ofrecido por
tas locales. Aunque la consignacion de las boletas sigue sin tener verdaderas la abundancia relativa inducida por la industrializacion. La accion sobre el
consecuencias, este hecho transforrna al Segundo Imperio en tiempo de en- myel de vida de las masas constituye hoy el principal ingrediente de la tactica
sayo general del sentido republicano de las masas que, sin darse cuenta, se democratica, pero este recurso se utiliza en Gran Bretafia desde 1840, con la
transforrnan republicanas. instauracion dellibre-intercambio que quebranta a la agricultura en decaden-
Sin embargo, para que 10 sean por completo es menester que el regimen cia, pero de un solo golpe proporciona comestibles baratos para las po-
republicano y pariamentario que por accidente renace en 1871 (como resul- blaciones obreras en plena expansion. Esta expansion asegura una especie de
tado de la derrota militar frente a Prusia) les demuestre que tambien puede satisfaccion inmediata que calma los reclamos politicos directos y termina con
imponerse por la fuerza frente a la agitacion parisiense. Ellevantamiento de la la unica corriente popular verdaderamente revolucionaria que existiera en la
140 EL PODER POLITICO COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 141
sociedad britanica del siglo XIX, con el Movimiento Cartista que fue sostenido El totalitarismo europeo
durante un breve lapso por casi dos millones de seguidores. Segtin Seymour
M. Lipset, en los Estados Unidos la esperanza con frecuencia realiza la movi- EI impulso totalitario de la primera mitad del siglo xx ~onstituye un ~en6me­
lidad ascendente que desempena el papel moderador tras la apertura del su- no especi£ico de Europa donde, empero, no represento una de las vias POSI-
fragio posterior a la Guerra de Secesi6n. bles de la modernidad politica, ni siquiera a la manera de un callej6n sin sali-
Por otro lado, el eJecto de la primera Guerra Mundial, que en Gran Bretai\a da para la ciudadania. Desde luego, las corrientes y las dictaduras totalitarias
obliga a reconocer el sufragio universal en 1918, tambil,n redunda en el centro son europeas porque no se inscriben primordialmente en el conjunto "holista"
de Europa. Goran Therbom sostiene que en este caso se trata del factor mas -para utilizar la expresi6n de Louis Dumont- de gran numero de saoe-
decisive para el nacimiento de la democracia masiva. En todo caso, es un dades extraeuropeas. En estas ultimas, la identidad comunitaria suele predo-
hecho que tanto Alemania como Austria levantan en 1918 las U1timas restric- minar atin sobre la del individuo, al grado de que en elias siguen sin aceptarse
ciones para el sufragio igualitario. En ese momento parece que el ejercicio de el pluralismo consustancial al debate democratico y su reconocimiento del
la "ciudadania militar" impuesta por Ia conscripci6n a Ia mayoria de Ia po- caracter normal de la diversidad de intereses 0, por 10 menos, se conslderan
blaci6n dificult6 prohibir por mas tiempo la ciudadania electoral plena y total ajenos. Asimismo, en estas sociedades el poder que se reconoce como legitimo
(viciada hasta entonces en Prusia por el voto gradual). Empero, es cierto que a y soberano puede serlo siempre a partir de la fuerza de las personas que lIe-
la par existe una via a1emana para la integraci6n de las masas en eI sistema gan a conservarlo. Este no es el caso en la Europa Occidental en g~neral, en la
politico, la cual no reviste la forma de la acci6n a la inglesa 0 a la estaduni- cual, desde principios de este siglo, s.'ll'pnmordlales la ldentidad mdlVldual y
dense sobre el nivel de vida en general, sino de la prote~ci6n social instaurada el desgaste de las referencias colectivas que implica. De la rnisma manera,
desde 1880 a 1890 por el regimen bismarckiano. Esta via Ie gana la delantera a toda Europa forma parte del contexte dominante de un poder soberano legiti-
los Iideres marxistas del Partido Socialdem6crata; asimismo integra la estruc- made no con base en las personas 0 en una voluntad trascendente de la cual
tura sindical relacionada con ese partido en un sistema de gesti6n que 10 aso- se derive la autoridad, sino en los principios -legales segtin Locke 0 Kelsen-
cia al patronato bajo los auspicios del Estado, para darle al movimiento cuyo caracter inmanente no Ie resta nada de fuerza. Desde hace dento cin-
obrero aleman su reconocido caracter reformista en general y preocupado por cuenta anos por 10 menos, la soberania occidental se apoya en un discurso
las realidades econ6micas. Frente a esta dominante, la explosi6n comunista universalista aunque individualizante, con el que caSl se confunde. EI ffilsmo
de 1918-1932 s610 simboliza una impugnaci6n periferica de este compromiso Estado recibe mas apoyo de este discurso de ideas que de un aparato de man-
que finalmente no contradice su inclinaci6n por la burocracia imitada de la do legitirnado por su papel central en una sociedad detenninada. ..
administraci6n prusiana, con la cuallos dirigentes de los sindicatos ya estaban Sin embargo, es indudable que en Europa se dlO el zmpulso totaiztano y
asociados en la practica de los regimenes sociales. Lo que Roberto Michels lla- puede volver a darse. Apareci6 precisamente co~o. una rr:era r~acci6n en
ma "ley del hierro" de Ia oligarquia en realidad es un reflejo de esta desvia- contra de este lenguaje legitimador, en contra del mdlvlduahsmo hberal real
ci6n burocratica al estilo gerrnanico, aunque enseguida influye y penetra en y sobre todo verbal. Rechaz6 la democracia pluralista de masas, fundada
todas las formaciones socialistas 0 comunistas. contradictoriamente en un principio universalista que daba la espalda a la
Por 10 demas, los paises del sur de Europa se inscriben en el tercer modelo vieja 16gica comunitaria, para la cualla idea de individuo era secundaria: y
estrategico para el reconqcimiento de la c1ase trabajadora en los a1bores de Ia 10 consideraba s610 como parte inseparable de la sOCiedad. Por esta razon,
democracia masiva. Tanto en Espafta como en Italla, esta modalidad se basa entre las dos guerras mundiales el totalitarismo se lirnit6 a la Europa occi-
en primer lugar en la prolongaci6n de la influencia clientelista en las areas dental. En cambio, en los demas ambitos, donde nunca se ha lffipugnado
rurales hasta despues de Ia Guerra de 1914-1918; asimismo se apoya en el verdaderamente la obligaci6n de fundirse en el "Gran todo", 5610 fue -y
subterfugio oficial u oficioso de un doble sistema electoral, distinto para las atin es- objeto de irnitaciones. EI totalitarismo europeo es mer~mente reac-
ciudades y para el campo. En Italia, la barrera censataria sigue vigente en tivo, significativ~ de la dinarnica politica occidental, como 51 solo fuera un
las ciudades hasta la instauraci6n del sufragio universal efectuada en 1912, combate de retaguardia conducido por combatientes que estuvleran conven-
mientras que en la practica desaparece en el campo, donde los jefes politicos cidos de 10 que creian rechazar.
preparan a los electores. En Espafta, la imposici6n de las candidaturas Unicas En efecto, no basta con captar 5010 los atributos externos del totalitarismo,
en un gran nfunero de areas rurales desempena el mismo papel. En ambos como hacen por ejemplo Z. Brzesinski y C. Friedrich, pues son atributos poco
casos, la abstenci6n masiva y el descredito del procedimiento electoral res- distintivos. Desde luego, los regimenes totalitarios de la Italia fascista'y de la
ponden a esta tentativa de contener los efectos de la democracia de masas, Alemania nazi se caracterizan por un poder exageradamente dicta tonal, por
proporcionando el terreno para el impulso autoritario y fascista que se mani- un partido Unico que predomina sobre el Estado preexistente, por su despre-
fiesta durante el decenio de 1920. cio del derecho, por el terror policiaco establecldo como agente pnmordlal de
la autoridad, por una ideologia nacionalista exacerbada, por un expansio-
142 EL PODER poLiTICO COMPARADO LA DINAMICA OCCIDENTAL 143

nismo belieo y, en el caso de Alemania, por un racismo lIevado al asesinato tuguesa del doctor Salazar es reaccionaria y corporativa, no es totalitaria,
mas abyeeto. Con excepci6n de este ultimo caso, la mayona de estas carac- rnientras que el regimen franquista se engalana sin mUcha convicci6n con sus
teristicas se encuentran en dictaduras meramente autoritarias como las del atuendos fascistas con el fin de seducir a Hitler y a Mussolini (que, por 10 de-
Segundo Imperio, la del canciller Bismarck 0, en Espana, las de los generales mas, no se dejan engafiar) durante algunos anos dificiles. En cambio, desde
Primo de Rivera y Franco (las cuales cuentan con un partido Unico). Ahora Alemania hasta l!alia, pasando por Austria, Eslovaquia y Croacia, hay un sur-
bien, estas dictaduras no ponen seriamente en duda el orden liberal; incluso co que atraviesa el centro de Europa y que constituye el terreno propicio no
representan una fase del avance hacia la modernidad occidental, rnientras sOlo para el impulso totalitario de las masas, sino tambien de los gobiernos
que los regimenes fascista y nazi (sobre todo este Ultimo) surgen de algo que totalitarios mas 0 menos consurnados. Se diria que esta zona to!alitaria estric-
no es un fuerte autoritarismo. tamente delirnitada corresponde al area del Sacro Imperio Romano Gerrna-
EI analisis de las fuerzas 0 de la genesis social inrnediata del impulso totalita- nico de la Edad Media. Para considerar 10 que lejanos reeuerdos hist6ricos
rio 10 aclara mas, aunque sin senalar su aspecto mas distintivo. Le6n Trotsky afirrnan con vacilaci6n, observaremos que este terreno privilegiado del tota-
y Otto Bauer fueron los prirneros en insistir en que el fascismo y el nazismo litarlsmo coincide con el ocupado por las naciones europeas cuya unificaci6n
fueron movirnientos masivos que, desde esta perspectiva, rnanifestaron el politica fue mas tardia -y se efeetu6 apenas en el siglo XIX 0 al1n esta pendien-
antagonismo de las clases medias frente a las t!iites, su reclamo de una cate- te- y en las cuales la identidad nacional por esta raz6n tuvo que afirrnarse de
gorla politica supeditada y su deseo de ascender al poder en su propio nom- manera ngida y brutal. Por supuesto, estas naciones centrales pertenecieron a
bre mas que como parte del cuadro delegado de regimenes pariamentarios la corriente del Sacro Imperio, rnientras que los paises de la periferia europea
dominados invariablemente por una espeeie de aristocracia de notables. Sin escaparon a el del todo 0 bastante prollto.
duda, el fascismo y el nazismo adquieren una dimensi6n doblemente antioli- Como se sabe, en la zona central totalitaria la unificaci6n estatal retrasada
garquiea. A la larga, liberan las ambiciones de las capas interrnedias, que ya se tradujo en una espeeie de exceso de problemas politicos, culturales y eco-
no aceptan ser elirninadas de las sociedades en pleno cambio industrial. En 10 n6rnicos que fue menester resolver al rnismo tiempo y no de manera sucesiva,
inrnediato, reflejan -sin raz6n- su temor de ver que los patricios gober- como en la zona periferica. Debido a esta preeipitaci6n, se redujo la atenci6n
nantes establecen, a sus expensas, un convenio tcktico con la clase obrera, en dedicada a finales del siglo XIX y principios del xx a arraigar los regimenes
un periodo de crisis eeon6rnica y de trastornos sociales y culturales. representativos y delinear las democracias masivas. En consecuencia, el senti-
Sin embargo, la ambiei6n totalitaria de efectuar la reunificaci6n comuni- do democnitico no se fortaleei6 aqui hasta que se dio el gran trauma liberador
taria de la sociedad no se explica del todo desde esta perspeetiva, pues de la segunda Guerra Mundial. En particular, los sistemas de valores no pu-
perteneee mas allenguaje de los dirigentes que al de las verdaderas expeetati- dieron captar a tiempo el concepto universalista y abstracto de la ciudadania
vas de sus apoyos. La "totalizaci6n" no puede lIevarse a buen termino sino transportado por el Espiritu de las Luces. En cambio, las poblaciones y los
arrasando por completo con la fuerza material de la sociedad y de los indivi- gobernantes 0 los profesionales de la cultura se dediearon a buscar antes que
duos frente a la autoridad central, en particular mediante la supresi6n de la nada un vector de identidad nacional mas patente y mas eficaz. La sensibili-
propiedad privada de los medios de producci6n y la condena de la actividad dad romantica del regreso a las fuentes propias y distintas de cada pueblo y
econ6rnica aut6noma. Ahora bien, el totalitarismo oriental --.,1 de la Uni6n de cada territorio proporcion6 la pista para esta bl1squeda, luego de los pri-
Sovietica- es el Unico en emprender este camino, no el de Occidente, que se meros titubeos universalistas, de los cuales Goethe es un ejemplo. Por ello,
lirnita al intervencionismo estrecho de la eeonornia belica (como el regimen este replegarse sobre 51 rnismo debilit6 prirnero la base metafisica de los go-
pariamentario ingles de 1939 a 1945). Paralelamente, las interpretaciones en biernos parlamentarios anteriores a 1914, que por 10 demas ya no estaban
terminos psicol6gicos 0 psieoanaliticos al estilo de Hannah Arendt, Erich muy firrnes, y luego, despues de 1920, desernboc6 en el rechazo radical del
Fromm, Wilhelm Reich 0 Theodor W. Adorno sOlo senalan las frustraciones concepto igualitario y democratico de ciudadania universal. Fue neeesario el
intolerantes y las predisposiciones autoritarias que se manifiestan en todas las largo periodo de equilibrio armado pero pacifico posterior a 1945 para que las
sociedades. Ahora bien, el totalitarismo occidental no se implanta verdadera- sociedades herederas del Sacro Imperio contaran con el tiempo neeesario para
mente sino en cierto n11mero de paises bien definidos, rnientras que en otros su socializaci6n democratica, la cual acaso esta terminada hoy.
no pasa de ser una corriente marginal. Por consiguiente, existe una topografia
del fen6meno, la cual contiene las variables mas distintivas.
De Escandinavia a Francia, pasando por Gran Bretana, la Europa periferica REFERENCIAS BmuOGRAFICAS
del noroeste practicamente se salva del impulso totalitario, a no ser por el
gobierno paranazi impuesto en Noruega por los ocupantes alemanes 0, en Abendroth, Wolfgang, Histoire du mouvement ouvrier en Europe, Paris, F. Maspero,
Francia, por una mera corriente marginal que ni siquiera logra imponer su 1967.
dorninio al regimen de Vichy. De la rnisma manera, aunque la dictadura por- Adorno, Theodor W., et al., The authoritarian personality, Nueva York, Norton, 1969.
144 EL PODER POLITICO COMPARADO
LA D1NAMICA OCCIDENTAL 145
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Ourliac, P., y J.-L. Gazzaniga, Histoire du droit prive fran,ais, Paris, Albin Michel, 1985. permitir el conocimiento de cada uno de estos 6rdenes, su prop6sito es el de
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chos del hombre, Mexico, Fondo de Cultura Econ6mica, 1944]. y establecido 10 politico, como de las formas en que se ha practicado. Compa-
Payne, Stanley G., Fascism, Comparison and definition, Madison, University of Wiscon- rar no significa conocer 10 complejo, elaborado y complicado de cada trayec-
sin Press, 1980. toria politica: la comparaci6n tiene como objetivo el desviarse por los caminos
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Quermonne, Jean-Louis, Les regimes politiques occidentaux, Paris, Seuil, 1986 (col. de los otros para demostrar que poder, legitimidad y politica no quieren decir
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Rokkan, Stein, "Dimension of state fonnation and nation building", en Charles Tilly, ser muy diversos, incluso opuestos. Considerando esto, hemos elegido cuatro
The formation of NatUmal States in Western Europe, Princeton, Princenton University zonas culturales: el mundo chino, el indio, el musuiman y el ruso. Hablar de
Press, 1975. mundo implica una diversidad interna y sugiere que la practica hist6rica y la
Romano, Sergio, Histoire de I'Italie, du Risorgimento a nos jours, Paris, Seuil, 1977. cultura encuentran un minimo de unidad. Para captar la manera de construir
Rosanvallon, Pierre, Le capitalisme utopique. Critique de I'idiologie economique, Paris, el poder y definirlo, hemos elegido tres niveles de anruisis: la obligaci6n
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Rosenberg, Arthur, Imperial Germany. The Birth of the German Republic; Nueva York, y los gobemados; la organizaci6n politica que define las estructuras del
Oxford University Press, 1970. poder, y las dinamicas desestabilizadoras que caracterizan las maneras de re-
Rubel, Maximilien, Karl Marx devant Ie bonapartisme, Paris, La Haye, Mouton and Co., visar y redefinir las relaciones de poder. Con cada uno de estos niveles nos
1960. proponemos distinguir los tipos de construcci6n; cada uno de estos tipos se
Sartori, Giovanni, Thiorie de la democratie, Paris, A. Colin, 1983. examinara en su perspectiva hist6rica con el fin de precisar los surgimientos,
Schmitt, Carl, La nolion de politique, Thiorie du partisan, Paris, Calmann-Levy, 1972. invenciones y trayectorias que constituyen las diferencias. Las practicas con-
- - , Parlemenlarisme et democratie, Paris, Seuil, 1988. temporaneas son mucho mas lubridas y, por ello, pertenecen al siguiente
Talmon, J. L., Les origines de la democratie tolalitaire, Paris, Cabnann-Levy, 1966. capitulo, que se refiere a las "dinoimicas huerfanas".
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- - , De la democratie en Amerique, Paris, Gallirnard, 1968 (col. "Idees"). extraoccidentales es que se distinguen del modelo estatal occidental, y es evi-
Villey, M., La formalion de la pensee juridique moderne, Paris, Ed. Montchrestien, 1975. dente que su manera de concebir 10 politico tiene que referirse a categorias
Wallerstein, Immanuel, The Modern Word System, Nueva York, Academic Press, 1974. ajenas entre sf. Lo mismo podria decirse desde el punto de vista diacr6nico:
- - , The Capilalisl Word Economy, Cambridge, Paris, Cambridge University Press, hablar del modelo chino 0 del modelo indio en realidad s610 sirve para captar
Ed. de la MSH, 1975.. los modelos de desarrollo, es decir, los efectos de una historia que produce
Weber, Eugen, La fin des lerroirs, Paris, Fayard, 1983. sentido, establece tradiciones, practicas y modelos institucionales, y por ende
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delimita un ambito politico que por supuesto no es estitico, que rinde tributo
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total ni inmediatamente.
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148 EL PODER POLITICO COMPARADO LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 149

Desde esta perspectiva, la obligacion politica remite a las configuraciones la accion individual no tiene mucho sentido: el espiritu de competencia debe
mas variadas. EI modelo chino del "Estado-etico" indica la estrecha imbrica- ser atacado y denunciado, la busqueda del cambio social se desautoriza y,
cion de los ordenes social y politico, la manifestacion de la armonia social que mas que nada, la concepcion contractual de Ia obediencia civil carece de todo
legitima la produccion de estructuras politicas que reclaman directamente la fundamento. En lugar de respetar un contrato, el individuo que obedece se
obediencia de los subditos. Esta construccion duradera y legitima del orden apega a las reglas que 10 trascienden; el hombre, en lugar de actuar en la poli-
politico imperial acaba ante 10 precario de las especies politicas constituidas en tica inspirado por las reglas del raciocinio individual, debe practicar el altruis-
la historia de la India: aqui, 10 politico se atomiza, se disuelve en la estructura mo. Asi pues, en la obediencia no hay calcu10 individual sino respeto a priori
social y se borra ante el orden de castas y la superioridad de la ley. Asi pues, 10 de un orden que se impone como tal.
politico es accesorio y fragil, y solo cristaliza coyunturaImente en los lugares De la misma manera, la concepcion etica de 10 politico tiene que cond ucir al
especializados cuya facu1tad de obligar desde ese momenta queda establecida elitismo: si el orden politico depende del respeto de las regIas, conocerlas
con mucho menos firmeza. Esta espacializacion de 10 politico es igualmente constituye el mejor recurso de poder; asi pues, Ia sociedad china se basa en la
incierta en la historia del mundo musulrruin, en el seno del cual desaparece distincion (observada por Weber) entre la clase educada y'Ia rnasa. En cambio,
como espacio legitimo autonomo, y sOlo reaparece como lugar de obligacion un dualismo tan tajante solo puede tener los diferentes efectos que marcaron
necesaria. EI caso ruso parece establecer 10 contrario: 10 politico se impone tan profundamente el desarrollo politico de los chinos: a la larga, obliga sobre
como instancia superior al orden social, como su productor y organizador que todo a la forrnacion de religiones populares independientes de la minoria edu-
aspira al derecho supremo (es decir monop6lico) de obligar. cada, que por ella son fuentes de inestabilidad politica. EI budismo y el taois-
mo desempeiiaron este papel en li1Ustoria china y contribuyeron a dar una
orientacion mesianica a Ia obra de impugnacion politica y a los movirnientos
El orden etico chino revolucionarios. Desde un punto de vista comparativo, el fenomeno es impor-
tante: en el mundo cristiano y en el Islam, el orden politico procede de una
La etica de la armonia no es solo una invencion filosofica de Confucio (551- religion popular para la cua!, desde entonces, el poder politico carece de la
479) Y de su escuela. Asirnismo se refiere a una historia -Ia de la descom- importancia y legitimidad que posee en la cu1tura china. Asi, el modelo del
posicion progresiva del orden sociopolitico-; a una sociologia -la de una "Estado-etico" es solidario de una cu1tura que margina la trascendencia en
sociedad campesina-; a una ecologia -Ia de la irrigacion. Confucio reac- beneficio de la exaltacion de un orden terrestre: en consecuencia, el poder po-
ciona ante la crisis que afecta a una sociedad noble que poco a poco se desliza litico ocupa en ella ellugar central aunque, por otra parte, no puede aprove-
hacia la anarquia de los reinos combatientes y que sucede a la lenta deca- char la influencia de la legitimidad extrahumana.
dencia de la monarquia Zhou, cuyo rey absoluto se apoyaba en~ poderosa AI mismo tiempo, la accion politica queda prisionera de las reglas morales
aristocracia y en una estructura familiar muy organizada. Asi pues, el orden humanas que constituyen su fundamento. El poder no produce: reproduce
que se pierde a partir del siglo VIII a. c., es de naturaleza farniliar, moral y cos- las reglas de la virtud y de la naturaleza. No estructura el orden social, sino
mogonica. El proposito de Confucio, en la corriente de los siglos VI Y V, es el que procura su perpetuidad al proteger a las comunidades locales, a los gru-
de regresar a el: asi pues, su obra plasma un concepto de 10 politico que pos de parentesco y a la farnilia. La decision de revalorizar un orden politico
arraiga en los tiempos chinos mas remotos y que, en consecuencia, no dejara cuya capacidad inventiva se ha esterilizado de esta manera explica el auge del
de organizar el desarrollo politico de China. legismo que conocio su momenta de gloria con la corta dinastia Qin en el
De manera que 10 esencia1 de la concepcion etica de 10 politico encuentra su siglo m a. c.; por 10 contrario, esta corriente exaltaba la fuerza del Estado con
expresion en el pensamiento de Confucio. La idea de orden politico adquiere la facu1tad de producir la ley y no de someterse a ella, y de trastornar los ritos,
aqui todo su sentido. EI gobiemo de los hombres supone la perpetuacion de la prefiriendo leyes mas eficaces ...
armonia social; por 10 tanto implica un poderoso control social concretado por El concepto confuciano del orden politico encuentra su fundatnento en la
el minucioso respeto a los ritos. Asi pues, el poder no es una relacion de obli- historia social china. Es notable que se reafirmara en el contexto de una guerra
gacion: se confunde con la sustancia misma de un orden social civilizado, sos- civil, formado a! mismo tiempo de la atomizacion y la militarizacion del mun-
tenido por la educacion y por ende por la socializacion de cada quien en una do chino, de precarias alianzas y rivalidades duraderas entre las ciudades. La
misrna codificacion de la vida social hasta en sus menores detalles. La fuerza obra de Confucio intervino como recuerdo de la superioridad de un orden
del Estado no procede de sus dirigentes, de sus instituciones 0 de sus instru- inrnemorial sobre las iniciativas individuales que tenian que ser conflictivas.
mentos, sino del conforrnismo que el protege y que 10 protege. Las circunstancias sociales de la expresion de las reglas del "Estado-etico"
Este concepto del gobiemo de los hombres tiene varios efectos en la cons- recuerdan a las que, durante el desorden de la sociedad feudal, presidieron la
truccion de 10 politico. Primero se opone a la menor individualizacion de la construcciOn del Estado occidental y de las cuales Elias nos dejo un analisis
practica politica: la ciudad solo perdura si persiste el conforrnismo; asi pues, que se ha hecho clasico: en uno y otro casos, el orden renace del desorden para
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favorecer en cada ocasi6n el nacimiento 0 renacimiento de un centro pode- el sistema politico chino no conoce las rnisrnas dificuItades que la Uni6n de Ia
roso; sin embargo, en la historia china esto fue para construir un centro a par- India para mantener su unidad y para proteger las funciones de su centro
tir de la reactivaci6n de la estructura social; en la historia occidental, para con- politico. Con frecuencia las respuestas a este enigma han sido de naturaleza
sagrar la fuerza de un principe que basa su autoridad en el contrato establecido cultural: asi, Eisenstadt expone la oposici6n entre Ia cultura confuciana, prien-
con los individuos que conforman la sociedad. tada hacia las cosas de este mundo y que por ello valora la funci6n politica, y
La estructura social china se caracterizaba por la imposici6n de un orden co- la cuItura hindu, orientada hacia el mas alia, que conduce a la contemplaci6n
munitario del cual puede comprenderse que fue el fundamento de esta cons- y no a la acci6n, y que resta valor aI orden de 10 politico. La hip6tesis es rica y
trucci6n del ''Estado-etico''. Al final de la Edad Media, en la sociedad occiden- 16gica; sin embargo, es importante rnatizarla y relacionarla con la historia
tal dominaban al mismo tiempo la diferenciaci6n activa de las c1ases sociales social del mundo indio que poco a poco elabor6 un concepto de la obligaci6n
y el principio de un proceso de individualizaci6n de las relaciones sociales: la politica, la mayona de cuyos elementos existen aUn.
oposici6n entre una aristocracia en plena crisis de autoridad, un campesinado En esta historia social domina el sistema de castas. Celestin BougIe observ6
en rebeldia pero que tambien huia hacia las ciudades, y una burguesia en que dicho sistema consistia en dividir a una sociedad "en un gran nUmero de
pleno ascenso, iniciaba la lucha de c1ases al estilo modemo; Ia reconstrucci6n grupos especiaJizados de manera hereditaria, superpuestos de modo jerarqui-
(primero en Inglaterra y luego en el continente europeo) de la propiedad .indi- co y mutuamente opuestos", que no tolera "por principio, advenedizos, mes-
vidual de la tierra en tomo de la familia nuclear estimulaba el naClffilento tizos 0 transfugas de sus profesiones", y que se opone "a Ia vez a las mezclas
politico, econ6rnico y social del individuo. Desde tiempos de Confucio, la so- de sangre, a la conquista de categonas y a los cambios de oficio". En realidad,
ciedad china constaba de un campesinado estructurado a partir de un concep- este sistema se basa en el principio""de la exclusi6n social. Ademas de que es
to comunitario del orden social que se imponia con tanta mas facilidad como muy complejo, su fundamento y su origen no son c1aros y penniten interpre-
base social del Estado imperial, cuanto que los elementos ecol6gicos hacian taciones diversas y hasta contradictorias. Cabe mencionar que aUn pesa en la
necesaria la protecci6n de un fuerte centro politico que asegurara la irrigaci6n. sociedad india, aunque te6ricamente fue abolida por Nehru, que prohibi6
En todos los periodos de la historia china se observa el intercambio funcional la discriminaci6n. Parece que el sistema empez6 a definirse a finales del mile-
entre el imperio y el campesinado: los Tang (618-907) construyeron su orden nio 11 a. c., con el objetivo de distinguir al invasor ario de las poblaciones inva-
imperial con base en una ordenanza agricola que. entrega a cada farnilia la didas, aunque se limitaba a reconocer los tipos de ocupaciones (varna), cuyos
cantidad de tierra necesaria para asegurar su subslStenCla y perrmtirle pagar limites se definieron empiricamente de manera progresiva: estos eran en-
el impuesto; las tierras ricas se entregan en usufructo; las tierras pobres~ en tonces los bralunanes (sacerdotes), los kshatriya (guerreros), los vaishya (agri-
pleno derecho de propiedad; con los Song (960-1279), la ley Wang Anshi de cultores) y los no-indoeuropeos que formaban la c1ase de los shudra (servido-
justicia social (siglo XI) tu~o co~o funci6n .redistribuir los. ~argos entre los res). Despues, esta estratificaci6n social se fue complicando y poco a poco se
pequenos campesmos segun el m~mo prmclplO de optirnaClon; con los Mmg anquilos6 y dio origen a grupos mas numerosos cada vez, a los cuales los in-
(1368-1644), junto a la reconstruCClon del Impeno se redlstribuyen las tierras y dividuos pertenecen por identidad (jatl). EI advenirniento del Imperio Mau-
se establece una nueva fiscalidad agricola. rya, creado por un shudra, y las diferentes invasiones 0 las amenazas de inva-
De esta manera, la solidaridad entre los rniembros de la familia -base de si6n contribuyeron a que las castas conformaran una manera de resistir al
las contribuciones, unidad rnilitar y depositaria de la funci6n productiva- y extranjero y conservar la eficacia del dorninio de los bralunanes; en este con-
el Imperio, organizador de este gran "mosaico de tierras", se debe a la larga texto se impuso la endogarnia aunque, segUn parece, muy tarde (siglos x a XI).
duraci6n y a la construcci6n del orden politico, del cual uno interpreta con Asi, la casta de los bralunanes pudo imponerse poco a poco, con base en una
mas c1aridad ellugar que concede a los ritos y al confonnismo social. jerarquia de la pureza, como guardiana del saber sagrado, aprovechando, ade-
mas, para su mantenimiento, Ia renta de tierras y las multiples dadivas que re-
cibian a cambio de los servicios que proporcionaban por adrninistrar los
EI orden de castas
bienes religiosos. En este sentido, los bralunanes pudieron adquirir poco a po-
co 10 esencial de la autoridad, sobre todo a expensas de los kshatriya. Asi pues,
EI desarrollo politico de la India refiere a un modelo que con frecuencia se
esta distinci6n tiene mucha importancia en la idea de obligaci6n politica. La
opone al ejemplo chino: un orden politico atornizado que alterna con pre-
carias construcciones imperiales como los imperios Maurya (321-185 a. c.) y casta de los bralunanes, piedra angular del sistema jerarquico y depositaria
Gupta (320-535 d. c.). Varios soci610gos han '1uerido encontrar Ia raz6,:, de del saber religioso, pennite la unidad del mundo indio. AI mismo tiempo, es
esta diferencia, intentando explicar la constanCla de las estructuras Impenales de naturaleza cultural mas que institucional: el dorninio de los bralunanes se
en China frente a la incapacidad del mundo de la India para conservar un manifiesta con el cumplimiento de una funci6n de aculturaci6n, mediante la
centro imperial. Sin simplificar demasiado, la comparaci6n tiene sentido hoy: adhesi6n religiosa del conjunto de los individ uos -ya sean descastados 0
152 EL PODER POLmCO COMPARADO LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 153

pertenecientes a otras casias- a la ley como orden de valores (dlulrma), tal que ayudan a definir los contornos de la construcci6n original de la obligaci6n
como la guardan 0 promulgan los brahmanes. . politica. EI Islam, cultura esencialmente monista que se basa en el principio de
Por esto, 10 politico como lugar y como instituci6n especializada tiene conte- la Unidad (tawhitf), lleva a la lectura unitaria de la obligaci6n: la obediencia
nido por partida doble, y remite a la "secularizacion limitada" de que habla civil no puede separarse de la obediencia religiosa, y una y otra no pueden
Louis Dumont. Primero esti su naturalezJl: la institucion real, privada de una remitir mas que a la surnisi6n a la Ley. A su vez, esta procede de una auto-
f6rmula aut6norna de legitimidad, para gozar de la obediencia civil debe O?- ridad, la de Dios, cuyo principiO esencial no se delega, esto es, saber decir 10
servar antes la tradici6n vigilada por los brahmanes; el rey, carente de funclOn justo y producir un poder soberano. La 16gica estatal occidental se basa en la
religiosa, sOlo puede gobemar de acuerdo con el sacerdote, mientras que ese formaci6n de un ambito politico que aspira a la soberania, 0 sea, a promulgar
compromiso permanente no tenia razon de ser en la historia china, 10 que el derecho, a crear una legitirnidad que Ie sea propia y que no dependa de
ampliaba la funcion politica. En el plan Juncional existe una limitacion por 10 ninglin antecedente. En el mundo musuIman, el orden politico no puede aspi-
menos igualmente fuerte: la funcion politica se limita a la guerra y a los lffi- rar a esta construcci6n de la soberania humana. 5i bien el califa es "el teniente
puestos, mientras que en el modelo chino, por 10 contrario, se extiende al con- del profeta" y el vali, en el Iran islamico, es el "teniente del teniente del tenien-
junto del orden social. te de Dios", la delegacion sOlo puede considerarse un instrumento: el repre-
De esta manera, la obligacion politica poco a poco se desintegra en el mun- sentante acrua en nombre de Dios, en lugar del profeta, 0 en la ausencia del
do indio, entre un concepto amplio que abarca la sumisi6n de todos a un iman oculto entre los chiitas, pero no puede aspirar a disponer de la autoridad
orden de valores y a un modo de vida social, ambos garantizados y protegidos de estos, es decir, de la capacidad soberana de decir 10 justo. Desear esta capa-
por los brahmanes, y un concepto limitado que Ie da una definicion instru- cidad equivaldria a proclarnar la exismncia de una fuente humana del derecho
mental, reduciendolo a la obediencia a las ordenes dadas por el rey en terrenos y de la ley, y por ende a poner en duda el principio monista para adoptar un
bien definidos. Por ella se reduce y debilita 10 legitimo de las instituciones concepto dualista que, por ejemplo, se encuentra en el cristianismo tomista. De
monarquicas 0, de manera mas general, de las instituciones politicas especia- manera mas concreta, para el principe esta decision implica el riesgo (que han
lizadas; de la misrna manera, la fidelidad individual tiende a ser mas fuerte en corrido varios de ellos en nuestra epoca) de liberar un ambito de legitimidad
el plano local (que pone al individuo en contacto directo con el sistema de cas- superior a el y que alimentaria asi la impugnacion islamica de su gobierno.
tas) que en el plano imperial, cuya pertinencia parece menor; asimismo es mas Esta concepcion monista y nomocratica de la obligacion politica desemboca
estrecha en direcci6n de la "nacion", expresi6n del comunalismo indio (es en la definicion del tipo de poder otorgado al principe. La historia del mundo
decir, hindu), que en direcci6n del Estado concebido como artefacto. Por estas musuIman, igual que la del mundo hindu, muestra que un poder meramente
razones, las construcciones imperiales que pudieron durar en la India preten- nomocratico es inconcebible. Primero porque la Ley no puede preverlo todo:
dieron conformarse seglin otro concepto de la obligaci6n politica: Asoka se el Coran, incluso completado por la Sunna y por las hadith (conjunto de actas
empefto en construir al Imperio Maurya con base en el budismo, liberandose y palabras prestadas al profeta y, como tal, plenamente legitimo) no incluye
asi (aunque solo parcialmente) de la tutela de los brahmanes; en cuanto al todos los problemas concretos planteados en la ciudad. Aunque la apertura es
Imperio Mongol, era musuIman; el britinico era cristiano, y la Republica India, considerable, las hadith, elaboradas al principio del Imperio de los abasidas (a
construida por iniciativa del Partido del Congreso, es inspiraci6n laica y recla- partir de la segunda mitad del siglo vm d. c.), constituyeron un medio como-
ma la funcion de obligacion politica con referencia a la concepcion occidental do de legitimar las decisiones aplicadas por los principes, que convenia hacer
de soberania del Estado. En este ultimo caso, la situaci6n parece mas dificil, y a obligatorias. Para favorecer la innovacion y moderar el estatismo del orden
la fecha s610 se conserva a expensas de una mayor perdida de legitimidad del nomocratico, se agregaron otras dos fuentes de obligacion: el ijtihad, es decir,
Estado, mientras que la acci6n colectiva constantemente se basa mas en la el esfuerzo del que conoce la Ley para llevarla al tratamiento de casos nuevos,
movilizaci6n de los individuos en el marco de su obediencia religiosa. y el ijma, es decir, la unanimidad de la comunidad de creyentes (en realidad,
Como observ6 Max Weber, en las hip6tesis es muy clara la oposici6n entre de los doctores de la Ley), en la promulgacion de reglas nuevas y legitirnas. 5i
el sistema chino -en el cual el letrado es asalariado y funcionario del Esta- estas dos fuentes nuevas remiten a la Ley de Dios, de donde les viene la
do- y el sistema indio, donde el brahman es independiente del Estado tanto autoridad, de facto conceden a quienes las producen una autonomia y un
en 10 econ6mico como en 10 simb6lico. Entonces, la obligaci6n politica sigue poder indiscutibles.
dos orientaciones que destacan el perfil de las instituciones politicas. La historia del mundo musuIman muestra que la adecuacion de la obli-
gacion nomocratica fue mas lejos. EI Islam, cultura que valora la accion en la
Elorden musulman del tawhid tierra (a diferencia de la cultura hindu) y que se construye en un ambito
definido por los desafios de la guerra, la conquista y las rivalidades tribales,
Aunque sea peligroso hablar de un orden musuIman (tanto en el tiempo como se enfrento a la necesidad de conceder al principe eficacia politica y capacidad
en el espacio), en los diferentes islarns podemos encontrar elementos comunes para manejar un imperio de dimensiones y duracion superiores a las regis-
154 EL PODER POLmCO COMPARAOO LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 155

tradas por la IUstoria de la India. Como el principe. musuhruin no podia aspi- trata de una legitimaci6n laica: el principe utiliza el argumento coraruco de la
rar a la legitimidad, invoc6 el argumento de necesldad (dharunyy'a); ~poc~ necesidad del poder e invoca la eficacia de su acci6n como condici6n para
podia presentarse como poseedor de una autoridad sobe~~, ~~ que mtento obtener la obediencia de sus stibditos. EI argumento puede basarse en la iden-
crear la obligaci6n mediante un esfuerzo constante de legltirnaClon, al acercar tificaci6n: el principe, como hizo la dinastia saudita, esgrime su identidad
en 10 posible su orden politico a la ciudad ide~1 d~ada por Dios. , tribal-familiar para reclarnar una autoridad que presenta como algo al servi-
Este esfuerzo controla la estrategla de legltirnaClon desplegada por el prm- cio de Dios. Tambien puede ser de naturaleza funcional: el principe exige obe-
cipe tanto en la epoca cl",:ica como en la ep",:~ mod~'."". Por 10 rnismo ordena diencia en nombre de la eficacia de su acci6n politica, como prueba de que res-
el proceso de establec:inuento de.la obligaClon politica ~. el ~:mdo musul- ponde activamente a la necesidad de un fuerte poder politico y de que protege
man. Este corresponde a varias fi~as, ya sea que la,legltirnaCl?n tenga una del riesgo del caos ({itna) denunciado en la tradici6n islamica como el peor de
orientaci6n religiosa, ya sea que tienda a sacar el maXIDlO partido del argu- los males. El argumento funcional puede referirse al desempeno econ6mico 0
mento de necesidad. social, ya sea a la empresa rnilitar (desde esta perspectiva, se notara la impor-
En el primer caso, la demostraci6n consiste en valorar el vinculo que une al tancia del papel desempenado por las guerras de descoloruzaci6n, las guerras
principe con la voluntad de .Dios. Entonces el argumento puede ser genea- arabe-israelies y el conflicto del Sahara), ya sea a la obra de construcci6n de
16gico; como el monarca alaUlt"; de Marru~co~ y el monarca ~herruta de Jo~­ un Estado modemo: entonces se hace referencia a la Constituci6n, al territorio
dania en la epoca contemporanea, el prmclpe eXlge ob,,?,lenCla por.que el o al establecimiento de una burocracia.
pertenece a la familia del profeta. Asirnismo puede ser m~sl~co: gr?CI~S a la Empero, estos procesos de legitirnaci6n a partir de la necesidad conocen
inspiraci6n de un madhi enviado por Dios, se debe o?edienc~a al prmCipe. en tres lirnitantes: primero, tienden a d'otar al principe de una autoridad me-
nombre de la rnisi6n restauradora que Dios Ie ha confiado, aSI como los califas diocre, fragil, precaria y con el peligro de enfrentarse (sobre todo en las
almohadas en el Maghreb del siglo XIII pretendi,an ejecutar la obra mesiaruca situaciones de crisis) a una impugnaci6n que se debe a una legitimidad
de Ibn Turner!. Asimismo, en ellran contemporaneo algunas comentes nu;'o- mayor. Este fen6meno es tradicional en la historia musulmana, marcada por
ritarias presentan al iman Jomeini con las caracteristicas de un mahdz. PO,r Ulti- la sucesi6n de regimenes surgidos de la conquista militar y que no siempre
mo, el argumento puede ser meramente funClonal: en este caso, el prmclpe cuentan con una identidad religiosa bien establecida. Desde esta perspectiva
exige obediencia porque se presenta como d~fe~or y protect~; de la comu- es significativo el caso de los mongoles, islarnizados en fecha muy reciente, y
nidaq de creyentes y como garante de la aplicaClon de la Shan a. APartir de que establecieron un orden politico que esgrime el argurnento de la necesidad
esta tesis se construy6 la teona ciasica del califato, en parhcular a mlClahva de un poder fuerte. Los especialistas en ciencia religiosa de la epoca, y sobre
de AI Mawardi (m. en 1058), y a la cual se suscribian en particular los c~as todo Ibn Taimyya (1263 a 1328), mientras que recomiendan la obediencia
abasidas con quienes tenian obligaci6~ sus sub.dit~~ no porque des~end,eran civil, subrayan que las normas promulgadas en el mejor de los caSOs sOlo son
del profeta 0 porque les hubieran confiado el ejerClCIO del poder politiCO, smo reglamentos (yassa) carentes de fundamento religioso. Por ende, la obligaci6n
porque su funci6n consistia en pr?teg"r al Islam. En este ~vel es poslble la politica del subdito era superficial y vulnerable ante cualquier ataque de
delegaci6n: los watasidas marroqUles (slglos xv a XVI) defendzan el derecho de fondo. EI fen6meno se reproduce en la epoca contemporanea, donde la adhe-
obligaci6n porque representaban al califa otornano; antes que ellos, los almo- si6n a cualquier poder establecido sobre bases extrarreligiosas (como por
ravides (1056 a 1146) basaban su legitimidad en su pretensi6n de representar a ejemplo los regimenes baathistas) es tanto mas fragil cuanto que se sospecha
los califas abasidas. que todo esfuerzo tendiente a promover la 16gica estatal introduce influencias
La teona irani del velayat-e-fakih representa.~ caso particular que ~o.r;es­ extranjeras, 10 que contradice las f6rmulas de legitirnaci6n surgidas direc-
ponde a 10 especifico del chiismo. Para los, chiitas, el profeta Ie tr.'lru:rrutiO su tamente del Islam.
autoridad a sus descendientes: desde All, su yerno y pruner unan, hasta Ademas, cualquier esfuerzo de legitimaci6n politica s610 es posible cuan-
Mehdi, el iman decimoseglilldo que desapareci6 cuando tenia cuatro anos de do no contra dice las referencias de naturaleza religiosa. EI presidente sirio
edad. La ausencia de Mehdi tuvo que ser provisional: en espera de su regreso, Assad tuvo que dar marcha atras porque en la constituci6n elaborada en
el ejercicio de la autoridad puede suspenderse (tesis de I.a escuela ajbari) 0 ser 1973 no se hizo referencia alguna al Islam y el principio central del reciente
ejercida por quien 0 quienes conocen la ley y por ell~ tienen la ~ompetenc!a orden institucional era "el nuevo hombre arabe". Doce anos antes Habib
necesaria para adrninistrar la clUdad como lugarteruentes del Ultimo unan Bourguiga sufri6 un reves parecido cuando proclam6 oficialmente la necesi-
(tesis de la escuela osuli). La primera tesis aleja al "clero" chiita de. la vld? dad de abandonar el ayuno de Ramadan para ayudar a la construcci6n del
politica y produce una actitud quietista, rnientras que la seglillda ha sldo apli- Ttinez modemo.
cada por la Republica Islarnica Irani desde 1979. . .. . . Cualquiera que sea el modo, toda f6rmula de legitirnaci6n debe culminar en
Algunos principes, que no han llevado muy leJos una di~cus,6n de tipo reh- un simbolismo religioso. Ni siquiera los regimenes que han llegado muy lejos
gioso, pretenden basar su autondad en un argumento politico. Empero, no se en la elaboracion de 10 que podna considerarse un "Iaicismo arabe", han deja-
156 ELPODERPOLtnCOCOMPARADO
LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 157
do. de proclamar su referencia al Islam, ya sea de la palabra, ya sea mediante
actividades simb6licas CDmD la peregrinaci6n que efecrua a La Meca el jefe de una adhesi~n muchD mas fuertes: De aru la impDrtancia pDlitica de las discu-
EstadD. El descuidD de esta referencia parece tener relaci6n directa CDn el slOnes teDIDgtcas en. las estrategtas de pDder desplegadas pDr el principe,
deficit e inclUSD CDn las crisis de legitimaci6n que culminan en acontecimien- sDbre tDdD las de IDS ICDnDc1astas en el siglD VIII. A diferencia de la Drientaci6n
tDS revDluciDnariDs, CDmD cuandD el Ultimo. sha de Iran cambi6 el calendariD de IDS modelDs .teocratiCDS, est,:, no. significa que el emperadDr dispusiera de
ishimiCD pDr el calendariD imperial. ~anera arbltrana de estDs medlOs,: la Iglesia estaba 10. bastante estructurada y
~Ispuesta a defender la autDnDrrua de su prDpiD espaciD para que las incur-
SIDnes del emperadDr en el terrenD hierocraticD fueran cDntenidas y cDntro-
El orden imperial ruso ladas. Prun,:ro, el titu~ar del poder tempDral debia profesar la fe DrtodDxa y su
cDmpDrtarruentD pDdIa ser s":"Cl,?nadD pDr 1:,. Iglesia ratione peccati; no. podia
EI desarrDIlD pDlitiCD ruSD revela DtrD mDdelD de Dbligaci6n pDlitica cuya tocar ru el dereci;0 ru las mstituclOnes espeC1ficas de la Iglesia; sus iniciativas
fuente en parte esti en el cristianismD bizantinD, que ya nDS cDloca en una en el p~nD teDIDgtcD Ie prDpDrclOnaban la reacci6n protectDra de la Iglesia,
situaci6n distinta del cristianismD occidental. EI mensaje cristiano. lleg6 a que debIa dar prueba de su cDmpetencia en este terrene; asi SUPD reacciDnar
RDma cuandD las instituciDnes imperiales estaban en decadencia. El ambito. re- de manera bastante ngurosa durante la disputa de IDS iCDnoclastas para rees-
ligiDSD se autDnDmiz6 de tal manera, para dar lugar a una IgleSia que aspiraba tablecer el cultD de las imagenes.
al ejerciciD de su sDberania, que el pDder pDlitiCD, desde mediadDS del siglD v, Este modelD del Drden politico., a pesar de sus cDntDrnos inestables e incier-
ya no. pDdia cDntrDlarlD eficazmente. La aventura bizantina es de naturaleza t'?s, pDsee tres caracteristicas que peflPiten identificarlD: la capacidad del prin-
muy diferente; entre Dtras CDsas, significa que el cristianismD no. cDntiene un Cipe para dar a la Dbligaci6n pDlitica bases religiDsas; la fuerte imbricaci6n de
mDdelD pDlitiCD y que <iste s61D se fDrja mediante el efectD de las practicas las instituciD~es tempDrales 0. espirituales, la cual permite que las primeras
sociales y de las relaciDnes de poder. En BizanciD, sobre tDdD en IDS primeros mstrumentahcen a las segundas; la fuerza de este entendimientD que no. per-
siglDS de la era cristiana, el Drden pDliticD esta suficientemente estructuradD y ~!e fuera de el ningUn lugar para la cDnstituci6n de Dtros poderes: de ahi las
es 10. bastante eficaz para que la IgleSia que se esta cDnstruyendD cuente CDn el, dificultades para la fDrmaci6n de una sociedad civil que a11n hDy aparecen en
delineandD asi IDS CDntDmDS de un mDdelD Driginal en el cual la Iglesia y el las socledades herederas del mDdelD bizantinD.
Imperio. &e yen DbligadDs a cDlabDrar: ningunD de IDS dDS puede cDntrDlar Sin duda, la herencia mas significativa y detenninante es la que caracteriza
tDtalmente al DtrD Y al mismD tiempD cada uno. necesita cDntar CDn el DtrD para al mund.D ~so. En el, el m"'!elD bizantinD esti simplificadD hasta ciertD pun-
cDnsDlidar su poder. PDr ellD, el mDdelD bizantinD no. es teocraticD pues el to'; el cnstiarusmD, mtroduCidD en el principadD de Kiev pDr iniciativa del
emperadDr tiene enfrente a una Iglesia pDderosa; tampDcD es cesaro-papista pDder pDlitiCD, nunca dispuso, ni en Kiev ni mas tarde en MDSCU, de la misma
pues la Iglesia coexiste CDn el pDder imperial estructuradD. autDnDmia y d,e I~ misma fuerza que en BizanciD. La Iglesia rusa, mas cDntro-
PDr ellD, el cristianismD Driental inaugura en BizanciD un mDdelD Driginal lada pDr el pnnClpe y pDr el zar, se impusD CDn mas c1aridad todavia CDmD
caracterizadD pDr una nDtable abundancia de recursos de pDder: la religi6n y ~trumentD ~el p?,<ier imperial, a~ mismD tiempD lugar de fDrmaci6n de las
la pDlitica estan en estrecha simbiosis; se refuerzan mutuamente, mientras elItes, de legttimaCIDn del poder pnncipescD y de ejecuci6n de sus decisiDnes:
que ambas estin marcadas pDr una instituciDnalizaci6n prDfunda que dDta a la DpDsici6n pD~itica al zar se cDnstruy6 ~D~D una herejia, mientras que la
una y Dtra de un espaciD prDpiD y de cDpiDSOS recursos burocraticos. Nadie Idea de dlStincIDn de 10. tempDral y 10. espmtual 0010. se percibi6 durante IDS
duda de que este modelD Ie aprDveche sDbre tDdD al emperadDr, que ejerce la breves periodos de gran debilitamientD del poder imperial.
cDtidianeidad del poder y dispDne asi de una legitimidad religiDsa que Ie per- . De esta aventura prDviene ':"':" nDtable sobrevalorizaci6n del poder pDli-
mite presentarse como el"elegido de Dios", es decir, como "Dios en Ia tierra" tiCD: leJDs de depender de 10. rehgtosD (como. en el Islam 0. en el mundD hindu),
y ejercer una tutela activa sDbre la Iglesia, cDntrDlandD sDbre tDdD la elecci6n lejDs de CDnstruirse diferenciandose de ellD, y pDr ende perdiendD recursos (co-
del patriarca. La 16gica de este sDbrepDder 10. llevaba a acentuar su Drien- mo. en la EurDpa Occidental), lejos de impDnerse gracias a una cultura Drien-
taci6n, a intentar apDderarse hasta del derechD a decir el dDgma, y pDr ende tad~ ~acia este mundD y descuidandD 10. religiDso (CDmD en China), en Rusia 10.
de mezclarse en las actividades de IDS cDncilios, es decir, de cDnvocarlDs para pDlitiC,O se cDnstruy6 pDr encima de 10. religiDso y subDrdin6 a la IgleSia. Asi,
unpDner SUS propias cDncepciDnes teol6gicas. AI establecer este Driginal sis- 10. pDhticD mantuvD una pDsici6n jerarquica que 10. cDloc6 pDr encima de to-
tema de estrechD entendimientD entre la Iglesia y el Imperio., el mDdelD bi- das las acciDnes sociales y pUdD cDnservar tDdDS sus recurSDS, y SU capacidad
zantinD cDnsagraba una cDnstrucci6n particular de 10. pDlitiCD que Ie cDnferia de someter, sin que ninguna instancia Ie impidiera deslizarse hacia 10. arbi-
al titular del poder tempDral, y pDr ende poseedDr de IDS mediDs directDS y tra;iD: El absolutismD pDlitiCD ruso :*' cDnstruy6 en la histDria a medida que el
cDncretos de gDbiemD, la pDsibilidad de producir un tipD de Dbligaci6n pDli- pnnClpe fue cDntrDlandD a la Iglesia y luegD pUdD aprDvechar dichD cDntrDI
tica basadD en IDS recursos religiDsos que pueden inspirar una Dbediencia y para CD,:"truir un pDder pDlitico 10. bastante fuerte para dDminar los diferen-
tes ambltDS sOCIales y el pDder aristocratico. De esta manera se cDnstituy6 el
158 EL PODER POLITICO COMPARADO LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 159
gossudarstvo que compara el poder imperial al dominio del amo sabre los unificaron las medidas, la moneda y la escritura y se establecio el monopolio
hombres y las cosas, negando igualmente, en nombre de la supremacia del politico de la posesion de armas; el fenomeno, que se prolongo con los Han,
poder politico, toda distincion entre 10 publico y 10 privado, entre 10 politico y se extendio con los Tang, dinastia con la cualla administraci6n empez6 a di-
la sociedad civil. As', la facultad de obligar politicamente se impone por s' ferenciarse de la corte y a especializarse para dar lugar al surgimiento de or-
sola, como competencia del principe como tal, sin buscar el complemento de ganismos permanentes. No obstante, con los Song (960-1279) se ubican los
formulas de legitimaci6n extrapoliticas. De todas las variantes, es la que ofre- elementos sensibles del desarrollo burocratico: la racionalizacion de las ma-
ce mas libertad al titular del poder politico. neras de contrataci6n mediante la generalizacion de los concursos, cuya fun-
ci6n era acentuar la independencia de la administraci6n respecto de la aristo-
cracia militar; la multiplicacion del numero de funcionarios que aseguraron
LA ORGANIZACI6N DE 10 POLITICO su supremacia en la corte y se independizaron del propio emperador; el
notable aurnento de sus recursos y de sus salarios personales. De esta ma-
EI orden politico no es variado sOlo por la manera en que somete al indivi- nera, el perfeccionamiento de la construcci6n del centro implica su burocrati-
duo-subdito y en que logra su obediencia; asimismo es plural en su reali- zacion progresiva: en adelante, y sobre todo con los Ming y los manchues,
zaci6n concreta, es decir, en la manera en que se organiza como espacio pro- alternaron los periodos de recuperaci6n de la fuerza imperial de' manera
pio. Por una parte, este es mas 0 menos independiente de otros ambitos, y absolutista y personal con los periodos en que predomin61a administracion y
sobre todo del religioso; empero, cualquiera que sea su grado de autonomia, la corte pasO a segundo plano. Asi pues, esta bipolaridad del ambito politico
siempre posee lugares, instituciones y personal propios que tienden a espe- se impone como caracteristica esencial del modo tradicional de centralizaci6n
cializarse en el cumplimiento de funciones de naturaleza politica. Si se excep- del Imperio chino.
rna a la sociedad primitiva, en la cual esta diferenciaci6n es de 10 mas limi- Esta bipolaridad se repite en la distribucion de las relaciones entre el centro
tada, todas las otras sociedades se caracterizan por la existencia de funciones, y la periferia. Todos los principios que presiden la construcci6n del orden po-
estructuras y actores politicos especializados inclusa cuando su legitimaci6n litico en China se refieren a la armonia social, a la proteccion del orden comu-
depende de otros sectores de la acci6n social. nitario y a la valoraci6n de la familia y de la autoridad paterna; as. pues, supo-
Por otra parte, el modo de organizaci6n del ambito politico varia mucho. nen la conservaci6n de los ambitos sociales y las relaciones comunitarias que
Puede cristalizar mas 0 menos en un centro que reclama el monopolio de las contribuyen a estructurarlos. AI mismo tiempo, el Imperio es un principio de
fundone,; politicas 0, por 10 contrario, puede fraccionarse en mUltiples cen- unidad y 10 politico se considera una instancia de realizacion activa de la ar-
tros; su articulacion con los demas ambitos sociales tampoco es uniforme. En monia social. Asi pues, de la tensi6n entre estas dos direcciones surge una
pocas palabras, el Estado occidental constituye un tipo de centro entre mu- parte esencial del desarrollo politico chino que marca la originalidad de los
chos otros posibles, cuyo catalogo definitivo alin no ha sido elaborado por la modos de articulaci6n entre el centro y la periferia.
historia. Para empezar, el centro imperial se construyo como sustituto de la farnilia
extensa y destruyo progresivamente a la farnilia indivisa que propiciaba el
El Imperio chino reparto del poder politico; dicho centro prefirio a la familia nuclear, punto de
equilibrio mucho mas favorable entre las aspiraciones de un centro fuerte y el
En la historia china, la obligaci6n politica se basa en el respeto de los ritos y en mantenimiento de jerarquias y autoridades farniliares en la periferia. AI mis-
la conformidad con una armonia universal y con el orden cosmico postulado. mo tiempo, desde el Imperio Qin, el centro establece el reparto territorial, fija
En estas condiciones, las practicas magicas que relacionan a los hombres con las circunscripciones administrativas, impone la administraci6n local y se es-
el cosmos tienen que ser asuntos publicos, es decir, deben centralizarse en fuerza por asentar el universalismo de su orden politico en una obra de igua-
manos del emperador. Esta centralizaci6n de los cultos se constituyo poco a lacion altanera ante las condiciones individuales. De ahi la importancia de la
poco en detrimento del culto a los antepasados 0 jefes de la ciudad y sirvio de ley, que primero es evidenciada por los legistas en la epoca Qin; 10 propio de
fundamento religioso a un poder imperial fuerte y centralizado en el cual el la ley era ser publica, conocida por todos, objetiva y no permitir la menor
emperador tiene categoria de demiurgo y se considera el vinculo entre el cielo interpretacion ni de parte del poder ejecutivo ni del juez. En China, esta valo-
y la tierra. racion de la ley conocio diversos azares: los confucianos impugnaron la
Visto de esta manera, el centro tiene, para empezar, una identidad, si no re- orientaci6n positivista que Ie daban los legistas, asi como su origen politico
ligiosa (concepto dificilmente aplicable a la cultura china), por 10 menos cultu- que contradecia el fundamento moral que, segUn ellos, debia ser la base de la
ral. Su organizaci6n secular supone la prolongacion burocratica que hizo al obligacion politica. Cabe seiialar que por encirna de estas discusiones, la prac-
Imperio del Medio el verdadero inventor de la burocracia y de los funciona- tica de la ley general e impersonal fue clave para que el centro cumpliera su
rios. Desde el Imperio Qin (221 a. c.) se inicio la administracion territorial, se funcion de monopolizador de la accion politica: los Han recuperaron esa
160 EL PODER POLITICO COMPARAOO LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 161

funci6n por su cuenta, otorgando a la ley un nivel c6smico, mientras que los Esta practica del orden politico que de hecho no se establece frente a los
Tang construyeron su imperio sobre la codificaci6n (624 d. c.), con un metoda ambitos sociales como en el modele occidental, sino penetrando en ellos y
que prohibia la intervenci6n apreciativa del juez y que con la misma palabra pretendiendo integrarios, durante los periodos de poder pudo provocar des-
designaba al delito y a la pena. lices totalitarios, fundados en la pretensi6n del centro de establecer las condi-
De la misma manera, la universalizaci6n de 10 politico era promovida por ciones de estricta igualdad -y hasta uniformidad- entre los individuos: el
una politica de igualdad de las condiciones econ6micas y sociales. Cada nue- ejemplo mas celebre es el del Imperio Qin (siglo III a. c), que prohibe la lectura
va dinastia que se instalaba institucionalizaba su poder mediante la redis- de libros e impone sU propia ideologia. Con frecuencia se ha dudado de la
tribuci6n de las tierras en el sentido del rigor igualitario que ofrecia al centro perpetuidad del totalitarismo Qin: ninguna de las dinasnas siguientes aplic6
dos ventajas: la de imponerse como productor del orden social que Ie ofrecia el mismo rigor. Sin embargo, su orientacion se conserva de manera ideal-npi-
la mayor seguridad en los ambitos politico y socioecon6mico y la de preve- ca y estimula la capacidad comlln en los sistemas politicos chinos de dominar
nirse en contra de la competencia de la aristocracia terrateniente que amena- al cuerpo social, de intentar estructurario mas que de diferenciarse' de el, de
zaba con afectar el ejercicio del monopolio del poder politico. Es significativ~ fundamentar al centro sobre la eficacia de su intervenci6n soberana en cada
que en su decadencia las dinastias tuvieran que reconocer la desigualdad de ambito social. Con este movirniento, que alterna a un centro fuerte que arras-
las familias terratenientes y pretendieran apoyarse en las mas ricas de elias. tra a la sociedad hasta en sus actividades intimas, y un centro debil que se de-
De la misma manera, el centro no tard6 en monopolizar las principales teriora y a la vez es arrastrado por los movimientos sociales, se construy6 un
funciones de producci6n industrial, apropiandose de la explotaci6n de la sal modele de relaciones entre el centro y la periferia que se imp one como ele-
y del hierro, sobre todo desde el periodo Han, mientras que los Song amplia- mento esencial del desarrollo politic1S chino.
ban los monopolios econ6micos a todos los ambitos correspondientes a las
necesidades militares, impusieron la tutela imperial a 10 esencial de las acti-
vidades mercantiles. Entonces, como observa Max Weber, las aldeas chinas EI sistema gallicticD de la India
no conocieron la autonomia politica de que gozaron las comunas occiden-
tales: presas entre la conservaci6n de las comunidades familiares y la eterna y En contraste con la continuidad del orden imperial chino, interrumpida s610
poderosa tutela imperial, las aldeas chinas no pudieron expresar una socie- por cambios dinasticos que abren parentesis mas 0 menos largos, el mode-
dad civil diferenciada del Estado, como sucedi6 en la Europa occidental des- 10 indio ofrece una variedad de arreglos institucionales que confiere al am-
pues de la sociedad feudal que inaugur6 la tradici6n de inmunidad y auto- bito politico una geometria compleja y variable, que en particular culmina en
nomia de los ambitos sociales en condiciones desconocidas en los grandes la dispersi6n de los lugares de poder (sistema galactico).
imperios chinos. En su inicio, en los albores del primer milenio antes de Cristo, las primitivas
Sin embargo, la Ultima historiografia indica que es peligroso simplificar, so sociedades vedicas se basaban en los elanes: la tribu decidia el contomo del
riesgo de olvidar que la historia china tambien ha conocido una economia ambito politico, ya que el janapanda (territorio politico) se definia como la zona
prOspera, con circuitos propios e independiente del poder politico. En reali- en que la tribu !jana) "habia puesto los pies". En estas condiciones, la tierra Ie
dad, en lugar de un modele Unico que defina las relaciones entre la politica y la pertenecia al dan sin que el jefe tuviera el menor derecho personal sobre ella.
sociedad, la trayectoria china revela la oposici6n entre un modele imperial Las transformaciones econ6micas de naturaleza social y tecnol6gica alteraron
comunitario, igualitario, antimercantil y marcado por el feudalismo Ifengtian) y este ordenamiento y cuIminaron en la construcci6n de un tipo de ciudad afin
un modele imperial burocratico que adrnite la formaci6n de un ambito econ6- a la cultura hinduista, en la cual el sistema de castas desempeii6 un papel ac-
mico privado y de un minimo de individualizaci6n !junxian). EI primero pre- tivo en la articulaci6n de 10 social y 10 politico.
domin6 hasta el advenirniento de los Ming (siglo XIV); el segundo estuvo mas Seria azaroso deducir de aqui un determinismo socioecon6mico: los histo-
presente con las dos Ultimas dinasnas, y favoreci6 tanto la gesti6n del desarro- riadores de la India demuestran que a estos cambios econ6micos. correspon-
llo econ6mico del periodo contemporaneo como el advenirniento del refor- den, por ejemplo en el valle del Ganges, modelos de organizaci6n politica
mismo posmaoista. No obstante, seria un error rebajar el junxian a la categoria muy diferentes que ilustraron durante mucho tiempo las variadas dimensio-
occidental de Estado diferenciado de la sociedad civil: la autonomia de que nes de las unidades politicas, asi como la coexistencia de modelos de las ,ocie-
gozan los ambitos econ6micos sOlo se comprende cuando se compara con el dades politicas, las principales de las cuales son alln la cabecera, la ciudad oli-
ascendiente de 10 politico sobre 10 social, Y mas precisamente con la capacidad garquica, el reino y el Imperio. En cambio, es indudable que la modificaci6n
del control etico-ideol6gico que ejerce sobre ei. Asi pues, mas que de una dife- de los datos socioecon6micos desempeft6 un papel importante en la inven-
renciaci6n convendria hablar de cogesti6n, es decir, de desconcentraci6n, en- ci6n de los modelos institucionales. La explotaci6n de la tierra, paralelamente
tendiendose que las elites econ6micas no son independientes ni cumplen la a la ganaderia, y por ende el desarrollo de una economia campesina diferen-
funci6n innovadora que las caracterizaba en la historia occidental. ciada, asi como el surgirniento del comercio y de las ciudades, contribuyeron a
162 ELPODERPOLTI1COCOMPARADO 163
LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES
reevaluar el ejercicio .politico, a diferencia de las otras funciones, y a conce- politico proveniente de ella es tanto mas significativa, cuanto que los prin-
derle facultades proplas. En el contexto cultural del hinduismo, esta construc- C1pe~ Maurya mten,taron aumentar sus recursos de poder apoyandose en el
CIon de 10 politico se concreto mediante la organizacion de los titulares de los budlsmo, que ofrecla la ventaJa de denunciar al sistema de castas y de ofrecer
pal'eles politicos en una casta propia, la de los kshatriya, cuyo poder no era asf mas Iibertad .a los principes. Que a pesar de todo el principe Maurya
legrtimado ~e~de el interior del ambito politico: 10 legitimaban los poseedores tuvlera que segurr aceptando su fervor muestra la profundidad de la tradi-
del.~aber religroso: es decrr, la ~asta de los brahmanes. Asi, el proceso de inter-
cion hindu en el mundo indio y la imposibilidad de que un poder politico,
aCCIon es de 10 mas notable: mrentras que las estructuras de la ciudad se esta- aunque fuerte en 10 militar, pudiera emanciparse de ella.
blecieron .~ajo el conn;ol de la cultura hindU, los progresos efectuados en la FinaImente, el principe debfa contar con una multiplicidad de poderes peri-
construCClOn de 10 politiCO a su vez ayudaron a perfeccionar el sistema confir- fericos cuya perpetuidad atestigua el caracter atomizado del orden politico:
mando su jerarquia. En efecto, la ciudad hindu coloco a la casta de los brah- remos, cabeceras, aldeas y pueblos cuyo grado de autonomia era mayor 0
m~ne.s como instancia jenirquicamente superior de la que dependen tanto el
menor, nuentras que el mismo imperio coexistia con una serie de unidades
pnnclpe como su entomo para que su accion politica sea eficaz. EI sistema de politicas cuya extrema variedad no hab!a disminuido. Por 10 demas, esta va-
castas cumple as! 10 esencial de la funcion de regulacion social y de proteccion riedad esta en el centro de la epopeya india, como revela el Ramayana (siglo r),
del orden politico. que narra las confrontaciones del principe Rama, que dirige un reino institu-
Esta COI~stlUccion tiene tres consecuencias: primero, al servir de esqueleto al clOnahzado, con la comunidad de los Rakshasas, organizados en cabeceras.
orde!, politico, el SIStema de casias favorece la descentralizacion y la atomi-
zaCIon del mrsmo. Robert Enc Frykenberg emplea el mismo concepto de an-
tl-Estado para designar a la tradicion politica que caracteriza a la historia de la La ci"dad musulmana
Ind,a y para referirse a la multiplicidad de los poderes politicos coexistentes,
remitiendo al mismo tiempo a la autoridad que se ejerce en el nivel microso- Lo complejo y precario de los procesos de legitimacion en el mundo musul-
cia!, el de la aldea 0 del barrio, y a los dernas niveles, incluso los del princi- man afectan de manera directa a la estructuracion politica en ellslam. Como
pado, el reino y el imperio. El poder politico, que en 10 cotidiano se confunde en la cultura india y en las culturas de inspiracion nomocratica la naluraleza
con el control. social que ejercen las casias, pierde asi 10 esencial de su energia del regimen politico no esta sujeta a discusion: poco importa el pe~fil de las ins-
y de su capaCldad activadora, para ser una fuente de confonnismo social. tItuclOnes de la clUdad, con tal que obedezcan a la Ley de Dios. Por esta razon,
La accion politica: subo~dinada al orden social y a la legitimidad de tipo seria vano buscar una obra teorica que nos precise en detalle el perfil de la
rehglOso: no es un fin en SI. No asombra entonces que la naturaleza del regi- buena ciudad musuImana 0 que nos describa a la ciudad ideal: la summa divi-
men PO~ItiCO no haya Sido nunca tema preferido de reflexion politica 0 un mo- sio en realidad opone a la buena ciudad que conoce y respeta la Ley Yla distin-
delo uniforme que construrr 0 proteger. No obstante, las rivalidades entre las gue de la ciudad de la ignorancia, animada por los mas variados instintos hu-
ciudades y sus inevitables confrontaciones militares llevaron a la formacion manos en lugar de conformarse a la voluntad de Dios. Por estas razones, entre
de reinos mas amplios, es decir, de imperios que han favorecido mas la otras, el mundo musuIman se caracteriza por una gran variedad de sistemas
elaboracion de modelos institucion~es. Con la creacion del Imperio Maurya, politicos y sena muy delicado senalar su tipologia.
Kau~lya (slglo IV a. c.), que tarnb,en era hombre de gobiemo, definio en la
No o.bstante, ~ han enco!'.trado v~rios puntos de referencia. Para empezar,
Artluisastra los perfiles institucionales del reino indio y consignolos elementos la duahdad del ."!,,bltO pohtico, dlVl~:hdo entre la legitimidad y la necesidad,
que. 10 constituyen: el rey, los ministros y los administradores, el territorio, la e";tre la realizaClon enla tierra de 10 Justo deseado por Dios y la mera protec-
capItal, el tesoro constituido por los impuestos, las fuerzas armadas, los alia- CIOn d~ un orden SOCIal amenazado siempre con el caos y con el paso a la
dos y el pueblo. ~arqwa 0 el de,?rdenYitna). Por encirna de la discusion acerca de la legiti-
De esta manera, todo parece equiparar alImperio indio con el modelo cIasi- ,;"dad, esta dualidad hmrta mucho el mecanismo del funcionamiento poli-
co del imperio centralizado, en particular porque en la practica el Imperio tIco: el argumento del mantenimiento necesario del orden sirve como base
Mau;ya confirma este parecido. El principe dispone de un poder personal que para la C?nstruccion de las instituciones politica~ y administrativas, para la
refleJa la influenCla del modelo aquemenida persa, fundado esenciaImente elaboraClon del derecho y para el uso de la vlOlenCla, y define los contomos de
con recursos .militares. Sin ~mbargo, su po~er no es del todo arbitrario y se un ambito politico oficial; por 10 contrario, el argumento mesianico de la reali-
lflSCnbe en dlSPOSltivOS mstituClonales precISos: el principe, rodeado de una zacion de,lo justa en la tierra tiende a sustraersele al principe para servir, en
poderosa burocracia y de varios consejos que por fuerza debe consultar antes cuanto de el menor paso en falso, como base para una impugnacion que as!
de tomar cualquier decision, necesita un poder judicial independiente y sobre puede gozar de una aura d~ legitimidad s~l'erior a la que tiene el principe, lle-
todo la ley, que esta por encima de .01, a la cual debe obediencia y que es custo- vando a despeJar un espaclO de movillZaclOn que aspira a encarnar el ambito
diada por los brahrnanes. La constancia del orden de castas y de la tutela de 10 politico frente al poder en funciones: esta fragmentacion, signo de debilitacion
164 EL PODER POLÍTICO COMPARADO LAS DINÁMICAS EXTRAOCCIDENTALES 165
del poder del príncipe, se encuentra tanto en la época de los omeyas como en En estas condiciones, se comprende lo que puede significar en el mundo
el contexto contemporáneo que consagra la revitalización de los movimientos musulmán la territorialización de lo político: el orden político se refiere al
islámicos. conjunto de los creyentes y por ello carece de fundamento territorial y más
El argumento de la necesidad fundamenta las condiciones para la produc- aún de límites territoriales fijos e institucionalizados como fronteras. Toda
ción normativa. Además de la ley divina (shari'a) y de las demás fuentes que división territorial tiene que ser coyuntural y desprenderse del argumento de
la complementan (sunna, ijtihad, ijma), el príncipe debe recurrir a este tipo de lo necesario: la única idea legítima es la del dar al-islam (terreno del Islam),
argumento para contar con medios legales que le pennIta~ ¡:;obemar: desde la a la cual se extiende la obligación de todos los creyentes y que es el marco de
época clásica, el califa debía promulgar reglamentos admrrustrativos (szyyasa) la motivación política; "El Estado-nación" sólo es el resultado de un Estado
para llenar los huecos dejados por las normas reveladas, en los terrenos de la de hecho pasajero que no puede captar en su beneficio lo esencial de las fideli-
policía y lo fiscal, y por supuesto con la condición de no contradecir las fuen- dades e identificaciones individuales. De ahí surgen dos dificultades: la inclu-
tes legítimas y asimismo con el riesgo de que se considere que estas nOrmas sión del mundo musulmán en un orden internacional q\le remite a un derecho
complementarias cuentan con un fundamento jurídico inferior. Más tarde se y unas prácticas que la mayor parte del tiempo no se conf0';IIlan a la cons-
impuso la distinción entre la shari'a y la kanun: esta última conside~ada s~lo trucción islámica de lo político; y la superpoSICión, cada vez mas clara desde la
corno ley positiva, basada en el argumento de la necesidad, le penrutia al prm- Ciudad de Medina hasta nuestros días, de un sistema político que se refiere al
cipe (ya fuera el sultán otomano, el mameluco egipcio o, más tarde, el cons- conjunto de los creyentes (muy poco formalizado, sobre todo desde la des-
tructor de un Estado del mundo árabe contemporáneo) justificar una produc- aparición del califato) y de una pluralidad de sistemas políticos territorializa-
ción normativa carente de bases religiosas y muchas veces copiada de las dos que son los depositarios más o"'menos ilegitimos de lo esencial de las fun-
leyes occidentales. Como kanun se importaron en particular los códigos civiles ciones políticas.
y comerciales, así como las primeras constituciones. , Todos estos elementos constituyen otras tantas limitaciones que afectan-y
El procedimiento judicial sigue el mismo movimiento: en la mayona de los que han afectado- a la organización concreta de los sistemas políticos. A esto
casos, el juez Ifakih) confronta situaciones en las cuales la referenc~a a la Leyes se agregan algunos de los datos que fundamentan la empresa política del
insuficiente para solucionar los litigios. Así pues, se elabora una JurISpruden- mundo musulmán. El Islam, que tiene su origen en un mundo árabe muy
cia de la que, junto con la tradición constituida por la shari'a, surge una peque- marcado por el orden social comunitario, como movimiento político tuvo que
ña tradición destinada a legitimar todo un conjunto de prácticas necesarias imponer el orden unitario a una sociedad muy tribalizada. Lo esencial de la
para el buen funcionamiento de la ciudad. Esta jurisprudencia es una fuente obra política del profeta consiste en reunificar a las tribus para construir un
de derecho de menor calidad que sólo tiene en su favor el argumento de la ámbito político continuo: esta tensión ha vuelto a encontrar~ con re~arldad
necesidad pero que, en la práctica, si bien es frágil, precaria e impugnable por a través de las épocas, y muchos autores han llegado a definir la histona del
naturaleza, permitió establecer toda una codificación de las relaciones socia- mundo musulmán con referencia a un movimiento pendular que va de un
les sobre todo en terrenos como el de la pequeña propiedad rural. En reali- orden tribal-comunitario de tipo seg¡nentario a un orden imperial unificado.
dad el caso del mundo musulmán revela el doble y nocivo efecto de los mo- Sin embargo, este voluntarismo unificador que marca lo esencial de la obra
del~s nomocráticos: destinados a dar a las normas una legitimidad indudable, política del Islam no tardó en plantear el problema de la invención de un nue-
hacen necesaria la producción de una serie de leyes positivas inferiore~ a.ellas vo modelo: el mundo árabe preislámico nunca había tenido la experiencia del
y que así dan pábulo a una discusión permanente acerca de su legitimidad; Imperio; para la construcción de los grandes imperios musulmanes (primero
aunque deberían servir para limitar el arbitrio del !'.ríncipe, en realidad le pro- el Imperio omeya y luego el abasida) hubo que imitar a los imperios persa y
porcionan los medios para asegurarse la prodUCClOn normativa, desde luego bizantino, y también al pensamiento político griego, en particular el neopla-
de menor calidad, pero libre del control previo de legalidad. tónico.
Asimismo la definición de la comunidad de los súbditos está marcada Para empezar, el mundo musulmán le debe una práctica a·las herencias
por esta opo~ición de la legitimidad y la necesidad. La única comunidad le- bizantina y persa: la del imperio centralizado, la de un poder político institu-
gítima es la de los creyentes (Urnrna) que, como tal, no es dlv.'~lble: SI el fun- cionalizado que al mismo tiempo posee una fuerte burocraCIa y l'apeles d.e
damento de la obligación política se encuentra en la sumlSlOn a la Ley de poder que pudieron cristalizar en el vizirato barmeCJda y en el errurato buy¡-
Dios, ésta concierne igualmente al conjunto de los creyentes; por la rrusma da; ambos reflejaron la realidad de la influencia persa. La referencia platÓnIca
razón, la Urnma tiene que ser igualitaria: .Ias distinciones de clase o de cond!- apareció más en el ámbito de la teoría política aunque, tam~i~n en ese caso, s~
ción carecen de fundamento legitimo. Fmalmente, la comUnIdad no podna pertinencia se limitó a autores que se tomaron grandes claslcos como Farabl
dividirse en sectores de cumplimiento de la función social: por naturaleza es (872-950) e Ibn Roshd (1126-1198), pero que no tuvieron mucha importancia
política y no tiene mucho sentido distinguir en ella a una sociedad política y política. Su p(incipal propósito fue demostrar que la ciudad, fundada,Por la
una sociedad civil. Revelación, también se basaba en la razón, y que el uso de ésta penrutía pro-
166 EL PODER poLiTIco COMPARADO
LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 167
fundizar en el aporte de la ley para la construcci6n de un orden politico al EI Imperio ruso
mismo tiempo eficaz y necesario.
Desde entonces, los pensadores y los practicantes del mundo musuJman se La prehistoria de la sociedad nlSa, antes de la conversi6n del principe Vladi-
han ubicado en relaci6n con esta discusi6n: la copia del exterior ---<;obre todo mir (988), remite, igual que en el caso de los mundos arabe e indio, a una es-
del racionalismo griego- dio nacimiento a un fuerte movimiento de oposi- tructura social tribal dominada y controlada por los boyardos que constituian
ci6n tradicionalista, dominado primero por los hanbalitas, que se negaban a una aristocracia terrateniente tan fuerte como independiente del poder poli-
considerar un orden institucional que no estuviera fundado exclusivamente tico del principe debil y carente de recursos de poder. EI concepto de la obli~a­
en la Revelaci6n; por 10 contrario, la corriente motazilita proclam6 su apego a ci6n politica que, como hemos visto, se impuso poco a poco, gracias a la m-
una obra innovadora que propiciara la constituci6n de un poder politico mis fluencia bizantina y a la construcci6n de una Iglesia rusa, desempef\6 un
aut6nomo. importante papel en los cambios institucionales y en la instalaci6n progresiva
Desde el siglo XI, esta discusi6n se estabiliz6 en dos posiciones intermedias de un imperio particularmente centralizado. Aqui interv~eron otros factore~:
en las que se baw la teona clasica del califato. elaborada por AI Mawardl en primer lugar, la conquista de los mongoles, que desequihbr6 el orden tradl-
(m. en 1058), quien reaccion6 al proceso de exceSlva mdependenc~a que ~­ cional sustituyendolo por un orden militar, por 10 tanto mas centralizado; en
fiesta el poder politico del Imperio abasida en pro de la burocra?" y del V?,I- esa prolongaci6n, el estado de guerra casi permanente que caracteriz6 al mun-
rato, es decir, de un modelo institucional que forma parte de un unpeno laiCO. do ruso desde la Edad Media hasta la epoca modema, desempef\6 un papel
Al Mawardi intenta confirrnar la preeminencia politica del califa, es decir, del significativo que conserva 0 acentll,a la militarizaci6n de la sociedad, refu~rza
teniente del profeta, el que reemplaz6 a Mahoma tras >de la muerte de este. de manera considerable los recursos de poder del centro, arrasa progreslva-
Primero define al califa en terminos religiosos como aquel que dirige a la mente con las instituciones locales y priva asi de autonomia a los boyardos. Al
Umrna y que, como tal, se basa en la Revelaci6n y por !o tanto go~ ~e legiti- mismo tiempo, la presi6n militar del Oeste, donde el Estado modemo se cons-
midad. A pesar de que representa al profeta, su autondad es mdlSoclable de tituy6 desde finales de la Edad Media, impuso al principe ruso la necesidad
las funciones que s610 pueden identificarse en terminos religiosos:.l?roteger al de copiar alg>mos elementos de la logica estatal occidental, destacando la
Islam y a su comunidad, dirigir la oraci6n, el ayuno, la peregnnaclOn y, llega- instituci6n militar y el empef\o centralizador.
do el caso, la guerra santa; velar por que se respete la justic,ia y'por..la segu- Sin embargo, contra 10 que se observa en el modelo de desarrollo politico
ridad de la Umma. EI calHa, que desempef\a este papel en el ambito fiJado por de la India, en Rusia las estructuras sociales no pudieron equilibrar el fuerte
la Ley revelada, carece de facultades para, completar ~icha ley pr?mulgando avance del poder politico. EI orden tribal de los boyardos no les concedia la
el dogma: el califa no posee poderes teol~gIcOS ru legIslativos; Dios no I~ ha legitimidad religiosa, es decir, la base sagrada que constituia la fuerza del sis-
delegado la autoridad de dew 10 Justo, solo Ie ha dado elpoder de regrr la tema de castas. Por 10 contrario, la estrecha alianza del principe y de la Iglesia
ciudad. Para ello puede elaborar los reglamentos ad=trativos (slyyasa) consagr6 sin dificultad la primada del orden politico sobre el orden social, y
que son inferiores a la ley: asimismo puede construir su poder~fuerza con por ende la desaparici6n de la autonomia de los ambitos sociales. Desde
ayuda del vizir, el cual carece de legitimidad y posee facultades infenores a entonces, el poder de la aristocracia cambi6 progresivamente de fundamento:
las del calHa. en lugar de descansar sobre el control de la tierra y de los hombres, pas6 a
AI Mawardi tambien fij6 un concepto de la instituci6n.del califato que ha depender cada vez m;is de la capacidad del boyardo para estar cerca del prin-
sido llamada a perdurar, aunque se rebati6 coyunturalmente, en el periodo de cipe. Asi, poco a poco la nobleza basada en la funci6n reemplaz6 a la nobleza
la conquista de los mongoles. En la epoca otomana se reinstal6 y entr6 al siglo de linaje, y la estratificaci6n social se hizo dependiente de los papeles 'lue. el
XIX, es decir, al contexto de adaptaci6n a la modernidad occidental, con un centro politico deseaba atribuir a unos y otros. Asi pues, desde la InstituCIO-
Ultimo arranque mediante el cual el sultan-calHa se esforzaba porque coeXIS- nalizaci6n del zarismo (siglo xv) coexistian una "alta funci6n publica" que
tieran en un mismo papel la funci6n imperial y la del califa, perrnitiendole aliaba la antigiiedad familiar a la ocupaci6n de los papeles polltico-adminis-
legitimar asi su tutela sobre el conjunto de I?s principes del mundo mu~u1- trativos prestigiosos; una categoria intermedia que el zar recompensaba con-
man. La ineficacia de esta tutela, cada vez mas pronunclada, se manifesto en cediendole terrenos (pomestia); y un estrato de soldados profesionales que
la creciente autonomizaci6n politica de los principes de Egipto y de T.mez, s610 recibian salario como remuneraci6n, pero no tierras. Todos dependian
en la desaparici6n de la uni6n del califato y el sultanato (1920), y luego en la por completo del emperador: los primeros para salvaguardar :;us funcio~es y
del propio califato (1924), 10 cual marc6 la decadencia de este modelo, cuyo bienes, los seg>mdos para adq=los, y los terceros para segurr al SerYlCIO de
sustituto a.m no se conoce. la instituci6n central. El fen6meno se acentu6 con las reformas centralizadoras
de Pedro el Grande, quien reparti6 autoritariamente a las farnilias aristocra-
ticas entre las diferentes burocracias civiles y militares. Es decir que no s610
el gobiemo imperial disponia del monopolio de los asuntos publicos tanto en
168 EL PODER POLITICO COMPARADO LAS DINÁMICAS EXTRAOCCIDENTALES 169

el plano nacional como en el local, sino que también concentraba en su seno a el alejamiento siempre es importante aunque menos con referencia al modelo
una aristocracia que en Occidente había logrado constituir el inicio de una islámico, en el cual la acción política se considera un deber del creyente y
sociedad civil, gracias a la autonomía y a las funciones de que gozaba. donde poco a poco se elaboraron fórmulas que conceden al principe medios
Más aún, la aristocracia, al estar integrada en el ámbito público, sólo pudo de intervención eficaces en la sociedad. Por último, con referencia al modelo
reclamar tardía y parcialmente las funciones de representación y control que chino, se encuentra la misma valoración de lo político que ni siquiera es mo-
el orden feudal le otorgó en un inicio en la Europa Occidental. De ahí también el derada por la obligación de considerar el orden social y proteger las estruc-
escaso desarrollo de las instituciones representativas en Rusia, apenas iniciado turas establecidas. Así, todo se conjuga en el desarrollo político ruso para ase-
con las primeras douma (asambleas) poco antes de la revolución; también gurar al centro imperial los máximos recursos de poder y de capacidad de
de ahí la tendencia del poder imperial a pretender el dominio al mismo tiem- tutela del orden social. Puede plantearse la hipótesis de que estas cuatro tra-
po en nombre de Dios y del pueblo, pero no en virtud del mandato del pueblo. yectorias de lo político contribuyen a explicar el actual perfil de los sistemas
Además de que las instituciones politicas que se establecian carecian de base políticos que de ello se derivan.
contractual, ejercian su estrecha tutela sobre los diferentes ámbitos sociales
de la manera aristocrática que considera a la reproducción del dominio patri-
monial como un fin en sí. LAs DINÁMICAS DESESTABIUZADORAS
Con esta lógica se constituyó de modo progresivo un sistema normativo
que le confirió al principe lo esencial del poder legislativo. La ley carece de Sería peligroso pretender construi¡;, modelos estatales de orden político, es
fundamento natural; sólo goza de base positiva y, por ello, debe su existencia decir, postular la perennidad de las culturas de lo político y de los modos de
a la voluntad del legislador. Su principal función es permitir al poder político organización de la ciudad derivados de ello. Sería peligroso en dos planos: en
organizar, reestructurar y proteger el orden social, por lo que no puede com- el metodológico, se corre el riesgo de una ilusión, pues siempre es sencillo y
prenderse y definirse sino como derecho público o, con más precisión toda- consolador identificar lo constante, y el sociólogo con frecuencia se deja llevar
vía, como reglamento administrativo. Así pues, la distinción privado-público por esta solución fácil que no considera los factores de ruptura y cambio: en el
no tiene mucho sentido en el ámbito jurídico o en las prácticas sociales y en plano histórico, la iniciativa sería igualmente dudosa, pues las formas de go-
las instituciones. Quizá la pertinencia de esta referencia a lo público y al posi- bierno no dejan de modificarse bajo el peso del acontecimiento, es decir, de las
tivismo jurídico, explica el éxito del modelo prusiano junto a los zares y la im- coyunturas económicas y sociales -o sea climáticas--, bajo el efecto de la
portancia de la influencia luterana en el proceso de construcción de la moder- invención política y también bajo la influencia de los modelos exteriores,
nidad rusa. debido a las presiones de la guerra y de la conquista y, finalmente, debido al
Esta fuerza del centro explica también la categoría de lo económico en el juego de los elementos propios de cada modelo político, cada cual con sus
seno de la sociedad rusa. Wallerstein demostró cómo Rusia, tras las derrotas propias fallas -€I análisis marxista habla de sus "contradicciones"- y carac-
militares que la separaron del Báltico en la época del Renacimiento (y debido teristicas que producen la desorganización del sistema y lo hacen evolucionar.
a otros factores), no pudo integrarse al sistema capitalista internacional que
por entonces se conformaba en la Europa occidental. De hecho, esta derrota
del poder zarista propició el refuerzo del poder político: como Rusia no pudo Las crisis del modelo chino
ejercer el comercio internacional, constituyó su propio sistema económico,
tanto lanzándose a la conquista de las tierras orientales y meridionales para Sería un error confundir la trayectoria política de China con la historia del
lograr las dimensiones de un verdadero imperio, como entregándose a una confucianismo y presentar a éste como la ética aceptada por todo el mundo
política voluntarista de desarrollo económico que se manifestó, entre otras chino. La construcción de lo político basada en esta perspectiva era tanto más
cosas, con la creación" de una burguesía mercantil y manufacturera en San
11 frágil y vulnerable, cuanto que no era congruente con los intereses de los ac-
Petersburgo. Después, a lo largo de la época moderna, el papel rector de la tores sociales. Preconizaba el conformismo, apegaba la norma a una ética
instancia política no ha sido desmentido: el auge del sistema bancario, del multisecu1ar y marcaba un estrecho límite al poder legislativo de la élite y del
ahorro, de las primeras industrias y de los planes quinquenales soviéticos re- principe. Por ello, los momentos clave de la construcción imperial, sobre todo
vela la gran permanencia del poder político en las prácticas, respecto de los el advenimiento de la dinastia Qin, marcaron el triunfo de lo legislativo que,
ámbitos económicos cuyo control y tutela desea conservar. por lo contrario, pregonaba la omnipotencia de las instituciones políticas y la
La organización de lo político, como se desprende de la historia rusa, se soberanía de una ley objetiva y conocida por todos, pero elaborada por el
opone al modelo indio, al conceder a las instituciones políticas y a los titulares principe.
de los papeles políticos, los medios que les permiten proceder de manera di- En cambio, la moral integradora y centralizadora que se desprende del con-
recta y voluntaria a la estructuración del orden social. Desde esta perspectiva, fucianismo no era afin a las expectativas de la aristocracia (cuya autonomía
170 EL PODER POÚI1CO COMPARADO LAS DINÁMICAS EXTRAOCCIDENTALES 171

.había pretendido limitar la autonomía) y tampoco al campesinado que desea- revueltas contra la dinastía Manchú, algunas de las cuales se inspiraron, como
ba expresar el descontento y la desconfianza que le provocaba el centro. Esta los Teping, en las sectas protestantes puritanas que acababan de instalarse en
doble crisis social y política del confucianismo propició el desarrollo y la po- el territorio chino.
pularización episódica del taoísmo y el budismo. El primero, que aconsejaba Desde luego, sería falso limitar la historia política china a un enfrentamiento
retirarse del mundo y del servicio del imperio, así como desconfiar de la entre el centro político confuciano y la periferia campesina movilizada alrede-
riqueza y del pensamiento discursivo, cristalizó los comportamientos de "sa- dor de las sectas budistas o taoístas. La realidad es más compleja. En diversas
lida" de lo político: en una sociedad en la cual el orden político parece unir los ocasiones, el poder político pudo desplegar una estrategia de consolidación
comportamientos sociales y en la cual la acción individual sólo adquiere su apoyándose en el budismo, como los Wei en el siglo v, o los Tang al principio
dimensión social cuando manifiesta su alianza con las instituciones impena- de su reino por lo menos. Sin embargo, la alianza no duró; el budismo activa
les, la expresión de valores "antipolíticos" tenía una pertinencia opositora y demasiados recursos humanos y materiales para dejar de afectar a un poder
una inígualable capacidad de activación. Lo mismo puede decirse del budis- político que aspira al monopolio de la fuerza. El poder central tampoco era
mo, que se distingue del confucianismo por su desconfianza de las cosas de homogéneo: el reverso de su fuerza tiene que ver con lo complejo de sti estruc-
este mundo, en particular de lo político, y que propiciaba mucho más los pro- tura, y con frecuencia opone al emperador y a su corte por un lado y por el
cesos de motivación política que, en su variante Mahayana, concedía un lugar otro al mundo de los funcionarios, y hace alternar periodos de absolutismo
importante al mesianísmo: al cercano retomo de Maitreya, el futuro Buda. imperial con épocas de dominio burocrático. Este movimiento aparece con los
La dinámica de la impugnación del poder era tanto más temible cuanto que Ming y los manchúes; la evoluciól,l.de estas dos dinastías revela la creciente
el emperador sólo era considerado legítimo como poseededor de un mandato dificultad para conciliar un poder principesco que tiene fuertes recursos sim-
del cielo y, por ello, su fracaso, es decir una catástrofe natural, ponía en duda bólicos y un poder burocrático muy institucionalizado que se apoya en una
hasta su derecho a ordenar. Así, el orden imperial dependía de los elementos red de agentes particularmente cerra4a.
que garantizaban su estabilidad: la armonía social (lograda por la fuerza de Sea cual fuere la hipótesis, la historia china revela al mismo tiempo la na-
los hombres y de sus creencias), que servía de base al imperio se perdía tanto turaleza cíclica de estas crisis políticas y la capacidad del sistema político para
por el agotamiento de las capacidades políticas del centro dinástico como por superarlas mediante una nueva dinastía o un nuevo régimen del que cabe
la impugnación de los equilibrios periféricos, sobre todo respecto a las condl- notar que siempre se basó en una nueva alianza con el campesinado y en la
ciones.sociales del campesinado. Hemos visto que las dinastías se constru- redistribución de las tierras. Así pues, todo transcurre como si se produjera
yeron gracias a la redistribución igualitaria de la tierra entre los campesmos; una reacción autorreguladora que parece solidaria del modelo chino de des-
el imperio se presentaba como garante y al mismo tiempo aspiraba a asegurar arrollo político.
lo esencial de sus recursos financieros y militares protegiendo también a cada
familia campesina. Las crisis imperiales casi siempre se presentaron después
de una alteración de este equilibrio. La dinastía Han se desestabilizó por su Las crisis del modelo de la India
incapacidad para sostener un régimen de distribución igualitaria de las tierras
y debido a una política que, por lo contrario, y para sobrevivir, la obligó a En comparación con el ejemplo chino, el modelo indio muestra notables dife-
aliarse con los campesinos ricos, dejándolos efectuar un proceso de concen- rencias que llevan a definír de otro modo las condiciones en que se efectúan
tración de las tierras en su beneficio; desde la segunda mitad del siglo XVIU, los las crisis y se realizan las transformaciones políticas. El campesinado no se
Tang, víctimas de una crisis económica, iní<;iar?n su deca~encia cuando el si:>- inscribe de la misma manera en la sociedad política y no provoca con el mis-
tema de tenencia de las tierras se deseqwhbro y provoco pnmero una CrISIS mo rigor y la misma regularidad movimientos sociales desestabilizadores y
fiscal y luego una social. Lo mismo sucedió con los Song en los siglos XII Y XIII, modificadores. Para empezar, esto se debe a que el mundo campesino está
con los mongoles desestabilizados por las inundaciones que se presentaron más dividido, pues lo fragmentan las diferentes castas y lenguas. Sus conse-
desde 1327, con los Ming afectados por las malas cosechas que, desde 1627, cuencias en el orden social son al mismo tiempo más fuertes y más duraderas
provocaron una violentísima crisis social campesina, y con los manchúes, que que en China. Por una parte, porque el sistema de castas es un elemento de
se confrontaron a la misma durante todo el siglo XIX. estabilización particularmente fuerte que propicia tanto la legitimación del
De casi todas estas crisis surgieron movimientos sociales que se articularon orden en funciones como la interiorización de la tradición. Por otra parte,
en términos religiosos: con los Han, el movimiento campesino fue arrastrado porque lo complejo del sistema de propiedad de la tierra asegura a una buena
por la secta de los "turbantes amarillos", de inspiración taoísta y mesiánica; parte de los campesinos la posesión duradera de una porción de tierras lo bas-
los levantamientos campesinos que precipitaron la caída de los Song fuero~ tante apreciable para que no se arriesguen a una costosa revuelta como la de
de inspiración budista y proclamaban el regreso cercano de Maltreya, aSI los desposeídos campesinos chinos. Por supuesto, esto no significa que la his-
como los "turbantes rojos" durante la época de los mongoles, o como las toria de la India no haya conocido revueltas campesinas: por lo contrario, los
172 EL PODER POLÍTICO COMPARADO LAS DINÁMICAS EXTRAOCClDENTALES 173

movimientos sociales adoptaron diversas formas y también recibieron el pá- los principados soberanos. Según esta lógica, el orden político tenía que pro-
bulo de los conflictos lingüísticos y religiosos. Empero, casi siempre fueron ceder de una geometría variable, conforme a un modelo en el cual la distin-
fragmentarios y obstaculizaron los procesos de gran movilización como los ción entre lo estable y lo inestable se hace difícil.
que marcaron a la historia china. . ~
Además, esta movilización local y fragmentada se defme con las caractens-
ticas propias de la relación del individuo con lo político en el mundo indio. Al Las crisis del modelo musulmán
individuo, que se identifica más con la sociedad local y da pnondad a los
compromisos con su ambiente inmedi~to, la función gubernam~ntal.l,e parece La dualidad de lo político en el mundo musulmán, que señala una oposición
superflua, lejana y más nociva que utihtana. Asl pues, su p~rhclpaclOn en ,las entre lo legitimo y lo necesario, también es fuente de tensiones. Para con-
sociedades políticas de grandes dimensiones y en las de los lmpenos, es debli seguir la obediencia civil, el príncipe intenta que los comportamientos oposi-
y frágil y está teñida por la desconfianza, es decir, por la i,:comprensión; tores fracasen y se desautoricen; en respuesta, a éstos nO les cuesta allegarse
De esta manera, la evolución de estas sOCledades pollhcas debe mas a la nuevas fuentes de legitimación. Nada más superficial que considerar a la cul-
capacidad de sus gobernantes para movilizar recursos de poder y desplegar tura islámica de lo político como la cultura de la sumisión o del despotismo:
estrategias de protección que a su capacidad para obtener el apoyo de los por lo contrario, la gran variedad de las situaciones políticas que marcaron la
diferentes grupos sociales. Por esta vía se en~ue,:tra lo que en la hlst?na de historia del mundo musulmán revela la fuerza de las capacidades de impug-
la India constituye uno de los fundamentos mas solldos de la autonomla de lo nación y su importancia en el proc~o de transformación que afecta a los sis-
político. Desde luego, es decisivo el ascendiente de lo .reli~oso sobre lo polí- temas políticos.
tico: la legitimación de lo político tiene que provemr del amblto sagrado; el Por supuesto, el príncipe no carece de argumentos. Ya vimos cómo algunas
orden político tiene que ser de origen divino; en última instancia, en la mito- fórmulas de legitimación (sobre todo de inspiración religiosa) podían resultar
logia hindú, la solución de las crisis y la superación del ca~JS remIten a la obra muy ricas: sin embargo, no existen en estado puro; la naturaleza misma de la
de un avatar de las divinidades. Sin embargo, la adaptaclOn de las SOCIedades acción política lleva al príncipe a actuar en terrenos o conforme a orienta-
políticas a los desafíos a que se enfrentan, la protección contra los riesgos de ciones que difícilmente puede legitimar con base en una ley religiosa, al mis-
desgaste a los que se exponen y la gestión de sus relaciones con las socIe- mo tiempo exigente y con frecuencia ajena a las contingencias políticas. Por
dades vecinas (aliadas o enemigas), proceden de mlClahvas de naturaleza ello, éstas se toman las bases de su orden y, así, obligan al príncipe -<:ual-
propiamente política que, por ende, marcan el ritmo de la historia del mundo quiera que sea el origen de su legitimidad- a desplegar su acción sobre
indio. bases infinítamente más frágiles y, por ende, generadoras de situaciones deli-
En la primera categoría de estos faclores figuran antes que nada los de na- cadas. Sin embargo, el príncipe no por esto carece de recursos: vimos que el
turaleza militar. Tanto la formación como la descomposición de los grandes más poderoso era su cometido de proteger a la comunídad contra el desor-
imperios Maurya y Gupta están relacionadas con la ~uerte de las armas y con den, para imponer así al poder como algo necesario. A eso se agregan otras
las invasiones. Lo mismo puede declfse de la magrutud de los remos y de la vías para contener la impugnación. Para empezar, la recuperación del posi-
evolución de las relaciones que establecen entre sí. A esto se agrega el peso de tivismo político medíante una cultura determinista: si existe un poder, no
otro factor, que ahora se relaciona con lo que los pr~cipes podían ,obtener puede ser sólo por el deseo de los hombres, sino también porque Dios lo ha
de las estructuras de linaje, en las cuales estaban mscntos y que hablllIl ayu- querido; el poder político instalado ahí debe ser respetado como tal. De la
dado a fundar e! orden político de la India. Este fenómeno ha sido estudiado rnísma manera, el príncipe se beneficia con la ausencia de teorías políticas que
a propósito de los rayputs y de su distinta capacida? para ~ometer a los justifiquen el derecho a la resistencia o establezcan la soberanía popular, para
miembros de sus linajes, con el fin de controlar a los remos vecmos y,ser sus rechazar la pretensión de los individuos o los grupos a exigir la transforma-
soberanos. La posibilidad de crear dependientes de esta manera se debla esen- ción del sistema político. '.
cialmente a los recursos de poder acumulados por e! príncipe (de naturaleza militar, . Los actores ~e la. oposición cuentan con argumentos y experiencias prove-
burocrática y patrimonial, es decir personal). A la vez, la disminución de est?s mentes de la histona musulmana. Aunque se acepte la hipótesis de la necesi-
recursos favorecía la desaparición pura y sencilla de los vínculos de vasallaje. dad del orden, el individuo puede protestar "saliendo" de la ciudad. La
Este sistema explica también lo complejo e inestable de las sociedades P?lí- deserción del individuo -la elección de una estrategia de "salida"- consti-
ticas del mundo indio. Complejo porque este modelo propICIaba la constitu- tuye una de las prácticas de oposición más antiguas en el mundo musulmán,
ción de una estructura piramidal de autoridad, pues varios poderes políticos y en particular llevó a los políticos, filósofos Ysabios a refugiarse en las comu-
de diferentes niveles coincidían en el ejercicio de su autoridad en los mísmos nídades: como por ejemplo (desde la época abasida) las comunídades suji,
ámbitos, como en el sistema de las "muñecas rusas"; inestable, pues esta cuya eXIStenCIa y desarrollo constituye una innegable causa debilitadora de!
estructura -para conservarse- dependía de la evolución de los recursos de poder en funciones.
174 EL PODER POLíTICO COMPARADO LAS DINÁMICAS EXTRAOCCIDENTALES 175
De la misma manera, sin impugnar ctirectamente al orden en funciones, la movimientos anírnados por los enviados de Dios. La dinastía de los almo-
construcción de lo político en el mundo musulmán puede llevar a los actores hades (1147-1269) se estableció en Marruecos por iniciativa de Ibn Tumert,
sociales a denunciar la naturaleza corruptora del poder, el exceso de conce- qUien pretendía revivir el episodio de Medina que llevó al profeta Mahoma a
siones hechas al argumento de la necesidad, y a proclamar la obligación de salir de la ciudad idólatra de La Meca para construir la ciudad de Dios.
"recurrir" a la ley de Dios. Esto es frecuente en la historia política del Islam, Ftnahnente, la historia del mundo musulmán durante la época clásica reve-
para empezar porque es congruente con la concepción entrópica de la ciudad, la que estas tensiones ~~tre ell?oder y la oposición, el centro y la periferia, el
según la cual toda construcción humana tiende a corromperse y por tanto un- desgaste y la restauraclon, la perdIda de la fe y el mesianismo, desempeñaron
plica la purificación y restauración. Luego porque le confiere al OpOSItor una un l?apel favorable y dinámico en la evolución de los equilibrios políticos,
evidente ventaja estratégica: como propicia la denuncia de las prácticas del segun un modelo de "integración-desintegración-reintegración". De la misma
principe, que fácilmente pueden considerarse concesiones, es decir, compro- manera, parece que la impugnación nunca fue factor de bloqueo en la cons-
misos, aspira a dar al discurso de la oposición una legitimidad superior a trucción del orden político.
aquella de que goza el poder en funciones. Esta práctica, que se expresa como , La época mo~:ma no repr?d~ce fiehnente este modelo, pues los medios
un llamado a regresar a la shari'a y a abandonar algunas kanun, o como la tecrucos de preslOn y de OpOSIClOn penruten una mayor resistencia de ambas
denuncia de la impiedad del principe -ése fue el caso al final dd Impeno partes y, por ende, la radicalización de las conductas y del discurso. Quizá a
omeya- es una importante causa del deterioro o desgaste del poder político. esto se deba la profundización de la estrategia islámica desde la creación del
Por lo demás, se sabe, en particular gracias a Ibn Jaldún, que este poder movimiento de los Hennanos Musulmanes (1929) y de los escritos (sobre
político sufre la amenaza constante de la descomposición relacionada con la t?do de Sayyev Qotb) que extienden1a práctica de la guerra santa a la oposi-
naturaleza tribal-comunitaria de los vinculos sociales. Un centro de poder sólo CIón contra el príncipe !"...s~hnán ~uando és!e traiciona su fe y actúa despó-
tiene facultades cuando lo anima un espíritu de grupo ('asabiyya) fuerte y ticamente. El mIlitante lSlamlco se unpone aSI como modjahid y reclama el de-
estructurado. Ahora bien, éste va sofocándose a medida que se entreteje en las recho de crear, mediante su lucha, una nueva jurisprudencia y un nuevo
redes de poder institucionalizadas, al mismo tiempo que se enfrenta a grupos orden I:'?lítico legí~os, y el de const:ulr un ámbito político más legítimo por
tribales cuyo espíritu comunitario sigue intacto y, por ende, cuyas capaClda- definiClon que el ofiCIal, con lo que dlSponga de la capacidad para movilizar
des políticas son mayores. De esta manera, la degeneración del poder central las alianzas en su bene??o. Esta oposición tan radical como fija tíende a
puede precipitarse por la ascensión de un poder tribal periférico que podrá evoluClonar el orden pohtico del mundo musuhnán hacia un modelo dualista
derrocado con facilidad según un modelo cíclico de la sucesión dinástica. que consagra la competencia de los ámbitos políticos.
De acuerdo con esta lógica, en las ciudades se desarrolla un Islam escritura-
rio y eclesiástico, inserto en las redes institucionales, mientras que en las zonas
rurales se regenera un Islam confratemario sufragado por los recursos comu- Las crisis del modelo ruso
nitarios. Durante los periodos de debilitamiento del poder central, estas zonas
rurales adquieren verdadera importancia política y se toman en lugares de Las crisis '1ue sufre el modelo TIlSO de desarrollo están definidas por el carác-
activación política que, llegado el caso, propician el cambio dinástico. ter centralizado y valorado del poder político que pretende (y logra) controlar
Según esta lógica cíclica, cuyos fundamentos sociales se diversifican de esta a todo el orden social. Así pues, esto no se parece al modelo del mundo mu-
manera, el proceso de desgaste del poder culmina en una ruptura que pueden sulmán en crisis, caracterizado por la capacidad de los actores sociales oposi-
hacer definitiva diferentes factores. Desde luego, de nuevo se encuentra el tores para apoderarse de la legitimidad polítíca De la misma manera, se en-
factor militar: la conquista de los mongoles acabó con el califato de los abasi- frenta uno a un modelo diferente del que se impone en la historia china,
das, que hacía tiempo agonizaba; en d Marrueco~ medIeval, la fu~rza mlhtar donde la crisis se forja a partir de una impugnación del fundamento social del
de los ahnorávides también puso fin a la desvlgonzada dmastia ldnslda. poder imperial, y esenciahne~te a partir del debilitamiento de su apoyo cam-
También hay que considerar la importancia del factor institucional: los ayu- pesm? En este modelo domtnado por lo político, la crisis y los factores de
bitas (1171-1250) y los mamelucos (1250-1517) de Egipto, los safáridas (siglo cambIO son de ongen y naturaleza política, y está muy condicionada por la
IX) y los samanidas (siglos IX y xx) de Persia.le arrebataron el R~der .a las vanable capaCldad dd poder central para contener y controlar los diferentes
dinastías vacilantes gracias a su papel predommante en la lnstituclOn mihtar. ámbitos sociales, así como para apoderarse de ellos.
Más que nada, conviene martifestar la importancia del mesianismo, la apan- Este fen~~~o se descifra con la institucionalización del régimen zarista y
ción de un Mahdi (mesías) que se imponga como la culminación nonnal del con l.a apanClon de ~,nueva arIStocracia, obra del poder centra.¡ y controlada
llamado a la revitalización de la identidad religiosa del poder político en fun- por este. La acumulaClon de recursos de poder culmina con el reino de Pedro
ciones. La caída del Imperio omeya y la llegada del Imperio abasida se vieron el ~;ande (1689.-1725), que activa sus capacidades políticas y militares para
favorecidas por la multiplicación, durante la primera mitad del siglo VIII, de unificar a la antigua y la nueva aristocracia, a las cuales se imponen los mis-
176 EL PODER POLlTIco COMPARADO LAS DINAMICAS EXTRAOCCIDENTALES 177
mos deberes y las mismas <?bligaciones de se",!~o <;ivil y ~tar Y q~e, con su rial, se desarro1l6 de manera parad6jica, apresurando el advenimiento de una
integraci6n, fusionan a caSI todo el orden politico rmpenal. Despues, la evo;- economia capitalista, es decir, de una formaci6n social de este tipo, mientras
lucion fue pendular; el debilitamiento de los recursos del c~ntro se ~esto que utilizaba un orden politico dOminado aUn por las estructuras feudales. A
en la mayor autonomia de la aristocracia y, durante el remo de Ca~~ II la larga, esta tensi6n cada vez mayor entre el "Estado feudal" y la economia
(1762-1796), consagr6 el equilibrio de relaciones concretado por la disrnm.u- capitalista tuvo como efecto el bloqueo del desarrollo econ6mico de Rusia,
ci6n de las obligaciones de servicio impuestas a los nobles. Por 10 co~tra~o, obstaculiz6 el paso a la agricultura capitalista y agrav61as tensiones sociales y
los dias posteriores al Congreso de Vi~a son notables por I~ reconstituaon la incapacidad del sistema politico para intervenir en las transformaciones so-
de los recursos politicos del regimen zansta, y en consecuena~ por la r~tau­ cioecon6micas.
raci6n de un regimen autocratico a expensas de la autonorrua de la ru:sto- La segunda disfuncion agrava a la primera: toda regresion de las capaci-
cracia. Con la derrota militar frente al Oeste, durante la Guerra de Cnmea dades politicas del centro se traduce en una disminucion del control que este
(1853-1856), se inici6 el retorno en el otro sentido, confinnandose la importan- ejerce en las estructuras sociales, y sobre todo en la aristqcracia, la cual aprove-
cia particularisima de la suerte de las arrnas y del factor gue.rrero en los ~o~ cha la ocasi6n para exigir reformas y el desarrollo de las instituciones locales 0
los de desarrollo que valoran el orden de 10 politico. Despues de este ep~o, representativas (duma) que podria dominar. Esa exigencia tuvo exito al final
el pod~r politico zarista mostr6 su incapacidad p~ra m~tener al ffilSmo tiem- del siglo XIX y a principios del xx, con 10 que la aristocracia pudo confinnar la
po su tutela del orden social ~ para mtegra~ ~os P~?PIOS que I<? componen. orientaci6n feudal del orden sociopolitico, en lugar de atenuarla.
Ahora bien, esta construCClOn de la funaon politica tiene vanas co~en­ Al mismo tiempo -tercer ele~~to de crisis-, la debilitaci6n de las capa-
cias tanto en la evoluci6n de la estructura social como en la de las cnsIS que cidades politicas provoco tambien una disminuci6n de las capacidades de
afec'tan a la capacidad politica del orden imperial. ~ .la estructura. social, la presion y una mayor disponibilidad ante las influencias extranjeras. Despues
orientacion tiende a ser conservadora: un poder politico fuerte, leJos de ser de la derrota de Crimea, estas caracteristicas llevaron al poder zarista a abolir
factor de cambio (como suele afinnarse que es) protege el statu quo. EI poder la servidumbre, privandola de los medios para estructurar el orden social
politico en funciones, que desea reproducirse, aumentar al rruiximo sus I"eC';""- agrario y arrancarlo de su contexto feudal. Esto es, la crisis del sistema poli-
sos y aprovecharlos y hacerse de otros mas, pretend~ integr~ las categonas tico llev6 a este a producir las reformas que ya no tiene la capacidad de super-
dirigentes en funciones: a cambio de ello, pone al servrao de estas sus capaa- visar y de realizar a fondo. En realidad, no hubiera podido efectuarlas, es
dades de presion, con el fin de contener a las "clases peligrosas" que pueden decir, no estaba en su mano reunir las condiciones econ6micas y sociales para
desestabllizar el orden y causar "costos politicos". A la vez, la falta de una so- abolir verdaderamente la servidumbre mas que en el contexto de dominio que
ciedad civil organizada y la debilidad de los recursos de poder de los actores por tradici6n consideraba propicio para reafirmar el statu quo: est~ contradic-
sociales, limitan los estimulos para el cambio, 0 por 10 menos a la adaptaci6n, cion parece residir en el seno mismo de un orden que valora excesivamente 10
que se expresan con mas facilidad en la participaci6n social que en el ambIto politico. En este caso ha propiciado la constitucion progresiva del campesi-
politico. nado ruso como clase social hostil al mismo tiempo a la aristocracia y al poder
Por ello, la fuerza del poder politico imperial se logr6 a expens~ del cam- politico en funciones, que se activa para despojarse de la tutela de los senores
pesinado y al precio de la confinnaci6n de la servidumbre; en cambI~, el Esta- y para lograr el reparto de tierras. De esta manera, el orden politico ruso
do occidental se construy6 tras la abolici6n de la servidumbre realizada de otorg6 al campesinado el papel revolucionario que no representa ni en el cen-
hecho en el contexto de la anarquia feudal. De esta manera, los precedentes tro de Europa, ni en la India, ni en el mundo musulman. Asi, la naturaleza de
feudales desempenaron en Occidente un papel decisivo en la construcci6n d.e 10 politico controla de manera significativa las facultades revolucionarias y
la identidad estatal y en la constituci6n, frente a esta, de una soaedad avil ayuda a explicar el desigual desarrollo de las revoluciones sociales y politicas
donde, por 10 contrario, el orden politico imperial ruso se form6 al co~r de una sociedad a otra.
la estructura social en funciones. Asi, cualquier regresi6n de las capaadades
;e
politicas del centro gener6 tres tipos d.e c~is ~ que ~cian so~dari~: la
incapacidad para asegurar la ~ode~zaao~ soclOe:onorruca del paIS, la ~ca­ REFERENCIAS BffiLiOGRAFICAS
pacidad para controlar a la anstocraaa, y la mcapaadad para contener el nes-
go de revueltas campesinas. . '" Acerca de China
La primera de estas disfunaones ya ,:ra ~~lidana de~ c~racter conservador
del sistema zarista. En periodos de dornmacion estaba limitada por los esfuer- Balazs, E., La bureaucratie celeste, Paris, Gallimard, 1%8.
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LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 181

para observar que consagra una ruptura con la tradición lo bastante profunda
para dar lugar a "dinámicas huérfanas".
Esta expresión es más aplicable aún -aunque de otra manera- a las diná-
micas de poder latinoamericanas, en cuyos casos el paradigma de dependen-
III. LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS cia se adapta menos y es algo limitante, pues no incluye los procesos de las
sociedades latinoamericanas. Con todo, estas sociedades resultan huérfanas
políticamente en todo el sentido del adjetivo. En ellas el elemento amerindio
INDUDABLEMENTE, los últimos dos siglos se han distinguido por la creciente se hace imperceptible, no puede localizarse o se resucita falsamente en el
homogeneización de los ámbitos políticos. En esto tiene mucho que ver el folklore indigenista creado casi de principio a fin. Por su parte, la parentela
nacimiento del "sistema internacional": en lugar de reproducirse aislada- europea no se identifica con su descendencia, que hace tiempo ha olvidado la
mente, los modelos de gobierno circulan y las relaciones internacionales pro- imitación de su modelo estatal, al grado de que, cqmo los hijos rebeldes, se
pician la formación de un código común para todos los actores del sis,tema siente repudiada. De ahí su afirmación de lo específicamente "latino" que con
internacional. Los resultados más evidentes de esto son la mundlalizaClOn de frecuencia sólo es la confesión agresiva de un complejo de abandono o de una
la palabra "Estado", su participación como actor fundamental de las rela- búsqueda de identidad de lo más insegura: la de los herederos desheredados.
ciones internacionales y la universalización de algunos aspectos de la práctica
estatal. A esto se agregan las consecuencias de las relaciones de dependencia
-€Conómica, política y militar- cuyo efecto es el de construir al sur los esta-
...
EL ESTAOO INADAPTAOO y NECESARIO
dos llamados "periféricos". Esta última idea, aunque imprecisa, destaca la rea-
lidad y la ambigüedad de los procesos de homogeneización de los ámbitos Es fácil elaborar el inventario de las tensiones resultantes de la importación
políticos: desde varios puntos de vista, el Estado periférico se estructura como del modelo estatal fuera del mundo occidental. Cuando el modelo estatal se
si sobre él debieran establecerse las relaciones de dependencia que unen a los desplaza de la historia de que proviene hacia otras historias, no encuentra en
estados hegemónicos. Por ello, la dependencia propicia la territorialización ~e éstas elementos que lo definan. Para empezar, la construcción del Estado está
los ámbitos políticos, la construcción de un centro de poder y la formaclOn relacionada con una historia marcada por la decadencia de la sociedad feudal,
de estructuras burocráticas, aunque por otro lado contribuye a limitar la sobe- la crisis del poder señorial y el refuerzo de los recursos del centro dinástico.
rania del Estado, la constitución de una sociedad civil diferenciada y estruc- Las sociedades dependientes viven una historia que se orienta en sentido con-
turada y el establecimiento de fórmulas de legitimación bastante sólidas. trario, marcada por el debilitamiento del poder central, debilitada o deslegiti-
Inevitablemente, este "parchado" de elementos parciales de racionalidad mada cuando tiene que despojarse de la tutela de las grandeS potencias; pre-
estatal da lugar a disfunciones. Para empezar, va en contra de toda una cul- caria y con escasos recursos cuando ha sido inventada como resultado de
tura que, en Asia y en África, no tiene la menor afinidad con la concepción procesos de descolonización. De hecho, sólo el aura de una guerra de libe-
estatal del orden político. Así, "el Estado periférico" se expone a la pérdida de ración puede darle una legitimidad cuya experiencia sin embargo muestra
legitimidad, al mismo tiempo que se arriesga ~ fracasar en sus ~ntentos de pe- que no tarda en perderse. En cambio, los poderes periféricos tradicionales, las
netrar en los ámbitos sociales por no ser atendldo ru comprendldo. A la larga, cabeceras, las notabilidades y los señores locales, lejos de sufrir las crisis que
está expuesto a que lo separen de la sociedad y l? releguen al estado ?e "esc~ padecieron en occidente los señores feudales, cuentan con recursos tanto más
na política oficial" que debe sufnr la competenCIa de una escena política legl- fuertes, cuanto que pueden aspirar a encamar una legitimidad tradicional
tima, constituida por la base, debido a la iniciativa de los movimientos socia- frente a la legitimidad de importación con que se engalana el ámbito politico
les relevados por el resurgimiento religioso que se considera" guardián del L:'cial. Esta dinámica "centrifuga", que es propicia para los poderes perifé-
sentido". Por lo demás, el Estado periférico pende entre dos lógicas: una ric,,; y para el resurgimiento de los compromisos comunitaries, es contraria al
"dinámica externa" que sostiene las relaciones de dependencia y somete su establecimiento de las relaciones de ciudadania en que se basaba el Estado
funcionamiento a las exigencias internacionales; y lUla u dinámica interna" occidental.
cuyo objetivo es evitar la peligrosa degradación de las relaciones entre gober- Por lo demás, las características distintivas de dicho Estado occidental pre-
nantes y gobernados. La conciliación de estas dos dinámicas es tanto más cos- vienen del pacto de seguridad en función del cual puede exigir con éxito,
tosa, cuanto que la importación del modelo estatal de culturas extranjeras no como revela Weber, el monopolio de la violencia legítima. El Estado occiden-
por fuerza constituye la mejor solución para resolver los problemas a que se tal, que en un contexto de inseguridad pretende confiscarle a los individuos
enfrenta el principe. Así pues, es peligroso y costoso mtroducrr en las SOCle- su libertad política a cambio de garantizarles la seguridad, basa su éxito en
dades periféricas un modelo estatal ~portado: don~; quiera se .perpetú.a y a una doble hipótesis: la del individualismo, que desea que el individuo busque
la larga define los contornos de un Estado lubndo que conVlene delinear protección en una instancia política más que en la comunidad a la que perte-
182 EL PODER POLtnco COMPARADO ( LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 183
nece; la de su propia credibilidad, es decir, de su capacidad para asegurar la prácticas políticas, como su respectivo efecto de hibridación. Esta orientación
protección eficaz del ciudadano y disponer, con este fin, de los recursoS constituye una seria crítica del desarrollismo y el culturalismo. En el caso del
necesarios. Es muy aventurado encontrar en otras historias estas coyunturas: primero, los préstamos que las sociedades en desarrollo toman de los siste-
por una parte, debido a la resistencia de las estructuras comunitarias yen con- mas políticos occidentales, sólo son la expresión común de la convergencia
secuencia de la aleatoria transferencia de las fidelidades locales al compro- natural de todas las sociedades del mundo hacia el modelo (por fuerza único)
miso ciudadano; por otra parte, debido a los escasos recursos del poder cen- de la sociedad industrial; por esta razón son inevitables, portadoras de racio-
tral y en consecuencia de la escasa credibilidad de su pretensión a asegurar la nalidad y de progreso, y sólo residualrnente producen tensiones y conflictos.
protección de los individuos. Para los culturalistas, la importación por fuerza es engañosa y precaria. Entre
Por supuesto, a estas contradicciones se agregan los desfases culturales: estas dos perspectivas radicales, la sociología de la importación se esfuerza
corno hemos visto, el Estado supone la diferenciación de lo político, la secula- por demostrar que ésta corresponde a la diversidad de estrategias, intereses y
rización, la construcción del poder y de la soberanía, la territorialización del necesidades percibidos que impiden que se considere frágil y coyuntural, al
ámbito político que no se encuentra en las culturas no occidentales, o que se mismo tiempo que postula que es causa de disfunciones y fracasos.
encuentra de manera muy desigual. Según se construye el Estado Iubrido, Aunque definida así, esta sociología podria parecer demasiado superficial.
se inscribe en el orden de lo traducido y por ende de lo incomprendido, de lo Para empezar, se arriesga a indicar una oposición demasiado tajante entre lo
malinterpretado y de lo ilegítimo. endógeno y lo exógeno. Primero, no es seguro que esta distinción tenga senti-
De esta manera, todo parece conjugarse para hacer del Estado importado do: puede hacer olvidar que Ip.g "préstamos" del exterior pasan a ser propie-
una paradoja de la cual no llega uno a comprender que haya podido cons- dad propía y por ende se transforman, adaptan y mezclan con datos endó-
truirse y que pueda perpetuarse. Sin embargo, esta importación no se debe genos. La metáfora organicista del "trasplante" o del "cuerpo extraño" puede
sólo al efecto del sistema sostenido por un orden internacional que reproduce ser engañosa si deja en la sombra la extrema complejidad de estos procesos de
una estructura de dominio; también es el resultado de un elenco de actores reapropiación y de integración del elemento prestado en el sistema de senti-
que es el de los "constructores de Estado" inclinados a realizar esta impor- do, es decir, en la cultura de la sociedad receptora. Por lo demás, la oposición
tación debido a su perfil social y a sus intereses. En efecto, la construcción de de lo exógeno y lo endógeno no siempre es operativa: ¿cómo puede puede
los sistemas políticos nuevos remite a un proceso que se inscribe a muy corto establecerse la parte de uno y otro y cómo se puede verificar que determinada
plazo, y que por ello conduce más bien al préstamo de modelos ya probados característica de determinado sistema político es de origen extranjero y no
que a la invención de fórmulas nuevas. El propio préstamo se guía por la natu: constituye la reactivación de determinada tradición? Es tan fácil lanzar la
raleza de la formación de los actores que bloquean el centro, expuestos Casi hipótesis de que la República Popular China se construyó a partir de la im-
siempre a la influencia de las ideologías occidentales. Finalmente, lo anima portación del modelo estatal occidental, debido a influencias occidentales de
una estrategía de apropiación completa del poder político que por una parte principios de siglo o como consecuencia de la inserción del marxismo, como
supone la eliminación de los poderes tradicionales (y por ello el abandono de sugerir que consagra la perpetuación o actualización del modelo imperial
las fórmulas políticas tmdógenas) y, por la otra, la protección de los ámbitos tradicional: sin embargo, ninguna de estas dos hipótesis puede ratificarse o
sociales de tal manera que no resulte de ellos ninguna competencia peligrosa. refutarse y, por ende, no son útiles para el comparatista.
Esta doble preocupación estratégica lleva a los titulares del poder central a Por todas estas razones, la sociología de la importación sólo es pertinente y
apoyarse en una legitimidad moderna par~ n:en. ;ontra de la I.e~tidad admisible en la medida en que permite analizar las estrategias de la importa-
comunitaria tradicional, y a acentuar la espeClalizaClon, la burocratizaClon y la ción y captar los procesos concretos resultantes de ella, es decir, renovar el
dotación de recursos del ámbito político con el fin de vigilar mejor el proceso análisis del Estado periférico y de los fenómenos de hibridación que lo carac-
del cambio social. La imitación del modelo estatal occidental constituye el terizan. Las estrategias de importación contribuyen tanto a la producción de
medio más directo de alcanzar este objetivo. Por supuesto, lo estimula la diná- formas de poder corno de formas de oposición. Por tanto, están relacionadas
mica misma del sistema internacional, y la necesidad que tienen los estados con la elección de varios tipos de actores que pueden obtener de su empresa
hegemónicos de contar con relevos en las sociedades periféricas. un beneficio político; al mismo tiempo, este beneficio que se da por descon-
tado tiene dos limitaciones: por una parte, debido a la coincidencia de varios
actores importadores; por la otra, debido a la importancia de un contexto que
La sociología de la importación de los modelos políticos condiciona las elecciones estratégicas y que provoca un conjunto de efectos de
regreso que pueden ser costosos para el actor que los importa.
La manifestación de estos procesos de imitación ha llevado al comparatista a Estas estrategias de importación son muy numerosas. Primero sería menes-
concebir una sociología de flujo entre los sistemas políticos que permita ter considerar Ü)numerables "microestrategías" resultantes de las iniciativas
analizar tanto las diversas modalidades de importación de los modelos y las individuales, asociadas con la decisión de tal o cual persona de emprender un
184 EL PODER POLlTICO COMPARADO r LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 185
viaje a Europa, de efectuar ahí sus estudios, de inscribirse en determinada cional que, para imponerse, supone la conformación de una legitimidad susti-
escuela abierta por una misión cristiana o de importar, en el ejercicio de su tuta frente a la legitimidad tradicional y que, so capa de modernidad, toma
profesión, una tecnología occidental. La multiplicidad de estas "microestra- prestado de las ideologías y prácticas occidentales, con más frecuencia socia-
tegías" tiene un efecto acumulativo muy importante en la colocación de la listas, lo esencial de sus recursos. Por ejemplo, este fue el caso de Egipto des-
corriente importadora y en la construcción de los órdenes social y político: pués de la revolución de los oficiales libres en 1952.
por esta razón, merece ser objeto de las investigaciones pertinentes e inscri- También la modernización conservadora supone la importación de modelos y
birse en el proyecto del comparatista. prácticas políticas, desde luego más selectiva pero más destacada, pues el
De otra naturaleza son las estrategias importadoras desplegadas en el cen- principe está debilitado por el deterioro de la capacidad política de sus recur-
tro, con la perspectiva de inventar o reinventar el pode~. Desde este punto de sos tradicionales y por la decadencia de las fórmulas de legitimidad en que se
vista, la estrategia de los"constructores del Estado" en Africa o en Asia, en los apoya. A diferencia de los monarcas medievales, la mayoría de los principes
siglos XIX o xx, puede compararse con la de lo~ prin<;ipes al final de la Eda? de las sociedades extraoccidentales, y del mundo musulmán, han padecido,
Media occidental. La comparación destaca de mmedlato un punto de smuh- en el transcurso de los siglos XIX Y xx, un grave déficit de autoridad. En efec-
tud: en ambos casos estamos ante un acto inaugurador que imita un proceso to, el Estado occidental se construyó en un contexto de reconstitución de la
de desarrollo político y que provoca un conjunto de invenciones políticas; autoridad monárquica, facilitada por el deterioro de las estructuras feudales;
empero, también se advierte una diferencia esencial que opone a un proceso por lo contrario, la confrontación de los sistemas políticos del mundo musul-
que en Occidente se nutre de la reactivación de las tradiciones y de la imita- mán en la actividad de la mod~ción ha revelado varios niveles de dete-
ción de otro modelo endógeno --cla Iglesia- y a otro proceso que, en las SOCIe- rioro de las capacidades del centro dinástico: en relación con las potencias
dades en desarrollo, resulta, al menos parciahnente, de un modelo exógeno. occidentales que las clasificaban más arriba tanto en el plano militar como en
En este último caso, cabe distinguir dos situaciones ideales y típicas: la el económico; en relación con las autoridades tradicionales locales, que apro-
creación de un nuevo sistema político que exige una ruptura, que consagra la ela- vechaban las redes de solidaridad comunitarias; y en relación con las nuevas
boración de una fórmula nueva de legitimación y que limita las posibilidades actividades administrativas, económicas y sociales difundidas desde las so-
del constructor del Estado para apoyarse en una tradición pasada y activar los ciedades occidentales.
respectivos recursos institucionales y simbólicos; la modernización conservadora En este contexto, para conservar un poder tradicional es necesario efectuar
en la cual el préstamo de modelos extranjeros es más selectivo y cumple la siempre el mismo cálculo: protegerlo al reforzarlo por medio de los recursos
función de reforzar las capacidades políticas deficientes y sustituir las estruc- materiales y simbólicos que se importan de las potencias occidentales. Así, el
turas tradicionales que se han tOIT!ado ineficaces. análisis debe captar las estrategias desplegadas por el príncipe para realizar
La creación de nuevos sistemas políticos puede remitir a varias figuras típicas. este proyecto. Por ejemplo, puede mostrar que esta práctica orientó al pri-
Lo más frecuente es que suponga la invención de un nuevo ámbito político mero de los reformistas que se plasmó en el mundo musuhnán durante el
consagrado por la descolonización; así se han construido la mayoría de los siglo XIX, ya fuera en el hnperio otomano, en Persia, en el Egipto de Mehemet
estados africanos y algunos estados de Asia sin que sucedan a ningún sistema Ali o en el Túnez de Ahmed Bey. Estos préstamos pueden dividirse en varias
político anterior cuyos elementos tradicionales hubieran podido a~tualizarse. categorías: en general, implican prioritariamente la importación de técnicas e
Por ello vemos aparecer con más frecuenCla una nueva clase pohtica, difer- instituciones militares occidentales que después se extienden a la burocracia
ente de las élites tradicionales y que busca en las ideologías occidentales su civil, y un sistema de educación cuyo objeto es formar una categoría social
fórmula propia de legitimación; de la misma manera, existe un gran mime- para construir la sociedad modeIT!a. Empero, este proceso también es causa
tismo en el terreno constitucional, como muestra el caso de la mayoría de los de competencia y de otros efectos nocivos: a medida que el principe importa
estados del África negra o de algunos nuevos estados árabes como Irak, que para consolidar su propio poder, establece a la importación como actividad
en 1925 establece una constitución de inspiración australiana, o el de la fede- del sistema político y le designa un papel político a la actividad importadora;
ración siría, cuya constitución de junio de 1922 tiene influencia helvética ... entonces proyecta nuevas estrategías en su ambiente como en las categorías
Con menos frecuencia, el centro dinástico en funciones, que tiene la legi- sociales modeIT!as que surgen y a su vez tienden a hacerse importadoras de
timidad tradicional, por diversas razones puede elegir una estrategia de rup- modelos extranjeros, conforme a estrategias y objetivos de otra naturaleza. En
tura que implica una abundante importación; tal fue, por ejemplo, el caso d.e efecto, importar ya no significa introducir deterrnínadas fórmulas exógenas
Kuwait, cuyo principe tradicional-para distinguirse de la monarquía saudl- para consolidar al poder titubeante, sino tomar prestado de manera más siste-
ta- decidió no limitarse a movilizar sus recursos tradicionales sino, por lo mática para adornarse con una legitimidad modeIT!a; reconstruir, en beneficio
contrario, procedió a importar masivamente las instituciones parlamentarias de los nuevos importadores, una escena política moderna, sobre todo a expen-
de origen occidental. La última figura típica consist~ en la creación de un sis- sas del absolutismo del poder principesco. Por ejemplo, este fue el objetivo de
tema político nuevo resultante de la ruptura revoluClonana con el orden tradl- los jóvenes otomanos y turcos que pudieron exigir el establecimiento de una
186 EL PODER POLtI1CO COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 187

constitución que creara las condiciones para una vida política de parti- Estado de Camerún, estudiado por Jean-Fran~ois Bayart, y del Estado de Tan-
cipación, en la cual deseaban desempeñar el papel d~ prota~oni~tas. • zania, estudiado por Denis Martín, muestran la imbricación de estos tres nive-
Además, la actividad importadora no se realiza solo a IIUclativa del centro; les de análisis: el desarrollo político de Tanzania se inicia con la indepen-
también concede un papel importante a diferentes periferias y en primer lugar dencia, de la que surge un Estado conforme con el modelo británico y que
a las minorías culturales. En efecto, la división del territorio nacional, casI poco a poco cede su lugar a una nueva fórmula cuyos contornos empiezan a
siempre arbitraria y artificial, se traduce en una heterogeneidad cultural, étni- distinguirse en 1965, para diferenciarse de lo que al principio parecía una
ca, lingilística y religiosa que produce "socied~des plur~es" en el seno d~ las copia del Estado occidental. Ahora bien, el autor muestra que los recursos de
cuales el centro no puede practicar en su beneficIO una formula de legilurudad esta transformación revelan tanto la adaptación forzada que resulta de las
para todos. En estas condiciones, existe ~a gran probabilidad de v~r ~es­ estrategias de consolidación del poder despleg~das por las categorías diri-
plegarse, en la periferia, una estrategia autonoma de los gruP?S mmontanos, gentes, como de la reinterpretación de las instituciones importadas, que casi
que con frecuencia desempeñan el papel de apoyo o protecclOn de las poten- inevitablemente escapan al control de los actores individuales y se deben a
cias extranjeras. El fenómeno se hace particularmente sensible cuando estas la importancia de las culturas. El mero hecho de tener que dar un nombre a las
minorías pertenecen a la cultura cristiana, frente a un poder musulmán cen- instituciones importadas para lograr que la población las comprenda y para
tral: los cristianos sirios y egipcios se tomaron los principales proveedores provocar con ello un mínimo de participación, propicia un deslizamiento
de modelos políticos, institucionales e ideológicos de origen occidental, sobre de sentido y con ello un deslizamiento de función: para seguir con el ejem-
todo a través de las redes académicas y asociativas. Este libre tránsito conoce plo de Tanzania, basta con rey~lar que en el idioma swahili el Estado no se
una extensión que va mucho más allá de las sociedades en que las minorías distingue de la administración ni del gobierno, para medir la imposibilidad de
culturales desempeñan este papel de importadoras, ya que activa de manera la importación mecánica y sistemática (por ejemplo, en este caso, la idea y la
general a todas las élites que recibieron una formación superior de origen occi- práctica del ámbito público) y lo inevitable de la adaptación y reinterpretación
dental. Por esta razón, es fuente de una doble ambigüedad: por una parte, se de todo lo que se introduzca.
arriesga a que la importación practicada de ~ta m~~ra se efectúe a expe~as Empero, las innovaciones resultantes tienen tres limitaciones. Primero por-
de la legitimidad del centro, ya que, en esta figura tiplca, es activada por e/ltes que el efecto de composición está muy controlado -e incluso frenado-- por
periféricas que desempeñan una función impugnadora o cuando menos el peso de las fórmulas exógenas y por el referente estatal que nunca puede
exigen enérgicamente la participación en el poder; por otra parte, se corre el ser abandonado por completo, so riesgo de crear las condiciones de un cos-
riesgo de que se realice un desplazamiento cultural que se extiende cada vez toso aislamiento internacional. Por ejemplo, ni la jamahiriyya de Libia, ni la
más hasta los terrenos de la vida intelectual y de la producción de utopías, República islámica de Irán pudieron progresar mucho en la recomposición
favoreciendo un divorcio aún más pronunciado entre las élites y la masa. de los modelos institucionales importados y una y otra tuvieron que seguir
promoviendo la existencia de una "vitrina estatal" por lo menos. Enseguida,
los efectos de composición dan lugar a un "Estado lubrido" más bien que a
La invención de lo político un nuevo orden político: el análisis de los sistemas políticos en desarrollo
deja aparecer fenómenos de yuxtaposición, sobre todo fórmulas de legitima-
Es evidente que este proceso de importación no es mecánico ni exclusivo. ción que con frecuencia se oponen en lugar de combinarse para que surja una
Cualquier "entrada" de estructuras políticas exógenas se traduce en la adap- nueva fórmula. El ejemplo de Marruecos es significativo, como sugiere Rémy
tación --<:consciente o no-- de sus caracteristicas a los datos culturales de la Leveau: el príncipe tiene que combinar las fórmulas tradicionales de legiti-
sociedad importadora; además, aunque la importancia relativa de los elemen- midad con las fórmulas modernas del modelo occidental y utilizar de manera
tos importados varie en función del grado de ,legitimidad del, centro, nunca sabia esta combinación, en vez de inventar una fórmula original de gobierno.
abarca la totalidad de los procesos de producclOn del orden político en el seno Por último, la innovación está sometida a un proceso ambiguo, ya que mez-
de las sociedades en desarrollo. Por estas dos razones, numerosos trabajos, cla la participación de algunos actores conscientes -el príncipe, su entorno y
que se refieren al África negra -aunque también existen algunos dedicados a una pequeña élite política- con el efecto de toda una cultura que reinterpreta
las sociedades del mundo musulmán-, pretendieron destacar los efectos de los elementos políticos importados. Esta ambigüedad repercute en las condi-
la descomposición, para distinguir mejor la permanencia del proceso de in- ciones del análisis y deja al sociólogo la tarea compleja e incierta de distinguir
vención política que se realiza incluso en un contexto de desarrollo y depen- entre el juego de dos tipos de factores y captar y medir de qué manera concre-
dencia. ta puede determinada cultura provocar comportamientos de reinterpretación
La hipótesis de la invención no es tan discutible en sí. El dominio del mode- y transformación de los elementos importados. En la realidad, estos dos
lo occidental nunca podría traducirse en un mero proceso de "parcheo" aun- factores interactúan: la élite política debe detener su estrategia y pretender
que pennite adaptaciones, interpretaciones e innovaciones. Los trayectos del manipular en su beneficio algunos elementos de la cultura ambiente, con el
188 EL PODER POLITICO COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 189

riesgo de ser clasificada más arriba en esta empresa por la inte:ve~ción de las El Estado neapatrimonial
élites opositoras, las cuales por fue~za cUl;ntan con m,:,cha ma~ libertad. Por
esta razón, el proyecto de innovaciOn pohtica es practicado mas. bien por los Debemos a Samuel Eisenstadt el haber sistematizado el uso del concepto de
impugnadores que por los dirigentes, y se impone mucho mas ~omo una neopatrimonialismo para designar la naturaleza del sistema político en las so-
manera de activar a la oposición que como fórmula para ~onsegUlr apoyos. ciedades en desarrollo. Los especialistas de diferentes países y regiones -por
En pocas palabras, la obra innovad~ra se reestructura mas bien como una ejemplo J. Bil! Y C. Leiden en el Medio Oriente; R. Roet en Brasil; ].-C.
utopía que estructura a la impugnaciOn que como eje del pro~eso d; desarro- Williame en el Congo, y H. Crouch en lndonesia- han utilizado paralela-
llo político. Esto puede parecer muy comphcado: la mnovaCiOn esta present.e mente el concepto y la problemática respectivos. Esto indica la gran amplitud
en el discurso impugnador más como proyecto actlvador que como. reah- geográfica y cultural del concepto, y también su. pretensión de explicar situa-
zación y rara vez culmina en la definición precisa de un modelo de CIUdad ciones que no se deben a determinada trayectoria, sino a las contradicciones y
que oponer al modelo actual. Por ejeml'lo, es signific~tiv05u.e I~ innovación tensiones del desarrollo político. Por esto, el argumento podría ser discutible:
sea exigida por los movimientos opositores de msplfaciOn Islamlca, desde el concepto de desarrollo político es indefinido y la similitud que se atribuye a
los resucitadores del siglo XIX hasta la fecha, sm que haya podido efectuarse sociedades políticas tan disimbolas como Siria, Brasil y el Congo puede
en los modelos que se construyen con la definición de lo que podría ser la provocar un razonable escepticismo. Considerando estos límites; el interés y
ciudad musulmana en el siglo xx. Así, la utopía de las sociedades en desarre; lo válido del concepto de neopatrimonialismo estriban en su capacidad para
110 remite a contornos y a una función mUJ: diferentes de lo que fue la ,:topla describir e interpretar alg¡mas ¡;¡¡nsecuencias de la hipótesis de las"dinámicas
cuando el mundo occidental inventó, al fmal de la E¡:Iad Media, la vla mo- huérfanas": las sociedades en desarrollo -<lbligadas a ubicarse respecto de
derna. los modelos exógenos, a abandonar los elementos esenciales de las fórmulas
Así pues, estas cuestiones e incertidumb~es dan tres di::cciones .a.la inves- endógenas de legitimación, a importar técnicas políticas más o menos in-
tigación de la política comparada. Pnmero Imphcanel anahsls empmco de las adaptadas y, sobre todo, a establecer de múltiples maneras las relaciones de
formas políticas que se pueden IdentifIcar en las soaedades en desarrollo,.con dominio-- participan de una lógica de dependencia lo bastante coherente
el fin de establecer sus orígenes y, con el tiempo, el g;ado de readaptaciOn. y para que los perfiles del Estado lubrido resultantes de ella puedan apreciar-
reinterpretación con referencia al modelo cultural exo~;no. La readaptacIOn se con referencia al mismo concepto.
destaca las distribuciones estructurales; la remterpretaciOn pone de reheve las La hipótesis del neopatrimonialismo, elaborada con esta idea, parte de la ca-
transformaciones de significado. Enseguida supone el análisis de las estrate- tegoría weberiana del patrimonialismo; describe un modo de dominio tradi-
gias desplegadas por los actores er: el poder, sobre todo para leptimarse, con cional ejercido por el príncipe "en virtud de un derecho personal absoluto".
el fin de interrogarse acerca del ongen y la naturaleza de las fOl;nulas. legiti- En esta situación, el ámbito político se toma patrimonio del príncipe, el per-
madoras, su competencia y su probable efecto de neutral~aciOn .reclpr~a, sonal político administrativo queda en deuda con él, es decir, es su cliente, y
pues es cierto que con la insistencia en una fórmula de leg¡timaCiOn de tipo el proceso integro de decisión está sometido a su poder discrecional. En estas
estatal ampliamente exógena, y por ende escasamente eficaz, eXISte el nesgo condiciones, el neopatrimonialismo sería la prolongación de esta lógica patri-
de debilitar los apoyos que tiene el príncipe, mientras que con el uso dema- monial de dominio en el contexto contemporáneo. De esta manera pretende
siado exclusivo de las fórmulas tradiCiOnales se corre el nesgo de qUitar a los describir un sistema político estructurado en tomo a la persona del príncipe y
modos estatales de penetració~ de la sociedad el mínimo d~ legitimidad que tiende a reproducir un modelo de dominio personalizado, orientado hacia la
necesitan para operar. Por último, este tipo de mvestigaciOn supone, como protección de la élite en el poder y que pretende limitar al máximo el acceso de
tercer objetivo, el examen de las maneras que tienen los actores opositores ?e la periferia a los recursos del centro. Entonces, la actuación de esta élite con-
apropiarse del proyecto de innovación política, con el fin de denunCiar mejor siste en asegurarse el monopolio de la representación y controlar en su bene-
el fracaso de los gobernantes en este terreno y hacer de ello un nuevo modo ficio el proceso de modernización económica. '.
de oposición. . '. . .. ". El establecimiento de esta lógica neopatrimonial se explica gracias a la com-
Estos tres niveles indican los peligros y debilidades de la mvenCIOn política, binación de un doble efecto de las sociedades en desarrollo: la valoración
indican que las"dinámicas huérfanas" se estructuran, por lo menos de. mane- excesiva de alg¡mos recursos políticos y la escasa movilización social. El
ra parcial, en función de lo lubrido del proyecto a que dan I'le. Esta hibndez primero de estos dos elementos propicia la alianza estrecha y hegemónica del
es fuente de tensiones y fracasos, los cuales han pretendido analizar por príncipe y de su burocracia. Nada puede hacerles contrapeso. El poco des-
medio del concepto de neopatrimonialismo los especialistas de las sociedades arrollo económico y su situación de dependencia dejan a las élites políticas el
en desarrollo. monopolio de un poder que la burguesía económica nacional no puede
arrebatar ni impugnar. Al mismo tiempo explica la fragilidad ---€S decir, la
inexistencia- de las coaliciones o de los grupos de interés que, cuando se de-
".
190 EL PODER POLlTIco COMPARADO LAS DINAMICAS HUERFANAS 191

finen como en America Latina, casi siempre se estructuran como corporacio-


nes de Estado por iniciativa del poder politico, y asi no se JUTiesgan a contra-
riarlo realmente. Por 10 demas, gracias a la ausencia de competencia electoral,
el poder del principe no esta limitado por la participacion politica plural. En
estas condiciones, el principe y su burocracia acaparan 10 esencial de los recur-
sos de dominio en el ambito politico. Adem,s, el juego se torna complejo e
camente el proceso de colocacion de los recursos y extender el dominio poli-
tico hasta la adquisicion de papeles y poderes en los diferentes ambitos socia-
les, sobre tOdD en la vida economica. EI caraeter autocentrado de la politica
neopatrimonial permite captar su logica: todos sus componentes se conciben
y orientan con elfin de reproducir al grupo en el poder, de manera tanto mas
eficaz, cuanto que ninguna otra logica (competencias electorales, actos de pr~
I
inestable y hace que ambos tengan que inventar. En efecto, la autoridad del sion, coaliciones de intereses) les sirve de contrapeso. Por ello, este tipo de
principe depende de 10 solido de su legitimidad: si esta es de naturaleza tradi- politica va en contra de los imperativos de la modemizacion economica, que
cional, se ve afectada tanto por la importacion forzada de elementos estatales esta subordinada a los intereses politicos del ptincipe. Por supuesto, este in-
exogenos, como por la necesidad de dar aunque sea una minima credibilidad tentara promover una modernizacion necesaria para su propia legitimacion,
a la autoridad de su burocracia; si es de naturaleza carismatica, a medida que aunque tambien procurara moderarla, es decir, limit~la para que no 10 debi-
se haga rutinaria debera contar con las instituciones burocraticas, y en primer lite mediante la conformacion de una e1ite rival que pueda apropiarse del
lugar con el ejercito, del que poco a poco corre el riesgo de depender; si es de poder 0, cuando menDs, promover una formula de legitimidad coincidente.
tipo racional-Iegal, tiene que basarse, a falta de verdadera vida y competencia La apropiacion de /a escena politiea sugiere que el neopatrimonialismo se expresa
politicas, en la demostracion de la eficacia de las instituciones burocraticas. AI mediante la personalizaci6n acentuada del gobiemo, segu.n la f6rmula de
mismo tiempo, por 10 general es poca la poblacion que les hace caso: d.e~: Gunther Roth; por medio de la confusi6n del papel politico-administrativo
cep;:ion extranjera, colocadas en.une re_alidad sociocultural muy distinta, sin con la persona que es su titular,"'y por Ultimo mediante la clientelizaci6n que
poifeit.penerrar. . de manera sistematica, eslltevitab ue yen efectila el principe de los individuos que componen la elite politico-admi-
obligadas a intentar activar en su ne ormulas tra lClOnaies de legi-
timidad. Sobre esta base, la relacion entre el principe y la burocracia depende
, nistrativa. EI control de los procesos de coloeacion de los recursos constituye tanto
un modo de exclusion de los adores perifericos (que asi permanecen separa-
de la evolucion de sus correspondientes relaciones de fuerza: 0 la legitimidad dos del centro del sistema politico) como un medio que Ie permite al principe
tradicional del principe resiste, como en Marruecos 0 en Arabia Saudita -y mantener de manera selectiva a sus apoyos y redes de clientela. Richard
entonces la burocracia se convierte en instrumento de su dominio patri- Joseph, que estudi6 particu1armente a Nigeria, elabor6 el concepto vecino de
monial-, 0 la legi~dad del principe es muy escasa, como en la mayorfa de "sistema politico de prebendas" para designar las situaciones en que los ado-
las sociedades del Africa negra -y la propia burocracia instala, por medio res politicos compiten para obtener las posiciones de poder en su Estado que
de un golpe de Estado, a un principe que dependera estrechamente de ella. puedan utilizar en su beneficio personal 0 en el de los grupos que los apoyan.
En este Ultimo caso, el dominio neopatrimonial tiende a ser el de toda la buro- De acuerdo con esta 16gica, la funci6n de colocaci6n de los recursos permite
cracia en beneficio de quienes la dirigen de manera efectiva. articular al centro y a la periferia ya sea de manera clientelista, ya como nepo-
Este poder politico se valora excesivamente habida cuenta de que tiene tismo, ya como corrupci6n individual. Por Ultimo, la extenswn de esta estrategiJl \
enfrente a una sociedad poco activada. La fuerza de las resistencias comuni- a los ambitos sociales lIeva al principe Y a su entomo a utilizar sus posiciones de
tarias, es decir, del compromiso del individuo con el grupo al que pertenece poder y a la sobrevaloraci6n del recurso politico para conquistar las nuevas
de manera natural-la familia, el clan, la aldea 0 la tribu-, tiene como efecto posiciones 0 apoderarse de elias, sobre tod~ en la vida economica. A prop6sito
mantener formas tradicionales de autoridad en la periferia y una estructura de Marruecos, ReIDy Leveau muestra de que manera el control del proceso de
muy segmentada de la sociedad. Este tipo de configuracion dificulta la consti- modemizaci6n econ6rnica efectuado por la monarquia se traduce muchas
tucion de vinculos horirontales, es decir, de coaliciones de intereses y de veces en que el rey 0 la corte se apoderan de los sedores clave de la economia.
dases. AI mismo tiempo provoca conductas "provincianas" (parochial): el in- De esta manera presenciamos la inversion de los determinismos en relaci6n
dividuo prefiere no considerar el poder del principe y las instituciones centra- con los procesos de modemizaci6n que han caracterizado a la historia occi-
les y en cambio se compenetra con la comunidad a la que pertenece. Por su- dental: rnientras que esta revelaba la capacidad de las elites econ6micas para
puesto, esta escasa activacion social dificulta la penetracion del poder central utilizar sus propios recursos para conquistar posiciones de poder, la logica del
en la periferia, aunque tambien contribuye a limitar los recursos de los adores sistema neopatrimonial muestra, por 10 contrario, como la acumulaci6n de pa-
sociales que, mas alia del grupo comunitario a que pertenecen, no cuentan peles politicos tiende a propiciar la adquisici6n de papeles econ6micos.
con medios suficientes para lIegar al centro, ejercer presion sobre el 0 hacer Por Ultimo, el neopatrimonialismo pesa sobre las condiciones de funciona-
. que reoriente sus politicas publicas. miento de las instituciones politico-administrativas. Para empezar, favorece el

t
En este contexto, la politica neopatrimonial se analiza y comprende con faci- exceso burocratico: 10 propio de la 16gica neopatrimonial es intentar evitar
\
lidad; obliga al principe y a quienes 10 rodean a desplegar una estrategia auto- mas que nada el riesgo de formar una elite coincidente, por 10 que con fre-
, centrada cuyo prop6sito es apropiarse del ambito politico, controlar sistem;iti- cuencia anima a sus rivales ocasionales a que se integren al aparato adminis-
192 EL PODER POLITICO COMPARADO LAS DINAMlCAS HUERFANAS 193
I'

~
ativo en funciones, con el fin de que comulguen con los intereses del grupo te confusi6n en las instituciones politico-administrativas, como 10 demuestra
n el poder. En muchas sociedades en desarrollo, las disposiciones practicas Fred Riggs cuando estudia a las burocracias a partir del concepto de "sistema
o legales pretenden canalizar de esta manera hacia la administraci6n publica a prismatico", con 10 que indica la falta de diferenciaci6n de la categoria pri-
los tituiados universitarios. En los paises productores de petr6leo, el enrique- vada y del papel publico del funcionario. Hay confusi6n en las relaciones del
cimiento de los aftos 70 provoc6 el empleo masivo de funcionarios, sobre todo centro y de la periferia, como 10 demuestra la colocaci6n de los bienes poli-
en las categorias sociales recientemente urbanizadas. Esta practica se separa ticos. Hay confusi6n en los mecanismos de apropiaci6n, que cada vez dis-
claramente del proceso de construcci6n burocratica que se efectu6 en la tinguen menos entre propiedad publica y propiedad privada, entre ejercer un
Europa Occidental, el cual fue mucho mis selectivo y ritmico; tambi",,- se dis- papel y apoderarse del mismo, entre intervenir en un ambito y apoderarse de
tingue del tipo ideal weberiano de burocracia, y al mismo tiempo descansa en el. Por supuesto, la historia occidental muestra con muchos ejemplos que esta
el rigor de la selecci6n por concurso, en la distinci6n evidente entre la buro- dualidad de 10 publico y 10 privado puede fracasar, sobre todo en cuanto a su
cracia publica y la sociedad privada, y en la estricta definici6n de los papeles rigor, y provocar fen6menos de corrupci6n. Cabe decir que estas impugna-
burocraticos: no en funci6n de las necesidades de los agentes, sino en la 16gica ciones con frecuenda se efecruan al margen, sin afectar el principio de distri-
de la divisi6n del trabajo. buci6n de los papeles y la manera en que esta se interpreta. En realidad, el
Entonces, el exceso burocratico produce un circulo vicioso: desde la pers- desarrollo politico de la Europa Occidental se efectu6 con referenda a una
pectiva de la modernizaci6n, obtiene de la sociedad los actores que pueden cultura que diferencia 10 publico y 10 privado: el CasO de las" diruirnicas huer-
emprender una obra de desarrollo econ6mico; desde el punto de vista del fanas" revela que no se importaron, junto con las instituciones y las practi-
funcionamiento intemo de la burocracia, provoca la ineficacia y la irraciona- cas, los modelos culturales affu""es a elias. La falta de transitividad del fun-
lidad al multiplicar los papeles, al dar a cada uno varios tituiares, 0 cuando damento cultural de dicha distinci6n se comprende facilmente, pues este
menos provoca conflictos de competencia y atribuci6n; por 10 deffilis, el fundamento remite a los aspectos particulares del desarrollo politico occiden-
aurnento incontrolado del nUrnero de funcionarios, en el contexto de una eco- tal: la construcci6n de un espacio laico, la individualizaci6n de las relaciones
nomia precaria, agrava las condiciones de remuneraci6n de los agentes y por sociales y en particular de his relaciones entre los gobemantes y los gober-
ende provoca un descontento latente y propicia la corrupci6n. Para vivir, el nados, y la elaboraci6n de una f6rmula de legitirnaci6n especificamente poli-
funcionario debe tener tambi",,- un empleo particular ffilis 0 menos clandesti- tica. Ahora bien, aqui la paradoja estriba en que el principe debe utilizar sus
o 0 hacerse remunerar por los servicios que proporciona a tal 0 cual usuario instituciones publicas mediante f6rmulas de legitirnaci6n que, si bien son efi-
particular. Asi vuelve a reforzarse toda la 16gica neopatrimonial. caces, comprensibles y por ende conformes con la tradici6n, desconocen 0
Sin embargo, la 16gica del burocratismo tiene sus fallas: las contrataciones incluso niegan la dualidad real de 10 publico y 10 privado.
,'efectuadas al margen son tarnbien las mas precarias y se corre el riesgo de En consecuencia, nadie duda que el concepto de neopatrimonialismo sea
que, si empeora la situaci6n econ6mica, desaparezca dicho empleo 0 se dele- pertinente y operativo. AI mismo tiempo, perrnite interpretar nurnerosas ca-
rioren sensiblemente las condiciones ofrecidas en un principio. Por ello, la racteristicas de las "din<irnicas huerfanas", sus respectivos efectos negativos y
revoluci6n islamica en Iran y la mayor parte de los movirnientos isJarnicos del en particular las tensiones derivadas de los procesos de importaci6n de los
mundo musu\rn;in han demostrado que la oposici6n activa a los pequeftos modelos politicos de origen occidental. Desde esta perspectiva, este concepto
funcionarios, que incluso lIegan a establecerse como cuadros organizadores incluye con fundamento tanto los efectos de la dependencia como los del esca-
de los movimientos sociales. so desarrollo econ6mico y de la desigual activaci6n social. Sin embargo, su
Por 10 demas, la 16gica neopatrimonial tiende a colocar a la burocracia en el construcci6n tiene fallas. AI hacerla la mera prolongaci6n --€1l el mejor de los
centro del proceso de colocaci6n de los recursos. Por una parte, el principe, en casos, la actualizaci6n- del concepto weberiano de dominio patrimonial, sus
cuanto prestatario, delega a la burocracia una parte importante de la obra de autores introducen dos ambigiiedades: por una parte, se arriesgan a mezclarlo
distribuci6n con el fin de asegurar a sus agentes una manera eficaz de pe- con una problematica evolucionista, distinguiendo entre un modo de do-
netrar en los ambitos sociales y mantener a una buena clientela. Por la otra, la minio tradicional de tipo patrimonial y un modo de dOminio modemo de
burocracia dispone de los medios y experirnenta la necesidad cada vez mayor tipo radonal-Iegal; por otra parte, tienden a tasar en menos los elementos
de canalizar en su beneficio 10 esencial de sus recursos. EI indice mas eviden- de ruptura que se interponen entre el dominio patrimonial tradicional y el
te de este fen6meno se encuentra en la propensi6n de los sistemas politicos de dominio neopatrimonial modemo. Por 10 demas, este concepto contradice en
este tipo a aprovechar la menor oportunidad para elevar el presupuesto mili- cierto punto las Ultirnas orientaciones del anaJisis comparativo, pues aspira a
tar Y dar mas ventajas a los oficiales. un universalismo con frecuencia mal dominado: lTodas las sociedades en des-
Todas estas tendencias revelan una interminable confusi6n de 10 publico y arrollo remiten por fuerza a un orden patrimonial y este de verdad es siempre
10 privado, al grado de que dicha distinci6n pierde cada vez mas su sentido de la misrna naturaleza? lNo crea la historia las condiciones para una frag-
para definir la construcci6n de 10 politico en las sociedades en desarrollo. Exis- rnentaci6n bastante clara entre las trayectorias de desarrollo y las construccio-
194 EL PODER POLIT1CO COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 195

nes de lo político, para que el uso genérico del concepto de neopatrimonialis- curso privilegiado de poder que ya no es equilibrado por la intervención de
mo no constituya una limitante? Su uso en el análisis de las "dinámicas huér- otros recursos. Puede ser un recurso burocrático, un recursO carismático o,
fanas" permite mostrar los resultados de la hibridación de las fórmulas de con menos frecuencia, un recurso de tipo económico. En el primer caso, la
gobierno y del fracaso de las fórmulas endógenas. Sin embargo, es peligroso burocracia militar domina de manera clara y directa sobre los regímenes que
afirmar que los modos de dominio resultantes son uniformes pues se tiende a apelan a ella abierta o indirectamente, so capa de un partido único, como
olvidar (al recurrir a un análisis demasiado mecánico) qué constituye la origi- en Argelia, por ejemplo; en un número más limitado de casos, la burocracia
nalidad de cada uno de los ámbitos políticos del caso. Tal vez el principal del partido puede sostener el proceso de patrimonialización, como el baa!1l
defecto de la problemática del neopatrimonialismo es el de exagerar el aspec- sirio y el irakí que, de hecho, disimula el papel motor y estructurante de una
to universal de los problemas planteados por la importación de modelos ex- pequeña comunidad humana que controla lo esencial de los recursos de
teriores y descuidar, es decir ocultar, lo específico de las maneras en que el poder y del proyecto patrimonial a partir de su identidad étnica (la minoría
ámbito político receptor se reapropia estos elementos. Desde esta perspechva, alauita en la Siria del presidente Assad o el grupo originario de la ciudad de
las huellas de originalidad son particularmente claras cuando se refiere a la~ Takrit en el Irak del presidente Sadam Hussein): la práctica muestra que el
relaciones entre los gobernantes y los gobernados qUienes, por poseer un rru- proyecto patrimonial es tanto más eficaz, cuanto que el grupo que es su origen
nimo de eficacia, deben satisfacer "demandas de sentido", es decir cor~truir, es fuertemente solidario y exclusivo; la empresa partidaria no basta por sí sola
por lo menos en parte, de acuerdo con la cultura de los gobernados. AsI pues, para servir de vector. Por estas mismas razones, la estrategia neopatrimonial
se corre el riesgo de que la sociologia del neopatrlmoruahsmo no considere lo se realiza con menos firmeza y menos oportunidades de estabilidad cuando
que nos enseñan, por ejemplo en este terreno, las . investigaciones efectuadas resulta de la mera rutinización '(fe un líder carismático (el Túnez de Habib
por los africanistas que, entre otros, muestran el papel mediador de la bruJe- Bourguiba o el Túnez posbourguibiano, a pesar de los esfuerzos del comba-
ría la reinstalación de las cabeceras tradiCIOnales o de las funaones cumpli- tiente supremo por basar este dominio en un grupo minoritario, en este caso
da~ por las confraternidades de morabitas. . . la élite política del Sahel) o de las tentativas de construcción de un sistema de
De la misma manera, conviene distinguir los diferentes tipos de neopatn- dominio a iniciativa de una élite económica mercantilista que asocie a tec-
monialismo según la fórmula de legitimación empleada. Así, la monarquía nócratas, especialistas en economía pública y representantes de la burguesía
tradicional recurre a la modernización conservadora y su modo de dOmIruo de negocios (como sugieren muchos ejemplos latinoamericanos). Por supues-
constituye un nuevo despliegue del dominio patrimonial tradicional. Tam- to, tras todas estas figuras típicas encontrarnos características comunes que
bién conviene distinguir entre dos tipos de estrategia que forman parte de fundan la identidad del concepto de neopatrimoniaJismo, de los factores
esta categoría, según que el monarca, como en Marruecos o en ~rabla Saudl- explicativos comunes, demostrando que este concepto remite a un tipo muy
ta, pretenda confirmar su autoridad incluyendo en ella a las elztes tradiCIO- preciso de situación histórica, en gran parte forjado por la interVención de las
nales periféricas que entonces le sirven de relevo, o que por 10 contrano se "dinámicas huérfanas", pero también por las diferencias importantes en el
proponga desmantelar a éstas para ejercer solo, o con su .ento~o inmedi?to, funcionamiento del sistema, en sus encamaciones, sus fórmulas de legitimi-
la función íntegra de dorruruo, como, por ejemplo, sucedlO en Iran con el ulti- dad, sus prácticas, sus oportunidades de éxito y de perpetuarse: otros tantos
mo Chao La primera fórmula alcanza su máxima eficacia en las sociedades en elementos que el análisis político debe saber destacar y que no se aclaran con
que el monarca tiene un fuerte capital de legitimidad y no teme la infidelidad un estudio demasiado genérico del problema.
de los notables; la segunda corresponde más bien a situaciones en que el cen-
tro dinástico es impugnado por las autoridades tradiCIOnales, ya sea debido a
su escasa antigüedad, ya sea a causa de los conflictos étnicos o culturales que CONFIGURACIONES DEL PODER
separan al centro y a la periferia. Paradójicamente, si bien la prin;era de estas
fórmulas es prueba de estabilidad, la segunda propiCia mucho mas el cambiO Todavía más que el caso de los poderes neopatrimoniales instalados en el
social, la reforma agraria y de las costumbres, como por ejemplo respect? de mundo islámico, el de los sistemas de gobierno de América Latina ilustra lo
la condición femenina. La amplitud de los cambIOS aSI provocados tamblen es que pueden ser las dinámicas políticas huérfanas en el sentido más estricto.
muestra de la libertad de acción del ::>ríncipe e importante fuente de acti- América Latina sólo conoce a uno de sus padres: Europa, o bien a su excrecen-
vación de los recursos políticos en su beneficio. Así pues, concebida como es- cia norteamericana. Ya no sabe cuál es su otro antepasado; desde luego
trategia de poder, funciona como manera privilegiada de patrimonización de recuerda que es amerindio, pero ha olvidado sus verdaderas características;
la sociedad y del ámbito político. en todo caso, lo ha reinventado a partir de cartabones no menos europeos que
Frente a este conjunto, los regímenes que alegan una legitimidad revolu- los que supuestamente impugna.
cionaria cor:ocen otro tipo de derivación patrimonial. Ya no se trata de un nue- Desde el siglo XVI, la tradición política precolombina se erradica por com-
vo despliegue de la autoridad tradicional, sino del uso sistemático de un re- pleto del medio indígena, por lo menos fuera de las poblaciones primitivas de
196 EL PODER POLtnco COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 197

las selvas ecuatorianas. En el ámbito religioso, la conversión voluntaria y fácil cristianos conversos de origen islámico o judío, y por último los "moros"
de los indios al catolicismo no impide la implantación de un sincretismo musulmanes y los judíos. Por una especie de mimetismo, las sociedades colo-
lleno de reminiscencias de las creencias ancestrales. Nada parecido se verifica niales aplicaron esta clasificación a los indios y los esclavos africanos, que ocu-
en el ámbito político. Tres siglos de dominio hispano-portugués brutal e paron el lugar de los moros y los israelitas. Incluso la palabra "casta" siguió
influyente borran el recuerdo del pasado donde aún quedan poblaciones ind.í- utilizándose a principios del siglo XIX y luego desapareció, aunque la discrimi-
genas: en México, en la América Central y en la zona andina. En otros lugares, nación subsistió en la práctica después de las independencias y sigue vigente
o donde estas poblaciones desaparecieron ante los recién llegados europeos o a la fecha, de manera vergonzante pero muy interiorizada.
africanos, como en Argentina, en Uruguay y en el sur de Brasil, este recuerdo Esta persistencia no sólo constituye una especie de apartheid larvario en las
ni siquiera tiene razón de ser. ·En el siglo XVIII, los indios de las altas planicies sociedades pluriétnicas de América Latina, en México y en los países andinos,
de Perú se rebelan contra la administración colonial en el propIO nombre del pasando por Brasil, y excluyendo sólo a Argentina, Uruguay y Costa Rica, de
rey de España, al no saber qué otra cosa hacer para afirmar su indianid~d más I;omogénea población europea. Aunque de manera muy distinta que en
que dar a su jefe el nombre de Tupac-Amaru. En el sIglo xx, las comuru~ades Africa, modifica todo el sentido de la racionalidad burocrática-legal tal como
supuestamente tradicionales de México, de ~érica C.entral y de las regIones la entiende Max Weber. Asimismo contradice la aplicación del principio occi-
andinas en realidad heredaron el agruparruento en eJldos o en resguardos un- dental del individualismo igualitario, corrompido en la práctica por la prima-
puesto por los colonizadores. Siempre hay un ~omento en el que se inventan cía de la persona real y por su inserción jerarquizada en un medio detennina-
las tradiciones, y no necesariamente es muy lejano. Aunque se refiera a tradi- do. Así, como observa Roberto P.J1 Matta, la igualdad jurídica, el anonimato y
ciones supuestamente indias, esta invención es reciente en América Latina, y la abstracción de la ley sólo sirven para frenar las peticiones de los individuos
se efectúa en un contexto cultural decidido por Europa. ordinarios que carecen de influencias y de apoyos. En cambio, las personas
Esta comprobación hace que, si bien la América hispanohablante y Brasil que ostentan una posición o tienen alguna protección en su medio escapan a
pertenecen al concepto de Estado periférico hasta cierto punto, la .idea de hi- las normas legales; enarbolan solidaridades y valores superiores al orden
bridación del modelo político debe comprenderse de manera restrictiva. Des- jurídico como el honor, la amistad o la retribución de la referencia. Este arre-
de un principio, este modelo se nutrió con la importación de elementos euro- glo "personalista", que en Europa Occidental y en Norteamérica apenas es
peos seleccionados para los objetivos de la c~lonización, por ~o mism~ con residual, prevalece en América Latina. En pocas palabras, corresponde a una
frecuencia a punto de desaparecer o de margInarse en la penmsula Ibenca; derivación del modelo occidental que Europa no desconoce, pero que en ella
ninguno de estos elementos eran indígenas. Además, si bien pronto se aclíma- no se ve agravado por las divisiones de castas.
taron, esto no se tradujo en la combinación sincrética que asocia los diferentes Otra distorsión se verifica en el nivel del trasplante de la dinámica del Iibe-
aportes culturales, unos anteriores y autóctonos y otros p~steriores y e~tran­ ralismo europeo en América Latina. Desde finales del siglo XVIII, la ideo logia
jeros. Las limitaciones del medio y el que los actores se alejaran ~e.su CIudad de las Luces ilumina a las élites latinoamericanas y les proporciona el argu-
natal provocó que el modelo importado, pero no extranjero, se ~c~era objeto mento para su lucha en contra del dominio colonial. En consecuencia, la doc-
de una interpretación cada vez más pagana res~to de ~a rr.'etaru:Ica y de la trina liberal al estilo francés, inglés o estadunidense inspira casi palabra por
racionalidad europeas. En estas condICIones, Amenca Latina IgnOro el proble- palabra a innumerables constituciones e impregna al Derecho que se esgrime
ma de la legitimación tradicional que es necesario conservar o descartar y, a contra los débiles, constituyendo el discurso que los leídos pronuncian ante los
principios del siglo X1X, en el momento de las independencias, haáa tiempo dominados, convencidos de que lo hacen por su bien. Sin embargo, este len-
que había desaparecido. . guaje líberal se traduce de manera poco ortodoxa en el nivel de la acción
Sin embargo, esta observación previa no impide re~ al con~erudo del política y social. Después de las independencias logradas entre los decenios
aporte europeo en América Latina. Su lugar d,e ongenno ~p.lica ru paralelis- de 1820 y 1830, dicho lenguaje culmina en un rechazo no sólo del Estado
mo ni simultaneidad con los esquemas IdeologIcos e mstituCIonales en VIgor colonial, sino de cualquier forma de administración estatal con influencia.
en uno y otro lados del Atlántico. Por lo contrario, el desfase parece más bien Las oligarquías criollas ---<lesembarazadas de la tutela de los funcionarios
la regla, o en todo caso la exportación de caracteristicas coloniales O anacróni- ibéricos, tardíamente interesados en la protección de las poblaciones indí-
cas de los modelos europeos. Esta observación se aplica .en particula~ a la di- genas y en efectuar con más rigor la gestión de los asuntos públicos-, que
mensión ibérica de esta transferencia, la cual se caractenza por la remterpre- por fin se encuentran libres de otras injerencias, desean practicar elliberalis-
tación en América Latina del sistema de castas que prevaleció en España y mo en estado puro; llegan más lejos que los whigs ingleses en la época de
Portugal durante su reconquista de los invasores árabes y musulmanes. En Walpole y de Pitt y, en pocas palabras, privatizan el poder soberano. Al Esta-
aquel tiempo, las sociedades ibéricas se habían jerarquizado en cinco .cate- do en apariencia independiente le corresponde percibir los derechos de adua-
gorías de poblaciones subordinadas desde la cuna: hasta amba los cnstianos na en las fronteras y negociar los préstamos en el extranjero. En cambio, las
europeos que podían demostrar la "pureza de su sangre"; a continuación los oligarquías se reservan el monopolio del gasto público y del uso legitimo de
198 EL PODER POLlTICO COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 199

la fuerza armada en sus respectivos feudos. El dominio político se toma asunto de atraso. Además, subsiste alguna competencia política. El caudillo rara vez
privado a tal grado que apenas se puede hablar en este caso de Estado patri- goza de una supremacía duradera frente a sus rivales, como se ha visto en el
monial. Durante esta primera fase, la América Latina independiente no caso del general Stroessner, en Paraguay. Colocado en un ámbito de com-
importa el modelo de Estado europeo; por lo contrario, expulsa la forma que petencia, donde la base de su influencia es local, y donde sus objetivos se
tenia durante la administración colonial española en la época del despotismo inscriben en una perspectiva presidencialista más que dictatorial, debe tener
iluminado. miramientos con sus posibles rivales y concederles algunas ventajas a cambio
Este proceso caracteriza el advenimiento de la modernidad política en de su apoyo revocable. Así se constituyeron los clanes familiares que confor-
América Latina hasta el principio del presente siglo, o incluso hasta el perio- man el esqueleto de los partidos en algunos países andinos, sobre todo en
do actual en América Central o en Paraguay. Son contados los países que Colombia y en Ecuador. Esta es la lógica cliente lista de apariencia no menos
constituyen la excepción. Primero están Brasil y México, donde la indepen- familiar o rústica que anima hoya la "democracia" mexicana.
dencia se realizó sin una ruptura institucional importante y donde se conser-
vó la estructura minima del Estado. Luego, aunque en menor medida, Chile y
Perú, debido a sus ánimos expansionistas y al desarrollo correlativo de los América Latina: El parlamentarismo corno simulacro
ejércitos, que necesitaron el apoyo de una administración digna de ese nom-
bre. Por último Argentina, de la que vuelve a ocuparse desde antes de 1850 Independientemente de la dinámica arcaica de la soberania de los caudillos,
un líder -Rosas-, que forma en ella el embrión de un Estado. Empero, en el estos ejemplos introducen la co!1&ideración del mecanismo más clásico de
fondo, estas variaciones sobre un mismo terna forman parte de la originalidad autoritarismo de hecho por apropiación privada del Estado: es decir, el que
que consiste en llevar a sus últimas consecuencias la lógica liberal de la deca- parte de las relaciones clienlelislas más modernas inscritas en sistemas basados
dencia del Eslado. Al sustituir la soberanía normal de este último, la de los po- en el artificio electoral y que desembocan en regímenes representativos, los
tentados locales, mucho más real, integra en el registro público el recurso del que también corresponden a un simulacro de las élites compuestas interesa-
capitalismo utópico ilustrado por Adam Smith: es decir, la idea de que el in- das en preverse contra el surgimiento de una soberanía popular efectiva. Por
tercambio económico y político dirigido por una minoría de acaparadores esta razón, América Latina sólo es el terreno más típico y constante de un
audaces debe y puede representar el arquetipo de las relaciones sociales. fenómeno que caracteriza a la Europa mediterránea hasta la década de 1920, o
Además, esta dimensión liberal se une paradójicamente con el ejercicio aulo- que afectó a la Europa balcánica entre las dos guerras mundiales.
rilario del poder sobre las poblaciones. Los caudillos americanos de los siglos El análisis de los fenómenos clientelistas se presenta corno uno de los temas
XIX Y XX encaman este tipo de autoridad aceptada, aunque despótica, en un predilectos de la ciencia política, sobre todo gracias a los trabajos de Cellner,
contexto que mezcla el respeto que inspira el patriarca con la familiaridad Waterbury, Médard, Lande, Craziano, Eisenstadt y Lemarchand. Sin embar-
agradecida hacia él, incluso en casos recientes como los del presidente Duva- go, no basta con definir estos fenómenos de la manera clásica, como la alianza
lier, en Haití, analizado por Hurbon y Maniga!, y del dictador Trujillo en la diádica vertical entre dos personas de categoría, poder y recursos desiguales,
República Dominicana, estudiado por Wiarda. En este nivel encontramos cada una de las cuales considera útil contar con un aliado superior o inferior a
situaciones de un clientelismo global en todo un país. Desde luego, la gestión ella misma. Conviene superar la simetría funcional de esta definición para
de lo que ocupa el lugar de Estado a la manera de un dominio personal-pa- captar el fenómeno en su dimensión más vasta de un ordenamiento del poder
trimonial- no provoca dudas. A este respecto, sólo es necesario recordar el estatal acaparado por una élile civil hostil a su lógica centralizadora.
carácter legítimo en ese contexto del dominio de la familia Trujillo, de los Desde el principio del clientelismo moderno existe una inhibición del Estado
Somoza o de la pequeña confraternidad sandinista en Nicaragua, o incluso centralizador o bien éste desaparece, ya sea porque se evapora con la indepen-
ese símbolo de tiranía patriarcal representado por el almacenamiento de las dencia, como en la América española, ya sea porque no logró los atributos efi-
municiones del ejército haitiano en el palacio presidencial de Duvalier duran- caces del poder burocrático, corno en la Europa meridional del siglo XIX. Desde
te el decenio de 1970. Aquí existe un parentesco lejano con el dominio patri- esta perspectiva, es útil definir los componentes antropológicos y culturales
monial, con la diferencia considerable de que la dimensión clientelista del generales del síndrome clientelista. Asimismo, es necesario recordar que este
intercambio caracteriza más bien a estas situaciones. Frente a la masa de la po- sindrome se presenta en todas las épocas y en múltiples sociedades, razón
blación y a los intermediarios que lo relacionan con ésta, el caudillo cuenta con por la cual forma parte de uno de los modos de ordenamiento de la desigual-
las relaciones afectivas de lealtad personal que caracterizan a todos los sis- dad. Al mismo tiempo, refleja más bien una situación de servidumbre de
temas de patrocinio y de clientela. No importa que en realidad sea gran pro- derecho o de hecho que una decisión implantada gracias a un cálculo utilita-
pietario o que aspire a serlo, el caudillo parece más bien un deshacedor de en- rio. En otras palabras, no constituye el fruto de la apreciación de ventajas
tuertos aclamado en virtud de la adhesión voluntaria; parece el vencedor de comparativas, sino el producto de la pobreza y el aislamiento de los campe-
una anarquía persistente a la que no se acusa de mantener al país en un estado sinos en las microsociedades segmentadas de las comWlidades sin conciencia
200 EL PODER POünco COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 201

de clase y sin una verdadera experiencia dentro del conjunto nacional. En en las sociedades cubiertas por un barniz occidental, donde el Estado, a pesar
estas microsociedades, el analfabetismo y las estructuras de casta refuerzan la de todo, no proporciona la salvación. La referencia artificial al modelo parlamen-
hostilidad de los rurales hacia las babilonias modernas, que para ellos son las tario de esta combinación no debe ocultar la origínalidad del sistema de patro-
ciudades que difunden las ideologías incomprendidas. Hasta en los países cinio microsocial, fundada en la articulación piramidal a escala nacional. El
latinoamericanos o mediterráneos influenciados por la occidentalización, descarriado procedimiento electoral proporciona a las oligarquías la pantalla
estos elementos universales explican la ambigüedad legitima pero innegable del fervor "democrático" frente a sus competidores militares, los cuales al
del vínculo clientelista, el hecho de que los clientes manifiesten el sentimiento principio tienen un matiz progresista. Por esta razón, constituye un elemento
de tener un lenguaje común con sus patronos, lenguaje que no tienen en co- del ejercicio del poder más que una expresión de la población. De manera
mún con el mundo exterior. De la misma manera aclaran el otro hecho en virtud más instrumental todavía, las elecciones corrompidas por el fraude, el servi-
del cual esta legitimidad ha conservado por mucho tiempo una dimensión lismo y la míseria también cumplen un papel priinordial de ajuste legitimo
sagrada en las sociedades próximas a diferentes niveles del universo liberal y de las relaciones de fuerza dentro de la casta civil dominante. En efecto, esta
capitalista. El padrinazgo simboliza esta dimensión sagrada: transforma al casta sólo está unificada gracias a su acuerdo respecto del juego parlamen-
patrón en protector (en la acepción cristiana de la palabra) de sus clientes tario reinterpretado, mientras que nacional y regionalmente sigue dividida
indios, mestizos o mediterrános. Pitt-Rivers analizó esta tradición del compa- entre múltiples familias, tanto en sentido propio como figurado. A los terra-
drazgo en los países de habla española, que también se conoce con otros nom- tenientes del interior, tradicionales y fieles a la religión, se oponen los nuevos
bres en el sur italiano, en Grecia y en Malta, como Peristiany y Wolf, entre ricos costeños que se tornan anticle'pcales dado que en la década de 1850
otros, lo han destacado. reclama.ron las tierras de la Iglesia. Otro desacuerdo separa a los Antiguos,
Empero, esta interpretación antropológica implica el inconveniente de dejar partidarios del proteccionismo comercial e ideológico, de los Modernos, que
al clientelismo sin su dinámica global y sin sus objetivos políticos. Cuando se prefieren el libre intercambio. Sin la ficción electoral, el ajuste tendría que efec-
refiere en particular a su expresión latinoamericana o ibérica, lo define como tuarse de manera violenta y con la intervención del ejército; gracias a ella, se
una curiosidad separada de su ambiente, representado por el arreglo parla- realiza en el marco pacifico de una votación entre gentlemen.
mentario y oligárquico, y de su instrumentación "caciquista". Ahora bien, los El ingrediente clientelista facilita esta votación; permite que· todos demues-
trabajos centrados en América Latina vuelven a inscribir al clientelismo en un tren su capacidad para controlar a una parte de la población y del territorio, es
sistema político del que no es más que el instrumento de campo, como ~uer­ decir, su fuerza potencial, aunque sólo interviene en el nivel inferior de la pi-
dan los estudios de Strickon, Greenfield, Kern y Schwarzmann. Este SIstema, rámide de poder, donde cada potentado muestra sus triunfos según las reglas
de fachada por lo general parlamentaria, se preocupa, como los gobiernos del juego. En la parte superior, el arreglo caciquista jerarquiza la dependencia
liberales origínales, de frenar o controlar la intervención electoral de las recíproca aunque desigual de estos potentados hasta la cima del edificio po-
masas, aunque su característica especifica consiste en establecer el subterfugio litico. Con este fin, se efectúa con base en un denominador común que, según
y la parodia como prácticas definitivas, justo cuando este conservadurismo la fórmula de Kern, se debe a la utilización de un poder local con objetivos
fraudulento se torna vergonzoso e inaplicable en la Europa Occidental. nacionales, debido a la atribución a los supervisores del sistema de un mono-
El paso del expediente provisional a la institucionalización de hecho resulta de polio de redistribución de los beneficios o sanciones de un Estado sin sus-
que, cuando la ideologia liberal y la revolución agrocomercial llegan a los tancia. La punta de la pirámide casi siempre está coronada por el bipartidismo
países "huérfanos" del Sur -en el sentido metafórico de la expresión geo- de connivencia entre conservadores y liberales, o entre blancos y colorados. Sin
gráfica-, no cuentan con una muralla estatal sólida ni con el paliativo para la embargo, en otros casos, particularmente en el Brasil de la "vieja república", el
presión campesina proporcionado tanto en la Europa Occidental como en arreglo se establece más bien entre dos regiones o dos estados federados do-
la América del Norte por la industrialización que genera mejores condiciones minantes, como los de Sao Paulo y de Minas Gerais. De todas maneras, siem-
de vida para el mayor número. Desde entonces, sus élites terratenientes o mer- pre se pretende abarcar amplias redes de patrocinio dirigidas por caciques de
cantiles sólo cuentan consigo mismas para establecer el ámbito político de la alta alcurnia, que deciden de común acuerdo -y fuera del parlamento-
modernización capitalista relativa. Como durante el siglo pasado no desearon cómo se alternarán el poder. Paradójicamente, estas situaciones autoritarias
confiar sus destinos a los militares, que en América Latina fueron los arte- de hecho, de las cuales Colombia constituye un ejemplo moderado, y cuyas
sanos de la independencia, no concibieron otra salida que la de un parlamen- secuelas continúan en muchos otros países latinoamericanos y en las Filipi-
tarismo nocivo basado en la capacidad de la oligarquía tradicional y heredi- nas, se acoplan muy bien a las sutilezas jurídicas y a los refinamientos cons-
taria para controlar a las masas rurales (que por entonces eran casi todo el titucionales. Esto es, el artificio de las palabras previno a sus beneficiarios en
pueblo). contra de otro peligro además de la irrupción popular o la ambición de la
Desde esta perspectiva, la manipulación clientelista desde la cumbre parece pequeña burguesía: los regímenes autoritarios más modernos, que pueden
el ingrediente natural e inevitable de una combinación providencial aplicable resucitar la imposición del Estado e impedir a los notables el acceso directo al
202 EL PODER POÜTICO COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 203

gobierno. Sin embargo, esto no pudo evitarse. Como el parlamentarismo inquietud que produce esta inmigración en la pequeña burguesía que busca
oligárquico desacreditó a los regímenes representativos ante las masas, se su identidad.
encontró sin defensores frente a los artesanos de los gobiernos populistas de Así pues, América Latina no parece madura para un verdadero cambio
las dictaduras militares modernizadas que lo sucedieron en América Latina. democrático o para una transformación de tipo bonapartista, cuando el dete-
rioro del parlamentarismo oligárquico resulta evidente. La presión en pro de
la democratización no basta por sí sola para desplazar a la oligarquía. Por lo
El dominio populista demás, la solución bonapartista parece impracticable debido a las carencias
del Estado, sobre todo porque ninguna amenaza proletaria directa justifica
Respecto del fenómeno bonapartista europeo, las estrategias y los regimenes una dictadura de este tipo. En cambio, el carácter de la clase obrera, por en-
populistas, de los cuales América del Sur y México constituyen los ejemplos tonces aún minoritaria, sugiere otra medida preventiva para el cambio social.
más destacados, se caracterizan por la exaltación de la referencia plebeya que más esperado que amenazante, medida que consiste en halagar y aventajar a
el bonapartismo sólo expresa con prudencia o reticencia. En cuanto a los ese pequeño grupo obrero con el fin de que no caiga en la tentación del radi-
fascismos, se distinguen más bien por su menor apoyo a las clases medias y calismo revolucionario y de rejuvenecer al mismo tiempo el sistema de domi-
por la orientación interna de su nacionalismo. Empero, así como en el caso de nio que garantiza lo esencial. es decir, la estabilidad del control tradicional en
Europa se habla del modelo bonapartista o fascista, Ionescu y Gellner, sobre las zonas rurales. Respecto de este doble objetivo, los inconvenientes de la es-
todo, establecen este populismo como característica primordial de las estrate- trategia populista pueden obviarse ~de el ámbito político. Si bien requiere
gias autoritarias para encauzar la activación de las masas en América Latina una mayor sangría económica del mundo campesino, éste sigue bajo la tutela
durante 1910-1950. Además, estrategias muy parecidas se encuentran en la de los notables, que conservan su asiento local. Si bien también amenaza con
Turquía de Kemal Atartuk, el Egipto de Nasser, el Túnez de Bourguiba y las provocar expresiones de desagrado de parte de los empresarios industriales,
Filipinas de Fernando Marcos, en cada lugar, por supuesto, con su aspecto éstos son insignificantes dentro de la élite.
particular. En pocas palabras, las estrategias populistas proceden de la reinterpretación
Sin embargo, la actividad de los líderes populistas de estilo clásico obedece, del recurso clientelista con una perspectiva urbana plebiscitaria, estatal y casi
como la del bonapartismo, a la voluntad de la cima de recuperar el reclamo siempre dictatorial. Además, durante el siglo xx encuentran un refuerzo opor-
popular de participación política aceptada bajo la presión de los hechos más tuno en el desfase económico de la América Latina respecto de Norteamérica
que debido a la convicción de los dirigentes. Asimismo, en ambos casos, la y Europa. Aunque el retraso crea en América Latina sentimientos de depen-
manipulación plebiscitaria ---en el sentido técnico O simbólico- proporciona dencia y frustración, esta comprobación negativa fomenta a la ideología es-
el instrumento para desactivar la agresividad de las masas, con base en un cueta de los populismos y permite utilizar la denuncia oral del imperialismo
modo de gobierno en el cual el autoritarismo funda una democracia juiciosa occidental como opción ante la doctrina más bien temible de la lucha de clases
que no puede ser producida por el obstáculo censatario o por el clientelismo interna en cada país. En efecto, los gobiernos populistas como el de Vargas en
"privado". No obstante, las diferencias entre el populismo y el bonapartismo Brasil, de Perón en Argentina, y de Nasser en Egipto, son contrarrevolu-
son importantes, sobre todo tratándose de los contextos en que se sitúan. cionarios en el fondo. Para ellos, el antiamericanismo y el neutralismo mani-
La primera diferencia a este respecto se debe a que en América Latina pre- fiestos no constituyen más que variaciones del tema. El radicalismo declama-
domina una estructura latifundista hasta nuestros días, mientras que la gran torio ante el exterior sirve de pantalla para el conservadurismo interno, ya sea
propiedad europea o estadunidense pierde su importancia práctica con la absoluto o relativo.
Revolución Industrial. Esta situación asegura el mantenimiento de los recur- Las definiciones del populismo rara vez sintetizan esta unión maquiavélica,
sos económicos y culturales de un clientelismo que se hace casi cosustancial ya que la mayoría sólo retoma el mito legitimador difundido por los estrate-
de las sociedades latinoamericanas (o de algunas del Cercano Oriente). En gas populistas. Para éstos, sobre todo para Getulio Vargas, que tuvo' el talento
segundo lugar, el populismo se desarrolla en un contexto de manifiesta debi- de esta retórica en el Brasil de 1930 a 1955, el taumaturgo populista se toma el
lidad del Estado ---<:uya autoridad carece de influencia salvo en algunas "padre de los pobres": es el jefe carismático que no admite que se interponga
grandes ciudades- y de privatización oligárquica del poder. Por último, la nadie entre el pueblo reunido en las plazas públicas y él mismo. Esta es la
urbanización galopante que afecta a los países latinoamericanos desde 1918 y frase ineludible que utiliza Edward Shils cuando, entre los primeros analistas
a los países del Cercano Oriente desde 1950 no es consecuencia de la indus- del fenómeno, la advierte como la afirmación que hace un líder sobre la pri-
trialización, como en Europa. La huída de los campesinos famélicos hacia las macía de la voluntad popular como fuente de su soberanía providencial.
metrópolis urbanas es anterior a la expansión industrial. En la mayoría de los inscrita en una relación directa -la del clamor de las multitudes- entre el
casos, las ciudades se ruralizan sin que esto implique el nacimiento de un mo- director amado y venerado y el pueblo activado con este fin. Esto es también
vimiento obrero moderno y no tiene mayores consecuencias políticas, salvo la lo que observa Gino Germani, quien confunde la demagogia con las verda-
204 EL PODER POLiTICO COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 205

deras intenciones y declara que el populismo es el reclamo de la igualdad en la corriente boulangista y en la sensibilidad del movimiento católico popu-
asistida por una especie de autoritarismo. Sin embargo, Germani advierte un lar --<uyo bardo es Péguy- antes de desembocar en la democracia cristiana,
aspecto más preciso del populismo: es deci.r, la habilidad de sus inventores y en la Europa Occidental. De manera más amplia, procede del sentimentalismo
guías para ofrecer a las masas decepcionadas por las elecciones corruptas un romántico del regreso a los valores ancestrales, de esa voluntad de "vuelta a
juego político menos abstracto: el de una política vivida mediante las mani- las fuentes" común a los narodniki rusos y a los heraldos pangermánicos del
festaciones de las multitudes y de la promoción de la dignidad popular frente Volksgeit (el espíritu del pueblo). En Europa, este populismo de los orígenes se
al imperialismo exterior o al cosmopolitismo interior. MacRae expresa con descarrila y se marchita; en cambio, en las dinámicas huérfanas de América
más claridad esta idea cuando compara al populismo con una gestión del Latina arraiga con fuerza.
desarraigo de las poblaciones zarandeadas por el cambio urbano y capita- Por supuesto, la discusión acerca de la esencia del populismo es inagotable,
lista. Desde esta perspectiva, el fenómeno populista puede trascender su ini- por lo que es mejor ilustrar la naturaleza de sus diversas manifestaciones como
cial connotación conservadora para participar en un romanticismo primitivo sistema de gobierno, lo que equivale a dejar de lado el uso del carisma populista
al estilo de Rousseau; entonces se transforma en fruto de la compenetración aplicado con la lógica de una práctica política coincidente y supuestamente
del modo de dominio patriarcal de los caudillos y de las técnicas modernas de democrática, en la que abre el camino hacia el poder en lugar de constituir su
comunicación y de gobierno. Así, sus tres ingredientes coinciden: la espera alimento, donde existen también situaciones pluricarismáticas compatibles
de las masas deseosas de existencia politica encuentra alivio en el discurso con el juego democrático.! Por consiguiente, permanece el poder populista de
antiimperialista; a su vez, éste efectúa la operación prodigiosa que transfor- orientación -abierta, si no explícitamente- autoritaria, por lo general aleja-
ma a la espera en un statu quo idealizado como movimiento para el mayor do de la influencia de las institU50nes representativas que desea trascender.
bien de los notables. Desde esta perspectiva, la configuración populista más tipica corresponde al
Esta interpretación introduce la definición que Peter Worsley hace de los "getulismo"2 brasileño, el cual coincide perfectamente con su objetivo de inte-
demás atributos del populismo; en particular de su dinámica más moralista que gración multiclasista de los fines conservadores, en el campo se apoya en el
pragmática. Dicho de otra manera, de la desconfianza que le inspiran los pro- dominio casi intacto de los terratenientes más importantes, pero en las ciu-
yectos industrialízadores y su efecto de retorno en virtud del cual el contacto dades se funda en la conjunción de los obreros y de gran parte de la pequeña
con las masas afecta tanto a éstas como a los lideres cautivos de sus propias burguesía en los sindicatos únicos del Estado O en el Partido Social-demócrata
gesticulaciones. Después, del carácter superficial y antiintelectual de su ideo- y luego, de 1950 a 1954,3 en el Partido Laborista Brasileño.
logia, de su exaltación de lo "pequeño" y de lo indígena que refleja el temor a La segunda variedad de gobierno populista es igualmente clásica. Se ins-
la gran empresa y a las expresiones agresivas en general, que no obstante no cribe en el sistema autoritario de partido dominante vigente en México; tam-
ocultan planes revolucionarios, en la medida en que el populismo tiende a bién corresponde a las frustradas intenciones de Haya de la Torre y del APRA
proteger las desigualdades tradicionales. Al definir al populismo como el so- en el Perú de 1930 a 1950. Estas variantes tienen la particularidad común de
cialismo patrimonial que une a una clase obrera poco numerosa con un líder ser en apariencia revolucionarias. Primero porque atentan contra el statu quo
surgido de la oligarquía (aunque electo), James Kurth le restituye su ambi- oligárquico al preconizar o realizar una reforma agraria, por su connotación
güedad, si bien a condición de no olvidar que la subordinación del pueblo "indigenista" basada en la exaltación mítica del elemento indio de la identi-
campesino sostiene esta alianza de los notables y de la plebe urbana, y también dad nacional y en la mesurada promoción de las comunidades indígenas, en
a condición de observar que esta interpretación genérica debe concordar con particular en el plano lingüístico. Por lo demás, el populismo mexicano tiene
un repertorio de las fórmulas múltiples y contradictorias de los verdaderos la característica extra de que excluye el carisma duradero del guía providen-
poderes populistas. cial que se coloca por encima de las instituciones en su relación supuesta-
Fran~ois Bourricaud vuelve a referirse a esta diversidad cuando recuerda lo mente inmediata con el pueblo. En efecto, el carisma de los sucesivos presi-
antiguo del fenómeno: el populismo no se limita a su expresión latinoameri- dentes mexicanos es variable y pasajero, pues se limita a la duración de un
cana. Además, en este marco puede o no basarse en las clases medias, que mandato que no puede prolongarse. No es más que el de un jefe, por supuesto
rara vez profesan buenos sentimientos hacia la oligarquía. Empero, este com- con todos los poderes, pero elegido por sus iguales, los demás funcionarios
plemento de análisis, que distingue al régimen "pequeño-burgués" surgido del partido dominante. Globalmente, en México, el ascendente populista y
de la Revolución Mexicana, del obrerista de la Argentina de Perón, no presen-
ta lo esencial. El principal propósito de Bourricaud es destacar el carácter pro- 1 Este es el caso de Ecuador, donde la competencia electoral clásica con frecuencia se efectúa
entre líderes populistas rivales. Lo mismo sucede en Perú, en el caso reciente del líder del APRA,
téico del populismo. Antes de llegar a América Latina, se presenta en Norte- AlanGaráa.
américa en el siglo XIX, durante la revuelta de los pequeños agricultores de las 2 Derivado del nombre del dictador Getulio Vargas, que se mantuvo en el poder de 1931 a
regiones del interior contra la casta patricia o capitalista de la costa oriental de 1945.
los Estados Unidos. En la misma época, el populismo se transparenta también 3 Vargas asumió de nuevo el poder durante este periodo.
206 EL PODER POLlnco COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 207

carismático parece más bien el patrimonio colectivo de la camarilla hege- pero expresa criterios que se aplican igualmente al universo iberoamericano,
mónica llamada Partido Revolucionario Institucional (PRI), que el atributo del es decir, a Taiwan, Singapur y Corea del Sur, y no se limita a proponer una
hombre que pone al frente momentáneamente. Cabe agregar que después de definición genérica del autoritarismo conservador cuando lo describe como
1940 esta camarilla deja de impugnar el orden social existente para hacerse modo de gobierno de "pluralismo limitado". Al hacerlo, designa una forma
conservadora en el fondo, si no en los pormenores y en el lenguaje. Como lo de dominio político moderno que, como no puede recurrir a la exclusión cen-
demuestran Padgett, Reyna, Weinert, Garrido y Smith, el populismo mexi- sataria para exceptuar a las masas del ámbito político legal, utiliza con este
cano sólo es revolucionario en el sentido circular de la palabra. La revolución fin la prohibición global o selectiva de los partidos y sindicatos. En este dis-
llega a su término perfecto en la medida en que una nueva oligarquía reem- positivo que sólo acepta a las corrientes que permiten mantener el equilibrio
plaza a otra más antigua en una especie de vuelta al punto inicial, al precio esencial de la sociedad, las fuerzas que están del lado bueno de la frontera
indispensable de la reorganización parcial de la propiedad de la tierra. del pluralismo conservan la facultad de intervenir lícitamente aliado del po-
El populismo militarizado define a otra de sus expresiones que por esta vez der mediante personalidades u organizaciones supuestamente' no partida-
no tiene su paradigma original en América Latina sino en el Egipto de Nasser. rias, o incluso de partidos elegidos de manera escrupúlosa por el conformis-
Sin embargo, el propio sistema nasseriano copia algunos aspectos de la varie- mo impuesto. Por lo contrario, las fuerzas que amenazan al statu qua se
dad mexicana del populismo, con excepción de su naturaleza militarizada, condenan a la ilegalidad y a una clandestinidad que justifica la represión. Por
de su exaltación del carisma del Rais en tiempos de Nasser y de Sadat, y de su esta razón, estos sistemas se transforman en semidictaduras "liberales" que
referencia al mito de la identidad árabe en lugar del indigenismo. Además, la siguen el ejemplo del régimen bonapartista, y con frecuencia son gobiernos
dinámica populista, de la cual participa el nasserismo, encuentra su expre- militares dirigidos de manera col~iada por los jefes del ejército, o bien presi-
sión más refinada durante la fase radical de la dictadura militar peruana de didos por una sucesión de generales. Asimismo, en muchos casos se refiere a
1968 a 1975, estudiada por Lówenthal. En Perú, los militares en el poder se sistemas de cooptación de geometría variable en la medida en que se abren
empeñan en adquirir un carisma colectivo referido al ejército y no al poder a nuevos apoyos civiles, a veces de tendencia populista.
civil, como en México. En pocos años construyen un sistema autoritario patri- Referente a la relación directa o extra parlamentaria que se establece en su
monial compensado por la concesión de una reforma agraria que tiende a seno entre las fuerzas sociales o económicas que pueden resultar electas y el
vigilar al campesinado en beneficio del Estado, sin modificar los demás aspec- poder central, los regímenes autoritarios corporativistas europeos a la manera de
tos del equilibrio social. Por su parte, los populismos autoritarios más autén- la dictadura de Salazar en Portugal o del autoritarismo franquista en España
ticamente revolucionarios tal vez por ello dejan de pertenecer a la misma cate- constituyen el arquetipo inmediato de esta forma de gobierno. A este respec-
goria genérica. Con seguridad éste es el caso del castrismo, cuyo inventor se to, los trabajos de Philippe C. Schmitter constituyen una continuación de los
comporta al principio como caudillo, pero que no tarda en pasar al totalita- de Linz cuando muestran que el arreglo" corporativista estatal" sustituye a la
rismo leninista. En cambio, el peronismo representa más bien la excepción articulación censataria y parlamentaria en Portugal antes de 1974, y en Brasil
que confirma la regla conservadora. Los trabajos de Waldmann y de Schoultz después de 1964. Schmitter señala que este arreglo sustitutivo está acompa-
destacan que se refiere a un populismo que no desea desestabili7ar el equili- ñado de la delegación de algunos atributos del Estado a cuerpos intermedios
brio social de primera intención, pero que, debido a la falta del apoyo peque- de naturaleza profesional, cultural o educativa, lo que constituye una conce-
ñoburgués y de la comprensión por parte de la oligarquía, se ve forzado a sión "liberal" bastante paradójica de parte de los gobiernos autoritarios.
utilizar esa herramienta de activación popular representada por el sindicato En lo que se refiere más específicamente a América Latina, Helio Jaguaribe
de Estado promovido a la categoría de partido único. El instrumento sindical fue el primero en expresar la idea complementaria de la estrategia neobis-
debió seguir subordinado, pero se convirtió en la punta de lanza de una radi- marckiana, que copia a la vez el concepto bonapartista y el del pluralismo
calización forzada que acabó con la legitimidad populista de Perón. La razón limitado. Esta estrategia se relaciona con la práctica de gobiernos presidencia-
de ser del autoritarismo populista es la conciliación sociaL sin la cual perece les fuertes y de regímenes semiautoritarios, preocupados por. canalizar las
en los meandros de la demagogia diaria. divergencias surgidas en los países en desarrollo en el marco de sistemas plu-
ralistas truncos y controlados por el Estado, en una perspectiva de socializa-
ción que conserva a las masas pequeño-burguesas o incluso obreras. Más
El autoritarismo burocrático militar precisamente, el objetivo de estos gobiernos consiste en reformar las bases
sociales del funcionamiento político y desarrollar la potencia nacional me-
En el caso de las dinámicas huérfanas del poder y de sus manifestaciones lati- diante el refuerzo de la autoridad del Estado dominado por el ejecutivo y por
noamericanas más importantes, el paradigma populista no abarca la realidad la industrialización acelerada. De ahí la filiación intelectual que este autor es-
más reciente del autoritarismo. A este respecto llaman la atención los trabajos tablece entre los proyectos políticos del canciller Bismarck, de Vargas y del
de Juan Linz, quien parte del análisis de la dictadura de Franco en España presidente Kubitschek en el Brasil de 1950-1960.
208 EL PODER POLtnco COMPARADO LAS DINÁMICAS HUÉRFANAS 209

En realidad, la perspectiva de Jaguaribe se aplica mucho más a los gobiernos fuerza industrial y se concilian con una apertura a las empresas multinacio-
militares brasileños de 1964 a 1985; destaca su finalidad al mismo tiempo mo- nales. Por último, estos regimenes se proponen instalar o reinstalar la autori-
dernizadora y conservadora; aclara su instrumentación, fundada en la re- dad del Estado bajo la égida de un solo grupo: el de los militares, que se con-
construcción del Estado y en el recurso máximo a la racionalidad tecnocrática sideran técnica y socialmente capaces de efectuar con bien esta operación.
aplicada tanto al terreno económico como al de la socialización -o desmovi- Sin embargo, O'Donnell matiza más tarde este modelo, en particular res-
lización- política. En el primer nivel, que es el económico, los gobernantes pecto de las críticas de Albert Hirschmann y admite que la estrategia de mo-
militares de Brasil relacionan la acción central del poder en materia de indus- dernización económica y social del Estado burocrático autoritario no es exclu-
trialización con una apertura de las inversiones de las empresas multina- siva de regimenes militares como los de Brasil, Uruguayo, en determinados
cionales que da la espalda al nacionalismo antiestadunidense de los dirigen- momentos, Argentina en la década de 1970. El Estado burocrático moderni-
tes populistas al estilo de Vargas. En el ámbito político, los militares son lo zador puede encamar en un poder civil fuerte o en un gobierno en vía de des-
contrario del populismo. Su objetivo a este respecto es la disensión social me- militarización. Asimismo puede conciliar la preeminencia del ejecutivo con
diante la difusión progresiva de los atractivos de la sociedad de consumo. Sin las principales reglas de la democracia, es decir, puede inducirla mediante los
embargo, como la expansión industrial requerida para este fin depende de la cambios estructurales y culturales que provoca. En este aspecto, la nueva in-
ventaja comparativa creada inicialmente por los bajos salarios, y como asimis- terpretación de O'Donnell coincide con Collier y Kurth, para quienes el acceso
mo requiere una masa de inversiones que es necesario arrebatar a la agricul- al consumo de masas favorecido por el autoritarismo burocrático desemboca
tura, este objetivo parece imponer una larga fase transitoria de regresión y es- en su deterioro, en beneficio de una forma de régimen más representativa y
tancamiento de los ingresos reales de las masas populares. En consecuencia, parecida a la democracia en vigor eft los países industrializados desde hace
parece suponer una mejora mucho más rápida de las clases medias que cons- más tiempo. En este punto, el ejemplo de la transición española del autorí-
tituyen la única salida posible para los productos industriales en esta primera tarismo a la democracia se establece como arquetipo ofrecido para la edifica-
fase. De ahí la "necesidad" de un gobierno militar fuerte que evite las incerti- ción de los países latinoamericanos o de los nuevos países industriales del
dumbres de las elecciones durante este paso delicado, cuando parece el único Sureste de Asia. España, en cierta forma culturalmente huérfana también en
que puede mantener la continuidad política garante del desarrollo en un pe- Europa, encuentra en este nivel dinámicas políticas aún más huérfanas que la
riodo de grandes tensiones. Con este dispositivo no se pretende utilizar en suya, aunque al precio de una simplificación muy superficial de la diversidad
serio los recursos ideológicos que pueden legitimar el poder militar, el cual de los contextos sociales observados.
apela a la legitimidad de la competencia, no del consentimiento popular, y es-
pera demostrarla por medio de resultados materiales a mediano plazo, no me-
diante efectos de lenguaje. Esta dinámica autoritaria, caracteristica de Brasil, REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
se esboza ya en el régimen franquista posterior a 1956. De la misma manera,
mantiene un parentesco con las dinámicas apenas menos "huérfanas" de la Batatu, H., The old social clases and the revolutúmary movements of Iraq, Princeton, Prince-
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La toma de la palabra es un elemento esencial en la práctica política. Sólo es
disociable de este poder desde una perspectiva analítica: cualquier forma de
poder remite a la expresión que contiene, controla, canaliza e integra más o
menos en su funcionamiento. De este modo, los tipos de articulación espa-
cial y temporal entre el poder y la expresión son variadísimos y hacen com-
pleja la tarea del comparatista. Sin embargo, se puede situar a la expresión
respecto del poder de tres maneras diferentes, calificando su interacción y su
funcionamiento. Primero, la expresión puede sustentar los mecanismos ins-
titucionales productores de poder y participar en la selección de los titulares
de la autoridad, de acuerdo con una lógica pluralista y competitiva: en-
tonces se refiere a una expresión institucional, indisociable de los meca-
nismos de dominio y de su legitimación. Asimismo puede inscribirse en el
sistema político que se encarga de ella, la organiza o la controla, pero sin que
se le reconozca: fa .~apacidad para'c:rear poder; funcionalmente se limita a
informar a éste y a pártieipar en el cumplimiento de una función de comuni-
cación política: en este caso, se remite a una expresión política vigilada cuya
institucionalización es más insegura y pretende definir las maneras en que
coexisten el poder y la toma de la palabra. Por último, puede situarse fuera
del sistema político, es decir, puede articularse en los ámbitos sociales sin
que se encarguen de ella los actores políticos oficiales y, por ello, sin que el
poder pueda operar de manera eficaz sobre ella, a no ser para contenerla por
medio de la importancia del control social y acaso mediante disposiciones
coercitivas destinadas a proteger la acción política de algunos de sus efectos.

215
1. LA EXPRESIÓN INSTITUCIONAL

CUANDO la expresión política se inscribe en los mecanismos institucionales,


suele confundirse con la expresión democrática. Además, desde este punto
de vista, conviene eliminar algunas ambigüedades. El orden político autori-
tario no está desprovisto de los papeles institucioriales dedicados a acoger y
agregar la expresión de diferentes tipos de' protesta: esta fue en Roma la fun-
ción de la institución de los tribunos; el orden tribal comunitario está consti-
tuido de manera que puedan expresarse sin mediatización todo tipo de ex-
pectativas y aspiraciones. No obstante, la expresión política institucionalizada
tiende a adquirir dos caracteristicas que son la base de su especificidad: por
una parte, su autonomía en relación con el poder la hace diferente de la ma-
yor parte de los modos tradicionlIes o premodernos de expresión; por otra,
su estrecha articulación con los procesos de selección de las autoridades polí-
ticas. Es decir que el análisis comparativo de la expresión institucional supo-
ne que se considera el contexto que permite el surgimiento de sus reglas de
juego, la de los sistemas partidarios que la hacen posible y, por último, de los
comportamientos políticos, en particular los comportamientos electorales
que la materializan y le dan una orientación.

LASREGLASDELPJEGO

La expresión institucional corresponde primero a una transformación del jue-


go sociopolítico que la sociología política de los años sesenta incorporó, de
manera tal vez insuficientemente critica, a los procesos de modernización. Es
indudable que la aparición de una modernidad socioeconómica influenció en
los mecanismos de expresión: de dramáticas y fragmentadas, se hicieron ba-
nales y funcionales para los titulares del orden político central. La aparición
progresiva de una división del trabajo social, y por ende la complejidad y
complementariedad creciente de las tareas, tiene el efecto de tomar necesaria
y funcional la demanda para el titular del poder político central. En efecto, la
misión de éste tiende a modificarse respecto de la autoridad central tradicio-
nal: la autoridad central moderna, destinada a asegurar la coordinación de
papeles sociales que ya no pueden ignorarse entre sÍ, a supervisar los pro-
cesos de activación social que resultan de ello, y a elaborar políticas públicas
cuyo éxíto y eficacia dependen en buena parte de su convergencia con las ex-
pectativas y capacidades de los actores sociales, necesita estar informada y,
por ende, acoger peticiones, examinarlas y en detenninado caso reducirlas. El
análisis sistémico, a pesar de su esquematismo y de su falta de profundidad
histórica, ha otorgado al binomio pregunta-respuesta una pertinencia que co-
rresponde a esta transformación resultante de la modernización, que redefine
217
218 LA EXPRESIÓN POÚTlCA COMPARADA LA EXPRESIÓN INSTTTIJCIONAL 219

a la actividad politica como un modo de gestión de la protesta: la idea se ve dicciones que acompañan la universalización del Estado occidental, influyen
claramente en Eisenstadt cuando muestra, en ModemÍZiltion, protest and change, en las condiciones de la expresión política institucionaJizada: es evidente, por
cómo la construcción de un centro politico moderno es indisociable de la debi- lo menos, que el comportamiento de dependencia respecto de un Estado-pro-
da consideración del flujo de protesta que la fomenta y nutre. videncia no es universal y que su difusión desigual se debe, en parte cuando
Sobre todo porque el orden politico moderno no se define sólo con referen- menos, al desarrollo desigual de las formas de expresión política. El autorita-
cia a sus necesidades de información: se impone también como beneficiario rismo en sí no lo explica todo y no puede establecerse como variable indepen-
de valores y, por ende, como lugar en el cual a los actores sociales les interesa diente. Los sistemas políticos neopatrimoniales sólo bloquean la expresión
converger para lograr el mejoramiento de su condición. La formación del Es- politica y limitan su institucionalización; asimismo se construyen de manera
tado occidental como lugar prestatario de seguridad física primero, econó- tanto más cómoda, cuanto que los actores sociales están poco dispuestos a pe-
mica después y por último social, fue un elemento determinante para la trans- dirles ventajas individuales y asignaciones de redistribución.
formación de los comportamientos sociales, y para la elaboración progresiva El desarrollo de una expresión institucionalizada es igualmente función de
de un comportamiento inquisitivo, es decir, con expectativas de redistribu- la colocación de vías especiaJizadas, es decir, de toda una 'red asociativa desti-
ción. De una mera protesta se pasa a la petición de hecho; de una manifes- nada a encargarse de ella. De manera general, en las sociedades tradicionales
tación precisa y más o menos ordenada se evoluciona hacia un modo continuo y premodernas la toma de la palabra se eíectúa en el ámbito de las comuni-
de expresión que el centro estatal ha intentado institucionalizar con tanto más dades a que se pertenece naturalmente: en las familias, aldeas, tribus y clanes;
afán, cuanto que se hacia al mismo tiempo la justificación y legitimación de su la activación social tiende a revolucionar poco a poco estas vías tradicionales
existencia y de sus capacidades. para sustituirlas con reagrupamient~ asociativos especializados en la función
Así pues, se perfila una serie de variables para explicar la institucionali- expresiva. De esta manera, la división del trabajo social se extiende a la espe-
zación desigual de la expresión política, así como de las distintas formas que cíalización de las tareas políticas y favorece la aparición de un gran movimien-
suele adoptar de un sistema político a otro. Las variables relacionadas con la to de sociabilidad popular que culmina en los partidos políticos. La trans-
modernización parecen tener alguna pertinencia: el paso de una economía de formación que se opera en las sociedades occidentales al final del siglo xvm y
subsistencia a una economía mercantil, la aparición de politicas públicas con en el transcurso del siglo XIX es significativa desde esta perspectiva: para em-
pretensiones reguladoras, y el desarrollo de la activación social, es decir, de pezar consagra el reagrupamiento de los individuos con base en sus intereses
un público constituido fuera de las alianzas comunitarias, indudablemente y decisiones políticas, como lo revela el surgimiento de los clubes en el contex-
coinciden para la vulgarización, y para la institucionalización de la expresión to de la Revolución francesa; tiende a imponerse la asociación en lugar de las
de la demanda. Por lo contrario, se puede decir que ésta es limitada en las solidaridades comunitarias decadentes y como compensación a los problemas
sociedades en que domina la economía afectiva, es decir, el orden económico de anomia relacionados con la migración rural, con la activación geográfica y
establecido directamente por las estructuras comunitarias, tribales y familia- con el progreso de la urbanización. La red asociativa se constituye de esta
res, cuyos actores pretenden evitar la intervención del Estado; la misma obser- manera, según la fórmula de Lipset y Rokkan, para cumplir una doble función
vación se aplica a las sociedades con una gran resistencia a la individua- de integración y conflicto: integración del individuo en el seno de la asocia-
lización de las relaciones sociales y en las cuales los actores intentan satisfacer ción con el fin de compensar el costo de la individualización de las relaciones
sus expectativas en las comunidades a que pertenecen, sin apelar a un Estado sociales, y además integración del individuo-ciudadano en el Estado moder-
prestatario. El fenómeno aparecía ya en el Imperio otomano y en el Maghreb no; conflicto social relacionado con la diferenciación de los intereses sociales y
en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el príncipe deseaba consolidar su conflicto político asociado al surgimiento de la competencia por el poder.
autoridad esforzándose por erigirse como prestatario de servicios, para no La lógica de la expresión resulta de la articulación de estas funciones entre
recibir otra respuesta que la expresión de la desconfianza por su intervención, sí: cuando Maurice Agulhon analiza el nacimiento del movimiento asociativo
mientras se restablecían en su contra las solidaridades tradicionales y las fide- en Provenza durante la primera mitad del siglo XIX, muestra que la aparición
lidades particularistas. Este comportamiento de enajenación política respecto de un discurso de reclamo seguido de un discurso político constituía una ma-
del centro indudablemente frena el proceso de vulgarización de la demanda, nera eficaz de integrar a los individuos en las primeras reagrupaciones que se
restablece los comportamientos clientelistas y explica en gran medida la pre- constituían en los donnitorios, los cafés Y los talleres. La discusión política, al
sente situación politica de las sociedades en desarrollo. servir de aglutinante, se impuso como federadora de la integración y del con-
Además, este íenómeno se ve agravado por la intervención de variables flicto, o sea como fuente de paso a lo político de las redes asociativas; al mismo
más politicas. La expresión política institucional se ve impulsada igualmente, tiempo favorecía el nacimiento de las organizaciones partidarias y la institu-
es decir, es provocada por la existencia de un Estado distribuidor de segu- cionaJización progresiva de la expresión política. Tanto más, cuanto que la for-
ridad, del que se ha visto que correspondía a una historia: la de las sociedades mación de los regímenes democráticos, tal como la hemos estudiado en la
occidentales que dejan el orden feudal medievaL Las ambigüedades y contra- parte anterior, hacía funcional la competencia por el poder y la constitución de
220 LA EXPRESION POLtnCA COMPARADA LA EXPRESION INSTITUCIONAL 221
organizaciones politicas especializadas con este fin: ,el establecimiento progr~ a su estrategia, la manera de su funcionarniento interne y su propension a ga-
sivo de las instituciones parlamentarias y la extensIOn del derecho de sufraglO rantizar su propia democratizacion.
animo a las elites politicas a profesionalizarse, a consegUlr empresas parti?a- Antes que nada, los sistemas partidarios expresan las discrepancias sociales;
rias que pudieran movilizar sufragios y proponer para ello programas dlfe- los partidos, agentes de integracion y de conflicto, se nutren con las discusio-
renciados, es decir, mantener y oficializar los debates politicos. nes que afectan a la sociedad y la vida politica. Por esta razon, favorecen la
De esta manera, la expresion institucionalizada se nutre de tres fuentes: .Ia expresion y Ja determinan: aseguran la transrnision y conservacion de estos
transformacion de la sociedad, dominada por la division del trabaJo SOCial conflictos en el ambito oficial, les otorgan al rnismo tiempo la propiedad de
que vulgariza la demanda; la movilizacion social que favor?,e e~ ~urgimiento los conflictos institucionaJizados, en detrimento de conflictos de otro tipo que
de un movimiento asociativo que se estructura con tanta mas facilidad cuanto no se expresan en el sistema partidario y que se encuentran marginados e in-
que politiza su expresion; la formacion de ~ reg~.en democr;itico que toma fluyen menos en Ja conformacion de los comportarnientos y en la orientacion
funcional el establecimiento de la competencla pohtica. de la decision politica. Por todas estas razones, la configuracion de los siste-
Estas variables permiten explicar la desigual institucio~acion d~ la ex- mas partidarios merece la atencion del comparatista, que cuenta as! con un
presion politica y las distinta~ formas que puede a~optar. ,AsI, las, socledades medio eficaz para comparar las modalidades de la expresion institucional y
menos activadas se caractenzan por una expreslOn politica mas hrrutada, para interrogarse acerca de los procesos historicos que favorecen la conver-
como 10 indicaba la investig,\cion de Daniel Lerner al final de loscincu~nta en sion de los conflictos sociales en discrepancias politicas.
las sociedades del Medio Otiente; de la misma manera, una movilizaclOn bru- S. M. Lipset y S. Rokkan iniciaron el analisis comparativo de los sistemas
tal y emitica irnplica grandes diferencias e~tre los sectores.J?as urbanizados, partidarios y de las divergenciaS' que expresan. Sus reflexiones estan rela-
que se caracterizan por una gran propenslon a la expreslOn, y los sectores cionadas con la sociologia historica: los sistemas partidarios se constituyen a
rurales donde esta suele ser inexistente. En las sociedades en desarrollo, la ex- partir de las lineas de separacion duraderas y antiguas que han sancionado,
presion toma forma en el medio urbano, ya se trate de Teheran, EI Cairo 0 oficializado y perpetuado. Dicho de otra manera, el nacimiento de los parti-
Dakar, sin que cristalice en el medio rural. De la misma manera, Ja escasa per- dos politicos y de Ja competencia, durante el siglo XIX, ha consistido en la ac-
tinencia del concepto de clase social explica las dificuJtades de transponer, en tivacion de fallas a veces antiguas, y mas 0 menos definidas segUn la historia
este tipo de sociedades, la hip6tesis ~e ~ comunaJizacion de los individuos de las sociedades. As!, la expresion politica institucional depende de la con-
con base en sus intereses, y del conslgmente surguruento de ~u '!l0do de ex- figuracion de una historia social a veces antigua y mas 0 menos politizada en
presion politica. La irnposicion de las solidaridades comurutanas tiende. a el contexte de la constitucion de los partidos politicos.
canalizar Ja expresion de otras maneras mas sencillas y eficaces: el clienteJis.. De esta manera, se precisan dos lineas de fractura en la historia de las
m~, el parentelismo y Ja unanimidad comunitaria. Banfield muestra que el sociedades europeas: la primera afecto la construccion nacional y la segunda
uso de Ja expresion colectiva es tanto menos remunerador, cuanto que ~os re- la Revolucion Industrial. La construccion nacional se via marcada por dos
cursos son escasos y se arriesga a tener que compartirlos co~ un. num~ro conflictos que cristalizaron tras la formacion de los estados-nacion en el Viejo
excesivo de individuos: en un contexto de escasez, Ja expreslon mdlvldualista Continente, es decir, desde el Renacimiento: la oposicion Estado-Iglesia por
y oficiosa es mucho mas ventajosa, 10 que hace mas ilusoria y friigilla .ex~r; una parte, y la tension entre el centro y la periferia por la otra. Se sabe que los
sion institucional. Por Ultimo, el autoritarismo, aparte de que por definioon estados occidentales se construyeron al emanciparse de la Iglesia de Roma; de
frena la institucionalizacion de todas las forrnas de expresion, elimina el esta manera iniciaron la discusion entre 10 publico y 10 privado y la discusion
caracter funcional para la eJaboracion de programas politicos coincidentes y respecto al laicismo. Esta manifestacion politica de la cuestion religiosa ha
tiende a modificar la funcion de los partidos politicos para orientarla a la adoptado varias modalidades segUn las diferentes sociedades y se complica
movilizacion de los apoyos en favor d7~ regimen ~o.litico en ~ciones; ya con el movimiento de Reforma. Donde esta triunfo, el conflicto religioso desa-
sea, por 10 contrario, hacia la irnpugnaclOn de la leg:Jtimidad rrusma de esta, parecio y la Iglesia adquirio una identidad nacional, solidaria· con el nuevo
segUn las formas que confinan este hecho en la clandestinidad. Estado en construccion. En cambio, donde dividio a la comunidad nacional
en protestantes y catolicos propicio una separacion duradera que, en su
momento, tuvo una manifestacion partidaria; en los Paises Bajos se formaron
EL ESTABLECIMIENTO DE LOS SISTEMAS PARTIDARIOS los partidos opuestos de catolicos y protestantes; en Alemania se constituyo el
partido democrata-cristiano (primero el Zen/rum y ahora la CDU) que perperua
De esta manera, la expresion politica institucional se debe a la organizacion la identidad y defensa de la comunidad catolica. Por ultimo, donde triunfo Ja
del sistema partidario que la hace posible, Ie da cuerpo 'j,la moduJa. Deben Contrarreforma, como por ejemplo en la mayoria de los paises del sur de
establecerse varias distinciones para efectuar la comparanon: la naturaleza de Europa,la prolongada tension entre el Estado y la Iglesia, que cristalizo en la
las discrepancias expresadas por los partidos politicos, la orientaci6n que dan discusion acerca dellaicismo, constituyo la fuente potencial para la formacion
222 LA EXPRESI6N POLITICA COMPARADA .LA EXPRESI6N INSTITUCIONAL 223
de un partido de obediencia cristiana, sobre todo en los contextos donde se ten disparidades ~tre los sistemas partidarios, dependiendo de que el par-
desacreditaron los partidos de la derecha clasica: en Italla, en Espana y en la tido obrero slga urudo en tomo a las temliticas sociales-dem6cratas, 0 de que
Francia de la posguerra. se fragmente y reproduzca el conflicto surgido entre la II Y la III Intemaciona-
EI conflicto entre el centro y la periferia implica otro aspecto de la construc- les. EI desIgual desarrollo de los partidos comunistas europeos se transforrna
cion nacional que puede consagrar la supremacia de una cultura dominante entonces en un objeto de estudio, tanto mas complejo, cuanto que es muy aza-
sobre culturas que resultan sometidas: este tipo de construccion puede iniciar roso descubnr un factor comlin a Italia, Francia, y la Alemania de antes de la
un conflicto duradero y tener una manifestacion partidaria. En este caso son guerra, y tambien a Finlandia ---en todos estos paises existe un Partido
posibles tres figuras tipicas. En una, las tensiones perifericas disminuyen tras Comunista de dimensio~es respetables- y que se distinga de Belgica, Aus-
la constitucion exitosa de la conciencia de identidad nacional y as! el conflicto tria, SuecIa y la Alernarua de la posguerra ---en donde casi no existe dicho
entre el centro y la periferia se diluye, deja de ser una actividad politica y partido. Las hipotesis que se han aventurado, y que relacionan el desarrollo de
no provoca la forrnacion de partidos politicos perifericos, por ejemplo el caso los partidos.~omunistas con la cultura .cristiana romana, las dificultades para
de Francia: entonces se corre el riesgo de que las resistencias perifericas, por la COnst;ruCCIDn nac~onal y fuertes conflictos ya constituidos, en el mejor de los
no poder expresarse de manera partidista, resulten, por 10 menos coyuntural- casos solo son paroales y, de cualquier manera, es dificil verificarlas.
mente, en formas de expresion extrainstitucionales, segtl.n el modelo de auto- Este ~timo cru:o revela las -:entajas y limitaciones de la explicacion acerca
nomia corzo y breton. En la segunda, el Estado-nacion se constituye gracias a de las ~panCIas de I~s ~a~dos que se basa en la macrohistoria y en varia-
la confederacion de las minorias, ya que ninguna de elias puede dominar bles exciusIvamente SOClologIcas: Es mdudable que la variable politica es la
a las demlis y cada una esta subdividida por otras discrepancias, como 10 gran ausente en este modelo. LOll"acontecimientos politicos desempenan un
ilustran el caso helvetico y los de los francohablantes, gerrnanohablantes e pa~~1 considerable en la ?efinicion d~ la~ diferencias partidistas: que la Revo-
italohablantes, divididos por discrepancias religiosas y socioeconomicas: en 1':'7'0n francesa haya obligad~ ,a los mdiVlduos y a los grupos a tomar posi-
estos casos, la identidad cultural de las periferias tiende a desaparecer sin CIon respecto d,:, la construcc.lOn de ,Ia Republica es ya bastante importante
cristalizar en la forrnacion de un partido politico especifico. En la tercera figu- para haber inflwdo en la configIITaCIon de los partidos politicos franceses a 10
ra, en cambio, la construccion nacional puede iniciar un profundo conflicto largo del slglo XIX y en la manera en que orientaron la expresion institucional,
cultural, ya sea rechazando hacia la periferia a una comunidad cultural mino- como 10 mdIca la aventura del Partido Radical. De la misma manera, en Gran
ritaria, tanto mas dispuesta a organizarse politicamente, cuanto que contara Bretana, la oposicion de los tories y los whigs, causa del dualismo conserva-
con recursos materiales y simbolicos (por ejemplo los vascos en Espana), ya dor-liberal, no es co~pr~ible,si no se consideran las dos revoluciones que
sea culminando en la division de la comunidad nacional, como en el caso bel- marcaron al slglo XVII mgles. Asl pues, el comparatista debe aprender a distin-
ga, agravado por la superposicion de las diferencias culturales y economicas. guir los "a~ontecimientos fundadores" que marcan cada trayectoria del des-
Desde luego, la forrnacion de estos partidos perifericos favorece la expresion arrollo politico y qu,: se representan ~n el ambito politico. Independiente-
institucional de los grupos dominados culturaimente, pero implica el peligro mente del acontecIffilento, las condICIones de funcionamiento del sistema
de limitar la integracion de estos en el senD de la discusion politica nacional; afectan al ambito partidista: la configIITacion de las instituciones (y no solo de
al hacer que los partidos particularistas sean su modo preferido (es decir, ex- los modOS de e~rutinio) y la tradicion politica y las estrategias desplegadas
clusivo) de expresion, amenaza con limitar el terreno en que pueden ejercer por.la clase politica contribuyen en gran medida a simplificar la gama parti-
su toma de palabra politica y con mantenerlos al margen de la constitucion d~a, a federar las corrientes de expresion, y en determinado caso al bipar-
de mayonas de gobiemo. tid,smo 0, por 10 contrano, ayudan a complicarlo hasta el establecimiento de
La Revolucion Industrial perfilo poco a poco otras divergencias. Primero un .multipartidis~? muy fra~mentado. En el primer caso, la expresion insti-
porque favorecio mas 0 menos la oposicion entre las elites urbanas y las ru- tuCIonal se slmplifi~a, es dew, se empobrece, porque el bipartidismo estabi-
rales, oposicion que no se dio en todas partes, dependiendo de que las elites liza a los dos partIdos en programas moderados y muy semejantes; en el
rurales siguieran muy ligadas con la industrializacion (como en Inglaterra y segundo caso, la expresio~. es mas rica y variada, aunque mas trabajada por
en Prusia) 0 que, por 10 contrario, perrnanecieran en la periferia, como en los I'rofeslOnales de la pohtica y, en particular, por los estados-mayores de los
Escandinavia, Francia e Italla. Es evidente que en el segundo caso fue mas l'artidos. Otr? pehgro ':'S que al captar a priori las lineas de fractura que se con-
facil la constitucion de partidos campesinos, aunque los paises del sur de sl~er:m decISIVas, =plica el peligro de deterrninar el modelo y marginar otras
Europa revelan que el fenomeno no es mecaruco y puede compensarlo la exis- diVlSlOnes a~que ~ adVlerta que activan los sistemas partidarios, como re-
tencia de partidos religiosos 0, de gente destacada que arrase con el voto de vela la apanCIon mas 0 menos coyuntural de los partidos de extrema derecha
los campesinos. De la misma manera, la Revolucion Industrial ha influido en o ecologistas.
la constitucion de partidos obreros, relacionada con la forrnacion de una clase Esto es como decir que los partidos politicos no son sOlo los elementos de
obrera y que, en la Europa Occidental, no presenta excepciones. Empero, exis- un sistema: tambien son su propia accion, su estrategia, su manera de adoptar
224 LA EXPRESION POLITICA COMPARADA LA EXPRESION INSTTI1JCIONAL 225
su identidad y de manifestarla. Estos elementos varian co~ el tiempo e infl~­ elecci6n presidencial. Asi, la elaboraci6n del programa tiende a desaparecer y
yen en las condiciones de la expresi6n po~tica. Todo partido debe hacer pn- la funci6n expresiva se limita a la repetici6n coyuntural de algunos temas que
mero una elecci6n decisiva: la de dar la pnondad a la Identidad que ha asu- pueden movilizar a toda la opini6n publica 0 a p'rte de ella cuando se efec-
mido 0 bien darsela al aumento de los apoyos que neces~~ para I?anar, es man las campai\as electorales; en los periodos intermedios, los partidos se
decir para conquistar el poder. Quiza 10 forzoso de esta decISIOn enCIerra una echan a donnir. Sin -embargo, es necesario evitar que se establezca una divi-
contradicci6n. Los partidos, como empresas destinadas a conquistar el poder, si6n tajante: los partidos que nacen por el cumplimiento de una funci6n oposi-
primero deben unir; como agentes de conflicto, deben m~p~l~r y perpetuar tora tambien se constituyen para fungir como representantes de los grupos
las divisiones sociales y politicas. Para superar esta contradlccIOn es me~ester sociales conscientes de estar excluidos 0 marginados y en nombre de los
una f6rmula inexistente; la mayona de los partidos alteman,. segun las C11ales toman la palabra. Asi pues, su cierre y la radicalizaci6n de su conducta
coyunturas, estrategias para satisfacer sucesivamente estas dos eXlgencIas: la identificatoria pasan al mismo tiempo por la reafirmaci6n de su doctrina y por
historia del Partido Comunista Frances, desde 1920, parece estar marcada por la valoraci6n de la expresi6n de las demandas de sus clases de referencia. Esta
esta alternancia que 10 !leva en 1925 al bolcheviquismo, mas tarde. alllamado combinaci6n esta sistematizada en un comportamiento de tribuno que une la
periodo "sectario" en 1934 a una estrategia frontal, otra vez al repliegue sobre transmisi6n mecanica de las demandas del grupo de referencia y la reafirma-
el mismo desde 1938; a la apertura con la resistencia y la Li~eraci6~ y"al cierre ci6n de la identidad del partido que se hace cargo de ella: un partido fede-
en 1947; mientras que la V Republica alterna los pe~odos de ~.,on con los ralista 0 regionalista, un partido comunista 0 un partido campesino seran los
de ruptura. Las etapas "sectarias" 0 de Clerre subordman la funCl~m expresIva relevos de una expresi6n instituci~nal fuerte y los agentes rigidos de la trans-
a la proclama del proyecto y la ??Ctrina del parti?o; p~r esta razon, refuerzan formaci6n de esta para verificar la verdad inquebrantable de la doctrina poli-
las demandas sociales que se dmgen en ese sentido e mcluso acele~an su for- tica de la que claman ser originarios. Como sea, la funci6n expresiva se en-
maci6n. Los momentos de "apertura" y de alianza tienden a mvertir el proce- cuentra falseada de esta manera, ya sea que la proximidad del poder debilite
so: entonces el partido intenta esgrimir otra vez por su C11~n.ta las demandas la funci6n programatica y la funci6n de gesti6n de las demandas, ya sea que
que pueden proporcionarle. nuev~s aJOoyos, segun una actIvIdad que da ma- su alejamiento la subordine, segUn las coyunturas, a los datos de la doclrina
yor flexibilidad a la expresIOn mstituClonal. . .. . . . partidiaria 0 a las exigencias tacticas de una politica fortuita.
Esta comparaci6n diacr6nica puede completarse con el analislS smcroruco. Por ultimo, los partidos no 5610 dependen de un sistema de divergencias y
No todos los partidos de un mismo sistema politico siguen la rrusma estrate- decisiones estrategicas mas 0 menos libres; tambien dependen de la manera
gia en este terreno. Por 10 contrario, la competencia entre dos partidos puede en que se organizan. Esto afecta a la expresi6n politica: por una parte. la orga-
llevar a que cada unO tome una decisi6n opuesta a la del otro: con frecuen~la, nizaci6n interviene como pantalla en el proceso de transmisi6n de las deman-
la evoluci6n de los partidos socialdem6cratas hacla la Id~ntid~d de partido das; por la otra, tiende a producir nuevos intereses, propios de los profesio-
"recibetodo" (catch-all party) esta relacionada con la rad,calizacIOn de la estra- nales de la politica y a influir en el proceso de la expresi6n politica. Vuelve a
tegia de "identidad" de los partidos comunistas: en el momentoe.n que lo~ encontrarse la misma ambigiiedad: los partidos mas estructurados son al mis-
primeros, para ganar, intentru:' diferenClar su base s~al y ~~rrutir deman mo tiempo los mejor arrnados para recibir las demandas y los menos capaces
das variadas y mas 0 menos dlStanCladas de su doctrina politica, los se!)t1Ildos de satisfacerlas fiehnente. En efecto, una estructura compleja permite la ma-
se esfuerzan por reclamar con mas fu~rza y exciusIvIdad su doble Identidad de yor difusi6n de las instancias basicas del partido en la sociedad. El fen6meno
partido obrero y comunista, es deClr, revolucIOnano: Indep~ndlentemente es parricularmente sensible en el caso de los partido, comunistas cuya orgari-
de esta imitaci6n, la naturaleza y la historia de los partidos p.oliticOS contribu- zaci6n en el propio lugar de trabajo, gracias a los grupos de la empresa, les
yen a explicar esta diferenciaci6n estrategica: la doc.lrina politica no ocupa e~ pennite contar con informaci6n mucho mas precisa acerca de las expectativas
ninguno de ellos el mismo lugar y po~ fuerza es 1l1:as unportante en losyarti- y aspiraciones de su grupo social de referenda; de la misma manera, la mili-
dos constituidos juera del sistema politico en junclOnes 0 en contra de el, que tancia masiva, que goza de un buen medio, ayuda a "tomar la temperatura"
en los constituidos para perpetuar y formalizar el ejercicio del poder ase- de la opini6n y ajustarse a la evoluci6n de esta; por ultimo, la calidad del pro-
gurado por una elite politica ya instalada. Los segundos, ya sea que pe.rtenez- ceso se refuerza gracias a la densidad de la red de organizaciones masivas
can a la familia liberal 0 a la conservadora, son mas flexibles que los pruneros; (sindicatos, asociaciones y grupos de presi6n) que se insertan en este tipo de
esto los lleva a conceder menos importancia a la funci6n transmisora de de- partido. AI mismo tiempo, el peso de la organizaci6n tiene eiectos disfuncio-
mandas sociales especificas y les pennite renovar su forma de particIpar ~n la nales: si la militanda tiene una perspectiva limitada, su principal consecuencia
expresi6n politica. El fen6meno es alin mas ~Iaro en el caso de los partIdos es que propicia el cumplimiento de una funci6n de educaci6n politica, diver-
que, siguiendo el ejemplo de los partidos pOhti.cos estad=.denses, se hrrutan sifica los modos de retribuci6n de los militantes, y refuerza su identificaci6n y
a una mera funci6n constituyente, destinada solo a perrrutir el C111l1:plimiento su compromiso con .el partido. Por ello, este proceso tiende a centrar el fun-
de la actividad politica y a organizar la competencia de los dos candIdatos a la cionamiento del partido, "los circulos interiores" controlan a los "circulos
226 LA EXPRESI6N POLITICA COMPARADA LA EXPRESI6N INSTITUCIONAL 227

exteriores" ""gUn un modelo que permite a la direccion del partido subordi- Sea cual fuere la hip6tesis y sean cuales fueren las modalidades, los par-
nar a los militantes, y protege a los circu10s partidarios de 1a influencia de los tidos politicos, definidos como agentes de expresion politica, tambien funcio-
simpatizantes y los electores.. ... . . . nan como reductores de esta. Dicha conclusion podria extenderse a las demas
A principios de siglo, Roberto Michels mostrO como m.c.aron este feno- organizaciones politicas: sindicatos, grupos de presion y grupos interesados.
menD los partidos socialdem6cratas desde el siglo XIX. En su ~on0l?"afia del Por esta razon, todas las organizaciones especializadas en el cumplimiento de
Partido Social Democrata Aleman, el autor explicaba que la militancla mas.va esta expresion limitan y encuadran las condiciones de elaboracion del com-
por fuerza ponia en las manos de la ~ligarquia dirigente los .poderes direc- portamiento politico. Lejos de imponerse como expresi6n libre, el voto marca
tores del partido, entregando a los militantes a un comportanuento de borre- en particular la culminacion de un proceso de formaci6n de actitudes en el
guismo 0 de apatia. De esta manera, la oligarquia se presentaba como un gru- cual coinciden las organizaciones politicas y, por 10 demas, se define coma la
po especifico con intereses proplOS que deseaba monopolizar el proceso de respuesta del elector a una cuestion cuyo dominio pertenece a la clase poli-
elaboracion de la expresion politica. Michels revelo cuatro factores constitu- tica. Es decir que el voto, comodo indicador de la expresion de los ciuda-
tivos de esta evolucion: la imposibilidad tecnica del gobierno directo; las nece- danos, nunca es la expresion exacta de sus actitudes ni de sus opiniones.
sidades psicologicas de las masas, movidas por la necesidad de ser gu.adas y
de conformarse a deterrninadas costumbres; la competenc.a des.gual en ma-
teria politica, y la dirulmica de la organizacion que (ref?rzando la eSI',:"ializa- EL CONTENlDO DE LA EXPRESI6N INSTITUCIONAL
cion de las tareas) tiende a acentuar los mtereses especificos de los dIrl!?e~tes. ...,
Asi, estos ultimos tienden a olvidar los objetivos del partido en su beneficlO, al Numerosos indicadores penniten medir la expresi6n politica en una sociedad
hacer que la organizacion del partido .sea ~ instrumento que conserve y re- democratica. Se han elaborado varias escalas de actitudes para jerarquizar los
produzca su propio I??der. La cul~Clon. ?el ar~ento de M.chels ~s modos de expresi6n con base en su frecuencia. En una encuesta comparativa
demostrar que la funClOn de la expreslOn politica es mstrumentada por la d.- de 1982 efectuada en diez paises de Europa Occidental, Felix Heunks eligi6
recci6n de los partidos, que esta subordinada a sus intereses, y que por ella tres niveles: la participacion regular en las discusianes politicas; la participa-
carece de contenido. cion en manifestaciones y la pertenencia a un partido palitico; los individuos.
Con esta base, el comparatista debe intentar de establecer en que medida que no practicaban ninguna de estas actividades se incluian en la categoria de
afecta el fenomeno a los partidos 0 si solo se presenta en algunos. Michels se "pasivos". Los resultadas de la encuesta mastraron diferencias: la pasividad
dedico a destacar una paradoja: los partidos obreros, constituidos para que la politica varia casi del una al triple de Dinamarca (20%) a Belgica (54%). EI
clase obrera lograra la ciudadania y participara en la politica, en realidad con- norte de Europa se caracteriza por la poca pasividad (Alemania, Paises Bajos);
sagraron, con una nueva forma, su exclusion de la activid~d politica. Este Gran Bretana se sirua en el nivel intermedio (37%), casi como Francia (35%) y
efecto vicioso se explica por un defecto de compe:encla pohtica de las cate- arriba de Espana (29%). Las formas de expresion varian; desde luego, la parti-
gorias sociales dominadas y por los problemas teemcos planteados por la cipad6n en las manifestaciones es mayor en los paises con estructuras acti-
organizacion de la militanCl~ mas:va que supone el estableclIn~ento ~e un~ vadaras mas complejas y eficaces (Francia, 25%; ltalia, 23%; Espana, 22%;
burocracia. Por ello, se podna decIr que la ley de hierro de la ohgarqUla esta Irlanda del Norte, 28%). La afiliacion a un partido permite establecer la dife-
correlacionada con la burocratizacion de los partidos. Sin embargo, William rencia entre las IIdemocracias partidarias", en las cuales los partidos tienen
Schonfeld introduce una distinci6n que hace relativa esta hipotesis: en decto, una considerable base militante que organiza la participacion politica (Paises
mllestra que la oligarquia descrita por Michels caracteriza el co;'trol eJ~rcldo Bajas, 8%; Alemania e ltalia, 7%) y los paises donde el arraiga social de los
por los dirigentes del sistema sobre el conjunto de la poblaclOn parhdana; partidos es mucho menar (Francia, 2%; Espana y Belgica, 3%).
destaca los fenomenos de monocraCla que por 10 contrano consagran el do- Los resultados son algo distintos cuando se considera la participacion elec-
minio de una sola persona en todo el partido, que asi llega a subordmar a la toral que, en las democracias accidentales, constituye el principal modo de ex-
organizacion y a poneria a su servicio. Si bien los fenomenos oligarqUlcos n? preSion institucianal. Si bien el caso de Belgica no es muy significativo, ya que
pueden afectar mas que a los partidos mas.vos que ~enen un~ fuerte orgaru- ahi el voto es obligatorio, en cambio comprobamos que Espana, cuyo indice
zacion y una poblaci6n m.htante acorde, en ca~blO los fenomenos mono- de pasividad politica es relativamente bajo, se encuentra entre los paises con
craticos pueden afectar a todos los partidos politicoS, sean los que fueren, un alto abstencionismo; por 10 contrario, ltalia, en donde se ha observado un
incluso los de notables. En realidad, mientras mas fuerte es la burocrac.a y importante porcentaje de pasividad, se encuentra entre los paises mas elvicos.
mas peso tiene, menos seguro .es el exito de la estrategia monocratica. Por Asi se comprueba la importancia de la intervencion institucional en la expre-
esta razon, se despliega con meJores resultados en los part.dos de la derecha sion politica y la necesidad de relativizar a esta a partir del estimulo que desa-
francesa 0 en el Partido Conservador britanico, que en los partidos de .z- ta y que, en particular, revela la variable confianza que los electores poten-
qulerda. ciales concederi a las instituciones.
228 LA EXPRESI6N POLfTlCA COMPARADA LA EXPRESI6N INsrrruCioNAL 229

CUADRO 1. Viferentes formas de participaci6n politica CUADRO 2. Porcentaje medio de las abstenciones en las elecciones
en las soeiedades de la Europa Occidental legislativas en Europa

Periodo Periodo
Pals RIlngo
1945-1967 1968-1984 Rango
Suiza 36.4 (1947/1967) 1 48.5 1
Espana 24.9 3
Irlanda 26.4 (1948/1965) 2 24.7 4
Grecia 23.5 5
Francia 21.4 (1945/1967) 3 21.5 7
Finlandia 21.2 (1945/1966) 4 22.3 6
Pais Gran Bretana 20.1 (1950/1966) 5 25.5 2
Noruega 20 (1945/1965) 6 18.1 8
Dinamarca 20 58 14 2 4 2 0 0 1182 Portugal 14.7 10
Alemania 21 62 9 3 4 1 0 0 1305 Suecia 19.4 (1948/1.21\4) 7 9.6 15
Paises Bajos 26 56 9 2 6 1 0 0 1221 Dinamarca 15.7 (1945/1966) 8 12.6 11
RFA 14.7 (1949/1965) 9 10.8 13
Espana 29 48 18 2 1 2 0 0 2303
Islandia 9.8 (1946/1967) 10 10.1 14
Francia 35 40 19 2 0 4 0 0 1200
Luxemburgo 8.3 (1948/1964) 11 10.8 12
Irlanda del Norte 35 45 16 1 2 1 0 0 312 Italia 7.6 (1943/1963) 12 8.4 16
Gran Bretaii.a 37 52 6 1 2 1 1 0 1231 Belgica 7.2 (1946/1965) 13 7.2 18
Italia 44 31 14 5 2 4 0 0 1348 Paises Bajos 5.3 (1946/1967) 14 16.4 9
Irlanda 48 36 9 1 3 3 0 0 1217 Austria 5.0 (1945/1966) 15 7.6 17
Belgica 54 32 8 1 1 3 1 0 1145

FUENTE: ]. ~. ~ontero, "L'astensionismo elettorale in Europa", Quaderni detl'Osservatorio


FUENTE: F. J. Heunks, "Politicke Participatie", en R. Halman, F. J. Heunks, R. De Mooren y eiettoraie, 13 de Julio de 1984, G. Hermet. Le peuple contre Ia democratie, Paris, Fayard, 1989, p. 71.
H. Zanders, Traditie, Secularisatieen individualisering, Tilburg University Press, 1987, p. 82

De manera general, en el cuadro 2 se muestra claramente que ha aumenta- ~l fenomeno adquiere otra dimension si incluimos el caso de los Estados
do la abstencion en Europa Occidental, y por ende ha aumentado la negativa l!rudos en nuestr~ comparadon, pues revela una participacion electoral par-
a tomar la palabra institucional: a este respecto, las Unicas excepciones son ticularmente medIOcre. A pesar de algunas mejoras pasajeras, el abstencionis-
los paises escandinavos y Alemania. En todas las demas naciones es patente m? en las elecciones presidenciales coloca a los Estados Unidos en una situa-
el deterioro, sobre todo en Suiza, Gran Bretafia y los Paises Bajos. Tal vez 10 cIOn de ex aequo con Suiza, rnientras que las elecdones en la Camara de los
mas notable es que la estabilidad y antigiiedad de las instituciones parece no Representantes revelan un indice de abstencionismo que, durante las eleccio-
desempenar ningiln papel, ya que tambien Suiza se lleva la palma del inci- nes intermedias, puede llegar a 68% (1942), a 65% (1978 Y 1986) Y bajar a
vismo; Gran Bretana tiene el segundo lugar en el abstencionismo europeo, menos del 55% (1962 y 1966)... '
seguida de cerca por Espana, Irlanda y Grecia, rnientras que Suecia, Italla y Marie-France Toinet atribuye este fenomeno a la falta de competencia elec-
Portugal se distinguen por su decorosa participacion. De la misma manera, toral, y .sobre todo de ~erdadera cO~I;etencia ideologica, pues los partidos
ni el sistema de partidos ni el nivel de desarrollo econornico son significa- estadurudense:> no ~phcan una elecclOn entre programas diferentes de que
tivos. Asi, parece que las variables macropsicologicas no explican estas dis- exp~ las diferenaas de val~res e identificaciones sociales que c1istinguen a
tribuciones, aunque se observa que casi todas expresan el desapego respecto la SOCle?ad de los Estados Urudos. Por ello, la abstencion se presenta en las
de instituciones representativas moderado solo por algunos casos particu- categ~nas ~oaales infenores y entre quienes tienen un bajo nivel de ins-
lares y divergentes. trucclOn, rruentras que las categonas sociales mas integradas y mas cerca del
establIShment votan en mucho mayor proporcion. Desde esta perspectiva, al in-
230 LA EXPRESI6N roLlncA COMPARADA

cluir el casa estadunidense encantramos, cama hip6tesis para explicar este Chicaga, a gropes securuiarias, sabre toda la c1ase social, el gropa refigi(JSO, y
fen6mena, la referencia a la desigual integraci6n de las individuas agravad~ en algunos casas a grupa etnico a' lingiiiStica. Asi, esta construcciCn social6-
par la inexistencia de una verdadera elecci6n palitica. Sin embarga, esta expli- gica se aleja de la perspectiva idilica del elector que efecrua una elecci6n libre,
caci6n na adara par campleta la distribuci6n que se camprueba en Eurapa. individual y consciente: la expresi6n electoral es indisociable de toda una red
La decisi6n na es mucha mas limitada en Suiza, Espana y Grecia que en Ale- de socializacianes e identificaciones, cuya pertinencia y ponderaci6n podra
mania y Escandinavia, dande la palarizaci6n inclusa tiende a reducir la dis- verificar el soci61aga mediante la construcci6n de variables explicativas que
tancia que separa a las partidas campetidares, dispuestas a encantrarse en interacruan entre sL
posiciones mas bien centristas.

CUADRO 4. Efeeto de Ia estruetura social en Ia prefereneia partidaria


CUADRa 3. Participaeion electoral durante las eleeeiones presideneiales
yen Ia Camara de Representantes en los Estados Unidos desde 1932
Variable motivada por
(Porcentaje)

Profesi6n Reiigi6n Region Fecha de


Elecciones en la Elecciones Total
Elecciones Elecciones (poreentaje) (poreentaje) (porcentaje) los datos
A'IO
presidenciales
Camara de
Representantes
Ano presidenciales
en la Camara de
Representantes ..
Paises Bajos 0 50.1 0.4 51.2 1968
1932 53 50 1960 63 58 Austria 12 30.3 2.9 46 1969
1934 41 1962 45 Suecia 32 0 0 37.9 1964
1936 56 53 1964 62 58 Noruega 24.3 3.9 2.2 37.9 1965
1938 44 1966 45 Belgica 5.8 23.3 2.9 34.5 1970
1940 59 55 1968 61 55 Francia:
1942 32 1970 43 IV Republica 4.9 28.4 1.4 34.4 1956
1944 56 53 1972 55 51 V Republica 2.4 11.2 4.4 18.7 1971
1946 37 1974 36 Finlandia 31.8 0 0 33.2 1966
1948 51 48 1976 53 49 Italia 0.3 21.9 1.5 28.3 1968
1978 35
Dinamarca 19.4 27.7 1968
1950 41 RFA 2.1 12 0 19.7 1967
1952 62 58 1980 53 47 Canada 1.7 8 2.9 15 1965
1954 42 1982 38 Australia 8.9 1.8 0 14.6 1967
1956 59 56 1984 53 48 Estados Unidos 3 5.5 4.5 12.8 1952-1964
1958 43 1986 35 Gran Bretana 3.3 0 0 12 1970
Irlanda 0 0 0.5 3.1 1969
FUENTE: M. F. Toinet, Le systeme politique des Etats·Unis, Paris, PUF, 1987.
FUENTE: R. Rose (comp.), Electoral Behnvior: a Comparative Handbook, Nueva York, The Free
Press, 1974, p. 17.
El analisis de las vatas hace evidente que la tama de palabra del ciudadana
se efecrua en las democracias accidentales segtin bases y madalidades muy Tradicianaimente, 1.0 primera que se revisa es la variable referente a la clase,
parecidas y, en tada casa, comparables. Las ::ariables sacial~gicas,. reciente- la cual tiene una gran pertinencia en las democracias occidentales, porque se
mente desacreditadas par las nuevas paradlgmas de. elecclOn raclOnal, sm altema --salvo en las Estados Unidas y Canada- mediante un sistema par-
embarga na han perdida la pertinencia que les canfineron las trabaJas de tidario estructurado can base en la separaci6n de dases y la existencia de uno
socialagia electaral camparada que debemas a las escuelas angla?aJanas y, en a varias partidos obreros. Sin embarga, la diferencia es nataria en los paises
particular, al equipa de Richard Rase. Sus pastuladas .son conocldas: el mdl- escandinavas, donde el vato de la c1ase es segura, y en los paises del sur de
vidua elabara su vata en funci6n de una red de ldenhficaclOnes can un par- Eurapa a en los paises multiconfesianales, caracterizadas par la pertinencia
tida antes que nada, pero tambien can tada un canjunta de grupas, ya sea un mucho menos clara de este tipa de referencia, que desaparece ante el efecto de
grupa primaria, cuya impartancia destacaron Lazarsfeld y la Escuela de la variable religiosa (vease el cuadro 4). En realidad, tado sucede coma si la
232 LA EXPRESION POLlTICA COMPARADA LA EXPRESION lNSTTIUCIONAL 233

configuracion de las divergencias sociales y las divergencias partidarias con- obrero es mas sOlida que en Francia, Italia 0 Alernania Federal. Es verdad que
tribuyera a definir el perfil, e incluso el contenido, de la expresion politica del los casos neeriandes, austriaco y belga constituyen las excepciones. EI indice
elector: a las sociedades escandinavas, monoconiesionales, dominadas por de sindicalizacion que revela el cuadro 7 probablemente se inscribe de manera
una religion reformada, organizada en tome de una Iglesia nacional cercana mas clara y convincente en esta hipotesis: es mas elevado donde el voto de
al poder, no les afectan gran cosa los conflictos de ciase, y la eleccion politica clase es importante (Escandinavia); mucho mas bajo dondees insignificante
que se ofrece al elector se limita a partidos que se conciben en tt,rminos de es- (Alemania, !talia, Paises Bajos y Espana). SOlo Belgica parece aqui la excep-
tratificacion social. En cambio, en las sociedades del mundo latino, dominadas cion, aunque en su caso falta considerar el papel importante y activador del
por la religion catolica, existe desde hace mucho una importante oposicion sindicalismo cristiano, que asf viene a complicar la relacion entre sindicalismo
entre la Iglesia y el Estado; la primera se establece como lugar autonomo de y voto de clase. Asf pues, se puede decir que el voto de clase tiene que ver con
sociali