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Me pastoreara

ComunidadCasaSion
Sal 23:2 En lugares de delicados pastos me
hará descansar; Junto a aguas de reposo
me pastoreará(RVA)

Sal 23:2 en verdes pastos me hace


descansar. Junto a tranquilas aguas me
conduce; (NVI)

Sal 23:2 el me ha colocado en lugar de pastos: me


ha conducido Junto a unas aguas que restauran y
recrean (VVL)
“Agua”
El agua es, en primer lugar, fuente y poder de vida: sin ella no es la tierra
más que un desierto árido, país del hambre y de la sed, en el que hombres y
animales están destinados a la muerte. Sin embargo, hay también aguas
de muerte: la inundación devastadora que trastorna la tierra y absorbe a los
vivientes. Finalmente, el culto, trasponiendo un uso de la vida doméstica, se
sirve de las abluciones de agua para purificar a las personas y a las cosas de
las manchas contraídas a lo largo de los contactos cotidianos. Asi el agua,
alternativamente vivificadora o temible, pero siempre purificadora, está
íntimamente unida con la vida humana y con la historia del pueblo de la
Alianza.
Las aguas tiene varios significados en la biblia:

Las aguas son palabras


Pro_18:4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre;
Y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría.
Pro_17:14 El que comienza la discordia es como quien
suelta las aguas; Deja, pues, la contienda, antes que se
enrede.
Pro 17:14 Soltar las aguas ([hablar precipitadamente]) [es] el principio de la contienda;
pues, antes que se revuelva el pleito, déjalo.

Sal_147:18 Enviará su palabra, y los derretirá;


Soplará su viento, y fluirán las aguas.
Aguas como símbolo de espiritualidad
Pro_9:17 Las aguas hurtadas son dulces,
Y el pan comido en oculto es sabroso.

Aguas como Muchedumbre


Apo 17:15 Además el ángel me dijo: "Las aguas que has visto,
donde está sentada la prostituta, son pueblos, multitudes,
naciones y lenguas.
Gén 7:17 El diluvio cayó sobre la tierra durante
cuarenta días. Cuando crecieron las aguas,
elevaron el arca por encima de la tierra. Gén 7:18
Las aguas crecían y aumentaban cada vez más,
pero el arca se mantenía a flote sobre ellas.
Moisés extendió la mano sobre el mar, el Señor hizo retirarse al mar con un fuerte viento de levante
que sopló toda la noche; el mar quedó seco y las aguas se dividieron en dos. Los israelitas entraron por
el mar a pie enjuto, y las aguas les hacían muralla a derecha e izquierda. Los egipcios, persiguiéndolos,
entraron detrás de ellos por el mar, con los caballos del Faraón, sus carros y sus jinetes...
Dios dijo a Moisés: Tiende tu mano sobre el mar, y las aguas se volverán con los egipcios, sus carros y
sus jinetes.
Moisés tendió su mano sobre el mar: al despuntar el día el mar recobró su estado ordinario, los
egipcios en fuga dieron en él, y el Señor arrojó a los egipcios en medio del mar. Las aguas al reunirse,
cubrieron carros, jinetes y todo el ejército del Faraón que había entrado en el mar en seguimiento de
Israel, y no escapó uno solo. Pero los israelitas pasaron a pie enjuto por el mar, mientras las aguas les
hacían muralla a derecha e izquierda. (Ex 14,21-24.26-29).
La liberación del yugo faraónico está escrita aquí con términos que sugieren que la fuerza redentora es
la misma fuerza creadora. Para sacar a los israelitas de la prisión de Egipto y conducirlos a la tierra
prometida, Dios venció a Rahab el Tempestuoso, a Tannin el Dragón, a Yam el Mar y a Tehom el Abismo.

Ahora bien en el Antiguo Testamento esos cuatro nombres designan tanto las fuerzas cósmicas
dominadas por el Creador, como las fuerzas egipcias vencidas por el Redentor. Allá se habla del caos
primordial y del océano de los orígenes; aquí se trata del imperio egipcio con su rey, y de las aguas del
mar Rojo. Las personificaciones que transforman esas energías en formidables combatientes, las
encontramos en otras cosmogonías del oriente antiguo, (ya hemos visto a Tiamat, vencida por Marduk
y divida en porciones de donde se forma la tierra), pero al pasar a la Biblia esas expresiones pierden su
sabor politeísta: Dios, el único Señor, no lucha contra otros dioses; él tiene delante de sí sólo elementos
de la naturaleza u hombres, que son por otra parte sus criaturas y que él domina a su voluntad, como lo
testimonia el mundo que sale del caos, e Israel que sale del Egipto. El que dividió el mar en dos partes
en los orígenes del universo, es el mismo que lo ha dividido en los orígenes de Israel, para que los
redimidos puedan pasar de Egipto a Canaán(8).
Muchos textos históricos y poéticos se refieren a esta hazaña como una de las
fundamentales de la intervención de Dios en el caminar del pueblo. Un profeta
del tiempo del destierro, el segundo Isaías, rememora poéticamente esta hazaña:
3. Las Aguas De La Transformación
El desierto (el agua del madero) aguas salada por aguas dulce..
La peregrinación de Israel por el desierto presenta algunos episodios significativos donde el agua jugó un
papel principal. En su travesía Israel llegó al oasis de Mara, más
no pudieron beber el agua de
Mara, porque era amarga. Por eso se llama aquel lugar Mara. El pueblo
murmuró contra Moisés, diciendo: ¿Qué vamos a beber? Entonces Moisés
invocó al Señor, y el Señor le mostró un madero que Moisés echó al agua, y el
agua se volvió en agua dulce. (Ex 15,22- 25).
4. LAS AGUAS DEL JORDAN
-Santificación(Josue)
-Sanidad(Naaman)
-Discipulado (Elias – Eliseo)
-Arrepentimiento (Juan el bautista)
-Ministerio y propósito (Jesus)
LAS AGUAS
De la Santificación
Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el arca de
la Alianza caminaron delante de la gente. Y al llegar al Jordán, en cuanto se mojaron los pies en el
agua -el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la siega-, el agua que venía de arriba se detuvo
(creció formando un embalse que llegaba hasta muy lejos, hasta Adán, un pueblo cerca de Sartán) y
el agua que bajaba al mar del desierto, al mar Muerto, se cortó del todo. La gente pasó frente a
Jericó.
Los sacerdotes que llevaban el arca de la Alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, firmes
en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que acabaron de pasar
todos (Jos 3,14-17).
LAS AGUAS
Del Discipulado
Los sucesos asociados con alguna localidad tienden a repetirse en la
tradición conectados con grandes personalidades y eventos asociados
con la misma localidad. Es el caso de Elías y el Jordán. Cuando Elías
iba a ser arrebatado el cielo el Señor lo envió hasta el Jordán. Iba con
su discípulo Eliseo.
Los dos se detuvieron junto al Jordán; Elías cogió su manto, lo enrolló, golpeó el
agua y el agua se dividió por medio y así pasaron ambos a pie enjuto (2 Re 2,8-9)
LAS AGUAS
Del Discipulado
Eliseo sucesor de Elías en su lucha contra la religión cananea
aparece relacionado con el río Jordán. El general sirio
Naamán recibe la curación de su lepra al bañarse siete veces
en este río.
LAS AGUAS
Del arrepentimiento, ministerio y propósito
Un hecho que merece destacarse es que el bautismo se realiza en el Jordán. Y como lo hemos visto
este río está ligado a sucesos muy importantes de la historia del pueblo judío: para entrar en la tierra
prometida los israelitas tuvieron que atravesarlo y esa travesía se hizo de un modo maravilloso;
Naamán el general sirio fue curado al lavarse siete veces en sus aguas. Ahora Jesús desciende a sus
ondas para recibir el bautismo.

Agua al comienzo de la creación


Agua al entrar el pueblo de Dios en la tierra prometida
Agua al comenzar Jesús su vida pública
Agua al comenzar nuestra vida de cristianos.
Agua, Espíritu y palabra
en todas las etapas de la historia de la salvación.
5. LAS AGUAS
Y los pozos
El encuentro junto al pozo
No solamente el Jordán desempeñó un papel importante en la vida del pueblo de Israel. Otras manifestaciones del agua
las encontramos en los lugares desérticos cuando la Biblia nos habla de los pozos. La vida en el desierto no puede
desarrollarse sino alrededor de los pozos y en relación con ellos, por tanto adquieren una importancia primordial en la
historia de Israel. Prueba de ello es la narración que leemos en el libro de los Números:

Los israelitas se trasladaron al pozo. Este es el pozo donde el Señor dijo a Moisés: "Reúne al pueblo y les daré agua". Los israelitas
cantaban esta canción: ¡Brota, pozo! Cantadle. Pozo que cavaron príncipes, que abrieron jefes del pueblo,
con sus cetros y bastones"(Nu 21,16-18).

Se trata de una canción popular, compuesta y cantada con ocasión de la apertura de un nuevo pozo, acontecimiento
importante en aquella cultura. Pozo en hebreo es palabra femenina y va ligada al tema de la fecundidad de la tierra(16).
LAS AGUAS EN LOS POZOS
- El pozo de agar (Gn 16,7).
- El pozo de rebeca (Gn 24,11-17)
- El pozo de Raquel (Gn 29,23.9-12).
- El pozo de sefora (Ex 2,16-21).
- Los pozos de Isaac (Gn 26.17-18).
- El pozo de la samaritana (Juan 4:7)
Muchos sucesos están íntimamente ligados a un pozo. Muchas veces éste recibe el nombre a partir del acontecimiento que allí se
realiza:
Fuese Isaac, y acampó en el valle de Guerar y habitó allí. Volvió a abrir los pozos abiertos en tiempo de Abraham, su padre y cegados por los filisteos
después de la muerte de Abraham, dándoles los mismos nombres que les había dado su padre (Gn 26.17-18).
- Por un pozo riñeron los pastores de Isaac con los pastores de Guerar y le pusieron el nombre de Desafío (Ezec), porque le había
desafiado. Cavaron otro pozo y también riñeron por él y lo llamó "Rivalidad" (Sitna). Se apartó de allí y cavó otro pozo que por fin no suscitó riñas
y el llamó "Espacioso" (Rejobot), queriendo decir:" El Señor nos ha dado espacio para crecer en el país" (Gn 26, 21-22)
-Berseba es el pozo del juramento, porque allí juraron la paz Isaac y Abimelec (Gn 26,30-33). Con los pozos está íntimamente
asociada la mujer. Porque la vida de la comunidad giraba alrededor del pozo. Las amistades se iniciaban cuando las gentes
acudían a él para calmar su sed. Las noticias de otras tribus allí llegaban y de allí se difundían a otras partes. Los negocios se
tramitaban mientras la gente refrescaba su garganta. Pero eran especialmente las mujeres, especialmente las jóvenes las
encargadas de ir al pozo para sacar el agua. Y al pozo llegaban caminando con gracia con el cántaro en la cabeza y llevando el
ritmo con sus pies de gacela. A nadie se le negaba un poco de agua. Muchos encuentros tuvieron lugar junto al pozo de ondas
transparentes.
-Agar la esclava egipcia que Sara había dado a su esposo resultó en cinta. Los celos de su ama la hicieron huir de la casa de
Abraham. El ángel del Señor la encontró junto a la fuente del desierto, la fuente camino del Sur (Gn 16,7). En un momento de desesperación
ella recibe un anuncio. Tendrá una numerosa descendencia. Lo que iba a ser muerte se convirtió en vida, la desesperación se hace
promesa. Lo que iba a ser un nacimiento escondido se transforma en origen de un gran pueblo. Los árabes son descendientes de
Abrahán. Ella la que pensaba que se iba a extinguir sin dejar huella se convierte en fuente de una raza fuerte y vigorosa. Y por
haber recibido ese mensaje al pie del pozo Agar invocó el nombre del Señor, que le había hablado. Tú eres el Dios, que me ve (diciéndose): ¡He
visto al que me ve! Por eso se llama aquel pozo "Pozo del que vive y me ve" (Ber Lahai Roi Gn 16,13-14).
-Agar puede mirar al futuro con tranquilidad. La fuente que se reflejó en sus ojos negros, con su nombre le está
recordando que Dios se le manifestó allí y la que estaba a punto de morir encontró una razón para vivir. Las aguas frescas
de la fuente la reanimaron a ella y al niño que en su seno llevaba.

-Y siguen los encuentros junto a los pozos. Ahora la situación no es tan dramática como la de Agar que veía en peligro su
vida. Se trata sí de permitir que la vida continúe. Para que la promesa hecha a Abraham pueda seguir su curso es necesario
encontrarle una esposa a Isaac, hijo de la promesa. Para eso parte Eliécer, el siervo más viejo de Abraham, hacia una
región lejana. Al llegar a la ciudad de Aram Naharaim (Entrerríos),

hizo arrodillarse a los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo, al atardecer, cuando suelen salir las aguadoras. Y dijo: Señor Dios de amo
Abraham, dame hoy una señal propicia y trata con amor a mi amo Abraham. Yo estaré junto a la fuente cuando las muchachas de la ciudad
salgan por agua. Diré a una de las muchachas: Por favor, inclina tu cántaro para que beba. La que me diga : Bebe tú, que voy a abrevar tus
camellos, ésa es la que has destinado para tu siervo Isaac...

No había acabado de hablar, cuando salía Rebeca -hija de Batuel-, con el cántaro al hombro. La muchacha era muy hermosa y doncella; no
había tenido que ver con ningún hombre. Bajó a la fuente, llenó el cántaro y subió.
El criado corrió a su encuentro y le dijo:
Déjame beber un poco de agua en tu cántaro. (Gn 24,11-17)
Es allí junto al pozo dónde comienza a tejerse la canción del amor. El agua fue el vínculo que unió dos
corazones que hasta ese entonces no se conocían. Llama la atención en este relato la sencillez idílica con que
actúan los personajes.
La calidez de Rebeca, su generosidad para compartir al agua con un desconocido, el espíritu de servicio para dar
de beber a los camellos. Abraham puede morir tranquilo; junto a un pozo de aguas generosas, su siervo
encontró una joven de ojos color miel, que día a día iba la fuente, quizás con la secreta ilusión de encontrar allí
el amor. Y al dar agua a un desconocido y abrevar los camellos de un cansado viajero su ilusión se vio cumplida.
A lo mejor mientras miraba hacia la profundidad del pozo contempló un rostro que antes nunca había visto. Y
lo reconoció cuando al término de su viaje Isaac salió a su encuentro y la abrazó.

Años más tarde y tal vez en el mismo lugar, la escena se repite, esta vez con el hijo de Rebeca; (y volverá a darse
con Moisés). También un pozo entra en escena: Jacob va a casa de su tío Labán y
en campo abierto vio un pozo y tres rebaños de ovejas tumbadas cerca, pues los rebaños solían abrevar del pozo; la piedra que
tapaba el pozo era grande, tanto que sólo cuando se reunían allí todos los pastores corrían la piedra de la boca del pozo, abrevaban
los rebaños y volvían a tapar el pozo poniendo la piedra en su sitio... Todavía estaba hablando, cuando llegó Raquel con las ovejas
de su padre, pues era pastora. Cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán su tío, se acercó, corrió la piedra de la boca del pozo
abrevó las ovejas de Labán, su tío; después besó a Raquel y rompió a llorar. Jacob explicó a Raquel que era pariente de su padre,
hijo de Rebeca (Gn 29,23.9-12).
Era el amor que ya nacía el que movió a Jacob a quitar la piedra que tapaba la boca del pozo, antes del tiempo
indicado, y lo que le dio fuerzas para realizar el esfuerzo descomunal de mover la piedra que sólo entre varios
pastores podía ser quitada(17)
Sin embargo los pozos no eran siempre los lugares para un romance como lo hemos visto hasta ahora. La vida
cotidiana es siempre más complicada que nuestras reconstrucciones ideales. A veces el agua no basta para todos y
surgían dificultades junto a los pozos. Las peleas por el agua eran frecuentes y los más débiles llevaban la peor
parte. Así acontecía con los hijas de Ragüel, sacerdote de Madián, que guardaban los rebaños del padre. Quizás no
tenían hermanos que las defendieran. Esa fue la situación que encontró Moisés cuando en su huida del Faraón se
refugió en el desierto de Madián(18).
Allí se sentó junto a un pozo. El sacerdote de Madián tenía siete hijas, que solían salir a sacar agua y a llenar los abrevaderos para
abrevar el rebaño de su padre. Llegaron unos pastores e intentaron echarlas. Entonces Moisés se levantó, defendió a las muchachas y
abrevó su rebaño. Ellas volvieron a casa de Raguel, su padre, y él les preguntó:
- ¿Cómo hoy tan pronto de vuelta?
Contestaron:
- Un egipcio nos ha librado de los pastores, nos ha sacado agua y ha abrevado el rebaño.
Replicó el padre:
- ¿Dónde está? ¿Cómo lo habéis dejado marchar? Llamadlo que venga a comer.
Moisés accedió a vivir con él, y éste le dio a su hija Séfora por esposa (Ex 2,16-21).
Isaac, Jacob y Moisés tres personajes de Israel. Rebeca, Raquel, Séfora tres mujeres
encontradas junto al pozo de aguas. Tres historias que escucharon las generaciones y
que se siguen repitiendo sin perder nunca su encanto. Tres historias paralelas como para
mostrar que a través de los tiempos la vida discurre siempre igual y tiene las mismas
raíces profundas. Tres fuentes de donde al par que el agua brotó el amor que permitió
que la promesa de una descendencia no quedara en el vacío. Y por encima de todo Dios
que dirige los acontecimientos dejando que el juego de las causas segundas vaya
anudando los hilos de la historia siempre fecunda, nunca interrumpida y de la cual
vivimos nosotros todavía. El elemento común a todas esas historias es el agua con su
simbolismo nunca agotado y siempre evocador.
También en el Nuevo Testamento volvemos a encontrar un pozo, un hombre y una mujer que tejen su diálogo
junto a él. Es Jesús que sentado junto al brocal revive toda la historia de Israel y ofrece a la samaritana el agua
viva que calma la sed para siempre. En el diálogo entre Jesús y la samaritana el simbolismo del agua alcanza su
mayor expresión: no sólo es agua natural, sino una agua que salta hasta la vida. La persona de Jesús se ofrece a
esa mujer que representa al Israel de todos los tiempos, que inútilmente día tras día intenta saciar su sed con el
agua del pozo, sin lograrlo. Comienza una nueva historia, un nuevo amor empieza como otrora junto al pozo.
Cuando la mujer reconoce a Jesús como el que trae el don de Dios, deja el cántaro allí y sin llenarlo va a buscar
a sus vecinos para comunicarles la buena nueva (Jn 4,1-42). Su vida ha recibido un sentido más profundo y no
tiene necesidad del agua que ha venido a buscar: Alguien la ha llenado para siempre.
6. Las Aguas Vivificadoras.
Cristo vino a traer a los hombres las aguas vivificadoras prometidas por los profetas. Es
la roca que, golpeada Jn 19,34, deja correr de su flanco las aguas capaces de apagar la sed
del pueblo que camina hacia la verdadera tierra prometida 1Cor 10,4 Jn 7,38 Ex 17,1-7. Es
asimismo el templo Jn 2,19ss del que parte el río que va a irrigar y vivificar a la
nueva Jerusalén Jn 7,37s Ap 22,1.17 Ez 47,1-12, nuevo paraíso.
Estas aguas no son otras que el Espíritu Santo, poder vivificador del Dios creador Jn 7,39.
En Jn 4,10-14 el agua, sin embargo, parece más bien simbolizar la doctrina vivificadora
aportada por Cristo Sabiduria 4,25. De todos modos, en el momento de la consumación de
todas las cosas, el agua viva seré el símbolo de la felicidad sin fin de los elegidos,
conducidos a los pingües pastos por el cordero Ap 7,17 21,6 Is 25,8 49,10.
¿Qué son aguas de reposo? Son aguas quietas que invitan a reposar. Aguas intermedias entre
tormentosas y estancadas. Hay un poder escondido en el sonido de las aguas. Cuando son
tormentosas asustan y persiguen. Cuando el dulce correr de ellas entre las rocas traen a mi alma
un remanso de paz e indescriptible descanso es diferente. Dios tiene hoy, aguas de reposo para
acariciar si ser interno y reanimarme.
Quizás las aguas que ahora bebemos fueron las mismas que estaban en el cielo cuando el Señor las separó de las de
abajo mediante el firmamento; quizás fueron las que cayeron en las horas interminables del diluvio; o las que han
refractado el sol después del diluvio anunciando una era de paz para la tierra. O las que brotaron del pozo para
alimentar el amor de las matriarcas. O las que se dividieron cuando Moisés tendió su mano sobre ellas para que pasase
el pueblo escogido y se librara de la esclavitud del Faraón. O las que formaron una muralla en el Jordán para que el
pueblo atravesase el lecho a pie enjuto. O las que resbalaron sobre Jesús cuando éste fue bautizado en el Jordán O
quizás fueron las que Jesús convirtió en vino en las bodas de Canaán. O la que le ofreció la samaritana junto al brocal
del pozo y que Jesús transformó en agua de vida que salta hasta la eternidad. O son las que han brillado en los mares
en noches de tormenta cuando la luna se esconde para no ver la tragedia. ¿De cuántos pecados habrán purificado a los
que en el curso de los siglos se han sumergido en ellas, o han dejado que ella diáfana y cristalina corra sobre sus
cuerpos? ¡Cuánta sed han apaciguado, cuántos incendios han extinguido; por cuántos cauces de ríos y montañas han
cruzado! Pero podemos preguntarnos, ¿por cuánto tiempo estará asegurada la existencia de esa gota de agua?
¿Terminará contaminada, corrompida, adulterada de modo que no sirva ya para la vida, sino que sea pregonera de
muerte? Nosotros estamos corriendo la misma suerte del agua. Para que podamos subsistir es menester que ella
también viva.