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La Simulación En Los Acto Jurídicos 201

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

LA SIMULACION EN LOS ACTOS


JURIDICOS

DOCTOR : VEGA BELLIDO JORGE


CURSO : DERECHO CIVIL II
CICLO : IV
TURNO : NOCHE
INTEGRANTES:
- ONCEHUAY VALENCIA LUZ
- REATEGUI MALAGA ERNESTO
- SOTO BUITRON KATHERINE
- FLORIAN LOPEZ KARINA
- PADILLA GONZALES DEVY
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INDICE
1) PRESENTACION

2) INTRODUCCION

3) DEFINICION

4) CARACTERISTICAS

*La disconformidad entre lo aparente y lo real

*Concierto para dar a lo declarado autenticidad.

*El propósito de engañar a terceros.

5) REQUISITOS DE LA SIMULACION

* El acuerdo simulatorio

* El fin de engañar a terceros

6) ACTOS SIMULABLES

7) NATURALEZA JURIDICA DE AL SIMULACION

8) CLASES DE SIMULACION

* SIMULACION ABSOLUTA
* SIMULACION RELATIVA
* SIMULACION TOTAL Y PARCIAL
* SIMULACION LÍCITA E ILICITA
9) EFECTOS DE SIMULACION
* EFECTOS DE LA SIMULACION ABSOLUTA ENTRE LAS PARTES
* EFECTOS DE LA SIMULACON RELATIVA ENTRE LAS PARTES
* EFECTOS DE LA SIMULACION PARCIAL ENTRE LAS PARTES
* ¿Es posible una solución jurídica diversa de las anteriores para
desalentar la simulación?
10) EFECTOS ENTRE SIMULANTES Y TERCEROS
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11) ACCION DE NULIDAD POR SIMULACION
12) DIFERENCIA DE LA SIMULACION CON OTRAS FIGURAS
13) CONCLUSIONES

DEDICATORIA
Este trabajo de investigación esta dedicado,

En especial a la profesor Vega Bellido Jorge, por que sin

Sus consejos, sus exigencias y su disciplina no hubiésemos

Podido concluir todo esto, luego agradecemos también a nuestras

Familias por que nos brindaron su apoyo y comprensión de no estar un fin


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De semana con ellos, y por ultimo a las personas de los alrededores del lugar

Investigado, que confiaron en nosotros y aquí están los


resultados

PRESENTACION

En este trabajo realizamos un breve estudio de la Simulación del Acto


jurídico, clase realizada por nuestro docente, esperamos que nuestro
esfuerzo valga la pena y sea de su agrado.
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INTRODUCCION

La palabra simulación proviene del latín “simulare” que es igual a fingir,


hacer aparentar una cosa distinta de la realidad. El Diccionario de la
Lengua Española de la Real Academia define a la simulación como la
“alteración aparente de la causa, la índole o el objeto verdadero de un
acto o contrato”. Agrega que simular es representar una cosa fingiendo
o imitándolo que no es.

Simular, o fingir, o aparentar, importa mentir, ya porque se quiere


ocultar (disimular), en todo o en parte, una verdad, ya porque se quiere
hacer aparecer como verdad una falsedad, o ya porque se desea hacer
aparecer frente a terceros una verdad diversa de la efectiva, esto es,
con una verdad aparente se disimula (se esconde) otra verdad real.

En la vida diaria por diversas razones, el ser humano simula, miente.


Simula estar enfermo para no concurrir a una cita o para evitar un
castigo; simula tener talento, carácter, conocimientos con el fin de
acceder a un puesto de trabajo; disimula defectos, fracasos, vicios,
enfermedades, etc. Muchos sujetos son unos verdaderos artistas en la
escena de la vida 2.

En el ámbito de los actos jurídicos, la simulación es muy frecuente. Se


usa para engañar a terceros con los mas diversos fines: aparentar
solvencia o insolvencia económica, defraudar a los acreedores, engañar
a un pariente pedigüeño, eludir prohibiciones legales, protegerse contra
la delincuencia, evitar herir susceptibilidades, evitar el pago de
impuestos, beneficiar a unos hijos antes que a otros, facilitar la
realización de ciertos negocios, etc.

El acto jurídico es simulado cuando las partes, con el fin de engañar a


terceros, se han puesto de acuerdo (acuerdo simula torio) para crearlo
con un valor exterior aparente, destinado a no producir efectos entre
ellas, ya porque no quieren realizar acto jurídico real alguno, ya porque
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con la apariencia quieren ocultar la verdadera naturaleza o contenido
del acto que celebran.

Por ejemplo, se simula realizar una compraventa, pero en realidad no se


pretende vender ni comprar, o bien se pretende donar; se disimula
vender por 100 cuando el precio efectivo es de 150.

La intención de los si mulantes consiste: o bien en celebrar un acto


jurídico meramente aparente que no tiene nada de real, o bien en
celebrar un acto real dándole una apariencia distinta para ocultarlo a la
vista de los demás. De lo que se deduce que hay simulación:

a) Cuando simplemente se crea un acto aparente que nada tiene de


real.

b) Cuando se encubre la naturaleza jurídica de un acto bajo la


apariencia de otro.

c) Cuando el acto contiene fechas, precios u otras estipulaciones que


no son verdaderas.

d) Cuando por él se constituyen o transmiten derechos a personas


interpuestas. ficticias, que no son aquellas para quienes en
realidad se constituyen o transmiten.
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DEFINICION

La simulación es la declaración solo aparente, que se emite de acuerdo


con la otra parte para engañar a tercer.

Se trata de un acuerdo de los sujetos que interviene en el acto jurídico


para emitir una falsa declaración de voluntad con el ánimo de que los
terceros crean en lo aparente y no conozcan la realidad.

Cifuentes1, sostiene que la simulación es el acto o negocio jurídico que


por acuerdo de las partes se celebra exteriorizando una declaración
recepticia no verdadera para engañar a terceros, sea que esta carezca
de todo contenido, o bien que esconda uno verdadero diferente al
declarado.

Se trata pues de una divergencia, acordada entre los celebrantes del


acto jurídico, entre la voluntad interna o real y la externa o manifestada
para engañar a terceros o protegerse frente a los mismos. Es por eso

1
Cifuentes, Santos, Negocio Jurídico, Buenos Aires, Astrea, 1986, p.502.
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que Ferrara2, define a la simulación como la declaración de un contenido
de voluntad no real, emitido conscientemente y de acuerdo entre las
partes, para producir con fines de engaño la apariencia de un negocio
jurídico que no existe, o es distinto de aquel que realmente se ha llevado
a cabo. Para destacar el carácter abstracto y complejo de la simulación,
el mismo Ferrara nos conduce a la siguiente descripción: Dos
celebrantes de un acto jurídico, para sus fines particulares, se proponen
engañar a los terceros haciéndoles creer que realizan un acto que
realmente no quieren efectuar. Para cumplir su propósito llevan a cabo,
exteriormente, el acto ficticio, es decir declaran querer, cuando en
realidad no quieren. Esta declaración va dirigida a engendrar en los
demás una falsa representación de su querer.

Los terceros que ignoran el concierto secreto de los contratantes y no


pueden penetrar en sus intenciones, creen que el acto realizado es
cierto y verdadero, en razón que consideran que las declaraciones
contractuales son serias y han producido una transformación real en las
relaciones jurídicas de las partes.

Así, por ejemplo, el deudor para impedir una medida cautelar como el
embargo, simula haber vendido la totalidad de su patrimonio a otra
persona que acepta participar en el acto simulado. El acreedor que cree
que es cierto ya no podrá ordenar ejecución sobre esos bienes. Pero al
margen solo es aparente, en la medida que en la realidad el
desplazamiento no se ha producido. El acreedor cree en el cuento
porque desconoce la realidad.

Hay pues, en los actos simulados dos versiones: la aparente de fachada,


que rige para los terceros y la verdadera o real que la saben los
simuladores. El acto simulado tiene eficacia para los terceros, pero es
ineficaz entre los simuladores. De ahí que la simulación sea posible solo
entre actos bilaterales o plurilaterales.

2
Ferrara, Francisco, La simulación de los negocios jurídicos, Ed. Revista de Derecho,
Privado, Madrid, 1960, p.56
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CARACTERISTICAS

a. La disconformidad entre lo aparente y lo real.

Indubitablemente, lo primero que se aprecia en la simulación es la


disconformidad entre lo que los celebrantes manifiestan y lo que los
mismos en realidad hacen. Sobre este punto hay diferencias
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doctrinarias. Por una parte está el punto de vista de Ferrara3 y sus
seguidores quienes consideran que en la simulación existe una
disconformidad entre la voluntad interna y la voluntad manifestada.

Frente a esta tesis están los que sostienen que la simulación no supone
un caso de disconformidad entre la voluntad interna y su manifestación.
Autores como Stolfi, De Cossio, Breccia, sostienen que ninguna de las
partes manifiesta una voluntad en contraste con el querer interno. Pues
ambas están de acuerdo en dar cierta forma a una voluntad diversa de
la verdadera. De un lado declara querer en apariencia algo y de otro que
no quieren nada o quieren cosa distinta.

Se trata pues que ambas estén de acuerdo en dar apariencia de


verdadera a una voluntad diversa de la real. Es decir, entre ambos hay
una convivencia. Nosotros, por nuestra parte, consideramos que la
disconformidad está en la apariencia que los celebrantes muestran a
terceros que creen en esa manifestación, a la misma que la dotan de
una realidad inexistente. No se trata pues de una disconformidad entre
los simuladores, sino entre estos y los terceros.

b. Concierto para dar a lo declarado autenticidad.

Para que se de el acto jurídico simulado, es indispensable la existencia


de un acuerdo simulatorio. De lo contario, la simulación no sería
eficiente ni siquiera entre las partes contratantes. Debe existir ese
concierto y coincidencia de las dos declaraciones contradictorias que se
integran en un mismo negocio, o como sostiene De Cossio4, dos
negocios distintos que se anulan o limitan.

Lo que existe, en la simulación, es un acto jurídico unitario, es decir


existe una voluntad única que nace del concierto de dos voluntades,
encaminadas a dar autenticidad a lo declarado5. Sin el concierto, no se
podría establecer los alcances jurídicos que tendrán las declaraciones de
voluntad en la formación del negocio bilateral.

Justamente, es preciso distinguir que la simulación es diferente de la


reserva mental. En la primera, hay un acuerdo simulatorio, mientras que

3
Ferrara, Francisco, Op. Cit, p. 44.
4
De Cossio, Op. Cit., p. 152.
5
Romero Montes, Francisco Javier, Curso del Acto Jurídico, Editorial Portocarrero, p. 226
y 227.
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en la segunda, hay una declaración de voluntad muy personal, sin
acuerdo previo, encaminado a no querer obligarse y lograr el engaño al
otro contratante. Consecuentemente, la reserva mental tiene un
propósito contrario al que persigue la simulación.

c. El propósito de engañar a terceros.

Los que simulan un acto jurídico, lo que hacen es mostrar a terceras


personas, como real y auténtico, un acto aparente que oculta una
realidad distinta. Lo que persiguen los simulantes es que los terceros le
den crédito a la apariencia, y no conozcan la realidad. Para el efecto
dotan el acto aparente con todos sus atributos para que nadie dude de
su eficacia6.

Este engaño a terceros como sostiene Ferrara7, no debe confundirse con


la intención de dañar. El propósito engañoso no es malo mientras no
exista el ánimo de engañar a terceros o si este engaño no se realiza, la
actuación contradictoria de los sujetos nada simula ni disimula.

En tal sentido, el Art. 1094 del Código de 1936 disponía que “la
simulación no es reprobada por la ley cuando a nadie perjudica, no tiene
un fin ilícito”. Si se diera este perjuicio prevalece el acto oculto o
verdadero. Lamentablemente este dispositivo no fue recogido por el
Código vigente.

6
Romero Montes, Francisco Javier, Curso del Acto Jurídico, Editorial Portocarrero, p.
227.
7
Ferrara, Francisco, La simulación de los negocios jurídicos, Ed. Revista de Derecho,
Privado, Madrid, 1960, p.118.
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REQUISITOS DE LA SIMULACION

Los requisitos de la simulación son:

A) El acuerdo simula torio.

B) El fin de engañar a terceros.

EL ACUERDO SIMULATORIO.-

Para que exista simulación es necesario el común acuerdo de todas las


partes intervinientes, sobre lo que realmente quieren hacer en privado y
lo que realmente quieren aparentar hacer en público.

El acuerdo simula torio, denominado también declaración interna, o


contradeclaración, es el resultado del consentimiento de las partes
(cuando el acto es bilateral o plurilateral) o del consentimiento del
declarante y el destinatario de la declaración (cuando el acto es
unilateral recepticio). No puede existir acto simulado sin un convenio
verbal o escrito entre las partes para producir una apariencia.

La simulación es un proceso que se inicia con el consentimiento oculto


que origina el acuerdo simulatorio y concluye con la declaración externa
(simulada).

La simulación es conocida, querida y acordada por todas las partes que


intervienen en el acto. No hay simulación, sino reserva mental, que no
afecta la validez del acto, si una de las partes (con el fin de engañar a la
otra) o ambas (las dos se engañan recíprocamente) se reservan
secretamente su intención de no querer los efectos del acto. Tampoco
hay simulación, sino representación indirecta, cuando una de las partes
del acto jurídico actúa por cuenta y en interés ajeno pero en nombre
propio, como por ejemplo:
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“A”, enemigo de “B” (quien está vendiendo un bien), encomienda su
amigo “C” para que le compre el bien; el acuerdo es solamente entre
“A” y “C” quien es una persona interpuesta real, que oculta el nombre
de “A” que es la persona por cuenta de quien actúa; los efectos de la
compraventa realizada entre “B” y “C” son para “C”, quien mediante un
nuevo acto jurídico deberá transferirlos a su representado “A”.

En la simulación de persona, el testaferro es una persona interpuesta


ficticia en cuanto no son para el los efectos del acto en cual interviene;
por ejemplo, “A” finge donar un bien a “C”, pero en realidad lo dona a
“B”, que no aparece en el contrato; el acuerdo simulatorio es entre
“A”,”B” y “C”.

El acuerdo simulatorio contiene la común intención de las partes para


crea la apariencia como un instrumento que contiene una doble
reglamentación de relaciones: de un lado se regula las relaciones entre
los estipulantes y de otro, las relaciones de estos respecto a terceros; en
él se establece si es simulada la declaración externa en su integridad
(simulación total) o solamente en parte(simulación parcial); si con su
declaración externa van a crear solamente una apariencia (simulación
absoluta) o si van a dar al acto jurídico una apariencia que oculta su
verdadera naturaleza (simulación relativa).

El acuerdo simulatorio debe ser anterior o simultaneo con la declaración


externa aparente. Lo que las partes pactan en privado es anterior o
coetáneo con la declaración ostensible. Debido a que el acuerdo
simulatorio priva a la declaración aparente de los efectos que le son
propios de acuerdo a su texto literal, se le denomina también
contradeclaración. Si el acuerdo fuese posterior al nacimiento del acto
jurídico, no hay simulación, sino extinción (derogación) total o parcial del
acto por decisión común de las partes.

EL FIN DE ENGAÑAR A TERCEROS.-

Otro presupuesto indispensable para que exista simulación es el fin de


engañar a terceros, para perjudicarles, concertado de común acuerdo
entre las partes.

El engaño no siempre es en fraude de los terceros, porque la simulación


puede tener una finalidad lícita como ilícita.
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Los que realizan n acto simulado no lo hacen por simple capricho o
pasatiempo, tampoco está en su mira engañarse el uno al otro, sino que
todos están de acuerdo en provocar el daño de terceros. Esta es la razón
por la cual no descubren lo que verdaderamente quieren en privado,
porque si ello ocurre no hay simulación. No presentan al acto aparente
como tal, sino con la plenitud de sus atributos, como si se tratara de un
acto real producto de los efectos que son propios conforme aparece de
la declaración literal.

Con la declaración simulada las partes muestran a terceras personas


como real y autentico un acto que lo quieren como una simple
apariencia o como una apariencia que oculta la verdadera naturaleza o
contenido del acto que realizan. Los extraños al acto jurídico toman
como real lo aparente. Las partes simulantes conocen perfectamente la
realidad y la apariencia. En el ordenamiento interno se atienen a la
realidad y en el externo, a la apariencia.

Los simulantes pretenden que los terceros se convenzan que el acto


ostensible es verdadero, porque solamente engañándolos podrán
obtener los fines prácticos que persiguen alcanzar con la simulación.
Dan a los terceros un falso concepto sobre la realidad de la naturaleza
del acto, o sobre quienes son las partes verdaderas, o acerca de los
efectivos beneficiario, o de las autenticas modalidades del acto, etc.

ACTOS SIMULABLES

En principio son simulables la mayoría de actos jurídicos sobre derechos


patrimoniales disponibles. En general todo contrato es simulable cuando
está en juego solamente los intereses de los contratantes. No son
simulables los actos sobre derechos indisponibles como lo derechos de
familia, en los que no solo están en juego los intereses de los
declarantes, sino, además, intereses sociales de protección del bien
común.
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La razón por la que la simulación opera con naturalidad en el campo de
los actos patrimoniales, radica en el hecho de que en estos actos, la
autonomía de las particulares goza de la, mayor amplitud de poder; lo
que no sucede, en cambio, en actos jurídicos como los de derecho de
familia, para los cuales, el ordenamiento jurídico por razones superiores
de interés social, orden público o moral, pone límites muy precisos a la
libertad de los particulares. No son simulables el matrimonio, el
reconocimiento de hijo, la adopción, el divorcio, la separación de
cuerpos, etc.

El matrimonio es un acto en el cual priman intereses superiores de


orden ético, material y social, ya que la familia es la célula básica de la
sociedad y del Estado.

La comunidad y el Estado protegen a la familia y promueven el


matrimonio, y reconocen a estas instituciones como naturales y
fundamentales de la sociedad (art. 4º de la constitución), lo que equivale
a decir que la sociedad tiene su base en el matrimonio y la familia; de
ahí que no se puede simular y anular un matrimonio como si tratara de
una simple compraventa, sino que hay la necesidad de mantener la
firmeza, estabilidad y absoluta certeza de la relación familiar. Estas son
las razones fundamentales para que el ordenamiento jurídico y civil no
considere a la simulación como una causal de nulidad del matrimonio.
Sin embargo en la práctica los matrimonios simulados constituyen una
realidad, en Europa a consecuencia de las dos guerras mundiales o por
razones políticas se simularon matrimonios para obtener la ciudadanía
de ciertos países, en países en vías de desarrollo se simulan
matrimonios con el fin de poder ingresar a trabajar en países
desarrollados. En el derecho romano era permitida la ficción en el
matrimonio.

En derecho ninguna regla puede ser absoluta, químicamente pura, por lo


que consideramos que en situaciones extremas se debe evaluar para
declarar la nulidad del matrimonio por simulación cuando es necesario
hacer prevalecer la verdad sobre la falsedad y evitar situaciones injustas
e intolerables.

Hay actos para los cuales la ley exige la intervención de funcionario


público.
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Esta intervención del funcionario público puede ser integradora, como
cuando en el matrimonio asiste el alcalde para integrarlo y darle
existencia o puede limitarse a certificar o acreditar la existencia del
acto, como sucede con los realizados ante notario público. Por las
razones antes expuestas, es discutible la doctrina que considera que los
primeros no son simulables. Sobre los segundos no cabe duda que
pueden ser simulables; la intervención en el acto del notario o del
registrador público no impide que las partes lo celebren solo
aparentemente o que detrás de la apariencia no escondan un carácter
real del acto. El notario o el registrador público no son partes en el acto,
por lo que no hay necesidad de que intervengan en el acuerdo
simulatorio para que exista simulación y si lo hacen estarían incurriendo
en inconducta funcional sancionada administrativa, civil y penalmente.

La doctrina concuerda en que no puede haber simulación en los actos de


potestad del Estado, por cuanto “la intención de engañar, de producir
una apariencia repugna y es incompatible con el desarrollo de la
actividad del poder público” 8

Esta aseveración no concuerda con la realidad, puesto que en la práctica


encontramos contratos en los que intervienen dependencias estatales
provistas de su facultad de imperio, celebrados por medio de
testaferros, o por cantidades o fechas falsas, etc. Esta práctica nociva es
difícil de desterrar en países donde, por la concentración del poder
político en el gobernante de turno, no es posible el control para la
efectiva aplicación de las leyes que rigen solamente para los enemigos
del régimen.

El requisito del acuerdo simulatorio determina que la simulación opere


solamente en los actos jurídicos bilaterales o plurilaterales y en los actos
unilaterales recepticios (ejemplo, la notificación al deudor cedido, la
emisión de un titulo a la orden). Por falta de acuerdo para generar la
ficción, la simulación no es posible en los actos unilaterales no
recepticios, la promesa al público, el testamento, la aceptación o
renuncia de la herencia, que por ley son actos de declaración de
voluntad no recepticia, salvo que por decisión del declarante y del
destinatario se la convierta en recepticia. Sin la concurrencia de
manifestaciones de voluntades recepticias no hay consentimiento que

8
Ferrara, Francisco, ob. cit., p. 123 y 124.
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de cómo resultado a un acuerdo simulatorio y sin este no hay
simulación.

NATURALEZA JURIDICA DE LA SIMULACION

DOCTRINA QUE CONSIDERA A LA SIMULACION COMO UN CASO


DE DIVERGENCIA ENTRE LA VOLUTAD Y SU DECLARACIÓN
Esta corriente ha sido sostenida por la doctrina tradicional que considera
a la simulación como un caso de divergencia entre la voluntad y su
declaración, por considerar que los simulantes hacen una declaración de
voluntad que no coincide con su real querer interno. Existe una
diversidad de juristas que hasta la actualidad se inclinan por esta
doctrina así ALBADALEJO al referir a la simulación expresa que hay
simulación de negocio cuando, de común acuerdo, las partes entre sí -o,
si aquél es unilateral, de acuerdo al declarante con el destinatario-
emiten una declaración (o declaraciones) no coincidente con la voluntad
interna, con el fin de engañar a terceros.
En nuestro medio uno de los defensores de la teoría clásica es VIDAL al
referir que lo más característico de la simulación es la divergencia
intencional entre la voluntad interna y la voluntad manifestada, y que lo
interno, que es lo querido, y lo externo que los manifestado, están en
oposición consciente, pues las partes no quieren el negocio, sino quieren
solamente aparentarlo y, por eso, emiten una declaración disconforme
con su voluntad, que predetermina la nulidad del acto y, al mismo
tiempo, sirve para provocar la ilusión falaz de su existencia.
Las críticas que se le hace está teoría es que no existe divergencia entre
la voluntad interna y la voluntad declarada, ya que si las partes han
querido el acto aparente no se puede afirmar que han declarado algo
distinto de su querer interno. De Cossio, mencionado por TORRES
expresa que ninguna de las partes manifiesta una voluntad disconforme
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con su interno querer, sino que entre ambas están de acuerdo en dar
apariencia de veracidad a una volunta diversa de la real: de una parte,
aparentan quiere algo, y de la otra, no querer nada o querer algo
diferente. Así en la simulación no hay disconformidad entre la voluntad y
la declaración, lo que hay es un querer aparente y un querer real, el cual
puede consistir en no querer nada o querer algo distinto. La declaración
del querer aparente es comunicada a los terceros y la declaración del
querer real se mantiene en secreto, pero ambas declaraciones, la
aparente y la real, corresponde al interno querer de las partes. Los
otorgantes de un acto simulado, no manifiestan una voluntad distinta a
su interno querer, sino, por el contrario, expresan su deseo común de
realizar un acto ficticio, de mentira, para engañar a terceros, ya porque
con la apariencia no esconden nada que sea real (simulación absoluta),
ya porque quieren esconder la verdadera naturaleza, o el objeto, o el fin
del acto que ocultan bajo la apariencia (simulación relativa).
DOCTRINA QUE CONSIDERA QUE EN LA SIMULACIÓN HAY
DIVERGENCIA ENTRE LA DECLARACION Y CONTRADECLARACION
La simulación ofrece el espectáculo de que las partes emiten una
declaración una contradeclaración dentro del mismo negocio, de suerte
que ambas se neutralizan recíprocamente. No debe creerse que existan
dos negocios que se excluyen sucesivamente. En el elemento de la
declaración está contenida también la contradeclaración -aunque se fije
posteriormente por escrito- y la una se neutraliza por la otra; de modo
que el negocio en conjunto conduce a un efecto nulo, puesto que va al
resultado dinámico que se deriva de la totalidad de las declaraciones
que comprende.
Según esta teoría los simulantes hacen dos declaraciones de voluntad:
la declaración interna, denominada contradeclaración destinada a
permanecer secreta y la declaración externa que aparece frente a
terceros.
DOCTRINA QUE CONSIDERA QUE LA SIMULACION ES UN MERO
DISFRAZ DE LA VOLUNTAD DE LAS PARTES
Esta teoría considera que por la simulación las partes adoptan un
lenguaje convencional atribuyendo a la declaración un significado
atípico, pero que entre ellas tiene valor solamente el acto real. DE
CASTRO Y BRAVO, mencionado por Morales nos dice que la declaración
simuladora es querida y no sólo para ocultar o engañar; se quiere crear
una apariencia y otra un determinado. El dato necesario y suficiente que
identifica la simulación es sobre todo la apariencia intencional de un
negocio que por acuerdo de las partes no se corresponde en todo o en
parte de su real relación.
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DOCTRINA QUE CONSIDERA AL ACTO SIMULADO COMO UNA
DIVERGENCIA ENTRE LA DECLARACION Y LA CAUSA
El negocio jurídico simulado no puede tener obtener tutela del
ordenamiento por la falta de causa y por eso es considerado nulo. El
acuerdo simulatorio priva al contrato simulado de su causa, en la
medida en que manifiesta la voluntad de las partes en dar vida solo a
una apariencia. PUGLIATTI, mencionado por MORALES nos dice: "de esta
manera, por faltar la causa, el negocio o contrato ostensible estará
viciado de nulidad.
La crítica que se le hace a esta teoría, es que nadie crea una apariencia
de acto jurídico así porque sí, sin perseguir alguna finalidad, sino que lo
hace en el propósito de obtener algún resultado específico. Con el acto
simulado, las partes crean una regulación de intereses con la intención
de que sea inoperante entre ellas, o sea utilizando de modo ficticio una
figura jurídica que tiene una específica función económica-social,
persiguiendo un fin práctico diverso. El fin negocial que aparece
exteriormente, con el cual quieren dar a entender que desean los
efectos típicos de la figura jurídica que ex profesamente han escogido,
es designado como simulado y como disimulado en fin realmente
perseguido. Este fin real que queda sin expresión sensible frente a los
terceros, puede consistir en que las partes no quieren ningún resultado
específico o desean esconder un resultado diferente.
DOCTRINA QUE CONSIDERA A LA SIMULACION COMO UN
ACUERDO COMPLEJO ÚNICO
Esta teoría considera que en la simulación concurren dos negocios: el
uno aparente y el otro real, en posición de antagonismo, por cuanto es
una perspectiva que se coloca en contra de la realidad de las cosas y de
la unidad de la compleja determinación negocial de los estipulantes.
Entendido así la simulación es un caso de anomalía de la autonomía de
la voluntad privada, por el cual los particulares crean un acto complejo
que contiene una doble regulación de los intereses en juego: una
regulación valedera para los terceros, y otra regulación operativa
solamente entre las partes. Un acuerdo unitario en el cual no existe
antinomia entre sus diversas disposiciones, las mismas que son ciertas
en su correspondiente ámbito de acción: el ámbito relativo a las
relaciones entre las partes y los terceros y el concerniente a las
relaciones internas ente las partes. Autonomía de la voluntad privada
asume la función específica de crear un doble reglamento de relaciones,
uno que rige entre los estipulantes y otro respecto a los terceros,
función que está reconocida por el ordenamiento jurídico, en cuanto
atribuye relevancia al acuerdo simulatorio como tal, con prescindencia
de la finalidad que los contratantes persiguen en concreto.
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CLASES DE SIMULACION
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1) SIMULACION ABSOLUTA
Hay simulación absoluta cuando las partes realizan un acto fingido que
no corresponde a ningún acto real. Por ejemplo, cuando el deudor, ante
una inminente ejecución de sus bienes por su acreedor, se pone de
acuerdo con otra persona para venderlos fingidamente, disminuyendo,
así aparentemente su patrimonio para impedir que aquel pueda cobrar
su crédito, pero en realidad no se transfiere la propiedad del bien ni se
paga el precio. Aquí no hay venta ni ningún otro acto jurídico; lo que hay
es únicamente una apariencia de venta. En principio, el acto con
simulación absoluta no produce efecto alguno entre las partes, ni el
expresado en el, ni cualquier otro.
Los simulantes quieren solamente la declaración, pero no sus efectos,
esto es, se crea una mera apariencia carente de consecuencias jurídicas
entre los otorgantes, destinada a engañar a terceros. Hay una
declaración exterior vacía de sustancia para los declarantes: colorem
habet, substantiam vero nullam. La apariencia de acto jurídico no
responde a ningún designio negocial verdadero de las partes. El art. 190
dice: “Por la simulación absoluta se aparenta celebrar un acto jurídico
cuando no existe realmente voluntad para celebrarlo”.
Los simulantes celebran un acto aparente que nada tiene de verdad
entre ellas.
Al acto aparente se le denomina acto simulado.
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2) SIMULACION RELATIVA
La simulación es relativa cuando el acto declarado no responde a la
verdadera determinación de la voluntad, pero esta última existe, pero
no se declara9. En este caso existen dos actos: uno aparente que es
ficticio y el otro oculto o secreto que es real. Este último se halla
disimulado por el primero10.

La simulación relativa se produce cuando las partes crean la apariencia


de un contrato distinto al que efectivamente quieren 11. Se trata pues de
la existencia de dos contratos, el simulado, que es el destinado a
aparecer solo exteriormente; y el contrato disimulado que es el
realmente querido por las partes. Así por ejemplo, si se simula celebrar
un contrato de compra-venta de un bien inmueble cuando en realidad es
una donación, los contratantes no celebran dos contratos: uno de
compra-venta y otro de donación, sino un solo contrato con una doble
faceta: falsa la una (la compra-venta) y verdadera la otra (la donación).
En su carácter aparente, el acto es querido como carente de efectos
jurídicos entre ellas, con el propósito de que sirva de envoltura, de
cubierta, del carácter aparente, pero sí es un carácter verdadero, si es
que reúne los elementos esenciales exigidos para su existencia, entre
los que figura la escritura pública (art. 1625) y si es lícito.

Con el carácter aparente se encubre el verdadero el carácter verdadero


del acto que, por distintas razones, se pretende mantener oculto. La
diversidad entre el carácter aparente (simulado) y el efectivo
(disimulado u oculto) puede estar en la naturaleza del acto. Así por
ejemplo, la donación es disimulada (ocultada) con una compra-venta
aparente; pero la diversidad también puede radicar en el objeto,
ejemplo, se declara vender en mil pero el precio real que pagará el
comprador es de dos mil; o también la diversidad puede estar referida a
los sujetos, ejemplo, A finge vender a B, pero en realidad vende a C.

9
Romero Montes, Francisco, Curso del Acto Jurídico, Editoral Portocarrero, p. 229
10
Barandiarán, León, Manual del Acto Jurídico, p. 28.
11
Galgano, Op. Cit., p. 336.
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Las partes se rigen por el carácter disimulado del acto y los terceros por
el carácter simulado.

El Código Argentino nos brinda, en su Art. 955, una definición más


amplia sobre la simulación relativa comprendiendo a la naturaleza del
acto, el contenido y objeto del acto y las personas que intervienen. El
indicado dispositivo dispone: “La simulación relativa tiene lugar cuando
se encuentre el carácter jurídico de un acto bajo la apariencia de otro, o
cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que no
son verdaderas, o cuando por el se constituyan o transmiten derechos a
personas interpuestas, que no son aquellas para quienes en realidad se
constituyen o transmiten”12.El dispositivo argentino engloba las
diferentes modalidades de simulación relativa, que también contempla
el Código Peruano pero en diferentes artículos.

3) SIMULACION TOTAL Y PARCIAL


La simulación puede ser total o parcial, según que la apariencia se
refiere a todo el acto o solo a una parte de él.

La simulación absoluta es siempre total por cuanto afecta al acto en su


integridad. No produce ningún efecto entre las partes.

La simulación relativa puede ser total o parcial.

-La simulación relativa total afecta a la integridad del acto, por ejemplo
un anticipo de herencia es ocultado con una compraventa.

-La simulación relativa parcial recae solamente sobre algunas


estipulaciones del acto. Esto sucede cuando el acto contiene algunas
estipulaciones que son verdaderas u otras que son falsas; por ejemplo,
cuando se simulan fechas (antedatando o postdatando el acto), precios
(consignándose uno más bajo o alto del realmente pactado),
condiciones, plazos, cargos.

Las estipulaciones simuladas son inválidas, pero el acto jurídico es valido


y eficaz conforme a la voluntad real de las partes. Por ejemplo, en una
compra venta en la que se ha simulado un precio menor con el fin de
evadir el pago d impuestos, descubierta la verdad, la compraventa es
valida, pero las partes tendrán que ajustarse al pecio real, pagando el
impuesto correspondiente.
12
Cifuentes, Santos, Negocio Jurídico, Buenos Aires, Astrea, 1986, p.508.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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4) SIMULACION LÍCITA E ILICITA


La simulación puede ser utilizada por las partes con fines lícitos o ilícitos.
Las personas tienen el derecho de celebrar sus actos jurídicos en la
forma que mejor les parezca, si desean pueden ocultar, bajo una
apariencia, la verdadera naturaleza del acto que realizan, pero este
derecho solo puede serles reconocido a condición de que el acto no
encierre el propósito de causa daños a terceros o la violación de normas
imperativas, el orden publico o las buenas costumbres.

La simulación es lícita, inocente o incolora, como se le a denominado,


cuando no tiene por fin perjudicar a terceros o transgredir normas
imperativas, el orden publico o las buenas costumbres. Se funda en
razones honestas. Ejemplo: Un comerciante que desea hacer descuentos
especiales a un cliente sin suscitar la protesta de los otros puede recurrir
a la simulación del precio: aquí el fin es licito (si no se trata de una de
aquellas hipótesis en las cuales la ley impone la paridad de tratamiento
a los clientes), quien desee hacer una donación sin suscitar el celo de
terceros puede simular una compraventa, el que desea liberarse del
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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acoso de los que exigen les venda un bien que quiere conservar o que
les preste dinero, puede realizar actos simulados de enajenación de su
patrimonio, quien quiere evitar ser victima de la delincuencia, puede
recurrir a testaferros para adquirir o enajenar bienes, también , el
benefactor que quiere permanecer en el anonimato realiza actos de
liberalidad mediante testaferros. Que de malo puede haber, en principio,
al realizar actos simulados a fin de aparentar una condición económica
modesta para evitar el acoso o la malsana curiosead ajena. O para
aparentar una gran capacidad adquisitiva a fin de ser admirado o poder
acceder a cierto empleo, o por razones de modestia, o por discreción.

Por ser innegable la existencia de simulaciones licitas, el Código civil de


1936 fue muy claro y terminante al respecto, consignando en su Art.
1094 (copia textual del Art. 957 del C.C. argentino) que * la simulación
no es reprobada por la ley cuando a nadie perjudica, ni tiene un fin
ilícito*

En cambio , la simulación es ilícita, maliciosa, cuando tiene por fin


perjudicar a terceros u ocultar la trasgresión de normas imperativas, el
orden publico o las buenas costumbres: ejemplos, el deudor simula
enajenar sus bienes para sustraer los a la acción ejecutiva de su
acreedor, con donaciones disimuladas dentro de la apariencia inatacable
de compraventas se puede defraudar el derecho de los herederos
forzosos sobre la cuota a ellos reservadas, una compraventa con
indicación de un precio mas bajo que el que realmente paga el
comprador puede ser hecha con el fin de pagar un menor impuesto, la
transmisión de un bien a un prestanombre puede ser hecha a fin de
ocultar a Estado la tenencia patrimonial y no pagar o pagar menos
impuestos, para dar apariencia legal a un acto prohibido por la ley se
puede recurrir a la figura del testaferro. Es decir, con la simulación ilícita
se puede perseguir eludir prohibiciones legales, evitar el pago de
tributos, defraudar a los acreedores, etc.

En la simulación relativa, el problema de la licitud o ilicitud del carácter


disimulado del acto es diverso de aquel de la licitud o ilicitud del
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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carácter simulado. Si, por ejemplo, un inmueble es vendido por 500 mil,
pero se declara un precio aparente de 300 mil con el fin de defraudar al
Estado, la simulación es ilícita, por haber sido hecha en fraude del
estado, pero la compraventa al precio efectivamente deseado es lícita.

Si el acto es de aquellos para los cuales la ley exige una forma


determinada (ejemplo, escritura publica bajo sanción de nulidad),
bastara que la declaración simulada( y no la contradeclaración
disimulada) revista la forma prescrita, puesto que el acto con simulación
relativa es único desde el inicio: ejemplo, se simula la compraventa de
un inmueble cuando en realidad se trata de una donación, si ocurre que
la declaración de compraventa es hecha por escritura publica: esta es la
forma requerida para la validez de la donación(Art.1625). La
contradeclaración, en cambio, puede ser hecha en cualquiera forma. El
carácter aparente del acto jurídico oculta al carácter real, por ello es
suficiente que el requisito de la forma este presente solamente en la
declaración externa o aparente.

EFECTOS DE LA SIMULACION
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Los efectos de la simulación son distintos, según se trate de las
relaciones entre las partes simulantes, entre simulantes y terceros, y
entre terceros entre sí.

1) EFECTOS DE LA SIMULACION ABSOLUTA ENTRE LAS PARTES

Articulo 190º.- Por la simulación absoluta se aparenta celebrar un acto


jurídico cuando no existe realmente voluntad para celebrarlo.

En la vida diaria, por diversas razones, el ser humano simula, miente.


Simula estar enfermo para no concurrir a una cita o para evitar un
castigo; simula tener talento, carácter, conocimientos con el fin de
acceder a un puesto de trabajo; disimulan defectos, fracasos, vicios. En
los actos jurídicos se utiliza la simulación para ocultar actividades, evadir
el cumplimiento de obligaciones, etc.

Un sector importante de la doctrina sostiene que la simulación es un


caso de divergencia entre la voluntad y la declaración. Esto no es
verdad, porque cuando se celebra un acto simulado las partes no
manifiestan una voluntad distinta a su interno querer, sino, por el
contrario, expresan su deseo común de realizar un acto aparente,
ficticio, mentiroso, con el fin de engañar inocuamente o en perjuicio de
terceros, ya porque no se quiere concertar acto real alguno (simulación
absoluta), ya porque se quiere concertar un acto real distinto del acto
aparente (simulación relativa). Los simulantes aparentan querer algo,
cuando en realidad no quieren nada (que también es un querer
negativo) o quieren algo diferente.

Por medio de la simulación, las partes acuerdan, para engañar a


terceros, crear la apariencia exterior de un acto jurídico del cual no
quieren los efectos o crear la apariencia exterior de un acto diverso del
que quieren.

Sus elementos son:

a) Un acto jurídico de pura apariencia o de apariencia que disimula


una realidad. Debe contener todos los requisitos de validez
exigidos por la ley, de modo que no pueda ser impugnado por falta
de alguno de ellos. Si el acto simulado se ha celebrado por escrito,
al instrumento que lo contiene se le llama “documento”.
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b) Un acuerdo simulatorio entre las partes por el que reconocen que
el acto es solamente aparente o diferente. Si al acuerdo
simulatorio se hace constar por escrito, al instrumento que le
contiene se le denomina “contradocumento”.

c) El fin de engañar a terceros.

La simulación es absoluta cuando las partes crean la apariencia exterior


de un acto jurídico, del cual no quieren los efectos; el acto nada tiene de
real. En cambio, es relativa es cuando se encubre la naturaleza de un
acto bajo la apariencia de otro, o cuando el acto tiene estipulaciones que
no son verdaderas, o cuando por el se transmiten derechos a personas
interpuestas. En la contradeclaración, cuando la simulación es absoluta,
las partes reconocen no querer los efectos del acto; si la simulación es
relativa, declaran querer, en lugar del acto simulado, un acto distinto.

El acuerdo simulatorio solo es posible en una declaración recepticia, es


decir emitida frente a una persona determinada que necesariamente
debe conocerla para que produzca efectos, sea el acto unilateral,
bilateral o plurilateral. Existe simulación en los actos unilaterales
recpticios, si hay acuerdo entre el declarante y el destinatario de la
declaración, por ejemplo, puede ser simulada una promesa de pago por
acuerdo entre el promitente y quien recibe la promesa. No hay
simulación en los actos unilaterales no recepticios, por no ser posibles
en ellos la concreción de un acuerdo simulatorio, por ejemplo, la oferta
pública, pues en ella falta un determinado destinatario de la declaración
con quien establecer el acuerdo simulatorio. En estos actos no
recepticios, si el declarante engaña sobre sus verdaderas intenciones al
destinatario de la declaración estamos frente a la reserva mental y no a
la simulación que requiere del acuerdo de todas las partes del acto para
engañar a terceros.

No es cierto como dice el art. 190, que “por simulación absoluta se


aparenta celebrar un acto jurídico”. La verdad es que por
simulación absoluta se celebra realmente y efectivamente un acto
aparente que no corresponde a un acto verdadero, a fin de engañar a
terceros. El acto con simulación absoluta tiene un carácter aparente
(ficticio) que esconde a la nada, no modifica para nada la realidad, sino
que “la deja tal como esta”. Pero no es verdad que el acto aparente no
exista, por el contrario esta allí en la realidad social y jurídica
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produciendo sus efectos, no entre las partes, pero si frente a terceros.
No es verdad que se aparente celebrarlo, sino que es celebrado real y
efectivamente. No es cierto que no exista porque solamente se aparenta
celebrarlo, pero no se celebro; la verdad es que existe porque fue
efectivamente celebrado de acuerdo con la común intención de las
partes consistente en que exista solamente como aparente y no
produzca efectos entre ellas. La razón de su celebración es para que
cumpla con la única función de aparentar, frente a terceros, como
verdadera una situación jurídica ficticia.

El acto simulado es un negocio ficticio querido y realizado por las partes


para engañar a teceros, pero no para que produzca efectos entre ellas.
Los otorgantes quieren la declaración pero no su contenido, por lo que
no puede exigirse su cumplimiento, ya que su voluntad ha sido
solamente la de crear, frente a terceros, la apariencia de la transmisión
de un derecho de una parte a la otra o la apariencia de la asunción de
una obligación por una parte respecto a la otra. Es decir , el acto
simulado no produce los efectos que le son propios entre las partes, por
la razón de que no es efectivamente sino solo fingidamente querido.
Este es el fundamento de la nulidad inter partes del acto jurídico que
adolece de simulación absoluta. Por ejemplo, si una compraventa es
simulada con simulación absoluta, la propiedad del bien no se transmite
al aparente comprador, ni este deviente en deudor del precio; el acto
jurídico compraventa es invalido e ineficaz, ab initio, entre las partes
que lo produjeron.

La carencia de efectos entre las partes del acto simulado es


independiente de su licitud o ilicitud. Un acto ficticio, desprovisto de
contenido, aun cuando sea licito, no puede producir efectos para los
otorgantes, porque tal fue su común intención al otorgarlo. Con mayor
razón so el acto simulado es ilícito( por ejemplo, ha sido celebrado con el
fin de sustraer los bienes a las pretensiones de los acreedores o para no
pagar impuestos, para eludir una obligación legal o contractual), no
produce efectos para las partes, ni para nadie. Si la simulación es
inocente la nulidad por simulación solamente puede ser demanda por
los otorgantes. Los terceros no podrán hacerlo, porque no puede invocar
interés y legitimidad para obrar no tienen acción.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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Siendo la consecuencia natural del acto simulado el que no produzca
efectos entre las partes, porque ellas así lo han querido, se justifica una
disposición legal como la contenida en el primer párrafo del art. 1414
del código italiano que dispone: “El contrato simulado no tiene efectos
entre las partes”.

Por lo expuesto, proponemos el siguiente texto para una ulterior


modificación del código civil:

“Art. 190. Por la simulación absoluta se celebra un acto jurídico aparente


que no corresponde a ningún acto jurídico real”.

“El acto jurídico simulado no produce efectos entre los otorgantes”.

2) EFECTOS DE LA SIMULACION RELATIVA ENTRE LAS PARTES

“Art. 191.- Cuando las partes han querido concluir un acto distinto del
aparente, tiene efecto entre ellas el acto ocultado, siempre que
concurran los requisitos de sustancia y forma y no perjudique el derecho
del tercero.”

La doctrina predominante considera que en la simulación relativa hay


dos actos jurídicos: el acto simulado, que es el destinado a aparecer sólo
exteriormente; y el acto disimulado, que es el realmente querido por las
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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partes13. Pero esta afirmación no corresponde a la verdad, porque en
realidad, cuando las partes celebran un acto jurídico con simulación
relativa no celebran dos actos jurídicos distinto: uno simulado y otro
disimulado, sino que celebran un solo acto jurídico complejo, querido así
por una única voluntad común, con un doble carácter: aparente y
verdadero.

Por ejemplo, se simula celebrar un contrato de trabajo cuando en


realidad se perfecciona un contrato de sociedad (simulación sobre el
carácter o naturaleza del acto); se aparenta un precio menor al pagado,
o se hace aparecer como que el acto se celebró en julio cuando en
realidad fue en enero que se perfeccionó, o se hace aparecer que el acto
está sujeto a condiciones, plazo, o modo, cuando en realidad es puro
(simulación sobre el contenido u objeto del acto); quien se dispone a
adquirir un bien, pero se desea que el bien figure como suyo frente a
terceros, hace que aparezca como comprador un pariente o amigo
complaciente (simulación sobre las personas).

El acto con simulación relativa es inválido e ineficaz entre las personas


en su carácter simulado y válido y eficaz en su carácter disimulado,
siempre, que reúna los requisitos esenciales para su validez; que no sea
contrario a las normas imperativas, al orden público, a las buenas
costumbres; y que no perjudique el derecho de terceros. El carácter real
de la voluntad prevalece inter partes sobre el carácter aparente.

Las mencionadas reglas sobre los efectos de la simulación relativa entre


las partes están inspiradas en el principio de respeto de voluntad
negocial: en su carácter disimulado es eficaz porque las partes lo han
deseado efectivamente como un acto que surtirá efectos que le son
propios; en cambio, en su carácter simulado es ineficaz, adolece de
nulidad absoluta (art.219.5), porque los efectos que le son propios a la
figura jurídica usada para esconder el carácter real del acto, no son
queridos por las partes.

Se impone el principio de Derecho Romano: la verdad debe prevalecer


sobre las falsas apariencias. Destruido el aspecto aparente del acto
como consecuencia de que las partes hacen de conocimiento de
terceros el acuerdo simulatorio o el acto es declarado judicialmente nulo
por simulación, queda solamente su aspecto verdadero, válido y eficaz si
13
Galgano, Ob. Cit., p. 336.7.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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es lícito y reúne los requisitos esenciales; el carácter real del acto
sobrevive a la nulidad del carácter aparente. Así por ejemplo, en una
venta simulada a fin de garantizar un préstamo, probada la simulación,
el acto valdrá solamente en su carácter de garantía, en una donación
bajo la apariencia de venta, demostrando el verdadero carácter del acto,
el donante provoca revocar el acto por los causales de indignidad para
suceder y de desheredación (art. 1637); demostrando que la venta
ficticia oculta un mandato, las partes se regirán por este último y el
mandatario deberá rendir cuenta de su actuación.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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3) EFECTOS DE LA SIMULACION PARCIAL ENTRE LAS PARTES

Art. 192.- La norma del articulo 191 es de aplicación cuando en el acto se hace
referencia a datos inexactos o interviene interpósita persona.

La simulación es total cuando su contenido es aparente (el deudor simula


vender sus bienes para sustraerlos a las pretensiones de sus acreedores). Es
parcial cuando una parte del acto es aparente (fechas falsas; parte del precio),
y la otra contiene estipulaciones o clausulas verdaderas o serias.

La simulación absoluta es también total (el caso del deudor que simula
enajenar sus bienes para sustraerlos a la acción de sus acreedores). La
relativa puede ser total (se aparenta vender cuando se esta donando) o parcial
(en una compraventa se simula el precio indicando una suma inferior a la real).
La simulación relativa es objetiva cuando se refiere a la naturaleza o contenido
del acto y subjetiva cuando afecta a la identidad de una de las partes
(interposición ficticia de persona).

La invalidez o total ineficacia ataca a la totalidad del acto en caso simulación


total, o a las estipulaciones aparentes en caso de simulación parcial.

Cuando la simulación objetiva es parcial, esto es, cuando las partes no


esconden la parte total del negocio que realizan la apariencia de otro negocio
diferente, sino solamente ciertos aspectos mediante estipulaciones o clausulas
que hacen referencia a datos inexactos (se declara un precio al que realmente
se ha pagado, o se simula la fecha, antedatando o postdatando el documento,
o se simulan condiciones, plazos), tienen efectos entre ellas los datos exactos,
ocultados, por ser los efectivos queridos, siempre que sean lícitos y no afecten
los derechos de terceros.

La simulación relativa subjetiva se da cuando interviene interpósita persona


que toma aparentemente para si los derechos y obligaciones que se derivan
del acto, pero que en realidad tiene la función de sustituir en el acuerdo
secreto de las partes a la que es parte verdadera. Su función es la de
ocultación del verdadero interesado.

No todo acto jurídico celebrado por personas interpuestas es simulado. De ahí


que es necesario distinguir entre persona interpuesta real (representación
indirecta) y ficticia (simulación).
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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La persona interpuesta real es la que adquiere el derecho momentáneamente
y después lo vuelve a transmitir al mismo interesado; entre estos dos sujetos:
persona interpuesta y acuerdo interesado existe el acuerdo secreto.

Ejemplo:

Quien compra un bien a nombre propio, pero por cuenta de un tercero: A,


sabiendo que B por razones de enemistad personal, no querrá venderle su
casa, le encarga a C para que le haga la compra, a cuyo efecto le proporciona
el dinero. Aquí no hay simulación por no existe el acuerdo simulatorio (secreto)
entre A, B y C. Aquí hay dos transmisiones de derechos: del vendedor a la
persona interpuesta y de esta al comprador. Por tanto este no es un caso de
simulación, sino de representación indirecta.

L a persona interpuesta ficticia, denominada testaferro, hombre de paja,


prestanombres, no adquiere ni transmite derechos, sino que el derecho pase
directamente del transmitente al efectivo titular oculto. Aquí estamos frente a
ala simulación subjetiva parcial por interpósita persona ficticia, en la que el
acuerdo simulatorio (contenido en la contradeclaración, la misma que consta
en el contra documente si existe este) seda entre el disponente del derecho, el
testaferro y el adquirente efectivo, de modo que la simulación de persona es
siempre parcial; no es aparente todo el acto, sino solamente en relación a uno
de los sujetos. El que transfiere el derecho solo se obliga aparentemente con el
interpuesto, entendiendo obligarse hacia el tercero, frente al cual adquiere los
derechos y asume las obligaciones resultantes del acto.

Ejemplo:

Un hombre que desea hacer su donación a su conviviente, para evitar


sospechas de su mujer, lo hace mediante un testaferro; el bien donado no pasa
al dominio del testaferro sino directamente a la conviviente, por que ese es el
común acuerdo secreto entre el donante, el testaferro y la donataria.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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4) ¿Es posible una solución jurídica diversa de las anteriores para


desalentar la simulación?

Cabe preguntarnos si no seria preferible un régimen jurídico distinto,


que sacrifique la voluntad de las partes con el fin de desalentar el
recurso a la simulación. Para dicho efecto se pueden proyectar dos
sistemas posibles. El primero seria el considerar nulo el acto tanto en su
carácter simulado como en el disimulado. El segundo seria el de
considerarlo vinculadote en su faceta simulada y nulo en la disimulada.
Así, por ejemplo, si un vendedor para evitar el pago de impuestos simula
un precio inferior al real, se encontraría---- con la primera solución---en
la situación de no haber estipulado ninguna venta valida, o bien – con la
segunda solución--- se encontraría vinculado por una venta a un precio
inferior del querido (esta última es la solución adoptada en Francia). En
un caso y en el otro, el vendedor no conseguiría el provecho que ha
buscado ocultar, y esto desalentaría el recurso a la simulación.

Contra este tipo de soluciones no valdría la objeción que la simulación


puede también ser licita. En todo caso, soluciones como las descritas
estarían limitadas a las simulaciones ilícitas.

Con soluciones como las mencionadas se amparan comportamientos de


mala fe y se hace prevalecer la falsedad sobre la verdad. Por ejemplo, si
se adoptara la segunda solución, el comprador podría abusar de la
confianza del vendedor declarando primero estar dispuesto a simular un
precio inferior y luego pretender pagar solamente este precio. Consentir
este aprovechamiento contrasta con la exigencia que el derecho sea
justo y no solamente eficaz.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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EFECTOS ENTRE SIMULANTES Y TERCEROS

Recordemos quienes son partes y quines terceros en un acto jurídico.


Son partes los que intervienen en su celebración, por si o mediante
representante, constituyéndose una en sujeto activo y otra en sujeto
pasivo de la relación jurídica creada, o de la relación preexistente
modificada, regulada o extinguida.

Terceros son aquellos que no han tenido participación en la celebración


del acto jurídico, ni por si ni mediante representante, y, por
consiguiente, no pueden gozar ni sufrir sus efectos. Los terceros y sus
herederos no son parte, activa ni pasiva, de la relación jurídica creada
con el acto jurídico. Los terceros pueden ser absolutos o relativos. Los
primeros no tienen relación jurídica de ninguna clase con los que son
partes en el acto jurídico, por lo que sus efectos no les pueden tocar
para nada, los terceros relativos son aquellos ajenos a las partes del
acto jurídico, pero que pueden ser alcanzados, positivamente o
negativamente, por sus efectos, por ejemplo, el comprador de un bien
arrendado, si el arrendamiento esta inscrito, debe respetar el contrato
convenido por su vendedor con un tercero(Art.1708.1), el acreedor
afectado de disposición realizado por su deudor con un tercero, puede
impugnarlo vía acción pauliana (Art.195)

El testaferro tampoco es parte , sino tercero, de la relación jurídica


creada con un acto simulado, desde que todos los derechos u
obligaciones que recibe aparentemente, se repunta adquiridos
directamente por la parte oculta, quien en realidad será la verdadera
propietaria, poseedora, acreedora, deudora, etc. El prestanombre no es
sujeto activo ni pasivo de la relación jurídica creada, o modificada o
extinguida.
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Con referencia al acto simulado, los terceros relativos son la causa-
habiente de una de las partes del acto simulado. Ellos se distinguen en
terceros adquirentes (de una de las partes simulantes) de derechos o
garantías reales sobre los bienes materia del acto simulado y terceros
acreedores. Los unos o los otros pueden ser adquirentes o acreedores
del simulante enajenante (titular efectivo) o del simulante adquirente
(titular aparente). En la simulación de persona, el titular aparente es el
testaferro y el titular efectivo podrá ser o el enajenante (si la
enajenación es invalida) o el adquirente disimulado (si la enajenación es
valida)

Las relaciones entre simulantes y terceros se basan en el principio de la


inoponibilidad de la simulación por los simulantes a los terceros de
buena fe. La simulación mientras no sea descubierta es irrelevante para
los terceros. Por principio el acto simulado es valido y eficaz frente a los
terceros. Por principio el acto simulado es valido y eficaz frente a los
terceros. Si la simulación es relativa, descorrido el velo que ocultaba el
carácter real el acto, será indudablemente este carácter, antes oculto y
ahora notorio, por el que se rigen no solamente las partes, sino también
los terceros.

EFECTOS ENTRE SIMULANTES Y TERCEROS ADQUIRIENTES DEL TITULAR


APARENTE

Artículo 194.- La simulación no puede ser opuesta por las partes ni por
los terceros perjudicados a quien de buena fe y a titulo oneroso haya
adquirido derechos del titular aparente.

La fuente del Art. 194 es el Art. 197 del código civil de 1936 que dice * Si
la persona favorecida por la simulación, ha transferido a otro sus
derechos, la acción contra el tercero será admisible si la transmisión
tuvo lugar a titulo gratuito. Si la transmisión se opero a titulo oneroso, la
revocación solo será posible, si el subadquirente obro Con mala fe*

El tercero que adquiere derechos del titular aparente será buena fe si al


tiempo de la adquisición ignoraba la simulación, ni estaba en la
posibilidad de conocerla observando una normal diligencia, caso
contrario, es de mala fe. La buena fe se presume (se presume que el
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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tercero adquirente no sabia de la simulación, ni podía conocerla) y quien
la niegue debe probarla.

Cuando el tercero adquirente es de buena fe, hay que distinguir si la


adquisición lo hizo a titulo oneroso o gratuito.

Conforme a lo dispuesto en el Art. 194, ninguno de los simulantes, ni el


titular aparente, ni el efectivo, ni sus herederos, ni sus acreedores,
aunque estos resulten perjudicados, pueden oponer la simulación a
quien de buena fe y a titulo oneroso haya adquirido derechos del titular
aparente. Por el principio de la seguridad jurídica en la circulación de los
bienes, quien es causahabiente del titular aparente por haber adquirido,
de buena fe y titulo oneroso, derechos o garantías reales sobre los
bienes que fueron objeto del acto simulado, esta plenamente protegido
por el beneficio de la inoponibilidad de la simulación, aun cuando el acto
simulado haya sido declarado nulo.

A vende simuladamente un bien a B, quien, burlando la confianza en el


depositada, vende el bien a C que lo compra de buena fe, esto es, en la
firme creencia de que B es el verdadero propietario. Ni los contratantes
simulantes A y B, ni sus herederos, ni sus acreedores, ni cualquier otro
tercero perjudicado puede oponer la simulación al comprador C, ni a sus
herederos. La sentencia que declare la nulidad de la venta simulada
entre A y B no surte efecto contra C. Los acreedores de C pueden
embargar y rematar judicialmente el bien. Del mismo modo, si B se
limitase a constituir sobre el bien .Del mismo modo, si B se limitase a
constituir sobre el bien un derecho real menor a titulo oneroso ,o bien lo
diera, por ejemplo, en arrendamiento , el derecho del tercero de buena
fe esta a salvo. Otro ejemplo, si A asume simuladamente la obligación
de pagar una cantidad de dinero a B, y B cede el crédito a titulo oneroso
a un tercero de buena fe, la adquisición del tercero esta a salvo.

ACCION DE NULIDAD POR SIMULACION

Art. 193.- La acción para solicitar la nulidad del acto simulado puede ser
ejercitada por cualquiera de las partes o por el tercero perjudicado,
según sea el caso.
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El acto jurídico que adolezca de simulación absoluta es nulo (Art. 219,
Inc. 5º). El acto jurídico con simulación relativa es nulo en su carácter
simulado, y en el disimulado s valido si es licito, reúne los requisitos d
validez exigidos por la ley (Art.140) y no contiene vicios que lo invaliden;
caso contrario, es nulo si está incurso en las causales señaladas en el
Art. 219, o anulable si concurren las causales indicadas n el Art. 221;
además, por disposición del Art. 221, Inc. 3º, el acto es anulable en su
carácter disimulado si perjudica los derechos de los terceros.

Se trata de una nulidad peculiar ya que es inopinable a los terceros


adquirientes o sub-adquirientes a titulo oneroso y de buena fé (Art. 194),
y si se trata de simulación relativa, la nulidad del aspecto simulado del
acto lleva aparejada la validez del aspecto disimulado siempre que
subsistan los requisitos de validez (Art. 140).

Por estas razones, la simulación antes que un acto de nulidad es un acto


de ineficacia relativa en cuanto es inopinable a los terceros protegidos
por el Art. 194.

Estando a los términos de los Art. 193, la declaración judicial de la


nulidad de los actos simulados procede en los actos de simulación lícita
o ilícita. Como toda acción de nulidad, la disimulación lícita o ilícita.
Como toda acción de nulidad, la de simulación es declarativa en cuanto
esta orientada a obtener el reconocimiento de la falsa apariencia del
acto, y con ello quedan desvanecidos los efectos que se imputaban a
dicho acto. La pretensión para que se declare judicialmente la nulidad
del acto juridico por simulación puede hacerse valer en vía de acción, de
excepción o de reconvención.

Los legitimados para ejercer la acción de simulación son las partes


simulantes, sus sucesores a titulo universal o singular y los terceros
interesados (Art. 193), tales como los acreedores de los simulantes, sus
fiadores, sus herederos, legatarios, etc.

Si la simulación es licita, cualquiera de las partes puede solicitar que se


declare la nulidad del acto simulado. No habiendo prohibición para que
las partes en ejercicio de la autonomía de su voluntad privada creen un
acto aparente que no tiene nada de ilícito, ni perjudica a terceros, no se
les puede privar del derecho de hacer restablecer la verdad en el
momento que lo tengan por conveniente.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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Cuando la simulación es ilícita, la acción de simulación puede ser


ejercida por todos (incluyendo los simulantes) los que tengan legitima
interés en que se reestablezca la verdad, pudiendo, incluso, ser
declarada de oficio por el juez (Art.220).

Los simulantes después de haber infringido la ley o de haber perjudicado


a terceros, no pueden reestablecer la verdad mediante la declaración de
nulidad por simulación del acto. Sí podrán accionar por simulación si
arrepentidos de su ilícita conducta y sin tener interés de obtener
provecho de la nulidad, persiguen destruir la apariencia que violan la ley
o lesionan los derechos ajenos.

La acción de simulación que compete a los terceros es directa, por


derecho propio y no por vía de subrogación. De lo que sigue que el
demandado no puede hacer valer contra el demandante los medios de
defensa que tuviera contra la otra parte; el demandante puede valerse
de todos los medios probatorios a su alcance para demostrar la
simulación.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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DIFERENCIA DE LA SIMULACION CON OTRAS FIGURAS AFINES:


1. LA SIMULACION Y LA RESERVA MENTAL:
En la reserva mental ocurre cuando el sujeto no quiere los efectos del
acto jurídico que celebra. Debido a que la reserva mental es un hecho
psíquico que no es conocible por la otra parte que interviene en el acto
ni por los terceros, cuyo fin corresponde casi siempre a la voluntad de
engañar, el sujeto permanece vinculado a su declaración, es decir, la
reserva mental es irrelevante para el derecho por carecer de objetiva
expresión exterior. En la simulación existe un acuerdo conjunto de las
partes de celebrar el acto, pero que el mismo no tenga efecto entre
estos. En cambio la reserva mental es una violación unilateral,
puramente interna, no manifestada, orientada a engañar a la
contraparte y no necesariamente a un tercero.
La simulación y la reserva mental son semejantes porque con ambas se
persigue un fin de engaño, pero se diferencian por lo siguiente:
a) Con la simulación se persigue engañar a terceros y con la reserva
mental se trata de engañar a la otra parte que interviene en el acto y no
necesariamente a terceros.
b) La simulación requiere del acuerdo simulatorio, lo que falta en la
reserva mental.
c) La reserva puede tener lugar en cualquier acto jurídico, sea sobre
derecho no patrimoniales disponibles o no, sea bilateral, plurilateral,
unilateral receptivo o no receptivo. En cambio la simulación opera
solamente en los actos sobre derechos patrimoniales disponibles y sólo
en los actos bilaterales, o plurilaterales, o unilaterales receptivos; no
opera en los actos unilaterales no receptivos.
d) La reserva no afecta la validez del acto, la simulación es causal de
nulidad.
2. SIMULACION Y ACTO FIDUCIARIO:
El artículo 241 de la Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de
Seguros y Orgánica de la Superintendencia de Banca y Seguros,
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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conceptúa el acto fiduciario bajo los términos siguientes: El fideicomiso
es una relación jurídica por la cual el fideicomitente transfiere bienes en
fideicomiso a otra persona, denominada fiduciario, para la constitución
de un patrimonio fideicometido, sujeto al dominio fiduciario de éste
último y afecto al cumplimiento de un fin específico a favor del
fideicomitente o de un tercero denominado fideicomisario.
Del concepto del artículo se puede apreciar que un sujeto transfiere los
bienes a otro pero no en propiedad, para que posteriormente puedan ser
restituidos; además, que es un hecho real, las partes desean lo que
realmente han declarado; quieren el que acto surta todos sus efectos;
mientras que en la simulación se aparenta transferir en forma definitiva
el derecho de propiedad; sin embargo, los simulantes quieren el acto
pero no los efectos.
3. SIMULACION Y REPRESENTACION INDIRECTA:
En la interpretación indirecta la interposición de la persona es real
porque si bien el interpuesto actúa en representación del interponiente,
tal representación la ignora quien celebra el acto con la interpósita
persona. El representante indirecto, con arreglo a sus facultades y
cautelando los intereses del representado, actúa en nombre propio, por
lo que el tercero contratante cree contratar con él. Pro esto, hay
interposición real, porque verdaderamente se celebra el negocio con el
sujeto interpuesto, aun cuando en definitiva los efectos del negocio los
transmitirá al representado que no ha otorgado una representación
directa.
En la simulación por interpósita persona la interposición es ficticia
porque quien celebra el negocio con el interpuesto sabe que es un
testaferro y que los efectos del acto celebrado se proyecta hacia el
simulante interponente, porque el acuerdo simulatorio es tripartito, ya
que en él participan las dos partes simulantes y la persona interpuesta,
quien deliberadamente, acuerdo con ambas partes, se presta para la
formación del acto jurídico simulado.
4. SIMULACION Y DOLO:
El dolo es el engaño que utiliza una de las partes o un tercero para
inducir a otro a celebrar un acto jurídico. En cambio en la simulación las
partes se ponen de acuerdo para llevar a cabo un acto. La simulación
puede ser lícita, en cambio el dolo siempre será ilícito.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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CONCLUSIONES
En la simulación relativa, el fin del negocio simulado sí es el de ocular
al disimulado, o a los elementos disimulados, para que los efectos que
aparezcan al exterior se crean procedentes de un negocio que no es
aquél del que realmente proceden, En la simulación relativa se realiza
aparentemente un negocio jurídico, queriendo y llevando a cabo en
realidad otro distinto. Los contratantes concluyen un negocio verdadero,
que ocultan bajo una forma diversa, de tal modo que su verdadera
naturaleza permanece secreta.
En la simulación relativa no se limita a crear la apariencia, como en la
absoluta, sino que produce ésta para encubrir un negocio verdadero.
Para ello será necesario considerar la unida de la declaración de
voluntad de las partes de sustituir la regla aparente por una diversa,
uniendo así la declaración de voluntad de simular y la declaración de
voluntad de establecer un reglamento de intereses distinto de aquél
contenido en la declaración ostensible.
La Simulación En Los Acto Jurídicos 201
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En la absoluta, no existe acto jurídico por tratarse de una apariencia. En
cambio, en la relativa, hay un acto oculto y verdadero y un acto
aparente. En la absoluta el acto aparente flota en el vacío; en la relativa,
el aparente se sostiene en un acto ocultado y real.