Sei sulla pagina 1di 43

Rolando Salinas

La modernización
 La modernización impacta en el dominio de los
valores, especialmente en los valores morales
 Existe un consenso acerca de que vivimos una crisis
moral.
Hay tres maneras de entenderla
 1° La moralidad muestra signos de obsolescencia, sus
valores pierden fuerza en cuanto orientadores de la
acción de los hombres, sus sistemas de sanciones se
diluyen y debilitan y sus modelos de humanidad dejan
de ser atractivos.
 2° Solamente se trata de un cambio visible en las
costumbres, en los hábitos de vida, en los gustos, en la
manera de ocupar el tiempo libre, en un incremento de
la violencia
Crisis moral
 3° Agotamiento y derrumbe de los grandes sistemas
éticos fundamentadores y legitimadores de la
moralidad humana.

 De aquí surge la esencial diversidad moral, la


multiplicación de las esferas de valores y la búsqueda
social de consensos mínimos.
Hipótesis
 El proceso de modernización produce un cambio
cultural que afecta a los valores morales tradicionales,
pero la crisis moral, más que originarse en dicho
cambio, surge a causa de una profunda transformación
en la forma misma de estimación valórica.
La modernización de la sociedad.

 Es un proceso dirigido a hacer entrar a


una sociedad de carácter histórico-
tradicional en la modernidad.
Entrar en la modernidad significa:

 1° Una acelerada introducción de tecnologías de punta


(principalmente de informática y telemática)
 2° La racionalización de todas las actividades de la
sociedad desde la organización del trabajo hasta la
toma de decisiones políticas.
 3° La producción e importación rápida de
conocimientos científicos y tecnológicos considerados
como las únicas fuentes de información y de operación
sobre los sistemas naturales y artificiales
Significado
 4° La disminución operativa del tamaño de las
instituciones y su consiguiente agilización
 5° La diversificación de la producción y la apertura de
las fronteras al mercado internacional y la
consiguiente consigna de hacerse competitivos.
Reordenamiento
 Estos caracteres de la modernización son los más
visibles y sintomáticos; en ellos se expresa algo más
radical: la modernización consiste en reordenar la
sociedad tradicional, sus diversos elementos y
funciones, como un mecanismo económico.
Modelo de organización
 El reordenamiento de la sociedad sigue un modelo
bien definido.
 Desde un punto de vista microscópico, ese modelo es
la empresa, en su forma de organización industrial.
 Ella ha pasado a constituirse en una nueva “célula
básica de la sociedad”, desde los roles familiares hasta
la administración del estado.
La economía de mercado
 Desde un punto de vista macroscópico, el modelo es el
mercado abierto, del que da cuenta la economía social
de mercado. Todo debe funcionar en conformidad con
las leyes del mercado.
 Por eso, la modernización de la sociedad significa
hacerla entrar en los marcos propios del capitalismo
triunfante.
El modelo es atrayente
 Su triunfo y expansión planetaria dan a entender que
es la mejor solución a los grandes problemas de la
sobrevivencia y del bienestar: la pobreza y la miseria
de grandes sectores de la población, el déficit de
viviendas dignas, el acceso equitativo a una educación
formal y continuada, el cuidado integral de la salud
física y psíquica, la participación e integración de los
grupos marginados.
Dificultades estructurales
 Sin embargo, el modelo tiene sus dificultades
estructurales: no asegura la justicia en la distribución
de los frutos del crecimiento.
 Esto exige que el modelo sea corregido.
II° El efecto desestructurador.

 La modernización tiene efectos desestruradores en las


esferas de la cultura.
 Se trata de un cambio radical en las formas de vida, las
costumbres, las instituciones y los valores de la
sociedad moderna.
Costumbres, lenguaje y valores
 La desestructuración afecta al modo mismo de vida.
 Allí ocupan un lugar relevante las costumbres
acrisoladas en comportamientos, un lenguaje
configurado en la comunicación de experiencias y
valores, una actividad económica casi de subsistencia.
Ideas y creencias
 Un modo de vida con “ideas y creencias”
fundamentales compartidas y con valores éticos,
religiosos, sociales y políticos claros y definidos.
 Esto determina un trasfondo de seguridad práctica, en
la distinción de lo bueno y lo malo, lo importante y de
lo irrelevante, lo respetable y lo despreciable, lo digno
de lo indigno.
Transformación
 Pero la transformación de un modo de vida implica
una transformación del hombre mismo.
 Esto significa que la vida del hombre se puede
identificar con la suma de su hacer que señala su modo
de vida y con la resta de su no hacer, que también la
señala.
Exigencia de unicidad
 La reordenación de la sociedad como un gran
mecanismo económico contiene en su lógica interna la
exigencia de unicidad o al menos de hegemonía.
 Es como un hoyo negro. Su campo gravitacional todo
lo atrae y todo lo devora.
 La modernidad excluye toda alternativa, pues no
permite la coexistencia de otros proyectos.
Centralidad de la economía
 Su atracción la muestra en la dimensión económica
que es el referente obligado de toda otra dimensión.
 Todos los otros proyectos están supeditados al ámbito
financiero.
 En ella opera la preeminencia del conocimiento
científico y tecnológico; otras formas de saber
aparecen como obsoletas: el mito, la religión, la
metafísica, la tradición oral, etc.
El éxito
 Adquieren relevancia social ciertas formas de
conductas de los hombres en cuanto productor,
consumidor, demandante; se anulan progresivamente
las conductas impregnadas de gratuidad.
 Los modelos de humanidad a imitar están marcados
por la competencia y el éxito; otros modelos están en
situación desmedrada: el hombre justo, solidario,
altruista , honesto, sabio.
Tipo de hombre
 El proyecto modernizador requiere producir un tipo
humano que se adecúe al dinamismo incesante del
modelo.
 En el resaltan la moldeabilidad, la homologación de
gustos, metas e ideales, el enmarcamiento de
aspiraciones y logros.
 Cierto tipo de hombre es algo esencial, en cuanto se
refiere a la eficiencia y rendimiento del modelo.
III° El impacto en la moral.

 La moral se refiere al modo de vida que resulta de


conformarse a determinados valores.
 Las exigencias inherentes a la modernización, al
mismo tiempo que pone y desarrolla nuevos valores
morales, provoca un efecto de obsolescencia de los
antiguos valores y de disolución de los mecanismos de
discernimiento moral entre lo bueno y lo malo, lo
virtuoso y lo vicioso.
 En la medida en que coexisten, se produce una
desorientación moral.
Desorientación e inseguridad
 Este fenómeno de desorientación y de inseguridad
recubre algo mucho más importante aún que radica en
el efecto que la modernización produce en la
condición misma del hombre, como sujeto moral.
 La desestructuración no solamente se refiere a los
valores anteriores sino que mucho más
profundamente, desestructura al propio sujeto, tanto
de la vieja como de la nueva moral.
Lugar de la ética
 Algunas nociones elementales de ética filosófica es
necesario recordar para hacernos de un lenguaje
apropiado.
 El hombre como sujeto moral es su condición peculiar
y privativa, que lo habilita y lo obliga formarse desde sí
y para sí, una personalidad moral.
Persona moral
 La personalidad moral es aquella figura que cada cual
desarrolla de sí mismo, mediante su propia acción, en
lo que realiza actos y adquiere hábitos que lo califican
como hombre bueno o malo, virtuoso o vicioso.
Papel de la libertad
 Los actos y los hábitos morales tienen la particularidad
de revertir sobre el propio sujeto que los ejecuta. La
obra que resulta de la acción moral es el propio
hombre. Su personalidad moral.
 La libertad es la condición que pone al hombre en
posibilidad de construir su modo de ser moral, del cual
es responsable.
 La libertad es lo que constituye al sujeto moral.
Ámbito de las valorizaciones
 En la compleja estructura del acto libre, lo decisivo es
el motivo impulsor. Y el motivo impulsor del acto libre
se encuentra en la estimación valórica.
 De este modo, la libertad se entiende como aquello
que habilita al sujeto moral para estimar valores.
 Lo propio del ser humano en su vida moral se
encuentra en un ámbito de valoraciones.
Heterogeneidad de los valores
 El mundo de los valores presenta una gran
heterogeneidad de esferas de valores y de modos
diversos de estimación.
 La estimación del valor de un bien puede estar
directamente referida a una necesidad que se desea
satisfacer y el valor que resulta es un valor relativo:
depende de la necesidad y del deseo.
Estimación valórica
 Cuando la estimación surge independientemente de la
necesidad, del bien en sí mismo, hay una valoración
incondicionada y el valor que resulta es un valor
absoluto, no depende sino de sí mismo.
 La connotación moral de estas formas de estimación es
diferente en cada caso, pues los valores relativos tienen
una importancia moral subjetiva y renunciar a
realizarlos no constituye menoscabo moral: son
subjetivamente importantes.
Valores absolutos
 En cambio los valores absolutos objetivamente
importantes, pues su realización es irrenunciable y
marcan el nivel moral del sujeto: será más elevado, en
cuanto mayor sea su capacidad de estimación
incondicionada.
Valoraciones condicionadas
 El impacto en la moral afecta la capacidad de
estimación valórica en general, pero muy
especialmente de la incondicionada.
 En nuestra sociedad hay un predominio de las
valoraciones condicionadas y el consiguiente imperio
de valores relativos en el comportamiento social.
Valoraciones incondicionadas
 También una atenuación de las valoraciones
incondicionadas y el casi tabú con respecto a la palabra
absoluto. En este fenómeno se encuentra la raíz de la
crisis moral.
 En la moral de las culturas histórico-tradicionales
prevalecen las valoraciones incondicionadas y los
valores absolutos. En ellas prevalecen las costumbres
ancestrales que terminan por convertirse en
incuestionadas y valoradas por sí mismas.
Lenguaje valórico
 Además, en el plano del pensar reflexivo predomina la
religión, el relato oral y escrito como historia; por otra
parte, su lenguaje está lleno de significaciones de
origen metafísico-teológico.
 Hay un respeto incondicionado a los valores que
ciertos bienes contienen: Verdad, Belleza, Dios, Amor,
Justicia, Vida, Persona, Familia, etc.
Instituciones
 Además, la tradición forja instituciones que encarnan
estos valores y que velan por su preservación y
difusión: la familia, la escuela, la iglesia, el estado.
 Estas instituciones son respetadas porque constituyen
referentes de orientación en la vida y factores de
seguridad moral, por cuanto sostienen sólidas
jerarquías de valores.
 Todo esto configura un sujeto moral fuerte.
Tipo de hombre
 En cambio la modernización requiere y produce un
tipo de hombre extremadamente plástico, capaz de
amoldarse al dinamismo que manifiesta dicho proceso
pasando por todo tipo de modas.
 Esta plasticidad ha devenido en sustantivo en función
de mantener la competitividad, como productores o
consumidores, y así a contribuir a la eficiencia del
mecanismo económico.
Resistencia y consecuencia
 Cualquier resistencia se paga con el precio de la
marginación, bajo la forma de la incompetencia.
 Difícilmente un hombre arrojado a la vorágine del
movimiento y del cambio, puede mantener incólume
su capacidad de estimación frente a los valores
tradicionales.
Valores y compromiso
 La capacidad generadora de valores se encuentra
transformada en el hombre plástico, deviniendo
también moldeable, puntual, efímero, diluido;
generando una actitud descomprometida con los
valores.
 Aún esto se da en el frecuente descompromiso de los
creyentes con los valores religiosos y el del hedonista
con el valor de la relación sexual.
Debilitamiento
 El debilitamiento de la estimación valórica implica
inevitablemente que nuestra relación con ellos
también se diluya.
 De ahí resulta una vida moral superficial, incapaz de
compromisos profundos y fuertes.
Fragilidad del sujeto moral
 La crisis moral no consiste en una aceleración de la
inmoralidad, sino en el debilitamiento y fragilidad del
sujeto moral, incapaz de estimaciones fuertes.
 De ahí que los valores se asocien a actividades efímeras
y transitorias, de índole lúdica.
IV° Alcances prospectivos.
 El proceso de modernización es inexorable; por él
pasa la historia de la humanidad en el presente.
 Para orientar la modernización hacia fines humanos,
hay que asumirla integralmente.
Nueva sociedad
 El asumirla integralmente, tiene como condición un
cambio de actitud ante el fenómeno, de una de
resistencia y negativa a otra receptiva y positiva, lo cual
implica disponerse a reconocer lo bueno que contiene.
 Hay que fijarse en los efectos estructuradores que
anuncian una nueva sociedad y cultura, en los nuevos
valores que ya se perfilan.
Nueva valoración
 Una conversión radical podría permitir la recuperación
y preservación de la forma de estimación valórica
fuerte al considerar la modernidad como algo querido.
 Ello permitiría una nueva valoración del trabajo, del
diálogo, de la tolerancia, de la educación permanente,
de la pluralidad cultural que se anuncia.
Valores tradicionales
 La recuperación de los valores tradicionales que en su
contenido no dependen del cambio histórico: el valor
incondicionado de la persona, el respeto de su
dignidad, el valor de la verdad, de la justicia, los
valores religiosos que nos permitan sobrepasar el
período de desesperación que surge de la toma de
conciencia de la futilidad de todos los relatos
elaborados por una sola razón humana.