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LA VALORACIÓN PROBATORIA Y LA PRIMACÍA DEL DERECHO

SUSTANCIAL

Por:
Luz Myriam Sánchez Arboleda1

La Constitución Política de Colombia regula en el Título VIII, lo atinente a la


Rama Judicial; el primer Artículo de este título es el 228, el cual reza lo
siguiente:

La Administración de Justicia es función pública. Sus decisiones son


independientes. Las actuaciones serán públicas y permanentes con
las excepciones que establezca la ley y en ellas prevalecerá el
derecho sustancial. Los términos procesales se observarán con
diligencia y su incumplimiento será sancionado. Su funcionamiento
será desconcentrado y autónomo.

La legalidad de las formas es sin duda uno de los elementos que integran el
debido proceso; de ahí que se diga por parte de la doctrina que los procesos
requieran de actos con formalidades, que son las garantías para la mejor
aplicación de la justicia, sin que se reivindique con ello solo formalismo y
ritualismo exagerado, sino el respeto a las formas que conducen a la obtención
de una decisión correcta, formas que en su carácter de normas de derecho
público, son de obligatorio cumplimiento2.

1
Juez 25 Administrativa del Circuito de Medellín y especialista en derecho administrativo, derecho penal,
derecho procesal, candidata a Magíster en Derecho U de A. y culminado Esp en Administración Pública.
2
AGUDELO RAMÍREZ, Martín, El debido proceso: Norte del derecho procesal. [en línea] Revista
Internauta de Práctica Jurídica, ISSN 1139-5885 Nro. 10, julio-diciembre de 2002, <disponible en
http://dialnet.unirioja.es/servlet/extaut>.
Ahora bien, todos los procedimientos consagran etapas probatorias; los que se
solicitan y se decretan acatándose lógicamente unas formas preestablecidas
en las normas, toda vez que las pruebas deben ser regular, oportuna y
legalmente aducidas al proceso. Para su valoración en Colombia (Art. 187 del
Código de Procedimiento civil) se consagra el principio de libre apreciación de
la prueba, llamado también de la sana crítica o persuasión racional, en el cual
el juzgador establece por si mismo el valor de las pruebas con fundamento en
las reglas de la lógica, la ciencia y la experiencia, sistema que requiere que el
juez exprese las razones que ha tenido para determinar el valor de las pruebas
con base en las reglas citadas3.

Esa valoración probatoria, significa que el juez debe contar con un método
racional para evaluar el peso de las pruebas aportadas, eligiendo la hipótesis
que acorde a las reglas fijadas tenga más probabilidad de corresponderse con
los hechos. Sin embargo, y sin olvidar que este sistema de apreciación
racional es el que orienta la valoración de pruebas que hace el juzgador para
adoptar la decisión, el Artículo 228 de la Constitución Nacional introduce otro
criterio de interpretación que no puede ser ignorado por los operadores
jurídicos en especial el órgano jurisdiccional, cual es que al momento de
valorar las pruebas no pueden dejar de lado la prevalencia del derecho
sustancial; por ende no deben incurrir en excesivos ritualismos, por cuanto la
Corte Constitucional ha dicho que cuando ello ocurre se transita por la vía de
hecho, veamos algunos apartes pertinentes de una de las sentencias que ha
tratado el asunto:

“(...) Los jueces deben ser conscientes de la trascendental importancia que


tiene el derecho procesal en cuanto a medio garantizador de los derechos
materiales, dentro del marco de un debido proceso. En consecuencia, el actuar
3
Corte Constitucional, Sentencia C-202 de 2005; M.P. Jaime Araújo Rentería.
general debe ser guiado por la coexistencia de estas manifestaciones
normativas permitiendo que en un marco jurídico preestablecidos se solucione
los conflictos de índole material.

Sin embargo, si el derecho procesal se torna en obstáculo para la efectiva


realización de un derecho sustancial reconocido expresamente por el juez, mal
haría éste en darle prevalencia a las formas haciendo nugatorio un derecho del
cual es titular quien acude a la administración de justicia y desnaturalizando a
su vez las normas procesales cuya clara finalidad es ser medio para la efectiva
realización del derecho material (art.228).

De lo contrario se estaría incurriendo en una vía de hecho por exceso ritual


manifiesto que es aquel que se deriva de un fallo en el cual haya una renuncia
consciente de la verdad jurídica objetiva evidente en los hechos, por extremo
rigor en la aplicación de las normas procesales convirtiéndose así en una
inaplicación de la justicia material”4

Por consiguiente, aun cuando los jueces gozan de libertad para valorar el
material probatorio con sujeción a la sana crítica, no pueden llegar al extremo
de desconocer la justicia material, bajo la suposición de un exceso ritual
probatorio contrario a la prevalencia del derecho sustancial (art. 228 C.P). Por
ello, es su deber dar por probado un hecho o circunstancia cuando de dicho
material emerge clara y objetivamente su existencia. Negrillas fuera de texto.

38. Adicionalmente, el sistema de libre apreciación resulta proporcional cuando su


ejercicio no supone el sacrificio de otros principios o derechos constitucionales más
importantes. Por ejemplo, la sujeción a la libre apreciación no puede conducir a una
interpretación formalmente restrictiva de la prevalencia de los derechos sustantivos en
litigio. Así, en Sentencia C-029 de 1995 (M.P. Jorge Arango Mejía), la Corte sostuvo
que: “(...) Cuando el artículo 228 de la Constitución establece que en las actuaciones
de la Administración de Justicia „prevalecerá el derecho sustancial‟, está reconociendo
4
Corte Constitucional: Sentencia T-1306 de 2001. M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra.
que el fin de la actividad jurisdiccional, y del proceso, es la realización de los derechos
consagrados en abstracto por el derecho objetivo y, por consiguiente, la solución de
los conflictos de intereses. Es evidente que en relación con la realización de los
derechos y la solución de los conflictos, el derecho procesal, y específicamente el
proceso, es un medio.

39. Ahora bien, la Ley procesal establece como limite a la sana crítica del juez, el
reconocimiento de “las solemnidades prescritas en la ley sustancial para la existencia
o validez de ciertos actos” (art. 187 C.P.C), lo cual implica que la citada autoridad
judicial no puede pretender mediante la libre apreciación otorgarle validez o suponer
la existencia de un acto frente a los cuales no se hayan cumplido las exigencias
mínimas de eficacia previstas en la Ley sustancial.”5.

Se deduce de los argumentos expuestos por esta Corporación Constitucional


que dentro de la metodología racional que el juez tenga para analizar y valorar
el material probatorio, no puede apegarse de ninguna manera a exigencias de
carácter formal, toda vez que debe estar consciente que las formas
procesales, incluidas las que se deben seguir para el aporte, decreto, práctica
y sobre todo valoración de pruebas tienen un carácter instrumental, teleológico
que es la realización del derecho sustancial.

De ahí que lo anterior se ajuste a lo sostenido por el Dr. Luis Bernardo Ruiz
Jaramillo6, en el sentido de afirmar que el derecho fundamental a la prueba es
un derecho de carácter fundamental, de efectividad inmediata y por ende
susceptible de ser protegido mediante la acción de tutela.

En el texto acabado de referenciar, se dice además que ese derecho


fundamental a probar o a la prueba debe entenderse como la posición jurídica

5
Sentencia T-974 de 2003. M. P. Rodrigo Escobar Gil.
6
RUIZ JARAMILLO Luis Bernardo. El derecho fundamental de la prueba: análisis de la jurisprudencia
de la corte constitucional colombiana.
fundamental que posee el que tiene el carácter de parte o interviniente, el cual
consiste en la exigencia al juez, del aseguramiento, admisión, práctica y
valoración de la prueba propuesta que propende la formación de la convicción
de éste sobre la verdad de los hechos, que son presupuesto del derecho o del
interés material que se disputa7.

Por manera que a modo de conclusión podemos indicar que el derecho a


probar es evidentemente un derecho fundamental, que se integra al debido
proceso, consagrado en el Artículo 29 de la Constitución Política, norma que
en su parte pertinente postula que toda persona tiene derecho a un proceso
sin dilaciones injustificadas, y tiene derecho a presentar pruebas y a
controvertir las que se alleguen en su contra, siendo además nula de pleno
derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso. Así mismo los
órganos jurisdiccionales unipersonales o colegiados deben tener como
derrotero de interpretación lo que manda el Art. 228 de la Constitución, y por lo
tanto al momento de valorar la prueba no deben ceñirse a un ritualismo
extremo, sino privilegiar la realización el derecho subjetivo, para así poder dar
paso a la solución del conflicto, que es el fin último del proceso.

7
Ibídem obra citada p. 7
BIBLIOGRAFÍA:

AGUDELO RAMÍREZ, Martín, El debido proceso: Norte del derecho procesal.


[en línea] Revista Internauta de Práctica Jurídica, ISSN 1139-5885 Nro. 10,
julio-diciembre de 2002, <disponible en http://dialnet.unirioja.es/servlet/extaut>.

Corte Constitucional, Sentencia C-202 de 2005; M.P. Jaime Araújo Rentería.

Corte Constitucional: Sentencia T-1306 de 2001. M.P. Marco Gerardo


Monroy Cabra.

Corte Constitucional Sentencia T-974 de 2003. M. P. Rodrigo Escobar Gil.

RUIZ JARAMILLO Luis Bernardo. El derecho fundamental de la prueba:


análisis de la jurisprudencia de la corte constitucional colombiana. Trabajo
inscrito en el Centro de Investigaciones de la Facultad de Derecho y en el
CODI. Universidad de Antioquia Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Medellín, 2006