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La recuperación de tierras y la locomotora agropecuaria

Emilio Garcia Gutierrez


Villavicencio, diciembre de 2010
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La recuperación de tierras y la locomotora agropecuaria
Emilio Garcia Gutierrez

Me invitaron a presentar unas notas para estudio acerca del sector


agropecuario dentro del marco del PND 2010-2014, teniendo en cuenta la
próxima Feria Agroindustrial de Catama a celebrarse en Villavicencio en el mes
de enero del 2011. Es por eso conveniente referirse a uno de los principales
desafíos de la locomotora agropecuaria, como es la recuperación de tierras
ofrecida por el Gobierno Santos, teniendo como referente la extranjerización
de una parte de las tierras del Meta.

El Meta, la Orinoquia y la reciente colonización

Es evidente que en el siglo XXI la agricultura vuelve a aparecer como un


instrumento fundamental para el desarrollo sostenible y la reducción de la
pobreza. Dadas las circunstancias actuales, caracterizadas por grandes desafíos
e incalculables oportunidades, es hora de volver a colocar en el centro del
programa de desarrollo a este sector. La sola mención de los cambios en el
consumo -provocados por el rápido crecimiento del ingreso y la acelerada
urbanización- que están determinando la diversificación, en particular en las
economías en transformación; la aparición en el escenario de nuevos
protagonistas -China, India y los países del sur-este asiático-; la aguda escasez
de agua; los efectos inciertos del cambio climático; y, las promesas y los riesgos
que entraña el uso de materias primas agrícolas para la producción de energía,
configuran un cuadro de referencia que bien vale la pena explorar a fondo para
buscar por todos los medios posibles salir de la encrucijada en que nos
encontramos como sociedad.

A escala mundial, la agricultura está experimentando grandes cambios. Los más


significativos escenarios agrícolas del orbe están registrando transformaciones
institucionales, tecnológicas y comerciales. El desafío de reconversión,
adecuación o transformación productiva está presente en muchos países y está
siendo enfrentada de distintas formas.

Y es que el Meta y la descuartizada Orinoquía en el Plan Nacional de desarrollo


2010-2014, es la nueva frontera de colonización. Una colonización que no se
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está haciendo a punta de hacha, sino de incentivos tributarios, créditos blandos


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y subsidios de Agro Ingreso Seguro.


Una colonización dirigida directamente por el expresidente Uribe, con el
respaldo de las multinacionales de la tierra, con tareas importantes por parte
del exministro Andres Felipe Arias, con el apoyo de autoridades
departamentales, funcionarios del Estado, alcaldes elegidos popularmente y las
directrices del Gobierno Santos. El expresidente Uribe es quien desde su
posesión, no ha escatimado esfuerzo para invitar a los inversionistas a
conquistar la cuenca del río Orinoco, que comprende los departamentos de
Vichada, Casanare, la mayor parte de Arauca, más de la mitad del Meta y
algunos municipios de Boyacá y Cundinamarca.

‚Le veo a Orinoquía un futuro ya inmediato en el agro. En esos 600 mil


kilómetros diríamos que hay 350 mil de selva y 250 mil de Orinoquía son
sabanas. ¿Ustedes saben lo importante que es para el mundo agropecuario
tener allí 250 mil kilómetros planos, sin piedra, listicos para cultivar y sin el
obstáculo ecológico de que hay que llegar con el hacha?,‛ dijo el ex Presidente
en un Consejo Comunal en Bogotá en diciembre de 2003 con políticos de la
región.

Eso fue hace casi siete años. A partir de entonces, de ser un territorio silvestre y
prácticamente ignorado por el gobierno y los grandes inversionistas, la
Orinoquía se convirtió en uno de los secretos mejor guardados del país.

El proceso inicio con tierras a 100 mil pesos la hectárea, agua ilimitada, planes
para construir carreteras y ayudas generosas del Gobierno, los inversionistas
aceptaron la invitación (y los subsidios) del Ex Presidente y, en menos de un año,
unas 250 mil hectáreas de tierra han cambiado de manos (según cálculos de
Corpororinoquía).

A la zona y especialmente al Meta han llegado grandes empresas del interior


del país como la azucarera Manuelita, las palmeras El Diamante y Palmas de
Occidente, y hasta funcionarios del anterior gobierno como el ex vicepresidente
Francisco Santos, que confirmó haber comprado tierra allá.

Una revisión rápida de las empresas más reconocidas en la región en el listado


de Agro Ingreso Seguro, arroja ayudas de AIS por 4.500 millones y más de 5.000
millones de la línea especial de crédito. Pero según el Plan de Inversiones 2007-
2010 para la Orinoquía, el Ministerio de Agricultura proyectó una inversión de
Agro Ingreso Seguro superior a los 100 mil millones de pesos en los últimos tres
años.
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Con este impulso, se sembró o se proyectó la siembra de 57 mil hectáreas de
palma sólo en el Casanare, duplicando con creces los cultivos que existían en
toda la Orinoquía en el año 2000.

Fedepalma calcula que existen más de 1,2 millones de hectáreas potenciales


para este cultivo en la Orinoquía, una región que el Ex Presidente Uribe
promociono como la ideal para el negocio de biocombustibles. ‚Tenemos seis
millones de hectáreas en la Orinoquía, en sabanas, que podemos conquistar
para biocombustibles, sin destruir un solo árbol de nuestra selva‛, le rindió
cuentas Uribe al Presidente George Bush cuando se reunieron en 2007.

Ese mismo año, en la instalación de la Asamblea de General de la ANIF, el


presidente detalló los incentivos tributarios para los inversionistas en esa zona.
Aunque reconoció que había un obstáculo: una ley que restringe la titulación de
tierras en función de unidades agrícolas familiares. "Entonces el Estado hoy no
puede titular sino mil, mil quinientas, dos mil hectáreas. Y hay proyectos de 50
mil hectáreas. Tema no fácil de resolver." Sin embargo, dijo que el Ministro
Arias estaba buscando una alternativa con el INCODER para poder titular
grandes extensiones para proyectos estratégicos.

El problema de la titulación de tierras no está resuelto. Muchas son baldías y las


solicitudes de adjudicación tienen desbordado al INCODER. Además, como la
mayoría de tierras no están legalizadas, las transacciones se hacen con
documentos y sin registrarlas, por lo cual, mientras arrancan en forma los
cultivos, el verdadero negocio por ahora es la especulación de tierras. En el
Vichada, el mismo Ex presidente Uribe dijo en su momento que ‚la tierra ha
pasado de valer 100 mil pesos la hectárea a valer millón y medio, a valer dos
millones de pesos la hectárea.‛

El riesgo de esta nueva colonización

Donde el Ex Presidente y algunos mercachifles del departamento ve sabanas


planas ‚listicas‛ para cultivar, los ambientalistas ven uno de los pulmones y
reservas de biodiversidad más importantes del planeta. En la Orinoquía se
encuentra un tercio del agua del país. También una de las mayores riquezas de
peces de agua dulce y mayor biodiversidad de aves. Es uno de los pocos lugares
de Colombia - y prácticamente del mundo - donde viven los venados, los
chigüiros, 48 especies de anfibios y 107 de reptiles.

‚La región ha sido considerada como una de las últimas ‘áreas silvestres’ o
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‘regiones vírgenes del planeta’‛, dice el estudio ‚La mejor Orinoquía que
podemos construir‛. Este documento, elaborado para Corporinoquía por la
Universidad de los Andes bajo la dirección del ex ministro de Medio Ambiente
Manuel Rodríguez y la financiación de Fescol, hace una revisión minuciosa de
los retos y potencialidades de la región y alerta sobre la importancia de tener en
cuenta la fragilidad de los ecosistemas para lograr un futuro económicamente
sostenible para la Orinoquía.

Con base en este documento, el director de Corporinoquía, Orlando Piragauta,


dijo ‚no hay una política clara sobre cómo se coloniza. Hay políticas para cada
sector (un documento Conpes sobre palma, uno sobre arroz) pero no hay una
política de Estado para la Orinoquía a largo plazo. Hay que definir hasta dónde
pueden llegar los inversionistas.‛

Su principal temor es que este desarrollo sin planificación y sin contar con la
suficiente información sobre los riesgos ambientales arruine la riqueza natural,
el equilibrio de los ecosistemas de la región y la misma cultura de los ‚criollos‛.

Las sabanas de que hablo el doctor Uribe Vélez son en realidad humedales que
están inundados diez meses al año. Para cultivarlos, los inversionistas han
comenzado a hacer canales para drenar la tierra. Y esa agua, que antes estaba
estancada, ahora está yendo a parar a los ríos, que se crecen y se desbordan en
época de lluvias. En las zonas que se secan para sembrar monocultivos también
desaparecen los pájaros, osos hormigueros, venados y demás animales propios
de esa zona. ‚No me opongo al desarrollo pero hay unas áreas que toca
proteger,‛ explica Piragauta. ‚Esa política no fue concertada‛.

La llegada de los inversionistas ha generado una demanda significativa de mano


de obra y de bienes y servicios, mientras que la concentración de la inversión en
la producción de materia prima como la palma y el caucho no redistribuye la
riqueza. ‚Mientras en una hectárea de papa hay dos dueños de cultivos, 15
hectáreas de palma requieren un solo trabajador‛.

¿Podrá subsistir la Orinoquía como el ‚sumidero de dióxido de carbono de


mayor magnitud del mundo en su historia reciente‛ que prometió el ex ministro
de Agricultura Carlos Gustavo Cano en la cumbre de Tokio en el 2004 y al
mismo tiempo como eje de la producción mundial de biocombustibles?

Protagonistas: la ciencia y el cambio tecnológico

Como lo anota el Banco Mundial en su Informe sobre el Desarrollo, la


perspectiva del progreso tecnológico tiene tantos elementos positivos como
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negativos, que por supuesto aumentan la incertidumbre. No significa esto que


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la norma de conducta a seguir sea la de sentarse a esperar a que pase el cadáver


del vecino. El mundo se encamina hacia una nueva revolución tecnológica en la
agricultura, mediante el uso de nuevas herramientas de biotecnología para
generar importantes ganancias de rendimientos y en ese proceso hay que estar,
corriendo el riesgo de tener tropiezos y aún fracasos.

Con la globalización y las nuevas cadenas de oferta, los agricultores y los países
necesitan innovar de manera continua para responder a las cambiantes
demandas de los mercados y seguir siendo competitivos. Con el cambio
climático, tendrán que adaptarse en forma gradual. Estos cambios implican que
la tecnología tenga un protagonismo mayor y que, por tanto, la orientada hacia
el desarrollo deberá ir mucho más allá del mero incremento de los
rendimientos, hacia el ahorro de agua y energía, la reducción del riesgo, el
mejoramiento de la calidad de los productos y la protección del medio
ambiente.

La tierra y el agua

A pesar de que Colombia algunos estudios sostienen -en cuanto áreas de


cultivo-, que existe margen suficiente para ampliar la frontera agrícola, con
buenas razones otros estiman que el país se encuentra dentro de las naciones
latinoamericanas con menor disponibilidad relativa de suelos arables. De
acuerdo con informaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación, FAO, únicamente el 3,6% de la tierra total puede
ser incluida dentro de esa categoría.

Empero, las cosas no paran ahí; a lo anterior se añade el uso inadecuado de las
tierras. Según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, en Colombia hay
nueve millones de hectáreas aptas para la agricultura, pero se utilizan para este
fin únicamente 4,5 millones. Y más aún; la estructura y tenencia de la tierra
constituyen un cuello de botella para la producción agrícola. La alta
concentración de la propiedad es un factor que contribuye a la pobreza. Esta
misma entidad reporta catastralmente 82,1 millones de hectáreas rurales, de las
cuales el 53,5% lo poseen el 0,06% de los propietarios (44 millones de
hectáreas); mientras el 35,8% de éstos apenas tiene el 0,42% de la tierra.

Desde otro ángulo es necesario advertir que la agricultura utiliza una


importante cantidad del agua fresca y la irrigación va en aumento, aunque a
ritmo reducido frente a las necesidades del sector. La demanda por agua, tanto
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para usos agrícolas como no agrícolas, está aumentando y la escasez se va


insinuando en el horizonte cercano del desarrollo nacional, generando con ello
una expectativa de seria limitación para la futura expansión de la irrigación y
por ende de la producción.

No olvidar que la usurpación y el abandono violento de tierras han empeorado


la inequitativa distribución histórica de la propiedad rural, especialmente a
partir del año 2002. En efecto, entre 2002 y 2008 aumentó el número de
minifundios y disminuyó el área que ocupan. En 2002, el 47 por ciento de los
predios entre 1 y 5 hectáreas ocupaban el 3,8 por ciento del total nacional; en
2008, el 70 por ciento de los minifundios ocupaban el 2,8 por ciento del
territorio nacional. Durante este período disminuyó el porcentaje de latifundios
y aumentó el área que ocupan. En 2002, el 2,8 por ciento abarcaba el 40 por
ciento del total nacional, y en 2008 el 0,16 se extendía sobre el 60 por ciento
(IGAC. Estadísticas catastrales, 2009).

De acuerdo con Ibáñez y Vélez, C. (2003) , en el Gran Atlas de la Distribución de


la Tenencia de la Tierra - ampliamente anunciado pero no publicado (Centro de
Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de Los Andes, Bogotá,
Colombia. 2009) se refleja que el coeficiente Gini nacional de concentración de
tierras aumentó 2,5 por ciento entre 2000 y 2009, particularmente después de
la desmovilización de los paramilitares, y que la concentración de la propiedad
rural aumentó en el 56,6 por ciento de los municipios del país. Estas cifras no
incluyen a Antioquia, que tiene catastro independiente. Justamente, los entes
municipales con mayor concentración de la tierra coinciden con aquellos que
sufrieron eventos de desplazamiento masivo.

La informalidad en la tenencia de la tierra

En el departamento y en la Orinoquia la expoliación -y su legitimación- se han


dado a través de sofisticadas e intricadas fórmulas de despojo (Comisión
Nacional de Reparación y Reconciliación CNRR, 2009), favorecidas por la
informalidad en la tenencia de la tierra que a su vez se venía produciendo por
dos razones principales:

*Una, el desconocimiento de prácticas consuetudinarias rurales ("carta ventas")


y la incapacidad estatal de titular predios (formalización); y

*Dos, los intereses de grandes elites económicas y políticas de burlar los


gravámenes (predial) y otras obligaciones relacionadas con la tierra.

Como consecuencia, según datos oficiales, existen cerca de 1,2 millones de


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predios informales en el sector rural, los que representan el 40 por ciento del
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total (Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación).


La precariedad en los títulos es evidente en la aplicación de los mecanismos de
protección: el 50 por ciento del total de los derechos registrados corresponde a
propietarios, y el resto a ocupantes, poseedores y tenedores.

La Política de la administración Santos

La administración del presidente Santos se ha comprometido a restituir las


tierras de las víctimas y a jalonar el agro como una de las locomotoras del tren
de la Prosperidad Democrática, para lo cual ha anunciado una "política integral
de tierras" de seis componentes:

1. Mejorar el acceso a la tierra;

2. Modificar su uso actual;

3. Formalizar la propiedad rural;

4. Desarrollar un programa de restitución;

5. Modificar las normas de extinción de dominio;

6. Modernizar el impuesto predial.

En ese sentido se tramitarán iniciativas en el Congreso, entre otras los proyectos


de Ley Integral de Tierras y reforma de la acción constitucional de extinción de
dominio -en estudio- y de Restitución de Tierras - presentado).

En el programa de restitución, donde se ha señalado como meta la recuperación


y restitución de 2 millones de hectáreas, se prevé:

*Crear un sistema geo-referenciado sobre despojos de tierra;

*Identificación de las áreas prioritarias de restitución, donde se impulsarán


varias acciones.
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Foto : Nación Invisible. Junio 19 de 2009

Cinco desafíos...

Dentro de esos desafíos hay cinco aspectos que es necesario tener en cuenta:

1. Persistencia del conflicto. Pese a la Seguridad Democrática y el proceso de


desmovilización de las estructuras paramilitares, en vastas regiones de la
Orinoquia y del país aún existen grupos armados ilegales (guerrillas y
paramilitares no desmovilizados o reestructurados, ahora llamados Bandas
Criminales, BACRIM).

2. Negocio del narcotráfico y sus intereses en la tierra y en los territorios. Sin


perjuicio de la reducción de hectáreas sembradas con cultivos ilícitos,
programas de erradicación forzosa o voluntaria y extradición de jefes y
miembros de los carteles, entre otras medidas de la guerra contra las drogas, se
mantiene su producción y tráfico, lo que guarda directa relación con el
nacimiento o resurgir de grupos que se disputan las tierras para sus actividades.

3. Intereses de sectores empresariales, nacionales y extranjeros, para la


implantación de monocultivos o proyectos de infraestructura y minería. Estos
son otros de los vagones del tren de la Prosperidad Democrática, que se
manifiestan en compraventas intensivas en zonas que fueron objeto de
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desplazamientos masivos, como Montes de María, Catatumbo (Norte de


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Santander) y La Macarena, (Meta). Algunos de los compradores están a la


expectativa de cambios en las normas sobre el tamaño de la Unidad Agrícola
Familiar (UAF), la sustracción de áreas de preservación y conservación
ambiental (reservas forestales) y la formalización de los derechos de propiedad.

4. Impunidad de los responsables de las violaciones contra los derechos de


propiedad y posesión de la tierra, sean actores armados o no, legales o ilegales
(Corte Constitucional. Auto 005 de 2009). Esta impunidad se mantiene a pesar
de las investigaciones de entidades públicas y de académicos, y de los procesos
de parapolítica ante la Corte Suprema de Justicia que demuestran, como señala
Garay ( Y refundaron la patria, 2010) la existencia de un proceso de captura del
Estado por parte de agentes legales e ilegales, con métodos violentos o no, en
todas las ramas del poder público y en todos los niveles (nacional,
departamental y municipal) tendientes a obtener distintos beneficios, entre
ellos políticos, penales, sociales y, especialmente económicos, a través del
atesoramiento de tierras.

5. Los precarios resultados de los procesos judiciales contra los desmovilizados


de grupos armados ilegales que se acogieron a la denominada Ley de Justicia y
Paz. Pese al reconocimiento, en las versiones libres, de las alianzas entre agentes
privados y públicos en el fenómeno paramilitar, no existen hasta el momento
condenas en firme por la comisión de delitos de desplazamiento forzoso, y
menos por conductas violatorias de los derechos de propiedad y posesión sobre
la tierra. Además, son insignificantes los inmuebles rurales recibidos en el Fondo
de Reparación de Víctimas, situación que se agrava por los obstáculos
impuestos por Acción Social para la recepción de los predios ofrecidos por los
postulados.

Restitución y desarrollo rural

Comprobados los vínculos entre actores legales e ilegales "en la búsqueda de


realizar sus intereses particulares, contraviniendo el bienestar general: intereses
egoístas de muy diversa índole que van desde los propiamente económicos
hasta los políticos y los del poder territorial" (Garay, Luis Jorge, 2010) , y de sus
efectos en la "reconfiguración cooptada del Estado" (Garay, L.J., et al, 2009):

*¿Será posible en el departamento del Meta y en la Orinoquia compatibilizar la


política de restitución de tierras con la del impulso al sector rural en torno a un
modelo económico que es el resultado del uso de "prácticas ilegítimas" en su
regulación y formulación, para promover, entre otros, proyectos de
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agroindustria y explotación de recursos mineros y energéticos?


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Foto: Diario El Tiempo. Noviembre 19 de 2010

*¿Cómo evitar que se acelere la compraventa de tierras en zonas abandonadas


por efecto del desplazamiento forzoso, donde no existen las condiciones de
seguridad y dignidad para el retorno de los legítimos titulares? ¿Cómo evitar
que esas compraventas legitimen el abandono? Hay que tener en cuenta que las
acciones dirigidas a formalizar la propiedad rural y a la compensación
económica a las víctimas que no desean retornar, previstas en la política de
tierras, y la sustracción de reservas forestales y levantamiento de la restricción
de la UAF (que son las limitaciones para la consecución de tierras por parte de la
agroindustria y la minería), pueden llevar a ese resultado.

Las tierras y la paz

El compromiso gubernamental de restituir las tierras a las víctimas plantea


múltiples y profundos desafíos, que no se pueden eludir en un país marcado por
la violencia, principalmente en sus áreas rurales. En ellas han coincidido
intereses legítimos e ilegítimos sobre la tierra y los territorios, y han trabajado
actores legales e ilegales, en menoscabo de sus legítimos titulares, víctimas
actuales o latentes del abandono y el despojo.

Desconocer esta realidad impide avanzar en la búsqueda de la paz, la equidad y


el punto final a las graves violaciones de derechos humanos que padecen y
continúan padeciendo directamente los campesinos, indígenas y comunidades
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de afrocolombianos.
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Referencias

*Convenio IGAC con el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la


Universidad de Los Andes, Bogotá, Colombia. 2009.

*CNRR, Área de Memoria Histórica, El Despojo de Tierras y Territorios.


Aproximación Conceptual. Editorial Kimpres Ltda., Bogotá, D.C., 2009.

*Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.

*Corte Constitucional. Auto 005 de 2009

*Comisión de Seguimiento a la Política Pública sobre desplazamiento forzado.


III Encuesta Nacional de Verificación de los Derechos de la Población
Desplazada, 2010.

*Comunicación dirigida a Gustavo Petro y a Iván Cepeda por seis jefes.


Disponible en la Silla Vacía. Consulta del 26 de julio de 2010.

*Garay, Luis Jorge, La reconfiguración cooptada del Estado: Más allá de la


concepción tradicional de captura económica del Estado. Disponible en
Transparencia por Colombia. Consulta del 12 de agosto de 2010.

*Garay, L.J., et al, De la Captura a la Reconfiguración Cooptada del Estado: Una


síntesis analítica, Bogotá, 2009.

*Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC. Estadísticas catastrales, 2009.

*Ibáñez, A. y Vélez, C. (2003). Instrumentos de atención de la población


desplazada en Colombia: una distribución desigual de las responsabilidades
municipales. Documento Cede No. 37. Bogotá, pp. 5.

*López, Claudia & otros, Y refundaron la patria. De cómo mafiosos y políticos


reconfiguraron el Estado Colombiano, Ed. Debate, Bogotá, D.C., 2010.

*Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR. Exposición de motivos


proyecto de ley "Por la cual se establecen normas transicionales para la
restitución de tierras", agosto 1 de 2010. Documento en construcción.

*Ministerio de Agricultura y Desarrollo. Informe Rendición de cuentas. Gestión


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2002 - 2010. 2010.


Página
*Ungar, Elizabeth y Cardona, Juan Felipe, Leyes de economía Agraria ¿intentos
para legalizar el despojo". En: López, Claudia & otros, Y refundaron la patria. De
cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el Estado Colombiano, Ed. Debate,
Bogotá, D.C., 2010.

* Valencia. León. “¿Qué recuerdan los hijos de la guerra?‛ Diario El Tiempo.


Diciembre 15 de 2010.

* Valencia. León. “La victimización de la justicia‛. Diario El Colombiano.


Noviembre 23 de 2010.

Foto: www.cnrr.visiondirecta.com

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