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Unidad 2:

Culturas prehispánicas en las Américas


Grandes, medianas y pequeñas culturas prehispánicas en las Américas
Las Américas, antes de ser el Nuevo Mundo, fueron siempre un heterogéneo conglomerado, en el
que se mezclaron diferentes culturas, paisajes y gentes. En sus territorios han aparecido
múltiples civilizaciones, culturas y lenguas, muchas de ellas de considerable antigüedad y de
significación universal. Gracias a las diferencias de altitud, se hallan representados todos los
climas de la Tierra y todos los paisajes. Las Montañas Rocosas, la Sierra Madre y los Andes,
son los sistemas montañosos más importantes y se encuentran en la vertiente del Pacífico. Ello
deja extensas llanuras hacia la vertiente atlántica, donde discurren ríos tan caudalosos como el
Mississippi o San Lorenzo, en Norteamérica, y el Orinoco, Amazonas o Paraná y Río de la
Plata, en América del Sur. La cuestión de los orígenes humanos y culturales de las Américas
ha sido desde hace mucho objeto de discusiones. La tesis más generalizada admite que desde
hace aproximadamente unos 40.000 y 12.000 años, se habría producido en oleadas el
poblamiento de América desde Asia, primero a través de un estrecho helado, el de Behring y
luego por mar. Además, se ha sugerido la existencia de contactos a través del Pacífico entre
Sudamérica y poblaciones del Sureste asiático y Oceanía. De los cerca de 40.000 años de
prehistoria aislada de los amerindios, lo más importante desde el punto de vista artístico y
cultural se desarrolló entre el 3.000 a.C. y el 1500 d.C. En estos milenios, algunas sociedades
nativas evolucionaron desde el nivel de cazadores y primeros horticultores hasta los señoríos o
jefaturas y los estados. Múltiples culturas, con diferentes grados de desarrollo, fueron surgiendo
a lo largo y ancho del continente. Se ha establecido la existencia ocho áreas culturales
principales en las Américas prehispánicas, aunque Mesoamérica y el área andina, junto con
la Intermedia, son las zonas donde las culturas alcanzaron desarrollos más complejos. En
Mesoamérica, los estudiosos distinguen tres etapas en el estudio de las grandes culturas
indígenas, la primera, llamada Preclásico o Formativo, aproximadamente entre el 3.000 a.C. y
el 200 d.C., que sería equivalente al neolítico del Viejo Mundo. Durante este período vemos el
nacimiento de la vida en aldeas, pero también el surgimiento de las primeras grandes
civilizaciones, como la Olmeca, en México y la de Caral, en Perú.
La etapa clásica abarca casi un milenio, entre el 200 y el 900 ó 1000 d.C. Tanto en
Mesoamérica como en el Área Andina, constituye el momento de mayor esplendor artístico y
cultural de toda la América precolombina. En Mesoamérica, las áreas de civilización más
extraordinarias son tres: la civilización Teotihuacana, en el centro de México; la Zapoteca, en el
Valle de Oaxaca, y la Maya, en el sur de México y Guatemala. El clasicismo andino tuvo su
desarrollo en varias altas civilizaciones de la región, como son la Mochica o Moche y la Nazca,
en la costa peruana, y Tiahuanaco, en la región del lago Titicaca. El último periodo prehispánico,
el Postclásico, abarca en realidad los últimos quinientos años de la historia prehispánica.
Representa, tras crisis políticas y ecológicas en torno al año 1000, el renacimiento de formas
artísticas pasadas y el establecimiento de pautas políticas nuevas, entre las cuales el militarismo
y la clase social de los comerciantes representan un peso considerable. En Mesoamérica, las
civilizaciones Tolteca y Maya-tolteca conducirán al desarrollo político de los Mexicas o Aztecas.
En el área andina, las culturas Wari, Chimú o Ica culminarán en el grandioso imperio Inca.
Mayas, incas y aztecas construirán los mayores desarrollos culturales de las Américas
prehispánicas.

La cultura maya alcanza su esplendor en el periodo Clásico, aunque durante el Postclásico


logrará también un altísimo nivel. El área maya comprende los territorios de los que son hoy
Yucatán, Belice y Guatemala, además de ciertos sectores de Honduras y El Salvador. Sobre
este territorio surgieron ciudades como Palenque, Tikal, Copán, Bonampak, Chichén Itzá o
Tulum, que siempre actuaron de manera independiente. Durante el periodo Clásico maya, esta
región es, seguramente, la que alcanzó un más alto grado de complejidad y brillantez. El
clasicismo maya se caracteriza por la aparición de estelas con jeroglíficos, el desarrollo del
calendario, la característica falsa bóveda o bóveda por aproximación de hiladas y la
introducción de la cerámica polícroma. Los mayas levantaron grandes ciudades-estados en el
corazón de las selvas mesoamericanas. Una de las más espectaculares fue la de Chichén Itzá,
con el gran templo de Kukulcán presidiendo el recinto ceremonial.
La civilización de los incas es el resultado de un prolongado proceso evolutivo de unos 20.000
años en los Andes, que viene a culminar muy poco antes de la llegada de los españoles. Los
incas fueron capaces de crear un vasto imperio, que se extendía entre Pasto, Colombia, y el río
Maule, en el Chile central, así como entre el Pacífico y la selva amazónica. El dominio de tan
gran imperio se realizaba desde su capital el Cuzco. La sociedad inca estaba perfectamente
organizada y jerarquizada. Sólo así se entiende que fueran capaces de levantar tan grandes
construcciones en un medio tan hostil como el andino. Los mayores esfuerzos de los incas se
orientaron hacia la arquitectura y la ingeniería. En la cumbre social estaba el Sapa Inca,
considerado el Hijo del Sol. Un nutrido grupo de funcionarios constituían la élite del Imperio
La tercera y última gran civilización americana es la azteca. El pueblo azteca o mexica fue el
último en llegar al valle de México tras una larga peregrinación, procedentes de Aztlán, un lugar
mítico indeterminado en el norte. En apenas doscientos años, bajo el dominio de distintos
emperadores, los aztecas crearán el Imperio más poderoso de Mesoamérica. México-
Tenochtitlan, fundada hacia 1325 y edificada sobre una isla, estaba atravesada por multitud de
calzadas, canales y callejas. Unida a tierra firme por varias calzadas, durante el siglo XV será la
ciudad más poderosa del continente, alcanzando quizás los 300.000 habitantes; recordemos que,
para ese fecha la ciudad de Londres no llegaba a los 100.000 habitantes. . El populoso mercado
de Tlatelolco asombró a los hombres de Hernán Cortés por la variedad de productos que en él se
vendían. Pero el centro de la vida cotidiana de los mexicas era el recinto ceremonial del Templo
Mayor, que llegó a tener unos setenta y ocho edificios. En el Templo Mayor, edificado en
sucesivas fases, se llevarán a cabo los sacrificios, necesarios para perpetuar la alianza del pueblo
azteca con sus dioses.
Las altas culturas precolombinas constituyen uno de los logros más importantes desde el punto de
vista cultural de todo el planeta. Superado el trauma que supuso el contacto con los europeos, que
dio lugar a una nueva civilización.
Sin embargo, las culturas más antiguas, aunque no las más grandes, de las Américas
se encuentran el Sur del continente y, hasta ahora, son la cultura Chichorro en la
actual Chile y la de Caral en el Perú. Los Chinchorro fueron un pueblo nómade que
vivieron aproximadamente, en el 5.000 a.C. en la costa sur del Perú y, principalmente,
en el norte de Chile, entre Tacna, Arica y Tarapacá. Pese a la extrema aridez de la
zona, esta es sumamente rica en recursos marinos por efectos de la fría corriente de
Humboldt. su denominación Chinchorro deriva de la playa del mismo nombre en Arica,
Chile. Los pobladores de Chinchorro eran pescadores-cazadores-recolectores, que
vivieron a lo largo de la costa del desierto de Atacama, en el norte de Chile y sur del
Perú. El sitio arqueológico de Chinchorro es un cementerio situado en una playa de
Arica, en Chile, descubierto por Max Uhle en 1905, y su patrimonio más importante es
una colección de momias datadas con fechas anteriores a las momias egipcias. Son de
las primeras en el mundo y las más estilizadas en técnicas de momificación. La cultura
chichorro es contemporánea a la cultura Caral y cultura Valdivia. Tanto Caral, en el
actual Perú, como la cultura Chinchorro en Chile, son culturas contemporáneas de las
de Mesopotamia, Egipto, India y China. Gracias a estar alejada de otras
civilizaciones, la cultura Caral logró adelantarse en aproximadamente 1,800 años a
culturas de Mesoamérica en su desarrollo científico y tecnológico, evidenciado en la
creación de nuevas técnicas agrícolas como la construcción de canales de irrigación.
Asimismo, se han encontrado restos que mostrarían que en Caral se construían armas,
pudiendo quizá, haber organizado un ejército o liderado una guerra durante su periodo
habitable. Otros indicios tecnológicos que sorprendieron a investigadores fueron sus
calendarios climáticos, y su medicina natural, además del hallazgo de quipus o
ramales de cuerdas con varios nudos y colores usados para contabilidad, los más
antiguos del mundo junto a flautas hechas con huesos de cóndor y pelícanos.
1.

1. Ártica
2. Subártica
2 3. Costa Pacífico Norte
4. Meseta
5. California
3 6. Gran Cuenca
4 7. Desierto del Suroeste
9 8. Llanuras
9. Bosques Orientales
6
5 7
10. Valle Central
8 11. Costa del Golfo
12. Valle de Oaxaca
10 13. Maya
14. Confluencias
12 11 15. Caribe y Antillas
13 15 16. Andes Septentrionales
14 17. Andes Peruanos
18. Amazonia
16 19. Selva Atlántica
20. Andina Meridional
18 21. Gran Chaco
17 22. Pampa
19 23. Patagonia
20 21

22

23 Áreas o zonas culturales de las


Américas
Culturas prehispánicas en la zona de las Antillas o el Caribe
Los rastros arqueológicos indican que los primitivos pobladores, habrían sido los que se conocen
como los siboney o ciboney, pobladores nómades que habrían explorado la región hace ca.
3.500 a.C., explorando desde las costas venezolanas, eran tribus de pescadores-recolectores,
con un desarrollo cultural muy primitivo y habrían sido expulsados de las principales islas, a
comienzos de la era cristiana por los tainos, grupos perteneciente al grupo lingüístico arawak,
luego de largas y lentas migraciones también desde Venezuela con rumbo al norte. Se piensa que
fueron originarios del noroeste sudamericano, y que sus culturas tuvieron influencias centro
y mesoamericanas. En forma tardía y también procedentes del continente sudamericano,
arribaron a las Antillas Menores grupos de pobladores caribe, pueblos cultivadores y
sedentarios pero con una organización social adaptada a la continua beligerancia y, hay
investigadores que afirman sin duda que tenían costumbres antropófagas. Los caribe tenían la
reputación de ser terribles guerreros que asaltaban las aldeas arawak, tomaban las mujeres
como esposas y practicaban el canibalismo con los hombres. Los antillanos o caribes fueron
los primeros indígenas americanos con quienes estableció contacto Cristóbal Colón y a
ellos les tocó sufrir de la manera más radical los naturales efectos del encuentro entre sociedades
y culturas muy diferentes. La región prontamente se convirtió en un paraíso para filibusteros,
corsarios y piratas, luego sería el centro de ocupaciones españolas, francesas, inglesas y
holandesas. Aún así, no se sometieron fácilmente, en algunas islas, especialmente la de San
Vicente, llamada Hairouna por los caribe, los aborígenes resistieron a los europeos hasta fines
del siglo XVIII. Una de las características de la cultura caribe fue su naturaleza expansionista,
ocupando territorios desde el Amazonas hasta los Andes. Surcaron las aguas del río Orinoco
penetrando la selva tropical, llegando a la Guyana, luego Francesa y algunas regiones de Brasil.
Destacándose en estas áreas algunas tribus como carijonas, mocoas, chaparros, caratos,
parisis, kiri-kiris, yuma, palmella, bacairi, yauperis, chrichanas, galabis y calinas. Un año
más tarde de la llegada de Colón a América, comenzó el conflicto entre los caribes de las Antillas
con los españoles, luego sus tierras serían conquistadas por ingleses y franceses.
Las Antillas, para el momento de la llegada de Colón con sus naves, se encontraban en proceso de poblamiento
por parte de dos grupos étnicos provenientes del Amazonas: los caribes y los taínos. El pueblo taíno
provendría de los arahuacos, era el más numeroso y poseía una cultura más elaborada. Se asentó, a partir del
siglo VIII, aproximadamente, en las Antillas Mayores concentrándose especialmente en Quisqueya o “La
Española”, Borinken o Puerto Rico y, en menor medida, en el este de la isla de Cuba. Los caribes, en tanto,
estaban poblando las Antillas Menores y asolaban cada vez con mayor insistencia los centros poblados de los
taínos. Estos dominaban el medio ambiente, tenían un conocimiento más avanzado de la agricultura y utilizaban
el riego. Se han encontrado expresiones de cultura taína en piedra, alfarería y cerámica y se sabe que
realizaban juego de pelota en grandes centros ceremoniales. Las aldeas eran el elemento básico de la
organización social tribal y territorial y no superaban las 600 personas, eran gobernadas por caciques, vocablo
local que designaba a los jefes y que tras la expansión de los españoles se difundió por toda la América colonial.
Entre los caciques los había de distinto rango: desde quienes dirigían un poblado pequeño hasta quienes
dominaban vastas regiones con base en confederaciones con diversos grados de estructuración. Las decisiones
que afectaban a la comunidad eran tomadas por los caciques en un consejo de carácter ceremonial, donde el
cacique principal se limitaba a comunicar a los demás la voluntad de los dioses taínos.

La sociedad taína se dividía en dos grupos: los caciques y los campesinos. Esta estratificación tenía un origen
mítico y era la fuente del poder de los caciques, pero, en la vida cotidiana las diferencias sociales se reducían a
las funciones que cumplía cada grupo y no poseían un fundamento económico. Los taínos poseían una serie de
herramientas y utensilios de madera, piedra y concha que servían para las labores agrícolas, artesanales, la caza
y la pesca. También se han encontrado restos de cerámica, pilares, columnas y plazas que revelan un
significativo grado de complejidad cultural. Entre los enseres propiamente taínos que se integraron con facilidad
en la vida diaria de los marineros españoles estaba la hamaca. El nombre de taínos les fue dado por los
españoles y significa “bueno o noble” en arahuaco. Tenían un lenguaje cargado de poesía, ligado a su
permanente interacción con la naturaleza, hablaban pausado, buscando las relaciones personales. Al arco iris, lo
llamaban “serpiente de collares”, al cielo “mar de arriba”, el rayo era “el resplandor del la lluvia”, al amigo lo
llamaban “mi otro corazón”, y al alma “el sol del pecho”, para pedir perdón, decían “olvido”. Las casas de los
tainos eran de dos tipos: los bohíos de planta circular y techo cónico; y los de planta rectangular, con pórtico y
techos dobles, donde vivían los caciques. Generalmente, las aldeas se agrupaban en torno a una plaza o
plataforma para el juego de pelota llamada batey. Allí se celebraban las principales festividades, como los
areítos que eran cantos y bailes colectivos y la ceremonia de la cohoba.
Culturas, etnias y cronología aproximada de poblamiento de las Antillas
CULTURAS/ETNIAS DEL ÁREA DE FECHAS APROXIMADAS DE MIGRACIÓN SITIOS DE ASENTAMIENTO EN LAS
LAS ANTILLAS O EL CARIBE HACIA LAS ANTILLAS ANTILLAS (NOMBRES ACTUALES)

Arahuacos 7.000 a 4.000 a. C. Trinidad, Islas Vírgenes Puerto Rico,


República Dominicana, Haití, Cuba, Norte
de Venezuela, Costas orientales de América
Central.
Caliponan o Caribes Rojos 2.000 a.C. Dominica, San Vicente, Grenada, Santa
Lucy, martinica, Guadalupe.

Caribes 5.000 a 1.000 a.C. Trinidad, Islas Vírgenes Puerto Rico,


República Dominicana, Haití, Cuba,
Jamaica, Norte de Venezuela y Colombia,
Costas orientales de América Central.
Ciboney 4.000 a 3.500 a.C. República Dominicana, Haití, Cuba,

Garífunas 3.500 a 600 a.C. Nicaragua, Belice, Guatemala y Honduras.

Ingeri 1000 a 400 a.C. Jamaica, Bahamas, Trinidad, Islas


Vírgenes, Puerto Rico, República
Dominicana, Haití.

Ostinoide o Sub-Taínos 1.500 a 200 a.C. Trinidad, Islas Vírgenes Puerto Rico,
República Dominicana, Haití, Cuba,
Jamaica, Bahamas.

Tainos 100 a.C. Puerto Rico, República Dominicana, Haití,


Cuba.
El Caribe o las Antillas ca. 1790 con límites de Virreinatos, audiencias y capitanías
generales y posesiones coloniales
Cemi antropomorfo de tres puntas con una cabeza estilizada en un extremo, piernas o pies encorvados en forma
de ranas en el otro y un cono puntiagudo en el centro. Ca. s. 9 -16, Longitud: 29.5 cm, Ancho: 12.5 cm,
Profundidad: 13 cm, Colección Museo Británico.
Asiento antropomorfo, Arawak, República Dominicana, ca. 1292-1399 Madera y oro, Museo Británico
Asiento antropomorfo, Arawak, vista frontal, República Dominicana, ca. 1292-1399 , Madera y oro, Colección Museo Británico.
Figura de Deidad o Cemí, ca. ca.1000, República
Dominicana, Caribe, Cultura Taíno; Madera y Concha;
68.5 x 21.9 x 23.2cm; Colección conmemorativa de
Michael C. Rockefeller, Museo de Historia Natural, Nueva
York.
Primeras culturas prehispánicas en Meso América
Los Olmecas
La primera cultura mesoamericana importante fue la de los olmecas, conocida también como la
cultura madre mesoamericana, debido a la gran cantidad de aportaciones culturales que desde
su zona geográfica se expandieron a otras regiones del mundo mesoamericano, entre ellas, las
matemáticas y la medición del tiempo con calendarios civiles y religiosos. Tuvieron su época
de florecimiento entre el año 1.200 a.C. hasta ca. el 400 a.C., ubicándose entre los actuales
estados de Tabasco y Veracruz en el Istmo de Tehuantepec en el actual México. La cultura
Olmeca se constituyó principalmente alrededor de tres centros ceremoniales, San Lorenzo
Tenochtitlán, la Venta y Tres Zapotes. Los olmecas fueron los primeros en crear el más antiguo
sistema de escritura de América, además de establecer un calendario del que se derivarían
todos los de las demás culturas. Luego de la decadencia de la cultura olmeca, ca. 400 a.C.,
surgió la cultura Zapoteca, ubicada en el Valle Central del actual estado de Oaxaca, en un
terreno montañoso durante los períodos Clásico y Postclásico tardío que va del año 500 a. c., al
1.521 fecha de la llegada de los españoles. Los zapotecas fueron una cultura sedentaria y
avanzada, vivían en grandes aldeas y ciudades, en casas construidas con piedra y mortero. La
base de su economía fue la agricultura y el comercio artesanal y para subsistir practicaban la
caza, la pesca y la recolección, su agricultura fue muy variada, entre los productos que
sembraron se encontraba maíz, fríjol, calabaza, chile, jitomate y cacao, los cuales regaban por
medio de canales y acequias. Los zapotecas adoraban a sus antepasados y creían en la
existencia de un paraíso subterráneo y tenían varios dioses. Su dios principal “Xipe Tótec”, era
conocido por tres nombres: Tótec: es el dios mayor, el que los regía, Xipe: es el dios creador,
aquel que hizo todo como es ahora y Tlatlauhaqui: es el dios astro, el Sol. Actualmente, los
descendientes del pueblo zapoteca, alcanzan unos 400.000 individuos, se dividen en dos grupos
principales; el más grande se localiza en los valles del sur de Oaxaca y otro en el sur del istmo
de Tehuantepec, existen todavía pequeñas aldeas zapotecas en Veracruz, Guerrero y Chiapas
donde viven pobladores de ascendencia zapoteca.
La Civilización de los Mayas
Otra cultura milenaria originaria de Mesoamérica es la cultura maya, que se desarrolló en el sureste de México y
en los actuales estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y la zona oriental de Chiapas, así
como la mayor parte de Guatemala, Belice, y la parte occidental de Honduras y El Salvador. De acuerdo con la
cronología mesoamericana, la cultura maya se estableció durante el período Clásico , ca. 300 a. C. y el
900 d. C., durante su apogeo fueron una de las sociedades más densamente pobladas de las Américas. La
organización de la sociedad maya era muy rígida y se orientaba por la presencia de tres clases sociales: en la
cima se encuentra el gobernante maya, sus familiares, los funcionarios de alta jerarquía y los ricos
comerciantes; les seguían los demás funcionarios públicos y los trabajadores especializados y en la base
de la pirámide social estaban campesinos, obreros y prisioneros de guerra que trabajan como esclavos. Los
Mayas tenían un gobierno descentralizado, su territorio estuvo dividido en estados independientes, aunque
en los últimos tiempos, hubo caciques que gobernaron varios centros urbanos. Su alimento principal era el
maíz, además del cacao y la calabaza. El arte que dejaron los mayas se destaca por la arquitectura de sus
ciudades, sus tallas en piedra y sus pinturas murales. Produjeron el pigmento que se conoce como “azul
maya”, encontrado en antiguos artefactos y murales pertenecientes a su cultura pero también en vestigios de
otras culturas mesoamericanas, y también en algunas pinturas indoamericanas del período colonial de la región.
Algunos investigadores proponen que la preparación del azul maya era parte del ritual realizado en el cenote,
donde la fusión de tres elementos preciosos o medicinales —índigo, palygorskita y copal— producía
simultáneamente el incienso con que se propiciaba al dios Chaac, y el azul maya, de un color turquesa asociado
con el agua, era elemento propio del dios y fundamental para la vida. Se lo encuentra en pinturas murales de
edificios, piezas de cerámica, esculturas, códices, e incluso en obras posteriores de arte indocristiano y
decoraciones murales realizadas posteriormente a la Conquista.

Teotihuacanos
La cultura Teotihuacana fue una civilización prehispánica de Mesoamérica que se desarrolló entre los siglos I
a.C hasta el siglo VIII d.C. Teotihuacán fue una importante ciudad comercial gracias a su abundante
producción agrícola y a los yacimientos de obsidiana. La zona arqueológica de Teotihuacán está situada a
unos 30 kilómetros al noreste de la actual Ciudad de México y fue una de las primeros centros metropolitanos de
las Américas. La religión de los Teotihuacanos era similar a los de otras culturas precolombinas de Mesoamérica,
eran politeístas, existían diversos dioses con diferentes funciones. Los Teotihuacanos practicaron los sacrificios
humanos y animales, según los hallazgos arqueológicos hallados en sus pirámides.
Cultura Mixteca
Otra de las civilizaciones que floreció en Mesoamérica prehispánica fue la mixteca, la
cual se desarrolló dentro de una región extensa que comprendía la Sierra Madre del
Sur en los actuales estados de Oaxaca, Puebla y Guerrero, en un periodo
comprendido del 1.500 a.C. a 1.523 d.C. aproximadamente. Los mixtecos son uno de
los pueblos más antiguos de Mesoamérica y su lengua pertenece al grupo de
lenguas mixtecanas, emparentadas con el zapoteco y el otomí. Existen indicios de
ocupación humana en la zona Mixteca desde el quinto milenio antes de la era
cristiana; sin embargo, sólo después del desarrollo de la agricultura en Mesoamérica
inició el proceso que dio origen a la cultura mixteca prehispánica. Alrededor del tercer
milenio antes de la era cristiana aparecieron los primeros poblados agrícolas en la
región, cuya economía estaba basada en los cuatro cultivos mesoamericanos
básicos: el chile, el maíz, el frijol y la calabaza. Dos mil años más tarde, en pleno
período Preclásico Medio, la Mixteca fue el escenario de una revolución urbana,
donde los núcleos de población crecieron y se integraron en la amplia red de
intercambios que unió a los pueblos mesoamericanos. Como la mayor parte de las
sociedades mesoamericanas, los mixtecos no formaron una unidad política en la
época prehispánica, sino que estaban organizados en pequeños Estados, compuestos
por varias poblaciones enlazadas por relaciones jerárquicas.
La civilización Azteca
La civilización azteca o mexica, se desarrolló en el territorio correspondiente del actual México.
El idioma azteca era el Náhuatl, los Aztecas se desarrollaron en Mesoamérica desde,
aproximadamente el año de 1.325 hasta el 1.521 d.C., fecha de la conquista de México por parte
de los españoles comandados por Hernán Cortés, quienes derrotaron a los aztecas y destruyeron
su civilización. El control político del populoso y fértil valle de México fue confuso después del año
1.100 d.C. Gradualmente, los aztecas, una tribu del norte , asumirían el poder después del año
1.200 d.C. Eran un pueblo de América del Norte y pertenecían al grupo nativo Náhuatl. A los
aztecas también se les llama Mexicas, de ahí el nombre México. El pueblo azteca migró hacia el
valle de México o Anáhuac a principios del siglo XIII y se asentaron, inicialmente, en la isla
mayor del lago de Texcoco, siguiendo instrucciones de sus dioses para establecerse donde
viesen una águila posada en un cactus, devorando una serpiente. A al asentarse, los aztecas
formaron alianzas con otras dos ciudades: Texcoco y Tlaxcoapan, contra otro pueblo llamado
Azcapotzalco, lo derrotaron y continuaron sus conquistas a otras ciudades del valle durante el
siglo XV, cuando controlaron todo el centro del valle de México formaron una confederación que se
conoce como el Imperio Azteca, cuya base económico-política era el modo de producción
tributaria. A principios del siglo XVI, sus dominios se extendían de costa a costa, teniendo al norte
a los desiertos norteamericanos y al sur al territorio de los Mayas. El imperio Azteca estaba
formado por una organización estatal que sobrepasó militarmente a diversos pueblos y
comunidades de Mesoamérica, alcanzaron un alto grado de sofisticación tecnológica y cultural,
eran gobernados por una monarquía electiva y se organizaron en diferentes clases sociales, tales
como nobles, sacerdotes, guerreros, comerciantes, agricultores y esclavos. Además de tener
una escritura pictográfica y dos calendarios, uno astronómico y otro litúrgico, su civilización tuvo un
final abrupto con la llegada de los españoles, a comienzos del siglo XVI, los aztecas se
convertirían en aliados de Hernán Cortés en el año 1519. Uno de los principales aliados de los
mexicas, fueron los habitantes de Texcoco, y su rey o Tlatoani, Nezahualcóyotl ganó reputación
de sabio y obtuvo fama como poeta.
Nezahualcóyotl (1402-1472) escribió numerosos poemas que se dice se conservaban
en la Antigua Biblioteca de Texcoco, entre ellos el más conocido es el siguiente
Amo el canto del cenzontle,
pájaro de las cuatrocientas voces.
Amo el color del jade,
y el enervante perfume de las flores,
pero lo que más amo es a mi hermano,
el hombre.

Nezahualcóyotl ataviado en su vestimenta militar: tambor de


señalizaciones (teponaztli), armadura textil flexible (ichcahuipilli),
espada de obsidiana (macuahuitl), escudo anti-proyectil
(chimalli). Grebas en antebrazos y pantorrillas de bronce. Casco
(cuatepoztli) de caoba en forma de cabeza de coyote o lobo,
sandalias. Según el Códice Ixtlilxóchitl , un calendario ritual
El gobernante azteca Moctezuma II consideró al conquistador español como la
personificación del Dios Quetzalcóatl y no reconoció en él un peligro para su reino. Los
aztecas recibieron a Cortés amigablemente, pero posteriormente el tlatoani o
gobernante azteca, seria tomado como prisionero. En el año 1520 hubo un a revuelta
azteca y Moctezuma II, llamado también Moctezuma Xocoyotzin, fue asesinado. Su
sucesor, Cuauhtémoc, hijo del hermano de Moctezuma II, sería el último gobernante
azteca y resistió a los invasores, pero en el año 1.521 Hernán Cortés sitió la ciudad
capital de los aztecas, Tenochtitlán, y subyugó al imperio Azteca, muchos pueblos de
etnias no-aztecas, sometidos a la confederación azteca, se unieron a los
conquistadores españoles contra los aztecas para obtener su independencia del yugo
opresor azteca, sin imaginar que los europeos serían opresores aún más despiadados.

Tovar, Juan de, Moctezuma II, ca. 1585, Códice Tovar,


Biblioteca John Carter Brown, Rhode Island.

Esta ilustración, representa a Moctezuma II, sosteniendo


una lanza o cetro, de pie sobre una estera y junto a un
trono de mimbre, con barba y una charretera de plumas
de quetzal. Junto a él hay una corona. Moctezuma II, que
reinó entre 1502 y 1520, cuyo apellido era Xocoyotzin o
«Señor Amargo», fue el noveno emperador azteca, se
rindió ante los españoles en 1520. La corona es un
símbolo de la soberanía del Tlatoani.
Cronología de las culturas prehispánicas de Mesoamérica
PERÍODO FECHAS UBICACIÓN PRINCIPALES HIPÓTESIS
CULTURAL APROXIMADA GEOGRÁFICA
S
Lítico o 15.000 - 8.000 Valle de México, el Punto de encuentro de dos tradiciones: la Clovis, industria lítica de puntas
preagrícola a.C. Lago Texcoco acanaladas difundida por toda América del Norte, llegó hasta Panamá y la
industria lítica de puntas lanceoladas en forma de hojas que es originaria de
Sudamérica.
Arcaico 8.000 a 1.500 Occidente, Valle Establecimiento de poblados permanentes y desarrollo de la agricultura como
a.C. Central, Costa del principal medio de subsistencia. El mayor logro cultural del periodo fue el cultivo
Golfo, Valle de del maíz, alimento básico de la dieta mesoamericana.
Oaxaca y norte de
América Central.
Pre-clásico o 1.500 a 292 Occidente, Valle Primeras sociedades complejas, con grandes poblaciones sostenidas por
Formativo a.C. agricultura extensiva. Estas sociedades se segmentaron en una clase dirigente
Central, Costa del
Golfo, Valle de y otra popular. Desarrollo de vínculos entre las élites de las diferentes regiones.
Oaxaca y norte deMesoamérica se desarrolla como una entidad cultural definida, a pesar de estar
divididos en sociedades distintas, con lenguas diferentes, cada región presenta
América Central.
una larga secuencia cultural, que permite identificar subáreas. Al norte la
"Altiplanice mexicana" territorio de chichimecas, se desarrolla dentro de área
cultural "Desierto del Suroeste" de América del Norte, más una franja costera
sobre el Pacificó desde El Salvador hasta Costa Rica, fue área cultural
"Confluencia" de Centroamérica.
Clásico 292 a 900 a.C. Occidente, Valle Máximo desarrollo de los primeros estados mesoamericanos gobernados por
Central, Costa del reyes cuyo poder se asentaba sobre religiones oficiales y grandes ejércitos. En
Golfo, Valle de estos estados se levantaron grandes y populosas ciudades y extensos sistemas
comerciales. Existía una fuerte estratificación social, entre cuyas clases se
Oaxaca y norte de contaba un artesanado profesional y un campesinado, junto con una clase
América Central. gobernante y sacerdotal establecida.
Post-clásico 900 a.C. a Occidente, Valle Ascenso de otras sociedades en las que priman los canales comerciales a gran
1.527 Central, Costa del distancia y la potencia militar. Cierta secularización del estado aunque la
Golfo, Valle de religión seguía ocupando un papel importante, no estaba tan mezclada con la
Oaxaca y norte de política y la economía. Los ejércitos adquirieron importancia y protegían las
rutas comerciales y servían para adquirir bienes y mano de obra mediante la
América Central.
conquista de otros estados, estas sociedades fueron las que encontraron los
españoles.
Olmeca, Cuauhcalli - Jaguar, Postclásico ca. 900-1521, Piedra. La Venta.
Olmeca, Máscara de Jade,
Mesoamérica, ca. 1.200 a.C. –
500 a.C., 11.1cm. x 9.8cm.
Colección privada. Estados
Unidos.
Cultura Olmeca, Figura antropomorfa niño
jaguar, Periodo preclásico medio, ca. 1200-
600 a. C. Arcilla, 17 x 10 x 10.5 cm. Colección
CONACULTA-INAH-MEX.
Cultura Maya, Sala de los Arcos,
Periodo clásico 600 a. C. 200 AD,
Palenque, Chiapas, México
Mural de Cacaxtla, detalle, ca. 600-900 d.C. Cacaxtla fue capital del pueblo olmeca-xicallanca, lo cual sugiere
que Cacaxtla pudiera existir desde los primeros pobladores, posiblemente descendientes de los olmecas y de
los mayas que llegaron a la región central de México provenientes de la costa del Golfo de México o de la
Península de Yucatán. Tlaxcala, México.
Culturas prehispánicas en la zona Andina
Caral en el valle del Supe, al norte de la actual ciudad de Lima, en el período Arcaico tardío,
es el lugar donde se desarrolló la cultura Caral, que hace más de 5.000 años edificó una de las
ciudades más antiguas del mundo y, por lo conocido hasta ahora, es la cultura más antigua
de América. Sus habitantes desconocieron las técnicas alfareras y la orfebrería pero alcanzaron
sorprendentes desarrollos en agricultura, incorporaron el control hidráulico para el riego,
desarrollaron una sorprendente arquitectura, textilería e intenso comercio. La sociedad Caral
estaba dirigida por sacerdotes que desarrollaban complejos rituales propiciatorios y presentaba
rangos estratificados con división del trabajo; es la primera expresión de sociedades complejas
en la zona andina.
Chavín de Huántar es el primer centro ceremonial, que se observa la superposición de edificios
excavados por arqueólogos. Allí vivía, tal vez, la elite religiosa encargada de controlar los
bienes. Los pueblos de la cultura Chavín atravesaron un periodo cerámico en donde abundan
las vasijas, botellas, ollas y aparecen también objetos tallados en piedra y hueso. Podemos
observar, en una de las culturas de la región andina de Perú, un objeto usado para los
sacrificios, el lanzón, que presenta tallado al dios Jaguar. Hay quienes sostienen que estas son
esculturas, pero aunque lo sean no deben tomarse como obras de arte debido a que este
concepto no existía en esta cultura y el valor de los objetos que hoy tenemos como artístico era
o bien religioso o utilitario.
La cultura Nazca se extendió desde Pisco hasta Yancay, desde el 200 a.C. al 600 d.C. en el
actual Perú Tuvo un gran desarrollo de las artes , especialmente, en sus tejidos, cerámicas,
calabazas pirograbadas y adornos de oro y cobre con símbolos religiosos. Para los nazca las
fuerzas más importantes de la naturaleza eran la tierra, el mar, el cielo y el agua, su iconografía
incluía a felinos, la orca, el cóndor y la serpiente. Son famosas sus Líneas de Nazca que
pueden ser vistas desde altura.
La cultura Moche o Mochica estaba ubicada en centros en la costa norte de
Perú y , ocupaba unos 6500 km² de área de influencia, su arte era naturalista
con retratos de la vida cotidiana, construyeron pirámides con templos en su
cima. Su cerámica era de una fina textura y cocían las matrices de paredes
gruesas y de ellas hacían las piezas. En cuanto a la pintura dejaron muestras
con excelente acabado que nos permiten ver el mundo en que vivían.
La cultura Wari tiene su origen, aproximadamente, en año 200 a.C. y se
desarrolla hasta, más o menos el 500 d.C. Se ubica en la zona de Ayacucho, a
3500 m de altura, un lugar hostil y con pocas lluvias. Sus integrantes cultivaban
tubérculos, a través de canales de riego. Su expansión se debió a la conquista
militar, las ciudades sometidas eran centros coloniales. La producción alfarera
es homogénea en diseños, formas y colores; algunos estilos son:
chaquimpampa, ocres y conchopata. La caída de esta civilización Wari
ocurrió por una desmedida urbanización, la gente dejo el campo y la gran urbe
se empobreció; hubo muchas divisiones, las ciudades fueron abandonadas,
creándose otros pueblos conquistadores.
Tiahuanaco se denomina a la cultura que se encuentra en el altiplano de
Bolivia a 4.400 m de altura, lo que la convierte en la cuidad mas alta que
jamás haya existido, los pobladores de esta cultura domesticaron a la llama y
la alpaca y construyeron viviendas y centros ceremoniales, conocían la
alfarería, la metalurgia, tenían comercio con pueblos de la costa y la selva.
Cultura Chimú es la que se ubica en la costa norte peruana, y que surge,
aproximadamente, en el siglo XV d.C. este reino se caracterizó por la expansión y
aparición de ciudades. Había dos modelos arquitectónicos: 1. Asentamientos urbanos,
con murallas, terrazas, cementerios, jardines, etc., y 2. Asentamientos populares con
acumulación de cimientos de casas. Con respecto a su arte, esta cultura, tuvo un gran
desarrollo de las obras en barro, en cuanto a la cerámica hubo avances en lo técnico
más no en lo artístico.
Civilización y cultura Inca, es la que siguió a la conquista e integración del Imperio
Wari. La lengua de los incas era la hablada por el pueblo Runa Simi o Quechua, y la
utilizaron como estrategia integradora y lengua oficial para la formación del Imperio
Inca o Tahuantinsuyo. Practicaron la ganadería de la llama y la alpaca, pero basaron
su economía en una amplia e intensiva agricultura: maíz, papa, calabaza, porotos,
quinoa, mandioca, tomate y ají, entre otros. Implementaron un extenso desarrollo
tecnológico, siendo el sistema de terrazas emplazadas en las laderas de los cerros su
principal tecnología para el manejo de las tierras agrícolas. Las tierras de labranza, así
como sus frutos estaban dividas en las tierras del Inca, las del Sol y las del ayllu. Los
productos de la primera iban a los almacenes reales y estaban destinados a mantener a
la familia real y la nobleza; los de las tierras del Sol, abastecían los almacenes que
mantenían al ejército y los sacerdotes; los del ayllu, se destinaban a la comunidad. Los
minerales eran patrimonio exclusivo del estado. Como método para lograr sus
conquistas, utilizaron tanto las alianzas como la persuasión o la guerra, instruyendo un
ejército numeroso, bien preparado y muy disciplinado. Utilizaron quipus, como sistema
de contabilidad. La exquisitez en la mayoría de las artesanías, las heredaron de sus
predecesores y vencidos, sus orfebres fueron miembros de la conquistada cultura
Brillaron con luz propia en la arquitectura y el trabajo con la pirca, muros de bloques
tallados de piedra, para construir los edificios. Entre sus urbanizaciones importantes se
encuentran Cusco, Ollantaytambo, Pisac, Machu Picchu, la fortaleza de
Sacsayhuamán. Uno de los mayores méritos de los Incas consistió en su elaborada
organización social, alta capacidad administrativa y su gran talento arquitectónico. La
columna vertebral de este enorme imperio fue su compleja y extensa red de caminos
cuyas rutas estaban vinculadas por transversales ubicadas en lugares estratégicos y
llegaban a todos los pueblos del imperio. Culturas Inca es el término con el que se
denomina a las diversas culturas agrupadas bajo el dominio del imperio inca, este
fue una entidad política multicultural y multiétnica con una estricta religión que
postulaba que el hombre venia de la tierra y que los incas eran 8 hermanos: 4 hombres y
4 mujeres que eran esposos y descendían del Sol y la Luna. Otros entes eran los
Huacas, espíritus de héroes. Los Huacas tenían un papel fundamental en la religión y
en la política, tenían una relación con el calendario, los incas hacían un monolito de
piedra con cada uno de ellos. Otras divinidades eran los Mallqui y los Colopas que
tenían que ver con los antepasados y con la fecundidad respectivamente. En la
sociedad Inca, no existía la moneda, existía la "mira". Los pobres trabajaban a cambio
de bienes comunes, en zonas inhóspitas. Los gobernantes incas tenían una política
expansiva y conquistaban primero con diplomacia, le aseguraban bienestar al vencido si
aceptaba pertenecer al imperio, sino, esclavitud o guerra. Su sistema tributario era
distribuir un tercio para el inca, otro al estado y otro comunitario. En las culturas inca,
la sucesión del emperador provocó envidias, pues los emperadores se casaban con las
hijas del emperador dominado. A cada emperador se lo embalsamaba cuando moría, se
le sacaban el corazón y los demás órganos y sus cenizas se llevaban al templo del sol.
Cronología Cultural en la Zona Andina de Las Américas

PERIODO FECHAS APROXIMADAS PRINCIPALES HIPÓTESIS/CULTURAS


Lítico 14.000 - 7.000 a.C. Primeros cazadores. Yacimientos arqueológicos de referencia:
Cueva del Guitarrero, Chivatero, Paiján, Cueva de Lauricocha, Cuevas de Ayacucho en el actual
Perú.
Arcaico 7.000 - 2.500 a.C. Inicios de la agricultura: Nanchoc, Telarmachay, Caral Supe en el actual Perú

Formativo/Periodo inicial 2.500 - 1.300 a.C. Comienzan a establecerse aldeas cercanas al mar, mayor concentración humana, economía
común, cultivo de algodón, técnicas textiles y ausencia de cerámica, primeros Centros
Ceremoniales que aumentan en importancia y cantidad. Aparecen representaciones de caras con
aspecto felino y grandes colmillos y cabezas de serpientes. Estos centros habrían sido la base de
Chavín, la primera gran cultura andina. Centros Ceremoniales: Cerro Sechín, Kotosh, Huaca
de los Reyes, Huaca Garagay.
Formativo/Horizonte 1.300 a.C. - 100 d.C. Todos los elementos básicos de la alta cultura: agricultura desarrollada, cerámica generalizada,
aparición de monumentos arquitectónicos importantes, establecimiento de jerarquías sociales.
Temprano Los elementos culturales e iconográficos generados desde la época pre-chavín se consolidan
para ser heredados por todas las culturas andinas que les sucedieron a través de 3.000 años de
desarrollo cultural ininterrumpido.
Culturas de referencia: Chavín, Paracas.
Horizonte Medio/ 100 -1.000 d.C. Al reducirse la influencia de Chavín de Huántar, resurgen las culturas locales pero con un
marcado criterio militarista.
Desarrollos Regionales En una primera etapa, las culturas evolucionan hacia un marcado regionalismo que las diferencia
claramente, auge en los logros socio-económicos y artesanales, gran estratificación social y
creciente belicismo.
Horizonte 700 – 1.200 d.C. Hacia el año 700 d.C., comienza la Expansión Wari, que integra culturalmente al mundo andino
bajo nuevos patrones impuestos, surge el primer imperio de la zona andina. Culturas de
Medio/Expansión Huari referencia:
Virú, Mochica o Moche, Recuay, Nazca, Lima, Cajamarca, Wari, Lambayeque.
Horizonte Tardío 1.000 – 1.532 Al desaparece el poder centralista ejercido por el imperio Wari, resurgieron las culturas
regionales con renovado vigor. Al concepto mítico-religioso uniforme de la etapa anterior, se
contrapuso el tiempo de las creencias individuales que habían sobrevivido subyacentes a las de
este imperio. Este periodo se caracteriza por la fragmentación política y cultural del mundo
andino. En cada región de los Andes surgen diversos reinos y señoríos que tienen un área de
influencia focalizada, son Estados o curacazgos militaristas que luchan por consolidarse en sus
regiones y, eventualmente expandirse.
Período Imperial 1.438 – 1.532 Uno de esos señoríos, el de los Incas, prevalece sobre los demás, y a partir de 1438 comienza la
construcción del Imperio Inca. Culturas de referencia::
Chimú, Chancay, Chanca, Chincha, Inca.
Vista del sitio de Caral-Supe en el actual Perú. La cultura Caral se desarrolló entre 3000 y 1800 a. C. . Período Arcaico Tardío
y Formativo Inferior, es decir, fue contemporánea de otras civilizaciones primigenias como las de Egipto, India, Sumeria,
China, pero a diferencia de ellas, que intercambiaron sus logros, se desarrolló en completo aislamiento. En América, es la
más antigua de las civilizaciones prehispánicas, superando en 1500 años a la civilización Olmeca, otro importante foco
civilizatorio situado en Mesoamérica.​​
Estela llamada “El Lanzón”, ca.
900 a.C. Edificio B, Chavín de
Huántar.
Ornamento de la nariz, c. 500-200 a. C., Chavín de Huántar, tallado en oro, 2,3 cm de altura, Museo de Arte de
Cleveland.
Cultura Wari. Fardo funerario, ca. 600-850 d.C.
Cultura Lambayeque o Sicán, ca. 900-1.200 d.C. Máscara en oro,
Machu Picchu : Templo del Sol, también llamado "Torre del reloj". Las piedras de sus paredes construidas por
los Incas, pueden moverse ligeramente y reasentarse, sin que lse derrumben durante un movimiento sísmico, ca.
1200-1.400 d.C.
El Imperio Inca en los Andes Americanos
De los varios reinos que se disputaban la supremacía en la región de los Andes, los quechuas,
pueblo de posible ascendencia tiwanakota, establecieron la capital del futuro estado imperial, en
un valle para ellos sagrados que llamaron Cusco que en lengua significa "El ombligo del
mundo". Hasta el momento de su triunfo, la etnia quechua era una más de las tantas tribus que
rivalizaban entre sí en pos de la hegemonía de la región. En 1.438, Pachacútec Inca Yupanqui,
noveno gobernante del incanato, comenzó la anexión de los territorios aledaños y con ellos la
conformación del imperio del Tahuantinsuyo. En tal solo 90 años como estado organizado y 50
de expansión imperial, llegó a dominar 6.000.000 de habitantes, distribuidos en una superficie de
1.500.000 km2 y una extensión aproximada de 4.500 km. Este gran territorio abarcó desde la
costa del Pacífico hasta las tierras altas, tanto centrales como meridionales, y desde el norte del
hoy Ecuador hasta el río Maule, al sur de la actual Chile, comprendiendo el sur boliviano y el
Noroeste argentino. En 1532, cuando el Tahuantinsuyo se encontraba sumergido en una guerra
civil por la sucesión del poder político, llega Francisco Pizarro, captura y luego ejecuta a
Atahualpa, el último sapa inca, y marca el brusco final del Imperio Inca. De los trece sapa
inca, el primero Manco Cápac fue legendario, los seis siguientes locales; durante el reinado del
octavo Viracocha se produjo el ataque de los chancas que trataban de conquistar el Cusco.
Luego de varias batallas, en Inchubamba se libró la última batalla que aseguró la conquista
definitiva de los chancas. Desde el valle del Cusco, los incas se expandieron por toda la región
andina, formaron el Tahuantinsuyo, imperio de los "cuatro estados“: Chinchasuyu, Antisuyu,
Cuntisuyu y Collasuyu. Dos caminos constituían la espina dorsal de las comunicaciones, la
costera de 4.000 km. de longitud y el Cápac Ñan ("Camino Real") de 5.200 km. Su estructura
social fue un complejo sistema piramidal de funcionarios, en cuya cima se encontraba el Inca y
su panaca, familia real de carácter sagrado, unida por lazos de sangre; seguía la nobleza real
con innumerables privilegios, continuaba la nobleza rural de los reinos conquistados. La unidad
básica social era el ayllu, célula compuesta por un grupo de familias que poseían una parcela de
tierra asignada y a cuyo mando estaba un curaca o alcalde.
Inca, Manto ceremonial, ca. 1200 – 1400 d.C.
Quipus incas, ca. 900 1300 d.C.
Culturas del Gran Chaco
El Gran Chaco es una extensa planicie en el interior de Sudamérica, que ocupa territorios de Argentina, Bolivia,
Brasil y Paraguay. Limita al oeste con los primeros contrafuertes andinos, al sur con la cuenca del río Salado, al
este con los ríos Paraguay y Paraná y al norte con el Planalto Central o Escudo Brasileño. Incluye los Llanos de
Chiquitos (Bolivia) y el Pantanal Matogrossense (Brasil) áreas de transición entre el Gran Chaco y la
Amazonia, donde predominan los aspectos del bioma chaqueño. En la prehistoria del continente americano
habrían ingresado al actual territorio del Gran Chaco grupos de cazadores y recolectores que alcanzaron el
extremo sur patagónico y la Tierra del Fuego. Posteriormente ingresaron otros pueblos con una cultura del
Paleolítico Superior de grandes cazadores y guerreros de recia contextura física que ocuparon toda la región
patagónica y pampeana, por lo cual se les dio el nombre genérico de Pámpidos o Patagónicos. Su actividad
principal era la caza de los grandes animales de la llanura, como el guanaco, el puma, el venado y el zorro, y no
se descarta su convivencia con animales prehistóricos ya extintos como el gliptodonte y el megaterio, entre otros.
La región puede definirse como una llanura boscosa que se extiende desde latitudes tropicales hasta ambientes
subtropicales, incluye múltiples climas y relieves que dan origen a diversos hábitat: desde esteros y bañados,
pastizales y sabanas secas e inundables, hasta salitrales, serranías, ríos de llanura y de montaña, y una gran
variedad de bosques. Pertenece a las planicies centrales del continente que forman las regiones más extensas y
menos pobladas. Se trata de un área rica en términos de biodiversidad y los quechuas llamaban "chacu" a los
grupos que se reunían para cazar vicuñas y guanacos, el español corrompió el nombre en "chaco". Gran parte
del territorio permaneció anegado hasta el año 7.000 a.C. y la presencia de los. primeros cazadores se ha
detectado hacia el año 3.000 a.C; paulatinamente se fueron poblando los diferentes ambientes desarrollándose
culturas asociadas a los recursos de cada ecosistema. Tardíamente fue ocupado por grupos provenientes de la
selva tropical sudamericana llamados amazónicos y otros se "andinizaron" por el contacto con los diaguitas o
conjunto de pueblos independientes que hablaban un idioma común, el cacán. El conocimiento sobre los
pueblos indígenas del chaco, comienza a ser construido con las crónicas jesuitas del siglo XVIII. La
diversidad de estas culturas originarias, no solo está reflejada en la variedad de lenguas, las etnias aún de las
mismas familias lingüísticas, como resultado de sus ambientes particulares e influencias de grupos vecinos
presentan singularidades. La inmensidad del Gran Chaco, habría estado poblada por grupos arawak y tupí-
guaraní que se establecen en los valles de las Sierras de Aguaragüe, Ipaguazú, de Lapachal y de Durán. Al
producirse los primeros contactos con los españoles, el hábitat de los chané se encontraba ubicado en la región
del Chaco Boreal, es decir, en el actual territorio boliviano, y en los últimos contrafuertes de la Cordillera Oriental,
y su límite más austral era la zona de los ríos Itaú, Caraparí y Pilcomayo.
Los aborígenes chané del Chaco Boreal procedían de grupos amazónicos
perteneciente al subgrupo lingüístico Arawak que habían venido desde América
Central al Mato Grosso y desde allí al Chaco Boreal, perseguidos por la conquista de
su hábitat por parte de los Caribes. Poseían técnicas agrícolas para el cultivo y una
alfarería de gran factura, comerciaban activamente con el Incario a través del enclave
de Samaipata en el Cordillera Oriental boliviana, especie de verdadera feria franca
entre los pueblos. Esta cultura chaquense-prehispánica fue dominada por el pueblo
guaraní, los chiriguanos, que llegaron a la región en sucesivas oledas pre y
poshispánicas desde la segunda mitad del siglo XV hasta la segunda mitad del siglo
XVI. Al llegar los españoles en el Siglo XVI encontraran en el Gran Chaco un
mosaico de pueblos de diversos rasgos culturales y portadores de características
físicas también diversas. El permanente contacto bélico o pacífico con otros pueblos
de regiones vecinas, permitió que los pueblos que habitaban el Gran Chaco asimilaran
en un proceso de aculturación diversos rasgos culturales, muchos de los cuales
perduran hasta hoy. El uso de manto de pieles, el cinturón de cuero, la cuerda del arco
hecha con tiras de cuero y el paravientos portátil de estera, serían algunos elementos
culturales de origen patagónico o pámpido existentes entre los chaquenses. Estos
bienes culturales pudieron haberlos traído consigo al producirse la migración desde la
región pampeana como sostienen la mayoría de los autores. A través de los Guaraníes
y Arawacos que se ubicaron en las zonas limítrofes a la región chaqueña como la
cuenca del Paraná y el territorio Chaco-boliviano, los chaquenses asimilaron
elementos culturales como el telar, la hamaca, el uso de pinturas culturales, el
trabajo de la cestería y elementales prácticas agrícolas.
Los jesuitas en el Gran Chaco
Las misiones jesuíticas guaraníes o reducciones jesuíticas guaraníes fueron un
conjunto de treinta pueblos misioneros fundados a partir del siglo XVII por la orden
religiosa católica de la Compañía de Jesús entre los aborígenes guaraníes y pueblos
afines, que tenían como fin su evangelización y que se ubicaron geográficamente en las
actuales provincias de Misiones y Corrientes, en Argentina, -ocho- en el Paraguay y -
las siete restantes- en las denominadas Misiones Orientales, situadas al suroeste del
Brasil; todas estaban en la jurisdicción llamada Provincia Paraguarí​ que pertenecía al
Virreinato del Perú y que abarcaba regiones de los actuales Paraguay, Argentina,
Uruguay y partes de Bolivia, Brasil y Chile. A lo largo de la historia se tomó una
imagen idílica de la evangelización que impregnó en las artes, naciendo el término de
“barroco jesuítico”, el cual fue la idea del resultado sensitivo tanto espiritual como
visual del sincretismo que se dio entre los nativos y europeos.​ Sin embargo, este
enfoque no da cuenta de ciertos aspectos muy importantes como, por ejemplo, la forma
en que se acogió y percibió por parte del nativo americano tanto las artes en
general como la música en particular que le era completamente ajena, así como las
estrategias que usaron los misioneros de la Compañía de Jesús para adaptarlas a los
contextos locales, lo que se tradujo muchas veces en un contexto de contrarreforma
católica, en la incorporación en muchos casos de elementos propios de las culturas
nativas. Estos aspectos pasaron a integrar un proceso cultural y político bastante
complejo, el cual se cargó de tensiones y conflictos. A pesar de las particularidades
propias de su espacio y su tiempo las misiones generaron nuevas expresiones
culturales guaraníes tanto en la música vocal como instrumental, en el baile y en la
arquitectura y artes plásticas que son altamente apreciados hasta el presente.
El rey español Carlos III, en
1767, ordenó la expulsión de los
jesuitas de todos los dominios de
la corona de España, incluyendo
los de América y los demás
ultramarinos, la pragmática
también decretó la incautación
del patrimonio de la Compañía de
Jesús. Algunas de las misiones
jesuíticas guaraníes han sido
declaradas lugar Patrimonio de
la Humanidad por la Unesco.
Cada una de ellas se caracteriza
por un plan específico y un
diferente estado de conservación.

Talla en madera policromada y dorada


realizada por los indígenas de la
Misión jesuítica de Jesús de
Tavarangué, Paraguay, ca. 1680-1700.
Las culturas del Norte del Norte de las Américas

El hombre ha habitado el Ártico desde hace miles de años atrás, antes de nuestra era.
Una de las primeras culturas fue la Dorset. Se dice que fueron los antecesores de los
Inuit y se dedicaban mayormente a la caza y a la fabricación de herramientas. Se
extinguieron alrededor del 1500 pero en 1824 un grupo de balleneros descubrió a un
grupo de nativos a los que denominaron Sadlermiut, de los cuales en 1955 se encontró
evidencia genética de su relación con los Dorset, afirmando que eran parte de las
últimas generaciones de este pueblo. Después de la supuesta extinción de los Dorset
en 1500, los Thule, quienes llegaron por Alaska, ocuparon las zonas abandonadas por
sus antecesores. Los estudios revelan que los Thule y los Dorset tuvieron contacto con
los Vikingos en los siglos X y XI. La cultura Thule se caracterizó por crear nuevas
técnicas para la caza mediante la fabricación de novedosas herramientas como el
arpón, útil para la captura de las ballenas. Con los huesos de esos grandes mamíferos,
crearon diferentes estilos de punta de arpón para situaciones específicas. Se habrían
extinguido alrededor del año 1600 de nuestra era. Los coloquialmente llamados
esquimales, son tal vez los habitantes más conocidos culturalmente. La palabra
esquimal puede referirse a los Inuit, cultura asentada al norte de Alaska, Canadá y
Groenlandia y a los Yupik, habitantes del sur de Alaska y la península de Chukchi;
estos últimos forman parte más bien del territorio subantártico. Muchas otras culturas
nativas americanas del Norte, fuera del área que comprende el círculo polar Ártico,
mantienen similitudes en los estilos de vida y formas de supervivencia con los indígenas
árticos.
El potlatch y su práctica en las culturas del Noroeste de América del Norte

Una de las prácticas culturales y económicas de mayor interés efectuada por los
miembros de las culturas del Noroeste de Norteamérica, es el potlatch. Se trata de una
fiesta de regalos que practican los pueblos indígenas de la costa noroeste del Pacífico
de Canadá y los Estados Unidos, entre los cuales es tradicionalmente el principal
sistema económico. Esto incluye las culturas Heiltsuk, Haida, Nuxalk, Tlingit, Makah,
Tsimshian, Nuu-chah-nulth, Kwakwaka'wakw, y Salish Costera. Los potlatches
también son una característica común de los pueblos del Interior y de la Subártica
adyacente a la costa noroeste, aunque sin el ritual elaborado y la economía de regalos
de los pueblos costeros. Entre los Kwakwaka'wakw se lleva a cabo este ritual con una
reunión en ocasión de nacimientos, defunciones, adopciones, bodas y otros eventos
importantes. Por lo general, el potlatch se practicaba más en las temporadas de
invierno, ya que históricamente los meses más cálidos eran para obtener riqueza para
la familia, el clan o la aldea, luego regresaban a casa y compartían eso con vecinos y
amigos. El evento fue organizado por un numaym, o 'Casa', en la cultura
Kwakwaka'wakw. Un numaym era un grupo complejo de parientes cognáticos
generalmente encabezados por aristócratas, pero que incluían plebeyos y esclavos
ocasionales. El grupo tenía unos cien miembros y varios eran integrantes de una tribu.
La casa extrajo su identidad de su fundador ancestral, generalmente un animal mítico
que descendió a la tierra y se quitó su máscara animal, convirtiéndose así en
humano. La máscara se convirtió en una herencia familiar que se transmite de
padre a hijo junto con el nombre del antepasado. Esto lo convirtió en el líder del
numaym, y es considerado la encarnación viviente del fundador.
La práctica del potlatch fue prohibida por el gobierno canadiense en 1885 y esta prohibición duró
hasta 1951. El potlatch ha servido de modelo para la explicación de otros fenómenos culturales
aparentemente muy diferentes entre sí, como por ejemplo el modelo colaborativo y basado en el
prestigio. La ceremonia funcionaba con reglas y cuando un jefe local de una tribu actuaba como
anfitrión e invitaba a otro jefe rival y a sus seguidores con una gran cantidad de regalos valiosos.
Los huéspedes menospreciaban lo que recibían y prometían celebrar un nuevo potlatch que
dejaría al de su anfitrión en un nivel muy bajo de prestigio, mientras que el jefe anfitrión se jactaba
de todo lo que les daba y de lo pobres que eran sus rivales invitados. Herido en su amor propio, el
jefe huésped y sus seguidores prometían desquitarse e invitaban a sus rivales a un nuevo
potlatch en el que regalaban mayores cantidades de objetos de valor, que los recibidas por ellos
anteriormente, y así sucesivamente se repetía la ceremonia hasta adquirir uno de los oponentes el
mayor prestigio ante su invitado-contendor. Dado que en este juego ceremonial todo el mundo
ensalzaba su propia riqueza y desprendimiento y ridiculizaba la riqueza y la generosidad del otro,
se necesitaba la figura de un árbitro. Había especialistas independientes en el cálculo del valor de
los bienes que se entregaban en cada ceremonia que estimaban lo que se debía gastar para
igualar o superar la apuesta del contrario en cada partida. En algunas ceremonias, durante los
llamados “Festines de grasa” se quemaban los bienes, como mantas u objetos de cobre, llegando
a veces a destruir incluso las viviendas en las que se celebraba el festín. El potlatch se hizo
famoso gracias al libro “Patterns of Culture” de la antropóloga norteamericana Ruth Benedict, que
describía la ceremonia entre los Kwakiutl, una etnia indígena de la Columbia Británica. En la
época en que se publicó el libro, 1934, se pensaba que era el impulso de prestigio la causa de los
potlatch y así lo dejó escrito Benedict, que pensaba que todo el sistema económico aborigen del
noroeste del Pacífico estaba al servicio de esta obsesión. Pero otro antropólogo, Marvin Harris,
argumentaba que la situación era justamente la contraria, que era la rivalidad de estatus la que
estaba al servicio del sistema económico de los Kwakiutl. Según Harris, si se considera a todas
las aldeas Kwakiutl como una unidad, se observa que el potlatch estimulaba el flujo de objetos de
valor en direcciones opuestas, activando las economías locales.
Cronología aproximada de las culturas prehistóricas de las Américas

CULTURA / ETNIA / FECHAS APROXIMADAS DE UBICACIÓN GEOGRÁFICA PRINCIPALES HIPÓTESIS


YACIMIENTO POBLAMIENTO HUMANO
Cactus Hill 16.0000 a.C. Richmond, Virginia, Estados Unidos Ocupaciones humanas -instrumentos líticos, fogones- de 18.000 años de
antigüedad. Los restos similares a los del período Solutrense de Europa
suroccidental, y a las posteriores herramientas Clovis, permitieron elaborar la
teoría que los primeros americanos provenían de Europa y que los cazadores
Clovis derivaron de los de Cactus Hill.
Piedra Meadowcroft 14.000 a.C. Pennsylvania, Estados Unidos Uno de los primeros sitios arqueológicos donde se encontraron evidencias de
poblaciones Pre-Clovis.
Tooper 14.000 a.C. Allendale, Carolina del Sur, Estados Unidos Artefactos de sílex y restos de plantas carbonizadas unos 13 metros por debajo de
ese nivel que datarían de 50.000 años. Cuestionado por muchos. Sostienen se
trata de datación de elementos naturales en los que no intervino el hombre.
Old Crow 13.000 a.C. Yukón, Canadá, Huesos de animales con marcas de carnicería que fueron fechadas con 25.000
años de antigüedad.
Cueva Gault 12.000 a.C. Valle Gault, centro de Texas, Estados Unidos. La mayor cantidad de instrumentos Clovis, y en estratos inferiores vestigios de
actividad humana de 14.000 años de antigüedad.

La Mesa 11.700 a.C. Alaska -Beringia orienta, Estados Unidos. Herramientas gruesas similares a las halladas en Dyuktai -Siberia, 14.000 años de
antigüedad.
Clovis 11.500 a.C. Clovis, Nuevo México, EE. UU. Herramientas líticas y posterior datación por carbono 14 arrojó una antigüedad de
13.500 años. Hasta las dos últimas décadas del siglo XX, se la consideró la
cultura más antigua de América; las nuevas investigaciones científicas
aportaron pruebas de culturas anteriores, generalmente llamadas Pre-Clovis.
Taima-Taima 11.000 a.C. Estado Falcón, Venezuela. Artefactos líticos de 13.000 años de antigüedad asociados con restos
descuartizados de mastodontes.

La María 11.000 a.C. Patagonia, Argentina. Vestigios de ocupación humana y manifestaciones rupestres de 13.000 años de
antigüedad
Islas Reina Carlota 11.000 a.C. Columbia Británica, Canadá. Una de las primeras paradas de poblaciones que migraban hacia el sur desde
Alaska. Al final de la Era de Hielo se elevó el nivel de las aguas, descendieron las
islas, quedando sumergidas con restos de los posibles visitantes humanos.
Monte Verde 10.000 a. C. Al sur de Puerto Montt, Chile. Utensilios y herramientas de 12.500 años de antigüedad.

Sierra de Capibara 9.000 a.C. Estado de Piauí, Brasil. Concentración de sitios arqueológicos, con pinturas rupestres y antiquísima
presencia humana estimada en, aproximadamente, 50.000 años de antigüedad.
Cuevas Fell y Pale Aike 9.000 a.C. Sur de la Patagonia, Argentina. Vestigios de presencia humana de 11.000 años de antigüedad, "fogones de
cubeta" excavados en el suelo, restos de fauna extinta como el mylodón,
elementos en piedra, proyectiles "cola de pez.
L'Anse au Meadows 1,000 a.C Isla de Terranova, Canadá. Ruinas vikingas de "La ensenada de las medusas" exhibe el primer vestigio de
asentamientos vikingos en América.
Culturas del Sur del Sur de las Américas

La Patagonia, es la región al sur de lo que hoy son Chile y Argentina, habría estado
ocupada por humanos desde hace al menos unos 12.000 años. Es un extenso territorio
que se extiende al sur del continente americano, desde la cordillera de los Andes al
océano Atlántico, presentando una gran variedad de ambientes. Es surcada por fuertes
vientos y en el territorio se alternan extensas planicies con terrazas fluviales, grandes
mesetas, profundos cañones y amplios valles donde fluyen importantes ríos. Una de las
primeras culturas patagónicas documentada es la Industria Toldense, que se
desarrolló entre el 8.400 - 5.300 a. C. Esta cultura es la de grupos de cazadores se
establecieron en cuevas naturales buscando el amparo a las inclemencias climáticas.
Las cuevas de los Toldos y del Río Pinturas ("Cueva de las Manos"), como las de
Fell y Pali Aike en Chile, revelan ocupaciones tempranas. A pesar de los 12.000 años
transcurridos desde el inicio de su ocupación humana, casi sin excepción estos
territorios se mantuvieron habitados por grupos humanos que mantuvieron hasta muy
recientemente sus características de cazadores-recolectores nómades. Del lado Oeste
de la Cordillera Andina en lo que hoy es Chile, la región se encuentra dominada por
bosques de robles, arbustos y pastos, presenta buenas condiciones para el
asentamiento humano debido a la posibilidad de recolectar elementos silvestres como
tubérculos, gramíneas, pehuén; practicar la agricultura y desarrollar la ganadería.
Existen lagos, el mar tiene gran riqueza ictícola y la cordillera de los Andes disminuye
su altura presentando pasos por debajo de los 1.000 m. que facilitaron los contactos
interétnicos con los grupos cazadores al este y al oeste de la Cordillera.
La Patagonia y La Pampa, serían los dos ecosistemas donde antes de la llegada de
los españoles y de las campañas militares de la segunda mitad del siglo XIX,
ejecutadas por los ejércitos de los nuevos estados argentino y chileno, habrían estado
ocupados por una serie de pueblos originarios. Estos han sido históricamente
denominados de forma genérica “mapuches” y los españoles los llamaron, los
“araucanos”, sin embargo, no conformaban originalmente un solo grupo
homogéneo, sino que, muy al contrario eran pueblos diversos, que poco a poco
fueron siendo absorbidos cultural y también militarmente por los araucanos, en un
largo proceso de más de doscientos años conocido como la “araucanización de las
pampas”.

El pueblo originalmente denominado mapuche, del mapudungun: mapu, tierra y che,


gente o persona, es decir “gente de la tierra”, era originario de la región limitada por
los ríos Bío Bío y Toltén, en el extremo norte de la Patagonia chilena. Eran
relativamente sedentarios, practicaban la ganadería y la agricultura de forma
incipiente. Se dividían en varios grupos comandados por diferentes caciques, los
cuales dirimían sus frecuentes conflictos en sangrientos enfrentamientos armados.
Al cruzar la cordillera y desplazarse hacia el este, los mapuches se fueron
encontrando con otras etnias con diferentes grado de afinidad y desarrollo, a las
cuales fueron en mayor o menor medida absorbiendo o “araucanizando”. Por
supuesto, este proceso no fue en una dirección única, ya que los mapuches también
cambiaron en el proceso y de sedentarios pasaron a ser seminómadas, adoptando el
toldo como forma de vivienda en sustitución de la choza y abandonando
prácticamente sus actividades agrícolas y artesanales.
Los huilliches o williches, de willi, sur y che, gente, o sea “gente del sur”, serían la
rama meridional del pueblo mapuche, que habitaba aproximadamente desde el río
Toltén hasta las actuales provincias de Osorno y Llanquihue en la actual Chile. Algunos
siglos antes de la llegada de los españoles, algunos grupo de huilliches cruzaron el
canal de Chacao para establecerse en el norte y centro de la Isla Grande de Chiloé,
donde entraron en contacto y se mezclaron con los pueblos canoeros que allí
habitaban, como los chonos. Los huilliches eran una etnia con características propias,
si bien parece que sufrieron un evidente proceso de araucanización. De hecho su
lengua, conocida como chesungun, es una variante del mapudungun de los
mapuches, si bien está también muy influida por el castellano. Del otro lado de la
Cordillera, los “huilliches manzaneros” surgieron por un proceso de araucanización
de grupos de tehuelches provenientes del sur de la Patagonia y de huarpes de la
zona de Cuyo. Los pehuenches, o “gente del Pehuén”, es otro de los pueblos
originarios de cultura mapuche. Reciben su nombre por el hecho de que basaban su
alimentación en la recolección de piñones de araucaria, o pehuén, en idioma
mapuche. Su área de distribución coincide con la del este árbol emblemático del norte
de la Patagonia. En Argentina, la araucaria (Araucaria araucana) se encuentra tan sólo
en el oeste de la provincia de Neuquén. La bahía del río Valdivia y los grandes lagos de
la precordillera brindan recursos de caza y recolección, así como infinidad de pasos
hacia el este. Aproximadamente hacia el 600 a.C. y el1.100 d. C. se desarrollará la
cultura Pitrén, desde la cuenca del Bío-Bío hasta la ribera norte del lago Llanquihue,
con derivaciones en el centro y norte de Neuquén, en la actual Argentina. Esta cultura
constituye la primera expresión agroalfarera en el sur de Chile.
Hacia el 1.100 a.C. y el 1.300 d. C. se habría desarrollado la llamada cultura Vergel,
en el valle comprendido entre los ríos Bío-Bío y Toltén. Sus integrantes estaban
organizados en pequeños grupos familiares, mantuvieron una economía de amplio
espectro donde la caza y la recolección tanto terrestre como acuática,
complementaban sus actividades agrícolas y habrían comenzado la domesticación de
los camélidos. La cultura Mapuche o Araucana habría surgido entre el 1300 a.C. y
el 1.600 d. C. en la zona sur de territorio que hoy es Chile. Al Seno de Reloncaví, se
lo considera el inicio geográfico de la Patagonia Chilena y está en una zona
montañosa de glaciación, con una estrecha planicie costera, hay bosques, lagos,
fiordos y ríos de irregulares cursos y crecidas torrenciales por su origen andino. Los
asentamientos prehistóricos, que dieron origen a las tribus que encontraron los
españoles al momento de la conquista, tuvieron origen en asentamientos muy
dispersos, tales como la zona cercana al Pacífico, y 30 km. al suroeste del actual
Puerto Montt, encontramos el sitio de Monteverde con evidencia de haber sido
poblado por humanos desde aproximadamente el año 10.500 a. C.. En el sector
atlántico al norte del Estrecho de Magallanes y cercanas a la frontera con la actual
Argentina, están las cuevas de Fell y Pali Aike que han ofrecido evidencia de
presencia humana desde, aproximadamente, el año 9.000 a. C. Mas recientes habrían
sido las ocupaciones costeras del Canal Beagle, que dieron origen a los grupos
Alacaluf y Yamanas. Estos grupos de cazadores se establecieron en las cuevas
naturales buscando el amparo a las inclemencias climáticas, su economía principal fue
la caza del guanaco, el ñandú y la fauna hoy extinta. Entre los elementos encontrados
figuran pequeñas puntas de proyectil bifaciales, huesos, raspadores y raederas. Luego
habrían sido encontradas también boleadoras, que son unas piedras esféricas con
cuerdas para arrojarlas, indicando avances tecnológicos y sociales.
Una Cronología posible de las culturas prehistóricas del Sur del Sur
CULTURA /SITIO/YACIMIENTO FECHAS APROXIMADAS DE EVIDENCIA DE PRESENCIA
HUMANA
Piedra Museo 11.000 a. C.

La María 11.000 a. C
.
Monte Verde 10.500 a. C.

Cuevas de Fell y Pali Aike 9.000 a. C.

Los Toldos 9.000 a. C

Cueva de las Manos 9.000 a. C.

Industria Toldense 8.500 - 5.300 a. C.

Industria Casapedrense 5.300 - 3.500 a. C.

El Túnel 5..000 a. C.

Industria Patagoniense 3.500 a. C. - 1.600 d. C.

Cultura Pitrén 600 d. C. - 1.110 d. C.

Cultura Vergel 1.100 - 1.300 d. C.

Cultura Mapuche 1.300 - 1.600 d. C.


Multiculturalidad, pluriculturalidad e interculturalidad en las Américas.
Multiculturalidad es la existencia de varias culturas conviviendo en un mismo espacio físico, geográfico o social. La
multiculturalidad abarca todas las diferencias que se enmarcan dentro de la cultura, ya sean, religiosas, lingüísticas, étnicas o
de géneros. La multiculturalidad reconoce la existencia de la diversidad cultural en todos los ámbitos y promueve el derecho a
esta diversidad. Según la sociología o antropología cultural, la multiculturalidad es la constatación de que coexisten varias
culturas en un mismo espacio geográfico o social, pero que no, necesariamente, existe una influencia o intercambio importante
entre ellas. Es por ello que la multiculturalidad puede crear comunidades aisladas como, por ejemplo, los barrios italianos,
chinos, palestinos, etc. que existen en algunas grandes ciudades sin o con muy poco contacto con las comunidades locales.
Cuando las comunidades logran mantener un intercambio en respeto y tolerancia los científicos sociales lo llaman de
multiculturalismo. También se usa el concepto de pluriculturalidad que hace referencia a la coexistencia en un mismo espacio
geográfico de diferentes culturas. Pluriculturalidad y multiculturalidad no son lo mismo. La pluriculturalidad es la coexistencia
de culturas diferentes en un mismo espacio geográfico, sin que por ello tenga que haber mayores relaciones de intercambio entre
ellas. Es propia de países que han pasado procesos históricos de dominación colonial, donde la cultura del colonizador cohabita
con las de los indígenas, como ocurre en Bolivia, México o Perú. A diferencia de la pluriculturalidad, la multiculturalidad se
caracteriza por la tolerancia y la inclusión y es común en países con mucha presencia inmigrante, como España o Estados
Unidos.

La idea o concepto de cultura que subyace en varias teorías de la cultura puede obstaculizar la defensa de la igualdad entre los
individuos que, en teoría, se debe garantizar como un derecho para todos los seres humanos, independientemente de sus
culturas. Pero el hecho de que las culturas sean diferentes no implica que sean desiguales. En la necesidad de reconocer y
atender a las culturas minoritarias, se afirma de modo no explícito y a menudo quizá no intencionado, que todas las culturas no
son válidas para el desenvolvimiento social, por lo que deben ser «sustituidas» por las culturas mayoritarias. Un aparente
relativismo inicial de reconocimiento de la diversidad intercultural encierra al final un fuerte etnocentrismo encubierto. La
hipótesis de que existen culturas deficitarias frente a culturas no deficitarias, no supone reconocer la diferencia de las
culturas, sino la desigualdad. Basta pensar en quién establece cuáles son los déficits de una cultura frente a otra, para caer en
cuenta de que no se trata de una práctica de igualdad. El hecho de que determinados grupos no hayan desarrollado una
adaptación a nuevos contextos en los que conviven, no legitima a nadie para hablar de déficit alguno de tal grupo o de tal cultura,
sino simplemente de la no puesta en práctica, hasta el momento, en esa cultura, de estrategias adaptativas en tales contextos. Las
culturas se diferencian, entre otras razones, por sus particulares maneras de adaptarse a contextos diferentes, y es precisamente
en esa diferencia, que no es desigualdad, sobre la que deben compararse y encontrarse unas y otras culturas, sin imposiciones
de ninguna. Así, calificar como déficit de una cultura el hecho de que es minoritaria frente a otra presuntamente mayoritaria por
dominante, equivale a no admitir la capacidad de cualquier cultura para generar nuevas estrategias adaptativas en nuevos
contextos. Todos los seres humanos, vivan donde vivan, habitan en un mundo multicultural. Entendemos, entonces, que
diferenciar no equivale a discriminar y de que diversidad no equivale a desigualdad.
La interculturalidad puede definirse como el proceso de comunicación e interacción entre personas y grupos con identidades
culturales específicas, donde no se permite que las ideas y acciones de una persona o grupo cultural esté por encima del otro,
favoreciendo en todo momento el diálogo, la concertación y, con ello, la integración y convivencia enriquecida entre culturas. Sin
embargo, su significado es polisémico y se ha interpretado desde varias miradas, en especial en las políticas lingüísticas en países
con elevados índices de población indígena que, si bien han transformado la visión en la educación indígena, no han logrado integrar
de una manera consistente a los estudiantes indígenas en el proceso educativo. Este problema ha sido trabajado de manera
transdiciplinaria en las ciencias sociales y en particular en la educación. Las relaciones interculturales se basan en el respeto a la
diversidad y el enriquecimiento mutuo; sin embargo, no es un proceso exento de conflictos. Estos pueden resolverse mediante el
respeto, la generación de contextos de horizontalidad para la comunicación, el diálogo, la escucha mutua, el acceso equitativo y
oportuno a la información pertinente, la búsqueda de la concertación y la sinergia. El concepto de interculturalidad apunta a
describir la interacción entre dos o más culturas de un modo horizontal y sinérgico. Esto supone que ninguno de los conjuntos
sociales que establecen un contacto intercultural, se encuentra por encima de otro, en condiciones de supremacía en relación con el
otro, como condición que favorece la integración y la convivencia armónica de todos los individuos. La noción de interculturalidad
se diferencia del multiculturalismo y del pluralismo por su intención directa y su accionar propositivo de promover el diálogo y el
acercamiento entre culturas. Toda cultura es básicamente multicultural, es decir, se ha ido formando, y se sigue formando, a partir
de los contactos entre distintas comunidades de vidas que aportan sus modos de pensar, sentir y actuar. Evidentemente los
intercambios culturales no tendrán todos las mismas características y efectos. Pero es a partir de estos contactos que se produce el
mestizaje y la hibridación cultural. Una cultura no evoluciona si no es a través del contacto con otras culturas. Pero los contactos
entre culturas pueden tener características muy diversas. En la actualidad se apuesta por la interculturalidad que supone una relación
respetuosa entre culturas. No hay culturas mejores ni peores, evidentemente, cada cultura puede tener formas de pensar, sentir y
actuar en las que determinados grupos se encuentren en una situación de discriminación, pero si aceptamos que no hay una
jerarquía entre las culturas estaremos postulando el principio ético que considera que todas las culturas son igualmente dignas
y merecedoras de respeto. Esto significa, también, que la única forma de comprender correctamente a las culturas es interpretar
sus manifestaciones de acuerdo con sus propios criterios culturales. Aunque esto no debe suponer eliminar nuestro juicio crítico, pero
si que supone, inicialmente, dejarlo en suspenso hasta que no hayamos entendido la complejidad simbólica de muchas de las
prácticas culturales que estudiamos. Para que la interculturalidad sea efectiva, es necesario que se cumplan tres actitudes básicas,
como la visión dinámica de las culturas, el convencimiento de que los vínculos cercanos solo son posibles por medio de la
comunicación y la conformación de una ciudadanía ampliad onde exista la igualdad de derechos para todos. Las relaciones
interculturales se basan en el respeto a la diversidad y el enriquecimiento mutuo; sin embargo, no es un proceso exento de
conflictos. Estos pueden resolverse mediante el respeto, la generación de contextos de horizontalidad para la comunicación, el
diálogo, la escucha mutua, el acceso equitativo y oportuno a la información pertinente, la búsqueda de la concertación y la sinergia.
La interculturalidad no se refiere tan solo a la interacción que ocurre a nivel geográfico sino más bien, en cada una de las
situaciones en las que se presentan diferencias. Si se analiza el concepto desde la ética podemos ver que la forma en la que se
involucra en el enraizamiento de los valores sociales es a través de la promoción del respeto de la diversidad, donde cada
persona tiene derecho a ser como desea y el mismo paradigma vale para los colectivos. La ética intenta inculcar valores afines
para construir sociedades democráticas, integradas y donde la armonía sea protagonista de la interacción social.
Lenguas indígenas antes y después de la llegada de los europeos al Nuevo Mundo
Antes de la llegada de los europeos al Nuevo Mundo, las lenguas amerindias se hablaban desde el Círculo
Ártico hasta la punta meridional de Sudamérica, por los ancestros de los actuales amerindios. Durante los
últimos 500 años muchas de las etnias y lenguas nativas americanas han desaparecido, aunque aún se hablan
varios centenares de ellas. Hoy en día tres lenguas indoeuropeas el español, inglés y portugués, son
políticamente dominantes en diversos países de América, y las lenguas nativas tienen menos hablantes y son
usadas en ámbitos limitados. Entre los siglos XVI y XVII, y aún en el XVIII, se publicaron decenas de
gramáticas o Artes, principalmente por parte de misioneros y sacerdotes que describían las lenguas indígenas
de América, pero en este continente muy pocos pueblos inventaron escrituras para sus lenguas antes del
siglo XVI. En Mesoamérica, los mayas usaban un sistema de escritura desarrollado y completo cuando los
españoles llegaron allí, similar al usado anteriormente por los olmecas que figuran como precursores de la
escritura en América. El idioma epiolmeca de las primeras inscripciones americanas se ha identificado como
una lengua mije-soke.​ La escritura zapoteca, usada para el zapoteco epigráfico, está documentada poco
después de la escritura olmeca. En Sudamérica, por otra parte, no existió de un sistema de escritura
propiamente dicho antes de la llegada de los españoles, los quipus ayudaban a llevar ciertos registros en los
Andes centrales, pero no permiten registrar textos lingüísticos o crónicas detalladas. Tras la llegada de los
españoles, muchas lenguas comenzaron a ser escritas. Tal vez el sistema más famoso es el creado por el indio
cheroqui Sequoia para su lengua nativa. Se trata de un silabario en el que cada símbolo representa una
secuencia consonante-vocal. Otros sistemas de escritura, son el cree, el winnebago y los de algunas lenguas
atabascanas septentrionales. No obstante, escrituras alfabéticas también se han usado, adaptadas del alfabeto
romano con añadiduras de signos diacríticos y letras adicionales. Tras la influencia europea se crearon
sistemas de escritura completa en Sudamérica: uno de es el de los Kuna en Panamá y otro en Bolivia y Perú.
Sin embargo, existían ayudas mnemónicas, mezclas de ideogramas y pictogramas, para recitar textos
religiosos en quechua y rituales médicos en kuna, estando en uso todavía este último. La hipótesis lingüística
llamada amerindia, postulada inicialmente por Joseph Greenberg, sugiere que todas las lenguas indígenas
americanas pueden en último término agruparse en tres unidades filogenéticas o macrofamilias, que de
norte a sur serían: 1) Lenguas esquimo-aleutianas que, según Greenberg, estarían emparentadas con las
lenguas euroasiáticas; 2) Lenguas na-dené, que estarían emparentadas con las Lenguas dené-caucásicas;
y las Lenguas amerindias, que englobaría al resto de lenguas americanas, constituyendo por tanto la familia
lingüística formada por un mayor número de lenguas sobrevivientes. Se estima que en las Américas existirían,
aproximadamente, unas 875 lenguas indígenas, entre las cuales unas 335 lenguas estarían extintas y unas
Cronología de la conquista europea de las Américas
AÑO EVENTO

1492 Cristóbal Colón llega a las islas de las Antillas. Esto supuso el descubrimiento del «Nuevo Mundo» para la Europa del siglo XV.

1494. Tratado de Tordesillas: estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del océano Atlántico y del Nuevo Mundo mediante una
línea situada 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, a fin de evitar conflictos de intereses entre la Monarquía Hispánica y el Reino
de Portugal.
1497 Américo Vespucio es el primer europeo que llega a tierra firme en América del Sur. En su viaje empieza a pensar que está en un nuevo
continente.
1497 Giovanni Caboto es el primer europeo que llega a América del Norte desde la llegada de los primeros vikingos. Reivindica estas tierras para
la corona de Inglaterra.
1499 Segundo viaje de Americo Vespucio con Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa. En esta ocasión viaja al sur del continente hacia el actual
Brasil, y es el primer europeo que descubre el río Amazonas.
1500 Pedro Álvarez Cabral toca tierra en Brasil durante un viaje a la India y reclama el territorio para Portugal.

1501 Rodrigo de Bastidas recorre el litoral venezolano, descubre el río Magdalena y el Golfo de Urabá, y llega a Panamá.

1513 Vasco Núñez de Balboa cruza el istmo de Panamá, primer europeo que llega al Océano Pacífico por la ruta atlántica.

Juan Ponce de León reivindica la posesión de Florida para el Reino de España.

1519 Se funda la Villa Rica de la Vera Cruz, hoy Veracruz, el primer ayuntamiento de América del Norte

Hernán Cortés derrota a Tlaxcala, un pequeño estado cercano al vecino imperio Azteca.

1520 El Reino de Castilla comienza la conquista de la civilización Maya.

1521 Hernán Cortés destruye el imperio azteca.

1524 Giovanni da Verazzano, en nombre de la corona francesa, explora la costa desde lo que actualmente es el Norte de Carolina hasta Maine.
.

1532 - 1533 Francisco Pizarro conquista el Imperio Inca.

1540 Pedro de Valdivia llega al valle del río Copiapó, ubicado en la actual Región de Atacama, Chile; nombrando al territorio Nueva Extremadura.

1542 Hernando de Soto descubre el Río Mississippi, fortaleciendo la expansión española hacia el interior de América del Norte.

1570 Se funda la Liga Iroquesa.

1587 Walter Raleigh funda la Colonia de Roanoke, el primer asentamiento británico en el Nuevo Mundo, en el territorio de Virginia

1591 Encuentran la Colonia de Roanoke deshabitada


Cueva de las manos, ca. 9.500 a. C. Patagonia Argentina.
Cueva de las manos, ca. 7.000 a 3.000 a. C. Patagonia Argentina
Cueva de las manos, ca. 9.500 a. C. Patagonia Argentina
¿Qué conocemos hoy de las culturas prehispánicas de las Américas?
Puede aplicarse el término prehispánico a todo aquello que estaba ya en las Américas cuando la expedición de
Cristóbal Colón arribó al continente en 1492. Se puede entender a las Américas prehispánicas como una
etapa de la historia que se inicia con las primeras poblaciones en su territorio y que se extiende hasta la
llegada de Colón o hasta que se estableció el dominio europeo sobre las culturas locales.
La idea de prehispánico, en definitiva, nos permite hablar de múltiples aspectos de la vida americana previa a
la llegada de los españoles: cultura y arte prehispánicos, rituales prehispánicos, asentamientos
prehispánicos, etc. La noción suele utilizarse como sinónimo de precolombino, asociándose el apellido de
Colón al dominio europeo sobre las tierras americanas. Se desconoce gran parte de la historia indígena de
las Américas antes de la conquista, porque las realizaciones de los indígenas se conservaban, principalmente,
en su memoria colectiva que era transmitida oralmente. Lo que se ha podido reconstruir de la historia de pueblos
como los guaraníes de la Argentina y Paraguay, los mapuches de Chile, o los potiguares y tupíes del Brasil es
muy poco, porque el choque de la conquista destruyó su historia. Los textos que permiten reconstruir el pasado
de civilizaciones más avanzadas se reducen a los códices de escritura pictográfica que sobrevivieron la
destrucción generalizada de este tipo de material por los españoles—como el Códice Florentino--, a historias
indígenas escritas después de la conquista por autores mestizos, y a las crónicas redactadas por los
conquistadores, los Cronistas de Indias y los clérigos españoles.
La exploración y colonización españolas del Nuevo Mundo no solamente trastornaron las ideas geográficas
europeas, sino que crearon un nuevo rol imperial para España a comienzos del siglo XVI. Durante esta época y
en pleno renacimiento europeo, el descubrimiento de nuevas tierras parecía ofrecer el escenario para la
realización de las grandes aspiraciones humanas del momento. Algunos esperaban encontrar en el Nuevo
Mundo lo que no era posible en el Viejo: riquezas ilimitadas a la disposición del hombre más decidido y
emprendedor, pero también la posibilidad de ensayar nuevas configuraciones sociales fuera de los rígidos
estamentos sociales de Europa. No es casualidad que la Utopía (1516) de Tomás Moro sea descrita por su
autor como una isla en las Américas, ni que surja muy pronto el arquetipo del buen salvaje americano—un
ser que vivía en armonía con la naturaleza y con su sociedad—o que se emprenda la búsqueda de seres
mitológicos como las sirenas, las amazonas o El Dorado en el Nuevo Mundo. Estos ideales chocaron
violentamente con la realidad brutal de la aniquilación de los indígenas americanos por los abusos a los que
eran sometidos y las nuevas enfermedades ante las cuales no tenían defensas.
Bibliografía Básica

1. ADAMS, Richard E.W. Las antiguas civilizaciones del Nuevo Mundo. Crítica.
Barcelona. 2000.
2. ALCINA FRANCH, José. Las culturas precolombinas de América. Alianza
Editorial. Madrid. 2000.
3. COE, Michael D., Dean SNOW y Elizabeth BENSON. La América antigua:
civilizaciones precolombinas. Folio. Barcelona. 1989.
4. FIEDEL, Stuart J. Prehistoria de América. Barcelona: Crítica. Barcelona.
1996.

Bibliografía recomendada

1. LOPEZ AUSTIN, Alfredo y Leonardo LÓPEZ LUJÁN. El Pasado Indígena. El


Colegio de México-F.C.E. México DF. 1996
2. LUCENA SALMORAL, Manuel (Coordinador). Historia de Iberoamérica.
Volumen I. Prehistoria e Historia Antigua. Cátedra - Sociedad Estatal Quinto
Centenario. 3 Edición. Madrid. 2008.
3. ROJAS RABIELA, Teresa y John V. MURRA. Las sociedades originarias.
Historia General de América Latina I. UNESCO/Trotta. París. 1999.