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ética

¿ES ÉTICO EL GASTO EN NUESTROS ANIMALES DE COMPAÑÍA?

¿ES ÉTICO EL GASTO EN NUESTROS ANIMALES DE COMPAÑÍA?  Manuel Lázaro rubio CLÍNICA VETERINARIA MIRASIERRA
¿ES ÉTICO EL GASTO EN NUESTROS ANIMALES DE COMPAÑÍA?  Manuel Lázaro rubio CLÍNICA VETERINARIA MIRASIERRA

Manuel Lázaro rubio CLÍNICA VETERINARIA MIRASIERRA

¿Puede desaparecer el hambre del mundo si destinamos el gasto en nuestras mascotas en alimentos para los países pobres?, ¿es más ético gastar en helados, perfumes o coches de lujo? El autor realiza una profunda reflexión sobre el tema.

Dentro de nuestra sociedad en profundo cambio, existen perso- nas “bienpensantes” que realizan una crítica más o menos abierta, al mundo animal y a lo que los propietarios gastan en sus anima- les de compañía. Vaya por delante que, en buena lógica, no tendría ningún sentido ni siquiera plan-

teárselo, pero he decidido traerlo a estas páginas para aportar algunos datos esclarecedores.

No hace mucho pude escuchar en un ”pseudo-programa informativo” en televisión, afirmar a un notable periodista que, y cito textualmente, “con lo que se gasta en alimentar

en televisión, afirmar a un notable periodista que, y cito textualmente, “con lo que se gasta

a las mascotas, se podría solucio-

nar el hambre en una parte del continente africano”. Un religioso, con una cierta inocencia, comenta- ba lo que se gastaban sus feligresas en sus animales, mientras en el mismo barrio existía pobreza. Por poner otro ejemplo reciente en mi propia clínica veterinaria, la propie- taria de un perro, ante la necesidad de intervenir quirúrgicamente a su perro por una grave patología digestiva, plantea, “¿cómo voy a gastar ese dinero en un perro, con la cantidad de niños que pasan hambre en el mundo?”. Acto segui- do y tras decidir la eutanasia de su perro, regresa en un moderno co- che de lujo a su residencia en una afamada urbanización de lujo de Madrid. Estos ejemplos, poco fre- cuentes por fortuna, demuestran una evidente demagogia y utiliza- ción fraudulenta de la información; mezclar el cuidado de los animales, con el hambre en el tercer mundo, sólo puede responder a una abso- luta estrechez de miras.

Continuando con los datos estadís- ticos “macroeconómicos”, podemos indicar que por ejemplo, el con- sumo de los norteamericanos en chicles o el gasto de los europeos en helados, supera con creces la ci- fra que se necesitaría para cubrir las necesidades urgentes de todo África. Siguiendo con más frivoli- dades, el consumo en España en cosméticos supera el consumo en

alimentos para perros, y el gasto en perfumes lo triplica. Si pasamos a otro ejemplo, como podrían ser los automóviles, los “todoterrenos”,

a pesar de su coste relativamente

más elevado, alcanzan una cuota de más de un 20% del total de ven- tas; ¿tanta “gente de campo” hay en nuestro país o se trata de un capricho un tanto caro?. Los au- tomóviles de lujo son comprados

¿Es ético el gasto en nuestros animales de compañía?

cada vez con mayor frecuencia,

y así por ejemplo, se venden en

España en un mes, más de 1500 vehículos deportivos de lujo (> de 50.000 €)

Además de estar plenamente jus- tificado aquello que cada uno decida gastar en su mascota, es importante recordar los bene- ficios sociales del contacto con los animales de compañía sobre las personas, al reducir el estrés, ayudar a combatir la soledad, re- forzar la autoestima en niños o

El consumo de los norteamericanos en chicles o el gasto de los europeos en helados, supera con creces la cifra que se necesitaría para cubrir las necesidades urgentes de todo África

para cubrir las necesidades urgentes de todo África ancianos y un largo etcétera, por no mencionar

ancianos y un largo etcétera, por no mencionar la utilidad de los perros de ayuda a discapacitados

o los utilizados en “terapia asisti- da con animales de compañía”. Una sociedad moderna se ca- racteriza por el respeto y la valoración de los animales de

compañía, aceptándolos en to- dos los sentidos

de compañía, aceptándolos en to- dos los sentidos ¿Alguien considera lógico plan- tearnos que, si en

¿Alguien considera lógico plan- tearnos que, si en vez de coches de alto lujo, se compraran de gama media, se solucionaría

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considera lógico plan- tearnos que, si en vez de coches de alto lujo, se compraran de

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0 ética “ Existen estudios serios que demuestran que quien maltrata a los animales, es mucho

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0 ética “ Existen estudios serios que demuestran que quien maltrata a los animales, es mucho

Existen estudios serios que demuestran que quien maltrata a los animales, es mucho más probable que en el futuro maltrate también a las personas

todo el hambre del tercer mun- do?, ¿o que si se redujera en un

tercio el consumo de perfumes, so- lucionaríamos el hambre de medio África?, ¿o que si se dejaran de consumir chicles también solucio- naríamos gran parte del problema?,

¿o que

queramos. ¿Porqué entonces sólo parece frívolo el gasto en ani- males de compañía?. No creo necesario resaltar que tanto el gasto en vehículos de lujo co- mo en chicles o perfumes, me parece perfectamente asumible dentro de nuestros hábitos so- ciales y de consumo.

tantos “oques” como

quien siente más compasión por un animal herido, es casi seguro que se mostrará más afectado ante la des- gracia de un semejante.

El problema de la desigualdad de nuestro mundo tiene una impor- tancia y trascendencia que, sólo su planteamiento, ya supera con cre- ces el alcance de este artículo. Las soluciones pasarían por una ma- yor solidaridad de todos los países y de todos los ciudadanos, solu- cionando los problemas internos de las naciones desfavorecidas (guerras, desigualdad social, gobiernos corruptos, intereses de terceros, etc.) y evitando las demagogias tanto por in- útiles, como por injustas.

Tras estas reflexiones en voz alta (o escrita), les dejamos que res- pondan a la pregunta del título, ¿es ético el gasto que realizamos en nuestras mascotas?; ofrecemos varias opciones:

a. Sí, me parece apropiado el gasto en los animales de compañías

b. Por supuesto que sí, en virtud de los beneficios que nos apor- tan

c. Claro que sí, qué duda cabe.

Suya es la respuesta.

tan c. Claro que sí, qué duda cabe. Suya es la respuesta. Sin lugar a dudas,

Sin lugar a dudas, otra situación distinta es cuando he podido hablar con algún conocido que dedica su esfuerzo en el trabajo a beneficio de los menos favorecidos, en el deno- minado “tercer mundo”, y critica el consumismo en todos los aspectos de nuestra vida, incluido el cuidado de nuestros animales. No queda- rá entonces más remedio que darle una gran parte de razón, fruto de su perspectiva realista y de su sa- crificio en todos los aspectos, tanto materiales como espirituales.

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Aquellas personas con una sensibi- lidad hacia los animales, ¿vuelven la espalda a las necesidades de otras personas, como habitualmente se afirma?; creo que en absoluto, y sal- vo raras excepciones, estas personas demuestran además una preocu- pación, y por ello un compromiso social, superior a la media. Tal vez suceda como en el caso de la violen- cia, pero por supuesto en sentido contrario, ya que existen estudios serios que demuestran que quien maltrata a los animales, es mucho más probable que en el futuro mal- trate también a las personas; y así,