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Porqué los bilingües son más inteligentes

(Título original: Why bilinguals are smarter)

inteligentes (Título original: Why bilinguals are smarter) Harriet Russell Por: YUDHIJIT BHATTACHARJEE Publicado: 17

Harriet Russell

Publicado: 17 de marzo del 2012 Traducción: Ricardo Melgarejo Cámara

Hablar dos lenguas en vez de una sola tiene beneficios obvios en un mundo cada vez más globalizado. Ya en años recientes los científicos han comenzado a demos- trar que las ventajas del bilingüismo son aún más importantes que sólo para con- versar con un abanico más extendido de personas. Ser bilingüe, por consiguiente, te hace más inteligente. Puede tener un efecto profundo en tu cerebro como des- arrollar habilidades cognitivas no relacionadas necesariamente con el lenguaje y ser un escudo contra la demencia en la vejez.

Esta mirada del bilingüismo es extremadamente distinta de otros entendimien- tos de bilingüismo a lo largo del siglo XX. Investigadores, educadores y hacedores de políticas consideraron que la segunda lengua es una interferencia, cognitiva- mente hablando, y que entorpece el desarrollo académico e intelectual del niño.

No se equivocaron sobre la interferencia: hay una amplia evidencia que en el cerebro de los bilingües ambos sistemas de lenguas están activos aun cuando esté usando una única lengua; así pues, crear situaciones en cualquier sistema, obstruye el otro. Pero acerca de esta interferencia, los investigadores están descubriendo que no hay desventajas y es como un mal que por bien no venga. Fuerza (el bilingüis- mo) al cerebro a resolver conflictos internos, a darle ejercicio a la mente para forta- lecer sus músculos cognitivos.

Los bilingües, por ejemplo, parecen ser más hábiles que los monolingües en

resolver con certeza unos tipos de juegos mentales. En un estudio del 2004 de los

psicólogos Ellen Bialystock y Michelle Martin-Rhee, los preescolares bilingües y

monolingües fueron invitados a clasificar los círculos azules y los cuadrados rojos

presentados en la pantalla de una PC uno marcado con un cuadrado azul y el otro

marcado con un círculo rojo.

En el primer examen, los niños tuvieron unos tipos de formas de color, colo-

cando los círculos azules en el cubo marcado con un cuadrado azul y los cuadrados

rojos en el cubo marcado con un círculo rojo.

Ambos grupos hicieron esto con facilidad. Luego, se les peguntó por el tipo de for-

ma, esto causó dificultad porque se requiere que coloquen las imágenes con un co-

lor difícil. Los bilingües fueron más rápidos en realizar esta tarea.

La evidencia colectiva de un número de semejantes estudios sugieren que la

experiencia del bilingüe mejora la llamada «función ejecutiva» del cerebro un

sistema de dominio que dirige los procesos de atención que usamos para ordenar,

resolver problemas y desarrollar mentalmente varias tareas exigentes. Estos proce-

sos incluyen distracciones ignoradas para permanecer concentrado, cambiar la

atención deliberadamente de una cosa a otra y retener información en la mente

como recordar una secuencia de direcciones mientras se maneja.

¿Por qué la pelea entre sistemas de lenguajes simultáneamente activas desarro- llan esas propiedades de cognición? Hasta hace poco, los investigadores pensaron que las ventajas del bilingüe, principalmente, son producto de una habilidad de inhibición que fue perfeccionado por el ejercicio de ocultar un sistema de lenguaje:

este ocultamiento fue pensado, suele ayudar para preparar la mente del bilingüe a ignorar distracciones en otros contextos. Pero esa explicación parece cada vez más inadecuada. Desde estudios que han demostrado que los bilingües se desarrollan mejor que los monolingües aún en pruebas que no requieren inhibición, como hilar una línea sobre una serie ascendente de números dispersos al azar en una hoja.

La clave para diferenciar entre monolingües y bilingües puede ser más básica:

una habilidad para controlar en contexto. «Los bilingües tienen que cambiar len- guajes muy a menudo puedes hablar a tu padre en una lengua y a tu madre con otra lengua» dice Albert Costa, un investigador de la Universidad Pompeu Fabra en España. «Se requiere seguir la pista de cambios alrededor de ti en la misma manera que monitoreamos nuestro alrededor mientras manejamos». En un estudio se comparó bilingües germano-italianos con monolingües italianos en un examen de monitoreo, Mr. Costa y sus colegas encontraron que los sujetos bilingües no úni- camente se desarrollaron mejor, pero lo hicieron con menor esfuerzo en las partes del cerebro involucradas en el cerebro, indicando que son más eficientes en ellos.

La experiencia del bilingüe parece influenciar en el cerebro desde la infancia hasta la vejez (y hay una razón para creer que también puede aplicarse a personas que aprenden una segunda lengua tardíamente.

En un estudio del 2009 realizado por Agnes Kovacs de la International School for Advanced Studies en Trieste, Italy, siete bebés de un mes de vida fueron expues- tos a dos lenguas de nacimiento y fueron comparados con nacidos (contemporáne- os) en una sola lengua. Al inicio de las pruebas, los infantes se les presentaron una señal de radio y luego se les mostró un títere en un lado de la pantalla. Ambos gru- pos de infantes aprendieron a mirar ese lado de la pantalla en anticipación al títere. Pero después de las pruebas, cuando la marioneta empezó a aparecer al otro lado de la pantalla, los bebés desenmascararon un contexto bilingüe rápidamente y

aprendieron a cambiar sus miradas fijas en la nueva dirección mientras los otros bebes no lo hicieron.

Los efectos del bilingüismo tambiénse extienden en una edad muy madura. En un estudio reciente de 44 ancianos bilingües en español-inglés realizado por la neu- ropsicología Tamar Gollan of the University of California, San Diego, encontraron individuos con alto grado de bilingüismo pausado a través de una evaluación comparativa de competencia en cada lengua estaban más resistentes que otros a la llegada de la demencia y otros síntomas de Alzheimer: más alto grado de bilin- güismo, implica mucho más demora en la llegada de la enfermedad.

Nadie nunca dudó en el poder del lenguaje. Pero ¿Quién ha imaginado que las palabras que escuchamos y las oraciones que hablamos podrían dejar una huella tan profunda?