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CAPÍTULO 3

LAS POLÉMICAS EN PALEONTOLOGÍA IIINLANA

El pensamiento teórico de cada época. incluyendo por lo tanto la nuestra, es un producto


histórico que reviste _formas muy diferentes y asume por lo tanto. un contenido muy distinto
también, según las diferentes épocas

Friedrich Engels. Dialéctica de la Naturaleza

Y como vos. en virtud de vuestra vasta experiencia, podeis acallar estas afirmaciones
gracias al conocimiento pleno de la _falsedad y mudanza de todas las cosas de este desdichado
mundo. no debéis dejaros llevar demasiado por la tempestad, sino más bien alimentar
esperanzas de que pase pronto y transforme las preocupaciones en serenidad

Carta de Sor María Celeste a su padre Galileo Galilei, 2 de julio de 1633

La Paleontología Humana es una ciencia polémica; según Napier, cada fósil


que rompe paradigmas la lleva impresa. En estos últimos años hay polémicas
sobre el hecho de que los primeros homínidos se denominen Orrorin o
Sahelanthropus , también sobre la definición de Australopithecus y los taxones
que debe incluir este género, así como la reevaluación de Horno y otras muchas.
Hace algunos años eran célebres los enfrentamientos de D. Johanson y R Leakey
que se acentuaron cuando el primero encontró la famosa Lucy y la presentó
firmando el artículo con su madre Mary.
Pero a mi juicio y al de otros investigadores, la polémica de Orce ha sido
extremadamente dura y larga por estar implicada en ella no sólo científicos que
compartían el descubrimiento inicial y trabajaban en la misma institución, sino
también las descalificaciones empleadas, entre ellas la acusación de falsificación,
la participación innecesaria de catedráticos y otras autoridades, los ceses obligados,
los enredos políticos y la gran proyección mediática.
Para analizar este tema hay diferentes enfoques. Veamos el primero y más
sencillo. Se trata de diferenciar entre datos científicos y noticias.

DATOS CIENTÍFICOS Y NOTICIAS

En el caso de Orce se han generado cuatro tipos de noticias. El primer tipo


corresponde a los trabajos científicos publicados en las revistas especializadas,
monografías y actas de congresos, es decir las propias del sistema científico. El

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control que los investigadores ejercen sobre ellas es considerable, casi siempre
absoluto, pues las variaciones son debidas a valoraciones de los revisores o a criterios
editoriales. En ambos casos el autor o autores pueden admitir correcciones, si lo
creen oportuno o retirar el artículo y enviarlo a una nueva revista. También son
posibles y normales las réplicas cuando hay opiniones divergentes. El lenguaje empleado
es estricto y no caben descalificaciones más allá de las que admite la ciencia.
Los diferentes grupos (Gibert, Campillo, García Olivares y colaboradores)
que hemos trabajado con los fósiles de Orce y Cueva Victoria (Cartagena, Murcia,
hemos publicado 138 trabajos de investigación (12 de ellos en revistas de impacto
y 15 en revistas internacionales) a lo largo de 18 años. Esta es la base real del
progreso científico que debería estar de acuerdo con las noticias publicadas en la
prensa diaria y otros medios.
Otro tipo de noticias son las publicadas en los periódicos, elaboradas por las
redacciones. En el caso que nos ocupa podemos afirmar que los medios de
comunicación en general, han reflejado bien los sucesivos éxitos y crisis científicas
así como las dos escisiones del equipo investigador, pero no han reflejado ni
divulgado con el debido rigor la problemática científica que estaba en la base de
las crisis, éxitos y escisiones. Los medios se han limitado a publicar declaraciones
sin divulgar esquemas sencillos que hicieran comprensible los problemas científicos
y sin acudir a expertos internacionales independientes, asistir o recibir información
fiable de los congresos internacionales donde se ha debatido en profundidad y
reflejar el progreso que en ellos se ha producido.
Una excepción lo constituye el año 1995 cuando se celebra en Orce el Congreso
Internacional de Paleontología Humana. Los periodistas pudieron entrevistar a
especialistas, asistir a sesiones y llegar a conclusiones. Hubo una relación directa
entre científicos y periodistas. Cuando esto sucede las noticias son clarificadoras.
Sobre nuestros trabajos en Orce y Cueva Victoria hemos analizado cerca de
1000 noticias publicadas entre 1983 y 1999 distribuidas de la siguiente manera:
Ideal, 167; Diari de Sabadell, 104; La Verdad /La Opinión, 51; otros periódicos
locales, 187; El País, 98; El Periódico de Catalunya, 71; ABC, 53; La Vanguardia,
46; Avui, 20; otros nacionales 119.
Un grave inconveniente de los medios reside en la imposibilidad de control y
réplica, en contraste con los que sucede en las revistas especializadas. Los titulares
de los periódicos tienden a expresar verdades absolutas difícilmente rebatibles.
Otro problema grave es el tipo de lenguaje. Hay notables diferencias entre el
lenguaje periodístico y el científico. El primero tiene que producir impacto en el

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lector, y para ello casi todo vale (por lo menos en el caso de Orce). Pongamos
algunos ejemplos: "Serios indicios de que el cráneo del "Hombre de Orce" pertenece
a un asno" (El País, 12/5/84); "El fósil de Orce no podrá revelar su carácter
humano" (El Periódico 20/3/ 95): "Descendemos del burro" (El Periódico, 13 /5/
84); "El fósil de Orce pertenece en realidad a un caballo, según los científicos"
(El País, 17 / 8 / 97); "Orce, una polémica que no fosiliza" (ABC, 8 /8/ 96); "El
equipo del "Hombre de Orce" va de cráneo" (ABC, 4 / 8/ 96).
Un tercer tipo de noticias son los artículos de opinión que especialistas o
autores con suficiente credibilidad social han publicado sobre el caso de Orce.
Hay muchos ejemplos pero me limitaré a tres: el de un especialista en Paleontología
Humana como es el Dr. D. Turbón, que publicó en La Vanguardia (10/ 9/ 95) un
artículo titulado: "Fin de una polémica que dividió al mundo científico. Hombre
de Orce: Josep Gibert tenía razón". El del Dr. C. J. Cela Conde, que publicó en
Investigación y Ciencia (enero de 1996), otro artículo denominado "¿Comienza
África en los Pirineos?" Cela Conde, en este trabajo relata lo ocurrido en el
Congreso Internacional de Paleontología Humana de Orce como congresista. Otro
ejemplo es el artículo publicado en el numero cero de "El Escéptico" (repartido
gratuitamente y con amplia repercusión) por el paleontólogo Dr. E. Molina en el
que se nos acusa de practicar pseudociencia o ciencia patológica.
Por último están las declaraciones en los medios de comunicación de científicos,
especialistas o no, en los temas objeto de debate, que contribuyen a afianzar o
rebatir el paradigma en discusión y en muchas ocasiones, a distorsionarlo. Como
se podrá comprobar es muy normal que para criticar al paradigma se desprestigie
la metodología del responsable de las investigaciones, saliéndose del contexto
científico en que todos tenemos que movernos.
En el caso de Orce hay numerosas declaraciones de científicos, algunas
favorables o muy favorables, (Y. Coppens, "El País", 13 / 5/ 93, P.V. Tobias," El
Periódico", 2 / 5/ 96; "El País", 30 / 10/ 97; "Ideal",26 / 7/ 98 ) pero me interesa
señalar las que han contribuido al desprestigio de los investigadores o de los
materiales objeto de investigación o del método científico, dictadas por expertos.
Veamos algunos ejemplos. Tres catedráticos de Paleontología, los Drs. Truyols,
Porta y De Renzi, como ya se ha señalado antes, critican en carta abierta publicada
en varios periódicos (Avui 6/ 3/ 1985, versión completa. El País 6 /3/ 85, nota
extensa), la metodología seguida en nuestras investigaciones ("..la supuesta novedad
no ha pasado nunca por la prueba que representa su publicación en una revista
científica, donde la afirmación de la verdad de una hipótesis sin contratación- y
en el caso presente todo es pura conjetura- habría obligado al comité científico a

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desechar el artículo a causa de la incorrección metodológica que contenía" y "
Nuestra ciencia no avanza por descubrimientos espectaculares puntuales, sino que
lo hace, como las otras, a partir de teorías que sirven para, una vez planteado un
problema, buscar hipótesis susceptibles de ser contrastadas o contrastarlas
efectivamente, si se han de presentar como ciertas y no como conjeturas. Esta es
la diferencia entre el paleontólogo y el mero coleccionista de fósiles
aficionado."

Dos arqueólogos califican nuestras técnicas de "esotéricas" (Dennell &


Roebroeks, Antiquity 1997). El hallazgo de un fragmento dental en Barranco
León publicado en Human Evolution (Vol. 13, n° 3-4, 1999) es calificado por el
Dr. B. Martínez de "miserable fragmento de esmalte" y "nueva provocación", y
los restos humanos de Orce de "..cuatro miserables huesos incompletos" (Alcazaba,
A. XIII, n° 101, junio, 1996).En ABC (20/ 3/ 97) se recogen declaraciones de los
Drs. Martínez y Palmqvist en las que hablan del "fraude del dibujo" realizado
por Gibert en VM-0 e implica al Dr. P.V. Tobias en la polémica publicando una
carta personal. En el "Ideal" (20/ 3 /97) los mismos científicos afirman que las
investigaciones no han sido rigurosas y que "Gibert ha falseado datos", "El
profesor Philip Tobias ha negado que declarase estar conforme con la procedencia
homínida del cráneo", "También han indicado que los resultados sobre proteínas
del profesor Olivares no coinciden con los realizados por una universidad
californiana".
Citemos, por último, afirmaciones de gran dureza realizadas por científicos
especialistas cuyo uno objetivo es la descalificación personal directa. Supone una
actitud más agresiva que la anterior. Dice el paleolitista Raúl Monzón (Revista de
Arqueología, año X, n° 98, 1989): " Lo malo es cuando algunos individuos (se
refiere a José Gibert Clols) que se tienen así mismos por buenos profesionales de
la investigación, hacen primar propios intereses económicos y políticos sobre el
más elemental sentido ético y viven y medran a costa de los Entes autonómicos,
parasitándose en ellos a base de subvenciones que logran mediante confusionismo
y propaganda barata, aprovechándose de la natural ignorancia arqueológica del
político de turno." Y más adelante sigue " Pero lo peor de todo esto es que el Sr.
Gibert no lo dice aquí en su tierra, en publicaciones científicas y foros nacionales
de especialistas, ni da la oportunidad de estudiarlo a otros colegas ante un tema de
tal magnitud si resultase cierto, sino que "suelta declaraciones a los periodistas"
como siempre, y se va a Francia a dar allí una conferencia al respecto, sin más
pruebas (estudios, análisis, etc) que sus palabras (las cuales deben poseer un embrujo
especial".

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El paleontólogo Dr. Palmqvist acusa al Dr. Giben Clols (Alcazaba, A. XIII,
n° 103, 1996) de despilfarrador de dinero público ("Constante despilfarro que ha
hecho gala respecto a los recursos materiales- ). falsificador y estafador ("Giben
simplificó considerablemente su trazado....recordar lo que aconteció con el
tristemente famoso fraude de Piltdow- ). patético (- la comparación del clan Giben
con la saga de los Leakey resulta. cuanto menos. patética... ). cacique y mezquino
con derecho a pernada ("...la mezquindad de este drama "se ha limitado
a utilizar la producción intelectual de sus colaboradores ejerciendo un cierto derecho
de pernada...").
Llegado a este punto y la virulencia de las acusaciones, el lector comprenderá
que la defensa científica es la más fácil. Basta encontrar nuevos datos objetivos y
publicarlos. Pero ¿Que hacer con el resto de acusaciones? Lo lógico seria actuar
por la vía judicial, pero siempre la he rechazado. ¿Qué pasaría con mi reputación
de científico, con el honor que me concedo a mí mismo si ganara un juicio y no
consiguiera publicar artículos? La polémica está planteada, para mí, en un solo
plano: el científico. El resto no me interesa. Las calumnias quedan y hacen un
daño irreparable, pero no importan si no son ciertas.
Estamos en un momento crucial para la credibilidad científica. En efecto, la
posmodernidad se caracteriza entre otras cosas, por el escaso interés en aproximarse
a la verdad. Lo dice Sabater en "El escéptico" (n° 3 1998-99):" La idea posmoderna
de que nada es verdad...", "Vivimos en una época en que se oye la opinión,
disparatada para mi, de que todas las opiniones son respetables. ¡Como van a ser
respetables todas las opiniones ! Si algo les pasa a las opiniones es que no son
todas respetables. Todas las personas son respetables, sean cuales fueren sus
opiniones, pero no todas las opiniones son respetables". "Y la idea que es un signo
de democracia o libertad de que cualquier idea vale lo mismo que cualquier otra y
que da lo mismo que quien la sostenga ignore los mecanismos del asunto, no
pueda aportar ninguna prueba, no tenga datos, sea incapaz de razonar su postura,
vale lo mismo que la opinión de quien conoce el asunto, me parece preocupante".
La posmodernidad, como exaltación de los valores individuales y subjetivos,
implica una critica directa a la objetividad y el progreso científico. Es preocupante
la lectura del artículo de J. Horgan: "El final o el principio de la ciencia" (El País,
13/1/99) y más aún su conclusión, pues el progreso científico "se sostiene sólo en
pruebas y argumentos contradictorios y escurridizos por lo que se pervierte el
espíritu de la ciencia". Este ataque al progreso científico no es nuevo. Como nos
recuerda \Holton, "Algunos académicos, estadistas, hombres de estado, políticos,
líderes religiosos y otros ciudadanos de creencias muy diversas, están desafiando
la propia legitimidad de la ciencia y la tecnología, en nuestra cultura y nuestro
tejido social. Desde hace una década se ha producido poco apoco entre intelectuales
influyentes ajenos a la ciencia, un desplazamiento sísmico en la creencia defendida,
desde la Ilustración, de que la ciencia y la tecnología son, en general, fuerzas
predominantemente positivas" (Einsten, historia y otras pasiones, Taurus, 1998).
Creo que en los anteriores párrafos he situado la polémica de Orce dentro del
marco histórico de la posmodernidad, y del mediático de las décadas 80-2000, y
me interesa señalar que mi única posibilidad de defensa era seguir, con el máximo
rigor, el método científico. Si conseguíamos datos objetivos de calidad,
presentándolos a congresos internacionales y publicándolos en revistas de impacto,
tendría que quedar bien establecida nuestra hipótesis, por lo que nuestros adversarios
se verían obligados a reconocer su error, o por lo menos, nos dejarían investigar
tranquilos (en la posmodernidad nunca se reconocen errores) e igualmente los
medios se tranquilizarían e incluso podrían cambiar de discurso.
Así me expresé al inicio de la crisis "Quiero mantenerme en el terreno
científico" (El País 18/5/84), y creo que he cumplido este postulado. Nunca he
utilizado una terminología calumniosa en los más de 1000 artículos de prensa
analizados, los calificativos más agresivos han sido acusaciones de deslealtad y
cinismo. Mi esfuerzo se ha encaminado a aportar datos de calidad, publicarlos en
las mejores revistas posibles y en monografías extensas, así como asistir a los
foros de debate internacionales. Todo ello debido al convencimiento de que el
método científico es el único que nos permite comprender la realidad natural y
aproximarnos, lo mejor posible, a esta pequeña parcela de la verdad.

JUVENTUD DE LA CIENCIA ESPAÑOLA

La historia de la ciencia española es muy aleccionadora. Siempre me he


interesado por la vida y obra de los científicos, en especial los del Renacimiento.
La comparación entre la corte de los Medicis de la Florencia del siglo XVI-XVII
y la de Felipe II. es muy interesante. La vida de Galileo, sus debates y condena es
muy aleccionadora de cómo funcionaba la ciencia. También la trayectoria
profesional de Vasaglio, médico de Carlos V y Felipe II y gran anatomista. Los
amigos de Galileo fundaron la primera academia científica de la historia moderna,
en Roma: la Academia dei Lincei en 1603 y él mimo fundó otra en Florencia, la
Academia dei Cimento en 1630, a las que siguieron la Royal Society (Londres
1662) y de Ciencias de París (1666). Una última reflexión: si a Fray Luis de León
la Inquisición le condenó a cinco años de cartel por la traducción libre del Cantar
de los cantares que implicaba una ligera critica a la versión ortodoxa de la Biblia
conocida como La Vulgata, ¿qué le hubiara pasado a Galileo en España?

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En España las academias de Barcelona y Madrid se fundan en 1764 y 184.
Como vemos la discusión científica, llega a España con casi un siglo de retraso con
respecto a Italia, Francia o Inglaterra. Además la ciencia experimental llega mal.
No puedo entrar en detalles sobre el desarrollo de la ciencia en los siglos
XVII-XVIII, que son determinantes para el gran progreso de Europa y el retraso
de nuestro país. Sólo quiero señalar algunas causas, a mi juicio determinantes. En
primer lugar la presencia, leve pero significativa, del Santo Tribunal de la
Inquisición, para el que son sospechosos los estadistas o científicos ilustrados
como Jovellanos y Bails, o como Orfila, un geólogo ilustrado que es citado por
los inquisidores en 1805 por denuncia anónima para que aclarara algunas
manifestaciones suyas sobre la antigüedad del mundo. Hasta 1773 no se hace una
defensa cerrada de la nueva cosmología heliocéntrica gracias a Jorge Juan y su
obra póstuma "El estado de la astronomía en Europa " ¡Un siglo y medio después
de su publicación!
Sin duda, siguen pesando el criterio de las autoridades, que hacen prevalecer
las enseñanzas clásicas en las universidades sobre las nuevas ciencias. Dice Juan
Vernet en su Historia de la Ciencia Española: "Parece, sin embargo, indudable que
en la primera mitad del siglo de las luces, los españoles tuvieron conciencia muy
clara de la incapacidad de las universidades para ponerse al corriente del desarrollo
de la ciencia contemporánea. La única diferencia con respecto al exterior radicaba
en que, mientras en el resto de Europa ya desde los inicios de la ciencia experimental
habían descubierto esta realidad y habían paliado el defecto mediante la creación
de instituciones independientes, España continuó ceñida a sus universidades y aún
creó nuevas a todo lo largo y ancho de sus dominios, por ejemplo Manila (1611),
La Habana (1728), Caracas (1721), en muchas de las cuales faltaban estudios
adecuados para matemáticas y física, consideradas con frecuencia como disciplinas
introductorias al estudio de la medicina...".
Las instituciones independientes a las que se refiere Juan Vernet, fueron la
Academias, uno de cuyos objetivos era liberarse del peso escolástico de las
universidades. Yo suelo decir que la ciencia aún funciona, en ocasiones y sobre todo
en las polémicas, por criterios aristotélico-tomistas que emanan de la sabiduría de
algunas autoridades. Es cierto que el peso de las autoridades es excesivo y que la
ciencia es muy conservadora....pero, el sistema está así concebido y es un requisito
que todos los investigadores deben tener en cuenta. Aunque, sin duda, hemos avanzado.
No es igual la autoridad de la Inquisición que la del catedrático...pero en algunas
afirmacione's se aproximan, como cuando alguno afirma con gran énfasis, que

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"La verdad la tenemos las catedráticos y Dios" (frase que ya he citado porque me
impresionó mucho, pues quien la afirmaba, además, la justificaba).
Para terminar quiero citar a Rey Pastor, el gran matemático: "En oposición a
la España introvertida, que deseaba Unamuno, poblada de faquires acurrucados al
sol y derviches hirsutos de báculo rascador, consagrados a meditar sobre el enigma
de la muerte, surgió una generación vigorosa y optimista, extrovertida hacia la
alegría de la vida, que se propuso reanimar a la madre moribunda con el ambicioso
plan de reanudar la Historia por un nuevo rumbo y hacia una nueva meta, antípoda
de la señalada por Unamuno. Repudiando, por indigno, el "¡que inventen ellos para
aprovecharnos nosotros!", trabajaron con tesón hasta lograr el ingreso de España en
la comunión internacional de la ciencia, y esta generación a la que pertenecernos
cuantos laboramos en la tarea común, esta auténtica generación del 98, que tuvo por
mentor y ejemplo a José Ortega y Gaset, al retirase ahora de la cátedra que tanto
honró, le expresa su gratitud, a la que debería unirse todo el mundo hispánico, a la
par que conmemoramos el centenario de los tres videntes coetáneos, que a todos
nos trazaron meta y rumbo: Cajal, Hinojosa y Torres Quevedo."
Sin duda España, es un país dificil o laberíntico, en frase de Breman, el
hispanista inglés. El rumbo trazado por Ortega, Cajal, la Institución Libre de
Enseñanza y otros, se vió truncado por la Guerra Civil y la dictadura de Franco
que supuso un paréntesis muy largo para la ciencia. En la historia de los últimos
siglos hay demasiados paréntesis y rupturas. La renovación liberal, fruto de la
Revolución Francesa, de finales del XVIII es frenada en España por el absolutismo
de Fernando VII, al que sigue el desencanto del siglo XIX con los desastres
coloniales, guerras fraticidas y africanas, para terminar con la dictadura de Primo
de Rivera a la que sigue, en el siglo XX, la de Franco.
A mí me ha tocado vivir una importante renovación científica, muy rápida y
esperanzadora. El cambio de mentalidad en los científicos y el incremento de
medios ha sido notable. Cuando terminé la carrera, hace aproximadamente cuarenta
años, apenas si existían los laboratorios. Recuerdo que el Dr. Vallmitchana consiguió
instalar el primer microscopio electrónico, que el Dr. Font Altaba incorporó a su
departamento de Cristalografia y Mineralogía la primera computadora de fichas,
y, que el Dr. San Miguel tuvo la oportunidad de estudiar muestras de rocas lunares.
Eran novedades espectaculares, pero en la práctica los laboratorios eran obsoletos
y nuestra enseñanza muy teórica.

Aún así, creo que parte de mis profesores contribuyeron a la primera renovación
de la ciencia experimental en España. En el campo de la biología debo destacar la
labor de los Drs.Margalef y Prevosti, en el de la Paleontología los Drs. Crusafont

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y Aguirre, y en el de la Geología la Dra. Virgili y los Drs. Rosell y Vera. Creo que
pertenezco a la segunda generación de científicos que tuvo ocasión de colaborar
con expertos europeos y americanos, salir al exterior y poder aprender y aplicar
nuevas técnicas. Recuerdo con emoción mis estancias en Utrech, con el Dr. Hans
de Bruinj, a quien debo buena parte de mi formación paleontológica; me ayudó a
aplicar nuevas técnicas en la prospección y estudio de micromamíferos,
especialmente técnicas precisas para la toma de medidas así como a valorar la
utilidad de la microscopía electrónica. Uno de los momentos más emocionantes
fue cuando comprobé la eficacia del microscopio electrónico para el estudio
detallado de la anatomía. Los fósiles adquirían otra dimensión. En mis primeras
publicaciones internacionales de 1975, publiqué las fotografías, y creo que fui el
primer paleontólogo de mamíferos fósiles que aplicó esta técnica.
Sin duda tiene razón Lopez Piñero cuando afirma que: "La tradición científica
se desarrolla casi siempre al margen de la vida general de la sociedad española.
Esto es lo que da a nuestra ciencia contemporánea una de sus peculiares
características: su dependencia del crispado empeño de un hombre o de un grupo
muy concreto de hombres que llegan a conectar con Europa". El historiador refleja
muy bien la situación de los científicos de las décadas de los sesenta y setenta.
Quizás ahora, en el siglo XXI, empiece a cambiar la relación ciencia/sociedad.
Creo que la ciencia española de las últimas decadas del siglo XX, ha entrado
en el concierto internacional al asimilar las nuevas técnicas en los diferentes ámbitos
científicos, así como los nuevos conocimientos, debido al intercambio constante
de investigadores, la apertura de centros y fronteras y la publicación de resultados
en las mejores revistas. Aún así es muy joven
Tuve la oportunidad de codirigir la Tesis Doctoral de Alfredo Iglesias_ que
mereció el premio extraordinario- sobre la evolución de las ideas en Paleontología
Humana desde 1936 hasta 1976, año del descubrimiento de Venta Micena y la
primera mandibula de Atapuerca. En ella se explica el gran cambio de mentalidad
que va desde el creacionismo hasta el neopositivismo pasando por el finalismo
tahilardiano. Viví expectante el debate entre Crusafont y Oró, el exobiólogo catalán
que contribuyó, en gran medida, a actualizar el debate evolucionista y situarlo a
niveles europeos.
En esta tesis se puede comprobar el nivel de debate y renovación de la década
de los setenta, es decir, durante el tardofranquismo, que contrasta con la uniformidad
actual. En Paleontología Humana se ha instalado en España una especie de
Pensamiento Único, monolítico, contra el que es imposible luchar.

EL HOMBRE DE ORCE 413


En la década de los ochenta surgieron las nuevas sociedades, como la Sociedad
Española de Paleontología y la Sociedad Española de Antropología Biológica que
sin duda han contribuido al progreso científico, pero aún no han adquirido, a mi
juicio, suficiente prestigio y autoridad para provocar debates serios, de alcance,
sobre los temas cruciales. He participado en algunos congresos de estas sociedades
sin conseguir gran cosa. Los congresistas escuchan y preguntan poco, pero son las
autoridades académicas quienes sientan cátedra cuando se les pregunta en el bar, al
terminar las sesiones.

No he conseguido establecer un debate serio con los Drs. Agustí, Moyá y otros
científicos como el Dr. Arsuaga en ningún congreso, conferencia o reunión pública,
aunque lo he buscado afanosamente. Tampoco he conseguido en los últimos 10
años dar conferencias, o exponer mis ideas en la Universidad Complutense de
Madrid ni en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. La última la pronuncie
en 1994 en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid antes de las últimas
polémicas y sin haber publicado los resultados inmunológicos y anatómicos.
Creo que hay un déficit democrático en la ciencia española y que todos no
somos iguales ante los responsables de los diferentes órganos gestores. Sin duda,
la ciencia experimental española es aún muy joven.
El devenir histórico de la polémica me ha conducido a una situación singular.
Cuando se inició el debate no disponíamos de ninguna publicación internacional,
pero teníamos capacidad de respuesta científica y mediática. Ahora, con varias
publicaciones internacionales y abundantes datos científicos, no tenemos capacidad
mediática, por lo que la sociedad ignora nuestros resultados y es imposible
transmitirle que en Orce hay restos humanos y que en tierras andaluzas y
cartageneras están los primeros europeos. En definitiva, los medios se han olvidado
de Orce porque ha surgido un nuevo valor con un gran poder mediatico, autoridad
científica (en el sentido escolástico) e influencia política: Atapuerca.

¿CÓMO SE RESUELVEN LAS POLÉMICAS EN PALEONTOLOGÍA HUMANA?

La común suerte de los hombres grandes es la de ser perseguidos. Ninguno de ellos ha


dejado de luchar contra la rivalidad, la envidia y la calumnia
Apuntes a la vida y hechos militares del brigadier don Juan Martín Díez "El Empecinado",
por un admirador de ellos. Madrid 1814

Hay tres polémicas que pueden servirnos de ejemplo. La del Ramapithecus y


la del primer Australopithecus, es decir "El Niño de Taung". La primera ya la
hemos comentado y es muy interesante porque en ella se combinan elementos


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anatómicos y bioquímicos, como en el caso de Orce y se resuelve, a su vez. por
nuevos hallazgos paleontológicos por parte del Dr. Peter Andrew y
paleoinmunológicos debidos al Dr. Lowenstein, que también colabora con nosotros.
La tercera me interesa porque tiene su origen en España e intervienen investigadores
de nuestro pais que se enfrentan a las autoridades galas, que finalmente deben
rectificar. Se trata de las pinturas rupestres de Altamira y su descubridor Don
Marcelino Sanz de Sautuola.

EL "NIÑO DE TAUNG"

El caso del "Niño de Taung" es un claro ejemplo de descubrimiento prematuro,


y en este aspecto se asemeja a Orce; también porque un joven investigador, el Dr.
Dart, profesor de anatomía de las colonias, nacido en Australia, formado en
Inglaterra y Estados Unidos y residente en Sudáfrica, se aventura a desafiar a las
autoridades científicas de la metrópoli. Según Robert Ardrey, Dart " era un hombre
multifacético de tremendo magnetismo personal y excepcional resistencia física",
a lo que se debería añadir: un excelente anatomista.
La historia de Dart la describen muy bien Wend y Lewin (ver bibliografía) a
los que en líneas generales seguiremos. En 1924 el profesor de geología Young le
entregó un cajon con rocas llenas de fósiles que le había cedido un minero, y
encontró en su interior un cráneo muy completo en el que se observaba la cara y
el molde del cerebro. Se podía atribuir a un niño de cinco o seis años de edad con
un aspecto asombrosamente humano. Según Dart:" Era la primera vez que alguien
tenía el privilegio de ver la cara completa y poder reconstruir con exactitud toda
la cabeza de los extintos parientes del hombre similares el mono". Dice Wend: "El
cerebro era tan grande y el rostro tan humano, que tuvo la esperanza de que se
trataba de uno de nuestros primeros progenitores que habían vivido en el continente
africano".
El 7 de febrero de 1925, Dart publicó en Nature una declaración profética.
"Este especimen es importante porque muestra una raza extinta de monos intermedia
entre los antropoides vivos y el hombre". Esta afirmación fue suficiente para
poner a todos los antropólogos reconocidos en su contra. Los expertos se mostraron
muy críticos y esto fue causa de que el "Niño de Taung" no tomase parte en
ninguna discusión científica durante los siguientes diez o más años.
Sir Arthur Keith, el decano de la antropología británica, declaró con toda la
fuerza de su autoridad. "Es un verdadero antropoide de cabeza larga o dolicocéfalo,
el primero conocido hasta ahora". Sin Arthur Smith-Wooddward, se mostró muy

EL HOMBRE DE ORCE 415


suspicaz: "Este caso se presta a grandes dudas, y antes que puedan confirmarse las
primeras impresiones publicadas, son necesarias más pruebas del cráneo".
Las reacciones de los principales antropólogos alemanes fueron igualmente
negativas " En cualquier caso se trata de un mono antropoide, y no de un homínido",
declaró Hans Weiner. Su colega Wilhelh Gieseler, rechazó rotundamente la hipótesis
de Dart. "El Australopiteco no es un hombre ni pertenece directamente a la galería
de nuestros antepasados humanos". El paleontólogo Wolfrang Abel fue más
explicito, declarando que el "Niño de Taung" estaba estrechamente relacionado
con el gorila moderno, pero " nunca había alcanzado el nivel de especialización
del gorila moderno, que es muy elevado en muchos aspectos".
Casi todo el mundo lo consideró un chimpancé fósil. Pronto quedó olvidado
y se tacho a su descubridor de insolente inexperto, decidido a alcanzar la fama
promoviendo una teoría nueva y totalmente falsa.
Es curioso constatar que quienes se opusieron a la hipótesis de Dart como Sir.
Arthur Keith y Sir Smit-Wooddward, fueron los defensores del fraude de Piltdawn.
En esta historia hay una vertiente sociológica importante. Sir Arthur Kehit
era maestro de Dart, éste de Sir Solly Zuckerman que, con el tiempo, fue amigo
y colaborador de Sir Arthur Smit Wooddward. Vamos por partes, paso a paso: Sir
Arthur Keith recomendó a Dart para que ocupara la cátedra de anatomía de la
universidad de Wiswattesrrad en Sudáfica. Según sus palabras: "Con un cierto
grado de inquietud, nadie podía poner en duda sus conocimientos, su capacidad
intelectual y su inventiva; lo que me preocupaba era más bien su veleidad, su
perspectiva poco ortodoxa". Es decir, se lo sacudió de encima por miedo a su
heterodoxia.
Sir Zuckerman era sudafricano. Estudió anatomía con Dart, quien le dió una
carta de recomendación para Elliot Smith, otro defensor del cráneo de Piltdawn y
destacado antropólogo, y a través de él llego a convertirse en la voz más influyente
de la ciencia británica. Zuckerman fue contrario a la naturaleza humana del "Niño
de Taung" hasta la década de los 60 y combatió con vehemencia y obstinación las
hipótesis de su maestro Dart. Cuando se celebró el 60 aniversario de la publicación
del "Niño de Taung" en Nature, en el año 1985, Dart comentó: " Sólo desearía que
Zuckerman estuviera aquí para ver todo esto". Era fácil de comprender lo duro
que fue para Dart toda la polémica.
Zuckerman, desde sus posiciones de privilegio en la ciencia inglesa, no sólo se
opuso a la hipótesis de Dart sino que con sus actitud e influencia retrasó, en gran
medida, el esclarecimiento de la verdad, por lo que la polémica se prolongó hasta la
decada de los 50. Como sucede con frecuencia, a este personaje, le nombraron Sir.

416 Jost GIBERT


¿Cuándo finalizó la polémica? Para llegar al final tuvieron que pasar 22 años
durante los cuales Dart no se retracto de sus hipótesis. Supo resistir ante las
autoridades. Pero la solución estuvo en manos de otro científico. el Dr. Robert
Broom, un apasionado paleontólogo que se dedicó a encontrar nuevos restos fósiles
por toda Sudáfrica y los encontró: pero sus hallazgos no fueron suficientes. Fue la
autoridad de Le Gros Clark quien ratificó la naturaleza humana de los fósiles
sudafricanos, y la aceptación de sus conclusiones fue rápida.
La historia de Dart me es muy familiar. Hallazgos prematuros. intrigas con
sus discípulos, críticas de las autoridades, resistencia. Apoyo de nuevos amigos y
hallazgo de nuevos fósiles.

LAS PINTURAS DE ALTAMIRA

Un caso muy conocido que refleja con claridad el peso de las autoridades en
ciencia es el descubrimiento de las pinturas de la cueva de Altamira, encontradas
por el prócer cántabro Don Marcelino Sanz de Sautuola, publicadas en 1880 e
ignoradas por los sabios de la época.
Don Marcelino encontró la cueva de Altamira de manera casual. Una zorra se
introdujo entre unas rocas llenas de maleza. Se desbrozó el entorno, descubrieron
una cavidad y en el suelo encontraron animales del período glacial, pero la sorpresa
fue muy grande cuando la hija de Don Marcelino descubrió pinturas al iluminar el
techo.
El descubrimiento estaba hecho; quedaba publicarlo, divulgarlo y que los
historiadores de la época comprendieran su importancia, que tenía grandes
implicaciones pues, por entonces era impensable atribuir capacidad artística a
nuestros antepasados del período glacial.
Años después de la publicación, Harlé, paleontólogo y prehistoriador francés,
hizo una visita de cortesía e "inspección" a Don Marcelino, quien le enseñó la
cueva y lo alojó en su casa, en la que coincidió con un pintor que trabajaba en la
restauración de cuadros y otros desperfectos del palacio. Harlé inmediatamente
pensó que el artista contratado era el responsable de las pinturas rupestres y al
regresar a Francia anunció que las pinturas del período glacial de Altamira no eran
más que una falsificación.
Como es natural, las autoridades científicas galas dieron más credibilidad a
Harlé que a las publicaciones de Don Marcelino. Siempre sucede lo mismo. Harlé
no era un especialista, pero a Cartailhac le bastó su palabra para emitir juicios, sin
tener la precaución de visitar antes Altamira, o entrevistarse con Don Marcelino y
preguntarle si la historia de Harlé era cierta.

EL HOMBRE DE ORCE 417


Vilanova, un gran geológo y prestigioso científico de la época, fue el único
defensor de las tesis de Don Marcelino quien murió sin ver reconocido su
descubrimiento, pues la autoridad de Emile Cartailhac sentenciaba que el arte del
período glacial: "no era más que una caricatura, un engaño, una broma". Años
después, y tras los descubrimientos de pinturas por Breuil- dicípulo de Cartailhac-
, en las cuevas de La Mouthe y Les Combarelles (Francia), en 1901 escribió su
famoso artículo: "Mea culpa d'un sceptique!", y procuró reparar toda la injusticia
cometida con Don Marcelino pidiendo disculpas a su hija María. ¡Habían pasado
más de 20 años desde el descubrimiento de Altamira!

FINAL DE LAS POLÉMICAS

De estas historias podemos deducir como finalizan las polémicas. Casi siempre
son necesarias las autoridades para que sancionen el descubrimiento. En el caso de
Dart, fue determinante el estudio realizado por Le Gros Clark, y en las pinturas de
Altamira la rectificación de Carteilhac. Es importante el hallazgo de nuevos datos
como los fósiles aportados por Broom o las cuevas francesas con pinturas
descubiertas por Breuil, posteriores a los hallazgos de Altamira.
En el caso del Ramapithecus descrito en otro apartado veremos que también
es importante la aplicación de técnicas bioquímicas concluyentes así como el
descubrimiento de fósiles más completos.
Aplicando estas experiencias a Orce podríamos afirmar que hemos cumplido
casi todos los requisitos necesarios. Hay artículos favorables de grandes especialistas,
nuevos fósiles, técnicas complementarias corno las bioquímicas, y descubrimiento
de actividad humana como son las industrias líticas, estrías de descamación y
huesos rotos.
¿Qué más hace falta? Si aplicamos los criterios científicos básicos: observación,
publicación y contrastación, no hace falta nada más. Podríamos decir que para
quien lea todas nuestras publicaciones con criterios objetivos, la polémica finalizó
con la lectura de la tesis doctoral de Concha Borja, que corrobora los resultados
anatómicos de Campillo 1989, Gibert 1984 y Gibert y colaboradores 1989 y la
publicación de los resultados inmunológicos en American Journal Phisical
Anthropology en 1997, los anatómicos en Journal of Human Evolution en 1989
,las industrias en Antiquity en 1998 y los nuevos restos humanos en Comptes
Rendues en 1994 y Human Evolution en 1999. Pero para la realidad mediática, la
que sanciona socialmente los descubrimientos, mueve a los políticos y estimula
inversiones, creo que es necesario encontrar un nuevo resto humano.

418 JOSÉ GIBERT


Para ello es necesario continuar con las excavaciones del emblemático
yacimiento de Venta Micena que sólo se ha excavado 6 meses y quince días en 20
años, con una superficie de aproximadamente 250 metros cuadrados, y está sin
explotar desde 1990, es decir hace 12 años. ¿Por qué tanto tiempo sin trabajar en
él? Esta es la pregunta clave de esta historia y aunque conozco la respuesta, no me
atrevo a escribirla. Dejo que la imaginación e intuición del lector la adivine.

LA POLÉMICA DE ORCE, LA TAFONOMÍA Y LA FILOSOFÍA

Del monte en la ladera,


por mi mano, plantado tengo un huerto,
que con la primavera,
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto

Fray Luis de León, heterodoxo a la fuerza

Fue el Dr. Miguel de Renzi el primero que se aventuró a afirmar, en


declaraciones a la prensa, que la Tafonomía resolvería el problema de la humanidad
de VM-O.Conozco al Dr. Renzi desde hace muchos años. Conviví con él en la
Universidad de Barcelona siendo yo Profesor Ayudante de Paleontología Humana.
Le acompañé al campo en algunas ocasiones y es un científico teórico, introductor
de la Tafonomía en nuestro país, que desconoce los problemas prácticos de los
yacimientos paleontológicos. M. de Renzi, hizo afirmaciones en los medios de
comunicación pero no ha publicado nada sobre Orce.
Palmqvist, que colaboró conmigo en varias ocasiones y me acusó de
falsificación, ha usado argumentos tafonómicos para invalidar la naturaleza humana
de VM-0. En un artículo en Human Evolution firmado con Arribas, otro antiguo
colaborador, calcula la proporción de restos postcraneales y dentales de diferentes
mamíferos separados por tamaños, del yacimiento de Venta Micena para concluir
que: si VM-0 fuera humano, deberían de haberse encontrado varios dientes humanos
y como no se han localizado VM-0 no es humano.
Este argumento es un disparate. En primer lugar, VM-0 y VM-1960 se
encontraron muy cerca del límite del yacimiento, por lo que cabe suponer que los
dientes han desaparecido pues podrían encontrarse en la parte erosionada del
yacimiento. Además los dos fósiles son infantiles y los dientes en estos individuos,
si son de leche, se destruyen con facilidad. En el registro fósil la proporción de
dientes de leche humanos es mínima. En Venta Micena la proporción de dientes de
leche del resto de los mamíferos es muy baja.

EL HOMBRE DE ORCE 419


Puede argumentarse que tampoco hemos encontrado dientes de individuos
adultos y hay un humero humano adulto, VM-3691. La contestación es similar.
Este húmero se encontró a pocos metros de la superficie aún no excavada ¡quizá
esté en ella!
Pero hay más. A mí siempre me ha interesado la estadística aplicada a la
Paleontología Humana y he mantenido algunas discusiones interesantes. Recuerdo
que en un simposio organizado por el Dr. M. Walker, en la Universidad de Murcia, se
estableció un buen debate entre él y el Dr. Cela Conde, acerca del número minino
significativo para que los cálculos fueran válidos. Levanté la mano para intervenir y
no me la concedieron, por lo que tuve que esperar varios días- hasta la sesión final-
para poder pronunciarme. Desgraciadamente Cela ya se había marchado, pero
estaba, aún Joao el descubridor del niño de Lagar Bello en Portugal.
Por fin pude intervenir y mi afirmación fue rotunda: la Paleontología Humana
es una ciencia que desafía la estadística. Me explico: Dart sólo encontró un
fragmento de cara con un gran cerebro, Dubois una calota y un fémur (¡Y ningún
diente, para que Palmqvist lo tenga en cuenta!), en el Valle de Neander, los obreros
sólo encontraron una calota (¡Y ningún diente!), y Joao Zilhao encontró un esqueleto
incompleto de niño, pero no varios. Podría poner más ejemplos, pero, de momento,
son suficientes.
Eso sí, la lista de hallazgos de restos humanos sin dientes se puede ampliar:
Calota de Ceprano en Italia; tibia de Boxgrove en Inglaterra; húmero de Lezexiki,
en el País Vasco; frontal de Piñar en Granada; parietal de Xátiva en Valencia, etc.
Le recordé esta lista al Dr. Palmqvist recientemente en Granada me contestó que
estos fósiles no se corresponden con el modelo de Venta Micena; le repliqué que su
modelo no es muy exacto y que debería explicar cada uno de los casos en el
entorno de sus modelos; me contestó que le proporcinara datos, a lo que argumenté
que era él quien debería buscarlos, pues a mi me basta constatar que hay postcraneal
humano sin restos dentales en diferentes edades, yacimientos y modelos de
acumulación. Fin de la discusión.
La pregunta es: ¿Podían Dart, Dubois, Fulhrot, esperar a encontrar un número
significativo de ejemplares para realizar una publicación con relevancia estadística?
En el caso de Dart seguro que no, pues en Taung se han encontrado muy pocas
cosas y en el resto de yacimientos sudafricanos escasísimos individuos infantiles.
El yacimiento de Trinil tampoco ha librado grandes cosas, aunque en otros lugares
de Java se han localizado restos a lo largo de muchos años de excavaciones.
Dart, con un solo ejemplar infantil, se arriesgó y acertó a formular una hipótesis
que, 22 años más tarde fue plenamente aceptada. Desde el punto de vista
antropológico, la única consideración válida es que el "Niño de Taung" tenía
suficientes características morfológicas para diferenciarlo de los primates más
próximos a nosotros y relacionarlo con nuestros ancestros. En el caso de Dart,
Dubois y Fulhrot priman los criterios anatómicos sobre los estadísticos y asi ha de
ser cuando se dispone de escasos pero valiosos ejemplares.
La Paleontología Humana le debe mucho a Dart, también a los otros, paro
más a Dart. Debemos agradecerle su rigor anatómico y la valentía de sus
afirmaciones basadas, únicamente, en el riguroso examen morfológico del ejemplar.
Si se nos permite excavar Venta Micena, ya encontraremos dientes y se
cumplirán, a largo plazo, las proporciones de Palmqvist.
Comentaré ahora el artículo del Dr. Molina publicado en "El Esceptico". El
Dr. Molina es un paleontólogo de origen granadino pero afincado en Zaragoza,
que se dedica a los foraminíferos y se interesa por la filosofía. En el citado artículo
nos acuso de hacer pseudociencia o ciencia patológica. Quiero replicar sus
afirmaciones, que son muy injustas.Hemos publicado veinte trabajos en revistas
internacionales de prestigio, uno en una revista nacional muy conocida y el resto
en monografías que en ningún caso deben despreciarse si se quiere profundizar en
el problema. Para ser más riguroso analizaremos los datos de las revistas del
Citation Index o internacionales y si es preciso nos extenderemos al resto de artículos.
La primera consideración es obvia: resulta difícil publicar pseudociencia o
ciencia patológica en Journal of Human Evolution, American Journal Physical
Anthropology, L'Anthropologie, Antiquity o Human Evolution, Atendiéndonos a
los criterios de refutacion enunciados por A. S. Frumento, el Dr. Molina debería
poder demostrar que los innumerables artículos publicados en estas revistas , desde
su fundación, también son o pueden ser pseudocientíficos y / o patológicos, o por
lo menos revisar las controversias que han originado la mayoría de ellos y determinar
su naturaleza no-cientifica o patológica. Y no nos digan que este argumento es
demagógico y / o irracional: lo es tanto como el del Dr. Molina.
La segunda consideración es que si nosotros hemos publicado en revistas
importantes se ha cumplido un requisito imprescindible: los datos son buenos,
pues han pasado revisiones, y por lo tanto numerosas descalificaciones científicas
y personales antes enumeradas, carecen de sentido. O como diría Sabater: todas
las personas son respetables, sea cuales fueren sus opiniones, pero no todas las

EL HOMBRE DE ORCE 421


opiniones son respetables. En consecuencia, sobre Orce y nuestras investigaciones
se ha pronunciado muchas opiniones no respetables.
Pero hay que dar un paso más, para nosotros el más importante: comprobar que
hemos cumplido todos los requisitos del método científico, mientras que nuestros
adversarios de paradigma se han limitado a formular opiniones. Eso si, opiniones
respetables, pero sólo opiniones, aunque estén publicadas en el Citation Index. Corno
ustedes saben es normal publicar en revistas de prestigio, artículos de opinión sobre la
base de criterios editoriales o de autoridad, ante hechos o descubrimientos relevantes;
esto se encargan normalmente a especialistas. Ésta es la estrategia de nuestros
adversarios: opinar, pero no investigar; o dicho de otra manera: a las opiniones de
nuestros adversarios de paradigma hemos respondido con datos objetivos deducidos
de investigaciones, aplicando la mejor metodología disponible.
Para completar el argumento debemos decir que el método científico- la
investigación científica- quiere llegar a conclusiones que sean algo más que meras
opiniones, aunque éstas también sean lícitas. Lo dice A.S. Frumento en El
Esceptico:" el conocimiento científico es el que ofrece mayores garantías de certeza".
Como podemos deducir la probabilidad de verdad es elevada, no sólo por los
datos objetivos anatómicos sino por el conjunto de datos procedentes de varios
campos: anatómico, bioquímico y arqueológico. Es lo que A.S. Frumcnto llama
coherencia. Procediendo el siguiente ejemplo: "... ningún enunciado de la biología
entra en contradicción con ningún principio, ley o teoría de la física o la química".
En Orce no hay contradicciones, por el contrario, hay coherencia entre varias
disciplinas para llegar al mismo resultado: Nuestros datos son más objetivos
que las opiniones de nuestros adversarios, por lo que lo más probable es que
V1VI-0 sea un resto humano.
Quiero entrar en detalle en otros aspectos más filosóficos. Molina aplica el
principio de la "Navaja de Occam" para invalidar nuestro descubrimiento. El
argumento de Occam aplicado al dilema hombre/asno sería: ante la duda de que el
fósil, VM-0, sea hombre o asno, debe pertenecer a este último taxón porque es el
más abundante en el yacimiento.
Si este razonamiento fuera cierto, tenían razón Sir Arthur Keith, Sir Arthur
Smit-Wooddwer, Sir Solly Zuckermen, Sir Eliot Smit y los doctores Hans Weinert,
Wilhelm Gieseler, Wolfrang Abel al criticar a Dart y el "Niño de Taung"; debería
ser un babuino o algo parecido que es lo más abundante en el yacimiento.

422 JosÉ GIBERT