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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

TEMA:

CONTRATO DE SEGUROS

ASIGNATURA:

Derecho Comercial

DOCENTE:

Dr. RIVERA PAREDES, Juan Manuel

ALUMNA:

SÁNCHEZ CAVERO, Margorie Vanessa

AÑO:

3º ´Aµ

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Ú     Contrato de Seguros

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Ú     Contrato de Seguros

El presente trabajo ha sido elaborado con la finalidad de brindar


información sobre la forma como ha se desarrollado los seguros a través
de la historia, que no es un tema que ha surgido de últimas décadas de
este siglo XXI sino que ha venido siendo regulado desde los romanos
hasta la actualidad hasta tener una organizada actividad aseguradora
en cada legislación.

Esta monografía proporciona la información necesaria, de cuales


son los conceptos que hoy en día tiene el contrato de seguros, por los
diferentes doctrinarios. Así mismo, cuales son los elementos,
características, los sujetos que intervienen y las obligaciones de cada
sujeto que conforma este tipo contrato.

Cabe resaltar que se hará mención de la normativa necesaria para


entender lo esencial sobre la estructura general de los seguros en
nuestro país y de otros. También este trabajo servirá para guiarse en la
forma como operan nuestras entidades de seguros.

Por tal motivo el presente trabajo monográfico está dirigido para


aquellas personas que tengan interés acerca del tema que hoy en día
existe de manera amplia.

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Ú     Contrato de Seguros

El presente trabajo de investigación busca hacer un análisis


completo sobre el contrato de seguro, debido a que en la actualidad
existe muy poca bibliografía actualizada sobre el tema.

Primero debemos entender que el contrato de seguro, es aquel


mediante el cual una persona llamada asegurador se obliga, a cambio
de una suma de dinero, conocida como prima, a indemnizar a otra
llamada asegurado o a la persona que este designe, de un perjuicio o
daño que pueda causar un suceso incierto.

A partir de este concepto podemos establecer cuales son los


sujetos que intervienen en el contrato de seguro que son: el asegurador,
el asegurado ² tomador y el beneficiario.

Cabe mencionar también algunas de las principales características


del contrato de seguro: es consensual, bilateral y aleatorio. Es
consensual porque se perfecciona por el mero consentimiento de las
partes y produce sus efectos desde que se ha realizado la convención;
es bilateral puesto que origina derechos y obligaciones recíprocas entre
asegurador y asegurado, y es aleatorio porque se refiere a la
indemnización de una pérdida o de un daño producido por un
acontecimiento o un hecho incierto, pues no se sabe si se va a pr oducir
y en el caso contrario como ocurre con la muerte no se sabe cuándo
ello ha de acontecer.

A lo largo del trabajo de investigación también se tocan otros


temas que resultan relevantes para poder entender el contrato de
seguro, como los elementos del contrato de seguro que son: el interés
asegurable, el riesgo asegurable, la prima y la obligación de indemnizar.

También se busca hacer una correcta clasificación de los contratos


de seguros y no solo limitarnos a los que señala el Código de Comercio,

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Ú     Contrato de Seguros

además se aborda temas importantes como el reaseguro, el coaseguro,


el seguro múltiple, el infra seguro y el sobre seguro.

Finalmente tenemos que el contrato de seguro da origen


necesariamente a una póliza, que es el instrumento probatorio por
excelencia del contrato celebrado entre el asegurado y el asegurador,
en él se reflejan las normas que de forma general, particular o especial
regulan la relación contractual convenida.

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Ú     Contrato de Seguros

DEDICATORIA«««««««««««««««««««««««««««2
PRESENTACION««««««««««««««««««««««««««.3
INTRODUCCION««««««««««««««««««««««««««4
OBJETIVOS««««««««««««««««««««««««««««..8

CAPÍTULO I: Antecedentes del Contrato de Seguros««««««««..9


I. ANTECEDENTES HISTÓRICOS««««««««««««««««««.10
‰ Primera Fase««««««««««««««««««««««««.12
i § 


ii [      


G Siglo XIV a XVII«««««««««««««««««««««««.15
3 Siglo XVIII a XIX«««««««««««««««««««««««.21
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II. ASPECTO GENERAL DE LA INSTITUCIÓN DEL SEGURO«««««««28
III. SISTEMAS DEL SEGURO«««««««««««««««««««««30

CAPÍTULO II: Contrato de Seguros«««««««««««««««««32


I. CONCEPTOS DE CONTRATO DE SEGUROS««««««««««««33
II. CARACTERÍSTICAS ««««««««««««««««««««««...36
III. ELEMENTOS DEL CONTRATO DE SEGUROS««««««««««««.50
‰ El interés asegurable««««««««««««««««««««««51
G El riesgo asegurable««««««««««««««««««««««.53
3 La Prima«««««««««««««««««««««««««««...54
ù Obligaciones del Asegurado y del Asegurador«««««««««.57
IV. SUJETOS DEL CONTRATO««««««««««««««««««««.73
V. CLASES DE SEGURO««««««««««««««««««««««..76
VI. LA POLIZA DE SEGURO«««««««««««««««««««««.79

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Ú     Contrato de Seguros

VII. PLAZOS QUE SE CONTEMPLAN EN LOS CONTRATOS DE SEGUROS«82


VIII. PRINCIPIOS DE LOS SEGUROS««««««««««««««««««83
IX. FUNCIONES DEL SEGURO««««««««««««««««««««86
X. DIFERENCIAS ENTRE AGENTE DE SEGUROS Y CORREDOR DE
SEGUROS«««««««««««««««««««««««««««.87
XI. EL REASEGURO««««««««««««««««««««««««..87
XII. EL COASEGURO««««««««««««««««««««««««90
XIII. EL INFRASEGURO«««««««««««««««««««««««..92
XIV. EL SOBRESEGURO«««««««««««««««««««««««.93

CAPÍTULO III: Derecho Comparado««««««««««««««««.94


I. REGULACIÓN SOBRE ESPECIALIZACIÓN DE SEGUROS ««««««..95

CONCLUSIONES««««««««««««««««««««««««««103
BIBLIOGRAFÍA


LINKOGRAFIA«««««««««««««««««««««««««««106

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     7

Ú     Contrato de Seguros

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$ Conocer el origen del contrato de seguros, saber el objeto
que tiene este tipo contrato y analizar los elementos que lo
conforman.

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$ Realizar un análisis de los diferentes conceptos del contrato de


seguros, efectuada por los diferentes tratadistas.

$ Hacer breve referencia al derecho comparado con el fin de


conocer la forma cómo se regulan instituciones análogas al tema
en estudio.

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Ú     Contrato de Seguros

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Ú     Contrato de Seguros


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La historia del Seguro se remonta a las antiguas civilizaciones de


donde se utilizaban prácticas que constituyeron los inicios de nuestro
actual sistema de Seguros. Probablemente las formas más antiguas de
Seguros fueron iniciadas por los babilonios y los hindús. Estos primeros
contratos eran conocidos bajo el nombre de Contratos a la Gruesa y se
efectuaban, esencialmente, entre l os banqueros y los propietarios de los
barcos. Con frecuencia, el dueño de un barco tomaría prestados los
fondos necesarios para comprar carga y financiar un viaje.

Los vestigios del Seguro de Vida se encuentran en antiguas


civilizaciones, tal como Roma, donde era acostumbrado por las
asociaciones religiosas, colectar y distribuir fondos entre sus miembros en
caso de muerte de uno de ellos.

Con el crecimiento del comercio durante la Edad Media tanto en


Europa como en el Cercano Oriente, se hizo necesario garantizar la
solvencia financiera en caso que ocurriese un desastre de navegación.
Eventualmente, Inglaterra resultó ser el centro marítim o del mundo, y
Londres vino a ser la capital aseguradora para casco y carga. El Seguro
de Incendio surgió más tarde en el siglo XVII, después que un incendio
destruyó la mayor parte de Londres.

Después de ese suceso se formularon muchos planes, pero la


mayoría fracasaron nuevamente debido a que no constituían reservas
adecuadas para enfrentar las pérdidas subsecuentes de las importantes
conflagraciones que ocurrieron.

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Ú     Contrato de Seguros

Las sociedades con objeto asegurador aparecieron alrededor de


1720, y en las etapas iniciales los especuladores y promotores
ocasionaron el fracaso financiero de la mayoría de estas nuevas
sociedades.

Eventualmente las repercusiones fueron tan serias, que el


Parlamento restringió las licencias de tal manera que sólo hubo dos
compañías autorizadas. Estas aún son importantes compañías de
Seguros en Inglaterra como la Lloyd's de Londres.

Hoy en día el seguro es una operación realizada por empresas


debidamente autorizadas que responde a fundamentos científicos,
basados en la ley de los grandes números y la estadísti ca, mas esta
concepción moderna de seguro ha tenido que sufrir todo un proceso a
lo largo de los siglos de la cual encontrarnos manifestaciones análogas
ya desde la Edad Antigua, llegando a su formación y consolidación en
el siglo XX.

A esta evolución es precisamente a la que el Profesor Garrido


y Comas se ha referido al expresar que el seguro es el "proceso que
conduce desde la expresión rudimentaria de un anhelo inmanente en el
ser humano, hasta la culminación esplendorosa de una técnica que
depurada a lo largo de siglos, ha llegado a constituirla expresión más
perfecta de la solidaridad humana"1.

Bajo un campo tan amplio en que nos moveremos para desarrollar


esta primera parte del trabajo iremos señalando los temas materia del
mismo.

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Ú     Contrato de Seguros

Empezaremos por ver la evolución que el seguro ha tenido a lo


largo de la historia, profundizando en los temas que son de nuestro
mayor interés.

Para el efecto lo veremos en cuatro etapas: primera fase;


mediados del siglo XIV hasta fines del siglo XVII; siglo XVIII a la primera
mitad del XIX; siglo XX.

Los diversos autores que han escrito sobre este tema entre ellos
Bruck Hérd, Donati, Garrido y Comas, Manes, dividen el desarrollo en 3 o
cuatro períodos, difiriendo ente unos y otros las épocas en que dividen
el desarrollo del seguro.

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En esta primera etapa veremos que si bienes cierto que las bases
que directamente forman el seguro no se encuentran aquí, si
tenemos oportunidad de ver el origen de instituciones análogas
al seguro. Para su mejor estudio, la subdividiremos en la antigüedad
para posteriormente estudiar la edad media hasta el siglo XIV.

i §  

El hombre ve a su alrededor y se topa con una serie de peligros,


por lo que siente la necesidad de buscar alternativas de ayuda
mutua que le permitan superar su indefinición, corno individuo
aislado, ante los muchos riesgos que lo circundan y es la familia
donde se encuentra el primer brote de ayuda mutua. 
Asimismo, ejemplos de previsión los encontramos exilas antiguas
normas del derecho indio y romano, pues en el primero de ellos,

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Ú     Contrato de Seguros

los integrantes de una familia sostenían al miembro de ella que


quedara imposibilitado para el trabajo.

En cuanto al derecho romano encontramos a la à 
por la cual "unas asociaciones de gentes humildes
que tenían por misión abonar a los deudos del muerto
perteneciente ala organización, una determinada cantidad
para su enterramiento, a cambio de la cuota de entrada y
prima mensual cotizadas por los socios2". Asimismo con los
romanos tenemos el préstamo a la gruesa o préstamo marítimo
conocido como  à  misma que se constituye
como base del seguro marítimo, y por su importancia la
explicaremos al desarrollar la segunda etapa, de la evolución
histórica.

Otros ejemplos lo muestran,   à    en
que todos los asociados comprometían su patrimonio creando
un derecho sobre el mismo en favor de sus componentes,
previendo el caso de que alguno de ellos se quedara sin
recursos.
Dos de los elementos fundamentales del seguro son las
mutualidades y la transferencia de los riesgos.

En cuanto a la mutualidad como asociación de muchas
personas con finalidad de asistencia para el reparto de los
riesgos, -manifiesta DONATI- es un fenómeno natural ala
humanidad misma que se realiza desde la familia, la horda y la
tribu por lo que los primeros brotes se ven desde la Antigüedad.

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Ú     Contrato de Seguros

Más en cuanto ala transferencia de riesgos a otra persona


presupone, "una civilidad jurídica evolucionada3", que se dio
siglos después.

ii [ 
      

Aquí contemplamos que surgen los gremios y es importante


mencionarlos porque se trata de una agrupación que no se
forma por vínculos de parentesco, sino más bien por miembros
de una misma profesión y además, corno algunos de estos
gremios se constituían para indemnizar incendios, robos, etc.,
los agremiados debían entregar una determinada cantidad. A
la par que con los gremios encontramos también las
comunidades ciudadanas, las eclesiásticas, marítimas, a las
; ; (institución anglosajona), siendo estas últimas
"instituciones de asistencia, en las que las primas no estaban en
relación con las prestaciones4".

A pesar de esta proliferación de organizaciones de carácter


mutuo, sedaban únicamente manifestaciones de la previsión
de una manera muy incipiente.

"Las condiciones económicas y sociales del Medievo sobre


todo, la ausencia de la especulación y del tráfico comercial,
gravitan cual una pesada losa sobre todo posible brote de
seguro, concebido como operación mercantil definida o

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Ú     Contrato de Seguros

institución dotada de personalidad, autonomía y bases


técnicas" .

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Este segundo periodo es de gran importancia para el desarrollo


de este tema, pues surge la póliza de seguro marítimo, la cual da pie
a que posteriormente se forme basándose en ella la legislación de
esta materia.

Debido a que primero se desarrolló el seguro marítimo, la raíz del


derecho de seguro se encuentra aquí, y a su a vez este último surge
con las necesidades de los riesgos a que estaba expuesto el
comercio por mar.

El contrato de seguro marítimo encuentra sus antecedentes en el


préstamo a la gruesa o también conocido como  àus.

Como un breve paréntesis, haré notar que los seguros marítimos


no serán objeto de este estudio, pero en todo aquello que sea
necesario hacer mención a ellos, los citaremos a efecto de poder
desarrollar correctamente este trabajo.

Aclarado lo anterior, explicaré en que consistía este contrato de


préstamo: una persona dueño de un barco que emprendía viaje por
mar, buscaba protegerse de los riesgos, por lo que si el propietario
del buque o de la carga llegaba al punto de destino con feliz arribo,
se veía obligado a entregar el dinero más altos intereses al
prestador, pero si naufragaba tenía derecho a quedarse con el

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Ú     Contrato de Seguros

dinero, mismo que el prestador perdía con sus correspondientes


intereses.

Por tanto, de naufragar el dueño del barco quedaba


indemnizado de su pérdida con el derecho a retener el dinero
prestado. Como se ve el préstamo ala gruesa operaba
exactamente ala inversa como lo hace el seguro porque en este
último primero se paga una prima y después del siniestro se
indemniza y en el préstamo ala gruesa primero se da el dinero que
funge como indemnización y después se paga (sujetándolo a
condición) el riesgo que son los intereses que se entregaban al
prestamista.

La idea de seguro tal y como la vemos hoy en día se empieza a


depurara lo largo de la Edad Media.

Para que del préstamo marítimo surgiera el seguro tuvieron que


ser modificados los siguientes elementos:

a La prima se pague sin sujetarla a condición alguna.


å El pago de la indemnización no sedé anticipadamente,
sino bajo la condición que el daño se hiciere realidad.

La correspondiente ganancia se le entregaba al prestamista


únicamente cuando no sucedía el riesgo y este elemento se
modifico cuando en 1230, el decreto del Papa Gregorio IX,
prohibió los intereses, lo que venia a significar que no se podía
celebrar el préstamo marítimo. Por ello, surge un contrato por medio
del cual una persona asume el riesgo a cambio de una prima, que

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Ú     Contrato de Seguros

se paga independientemente de que sucediera el riesgo o no (sin


sujetarla a condición alguna) y así ya no se hablaba de prestamista
sino de una persona que garantizaba el riesgo.

Este cambio de estructura de lo que era el préstamo a la gruesa


vino a darle un gran avance al seguro mercantil.

Como el profesor Manes observa: "la prohibición canónica del


préstamo marítimo con interés hizo que los especialistas se
esforzasen por formular un seguro del modo más opuesto posible a
aquel contrato. Para conseguirlo la obligación del asegurador se
disimulaba bajo la forma de un contrato de compra. Aquél decía
comprar al asegurado los objetos que se trataban de asegurar y se
reconocía deudor del precio estipulado, conviniéndose que el
contrato sería nulo si estos objetos llegaban sanos y salvos al punto
del destino. Es decir, que la indemnización pactada revestía en el
contrato la forma de precio"

Respecto al segundo de los puntos, pago de la indemnización


después del riesgo, en cierta forma se empezó a cumplir, cuando
se estipula el pacto por el que se aplazaba la entrega de la
cantidad estipulada hasta el momento de producirse el daño.

Una vez explicado lo anterior entendemos el comentario de


DONATI el cual dice que: "el camino no ha sido fácil: limitado
primero bajo el disfraz de un contrato de préstamo ala gruesa, luego
por el de compra venta de cosa sometida a riesgo..."

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     17

Ú     Contrato de Seguros

El creciente comercio y el deseo de especular, son una pauta


adicional que da gran desarrollo al seguro.

El maestro Manes nos comenta "la historia del Derecho de


Seguros, que es en realidad la del contrato de aseguramiento, tiene
orígenes bastante antiguos ya que era usual registrar por escrito los
seguros en un documento" y es así como el documento más
antiguo de seguros que nos ha llegado, es de un contrato de
seguro marítimo que aparece en 1347, en Italia.

Durante la primera mitad del siglo XIV se celebran los contratos de


forma verbal pero después se generaliza, el uso de hacerlos en
forma escrita, con intervención de notarios o corredores.

''Así es corno nace la póliza, que desempeñará un gran papel en


la historia del contrato de seguro, y sobre cuyas normas habrá de
modelarse más tarde la legislación de seguros".
Los corredores empiezan por ampliar su función y desplazan en
gran medida a los notarios pues los primeros daban más agilidad a
la celebración de los contratos de seguros.

Los primeros contratos, eran simples, pero posteriormente los


corredores italianos, principalmente, elaboraron pólizas de gran
complejidad que contenían elementos tales como término concreto
de la duración del seguro, el pago anticipado de la prima por el
asegurado. Como es de suponerse, estos contratos recogían las
prácticas y usos, los cuales se iban haciendo uniformes para una
misma plaza.

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Ú     Contrato de Seguros

Tras el rápido acontecer de la vida comercial, empezó a formarse


una lenta evolución jurídica empezando así a surgir los cuerpos
normativos. La ley más antigua que se conoce es de Génova de
1369 pero se ha concluido que la primera disposición que regulo de
manera sustancial el seguro fue el capítulo "De assecuramentis
contra contenta in presenti regula non faciendis" contenido en las
Reglas del Uffizio de Mercanzia de Génova, del año de 1383
aproximadamente.

En adición a las mencionadas en el párrafo anterior. Italia se


convierte en un lugar donde surgen diversos estatutos marí timos
pero los alcances de éstos eran limitados pues la principal
preocupación fue el frenar los abusos en el ejercicio de esta
actividad.

Son las Ordenanzas de Barcelona, en España el primer código


general del derecho del seguro marítimo en el que se encuentra un
examen de casi todos los elementos jurídicos del contrato. Lo
anterior se explica perfectamente si recordamos que esta nación
europea tiene un gran desarrollo marítimo por las colonias que
tenía en América "Cinco fueron las Ordenanzas que los
Magistrados de Barcelona promulgaron sucesivamente en relación
al seguro marítimo", que a saber son la de 1435, 1436, 1458, 1461,
1484 que de acuerdo con los especialistas esta última fue la más
importante de todas, por su influencia dentro del derecho marítimo,
pero corno una de las finalidades de ir desarrollando la historia
es ir perfilando y delimitando nuestro tema, son la primera y
tercera de éstas las que más nos importan pues hablan de la forma
que debía de revestir el contrato y la forma de pago.

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Ú     Contrato de Seguros

La primera de la Ordenanzas que fue la de 1435, establecía entre


otras cosas que el seguro debía pactarse mediante caria o escritura
en la que se hacía constar el pago del premio de seguro, el cual
indicaba la entrada en vigor del contrato, es decir, el contrato era
formal y quedaba sujeto ala condición suspensiva del pago.

En 1458 se le da más formalidad al contrato de seguro pues se


pide que el mismo se consigne ante escribano público
prohibiéndose hacerse en póliza u otro escrito privado pues
producía la nulidad de lo estipulado.

Posteriormente florecen otras ordenanzas en la península Ibérica


tales como las de Burgos, (1537), Sevilla (1556) las de Bilbao (1569),
etc.
En Francia nos encontramos con dos compilaciones de gran
importancia, que a saber son el Guidon de la Mer (1861) que
constituye una colección de carácter consuetudinario, recogiendo
los usos y costumbres especialmente del contrato de seguro, y la
Ordenanzas de la Marina.

Estas últimas elaboradas bajo el reinado de Luís XIV, para lo cual


se tomaron la opinión de los hombres mas preparados de la época
(1681), e influyó al código napoleónico de 1807.

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Ú     Contrato de Seguros

3 igla

Ya para la segunda mitad del si glo XVII el contrato de seguro


marítimo este ya perfectamente confeccionado, y esto viene a dar
pauta al desarrollo del seguro terrestre y de la empresa
aseguradora.

Cuando la operaci6n de seguro se ejercita de manera aislada,


asumiendo el riesgo una o varias personas resultaba que cada
negocio era una aventura para ellos, con los peligros de una
verdadera apuesta, "no se trata de una asunción sistemática de los
riesgos clasificados según la experiencia de los grandes números".
No se determinaban de manera anticipada los fondos necesarios
para pagar los siniestros, los premios o primas eran determinados por
la caprichosa influencia entre la oferta y la demanda y no del
conocimiento del seguro.

Bajo este esquema los asegurados siempre corrían el peligro de la


insolvencia de los aseguradores situación que ponía en graves
aprietos al comercio; "un riesgo por el solo hecho de pasar de un
patrimonio a otro no modifica su naturaleza aleatoria", pues
finalmente lo que se buscaba era el resarcimiento de los daños y no
la quiebra del asegurador y la del asegurado, por lo que se
comienza a practicar el seguro con compañías aseguradoras.

Es Londres el lugar donde existe un gran impulso en este


sentido. Con el incendio de 1666 nace el seguro de incendios
con la aseguradora "Great Fireµ. Además, que esta ciudad es
celebre porque Eduardo Lloyd en 1686 abre un café llamado

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     21

Ú     Contrato de Seguros

Lloyd's de Londres, que viene a ser como una asociación de


aseguradores individuales.

Londres es finalmente donde surge la empresa aseguradora en


sentido moderno, tanto desarrollada en su forma mutualista como
en la forma de seguro a prima fija, realizada por la sociedad por
acciones, iniciada primeramente por las compañías coloniales
holandesas. En estas dos manifestaciones citadas con anterioridad
perfeccionan su organización así como los principios técnicos, que
por ejemplo en el seguro de vida se apoyan en las primeras tablas
de mortalidad.

Estos avances que encontramos en Inglaterra pro nto los vemos


brotar en el resto de Europa continental. En Francia con la
revolución, se barre prácticamente con todos los seguros terrestres y
las sociedades de seguros.
Conforme se va desarrollando el Siglo XIX, el individuo se ve cada
vez más aislado y siente la necesidad de asociarse con muchos
para la consecución de fines en común.

En Francia, una vez que termina la revolución, los seguros


marítimos vuelven a cobrar amplio desarrollo y son contemplados en
la regulación del Código de Comercio de Napoleón. En sus distintas
ramas encuentra amplio desarrollo: en el de daños así como en el
de vida.

En este siglo, las empresas aseguradoras tiene un gran


crecimiento y coexistiendo con el seguro privado aparecen los

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     22

Ú     Contrato de Seguros

seguros sociales, el cual no tardó en emanciparse de las demás


ramas del seguro, el cual no será materia de este trabajo.

En la segunda mitad del Siglo XIX existe un movimiento codificador


del derecho mercantil. Es "el código de comercio holandés de 1838
el primero que regula el seguro de vida, aunque someramente, y
dejando las condiciones del contrato a la voluntad de las partes".

Pero no fue sino hasta 1874, en Bélgica, cuando el 11 de


junio, se promulga una ley codificando el derecho privado de
seguros, pero su publicación coincidió con un momento donde
tienen gran fuerza las doctrinas del liberalismo puro, por lo que la
misma se limita a establecer un mínimo de normas que limitan la
libertad de las partes, razón por la que no observamos normas de
carácter imperativas o prohibitivas. Además, por la fecha de esta
ley, la misma no contiene la distinción entre seguros de vida y de
incendios.
La ley belga junto con el Código de Comercio húngaro de 1875,
constituyen las primeras manifestaciones europeas. Posteriormente,
en 1882 tenemos el Código de Comercio italiano que también
regula el seguro.

Estas codificaciones no son resultado de una elaboración


científica, puesto que las disposiciones que contienen,
prácticamente reproducen las principales condiciones de la póliza,
que como mencionamos anteriormente, recogían las prácticas
consuetudinarias. Por tanto, el empirismo de éstas se traslada a las
legislaciones, además de que por otro lado, el espíritu liberal de la
época da como consecuencia que la mayoría de los preceptos

w  
     23

Ú     Contrato de Seguros

sean de carácter dispositivo, razón por la cual se considera que


ambas partes se encuentran en igualdad de circunstancias al
celebrarse el contrato.

Esto explica el porqué las empresas no están sujetas a ninguna


norma de control, salvo en casos esporádicos en que se sujetan a
determinadas formas de publicidad.

No obstante que con posterioridad tendremos oportunidad de ver


las regulaciones que en Siglo XIX teníamos en México, sí podemos
desde este momento apuntar el hecho que los códigos civiles
mexicanos de 1870 y 1884 participaban plenamente de las
características anotadas para la codificación de este siglo.

"Si, en consecuencia, en el sigilo XIX la codificación de los seguros


marítimos y terrestres es casi por todas partes un hecho, ésta queda
retrasada con relación a la nueva realidad de la empresa".

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Siglo que inicia con gran desarrollo, surgen nuevas minas como el
seguro aéreo.

Si en el siglo XIX nos encontramos ya con la tendencia


codificadora, en este siglo se acentúa más ésta; pero con
características muy distintas. Son los países del centro de Europa los
que arrancan con ella.

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Ú     Contrato de Seguros

El 12 de abril de 1908, la Ley Federal Suiza Sobre el Contrato de


Seguro, "representa un grandiosísimo avance en el derecho privado
de seguros, ha sido molde sobre cuyas líneas y principios se
configuró toda la legislación posterior de contrato de seguro".

Uno de los grandes méritos de esta ley, consiste en que en su


articulado se distinguen las ramas del seguro: accidentes y vida.
Dedica el capítulo primero de la ley a regular el contrato de seguro
en términos generales y luego un capitulo para cada una de las
ramas del seguro.

La ley suiza contiene normas imperativas, inderogables y otras que


pueden ser modificadas por el acuerdo de las partes cuando no
traigan un perjuicio al asegurado o a los beneficiarios. Se observa
ante todo que defiende a las personas en contra de las compañías
de seguros.
En 1917, tenemos la ley austriaca del contrato de seguro que bajo
la influencia princip almente alemana, plasma un criterio de tri ple
división (daños, vida, accidentes).

El 13 de julio de 1930, se promulga la ley francesa del


contrato de seguro, también antecedente inmediato de nuestra
ley de 1935. Este cuerpo normativo es casi en su totalidad de orden
público y así por ejemplo, de 83, 61 artículos son imperativos.

Tiende fundamentalmente a la protección de los asegurados y


beneficiarios así como también a las terceras personas a quienes
puede beneficiar el contrato de seguro.

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Ú     Contrato de Seguros

Quedan fuera de su regulación el seguro de crédito así como el


reaseguro y los seguros marítimos.

Como se puede apreciar, el signo distintivo de la


codificación de este siglo es la base sistemática con que cuenta,
que en una parte comprende los aspectos generales, con
disposiciones de carácter común, continuando con una sección
delicada a las dos (daños, vida) o tres (daños, vida, accidentes)
subtipos que la ley considera, frecuentemente con normas
especiales a cada ramo. "Los seguros marítimos que continúan
disciplinados por las normas precedentes contenidas en el código
de comercio".

Es aquí donde el legislador ve el desequilibrio entre las partes


contratantes e introduce un conjunto de normas imperativas,
inderogables a favor del asegurado. Además de que permite el
ejercicio de la actividad aseguradora únicamente a empresas que
llene determinados requisitos.

En México se dicta la Ley Sobre el Contrato de Seguro en 1935,


la cual muestra influencia de las leyes suizas de 1908, la ley francesa
de 1930 y del Proyecto Italiano Mossa de 1931.

En 1942, el Código italiano, con un criterio distintivo al del resto de


las leyes que regulan el contra de seguro le dedican algunos
artículos, limitándose únicamente a dar normas generales de tipo
contractual al contemplaren su artículo 1932 lo siguiente:

w  
     26

Ú     Contrato de Seguros

;   !     §  "à   


##$ #  #  # #$ ## #   "  
 $ à % à  "   %  &  "  
         '     § 
à(  )         '   
          à  "   
à"  "à %;

La función del artículo 1932 es dar carácter imperativo a las


disposiciones expresamente mencionadas en su texto, pero con la
peculiaridad de que pueden ser derogarlas si traen más beneficios
al asegurado. Por tanto, todas los demás artículos que regulan al
seguro dentro del Código Italiano y que no estén enumerados por el
artículo 1932, quedan sin carácter de obligatorias e irrenunciables
para las partes.

El artículo 1932 del Código italiano da un criterio distinto al


contenido en el artículo 193, de la Ley mexicana de 1935, en el que
por regla general, dota de carácter imperativo a todo el articulado
de la ley.

Se ha tenido oportunidad de ver hasta estos momentos la


transformación que otras figuras jurídicas sufrieron para dar paso al
seguro moderno. Asimismo se verificará que debido a que se volvió
costumbre el consignar por escrito la póliza, surge como un
documento que habría de jugar un papel importante.

w  
     27

Ú     Contrato de Seguros

 P‘ 
    
‘ 


Etimológicamente la palabra ´seguroµ, significa estar libre y exento


de todo daño o riesgo, indubitable y, en cierta manera, infalible. Es
evidente, que la primera acepción del término es absolutamente
exacta en la medida en que nos proporcionan una definitiva etimología
de este concepto.

El hombre necesita de la institución del seguro por un factor de


certidumbre. En verdad, el deseo de certidumbre es el primer factor que
lleva al seguro a su forma determinante. La función del seguro consiste
en proporcionar esa certidumbre a satisfacer el anhelo de seguridad.
Para llegar a este fin, el seguro trata de reducir las consecuencias de un
peligro conocido de manera que, el costo de las pérdidas al afectar a
los individuos sea cierta, o cuando menos relativamente cierto 5.

Como toda actividad humana, el seguro procede de la necesidad


del hombre sostiene a su satisfacción. La vida de las personas y sus
bienes están expuestos continuamente a eventos económicamente
desfavorables provocadores de una necesidad. La posibilidad de un
evento económicamente desfavorable que provoca una necesidad se
llama ´riesgoµ. El hombre, por lo tanto, esta sujeto a eventos futuros e
inciertos, riesgos de las más variadas especies. Como dice el jurista
Donati, ´su vida está dominada por la inseguri dad del provenir 6µ

5
MAGGE, John H. ͞Seguros Generales͟. Tomo I. Editorial Uteha. México, 1974. Pág. 3.
6
DONATI, Antigono. ͞los seguros privados͟. Manual de Derecho. Librería Bosh. Barcelona, 1960.

w  
     28

Ú     Contrato de Seguros

Examinemos un poco esta situación; las necesidades humanas


pueden definirse como un ´desequilibrio psicológico unido al deseo de
ponerle finµ. La necesidad, como todo hecho psíquico, pasa por tres
estados: afectivos, cognoscitivo y activo. El primero hace sentir una
angustia al sujeto; el segundo representa en su mente el bien capaz de
satisfacerla y el tercero lo lleva actuar para procurarse el bien para
satisfacer su necesidad.

Volvamos al seguro; el sujeto se intranquiliza por los co nstantes


riesgos que lo rodean. Es menester que él hado desaparecer dicha
intranquilidad de su mente. ¿Cómo hacerlo? La única forma de
desplazar sus riesgos a otro que los soporte por él. Esta es la base de la
institución del seguro. Con dicho desplazamiento el sujeto económico
restablece el equilibrio perdido. El tercero, llamado asegurar, los asume
cumpliendo así su misión de llevar la tranquilidad y la seguridad a las
personas.

Similar razonamiento al que hemos realizado hace el profesor


Donati, al decir que ´el hombre puede permanecer indiferente e
inactivo con respecto al riesgo, pero puede actuar para prevenirlo, es
decir, para evitarlo o disminuir la importancia de la necesidad (por
ejemplo, cuidados médicos de transporte, etc.), o bien puede preparar
la riqueza necesaria para restablecer, cuando ocurra el evento, la
anterior relación entre los medios de satisfacción y las necesidad. Si la
preparación de la riqueza necesaria se consigue mediante su
acumulación integra del total costo, se tiene el ahorr o; si tiene lugar
mediante su puesta a disposición por parte de otro sujeto, por un costo
parcial, surge el seguroµ.

w  
     29

Ú     Contrato de Seguros

La mayoría de los individuos tiene interés por salvarse, siempre que


sea posible, de las consecuencias perjudiciales de los riesgos que
afronta. Hay riesgos tan inconsecuentes que los daños implicados se
aceptan con escaso esfuerzo por evitarlos, pero alguno de ellos implica,
por otra parte, serias consecuencias económicas que ningún individuo
prudente sesea enfrentar.

Podemos adelantar, entonces, que ´el seguro es un dispositivo que


pone a la gente en condiciones de evitar las consecuencias de un
riesgo 7µ.

El fin del seguro, si se considera el problema desde el punto de vista


de quien se asegura, es de naturaleza más bien psicológica. Se toma un
seguro para estar garantizado de que se podrá disponer de los medios
financieros necesarios para compensar un futuro perjuicio patrimonial,
cuya realización no es cierta, dependiendo de causas desconocidas e
independientes de la voluntad de quien se asegura. Únicamente
cuando el perjuicio patrimonial se verifica, el seguro -para el asegurado-
satisface una necesidad actual y concreta, como todo acto
económico; a no ser que se acepte la tesis, sin duda justificada, que
también la conciencia de estar seguro tiene un valor, o sea que
constituye una utilidad en sentido económico.

   


‘

Desde sus orígenes el seguro se configuro a través de dos sistemas


primordiales:

‰ ai pl  alia, es decir, la asociación de muchas personas


sujetas al mismo riesgo bajo el supuesto de que el realizarse el

7
RIEGEL, Robert y MILLER, Jerome. ͞Seguros Generales, Principios y Práctica͟. Cía. Editorial Continental.
México, 1955. Pág. 32.

w  
     30

Ú     Contrato de Seguros

riesgo para uno de ellos, todos los demás contribuirán a aliviarlo


poniendo a su disposición la riqueza necesaria.

G a a!ia l ig, mediante la eventual puesta a


disposición de la riqueza total por parte de un tercero, contra el
sacrificio de una riqueza cierta pero parcial. Ese sacrificio está
representado por la ´primaµ que debe pagar quien se asegura.

Entonces, debemos concluir que el seguro como hecho


económico consiste en este: en que un sujeto asegurado revierte sobre
otro asegurador las consecuencias del daño, si este se verifica; pero lo
esencial, para los tratadistas Donati y Messineo, es la transferencia del
riesgo, tanto que aunque el daño no se verifique, no por eso el seguro
carece de su objeto o de su causa.

El asegurado persigue alejar de sí las consecuencias del riesgo, de


tal forma que de producirse el siniestro, debe salir de él sin
consecuencias que les sean perjudiciales, por cuando es el asegurador
quien va a concurrir a satisfacer su necesidad económica, surgida a raíz
del siniestro. El seguro va a mantener indemne al asegurado y le dará la
tranquilidad que deriva del conocimiento de estar cubierto del riesgo,
cuya posibilidad permanece inmutable. De ahí que se diga que el
problema del seguro desde el punto de vista del asegurado, es de
naturaleza más bien psicológica, subjetiva. El profesor Messineo, anota
que: ´quien omite asegurarse, soporta enteramente el riesgo y el
eventual dañoµ 8.


8
MESSINEO, Francesco. ͞Manual de Derecho Civil y Comercial͟. Tomo IV. Ediciones Jurídicas Europa ʹ
América. Buenos Aires. Pág. 159.

w  
     31

Ú     Contrato de Seguros












 P ‘ 
ag 











w  
     32

Ú     Contrato de Seguros

 P ‘ ag 



 ‘ P‘‘ 
‘
‘


Es importante mencionar que ni el Código de Comercio, ni la Ley


General del Sistema Financiero y de Seguros (Ley 26702) definen el
contrato de seguro, así mismo tampoco los tratadistas del seguro no
han acordado una definición del contrato que sea irrebatible es por ello
que es necesario recurrir a la doctrina para encontrar una definición
uniforme y precisa de lo que es verdaderamente el contrato de seguro.

Como dicen los tratadistas Planiol y Ripert ´las definiciones que


generalmente se dan al contrato de seguro ofrecen el inconveniente
de que no pueden aplicarse exactamente a los seguros de personas y
en particular a los seguros de vida 9µ

Veamos ahora algunas definiciones que se dan en la doctrina


sobre este acto jurídico destinado a crear obligaciones.

Los mencionados, maestros P ‘  Y


P
, lo definen diciendo
que ´es el contrato por el cual una persona, denominada asegurador,
promete a otra, el asegurado, una prestación subordinada a la
realización de un riesgo determinado, mediante una suma denominada
prima o cuotaµ.

El doctrinario  ‘ ‰ afirma que el mismo implica que ´el


asegurador, a cambio del pago de una suma de dinero por parte del
contratante, se obliga a liberar al asegurado de las pérdidas o de los

9
PLANIOL, Marcel y RIPERT, Georges. ͞Tratado teórico práctico de Derecho Civil francés͟. Tomo XI.
Editorial Cultural. La Habana. Pág. 253
10
MESSINEO Francesco, Manual de Derecho Civil y Comercial. Trad. por Santiago Sentis, Ediciones
Jurídicas Europa-América, Buenos Aires, 1954.

w  
     33

Ú     Contrato de Seguros

daños que puedan derivarse de determinados siniestros; o bien a pagar


al asegurado o a un tercero, una suma de dinero, según la duración o
los eventos de la vida de una o varias personasµ.

El concepto que tiene el Profesor ‘ ‘Y   


 es el
siguiente: ;un contrato por el cual una persona (asegurador) se obliga, a
cambio de una suma de dinero (prima), a indemnizar a otra
(asegurado), satisfacer una necesidad de esta o entregar a un tercero
(beneficiario) dentro de las condiciones convenidas, las cantidade s
pactadas para compensar las consecuencias de un evento incierto,
cuando menos en cuanto al tiempo (riesgo ;

En opinión del jurista


" citado por el tratadista ISAAC
HALPERIN11, es : "un contrato oneroso por el que una parte (asegurador)
espontáneamente asume un riesgo y por ello cubre una necesidad
eventual de la otra parte (tomador del seguro) por el acontecimiento
de un hecho determinado, o que se obliga para un momento
determinado a una prestación apreciable en dinero, por un monto
determinado o determinable, y en el que la obligación, por lo menos de
una de las partes, depende de circunstancias desconocidas en su
gravedad o acaecimiento".

Para maestro ‘ ‰G# es: ;puede definirse como ese negocio en


que el asegurador, contra el pago u obligación a pagar una prima, se
obliga a resarcir al asegurado de las consecuencias del hecho dañoso
incierto, dentro de los limites convenidos;

11
HALPERIN Isaac, Seguros (Actualizada por Juan Carlos Félix Morandi), Tomo I-II, Ediciones de
Palma, Segunda Edición, Buenos Aires, 1991.
12
DONATI Antigono, Los Seguros Privados, Manual de Derecho, Trad. por Arturo Vidal Sola. Barcelona,
1960

w  
     34

Ú     Contrato de Seguros

De otro lado el jurista  , afirma que es: "el contrato por el
cual una empresa, constituida para el ejercicio de estos negocios,
asume los riesgos ajenos mediante una prima fijada anticipadamente.
Para él, el requisito de la empresa es esencial; la prima fijada
anticipadamente lo distingue del seguro mutuo; elimina el previsión ;

Al respecto el doctrinario 
$, señala que es: ;un contrato
por el cual una de las partes se compromete, mediante el pago por la
otra de una prima o cotización, a abonar a esta última o a un tercero,
cierta suma de ocurrir un riesgo determinado ;

En opinión del tratadista 

 ‰3 el contrato de seguro ;es un


contrato sustantivo y oneroso por el cual una persona ² el asegurador ²
asume el riesgo de que ocurra un acontecimiento incierto, al menos en
cuanto al tiempo, obligándose a realizar una prestación pecuniaria
cuando el riesgo se haya convertido en siniestro ;

Un concepto comercial lo da la Empresa de Seguros   



 
P ‘# que lo define de la siguiente manera: "Por el contrato
de Seguro, el Asegurador (Compañía de Seguros), al recibir una prima
en concepto de pago, se obliga frente al Asegurado a indemnizarle
según lo pactado, si deviene el evento esperado. Todo esto debe
quedar claramente establecido entre el Asegurado y la Compañía de
Seguros en una póliza o contrato. ;

Después de haber analizado las diferentes definiciones que dan los


autores sobre el particular, es necesario proponer un concepto propio,
que es el siguiente: lag #aq laial
 al apallaaaag aålig a#aaåi a a

13
GARRIGUES, Joaquín. "Curso de Derecho Mercantil" Tomo IV. Editorial Temis. Bogotá.1987

w  
     35

Ú     Contrato de Seguros

 i# ia  pia# a iiza a a llaaa


ag aalapaq ig#å!iiai# p% ii
 añ q  p a a a    ii  al aa q  la
 a å%  iizaió# q  !  paaa &pa# a
paga a al ig åiplg  


 

 

Analicemos ahora cuales son los caracteres jurídicos que los
diversos tratadistas atribuyen a este contrato:

l a  g    a åilaal; lo es porque


supone obligaciones recíprocas para el asegurado y el
asegurador. De él nacen obligaciones para ambas partes. Dichas
obligaciones, si bien son diferentes, ya sea que se trate del
asegurado o del asegurador, deben existir desde el momento del
nacimiento del contrato.

Cuando nace el contrato de seguros se debe pagar la prima
y el asegurador debe cubrir el riesgo. Pero puede suceder que el
contrato se siniestre o no se siniestre. Si no se siniestra podría
pensarse que no hubo obligación para el asegurador. Al parecer
creo que la hubo, pero el evento de la condición implícita en
todo contrato de este tipo, no se cumplió, y no fue menester
pagar el seguro. Entonces deberíamos preguntarnos: ¿Cuál fue la
obligación de la compañía? ¿Qué es lo que determina la
bilateralidad del contrato?; respondemos: no otra que la de
asegurar el riesgo y satisfacer una necesidad del asegurado con

w  
     36

Ú     Contrato de Seguros

el objeto de que él pueda tener en esa forma debidamente


resguardado su patrimonio.

Si bien la teoría de los riesgos opera en todo contrato bilateral,


especialmente opera en el contrato de seguro, en que el riesgo
es un elemento de la esencia del mismo. Prácticamente hay
aceptación unánime en la doctrina de considerar al seguro como
contrato bilateral; pero no obstante, en los últimos tiempos ha
surgido polémica sobre esto. Así, algunos tratadistas estiman que
es unilateral porque, pagada la prima, solo el asegurador estaría
obligado a hacer algo. El jurista ISAAC HALPERIN critica
acertadamente este razonamiento, porque olvida que el
asegurado, pendiente el contrato, debe cumplir distintas
obligaciones y cargas, a saber: mantener el estado del riesgo,
denunciar sus modificaciones, disminuir y evitar el daño, etc. 14.

l g    a : lo es, en cuanto exige


prestaciones por ambas partes. Respecto del asegurado, no hay
seguro si no paga la prima. La existencia de un tercer beneficiario
no es argumento en contra de esa afirmación, pues de una
liberalidad entre el asegurado y el beneficiario, no puede
derivarse que esta actúe en las relaciones con el asegurador.

En lo que se refiere al asegurador, la retención de la prima en


caso de que no se produzca el siniestro se justifica porque es el
precio del riesgo corrido. Discrepó de quienes, como el maestro
MESSINEO, afirmaron que si no se verifica el evento, siniestro, el
asegurado habrá pagado inútilmente la prima. Creo que la

14
HALPERIN, Isaac. ͞Seguros͟. Editorial Depalma. Buenos Aires, 2001. Pág. 17

w  
     37

Ú     Contrato de Seguros

verdadera contraprestación del asegurador es la cobertura del


riesgo, lo cual va a satisfacer una necesidad el asegurado. Es,
pues, oneroso en razón de la reciprocidad de derechos y deberes
que adquieren las partes contratantes y por la ausencia de todo
beneficio a favor de las mismas a título de pura liberalidad.

 En cuanto a la discusión de si se trata de un a al


l, debemos anotar que esto varía según la legislación de
cada país exija o no determinada forma para su celebración. O
sea, que este requisito puede ser ad solemnitatem, es decir,
fundamental para su validez, o ad probationem, o sea,
adjetivamente considerada la póliza, sin que esta variación de
criterio afecte en definitiva a la esencia del contrato. '
 al, cuando se considere que para perfeccionarse basta
el simple consentimiento de las partes, sin necesidad de recurrir a
formalidades simultáneas o posteriores para el perfeccionamiento
del contrato.

En     , el          y


desde el momento en que las partes convienen en la cosa
asegurada y el montón de la prima a pagarse, queda
perfeccionado el contrato, aun cuando su literalidad sea exigida
por el artículo 377 del Código de Comercio. Para el profesor
HALPERIN, el hecho de que por convenio de las partes se
postergue sus efectos hasta que se emita la póliza, no lo convierte
en un contrato solemne, porque no se transforma la naturaleza
consensual del contrato por el hecho de estar el asegurado
obligado al pago de la prima y asegurador a emitir la póliza.

w  
     38

Ú     Contrato de Seguros

La ley Nº 26702, Ley General del Sistema Financiero y del


Sistema de Seguros, y Orgánica de la Superintendencia de Banca
y Seguro, señala en su articulo 329 que la cobertura del seguro se
inicia con la aceptación de la solicitud del asegurado por parte
de la empresa de seguros y el pago de la prima; y en el articulo
330 se inicia que la mora total o parcial de l a prima podrá ser
casual de resolución automática del contrato, a opción de la
empresa de seguros, criterio que ha sido recogido también por la
Resolución SBS Nº 225- 2006, del 16 de Febrero de 2006. Pero debe
coincidirse con el maestro HALPERIN en que la mera postergación
de la vigencia hasta el pago efectivo de la prima no afecta su
calidad de contrato consensual, ni significa que no exista el
contrato. Existe, y solo se ha pospuesto el nacimiento de las
obligaciones hasta el pago de la prima.

 l a  p  ( ipl. Se ha sostenido por algunos autores


que el contrato de seguros es un contrato condicional. Creemos
que no es así. Para nosotros es puro y simple, y nace por el
acuerdo de voluntades manifestado legalmente, sin que sea
necesario el cumpl imiento o la ocurrencia de una modalidad
para que pueda producir sus efectos y naces a la vida del
Derecho.

El profesor chileno JORGE BANDE afirma que el contrato es


puro y simple, no estando sujeto en su existencia a ninguna
condición. ´Lo condicional es la obligación del asegurador, pues

w  
     39

Ú     Contrato de Seguros

ella depende del acaecimiento futuro e incierto: el riesgo que


amenaza al asegurado 15µ.

 Los tratadistas del seguro han coincidido que es un a 


'&iaå a!, de ubérrima buna fe, porque sus pactos deben
interpretarse según las reglas de la equidad, y la buena fe es
esencial para el desenvolvimiento de las relaciones jurídicas
ulteriores a su perfeccionamiento. Desde el punto de vista del
asegurador, nos dice el profesor español JOAQUÍN GARRIGUES
que: ´la exigencia de la buena fe se manifiesta por es un contrato
celebrado en masa, en el que se ofrece la característica propia
del contrato de adhesión, la subordinación del contratante a las
condiciones contractuales redactadas unilateralmente por la
empresa aseguradora. Esta característica exige por parte de la
aseguradora, una exquisita observancia de la buena fe, que es
incompatible con las cláusulas lesivas para el asegurado o
simplemente oscuras 16µ

Por ello, añade el tratadista, el Derecho ha reaccionado


contra los abusos posibles en esta forma de contratación,
indicándonos que la buena fe consistirá, para el asegurador, en
cerciorarse de que el otro contratante- el asegurador- conoce y
entiende todas las cláusulas del contrato y que ninguna de ellas
es peligrosa, lesiva y onerosa, ni esta redactada en términos
oscuros. Así también, el comercialista argentina JUAN CARLOS
FELIZ MORANDO, al referirse a las condiciones generales de una
póliza nos indica: ´No son enteramente derecho contractual, se

15
BANDE, Jorge. ͞La política del seguro privado͟. Editorial Universitaria. Santiago de Chile, 1953. Pág. 30
16
GARRIGUES, Joaquín. ͞Contrato de seguro terrestre͟. Madrid. 1982, pág. 48.

w  
     40

Ú     Contrato de Seguros

imponen sin discusión a todo contratante. Tampoco, son de


derecho objetivo por que si bien pueden sustituir a las normas
dispositivas de la ley, no pueden contrariar sus preceptos
coactivos ni sustraerse a las normas que prohíben obrar contra la
buena fe y las buenas costumbres 17µ.

En cuanto al asegurado, ciertamente constituye su obligación


el informar leal y enteramente sobre todo lo que concierne al
riesgo cuyo amparo está pidiendo al asegurador. Seria imposible
que este ultimo, precisamente por ser el seguro un contrato
celebrado en masa, aún con los avances de la tecnología
moderna, estuviese en capacidad de conocer la integridad de
situaciones que afectan al bien asegurable, si es que ellas no le
son reveladas por su cocontratante.

El Código de Comercio en su artículo 376 sanciona con


nulidad al contrato de seguro en el que exista mala fe probado
de alguna de las partes al tiempo de su celebración; así como
por la omisión u ocultación pro el asegurado, denominada
reticencia, de hecho o circunstancias que hubieran podido influir
en la celebración del contrato. Incluso, ese dispositivo norma la
nulidad del convenio, por la inexacta declaración del asegurado,
aun hecha de buena fe, siempre que pueda influir en la
estimación de los riesgos.

17
MORANDI, Juan Carlos Félix. ͞Estudios de Derecho de Seguro͟. Editorial Pannedille. Buenos Aires,
1971. Pág. 191.

w  
     41

Ú     Contrato de Seguros

 Igualmente, el seguro es un a  iv   % ió


 iva, pues en él, el riesgo está cubierto en todos y casa uno
de los momentos de la duración del contrato, y el asegurado
viene obligado en las fechas previstas al abono de la prima
pactada. O sea que la seguradora, además de estar obligada a
pagar la indemnización en caso de realización del evento, debe,
con el ejercicio activo de su industria, prestar continuamente a los
asegurados la plena seguridad de su crédito. El asegurado tiene
derecho a exigir que la empresa mantenga su patrimonio en
condiciones tales que pueda satisfacer exactamente sus
obligaciones; de ahí, pues, que las normas tutelares quisieran
obligar a las empresas aseguradoras a invertir prudentemente en
bienes muebles o inmuebles, principalmente, sus capitales y a
mantener reservas que garanticen los derechos de los
asegurados.

Para los tratadistas, es un contrato de tracto sucesivo en


cuanto se cumple en el espacio y en el tiempo de un modo
paulatino y continuo. El carácter sucesivo se pone de relieve por
los diversos periodos en que está dividido el seguro y para los que
está calculada la unidad de la prima, y se deduce además del
simple concepto del contrato. Quiere decir que el contrato de
seguro se realiza, todo él, durante su vigencia, produciendo los
efectos de su ejecución. ´De manera que, una vez que una de
las partes corre el riesgo, existe para el asegurado la obligación
de pagar la prima estipulada. En caso de rescisión del contrato
de seguro no podría hacerse desaparecer el riesgo que ya ha

w  
     42

Ú     Contrato de Seguros

existido y que ha corrido a cardo del aseguradorµ, no dice el


profesor mexicano Rodríguez 18.

 El seguro es aalai y desde el punto de vista jurídico


queda incluido en el esta especie de contratos, nos indica el
profesor HALPERIN.

Este carácter ha sudo discutido en los últimos años sobre todo


por profesores españoles, quienes han orientado sus disquisiciones
a precisar si el seguro es siempre y sin discusión un contrato
aleatorio o si puede carecer de dichas características, en buena
cuenta, por estar basado hoy en una desarrollada ciencia
actuarial, unido esto al avance de la ley de los grandes números y
el calculo de probabilidades.

Ha llegado a decirse que seria un verdadero anacronismo el


considerar de manera incontrovertible que el seguro se trata de
un contrato aleatorio de la misma naturaleza que el préstamo a la
gruesa, el juego, la apuesta o la decisión por suerte.

Para quienes afirman esta posición, el seguro no es mas la


aventura que corre un asegurador individual, como en el pasado,
que tarifa a su exclusivo y personal juicio el riesgo que va a correr
la contraparte asegurada. Hoy, quien celebra el contrato es una
empresa, débilmente organizada, sometida al control y
jurisdicciones de las entidades estatales, las cuales exigen la

18
RODRIGUEZ, Joaquín. ͞Curso de Derecho Mercantil͟. Tomo II. Editorial Porrúa. México, 1996. Pág.
166.

w  
     43

Ú     Contrato de Seguros

constitución de reservas y los cálculos precisos para apreciar los


riesgos.

Sin embargo, debemos estar jurídicamente a la opinión del


maestro HALPERIN, para quien ´la alegación de que ¶la
explotación por una empresa elimina el área para el asegurador·
pierde de vista el contrato, confundiéndolo con la organización
para su explotación industrial por una de las partes; al contrario,
esta organización supone el área, puesto que se constituye para
contratar en masa y eliminar pro este sistema el área para ella. La
circunstancia de que el asegurador se proteja del área no
excluye la naturaleza aleatoria del contrato: justamente se
protege de ella mediante un contrato aleatorio, y este cumple su
fin porque es aleatorioµ.

Añade el catedrático JOAQUÍN GARRIGUES 19: ´en el momento


de cerrar el contrato, no sabe el contratante del seguro cuanto
tendrá que pagar, ni sabe el asegurador si tendrá que pagar
algo, cuando y cuanto (seguro contra daños), o cuando tendrá
que pagar el capital convenido (seguro sobre la vida), las
prestaciones dependen de un acontecimiento incierto (daño) o
que ha de ocurrir en tiempo indeterminado (muerte)µ.

 El seguro es un a  a)ió: dentro de la contratación


aseguradora el cuerpo fundamental del contrato ya esta
establecido y el asegurador se encuentra ante la situación de
tener que aceptarlo, si quiere que sus riesgos sean cubiertos, nos

19
GARRIGUES, Joaquín, Instituciones de Derecho Mercantil, Editorial Silverio Aguirre, 2º Edición,
Madrid, 1948

w  
     44

Ú     Contrato de Seguros

ilustran los especialistas argentinos GUSTAVO RAÚL MEILIJ y


NICOLÁS HÉCTOR BARBATO, abundando en que ´como
consecuencia de esta falta de participación del asegurador en la
redacción de la gran mayoría de las cláusulas del contrato, la
jurisprudencia ha declarado que cualquier oscuridad que resulte
del texto de la póliza se interpretara en contra del asegurador
que las redactóµ 20.

Por su parte, el tratadista italiano FRANCESCO MESSINEO, al


abordar el contrato de adhesión, nos dice que: ´(«) Es un
producto de la organización de aquellos que, teniendo intereses
homogéneos o afines, disponen, para su propio beneficio el
esquema de los contratos en que acostumbran a participarµ.

´En el contrato de adhesión actúa de ordinaria el predominio


del contratante económicamente fuerte, mediante la imposición
de determinadas cláusulas generales o del entero esquema del
contrato, unilateralmente dispuestas, en sentido fav orable para él,
o en sentido desfavorables al otro contratante; el cual siendo
económicamente débil, se encuentra con que no tiene otra
elección mas que la de aceptar las cláusulas que se les presentan
como invariables o renunciar a las estipulación del co ntratoµ.

´La falta de participación justifica el favor que la ley


demuestra hacia el contratante económicamente débil pues las
condiciones `predispuestas´ son obra exclusiva de una sola de las

20
MEILIJ, Gustavo Raúl y BARBATO, Nicolás H. ͞Tratado de Derecho de Seguros͟. Editorial Zeus. Rosario,
1975. Pág. 20.

w  
     45

Ú     Contrato de Seguros

partes condiciones generales que consideradas en su conjunto


constituyen la urdimbre del contratoµ

Estas citas nos sirven para que lleguemos a determinar como


trata el contrato de adhesión nuestro Derecho positivo. Así, el
articulo 1390 del Código Civil, nos dice ´el contrato es pro
adhesión cuando una de las partes, colocada en la alternativa
de aceptar o rechazar íntegramente las estipulaciones fijadas por
la otra parte, declarada su voluntad de aceptarµ. Esta es la más
clara definición de lo que ocurre con el funcionamiento del
contrato de seguros en nuestro medio , así como en las plazas
internacionales donde esta el núcleo del seguro y del reaseguro.
Precisamente, por las razones ya vistas, la ley de la póliza, y se
tiene necesariamente que someter a ellas si es que desea ser
cubierto por un convenio asegurativo. Y dentro de esta misma
línea jurídica el legislador nos dice, en el artículo 1401 del Código
Civil: ´Las estipulaciones insertas en las cláusulas generales de
contratación o en formularios redactados por una de las partes,
se interpretan, en caso de duda, a favor de la otraµ

Quiere decir que las potestades del asegurador encuentran


límites en la legislación y, precisamente, por ello surgen las normas
que al respecto fijan los órganos de control, como la
superintendencia de Banca y Seguros, dentro del justo propósito
de establecer el equilibrio entre asegurador y asegurado, como
partes del contrato de seguros. En este orden de ideas,
observamos que las exclusiones convencionales que pudiera
contener una póliza, en cuanto sean antecedentes del daño,
deben aplicarse siempre en criterio casual.

w  
     46

Ú     Contrato de Seguros

En este sentido, la obligación primordial del asegurados, una


vez ocurrido el siniestro que emana del riesgo asegurado como
efecto de su causa, es la de pagar indemnización. Y de ella solo
puede apartarse el asegurador por alguna de las razones de
exclusión, riesgos no cubiertos, que contiene la póliza. Por estas
exclusiones, para que puedan invocarse como eximentes de
responsabilidad del asegurador, reiteramos, deben hallarse con el
siniestro en una relación de causa a efecto.

Ahora bien, estas exclusiones deben ubicarse dentro del


condicionado de la póliza, en concordancia con las normas que
regulan el contenido de ellas, como lo hacen los artículos 326,
327 y 328 de la Ley Nº 26702, Ley General del Sistema Financiero y
del Sistema de Seguros y Orgánica de la Superintendencia de
Banca y Seguros. Estas normas han sido reglamentadas con las
disposiciones que en resguardo de los intereses del público, y que
complementando la legislación sobre el contrato de seguros, ha
dictado la Superintendencia de Banca y Seguros. Nos referimos al
´Reglamento sobre Pólizas de Segurosµ, contenido en la
Resolución SBS Nº 052-99, del 23 de enero de 1999, el cual nos dice
que las pólizas de seguros, además de lo señalado en los artículos
326 y 327 de la Ley General, deberán contener por lo menos la
definición de los términos relevantes usados en la póliza.

Entonces, debemos concluir que cualquier vocablo, concepto


o término relevante utilizado en una póliza de seguro, debe
definirse con claridad y precisión, para evitar que se susciten
conflictos interpretativos de difícil solución; o bien que no sean en
absoluto aplicables los términos de ella.

w  
     47

Ú     Contrato de Seguros

Más arriba hemos dicho que el Código Civil, en su artículo


1401, señala que las estipulaciones redactadas por una de las
partes, se interponen, en caso de duda, a favor de la otra. El
tratadista peruano Manuel de la Puente y Lavalle nos dice que
este articulo esta dentro del ámbito de las cláusulas generales de
contratación y los contrato tipo, redactadas unilateralmente por
el oferente, como son los de adhesión; comenta que este articulo
4101 contiene la regla contra sptipulatorem, antiquísimo principio
proveniente del Derecho Romano, según el cual ´el estipulante es
quien, precisamente, formula el esquema del acto.

Mientras que el promitente se limita a una manifestación


adhesivaµ. Y, citando a Jesús Alfaro, nos hace saber que la regla
establece, por lo tanto, una distribución equitativa del riesgo
contractual: ´El adherente, que no ha participado en la
elaboración de las cláusulas contractualesµ. Y aún más, el propio
De la Puente y Lavalle, censurando que a este procedimiento ²el
articulo 1401- se llame ´interpretaciónµ, nos dice que: ´no es
criticable la regla contra stipulatorem. Por el contrario, es loable
que se exija al predisponente un deber de expresarse claramente
y que se sancione el incumplimiento de este deber estableciendo
que la estipulación que, por su oscuridad o ambigüedad da lugar
a dudas sobre su verdadero sentido, se aplique a favor de la
contraparte 21µ.

Entonces, pero igualmente para ilustrar mejor nuestro punto de


vista, inclusive con más apego a la moderna práctica

21
DE LA PUENTE Y LAVALLE, Manuel. ͞El contrato en general. Comentarios a la Sección Primera del Libro
VII del Código Civil͟. En Biblioteca para leer el Código Civil. Volumen XI. Primera parte. Tomo III. Fondo
Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1991. Págs. 262 - 263.

w  
     48

Ú     Contrato de Seguros

jurisprudencial que informa al contrato de seguros, recurriremos a


la obra del profesor de la Universidad de Cambridge, MALCOM A.
CLARKE, quien al tocar el tema de la ambigüedad de las
cláusulas asegurativas, nos recuerda la interpretación de ellas
contra proferentem diciéndonos: ´Hay dos reglas bien
establecidas de interpretación. La primera es que, en caso de
duda, el texto de un contrato es interpretado contra la parte que
procura apoyarse en él en orden a disminuir o excluir su
obligación básica dentro del contrato. La segunda es que,
siempre en caso de duda, el texto se interpreta contra la parte
que propuso su inclusión (de los términos) en el contrato. Estaba a
su cargo el hacerlo claroµ.

Para el profesor Clarke, el hecho político es que póliza de


seguro habitualmente en un formato preparado por lo expertos
de la compañía, con el lenguaje seleccionado por el segurador,
de tal manera que no puede hacerse una interpretación
razonable en su favor.

Asimismo, al traer a colación antiguas jurisprudencias, hoy


aplicables a casos recientes en el Lloyd·s de Londres, cita el
profesor Clarke lo siguiente: ´Por una cláusula genere al de
exclusión no puede ser leída en un sentido inconsistente con el
propósito principal de la póliza, que es el asegurar contra
accidentes. Si esta cláusula fuera leída literalmente, excluiría a la
gran mayoría de accidentesµ. Igualmente: ´El objeto del contrato
es el de asegurar contra muerte accidental y daños, y el contrato
no puede ser interpretado de tal forma que desdiga de este
objetivo, a tal punto de convertirlo prácticamente el ilusorioµ.

w  
     49

Ú     Contrato de Seguros

Razonamiento coincidente con el artículo 59 de nuestro Código


de Comercio.

Y aún más, al tratar del lenguaje de las garantías (Warranty),


más bien, condiciones en una póliza de seguros, nos dice
Clarke:µ(«) El lenguaje de la póliza, siente el de aseguradores, si
hay alguna ambigüedad, debe ser interpretado necesariamente
contra ellosµ. Este es una aplicación, mas de la regla contra
proferentem, que informa y guía a la doctrina y a la aplicación
del seguro; y no solo el moderno y reciente, sino también el que se
ha construido a lo largo de tiempo.

Pese, entonces, a quienes sostiene que es una realidad la


posibilidad de discutir las cláusulas del condicionado de la póliza
por parte del asegurado, reformándolas mediante endoso,
condiciones particulares y otras, estimamos que esta potestad
contractual no desliga al seguro de su carácter de contrato de
adhesión.

   ‘ ‘ 


‘
‘

Los elementos del contrato de seguro son los siguientes:

! El interés asegurable
! El riesgo asegurable
! La prima
! Las obligaciones del asegurador y asegurado

w  
     50

Ú     Contrato de Seguros

‰ li*ag aål

‰‰ p

Junto a los elementos esenciales del contrato de seguros (la prima, el


riesgo, la prestación del asegurado), se encuentra el interés asegurable,
que constituye el objeto de la relación contractual el que se manifiesta
como la relación económica lícita entr e un "sujeto" y un "bien", lo que en
el caso particular del seguro, está amenazado por un riesgo (posibilidad
que se produzca un evento capaz de provocar un daño.

De ahí que los intereses que cubre el contrato, son los intereses
que existen sobre estos, los que pueden ser numerosos según quién sea
el titular del interés, aún cuando ese interés recaiga sobre la misma
cosa. Así el art. 2 de la ley 17.418 dispone que el contrato pueda tener
como objeto toda clase de riesgo si existe interés asegurable, salvo
prohibición expresa de la ley.

Por interés asegurable se entiende la relación lícita de valor


económico sobre un bien. Cuando esta relación se halla amenazada
por un riesgo, es un interés asegurable.

Para el profesor MONTOYA22 el interés es: " la relación por cuya virtud
alguien sufre un daño patrimonial por efecto del evento previsto, que no
recae en lo que es objeto del seguro, sino en el interés que en el tenga
el asegurado".

El interés asegurable es un requisito que debe concurrir en quien


desee la cobertura de algún riesgo, reflejado en su deseo verdadero de

22
?  ?
Ulises. ;Ú
  
 Tomo IIOCultural Cuzco S.A. Lima. 1986

w  
     51

Ú     Contrato de Seguros

que el siniestro no se produzca, ya que a consecuencia de él se


originaría un perjuicio para su patrimonio.

El principio del interés asegurable se entenderá fácilmente si se tiene


en cuenta lo que se esta asegurando, esto quiere decir, el objeto del
contrato no es la cosa amenazada por un peligro incierto, sino el interés
del asegurado en que el daño no se produzca.

El interés asegurable no es solo un simple requisito que imponen los


aseguradores, sino una necesidad para velar por la naturaleza de la
institución aseguradora. En efecto si tomamos en cuenta estas premisas,
tendríamos que la existencia de contratos sin interés asegurable,
produciría necesariamente un aumento en la siniestrabilidad y esto
motivaría una elevación de las primas y el verdadero asegurado tendría
que pagar un precio superior al que realmente correspondería a su
riesgo, perjudicándose así no sólo él, sino también la economía del país,
que tendría que soportar una carga económica superior a la debida.

G ligag aål

G‰ p

Es un evento posible, incierto y futuro, capaz de ocasionar un daño


del cual surja una necesidad patrimonial. El acontecimiento debe ser
posible, porque de otro modo no existiría inseguridad. Lo imposible no
origina riesgo. Debe ser cierto, porque si necesariamente va a ocurrir,
nadie asumiría la obligación de repararlo

El riesgo se individualiza en cada póliza por su unión a circunstancias


de "tiempo" (periodo de vigencia), espacio (límite territorial de la
cobertura), y causas (riesgo incluido y exclusiones del riesgo). El riesgo

w  
     52

Ú     Contrato de Seguros

asegurado constituye un riesgo calificado de manera detallada en la


póliza, resulta ser una parte del riesgo genérico que se refiere a la póliza.
Cuando un evento se verifica, ejemplo un incendio, el riesgo genérico al
que se refiere la póliza de esa rama, ha tenido lugar para el interesado.

Sin riesgo no puede haber seguro, porque al faltar la posibilidad de


que se produzca el evento dañoso, ni podrá existir daño ni cabrá pensar
en indemnización alguna.

El carácter eventual del riesgo implica la exclusión de la certeza así


como de la imposibilidad, abarcando el caso fortuito, sin descartar la
voluntad de las partes, siempre y cuando el suceso no se encuentre
sometido inevitable y exclusivamente a ella. La incertidumbre no debe
tener carácter absoluto sino que debe ser visto desde una perspectiva
económica, para lo cual resulta suficiente la incertidumbre del tiempo
en que acontecerá, es decir, ya sea en lo que toca a la realización del
evento o al momento en que este se producirá.

GG aa+ia
ig 

El riesgo presenta ciertas características que son las siguientes:

! ii(alai
! Piål
! 
! ii
!  i
! iói

En el contrato de seguro el asegurador no puede asumir el riesgo de


una manera abstracta, sino que este deber ser debidamente

w  
     53

Ú     Contrato de Seguros

individualizado, ya que no todos los riesgos son asegurables, es por ello


que se deben limitarse e individualizarse, de ntro de la relación
contractual.

3 aPia

3‰ p

La prima es otro de los elementos indispensables del contrato de


seguro, constituye la suma que debe pagar el asegurado a efecto de
que el asegurador asuma la obligación de resarcir las pérdidas y daños
que ocasione el siniestro, en caso de que se produzca. Este monto se fija
proporcionalmente, tomando en cuenta la duración del seguro, el
grado de probabilidad de que el siniestro ocurra y la indemnización
pactada.

Al respecto
‘
$ P ‘
G3 señala: ; es la cantidad que paga
el asegurado como contrapartida de las obligaciones, resarcitiva e
indemnizatoria del asegurador. Es el precio del seguro y un elemento
esencial de la institución. Representa el presupuesto "juris" de la relación
contractual, por lo que debe cancelarse por adelantado, al emitirse la
póliza".

Para el profesor ‘ ‘Y Gù# la prima es: " la prestación que debe
satisfacer el asegurado o el contratante, o el tomador del seguro, a

23
    Ú
   O Fundación MJ. Bustamante de la
Fuente. Lima 1987.
24
?  ?
  !

w  
     54

Ú     Contrato de Seguros

cambio de la cual el asegurador asume la obligación de satisfacer las


consecuencias dañosas del riesgo".

La prima es la contrapartida del riesgo, y su determinación estará


dada por la tasación del riesgo. Las entidades aseguradoras necesitan
conocer la importancia exacta del riesgo para que el asegurado pague
su "justo precio".

El precio tiene fundamental importancia en el seguro, porque, a


diferencia de lo que ocurre en otros sectores, el asegurador recién
conocerá a posteriori el costo exacto del servicio que presta. Los
aseguradores se han visto en la necesidad de calcular
anticipadamente la prima y la intensidad del siniestro de cada riesgo.

Así tenemos que la prima es el precio del seguro que paga el


asegurado al asegurador como contraprestación del riesgo que asume
éste y del compromiso que es su consecuencia.

3G laPia

Existen distintos tipos de primas:

a Piaa al En los seguros de vida es la prima que depende


del cómputo matemático del riesgo. Por esta razón, a mayor
riesgo, mayor será la prima natural, y viceversa.
å Piap a Es la prima de riesgo de los otros ramos de seguros.
 Pia ial esta es la prima que paga efectivamente el
asegurado y se compone de dos partes: la prima natural o
pura por un lado y los gastos de explotación y la ganancia del

w  
     55

Ú     Contrato de Seguros

asegurador por el otro. De esos gastos los más importantes


son:

 Comisión a favor de los productores que colocan los


seguros.
 Comisión de cobranza que se paga a los colaboradores
por la percepción de las primas.
 Gastos de administración y propaganda.
 Recargo por fraccionamiento de la prima. La prima
puede fraccionarse mediante cuotas periódicas, y ello
da origen a un recargo, como suele ocurrir con las
ventas a plazo.
 Margen de seguridad. Se trata de un recargo para
prever cualquier aumento de gastos y en particular la
posibilidad de un riesgo mayor.

 Piaivlaa La aplicación simple de la prima natural para


el cálculo de la prima comercial haría prohibitivo el seguro de
vida, a partir de una determinada edad. En este caso la prima
comercial aumentaría de continuo y llegaría un momento en
que el asegurado desistiría del contrato dado el alto precio
que debería abonar por su seguro.
Por ello ha sido necesario nivelar las primas a fin de que la
prima comercial sea la misma, en los seguros de vida, durante
toda la vigencia del contrato.
 Pia,ia es lo que debe abonar el asegurado cuando ello
se hace en una sola oportunidad.
! Pia pióia  la prima única se abona con pagos
parciales, con lo cual se ofrece al asegurado una posibilidad
que puede decidir la concentración de estas operaciones.

w  
     56

Ú     Contrato de Seguros

ù ‘åligail g a(l g a 

En virtud del contrato que celebran, tanto el asegurado como el


asegurador asumen diversas obligaciones o cargas. Así, en cuanto al
asegurado, además de la obligación pecuniaria de pagar la prima,
existe un determinado número de otras obligaciones a las que, para
diferenciarlas de la citada obligación principal, se ha denominado
genéricamente ´cargasµ. Igualmente, el asegurador hace frente a un
riesgo, cubriéndolo, y está sujeto a la obligación de pagar la
indemnización estipulada en la póliza, en caso de producirse el evento
cubierto.

Las obligaciones y cargas del asegurado están en estrecha relación


con el riesgo asumido por el asegurador, con sus medios para mantener
el estado de riesgo y, entre otros, para limitar los efectos dañosos del
siniestro.

Estas obligaciones y cargas, tanto del asegurador como del


asegurado, pueden contenerse en el siguiente esquema:

‘åligai(agalag a
‰ Obligación de pagar la prima
G Cargas diversas:
i Cargas de información
a Declarar el riesgo
å Declarar las agravaciones del riesgo
 Informar o comunicar el siniestro
ii Cargas de conducta
a Mantener el estado del riesgo

w  
     57

Ú     Contrato de Seguros

å Evitar o disminuir los daños


 Prohibición de cambiar las cosas dañadas

‘åligailag a
‰ Cubrir el riesgo
G Pagar la indemnización

ù‰ ‘åligai(agalag a



ù‰‰ Pagalapia

Es el objeto de la prestación del contrayente, que


constituye el equivalente de la prestación, subordinada al
siniestro, del asegurador. Constituye esta la obligación principal
del asegurado, de tal forma que, en la práctica, el seguro no
empieza a regir, ni la compañía a cubrir, mientras no esté pagada
la prima o la prima cuota, tal como lo norman las disposiciones
legales citadas más arriba.

La prima es un elemento esencial al contrato de seguros,


puesto que son ella la empresa no podría formar el fono necesario
para el pago de los capitales asegurados. Ellas deben ser
pagadas por adelantado, en vista de que las compañías
necesitan disponer del capital suficiente, no solo para hace r
frente a sus obligaciones con los asegurados, sino también para
afrontar las eventualidades que puedan presentarse.

Así, generalmente en las pólizas de seguros se establece


que los efectos del contrato, con relación a las obligaciones del
asegurador, quedan en suspenso hasta que el asegurado cumpla

w  
     58

Ú     Contrato de Seguros

no pagar su obligación inicial y primordial, cual es el abono de la


prima.

No obstante ello, las legislaciones permiten el otorgamiento


de facilidades para atender esta obligación, sin que eso signifique
de ninguna manera un desmedro de la garantía que los
asegurados buscan en esta clase de contrato.

Aun sin ser objeto de este trabajo, debemos decir que


cuando se mencionan ´las eventualidades que puedan
presentarseµ, basta recordar, en la última década, magnos
siniestros como el huracán Andrew, el ataque a las Torres Gemelas
y al Pentágono, así como la reciente tragedia del huracán Katrina
en la cuidad de Nueva Orleáns, eventos que han afligido
duramente, con implicancias en todo el mundo, a la industria del
seguro y del reaseguro.

ù‰G agaiva

Las de información se refieren a circunstancias que son


importantes para que el asegurador aprecie el estado del riesgo
al momento de la celebración del contrato y durante su vigencia,
igualmente, para determinar la producción del siniestro, los daños
sufridos y el alcance de los mismos. Las referentes a la conducta
del asegurado se traducen en un hacer, en un no hacer, o ambos
simultáneamente.

w  
     59

Ú     Contrato de Seguros

a agai!aió

i laalig el contrato de seguros, es un contrato
de buena fe. En verdad, la buena fe desempeña en
materia de seguros un papel más importante que en
cualquier otro contrato.

´Para determinar si debe asumir o no asumir el riesgo


propuesto y, en caso afirmativo, a fin de fijar la cuantía
de las primas, es indispensable que el asegurador sea
puesto en la posibilidad de apreciar este riesgo; toda la
investigación que pudiera efectuar sería evidentemente
insuficiente; la equidad impone que el asegurado tome
la iniciativa de informarlo por sus manifestaciones
sinceras, exactas y, sobre todo, completas, anotan
magistralmente PLANIOL y RIPERT.

Sabemos que el asegurador clasifica cada propuesta


por el determinado estado del riesgo al momento de la
celebración del contrato, y para ellos debe conocer
todas las circunstancias que influyen a fin de evitar una
clasificación errónea y percibir una prima menor de la
que realmente corresponde.

Por lo general, en los demás contratos, la comprobación


del estado o condiciones de la cosa objeto de la
contraprestación queda librada a la diligencia de la
parte interesada. Esto no es posible en materia de

w  
     60

Ú     Contrato de Seguros

seguros. No habría actividad, aparte de lo oneroso que


sería.

Además, no podría realizarla bien, pues no estaría en


condiciones de establecer por sus propios medios, por
mayor que sea la diligencia empleada, los elementos de
hecho que le permitirían apreciar íntegramente el riesgo.

Ya hemos visto más arriba cómo nuestro legislador ha


contemplado drásticamente el problema, en el artículo
376 del Código de Comercio. Asimismo, la jurisprudencia
judicial y arbitral, en reiteradas oportunidades, ha
ratificado este sano criterio que persigue moralizar la
relación aseguradora.

Como hemos anotado anteriormente, por lo común la


propuesta del seguro se presenta en un formulario
proporcionado por la compañía. Hay quienes opinan
que de existir alguna omisión en tal cuestionario, ello es
imputable al asegurador y no al asegurado, porque se
supone que en el formulario aquel hace todas las
preguntas necesarias para la estimación de los riesgos.

Sin embargo, opinamos que la normal legal de nuestro


código de Comercio es tajante, recogida también en las
pólizas de seguros; por lo que no puede permitirse que
por el hecho de no estar contenido en un formulario que
no es ni pretende ser el contrato, se omitan
circunstancias importantes para la apreciación del

w  
     61

Ú     Contrato de Seguros

riesgo y que son de conocimiento del asegurado.


Pensamos que de no declararse deberían acarrear la
sanción señalada en el referido artículo 376 del Código
de Comercio.

El código civil comercial italiano de 1942, en sus artículos


1892 y 1893, distinguió entre las declaraciones inexactas
y reticencias hechas con dolo o culpa grave, de
aquellas que no lo son. En cuanto a las primeras, se dice
que son causa de anulación del contrato, debiendo
ejercitar el asegurador su derecho de impugnar el
convenio dentro de los tres meses de conocida la
inexactitud de la declaración o la reticencia.

Si ocurre un siniestro en ese lapso no está obligado a


pagar, pero sí tiene derecho a las primas relativas al
periodo transcurrido hasta el pedido de anulación. Si las
declaraciones inexactas no han sido hechas con dolo o
culpa grave no producen la anulación del contrato,
pero el asegurador puede separarse del mismo
mediante declaración hecha al asegurado dentro de los
tres meses a partir del día en que las conoció.

Finalmente, se declara con gran acierto que si el siniestro


se verifica, en este último caso, antes de que la
inexactitud o la reticencia hayan siso conocidas por el
asegurador o antes de pedirse la separación del
contrato, la suma de vida se reducirá en proporción a la
diferencia entre la prima convenida y la que se habría

w  
     62

Ú     Contrato de Seguros

aplicado si se hubiese conocido el verdadero estado de


las cosas.

ii laa la agavai l ig así como las


circunstancias existentes en el momento de tomarse son
indispensables para la apreciación del riesgo, del mismo
modo toda alteración en esas circunstancias, durante la
vigencia del contrato, pueden influir en él y, por lo
mismo, debe ser comunicada a la empresa
aseguradora.

De ahí que exista la obligación de informar al


asegurador, con posterioridad a la conclusión del
contrato de los hechos capaces de agravar el riesgo
asumido por la empresa. Así lo consagra el artículo 393
del Código de comercio, que obliga al asegurado a dar
cuenta al asegurador de los cambios y alteraciones en
calidad que hayan sufrido los objetos asegurados y que
aumenten los riesgos.
Aunque este dispositivo no aclara que es la agravación
en sí misma, ni en que termino deberá darse el aviso del
hecho agravante, ni la sanción por incumplimiento.

No debe tratarse de hechos mínimos y sin importancia,


sino de cambios que agraven el riesgo de moto tal que
el asegurador no habría consentido el seguro, o lo habría
consentido por una prima más elevada, como lo
declara la ley italiana en el artículo 1898.

w  
     63

Ú     Contrato de Seguros

Debido a estos hechos que agravan el riesgo, en


algunas legislaciones el asegurador puede separarse del
contrato; pero a pesar de esto, el seguro podrá
continuar si el asegurado paga y reembolsa al
asegurador la prima que corresponde de acuerdo a la
tarifa respectiva. De otro modo, pertenecen al
asegurador las primas relativas al periodo de seguro en
curso al momento de comunicación del apartamento.

De comprobarse que hubo dolo o mala fe algunas leyes,


como la mexicana, sanciona con la pérdida de las
primas adelantadas.

iii !a   ia l ii el asegurador tiene el


máximo interés en tener inmediato conocimiento el
siniestro, para poder indagar adecuadamente si
corresponde o no la indemnización al asegurado.

La denuncia del siniestro tiene por objeto poner al


asegurador en condiciones de controlar las
circunstancias en que se produjo, para establecer si
realmente coincide con la garantía prometida, así como
también para tomar medidas precautorias urgentes,
contra posibles fraudes, como por ejemplo la
adulteración de las circunstancias de un choque en el
seguro de automóviles, o bien un posible auto secuestro
en los seguros que cubren este grave riesgo.

w  
     64

Ú     Contrato de Seguros

La carga del aviso tiene por objeto la denuncia del


siniestro y poner a disposición del asegurador los
elementos necesarios para la comprobación de sus
causas y de sus efectos.

Incumbe hacer la comunicación al contrayente, o al


asegurado cuando es por cuenta ajena, o a los
derechohabientes, en su caso. También lo pueden hacer
los representantes, los gestores y hasta terceros.

La denuncia debe presentarse al asegurador, sus


representantes y aun al agente intermediario, siempre
que tenga poder de representación, cuando menos
pasiva. Si el asegurador intervino en el salvamento o en
la comprobación del siniestro, ya no debe ser necesario,
como es obvio, el aviso.

La empresa aseguradora, reconocen las legislaciones y


la doctrina, tendrá derecho de exigir al asegurado o
beneficiario toda clase de informaciones sobre los
hechos relacionados con el siniestro y por los cuales
puedan determinarse las circunstancias de su realización
y las consecuencias del mismo.

El aviso deberá darse en el término fijado en la póliza,


más el término de la distancia. La Ley mexicana da un
plazo máximo de cinco días. La italiana habla de tres
días. En verdad, la mayoría de las legislaciones se han
resistido a fijar plazos, limitándose a decir

w  
     65

Ú     Contrato de Seguros

´inmediatamenteµ, como nuestro Código en el artículo


399, o ´tan pronto como se tenga conocimiento del
siniestroµ, que es más propio.

Creo que se debe fijar en nuestra ley, plazos precisos,


haciéndose la salvedad de la justificación por fuerza
mayor (ignorancia del hecho, circunstancias trágicas del
mismo, ausencia del lugar del siniestro, su naturaleza que
impida efectuar el aviso). En las pólizas casi siempre se
fija un plazo exacto para el aviso, señalándose que la
compañía no cubrirá el siniestro si hay retardo.

Este, en realidad, es un asunto muy delicado. La


experiencia de las compañías y el seguimiento
jurisprudencial, demuestran que la falta de precisión en
este aspecto es factor constante de problemas entre
asegurador y asegurado.

Parecería ser que, en nuestro medio, el asegurado no le


da importancia debida a las cláusulas de la póliza que
se refieren al aviso; y a esto se une el hecho de que los
tribunales, más de una vez, han desestimado el rechazo
del siniestro por tal causa, al considerar que no tiene
importancia suficiente para exonerar a la aseguradora
de sus obligaciones, en un reflejo más de la falta de
técnica legal respecto del seguro; y no solo eso, también
incurren en falta las compañías y los agentes, brokers o
corredores, por no informar debidamente al asegurado

w  
     66

Ú     Contrato de Seguros

quien luego se siente engañado, estafado de la


severidad de las cláusulas de la póliza.

å aga a

i a l a l ig: el maestro VIVANTE nos
dice que ´en el seguro, que es un contrato de tracto
sucesivo, la prima debería ser el equivalente del riesgo,
no solo en el momento en que se estipula, sino también
en todos los momentos subsiguientes del contrato.

Para mantener la equivalencia objetiva de las


prestaciones a todo lo largo de la duración del
convenio, las leyes prohíben al asegurado agravar
voluntariamente el riesgo si quiere gozar del beneficio
del seguroµ25. Es decir, está obligado a mantener el
estado de riesgo.
Por ´estado de riesgo se entiende, ´un estado de hecho
concreto o imaginado como tal, referido al presente, o
un determinado momento histórico, considerado desde
el punto de vista de la probabilidad que, dado este
hecho, se verifique el siniestroµ, según la definición del
tratadista CAMILO VITERBO, citada por el profesor
HALPERIN.

Forman parte de estado de riesgo las circunstancias que


se consideran influyentes sobre el mismo y que son las

25
VIVANTE, César: ͞Del Contrato de seguro, de la prenda y del deposito en los almacenes generales͟.
Sociedades Anónimas Editores. Buenos Aires, 1952. Págs. 293.

w  
     67

Ú     Contrato de Seguros

que, según la experiencia, tienen incidencia sobre las


posibilidades de que se verifique el siniestro. El estado de
riesgo se presenta como permanente durante la
vigencia del contrato, pero está sujeto a modificaciones
previsibles o imprevisibles, que contribuyen a disminuirlo,
agravarlo o cambiarlo.

La carga del asegurado, propiamente dicha, consiste en


mantener, conservar, dicho estado de riesgo, o sea, no
alterarlo por culpa suya, por acto atribuible a él. Vivante
llega a decir que ´no es el caso averiguar si el
asegurado modificó el riesgo por culpa o sin culpa
desde que lo ha modificado, quiere decir con ello que
ha elegido el cambio del riesgo a la validez de seguroµ.

Esta carga impone una prohibición general que dura


todo el tiempo de seguro, autorizando su violación a que
el asegurador sea parte del contrato, o aumente la
prima, según sea el caso.

ii via  ii la l añ esta carga consiste en la


realización de toda posible actividad dirigida a evitar el
siniestro; y en caso de que este ocurra, evitar los daños o
cuando menos aminorarlos.

Asegurador y asegurado tienen en común la


conveniencia de impedir que se produzca el siniestro. El
seguro es un contrato que tiene carácter
eminentemente indemnizatorio, no lucrativo, que no

w  
     68

Ú     Contrato de Seguros

persigue riqueza para el beneficiario, sino que se vea


cubierta la necesidad económica que la realización del
siniestro traerá a su patrimonio.

Se comprende, entonces, que ni el contratante de


seguro ni el beneficiario deseen provocar el siniestro; lo
contrario traería abajo toda la base económica del
seguro y pondría a las compañías al borde de la
quiebra.

Así, pues, es perfectamente lícito que el asegurador exija


del contratante del seguro una determinada conducta,
para impedir en lo posible la realización del siniestro o
para atenuar sus resultados. Consecuencia de esto es la
carga que nos ocupa.

El asegurador debe evitar los daños tomando las


medidas de prevención que sean necesarias
(colocación de extinguidores, empleo de material
incombustible, no participación en eventos deportivos
riesgosos, inspección de los vehículos, prohibición de
ciertas actividades al asegurado de vida, entre otros).

El incumplimiento de estas obligaciones puede liberar al


asegurador del pago de las indemnizaciones, a no ser
que se pruebe que dicho incumplimiento no tuvo
influencia alguna en la producción del siniestro o en la
agravación de sus resultados.

w  
     69

Ú     Contrato de Seguros

El profesor HALPERIN nos dice que es una carga de


contenido distinto a la de mantener el estado del riesgo.
Esta, dice ´consiste en evitar un cambio arbitrario en
consideración al aumento de probabilidades en la
producción del siniestro, pero sin referencia a su
acaecimiento efectivo. En cambio, la carga de evitar o
disminuir el daño contiene el mandato de adoptar
medidas cuando el peligro se concreta o amenace
concretarse; comienza desde que el siniestro es
inmediatamente inminente, mom ento en el cual puede
calcularse razonablemente que se producirá el siniestro,
y subsiste hasta que aun son posibles los daños.

El asegurado queda, en consecuencia, obligado a


hacer todo lo posible para que el daño no tenga lugar y,
si se produjo, a tratar de disminuir o evitar tales daños.
Para esto no necesita sacrificar su existencia, su salud o
su patrimonio, sino actuar con la mayor diligencia. En el
salvamento de la cosa asegurada deberá seguir, en lo
posible las instrucciones del asegurador y actuar
conforme a los caracteres de cada riesgo.

iii P)iåiió  aåiala a añaa los contratos


de seguros exigen al asegurado, una vez producido el
siniestro, no alterar el estado de las cosas perjudicadas,
absteniéndose de efectuar reparaciones o cambiar
piezas, siempre que no pueda producirse un peligro
público.

w  
     70

Ú     Contrato de Seguros

Es una carga que dura desde la producción del siniestro,


hasta que se efectúa la liquidación del daño conforme
al contrato de seguro, y tiene por objeto impedir que el
asegurado haga desaparecer los rastros de las causas
del siniestro y los restos que permitan establecer la
importancia de los daños.

El contenido de la carga es negativo: no cambiar las


cosas dañadas por el siniestro, salvo el deber de separar
las cosas no dañadas cuando el perjuicio es parcial. Su
omisión puede traer la caducidad del contrato, siempre
que se haya pactado expresamente en la póliza; de lo
contrario, solo puede liberar al asegurador del mayor
daño ocasionado por el cambio.

Sin embargo, las cosas podrán ser cambiadas: cuando el


asegurador autorice tal cambio expresamente; cuando
así sea necesario para el salvamento; cuando lo exija el
interés público; por orden de la autoridad; o si hay
negligencia del asegurador en verificar el daño. En estos
casos la carga de la prueba corre por cuenta del
asegurado, a fin de que el asegurador cargue también
con los gastos del cambio.

w  
     71

Ú     Contrato de Seguros

ùG ‘åligailag a



ùG‰  åilig

El hecho de asumir el riesgo importa la obligación del
asegurador de adquirir y mantener su capacitación para afrontar
las eventuales obligaciones de resarcimiento. Mientras el riesgo no
se realiza y solo es una posibilidad, el asegurador debe prepararse
a hacer frente a la responsabilidad que surja de aquel. La
formación de reservas, los estudios estadísticos, la preparación
académica del personal, la selección de los riesgos, entre otros
factores, se ordenan a este fin.

La obligación principal del asegurador, para el tratadista


HALPERIN, consiste en la asunción del riesgo, de la que resultará la
secundaria de indemnizar, cuando aquel se realice; así como
otras obligaciones de menor importancia: entrega de la póliza,
dirección del proceso, notificaciones, asesoramiento, etc.

ùGG Pagalaiizaió

Es la primordial obligación del asegurador dentro del
contrato, cuyo cumplimiento trae consigo su derecho de
subrogarse en los derechos del asegurado para repetir el importe
de la indemnización pagada contra los terceros responsables. El
asegurado será responsable ante la compañía de cualquier acto
practicado por él, antes o después del siniestro, que perjudique el
ejercicio de los derechos y acciones objeto de la subrogación.


w  
     72

Ú     Contrato de Seguros

 ‘ ‘ 


‘

En un sentido amplio, pero ni por eso menos claro, podemos decir
que los sujetos de la relación aseguradora son el asegurador y el
asegurado.

Del primero debemos reafirmar que se debe tratar de un


comerciante, y más aún de una empresa o sociedad anónima
constituida con ánimo de dedicarse al comercio de seguros. La ley y la
doctrina actual rechazan la posibilidad del asegurador ocasional
aislado, figura hoy anacrónica y que en verdad ya no constituyes un
seguro

Ahora bien, la genérica denominación ´aseguradoµ comprende


diversas figuras que es necesario tener en cuanta. Al respecto, debemos
contemplar al asegurado desde tres puntos de vista, de acuerdo con la
proposición del profesor DONATI:

a !alpiii, ag aalapaq låa


l a  g   a(  ip la ; paga la
prima y sobre ella recaen las obligaciones y cargas procedentes
del contrato.

También puede tratarse de una persona legar o gesto de
negocios. En este supuesto tenemos que analizar, si se trata del
mandato, los alcances del mismo, a fin de establecer las
responsabilidades y deberes del mandante y del mandatario.

Tratándose del representante legar, padre, tutor, curador, seria


necesario, fuera del caso del padre, establecer la autorización

w  
     73

Ú     Contrato de Seguros

que le confieren las leyes de casa país, para determinar las


facultades que posee en orden a celebrar contratos de esta
índole.

å g, l i la  i* ag a#  a aq l å  (a
!a paiiala lig( q  ilaia l a
å a, podemos decir que el contrato de seguro puede ser
celebrado por toda las personas que tengan interés en la
conversación de la cosa, o sea, por el propietario, el condominio,
el usufructuario y, en general, por todo el que tenga constituido a
su favor de derecho real sobre la cosa, o tenga alguna obligación
contraria respecto a ella, como podrían ser acreedores
hipotecarios y prendarios.

Esto tratándose del seguro de cosas. En cuanto al seguro de
personas, podemos analizar el caso del seguro ´sobre la persona
de terceroµ. Este puede contratarse a beneficio del propio
asegurado (y en tal caso es un seguro ´por cuenta o a favor de
terceroµ), o bien a beneficio de otra persona (el propio
contrayente o un tercero), siendo este último el verdadero s eguro
sobre la persona de un tercero. Pues bien, el tercero sobre cuya
persona se ha contratado el seguro, no es sujeto del contrato y
solo se le toma en consideración ´como objeto del interés
expuesto al riesgoµ

Nuestro Código de Comercio, en su artículo 415, nos indica


que, el que asegure una tercera persona es el obligado a cumplir
el contrato; mientras que el artículo 416 declara que solo el que

w  
     74

Ú     Contrato de Seguros

asegure y contrate directamente con la compañía aseguradora,


estará obligado al cumplimiento del contrato.

  iaai  la paió l ag a: aquel a cuyo
favor se ha estipulado el seguro; es decir, el beneficiario. En el
seguro de daños será, por lo genera, aunque no
obligatoriamente, el titular del interés asegurado, el propio
tomador del seguro; y en el seguro de vida, especialmente para
el caso de muerte, con más frecuencia, un tercero.

Aunque también podría ser el propio asegurado, en los


seguros de vida llamados ´dotalesµ a un número determinado de
años. En este punto se pueden dar, igualm ente, múltiples
situaciones: que el contratante sea o no dueño de la cosa, que la
póliza esté endosada a terceros, etc., en el seguro de daños.

En lo que atañe a los de vida, el beneficiario se encuentra


favorecido por la póliza sin ninguna intervención d e su parte. Está
al margen de la relación contractual y solo tiene acceso a ella en
el instante en que se hace efectiva la póliza. Es el caso del seguro
´a favor de terceroµ. El contrayente y el asegurado coinciden en
una misma persona, quien tiene las obl igaciones y cargas del
contrato. El beneficiario es aquel a cuyo favor se estipula la
prestación del asegurador.

w  
     75

Ú     Contrato de Seguros

  
‘


Existen innumerables clases de seguros, pero después de hacer un


análisis de la clasificación que hacen diversos autores sobre el
particular, la clasificaci ón mas acertada es la siguiente:

‰ g i#que pueden ser :

a P l å% el interés puede ser sobre un bien


determinado, sobre un derecho determinado a un bien o
derivado de un bien y sobre todo el patrimonio.
å P la la l i* ag a puede ser sobre el
interés del capital y el interés de la ganancia.

G g pa# que pueden ser :

a  i i# al seguro sobre la vida humana


seguros para el caso de muerte, supervivencia, etc.
å  i apli, a los seguros que cubren un
acontecimiento que afecta la salud o integridad
corporal.

Además se puede agregar, atendiendo a la importancia del tema,


una clasificación más exhaustiva sobre los seguros, así tenemos los:

g    laiv aquel en el que dos o más entidades de


seguros cubren independientemente y simultáneamente un
riesgo.

w  
     76

Ú     Contrato de Seguros

g  a  ig- aquel en el que se han incluido todas las
garantías normalmente aplicables a determinado riesgo.

 g liv - aquel contrato de seguro sobre personas, que


se caracteriza por cubrir mediante un solo contrato múltiples
asegurados que integran una colectividad homogénea.

 g  plai- aquel que se incorpora a otra con


objeto de prestar a la persona asegurada en ambos una nueva
garantía o ampliar la cobertura preexistente.

 g   ai- aquel que tiene por objeto la prestación
de indemnizaciones en caso de accidentes que motiven la
muerte o incapacidad del asegurado, a causa de actividades
previstas en la póliza.
 g   aiia  via%  aquel seguro conducente a
resolver las incidencias de diversa naturaleza que le hayan surgido
durante un viaje.

 g a óvil aquel que tiene por objeto la prestación


de indemnizaciones derivadas de accidentes producidos a
consecuencia de la circulación de vehículos.

 g   !a es aquel en virtud, en caso de


enfermedad del asegurado, se le entrega una indemnización
prevista previamente en la póliza.

w  
     77

Ú     Contrato de Seguros

 g  a ii aquel que garantiza al asegurado la


entrega de la indemnización en caso de incendio de sus bienes
determinados en la póliza o la reparación o resarcimiento de los
mismos.

 g   !aaaquel que tiene por objeto la concesión de
una pensión temporal a favor de los hijos menores de 18 años en
caso de fallecimiento del padre o de la madre de los que
dependan económicamente.

" g   paaquel que se caracteriza porque el objeto


asegurado es la persona humana, tomando en cuenta su
existencia, salud e integridad al pago de la prestación.

g  a å aquel en el que el asegurador se


compromete a indemnizar al asegurado por las perdidas sufridas
a consecuencia de la desaparición de los objetos asegurados.

 g   ap aquel por el que una entidad


aseguradora se compromete al pago de determinadas
indemnizaciones a consecuencia de los daños sobrevenidos
durante el transporte de mercancías.

g via es aquel en el que el pago por el asegurador de


la cantidad estipulada en el contrato se hace dependiendo del
fallecimiento o supervivencia del asegurado en una época
determinada.

w  
     78

Ú     Contrato de Seguros

 P‘ $ 


‘

‰ p

Es el instrumento escrito en el cual constan las condiciones del


contrato. Aunque no es indispensable para que exista el contrato,
la práctica aseguradora la ha impuesto sin excepciones.

Puede emitirse a la orden o al portador, salvo en los seguros de


personas, en que debe ser nominativa.

El texto es, en general, uniforme para los distintos tipos de


seguros. Las cláusulas adicionales y especiales y las
modificaciones al contenido de la póliza se denominan endosos y
se redactan en hoja separada, que se adhiere a aquella.

La póliza es el documento principal del contrato de seguro, en


donde constan los derechos y obligaciones de las parte es un
documento privado redactado en varios folios. Las condiciones
generales están impresas, mientras las condiciones particulares
están normalmente mecanografiadas.

G ilaPóliza 

La póliza de seguro debe contener:

a La información necesaria para identificar al asegurado y al


asegurador, y de ser necesario el nombre del beneficiario.
å Fecha de emisión de la póliza, periodo de vigencia.
 Descripción del seguro, los riesgos cubiertos y las sumas
aseguradas.

w  
     79

Ú     Contrato de Seguros

 La designación y el estado de los objetos que son


asegurados.
 La especificación de la prima que tiene que pagar el
asegurado, así como la forma y el lugar de pago.
! Las causales de resolución del contrato.
g El procedimiento para reclamar la indemnización en caso
de ocurrir el siniestro.
) Cláusulas que aclaren o modifiquen parte del contenido
del contrato de póliza.
i La definición de los términos más importantes empleados en
la póliza.

3 iilaPóliza

A su vez las pólizas de seguros contienen ciertas condiciones


que son las siguientes:

a ii al Aquellas establecidas para ser


aplicadas a todos los contratos de seguros de una
misma clase expedidos por la entidad aseguradora,
estas representan el conjunto de reglas que establece el
asegurador para regular la operación jurídica de cada
contrato que emita, las condiciones generales son
uniformes para todos los contratos de seguros de un
mismo tipo emitidos por la misma empresa de seguros.

å ii Pai la Aquellas que individualizan el
seguro y respecto de las cuales surgen las voluntades
que generan el acuerdo de los sujetos contratantes y da

w  
     80

Ú     Contrato de Seguros

origen al correspondiente contrato de seguro.


Prevalecen sobre las condiciones generales por su
carácter específico.

 ii pial estas condiciones suelen
introducirse en determinadas clases de pólizas de
acuerdo a su función específica, a la naturaleza de los
objetos o a las personas aseguradas. Estas condiciones
tienden a delimitar determinada cláusula o conjunto de
cláusulas, también prevalecen sobre las cláusulas
generales

ù lai!iaiólaPóliza

Las pólizas se pueden clasificar en:

‰ laióal'åiapliaió 
a ipl son aquellas en las que el objeto se
determina con precisión, sin que pueda ser
reemplazado.
å la son aquellas que cubren una
pluralidad de objetos, sustituibles, mientras dure el
contrato.

G laiól %a!avl al&i 


a Nominativas (persona determinada)
å A la orden (persona determinable) (Muchos
tratadistas sostienen que estos documentos no se
convierten en títulos crediticios).

w  
     81

Ú     Contrato de Seguros

 Al portador (persona indeterminada).


 Individuales y colectivas (Según el número
singular o plural de los asegurados).
 Automáticas (sin fecha de la asunción del
riesgo) y De Revalorización (reajustables para
prevenir la inflación).

3  aalaaaaala 
a  l'  la ipa, contienen el
condicionado general utilizado para toda clase
de riesgos. Deben ser aprobadas por la autoridad
competente.
å  l'  la a ia, contienen el
condicionado particular conforme a la naturaleza
específica de cada riesgo. En caso de que surjan
discrepancias entre ambas formas.

 P $‘-‘ P   ‘‘ 


‘
‘ 

Los plazos más importantes que se contemplan en el Contrato de


Seguro son los siguientes:

‰  paió Período con el que cuenta el asegurador, una


vez que el asegurado le propone la cobertura del riesgo, para
decidir entre rehusarlo o aceptarlo; en la mayoría de los
seguros no se establece (por regla general dentro de los 15
días siguientes al de la recepción de la oferta).

w  
     82

Ú     Contrato de Seguros

G aia  å a Término que transcurre entre el


momento en que se formaliza una póliza y una fecha posterior
predeterminada, durante el cual no surten efecto las
coberturas previstas en la póliza. Dicha condición se maneja
sólo en algunos tipos de seguro y debe ser previamente
convenida entre las partes.

Por ejemplo: Tratándose de seguro de vida éste plazo no


puede exceder de 30 días a partir del examen médico, si éste
fuere necesario y sino a partir de la oferta.

3  aia Es aquél durante el cual, aunque no esté pagada


la prima, surte efecto la póliza en caso de siniestro. Consiste en
los treinta días siguientes al vencimiento de la prima o de sus
pagos parciales, en caso de haberse convenido éstos. Este es
un plazo que se establece en la ley sobre el contrato de
seguro y que no admite convenio en contrario.

 P
 P‘ ‘
‘ 

Son los fundamentos doctrinarios en que se basa la actividad


aseguradora y son las normas que rigen las relaciones entre Asegurador
y Asegurado. Son los siguientes:

‰ Piipi  a   Llamado la "ubérrima fide" o la máxima
buena fe que debe sustentar la validez del contrato de seguro,
cuando las partes se rigen por actos de absoluta veracidad, a
fin de evitar todo intento de dolo o mala intención. Por
ejemplo, si un asegurado hace declaraciones falsas para la
apreciación del riesgo, no actúa de buena fe, más bien trata

w  
     83

Ú     Contrato de Seguros

de engañar u ocultar algo para lucrar del seguro, lo cual no es


buena regla de fuego. 

Conforme a la cual tanto el asegurado como el asegurador
tienen que obrar sólo con la verdad, el primero describiendo o
exponiendo el riesgo tal cual es, sin eludir ni ocultar nada, a fin
de que el asegurador al apreciarlo debidamente lo cubra por
equidad. Es obligación también del asegurador obrar de
buena fe en la atención del siniestro.

ilaióla'&ia a

a ‘iió falta de declaración de forma inadvertida de un
hecho sustancial o por pensar que podría no ser de interés.
å ‘ lai, eliminación intencionada de un hecho
sustancial.
 givaió!a  la, declaración que se hace con la
intención de engañar al asegurador, con conocimiento, por
quien la hace, de que es falsa o temeraria. Una
tergiversación fraudulenta que cause pérdidas al
asegurador le da derecho a acción por los daños y
perjuicios derivados de ella. Tergiversación no fraudulenta,
declaración inexacta referente a hechos sustanciales, que
quien la realiza considera veraz. 

G Piipiizaió Resumido en la frase "el seguro no
es para ganar, el seguro es para no perder" trata de evitar un
afán de lucro por parte del asegurado, en vez de tener un

w  
     84

Ú     Contrato de Seguros

seguir para garantizarle solamente una protección que le


libere de una pérdida o daño. 
3 Piipi  * g aål  Vinculado con el anterior,
hace que el seguro proteja el valor económico de un bien
hasta una suma máxima de pérdida, pero sin exceder el valor
real total de dicho bien. Sería absurdo e injusto, por ejemplo,
que un determinado asegurado tuviera un interés asegurable
de 100 por un bien que sólo vale 50. 
ù Piipi   ågaió  Consecuencia del principio de
indemnización, que faculta al asegurador (una vez que ha
indemnizado una pérdida) a recuperar de terceras personas
responsables, en caso de haberlas. 
. Piipiiå ió Según este principio, en caso de que
una misma materia asegurada tuviera "otros seguros", la
pérdida total debe ser compartida por los otros aseguradores
en proporción a los capitales asegurados. 
r Piipi    alia Las pérdidas de pocos son cubiertas
por la contribución de muchos. Según este principio, que
merece ser el primero o más antiguo, las primas pagadas por
una colectividad de aseguradores sirven para reponer, reparar
o indemnizar las pérdidas de quienes sufran siniestros. 




w  
     85

Ú     Contrato de Seguros

  ‘  


‘

El Seguro cumple básicamente las siguientes funciones:

a  ióizaia

El Seguro garantiza el resarcimiento de un capital para reparar


o cubrir la pérdida o daño que pueda ocurrir en cualquier
momento tanto al hombre como a su patrimonio.

La indemnización es la cantidad de dinero que desembolsa la


compañía de seguros a favor del asegurado, al producirse un
hecho que pueda dañar a la persona asegurada o a su
patrimonio.

El asegurador puede cumplir con la obligación de indemnizar


de diversos modos:

! Pagando en efectivo el importe tasado de los daños.


! Reparando o reemplazando a su cargo el objeto dañado.
! Brindando servicios: seguro de enfermedad, el tratamiento
en hospitales.

å  ióiaia

Cumple esta función en la medida que administra
eficientemente el dinero que recibe bajo la forma de primas
hasta el momento en que se tiene que producir el pago.

w  
     86

Ú     Contrato de Seguros

La función financiera del seguro busca obtener una


rentabilidad para las primas pagadas por el asegurado, con el
propósito de buscar una menor carga futura para los asegurados
y otorgar mayor capacidad de respuesta ante lo imprevisto, por
parte de la empresa aseguradora, al acumular excedentes que la
consolidan.

 
   
  
‘Y‘

‘

‘ 

La diferencian entre Agente de seguros y el Corredor de Seguros,


que los primeros, son intermediarios que sólo trabajan para una
compañía y sólo pueden recomendar productos de ésta. Mientas que
los Corredores son profesionales cualificados que tienen una titulación
especial y que trabajan con todas las aseguradoras por lo que pueden
comparar distintos seguros y ofrecerle al consumidor el producto de la
compañía más adecuada para sus necesidades.

  
 
‘

‰ p

Al respecto el maestro URIA26, señala: "El reaseguro es una
modalidad del seguro que cubre el riesgo que asumen los
aseguradores al estipular los contratos de seguro directo con sus
clientes. Su finalidad es resarcir el daño patrimonial que
experimenta el asegurador directo al producirse el evento que
obliga a indemnizar a su asegurado"

26

 "Ú
 
  O Marcial Pons, Ediciones Jurídicas S.A. Madrid. 1994

w  
     87

Ú     Contrato de Seguros

Es el contrato que un segurador celebra con otro para


protegerse de las consecuencias de los seguros que ha otorgado,
en cuanto excedan de su capacidad y conveniencia,
transfiriendo al reasegurador una parte o la totalidad de los
riesgos en las condiciones que se convengan entre ambos. Es una
manera de repartir los riesgos, conservando la responsabilidad
ante el asegurado. 

El reaseguro puede contratarse en condiciones iguales o más o


menos favorables que las del seguro. Y como características
especiales tiene las que no extingue las obligaciones del
coasegurador, ni confiere al asegurado acción directa contra el
reasegurador. Es, pues, el reaseguro un contrato independiente
del seguro, con modalidades propias y su celebración o extinción
no influyen sobre el de seguro." 

El profesor MONTOYA, nos dice : "Se trata de una figura en


virtud de la cual es asegurador descarta los riesgos que asume
frente a sus asegurados, asegurándose, a su vez, para satisfacer
las indemnizaciones que debe pagar, llegado el caso. De este
modo es asegurador frente a los asegurados y es asegurado
respecto al reasegurador;

La institución del reaseguro tiene por misión distribuir los riesgos


asumidos en el contrato de seguro a efecto de que el asegurador
pueda cumplir con su obligación de indemnizar en caso de
acontecer un siniestro o conjunto de siniestros que implicarían, por
lo general, el desembolso de una suma dineraria altísima, la
misma que podría exceder las posibilidades económico-
financieras de la compañía aseguradora. 

w  
     88

Ú     Contrato de Seguros

Si bien el contrato de seguro opera como presupuesto del


reaseguro, este es un contrato autónomo porque tiene una fuente
propia, cual es el acuerdo contractual respectivo entre el
reasegurador y el reasegurado (asegurador), las partes que lo
celebran son diferentes en relación al contrato de seguro y
porque tiene modalidades intrínsecas que guardan
independencia respecto de las del seguro, además de no causar
su formación o extinción repercusión alguna en cuanto al seguro. 

G aa+ia

El reaseguro es un contrato que presenta las siguientes
características:

a  al este atributo se presenta con mayor frecuencia


que en el contrato de seguro.
å ‘es onerosos pues la cobertura tiene, como prestación
obligada, una prima en efectivo a cargo del asegurador
cedente.
  a  iv en razón de que dicha cobertura, se
extiende en el tiempo, en relación al seguro directo.
 lai por cuanto el reasegurador corre la misma suerte
que del asegurador.
 ilaal es un carácter indispensable, ya que se crean
derechos y obligaciones reciprocas, que deben ser
consignados en el contrato.
! i debido a que requiere para su perfeccionamiento,
de la previa cobertura del asegurador directo.
g ia debido a que el nombre de reaseguro esta
previsto en las leyes respectivas.

w  
     89

Ú     Contrato de Seguros

) +pi en razón de que no esta regulado por ninguna ley

  ‘ 


‘

‰ p

El tratadista HALPERIN, califica al coaseguro como un contrato
"celebrado por el asegurado simultáneamente con mas de un
asegurador sobre un mismo riesgo; esto es, supone pluralidad de
seguros; requiere el consentimiento del asegurado" 

El coaseguro es un contrato en el cual existe un aseguramiento


previsto y ordenado sobre un mismo interés y por ende sobre un
mismo riesgo, pero que es celebrado con varios aseguradores,
donde cada uno de ellos asume una porción del total del riesgo. 

El coaseguro estila acordarse mediante una póliza emitida en


beneficio del asegurado y firmada por todos los coaseguradores,
señalándose las cuotas correspondientes a cada uno de ellos,
cuyo valor agregado constituye la unidad del seguro. Uno de los
coaseguradores, debidamente nombrado por el conjunto o
mayoría de ellos, tienen que asumir la administración del contrato,
para lo cual se le autorizarán los poderes del caso. 

La empresa aseguradora encargada de la administración y


dirección del contrato de coaseguro es conocida como
compañía "líder" y es la encargada de coordinar las relaciones
entre el asegurado ² tomador y los coaseguradores, quienes para
dicha relación contractual se encuentran integrados en un
consorcio.

w  
     90

Ú     Contrato de Seguros

G i!ialag (lg ,lipl



En primer lugar, cabe mencionar que el seguro múltiple " tiene
lugar cuando un mismo interés se asegura contra los mismos
riesgos y aun mismo tiempo por diferentes aseguradores, sin que la
suma asegurada por cada uno de ellos haya sido determinada
de acuerdo con los demás.µ

Esta situación se da cuando existen varios seguros del mismo


tipo sobre el mismo objeto, de tal manera que si ocurriera la
perdida, deterioro o destrucción del objeto a consecuencia de un
siniestro, cada asegurador pagaría una indemnización, con lo
cual se sobrepasaría el valor real del objeto y sería causa de lucro
para el asegurado.

Es por ello que a diferencia del coaseguro, el seguro múltiple


contempla la posibilidad de que se pueda asegurar el objeto por
un valor superior al real, ya que se celebran varios contratos y si
ocurre el siniestro cada asegurador indemniza al asegurado; a
diferencia del coaseguro en el cual la responsabilidad de
indemnizar se divide en forma proporcional entre cada una de las
empresas coaseguradoras.

Además también tenemos que, en el seguro múltiple existen


varios aseguradores que aseguran en forma separada, pero
simultanea el mismo objeto, el mismo interés y el mismo riesgo; a
diferencia del coaseguro en donde también existe pluralidad de
aseguradores, pero todos ellos aseguran en forma conjunta el
mismo objeto, el mismo interés y el mismo riesgo.

w  
     91

Ú     Contrato de Seguros

Finalmente tenemos que en el seguro múltiple existe una falta


de consentimiento de los aseguradores respecto de dicha
situación, en cambio en el coaseguro si existe un acuerdo previo
entre todos los aseguradores en el sentido de asegurar entre ellos
un mismo objeto, un mismo interés y un mismo riesgo que
generalmente consta en una sola póliza de seguros.

   

‘

‰ p

Podemos hablar de infraseguro, si tenemos que la suma
asegurada es inferior al valor del interés asegurado, en este
supuesto se estima que el asegurado solo esta protegido en
cuanto a los daños que sufra el objeto al acontecer el siniestro, en
un porcentaje igual al que represente la suma asegurada con
relación al valor del interés asegurado. 

Al respecto el doctrinario HALPERIN, señala: " Existe infraseguro


cuando la suma asegurada es menor que el valor total del interés
asegurable. Es perfectamente posible y licito, sea que se trate de
una parte alícuota o no.

Su efecto es hacer aplicable la regla proporcional; es decir


que por la parte no cubierta el asegurado soporta el daño en la
medida del infraseguro; y cuando el siniestro es parcial, el
asegurador sólo debe indemnizar en proporción.

Su fundamento radica en la proporcionalidad e la


indemnización a las primas pagadas; el asegurador se

w  
     92

Ú     Contrato de Seguros

perjudicaría en beneficio injusto para el asegurado, ya que este


aparecería percibiendo una indemnización desproporcionada a
las primas que efectivamente pago"

  ‘

‘

‰ p

Existe sobreseguro cuando la suma asegurada es superior al
valor del seguro, al respecto el profesor MONTOYA nos dice: " En el
sobre seguro la suma asegurada es superior al valor del interés, lo
que origina una situación de peligro para el asegurador, ya que el
asegurado no tendrá interés en la conservación de la cosa y
puede verse tentado a provocar el siniestro, a fin de obtener
como indemnización una suma mayor al valor real de lo
asegurado."

El sobre seguro puede tener lugar de buena fe, sin que haya
voluntad por parte del asegurado de cobrar al asegurador una
suma superior al daño que pueda sufrir si se produce el siniestro.
Pero también se puede actuar con mala fe, eso se da cuando el
asegurado, señala como suma asegurada una que el sabe que
excede el valor del interés asegurado, con el objeto de obtener
un beneficio económico, esta actitud desnaturaliza el contrato de
seguro.

w  
     93

Ú     Contrato de Seguros






 P ‘

)paa














w  
     94

Ú     Contrato de Seguros


 P ‘ )paa


  ‘
P $  
‘ 

Para poder tener en claro como se encuentra regulados los seguros
en los diferentes países de América Latina, así como también de
España. Solo se ha tomado en cuenta para poder establecer alguna
semejanza o diferencia en cuanto a los contratos de seguro, a una sola
clase de seguro que considero muy importante que es el Seguro de
Vida, el cual es regulado por diferentes empresas aseguradoras de
acuerdo a su normatividad.

De acuerdo con las estadísticas de la Asociación Internacional de


Supervisores de Seguros (IAIS), aproximadamente dos tercios de países
operan con empresas especializadas en seguros de vida y no- vida 27;
sin embargo, la mayor concentración de los mismos se encuentra
dentro del bloque de países desarrollados, a diferencia de América
Latina, donde el grueso de empresas aseguradoras operan en forma
mixta. Esta diferencia no responde únicamente a un aspecto
regulatorio, sino que su origen parece tener mucha relación con la
historia de los seguros en cada región.

El origen de los seguros en Estados Unidos y Europa se diferencia


radicalmente del origen que tuvo en América Latina. Mientras que en
países desarrollados los seguros nacen como empresas especializadas

27
International Association of Insurance Supervisor - IAIS (1999). La muestra corresponde a 65
países distribuidos en todos los continentes. La encuesta también señala que en el 57% de
países donde actualmente no se permite la operación mixta, ésta se permitía en el pasado.

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Ú     Contrato de Seguros

en ramas particulares (incendios, vehículos, robos y asaltos, etc.),


en América Latina éstos aparecen muy posteriormente como
sucursales, agencias de empresas ya consolidadas, y sobre todo,
con una gama de operaciones más amplia que incluía principalmente
los negocios de no-vida, y en menor medida los de vida, pero en forma
conjunta.

De esta manera, la especialización en ramos de vida y no-vida


surge de manera natural en los países más desarrollados, y es
inmediatamente tomada por los reguladores dada la simplicidad en
su regulación y el miedo a combinar riesgos relacionados (por
ejemplo, seguros contra incendios y seguros de vida). Sin duda, el
tamaño de los mercados permitió que las empresas se concentren
en ramos específicos, tanto por las ventajas en términos de
escala como en términos de eficiencia por especialización. En el
caso de América Latina, debido al reducido tamaño de
operaciones, no se justificaba la operación como empresas
especializadas en seguros de vida, por lo que se optó por
empresas mixtas.

Otro aspecto que es importante resaltar es lo ocurrido en la última


década con respecto al tema de regulación y supervisión de
empresas de seguros. El crecimiento de los mercados de seguros
ha obligado a que las entidades supervisoras empiecen a adoptar
criterios internacionalmente aceptados, e incluso a estandarizar la
regulación sobre la base de principios uniformes. Precisamente, uno
de estos casos es el tema de la especialización de las empresas de
seguros, el cual finalmente puede alterar la organización de los
mercados.

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Ú     Contrato de Seguros

Con la finalidad de evaluar la situación actual de los sistemas de


seguros, se elaboró un cuadro en el cual se presenta un resumen de la
regulación comparada sobre especialización de seguros entre los
distintos países de la región latinoamericana.

En él se muestra que algunos países obligan a escindir las


empresas (Chile, Argentina, Bolivia, Colombia y España), en algunos
sólo se exige separaciones contables o regulatorias (México y Perú),
mientras que en otros no hay nada regulado al respecto (Nicaragua).

ð Hasta 1987 se permitía la operación de empresas


mixtas; sin embargo, a partir de ese año la
Superintendencia estableció que las empresas que
comercializaran rentas vitalicias debían constituirse
como compañías nuevas de carácter monorrámico.

ð En 1993, la Superintendencia emitió una resolución


para que las empresas dedicadas a los seguros

gia personales (vida, salud o sepelio) pudieran otorgar, a


título oneroso, los derechos de autorización a una
nueva compañía. Esta decisión incentivó la
creación de empresas dedicadas al negocio de
vida, así como el ingreso de inversionistas
extranjeros en empresas especializadas en vida.

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Ú     Contrato de Seguros

ð A partir de 1998, la Superintendencia restringe


el ingreso de empresas mixtas.

ð Actualmente, las nuevas compañías de seguros


que deseen entrar al mercado deben elegir entre
operar en riesgos personales o patrimoniales.

ð §a Ley de Seguros vigente entre 1975-1998


autorizaba la operación de empresas mixtas
(personas, generales o finanzas), con sólo el
incremento de capital a determinados niveles.

ð A partir de 1998, la Nueva Ley de Seguros No. 18883


establece el giro exclusivo de las empresas de
seguros en las modalidades de: (i) seguros generales
 y fianzas, (ii) seguros de personas. Adicionalmente, la
livia Ley permite constituir compañías de giro exclusivo en
 seguros generales o bien exclusivamente en fianzas.

ð Esta nueva disposición legal, obligó a que las


empresas entraran en un período de adecuación
hasta julio de 1999, lo que generó escisiones,
cesiones de cartera, fusiones (por las nuevas
exigencias económicas) y creación de nuevas
compañías.

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Ú     Contrato de Seguros

ð Durante este período, el fenómeno más interesante


fue la creación de empresas especializadas en
seguros de personas, con la consecuente cesión de
cartera de estos ramos y el incentivo a compartir
gastos pese a considerarse empresas
independientes.

ð Dicha situación determinó recientemente que la
Superintendencia emitiera la Res. Administrativa
No. 092-2000, por la cual se norma el uso compartido
de bienes muebles e inmuebles, por efecto de un
posible subsidio cruzado entre empresas vinculadas.

ð La Superintendencia ha establecido por ley que


no pueden organizarse empresas destinadas a
cubrir riesgos comprendidos en seguros de vida y no
vida, debiendo operar éstas como empresas
separadas. Adicionalmente, estas empresas pueden
 cubrir riesgos de accidentes personales y de salud sin
)il restricciones.

ð Tampoco existen restricciones para que se


constituyan empresas dentro de un mismo grupo
económico o holding, siempre que éstas operen de
manera independiente, con capitales separados y
administración propia.

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Ú     Contrato de Seguros

ð De acuerdo con el artículo 38 del Estatuto Orgánico


del Sistema Financiero, las empresas que operen en
el ramo de vida individual deben ser sociedades
independientes de las que operan en ramos

låia generales o patrimoniales.

ð Esta condición exige además el manejo


separado de las compañías, administrativa,
financiera y contablemente sin importar que
pertenezca al mismo grupo o holding.



ð Hasta 1984, las empresas no tenían restricciones para


operar en ramos de vida y no vida simultáneamente.

ð Mediante la Ley 33/1984 la Dirección General de


Seguros estableció la obligación de que las empresas
operaran sus riesgos en forma separada. Las
 empresas mixtas más antiguas continuaron operando
paña normalmente, pero sometidas a requisitos estrictos
en cuanto a contabilidad, inversiones y solvencia.

ð Recientemente, el art. 11 de Ley de Seguros regula la


prohibición de operar en forma simultánea riesgos de
vida y no vida, además de incorporar requisitos
técnicos para las inversiones, reservas, margen de
solvencia y capital social, de manera independiente. 

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Ú     Contrato de Seguros

ð La Ley permite las operaciones de empresas mixtas,


sin embargo la Superintendencia exige
contabilidades separadas para cada uno de los

negocios.
*&i

ð Existen además, requerimientos de margen de


solvencia, inversiones y reservas constituidos
independientemente.


ð Actualmente, no existen restricciones para que una


empresa pueda operar de manera conjunta los
ramos de vida y no vida, u operar en cualquiera de
estos ramos, excepto que en ambas situaciones
debe cumplir con los requisitos establecidos en la
Ley General de Instituciones de Seguros.

ð Por lo tanto, las empresas pueden operar en ambos


iaag a ramos sujetas a las exigencias de capital
establecidas.

ð No existe obligación de registrar contabilidades


separadas.

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Ú     Contrato de Seguros

ð No existen restricciones para que la empresas


operen en ramos de vida y no vida
simultáneamente, siempre que cumplan con los
requerimientos de capital establecidos por la
Superintendencia.
P,
ð No obstante, mediante Resolución No. 1141-99 se
normó las operaciones de las empresas mixtas
exigiendo adicionalmente un registro contable
independiente, así como el establecimiento de
límites técnicos para las inversiones, margen de
solvencia y reservas en forma separada.















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Ú     Contrato de Seguros

‘  ‘ 

$ El contrato de seguro no es una tema novísimo, sino que éste ha


sido regulado desde épocas antiguas hasta llegar a tener
actualmente una consolidad regulación. Se establecido que el
objeto del contrato de seguros es el de indemnizar al asegurado,
previo pago de una prima al asegurador, hay que tomar en
cuenta que esta indemnización es variable ya que esta sujeta a
que el siniestro ocurra.

$ Los diferentes conceptos que dan los autores sobre el contrato


de seguro es diversa, sin embargo dentro del trabajo se ha
buscado unificar estos conceptos, concluyendo es aquel
contrato mediante el cual una persona llamada asegurador se
obliga, a cambio de una suma de dinero, conocida como
prima, a indemnizar a otra llamada asegurado o a la persona
que este designe, beneficiario, de un perjuicio o daño que
pueda causar un suceso incierto. De tal manera que la suma
objeto de indemnización, que fue pactada expresamente, sea
pagado cuando ocurra el suceso o riesgo cubierto por el seguro.

$ Finalmente se comprobará que el contrato de seguros no es una


tema excluido por las diferentes legislaciones, si no que estos son
regulados por diversas normas que cada país crea para tener un
mejor desempeño de los seguros.

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