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La Tregua

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A lo largo de los años hemos evolucionado en distintos ámbitos sociales. La salud mental
ya es tomada con importancia, la homofobia ha disminuido en gran cantidad y laboralmente
se va tomando en cuenta el trabajo de la mujer. Mario Benedetti sitúa esta obra en el año
1959 Montevideo, Uruguay, específicamente entre enero y mayo, convirtiendo el formato
de novela en una especie de diario escrito por el protagonista de la historia. Martin
Santomé, quien reside en la ciudad de Montevideo, narra día tras día su vida rutinaria
basada en el trabajo y su hogar acompañado de sus tres hijos: Esteban, Blanca y Jaime.
Además, se menciona que trabaja en una oficina y está a punto de jubilarse para seguir su
triste vida encerrado, pues la relación con sus hijos empeoró cuando su esposa falleció. Sin
embargo, el destino parece estar de su lado y todo toma un rumbo inesperado.
La tregua expone la vida de un hombre con problemas, algo común en cualquier historia ya
sido escrita, ¿Pero que hace que esta novela sea mejor que las demás?, la prosa, pulcra y
sencilla, aquellas palabras que te engatusan y generan un deseo en conocer más acerca de
esta, a la vez aquella idea de narrarla como un diario la hace un tanto original, existen varias
novelas conocidas que narran de esta manera, Ana Frank y Un secreto en mi colegio, serian
un claro ejemplo de esta. La narrativa de la tregua es simple, Martin un hombre común,
soñador, deprimido, desea en grandes proporciones, observador, con un pensamiento
crítico, que anhela algún día volver a sentir lo mismo que antes, un poeta y el único que
acontece de aquello es su diario –Cuando hacíamos el amor, parecía que cada duro hueso
mío se correspondía con un blando hueco de ella, que cada impulso mío se hallaba
matemáticamente con su eco receptor. –, podríamos definir a Santomé como taciturno, su
pensamiento solamente era de él y de nadie más, innecesario era el hecho de que alguien
más sepa de lo trastornada que estaba su mente, no era relevante, eso pensaba él y en lo
cierto estaba, la sociedad no lo permitía, si analizamos la situación de aquel hombre y la
época en la que se encuentra, expresar los sentimientos a gran proporción significaba
solamente una cosa, homosexualidad, hablamos de mil novecientos cincuenta, ser
emocional era sinónimo de gay, y Benedetti juega mucho con ello, con los prejuicios, la vida
de Martín se basa en el que dirán, en la sociedad, creando una leve culpabilidad en esta,
aunque nunca se mencione, la sociedad es un antagonista ausente, pues, críticamente,
nuestro protagonistas, nuestro autor de aquel tan profundo diario, no se encuentra en su
mejor momento, retiene de manera excesiva sus sentimientos y las únicas veces que
conocemos a este Santomé poético y amoroso es al momento de escribir su diario, sus
expresiones, sus palabras que traspasan el papel –A mí me cuesta ser cariñoso, inclusive en
la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco
reticente, reservando el máximo solo para las grandes ocasiones. – lamentable el hecho de
esconderte en un diario, en una hoja y papel, ocultar su verdadero ser, para encajar.
También es clave recalcar que nuestro protagonista no es un santo, una víctima quizás,
gracias al mal desempeño de las generaciones pasadas donde lo que importaba era lo que
aparentas y no lo que eres, un gran ejemplo seria la homofobia que este tiene contra su
propio hijo, en aquella mente retrograda no calzaba el hecho que su progenitor sea un
enfermo, él no lo crio así, ¿por qué salió así?, algo entendible en aquella mente tan poética
pero tan podrida, cayendo de nuevo en el ciclo, un ciclo sin fin, cada vez desgastando su
piel, cayendo de rodillas, sin poder más, creyendo que no podrá levantarse, exponiendo a
nuestro verdadero Martin Santomé, un hombre de cuarenta y nueve años, roto por dentro,
que pelea para no caer, hasta que conoce a su segundo amor más importante, donde vuelve
a sentir mariposas, aquellas mariposas que se evaporaron luego del fallecimiento de su
cónyuge, algo que no duro mucho porque aquella alma jovial padeció de tuberculosis, todos
sabemos el final, he ahí cuando conocemos a la tregua, donde la paz siempre fue la opción,
donde descansar es la salida, el momento en que cierras tus ojos es cuando obtienes la
victoria, dejando su vida, todo lo perdido y lo ganado a manos de Dios, a manos de alguien
o algo más poderoso que él, desquitándose de sus problemas, para así, por fin romper el
ciclo.
Suspensión de espacio tiempo, una obra inigualable, no se podía esperar menos de uno
de los mejores autores de su época, un hombre de muchas ideas, un libro recomendable
para cualquier edad, lo ideal sería leerlo tres veces en tu vida, para ir cambiando la
ideología, un libro que te muestras lo malo y lo bueno de los años cincuenta, aquel libro
que te teletransporta a Uruguay y te imprime en la cabeza los pensamiento de un hombre,
un hombre roto, que no quiere pedir ayuda, pues lo único que le queda es eso, su dignidad,
este libro enseña a no ocultarte, tratar de buscar la felicidad, no juzgar, expone la vida de
cualquier ser humano, que tuvo mala suerte y no supo cómo seguir, cayendo, exponiendo
la verdad, lo soberbio nunca es una opción, el orgullo es culpable de tu derrota en la batalla,
los prejuicios te pudren el alma, el odio te ceja, cayendo en la súplica de terminar todo.

Integrantes: Daphne Espinoza


Alexander Espindola
Claudio Negrón
Trinidad Meza
Diego Vidal
Valentina Castro

Curso: Segundo Medio “A”