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La Valencianidad de los Almogávares en Bizancio ( Ferrán Jimenez de Arenós )

los Almogávares en Bizancio ( Ferrán Jimenez de Arenós ) PROEMIO Los catalanes reivindican constantemente a

PROEMIO

Los catalanes reivindican constantemente a los almogávares como algo suyo, del mismo modo que reivindican la «Corona catalano-aragonesa» y la condición de «condes-reyes» de los soberanos de la Corona de Aragón. Los últimos trabajos en novela histórica al respecto (al menos los más publicitados) así lo demuestran (véanse La catedral del Mar o Sangre sobre Bizancio). El esfuerzo va cobrando fruto, pues ya todo o casi todo el mundo asume que los almogávares eran catalanes o, como mínimo, «mayoritariamente catalanes», del mismo modo que la expresión «catalano- aragonés» va cobrando carta de identidad propia, por más que sea antinatural y no tenga soporte histórico real.

Sencillamente porque Cataluña como tal no existia, ya que aun era la Marca Hispánica y pertenecia a Francia, los condados hoy catalanes era franceses y pagaban vasallaje a San Luis IX, Rey de Francia y por tanto no sólo no podía ser el Rey de Aragón, Rey de Cataluña sino porque, además, los condados “catalanes” no tenían ejército.

Archivo de la biblioteca nacional de Francia en París. Estos 8 condados de la Francia

Archivo de la biblioteca nacional de Francia en París.

Estos 8 condados de la Francia transpirenaica se los cambiarían, Luis IX como si fueran cromos, con Jaime I que era propietario de los territorios del sur de Francia (Tolouse, Beziers, Nimes, Narbona…).

En 1258, 20 años después de la Conquista del Reino de Valencia, Jaime I y Luis IX firman el tratado de Corbeil. Francia le da a Jaime I los 8 condados “catalanes” y Jaime I les da sus propiedades en el sur de Francia.

Pero los 8 condados “catalanes” siguieron siendo condados dentro de la corona de Aragón desde 1258 sin constituirse ni como provincia, ni como estado ni como Reino. Lo hará como provincia pero bajo el reinado de Carlos I que fue quien los unificó en 1.521.

el reinado de Carlos I que fue quien los unificó en 1.521. ¿Y porqué os digo

¿Y porqué os digo esto? pues por la sencilla razón que la primera mención a los Almogávares, nos la hace Zurita en el año 1114.

La mayoría de los historiadores convienen en que el término "almogávar" significa soldado u hombre que va en algara y tiene un origen hispanomusulmán. No obstante, el propio Jerónimo

Zurita distingue a los almogávares, peones, de los "corredores de algaras", jinetes que, bajo la dirección de algún ricohombre o incluso del rey, realizan cabalgadas de varias jornadas por territorio enemigo, buscando presas y botín.

Lo cierto es que, con independencia de la terminología, la primera cita de su existencia la encontramos en Zurita cuando señala que Alfonso I el Batallador colocó almogávares como custodios de la fortaleza de El Castellar, sobre 1114, con vistas a la toma de la gran capital del Valle del Ebro, tal y como, por otra parte, recoge la Crónica de San Juan de la Peña. Quizás su origen pudiera centrarse en el momento de mayor presión aragonesa sobre los somontanos oscenses según los modos prerromanos de depredación de la riqueza agrícola de los valles por los pueblos pastores de la montaña, todo ello al margen de la acción real, más preocupada por la toma de castillos estratégicos y ciudades.

El desarrollo y expansión de los almogávares acompañó al desplazamiento de las fronteras del Reino, para consolidarse en las campañas de la Taifa de Valencia. Así, en 1237, están presentes en el Puig de Santa María, posición avanzada sobre la ciudad de Valencia, 150 almogávares junto a Rodrigo de Lizana, Jimeno Pérez de Tarazona, Guillem de Aguiló y freires templarios. Al mismo Lizana puede vérsele recorrer la campiña de Játiva con su mesnada y varias compañías almogávares en torno a 1248.

Y así montón de documentación y datos que los situan en una época en la que no sabian ni lo que era Cataluña.

en una época en la que no sabian ni lo que era Cataluña. La mención de

La mención de «mercenarios catalanes» en exclusiva es errónea. Si se hace de forma extensiva lo correcto sería decir «mercenarios aragoneses», pues tanto aragoneses como catalanes, más tarde valencianos y mallorquines, eran vasallos de la Corona de Aragón. Es incorrecto llamarla Corona Catalana y aún Corona catalano-aragonesa.

Aparte de este detalle semántico, que tampoco es significativo, hay que decir que los almogávares no era una unidad del ejército aragonés que se mantuviera de forma permanente, sino más bien un grupo heterogéneo de personas que, procedentes de tierras de frontera (principalmente montañosas), habían adquirido experiencia en las incursiones de rapiña (algaras) en territorio enemigo.

Podemos admitir la participación de almogávares en Mallorca y aún en la conquista de Valencia, a pesar de que la frontera sur propia del condado de Barcelona era tan exigua que es dudoso que muchos almogávares salieran de allí (sólo hay que echar un vistazo a la geografía actual en los límites de las provincias de Tarragona y Castellón e inmediaciones). Lo lógico es pensar que el personal que integraba las compañías de almogávares saliera de terrenos de frontera, de montaña, y durante los años de la anexión de Valencia (toma de Ares, Morella, la propia Valencia) los campesinos que vivían en frontera eran de origen aragonés (sierras turolenses de Gúdar,

Javalambre, Maestrazgo

por lo que malamente estarían habituados a las algaras ni serían conocedores del terreno enemigo. Es cierto que el propio Zurita se hace eco de que a la Compañía Catalana la llamaban así,

«Catalana», pero hay que darse cuenta de que la actividad comercial del Condado de Barcelona, motor en gran parte del poderío de la Corona de Aragón, había extendido por el Mediterráneo su propia marca, con lo que no sería de extrañar que en las costas del otro lado del charco llamaran catalanes a todos los vasallos de Aragón, al igual que en ciertos países sudamericanos llaman gallegos a todos los españoles.

).

Los montañeses catalanes habían visto alejarse la frontera siglos atrás,

Aclarada esta falsedad histórica alimentada por los de siempre o sea "trincones sinverguenzas que manipulan todos los libros de historia de nuestros hijos en las escuelas", ya que todas estas historias han sido eliminadas, que no tienen ningún escrúpulo en mentir y lo único que les preocupa es ir de urna en urna y de partido en partido según convenga en las elecciones de turno. Vamos a repasar un poco de la historia de estas bravas gentes de frontera, ya que no en vano fueron casi 800 años de luchas en España defendiéndonos contra el moro. Y merecen que nuestros descendientes lo conozcan.

el moro. Y merecen que nuestros descendientes lo conozcan. Está entrada la estoy desarrollando a Raiz

Está entrada la estoy desarrollando a Raiz de una entrada del Foro militar general ( "http://www.militar.org.ua" Foro moderado para la discusión civilizada sobre asuntos militares, política de defensa, historia militar y temas afines.)

En la cual se mantenia una interesante conversación sobre un fantástico artículo del genial Arturo Perez Reverte, ( El cual os pongo integro dentro del Spoiler) y las contestaciones y aportaciones

hechas por varios miembros del foro, como son: Perdigón, Taliesin, Cobra 13 etc reproducido algunos fragmentos.

Una de Almogávares Arturo Perez Reverte.

De las cuales he

De ese centenario se ha hablado poco, pues nadie puede hacerse fotos a su costa.

Hace setecientos años justos, además de salvar el imperio bizantino del avance turco, los almogávares arrasaron Grecia. Fue un episodio sólo comparable a la conquista de América por bandas de aventureros sin nada que perder salvo el pellejo -que se cotizaba a la baja- y con todo por ganar si salían vivos. Pero en esta España donde los libros escolares no los determina la memoria, sino el pesebre donde trinca tanto sinvergüenza periférico y central, esas historias han sido eliminadas, o manipuladas en beneficio de los golfos que organizan el negocio en plazos de cuatro años: los que van de una urna a otra. El resto importa un carajo. De los almogávares, como de lo demás, no se acuerda casi nadie. Eran políticamente incorrectos.

Madrugando el siglo XIV, el emperador de Bizancio pidió ayuda para frenar el avance de los turcos, y la corona de Aragón envió sus temibles Compañías Catalanas. Lo hizo para quitárselas de encima. Estaban integradas por almogávares: mercenarios endurecidos en las guerras de la Reconquista y en el sur de Italia. Sus oficiales, de mayoría catalana, eran también aragoneses, navarros, valencianos y mallorquines. En cuanto a la tropa, el núcleo principal procedía de las montañas de Aragón y Cataluña; pero las relaciones mencionan apellidos de Granada, Navarra, Asturias y Galicia.

Feroces y rápidos, armados con equipo ligero, combatían a pie en orden abierto, con extrema crueldad, y entraban en combate bajo la señera cuatribarrada de Aragón. Sus gritos de guerra eran Aragón, Aragón, y el terrible, legendario, Desperta, ferro. La historia es larga, tremenda, difícil de resumir.

Seis mil quinientos almogávares recién desembarcados en Grecia destrozaron a fuerzas turcas muy superiores, matando en la primera batalla a trece mil enemigos, sin dejar con vida -eran tiempos ajenos al talante, al buen rollito y al diálogo entre civilizaciones- a ningún varón mayor de diez años. En la segunda vuelta, de veinte mil turcos sólo escaparon mil quinientos. Y, tras escaramuzas menores, en una tercera escabechina los almogávares se cepillaron a dieciocho mil más. Eran letales como guadañas. Además, entre batalla y batalla españoles a fin de cuentas- pasaban el rato apuñalándose entre sí por disputas internas, o despachando a terceros en plan chulito, como los tres mil genoveses a los que por un quítame allá esas pajas acuchillaron en Constantinopla, durante una especie de botellón que terminó como el rosario de la aurora.

A esas alturas, claro, el emperador Andrónico II se preguntaba, con los huevos por corbata, si había hecho bien contratando a semejantes bestias. Así que su hijo Miguel invitó a cenar a Roger de Flor, que era el jefe, y a los postres hizo que mercenarios alanos los degollaran a él y a un centenar largo de oficiales. Fue el 4 de abril de 1305. Después de aquello los griegos creyeron que la tropa almogávar, sin jefes, pediría cuartel. Pero eso era desconocer al personal. Cuando apareció el inmenso ejército bizantino para someterlos, aquellos matarifes oyeron misa y comulgaron. Luego gritaron: Desperta ferro, Aragón, Aragón, y se lanzaron contra el enemigo, pasándose por la piedra a veintiséis mil bizantinos en un abrir y cerrar de ojos. Lo cuenta Ramón Muntaner, que estuvo allí: no se alzaba mano para herir que no diera en carne.

No quedó sólo en eso. Enterados los almogávares de que nueve mil mercenarios alanos -los que aliñaron a Roger de Flor- volvían a su tierra licenciados y con familia, les salieron al paso, hicieron picadillo a ocho mil setecientos y se quedaron con sus mujeres. Después, durante una larga temporada y pese a estar rodeados de enemigos, se pasearon por Grecia saqueando y arrasando, por la patilla, cuanto se les puso por delante. Fue la famosa venganza catalana. Y

cuando no quedó nada por robar o quemar, fundaron los ducados de Atenas y Neopatría:

estados catalano-aragoneses leales al rey de Aragón, que aguantaron durante tres generaciones hasta que con el tiempo, el sedentarismo y el confort, se fueron amariconando -hijo caballero, nieto pordiosero- y quedaron engullidos, como el resto de Grecia, por la creciente marea turca que había de culminar con la caída de Constantinopla. Y ésa, colorín colorado, es la historia de los almogávares.

Admitan que es una buena historia. Vive Dios.

Nos dice el amigo Cobra 13:

No olvidemos que los almogávares no son guerreros en origen. Podrían ser más bien comparados a grupos de bandoleros que se criaban en frontera y escogían como modo de vida la rapiña. Vivir en constante cercanía con el enemigo les obligaba a tener un conocimiento completo del terreno, y la

constante movilidad, la traslación de las fronteras y su carácter nómada debió estimular su capacidad de adaptación al medio. La primera constancia que se tiene de los almogávares es durante el reinado de Alfonso I de Aragón. En esta época los aragoneses (aún no estaban unidos a los barceloneses en la Corona de Aragón) usaban a sus almogávares «recién bajados» de los Pirineos. Es fácil suponer que estos guerreros se habían curtido en algaras de montaña, endurecidos por el difícil clima del Pirineo y Prepirineo oscense y las complicadas condiciones de lucha, con poderosas plazas fuertes como bases musulmanas (Huesca, Barbastro, Zaragoza, Calatayud,

Tarazona

)

frente al aún incipiente reino aragonés.

Tarazona ) frente al aún incipiente reino aragonés. Sello de la compañia Almogavar 1305 Cuando volvemos

Sello de la compañia Almogavar 1305

Cuando volvemos a verlos es en la campaña valenciana de Jaime I. La frontera aragonesa se ha trasladado al sur, a las sierras turolenses de Gúdar, Javalambre y Maestrazgo. Las condiciones de vida son iguales o aún peores que las del Pirineo, pero el estilo almogávar continúa y aún es al parecer mejorado. No me consta que los almogávares participaran en las batallas de Las Navas y Muret (es tentador jugar a qué habría pasado si Montfort se hubiera enfrentado a una compañía de almogávares, igual hoy en Toulouse se hablaría español).

Una vez conquistada Valencia, la frontera con el moro paso al sur del Reino de Valencia lo que es hoy Alicante y la comunidad de Murcia. (El Reino de Granada). Entonces se convierte ese territorio limítrofe donde los almogávares tenían su ámbito natural de actuación. Conllevando con ello el comienzo propiamente dicho de la llamémosle "Valencianidad Almogavar" y es en ese momento

cuando las mejores tropas, la élite acostumbrada a guerrear con el moro durante 800 años, es usada por la corona Aragonesa (nunca jamás Catalano Aragonesa, pues no existia Cataluña como un ente unido, más prueba de ello es que las decisiones las tomaban los representantes de los tres Reinos:

Aragón Mallorca y Valencia. La Marca Hispánica no tenia ni voz ni voto ) para partir hacia Oriente.

Bueno y llegados a este punto, os dejo con un gran trabajo de investigación que prefiero que lo leais de su propio puño y letra, de uno de los descendietes de uno de los jefes Almogávares. Y no es otro que el gran escritor Guillermo Rocafort Perez. Que junto con el tenemos el honor de haber servido en el mismo Tercio (Tercio Gran Capitán primero de la Legión en Melilla ) Aunque en epocas distintas por la edad.

Guillermo Rocafort Perez:

Seguidamente os doy paso al informe realizado por Guillermo, perfecto y documentado a excepción

de un error de bulto que comete con el matrimonio de Ferrán Jimenez de Arenós. Ya que no fue con

la princesa Teodora de Bizancio con la que se casó, si no

final del informe os sacaré de la duda con una información aportada por mi amigo: Galo Garzés Avalós, gran historiador y que gracias a él subsanamos esta gran errata histórica. (Gracias Galo).

Os tengo preparada una sorpresa que al

LA VALENCIANIDAD DE LA EPOPEYA ALMOGÁVAR A BIZANCIO (S. XIV) EL CASO DE FERRÁN JIMÉNEZ DE ARENÓS Por: Guillermo Rocafort Pérez.

Siempre he sostenido que la Epopeya Almogávar a Bizancio es una Gloria que pertenece históricamente a la antigua Corona de Aragón en general, y al Reino de Valencia en particular. Y mis recientes descubrimientos ahondan en este mismo sentido.

El corazón almogávar latía por entonces sobre todo en el Sur del Reino de Valencia, en lo que

es hoy actualmente la provincia de Alicante, y también en lo que es hoy la Comunidad Murciana.

¿Y por qué, se preguntan? Pues muy sencillo, porque en aquella época eran “la frontera” con

el Islam (El Reino de Granada), el territorio limítrofe donde los almogávares tenían su ámbito

natural de actuación.

Sostener que en aquel momento los almogávares vivían más al norte es no entender nada de este fenómeno de frontera.

Y es que el más importante de todos los almogávares de la Historia de la Corona de Aragón,

Roger de Lauria, era el Señor de Altea, Alcoy y Concentaina, localidades del Reino de Valencia, y en aquella última localidad era donde tenía su residencia, en lo que es hoy el Palacio Condal, lugar desde el que ejerció sus responsabilidad territoriales, como el gran almogávar que fue de la Frontera Sur de la Corona de Aragón. Roger de Lauria era calabrés de origen y valenciano de adopción, y fue precisamente en la Ciudad de Valencia donde murió en Enero de 1305, después de haber sobrevivido a una brutal razzia granadina que arrasó sus posesiones en Concentaina pocos meses antes.

Pero no es de Roger de Lauria de lo que va a tratar este artículo, sino de otro “valenciano de pro” que tuvo un papel muy activo en la Epopeya de Bizancio; de Ferrán Jiménez de Arenós. Tanto la “Crónica” contemporánea de Ramón Muntaner, como el estudio posterior de Francisco de Moncada, titulado “Roger de Flor y los almogávares”1 en el siglo XVI, hacen profusa referencia a su persona. Estas referencias históricas han tenido su eco en el presente, como en el libro titulado “Los

almogávares”, de José María Moreno Echevarría (Edit. Plaza y Janés, Colección Rotativa,

1972).

La singularidad del personaje radica en que nos encontramos con uno de los principales adalides de la hueste almogávar, es decir, un jefe que aportaba sus propias mesnadas a la empresa en Oriente.

Incluso en el famoso cuadro almogávar sito en el Senado de España, en el Salón de los pasos perdidos, que representa el desembarque y desfile de los almogávares, encabezados por Roger de Flor, frente al Emperador Andrónico Paleólogo, las banderas que en él aparecen son las de Jiménez de Arenós .

que en él aparecen son las de Jiménez de Arenós . Pero es precisamente por su

Pero es precisamente por su apellido ilustre, Arenós, que somos capaces de encardinarle en una famosa estirpe de soldados, que nos permite, a su vez, ubicarle en un árbol genealógico que nos descubre no sólo sus ancestros valencianos, sino también cuales fueron sus posesiones y propiedades en el Reino de Valencia. Y es aquí donde descubrimos en todo su esplendor su “valencianidad” por los cuatros costados; clara, contundente y lógica. Y es que incluso aquí la Historia tiene sus “pistas equivocadas”, que tienen su eco en el mencionado libro de Echevarría, donde textualmente se dice equivocadamente de Arenós que era un “ricohombre aragonés”

Pero para esto redacto este artículo, para señalar la verdadera naturaleza y origen de los que allí fueron a luchar. Ferrán Jiménez de Arenós fue el quinto hijo de Blasco Jiménez de Arenós,apodado “El Mayor”, y de Doña Alda Ferrándis

Su familia por parte de padre y de madre se nutren de la sangre más importante del Reino de Valencia, tanto cristiana como musulmana. Su abuelo paterno fue Ximén Pérez de Arenós, el que fuera Lugarteniente del Rey Jaime I “El Conquistador” en el Reino de Valencia. Es decir, su máxima autoridad en el Reino después de éste. Y fue Ximén, el abuelo paterno de nuestro protagonista, el que aparece como otorgante en importantísimas Cartas Puebla del Sur del Reino de Valencia, como en la de la ciudad de Alcoy.

Por otro lado, su abuelo materno fue el Gran Señor musulmán, Saiyid Abu Zayd, de quien heredó una parte sustancial de sus propiedades.

Fueron, que conste, nueve hermanos. El mayor, Gonzalo Jiménez de Arenós, el que heredó el título de Arenós. La segunda, Teresa. A continuación, Blasco, que fue canónigo de Valencia y archiduque de Játiva. Después vino Sancha, hasta que en quinto lugar vino nuestro protagonista almogávar. Los cuatro últimos hijos fueron los siguientes, por este orden;

Estefanía, Jimeno, Elvira y Mayor.

Ferrán es por tanto, el tercer hijo varón, y fiel a la tradición medieval, sigue la carrera militar, mientras que su hermano primogénito recibe el título, y el segundo sigue la carrera eclesiástica. No hay mayorazgo en aquella época en Valencia, y las tierras son repartidas entre los hijos varones. Las hijas mayores reciben suculentas dotes de sus progenitores, menos las dos pequeñas, que se meten a monjas, quizás porque las arcas familiares ya estaban por entonces exhaustas.

Ferrán recibe por herencia las siguientes propiedades, tanto por línea materna como paterna:

Zucaina, Villamalefa, Villamalur, Ayodar y Torralba, todas ellas pertenecientes al antiguo Reino de Valencia.

Consta que en 1301 vende esta tres últimas propiedades mencionadas, muy probablemente, para financiar su unión con sus huestes a la expedición almogávar en Bizancio, que se inició en 1301.

En cuanto a su intervención en esta Epopeya, se pueden distinguir varias etapas:

1.- Su participación junto con Roger de Flor en la primera campaña contra los turcos (1302-

1303)

2.- Su separación de la Compañía almogávar, por disensiones con Roger, y su unión posterior a las huestes de duque franco de Atenas (1303-1305).

3.- Su vuelta a la Compañía Almogávar, tras el asesinato de Roger de Flor, y las victorias almogávares en Galipoli y Apros, en plena Venganza (1305-1307)

4.- Su enfrentamiento con Berenguer de Rocafort y su unión al bando de Berenguer de Entenza, a favor, ambos, del Infante Fernando (1307).

5.- Su segunda separación de la Compañía almogávar, tras la muerte de Entenza, y su unión al Emperador de Bizancio, que le concedió el título de Megaduque del Imperio (el mismo que primero disfrutó Roger de Flor, y posteriormente, Berenguer de Entenza) y la mano de la princesa imperial Teodora de Constantinopla (1307). Y aquí es donde viene el error histórico del que os hablaba.

Nos encontramos pues ante un auténtico “Señor de la Guerra”, un Príncipe y Soberano de su propia persona, cuya estela perdemos en Bizancio, pero que confirma plenamente la tesis de la valencianidad de la Epopeya Almogávar en Bizancio.

Loriga ( Peto) de Romeo Bizantino Aquí acaba el informe Realizado por Guillermo y paso

Loriga ( Peto) de Romeo Bizantino

Aquí acaba el informe Realizado por Guillermo y paso a desvelaros un gran error histórico e importante. Pues en relidad Teodora de Constantinopla, estaba casada con Tagaris lo dice Cantacuzeno.

Entonces ¿A quien casaron con Jiménez de Arenós? pues y ahí os pido que os agarréis los machos bien agarrados. Andrónico entregó como regalo a Maria asenina y ¿Sabéis quien era Maria asenina? Pues ni más ni menos que la viuda de Roger de Flor.

¿Que tal os habéis quedado? Plop seguro.

Andronico II sacrifico a todas las mujeres de su familia, pues ni tan siquiera tuvo narices para defender sus posesiones, jamás combatió, era el clasico políticucho como los que nos gobiernan

hoy en dia que vendían a sus familias con tal de mantenerse en el poder, sin pelotas para luchar por

lo suyo.

Salvo a su hermana Eudoxia que era viuda y lo puteó como emperatriz que era. El resto, todas fueron sacrificadas como matrimonios de estado.

La nieta Teodora, hija de Miguel IX y Maria de Armenia, fue sacrificada a Teodoro Svetoslav, zar de Bulgaria

A su hija Simonis, de 5 años, la caso con Milutin (de casi 50), rey de serbia. El pederasta este la

defloró a los 8 añitos, y le arruinó la vida.

A su sobrina María, hija de su hermana Irene, y princesa búlgara, la entregó a Roger de Flor y de

ahí a Arenos.

A su sobrina nieta María, nieta de su envidiado hermano menor Constantino, la caso con Decanski

de Serbia a los 10 años

Y a la Teodora Paleologina Asenina la que dicen que fue entregada a Arenós, fue mujer de Manuel

Tagaris, senador y comandante militar en Filadelfia de Asia

En fin ya me pierdo con tantos matrimonios, pero esto ya forma parte de otras historias que personas con mayores conocimientos que yo sobre Bizancio como mi querida y amada Rom y mi amigo y estimado Galo os podrán explicar mucho mejor que yo.

De Valencia mi Natura

De Sicilia mi Ventura

De Bizancio mi Sepultura.

Desperta Ferro.