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A.07 BERNINI VERSUS BORROMINI.

Esta actividad deberá realizarse en equipo y se entregará durante la semana del 23 al 27 de abril, el día que le corresponda sesión a su grupo (lunes-Gpo 9, martes-Gpo 1A o jueves-Gpo 1B)

Instrucciones:

Después de leer detenidamente el texto y observar las imágenes de las dos iglesias barrocas (San Andrés y San Carlos) ambas situadas en Roma sobre la calle Quirinal, elaborar un cuadro comparativo ILUSTRADO, que demuestre los argumentos del autor.

He copiado aquí abajo el texto, con subrayados míos para darles algunas pistas. La idea es que busquen las imágenes de ambos edificios que puedan compararse mejor, las pongan una al lado de la otra, las impriman,

y después con plumones o lápices de colores, remarquen los elementos mencionados.

En la parte de debajo de cada página que impriman dejen un espacio para poner su comentario respecto a la comparación.

Vean el ejemplo propuesto por el artículo y organicen su documento de la misma manera:

PLANTAS

FACHADAS

CÚPULA

INTERIORES

DETALLES

Esto les dará un total de por lo menos 5 páginas impresas con 2 imágenes de buen tamaño y calidad, una junto a la otra, y un espacio para texto explicativo en la parte de abajo.

Si encuentran algún otro elemento que quieran comparar, pueden hacer otra página adicional con la misma estructura.

No se olviden de incluir todos los datos necesarios, fecha, materia, grupo, equipo, nombres, clave de actividad, etc. En la PARTE SUPERIOR de la primera página.

EL QUIRINAL: SAN ANDRÉS Y SAN CARLOS DE LAS CUATRO FUENTES.

Autor: algargosarte

En este artículo vamos a comparar dos edificios de los dos arquitectos más notables del Barroco italiano. Durante años son rivales artísticos en Roma, pero en esta misma calle, la del Quirinal, tienen la oportunidad

de competir a pocos metros uno de otro por ver quien se lleva la palma del reconocimiento como el mejor arquitecto de Roma. Ambos tienen que levantar una iglesia con los mismos inconvenientes:

un solar pequeño con poco fondo y

una calle estrecha que dificulta la contemplación del edificio desde lejos.

Puedes ir pasando las páginas de este documento presentación en Scribd mientras lees el comentario artístico comparativo de más abajo.

Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), fue el primero en romper con las normas tácitas del clasicismo italiano, iniciando el camino hacia la nueva estética arquitectónica que conocemos como Barroco.

En la iglesia de San Andrés del Quirinal se mantuvo en parte dentro de la ortodoxia clásica, pero también introdujo algunas novedades significativas:

Su fachada resulta clásica con unas pilastras monumentales corintias que sostienen un entablamento y un frontón, que a no ser por la ligera ruptura de la cornisa que hunde el centro podría encajar en la tradición romana más pura. También piensa en Roma cuando debajo de ese

entablamento y encajado entre las pilastras levanta un arco. La estructura pilastra/columna adosado

a

pilar que sostienen un arco y decorativamente un entablamento ya la vimos en el anfiteatro Flavio.

juego que realiza en la fachada entre la plaza de acogida cóncava y la escalinata/pórtico de

El

acceso convexo, inaugura un estilo donde la línea curva y la contracurva sorprende al espectador.

La planta del edificio deja de ser racional y de geometría perfecta (una planta circular hubiera sido lo idóneo en el Renacimiento) para adoptar una nueva forma deformada del círculo: la elipse. Se busca con el óvalo romper deliberadamente con las normas prefijadas.

El interior ofrece una gran riqueza de materiales. Con mármoles de colores y bronces se construye el elemento decorativo arquitectónico, pero si nos fijamos los casetones dorados de la cúpula son más apariencia de suntuosidad a bajo coste (son materiales simulados).

Francesco Borromini (1638-1667), es el arquitecto que se libera totalmente de la norma y da al barroco su auténtica dimensión.

En la iglesia de San Carlos de las Cuatro Fuentes no se atiene a ningún tipo de mesura clásica:

En su fachada vemos como las columnas se multiplican innecesariamente para unas dimensiones tan estrechas. Tenemos columnas de todos los tamaños y en los dos pisos.

Lo más llamativo es que siguiendo la idea de Bernini decide dar a su fachada un movimiento ondulante. Acaba con la línea recta y juega con las concavidades y la convexidad. Los muros se mueven extrañamente para que el que pasea por delante del edificio se detenga para entender qué es lo que pasa con esta iglesia.

Los óculos se convierten en óvalos y las esculturas recargan los estrechos nichos. Todo con la intención de volver a llamar la atención de quién contempla.

La planta es también novedosa, pues la única forma de definirla es que es mixtilínea: parece un rombo pero con paredes curvas

El interior resulta de aspecto más pobre que San Andrés de Bernini, puesto que Borromini no dispuso del presupuesto de su rival arquitectónico, sin embargo se esforzó en crear el mismo clima de lujo. Decorando la cúpula crea un sistema de formas geométricas de tamaño descendentes que da la impresión de mayor altura.