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Autora Margarita Ariza Aguilar

Texto curaduría

Verónica Wiman

Apoyo en contenidos Andrea Quintero Angulo

Apoyo gráfico Mazal Blanco Labouz

Diseño Juan Mojica Arias

Esta cartilla hace parte del proyecto Blanco Porcelana de Margarita Ariza Aguilar, que se realiza a través del Colectivo Blanco Porcelana, del cual hacen parte Andrea Quintero Angulo y Mazal Blanco Labouz.

www.blancoporcelana.com

Ganador del Portafolio de Estímulos 2011, en la categoría Creación y Circulación en Artes

contacto@blancoporcelana.com

Plásticas, de la Secretaría Distrital de Cultura, Patrimonio y Turismo del Distrito de Barranquilla, Colombia.

Barranquilla, octubre 2011 ISBN 978-958-44-9421-4

Con la colaboración especial de Carlos Alberto Ariza en la página web.

UN CUENTO DE

AdaS

UN CUENTO DE AdaS uchos años después, Adita había de recordar aquella tarde remota en la

uchos años después, Adita había de recordar aquella tarde remota en la que jugaba en casa de su tía Rosita, con sus primas mayores, al jue- go: “¿Si pudieras cambiarte algo, qué sería?”. Cuando le tocó su turno se quedó pensando y

decidió ir a mirarse la cara en el espejo del baño. Recordó la tradicional foto de su abuela Teresa y a su prima Luz Esperanza, la más querida por la familia, decían, por ser de la raza de su abuela.

Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez

su abuela. Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez No tuvo que pen- de

No tuvo que pen-

de tutela de primera instancia, de acuerdo con

sar mucho la res-

puesta y regresó

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

diciendo con un

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

tono de voz como

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

distraído: “Me

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

cambiaría, sin

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

duda, los labios”.

Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

Adita nació

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

casualmente en

Buenos Aires,

Argentina. Sus

padres, Azucena y

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Armando, vivían

en aquel entonces en esa ciudad. Su familia la

conoció a distancia por fotografías que sus pa-

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dres enviaban por correo. Ella fue bautizada por su abuela materna: boca de beso. Su abuela viajaría a conocerla para sus ocho

meses de na- cimiento en el año 1971. Sin embargo, para el infortunio familiar, el

meses de na- cimiento en el año 1971. Sin embargo, para el infortunio familiar, el viaje terminaría antes de lo esperado. La abuela

De allí tomó el Jet que la llevaría a Indiana, donde visitaría a su nieta Thrisa Michelle, y posteriormente a Buenos Ai- res, a ver a su boca de beso. Sin embargo, nunca llegó a su destino. Unos cuantos

días después de su aterrizaje en los Esta- dos Unidos, un derrame cerebral acabó con su vida. La abuela era católica de oraciones

y

Teresa viajó desde Bogotá hasta Barran-

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de obras. Su rutina iniciaba todos los

quilla, a la casa de los abuelos paternos

de tutela de primera instancia, de acuerdo con

días con la misa de 6 de la mañana, vesti-

de Adita –Rafael Ramiro Ariza Pernett y

da con su hábito franciscano. Siempre la

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

Helena Andrade de Ariza–. Se hospedó

acompañaban sus palomas; volaban con

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

allí, rodeada de atenciones, en una bella

ella camino a la iglesia, esperaban que

casona del tradicional Barrio El Prado que

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

entrara a la ceremonia y emprendían el

había construído la familia y que había

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

vuelo de regreso a casa. Ver las palomas

estado lista justo el 12 de octubre de 1947.

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

arribar a sus palomares era una señal

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Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

inequívoca de que la abuela se encontra-

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

ba en oración. De regreso a casa, la abuela siempre encontraba algún necesitado a quien favorecer; los llevaba a su hogar, los sentaba en su mesa a desayunar y, si era necesario, los bañaba y los vestía con prendas nuevas. Cuando iba de viaje, en cada lugar donde se hospedaba invitaba a

todas las personas a su alrededor a rezar

el rosario, logrando de manera natural

que una gran cantidad de personas ter- minara uniéndose a ella. Cuando estaba en construcción el Hospital Militar Central, la abuela con- siguió un permiso de los arquitectos, ingenieros e interventores para que se

de los arquitectos, ingenieros e interventores para que se celebrara una misa semanal y los obreros

celebrara una misa semanal y los obreros pudieran parar sus actividades y asistir, sin que se les descontara ningún dinero. Los obreros eran muy numerosos. Al principio, pocos asistían; los demás se quedaban descansando en los ande- nes y antejardines de las casas cerca- nas por la calle 49, entre las carreras Séptima y Quinta. Al cabo de cierto tiempo, comen-

zaron a asistir todos los trabajadores, incluso aquellos que antes se burlaban de este acto religioso, y no solo eso, sino que ayudaban a cargar sillas para que otras personas de la comunidad pudieran acompañarlos. Su espíritu de solidaridad trascendía todas las esferas sociales. Fue ella quien se encargó, con su gestión ante la Alcal- día de Bogotá, de que instalaran un grifo o pluma de la cual pudieran recoger agua los más pobres que vivían en la loma, arriba de la carrera Tercera. Consagró su vida al servicio de los demás. Para ella era muy importante tener una vida austera, pensando que los lujos podían ser mejor invertidos en satisfacer las necesi- dades de los pobres. Tenía una hermosa familia que había confor- mado al lado de su esposo, José Ceferino Aguilar Fore-

mado al lado de su esposo, José Ceferino Aguilar Fore- ro, farmaceuta y dueño de las

ro, farmaceuta y dueño de las Droguerías Aguilar (que en un principio se llamó Droguería Pasteur, al estilo Francés), donde él mismo preparaba las fórmulas magistrales. Tenían un solo hijo “blanco

y varón”, Rafael Francisco del Niño Jesús, el más bello, el centro de atención. Le seguían Teresa de la Concepción, la más juiciosa; Carmen Rosa de los Ángeles, la

más graciosa; Cielo, la más bella; Blanca

los Ángeles, la más graciosa; Cielo, la más bella; Blanca llamativo. Años después, otro de estos

llamativo. Años después, otro de estos

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Azucena del Sagrario, la artista, y Ruth

de tutela de primera instancia, de acuerdo con

abrigos terminó en manos de Azucenita,

Gabriela Emperatriz, la intelectual.

como cobija para un venado que tenía de

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

mascota, en el jardín de su casa.

Su esposo, el abuelo Pepe –como le

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

decían cariñosamente– tenía también un

Paradójicamente, la abuela Teresa,

gusto refinado pero, contrario a la perso-

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

que había deseado un entierro sencillo

nalidad de la abuela Teresa, menos auste-

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

y

humilde, vestida con su hábito fran-

ro. Quería que su familia siempre tuviera

las mejores cosas, le gustaba todo lo

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

ciscano y en ataúd de madera cepillada,

tuvo otra suerte: Fue vestida con su mejor

moderno que representaba el progreso.

Cierto día, después de uno de sus viajes, trajo de regalo a la abuela un elegante abrigo de piel. La abuela, agradecida pero al mismo tiempo contrariada por el sentimiento de no querer usar prendas ostentosas, lo recibió. Sin embargo, antes de usarlo, tomó la decisión de cortar los puños y el largo del abrigo que llegaba casi hasta los pies, para que no luciera tan

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

traje, maquillada para lucir rosadita, al

natural. Su cuerpo fue embalsamado y empacado al vacío en un ataúd que para

ese momento era uno de los más grandes

y

Bogotá, el hueco donde iba a ser enterra-

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lujosos. Al trasladarlo al cementerio en

do tuvo que ser reacomodado, ya que el

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ataúd era más grande de lo normal. Tenía la cabeza ligeramente levantada, el ros- tro reflejaba su habitual belleza, parecía

estar dormida, haciendo la siesta, como cualquier día. La abuela Teresa compartía con su mamá Angelina (Anastasia Vicenta Ange-

compartía con su mamá Angelina (Anastasia Vicenta Ange- lina) el gusto por la poesía, y todo

lina) el gusto por la poesía, y todo lo que escribía y decía era en verso. Su familia había llegado de Zapatoca, Santander. Angelina se casó, cuando tenía apenas 14 años, con Gregorio, un hombre mucho mayor que ella, tanto así que le decía Don Gregorio. El era de otra “buena familia”, blanco, de ojos azules, y era gemelo de un hermano que murió. Era severo y austero,

pero muy cariñoso con sus hijas: Teresa

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de tutela de primera instancia, de acuerdo con

y Oliva. La abuelita Angelina, además de

poeta, era partera, poseía amplios co-

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

nocimientos de medicina natural y tejía

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

sombreros blancos de la época (sombre-

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

ros jipijapa). Nunca le gustó vivir en las

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

fincas de su esposo, siempre vivió en el

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

pueblo. En Zapatoca, la mayoría de los

habitantes tenía facciones de los inmi-

grantes alemanes, eran rubios, peli- rrojos y de ojos claros. Sin embargo, tanto Angelina como la abuela Teresa y la tía Oliva, siempre estuvieron más orgullosas de su sangre española. La abuela Teresa era considera- da la más bonita de la familia, incluso más bella que la tía Oliva. A su vez, ésta admiraba tanto la belleza de su hermana que un día, cuando le dijeron a su sobrina

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Ruth Emperatriz que se parecía mucho a la abuela Teresa, respondió:

“Ya quisiera para un día de fiesta”. El famoso inmigrante y co- lonizador alemán Lengerke, llegó a Zapatoca en 1858. Se afirma que fue una persona inte- ligente, de trato agradable, emprendedor, y se le atribuye gran parte del desarrollo de la región. Nunca se convirtió al catolicismo, pero siempre respetó y colaboró con las obras de la iglesia. Le gus- taba tener cosas lujo- sas y excéntricas; por ejemplo, trajo de Ale- mania a su hacienda Monte Bello un cañón que disparaba cada mañana, y después cantaba el himno ale- mán con sus peones.

a su hacienda Monte Bello un cañón que disparaba cada mañana, y después cantaba el himno
a su hacienda Monte Bello un cañón que disparaba cada mañana, y después cantaba el himno

También tenía de mascota a un cocodrilo domesticado, y muchos otros lujos. Geo Von Lengerke era un hombre sa- gaz en los negocios y fue un precursor de las exportaciones internacionales. Entre sus productos de exportación estaban los sombreros de gran blancura, tejidos por las manos de las mujeres del pueblo. Por su reconocida fama de seductor, ninguna de las mujeres del pueblo se atrevía a es- tar a solas con él. Nunca se casó y, como buen alemán, la historia lo recuerda como un “hombre rubio que procreaba infatiga- blemente, regando ojos azules y matas de pelo dorado sobre la población, y que con los años se fue sumiendo en la soledad y el alcohol, víctima de amores imposibles ”. Hoy su tumba es escogida para citas de los amantes clandestinos. A la abuelita Teresa no le gustaban los pelirrojos y pecosos, porque no tenían la piel blanca, blanca. Cuando ella estuvo embarazada, rezó con gran fervor a la Virgen para que ningún hijo suyo saliera con esa herencia alemana. Cuando lleva- ba en el vientre a la tía Rosita (trigueña y la única pecosa) miraba por largo rato la foto de la actriz Shirley Temple para que,

por largo rato la foto de la actriz Shirley Temple para que, ellos. Ramiro , su
por largo rato la foto de la actriz Shirley Temple para que, ellos. Ramiro , su

ellos. Ramiro, su abuelo

paterno, fue el principal odontólogo de la ciudad y contribu- yó en gran medida a las investigacio- nes sobre im- plantes denta- les, con su

en caso de que fuera niña, se pareciera

a ella.

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trabajo de

de tutela de primera instancia, de acuerdo con

los alvéolos

En 1975 nació Alejandro, el herma-

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

sangrantes. No

no de Adita. Ya en esa época la abuelita

sólo atendía en su

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

Angelina sufría de demencia senil. En

consultorio, sino que tuvo un gran interés

una ocasión creyó que su nieta Azucena

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

por las problemáticas de la ciudad, ocupó

(la mamá de Adita) era otra persona, y

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

diferentes cargos en el gobierno depar-

le dijo preocupada: “¿Sí sabes mijita que

Azucenita tuvo un niño negrito, negri-

to, negrito?”. En casa de los abue- los paternos de Adita, siempre les impactó el hecho de que la abuela Teresa hubiera muerto días después de compartir con

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

tamental y municipal. Fue Secretario

de Salud y siempre hacía énfasis en

que su apellido Pernett era con

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

doble t al final: “Pernett con

DOBLE TT, ¡apellido francés!”. Al final de su vida es-

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cribió el libro “El Hijo del

Navegante”, una me-

moria de vida de la -7- vieja Barranquilla y los inicios de la navegación por el

Río Magdalena, donde su padre Pompilio Sabas Ariza Fontalvo, Ingeniero Mecá- nico, construyó los vapores

Río Magdalena, donde su padre Pompilio Sabas Ariza Fontalvo, Ingeniero Mecá- nico, construyó los vapores Atlántico y Antioquia y fue capitán de buque del río. Ramiro, siendo muy blanco, tenía una hermana muy morena, Sara. Era culta, distinguida, de muy buen gusto, generosa. Cuentan que ella se molestaba si le regalaban polvos para la cara. Al- gunas personas preguntaban: “¿y es que Sara era muy morena?”, a lo que todos respondían: “Nooooooooo”. A Sara no le gustaba ser retratada y por esa razón su imagen se disolvió en la historia; no exis- te una fotografía en la que se pueda apre-

no exis- te una fotografía en la que se pueda apre- ciar su rostro, sólo queda
no exis- te una fotografía en la que se pueda apre- ciar su rostro, sólo queda
no exis- te una fotografía en la que se pueda apre- ciar su rostro, sólo queda
no exis- te una fotografía en la que se pueda apre- ciar su rostro, sólo queda

ciar su rostro, sólo queda el recuerdo de la casa que habitó, que aún se conserva en la carrera 52 de Barranquilla. Helena, esposa de Ramiro, fue una bella y valiente madre de 11 hijos: Ar- mando, primer meteorólogo profesional en Colombia. Nancy, de inteligencia extraordinaria. Álvaro, prestigioso or- todoncista. Carlos, inventor y navegante como su abuelo. Rafael, el empresario. Elizabeth, quien siempre administró el funcionamiento de la casa de sus padres; todos los platos exquisitos compartidos en familia fueron obra suya. Nora, ingeniera industrial, de generoso corazón. Pompilio, abogado con gran gusto por el campo, los caballos y las vacas. Yudi, el soporte emo- cional de la familia. Luz Marina, reconoci- da por su belleza, y Eduardo, empresario, aunque músico en realidad. Para que el arte no los matara, todos los primos de Adita debían ser admi-

no los matara, todos los primos de Adita debían ser admi- nistradores de empresas, economistas o

nistradores de empresas, economistas o ingenieros, así fueran músicos, cantantes o artistas: “¿Matar?, ¿Acaso el arte puede matar? Será de hambre, de abandono, de peligro”. Como Pelu, María Helena, dicen que ¡quién la manda!: “Tiene una maes- tría de estudios para la paz y tras de eso vive en Sudán, allá, con esos negritos”. El otro día se le metió al cuarto una mamba negra, de esas culebras de dos metros que pueden quedarse paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea feliz, pero que no venga con un negro.

paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea
paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea
paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea
paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea
paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea
paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea
paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea
paradas hasta un metro de altura. Y ¡ay de que regrese con un negro!… que sea

Cuando Pelu era niña, se levantaba una hora antes para que la cubrieran con el protector solar. Y no era cualquiera, era uno especial, importado por sus pa- dres únicamente para ella, ¡porque no podía oscurecerse más! Ella, ante la in- sistencia de su mamá aplicándole el blo- queador, le decía: “¡Tú lo que quieres es borrarme la piel!”. Pelu esperaba desnuda un tiempo, que en su mente era intermi- nable, el tiempo necesario para que se secara el protector antes de ponerse la ropa e ir al colegio. Pecos, un primo de Adita, está con- vencido de que Pelu tiene el pelo crespo, porque siempre la querían peinar con una peinilla que se lo jalaba, entonces

querían peinar con una peinilla que se lo jalaba, entonces ella nunca más se dejó peinar,

ella nunca más se dejó peinar, y así se volvió crespa. También piensa que ella es más oscura que los demás porque su nana Lucia –que era muy negra y procedía de Haití– la llevó a la playa desde bebé, por eso su color de piel se volvió oscuro. Y cuando Pelu era niña alguien la felicitó di- ciéndole: “¡Ay, Pelu, estás más bonita, has blanqueado!”. Pero cuando creció un poco

más le dijeron: “¡Ay, Pelu! ¿A ti qué te pasó

si tú tenías el pelo liso? ¡Qué pesar!”. Y ocurriría con las generaciones por

venir; la vieja Barranquilla y sus calles con nombres de poesía, había quedado atrás. Ahora sería carta de garantía del éxito en

la vida, la capacidad de hacer dinero o de

convertirse en un importante empleado

y ser, o por lo menos lucir, bellos y lisos,

con el blower y las lacas traídas de afuera. Como la abuela Josefa Barros, quien figu- ra en el árbol genealógico ¡y decían que se estiraba el pelo como cabrestante de buque! Los papás de la abuelita Helena fueron muy importantes; vivían en la calle Bolívar entre los callejones Roble y Primavera de

la puerta de Oro de Colombia. El abuelo

José Manuel Andrade respiraba café. Su

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empresa “Café Concentración” distribuía café a Barranquilla y a otros municipios cercanos como Galapa, Baranoa, Polonue- vo, Soledad, Malambo y Sabanagrande. Mamá Mode –Modesta Mendoza Hunter–, descendiente de ingleses, también tenía capitanes de buque en su familia, como su tío Generoso Mendoza. Mamá Mode esta- ba muy complacida al saber que Armando se había casado con una Blanca Azucena. Ella misma le había preguntado días atrás a su nieto Armando: “¿Pero Azucena es blanca?”, a lo que él respondió: “Imagína- te, es blanca hasta de nombre, ¡se llama Blanca Azucena del Sagrario!”. Dicen que las hijas más bonitas de Mamá Mode –y las más blancas– eran la abuelita Helena y la tía Gume, de quienes se dice que eran unas santas. La tía de

–y las más blancas– eran la abuelita Helena y la tía Gume, de quienes se dice

Adita, Nancy, escribió en sus memorias que Ceci “era una gran mujer, inteligente, de gran carácter, hacía todos los oficios de la casa, administraba el presupuesto, le daba tiempo para visitar a los enfermos, ir a la adoración perpetua, ir al mercado”. Ella era más morenita, y fue la segunda mamá de Armando. Las tres hermanas eran unas mujeres muy católicas, como su mamá; se levantaban muy temprano para

ir a misa de 5 en la Iglesia del Rosario. De la rama de los Andrade provenían reconocidos pianistas, músicos y escri- tores. José Tomás Andrade, tatarabuelo de Adita, fue profesor de piano; Amira Andrade, su hija, tocaba la Serenata de los Ángeles. Lilia Andrade, hija de Amira, fue pianista internacional, y Juan José Nieto Gil, tío abuelo de papá José, fue Presidente de la República en 1861. Armando, el papá de Adita, quien ha pasado muchos años estudiando juiciosamente el árbol genealógico, ¡de repente lo en- contró! Le contamos a algunos de la familia lo complacidos que estábamos por descubrir que éramos descendientes de un Presidente de la República, y después les dijimos que, ade- más, era el único presidente negro de la historia, a lo cual respondían sobresalta- dos: “Negro no, a lo mejor

era moreno y lo veían negro”. Y sí, parece que a Juan José Nieto Gil la historia ha querido borrarlo; dicen que su tumba siempre ha estado abandona- da, que escribió las primeras novelas del Caribe y que, a pesar de haber sido Presi- dente no figura en los registros, por algu- na extraña razón. ¿Cuestión de color? Negro, noooooooo. La historia lo describe como “fornido, de piel cetrina clara (o trigueña oscura), ojos zarcos ver- dosos, nariz recta y amplia, labios finos, cejas arqueadas y cabello negro medio rizado”. Hijo de una zamba y un español, decían que, “a pesar de su ascendencia oscura”, fue buen mozo. Un dato curioso es que, en los pocos registros que existen de Juan José, sale con la piel más clara. Para el día de su posesión, le hicieron un retrato oficial con la banda presiden- cial; el lienzo fue enviado a Francia para ser retocado al estilo de un mandatario francés. Y así, en las pocas imágenes que existen, figura con cara de blanco. Sin embargo, no figura en muchos libros de registro histórico, ni en murales donde están todos los demás presidentes blan- cos de la historia de Colombia.

En 1851, fue gobernador de la pro- vincia de Bolívar y participó del congreso donde

En 1851, fue gobernador de la pro- vincia de Bolívar y participó del congreso donde se decidió abolir la esclavitud en Colombia. El 1 de enero de 1852 prepa- ró una ceremonia donde se proclamó la emancipación de toda la población negra, nacida antes de 1821. Allí pronunció un discurso memorable: “Desde hoy se aca- baron los esclavos en la Nueva Granada; y es por eso que os saludo en este día el más solemne, el más bello que ha tenido la República, porque es el día complementa-

rio de nuestra regeneración política; el día en que ha desaparecido para siempre de entre nosotros el odioso título de señor y esclavo y en que ninguno de nuestros her- manos lleva colgado al cuello, la pondero- ”

sa, la negra cadena de la servidumbre Aun cuando nunca lo había pensado, para la familia de Adita, el tema del color

de la piel estuvo presente hasta en las cosas más cotidianas de sus vidas. La tía Oliva, hermana de la abuela Te- resa, era generosa, apasionada y directa en su expresión. Nunca pudo vivir con el amor de su vida, a quien sobrevivió mu- chos años, ni siquiera le avisaron cuando

murió. Para Oliva, el amor era lo más im- portante; la habían separado de su esposo

por los condicionamientos sociales de

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aquella época, por eso cargaba ese dolor,

de tutela de primera instancia, de acuerdo con

pero al mismo tiempo la emocionaba la

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

idea de que otro se enamorara. Algunas

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

tardes se sentaba con Adita y miraban

las cartas que le enviaban sus amigos.

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

Un día comentó al ver una: “Ese es

morenito, pero es buena persona”.

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

Adita le contestó: “Tía, ¿acaso el color

es lo más importante?”, a lo que ella respondió: “Yo no tengo nada contra el color, ¡pero los negros me dan no sé qué cosa!”. Adita se casó con Jaime Eduar- do, un hombre de pelo castaño, piel blanca y ojos marrones. Fue su único amor; lo conoció a los 16 se casó con él a los 24, y a los 26 quedó embarazada. ¡Qué alegría,

BlancoPorcelana

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en furor, ella pudo disfrutar de su pelo al natural. Adita, en cambio, no tenía
en furor, ella pudo disfrutar de su pelo al natural. Adita, en cambio, no tenía

en furor, ella pudo disfrutar de su pelo al natural. Adita, en cambio, no tenía el pelo tan liso. Su pelo tenía un temperamento propio; a veces ama- necía ondulado, otras,

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crespo. Esto le trajo muchos problemas en

de tutela de primera instancia, de acuerdo con

el colegio, donde le decían miss trapero y

un nuevo bebé para la familia! Ahora

ocasionalmente la sacaban de clase con

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

todas las miradas estaban sobre Simón,

una peinilla para que fuera a peinarse. Era

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

que ni siquiera había nacido. Había gran

de esas peinillas de dientes finos como las

expectativa entre ellos, jugaban a imagi-

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

que usaban en el Apartheid para identifi-

narse qué color tendría, ¿sería “trigueño”,

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

car si eras blanco o negro. Si el peine co-

como Adita? ¿O acaso saldría de pelo

negro, como su abuela Azucena?

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

rría fácilmente a través del pelo, eras puro,

blanco, de lo contrario eras Un NeGrO.

Lo más curioso de la abuela Azucena

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

es que siendo ella Blanca –aunque dijeran que no– que nunca como la abuela Teresa, en su época fue considerada la del pelo

BlancoPorcelana

feo, pelo indio (por ser negro, grueso y

muy liso). Fue sometida desde muy niña

a permanentes y marrones que le harían

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lucir unas ondas sutiles y delicadas como debería ser. Solamente hasta la llegada de los años sesenta, cuando el liso se puso

Un poco más grande, Adita, para una reunión familiar, decidió alisarse el pelo. En la reunión los comentarios no se hicieron esperar: “El pelo liso es para las de buen pelo”. “Pero, hermana, ¡ella tiene

es para las de buen pelo”. “Pero, hermana, ¡ella tiene buen pelo! ¡no se le nota!”.

buen pelo!

¡no se le nota!”. Días antes de que naciera Simón, mu- chos familiares se reunieron en casa de los futuros abuelos Azucena y Armando. Azucena alistó para esa ocasión una foto de bebés de diferentes razas, donde cada cual elegía el que pensaba que se parece- ría más a Simón. Todos escogieron el más moreno y de pelo negro. Con su vida y con su muerte, la abue- la Teresa se constituyó en un ícono de la belleza y la bondad, de eso que debería ser: una mezcla de belleza, blancura y santidad. Así que, años más tarde, las tías de Adita , Teresa de la Concepción, Car- men Rosa de los Ángeles, Cielo de María

”.

“Pues si tiene buen pelo…

de Adita , Teresa de la Concepción, Car- men Rosa de los Ángeles, Cielo de María

Josefa, Blanca Azucena del Sagrario y Ruth Gabriela Em- peratriz, por el amor que profesaban a la abuela Teresa, acotarían el término Blanco Porcelana para designar esta condición de la abuela, casi imposible de alcanzar. La blancura de la abuela como una especie de termómetro o escala de grises a la cual había que exponerse o presentar a los recién nacidos, motivando las más negras y acaloradas discusiones. Así que esos nue- ve meses a la espera de Simón estuvieron rodeados de gran expectativa. La única que aquella tarde había adivinado el color del bebé por nacer fue la prima Sarita, quien pintó un cuadro al óleo de Simón jugando: blanco y de pelo castaño claro, más claro aún que el de su papá, lo cual sería una gran sorpresa para todos. Una vez llegado al mundo y en su blanca cuna, prepa- rada por su abuela, Blanca Azucena exclamó: “¡Ay, herma- na, el niño es blanquito!”. A lo que una de sus hermanas respondió: “¡No, hermana, no es tan blanquito! ¡Nunca como el Blanco Porcelana de mi mamá!

blanquito! ¡Nunca como el Blanco Porcelana de mi mamá! Esta pagina ha sido retirada por orden

Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez de tutela de primera instancia, de acuerdo con el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano, Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

BlancoPorcelana

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Blanco Porcelana

por Verónica Wiman Curadora independiente. F ue en Cali, Colombia, durante un debate en un

por Verónica Wiman Curadora independiente.

F ue en Cali, Colombia, durante un debate en un seminario so- bre arquitectura modernista en el país, donde se reconoció

cómo la arquitectura contemporánea sigue generando discriminación en el espacio doméstico. Un pequeño cuarto sin ventanas detrás de la cocina se asigna a la “Negrita” o servicio doméstico para habi- tar. Me acordé de mi primera visita a Cali, en donde la empleada que había prepara- do la deliciosa cena que íbamos a tener, no se sentaría con nosotros para comer y pasar un buen rato, se sentaría sola en el área trasera. Siendo nueva en esta cultura y extranjera, siendo yo, me era difícil dis- frutar y permanecer en silencio. ¿Cómo podemos enfrentar y jus- tificar el hecho de que la gran mayoría de las personas que limpian nuestros

suelos y lavan nuestra ropa sean mujeres negras? Algunas mujeres colombianas educadas que estaban a mi alrededor, me explicaban: “Ellas son parte de nosotros

y de nuestras familias, vivimos juntos de

manera natural”. Para algunas personas estas mujeres son irreemplazables en la vida cotidiana, y para muchos hombres una forma placentera de seguirlas con la mirada mientras pasan. En su introduc- ción a “Enseñando a transgredir: La edu- cación como práctica de la libertad”, Bell Hooks escribe sobre los modelos de los roles de las mujeres negras. En lugar de las agendas o estrategias pedagógicas, las profesoras negras con las que creció fue-

ron su más fuerte guía a través de la vida. “No toques mis tomates… –can- taba Calypso Mama en la década de 1940– todo lo que haces es apretarlos, tocarlos, apretarlos, tocarlos…”. Audre Lorde, poeta negra americana, que se hace llamar guerrera, lo expone de otra manera. Para Lorde, su propio cuerpo era

el texto. Su experiencia corporal, como

lesbiana, como madre, en una lucha hasta

el final contra el cáncer de mama, fue la

Blanco Porcelana

fuente de su escritura. Comprometida

con el cambio y la diferencia, identificaba su poder y denunciaba. Lorde expresa la forma como el poder femenino se pierde

y, si una mujer no lo usa, cómo puede ser

utilizado en su contra: “Este lago de poe- sía del que hablo, no nos empoderará si todo lo que hacemos es nadar en él. Debe- mos tomarlo, llamarlo alimento, llamarlo

líquido, llamarlo lo que sea que encontre- mos allí, y avanzar en nuestras vidas ”. ¿Cómo podemos cambiar estructu- ras y realidades raciales y opresivas, que parecen estar tan arraigadas y perpetua- das en la sociedad? El arte puede. Como escritor de nuevas historias y creador de nuevas realidades, el arte es un motor poderoso y renovador. Alrededor del mundo los artistas están contando estas historias alternativas que no pueden ser contadas o vistas en ningún otro lugar.

A menudo, las intervenciones penetran,

atraviesan, visualizan y crean este es- pacio intermedio en el que las mentes y los cuerpos puedan explorar desde sus

propios sentidos. El arte es fuerte y tiene

la capacidad de generar cambios, usando

imágenes y espacios emergentes para romper tabúes. Donde la sociedad está atascada, los artistas señalan o sugieren posibilidades. Cuando era niña y vivía en las Anti- llas Caribeñas, era indudablemente una persona blanca. La comunidad local de la isla, acariciaba con curiosidad mi pelo rubio y apretaba mi piel blanca, lo cual en ese momento era más divertido que in- quietante. Me sentía diferente, pero en- tonces nunca pensé que dos tercios de la población del mundo son de color y están oprimidos por un tercio de la población mundial que se llama a sí misma blanca. Esto lo aprendería algunos años des- pués, y más tarde en la vida trataría de comprender y ver cuáles herramientas podía crear, para ser arte y parte. Mucho de esto veo en el trabajo de Margarita Ariza, Blanco Porcelana, un proyecto que se realiza en un lugar y un momento en el que el tema tiene un relevante signifi- cado. La importancia actual de este do- cumento o monumento es fundamental, para romper el silencio y sugerir otros caminos para el futuro.

romper el silencio y sugerir otros caminos para el futuro. Verónica Wiman, 1975, Suecia. Curadora independiente,

Verónica Wiman, 1975, Suecia. Curadora independiente, escritora y profesora,

trabajó en Cali Colombia en dos proyectos con comunidades, La Vida es un Teatro

y Terra Escola. Curadora del EAC espacio de arte contemporáneo del Museo la

Tertulia de Cali, donde realizó la curaduría de Allora & Calzadilla, Negrita/ Liliana Angulo y Coco Fusco, Yang Fudong, NORAMTIVO con Carlos Motta y LTTR, en 2011 entre otros. Entre sus proyectos curatoriales en Colombia se encuentran Oreja Roja, Bogota y United Fruit Fallen Fruit, Lugar a Dudas. Cali en 2009. Curadora invitada Yerba Buena Center for the Arts (san Francisco), Los Angeles Contemporary Exhibitions (Los Angeles) Galería de arte Johannesburgo y Bildmuseet, curadora en residencia en ISCP en New York y en NIFCA en Helsinki y en el Centro de Arte Banff . Trabajó también en la Bienal de Estambul en 2001. Fue miembro del equipo curatorial de Radiodays y De Appel Amsterdam. Fue profesora adjunta de la Universidad de San Francisco. Su campo de investigación gira alrededor de

la interdisciplinariedad y la práctica social en artes, explorando la política y las

expresiones relacionales en el espacio público.

Blanco Porcelana propone una reflexión en torno al racismo a partir de frases cotidianas y

Blanco Porcelana propone una reflexión en torno al racismo a partir de frases cotidianas y prácticas de belleza en las cuales la discriminación se asoma de ma- nera velada. Un racismo heredado y casi imperceptible. Una construcción cultural incuestionada, que ha sido transmitida de generación en generación. Blanco Porcelana recurre a diferentes medios, entre ellos una cartilla que con- tiene “un cuento de hadas”, una historia familiar con sus frases acostumbradas, que subraya un modelo colonial aún vi- gente. A partir de dibujos intervenidos, es- tablece una relación entre los sistemas de clasificación racial de la época de la colo- nia, imágenes de la historia del arte occi- dental y la gran variedad de productos de belleza usados hoy en día, cuestionando la concepción del arquetipo de belleza heredado y reproducido mediáticamente,

directamente relacionado con la discri- minación racial. La instalación alude a una escena familiar, un cuarto de bebé, que invita al espectador a preguntarse por este ideal bajo el cual hemos nacido. La reflexión que plantea este tra- bajo es necesaria dentro del contexto latinoamericano, colombiano y local, ya que aborda el tema del racismo hoy, no desde el punto de vista tradicional de las grandes manifestaciones racistas, sino centrándose en el aspecto velado de esta problemática, más peligroso porque per- petúa estas creencias, usos y prácticas a través de las generaciones. El tema es abordado desde la pers- pectiva de una familia mestiza, como un ejemplo de muchas familias de Latino- américa y otras regiones del mundo que se formaron bajo la influencia de las co- lonias europeas. Cuestiona el contenido transmitido a través de simples frases familiares y prácticas de belleza que se van tejiendo en la costumbre, siendo éstas más difíciles de contrarrestar que aquellos asuntos que serían susceptibles de ser legislados.

Blanco Porcelana

Frases y creencias que aún circulan en muchas familias sin ningún cuestio- namiento, expresiones cotidianas como:

“Éste nació blanquito, ¡limpiecito!” o “¡Ella fue la única que sacó los ojos claros de mi mamá! Esperemos, de pronto en la tercera generación…”, entre muchas otras. Dentro de la oferta de productos de belleza es frecuente encontrar desde pro- ductos de supermercado hasta tratamien- tos especializados que prometen alisar el pelo, aclarar el tono de la piel, el pelo o las axilas, cosméticos para lucir más blancos, alisados permanentes, blanqueamiento de zonas íntimas, entre otros. Bajo este tipo consumo, subyace el modelo de be- lleza, que una gran parte de la población se esfuerza en alcanzar y que ha contri- buido a moldear nuestras costumbres y usos de lo que se considera adecuado, bello y con clase. Los nombres de estos productos hacen visible, esa pretendida superiori- dad de lo blanco: White Perfect, White Secret, Blankísima, Fair and White, entre otros. Fabricados por multinacionales que se lucran de estos modelos, vendien-

do en cada país lo que supuestamente te proporcionará la apariencia adecuada. Uno de estos fabricantes se llama Rubia Industries y, al igual que nos vende aquí su crema aclaradora, la vende también en Oriente para que los asiáticos puedan ser menos amarillos y más blancos. Un ne- gocio multinacional que se alimenta y se beneficia de esta diferenciación. Muchas de nuestras prácticas y ex- presiones populares no obedecen a una ideología conscientemente racista, sino a un modelo heredado y desconocido para muchos, del cual es difícil sustraerse. ¿No se preguntan por qué es mejor el cabello liso liss perfecto, que el pelo cucú? Es la Colonia vigente hoy, alojada en nuestras casas, presente en nuestras palabras, trenzada en nuestra cabeza, pero imper- ceptible en nuestra memoria. Partiendo de una experiencia perso- nal, a manera de ejemplo, Blanco Porcela- na conecta profundamente con la realidad social de nuestro país y con la herencia colonial que aún perdura y se refleja en nuestras acciones más cotidianas.

Así pues, la misión de la práctica artística en este caso es la de levantar este velo y ofrecer un “espejo” para reco- nocerse y repensarse.

Intervenciones

D espués de realizar una in- tervención en el sistema de transporte integrado Trans- metro de Barranquilla, Blanco

Porcelana, se exhibe en la Galería Habitat 80, del 29 de octubre al 12 de noviembre de 2011. La primera se llevó a cabo en las estaciones Joe arroyo, Parque cultural y Catedral,desde el 12 de octubre, día de la raza, (aún conserva este nombre en Colombia), por espacio de una semana. Incluyó la intervención sobre el audio del sistema en el cual se repetían de manera contínua las frases familiares, mientras que los pasajeros esperaban su bus y la

video instalación de la cuna, era visitada a la entrada de la estación. Se instalaron espejos a lo largo del corredor de la esta- ción con diferentes aspectos de cabello. En las tres estaciones se adhirieron fra- ses familiares en paneles y vidrios. La segunda instalación se lleva a cabo en un lugar de consumo, siendo el entorno del almacén Fedco un espacio representativo en la venta de productos de belleza, que ha ubicado en medio de la peluquería y el spa, una galería destina- da a exposiciones de artistas del caribe. Durante esta intervención, además de la video instalación, se entrega una postal que muestra un conjunto de imá- genes de productos de belleza interveni- dos con las castas coloniales que contiene nombres de productos y frases extracta- das de su publicidad y empaques. Otros elementos que hacen parte de esta inter- vención son la cartilla y una polvera, en donde el espejo impreso con la imagen de

la

abuela Teresa, (ideal de belleza), impide

CENSURADO

que el espectador, aprecie completamente su reflejo.

Blanco Porcelana 21-
Blanco Porcelana 21-
Blanco Porcelana 21-
Blanco Porcelana 21-
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Blanco Porcelana 21-
Blanco Porcelana 21-

Blanco Porcelana

Blanco Porcelana 21-
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BlancoPorcelana -25- Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez de tutela de primera

BlancoPorcelana

-25-

Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez de tutela de primera instancia, de acuerdo con el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano, Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

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Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez de tutela de primera instancia, de acuerdo con el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano, Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

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Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez de tutela de primera instancia, de acuerdo con el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano, Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

evitar de

para

frizz

el utiliza SIEMPRE

cucú cucú deba jo del agua!

crema

peinar

Tendría

arre-

que

los

glarme

la

al que te prueba hacer darás algunas

labios

cuenta

piezas

no en-

ca jan

lo si liso oficina vas mejor

la será

un a

atévete a re- componerlos!

lucir

realidad es tan en blanquito no

perfecto!

Azucenita

tuvo

niño

un negrito negrito

negrito

Pelu, pero a ti que te pasó?

Este utilísimo instrumento que puedes tener en casa, te permitirá identificar y clasificar apropiadamente a cada miembro de la familia.

Los marrones puede hacerse en casa para obtener un look suave y gracioso, enrolla en papel cada ga jo de tu pelo y asegúralo, al día siguiente retira el papel y obtendrás este bello efec- to, lucirás sutil y delicada.

¿A ti que te pasó si tú tenías

el pelo liso?

¿A ti que te pasó si tú tenías el pelo liso? La negra y la más

La negra

y la más negra.

Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez de tutela de primera instancia, de acuerdo con el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano, Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

¿Pero tu esposa

es blanca?

Azucenita tuvo un niño

negrito negrito negrito.

es blanca? Azucenita tuvo un niño negrito negrito negrito. Ella si fue la única que sacó

Ella si fue la

única

que sacó los ojos de mi mamá, esperar de pronto en la tercera generación…

BlancoPorcelana

No hermana el niño si es blanquito,

blanco porcelana,

-29-

como mi mamá.

Miss trapero. Usted no se peinó , salga de clase y vaya a peinarse. pásese
Miss trapero. Usted no se peinó , salga de clase y vaya a peinarse. pásese

Miss trapero.

Usted no se peinó , salga de clase y vaya a peinarse. pásese la peinilla.

Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez de tutela de primera instancia, de acuerdo con el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano, Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

Y tú mamá tenía una rata?

al menos era BLANCA

BlancoPorcelana

aplícate el protector, porque

no puedes oscurecerte más!

¿Y ese peinado?

Hoy no se peinó

Pero si ella tiene buen pelo,

-30-

no se le nota.

yo tenía el pelo liso y un día le preste el

cepillo a un amigo y quede así.

¿Tú que te operarías?

Por supuesto los labios.

Pero tu tienes cuerpo de negra.

¿La tía Saraera muy morena?

“Nooooo.”

Esta pagina ha sido retirada por orden de Juez

No se puede

de tutela de primera instancia, de acuerdo con

comparar con el

el fallo notificado el 30 de abril de 2012, a la

Pelo Indio.

Aquí no

aceptamos negras.

tutela numero 2010-047, interpuesta por,Ruth

blanco porcelana

Aguilar Quijano, Teresa Aguilar Quijano, Rosa

de mi mamá.

Aguilar de Quiñones, Rafael Aguilar Quijano,

Ana Cielo Quiñones Aguilar, Martha Rosa

Los únicos que se

Quiñones Aguilar, Luz Esperanza Hidalgo

parecen son los hijos

Aguilar y Adriana Hidalgo Aguilar.

de Flor.

BlancoPorcelana

Pero tu mamá es blanca.

-31-

¿Por qué carga a la hija de la empleada? No es la niña de la casa.

¿Tiene las axilas

manchadas?

A mi me toca a la sombra porque

en un momentito me pongo negra

Antes el gobierno departamental Y municipal, en las corporaciones Públicas la gente era conocida, Distinguida, de bien. Y ahora son

Puros negritos

Se ha degenerado!

¿Pero quién es

negro

en la familia?

Nadie.

El si salió bello,

rosado blanco.

Yo soy blanca

y tu eres negra,

negra color de coche, ojitos de mapalé, en el pecho tiene un broche, que le sirve de alfiler.

Es maluquito, morenito,

no tiene porte.

Yo no voy al paseo.

Sol no.

Como tenía el pelo apretado,

Se estiraba el pelo como cabrestante de buque.

Es una negra pero fina, tiene facciones de blanca. Blanco Porcelana ¿Tiene una línea divisoria

Es una negra pero fina,

tiene facciones de blanca.

Blanco Porcelana

¿Tiene una línea divisoria

en las manos?

Alísate el pelo,

para que te veas bien bonita.

Nosotras salimos de

Pelomaluco

La abuela angelina adoraba a la tia flor , es que ella si saco la
La abuela angelina adoraba a la tia
flor
, es que ella si saco la herencia
CENSURADO
CENSURADO

de la pura raza blanca rubia y ojiclara.

Solo ella y su hijo jairo orlando.

CENSURADO

Este Nació blanco,limpiecito.

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