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LA

ARQUITECTURA
DEL
RENACIMIENTO
EN ITALIA
Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan
viviendo la vida de otra persona. “TIENEN
QUE
No se dejen atrapar por dogmas – es decir, vivir
con los resultados del pensamiento de otras ENCONTRAR
personas. ESO QUE
No permitan que el ruido de las opiniones ajenas AMAN”
silencien su propia voz interior.
Steve Jobs
Y más importante todavía, tengan el valor de
seguir su corazón e intuición, que de alguna “Manténganse
manera ya saben lo que realmente quieren llegar hambrientos.
a ser.
Manténganse
Todo lo demás es secundario. descabellados”.
Yo voy a considerar arquitecto a aquel
que con método y procedimiento
seguro y perfecto sepa proyectar
racionalmente y realizar en la práctica,
mediante el desplazamiento de las
cargas y la acumulación y conjunción de
los cuerpos, obras que se acomoden
perfectamente a las más importantes
necesidades humanas. A tal fin,
arquitecto requiere el conocimiento y dominio de
LEÓN BATTISTA ALBERTI
las mejores y mas altas disciplinas. Así
deberá ser el arquitecto.
R E N A C I M I E N T O - Vuelta al clasicismo Es en este periodo el concepto de
simetría toma una complejidad en
El Renacimiento es ante todo cuanto a sus elementos; a diferencia de
una vuelta al Clasicismo, a Grecia que sólo utiliza columna (como
los valores de la antigüedad modulo en la fachada), en el
grecorromana aunque no Renacimiento a esto se agregan vanos,
imitando sino recreando, círculos, cúpulas. Dando cuenta de una
releyendo. Se retoman los simetría con una pluralidad en sus
órdenes clásicos y su partes.
alternancia en la las fachadas La complejidad de la simetría se puede
al estilo romano (toscano, constatar en la utilización de módulos
jónico, corintio). Arcos de en las fachadas. Un fragmento de ella,
medio punto, cúpulas sobre que se repite variadas veces creando en
pechinas o tambores. su totalidad un nuevo ritmo más
Reaparece una Proporción, complejo que la unidad por si sola. Una
armonía y simetría entre los mayor cantidad de elementos presentes
elementos del edificio. en las fachadas (en comparación al
Perspectiva y proporción clasicismo) permite una riqueza en los
numérica: el modulo. módulos, y por tanto en el ritmo final.
La muerte de Lorenzo de
Medicis en 1492 marca el fin
de Florencia como capital
italiana del arte renacentista.
Roma le sucede durante el
primer tercio del siglo XVI,
dando origen al Renacimiento
clásico. Ahora, en el
Quinquecento, es la época de
los grandes genios del arte,
Leonardo, Rafael y Miguel
Ángel, pero también de la
aparición del capitalismo
económico, del
fortalecimiento político del
estado moderno con las
monarquías autoritarias, de
las reformas religiosas y de los
descubrimientos religiosos.
La Escuela de Atenas
La escuela de Atenas fue
pintada por Rafael en
1509 como encargo del
Papa Julio II.

La obra representa a la
Filosofía, una de las
cuatro facultades clásicas
junto con la Teología, el
Derecho y la Medicina,
que decoran el resto de
las paredes de la
estancia. Rafael reúne en
la obra a quienes en la
Edad Media se
consideraban los padres
del pensamiento, pero
tomando de modelo a
personajes públicos de la
época, como Leonardo da
Vinci encarnando a
Platón o Miguel Ángel
como Heráclito
Focos: ARQUITECTOS:
El principal ahora es ROMA (y no En Roma trabaja DONATO BRAMANTE. Hasta
Florencia), la cual emprende una labor
el 1500 trabaja en Milán y después en Roma.
constructiva
imponente sobre todo en el Vaticano.
ANTONIO DE SANGALLO es una figura que va
Después VENECIA, sobre todo en la unida a Miguel Ángel, quizá el principal
segunda mitad del siglo XVI, encontrando arquitecto de este siglo, aunque empieza c
su arquitecto preferido en Palladio, el cual omo arquitecto tardíamente, en 1546.
realiza casi todos los palacios y villas
rústicas de Venecia. GIACOPO VAROCI, VIGNOLA (1507-
1573) será, con PALLADIO los teóricos de l
Después está MILÁN, la cual mantiene un
esfuerzo constructivo desde finales del a arquitectura de este siglo, y en Venecia,
siglo XV. Pero Florencia, Mantua y Verona Palladio representa el final reinterpretativo
no pueden olvidarse tampoco. del clasicismo.
Bramante.
TEMPLETE SAN
PIETRO IN
MONTORIO. http://historiaarquitecturausma.blogspot.
com/2011/02/renacimiento-el-
Roma. 1502-1510. cinquecento.html
El templete se erige sobre una escalinata seguida de un corto podio
sobre el que se eleva la columnata de orden dórico o dórico romano,
rematado por un entablamento dórico (metopas y triglifos),
coronado por una balaustrada. Tiene en total 48 metopas donde
había representada una figura de busto repetida cuatro veces. El
muro de la cella, con dos cuerpos, tiene un muro exterior decorado
con nichos de remate semicircular, de concha de venera, que
alternan con vanos adintelados (puertas y ventanas), separados por
pilastras, cada una de las cuales se corresponde con una de las
columnas del peristilo

Esta decoración se dispone rítmicamente, partiendo de la


disposición de tres puertas y el altar, situados en los extremos de
dos ejes de la planta circular, que se cruzan perpendicularmente a
modo de cardo y decumano; cada paño de muro situado entre dos
puertas está ornado a su vez mediante un vano (ventana central
flanqueada por dos nichos). Bramante parte de un módulo que no
es una medida sino una forma: el cilindro, pues cilíndricas son las
columnas, pórtico, balaustrada, cella y tambor.
Justo debajo del altar mayor está la cripta, donde supuestamente
estaba clavada la cruz de San Pedro
El TEMPLETE DE SAN PIETRO IN MONTORIO es
obra del arquitecto cinquecentista BRAMANTE
erigido hacia 1502 - 1510, en uno de los patios del
convento franciscano homónimo en Roma, actual
Academia de España en Roma.
La fundación del Tempietto se debió a la petición de los Reyes
Católicos de España y su origen fue una rotonda períptera. Se
erigió en 1502 en el lugar en que había sufrido martirio San
Pedro y se termino en el 1510. La rotonda no era en si un
concepto totalmente nuevo, ya que en el siglo anterior se
habían construido edificios de planta circular. Pero la
característica principal de esta obra es que fue el primer
edificio renacentista en el que la cella está rodeada a la
manera clásica con una columna con arquitrabe. Al igual que
en las edificaciones clásicas, el espacio entre columnas se
mantiene constante a los largo de su perímetro, por tanto la
disposición de estas no proporciona ninguna indicación acerca
de la situación del altar en el interior de la cella.
La estructura del templete consta de dos niveles y un remate
cupulado.

El primer nivel cubre en su interior una cripta que esconde la


roca del martirio del Apóstol.

Al exterior se trata de un edículo cilíndrico rodeado por una


columnata de orden toscano, sobre plinto, basas áticas y fustes
lisos. Sobre ella se articula un entablamento con triglifos y
metopas, decorados con temas alusivos a la vida de San Pedro. Se
remata esta parte con una balaustrada. Es este primer nivel el
que permite que hablemos de un edificio monóptero, con
columnas exentas, que lo pone en relación con las referencias
clásicas ya citadas anteriormente.

El segundo nivel se concibe al exterior a modo de tambor, con


hornacinas y nichos de remates rectos y semicirculares, algunos
gallonados, cuyos juegos de luz y sombra dinamizan el muro.

El remate final viene dado por una cúpula (símbolo del cosmos),
cubierta idónea para una planta circular, de gran sobriedad como
atestiguan sus nervios que apenas se insinúan.
Sin duda, este lugar tiene
rasgos muy particulares.

El primero de ellos sea


quizás que, a pesar de su
reducido tamaño (5 metros
de diámetro interior y 10
metros de diámetro total),
crea en quien lo mira una
sensación de impresionante
monumentalidad.

Su planta es circular y se
alza sobre unos escalones
que le proporcionan una
cierta perspectiva.
LA BASÍLICA PAPAL
DE SAN PEDRO

La basílica cuenta con


el mayor espacio
interior de una iglesia
cristiana en el
mundo, presenta
193 m de longitud,
44,5 m de altura, y
abarca una superficie
de 2,3 hectáreas.

La altura que le
confiere su cúpula
hace que sea una
característica
dominante en el
horizonte de Roma.
ARQUITECTOS DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO

1506: Bramante, en colaboración con Giuliano da Sangallo.

1514: Rafael Sanzio, en colaboración con Giuliano da


Sangallo, que fue reemplazado por su sobrino Antonio da
Sangallo el Joven en 1515, y Fray Giocondo hasta su muerte
ese mismo año.

1520: Antonio da Sangallo el Joven, con su colaborador


Baldassarre Peruzzi hasta 1527.

1546: Miguel Ángel.

1564: Pirro Ligorio y Jacopo Barozzi da Vignola.

1573: Giacomo della Porta con Domenico Fontana.

1603: Carlo Maderno.

1629: Gian Lorenzo Bernini.


El proyecto de Bramante
El proyecto consistía en un edificio con
planta de cruz griega inscrita en un
cuadrado y cubierta por cinco cúpulas, la
central de mayor tamaño y apoyada en
cuatro grandes pilares, inspirándose en la
Basílica de San Marcos, y un claro ejemplo
de planta centralizada típica del
Renacimiento.
Los trabajos se iniciaron con la demolición de la
basílica paleocristiana, lo que fue muy criticado
dentro y fuera de la Iglesia por personalidades como
Miguel Ángel, que criticó la destrucción de las
columnas de la antigua basílica. A estos escándalos
hubo que sumarle el de la venta de indulgencias
para la construcción de la Basílica, lo que tuvo un
papel importante en el nacimiento de la Reforma
Protestante de Martín Lutero, que vio los trabajos
en su viaje a Roma a finales de 1510, y en base al
que escribiría Las 95 tesis.
Tras la muerte de Sangallo en 1546, el papa Pablo EL PROYECTO DE
III encomendó la dirección de las obras a Miguel
MIGUEL ÁNGEL
Ángel Buonarroti, quien retomó la idea de
Bramante de planta en cruz griega.

El diseño original de Bramante presentaba


problemas estructurales que debieron ser
corregidos. Bajo la dirección de Miguel Ángel se
alzaron los muros del ábside, de una imponente
monumentalidad. No obstante, la más importante
aportación del gran genio fue la gran cúpula que
se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio
donde la tradición indica que se localiza la tumba
del apóstol San Pedro. Es una estructura que, a
pesar de su peso, parece flotar en el aire.
Veinticuatro años después de la muerte de Miguel
Ángel, fue concluida la cúpula según el diseño
definitivo de Domenico Fontana y Giacomo della
Porta, que apenas variaron los planes del maestro.
A partir de 1603 el Papa Pablo V con lo que diseña finalmente una
encarga el final definitivo de la estructura aparentemente basilical
construcción a Carlo Marderno que de tres calles aunque con un
añade al proyecto de Miguel Ángel tres enorme espacio centralizado
naves a la entrada, coronado por la cúpula.
La configuración actual de la basílica en forma de cruz latina fue obra de
Carlo Maderno, quien durante el pontificado de Pablo V añadió tres
crujías nuevas y proyectó la fachada, compuesta de órdenes gigantes de
columnas y balconadas. La basílica se dio por concluida en 1626 y
consagrada solemnemente por el papa Urbano VIII, aunque todavía
quedaban muchos detalles por finalizar.

Gian Lorenzo Bernini, a instancias de Alejandro VII, proyectó la


inmensa Plaza de San Pedro y la columnata que la rodea.

Bernini se ocupó también de gran parte de la decoración interior del


templo. Su obra más destacada a este respecto es el espectacular
baldaquino de bronce macizo sobre el altar mayor de la basílica. El
bronce utilizado en la construcción del baldaquino fue extraído de los
casetones de la cúpula del Panteón de Agripa de Roma, lo cual dio pie a
la frase: «Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini», expresión
latina que significa: «Lo que no hicieron los bárbaros, lo han hecho los
Barberini», en referencia a Urbano VIII, bajo cuyo papado se completó.
Formado por cuatro columnas torsas con volutas, presenta decoración
vegetal, ángeles y telas simuladas; por todas partes aparecen las abejas,
símbolo heráldico de los Barberini a cuya familia pertenecía el pontífice.
La cúpula de la Basílica de San Pedro se eleva a una altura total
de 136,57 m desde el suelo hasta la parte superior de la cruz
externa. Es la cúpula más alta del mundo. Su diámetro interno
es de 41,47 m, ligeramente menor que dos de las tres enormes
cúpulas que la precedieron: la del Panteón de Agripa, de
43,3 m; y la de la Catedral de Florencia, de 44 m. Los
arquitectos de San Pedro se basaron en estas dos cúpulas para
buscar la manera de construir la que se concibió como la mayor
cúpula de la cristiandad.

El perímetro interior de la cúpula presenta la inscripción en latín


con letras de 2 m de altura:
TV ES PETRVS ET SVPER HANC PETRAM AEDIFICABO ECCLESIAM
MEAM ET TIBI DABO CLAVES REGNI CAELORVM
Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia. A ti te daré
las llaves del reino de los cielos. Vulgata Mateo 16:18–19.

Bajo la linterna se encuentra la inscripción:


S. PETRI GLORIAE SIXTVS PP. V. A. M. D. XC. PONTIF. V.
Para la gloria de San Pedro, Sixto V, papa, en el año 1590 y el
quinto año de su pontificado.
La CÚPULA

La sección de la cúpula se desdobla en dos cáscaras aproximadamente a


un tercio del arranque. El perfil de las costillas entre las que se
construyeron es más ancho en su encuentro con la linterna, es decir, en
ese punto las cáscaras adquieren su mayor separación.

La interior tiene un espesor aproximado de 1,38m, y su sección presenta


gradas para poder ascender a la linterna a través del espacio que queda
entre ambas cáscaras. La exterior, con 0,93 m, está perforada en cada uno
de los gajos por tres huecos, que permiten la iluminación y la ventilación
de ese espacio.

Tanto las costillas como las cáscaras son de ladrillo, éstas últimas con un
aparejo en espina de pez, a 45", de clara influencia romana y bizantina.
Parece ser que se construyeron arcos de descarga en el arranque de la
cúpula, entre las costillas y sobre las ventanas del tambor. Las costillas
presentan una serie de resaltas, que reducen su espesor en forma
telescópica, y que sirvieron de apoyo en la construcción de las cáscaras,
sobresaliendo al exterior de la cúpula, revestida de plomo, con un espesor
en el arranque de 2,53 m.
En la base las grietas eran verticales al exterior, y
se prolongaban después por el tambor e incluso el
ático, para desaparecer por debajo de la cubierta de
plomo de la cúpula. Su anchura crecía al parecer hacia
la parte superior y por la inferior convergían hacia
los pilares. Pero la grieta más importante era la
que atravesaba la bóveda del corredor verticalmente en la clave,
dividiendo el zócalo en dos bloques independientes.

CÚPULA, DAÑOS Y ESTUDIOS


La grieta en la bóveda de la base se había transmitido
a los contrafuertes, que en algunos casos se habían
inclinado hacia fuera. Los dinteles y jambas de
las ventanas del tambor, así como, las escaleras de
caracol, presentaban también daños considerables.

Al pasar a la cúpula propiamente dicha se observaban


grietas verticales en los gajos, entre las costillas,
que arrancaban aproximadamente del ático y
llegaban prácticamente hasta la linterna.
BALDAQUINO DE SAN PEDRO
Se encuentra debajo de la Cúpula de Miguel
Ángel. Diseñado y construido por
Gianlorenzo Bernini, cubre la tumba del
Apóstol San Pedro.

La necrópolis petrina se encuentra debajo del


complejo basilical, y, cuando el emperador
romano Constantino mandó construir la
primera basílica, ordenó que el altar
estuviese sobre la tumba del Santo Apóstol.

El diseño del baldaquino pensado por


Gianlorenzo Bernini está construido en
bronce y simula la forma de un palio, en vez
El Papa Urbano VIII de un templete. Lo forman cuatro columnas
salomónicas de 29 metros de altura que
mandó fundir el sostienen sendas porciones de
bronce del techo del entablamento, unidas por una cornisa
Panteón para que cóncava con colgaduras que imitan los palios
fuera empleado en textiles. De los vértices arrancan cuatro
el baldaquino. volutas convergentes, altas y finas, coronadas
por un pequeño entablamento mixtilíneo.
Fachada principal
La fachada principal de la basílica tiene 115 m de ancho y 46 m de altura. Fue construida por el arquitecto Carlo Maderno
entre 1607 y 1614. Se articula a través de la utilización de columnas de orden gigante que enmarcan la entrada y el
«Balcón de las bendiciones», lugar desde donde se anuncia a los fieles la elección del nuevo papa, y desde donde éste
imparte la bendición Urbi et Orbi. Tras el balcón se encuentra un enorme salón, usado por el papa para algunas audiencias
y otros actos, llamado «Aula de las bendiciones». A continuación, se encuentra un altorrelieve de Ambrogio Buonvicino
realizado en 1614, titulado La entrega de las llaves a San Pedro. En el entablamento, situado debajo del frontón central,
se encuentra grabada la inscripción:
IN HONOREM PRINCIPIS APOST PAVLVS V BVRGHESIVS ROMANVS PONT MAX AN MDCXII PONT VII
En honor del Príncipe de los Apóstoles, Pablo V Borghese Romano Pontífice Máximo año 1612 año 7mo de su pontificado.
Plaza de San Pedro
La plaza es una gran
explanada trapezoidal
que se ensancha
lateralmente mediante
dos pasajes, con forma
elíptica, de columnatas
rematadas en una
balaustrada sobre la que
se asientan las figuras de
ciento cuarenta santos de
diversas épocas y lugares;
en su interior se
encuentran dos fuentes,
una en cada foco de la
elipse, y en medio de la
plaza se erigió un
monumental obelisco de
25 metros de alto y 327
toneladas
En medio de la plaza se erigió un
monumental obelisco (de 25 metros de
alto y 327 toneladas), un bloque pétreo
sin inscripciones traído desde Egipto que
estaba en el centro de un circo romano.

En 1586 el Papa Sixto V decidió


a Pedro.
colocarlo frente a la Basílica de San
Pedro en memoria del martirio de San
Pedro en el Circo de Nerón.

Se le conoce como el “testigo mudo”,


pues junto a este se crucificó a Pedro.
La esfera de bronce de la cúspide que,
según la leyenda medieval, contenía los
restos de Julio César, fue reemplazada
por una reliquia de la cruz de Cristo. Los
dos pasajes de columnas (284 de 16
metros cada una) se abren a cada lado
simbolizando el abrazo de acogida de la
Iglesia al visitante que parece invitan a
entrar.
la columnata corre en un
piso inclinado casi
imperceptiblemente y se
levanta con tres peldaños
uniformes.
La larga serie de las 162
estatuas de santos, cada
una corresponde a una
columna representa a la
Iglesia triunfante en
relación con la Iglesia
militante, es decir, la
multitud de fieles que rezan
en la plaza. Las dimensiones
de las esculturas, realizadas
por colaboradores de
Bernini y bajo su
supervisión, son
exactamente la mitad de las
que se colocaron en la
fachada de la basílica (con
los doce apóstoles y el
Cristo al centro.
En la arquitectura clásica, una columnata es una larga secuencia de columnas vinculadas por un arquitrabe común; a veces constituyen un
elemento autónomo, como la famosa columnata que Gian Lorenzo Bernini diseñó frente a la Basílica de San Pedro, conformando una gran plaza
de planta elíptica.
Esta forma en particular responde a la necesidad de crear un espacio visualmente cerrado pero materialmente abierto que pueda llenarse y
desalojarse eficazmente. Cuando el observador camina por la plaza el propio espesor de las columnas superpuestas entre sí le da a entender que
es un espacio cerrado. Sin embargo si el observador se sitúa en una de las dos fuentes la percepción cambia por completo ya que éstas coinciden
con los focos de la elipse y desde este punto puede verse el exterior de la plaza a través de las columnas, que ya no se superponen entre sí.