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COMMUN AUTE DES RELIGIEUX CA RM ES

Cité Azimo, 58, 59, 60 – TAMPUY


07 BP: 55
TLF: 50 48 09 06
CEL: 70 40 08 04
OUAGADOUGOU – 07

16.10. 2008

Queridos hermanos, que el amor de Dios llene vuestra vida y desde ese amor amar sin
medida; es mi deseo y mi oración por cada uno de vosotros en el Dia del DOMUND.
Mi trabajo fundamental en Burkina Faso es la formación de los jóvenes que llaman
a nuestra puerta y desean vivir nuestro estilo de vida como carmelitas. Es un reto
apasionante poderlos ayudar desde el Evangelio a creer en ellos mismos y a descubrir
que el futuro de su pueblo depende de su capacidad de entrega al servicio de los que no
tienen nada. Junto a este grupo de jóvenes trabajamos a diario como comunidad en
medio de este pueblo que sufre hambre, intentando llevarles esperanza e ideas que
puedan desarrollar por sí mismos.
Burkina Faso con 13.500.000 habitantes, es un país con escasos recursos naturales,
la tierra es arcillosa y por tanto pobre para el cultivo, el agua es muy escasa, los ríos son
pocos y de escaso caudal, todo el año se depende de la época de lluvias, si llueve en el
tiempo propicio se podrá cultivar y habrá comida para el año, pero si no es así habrá
hambre y miseria como es el caso de este año; las industrias son mínimas; el gobierno
con 32 ministerios vive envuelto en la corrupción; el analfabetismo es del 80% en los
hombres y del 90% en las mujeres; la mortalidad infantil es 121,4 por 1000 y la
esperanza de vida es de 47 años; los católicos somos apenas un 12% de la población
frente al 60% musulmán y el resto de religión tradicional.
La gran necesidad de Burkina y de toda África pasa por la toma de conciencia de los
países más ricos del mundo. Acabamos de ser testigos de los acuerdos que el G-8
(Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Rumania) ha
llevado a cabo en su última cumbre de Japón, ignorando los objetivos que se habían
fijado en la anterior cumbre para reducir la pobreza en 2015 y por tanto de entregar los
millones necesarios para cumplir los compromisos adquiridos. Si no hay un auténtico
deseo, por parte de los países ricos, de ayudar a los países más débiles, cuya
vulnerabilidad se ha visto acrecentada a causa de las especulaciones y turbulencias
financieras y de sus efectos perversos sobre los precios de los alimentos y de la energía,
realmente la pobreza en África no se frenara sino que se acrecentará.
En esta realidad dura de entender y aceptar estamos viviendo y trabajando porque
estamos convencidos que desde la Fe en Jesucristo podemos ayudar a la transformación
de este país, pero conscientes que somos apenas una gota de agua en medio del océano,
no poseemos recursos económicos, sólo contamos con nuestra buena voluntad y las
ayudas de personas generosas que desde el exterior apoyan los diferentes proyectos:
- Construcción de un colegio para niños sin escolarizar (Caritas de Sevilla y
Fundación Ramón Medina Arce)
- Centro de formación de corte y confección para jóvenes sin escolarizar
- Atención a los presos y sus familias
- Saco de arroz mensual por familias
- 500 niños apadrinados por todo el país
- Cuatro comedores que alimentan diariamente a 300 niños
- Becas de estudio
- Construcción de viviendas
- Apoyo a micro proyectos familiares
Cada uno de estos proyectos sale adelante gracias a personas como vosotros, que se
han tomado en serio el Evangelio.
Vivir en este país no es un sacrificio, sino todo lo contrario, es una gracia enorme
que Dios me ha concedido, al poder descubrir su presencia en torno a los más frágiles
de la tierra. Aquí me siento testigo privilegiado de cómo Jesucristo está vivo, cargando
con la cruz de estas personas y realizando en ellos el gran milagro de vivir, que no deja
que se muera la esperanza del corazón de estos hombres y mujeres. Aquí he descubierto
la esencia de mi misión: el amor. Se que el amor es lo único que salva y es verdad que
los amo con todas mis fuerzas, aunque las fuerzas sean pocas, pero el deseo de amar da
pleno sentido a mi presencia aquí.
Convivir con el hambre y la enfermedad me ha hecho sentir a lo largo de estos años
muchas sensaciones diferentes: rabia, impotencia, dudas de fe, deseos de solucionar el
problema por mi mismo, pero hoy con una visión más serena del sufrimiento de este
pueblo y consciente que no puedo solucionarlo, sólo puedo decir una cosa: “aquí estoy
Señor para hacer tu voluntad” y quemarme en medio de ellos dándome y compartiendo
sus sufrimientos, así como sus esperanzas y alegrías. Pero hay un sentimiento mucho
más fuerte que he desarrollado en África, por gracia de Dios, la necesidad de la oración
y la posibilidad de entregarme a cada persona que Dios pone en mi camino.
El proyecto de los comedores es realmente hermoso, porque dar de comer a un niño
es aumentar en ellos la posibilidad de futuro, porque si comen estarán sanos, tendrán
capacidad de estudio y de crecer con normalidad, los niños seleccionados son huérfanos
de padre que es una de las grandes tragedias de Burkina. Cuando una mujer no tiene
marido por diversas circunstancias es victima de innumerables vejaciones para poder
sobrevivir. Con 2 euros un niño come los siete días de la semana; un año completo son
100 euros por niño.
Otro proyecto interesante es el “saco de arroz”, a través del cual podemos alimentar
una familia completa durante un mes. Es un saco de 25 kilos de arroz y 2.500 francos
que son 18 euros. Un año completo de este proyecto son: 216 euros por familia.
Para colaborar con cualquiera de estos proyectos puedeis poneros en contacto con el
P. Jurado o en la Tienda Solidaria de Osuna, ellos está haciendo un buen servicio a la
hora de canalizar todas las ayudas que se reciben.

Queridos hermanos esta es mi misión aquí, pero ni mejor ni peor que la vuestra ahí,
simplemente diferentes, cada uno de nosotros tenemos que cargar cada día con nuestra
cruz y morir a nosotros mismos para que nuestra misión no venga de nosotros sino de El
que nos llama a la santidad, para que aparezca con claridad su Rostro y no el nuestro.

¡Que Dios os bendiga y os colme de su amor!

P: Alejandro Peñalta Mohedano, O