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El Tiempo y la

disposición en el
relato
Otro elemento
narrativo más (junto al
narrador, la trama, los
personajes y el
espacio)
El tiempo en una
narración hay que
considerarlo en dos
planos:
Tiempo de la
historia (vuestro
manual le llama
tiempo externo)
Es el tiempo
real objetivo
de la historia
(se mide en
unidades
concretas:
horas, días,
meses, años…)
Tiempo de la
narración (vuestro
manual le llama
tiempo interno)
Regula el ritmo
narrativo (dar
dinamismo o
lentitud a la
narración
(elimando,
condensando,
ralentizando, etc.)
Vamos a centrarnos
en el tiempo interno o
narrativo a través de
ejemplos. ¿Por qué?
Porque es el más
difícil de entender
Existen cinco
posibilidades de regular
el ritmo narrativo:
1) Elipsis.
2) Resumen-sumario.
3)Tiempo-escena.
4) Pausa.
5) Digresión narrativa.
La elección del tiempo
narrativo es del autor, que es
el que persigue un cierto ritmo
para su narración (esta
elección debe ser previa, es
decir, debe elegirse y
pensarse antes de empezar a
escribir, como la del
narrador, la de la trama, la de
la historia, etc.)
1) Elipsis narrativa.
Es un recurso muy usado: el narrador se
salta partes de la historia, se suprimen
cosas o acciones no necesarias. Ejemplo:

“Irene se levantó ese día más temprano


que nunca, y cuando llegó al trabajo se
encontró con su carta de despedida
encima del teclado del ordenador”.
Entre: “Irene se levantó”

… y “cuando llegó al trabajo”


nuestro personaje (imaginamos, sobreentendemos) ha
realizado múltiples acciones que no hace falta narrar y
que además todos las damos por hechas. Por
ejemplo: ducharse o asearse, desayunar, vestirse,
desplazarse al trabajo, etc.
2) Resumen-sumario.
Una parte de nuestra narración es contada
condensadamente, es decir, damos cuenta de la acción,
no la eliminamos (como en la elipsis), pero la
despachamos rápidamente porque no nos interesa entrar
en detalle.

“Podemos decir que Irene encontró el amor de su vida


ese verano, y así es lícito caracterizar su idilio como
un amor de verano, de estos fugaces, de estos
trágicamente irrecuperables. Irene volvió a su ciudad
de origen y estuvo durante el siguiente curso
estudiando 2º de Bachillerato con una pasión
inusitada, en su cabeza una obsesión: volver a verle.
Por fin llegó el verano…”
¿Os habéis fijado? Hemos despachado un año entero de la
vida de Irene con la siguiente oración:

“(…) estuvo durante el siguiente curso estudiando 2º de


Bachillerato con una pasión inusitada, en su cabeza una
obsesión: volver a verle. Por fin llegó el verano…”

Al autor, que organiza los materiales narrativos a su


convenio, no le interesa que el lector se aburra y pierda el
interés por la historia. No le aburramos, por tanto.
Resumamos un año de la vida de Irene.
3)Tiempo-escena
El tiempo de la narración y el tiempo real coinciden. No
tiene pérdida: es cuando aparecen diálogos y los no tan
buenos lectores piensan: “uff, menos mal”. Aporta fluidez y
ritmo a la narración siempre que el diálogo sea fresco y
ágil.

“- Tenía muchas ganas de verte -Irene, lágrimas en los


ojos-, llevo esperando este momento desde finales del
verano pasado.
-¿Aprobaste Selectividad? –preguntó David, con
desinterés, con desidia-. Me han dicho que este año el
comentario crítico ha sido muy difícil.
-David… ¿qué te ocurre? No pareces el mismo.”
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También un monólogo (hablado, no pensado), puede


constituirse en tiempo escena.
“Fíjate en lo bueno: tu esposo entiende de modas.
Lo malo es que le gusta vestirse de mujer.
Lo feo es que luce mejor que tú”.
4) Pausa.
Con este recurso frenamos y ralentizamos el ritmo del
relato. Lo utilizan los narradores frecuentemente en las
descripciones de personas, de paisajes, de ambientes,
de acciones.

“Irene se encogió de hombros y recorrió la cafetería


para pagar la consumición. Nunca se había fijado,
pero el local tenía las paredes descascarilladas, y un
enorme y viejo cartel que rezaba: “You ´ll never walk
alone”, con un horizonte inabarcable de una puesta
de sol en el que se recortaba la silueta de dos
jóvenes como cuchicheando”.
5) Digresión narrativa.
Al igual que la pausa, se frena el ritmo de la narración,
pero introduciendo una reflexión bien del propio narrador,
bien de uno de sus personajes. Como en el ejemplo
siguiente, no conviene abusar mucho de este recurso (si
es que estamos elaborando un verdadero relato
narrativo) porque el lector puede abandonarte.
”Subí las escaleras y reflexioné. Nadie habrá dejado de
observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que
una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la
parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a
una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en
línea quebrada hasta alturas sumamente variables.
Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes
verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está
en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de
estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se
situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio
que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación
producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero
incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso”.
Hemos acabado. ¿Lo habéis
entendido? Dos cositas:
 Tenéis que pensar que un buen
uso del tiempo narrativo garantiza
una lectura dinámica (a veces
empleáis el término “esta novela
engancha”).
 Si vais a comentar un texto
narrativo, el uso del tiempo puede
ser otro de los aspectos que
podéis “valorar”.
Con respecto a la disposición u orden en
el relato puede presentarse de las
siguientes maneras:
 Ab ovo

 In media res

 In extrema res
 a) Ab ovo: es una locución latina de
uso actual que significa literalmente
"desde el huevo". Es una expresión
tomada del poeta Horacio en que
alude al huevo de Leda del que nació
Helena. Equivale, por tanto, a "desde
el origen más remoto".
 Pero hay también en Horacio otra
formulación distinta y más amplia:
ab ovo usque ad mala, esto es,
"desde el huevo hasta las
manzanas", con el sentido de
"desde el comienzo hasta el final
de la comida", según el orden
habitual de los platos en una
comida romana. Indicaría, por lo
tanto, "desde el principio hasta el
fin".
 b) In medias res (en latín, en medio de
las cosas) es una técnica literaria
donde la narración comienza en mitad
de la historia, en vez de en el comienzo
de la misma (ab ovo o ab initio). Los
protagonistas, lugares y la trama son
descritos a través de flashbacks.
 Ejemplos de esta técnica son la Eneida
de Virgilio, o La Ilíada y La Odisea de
Homero. La divina comedia de Dante
comienza precisamente con la frase En
mitad del camino de la vida.
 Los términos in medias res y ab ovo
(literalmente desde el huevo) toman el
nombre de Ars Poética de Horacio,
donde desde el huevo hace alusión a
Helena de Troya, nacida de uno de los
dos huevos que puso Leda.
 c) In extrema res es una técnica
literaria donde la narración comienza
en el final de la historia.
El tiempo en el relato:
 En teoría literaria se llama anacronía a la
alteración del orden cronológico de los
sucesos en el relato.
El tiempo en el relato:
 En un texto narrativo, los acontecimientos
de una historia pueden ser ordenados en
forma cronológica (siguiendo la línea
temporal presente-pasado-futuro) o
recurriendo a la anacronía (no sigue una
secuencia temporal lógica).
El tiempo en el relato:

 Por tanto, el tiempo del relato (como


presento los hechos) no necesariamente
calza con el tiempo de la historia (como
ocurrieron los hechos).
El tiempo en el relato:
 La anacronía puede ser un movimiento
hacia adelante o hacia atrás en el tiempo
con respecto al presente de la narración.
a) Analepsis

 Es un movimiento de retrospección.
Se suele distinguir entre flash back,
término tomado del Cine donde se da
un breve "salto atrás", y el raconto, de
mayor extensión. Narra
acontecimientos anteriores al
presente de la acción e incluso
anteriores al inicio de la historia.
 Ejemplo:
Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfrida, lugar conocido
y famoso por los ilustres pasajeros que por él de continuo
pasan; mi nombre es Pedro del Rincón; mi padre es persona
de calidad, porque es ministro de la Santa Cruzada; quiero
decir que es bulero o buldero, como los llama el vulgo. Algunos
días le acompañé en el oficio, y le aprendí de manera que no
daría ventaja en echar las bulas al que más presumiese en ello;
pero habiéndome un día aficionado más al dinero de las bulas
que a las mismas bulas, me abracé con un talego, y di conmigo
y con él en Madrid, donde, con las comodidades que allí de
ordinario se ofrecen, en pocos días saqué las entrañas del
talego, y le dejé con más dobleces que pañizuelo de
desposado. (Miguel de Cervantes, Rinconete y Cortadillo)
b) Prolepsis
 Es un movimiento de prospección. Narra
acontecimientos futuros, anticipaciones con
respecto al presente de la historia.Flashfoward
 Ejemplo:

El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar


se levantó a las 5.30 de la mañana para
esperar el buque en que llegaba el obispo.
Gabriel García Márquez, Crónica de una
muerte anunciada.