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Título: La Prueba de la Fe y el Favoritismo 4ª Parte. Lugar: Iglesia Cristiana Neza


Pasaje: Santiago 2:10-11 Fecha: 7 de Marzo de 2010
Propósito: Confrontar, Auto examinar, Exhortar.
Idea Central: Dios ha escogido lo peor del mundo, por lo tanto no debemos luchar
contra la voluntad de Dios.

¿Qué se necesita para erradicar el favoritismo de nuestra vida? La Biblia es


clara al explicar que solamente poniendo nuestros ojos en Cristo podemos centrar
nuestras acciones en Su gloria. En 2:1 estudiamos la necesidad de recordar la gloria de
Cristo como el centro de nuestra fe, a través del cual también podemos vencer el
pecado.

Un creyente solo tendrá éxito verdadero en la medida en que su fe esté


dirigida a exaltar la gloria de Cristo. John Owen dijo lo siguiente: “Si quisiéramos
tener una fe más activa y un amor más grande por Cristo (lo cual daría descanso y
satisfacción a nuestras vidas), deberíamos buscar el tener un deseo más grande por ver
la gloria de Cristo en esta vida”.

Así que la única forma en la que podemos encontrar gozo y satisfacción en


Cristo, es precisamente confiando en Él. Piense en lo siguiente por un momento:
¿Cuál es la razón por la que un creyente muestra favoritismo, o muestra una actitud
de apariencia dentro de la iglesia?

Una respuesta rápida es, porque sus ojos se han centrado en él mismo
quitándolos de Dios; pero además de esto o como resultado de esto, cuando una
persona quita sus ojos de Dios es porque no está CREYEDOLE a Dios. Y este es el
centro del asunto.

John Piper en su libro “Gracia Venidera” dice lo siguiente: “El pecado de


nadie se justifica. Pecamos porque queremos. Los pecados PROMETEN FELICIDAD
Y NOSOTROS CREEMOS ESA MENTIRA.” Fin de la cita.

El problema es que dejamos de confiar en la sabiduría de Dios para confiar


en nuestros propios juicios pecaminosos. Hacemos a un lado la Palabra bendita de
Dios, y comenzamos a justificar dentro de nuestro corazón el pecado que
pretendemos cometer.

Sin embargo surge una pregunta. Para un creyente genuino, siempre debe
buscar la forma de enfrentarse a su pecado y entregarlo a Dios. Un creyente no puede
compartir la mitad de su vida con Dios y la otra mitad con el pecado. No puede servir
a 2 señores, dice el Señor Jesucristo. Entonces, si el pecado surge porque dejamos de
creer y confiar en Dios, ¿Cuál es la solución para no creer ni confiar en el pecado, ni
las promesas de felicidad del pecado? Planteado de otra manera, ¿Cuál es la forma, la
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solución que debe buscar el creyente para creerle a Dios y confiar en Su plan
soberano?

Hay muchas posibles respuestas para estas preguntas, sin embargo en día de
hoy Santiago nos mostrará la necesidad de regresar a los principios/fundamentos
básicos de la fe cristiana. Un creyente cuando es instruido en su nueva vida en Cristo,
debe entender la naturaleza misma de la Biblia.

Sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios, pero ¿qué más debemos saber
acerca de las Escrituras? ¿Es suficiente saber que es “inspirada” por Dios, o hay algo
más que debemos conocer acerca de ella?

Nuestro estudio de hoy nos mostrará la necesidad de recordar 3


características de la Biblia que todo creyente debe vivir.

I. Primero, Santiago nos muestra la unidad de la Biblia.


El versículo 9 termina con la siguiente afirmación: “Pero si mostráis favoritismo,
cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores.” La
enseñanza de este texto es que la ley nos juzga como personas que quebrantamos
de manera voluntaria las normas establecidas por Dios.

Pero, ¿Por qué somos hallados culpables como transgresores? El versículo 10 nos
responde de forma clara a esta pregunta. El texto dice: “Porque cualquiera que
guarda toda la ley, pero tropieza en un punto, se ha hecho culpable de todos.”

Veamos paso a paso la respuesta que la Biblia nos da. Primero, nos muestra que
no hay distinción de personas. La primera parte del v. 10 lo explica de la
siguiente forma: “Porque cualquiera…” sin importar la posición de la escala social
en la que se encuentre, sin importar la apariencia física que tenga, sin importar la
condición intelectual que posea, todas las personas, hombres, mujeres, niños,
ancianos, etc., todo el mundo cabe dentro de esta afirmación: “cualquiera”.
Santiago abre la posibilidad para todas las personas. Sea quien sea, así sea el
hombre más sabio, santo, rico del mundo no está exento de pecar contra de Dios
al desobedecer la Biblia.

Entonces, no importa quién seas, porque finalmente vas a transgredir la ley de


Dios. No hay favoritos o preferidos ante Dios. Dios muestra en este texto la
imparcialidad que Él tiene hacia todas las personas.

Ahora veamos la segunda parte del v.10, dice: “cualquiera que guarda toda la
ley…” definitivamente eso es solo una ejemplificación de Santiago. La Biblia
misma dice que nadie puede guardar toda la ley de Dios sin cometer un pecado.
Según Deuteronomio 27:26, Gálatas 2:16; 3:10-14. Si existiera una persona que
guardara toda la ley, sería una persona perfecta, bueno en realidad seria Dios
mismo. Porque solo Dios pudo satisfacer la ley de Dios. Leer Gálatas 3:10-14.
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Cristo en Mateo 3:15 le dice a Juan el Bautista: “Permítelo ahora, porque es


conveniente que así cumplamos toda justicia”, y el 17 dice: “Este es Mi Hijo
amado, en quien Me He complacido”. Solo Cristo pudo satisfacer la justicia de
Dios por medio de cumplir totalmente la ley de Dios.

Nuevamente en Mateo 5:17 Cristo dice: No penséis que he venido para abolir la
ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir.” Solo Cristo ha
podido cumplir toda la ley de Dios.

Así que lo que Santiago está haciendo es explicar en términos de una posibilidad
muy remota, porque no existe nadie que haya podido cumplir toda la ley, no
habrá nadie que pueda cumplir toda la ley.

Pero, en la posibilidad de que existiera una sola persona, dice Santiago, si esa
persona omitiera un solo mandato, aunque sea el más pequeño, esa persona se
hace culpable de toda la ley.

El texto dice: “pero tropieza en un punto, se ha hecho culpable de todos.” No


importa que esta persona irrumpa en el más insignificante de los mandatos. Con
solo pecar en contra de Dios al desobedecer un mandato, es culpable de toda la
ley.

Pero ¿por qué? ¿No es esto una injusticia de Dios? Veamos el versículo 10 de la
siguiente forma. Primero observe la primera afirmación de Santiago: “cualquiera
que guarda toda la ley”. Esta frase está englobando todos los mandatos de Dios
en la Biblia. Santiago utiliza la palabra “ley” precisamente para explicar que está
refiriéndose a todos los mandamientos de Dios como un todo, no como algo
independiente.

La segunda afirmación dice: “pero tropieza en un punto”. ¿En un punto de qué?


Obviamente, el contexto explica que se refiere a un punto de la ley, o un
mandato específico. Noten la diferencia. Primero utiliza la expresión “ley”, pero
ahora utiliza la expresión “punto”, refiriéndose a una parte del todo, que es todos
los preceptos de Dios en la Biblia.

Finalmente, al final del versículo dice: “se ha hecho culpable de todos”. ¿Qué es
todos? Definitivamente, se está refiriendo a “todos y cada uno de los puntos”,
que en otras palabras, se está refiriendo a la ley completa de Dios.

En otras palabras, esto está mostrando toda la UNIDAD de la Biblia. La Biblia


no es un conjunto de normas independientes que pueden utilizarse de manera
aislada. La Biblia no es como la comida estilo bufet, en la cual podemos escoger
solamente lo que nos gusta, haciendo a un lado lo que no es apetecible para
nosotros.
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La Biblia es una unidad indivisible, no puede separarse. La razón por la que en la


historia de la iglesia muchos han llegado a errores, es porque han aislado la Biblia
de la Biblia, tomando únicamente aquellas partes que parecen menos agresivas o
menos ofensivas.

Pero la realidad es que, si usted va a confiar en Dios, si usted va a creerle a Dios,


debe ver la Biblia como la unidad que Dios ha provisto para que los creyentes le
honremos. No hay nadie que tenga la autoridad necesaria para decir: “yo si
puedo aislar la Biblia de la Biblia, y lo haré porque a mí me gusta solo la porción
de los salmos”. Hacer esto es mutilar el evangelio de Cristo. Hacer esto es diluir
la Palabra de Dios para satisfacer nuestra comezón de oír. Hacer esto es, crear
una licencia para nuestro pecado.

Muchas personas mutilan la Biblia para hacer a un lado los mandatos que se
oponen a sus pecados. Esto no debe suceder con los creyentes genuinos.

II. En segundo lugar, Santiago nos muestra el Origen Divino de la Biblia


¿Por qué la biblia es una unidad indivisible? Nuestro texto dice: “Pues el que dijo:
NO COMETAS ADULTERIO, también dijo: NO MATES.” ¿Quién dio estos
mandamientos? Obviamente, fue Dios. Éxodo 20:13-14 registran los
mandamientos que Dios le dio a Moisés después que el pueblo de Israel salió de
la tierra de Egipto.

En Éxodo 20 del versículo 12 al 17 dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para


que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. No
matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No darás falso testimonio contra
tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu
prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu
prójimo.”

Fue Dios mismo quien dio los mandatos. Pero además, el Señor Jesucristo añade
algo más en Mateo 5:21-22 y 5:27-30, donde leemos:
“Habéis oído que se dijo a los antepasados: "NO MATARAS" y: "Cualquiera que
cometa homicidio será culpable ante la corte." Pero yo os digo que todo aquel
que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que
diga: "Raca" a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera
que diga: "Idiota", será reo del infierno de fuego. 27Habéis oído que se dijo: "NO
COMETERAS ADULTERIO." Pero yo os digo que todo el que mire a una
mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón. Y si tu ojo
derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se
pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y
si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es
mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al
infierno.”
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¿Quiere decir que Cristo está aumentando algo al mandato de Dios en el AT,
modificando el mandamiento original? No, lo que quiere decir es que Cristo está
exponiendo lo que realmente significa cada mandamiento que Dios había dado.
Los fariseos habían vivido bajo una supuesta obediencia a las Escrituras, pero
cuando Cristo viene y los confronta, les muestra que únicamente habían estado
manipulando la Palabra de Dios para su propio beneficio. Así que Cristo explica
qué significan los mandamientos de Dios.

Sin embargo, hay algo más que debemos notar: Cristo habló con la misma
autoridad con la que Dios en un principio había hablado con Moisés. Esto es
una muestra de, no solo la unidad de la Palabra de Dios, sino también de la
misma unidad de Dios. Si entendemos que la Biblia es indivisible, y que además
la Biblia es una extensión del carácter de Dios, entonces podemos concluir que
Dios mismo es indivisible. No lo podemos separar de Él mismo creyendo que
Cristo es otro dios.

Entonces al entender esto, hemos visto que Dios Padre en el Antiguo


Testamento ordeno estos mandamientos, pero también Cristo en el nuevo
Testamento reafirma estos mandatos explicando su verdadero significado.

Así que, la segunda característica de la Biblia es que ha sido dada por Dios
mismo. En este texto se cumple la afirmación de Pablo en 2 Timoteo 3:16. Si
toda es inspirada por Dios, entonces toda la Biblia tiene el mismo mensaje de
Dios.

III. En tercer lugar, Santiago nos muestra la Autoridad de las Escrituras.


Además, Santiago nos explica una tercera característica de la Biblia: Su
Autoridad. ¿De qué forma muestra el texto la autoridad de las escrituras?

Primero, al hablar en términos de imperativos. La Biblia no da sugerencias,


insinuaciones o recomendaciones. La Biblia siempre habla en términos de
MANDAMIENTOS. ¿Cuál fue la razón, según Mateo 7:29, por la cual la gente
que escucho el Sermón del Monte quedo admirada? Por la autoridad con la que
habló Cristo. Cristo habló con fuerza, vigor, de una forma imponente, y lo hizo
así porque la Biblia misma habla así.

Mucha gente se ofende porque escucha palabra que son “hirientes”, pero no se
ponen a pensar que la Biblia utiliza expresiones que en muchos de los casos son
agresivas, fuertes. Nuestras traducciones a veces no muestran la traducción literal
de las palabras, pero si así fuera, muchas personas preferirían no leer la Biblia.

¿Por qué la Biblia tiene autoridad? Sencillamente porque es la Palabra de Dios.


Dios como creador de todas las cosas que hay a nuestro alrededor es dueño de
todo, así que puede mandar a cualquier cosa, persona o animal a hacer lo que Él
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quiere. Y de manera específica, con los creyentes se comunica por medio de su


Palabra. Por eso es autoritativa.

Todo creyente genuino, que confía en Dios más que en sus fuerzas, quien le cree
a Dios todas las cosas y no cree las mentiras del pecado, se somete de forma
voluntaria, humilde y completa a la Biblia.

Finalmente Santiago presenta una aplicación de lo que acaba de exponer en la


segunda parte del versículo 11: “Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero
matas, te has convertido en transgresor de la ley.” Solamente martilla lo que está
enseñando.

¿Te crees muy listo, crees que sabes lo que haces, te crees lo suficientemente
inteligente como para convertirte en juez de la Biblia? Tal vez no hayas matado a
nadie, tal vez no hayas cometido adulterio, tal vez ni siquiera has mostrado
favoritismo dentro de la iglesia. Pero si tú has mentido, eres un transgresor de la
Ley de Dios.

Has retado a Dios al juzgar que eres más sabio/a que Él, creyendo que tienes el
control de las cosas.

Transgredir la ley es un pecado. Y un pecado trae más pecado consigo, así que
debemos examinarnos y entregar a Dios todo pecado que no hayamos puesto en
Sus manos.