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Contenido

1.Introducción

 

2

2.Acentuación

3

2.1.Acentuación de esdrújulas, graves y agudas

3

2.2

Acentuación

de sobresdrújulas

4

2.3.Acentuación de diptongos y triptongos

4

2.4.Acentuación de los hiatos

4

2.5.Tilde diacrítica

5

2.5.1

Acentuación

de monosílabos

5

2.5.2.

Acentuación de demostrativos

6

2.5.3.Acentuación de interrogativos y exclamativos

6

2.5.4

Otros

casos de tilde diacrítica

6

2.6.Acentuación de palabras compuestas

7

2.6.1.Palabras compuestas

7

2.6.2.Adverbios en -mente

7

2.6.3.Palabras compuestas con guión

7

2.6.4.Formas verbales con pronombres enclíticos

7

2.7.Acentuación de palabras de otras lenguas

7

2.7.1.Voces y expresiones latinas

7

2.7.2.Palabras de otras lenguas

7

2.8.Palabras de doble acentuación

8

2.9.Acentuación de letras mayúsculas

8

3.PUNTUACIÓN

 

9

3.1.Generalidades

9

3.2.Uso del punto (.)

10

3.2.1.Punto seguido:

10

3.2.2.Punto aparte:

10

3.2.3.

Punto final:

11

3.2.4.Otros usos:

 

11

3.3.Uso de la coma (,)

12

3.3.1.En enumeraciones:

12

3.3.2.Entre oraciones

13

3.4.Uso de los dos puntos (:)

14

3.5.Uso del punto y coma (;)

14

3.6.Uso de los puntos suspensivos ()

15

3.7.Uso de la interrogación y la exclamación (¿ ?), (¡ !)

15

3.8. Uso de las comillas (“ ” /

« »)

15

3.9. Uso de los guiones (- , )

16

3.9.1. Guión corto ( - )

16

3.9.2. Guión largo ( )

16

4.Referencias

17

5.Anexos

17

¿Y para qué la ortografía?

17

ANEXO 2

18

La muerte del sábalo

19

Por la ortografía de siempre

20

ANEXO No. 5

21

CARTILLA DE ORTOGRAFÍA

1.

Introducción

Todas las lenguas son materia de estudio de disciplinas especializadas, por eso la síntesis incluida a continuación muestra el contexto básico de conocimientos que nos permite situar la Ortografía, como parte de un campo más amplio, el de la lingüística. Nos hemos basado en las definiciones del Diccionario de la Len-

gua Española (DLE) y la edición virtual del mismo http://www.rae.es; en la Ortogra-

fía

de la Lengua Española (OLE)

los talleres del profesor Fernando Ávila.

y en

Lingüística: es la “ciencia del lenguaje” (Diccionario de la Lengua Española, 1992, p. 1262). Comprende los estudios de fonología, morfología, sintaxis, semántica:

Fonología: es la “rama de la lingüística que estudia los elementos fónicos, atendien- do a su valor funcional dentro del sistema propio de cada lengua” (DLE, p. 983).

Semántica: es el “estudio del significado de los signos lingüísticos y de sus combina- ciones, desde un punto de vista sincrónico o diacrónico” (DLE, p. 1859).

Gramática: es la “ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combina- ciones” (DLE, p. 1053). A su vez la Gramática está constituida por la morfología y la sintaxis:

Morfología: ésta “se ocupa de la estructura de las palabras” (http://www.rae.es, 2006).

Sintaxis: ésta “enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos” (DLE, p. 1.886).

Ortografía: según el DLE es la “parte de la gramática que enseña a escribir correcta- mente por el acertado empleo de las letras y de los signos auxiliares de la escritura” (p. 1490); de acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española, ella “es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua” (p. 1) (Ver anexos.)

Las normas ortográficas vigentes son las expuestas en la Ortografía de la Len- gua Española de la Real Academia de la Lengua en la edición de 1999 y com- prende los siguientes capítulos: (i) elementos y principios generales de la Orto- grafía española, (ii) uso de varias letras en particular, (iii) uso de las letras ma- yúsculas, (iv) acentuación, (v) puntuación y (vi) abreviaturas; incluye además tres apéndices así: (i) lista de abreviaturas, siglas y símbolos; (ii) nombres de países reconocidos por los organismos internacionales con sus capitales y gentili- cios y (iii) topónimos cuya versión tradicional en castellano difiere de la original.

Para los efectos de esta CARTILLA DE ORTOGRAFÍA incluiremos solamente los aspectos correspondientes a Acentuación y Puntuación.

2.

Acentuación

La Ortografía de la Lengua Española (p. 41) trae con la palabra “hábito”: un ejemplo ilustrativo de la necesidad de marcar la acentuación: al hablar, si se ne- cesita el sustantivo como en el refrán “el hábito no hace al monje”, los hablantes acentúan la palabra como esdrújula “bito” y no como grave: “habito” ni como aguda: “habi”, las dos últimas son formas de la conjugación del verbo “habi- tar” (ejemplos: yo habito en las montaña; Carlos habicerca del río durante tres años); pero al escribir es imperativo mostrarles a los lectores esas sílabas tónicas o acentuadas y para eso se necesita la tilde o acento gráfico la cual se marca según ciertas reglas establecidas.

2.1. Acentuación de esdrújulas, graves y agudas

Para el aprendizaje de la acentuación utilizamos el método del especialista Fer- nando Ávila (ex “Defensor del Lenguaje” en el periódico El Tiempo y autor de varios libros sobre la lengua española ) denominado “Regla EGA o Regla de Acentuación de Agudas, Graves y Esdrújulas”: “esta es la norma más fácil y conocida de la acen- tuación. Se aplica a, aproximadamente, un 70% de las palabras de uso habitual” (Ávila, 1995). Puede sintetizarse así:

Regla EGA

Palabras terminadas en

Esdrújulas

Graves

Agudas

vocal

 

consonante (excepto n o s)

 

consonante n o s

 

Según esta Regla:

Las palabras agudas (las acentuadas en la última sílaba) llevan tilde si terminan en vocal, en n o en s. Ejemplos: ma, ca, decisión, amáis, Inés.

Las palabras graves (las acentuadas en la penúltima sílaba) llevan tilde si ter- minan en consonante diferente de n o s y no la llevan si terminan en vocal, en n o en s. Ejemplos: cárcel, césped, Bovar, piz.

Las palabras esdrújulas (las acentuadas en la antepenúltima sílaba) todas llevan tilde. Ejemplos: pido, pentalaba, huérfanos.

Excepciones: Las palabras agudas que terminan en -s precedida de consonan- te o en -y ( i griega), no llevan tilde: robots, tictacs, virrey, convoy. Las palabras graves que terminan en -s precedida de consonante o en -y llevan tilde: ceps, mics, ney (poni), quey (yoqui).

2.2.

Acentuación de sobresdrújulas

Siempre llevan tilde las palabras que tienen una sílaba tónica anterior a la ante- penúltima (OLE p. 42). Ejemplos: lleselo, escríbemelo, llévesemela.

2.3. Acentuación de diptongos y triptongos

Diptongo: es la unión de vocal abierta tónica (a, e, o) y de vocal cerrada átona (i, u) en una misma sílaba; la tónica lleva el acento, por esto si lo requiere se marca la tilde. Ejemplos: bien, pues, Juan, pie (no llevan tilde porque son palabras mo- nosílabas); bonsái, amáis, hidromiel (agudas); Eliécer, Srez, descuento, viaje, restauras, renuevan (graves); murciélago, trngulo, (esdrújulas).

También es diptongo la unión de las vocales cerradas (i, u) como en fui, rui- do, constituido, jestico, benjuí, ¡uy!, concl, destr, huimos, uida, casstica, cdalo. Ahora bien, para la acentuación gráfica del pretérito perfecto simple del verbo “huir”, se acepta tanto “hui” (monosílabo) como “huí” (bisílabo), esto último “si quien escribe percibe nítidamente el hiato”, es decir la disolución del diptongo (OLE p. 46).

Triptongo: es una sola sílaba formada por la unión de vocal abierta tónica y dos cerradas átonas; la acentuación gráfica sigue las reglas para las monosílabas, agudas, graves y de esdrújulas. Ejemplos: buey, miau, Uruguay, estudiáis, amor- tiguáis, estudiáisme, estudiáismelo.

2.4. Acentuación de los hiatos

El hiato es lo contrario del diptongo; se presenta cuando dos vocales seguidas no se pronuncian en una sola sílaba: si las dos vocales son abiertas la acentuación gráfica sigue la regla para agudas, graves y esdrújulas: ca| ó| ti| co, al| de| a, po| se| er, zo| ó| lo| go; si hay una vocal cerrada tónica y una abierta átona, siempre lleva tilde la vocal cerrada: país, reís (agudas); Maa, púas, búho, cantaa, caí- mos, día, aúllan, vigía, proben (estas palabras son excepciones de la acentuación de las graves); vehículo (esdrújula). La palabra “aun” cuando significa “incluso” es monosílaba; si “aún” significa “todavía” es bisílaba y siempre lleva tilde.

En el caso de encuentro de dos ies, éste es un hiato y se acentúa gráficamente de acuerdo con la regla EGA. Ejemplos: chiita, tiito que no llevan tilde porque son graves terminadas en vocal.

2.5.

Tilde diacrítica

Es la tilde que se usa para indicar cambio de función gramatical.

2.5.1. Acentuación de monosílabos

Los monosílabos son palabras que tienen una sola sílaba (ej.: yo, sal, bit, fin, ti,

fax, da, fe, soy, ley, doy, hoy, cruel, riel, dio, vio, fue, buey, miau, etc.). La Orto- grafía de la Lengua Española incluye la siguiente aclaración sobre los monosílabos:

es “

a estas, si quien escribe percibe nítidamente el hiato y, en consecuencia, considera bisílabas palabras como: fi| é, hu| í, ri| áis, gui| ón, Si| ón, etc.” ( p. 46). | |

admisible el acento gráfico, impuesto por las reglas de ortografía anteriores

Los monosílabos en español no se tildan, pero hay 9 excepciones, así:

• Pronombre personal él lleva tilde (el artículo el, no).

Él canta el aria de Verdi.

• Pronombre personal lleva tilde (el posesivo tu, no).

estás en compañía de tu prima.

• Pronombre personal lleva tilde (el posesivo mi y la nota musical mi, no).

Trajo un regalo para y lo dejó en mi mesa.

• Sustantivo lleva tilde (el pronombre personal te, no).

Te invito a tomar un .

• Adverbio más lleva tilde (la conjunción adversativa mas, no).

No le dé más.

• Pronombre, adverbio y sustantivo llevan tilde (la conjunción si y la nota musical si, no).

Si vuelve en le digo que .

• Verbo lleva tilde (la preposición de, no).

No nada a cambio de lo que le deben.

• Verbo lleva tilde (el pronombre personal se, no).

Yo no si él se comió el pastel.

• Conjunción ó en medio de dos cifras, para evitar que se confunda con el cero.

Ellos tienen 8 ó 9 años.

2.5.2.

Acentuación de demostrativos

Los demostrativos “este”, “ese”, “aquel”; “esta”, “esa”, “aquella” y sus plurales pueden o no llevar tilde cuando son pronombres, pero nunca lle- van tilde si son adjetivos. La tilde es obligatoria si existe ambigüedad como en el siguiente ejemplo de la Ortografía de la Lengua Española (p. 49):

Dijo que ésta mañana vendrá (“ésta” aquí es pronombre, se refiere a un ella).

Dijo que esta mañana vendrá (“esta” aquí es adjetivo, determina a la mañana).

Los neutros “eso”, “esto”, “aquello” nunca llevan tilde.

2.5.3. Acentuación de interrogativos y exclamativos

Si son interrogativas o exclamativas las siguientes palabras llevan tilde: qué, quién, cuál, cuán, adónde, cómo, cuándo, cuánto, dónde.

Ejemplos: ¿Qué sucedió allá? ¿Quién salió? ¿Cuál es el motivo? Todavía no sé cuál es, pues carece de identificación. ¡Oh, cuán grande es su amor! ¡Qué buena idea has tenido!

NOTA: No debemos confundir:

porque (respuesta)

por que (“para que”)

por qué (pregunta)

el porqué (la razón)

Ejemplo: “Le expliqué el porqué del problema porque yo sí lo entendía y aho- ra nadie sabe por qué hubo que abogar ante la autoridad por que no lo fueran a castigar” (Ávila, 1995).

2.5.4. Otros casos de tilde diacrítica

“Solo” no se tilda cuando es adjetivo (ejemplo: El juez se quedó solo, sin apo- yo). Puede tildarse cuando es adverbio (ejemplo: solo María entendió o sólo María entendió). Debe tildarse cuando siendo adverbio se preste a confusión (Juan vino sólo (únicamente) a tomar tinto, Juan vino solo (sin compañía) a tomar tinto).

2.6.

Acentuación de palabras compuestas

2.6.1. Palabras compuestas

Se sigue la regla EGA para su acentuación como si fueran una sola palabra. Ejemplos: buscapiés, veintiséis (agudas); asimismo, tajapiz, baloncesto, cor- taúñas (graves); decimoséptimo, portalámparas (esdrújulas).

2.6.2. Adverbios en -mente

Se hace caso omiso del sufijo “-mente” y se conserva la acentuación del adjeti- vo. Ejemplos: cilmente, decorosamente, fielmente, plácidamente, tristemente.

2.6.3. Palabras compuestas con guión

Si hay guión, cada componente conserva su acento: árabe-israe, cienfico- técnico, Gara-Herreros.

2.6.4. Formas verbales con pronombres enclíticos

Llevan o no tilde según las reglas para esdrújulas, graves y agudas. Ej. dispon- te, deme, dele, dese (graves terminadas en vocal), cámbialo, rame (esdrúju- las), demuéstraselo (sobreesdrújula).

2.7.

Acentuación de palabras de otras lenguas

2.7.1.

Voces y expresiones latinas

Se tildan según las reglas generales del español. Ejemplos: ídem, alma, memo- rándum.

2.7.2. Palabras de otras lenguas

Si se trata de palabras no adaptadas al español se escriben en cursivas y no se utiliza ningún acento que no exista en el idioma original: Windsor; si ya han sido adaptadas, se siguen las reglas de acentuación vistas: mesis, búnker, París.

2.8.

Palabras de doble acentuación

Se escriben tal como se pronuncian, es decir se acepta la doble acentuación. Ejemplos:

hemiplejia

hemiplejía

ibero

íbero

misil

mísil

olimpiada

olímpiada

omoplato

omóplato

pabilo

pábilo

medula

médula

dinamo

dínamo

chofer

chófer

elixir

elíxir

periodo

período

poligloto (a)

polígloto (a)

reuma

reúma

futbol

fútbol

robalo

róbalo

coctel

cóctel

2.9. Acentuación de letras mayúsculas

Siempre llevan tilde según todas las reglas presentadas.

3.

PUNTUACIÓN

3.1.

Generalidades

Todoslostextosllevanunadeterminadapuntuación,puesrespondenalanecesidadde los hablantes de reproducir la entonación de la lengua hablada; éste es un aspecto que sustentagranpartedelcontenidodeuntextoydelsentidoquesequieretransmitirallector.

El buen uso de la puntuación permite que los mensajes escritos se organi- cen a partir de la estructura gramatical y semántica que los componen y, al mis- mo tiempo, evita que se cambie la interpretación inicial transmitida por el autor.

Los siguientes son los principales signos de puntuación usados en

español:

Punto

.

Coma

,

Punto y coma

;

Dos puntos

:

Puntos suspensivos

 

Signos de interrogación

¿ ?

 

Signos de exclamación

¡

!

Paréntesis

( )

 

Corchetes

[ ] o { }

Raya o guión

 

-

o

Comillas

<< >>, “”o ‛’

3.2.

Uso del punto (.)

El punto indica la pausa larga con caída del tono de la voz con el que se le da final a un enunciado completo. Después del punto, hay que iniciar la siguiente parte del texto con mayúscula (a menos que el punto indique una abreviatura).

3.2.1. Punto seguido:

Este punto separa los diferentes enunciados que conforman un mismo párrafo, pero que, por su extensión o por la intención del autor, no pueden ir en la misma período. Después del punto seguido se escribe en el mismo renglón; si se está al final del renglón, se sigue sin dejar sangría o espacio.

Ejemplo:

Oscurecía en todo el condado. La noche se acercaba fría y triste.

Los bandoleros asaltaban a los caminantes.

3.2.2. Punto aparte:

Éste punto sirve para separar dos párrafos de un mismo texto que llevan con- tenidos diferentes. Después del punto aparte se debe comenzar a escribir en una nuevo renglón que, para apoyar la indicación de separación, debe ir con sangría o con espacio entre en el renglón escrito después.

Ejemplos:

Con sangría:

El general Moncada sirvió de padrino. Aunque Amaranta insistió en que se lo dejaran para acabar de criarlo, la madre se opuso.

Úrsula ignoraba entonces la costumbre de mandar doncellas a los dormitorios de los guerreros, como se soltaban las gallinas a los gallos finos, pero en el curso de ese año se enteró…

(Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, 124).

Con espacio:

El general Moncada sirvió de padrino. Aunque Amaranta insistió en que se lo dejaran para acabar de criarlo, la madre se opuso.

Úrsula ignoraba entonces la costumbre de mandar doncellas a los dormitorios de los guerreros, como se soltaban las gallinas a los gallos finos, pero en el curso de ese año se enteró…

(García Márquez, Cien años de soledad, 124).

3.2.3. Punto final:

Con este punto se cierra un texto. Después no debe ir nada más escrito.

3.2.4. Otros usos:

3.2.4.1. Con abreviaturas

El punto también se usa cuando está ubicado en medio de un enunciado, al final de algunas abreviaturas, y debe ir seguido de minúscula.

Ejemplo:

El reloj marcó las 11:00 a.m. cuando José llegó.

Nota: En los documentos oficiales no deben usarse abreviaturas.

3.2.4.2. Con otros signos

Cuando se usan paréntesis y/o comillas, y se llega al final de la frase, es nece- sario poner un punto seguido o uno final que indique que se ha concluido la idea.

Ejemplos:

1. El hombre se rió silenciosamente y murmuró: “Qué entrada tan poco

cortés. Y pasado un tiempo se sentó.

2. Úrsula ignoraba entonces la costumbre de mandar doncellas a los dor-

mitorios de los guerreros, como se soltaban las gallinas a los gallos finos, pero en el curso de ese año se enteró… (García Márquez, Cien años de sole- dad, 124).

Nota: Los títulos, subtítulos y las listas de éstos y de obras de arte, de forma aislada, no llevan puntos entre sí ni punto final.

Ejemplos:

Cien años de soledad

Don Quijote de la Mancha

Puerto calcinado

3.3. Uso de la coma (,)

La coma representa una pausa corta (más corta que la del punto) en medio de un enunciado en la que no hay descenso de la voz.

3.3.1. En enumeraciones:

La coma separa los elementos de naturaleza semejante de una enumeración, excepto el último que va antecedido de las conjunciones y/e, o/ u.

Ejemplo:

La manzana, la pera, la piña y el limón son sus frutas favoritas.

Igualmente se usa para separar oraciones coordinadas y partes de la oración que son equivalentes gramaticalmente.

Ejemplo:

Se levanta, se baña, se arregla y sale de la casa.

Pedro, Juan y Lola llegaron.

debe ubicarse delante de la

conjunción cuando hay un elemento que no pertenezca a la misma secuencia. Ejemplo:

Nota: Hay que tener en cuenta que la coma

Comió la entrada, tomó el vino, miró la cuenta, y aún seguía pensando en lo mismo.

3.3.2.

Entre oraciones

3.3.2.1.

La coma se usa para separar el vocativo (la interpelación) del resto del

período.

Ejemplos:

Hola, Adriana.

Esperamos su colaboración, señores.

No puedo creer, Juan, que hayas resultado así.

3.3.2.2. La coma también indica que hay relaciones entre las oraciones.

Ejemplos:

Está enferma, luego debe cuidarse. (Consecuencia.)

No me contesta el teléfono, pues no quiere hablar conmigo. (Causa.)

3.3.2.3.

Se escribe coma cuando hay un comentario o un inciso en medio de un pe-

ríodo.

Ejemplo:

Estaba oculto en el bosque, es decir, seguía huyendo de la escena del cri-

men.

3.3.2.4. Se usa coma en los enunciados que omiten el verbo, porque ya se ha dicho o porque éste se sobreentiende.

Ejemplo:

El gato persigue a los ratones; el tigre, a los cervatillos.

Nota: La coma NUNCA debe separar el sujeto del predicado. Ejemplo:

Pedro y Juan (sujeto) comieron tortillas (predicado).

3.4.

Uso de los dos puntos (:)

3.4.1. Los dos puntos se usan principalmente para ampliar lo que ya sea dicho.

Ejemplos:

1. Estimados señores:

Por medio de la presente

2. Muchachos: no olviden traer los cuadernos, los libros y la información

que se les pidió.

3.4.2. Los dos puntos introducen las citas textuales literales y, necesariamente, deben ir seguidos de comillas que abran y cierren la cita.

Ejemplo:

Y sus palabras fueron: Vine, vi y vencí.

3.5. Uso del punto y coma (;)

El punto y coma muestra que se debe hacer una pausa un poco más larga que la de la coma, pero más corta que la del punto. Se usa cuando se enumeran expre- siones complejas. Ejemplo:

La primera vez que lo vio se fijó en sus ojos, azules; la segunda en su pelo, marrón; la tercera en su alma, prístina.

Nota: La mayoría de las veces se puede usar un punto seguido en vez de punto y coma para concluir una sentencia. El uso del punto o del punto y coma está de- terminado por la relación semántica entre las oraciones: cuando el vínculo es muy fuerte se prefiere el punto y coma; cuando no lo es tanto, el punto seguido.

3.6.

Uso de los puntos suspensivos ()

Principalmente los puntos suspensivos marcan una interrupción de un discurso o un final impreciso.

Ejemplos:

1. Al final de enumeraciones inconclusas:

Las matas, las flores, las macetas

2. En la mitad de una cita textual y entre paréntesis para indicar que se ha

omitido parte de ésta:

/ […] fui Don Quijote de la Mancha y soy agora (…) / [ el Bueno. (Cervantes, Don Quijote, II, LXXIV.)

(

)

]

Alonso Quijano

3.7. Uso de la interrogación y la exclamación (¿ ?), (¡ !)

La función de estos signos es indicar que el enunciado es exclamativo o interro- gativo. Ejemplos:

1. ¿Cómo crees que pueda ser el final de la reunión?

2. ¡A la carga, mis valientes!

Nota: Siempre deben escribirse el signo de apertura y el signo de cierre.

3.8. Uso de las comillas (

/

«

»)

Las comillas se usan principalmente para indicar que se introduce una cita tex- tual.

Ejemplos:

1. /«En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordar-

me…»/(Cervantes, Don Quijote, I,I.).

2. Lo que dijo fue algo como: No permitiré que se tenga en cuenta ese

ítem.

Nota: Es muy importante tener en cuenta las normas bibliográficas para evitar problemas de plagio o fraude. Estas normas aparecen en la CARTILLA DE BIBLIOGRAFÍA.(http://)

3.9.

Uso de los guiones (- , )

3.9.1. Guión corto

( - )

Este guión se usa para construir palabras compuestas y para separar las sílabas de una palabra y para mostrar los extremos en intervalos de tiempo.

Ejemplos:

1. perro-gato, elefante-ratón, cervatillo-león;

2. pa-labra, pala-bra;

3. (1556-1754).

3.9.2. Guión largo ( )

Este guión se usa para indicar los interlocutores de un diálogo y los incisos en un enunciado.

Ejemplos:

Te envío la tarea para que la copies.

Muchas gracias, pero ya la hice.

Ven corriendo añadió el señor con una voz misteriosa, no tardes

más.

4.

Referencias

Ávila, F. (1995). [Talleres sobre lengua española para el CEPER, Uniandes]

Bonnet, P. (2002, agosto). ¿Y para qué la ortografía? El Tiempo.

Diccionario de la Lengua Española (Vols. I y II, 1992, Vigésima Edición). Madrid:

Espasa Calpe S. A., y www.rae.es

Hoyos, A. (2003, 14 de septiembre). La muerte del sábalo. El Tiempo, pp.3, 6)

Ortografía de la Lengua Española (1999). Madrid: Espasa Calpe S. A. y www.rae.es

Serrano, E. (2003, 17 de agosto). Por la ortografía de siempre. El Tiempo, pp. 3,

10.

Nota: En esta cartilla se siguen las normas de la APA (Asociación Americana de Psicología) para las referencias. Ver: Universidad de los Andes. Decanatura de Estudiantes y Bienestar Universitario. Cartilla de citas. Pautas para citar textos y hacer listas de referencias. Bogotá: 2006.

5.

Anexos

ANEXO 1

¿Y para qué la ortografía?

Autora: Piedad Bonnet (Escritora y poeta antioqueña, profesora de la Univer- sidad de los Andes. Recibió el premio Nacional de Poesía de Colcultura en 1996.

fecha de redacción de esta columna es agos-

to

Siempre me he preguntado por qué un error de ortografía cometido por un semejante despierta en nosotros tan implacable y desmedido deseo de desca- lificarlo. En mi caso, por lo menos pero sé que cosa parecida les pasa a mu- chas personasuna 's' convertida en 'c, una pobre 'b' reducida a 'v', pue- den hacerme dudar de inmediato de la solvencia intelectual de un ser humano, con la consecuente reducción, al menos momentánea, de mi aprecio o admira- ción por él. Lo cual no quiere decir, por supuesto, que yo esté exenta (¿exen- ta?) de uno que otro error, aunque me jacto de tener muy buena ortografía.

pa-

labra

jezco hasta la raíz del pelo como si me pillaran en una mentira. Y ni qué de-

cir

cuando perdemos una apuesta respecto a cómo se escribe una pala-

una ‘g’ enro-

(Correo de la

de

2002

y

autora: la

fue

publicada

en

El

Tiempo, Bogotá, el mismo año).

Cuando un amigo, o, por supuesto, un editor, me hacer ver

tal

no

lleva ‘h’ intermedia, o que

esa ‘j’ en realidad

es

que

la

bra: la humillación nos confunde y ofende, sin saber cómo justificarnos.

Tan caprichosa es la ortografía como el lenguaje mismo, que no obede- ce a una lógica intrínseca, sino que es un “arbitrario repertorio de símbo- los”, como diría Borges. Sus leyes estrictísimas –que van cambiando como cambia la historia de la lengua– no pueden comprenderse como una necesi- dad real sino creada. Por lo mismo, esa especie de sanción social que cae so- bre los que quebrantan las leyes ortográficas, si bien curiosa, me parece justi- ficada. Como tantas otras cosas, el buen manejo de la ortografía en una perso- na que ha tenido oportunidades de estudio es una señal de riqueza espiritual.

Argumento esta afirmación, que quizá suene extremada: nuestra condición es más humana en la medida en que nos alejamos de la necesidad. Lo plantea bien Shakespeare a través del Rey Lear cuando este dice que el hombre sin la civiliza- ción no es más que un pobre animal desnudo. La ortografía es una convención que los hombres aceptamos, como todo el inmenso juego de la cultura. El rito, el arte, son también artificio y juego, pero no gratuitos sino significativos. La vida, sin ellos, sería triste supervivencia elemental.

El vertiginoso correo electrónico amenaza la buena ortografía, que apenas sí so- brevive a la rapidez de la digitación. Yo propongo una resistencia activa al desgreño que este propicia. Yo propongo crear una secta de creyentes en la ortografía que luchen todavía por la humilde tilde, por la ‘h’ mudísima, por la ‘z’ impronunciada en América y sin embargo ¡tan entrañable!

ANEXO 2

NOTA: Citado por Ávila (1995)

En El Colombiano (Octubre 11 de 1983) Argos (Seudónimo del escritor antio- queño Roberto Cadavid Misas, famoso columnista sobre el lenguaje en el siglo XX) publicó la siguiente columna sobre el diptongo ui:

Me hace mi querido amigo Gerardo Hincapié la siguiente consulta:

“En caso de ir juntas dos vocales débiles (ui) ¿debe marcarse o no la tilde? A pesar de la insistencia de Caro que debía marcarse, hoy es frecuente no hacerlo. Si esto debe ser así, ¿dónde llevan el acento y cómo se descomponen en sílabas palabras tales como constituido?”

Respuesta: Mi querido Gerhardt: te confieso que yo, que antes tuve muchas va- cilaciones y dudas con respecto a la marcación de la tilde en las palabras que llevan el grupo ui, sencillamente opté por rescatar la norma 13 de las que sobre prosodia y ortografía dictó la Academia Española en 1952.

Dice ésta que la combinación ui se considerará, para la práctica de la escritura, como diptongo en todos los casos. Por tanto, sólo llevará acento ortográfico cuando lo pidan las normas generales de la acentuación: en las voces agudas terminadas

en vocal, en n o en s; en las graves terminadas en consonante que no sea n ni s,

y en las esdrújulas. Así que jesuítico, casuístico, llevarán tilde por ser esdrújulas;

benjuí y nuestro delicioso venececuí o minisicuí (

acabadas en vocal. No así jesuita, grave en vocal. (

Es cierto que para la división de sílabas se pueden presentar discrepancias de opinión entre diferentes usuarios (como les encanta decir ahora) del idioma, por- que jesuita la pronuncian como trisílaba (je-sui-ta) en España y en muchas otras partes; pero aquí en Antioquia disolvemos el diptongo ui y hacemos tetrasílaba la palabra: je-su-i-ta. Esta última particularidad no quedaría indicada con la tilde, que no la requiere la palabra para ninguna de las dos pronunciaciones, ya que en ambas es grave terminada en vocal.

también la llevan, por agudas )

)

Constituido la escribo tal cual, sin tilde.

ANEXO No. 3

La muerte del sábalo

Autor: Andrés Hoyos (Editor, escritor y director de la revista elmalpensante).

Olvidemos por un momento las leyes gramaticales, las reales academias espa- ñolas (o danesas) y al profesor de español de corbata gris y caspa en el hombro que nos mira golpeado cuando escribimos “ombre” sin hache. Todos ellos consti- tuyen la parte burocrática de la escritura y tienen un sabor a juzgado mohoso con legajos y legajos de expedientes sin resolver. Por lo demás, la ortografía es una “ciencia” veleidosa. ¿Por qué se escribe “pretensión” pero, en cambio, se escri- be “pretencioso”? La razón parece ser una de pronunciación histórica en España, donde el sustantivo es muy anterior al adjetivo, importado ilegalmente de Francia en tiempos de la Ilustración, a la que tanto abominaban los puristas del lenguaje españoles. Alguna historia semejante, que desconozco, debe ser la que justifica la variación ortográfica entre “conciencia” y “consciente”. O sea que en todo ello hay una gran influencia del capricho.

Pero así como la gran arquitectura aprovecha el clima, la topografía y las ex- trañas virtudes de los materiales, el escritor aprovecha los caprichos del lenguaje para escribir. Dicho de otro modo, en el uso refinado de los caprichos del lenguaje residen también notables posibilidades de elegancia y lirismo.

Y es sobre todo en el aspecto de la elegancia donde la ortografía no es de nin- gún modo desechable. Para seguir con la analogía arquitectónica, escribir con las

palabras torcidas o con la puntuación chueca sería como utilizar ladrillos cariados

o vidrios rotos cuando se quiere levantar un bello edificio. Así tal vez proceda un

albañil del montón, nunca un arquitecto que se respete.

Me dirán que la mayoría de quienes escriben no tienen pretensiones artísticas,

sino que lo hacen para participar en la diaria vida laboral, sentimental o familiar;

o sea que escriben por necesidad, no por gusto. Sólo que, ¿no se ve también muy

fea una casa común y corriente con los vidrios rotos, las canales despintadas, la madera de los pisos carcomida o las tejas desportilladas? De ahí que cuando en mi condición de editor recibo manuscritos con horrores de ortografía o de puntuación, casi de inmediato me pongo a la defensiva y saco el arpón con la maligna intención de dar de baja al sábalo podrido que tengo entre las manos. Sobra decir que una vez muerto lo echo a la caneca; no lo uso para cocinar un buen sancocho.

ANEXO No. 4

Por la ortografía de siempre

Autor: Enrique Serrano (Escritor nacido en Barrancabermeja. En 1996 ganó el Premio Juan Rulfo que otorga Radio Francia Internacional).

Hoy por hoy la gente se rebela contra cosas inverosímiles, necesarias y vitales. Se cree que tal rebelión sistemática es la expresión cabal de un espíritu libre y due- ño de sí. Pues me temo que hay cosas contra las cuales no es lícito rebelarse: la Ortografía es una de ellas. En nombre del voraz “espíritu crítico”se han justificado sandeces sin fin y banalidades agresivas. Tal espíritu crítico implacable y arrogante no es más que una impostura, un críptico disfraz de inconfesa vanidad en tantas y tantas ocasiones.

El hábito frenético de cuestionarlo todo engendra monstruos; la Ortografía es el reflejo fiel de una vocación de claridad y nitidez que toda lengua reclama y sin la cual agoniza en el mar de la arbitrariedad. Los espíritus libres abusan de los demás, porque su libertad excesiva niega, al menos parcialmente, los derechos de quienes simplemente están de acuerdo con que haya leyes mínimas que se cumplan sin mayor debate.

Quien por principio y sin atenuantes se salta las reglas ortográficas peca por su- poner, caprichosamente, que todos los demás se adaptarán a su pensamiento, en lugar de respetar los criterios del resto. Para que todo sea correcto, elegante, pre- ciso y comprensible se hace imprescindible un código riguroso y un criterio único para escribir y leer. Si tal cosa no es posible de modo total, es deseable que exista, al menos, un cierto criterio de aproximación que barra la basura de las interpreta- ciones caprichosas.

En efecto, la Ortografía es decencia para escribir, honestidad para comunicar los pensamientos y serena aceptación de un estatuto mínimo para la lengua escrita. No es un lastre para el que se arriesga a expresarse, sino un punto de apoyo para apuntalar el edificio de una lengua que quiere alcanzar mayor perfección. Creo que, sin ella, no viviríamos mejor y que su deterioro sería también la prueba de un lamentable retroceso colectivo, una, si se me permite ilustrarlo, orrible i malévola regresión a un hideal primitibo.

ANEXO No. 5

Consulte: (http://)