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Ascendió al poder durante un período de crisis económica, social y política, acentuada por los efectos de la Gran
Depresión de 1929 y el descontento y frustración popular en Alemania consecuencia de la derrota en la Primera Guerra
Mundial. A lo largo de su mandato político utilizó la propaganda estatal y su carismática oratoria para persuadir a las
masas, enfatizando su oposición al Tratado de Versalles de 1919, al pueblo judío, al pacifismo y al comunismo
internacional, particularmente el soviético-bolchevique, y al mismo tiempo resaltando el nacionalismo alemán, el
militarismo, el racismo, la llamada preservación de la raza aria, el pangermanismo y la anexión o recuperación armada
de territorios europeos perdidos luego de la Primera Guerra Mundial por el Imperio Alemán. Después de reestructurar
la industria y economía y frenar en poco tiempo la inflación y el desempleo, Hitler se ganó el apoyo popular. Rearmó y
organizó las fuerzas armadas alemanas, estableciendo una dictadura totalitaria personal que transformó a la sociedad
alemana y eliminó su sistema democrático. Su régimen se caracterizó por la diferenciación racial, la supremacía aria y
la persecución étnico-religiosa y política. Desde 1939, como consecuencia de la guerra, este modelo se extendió al
resto de Europa. En el plano ideológico, Hitler asumió los planteamientos del fascismo italiano pero con matices
propios basados en las características del nazismo y la sociedad alemana. En torno a su figura se desarrolló un intenso
culto a la personalidad.

Perseguía una agresiva política exterior expansionista para ampliar el Œ   ('espacio vital') alemán al este de
Europa, y combatir una presunta conspiración internacional entre el judaísmo, la masonería, el comunismo y el
capitalismo por parte de los gobiernos estadounidense, inglés y soviético. Su política tenía como objetivo establecer un

  ( 
 ) en el que Alemania y la raza aria tendrían un papel hegemónico mundial.

Responsable del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa con la invasión de Polonia en septiembre de 1939,
para 1941, período de su apogeo, sus tropas y aliados del Eje ocuparon la mayoría de Europa y partes de Asia y África,
pero fueron derrotadas por las potencias Aliadas en 1945. Hacia el final de la guerra, las violentas políticas de
conquista territorial y subyugación racial de Hitler habían causado a la muerte de entre 55 y 60 millones de personas
(alrededor del 2% de la población mundial de la época) en su mayor parte civiles, así como un c onsiderable grado de
destrucción de ciudades europeas. El exterminio sistemático y masivo de enemigos políticos y personas consideradas
racialmente «inferiores» o «subhumanas», mediante la detención en una red de campos de concentración y exterminio
en Alemania y en los territorios conquistados, llevó a la muerte a poco más de seis millones de judíos en lo que
posteriormente en el contexto histórico se denominó el Holocausto, como así también a homosexuales, gitanos,
eslavos, discapacitados físicos, enfermos mentales, prisioneros de guerra soviéticos y opositores políticos a su
régimen. Las estimaciones del número de personas que perdieron la vida como consecuencia de medidas raciales
adoptadas por el gobierno de Hitler, sus aliados del Eje, estados satélite y colaboradores, según la mayoría de los
historiadores serían aproximadamente 11 ó 12 millones de personas, de las cuales la mitad corresponderían al
Holocausto.

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El 28 de julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial; una semana después, Hitler se presentó como voluntario en el
ejército alemán, siendo asignado a un regimiento bávaro. El inicio de la guerra ocasionó gran entusiasmo en el joven
Hitler, quien pensó que había llegado una oportunidad para cambiar su vida:

No estoy avergonzado de decir que, arrastrado por mi entusiasmo, me arrodillé y agradecí al Cielo desde el fondo de
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mi corazón ... por haberme permitido vivir en ese tiempo.

Después de menos de tres meses de entrenamiento, Hitler fue enviado al frente occidental. Sirvió en Francia y Bélgica,
como mensajero de la 1ª Compañía del 16° Regimiento de Infantería Bávaro de Reserva, siendo expuesto al fuego
enemigo. Participó en la Primera batalla de Ypres, donde su unidad fue diezmada en cuatro días. Al finalizar la batalla,
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de los 3.500 soldados iniciales, solamente 600 podían seguir combatiendo.

[19]
Posteriormente, sus oponentes políticos lo acusarían de ser un cobarde, pero la evidencia los contradice. En octubre
de 1916, en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al frente en marzo de 1917, ascendido al
rango de cabo. Sin embargo, no fue promovido más allá de este grado, al considerarse en ese momento que Hitler no
poseía dotes de mando. Hitler fue condecorado dos veces: recibió la Cruz de Hierro de 2ª clase el 2 de diciembre de
1914, y la Cruz de Hierro de 1ª clase el 4 de agosto de 1918. Este honor era raras veces otorgado a un soldado de tan
[19]
baja graduación. De acuerdo a diversos testimonios, Hitler ganó su última Cruz de Hierro al haber capturado sin
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ayuda a quince soldados enemigos, aunque los registros militares no especifican la razón de esta condecoración.

Hitler era considerado como un soldado «correcto», pero, según se informa, era impopular entre sus compañeros
debido a una actitud poco crítica hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie, obed ecer a
ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era enjuiciado por el • de Múnich en 1923. Uno de sus camaradas
comentó:

Lo maldecíamos y lo encontrábamos intolerable. Había un cuervo blanco entre nosotros que no quería seguirnos la
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corriente cuando maldecíamos la guerra.

[19]
En efecto, Hitler nunca se quejaba sobre la suciedad del frente y jamás pidió un permiso para abandonarlo, aunque
pudo salir cuando estuvo recuperándose de la herida en su pierna en un hospital en Berlín. Cuando regresó, empezó a
pronosticar repetidamente que Alemania perdería la guerra por causa de los judíos y los marxistas, a quienes acusó de

c
[20]
robar a la nación y no prestar servicio militar. En el aspecto personal, Hitler nunca recibía cartas o presentes de
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amigos o familiares, y no acompañaba a los soldados cuando hablaban de mujeres. Durante la guerra, también
aprovechó la oportunidad para dibujar algunas historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército.

El 13 de octubre de 1918, poco antes del final de guerra, Hitler quedó atrapado en un ataque de gas venenoso
británico, cerca de Ypres. Fue trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por causa de
[    ]
los gases tóxicos. El 10 de noviembre se encontraba parcialmente recuperado en un hospital militar al noreste
de Berlín, cuando fue informado que la monarquía había sido depuesta y que se había proclamado la República de
Weimar. Cuando se enteró de que al día siguiente iba a firmarse un armisticio y que la guerra se había perdido, Hitler
[    ]
quedó ciego de nuevo.

Una investigación realizada por Bernhard Horstmann indica que su ceguera temporal pudo haber sido resultado de una
[    ]
reacción histérica a la derrota alemana. Hitler expresó metafóricamente que durante aquella experiencia, al
quitarse la venda que cubría sus ojos, fue cuando descubrió que el objetivo de su vida era lograr la salvación de
Alemania. Mientras tanto, fue tratado por un médico militar y un especialista en psiquiatría, que, según se informa,
[    ]
diagnosticó al cabo como «incompetente para comandar gente» y «peligrosamente psicótico». Su
[    ]
comandante declaró: «¡Nunca promoveré a este histérico!». Sin embargo, el historiador Sebastian Haffner,
refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente, sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los
militares.

La derrota alemana en noviembre de 1918 lo impactó sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército
alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes, Hitler culpó a los socialdemócratas («los
criminales de noviembre») por el armisticio. Una explicación extendida por la derecha conservadora sobre la causa de
la derrota fue la 

   («leyenda de la puñalada por la espalda»), que pretendía argumentar que a
espaldas del ejército los políticos socialistas y marxistas habían traicionado y «apuñalado» por la espalda a los
alemanes y a sus soldados.

El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente muy perjudiciales para el
país, declarando a Alemania culpable de los horrores de la Primera Guerra Mundial. Durante la negociación del
documento surgieron controversias entre el afán pacificador de Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos y el
revanchismo del premier francés, Georges Clemenceau. La reconciliación nunca estuvo dentro de los objetivos del
[    ]
Reino Unido y Francia porque, desde mediados del siglo XIX, Alemania había rivalizado con estas dos
potencias por la hegemonía de Europa y el control sobre los territorios coloniales en África y Asia. El tratado fue
considerado por los alemanes como una humillación y fue un importante factor en la creación de las reivindicaciones
políticas y territoriales demandadas por Hitler y su Partido Nacionalsocialista al llegar al poder.

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Aunque el final de la guerra lo había convencido de entrar al mundo de la política, Hitler se percató que no contaba con
[21]
dinero, amigos, familiares con conexiones, estudios universitarios o experiencia política; por lo que decidió continuar
en el Ejército. Viajó a Múnich para reintegrarse a su batallón, pero allí descubrió que se había proclamado una
república soviética bávara y que su unidad estaba bajo el control de los socialistas, por lo que solicitó ser transferido a
otro lado. El crucial primer invierno de la República de Weimar, Hitler lo pasó trabajando como un guardia en un campo
de prisioneros de guerra cerca de Austria.

Regresó a Múnich en la primavera de 1919; poco después de su llegada el gobierno soviético de ese estado fue
derrocado por el Ejército alemán y grupos paramilitares conservadores, y Hitler recibió entonces su primer trabajo
político. Su misión consistía en investigar a los miembros de su unidad que habían colaborado con el gobierno
soviético. Su trabajo fue apreciado por sus superiores, quienes lo emplearon a tiempo completo, asignándolo al
Departamento político de asuntos de prensa del Ejército, a nivel distrital. De esta manera, Hitler se convi rtió en un
espía militar, investigando a los muchos grupos socialistas que estaban naciendo en toda Alemania. También participó
como oficial educador en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y
Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. La principal tarea de Hitler era entonces erradicar "ideas peligrosas",
[22]
como la democracia, el socialismo y el pacifismo. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco»
[    ]
para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el  
 
, los
comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados
como los «criminales de noviembre».

En julio de 1919, Hitler fue designado  (  , término alemán para un espía de la policía) del
Comando de Inteligencia ( 

) del Ejército, con el objetivo de atraer a otros soldados de ideas
similares. En septiembre, se le ordenó que se investigara un pequeño partido denominado Partido Obrero Alemán
(DAP). Aunque este partido era nacionalista, los superiores de Hitler desconocían esto, y sospechaban que podía ser
[22]
un partido socialista o comunista.

Hitler asistió entonces a una reunión del DAP, sin embargo, cuando uno de los presentes sugirió separar Baviera de
Alemania y unificarla con Austria, Hitler pronunció un discurso que llamó la atención de Anton Drexler, principal
dirigente del partido. Hitler fue aceptado en el partido, que ya contaba con la membresía de Dietrich Eckart y Ernst
Röhm.

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Desde ese momento, la figura de Hitler fue cobrando más y más protagonismo, participando a tiempo completo en las
actividades del partido y perfilando con nitidez la nueva ideología:

A principios de la década de 1920, Hitler desarrolló un pronunciado sentido de su «misión nacional» (...). La «misión»
puede resumirse como sigue: nacionalizar las masas; apoderarse del Estado; destruir al enemigo interno -los
«criminales de noviembre» (refiriéndose a judíos y marxistas, más o menos lo mismo para su punto de vista) -; construir
defensas; llevar a cabo la expansión «por la espada» para garantizar el futuro de Alemania, superando la «escasez de
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tierra» (
) y adquiriendo nuevos territorios en el este de Europa.

En 1920, tomó el control de la maquinaría de propaganda, y el 24 de febrero celebró su principal reunión de


importancia, con seis mil asistentes. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con
esvásticas, para causar conmoción y distribuir panfletos; fue el primer empleo de la táctica de terror qu e haría famoso
al movimiento nazi.

El 1 de abril de 1920, el Partido Obrero Alemán cambió su nombre a Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, más
conocido como Partido Nazi; ese mismo día Hitler abandonó el Ejército. Poco después organizó escuadrones de
veteranos de guerra, liderados por Emil Maurice, para que mantuvieran el orden en las reuniones del Partido, y
[24]
expulsasen a los que no estuviesen de acuerdo con los oradores. El 5 de octubre de 1921, estos escuadrones fueron
organizados bajo el nombre de ! , mejor conocidos como las SA o los camisas pardas, por el color de sus
uniformes. Muy pronto, las SA, bajo el mando inicial de Johann Ulrich Klintzich, dejaron de limitarse a su rol de
mantener el orden y empezaron a atacar a los grupos políticos opositores y a los judíos, lo cual acabó con virtiéndose
[25]
en su actividad principal. En la primavera de 1920, Hitler toma como emblemas la "  # ²la cruz gamada² y
el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.

Ya a principios de 1921, Hitler era considerado un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez más
grandes. Ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, y a grupos
rivales (sobre todo marxistas y judíos). Ese año, Hitler personalmente lideró a los camisas pardas contra una reunión
de federalistas bávaros. Aunque Hitler pasó tres meses en la cárcel por la paliza que sus hombres propinaron a los
federalistas, al salir no mostró arrepentimiento alguno; por el contrario, estaba más resuelto a emplear la fuerza contra
sus adversarios:

En el futuro, el movimiento nacionalsocialista evitará rudamente, si es necesario con la fuerza, las reuniones o
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discursos que puedan distraer la mente de nuestros compatriotas.

[27]
Para el verano de 1921, Hitler era el líder del partido; no sólo era el principal orador y propagandista, sino que
también era la principal fuente de ingresos de ese movimiento revolucionario. No obstante, los fundadores se
encontraban resentidos debido a la conducta dictatorial de Hitler, y aprovechando que se encontraba de viaje en el
norte de Alemania, planificaron la fusión de su partido con otros grupos políticos; de esta manera, pensaban reducir la
importancia de Hitler y cuestionar su liderazgo. Hitler se enteró de estos planes y regresó a Múnich, solicitando poderes
dictatoriales en el partido, de lo contrario renunciaría. Drexler respondió publicando una carta en un periódico,
denunciado los abusos autoritarios de Hitler, pero éste presentó una demanda legal en su contra, y Drexler se tuvo que
retractar. Derrot ado, Drexler fue retirado de su cargo de presidente y Hitler lo sucedió, convirtiéndose en el líder
indiscutible del Partido Nazi. De esta manera, se estableció el «principio del líderazgo», que formó el sistema de
[28]
gobierno político de la Alemania Nazi.

En estos años Hitler conoció a Rudolf Hess, Hermann Göring,a Ernst Hanfstaengl y Alfred Rosenberg, quienes junto
con Eckart, lo introdujeron a círculos sociales más altos, de los cuales pudo obtener generosas donaciones para el
naciente partido.

Alentado por el rápido crecimiento, Hitler empezó a idear la toma del poder. Sin embargo, su partido no era todavía la
principal fuerza política en Baviera, y era desconocido fuera de este estado; por lo que Hitler concluyó que necesitaba
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el apoyo de las fuerzas políticas y las guarniciones militares bávaras para lograr este objetivo. Influenciado por la
marcha sobre Roma de Benito Mussolini, Hitler ideó realizar una marcha similar hacia Berlín, con la que doblegaría al
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gobierno nacional fácilmente.

A finales de 1922, contaba ya con una pequeña y creciente banda de seguidores fanáticos, inspirada por la «Marcha
sobre Roma» de Mussolini, que empezó a ver en él el deseo de un líder nacional heroico. En este sentido, un libro
publicado ese año se refería a Hitler explicando que

el secreto de su personalidad reside en el hecho de que lo que yacía dormido en lo más profundo del alma del pueblo
alemán ha cobrado vida en él [...]. Y eso es lo que ha aparecido en Adolf Hitler: la viva encarnación del anhelo de la
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nación.

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En enero de 1923, luego de que el gobierno alemán se retrasase en el pago de las reparaciones de guerra a Francia,
esta nación procedió a ocupar la región industrial del Ruhr, devastando la economía germana. El gobierno llamó
entonces a la resistencia no violenta contra Francia, pero en septiembre era obvio que esta estrategia no estaba
generando resultados. El 26 de septiembre, el Canciller alemán Gustav Stresemann decidió reiniciar los pagos a

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Francia, y cancelar la estrategia de resistencia. Stresemann previó que los nacionalistas y los comunistas iniciarían
toda clase de protestas y disturbios ante estas impopulares medidas, por lo que declaró el estado de emergencia ese
[31]
mismo día. De esta manera, el comandante del Ejército, General Hans von Seeckt, se convirtió en la principal
[31]
autoridad de la República. Hitler vio este período de inestabilidad política como la oportunidad para realizar su propia
[29]
versión de la "marcha sobre Roma".

No obstante, el tradicionalmente autónomo estado bávaro no estaba dispuesto a aceptar la autoridad central del
General von Seeckt. Ese mismo día, el gobierno regional proclamó su propio estado de emergencia y colocó a Gustav
von Kahr al mando de Baviera. El gobierno nacional reaccionó exigiendo el arresto de varios líderes nacionalistas y,
además, reclamó la supresión del principal periódico nazi, el $  %
 . Cuando el Ejército bávaro rehusó
obedecer a su comandante en Jefe, el General von Seeckt amenazó con utilizar la fuerza contra Baviera. Hitler se
percató entonces de que la situación regional solamente podría empeorar para él ya que, probablemente, el gobierno
de Stresemann lograría estabilizar la situación. Cuando Kahr se negó a discutir la situación con Hitler y sus aliados,
éste último sospechó que el gobierno de Baviera iba a capitular ante el gobierno de Berlín, o peor aún, iba a declarar la
[32]
independencia de Baviera. Hitler decidió entonces realizar una maniobra arriesgada: iba a secuestrar a Kahr, al
comandante del Ejército en Baviera y al jefe de la policía regional; una vez en su poder, los iba a convencer de que se
uniesen a su bando, y luego, juntos, iban a marchar hacia Berlín para derrocar a Stresemann. Para ganarse el apoyo
del Ejército, Hitler decidió usar al General Erich Ludendorff, como figura respetada en su golpe de estado. El anciano
general había sido atraído al movimiento nazi unas semanas atrás.

En la noche del 8 de noviembre de 1923, Hitler y los camisas pardas irrumpieron en una reunión pública liderada por
Kahr en el Bürgerbräukeller, una cervecería a las afueras de Múnich. Hitler proclamó una revolución y anunció sus
[33]
intenciones de formar un nuevo gobierno, junto a Ludendorff, quien no estaba enterado del golpe, Antes de iniciar su
"Marcha sobre Berlín", que derrocaría al gobierno nacional, Hitler reclamó la ayuda de Kahr y de las fuerzas militares
locales. Éste último fingió ayudar a Hitler, pero, gracias a la ingenuidad de Ludendorff, escapó en cuanto pudo y retomó
[34]
el control regional. Al amanecer del 9 de noviembre, el Ejército y la policía bávara estaban tomando posiciones
contra los golpistas; Ernst Röhm y sus tropas nazis se encontraban rodeados en el Ministerio de Guerra bávaro, y Hitler
decidió marchar junto con Ludendorff para liberarlos. El anciano comandante alemán había convencido a Hitler de que
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los soldados y la policía no dispararían contra él, y que se unirían a su causa. No obstante, la policía no se replegó
ante Ludendorff y se inició un tiroteo. Dieciséis miembros del NSDAP murieron durante la refriega, pero Hitler escapó
únicamente con un hombro dislocado.

[    ]
Hitler se escondió en la casa de Ernst Hanfstaengl, y pensó en el suicidio. Fue arrestado dos días después,
acusado de alta traición. Alfred Rosenberg se convirtió temporalmente en el líder del partido. Su juicio, atrajo atención
internacional, y le proporcionó una plataforma política para anunciar su movimiento. Durante su juicio, que se inició el
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26 de febrero de 1924, Hitler recibió tiempo casi ilimitado para hablar, lo que hizo que su popularidad creciera debido
a su poderoso y convincente discurso nacionalista. A diferencia de los participantes del golpe de Kapp, Hitler asumió la
responsabilidad de la intentona golpista, pero negó haber cometido un crimen:

Solamente yo cargo la responsabilidad. Pero no soy un criminal por eso. Si hoy me presento aquí como un
revolucionario, es como un revolucionario en contra de la revolución. No existe la alta traición contra los traidores de
[36]
1918.
Durante su juicio en 1924.

El 1 de abril de 1924, Hitler fue sentenciado a 5 años de prisión en la fortaleza de Landsberg, aunque la Constitución
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estipulaba cadena perpetua contra crímenes de este tipo. Hitler recibió un trato privilegiado de los guardias y pudo
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recibir cartas y visitas de sus admiradores. Fue absuelto y liberado el 20 de diciembre de ese mismo año, como parte
de una amnistía masiva hacia prisioneros políticos. En total, solo cumplió nueve meses de su condena.

  
 

Hitler salió de prisión el 19 de diciembre de 1924. Su movimiento revolucionario probablemente estaba en su punto
más bajo, el Partido Nazi y sus órganos mediáticos habían sido prohibidos; además, Hitler tenía prohibido hablar en
[45]
público y el gobierno regional estaba recomendando que fuese extraditado a Austria. Durante su ausencia, Gregor
Strasser y Erich Ludendorff lideraron el movimiento nazi, y se fueron distanciando de él.

En el aspecto nacional, la inestabilidad política y económica que habían contribuído en el rápido crecimiento del Partido
[45]
Nazi estaban quedando en el pasado. La hiperinflación y los fuertes pagos de indemnización habían sido
amortiguados, y los franceses habían aceptado salir de la Renania. Aunque gracias a su fallido golpe Hitler llegó a
tener cierta prominencia nacional, el puntal de su partido siguió siendo Múnich y en los meses siguientes el apoyo
popular empezó a mermar. En las elecciones parlamentarias de diciembre, los nazis, que participaron bajo el nombre
de "Movimiento Nacionalsocialista de Libertad", perdieron la mitad de sus votantes; en contraste, los socialdemócratas
estaban recuperando los votos perdidos. Los nazis continuarían en decadencia hasta 1929, mientras tanto, Hitler tuvo
que seguir organizando el partido y luchando por mantener el liderazgo del mismo.

Aunque muchos de sus colegas creían que estaba acabado, Hitler salió de prisión con una visión mesiánica de su
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papel en la historia, y aseguró que los buenos tiempos de la República no durarían. A los pocos días solicitó
una entrevista con el Dr. Heinrich Held, Primer Ministro bávaro, y luego de realizar promesas de bu ena conducta,
consiguió que legalizase el Partido Nazi de nuevo. Al periódico nazi 
  %
  también se le permitió
circular de nuevo. Creyendo en las promesas de Hitler, el Dr. Held le dijo a su Ministro de Justicia:


Aunque Hitler seguía siendo un autoritario, sus promesas de apegarse a la Constitución eran parcialmente ciertas. Sin
embargo, el futuro dictador no había cambiado su ideología, sino más su estrategia. Habiendo fracasado en derrocar a
la República con un golpe de Estado, ahora perseguía la "estrategia de la legalidad"; esto significaba adherirse a las
normas de la Constitución de Weimar para poder ascender al poder legalmente. Algunos miembros del partido, sobre
todo los líderes de las "camisas pardas", se opusieron a esta estrategia; Röhm la llegó a ridiculizar, apodando a Hitler
"
• Œ &" (Adolfo el Legal). De esta manera, Hitler ahora se apoyaría en la democracia y las elecciones para
acceder al poder, y luego las destruiría:

En lugar de trabajar para conseguir el poder a través de un golpe armado, debemos taparnos las narices y entrar al
Parlamento como oposición a los diputados católicos y marxistas. Si superarlos en votos lleva más tiempo que
superarlos en disparos, por lo menos el resultado será garantizado por su propia constitución... Tarde o temprano
alcanzaremos la mayoría, y después de eso a Alemania.
Acerca de su nueva estrategia constitucional.

El 27 de febrero de 1925, Hitler realizó su primer discurso desde su arresto en 1923, aunque la mayoría de sus
hombres de confianza faltaban: Rosenberg, Röhm, Strasser y Ludendorff no asistieron, Eckart había muerto, y Göring
estaba exiliado. Sin embargo, Hitler dejó claro que no pensaba compartir el liderazgo con alguien más:

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No obstante, en esta ocasión Hitler no pudo contenerse. Pronto empezó a calificar al Estado, a los judíos y a los
marxistas de ser "el enemigo"; y los amenazó de muerte. De inmediato el Estado baváro le prohibió dar discursos por
dos años. Desde entonces, la mayor parte de su tiempo la pasó en Obersalzberg, donde continuó escribiendo  
[
'• Temeroso de que en cualquier momento fuera deportado, el 7 de abril de 1925, renunció a su ciudadanía
austríaca, convirtiéndose efectivamente en un hombre sin nacionalidad, ya que el gobierno bávaro se negaba a
concederle la alemana.

Sin poder utilizar sus dones de oratoria, Hitler empezó entonces a trabajar como propagandista y organizador. Fue en
estos años que organizó el Partido Nazi a nivel nacional, y empezó a crear agrupaciones de todo tipo dentro del mismo.
Pronto se crearon las Juventudes Hitlerianas y la Liga de Muchachas Alemanas, y se establecieron organizaciones en
Austria, Checoslovaquia, el Sarre y la Ciudad Libre de Danzig. Se establecieron las !! como una subdivisión de las
!; sus miembros debían realizar un jurament o de lealtad especial hacia Hitler y pronto se distinguieron por ser más
confiables que los rudos "camisas pardas". Hitler se colocó a la cabeza de la jerarquía nazi, bajo el título de "Supremo
Líder del Partido y de las SA, Presidente de la Organización Nacionalsocialista Alemana de los Trabajadores". Además,
creó al "Directorado del Reich", compuesto por los principales jerarcas nazis. Uno de los objetivos de crear esta
[52]
estructura tan vasta y compleja era la formación de "un Estado dentro de un Estado"; de esta manera, cuando los
nazis finalmente llegasen al poder, Hitler podría destruir la estructura republicana en poco tiempo, y la reemplazaría por
[52]
la estructura de su Partido.

Decidido a convertir a su partido en una fuerza nacional relevante, Hitler llamó a Gregor Strasser y le propuso la
[53]
organización del movimiento en el norte de Alemania. La personalidad de Strasser competía con la de Hitler, y la
idea de trabajar con independencia en Prusia, Sajonia, Hanóver y la Renania le agradó, por lo que se dedicó a esta
tarea junto con su hermano Otto Strasser y un joven secretario llamado Joseph Goebbels. Sin embargo, la
personalidad independiente de Strasser y su firme creencia en el elemento socialista del programa nacionalsocialista le
[54] [53]
ganaron la animosidad de Hitler; en poco tiempo, Strasser se convertiría en la amenaza más seria al liderazg o del
último, y esto eventualmente le costaría la vida.

El 22 de noviembre de 1925, Strasser realizó una conferencia en Hanóver, donde apoyó la expropiación de bienes de
la nobleza depuesta, medida que pronto iba a ser consultada en un plebiscito. De esta manera, la organización nazi del
[55]
norte, la      (   
 ) , se unió junto a los marxistas en la campaña electoral. Hitler
contraatacó el 14 de febrero de 1926, organizando una conferencia en Bamberg, donde obligó a Strasser y a Goebbels
a retractarse de su programa. Para complicar la posición de Strasser, Goebbels abandonó su causa unos días después
y se unió a Hitler. Sin embargo, este no sería el fin de la enemistad entre Hitler y Strasser.

Después de este encuentro, el partido de Hitler quedo aún más centralizado, y el llamado *+ •#• ("Principio del
líder") quedó finalmente arraigado en la organización partidaria. Bajo este sistema, los dirigentes no serían elegidos por
su grupo, sino más bien designados por sus superiores, siéndoles delegada la completa responsabilidad ante ellos, al
tiempo que exigirían la misma obediencia incondicional a sus subordinados. De acuerdo a Hitler, todo el poder y la
autoridad debía ser delegada de arriba hacia abajo.


  



  




La Gran Depresión trajo nuevos tiempos para el revolucionario alemán. Durante años Hitler había predicho que
llegaría, y mientras varios bancos se declaraban en quiebra y millones perdían sus empleos, él declaró su satisfacción,
porque entendió que el momento era oportuno para su discurso revolucionario:

D
Nunca en mi vida he estado más dispuesto e interiormente presto a la lucha que en estos días. Porque la dura realidad
ha abierto los ojos de millones de alemanes a las estafas, mentiras y traiciones sin precedentes de los m arxistas
[56]
engañadores del pueblo.
Acerca de la Gran Depresión.

Un elemento clave del discurso de Hitler fue su capacidad de revivir el sentimiento de orgullo nacional, debilitado en la
Primera Guerra Mundial y en el posterior Tratado de Versalles. Después de estos sucesos, Alemania había perdido
importancia económica en Europa, junto con todas sus colonias, y además había adquirido una pesada deuda al
aceptar la responsabilidad de la guerra. Hitler prometía repudiar al Tratado de Versalles, suspender los pagos de
[57]
indemnización, generar empleo, combatir la corrupción y controlar a los ricos. Sutilmente, los nazis empezaron
también a asociar a los judíos con los comunistas y los empresarios corruptos, reviviendo antiguos sentimientos
antisemitas.

La inestabilidad económica de la Gran Depresión pronto se extendió al campo político y benefició a Hitler. En marzo de
1930, Heinrich Brüning fue nombrado Canciller de Alemania por el Presidente Paul von Hindenburg, ya que el Canciller
saliente fue incapaz de conseguir la mayoría parlamentaria para gobernar. Brüning tampoco la consiguió, pero se
mantuvo en el poder gracias a los decretos presidenciales de Hindenburg. De esta manera, la voluntad del Canciller
quedó sujeta a la del Presidente, y la voluntad del Parlamento alemán fue relegada a un segundo plano. Sin embargo,
Brüning era un demócrata, y procedió a llamar a nuevas elecciones, con la esperanza de obtener la mayoría
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parlamentaria necesaria poder gobernar sin la aprobación de Hindenburg. Irónicamente, las elecciones
parlamentarias de 1930 no contribuirían en el fortalecimiento de la democracia, ya que convertirían al Partido Nazi en la
segunda fuerza política de Alemania y al Partido Comunista en la tercera.

Después de obtener apoyo popular, Hitler procedió a buscar el del Ejército. El discurso nacionalista de Hitler hizo mella
en jóvenes oficiales; y una semana después de las elecciones, durante un juicio contra tres oficiales que habían
promovido la ideología nazi en el Ejército, Hitler fue llamado a testificar y aprovechó esta oportunidad para intentar
ganar el apoyo de los militares, asegurando que "vengaría" la Revolución de Noviembre y que eliminaría los límites
impuestos al Ejército alemán en el Tratado de Versalles. La victoria electoral de Hitler también atrajo la atención de los
hombres de negocios germanos. Desde 1931, Walther Funk empezó a presentar a Hitler poderosos industriales;
[59]
además, varias empresas empezaron a financiarlo, entre las que destaca la aseguradora Allianz. Sin embargo, la
[60]
mayoría de empresas alemanas se negaron a apoyar al futuro dictador.

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0

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Como líder de la segunda fuerza política en el Parlamento, Hitler pronto fue incluido en los planes de los gobernantes
[61]
de la República de Weimar. A finales de 1931 se reunió con el Canciller Brüning y el Presidente Hindenburg, pero
ambos fueron incapaces de conseguir un acuerdo político con él. Fue después de esta primera reunión que Hindenburg
aseguró que:

...el «cabo bohemio» era un curioso personaje que podría llegar a ser un Ministro de Correos, pero ciertamente no un
[62]
Canciller.
Hindenburg sobre Hitler.

El 7 de enero de 1932, Brüning se reunió de nuevo con Hitler, e intentó persuadirlo de que aprobase la postergación de
[63]
las elecciones presidenciales de 1932. El anciano Hindenburg no quería postularse a la reelección, y todo parecía
indicar que Hitler se convertiría en Presidente ante la carencia de otros candidatos de peso; si Hitler aceptaba la
postergación de las elecciones hasta la muerte natural de Hindenburg, el Canciller Brüning luego solicitaría el
[64]
restablecimiento de la monarquía alemana, aunque bajo un sistema de gobierno similar al británico. Hitler se dio
cuenta que esta medida no lo beneficiaría, y después de realizar una serie de demandas que fueron rechazadas de
inmediato por Hindenburg, se rehusó a apoyar el plan de Brüning. De esta manera, Hindenburg fue forzado a aspirar a
un segundo período para evitar un triunfo hitleriano.

El 25 de febrero, Hitler finalmente decidió convertirse en ciudadano alemán, y de inmediato presentó su candidatura, en
[65]
contraposición a la de Hindenburg. A pesar de que Hitler realizó una impresionante campaña electoral, Hindenburg
ganó con holgura estas elecciones, aventajándolo con más de 16 puntos porcentuales. El candidato austríaco había
duplicado los votos de su partido en dos años, pero parecía incapaz de acceder el poder a través de los votos sin
comprometerse políticamente con Hindenburg. Fue en este año que la animosidad entre Strasser y Hitler se acentuó
de nuevo; a pesar de su derrota en Bamberg en 1926, Gregor Strasser había continuado siendo un importante líder del
Partido Nazi, y era más aceptado por el Parlamento y el Presidente que Hitler. Debido a su talento político, Hitler lo
mantenía en su círculo de asesores más cercano, y junto con Goebbels, Göring, Frick y Röhm, ocupaba el escalafón
más alto del Partido en 1932. Sin embargo, Strasser empezó a criticar la postura intolerante de Hitler, quien se
rehúsaba a compartir un gobierno con los hombres de Hindenburg.

Después de esta derrota electoral, las «camisas pardas», que ya superaban al Ejército en número, fueron prohibidas.
Fue en este momento que el General Kurt von Schleicher, artífice del ascenso de Brüning, empezó a conspirar para
provocar su caída. Schleicher contactó a Hitler a través de Röhm; a este último le ofreció legalizar las SA de nuevo, con
[66]
planes de anexarlas posteriormente al Ejército. Por otro lado, le ofreció a Hitler la convocación de nuevas elecciones
parlamentarias, a cambio de apoyar a un nuevo gobierno. Como antiguo amigo de Hindenburg, Schleicher logró
convencerlo de forzar la renuncia de Brüning, y luego lo persuadió de que nombrase Canciller a Franz von Papen. En
las nuevas elecciones parlamentarias de 1932, el Partido Nazi se convirtió en la primera fuerza política del Parlamento,
pero no alcanzó la mayoría necesaria para gobernar. Con estos resultados, Hitler se negó a apoyar a Papen, y reclamó

[
la Cancillería para él, rehusándose de nuevo a compartir el poder con la facción de Hindenburg y Schleicher. Con este
nuevo fracaso, la corriente de Strasser en el Partido Nazi se fortaleció, y la dirección política de Hitler empezó a ser
criticada públicamente por este.

Al igual que su predecesor, el nuevo Canciller, resultó ser incapaz de conseguir la mayoría parlamentaria, y Papen
llamó entonces a nuevas elecciones, las terceras en 1932. Aunque en estas elecciones los nazis continuaron siendo la
primera fuerza política, perdieron votos, y Hitler quedó aún más lejos de alcanzar la mayoría en el Parlamento. No
obstante, por esto no cambió su estrat egia, ya que el político austríaco continuó demandando la Cancillería para él,
rechazando el ofrecimiento de la Vice-cancillería que le extendió Hindenburg. Por su parte, Schleicher empezó a
planificar la caída de Papen, y convenció a Hindenburg que si lo nombraba Canciller lograría dividir el Partido Nazi
separando a Strasser. Hindenburg accedió el 2 de diciembre de 1932, sin embargo, el gobierno de Schleicher fue
breve, ya que Hitler lo sucedería en menos de dos meses.

En este punto era claro que aún antes del ascenso de los nazis al poder, el poder ya no residía en el pueblo ni el
Parlamento democráticamente electo, sino en el Presidente Hindenburg, quien era muy anciano y propenso a ser
[67]
manipulado por la camarilla que lo rodeaba. Esto era obvio para Hitler, y por eso, cuando Papen se le acercó unos
días después de haber salido de la Cancillería, decidió hacer un trato con él, ya que el ex-Canciller todavía contaba con
la confianza del Presidente. Esta alianza llegó en el momento oportuno para Hitler, ya que el Partido Nazi se
encontraba en quiebra, y los seguidores más radicales estaban abandonando las filas para ingresar al Partido
Comunista. Para complicar la situación, Schleicher había puesto en marcha su plan de dividir a los nazis, ofreciendo la
Vicecancillería a Strasser, y aunque este no había aceptado, sí tuvo una calurosa discusión con Hitler, después de la
cual renunció a todos sus cargos y envió su versión de la historia a los periódicos, amenazando acabar con el Partido.
Esta era la amenaza más grave contra el movimiento nazi desde 1925, y Hitler amenazó con suicidarse:

Si el partido llegara a caerse a pedazos, le pondré fin a todo en tres minutos con un disparo.
Sobre la amenaza de Strasser.

Strasser tenía control sobre una parte importante de la estructura nazi, pero en el momento crítico decidió viajar a Italia
a tomar unas vacaciones, con la esperanza de que Hitler lo llamase de regreso. El futuro dictador no sólo no lo llamó,
sino que aprovechó su ausencia para destituir a todos sus simpatizantes de los cargos de importancia en el partido, y
en su lugar nombró a partidarios más fieles. Luego, convocó a todos los líderes nazis a Berlín, donde les tomó un
juramento de fidelidad personal. Cuatro días después de la partida de Strasser, Hitler había tomado finalmente el
control de toda la estructura política del Partido.

El 4 de enero de 1933, Hitler se reunió con Papen, donde acordaron formar una coalición en caso de que el último
lograse convencer a Hindenburg de nombrar Canciller al líder nacionalsocialista. El 22 de enero, Hitler tuvo otra reunión
con Otto Meissner y con Oskar von Hindenburg, Secretario e hijo del Presidente respectivamente, consiguiendo su
apoyo. El 28 de enero, después de pasar varios días intentando conseguir apoyo de cualquier fuerza política sin éxito,
el Canciller Schleicher presentó su renuncia ante Hindenburg. El anciano Presidente de inmediato buscó el consejo de
Papen, quien le aseguró que podría formar un gobierno con Hitler, donde los nazis serían minoría y estarían bajo
control.

Finalmente, el 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado Canciller de Alemania por el Presidente Hindenburg. Políticos
conservadores como Papen, e industriales adinerados como Emil Kirdorf, pensaron que lograría controlar al
revolucionario alemán y que lo harían obrar en pro de sus intereses, pero en unas pocas semanas Hitler demostraría
ser más capaz que estos, y durante su gobierno, muchos de los q ue lo ayudaron en su carrera al poder terminarían
siendo ejecutados, confinados en campos de concentración o huyendo al exilio para salvar sus vidas.


 
 
 

Con su llegada al poder, Hitler estaba lejos de encontrarse en una situación segura, las mismas fuerzas que habían
motivado la renuncia de los tres últimos cancilleres seguían vigentes, y por lo tanto Hitler tenía que lidiar con el
Presidente Hindenburg y su camarilla, quien a su vez era respaldado por el Ejército y por su propio gabinete de
[68]
ministros, controlado por los conservadores e industriales, donde los nazis eran minoría. Además, en el Partido Nazi
estaban presentes las expectativas de 4 millones de camisas pardas que, liderados por Ernst Röhm, no ocultaban su
desdén por el hecho de que tantos elementos conservadores compartieran el gobierno con Hitler. Adicionalmente se
encontraban las fuerzas políticas opositoras en el Parlamento, socialdemócratas y comunist as, que controlaban
diversos gobiernos regionales; aunque, a pesar de su adversión por el nazismo, jamás fueron capaces de aproximarse
entre sí para formar un frente común contra este. 


 






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  • 
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Con sólo el 34% del Parlamento bajo su control, Hitler todavía tenía que recurrir al "Anciano Caballero", el Presidente
[69]
Hindenburg, para lograr aprobar sus leyes. El vicecanciller Franz von Papen, que gozaba del apoyo de Hindenburg,
[69]
estaba seguro que "en dos meses habremos arrinconado tanto a Hitler que se pondrá a chillar". Papen no fue el
único que subestimó a Hitler, la prensa en general seguía esta misma línea de pensamiento:

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Consciente de su situación, Hitler ocultó inicialmente sus planes revolucionarios, en sus primeras alocuciones evitó en
[70]
lo posible alarmar al ciudadano común. Sin embargo, de inmediato empezó a trabajar para adquirir más poder;
después de sabotear las conversaciones con el Partido del Centro, Hitler informó a su gabinete que eran necesarias
[71]
nuevas elecciones. Ante las protestas de Hugenberg y Papen, Hitler los calmó asegurándoles que no cambiaría la
composición del gabinete sin importar el resultado. Para la campaña de las nuevas elecciones parlamentarias, fijadas
[71]
para el 5 de marzo, Hitler pudo hacer uso de los recursos del Estado; además, contó con el apoyo de un importante
grupo de industriales; quienes, luego de que Hermann Göring les asegurara que probablemente serían las últimas
[72]
elecciones "en los próximos cien años", donaron tres millones de marcos de la época para la causa nazi.
Adicionalmente, días antes, Hitler había tenido una cena con diversos líderes del ejército; a pesar de su llamado al
rearme de Alemania, los resultados fueron mixtos, pocos altos oficiales tenían sentimientos democráticos y eran
[73]
muchos los que deseaban una dictadura militar, pero desconfiaban de los nazis.

No contento con contar con muchos recursos para hacer campaña, Hitler empezó a colocar trabas a los partidos de
oposición. A través de decretos presidenciales, impuso restricciones a los mítines políticos y restricciones a la
[74]
prensa. Además, consolidó la autoridad de un gobierno paralelo regional en Prusia, y colocó a Göring al mando de la
policía estadal. Al poco tiempo, la policía prusiana con la ayuda de las "camisas pardas" empezó a disolver las
[75]
concentraciones opositoras; sólo los opositores más ilusos acudían a la policía cuando eran hostigados por los nazis.
Muy pronto, otros siete gobiernos regionales de estados más pequeños fueron usurpados por los nazis, que
[76]
establecieron autoridades paralelas.

El 27 de febrero de 1933, una semana antes de las elecciones el edificio del Reichstag fue incendiado. Si bien todavía
[77]
existe dudas sobre la autoría del incendio, es claro que Hitler se benefició ampliamente de este crimen. Después de
que la policía atrapara a un comunista neerlandés de nombre Marinus van der Lubbe en la escena del crimen, Göring
empezó a acusar a los comunistas de querer ejecutar un golpe de Estado, y la prensa nazi pronto copió su discurso. Al
día siguiente, Hitler no perdió tiempo en presentar un decreto de emergencia de seis artículos, redactados por Göring,
donde solicitaba la suspensión de varios artículos de la Constitución de Weimar con el objetivo de "proteger los
[78]
documentos culturales alemanes". En realidad, el llamado Decreto del incendio del Reichstag acababa con todos los
derechos que suelen defender las naciones democráticas: la libertad de expresión; el respeto a la propiedad privada; la
libertad de prensa; la inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia y de las conversaciones telefónicas; así como
[78]
la libertad de reunión y de asociación. Además, permitía al gobierno nacional intervenir cualquier gobierno regional
[79]
que considerase incapaz de mantener el orden en su estado. Luego de que Papen y Meissner apoyaran el decreto,
[78]
el anciano Presidente lo firmó.

Con estos poderes, la persecución nazi se intensificó, los dirigentes comunistas fueron arrestados y enviados a campos
de concentración; además, desde los medios del Estado se inició una campaña de alerta contra el "terror comunista",
tratando de convencer al ciudadano alemán de que, a menos que no votasen por los nazis, el país entraría en una
[79] [80]
guerra civil. Por otro lado, Hitler moderó su discurso, aseguró que sólo necesitaba cuatro años en el poder y
minimizó su antisemitismo en público, como dejó constancia el futuro Presidente de Alemania de la post-guerra,
Theodor Heuss:

Vocifera mucho menos. Ha dejado de vomitar fuego contra los judíos y en estos días es capaz de pronunciar un
[81]
discurso de cuatro horas sin mencionar la palabra "judío".
.

El 5 de marzo de 1933 se celebraron las últimas elecciones democráticas bajo el gobierno de Hitler, a pesar de su
intensa campaña electoral y de la persecución contra sus opositores, la mayoría parlamentaria seguía eludiendo a los
[80]
nazis, que obtuvieron el 44% de los escaños. Aliado con los nacionalistas de Hugenberg, Hitler controlaba ahora la
mitad del Parlamento; pero para poder llevar a cabo su revolución nacional, el Canciller demandaba dos tercios de los
[82]
escaños. Para solucionar esto, y haciendo uso del decreto del incendio del Reichstag, fueron arrestados todos los
diputados comunistas y unos pocos socialdemócratas desafortunados, pasando por alto la inmunidad parlamentaria
que gozaban.

Hitler se "subordina" ante el Anciano Caballero, al inaugurar el nuevo Parlamento, 21 de marzo de 1933. Dos días
después, Hitler obtiene la ley habilitante, que acaba con el gobierno parlamentario y lo convierte en un dictador
constitucional.

Ahora Hitler contaba con suficientes diputados como para cambiar la Constitución y arroparse de más poder; no
obstante, primero realizó un acto simbólico para tranquilizar a los movimientos representados por el Presidente
Hindenburg: los militares, los J  y los monarquistas. El 21 de marzo, la misma fecha en que Bismarck inauguró el
primer Parlamento del Imperio Alemán, Hitler inauguró el primer Parlamento del Tercer Reich; seleccionó la iglesia del
cuartel de Potsdam, sitio de importancia histórica para los militaristas prusianos, y Goebbels se esforzó en crear una
[83]
atmósfera que diese la impresión de Hitler estaba subornidado al anciano Hindenburg. El embajador francés,
presente en la ceremonia, escribió después:

Después del llamativo compromiso hecho por Hitler en Potsdam, ¿cómo podrían estos hombres -Hindenburg y sus
amigos, los Junkers y los barones monarquistas, Hugenberg y sus alemanes nacionalistas, los oficiales del Ejército
alemán- ... dudar en concenderle su entera confianza, en cumplir todas sus peticiones, en concenderle todos los
[84]
poderes que exigiera?

El 23 de marzo de 1933, el Parlamento Alemán, reunido en la Ópera Kroll, aprobó la Œ 2 •    •  
• 
2   , mejor conocida como la ley habilitante de 1933. Hitler pronunció un discurso moderado que

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contrastaba con sus habituales diatribas. Prometió usar sus poderes sólo en casos esenciales, y se comprometió con
[83] [83]
todas las clases; además, pregonó por la búsqueda de la paz con Occidente e incluso con la Unión Soviética. Sin
embargo, al finalizar su exposición, dejo claro que si no obtenía estos poderes legalmente del Parlamento, su gobierno
[85]
los obtendría a través de ot ros métodos más violentos. Sólo los socialdemócratas votaron en contra de Hitler; el
[86]
Å  cedió luego de que Hitler les prometiera que toda ley suya podría ser vetada por el Presidente Hindenburg.
[87]
De esta manera, 441 diputados aprobaron la ley contra 94 diputados socialdemócratas

Con esta ley, Hitler, por un período de cuatro años, tomaba todos los poderes del Poder Legislativo, y ganaba la
[84]
capacidad de decretar leyes que "podían desviarse de la Constitución". No obstante, no buscando ganarse la
[84]
enemistad de Hindenburg, la ley conservaba los poderes del Presidente intactos. De esta manera, el Reichstag
alemán sucumbía voluntariamente ante el Canciller, adquiriendo un estado de impotencia total que mantendría hasta la
post-guerra.

6  



••, ( 

Alemania entró entonces en un proceso conocido como (  (coordinación), donde el Estado y la sociedad
empezaron a ser asimiladas por el Partido Nazi y sus organizaciones. En su deseo de unificar a Alemania bajo un
totalitario gobierno central, Hitler primero enfiló la ley habilitante contra el federalismo alemán. Los gobiernos de los
estados más grandes, Prusia y Baviera, ya habían sido usurpados, y los gobiernos de otros estados más pequeños
pronto corrieron la misma suerte. El 31 de marzo, con la ayuda de Wilhelm Frick, Hitler promulgó entonces una ley que
disolvía todas las dietas regionales, y ordenaba su reconstitución bajo los resultados de las últimas elecciones
[88]
nacionales. Una semana después, Hitler apuntó gobernadores para cada estado, y les concedió la facultad de
[88]
disolver las dietas y destituir a los jueces. De esta manera, todos los gobiernos regionales empezaron a seguir las
directivas de Berlín, y Hitler lograba acabar con la celosa autonomía que los históricos estados al emanes habían
defendido desde la Guerra de los Treinta Años.

El siguiente objetivo de Hitler fueron los sindicatos, otrora poderosas organizaciones obreras que habían contrarrestado
exitosamente un golpe de derecha en 1920. Pero antes de acabarlas, Hitler y Goebbels, ahora Ministro de Propaganda,
se esforzaron primero en ganarse la confianza de la clase trabajadora: después de restablecer el 1 de mayo como día
festivo; los nazis organizaron manifestaciones de obreros por todo el país; Hitler en persona habló en el aeropuerto de
[89]
Tempelhof frente a cien mil trabajadores, promoviendo el 

"Honor, trabajo y respeto para el trabajador". Al día
siguiente, el 2 de mayo, la actitud del gobierno cambió drásticamente, todos los sindicatos fueron disueltos y
"coordinados" forzosamente en un sindicato único, el Frente Alemán del Trabajo, y sus líderes fueron colocados bajo
"custodia protectora", un eufemismo que implicaba la internación en un campo de concentración; ni siquiera aquellos
[89]
que habían estado colaborando con el régimen nazi se salvaron. Solamente a los sindicatos católicos se les
[89]
concedió un respiro de dos meses, luego recibieron el mismo trato. Desde entonces, los representantes sindicales
fueron electos directamente por Hitler, y como los contratos firmados por estos eran legalmente vinculantes, las
[90]
huelgas quedaron prohibidas 
.

En este punto, los partidos políticos de oposición se encontraban tan indefensos e impotentes que se empezaron a
doblegar ante la mínima presión del gobierno nacional; el 10 de mayo, se confiscaron todas las propiedades del Partido
[91]
Socialdemócrata, y se cerraron sus periódicos; los socialdemócratas respondieron eligiendo una nueva directiva más
[91]
tolerante al nazismo, pero tres días después, Wilhelm Frick disolvió el movimiento por considerarlo "subersivo". Los
[92]
líderes socialdemócratas terminaron acompañando a sus homólogos comunistas en los campos de concentración. El
Partido Popular Alemán y el Partido Democrático Alemán, baluartes de la democracia alemana, se disolvieron
[91]
voluntariamente a inicios de julio; de inmediato siguieron los partidos católicos, el Partido Popular de Baviera se
[91]
disolvió el 4 de julio, y su aliado nacional, el Å , hizo lo mismo al día siguiente. Tampoco los aliados
derechistas de Hitler pudieron evitar ser "coordinados", el 21 de junio la policía ocupó todas las oficinas del Partido
Nacional del Pueblo Alemán, el partido de Hugenberg; una semana después éste renunció a su cargo de Ministro de
[91]
Agricultura, y disolvió el partido, también "voluntariamente".

Con la oposición política neutralizada, Hitler propuso entonces a su gabinete ilegalizar todos los partidos excepto el
Partido Nazi. Este gabinete había sido modificado, resaltaba Hjalmar Schacht como nuevo Ministro de Economía, y
contaba ahora con ocho nazis; y aunque el conservador Franz von Papen permanecía en el gobierno como Vice-
[91]
canciller, estaba muy consciente de la futilidad de su posición. La ley del partido único fue aprobada el 14 de julio,
[92]
casi sin oposición dentro del gabinete.

Mientras Hitler se esforzaba por "coordinar" la sociedad alemana con el Partido, al mismo tiempo obraba para
mantener al margen de la sociedad a los elementos raciales "inferiores". El 1 de abril llamó a un boicot contra los
negocios judíos, como respuesta a una "campaña mediática" que supuestamente Estados Unidos e Inglaterra habían
[93]
iniciado en su contra. Una víctima de este período fue Albert Einstein, cuyos activos en el banco fueron embargados
[93]
luego de que se descubriera una arma letal en su casa: el cuchillo con el que cortaba el pan. Aunque se apostaron
camisas pardas frente a los negocios judíos, en general hubo poca violencia, y la ineficaz medida tuvo que ser
[90]
levantada tres días después. El boicot sí sirvió para sacar de su letargo, aunque temporalmente, al anciano
Hindenburg; el Presidente le recriminó al Canciller el hecho de que los veteranos de guerra judíos no estaban siendo
tratados como ciudadanos alemanes. Hitler elaboró una vaga promesa para calmarlo, pero el 7 de abril promulgó leyes
prohibiendo la presencia de judíos en la administración pública, y restringió su presencia en la abogacia y la
[94]
medicina. Luego limitó el número de estudiantes judíos en las universidades, bajo el pretexto de prevenir el

d
[94]
"hacinamiento". No obstante, las medidas de 1933 no fueron consideradas peligrosas por muchos judíos, que creían
[94]
que el objetivo de Hitler se limitaba a hostigar a los judíos provenientes de Europa oriental.

Π
   

En poco tiempo, logró afianzarse en el poder, ocupando los cargos de canciller y presidente de la República a la
muerte de Hindenburg (2 de agosto de 1934), nombrándose a sí mismo *+ . Eliminó a los oponentes de su propio
partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada «Noche de los cuchillos largos», iniciando el proceso
de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que consideraba «enemigos de Alemania» y
«razas impuras», lo que le llevó a reasignar las directrices a los campos de concentración para la liquidación
sistemática de comunistas, judíos, testigos de Jehová (Bibelforscher), gitanos, enfermos mental es y homosexuales,
principalmente, así como a un intenso rearme. 

Las fabricas y factorías comenzaron a trabajar en la maquinaría del rearme, además para absorber mano de obra
desocupada se empezaron a construir modernas 
 o carreteras.






Habiendo obtenido el poder político que necesitaba, Hitler llegó a obtener el apoyo y convencer a la mayoría de los
alemanes de que el era su salvador de la economía ante de la depresión, del comunismo, el «judeo-bolchevismo», y el
Tratado de Versalles, junto con otras minorías «indeseables». Los nazis eliminaron la oposición a través de un proceso
conocido como ( .

    

Hitler estuvo a cargo de una de las mayores expansiones de la producción industrial y la mejora civil como nunca se
había visto en Alemania, en su mayoría sobre la base de la deuda de flotación y el rearme. Durante un discurso de la
Organización de las Mujeres Nacional Socialistas en septiembre de 1934, Adolf Hitler argumentó que para la mujer
alemana su mundo era « 
-  -  J
- 2  ».

Esta política fue reforzada al instaurar la Cruz de Honor de la Madre Alemana, junto con incentivos económicos para la
mujer que tuviera cuatro o más hijos. La tasa de desempleo se redujo sustancialmente, en su mayoría a través de la
producción de armas, construcciones de obras civiles (Organización Todt) y el envío de la mujer a casa, para que los
hombres pudieran ocupar sus puestos de trabajo. En vista de esto, se llegó a afirmar que la economía alemana logró
emplear a todos, al menos según la propaganda de la época. Gran parte del financiamiento para la reconstrucción y el
rearme vino de la manipulación de la moneda por Hjalmar Schacht, incluyendo los créditos a través de las  
 
. Los efectos negativos de esta inflación se compensaron durante los años siguientes por la adquisición de oro de
las tesorerías de las naciones anexadas.

Hitler también estuvo a cargo de una de las más grandes campañas de mejora de la infraestructura en la historia
alemana, con la construcción de decenas de represas, autopistas, ferrocarriles, y otras obras civiles. Hitler insistió en la
importancia de la vida familiar: los hombres debían ser el «sostén de la familia», mientras que las prioridades de la
mujeres debían ser la educación de los hijos y las tareas domésticas. Esta revitalización de la industria y la
infraestructura se produjo a expensas del nivel general de vida, al menos para los que no fueron afectados por el
desempleo crónico después de la República de Weimar, ya que los salarios se redujeron ligeramente durante la
Segunda Guerra Mundial y se aumentó en un 25% costo promedio de vida. Los obreros y los agricultores, los votantes
frecuentes del NSDAP, sin embargo, registraron un aumento en su nivel de vida.

El gobierno de Hitler auspicio la arquitectura en una escala inmensa, junto con Albert Speer que pasaría a ser el
famoso «Arquitecto del Reich». Si bien como arquitecto fue importante en la aplicación clasicista y la re int erpretación
de la cultura alemana, Speer demostró ser mucho más eficaz como ministro de armamento en los últimos años de la
Segunda Guerra Mundial. Todos estos avances fueron ampliamente explotados por el Ministerio de propaganda
dirigido por Goebbles.

En 1936, Berlín fue sede de los Juegos Olímpicos de verano, que fueron inaugurados y dirigidos por Hitler como una
forma de demostrar la superioridad aria alemana sobre todas las demás razas. Olympia, la película sobre los juegos y
otras películas documentales de propaganda para el partido nazi fueron dirigidas por la cineasta personal de Hitler,
Leni Riefenstahl.

Aunque Hitler hizo planes para una % • (una red de ferrocarriles de amplio calibre) estos fueron cancelados
tras el inicio de la II Guerra Mundial. De haber sido construido el ferrocarril, su calibre habría sido de tres metros,
siendo incluso más amplio que el ferrocarril Great Western de Gran Bretaña.

Hitler también contribuyó al diseño de un automóvil accesible y practico para el pueblo, automóvil que más tarde se
convertiría en el Volkswagen Tipo 1, cuyo diseño y construcción le fue encomendado al ingeniero Ferdinand Porsche.
La producción de este también fue aplazada a causa de la guerra.

c
Hitler consideró a la antigua Esparta como el primer estado nacional socialista, y alabó su tratamiento eugenésico de
los niños deformes.

También otorgó la Orden del Águila Alemana, una de las más altas distinciones del Tercer Reich, al industrial Emil
Kirdorf en abril de 1937, en recompensa por su apoyo financiero durante su ascenso al poder. Al año siguiente, cuando
murió, también le organizó un funeral de estado.






Si bien se especula que desde 1919, se mantenía un programa secreto para volver a armar un ejército por parte del
gobierno Alemán, es en marzo de 1934, cuando Hitler anuncia públicamente que el ejército alemán se ampliaría a
600.000 hombres (seis veces el número estipulado en el Tratado de Versalles), así como la introducción de una Fuerza
Aérea (Luftwaffe) y el incremento del tamaño de la Marina (Kriegsmarine). Gran Bretaña, Francia e Italia, así como la
Sociedad de Naciones rápidamente condenaron estas acciones. Sin embargo, dado que Alemania nuevamente explicó
que sólo estaba interesada en la paz, ningún país tomó medida alguna para detener este desarrollo y se permitió que el
programa armamentista alemán continuara. Además, el Reino Unido no compartía la visión pesimista de Francia sobre
Alemania, y en 1935 firmó un acuerdo naval con Alemania, lo que permitió aumentar el tonelaje alemán hasta un 35%
del de la armada británica. Este acuerdo que se firm ó sin consultar ni a Francia ni a Italia, debilitó directamente la
Sociedad de Naciones y puso al Tratado de Versalles en camino hacia la irrelevancia.

En marzo de 1936, las disposiciones del gobierno alemán, violaron nuevamente el tratado al introducir tropas y ocupar
nuevamente la zona desmilitarizada en Renania. Ante la inacción de los gobiernos de Gran Bretaña y Francia, el afán
expansionista de Alemania se extendió. En julio de 1936, comenzó la guerra civil española cuando el ejército, dirigido
por el General Francisco Franco, se sublevó contra el gobierno de la República. Tras recibir una petición de ayuda del
General Franco en julio de 1936, Hitler envió tropas en apoyo de Franco, y España sirvió como banco de pruebas para
las nuevas fuerzas alemanas y sus métodos, incluyendo el bombardeo de ciudades, como el de Guernica, en abril de
[25]
1937, primer bombardeo contra blancos civiles de la historia, y que, posteriormente, el célebre pintor Pablo Picasso
plasmó en su célebre cuadro.

El conde Galeazzo Ciano, ministro de Asuntos Exteriores del dictador Duce Benito Mussolini, declaró el 25 de octubre
de 1936 una alianza entre Berlín y Roma, a la que denominó «El Eje». El 25 de noviembre del mismo año, Alemania
firmó el Pacto Anti-Comintern con Japón. Para fortalecer la relación con esta nación, Hitler se reunió en 1937 en
Núremberg con el príncipe Chichibu, hermano del emperador Hirohito.

El Pacto Tripartito fue firmado por Saburo Kurusu en representación del Imperio Japonés, Adolf Hitler por Alemania y el
Conde Galeazzo Ciano, el 27 de septiembre de 1940. Más tarde se amplió para incluir a Hungría, Rumanía y Bulgaria.
Este grupo se conoció como las Potencias del Eje. Más tarde, el 5 de noviembre de 1937, en l a Cancillería del Reich,
Adolf Hitler celebró una reunión secreta con los ministros de Guerra y Exteriores, más los tres jefes de servicios,
registrada en el Memorándum Hossbach y reveló sus planes para la apropiación de «espacio vital» (Œ  ) para
el pueblo alemán.

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El 12 de marzo de 1938, Hitler presionó a Austria para la unificación con Alemania (el Anschluss) e hizo una entrada
triunfal en Viena el 14 de marzo. A ello le siguió la intensificación de la Crisis de los Sudetes, en la zona de habla
alemana de Checoslovaquia conocida como Sudetes; Esto condujo al Acuerdo de Múnich de septiembre de 1938, que
autorizó a la anexión y ocupación militar inmediata de estos distritos por parte de Alemania. Como resultado de la
cumbre, la revista . proclamó a Hitler Hombre del Año de 1938. El Primer Ministro británico, Neville Chamberlain,
saludó este acuerdo como la «paz en nuestro tiempo», pero al dar forma a las exigencias militares de Hitler, Gran
Bretaña Y Francia también abandonaron Checoslovaquia a Hitler. Hitler ordenó al ejército alemán entrar en Praga el 15
de marzo de 1939, tomando el Castillo de Praga y de Bohemia y proclamando un protectorado alemán en Moravia.

Tras ello, Hitler eleva quejas relativas a la Ciudad libre de Dánzig y el corredor polaco (la Crisis de Danzig), que fue
cedida por Alemania en virtud del Tratado de Versalles. Gran Bretaña no había podido llegar a un acuerdo con la Unión
Soviética para una alianza contra Alemania, y, el 23 de agosto de 1939, Hitler firma a un pacto secreto de no agresión
(el Pacto Molotov-Ribbentrop) con Stalin en el que se acordó la probable partición de Polonia entre la Unión Soviética y
la Alemania nazi. El 1 de septiembre, Alemania invadió la parte occidental de Polonia. Después de haber garantizado la
asistencia a Polonia, Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania el 3 de septiembre, pero no actúan de
inmediato. No mucho después de esto, el 17 de septiembre, las fuerzas soviéticas invadieron Polonia oriental.

Durante esta guerra, Hitler reconstruye sus fuerzas. En abril de 1940, ordena a las fuerzas alemanas a marchar sobre
Dinamarca y Noruega. En mayo de 1940, Hitler ordena a sus fuerzas atacar Francia, la conquista de los Países Bajos,
Luxemburgo y Bélgica. Francia se rindió el 22 de junio de 1940. Esta serie de victorias persuaden a su principal aliado,
Benito Mussolini de Italia, para unirse a la guerra al lado de Hitler en mayo de 1940.

Gran Bretaña, cuyas fuerzas habían derrotado en Francia a los evacuados de la ciudad costera de Dunkerque,
continuaron luchando junto a las fuerzas canadienses en la batalla del Atlántico. Después de sus gestiones en pro de la

cc
paz sistemáticamente rechazadas por el Gobierno británico, ahora conducido por Winston Churchill, Hitler ordena los
bombardeos sobre las Islas Británicas, dando lugar a la Batalla de Gran Bretaña, un preludio de la ya prevista invasión
alemana. Los ataques comenzaron a golpear por las bases de la Real Fuerza Aérea y la protección de las estaciones
de radar sudeste de Inglaterra. Sin embargo, la Luftwaffe no derrota a la Real Fuerza Aérea a finales de octubre de
1940. La superioridad aérea para la invasión, denominada Operación Sealion, no estaba asegurada, y Hitler ordenó
diversos bombardeos que se llevarián a cabo en ciudades británicas, incluyendo Londres y Coventry, en su mayoría
por la noche.

Œ

El 22 de junio de 1941, aún sin doblegar a Inglaterra, tres millones de soldados alemanes atacaron la Unión Soviética,
rompiendo el pacto de no agresión que Hitler había firmado con Stalin dos años antes. Esta invasión, llamada
Operación Barbarroja, cuya duración se estimaba en unos pocos meses, incautó grandes cantidades de territorio,
incluidos los Estados Bálticos, Bielorrusia, y Ucrania. También rodearon y destruyeron muchas fuerzas soviéticas. Pero
los alemanes debido al retraso de cuatro meses por las operaciones en Grecia y Yugoslavia, no consiguieron llegar a
Moscú en diciembre de 1941, en lo que también influyó la llegada anticipada del invierno ruso con temperaturas de
hasta -50 °C (el más duro en 50 años), todo ello unido a la feroz resistencia so viética, reforzada con tropas siberianas
del entonces general Zhukov especialmente adaptadas a las condiciones extremas . La invasión no había logrado el
triunfo rápido que Hitler quería.

Hitler firmó la declaración de guerra contra los Estados Unidos el 11 de diciembre de 1941, cuatro días después del
ataque del Imperio del Japón a Pearl Harbor, Hawái, muchos historiadores y revisionistas consideran este paso un
grave error táctico y político, pues logra así en su contra, una coalición que incluía el imperio más grande del mundo (el
Imperio británico), el más grande del mundo industrial y financiero (los Estados Unidos), y el ejército más grande del
mundo (la Unión Soviética).

A finales de 1942, las fuerzas alemanas fueron derrotadas en la Segunda Batalla de El Alamein, frustrando los planes
de Hitler para aprovechar el Canal de Suez y el Oriente Medio. En febrero de 1943, la titánica batalla de Stalingrado
acabó con el cerco y la destrucción del 6 º Ejército alemán. Poco después llegó la gigantesca Batalla de Kursk
(1.300.000 soviéticos, 3.600 tanques, 20.000 piezas de artillería y 2.400 aviones, frente a 900.000 alemanes, 2.700
tanques, 2.000 aviones).

Desde Stalingrado, el plan militar de Hitler se volvió cada vez más errático, los rusos comenzaron a avanzar obligando
a la retirada de fuerzas alemanas extenuadas y la situación económica interna en Alemania se deterioró.

Después de la invasión aliada de Italia (Operación Husky) ,en 1943, el aliado de Hitler, Mussolini, fue depuesto por
Pietro Badoglio, que se rindió a los Aliados. A lo largo de 1943 y 1944, la Unión Soviética constantemente forzó a los
ejércitos de Hitler a retroceder a lo largo del Frente Oriental. El 6 de junio de 1944, los ejércitos occidentales aliados
desembarcaron en el norte de Francia en lo que fue la operación anfibia más grande jamás realizada, la Operación
Overlord.

En el ejército alemán, los más realistas sabían que la derrota era inevitable, y algunos oficiales dibujan un plan para
deponer a Hitler del poder. En julio de 1944, uno de ellos, el ex-oficial de observación de artillería del mariscal Erwin
Rommel, Claus von Stauffenberg coloca una bomba plantada en uno de los cuarteles generales de Hitler, la
Wolfsschanze (La Guarida del Lobo), en Rastenburg, pero sin conseguir acabar con Hitler, este int ento es uno de los
atentados contra Hitler que estuvo más cerca de tener éxito.

Éste ordenó salvajes represalias, y una persecución implacable por parte de las SS, lo que resultó en la ejecución de
más de 4.900 personas, a veces por inanición en régimen de aislamiento seguido por estrangulación lenta. El principal
movimiento de resistencia fue destruido, aunque pequeños grupos aislados siguieron funcionando. La lista de
personajes que cayeron es extensa y se puede citar a Wilhem Canaris, Friedrich Fromm y Erwin Rommel, entre otros.

El atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944 le dejó secuelas progresivas que lentamente fueron afectando su
raciocinio, desenvolvimiento y dominio de la situación.

Hitler también experimentó un deterioro de la salud. Su mano izquierda temblaba; el biógrafo Ian Kershaw y otros creen
que puede haber sufrido de la enfermedad de Parkinson. También se ha sospechado, por alguno de los síntomas, que
pudo haber padecido sífilis, aunque las evidencias en favor de ello son mínimas.

" 

En los últimos días de la guerra, Hitler contrajo matrimonio con su amante Eva Braun, en su búnker subterráneo bajo
las ruinas de Berlín, mientras la ciudad era invadida por el Ejército Rojo de la Unión Soviética y su ejército finalmente
derrotado. Luego de contraer matrimonio, Hitler y Braun se suicidaron y sus cuerpos fueron incinerados.

Si bien Hitler había designado en su testamento a Karl Dönitz como sucesor, su suicidio significó la rendición
condicional alemana y el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa y de 12 años de mandato totalitario
nacionalsocialista en Alemania y regiones de Europa. Desde entonces la historiografía, la memoria colectiva y la cultura

c{
popular en general, mantiene un aspecto negativo sobre su figura debido a la crueldad de sus crímenes de lesa
humanidad.




#


La versión oficial de los aliados ²que concuerda con la versión dada por su secretaria personal, Traudl Junge, en el
libro "  3 
,     "       (% #  #  ! , "  !    #  
Œ  ), con la versión de Joachim C. Fest, historiador y biógrafo, en .   
(  4 ) así como la
biografía del General Freytag von Loringhoven² indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y se suicidó con un
tiro de pistola y, al mismo tiempo, ingiriendo una cápsula de cianuro en su *+  , a 15 m de profundidad en el
subsuelo del edificio de la Cancillería en Berlín, junto a su nueva esposa Eva Braun y rodeado de unos pocos
incondicionales, el 30 de abril de 1945, cuando el Ejército Rojo, dirigido por el mariscal Georgi Zhúkov, tomaba Berlín y
se encontraba a menos de 300 m del búnker.

Aquel día, Hitler almorzó en compañía de sus secretarias en un silencioso ambiente y después del almuerzo, el cual
fue servido por Constanze Manziarly, hizo matar a su perra Blondie. Luego dio a su ayudante Otto Günsche
instrucciones estrictas sobre la cremación de su cuerpo y el de su esposa, probablemente para evitar que fueran
exhibidos como «trofeos de guerra», recordando el ultraje del cadáver de su amigo Benito Mussolini, que fue colgado
desnudo boca abajo junto con el de su amante en una gasolinera de Milán, donde fue golpeado, escupido y
despreciado durante días. El siguiente relato procede del testimonio de Günsche: Hitler se retiró a eso de las 16 horas
junto con Eva Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche se paró frente al despacho
esperando el momento de entrar; le acompañaba Linge. Se sintió un disparo ahogado y Günsche esperó unos 15
minutos de acuerdo a instrucciones; posteriormente Linge ingresó a la habitación de dos ambientes. Hitler estaba
recostado a un extremo del sofá con un tiro en la sien, con salida de proyectil, de la cual aún manaba sangr e, su boca
tenía una grotesca mueca.

Según Günsche y Linge, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su
rostro, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro sumini strado por el
médico personal de Hitler, Ludwig Stumpfegger, había sido rápido.

En efecto, Linge siguió a Günsche al entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su muerte, levantó l os
cuerpos envueltos en una alfombra y los sacó al patio trasero de la Cancillería, en unos momentos en que llovían
obuses rusos por doquier.

Günsche depositó ambos cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 l de gasolina y les prendió fuego.
Mientras se consumían, unos cuantos testigos, entre ellos Martin Bormann, Goebbels, realizaron un nervioso y
acongojado saludo militar, mas un obús que estalló cerca les obligó a volver al búnker sin verificar la total consumación
de la incineración.

Su muerte se puso en duda durante mucho tiempo, creándose toda suerte de mitos.

Recientes versiones surgidas en los años 1990 del lado ruso, confirman que los soviéticos (NKVD), después de una
infructuosa búsqueda en la que incluso hallaron a un doble de Hitler suicidado en una habitación de la Cancillería como
una forma de despistar, por fin dieron con los restos irreconocibles en parte de Hitler, Braun y la familia Goebbels y que
estos, secretamente aún para el mismo general Zhúkov, fueron transportados en cajas especiales a la frontera, a un
cuartel militar que luego pasaría a ser territorio de la República Democrática Alemana.

Los rusos confirmaron inicialmente en 1955 la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales,
salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo que los rusos tenían los cuerpos.

Estos restos permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel en la ciudad de Magdeburgo y
sólo algunas autoridades de la NKVD sabían dónde estaban, hasta que en 1970 fueron exhumados, se extrajo el
cráneo a Hitler y el resto de los cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de veneración, y las
[95]
cenizas fueron lanzadas al río.

No se ha podido dar con el cráneo de Hitler, pero una parte signada como de Hitler, el hueso parietal de su caja
craneana, está en un Museo soviético. Sin embargo, en septiembre del 2009, el arqueólogo Nick Bellantoni anunció
que, luego de un análisis de ADN practicado a los restos, se determinó que el fragmento del cráneo correspondería a
[96]
una mujer de entre 20 y 40 años de edad.

 
 
 

El gran interés que despierta la figura de Hitler se debe precisamente a los ribetes de su extraordinario tipo de
personalidad y su halo de impenetrabilidad. Hitler poseía un extraordinario carisma capaz de envolver no sólo a las
personas, sino también a las masas, además de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada y una capacidad de
liderazgo notable; pero quien haya permanecido con él diría lo mismo que opinó su ministro y arquitecto Albert Speer:
«  &  

 
».

cG
Hitler era en sí un individuo muy autosuficiente y solitario. Muy pocas personas integraban su séquito personal, se
pueden citar a Albert Speer, el fotógrafo Heinrich Hoffmann, Martin Bormann, Wilhelm Bruckner, Joseph Dietrich,
Joseph Goebbels, Julius Schaub, Julius Schreck y el arquitecto Geisler y sus secretarias personales. A ellos les exigía
lealtad a toda prueba y discreción.

[97] [98] [97] [97]


Según algunos historiadores, Hitler fue vegetariano, si bien otros lo descartan, no fumador, abstemio (dato
[98] [99]
también cuestionado por algunos historiadores), ecologista, se dice que promulgó las primeras leyes de la historia
[99]
que penaban el maltrato a los animales, aunque la verdad es que las primeras leyes contra el maltrato animal ya
[100]
proceden del imperio romano. Se dice que no permitía a sus colaboradores fumar ni beber enfrente de él.

Hitler jamás visitó una ciudad bombardeada, un campo de concentración o un hospital[    ] (la única excepción fue
para visitar a las víctimas del atentado del 20 de julio). Un fiel ejemplo de este aspecto es que Hitler se negó a ver las
fotos y filmaciones de las ejecuciones de los involucrados en el atentado ejecutado por Claus von Stauffenberg hacia
su persona en 1944.

Una de las características más relevantes de la personalidad de Hitler era la capacidad de impresionar, encantar,
manipular y subyugar a quienes lo rodearan; había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de
acción, pero en presencia de Hitler estas personalidades se veían disminuidas y manipuladas hasta el servilismo; por
ejemplo, Hermann Göring expresó al ministro de finanzas Schacht que «  #  
2    *+   


#5   •6
».

Hitler, era muy poco proclive a demostrar algún rasgo emocional o demostrar afinidad hacía alguién cuando se tomaba
fotografías en presencia de personas de su confianza y aceptación; en cambio si demostraba una faceta muy humana
[101]
en presencia de niños, sobre todo cuando era visitado en Berghof.

Hitler demostraba además insensibilidad y falta de escrúpulos cuando se trataba de deshacerse de enemigos y/o
sacrificar soldados; se puede citar como ejemplo la destrucción del 6º Ejército alemán en Stalingrado.

En su vida sentimental, muy discreta, se asocian los nombres de Geli Raubal, Eva Braun, quien fue su amante, Unity
Mitford e Inga Ley. Leni Riefenstahl, una de las más sindicadas en su momento, negó haber sido amante de Hitler.
Hitler era muy celoso y no permitía a casi nadie inmiscuirse en esos temas. Albert Speer en sus memorias señaló que
Hitler proporcionaba un trato desconsiderado, opresivo y vejatorio hacia Eva Braun.

[    ]
Respecto de la orientación sexual de Hitler mucho se ha escrito debido a su vínculo inicial con Ernst Röhm,
[98]
pero las evidencias indican que Hitler era, sin lugar a dudas, heterosexual.

Una de las secretarias personales de Hitler, Traudl Junge, describió así la energía que emanaba de la persona de
Hitler: «7
 •   8" 9- 

 
    - 

 
- 
  &

 
- 

 
• 
  
    2   
 

 8:::9 7
&    - 


  
 
5
 
  - "   

 •  
». Junge describió a Hitler como una persona que
presentaba dos personalidades: una muy considerada y afable, y otra muy fría, iracunda y avasallante en extremo,
apasionada y calculadora.

Cita Junge en sus remembranzas: «Hitler era vegetariano, gustaba del té y además no soportaba el calor; no se podía
fumar en su presencia y hacía climatizar sus ambientes a no más de 11 °C de temperatura. Otro de los aspectos es
que a Hitler le gustaba escuchar chismes, pues lo distraían de su realidad. Además, Hitler se acostaba muy tarde, a las
tres o cuatro de la madrugada, y se levantaba también muy tarde, entre las 10:00 y las 11:00 horas; el personal militar
de la primera planta se acostaba en torno a la medianoche, termin ada la última reunión de guerra de cada día y se
[    ]
levantaba hacia las siete».

Para los miembros cercanos a Hitler, Keitel, Lammers y Bormann, Hitler predicaba con el ejemplo pagando sus propios
costes personales sin derogar ningún fondo del Estado. Los ingresos de Hitler, hábilmente administrados por su
secretario personal Martin Bormann, sucesor de Rudolf Hess, provenían de los derechos por su imagen postal y por su
[    ]
libro   '•.

Otro de los rasgos característicos de Hitler era su desprecio por la debilidad ante el enemigo y por éste, sobre todo al
judaísmo y en segundo grado al comunismo, su impulsividad y su obcecación por las metas sin importar el costo que
tuvieran. Por ejemplo: cuando Brauchistch le solicitó la retirada estratégica de Moscú, Hitler se encolerizó diciendo:
«¡No me podéis quitar Moscú!, ¡quiero Moscú!».

Un ejemplo de su aparente flexibilidad es cuando cedió ante Himmler por la deportación de los holandeses a Polonia,
en pro de aumentar primeramente el contingente de las SS.

Albert Speer llegó a emitir el siguiente comentario al respecto: «.  


     
#5   • 

" -     
».

Cuando le tocaba tratar temas variados sobre aspectos técnicos o militares, mostraba un acabado conocimiento de
estos, llegando a sorprender a sus interlocutores.

c
Hitler era muy condescendiente con quienes mostraban valor y arrojo en combate; llegó a diseñar él mismo la Cruz de
Brillantes, Espadas y Robles para Hans Ulrich Rudel, el célebre piloto de «Stukas».


 

El primer testimonio de Hitler sobre la cuestión judía se encuentra en una carta escrita en septiembre de 1919:

utilizando la terminología biológica que frecuentemente desplegaría, declaró que las actividades de los judíos
producían «una tuberculosis racial en las naciones». Afirmó categóricamente que los judíos eran una raza, no una
religión. El antisemitismo como movimiento político, declaró, debería basarse en la «razón», no en la emoción, y
debería conducir a la eliminación sistemática de los derechos de los judíos. Sin embargo, concluía, el «objetivo final»,
que sólo podía alcanzarse con un gobierno de «fortaleza nacional» tenía que ser la «eliminación completa de los
[102]
judíos».

Veintinco años después, en vísperas de su suicidio, dejó escrita en su   


;

su valoración de la «raza
judía» como la verdadera culpable de la guerra en curso.

En un pasaje de   '•, escribió que el sacrificio de los soldados alemanes en el frente de la Gran Guerra no
hubiese sido necesario si «doce o quince mil de estos judíos corruptores del pueblo hubiesen sido sometidos a los
[103]
gases tóxicos».

El antisemitismo de Hitler era un componente muy arraigado y esencial de su ideología, más allá de los usos
propagandísticos que pudo darle a lo largo de su trayectoria política. Junto con el deseo de asegurar la hegemonía de
Alemania en Europa y la consecución de un espacio vital para su país, la eliminación de los judíos era el tercer
[104]
elemento que conformaba su ideología.

El deseo de venganza que Hitler desarrolló tras la capitulación alemana en noviembre de 1918 se centró en una serie
de enemigos que ya había identificado años antes, a los que solo se podía combatir mediante la guerra; y

ya que bajo su punto de vista los judíos eran los responsables de los crímenes más terribles de tod os los tiempos -por
la «puñalada en la espalda» de 1918, la capitulación, la revolución, la desgracia de Alemania-; ya que bajo su
pervertida percepción eran los principales protagonistas del capitalismo de Wall Stret y de la City de Londres, así como
del bolchevismo de Moscú; y ya que, según su creencia en la leyenda de la «conspiración judía mundial», siempre
estarían bloqueando su camino y representarían el enemigo más peligroso para sus planes, lógicamente esa guerra no
[105]
podía ser otra cosa que una guerr a contra los judíos.

En este sentido, Hitler se veía como el agente necesario para la salvación de Alemania y veía la destrucción del poder
de los judíos como el medio indispensable para lograrla.

Con su ascenso al poder el 30 de enero de 1933, su ) , ante todo un conjunto de objetivos visionarios,
sirvió para integrar las fuerzas centífugas del nazismo, para movilizar a sus activistas y para legitimar determinadas
iniciativas políticas llevadas a cabo siguiendo, de una forma u otra, su voluntad. Entre tales objetivos estaba la
eliminación de los judíos, idea que supo manejar con criterio táctico a lo largo de su carrera. Así,

Hitler intervenía para canalizar los ataques en forma de una legislación antijudía tremendamente discriminatoria,
aplacando en cada fase a los radicales y progresando en la radicalización de las medidas adoptadas. Existía, por lo
tanto, una «dialéctica» continua entre acciones «salvajes» desde abajo y discriminación orquestada desde arriba. Cada
[106]
fase de radicalización era más intensa que la que la precedía. De esta manera, la inercia no se desvanecía nunca.


 

 

 
 

Desde su aparición en el mundo político, surgieron toda clase de teorías y rumores que han intentando explicar,
insatisfactoriamente, los orígenes del antisemitismo de Hitler.

Hubo rumores de que Hitler tenía alguna parte de sangre judía y de que su abuela, Maria Schicklgruber, se embarazó
[    ]
mientras trabajaba como criada en una familia judía. Las implicaciones de estos rumores eran políticamente
explosivas para el proponente de una ideología racista. Los adversarios intentaron demostrar que Hitler tenía
antepasados judíos o checos. Aunque estos rumores no fueron nunca probados, para Hitler fueron una razón suficiente
[    ]
para ocultar sus orígenes. Según Robert G. L. Waite en  ;2
• (
, 
 " , Hitler convirtió en
ilegal para las mujeres alemanas trabajar en familias judías, y después del  (anexión) de Austria, convirtió la
ciudad natal de su padre en una área de prácticas de artillería. Waite dice que las inseguridades de Hitler en este
aspecto pueden haber sido más importantes que si la ascendencia judía pudo ser probada por sus comp añeros.

Para 1903, Hitler asistía a la Realschule al mismo tiempo que Ludwig Wittgenstein, uno de los más destacados
filósofos del siglo XX. Un libro de Kimberley Cornish sugiere que los conflictos entre Hitler y algunos estudiantes judíos,
incluyendo Wittgenstein, fueron un momento crítico en la formación de Hitler como un antisemita. Sin embargo, la obra
de Cornish ha sido acusada de ser de naturaleza especulativa

cD
Muchos historiadores especulan que su odio extremo hacia los judíos era por la posibilidad de que el padre biológico
de Alois (y por tanto su abuelo) fuera de origen judío,[ lo que fue desmentido luego. Otros lo atribuyen a que su ma dre
murió al cuidado de un médico judío, pero el mismo Hitler pareció estar agradecido por sus atenciones (le regaló una
pintura y más tarde como canciller le permitió salir de Austria). Según algunos, sería la idea de la supuesta influencia
sionista para que Estados Unidos entrara en la guerra. Hasta la fecha, ninguna de estas aseveraciones ha sido
convincentemente confirmada. Otra hi pótesis afirma que fue simplemente por estrategia política. Hitler encontró un
• 5
que le permitía justificar fácilmente el nacionalismo alemán y superar la lucha de clases (lo que en
psicología básica se denomina 
<•

] El banquero no era malo por ser banquero, sino por ser judío. Si el
banquero era alemán, nacionalista alemán, sólo podía empeñar la plusvalía que obtenía a costa de los trabajadores en
engrandecer Alemania. Era una adaptación de la idea fascista del nacionalismo para superar la lucha de clases, pero
era mucho más potente al identificar un enemigo mítico contra el que ya existía recelo y aversión mít ica y antigua (los
judíos como responsables de la muerte de Cristo). Una brillante idea con la que promover un movimiento unitario con
una gran dosis de crítica y acción constructora (la gran Alemania) y una no menor dosis de destrucción y violencia
mítica. La acción política perfecta: construir y destruir como propuesta política.

Según sus escritos, él consideraba a los judíos como una raza extranjera en territorio alemán y compartía muchas de
las ideas antisemitas comunes en la época, que eran de origen m uy antiguo (un ejemplo de esto lo tenemos en la
influencia del panfleto apócrifo Œ
 •



 
 
 !5). Así es como hablaba de una «conspiración judeo-
bolchevique» (en la que incluía a todos los movimientos de izquierda por igual), al mismo tiempo que culpaba a los
empresarios y financieros judíos de los problemas económicos por los que pasaba Alemania en aquel entonces
(algunos de sus primeros discursos versaban sobre lo que él llamaba «la esclavitud del interés»). Como se verá, eso
llevó a acusarlos también de llevar a Alemania a la derrota en 1918.

c[