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Educación en “La República”

La educación tiene un papel fundamental en el funcionamiento de la ciudad. Toda la estructura del estado descansa en la educación. Gracias a la educación los ciudadanos van a poder ejercer la virtud, o sea, extraer de sus almas, de su naturaleza, lo mejor. El hombre perfecto solo puede formarse en un estado perfecto y viceversa.

Tanto la educación, como la singular y austera forma de vida, van a servir para que aquellos que tienen por naturaleza las cualidades necesarias para ejercer el poder, lo utilicen para el bien de la comunidad y no en un interés propio y mal entendido. La corrupción de las almas no ha de ser posible (para esta clase aparte) en esta organización política.

Platón

gobernantes.

prescribe

un

modelo

de

educación

para

guardianes

y

La educación de los guardianes por parte del estado es una innovación revolucionaria (Jaeger), que se va a defender posteriormente en la edad moderna (la ilustración). Según el testimonio de Aristóteles, fuera de Esparta, no existía en ningún lado una educación organizada por el Estado.

La educación de los guardianes debe cultivar el desarrollo de las cuatro virtudes cardinales: la piedad, valentía, el dominio de sí mismo y la justicia.

Recoge de los elementos básicos de la paideia griega: la salud del cuerpo (gimnasia) y del alma (música). Ambos conceptos entendidos en un sentido más amplio que en la actualidad. La descripción de la educación de las clases superiores le sirve para evaluar la paideia griega.

Música, que quiere decir “el reino de las musas”, incluye un concepto casi tan amplio como lo que hoy llamamos cultura. Incluye las artes literarias, visuales y musicales. Desde los cuentos, los mitos, la literatura, poesía, el arte dramático, hasta los cantos y las melodías. Pero Platón impone una severa censura desde los primeros años sobre la literatura y la música accesible para los jóvenes. Los jóvenes hasta cierta edad no deben ver nada feo, ni vicioso. Rechaza todo relato que no tenga un contenido moral adecuado. La educación debe cultivar la seriedad, el decoro, el valor y el amor hacia la verdad. Cuentos y mitos, así dramas y obras teatrales contien e una visión distorsionada de la realidad, más mentiras (meras apariencias) que verdades. En ellos se estimula la mentira, el fraude, la injusticia y la frivolidad; no pueden ser un buen ejemplo.

Así mismo se prohíben determinadas melodías consideradas decadentes.

Primero la formación espiritual y luego la física. La educación física entendida como cuidado del cuerpo ha de ser austera. Los guardianes deberán seguir una vida austera, pero no unas reglas tan severas como las que siguen los atletas en los entrenamientos. A estos se les somete en excesivo a su dieta volviéndoles demasiado sensibles; los guardianes deben adaptarse con facilidad a los cambios de comida, bebida y clima.

La finalidad de la gimnasia, por la que deben medirse todos los ejercicios físicos, no es alcanzar la fuerza de un atleta, sino desarrollar el ánimo del guerrero.

Así

pues,

música

y

gimnasia

forman

una

unidad

inseparable

en

la

educación:

educación

del

alma

y

del

cuerpo

entendida

como

algo

complementario.

La educación del filósofo-gobernante La educación no termina con la educación de los guardianes. Los regentes del estado solo pueden salir de la clase de los guardianes. Mediante una observación cuidadosa llevada a cabo desde la infancia, se comprueba cuáles son los guardianes que poseen mejores cualidades y mayores talentos. Se les pone a prueba con tentaciones de todas clases y sólo quien durante décadas supera estas pruebas constata que tiene un carácter fuerte e incorruptible esta destinado para la tarea de gobernar. El gobierno de los mejores exige tanto las mejores aptitudes, o la mejor naturaleza, como la mejor educación.

“Platón se representa al filósofo como un hombre de gran memoria, de rápida percepción y afanoso de saber. Este hombre desprecia todo lo

pequeño, su mirada se remonta siempre al aspecto de conjunto de las cosas

) Es amigo

y pariente de la verdad, de la justicia, de la valentía y del dominio de sí

mismo. Platón cree en la posibilidad de llegar a realizar este tipo de hombre por medio de una selección temprana e ininterrumpida, por obra de una

educación ideal y por la madurez de los años. (

la armonía de espíritu y de carácter

degeneran más que las vulgares cuando una mala pedagogía las corrompe.”

(Jaeger, pag. 666)

y abarca desde una atalaya muy alta la existencia y el tiempo. (

Platón hace hincapié en Las almas mejor dotadas

)

(

)

El filósofo es quien tiene el conocimiento del Bien, pero su destino final no es la vida contemplativa; en la ciudad el filósofo está destinado a gobernar.

Mientras que la educación de los guardianes tiene como finalidad el adquirir ciertos hábitos y costumbre, ciertas virtudes, o sea, se les educa en el bien y la justicia; la educación del regente tiene como finalidad el conocimiento mismo de la justicia y del bien. “Es la meta de su formación especial, que debe ser, por tanto, una formación filosófica”.

La educación de los filósofos va a consistir en una larga formación espiritual, consistente fundamentalmente en el estudio de las matemáticas como propaideia (“el preludio de la melodía que hay que aprender”) y finalmente, la dialéctica.

El futuro regente recibirá formación en la dialéctica desde los 15-20 hasta los 35 años. Durante este periodo entrenará su inteligencia con la finalidad de abarcar la realidad en una visión de conjunto, de llegar al Bien en sí.

Pero su formación no acaba aquí; pues seguirá otro periodo de estudios de 15 años (desde los 35 a los 50) en que el regente, ya formado espiritualmente debe adquirir la experiencia necesaria en las cuestiones prácticas de su cargo.