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Julio 2011 No. 24, año 3

LITERARIO

Julio 2011 No. 24, año 3 LITERARIO MUJER Y LITERATURA Costo: 30 pesos

MUJER

Y

LITERATURA

Costo: 30 pesos

Julio 2011

Julio 2011

EDITORIAL

Julio 2011 Julio 2011 EDITORIAL C on este número iniciamos el tercer año de Trajín literario

C on este número iniciamos el tercer año de Trajín literario. Hemos decidido ocuparnos en cada entrega de temas que concentren el in- terés de quien escribe y de quien lee. En esta

ocasión es Mujer y literatura, un título que además sirve de pretexto para volver al asunto de género, para destacar luchas, para subrayar pendientes y posturas. Tanto los textos como las imágenes presentadas hoy han sido realizadas por mujeres. Hay un posicionamien- to en cada frase, hay palabras que gritan, que definen y declaran, hay expresiones que sonríen burlándose de cualquier antecedente cultural, incluso de sí mismas. De uno o de otro modo, en esta dinámica, entre lo formal y lo lúdico, los mensajes hallan la existencia de la mujer, sea como construcción determinada por los hombres, sea como producto de la sociedad del nuevo capitalismo neoliberal, sea como propuesta y búsqueda posmoderna. Nunca faltarán ideas donde las palabras sobran. Aquí está la prueba.

ideas donde las palabras sobran. Aquí está la prueba. A bote pronto ¿Qué mujer te gustaría
ideas donde las palabras sobran. Aquí está la prueba. A bote pronto ¿Qué mujer te gustaría

A bote pronto

¿Qué mujer te gustaría ser?

Me gusta ser la mujer que soy, me gusto a mi misma. Soy emancipa- da, disfruto mi sexualidad, disfruto de leer, disfruto vivir, soy un ser feliz.

Claudia Contreras, poeta

Ser yo. Soy madre, soy amiga, soy leal, soy libre, soy fuerte, soy ca- brona, soy una hija de la chinga- da. Pero sobre todo soy humana, soy hombre, soy mujer, soy quime- ra, soy Kayani.

Kayani Revueltas, cantante, poe- ta

Ser artista.

 

Dolores Santana Rivera, vendedora de jugos y frutas

Una mujer libre y feliz, mi libertad no significa el estar sin pareja, va mucho más allá de eso; tal vez me gustaría ser sabia.

Bety

Fernández,

conductora

de

radio

Ser una mujer que hace lo correc- to, es decir, no juzgar, no justificar, no ver los defectos de otras perso- nas.

Fuentes Robles, ama de casa

Ser Sor Juana Inés de la Cruz, porque fue una mujer extraordi- naria, siempre que se fijó un obje- tivo lo cumplió, invariablemente de los problemas que tuviera y así quiero ser yo, no importan los problemas, no importan los obstá- culos, hay que cumplir con los objetivos.

Ser una mujer exitosa y bien pre- parada

Lucila Prieto, doctora

 

Ser más responsable, aprender más porque considero que la sociedad es muy ignorante y me incluyo en ella.

Sofía Itzel, estudiante de secunda- ria

Adriana Nuñez, pintora

Ser una mujer de casa.

 

Ser segura de mi misma, hablar directamente, no temer por el qué dirán los demás, ser aventada, ser cabrona, jugar, no tomarme las cosas en serio y no esperar nada de los hombres, divertirme con ellos, así, así me gustaría ser, lo demás ya lo tengo… ah! y me gustaría ser bisexual.

Pilar Peralta, cuentacuentos

Claudia, abogada

 

Ser como soy, una persona traba- jadora, puntual y que trata de ser cumplida con el oficio que tiene.

Mariana

Pérez

Martínez,

inten-

dencia

Ser dulce, dependiente, sometida a la protección de un hombre. Pero esto luego se malinterpreta. Si quieres protegerte en la fortaleza del hombre y sentirte así más segu- ra creen que te gusta que te gol- peen, que te maltraten, que debes ser sumisa; cuando dices que eres dulce te califican de cursi, cosa que tampoco me agrada; luego tierna es sinónimo de debilidad. Así que tendré que seguir siendo una ca- brona como me califican, una persona fuerte, soberbia, arrogan- te, todos esos adjetivos que se le dan a las personas cuando no pueden ser incondicionales, dulces tiernas, sumisas.

Socorro Torres, estudiante de derecho

Como soy, porque siento que soy auténtica. Me gusta ver las cosas positivamente y pasarlas más ligeramente. Me gusta trabajar, conocer, visitar, Quisiera ser más libre, más inteligente, más sana, menos reprimida.

Yuriria Torres Alfaro, diseñadora

Ser la que soy. Una mamá que cuida a sus hijos.

Laura Contreras, ama de casa

Ser una profesionista o una ejecuti- va

María de Lourdes, vendedora de piercing en la vía pública

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SUMARIO

Trabajo de mujer Lucero Balcázar 2 Poemas 4 Carmen Saavedra A esos 7 Mary-Toni Bienvenido
Trabajo de mujer
Lucero Balcázar
2
Poemas
4
Carmen Saavedra
A esos
7
Mary-Toni
Bienvenido a “viajes fémina”
Dafne Ortega Cuevas
8
Auto profano
Elizabeth Llanos
11
Poemas
14
Gloria Saldívar
Mi carencia
16
MaryCarmen Castillo Porras
El mito de la mujer
en la literatura
24
Marisa Trejo Sirvent
La cápsula
29
Violeta Cárdenas Cisneros
Mirando las miradas
que te miran
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Bandeja de entrada
Nuestros lectores
33
Dibujos
Marisol Cosmes Guzmán
Serie Círculo y Centro
13 dibujos, medidas variables, tinta china
sobre papel, 2011
Lucero Balcazar
El Amante de la Poeta
Técnica: Vino Tinto, Tinta y Chocolate
Medidas: 30 x 45
LITERARIO
LITERARIO

revista de literatura y creación

Medidas: 30 x 45 LITERARIO revista de literatura y creación No. 24, Julio 2011, publicación impresa

No. 24, Julio 2011, publicación impresa y electrónica mensual. Cecilia Guzmán, Elizabeth Llanos, Manuel Pérez-Petit CONSEJO EDITORIAL ◙ ◙ Arturo Texcahua EDITOR Samuel Arias CORRECCIÓN

Registros en trámite. Todos los textos aquí publicados son propiedad de sus autores y están protegidos por la Ley Federal de Derechos de Autor. Queda prohibida cual- quier reproducción total o parcial sin previo aviso de los autores y/o sin mención de la fuente.

colectivotrajin@gmail.com

http://trajineros.blogspot.com

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poesía

Julio 2011

Julio 2011

poesía Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 LUCERO BALCÁZAR Trabajo de

LUCERO BALCÁZAR

Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 LUCERO BALCÁZAR Trabajo de mujer

Trabajo de mujer

Trabajo de mujer

Y sin goce de sueldo

Hace décadas hago poemas: Cultura Desnuda en dibujos o pinturas Sin sueldo pero con goce

Goce que goce

Voy a las preparatorias

A las universidades

A provocar cerebros

Con poesía viva

erótica

Casi nunca se me aparece el Dios de la institución Pero me manda otorgar Un reconocimiento que reza así:

―Maestra blablablabalcazar…poetisa‖ (que no suena a poeta sino a putisa…)

Mujer de trabajo

Diferente al de mi madre o mi abuela Que no eran cibernéticas

Ni mucho menos satíricas

Pero nacida para otro fogón

No

Si no tengo marido Ni hijos ¿Que ternura puede provocar una esclava letrada pero nunca negra literariaComo yo?

Este trabajito no es fácil

Ni india ni hindú

Brava y mestiza

TRABAJO DE MUJER poesía
TRABAJO DE MUJER
poesía

El amante de la poeta

No venero ni a bueyes

Así mi gozo solferino no cabe en sus antologías

Ni vacas literarias

Y

yo me río

Pero eso sí

Desde la secundaria

Y

gozo

Ya andaba yo cargando dos estampitas:

A Bukowski y Pedro Juan Gutiérrez…

Hace dos ochos de marzos

mi ex me retiró

junto con sus juramentos también mi derecho al Seguro Social

Esposa desempleada Llamarada letrada Deshijada Desmadrada Deshermanada Borrada de mapas poetycoz De premios

Y de becas compradas

Me he vuelto descarada y cínica Viviendo en concubinato con mi amante la poesía

Mis detractores

Maquillan sus uñas Con el más profundo negro del rencor ortodoxo

―Totalmente PalacioPayaso‖

2
2

Y ardo

Ay como he ardido

Sobre el muro de piedra del malecón de La Habana

Mientras no me detengo

Eso sí

Mi pregunteria Luciérnaga

Llevo siempre bajo el brazo

DesagañitaDOS

Se empeñaran en empañar mi canto

Y

necearé hasta el infinito

Mi

por qué

Y

Me iré gritando mi oficio de pastora del fuego

Porque

…Trabajo de Mujer

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poesía

poesía

Julio 2011

poesía poesía J u l i o 2 0 1 1 CARMEN SAAVEDRA Poemas HIMNO DE

CARMEN SAAVEDRA

Poemas

poesía J u l i o 2 0 1 1 CARMEN SAAVEDRA Poemas HIMNO DE LA

HIMNO DE LA FLOR AZUL

¿Y si todas las posibilidades caben en un sueño?

Si la fracción kilométrica es minucia del universo asumo con ardor de principiante los colores las hojas caídas y el flujo acuático

Despertaré con el pie derecho a las seis de la mañana de cada siglo rebelándome a los que no creen en las revelaciones

Me anunciaré la buena nueva:

habrá lugares a donde podamos llegar canciones para recordar abrazos y calor para los despojados

Julio 2011
Julio 2011
4
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recordar abrazos y calor para los despojados Julio 2011 4 POEMAS Feliz y dolorosa pondré tinta

POEMAS

Feliz y dolorosa

pondré tinta fosforescente a mis versos subterráneos

y nuevamente cantaré

de

en la calle

el himno de la flor azul

noche

cantaré de en la calle el himno de la flor azul noche PARA QUIEN ESTÁ DEL

PARA QUIEN ESTÁ DEL OTRO LADO

¿Puedes leerme ahora que no seré complaciente contigo? ¿Puedes soportar mi rechazo a ser lo que crees que debo ser según el evangelio de los santos varones?

No nací para darte sentido para que escribas o bebas por mi presencia

o ausencia

No nací para que dictes mi destino:

si seré para ti una puta

una aburrida una musa muda una libre sin libertad

Es hora de cambiar

estos códigos enemistados estos puentes que no hacemos

Mi deseo tiene nombre propio

soy mujer porque he decidido serlo

soy mujer que ama

en la calle en la cama en silencio

gritándolo en plazas con los ojos con la piel

Soy con tanto amor que me sobran las etiquetas los besos vacíos

Mi

intensidad

se

nutre de lo que no se ve

de

esa ternura

tan escasa en estos días

Y te digo todo esto

para saber si el puente se compone

si desciframos o hacemos nuevos códigos

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poesía

Julio 2011

poesía Julio 2011 CARMEN SAAVEDRA Porque es hora de no cargar lo que sobra de pelear

CARMEN SAAVEDRA

poesía Julio 2011 CARMEN SAAVEDRA Porque es hora de no cargar lo que sobra de pelear

Porque es hora de no cargar lo que sobra de pelear y rasgar lo que estorba de ser más ligeros y hermosos

Porque los días se nos van

y seguimos

escindidos

ciegos

Y por eso aunque no quieras

hablaré de lo que ya no se dice seré furiosa y flor rebelde y febril

Porque mi voz y mis letras son el color que hacía falta en este nuevo mundo

ESCUCHE Y ANOTE

¿De qué tamaño deben ser las heridas para que usted sepa que me duele? ¿Cuánta sangre para que usted me vea?

Escriba en su acta que esto es real que el miedo ciega mis pasos que el terror amarra mis días

Pero escriba también que hoy tomé mi vida de la mano y corrí que llego con usted porque decidí que ya no más

Por eso le digo que vea mis ojos haga a un lado los siglos de silencio yo no quiero esta vida yo no me voy a arrepentir

Escuche el corazón que me estalla de sentirme tan sola y tan débil escuche y anote que ya no más

Escuche mi alarido silencioso el que ahogué día a día con las promesas que nunca fueron escuche y anote

Porque hoy me salieron alas cuando reventé el infierno porque hoy firmé el acta final del nunca jamás

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MARY-TONI A esos poesía
MARY-TONI
A esos
poesía

A esos que pasean por la mórbida noche,

en la hora de miradas insumisas que caen lúbricas sobre un cuerpo de mujer.

a esos que los velones de las nubes

les llenan la garganta de gemidos inconclusos,

a

esos que el murciélago acompaña sin que sepan

a

esos que respiran agitados su tormento

a

esos que flotan en un aire con olor a frutas

a

esos que pierden el camino de retorno

a

esos que entran en los bares

a

buscar besos olvidados en las copas

a

esos,

la

noche les borra los recuerdos.

Julio 2011
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narrativa

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Julio 2011

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narrativa narrativa Julio 2011 Julio 2011 DAFNE ORTEGA CUEVAS Bienvenido a “viajes fémina” P repárese para

DAFNE ORTEGA CUEVAS

narrativa narrativa Julio 2011 Julio 2011 DAFNE ORTEGA CUEVAS Bienvenido a “viajes fémina” P repárese para

Bienvenido a “viajes fémina”

P repárese para una peregrinación muy estimu- lante. Antes de entrar a la psicofem, haga un ejerci- cio de memoria. Recuerde cuándo, cómo y

dónde desarrolló sus sentidos: ¿Recuerda su perfec- cionamiento en un lugarcito cálido y acogedor antes de venir a interpretar este mundo? Procure emerger de nuevo al mundo e intente no formular prejuicio ante lo que ahora sentirá, es decir; no piense si este lugar es bonito o feo, ni bueno o malo, ni agradable o desagradable, simplemente haga suyo el trayecto. A continuación puede adoptar un carrito para el desplazamiento, puede elegir un tacón rojo o dorado, también tenemos tenis para los más aventurados, bota para los guerreros de corazón y huarache para los menos complicados. ¡Aquí vienen los calzados! aborde el que usted guste, pero antes quítese cual- quier cosa o idea que le estorbe, (no es necesario usar el cinturón de seguridad) ahora sí estamos a punto de comenzar:

Sala 1. Por acá tenemos agua y tierra, pásele a la vida, le invitamos a oler la tierra mojada, siéntase como un verde bosque que huele a humedad. Ahora que ha penetrado a esta peculiar atmósfera, apagare- mos las luces para que lo pueda percibir mejor: le presento a la fecundidad, observe cómo se siente la abundancia, estamos en el centro femenino, aquí casi todo se preña, así que si quiere dejar una valiosa hue- lla sea un hombre decente. Sala 2. Ahora que vamos por este campo tan tupi- do de árboles-ideas, pruebe comprender la compleja estructura del ying (o en otras palabras, la psique femenina). No se perderá, le tomaré de la mano; solo preste atención en el movimiento… respete la fauna, procure no dañar las plantas, le advierto que no se puede llevar las flores de este campo… Sala 3. Sígame por acá, ahora nos encontramos en el iris de un ojo, le propongo que salgamos del calza- do y contemplemos el mundo desde aquí, ¿puede ver cómo le miran otros hombres? Esto le confortará, use esta resbaladilla y de- ténganse en la puntita de esta nariz, respiren juntos, en armonía… relájese… Sala 4. Camine por esta vereda, sienta los cabellos que cuelgan de los árboles, páselos por su rostro con suavidad. Abra los sentidos, desde la cima se aprecian las manos para trabajar y los pies para andar los ca- minos, en este sentido usted y ella son iguales, aun- que no lo crea esta es la mejor parte. Sala 5. Ahora nos dirigimos a un ejido despejado, mire hacia arriba, allí está la luna, se siente una inte- resante atracción… ¡Ups! Necesitamos advertirle algo

Dafne Ortega Cuevas. (México, 1985) Estudió en la Universidad Pedagógica Nacional. Escribe en un rincón luminoso de Tepepan, desde allí le gusta realizar caminatas y viajes. Uno de sus textos está publicado en el libro Calle por calle, historias de viajes

diarios.

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el libro Calle por calle, historias de viajes diarios . 8 BIENVENIDOS A “ VIAJES FÉMINA

BIENVENIDOS A VIAJES FÉMINA

cuanto antes, usted ha decidido viajar en día 28. ¿Sabe lo que eso significa? Nos encontramos en una sala especial, aquí hay que andar suavecito, si obser- va sangre no se angustie, no, no corra, no grite, no llore… mantenga la calma. …ahora comenzará a sentir altibajos emocionales, por favor intente controlar sus sentimientos, lo sien- to, no quise alzar la vozlo sé, la vida se torna un tanto más difícil que de costumbre, pero intente dis- cernir entre la realidad y su verdad. No se asuste, le recuerdo que este viaje es temporal. No, no quere- mos hacerle daño, solo queremos ampliar sus hori- zontes… por favor no se deprima, está bien, si siente vértigo no se suba al carrito, no se espante, los dolo- res y calambres, son síntomas normales, al igual que la ansiedad… está bien, no me enojo, pero no pierda la concentración.

está bien, no me enojo, pero no pierda la concentración. Comienzo a sentirme agotada y confundida,
está bien, no me enojo, pero no pierda la concentración. Comienzo a sentirme agotada y confundida,

Comienzo a sentirme agotada y confundida, si fue- ra posible intente autocontrolarse, me pone nerviosa. Señor, no se mortifique, su angustia me perturba, ¿sabe qué? esto tiene que terminar ahora… así no puedo mantener la profesionalidad. ¿Me sigue? Sala 6. Aquí le dejo, presione este botón, yo me largo.

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d e a s narrativa Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1

DAFNE ORTEGA CUEVAS

Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 DAFNE ORTEGA CUEVAS — Usted

Usted ha presionado el botón de emergencia, esto suele ser una condición mensual, probablemente esto altera la experiencia del viajero, pero no altera la calidad de ―viajes fémina‖ Debido a que eventualmen- te se ha trastornado la relación con su guía, esta gra- bación le ayudará a retroalimentar su corto viaje:

Ahora le explico, usted ha venido a viajes fémina porque intuía que había algo más aparte de lo que sospecha de sus relaciones rutinarias con mujeres. Piense en lo que vivió en psicofem ¿no cree que afec- ta en la manera de percibir la realidad? Los efectos hormonales son un proceso involuntario que sesga el procesamiento de la información. Pero no solo es eso, nacer y crecer como una mujer, es una existencia cargada de cultura, educación, historia, hombres, creencias y miles de fenómenos sociales más, aparte de los biológicos. Le fortalecerá saber que su percepción de la expe- riencia ha sido distorsionada, pues usted vino aquí como un hombre en los zapatos de una mujer. Es un hombre afortunado, sin embargo no crea que esta experiencia le reveló una vida femenina. Ni siquiera un episodio. Lamentablemente hoy no tuvo la oportu- nidad de entrar a la sala de la memoria, ni a la del corazón, ni a la sala erógena, ni a la de una mujer encinta. La mayoría de los hombres que viajan en ―psicofem‖ necesitan una consolación, oprima el botón rosa que se localiza debajo de este… —piiiiiiip— ―En viajes fémina enriquecemos el espacio en un abrazo. Como todos los días, hoy estamos de oferta, si usted necesita un abrazo; solo sonría sinceramente y extienda sus brazos a cualquiera de los elementos que ahora lo rodean en el recinto‖ …aquí todos esta- mos en continua transformación, juntos hacemos la magia, ¿puede sentirla? Ahora tome el mapa que se encuentra debajo del botón rosa y lea las instrucciones.

Instrucciones: Usted se encuentra en la sala 6. Hacer caso del mapa (trazado al reverso) es opcional, pero le aseguro que es un ejercicio encantador. Tome el camino del pómulo que lo dirigirá a ―la sala recep- tora‖, allí se encuentra un oído. Cuenta la leyenda que a veces es milagroso, así que si tiene algo bello que ofrendarle, o expresar un bonito pensamiento a la señorita que nos prestó su zapato, o un deseo a la vida; puede hacerlo antes de regresar a casa.

Gracias por viajar en psicofem.

Recuerde nuestro slogan:

“Tú que anhelas conocerme debes saber que tu búsqueda no será provechosa a menos que co- nozcas el misterio”

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será provechosa a menos que co- nozcas el misterio” 10 Auto profano ELIZABETH LLANOS L a

Auto profano

ELIZABETH LLANOS

co- nozcas el misterio” 10 Auto profano ELIZABETH LLANOS L a necesidad de comenzar a escribir

L a necesidad de comenzar a escribir obedece, en mi caso muy particular, de contar un final. Los finales son el clímax de ese coqueteo entre lo escrito y quien lee. De ese romance, a veces

fallido y otras apasionante, de lo que se cuenta en una hoja llana de papel y lo que se imagina nuestro cere- bro al momento de tragarse las palabras con los ojos. Para mí escribir está muy relacionado con actuar. Esta dicotomía aparente une dos de mis amores: le- tras y actuación, que nacieron en mi infancia, a princi- pios de los años ochentas, el siglo pasado. ¿Cómo ocurrió este casamiento extraño entre nece- sitar escribir y actuar? En Santa Cruz Xochitepec, lo más cultural que pa- saba era la magistral interpretación de los cantos de la iglesia por el señor que tocaba el órgano cada domin- go. Mi madre, como buena católica por herencia, me llevaba todos los domingos a misa donde la comuni- dad ejercía su derecho de libertad de expresión des- pués del: ―… podeos ir en paz, la misa ha terminado… demos gracias al señor nuestro Dios‖. Desde ahí noté que una de las obligaciones de un buen católico (después descubrí que de un buen ser humano) es ser buen observador y además creativo. Pues era costumbre que mi madre y algunas señoras que se acercaban camino a mi casa (camino corto, pues se ubicaba a un costado de la iglesia) se la pa-

sarán haciendo crítica amplia de lo que veían de los

feligreses, que si perengana estaba más gorda, que si zutano miraba a la vecina con lujuria sin importarle que estuviera su esposa, que la hija de fulana de tal se parecía a su madre porque ya se la había llevado el hijo de zutana, que don Tal ya no se hablaba con don

Perengano… bla, bla, bla… La mayoría de las cosas que decían eran chismes, inventos, ficción… y como eso hacían todas las señoras al salir de la iglesia, e ir a misa era signo de ser buena persona; pues seguir esos pasos para mí era como lo lógico, normal y natu- ral para el desarrollo de mi infancia. Iglesia y ficción eran compañeras, buenas amigas y cómplices de mis historias internas, que no expresaba por aquella consigna machista que reza así: ―calladita te ves más bonita‖… y como mi mamá siempre me dijo que yo era fea, pues trataba de callarme lo más posible (quienes me conocen saben que hice un es- fuerzo titánico para lograrlo). Así transcurrieron los años y yo no escribía, en pri- mera porque no sabía, pues mi padre aún no conside- raba que tenía que comenzar con la tortura de alfabe- tizarme tempranamente y, en segunda, nadie en mi casa escribía nada de lo que decía; de no ser listados para el mercado, recados breves y conjuros u oracio- nes para invocar milagros, espantar malos espíritus y protegerse de salaciones; nadie en casa de los Llanos escribía.

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i d e a s ideas Julio 2011 J u l i o 2 0 1

ELIZABETH LLANOS

Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 ELIZABETH LLANOS Mi padre, como

Mi padre, como buen maestro de primaria, creyó

conveniente enseñarme a leer y escribir cuando ingresé

al jardín de niños, a los cuatro años de edad. Ahí co-

menzó mi estrellato, breve, pero estrellato al fin, pues

las raras ocasiones que hubo invitados en casa mi papá

siempre me llamaba para que recitara los números del uno al diez en tres idiomas: inglés, francés e italiano.

No conocía los circos, pero si mi padre fuera dueño

de uno de ellos, yo estaba destinada a ser su atracción

principal. Pero mis traumas paternos no tienen cabida en esta

parte de mi historia, de esta historia de letras y menti-

ras camufladas con verdades.

La tarde se asustó porque no era domingo y la cam- pana de la iglesia repicaba fuerte, llamaba al pueblo como cuando quemaban la cruz del cerro o cuando había alguna otra emergencia.

Mi mamá salió santiguándose varias veces y así en-

terarse qué sucedía. Clara, Clara, ¿qué pasa?, ¿por qué repica la cam- pana? Me dijo Herminia que unos estudiantes de Bellas

Artes vinieron a hacer no sé qué cosa, por eso estaba

el

templete desde medio día. Vaya, quién sabe que irán a hacer dijo incrédula

mi

madre que en sus sesenta años de existencia en

este pueblo, nunca había visto estudiantes de Bellas Artes frente a su iglesia.

Yo miraba desde lejos, asomada de pie en el sardi-

nel del zaguán grande de madera vieja pintada de rojo

cardenal. Mis ojos niños semiasiáticos se abrían lo más que podían llenos de curiosidad y ávidos de observar lo que sucedería, para después crear historias en mi cabe-

za con diálogos imaginarios y personajes afectados

como de telenovelas viejas. Así, seguro me iría al cielo, pues emulaba del buen cristiano las artes enseñadas

por mis mayores.

Eran como las cuatro de la tarde y el subdelegado subió al templete, dio una breve presentación y la pala- bra que más llamó mi atención fue pastorela… Me apellido Llanos y en los llanos crece el pasto apenas, pastorela tenía que serme familiar. Primero fue solo una palabra pronunciada por un paisano venera- ble, pero al comenzar la función, se convirtió esa pala- bra en magia, en energía pura, en electricidad que viajaba en mi cuerpo hasta despertar en mí lo que, ahora sé, se llama pasión. Era una pastorela tradicional, con jóvenes disfraza- dos de pastores, ángeles, demonios y borregos. Decían

chistes y el pueblo reía, mi imaginación corría al infinito

y de regreso. No olviden que era solo una pequeña

niña que jamás había visto algo parecido. Era mucho mejor que ver mi tele de 16 pulgadas en B/N.

Después de veinte o treinta minutos, justo cuando

el ángel ya acompañaba a los pastores en su recorrido

hasta Belén, justo en el instante en el cual el bien iba a

avanzar, como siempre sucede y como si fuera presa-

gio de lo que sucedería a mi vida después de esa tarde,

el mal triunfó.

Los cascabeles de los báculos de los pastores sona- ban cuando un crujido seguido de la desaparición de medio reparto ocurrió justo ante mis ojos. Mi imaginación

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reparto ocurrió justo ante mis ojos. Mi imaginación 12 AUTO PROFANO creyó que eran efectos especiales

AUTO PROFANO

creyó que eran efectos especiales para asombrarnos más a los espectadores. Pero no. El templete se des- plomó y la pastorela no terminó. No supe el final. Tuve que terminar la historia, en mi mente sin ningún referen- te literario, ni recurso técnico, ni consejo de experto. Poco después aprendí a escribir. Escribía listas para el mercado y recados breves (las oraciones y conjuros seguían siendo jurisdicción de mi mamá), pero de mis inventos mentales, nada.

de mi mamá), pero de mis inventos mentales, nada. La historia es larga, muy larga, tan
de mi mamá), pero de mis inventos mentales, nada. La historia es larga, muy larga, tan

La historia es larga, muy larga, tan larga como mis treinta y siete años de existencia. Solo quiero decir que la vida me ha dado la maravillosa oportunidad de crear y recrear mi existencia. Mis lagunas genealógicas las he ficcionado para no sufrir de más y mis dolores he apren- dido a plasmarlos en el papel de una manera muy parti- cular. Jamás ha sido mi intención regodearme en el su- frimiento, para eso está mi poesía. Me encanta soñar que soy libertina, desenfadada y más irreverente, para eso está mi prosa. Me encanta hacer mofa de lo que he vivido y a su vez subrayar lo importante que he aprendi- do en el transcurso de mi existir, para eso están mis textos teatrales. Ah, olvidaba mis autos profanos, mis pastorelas. To- das sin excepción son diferentes, con dejos atrevidos y extraños (¡en una, ni siquiera aparece la Virgen María!) y la Sagrada Familia es tan sagrada que pocas veces la molesto para que aparezca en mis homenajes hechos letras. Los finales, ni se diga… habrá que verlos. Total, tengo la gran disculpa, la tierna excusa o la salida inteligente de que todos mis desvaríos son causa- dos por un trauma teatral no superado provocado por la abrupta suspensión de mi primera obra de teatro. Por ello, en cada texto literario siempre trato de ser buena cristiana al mezclar, en diversas formas, observa- ción y creatividad aprendidas de niña por las buenas señoras católicas sin excepción y así asegurarme un lu- garcito en el cielo.

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poesía

Julio 2011

Julio 2011

poesía Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 GLORIA SALDÍVAR Poemas CONSTRUYO

GLORIA SALDÍVAR

Poemas

2011 J u l i o 2 0 1 1 GLORIA SALDÍVAR Poemas CONSTRUYO VERSOS Construyo

CONSTRUYO VERSOS

Construyo versos a manera de quimeras Verso lluvia eternidad Verso espejo inconsciente Vertido en manos desconocidas Ávidas de amistad con la hermenéutica

Construyo versos a manera de fantasmas Pretendiendo ocultar grietas en la cara Y asustar tótems en la memoria de la noche

Sin acertar

Mientras disuelvo notas de té rojo Agonía de porcelana se filtra en la boca Ojala también pudiera disolverse el verso Que nos unió un instante en febrero

rima cubierta de arena

Que nos unió un instante en febrero rima cubierta de arena Gloria Anaí Saldívar García ,

Gloria Anaí Saldívar García, (México, 1983) Estudiante de la Especialidad en Teoría Psicoanalítica y Cultura en AMPAG. Ha tomado talleres de creación literaria. Participó el pasado mes de marzo en el Primer Festival Internacional de Poesía: “Grito de Mujer”, convocado por Mujeres Poetas Internacional, en la antología del mismo nombre editada por Cascada de Palabras Cartonera y Mónica Gameros; en el Blog de Poesía Iberoameri- cana también ha presentado su obra. Recientemente ganó el primer lugar del concurso de poesía de la revista Mandala Literaria en homenaje a Jorge Luis Borges. Forma parte del equipo de trabajo de la nueva generación de Amarillo Editores. Su blog es http:// estructurandoabismos.blogspot.com.

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GLORIA SALDÍVAR poesía Construyo versos en respuesta a la vida Que plantó quimeras en mis
GLORIA SALDÍVAR
poesía
Construyo versos en respuesta a la vida
Que plantó quimeras en mis prados

Verso

Verso espejo inconsciente Ávido de amistad con la locura…

lluvia

eternidad

los prados

ODA

Habré heredado acaso y sin espera la sangre de Alfonsina , de Silvia,

Alejandra

Quisiera padecer sus palabras

y tener por tinta en pluma

extracto de rosas

Muy lejos estoy de su regazo pero llevo en mis manos su santuario.

Por eso temo la cura

si salvarme implica postergar la letra

o si implica vencer auroras tan pródigas de avispas

y luciérnagas. Ahora el mar está tranquilo

lleno de peces

Esperaré las manos amigas Que vienen sin prisa Que sin prisa llaman Vienen Se alejan Me llaman…

o Virginia (muy deseada)

mares

amapolas

dádivo en su sino

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poesía

poesía

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poesía poesía Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 MARYCARMEN CASTILLO PORRAS

MARYCARMEN CASTILLO PORRAS

Mi carencia

l i o 2 0 1 1 MARYCARMEN CASTILLO PORRAS Mi carencia Escucha sin miedo y

Escucha sin miedo y sin sufrimiento:

[…] Es solo por miedo. Es miedo. Pues prescindir de la es- peranza significa que tengo que pasar a vivir, y no solo prometerme la vida. […] Lo que yo haga de la petición y la carencia, eso será la vida que habré hecho de mi vida. ¡No situarse ante la esperanza no es la destrucción de lo solicitado! Y no es abstenerse de la carencia. Ah, es aumentarla, es au- mentar infinitamente la petición que nace de la caren- cia. -Dame tu mano. Porque no sé ya de qué estoy hablan- do. Siento que he inventado todo, ¡nada de eso existió! Pero, si he inventado lo que me aconteció ayer, ¿quién me garantiza que no he inventado toda mi vida anterior a ayer? Dame tu mano.

Clarice Lispector, La pasión según G.H.

Votos matrimoniales

Por favor: Deséame. Rescátame. Adórame. Ayúdame. Respétame. Contéstame. ¡Mírame! Nadie más me va a querer, solo tú. Solo tú podías quererme un feo a una fea; nuestras almas retorcidas, deformes, culpables; ¿quién si no nosotros nos íbamos a amar?, ¿quién más se fijaría en nosotros? Nadie, nadie:

solo yo podía quererte solo tú quisiste amarme. A cambio, mi prometido, trabajaré para ti, fundiré todo mi amor agradecido en besos

y silencios, y manjares y paciente sexo, y

sumisión y complacencia, todo a tu medida,

y todo será tuyo,

porque nadie más me iba a querer.

Mi existencia

Cirugía. Berrinches. Ruegos. Promesas. Envejecer jun- tos. Anillo de compromiso (piedras de vidrio) (montadas con pegamento). Alma vendida. Boda. Vestido de manta. Una canción de amor. No se le para (shhh…) “Soy malo.” —Soy un monstruo— le respondí

MaryCarmen Castillo Porras. (Ciudad de México, 1973). Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UNAM (FES Acatlán), está por comenzar la maestría en Saberes sobre Subjetividad y Violencia en el Colegio de Saberes. Ha colaborado en diversas publicacio- nes, entre las que destaca Nostromo, en la cual publicó un ensayo sobre Rayuela, de Julio Cortázar y tiene publicado un libro titulado Semiótica para estudiosos de la Comu- nicación. Teoría y Práctica, en coautoría con la doctora Cecilia Porras Morales, que fue editado por la Universidad de Imagen Pública. Obtuvo el tercer lugar en el concurso Historias de mi Barrio, organizado por la Casa de la Cultura Honduras, en Tepito. Tiene una novela inédita, para la cual está buscando editorial. Actualmente trabaja en un libro de cuentos cortos y en sus trabajos de poesía. Recientemente abrió un blog en el que publica frecuentemente (http://ajenjoyazucar.blogspot.com ).

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frecuentemente ( http://ajenjoyazucar.blogspot.com ) . 16 MI CARENCIA para consolarlo. Celos. Amor. Prostitutas.

MI CARENCIA

para consolarlo. Celos. Amor. Prostitutas. Pornografía. Encierro Águila Hoka. Desvío de veinte soles enfermos

(mentales) (shhh

cabeza. Enfermedades. ―Aquí no se hace el amor, solo

El respeto

se gana. Suciedad. Vómito de gatos. Pelo de gatos. Maullidos de gatos. Frascos llenos de bigotes (como dientes de leche infantiles), de recortes de uñas feli- nas (amorosamente resguardados). Gatos en el jardín

se coge‖. Baila. No cantes. Calla (shhh

Piel hermosa. Insomnio. Dolor de

)

)

en la alfombra en la cocina en los sillones en mi cama en mi almohada (ah, sí: es que no eran mías)

(shhh

contra una pared contra un globo terráqueo contra la

alacena blanca contra contra contra contra. ¡Máscara

Besos. Disculpas.

(mi) jardín. La ca-

, ¿suya?, ¿de nadie?, ¿inexistente? Infelicidad. Locura. Amor.

ma

Sesiones aclaratorias. El jardín

de ira! (¡¿qué es eso?!) (¡shhh

Mahasani, Mi Otra Piel. Mutilada. Golpeada

)

!).

,

(mi) cama. Él

,

(¿mi?) esposo. Yo

,

¿mía?,

Disforia (¡¡Shhh!!)

Él , ( ¿mi? ) esposo. Yo , ¿mía? , Disforia (¡¡Shhh!!) Valida mi existencia ―
Él , ( ¿mi? ) esposo. Yo , ¿mía? , Disforia (¡¡Shhh!!) Valida mi existencia ―

Valida mi existencia

Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa.‖

García Lorca

La ira huele a metal, como los pasamanos de los camiones; mientras el miedo, su sirviente, rezuma jugo de naranjas podridas

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MARYCARMEN CASTILLO PORRAS poesía
MARYCARMEN CASTILLO PORRAS
poesía

sabe a dolor de estómago

se ve como una tormenta eléctrica (y yo con un gancho de ropa en la mano el gancho cambia de manos (a sus manos)

)

(su rostro es la punta del metal retorcido)

Sonríe y dice ―Nena‖ y ―Mi vida‖, pero me mira sin verme, me abraza sin amarme, me reclama porque no se siente amado, me ignora.

Yo espero, de pie, junto a él

a que su mirada regrese y valide mi existencia mientras contemplo el vómito de gato en la alfombra

(en mi alfombra)

de mi casa

(mi casa)

que no es mía

(es suya)

porque todo es suyo (yo se lo entregué) :

los gatos sus hijosla mesa su músicael estudio su computadora

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— su música — el estudio — su computadora — 18 mi trabajo — su comodidad

mi

trabajo su comodidad

mi

dinero sus necesidades

mi

tiempo su tiempo

mi

vida su voluntad.

MI CARENCIA

tiempo — mi vida — su voluntad — . MI CARENCIA La ley del trapo Era

La ley del trapo

Era simple:

 

―Tú trabajas; yo, no.

Tú cocinas;

yo como. Tú te angustias (eres una niña).

Tú pagas;

yo dispongo.

Tú estorbas; yo te ignoro. Tú ámame adórame consiénteme; yo, no.‖

Donde él era yo

 

y yo

solo alguien que

esperaba

pensaba

se angustiaba

amaba

adoraba

 

consentía

estorbaba

Los días buenos

Los cielos azules aún no existían

y sin embargo, tu cálida presencia abrazaba todo;

tu voz templada y la rareza de tu risa vestían de flores mi cara y las paredes de la casa.

Y yo bailaba

agradecida, esperanzada porque todos los días fueran ese mismo día que se alargaba en la quietud de tus manos cuando me desnudabas y yo te amaba pacientemente.

Era el nuestro un mundo chiquitito, frágil e íntimo. Frágil… ¡cuán frágil!

La impermanencia se enseñoreaba con nosotros. Yo lo sabía y pensaba: ―Hoy‖; no ayer, ni mañana, ni nunca, ni siempre. Solo hoy.

Y ese Hoy era largo; era

una sucesión interminable de segundos

en los que el universo se ordenaba

y

todo era perfecto

y

yo era feliz.

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poesía poesía Julio 2011 MARYCARMEN CASTILLO PORRAS Tu infelicidad Tu mente era un látigo con el

MARYCARMEN CASTILLO PORRAS

Tu infelicidad

poesía Julio 2011 MARYCARMEN CASTILLO PORRAS Tu infelicidad Tu mente era un látigo con el que

Tu mente era un látigo con el que te castigabas

por la supuesta maldad que emanabas, por la locura que te acechaba y tú escondías.

Te castigabas como las monjas con sus cilicios,

para prevenirte de amarme y ser feliz.

con sus cilicios, para prevenirte de amarme y ser feliz. MI CARENCIA trenzándose y desenredándose entre

MI CARENCIA

trenzándose y desenredándose entre sí para formar el sólido, monstruoso laberinto que fue mi vida toda. El último tramo. El más oscuro. Y yo, con mi esperanza por única, última luz ¡portentosa, invencible!, lo recorrí sin omitir un

¡portentosa, invencible! — , lo recorrí sin omitir un Y mi castigo solo paso, — hallada

Y mi castigo

solo paso,

hallada culpable de vivir confiada en mi esperanza, en la promesa siempre incumplida de tu amorera observar todo, ver tus heridas y no poder curarte, ser testigo de tu sangre escurriendo por tu cuello

(el terror ya lo era todo, ya no podía amplificarse; así que seguí) sin evasiones ni negociación con la garganta cerrada por el

y

permanecer,

pánico

allí,

y el desamparo.

 

callada,

mirando,

(Mi Señor Buda, protégeme.

y

tú en silencio,

Mi

Señora Tara, ayúdame.

ignorando mi esperanza,

Mi

Señor Buda, protégeme.

mi

amor,

Mi

Señora Tara, ayúdame.

mi

existencia.

Mi

Señor Buda, protégeme.

 

Mi

Señora Tara, ayúdame.

Al final te dije: ―Vete, porque no soy feliz‖. Mentí. Fue tu infelicidad la que me quebró; fue…

mi incapacidad para dormir otra noche más en el charco de sangre

de tu orgullo porque eras tú quien elegía ser infeliz.

Expulsión del Paraíso y de mi Infierno

Su

partida fue

un

terremoto que cimbró hasta la fractura

los

cimientos de quien yo era. Y me derrumbé.

No quedó idea sobre idea.

Pasaba las tardes mirando mis manos

y los muros vacíos.

Luego,

cuando supe que la locura me había besado todas las noches,

llegó el terror.

Me ovillaba en mi cama

luchando contra el pánico hasta adormecerme vencida, agotada, aterrorizada, mientras Satanás bailaba y hacía cabriolas alrededor de mi figura postrada.

Ese fue el último y el más oscuro tramo (y por el más, también el más arduo)

de las cavernas interminables recorridas desde mi nacimiento:

pasillos y túneles serpenteantes,

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Mis Señores, ¡ piedad…! ¡¡me traga la oscuridad!!)

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poesía poesía J u l i o 2 0 1 1 MARYCARMEN CASTILLO PORRAS Mi esperanza

MARYCARMEN CASTILLO PORRAS

J u l i o 2 0 1 1 MARYCARMEN CASTILLO PORRAS Mi esperanza como hilo

Mi esperanza como hilo de Ariadna

y yo era Ariadna y el Minotauro y el Laberinto mismome llevó a través de una niebla tan densa que todo en ella moría devastado, torturado, sollozando con una angustia irrevocable; excepto yo.

La tormenta cesó.

Tras una vida entera de cavernas y promesas, al final retrocedieron los nubarrones atroces de pesadilla.

El sol era una descarga de luz que laceraba mis ojos, hechos a las tinieblas y al desconsuelo y a la confusión.

Los cerré y bajé la cabeza para protegerme y vi mi sombra: era un retazo de la oscuridad abandonada; el frío hálito del terror demasiado cerca aún,

pero ya atrás

(¡gracias, gracias, gracias!) (¡gracias, gracias, gracias!) (¡gracias, gracias, gracias!) (¡gracias, gracias, gracias!)

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gracias! ) ( ¡gracias, gracias, gracias! ) Julio 2011 22 MI CARENCIA Y una mariposa, delicada

MI CARENCIA

Y una mariposa, delicada y fiera, con alas azules como el cielo que se reveló sobre mi frentedesplegó sus alas en mi pecho. Y vi que no eran alas, sino mis ojos que se abrían. Estaba afuera.

Mi carencia

sino mis ojos que se abrían. Estaba afuera. Mi carencia Mi corazón era un río obligado

Mi corazón era un río obligado a estancarse en presa;

era un águila que se dejó enjaular en la ilusión del matrimonio, hasta el día en que la violencia resquebrajó su docilidad complaciente

y lo obligó a despertar.

¡Despierta!

¡Y vi el rostro hermoso de los vagabundos, la belleza del cielo en mi frente, la infame mediocridad de mi vida!

Desperté, y vacié mi casa y mi mente, los libreros, los cuartos, los estantes. Busqué en mi interior lo que quedara de pureza para restregarme con ella la piel podrida de la sumisión, hasta que me desollé entera.

Entonces vi que tenía piel nueva, que mi mente estaba intacta, que mi casa y mi sexo y mis palabras eran mías. Que soy mía.

Ahora busco y quiero y amo y observo.

Ahora deseo:

un compañero que porte

calidad de pureza en el corazón, la mente sana y la certeza de encontrarme.

Mi corazón hilvana cantos de amor todas las noches;

y trenza sueños al lado del compañero imaginado todas las mañanas.

¡En mí la vida encuentra tierra negra y fértil, y me desborda! Me llena de imágenes, desvaríos, risas, ideas, escritura.

Entorno los ojos para que no me hiera la belleza

y busco junto al mío un corazón gemelo que apacigüe mi latido agigantado… Silencio.

Y ese contrapunto entre el silencio y mi latido me confunde;

¿dónde está el otro?, no hay otro.

El cielo es azul solo para mí.

Mi carencia se sigue llamando carencia.

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ensayo ensayo Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 MARISA TREJO SIRVENT

MARISA TREJO SIRVENT

Julio 2011 J u l i o 2 0 1 1 MARISA TREJO SIRVENT El mito

El mito de la mujer en la literatura

Y entonces, coléricos, nos arrebataron lo que habíamos atesorado:

la palabra, que es el arca de la memoria.

Rosario Castellanos

Balún Canán

E el plano teórico se ha planteado la pregunta de

existe o no una escritura femenina o de muje-

res, pero hasta la fecha existen pocos estudios formales sobre la mitificación de la mujer en la

n

si

literatura. Críticos y escritores, algunos, de renombre,

han demostrado que sus criterios para juzgar la obra de algunas escritoras, siguen siendo extra-literarios. Sofía Rosales en El arte tiene sexo opina al respecto

que ―todo lo que la humanidad conceptúa como arte es

solamente la opinión de los hombres sobre el quehacer de expresar lo humano en forma plástica, literaria, musi-

No hay que olvidar, por otra parte, como se

ha constatado ha través de la historia, que sobre todo el lenguaje escrito ha sido un instrumento de poder y de dominio. Idudablemente, es hasta el siglo XX, la época en que la mujer obtuvo algunas trascendentes reivindicaciones que se pueden sintetizar en: el momento histórico en que participa de forma masiva en el trabajo; en que se incorpora a la educación y tiene acceso libre a las univer- sidades; en que lucha por el derecho de voto, y comien- za a ejercerlo en los distintos países del mundo; en que participa activamente en política; y también, la época en que un número mayor de escritoras surge en el ámbito literario mundial. La mitificación de la mujer en la literatura, con relación a que sus obras sean consideradas marginales y de menor calidad es un prejuicio que evidentemente hemos heredado de épocas pasadas y proviene, evidentemente, de una con- cepción patriarcal milenaria que se ha mantenido a través de la historia. María Eugenia Ramos, escritora hondureña,

ha aclarado al respecto que ―esa idea de que las mujeres tienen que alcanzar a los hombres en lugar de valer por sí

cal, etc.‖.

1

María Luisa (o Marisa) Trejo Sirvent (Chiapas, México, 1956). Maestra y Doctora en Educación. Lic. en Lengua y Literatura Hispanoamericana. Escribe poesía, cuento, ensayo, crítica literaria y artículo periodístico. Es autora de una centena de artículos en revistas culturales y educativas del ámbito nacional. Su poesía ha sido traducida al francés e incluida en veinte antologías, seis de ellas internacionales. Jurado en certámenes nacionales y regionales. Ha sido reconocida Creadora con trayectoria (Foesca). Ha participado como conferenciante y ponente en congresos nacionales e internacionales de literatura y educación y en festivales mundiales de poesía. Imparte cursos de literatura universal y latinoamericana, redacción, español y francés. Ha publicado seis poemarios, cuatro libros de ensayos y ha compilado dos antologías

poéticas. Entre sus libros se encuentran Una introducción a Sor Juana Inés de la Cruz

(I.M.C., 2001), Chiapas biográfico (S.E., 2006), Jardín del paraíso (U.A.E.M., 2000) y

La señal de la noche. Libro colect. (UNAM, México, 2000), Páramo de espejos. Vida y

obra de José Gorostiza (coordinadora y coautora, Gobierno del Estado de Tabasco, 2009 y 2010). Catedrática de la Universidad Autónoma de Chiapas.

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Catedrática de la Universidad Autónoma de Chiapas. 24 EL MITO DE LA MUJER EN LA LITERATURA

EL MITO DE LA MUJER EN LA LITERATURA

mismas, es una idea íntimamente relacionada con la con- cepción patriarcal, sostenida a veces por las mismas muje- res que pretende reducirnos a musas, sirvientas y reproduc- toras de la especie‖. 2

Algunos críticos y escritores se han hecho esta pregunta:

¿existe o no una literatura que pueda clasificarse como fe- menina o simplemente, la literatura escrita por mujeres no debe ser esquematizada sino más bien analizada con rela- ción a sus méritos literarios, su trascendencia y su momento histórico? Se dice a menudo que hablar de mujer y literatu- ra es también hablar de cultura, historia, política, economía y sociedad. La literatura de los hombres también lo es, pero la literatura hecha por mujeres ha sido durante siglos, mar- ginada, olvidada y, en muchas ocasiones, discriminada. Algunos críticos opinan que es necesario reinterpretar la escritura de las mujeres, alejándonos de los esquemas, parámetros o categorías clasificatorias que mitifican el que- hacer literario, un arte, ni femenino, ni masculino, sino uni- versal. La mujer estuvo marginada de la vida intelectual duran- te siglos. Sor Juana Inés de la Cruz soñaba con asistir dis- frazada a la Real Pontificia Universidad de México, cosa que nunca le fue permitida. Pero Sor Juana, se ha dicho, es un caso sin precedentes en la historia de la literatura hispanoa- mericana pues representó una excepción en su propia épo- ca. La mayor parte de las escritoras que la precedieron hacen suyo el discurso de los hombres; Sor Juana también lo hizo suyo pero no en toda su obra, ya que en su mayor parte es la voz de la mujer la que se impone. Octavio Paz

dijo sobre Sor Juana que: ―por primera vez en la historia de nuestra literatura, una mujer habla en nombre propio…la mujer encarnaba una excepción doble e insoportable: la de su sexo y la de la superioridad intelectual‖.

3

La literatura, la poesía, es arte universal, no importa quien lo haya hecho, un hombre o una mujer. Ezra Pound

afirmó en su libro El arte de la poesía que ―es de enorme importancia que se escriba gran poesía, pero no importa en

absoluto quien la escriba‖. 4

Estamos de acuerdo.

en absoluto quien la escriba‖. 4 Estamos de acuerdo. Por otra parte, Virginia Woolf dijo que

Por otra parte, Virginia Woolf dijo que existen ―rasgos

pertinentes en la expresión de las mujeres tales como el lenguaje intimista, el amor (para celebrarlo o lamentarlo), lo místico-religioso y, desde luego, la problemática social‖ 5

Contradiciendo a Woolf, es preciso decir que muchos hombres escriben una poesía intimista y han abordado tam- bién a través de distintas épocas, estas temáticas. No se puede generalizar y habría que juzgar la opinión de Woolf, en función del lugar y tiempo en que fue externada, y de ninguna manera son rasgos exclusivos para la expresión de las mujeres. Por ejemplo, la literatura oriental es bastante intimista, lo místico-religioso estuvo presente en todas las literaturas de la antigüedad y sigue siendo un tópico que abordan muchos escritores, y la problemática social se ha manifestado en muchas literaturas, recordemos la poesía latinoamericana de los años setenta y ochenta. Woolf sostuvo también en un ensayo titulado ―Mujer y

ficción‖ que ―muchas veces la frase femenina, sus caden- cias, las estructuras no se asemejan al discurso masculino. Las frases escritas por mujeres obedecen a otros gestos y a otras formas de ser y de reconocerse sobre todas las co-

sas‖ 6 . No estamos de acuerdo, ¿a qué le llama cadencia?, ¿la cadencia es parte del ritmo, la cadencia es atributo solo de las mujeres? Entonces los grandes poetas la tienen y en

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ensayo ensayo Julio 2011 DRA . MARÍA LUISA TREJO SIRVENT gran medida, porque precisamente dominan el

DRA. MARÍA LUISA TREJO SIRVENT

ensayo ensayo Julio 2011 DRA . MARÍA LUISA TREJO SIRVENT gran medida, porque precisamente dominan el

gran medida, porque precisamente dominan el ritmo de manera magistral. Si el poema se delata rápidamente, en frases con sustantivos o adjetivos que denotan que fue es- crito por una mujer, el crítico (si es hombre) puede mitificar el texto poético y juzgarlo desde parámetros extraliterarios, discriminatorios y, por lo tanto, fallidos. Las diferencias o los rasgos que son considerados ―femeninos‖ pueden aparecen en obras hechas por hom- bres. Cuando uno ha sido jurado en concursos literarios sabe que de algunos trabajos será fácil reconocer la voz del poeta, es decir, si es un hombre o de una mujer la que habla, pero también se topará con trabajos que no encon- trará los rasgos que podrían delatar al autor. Muchas veces estos rasgos son homogéneos (si se leen los poemas sin saber que han sido escritos por mujeres). La obra de Rosario Castellanos, por ejemplo, abarca no solo los temas que se relacionan con el mundo femenino, sino muchos de los tópicos que han interesado siempre en la literatura, entre ellos, la muerte, Dios, el destino del hom- bre. Observemos este ejemplo donde la voz de la poeta es la voz de todos:

Porque no soy de aquellos desterrados para quienes el pan de su mesa es ajeno y su lecho una inmensa llanura abandonada y toda voz humana una lengua extranjera. 7

Hoy más que nunca, la mujer es más libre, tiene, por fortuna, más oportunidades que las que tuvieron hace me- dio siglo o un siglo muchas mujeres, aunque se requieren todavía muchos cambios. Estas se interesan cada vez más en infinidad de temáticas y formas de abordarlas. Leamos, escuchemos tan solo un momento las voces de las mujeres jóvenes. Su discurso ya no es complaciente, ni sufrido ni necesariamente intimista, ni únicamente amoroso o místico- religioso y tampoco se interesa solamente en la problemáti- ca social como decía Virginia Woolf. Rosario Castellanos dijo

que había ―que arrojar a los mitos fuera de sus nichos y exhibir los pies de barro de los ídolos‖ 8

Mito y realidad se confunden en la búsqueda de categor- ías, conceptos y enfoques que han no han sido completa- mente definidos. Rosario Castellanos dijo en una entrevista

que ―a lo largo de la historia, la mujer ha sido fundamental- mente un mito. Este proceso mitificador (en el que ha sido víctima y cómplice, nos ha dado imágenes falsas de la mu- jer que impiden la contemplación libre y directa de ese ser que han sustituido…Tenemos entonces, una visión distor- sionada de lo que es la mujer, su naturaleza verdadera. Hasta el punto que para conocerse a sí misma, la mujer ha de enfrentarse a esas falsas imágenes, rechazarlas y empe-

mujer en México, es un

problema y esto hay que planteárselo en forma lúcida. La forma de hacerlo, es poner en crisis esos mitos sobre la femineidad con que vivimos, examinarlos y ver como son absolutamente implicables a la realidad‖. 9

zar a crear su verdadero rostro

ser

En su obra de ensayos Juicios sumarios dijo también:

―porque mientras más se coloquen lo masculino y lo feme- nino en los polos opuestos de lo positivo y lo negativo, de la forma y la materia, del receptáculo y la lluvia vivificante, de las potencias tenebrosas y el astro solar, más imposible será

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tenebrosas y el astro solar, más imposible será 26 EL MITO DE LA MUJER EN LA

EL MITO DE LA MUJER EN LA LITERATURA

en el lapso breve, limitado por tantos obstáculos de una vida humana, que un hombre y una mujer puedan encon- trarse y complementarse y recuperar la plenitud original que solo se da en la pareja‖.

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Ser escritora hoy, en México, a inicios de la segunda década de este siglo representa ser un creador más, un artista que ya cuenta con otras oportunidades que las escri- toras del pasado no contaban. Hoy se observa que muchas mujeres escritoras son editadas, algunas por casas editoras importantes, universidades, institutos de cultura y otras instituciones educativas y culturales, aunque no en la misma proporción que a los hombres, pero sí significativamente mucho más que hace tres décadas o cuatro décadas. Su inclusión en antologías nacionales e internacionales las hace hoy bastante leídas y reconocidas. Las escritoras están ob- teniendo también un buen número de premios literarios. Los encuentros de mujeres escritoras se han llevado a cabo en casi todo el país y en el extranjero y han hecho tradición en otros lugares que han celebrado varios encuentros de mujeres, entre ellos, Oaxaca, Tabasco, Yucatán y Chiapas, así como en otros lugares de Centro y Sudamérica.

entre ellos, Oaxaca, Tabasco, Yucatán y Chiapas, así como en otros lugares de Centro y Sudamérica.
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narrativa ensayo Julio 2011 Julio 2011 DRA . MARÍA LUISA TREJO SIRVENT En la actualidad existe

DRA. MARÍA LUISA TREJO SIRVENT

Julio 2011 Julio 2011 DRA . MARÍA LUISA TREJO SIRVENT En la actualidad existe un interés

En la actualidad existe un interés en el estudio de la literatura escrita por mujeres que se ha ido gestando y evo- lucionando desde las últimas décadas del siglo XX, y no es raro que se escuche acerca de un boom literario femenino. Los lectores se han multiplicado y algunas casas editoriales han abierto sus puertas, en gran medida, a la voz de las mujeres, especialmente desde la última década del siglo pasado. Las librerías exhiben en España, Argentina o México a las escritoras más importantes en lengua castellana y en otras lenguas. Lamentablemente no se difunde más que a las consagradas. El mercado editorial se comporta como cualquier otro mercado y, en ocasiones, no ve más que números en detrimento de la poca calidad, lo importante es vender. Este fenómeno que ha llevado a muchas escritoras a competir entre ellas (incluso no siempre lealmente), a imitar tópicos y estilos para ocupar los primeros lugares en ventas en librerías. Algunas de ellas hasta usan la voz mas- culina para escribir sus cuentos y poemas en pos de encon- trar más fácilmente la aceptación de editoriales y jurados en concursos. Todo esto puede parecer extraño al que desco- noce el difícil camino que hubieron de recorrer nuestras antecesoras y que indudablemente allanó los obstáculos que impedirían el desarrollo de las presentes generaciones de escritoras. La literatura hecha por mujeres tampoco es comprendida cabalmente por la crítica especializada ni por los estudiosos que a veces optan por tratar de analizar la obra poética y narrativa de las mujeres en forma superficial, únicamente por ser mujeres, menospreciando su talento y conocimientos, incluso a veces desprestigiándolas, volvién- dolas víctimas de la envidia de sus colegas escritores e in- cluso de sus mismas compañeras escritoras. Por fortuna, estos casos son aislados y, el balance de los últimos tiempos no positivo para las mujeres escritoras. Nos vamos alejando del mito de ser mujer y escritora. Las oportunidades se están dando y debemos aprovecharlas, incluso mejorarlas, difundirlas, compartirlas con otras escritoras que apenas comienzan.

NOTAS

1.

Rosales, Sofía (1987). “El arte tiene sexo” en Fem, publicación feminista mensual, año 11, No. 54, México, p. 40.

2.

Ramos, María Eugenia (1992). “Lenguaje, literatura y mujer en la Sociedad Hondureña” en la II

Memoria del Encuentro de Intelectuales Chiapas-Centroamérica. Tuxtla Gutiérrez: Instituto

Chiapaneco de Cultura, p. 71.

3.

Paz, Octavio (1987). México en la obra de Octavio Paz. Tomo II. 1ª. edición, México: Fondo de Cultura Económica, p. 23.

4.

Pound, Ezra (1970). El arte de la poesía. 1ª. edición, México: Editorial Joaquín Mortiz,(Serie del volador), p. 17.

5.

Woolf, Virginia. (agosto de 1992). “Magia itinerante” en Fem, publicación feminista mensual, año 16, No. 114, p. 42.

6.

Ibíd., p. 42.

7.

Castellanos, Rosario. (1972), Poesía no eres tú. México: Fondo de Cultura Económica, (Letras mexicanas), p. 45

8.

Ibíd., p. 45.

9. Klahn, Norma y Jesse Fernández. (1982). Lugar de encuentro. Ensayos críticos sobre la poesía mexicana actual. México: Katún, pp. 77-78. 10. Castellanos, Rosario (1984). Juicios sumarios, Tomo II, México: Fondo de Cultura Económica, Col. Biblioteca Joven, p. 63.

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de Cultura Económica, Col. Biblioteca Joven, p. 63. 28 VIOLETA CÁRDENAS CISNEROS La cápsula ¿ Lo

VIOLETA CÁRDENAS CISNEROS

La cápsula

Joven, p. 63. 28 VIOLETA CÁRDENAS CISNEROS La cápsula ¿ Lo recuerdas?, aquella mañana de hace

¿ Lo recuerdas?, aquella mañana de hace trein- ta años tu padre se indignó al escuchar la noti- cia: ya no más penitenciarias con pretensio- nes de readaptación social, había que suprimir

de raíz la esencia del crimen. ¿Quién lo diría?, él, que

durante años se había sumado a los votos a favor de la pena de muerte para la escoria social, se oponía rotundamente a las cápsulas. Consideraba que la pena de muerte ahorraba recursos al estado, lo que no sucedía con el nuevo plan. En aquel entonces pa- recía que tú no tenías plan y mientras tu padre se quejaba amargamente de las cápsulas con tu madre, tú jugabas en la sala con tu equipo médico para niños de diez años y te preguntabas ¿para qué servía el bisturí de plástico? Diez años después salió el primer hombre apresa- do en una cápsula. Tú comías pay de manzana en la “Cafetería de siempre” a las tres de la tarde, después de tu acostumbrado paseo por la escuela de señori- tas. En ese entonces aún no te atrevías a acercarte a ninguna, pero pensabas en el pelo de la chica pelirro- ja que secretamente llamabas Glenda, como tu prima que murió ahogada en una alberca, ¿cómo olvidar la sensación?, si la evocabas cada tarde y el mismo sudor cálido volvía a empaparte de tan solo recordar como la vida se le fue en el agua. Volviendo a la cafetería, aquella tarde viste la en- trevista que intentaron hacer para la televisión a la salida del primer hombre encapsulado, condenado por haber golpeado a su mujer hasta que quedó in- consciente. Escuchabas sin ver el televisor, pero al notar el murmullo de repulsión que producía en los presentes la imagen del hombre de la televisión, no pudiste menos que voltear. Su piel parecía de un pa- pel verde a punto de resquebrajarse, la mueca de su boca desdentada era de miedo, y sus ojos se habían hundido tanto que casi parecían inexistentes. No emitía sonido alguno, era un cuerpo insostenible y no podía decirse nada más. Tres días después se sui- cidó. Te enteraste en la “Cafetería de siempre”, inva- riablemente mientras pensabas en una de las chicas del colegio de señoritas.

Violeta Cárdenas Cisneros. Estudió un bachillerato en arte y humanidades con especiali- dad en danza (INBA), posteriormente realizó la licenciatura en etnología (ENAH), en donde obtuvo el título profesional en 2004, y para 2006 concluye la especialidad en guión cinematográfico en el Centro de Capacitación Cinematográfica (IMCINE). Entre 2001 y 2005 presentó diferentes ponencias en México, Brasil e Italia sobre el tema de la violencia. En 2006 se involucra en proyectos audiovisuales, sobre todo de documental, recibiendo apoyos del Instituto Mexicano de la Juventud (2006), del 1er. Festival Interna- cional de Cine Documental de la Ciudad de México (2006) y el programa Expresión Central, auspiciado por la Central del Pueblo A. C. y la Comisión Bi100 para los festejos del bicentenario (2009). Ha dado clases en la Escuela Nacional de Antropología e Histo- ria (ENAH), como titular y adjunta, así como en el Instituto Superior de Intérpretes y Traductores (ISIT), donde hoy día imparte clases de Historia, Arte. Actualmente es direc- tora del proyecto de tesis de licenciatura en etnología: “La danza de alchileos en San Martín de las Pirámides” (ENAH) y productora del proyecto Zero Espiral, trabajo multi- disciplinario de danza butoh. Ha estado en diversos talleres de literatura a cargo de Arturo Arredondo y Armando Alanís y ha publicado cuento en la revista Voces de la

Primera Imprenta.

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narrativa

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narrativa narrativa Julio 2011 VIOLETA CÁRDENAS CISNEROS El suicidio se volvió el común de los hombres

VIOLETA CÁRDENAS CISNEROS

narrativa narrativa Julio 2011 VIOLETA CÁRDENAS CISNEROS El suicidio se volvió el común de los hombres

El suicidio se volvió el común de los hombres y mujeres que liberaban de las cápsulas de aislamien- to. Solo hubo un hombre que sobrevivió un par de años tras su liberación. Su familia era la más acauda- lada de la ciudad y lo internó en un tratamiento psi- quiátrico desde su salida de la cápsula. El dio una entrevista que tú escuchabas en la radio mientras diseccionabas a la tercera chica que llamabas Glen- da. La primera murió ahogada frente a tus ojos; la segunda, la pelirroja del colegio de señoritas, la ma- taste entre tus manos, fue toda una fascinación verla perder el aire de forma desesperada; con la tercera, a la que también llamaste Glenda, descubriste que la muerte lenta elevaba tu presión sanguínea y al mo- mento de la entrevista del único sobreviviente a la cápsula, tú tan solo pensabas en los finos cortes que debías hacer para no dejar rastro de su cuerpo. No cabía duda de que tus años en la facultad de medicina habían rendido frutos. No importaba que el hombre de la cápsula sentenciara que la condena para cualquier crimen era un horror para el crimen mismo. “Glenda de agua”, tu prima, “Glenda la roja”, de la escuela de señoritas, “Glenda la rubia”, de un callejón a media noche, y ¿por qué no?, “Glenda la pálida”. En el tiempo que seguías a la chica pálida de la panader- ía, surgió un gran debate en torno al tema de los en- capsulados, ya que al sacar a uno de ellos lo encon- traron muerto, imposible hacer una autopsia de un desecho. Mientras la noticia se comentaba en casi todas las mesas de la “Cafetería de siempre”, a las tres de la tarde, mientras comías pay de manzana, pensabas que si hubiera sido mujer, te hubieras ofre- cido a hacer la autopsia. Las autoridades argumenta- ban que los “encapsulamientos” habían bajado los índices de delincuencia en un sesenta por ciento, puesto que los criminales se pensaban dos veces el acto de delinquir, ya que quedar fuera del mundo era una muerte social de la que no se podía regresar y aunque lo intentaran su organismo llegaba a un dete- rioro tal que les era imposible continuar su carrera delictiva. Algunos se preguntaban ¿podían seguir con algo? Esa pregunta en los diarios te llevo a considerar que podías encontrar otras satisfacciones en la vida, tal vez, como pedía tu madre, una esposa e hijos. Pa- ra entonces ya trabajabas en el hospital de la ciudad. Lo evaluaste seriamente una vez en la “Cafetería de siempre”, con tu acostumbrado pay de las tres. Al salir lo habías descartado, pero las casualidades te lleva- ron a nuevas consideraciones. Esa tarde el coordina- dor de área presentó a una nueva enfermera: Glenda, verdaderamente se llamaba Glenda y decidiste que te casarías con ella, está vez tendrías paciencia, no co- mo con las otras “Glenda”, no tendrías arrebatos, no habría sobresaltos, y si los tenías, siempre estaba la posibilidad de llevar tu ira a otro lado. Tras dos años lo conseguiste: te casaste con Glen- da, aunque hubiera implicado matar a otras cuatro más: la de ojos azules, la de manos suaves, la de bo- ca carnosa y la hoyuelos en las mejillas. En ese tiem- po se reabrió el debate de la pena de muerte para poner fin a la crueldad de las cápsulas. Lo único que se logró fue que estas fueran ocupadas para delitos mayores: los asesinatos, los sexuales y contra la es- pecie. Se reabrieron cárceles para delitos denominados

es- pecie. Se reabrieron cárceles para delitos denominados LA CÁPSULA menores y muchas de las penas

LA CÁPSULA

menores y muchas de las penas se purgaban en arresto domiciliario y con trabajo comunitario, lo que trajo consigo un nuevo debate sobre la nueva era de

la esclavitud.

El matrimonio no trajo la sensación que deseabas. Desde el principio te propusiste no hacerle daño a Glenda, tu esposa, pero unas mañanas era su dulzu- ra, a la noche su frialdad, al medio día su mal humor y así todo el tiempo una situación insoportable que a veces se iba a su aroma, otras a su risa y luego todo desaparecía en un silencio sordo que deseabas termi-

nar. Te volviste de nuevo un cazador furtivo de las dos de la tarde, cuando las señoritas salen de los colegios, y luego a las tres el “Café de siempre”. Fuiste honesto cuando le dijiste al juez que no sabías cuanto tiempo hubieras podido seguir así. También lo fuiste con tu abogado cuando aseguraste que tu método era tan perfecto que nadie nunca lo hubiera descubierto de nos ser por el intruso que des- de una ventana disparo a tu rodilla y que hizo que “Glenda vestido guinda” saliera huyendo y diera aviso

a la policía. Fue un error no planearlo a las tres en la

“Cafetería de siempre”. Antes de morir dicen que nuestras vidas pasan frente a nuestros ojos, ahora sabes que también ante-

s de ser encapsulado. Al fin el yate se detiene en alta- mar, acomodan una plancha de quirófano en cubierta, suben tu cuerpo desnudo a la misma, te inyectan pa- ra anestesiarte. Estás consciente pero inmóvil cuando te introducen una sonda por la que te introducirán los nutrientes necesarios para purgar tu condena, te di-

cen que no tienes de que preocuparte, en treinta años de cápsulas solo una ha muerto. Una segunda sonda entra a tu boca y la tapa como si fuera el chupón de un bebé, servirá para limpiarte los desechos. Te expli- can que cada semana la cápsula es limpiada automá- ticamente y entonces sentirás que entra algo de agua

y algunos químicos, entonces podrás aprovechar pa-

ra bañarte. Te incorporan y entonces llega metálica, gris, re- donda, con solo una ventana, tal cual como una esca- fandra. Miras el mar y la ventana de la cápsula, sabes que de nada servirá la mirilla, pues a la profundidad que estarás no llega el sol y no podrás ver. No quie- res entrar, intentas resistirte, pero tu cuerpo no reac- ciona, fácilmente es acomodado en la cápsula como ropa que se dobla. Creías que escucharías el mo- mento en que la cápsula entraría al agua, pero está diseñada a prueba de ruidos. No puedes moverte, no ves nada, no escuchas algo, ni siquiera remoto, y no sientes. Piensas en morir, pero ni siquiera te quedan las uñas o los dientes. Tal vez tu padre tenía razón,

una cápsula es demasiado.

ni siquiera te quedan las uñas o los dientes. Tal vez tu padre tenía razón, una
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Mirando las
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que te miran

Marisol Cosmes Guzmán nació en el Estado de México en 1987. Estudió la carrera de Artes visuales en la Es- cuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM (2006-2010) encaminando su formación hacia las disciplinas del dibujo y la pintura. Ha participado en diver- sas exposiciones colectivas de dibujo, pintura y grabado. También se ha des- empeñado en el área de Ilustración con algunos carteles publicados. Ya antes había colabo- rado con Trajín lite- rario, hace más de un año, en el número 11, con otra magnífica serie de dibujos. Su trabajo busca definir un estilo propio usando trazos firmes. En esta ocasión aceptó realizar dibujos relaciona- dos con la mujer. En la siguiente entrevista, ella nos explica su modo de ver el tema. M Trajín: ¿Qué mujer reflejas en esta serie de dibujos?, ¿puedes explicarnos el nombre de esta serie? M Pensé en la mujer como círculo y centro, generadora y desplie- gue. Considero que desde su propio cuerpo, sus cambios y posi- bilidades, es siempre un inicio y dadora de vida. La mujer se ha ligado desde hace mucho tiempo a la tierra, desde su crecimien- to, la presencia que florece y da cauce. Quise con los dibujos explotar desde esas raíces, sus posibilidades como principio y madre de lo que sigue después de que toca el suelo. También quise relacionar al dibujo con la creación de la mujer como es- tructura. Partes aún encimadas o comprendidas desde un cúmulo pues históricamente su papel y desenvolvimiento lo imaginé así, como el proceso de irse estructurando o persiguiéndose ante el resto, buscándose desde ella misma. M Trajín: ¿Y en el arte, qué buscas? M Lo que busco al haber estudiado artes y hacer dibujos o pintar, es la posibilidad de tratar de entender al mundo y darle algún sentido al mío. M Trajín: Mujer y arte, ¿hay algo dis- tinto frente a los hombres? M No creo en las polarizaciones. Si bien la historia ha narrado nombres clave, entronizados de por sí como luces máximas en la historia occidental nombres de hom- bres en su mayoríame voy más por un camino donde atendien- do a propias necesidades, la mujer también realizó una inmersión desde su individualidad hasta llegar a acentos que hablaran como género, y al final, para dar fe de otras maneras de percibir y cono- cer, así se fueron encontrando otras luces que también podían fungir como guía. Creo más en eso, a la par del contexto y las propias revoluciones, se abrió otro nuevo camino para conocer al mundo y a sus también protagonistas. M Serie Círculo y Centro, 13 dibujos, medidas variables, tinta china sobre papel, 2011.M Email de la artista: opioparticular@hotmail.com M

2011 . M Email de la artista: opioparticular@hotmail.com M 32 NUESTROS LECTORES Bandeja de entrada Hola.
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M 32 NUESTROS LECTORES Bandeja de entrada Hola. Saludos del Ballet Folklórico Estatal Aztlán de

Hola. Saludos del Ballet Folklórico Estatal Aztlán de Hidalgo, de Pedro Ayala Tovar.

Hola, soy Selen Arango, poeta colombiana y estudiante de la UNAM. Me gustaría saber dónde se reúnen para encontrar un espacio literario aquí, en el D.F.

Nos interesa mucho apoyarlos en sus eventos y trabajar con ustedes. Por favor, avísenos si les interesa a ustedes también. Gracias. Moska Recordss

Hola, vengo de Mérida y me gustaría ver su trabajo. ¿Dónde y cuándo? Un saludo. Julio César Jiménez Loeza

Muchas gracias por el amable envío. Me gusta la revista, sus contenidos sugerentes y también la forma cuidada de su forma y presentación electrónica. Les agradezco su amable invitación a colaborar, pero soy

antropólogo y mis trabajos son técnicos, de estudio de realidades huma- nas; no son creaciones literarias y me temo que no cuadran mucho en el concepto de la revista. ¿Qué les parece? ¿Qué opinan ustedes? Lo que sí haré inmediatemente es añadir el link de ustedes en mis blogs.

http://anthropologiamundi.blogspot.com/p/enlaces-destacados-otras-

informaciones_07.html

Saludos cordiales Alfonso J. Aparicio.

No me precoupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.

Martin Luther King

¿Te acuerdas?

Como en un mal sueño he recibido la noticia de que Mane, director y propulsor del movimiento 3d2, barra de promotores culturales, ha sido asesinado. El jueves anterior estuvimos juntos, y una vez más, charlamos y proyectamos. Bromeamos ¿Quién se iba a imaginar? La vida es incierta y en México mucho más. Tengo una indignación trágica. Y todo nos lleva a pensar que en efecto, nuestro país está jodido. Mane tenía tantos proyectos como cualquiera de nosotros podía tener, nos queda un legado de él y, de gran modo, la necesidad de recuperar espacios, no hablo del café de la esquina o del mayor museo de México, hablo de las conciencias colectivas. El capital, la mala educación, los pésimos antecedentes violentos de nuestra raza, nos han llevado a una deshumanización sin precedentes. Estoy encabronado más que triste. Discurriendo entre planes de educa- ción real y multitudinaria. También en una venganza violenta. No tengo demasiada cabeza para pensar, algo pues debo hacer, lo que tengo en claro que seguiré en lo que venimos haciendo: tratando de abrir nuevos modos de pensar entre los pocos que conocemos, y de quien no. ¿Cómo se puede meter a todos los imbéciles en algún lado y sellarles sus malas artes? Políticos, delincuentes, nosotros mismos ¿Hasta dónde ten- dremos que llegar? No tengo una respuesta a esta cosa que siento, con- tradictoria y falaz, con deseos de pacificación y de violencia, con ánimos de venganza y de otras cosas más. Quizá sea la mejor venganza no callarnos, seguir con el camino propuesto, hacernos oír. Basta de mar- chas y plantones, de verdad: salgamos a hacernos escuchar. Las autoridades han abusado de nuestra buena fe, los delincuentes del amparo que les brindan, nosotros de la ignorancia y del olvido. Conmino a que nos hagamos oír, los buenos, los que tengan algo que aportar. Va por ti viejo: esos hijos de perra deben saber de nosotros, o que la patria nos lo demande. Eric Marváz

http://emarvaz.blogspot.com/

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