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EDUCACIÓN DE LOS

HIJOS: DISCIPLINA,
CORRECCIÓN Y
CASTIGO (en Proverbios)
3:12->“Porque Jehová al que ama castiga
[“reprende”], como un padre al hijo a quien
quiere [“en quien se deleita”].”

• Apoc 3:19; Deut 8:5; Heb 12:5-6


• La corrección de Dios, por dura que sea,
prueba su amor e interés por los seres
humanos.
13:24->“El que detiene el castigo [“el que escatima la
vara”], a su hijo odia; mas el que lo ama, desde
temprano lo corrige [“lo busca diligentemente con la
corrección”].”
• Su amor se lleva a efecto en el castigar.
• El que no corrige debidamente (con vara de padre, no de tirano) y
a tiempo, no le ama como conviene y debe. Pero el que lo ama de
verás, desde temprano (antes de que hayan echado raíces los
hábitos viciosos) lo corrige.
• El proverbio subraya la seriedad con que los padres hebreos
enfrentaban la disciplina de sus hijos (Ef 6:4; Heb 12:5-11).
• Practica una disciplina consecuente y no te excedas al corregir a los
niños; reconoce que los castigos tienen como objetivo educarlos y
enseñarlos a obedecer.
• El castigo físico como pieza de la educación. “Temprano”: mientras
es maleable.
• Las Escrituras les ordenan a los padres que disciplinen a su
hijos durante sus años formativos; solo se debe recurrir al
castigo corporal por desobediencia u obstinación
deliberada; tiene como meta la eliminación de insensatez,
rebeldía y falta de respeto a los padres (22:15); La adecuada
disciplina administrada por los padres de una manera sabia,
amorosa y considerada ayuda a los hijos a aprender que la
mala conducta tiene consecuencias desagradables que
pudieran incluir el sufrimiento (29:15); tal castigo es
necesario para que los hijos no adquieran actitudes que
más adelante les causen ruina y muerte (19:18; 23:13-14); el
castigo piadoso en una familia traerá felicidad y paz en el
hogar (29:17); siempre se debe administrar con amor, tal
como lo hace el Padre celestial (Heb 12:6-7; Apoc 3:19).
19:18-> “Castiga [“corrige”] a tu hijo pues hay
esperanza; mas no se apresure tu alma para
destruirlo.”
• Tan pronto como aparece un principio de corrupción
en los hijos, hay que aplicar el correctivo antes que
se convierta en hábito. Si con la corrección se
mejora, mejor que mejor; si no, aplíquese el
conveniente castigo físico, pero sin excederse,
aunque la segunda parte del versículo, contra la
opinión del famoso rabino Rashi, significa, según
dice Ryrie, “no le causes la muerte por negligencia
en corregirle”.
• 13:24; 22:15; 23:13-14; 29:15,17
• La corrección incluye el castigo corporal.
• Debe castigarse a los hijos a temprana edad, mientras hay
oportunidad de moldear la vida de ellos para el bien y
enseñarles la conducta piadosa; cuando los padres dejan
de hacerlo, vienen a ser parcialmente responsables de la
subsecuente ruina que ocurre en la vida de sus hijos.
• Practica una disciplina consecuente y no te excedas al
corregir a los niños; reconoce que los castigos tienen
como objetivo educarlos y enseñarlos a obedecer.
• Lo cual, en tiempos más modernos se acentúa
ulteriormente con Col 3:21 y Efes 6:4.
• El sabio nos recuerda que cuando no se disciplina a un
niño cuando es pequeño e impresionable, se le hace una
injusticia. En Proverbios malcriar a un hijo es un pecado
contra Dios y la sociedad, así como contra nuestro propio
vástago.
20:30->“Los azotes que hieren son medicina
para el malo y el castigo purifica el corazón.”

• Parece una medida terapéutica trasladada a la


esfera ética. Ampliando la metáfora, puede
referirse a golpes en la vida que hacen aflorar lo
profundo.
• El castigo físico tiene algún efecto moral, tal vez
como un freno de futuros pecados (Salmo
119:67).
22:6->“Instruye (dedícate) [“entrena”] al niño en
[“según”, “a la boca de”] su camino, y aun
cuando fuere viejo no se apartará de él.”
• Deut 6:7; Efes 6:4; 2 Tim 3:15
• Por el verbo usado, la educación (= sacar de) es
como una iniciación (inicio) y se ha de hacer según
un criterio: su camino, su estilo, el que le
corresponde.
• En la entrada del camino de su vida (según sus
aptitudes o inclinaciones), de forma que tome la
dirección de la justicia y de la honestidad, etc.
• Spurgeon-> “en el camino que tú mismo desearías
haber andado”.
• INSTRUYE= 1.“dedicar”-> La idea de unos padres que
dedican sus energías a dotar a un niño de sabiduría y amor,
a alimentarlo y disciplinarlo para que se convierta en
alguien por completo dedicado a Dios; ello presupone
madurez espiritual y emocional por parte de los padres.
• Dedicar a los hijos a Dios y a su voluntad, lograda mediante
la separación de las malas influencias del mundo y la
instrucción en la conducta piadosa.
• 2.“Cultivar el gusto por”-> Los padres deben animar a sus
hijos a buscar a Dios por sí y disfrutar así de las genuinas
experiencias espirituales que nunca olvidarán.
• Educa a los niños para que acaten la autoridad, para que
obedezcan y sigan las instrucciones que reciben; desalienta
las actitudes rebeldes, la testarudez y la desobediencia.
22:15->“La necedad está ligada en el corazón del niño;
mas la vara de la corrección la alejará de él.”

• Heb 12:11
• La corrección es una parte de la educación. El muchacho
no es naturalmente bueno ni sensato; algo en su interior
responde fácilmente a la necedad. El optimismo corrige al
pesimismo: necio sí, pero corregible.
• Alude a reprender al niño con la mano o un instrumento
que no lo lastime. La Biblia enseña que la reprensión debe
estar asociada a una actitud amorosa y paciente (Heb 12:3-
6), que los azotes son necesarios al administrar disciplina
(22:15), que los padres no se deben exceder al disciplinar a
sus hijos (19:18), y que hace falta para mantenerlos en el
camino recto (23:14).
23:13-14->“No rehúses corregir al muchacho [“No
retengas del niño la corrección”]; si lo castigas
[“golpeas”] con vara, no morirá. Lo castigarás
[“golpearás”] con la vara, y librarás su alma del
Seol.”

• Alude a reprender al niño con la mano o un


instrumento que no lo lastime. La Biblia enseña que
la reprensión debe estar asociada a una actitud
amorosa y paciente (Heb 12:3-6), que los azotes son
necesarios al administrar disciplina (22:15), que los
padres no se deben exceder al disciplinar a sus hijos
(19:18), y que hace falta para mantenerlos en el
camino recto (23:14).
• Vara es la misma palabra que aparece en Salmo 23:4.
29:15->“La vara y la corrección dan sabiduría;
pero el niño consentido [“suelto”] avergüenza a
su madre.”

• Aquí tenemos una exhortación a la saludable


disciplina de los hijos.
• Los hijos que no son instruidos, disciplinados y
refrenados por sus padres más tarde los
avergonzarán y se perjudicarán a sí mismos; a veces
son suficientes las palabras de reprimenda, otras
veces deben ir acompañadas de la vara de la
disciplina (29:17); si se emplea el castigo físico, es
importante que esté acompañado de una
explicación para que el niño entienda claramente
por qué se usó la vara y qué conducta se les exige.
• La corrección debe hacerse primero.; la vara
debe usarse cuando la corrección verbal no surte
efecto. No hay sabiduría verdadera y efectiva sin
disciplina (Heb 12:11), pues el hombre no nace
“educado”. El niño consentido, al que, como a
Adonías, nada se le niega, todo se le consiente,
será un malvado, un libertino, que causará la
vergüenza de su madre, por ser ella la que lo dio
a luz.
• Se puede ilustrar con la historia de Elí y sus hijos
(1 Sam 2-3).
29:17->“Corrige a tu hijo y te dará descanso, y
dará alegría [“deleites”] a tu alma.”

• Los niños deben ser disciplinados; no se les debe


permitir que hagan lo que quieran que se vayan
sin reprensión cuando hacen algo que no es
conveniente.
• El hijo bien educado, no sólo sustenta a sus
padres, sino que les procura alimento sabroso.
Sirve de imagen a toda clase de satisfacciones.
¿Qué es lo que opina
Elena White
al respecto?
• Vuestros hijos quizá hayan hecho algo que
demande castigo, pero si los tratáis con el
espíritu de Cristo, los brazos de ellos ceñirán
vuestro cuello, se humillarán delante del Señor
y reconocerán su error. Eso es suficiente.
Entonces no necesitan castigo.

• Si vuestros hijos son desobedientes, debieran


ser corregidos. Antes de corregidlos, pedid a
solas al Señor que ablande y subyugue el
corazón de vuestros hijos y que os dé sabiduría
para tratarlos. Ni en un solo caso he sabido
nunca que haya fracasado este método.
• Debéis corregir a vuestros niños con amor. No
permitáis que hagan lo que les plazca hasta que
os enojéis, y entonces los castiguéis. Una
corrección tal sólo ayuda al mal en vez de
corregirlo.
• Muchas veces encontraréis que si razonáis con
ellos bondadosamente, no necesitarán ser
azotados. Y un trato tal los inducirá a tener
confianza en vosotros. Os convertirán en sus
confidentes. Vendrán a vosotros y dirán: “Me
porté mal hoy, en tal momento, y quiero que me
perdones y pidas a Dios que me perdone.”
• Puede ser que los azotes sean necesarios cuando los
demás recursos fracasen; sin embargo la madre (o
el padre) no debe usar la vara si es posible evitarlo.
Pero si las correcciones más benignas resultan
insuficientes, el castigo para hacer volver al niño en
si debe ser administrado con amor. Frecuentemente
una sola corrección de esa naturaleza bastará para
toda la vida, pues demostrará al niño que él no
tiene en sus manos las riendas del dominio.
• Si en vez de una indulgencia ilimitada se usara con
más frecuencia la vara del castigo, no con ira sino
con amor y oración, veríamos familias más felices y
una mejor condición en la sociedad.
• Y cuando este paso llega a ser necesario, se le
debe inculcar seriamente al niño el
pensamiento de que se le administra el castigo
no para la satisfacción de los padres ni como
acto de arbitraria autoridad, sino para su
propio beneficio. Debe enseñársele que todo
defecto no corregido le ocasionará desgracia, y
desagradará a Dios. bajo esa disciplina, los
niños hallarán su mayor felicidad en someter su
voluntad a la voluntad de su Padre celestial.
• Nunca deis a vuestro hijo un golpe con ira a
menos que queráis que aprenda a pelear y a
reñir. Como padres estáis en el lugar de Dios
para vuestros hijos y debéis estar en guarda.

• Nunca levante la mano para darle un golpe a


menos que, con clara conciencia, Ud. puede
inclinarse delante de Dios y pedir su bendición
sobre la disciplina que está por aplicar.
• La regla del Salvador: ”Y como queréis que hagan los
hombres con vosotros, así también haced vosotros
con ellos”, debería ser adoptada por todos los que
emprenden la educación de los niños y jóvenes… Se
debería observar sagradamente la regla del Señor en
el trato con los más torpes, los más jóvenes, los más
desatinados, y hasta para con los extraviados y
rebeldes.
• Jesús nos trata mucho mejor de lo que merecemos, y
así como nos ha tratado, debemos nosotros tratar a
los demás. No se justifica el proceder de ningún
padre o maestro, a menos que sea semejante al que
seguiría el Salvador en circunstancias semejantes…