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HAMARTEOLOGIA

Recopilado por Carlos Salazar

Introducción:

Hamarteología; viene de la voz griega " hamartia", que quiere decir pecado
o pecar. Sin embargo, “hamartia” tiene un significado etimológico muy
interesante, ya que en el griego muy antiguo significa errar al blanco o
fallar, no acertar, lo cual da a entender que el hombre tiene una
recomendación o tarea especial dada por Dios, en la cual ha errado o
fallado. La Hamarteología es un tema clave de la teología sistemática, por
ello su enseñanza es fundamental y se ha descrito de mejor manera desde
el punto de vista teológico como: La doctrina del pecado.

El concepto pecado es un tema central en la fe cristiana. La muerte de


Cristo tiene una relación directa con este tema. Para la salvación del
hombre es fundamental la comprensión correcta de qué es pecado. La
ignorancia en este tema, expone al creyente a la indulgencia de
libertades que Dios no da o cargas que Él no impone.

Ahora bien; para adentrarnos a este tema tan extenso, iniciaremos


definiendo ¿Qué es pecado?

Que es pecado: Podemos dar las siguientes definiciones.

 Cualquier desviación de la voluntad revelada de Dios: ya sea no


hacer lo que él ha ordenado definidamente, o realizar lo que
específicamente ha prohibido.
 Todo lo que es contrario a Dios y su palabra, es pecado.
 La doctrina cristiana enseña que el pecado es: Todo lo contrario a la
ley de Dios; ya sea de palabra, de conducta o de obra.
 Pecar es ir en contra de la opinión de Dios.

El pecado ha puesto en enemistad a los seres humanos con Dios, lo cual


exige que haya arrepentimiento para obtener su perdón. Según Romanos
8:7, “los designios de la carne son enemistad contra Dios”. No podríamos
formular un juicio más condenatorio, porque significa que el pensamiento
del hombre natural está condicionado y gobernado por la enemistad hacia
Dios; lo cual nos hace pecadores.

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El origen del pecado: El pecado es el peor mal que ha afectado a la
humanidad entera en toda su historia, sus horribles y vastos efectos son
evidentes en todo el mundo. La Biblia es la única fuente divinamente
inspirada que nos explica cómo se origino el pecado. El pecado ya existía,
antes de la creación del hombre. A luz de las escrituras, nosotros podemos
ver que el pecado ya existía en la persona de Satanás y en los ángeles
caídos según Ezequiel cap. 28:12-17 e Isaías 14:12-15. Ezequiel profetizó
en contra de Tiro. El pecado principal del rey de Tiro era la soberbia, ya que
se creía un dios. Pero Ezequiel hizo una aplicación más amplia, hablando
acerca del príncipe espiritual de Tiro, Satanás. Los versos 14 y 15 de
Ezequiel capitulo 28; parecen constituir la más fuerte evidencia de que este
texto se refiere a la caída de Satanás (Querubín grande) a causa de la
iniquidad de su corazón.

La Biblia sin embargo, no se ocupa directamente del origen del mal en el


universo, sino que trata más bien del pecado y su origen en la vida del
hombre (1 Timoteo 2:14; Santiago 1:13-14) El capítulo tres del Génesis da
las claves que caracterizan la historia espiritual del hombre. Son ellas:
tentación, pecado, culpabilidad, castigo y redención. Génesis 3:1-6 presenta
la narración de cómo Satanás sedujo a Adán y Eva, arrastrándolos a la
desobediencia. En este relato se observa la gran injerencia e interés que
Satanás tiene en la humanidad por hacerle pecar. A lo largo de la Biblia se
puede encontrar en Satanás, un personaje perspicaz, astuto y listo, que
busca engañar a la gente para alejarla de Dios. Otro titulo que se le da a
Satanás es “mentiroso y padre de mentira” Juan 8:44. Pero sin duda el
relato más claro de su habilidad es el citado en Génesis capitulo tres.
Veamos un pequeño resumen cronológico sobre este suceso.

1. Hace que Eva le atienda y hable. Esto lo hace por medio de una
pregunta en la que tuerce lo que Dios había mandado.
2. Introduce duda en la mujer
a. acerca del juicio de Dios “No morirás".
b. Acerca de la bondad de Dios. Y Le hace ver como que Dios está
privándoles de una gran bendición.
c. Acerca de la santidad de Dios. Le presenta a Dios como teniendo
celos o envidia de ellos y trata de mostrarles que por eso no quiere
que coman del árbol prohibido, para que no lleguen a ser como él.
3. La duda entró en el corazón de Eva.

El pecado de Adán y Eva se manifiesto como una desobediencia, un acto por


el que se oponían consciente y deliberadamente a Dios; violando uno de sus
preceptos (Génesis 3:3); pero más allá de este acto exterior de rebeldía, la
Escritura menciona un acto interior del hombre. Adán y Eva desobedecieron
porque cediendo a la sugestión de la serpiente; quisieron "ser como dioses
que conocen el bien y el mal", es decir, según la interpretación más común,
ponerse en lugar de Dios para decidir entre el bien y el mal: tomándose a sí
mismos por medida, pretendieron ser dueños únicos de su destino y
disponer de sí mismos sin considerar la voluntad y opinión de Dios.
Se negaron a depender del que los había creado, trastornando así la
relación que unía al hombre con Dios.

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Las consecuencias del pecado

El pecado por naturaleza es destructor, y trajo consigo la destrucción para


toda la humanidad. Romanos 5:12 dice: que “por medio de un solo hombre
el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la
muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado”. El
apóstol Pablo dice: que la muerte se “extendió” a todos los hombres, lo que
indica que el pecado de Adán tuvo en la humanidad un efecto progresivo,
no simultáneo. El apóstol continúa diciendo que la muerte había gobernado
como rey “desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado a
la semejanza de la transgresión de Adán”. (Romanos 5:14.) Al pecado de
Adán se le llama correctamente una “transgresión”, ya que se traspasó una
ley declarada, un mandamiento expreso que Dios le había dado. Cuando
Adán pecó, lo hizo por decisión propia, en calidad de ser humano perfecto,
que no padecía incapacidad alguna, una condición de la que su prole
obviamente nunca ha disfrutado.

Consecuencias para la creación: “Maldita será la tierra por tu causa”


(Génesis 3:17). El pecado es un hecho que se dio en la esfera del espíritu
humano, pero que ha repercutido en toda la creación.

Los efectos del pecado: El pecado hizo que el hombre ya no estuviera en


armonía con su Creador. No solo dañó sus relaciones con Dios, sino también
sus relaciones con el resto de la creación, e incluso se dañó a sí mismo, a
su mente, corazón y cuerpo. La conducta de la pareja humana reveló
inmediatamente esta falta de armonía. El que cubrieran ciertas partes de su
cuerpo, que Dios había hecho, y el que después intentaran esconderse de
Él, eran indicios claros del alejamiento que se había producido en su mente
y corazón. (Génesis 3:7, 8.) De manera que el pecado introdujo en ellos
sentimientos de culpabilidad, ansiedad, inseguridad y vergüenza. Este
hecho ilustra la idea que el apóstol destacó en Romanos 2:15, donde dijo
que la ley de Dios está „escrita en el corazón del hombre‟, de modo que su
violación trastocaría el interior del hombre y su conciencia le acusaría de
haber actuado mal. Por decirlo así, el hombre tenía incorporado un detector
de mentiras que hacía imposible que escondiese su condición pecaminosa
ante su Creador.

El poder del pecado: El pecado y la muerte „han reinado‟ sobre la


humanidad y la han subyugado, sometiéndola a esclavitud. Al pecado no
solo se le considera la comisión u omisión de ciertas acciones, sino también
una ley, principio gobernante o fuerza que actúa en los humanos, a saber,
la inclinación innata a cometer el mal que han heredado de Adán. De modo
que su herencia adámica ha producido „debilidad de la carne‟, imperfección
Romanos 6:19. La “ley” del pecado obra continuamente en sus miembros,
intentando controlar su proceder, hacerlos sus súbditos, a fin de que no
estén en armonía con Dios. El “rey” pecado puede dictar sus „órdenes‟ de
manera muy diversa en el ser humano. De ahí que cuando Dios observó que
Caín se enardeció de cólera, le advirtió que depusiese su ira y procurase el
bien. Jehová le dijo: “hay pecado agazapado a la entrada, y su deseo
vehemente es por ti; y tú, por tu parte, ¿lograrás el dominio sobre él?”. Sin
embargo, Caín permitió que el pecado de la envidia le dominara e hiciese de
él un asesino.

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El pecado está en la raíz del comportamiento, en el núcleo central de la
persona, en lo que la Biblia llama corazón. Salmos 14:2-3, Isaías 53:6,
Romanos 3:10, Gálatas 3:10, Juan 8: 44.

La aparición de la muerte: La muerte es consecuencia del castigo que


merece el pecado. Esta fue la advertencia que acompañó a la prohibición en
el Edén (Génesis 2:17), y es expresión directa de la maldición de Dios sobre
el hombre pecador (Génesis 3:19). A causa del pecado la muerte provoca
temor y terror en el hombre (Lucas 12:5; Hebreos 2:15)

La depravación: En la actualidad vivimos una total depravación de la raza


humana, vemos con repugnancia ciertos actos que ofenden la moral y los
principios de la sociedad misma. Pero desde el punto de vista bíblico, un
acto pecaminoso es la expresión de un corazón pecaminoso (Mr. 7.20–23;
Proverbios 4:23; 23:7). El pecado siempre ha de incluir, por lo tanto, la
perversidad del corazón, la mente, la disposición, y la voluntad. El
testimonio de la Escritura con respecto a la capacidad de penetración de
dicha depravación es explícito. Génesis 6:5.

La derrota del pecado: A pesar de lo sombrío del tema, la Biblia nunca


abandona totalmente una nota de esperanza y optimismo cuando se ocupa
del pecado; porque el núcleo de la Biblia es su testimonio acerca de la
poderosa ofensiva de Dios contra el pecado, en su histórico propósito de
redención centrado en Jesucristo, el último Adán, su eterno Hijo, salvador
de los pecadores. En mérito a la obra toda de Cristo (su nacimiento
milagroso, su vida de perfecta obediencia, en forma suprema su muerte en
la cruz y su resurrección de entre los muertos, su ascensión y ubicación a la
derecha del Padre, su reinado en la historia y su glorioso retorno) el pecado
ha sido vencido. Su autoridad rebelde y usurpadora ha sido derrotada, sus
absurdas pretensiones han sido expuestas, sus viles maquinaciones
desenmascaradas y neutralizadas, los funestos efectos de la caída en Adán
contrarrestados y desechos, mientras que el honor de Dios ha sido
vindicado, su santidad satisfecha, y su gloria extendida.

En Cristo Dios ha vencido al pecado; esas son las grandes y buenas noticias
de la Biblia. Ya ha quedado demostrada esta derrota en el pueblo de Dios,
que por su fe en Cristo y su obra terminada ya está libre de culpa y juicio
por el pecado, y experimenta desde ya, en cierta medida, la derrota del
poder del pecado por medio de su unión con Cristo. Este proceso culminará
al final de los tiempos cuando Cristo vuelva en gloria, los santos sean
completamente santificados, el pecado sea desterrado de la creación, y
surjan nuevos cielos y tierra donde morará la justicia.

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El concepto pecado en la postmodernidad:

En todo tiempo y circunstancia, la zozobra e incertidumbre han confrontado


a la iglesia de Jesucristo. Las persecuciones sean físicas o intelectuales, los
embates políticos o militares, la exclusión y hasta la condena de la
sociedad, la han hecho reflexionar, reevaluar y reorientar su existencia.
Esta relación dual de la iglesia, inserta en el mundo, es el resultado y la
expresión de su doble naturaleza, la cual es humana-divina, lo que le
produce algunos problemas para la misma. Porque a medida que la iglesia
permite que su naturaleza divina se exprese como luz y sal, irá
descubriendo que ella misma está en conflicto con el mundo. Es en esta
clase de mundo, que emerge, crece y se desarrolla la iglesia de Jesucristo.
Es en este contexto que cada generación tiene que escribir su propia
historia. No es tarea fácil hablar hoy día de valores; citando algunos a modo
de ejemplo: La solidaridad, la libertad, la honestidad, la fidelidad, la
sinceridad y otros por mencionar. Nuestra sociedad, vive algunas
características socio-psicológicas del pensamiento postmodernista que cito a
continuación.

 Los individuos sólo quieren vivir el presente


 Hay una búsqueda de lo inmediato
 Se rinde culto al cuerpo y la liberación personal
 Pérdidas de fe en la razón y la ciencia, pero en contrapartida se rinde
culto a la tecnología
 El hombre basa su existencia en el relativismo y la pluralidad de
opciones
 Despreocupación ante la injusticia
 Desaparición de idealismos
 Existen divulgaciones diversas sobre la Iglesia y La creencia de un
dios.
 Aparecen grandes cambios en torno a las diversas religiones
 Las personas aprenden a compartir la diversión vía internet con
amistades

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El modernismo, echó a un lado todo lo relacionado con lo espiritual y
sobrenatural. El postmodernismo ha hecho todo lo contrario. Su lema es:
hay que creer en algo, no importa lo que sea.

La iglesia de pensamiento postmodernista nos dice que; el pensar, analizar,


estudiar, y presentar las verdades bíblicas ya no es lo primordial, sino
sentir, experimentar y gozar. Una espiritualidad que, aunque podría parecer
positiva para muchos, es peligrosa porque es una espiritualidad, fuera de la
verdad bíblica. Pablo Molina en su ensayo sobre el postmodernismo apunta
lo siguiente:

“El postmodernismo dio a luz una iglesia diseñada para que las personas
vengan a “sentirse bien”, a llenar sus necesidades particulares. Por lo tanto
se caracteriza por ser una iglesia cuya predicación es “lite” o liviana,
motivacional y sicológica.”

La iglesia parece ya no preocuparse por tratar los temas del pecado, la


culpabilidad del hombre, el castigo eterno, el juicio, la santidad o el
arrepentimiento. Su tema favorito es la unción, el poder, los sueños, las
revelaciones particulares, la experiencia, la prosperidad, la bendición y la
risa.

La iglesia no puede abandonar ni cambiar su mensaje para acomodarse a


los cambios sociales y culturales. El argumento de que para alcanzar a los
perdidos hay que emplear estrategias innovadoras; no tiene que ver en
nada con cambiar el mensaje Cristo-céntrico. El pecado aflora hoy día a la
vista, aquello que era pecado hace algún tiempo, hoy simplemente es una
desviación o desajuste emocional. Debemos aceptar a las personas tal y
como son, ya que Dios no rechaza a nadie. Si Dios no los rechaza o no los
condena, quienes somos nosotros para juzgar, corregir y señalar a la luz de
las escrituras. El pecado, solamente vino a ser un concepto teológico. El
adulterio, el robo, la mentira, el homicidio etc. Pueden ser delitos o
desviaciones sociales, pero no pecados. La ausencia de Dios ha cancelado el
pecado como concepto. El ateísmo, con su negación de Dios, resuelve las
consecuencias emocionales temporales del pecado aunque solo en lo que a
la experiencia de culpa temporal se refiere, ya que la negación de Dios no
suspende la pena eterna del pecado. Para el concepto pecado Dios no tiene
que ser aceptado, solo ser real. Negar a Dios no lo hace irreal. Como
tampoco negar el pecado lo hace irreal. Si Dios se ha pronunciado al
respecto, debemos considerarlo. Un Dios silente hace imposible el pecado.
Conceptualmente, pecar es ir en contra de la opinión de Dios. Nada es malo
o bueno en si mismo. Lo malo y lo bueno existen por definición. El pecado
es una definición que Dios hace de actitudes, emociones, acciones o
estados.

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La diversidad de criterios entre los cristianos con relación al pecado obedece
a la ausencia de la Biblia entre los mismos. Para nosotros los cristianos; las
determinaciones de Dios están contenidas en la Biblia. Desde la perspectiva
de la fe cristiana Dios se revela en la Biblia. Su voluntad está expresada en
las Sagradas Escrituras. Nuestra sana comprensión de las escrituras y
conocer el pronunciamiento de Dios sobre lo que es pecado, nos ayudaría a
no estar a merced de visiones, sentimientos y especulaciones del hombre.
Es irónico que mucho de lo que se considera pecado; es norma social o el
capricho del hombre. Sin embargo, cosas que sí son pecado, pero que
socialmente son aceptables no tienen gravedad para muchos cristianos. La
educación bíblica en este sentido es fundamental. La Biblia es regla infalible
de fe y conducta, por lo tanto todo lo que ella señale como pecado, es
pecado sin discusión. Por último recordemos que el poder de Satanás se
limita a ofrecer, el hombre decide si acepta o declina. En eso consiste la
gravedad moral del pecado. La responsabilidad final es del hombre. No del
Diablo, o del mundo o de los demonios o de la tentación, sino del hombre.
En el concepto pecado la responsabilidad personal es fundamental. El
ejercicio de la voluntad es de cardinal importancia.

Conclusión:

Las diferentes corrientes filosóficas o teológicas seguirán cada día


añadiendo nuevos pensamientos. El hombre traerá nuevas ideas que
afectaran a la sociedad. Pero Dios nos sigue diciendo. El Cielo y la Tierra
pasaran más mis palabras no pasaran. El es firme y justo, y en su justicia el
nos traerá a juicio, nada quedara impune ante su presencia; es por ello que
debemos despojarnos de todo peso de pecado que nos agobia y
presentarnos delante de Él para alcanzar misericordia.

Por tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande
nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos
con paciencia la carrera que nos es propuesta, Puestos los ojos en el autor y
consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo,
sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono
de Dios. Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal
contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en
vuestros ánimos desmayando. Que aun no habéis resistido hasta la sangre,
combatiendo contra el pecado.