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: El alumno será capaz de solucionar problemas concretos en los que


tenga que aplicar el conocimiento y análisis de los diversos efectos de las
obligaciones



  

Actuación que se lleva a cabo como consecuencia de una obligación, una promesa o una
orden.
 

a. Ê  ya que origina la desaparición de la relación obligatoria.

b. m 
porque el pago libera al deudor, lo desliga de la relación obligatoria y hace
ineficaz cualquier reclamación posterior del acreedor.

c. ?  
porque el pago o cumplimiento supone que el interés del acreedor se ha
colmado.

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El pago o cumplimiento es una conducta debida, voluntaria y libre. Su eficacia es el


acomodo objetivo entre la prestación debida y la ejecutada, es un ! 
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Los efectos de las obligaciones son las consecuencias de orden jurídico provenientes de
la existencia y virtualidad de la obligación. Los efectos de las obligaciones se refieren al
cumplimiento, o no, del deudor, y son acciones legales de las que dispone el acreedor.
Los efectos son normales o anormales. Los normales son las obligaciones en natura. Los
anormales se corresponden con el daño resarcitorio.

‡ Mora del acreedor. ‡ Liberación del deudor. ‡ Pago por consignación.

Distintos modos de cumplimiento.

I) Cumplimiento voluntario: por lo general las obligaciones son cumplidas


espontáneamente: el deudor cumple la prestación debida, ya sea por convencimiento o
por temor. El fenómeno de la ejecución voluntaria pasa inadvertido. El CCA no se ocupa.

II) Cumplimiento por otro. El tercer modo de cumplimiento específico de la obligación es el


que se obtiene el acreedor mediante la intervención de un tercero que satisface la
prestación a cargo del deudor. Acerca de la naturaleza de esta virtualidad de la obligación
se desdobla según se examine desde el lado del acreedor o del deudor. Del lado del
acreedor se trata de un cumplimiento específico de la prestación debida. Del lado del
deudor el cumplimiento por otro aparece como un modo subsidiario de practicar el hecho
debido por el obligado. Este derecho no podrá ser ejercido cuando la prestación debida
solo pueda practicarse por el mismo deudor, si se trata de una obligación de dar una cosa
cierta. El campo propio de esta facultad se presenta en las obligaciones de dar cosas
inciertas. Si se trata de una obligación de hacer, para que sea factible ha de tratarse de un
hecho subrogable, es decir, realizable por otra persona distinta del deudor (no las ³intuitu
personae´, es decir, en vista de las aptitudes especiales del deudor).¢

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El principal fin que persiguen las obligaciones es que estas se cumplan, que se
paguen, es por eso que sumado se habla de pago se hace referencia al cumplimiento de
la obligación. Con el pago del acreedor deja de ser, por haber obtenido del deudor la
prestación a la que se encontraba sujeto.
El Código Civil dispone en su art. 2062 que pago o cumplimiento es la entrega de
la cosa, la cantidad o la prestación del O  que se hubiere prometido. El pago supone
la presencia de dos actores. No es valido el pago hecho con una cantidad de   o en
otra cosa fungible ajena, no habrá repetición contra el acreedor que le haya consumido la
buena fe. El pago además, se hará en el 
 designado en el contrato, exceptuando
aquellos casos en que la ley permita o prevenga expresamente otra cosa.El lugar de pago
debe hacerse en conformidad de las partes y si estas no hubiesen pactado nada será en
el domicilio del deudor.
El deudor que después de celebrado el contrato mudare voluntariamente de
domicilio, deberá indemnizar al acreedor de los mayores OO que se haga por esta
causa para obtener el pago.
El pago debe y puede ser hecho por el mismo deudor, por sus representantes, o
por cualquier otra persona que tenga   O jurídico en el cumplimiento de la obligación.

 

Yambién puede hacerse por un tercero no interesado en el cumplimiento de la obligación,
que pague bajo el consentimiento del deudor.
El pago deberá hacerse al acreedor mismo o un representante legítimo.
El pago deberá hecerse desde luego, del modo que se hubiese pactado y nunca
podrá hacerse parcialmente sino en virtud de convenio expreso o de disposición de la ley.
Sin embargo cuando la deuda tuviere una parte liquida y otra íliquida, podrá exigir el
acreedor y hacer el deudor el pago de la primera sin esperar que se liquide la segunda.


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Las principales características del pago serían:

1º. Se precisa que exista una obligación, no sólo una obligación civil.

2º. Debe de existir un ánimo de pagar o sea que forzosamente tiene que haber por parte
de quién paga un ánimo de donar o definitiva de pagar, pero lo esencial y que debe existir
es el ánimo de pagar.

3º. Debe ser preciso el hecho en qué consiste la prestación, sin lugar a dudas constituye
éste el elemento más importante. Es necesario que haya un hecho o una prestación,
también puede existir una abstención, es necesario estudiar este último elemento
(abstención) subjetivamente las personas que intervienen en el pago, y objetivamente, las
cosas que son objeto del pago.


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Entre las principales teorías están:

Considerar al pago como un simple hecho extintivo de la obligación

Considerar al pago como un negocio jurídico bilateral, teoría que resulta antagónico a
lo expuesto con anterioridad.

La teoría que considera al pago como la realización de tal.

En este orden de cosas vemos que de las teorías antes expuestas, respecto de la
que considera al pago como un simple hecho extintivo de la obligación enfoca al pago
como un número hecho jurídico que tiene por objeto extinguir la deuda, pues el mismo no
constituye más que la realización del contenido de la obligación.

La teoría que considera al pago como un negocio jurídico bilateral, considera que
se trata de un efectivo contrato, pues la prestación efectiva además de constituir un acto,
a su vez exige un contrato de cumplimiento como factor determinante.

Y la posición que considera al pago como la realización del contenido de la obligación,


y que le otorga el carácter de negocio jurídico en el caso de que la prestación
necesariamente requiera la realización de dicho negocio, contempla a su vez dos puntos
de vista.
ï Considera que el pago será la realización del contenido de la obligación no
teniendo en lo absoluto el carácter de negocio jurídico cuando se den aquellos
casos en que el deudor esté obligado a un mero acto de hecho, por ejemplo,
cuando el deudor esté obligado a comunicar tan solo un acontecimiento.

ï Constituirá el pago la realización del contenido de la obligación teniendo a su vez


carácter de negocio jurídico, cuando la prestación requiera precisamente la
realización del mencionado negocio, por ejemplo en el caso en que el pago
consiste en una declaración de voluntad, o bien definitivamente cuando se celebra
un contrato.

En conclusión la mayoría de autores consideran a la última posición ecléctica y la


señalan como la más correcta, ya que estiman que el pago juega un doble papel,
ocasionalmente puede representarse como un simple hecho jurídico y en otras ocasiones
como un negocio jurídico.

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Los elementos que conforman esta figura los agrupo en:

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La doctrina se basa en que dos son los sujetos a distinguirse: El que paga
 c y el que recibe
 ,  o destinatario: Otro principio gira en torno a la
capacidad de los sujetos descritos anteriormente esta capacidad puede ser analizada
desde dos aspectos, el primer aspecto comprende el caso de la persona que se ven en la
necesidad de hacer una entrega efectiva de algo y para ese fin tiene que ser dueña de la
cosa que entrega pues sólo ostentando dicha calidad puede transmitir de manera legítima
el dominio.

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Los elementos reales del pago se relacionan con exclusividad al objeto del mismo,
o sea al cuerpo cierto o prestación física que se ha de entregar para que se entienda
realizada la prestación que pondrá fin al vínculo obligatorio que surgió de la obligación.‰

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6  !!" !&En el artículo 1386 del Código Civil no se puede


obligar al acreedor a aceptar cosa distinta de la que se le debe, aunque el valor de la
ofrecida sea igual o mayor, salvo disposición especial de la ley, el principio de identidad
de la prestación rige especialmente respecto de las obligaciones de 
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0, y con
mayor fuerza en las obligaciones Específicas y en las Genéricas. Respecto de las
obligaciones de dar y hacer, el principio que analizamos se encuentra regulado en nuestro
código en los artículos 1321 al 1324, inclusive, en las obligaciones específicas se enuncia
claramente el principio, pues en ellas el deudor de una cosa no puede obligar a su
acreedor a recibir cosa diferente, aun cuando la cosa que le ofreciese en cambio fuera de
mayor valor que la debida. En las obligaciones Genéricas que consisten en entregar una
 

cosa determinada o genérica cuy calidad o circunstancia se hubiese expresado, resulta
que el acreedor no podrá exigir una de mayor calidad y por su parte el deudor no podrá
entregar una de menor calidad que la que se hubiere pactado. Resulta necesario en el
presente momento en que se trata del principio de identidad de la prestación, hacer
resaltar su enorme importancia respecto de las obligaciones de entregar sumas de dinero.

‰6  %"!  ! ," !& Este principio lo acepta la Doctrina: Debe
entenderse como el hecho de que jamás se considerará pagada una deuda sino hasta
que se haya entregado completamente la cosa o bien ejecutado el hecho en que la
obligación existía, de lo anterior se infiere, que el deudor u obligado tiene que cumplir
íntegramente con la totalidad de la prestación y por su parte el acreedor estar satisfecho
con ese cumplimiento.

Este elemento real del pago incluye además de un pago completo e íntegro, el
pago de los gastos, haciendo la aclaración que no me refiero a gastos judiciales, sino a
los gastos propios del pago, sucederá lo mismo en el caso de que se trate de obligación
de dar, la cual al tenor del principio de integridad de la prestación estará cumplida cuando
se entregue además del objeto principal, sus accesorios y en su caso también los frutos,
aunque tales aditamentos no se mencionen (Artículo 2062 del Código Civil).

En nuestro Código Civil el principio de integridad de la prestación se encuentra


contemplado el artículo 2078 párrafo primero: ³El pago deberá hacerse del modo que se
hubiere pactado, y no podrá efectuarse parcialmente sino por convenio expreso o por
disposición de la ley.

86   !!," !& Este puede resumirse en el hecho de que el


acreedor no se encuentra obligado a recibir en forma parcial las prestaciones que
conformaron la obligación original.

Este elemento queda sujeto a las siguientes excepciones:

A que exista un común acuerdo entre las partes para que los pagos se lleven a cabo
en forma parcial.

El caso de que la deuda tenga una parte líquida y otra ilíquida supuesto que nos obliga
a pensar que el acreedor podrá exigir el pago de la primera, sin esperar a que la parte
ilíquida le sea pagada.

Otro caso de excepción respecto de la indivisibilidad de la prestación está constituido


por la fianza en la cual el acreedor podrá cobrar al fiador la parte que él garantice.

 505
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Cuando se penetra en el análisis de los elementos formales del pago es necesario


establecer que todos ellos en definitiva se refieren al modo en que se va a realizar. En
general, el modo de hacer el pago se llevará a cabo realizando el servicio, o entregando la
cosa material objeto de la obligación, respecto del modo de hacer el pago debemos tener
en cuenta que siempre deberán estar presentes los tres principios que componen al
elemento Real del mismo que fueron expuestos con anterioridad.
En un principio no ofrece problemas al pago puro y simple, pero se debe tener en
cuenta que además de esta forma de pago existen las denominadas ³Formas especiales
de pago´ que pueden agruparse atendiendo a las disposiciones de nuestro Código Civil.


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Cumplimiento forzado: ante el incumplimiento del deudor, el acreedor dispone de


³los medios legales a fin de que el deudor le procure aquello a lo que sea ha obligado´. En
primer término los recursos se canalizan por intermedio de la autoridad judicial, nunca
puede hacerse justicia por mano propia, son recursos judiciales. En segundo lugar, tales
acciones tienden a la ejecución directa de la obligación, es decir a la concreción de la
prestación que el acreedor espera recibir del deudor. Finalmente este recurso está
respaldado por la fuerza pública.

!"!$! (término genérico) Por ejemplo, el derecho de prenda general que es


una garantía para el cumplimiento de una obligación. El derecho legal de retención
también es una garantía, pero no es una caución.

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El patrimonio del deudor es la garantía común de los acreedores. Este principio significa
que todos los bienes del patrimonio del deudor responden por las deudas que él tenga. 

Si el deudor no cumple, los acreedores podrán ejecutar sus bienes y cobrarse del
producido de éstos. 

Fundamento legal del principio.


Nuestro Código no consagra expresamente el principio comentado, pero de diversos
artículos surge que se lo ha aceptado tácitamente.- (Ej: del art. 505, inc.3: cuando permite
al acreedor obtener del deudor las indemnizaciones correspondientes; del art. 961 cuando
permite al acreedor pedir la revocación de los actos del deudor realizados en perjuicio o
fraude de sus derechos, etc.) 

„lcances del principio.

El principio de que el patrimonio es µla prenda o garantía común de los acreedores¶ no es


absoluto, ya que tiene dos importantes limitaciones: 

a) los acreedores no son todos iguales, y hay algunos de ellos que tienen derecho a ser
pagados antes que otros, u otros que pueden separar bienes del deudor para satisfacer
sus créditos; 

b) hay bienes a los cuales el principio no se aplica, porque ellos no están afectados al
cumplimiento de ninguna deuda.


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El incumplimiento supone la lesión o perturbación del derecho de crédito por la no exacta
ejecución de la prestación, ya sea la principal como la accesoria.

"‰<= El que estuviere obligado a prestar un hecho y dejare de prestarlo o no lo


prestare conforme a lo convenido, será responsable de los daños y perjuicios en los
términos siguientes.

I. Si la obligación fuere a plazo, comenzara la responsabilidad desde el


vencimiento de este.
II. Si la obligación no dependiere de plazo cierto, se observara lo dispuesto en la
parte final del artículo 2080.

El que contraviene una obligación de no hacer pagara daños y perjuicios por el solo hecho
de la contravención.

"‰< En las obligaciones de dar que tengan plazo fijo, se observara lo dispuesto
de la fracción I del artículo anterior.

Si no tuvieren plazo cierto, se aplicara lo prevenido en el artículo 2080, parte primera.

" ‰<> La responsabilidad procedente de dolo es exigible en todas las


obligaciones. La renuncia de hacerla efectiva es nula.

"‰<? La responsabilidad de que se trata en este Yitulo, además de importar la


devolución de la cosa o su precio, o la de ambos, en su caso, importara la reparación de
los daños y la indemnización de los perjuicios.

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CONCEPYO DE INCUMPLIMIENYO EN SENYIDO ESYRICYO

En la producción del resultado de una situación normal de cumplimiento o pago


intervienen dos factores:

a) uno objetivo, que se concreta en la posibilidad efectiva de realizar la prestación


b) otro subjetivo, que consiste en la disposición voluntaria del deudor para cumplir su
obligación.
Si falta alguno de estos dos factores se produce el incumplimiento. Existen tres posibles
situaciones de incumplimiento:

1. Voluntad del deudor contraria al cumplimiento.

Frente al deudor, no dispuesto a cumplir, el acreedor puede reclamar el cumplimiento


forzoso recurriendo a la ejecución en vía judicial, que servirá de cauce para realizar la
prestación en forma específica (in natura), siempre que sea posible. A este respecto se
deben distinguir los siguientes supuestos:

a) Si se trata de dar cosa determinada se puede compeler al deudor a que realice la


entrega
b) Si se trata de obligación de dar cosa genérica, el acreedor puede exigir que la
cosa se adquiera a expensas del deudor
c) Si se trata de obligación de hacer (no personalísima) y el deudor no la hiciere se
mandará ejecutar a su costa
d) Si se trata de obligación de no hacer podrá decretarse que se deshaga lo mal
hecho.
e)
En los casos en que no sea posible la realización de la prestación en forma específica,
procederá el resarcimiento de perjuicios en los términos que previenen los artículos 923 y
siguientes de la Ley de enjuiciamiento civil.

2. -Imposibilidad sobrevenida de la prestación sin intervención del deudor.

Se habla en este caso de incumplimiento no imputable al deudor para indicar la


exclusión de su responsabilidad. Lo que en realidad hay en esta situación no es un
supuesto de incumplimiento, sino un supuesto de extinción de la obligación por causa
distinta del pacto.

3. -Imposibilidad sobrevenida de la prestación por la intervención del deudor.

Las consecuencias del incumplimiento imputable al deudor son:

a)Subsiste la obligación

b)El acreedor puede exigir la indemnización de daños y perjuicios por la pérdida adicional
que haya experimentado su patrimonio como consecuencia del incumplimiento.
INCUMPLIMIENYO NO IMPUYABLE AL DEUDOR

Es el que se produce sin intervención de su voluntad, por causa de algún suceso


imprevisible o inevitable, que se denomina caso fortuito o fuerza mayor.

LA CAUSA DEL INCUMPLIMIENYO NO IMPUYABLE AL DEUDOR.

Fuera de los casos expresamente mencionados en la ley, y de los en que así lo


declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido
preverse, o que, previstos, fueran inevitables.
El Código civil no define el caso fortuito, es consecuencia clara que el Código no distingue
entre caso fortuito y fuerza mayor.

INCUMPLIMIENYO IMPUYABLE AL DEUDOR

El incumplimiento de la obligación imputable al deudor es el que por el


comportamiento voluntario de éste, sea un acto o una abstención, determina la
imposibilidad de realizar la prestación. Las causas posibles del incumplimiento imputable
al deudor son el dolo y la culpa o negligencia, y la consecuencia en uno y otro caso es la
responsabilidad del deudor por los daños y perjuicios que su conducta ocasiona.

CAUSAS DEL INCUMPLIMIENYO IMPUYABLE: DOLO Y CULPA


El deudor negligente o por culpa, llamado benévolamente por el legislador ³deudor de
buena fe´, responde de los daños y perjuicios previstos o que se hayan podido prever al
tiempo de constituirse la obligación y que sean consecuencia necesaria de su falta
cumplimiento.

Diversamente, el deudor que obra con dolo responde de todos los daños y perjuicios que
conocidamente se deriven de la falta de cumplimiento de la obligación.
CULPA

La culpa o negligencia del deudor consiste en la omisión de aquella diligencia que


exija la naturaleza de la obligación y corresponda a las circunstancias de las personas, del
tiempo y del lugar. Como presupuesto crítico par determinar el grado de negligencia del
deudor, se refiere la norma a ³la naturaleza de la obligación´ y a ³las circunstancias de las
personas, del tiempo y del lugar´.

DOLO

Se puede considerar el dolo causante del incumplimiento de la obligación como la


intención deliberada y manifiesta de no cumplir la prestación debida. Para la existencia del
dolo no hace falta la intención de perjudicar o de dañar, bastando infringir de modo
voluntario el deber jurídico que pesa sobre el deudor conscientemente debiendo
entenderse dolosamente queridos los resultados que, sin ser intencionalmente
perseguidos, aparezcan.

No existe la posibilidad de graduar la responsabilidad de deudor por dolo. La prueba del


dolo, a diferencia de la culpa, no se presume, sino que ha de probarse.

EL CUMPLIMIENYO YARDÍO. DOCYRINA DE LA MORA.

Es una situación de incumplimiento temporal o relativo que se concluye con el


cumplimiento tardío de la obligación y que en la medida en que es imputable al deudor,
genera una responsabilidad por el retraso en cumplir. El retraso culpable no impide el
cumplimiento tardío.

REQUISIYOS

1. -Que se trate de una deuda consistente en una prestación positiva (de dar o hacer),
vencida, exigible y líquida
2. -Retraso culpable del deudor en el cumplimiento de la obligación
3. -Requierimiento del acreedor al deudor para que pague.

³Incurren en mora los obligados a entregar o hacer alguna cosa desde que el acreedor
les exija judicial o extrajudicialmente el cumplimiento de su obligación´. Según esto la
mora no se produce por el solo hecho del retraso, ni desde el momento en que la deuda
esté vencida, sino sólo cuando se produzca el requerimiento de pago por el acreedor al
deudor y desde el momento en que el deudor conoce la reclamación.

a)Reglas sobre la mora en las obligaciones unilaterales. Casos en que no es necesaria la


intimación del acreedor:
-Cuando la obligación o la ley lo declaren así expresamente
-Cuando de la naturaleza y circunstancias de la obligación resulte que la designación de
la época en que había de entregarse la cosa o hacerse el servicio, fue motivo
determinante para establecer la obligación.
b)Reglas sobre la mora en las obligaciones bilaterales
Dispone el art. 1.100, párr 3º: ³En las obligaciones recíprocas ninguno de los obligados
incurre en mora si el otro no cumple o no se allana a cumplir debidamente lo que le
incumbe. Desde que uno de los obligados cumple su obligación, empieza la mora para el
otro´.

EFECYOS

1.-Indemnizar al acreedor de los daños y perjuicios que el retraso le ocasione.


2.-A partir del momento en que el deudor incurre en mora viene a responder no ya sólo de
los perjuicios que ocasione el cumplimiento tardío por su culpa, sino también del riesgo de
perecimiento y deterioro de la cosa, aunque la pérdida o deterioro se produzca por caso
fortuito o fuerza mayor.

CESACIÓN DE LA MORA

Se produce por las siguientes causas:

1.-Por extinción de la obligación por pago o por cualquier otra causa de extinción de las
obligaciones.
2.-Por voluntad del acreedor, como cuando renuncia al pago de la indemnización debida.
3.-Por concesión de una prórroga por parte del acreedor o por concesión de una
moratoria legal, otorgada por el Estado, la cual tiene el doble efecto de suspender el
comienzo de la mora si todavía nos e había incurrido en ella, uy de suspender
temporalmente los efectos de la mora que ya se ha producido.
4.-por incurrir en mora el acreedor. Esta supone una resistencia o falta de cooperación del
acreedor para hacer factible el cumplimiento. Con la mora de acreedor se modifica el
régimen de riesgo por pérdida de la cosa, que pasa al acreedor.


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La /"#! !-" o ! ! !-", también conocido como !   o en
R  `is maior, es un hecho que no se puede evitar y tampoco se puede prever. Yiene
gran importancia, en V  , a la hora de establecer la  O
O R  por los daños.

Por poner un ejemplo, cuando una empresa no ofrece un servicio por causa de fuerza
mayor, puede evitar el pago de los daños, ya que no está en su mano poder evitarla. La
existencia de una uerza mayor normalmente libera a una o ambas partes de un contrato
de sus R  O   R O.

Quedan excluidas la causas que no se pueden evitar pero sí prever, que se denominan
 O, y las  R  O, que son casos que sí se pudieron evitar:

ï Si una persona tiene contratado un viaje al |  en una       O y se


sabe que un   va cruzar esa zona. No se puede evitar que el huracán
devaste esa zona pero sí puede anular el viaje al cliente y devolverle el dinero.
ï Si el O O R  falla debido a que queda estropeado un  O  por
falta de    . La avería era inesperada pero era debida a un
mantenimiento negligente.
ï Otra exclusión sería en el caso de que el origen del fallo fuera desconocido. No se
podría apelar a la fuerza mayor, porque si no las empresas intentarían no
descubrir u ocultar el origen del fallo.

En cualquier caso, la cláusula de fuerza mayor es habitual en los contratos, y sirve


para cubrir posibilidades fuera del control de las partes tales como desastres naturales,
  O, etc. Su interpretación tiene mucha importancia, porque hay muchos casos que
están en el límite entre fuerza mayor y caso fortuito (como, por ejemplo,  R O que
impidan prestar los O O).

En V     R, la fuerza mayor se refiere a una fuerza imposible de evitar o


de prever, más allá del control de un O , y que hace imposible el cumplimiento de una
obligación internacional.

Doctrinariamente, en Derecho, el caso fortuito es el escalón posterior a la fuerza


mayor, que es aquel evento que ni pudo ser previsto ni, de haberlo sido, podría haberse
evitado. La ley habitualmente les da un tratamiento similar, e incluso a veces confunde
ambos casos, pero existen diferencias. Si bien ambos conceptos son difusos y en muchos
casos la legislación los confunde, la  coincide en señalar que, si bien en ocasiones
se puede obligar a un   a cumplir una R  que incumplió por caso fortuito, no
se puede exigir nunca una obligación que se incumplió por fuerza mayor.

La Ley dispositiva normalmente exime ambos casos, pero se permite que se pacte en el
  la responsabilidad en el caso fortuito.

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O   O 

  O 
   

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Si bien ambos conceptos son difusos y en muchos casos la R OR  los
confunde, la    coincide en señalar que, si bien en ocasiones se puede
obligar a un   a cumplir una R  que incumplió por caso fortuito, no se puede
exigir nunca una obligación que se incumplió por fuerza mayor.

Comúnmente se llama "caso fortuito" a lo que acontece inesperadamente, o sea a


lo "imprevisible"; la fuerza mayor alude a lo irresistible, es decir lo "inevitable". Desde el
punto de vista de los efectos jurídicos, en la medida que ambos conceptos se estén
asimilados legalmente, no existiría distinción entre ambos. Sin embargo, la ley
normalmente exime ambos casos, pero permite que se pacte en el   la
responsabilidad en el caso fortuito.

El caso se ilustra con un suceso real en el que una persona, dentro de su coche,
parado y con la ventanilla abierta sufrió lesiones en el ojo a consecuencia de una piedra
que saltó al paso de otro vehículo. El afectado demandó a la aseguradora del coche que
le provocó las lesiones, pero ésta se negó a indemnizarle alegando que el percance se
había producido por causa de fuerza mayor. La víctima recurrió a los  R O que le
dieron la razón al entender que la fuerza mayor se debe a un factor ajeno como un rayo o
un huracán mientras que el accidente se produce por efecto de una actividad, en este
caso la circulación y la existencia de gravilla en la calzada. Por tanto, y al tratarse de un
caso fortuito, la aseguradora se vio obligada a indemnizar.

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Puede definirse la cláusula penal en sentido amplio como una obligación accesoria
que tiene como fin asegurar el cumplimiento otra principal de modo que, si el deudor no
cumple esta última, entre en juego la obligación accesoria (cláusula penal), consistente
por lo general en la entrega de una determinada cantidad de dinero. Como se deduce de
esta definición y de la propia ley, la cláusula penal es una obligación accesoria, resultando
de esta naturaleza importantes consecuencias en relación con su régimen jurídico, su
interpretación, etc.
Precisamente por su naturaleza accesoria, el Código Civil viene a precisar que la nulidad
de la cláusula penal no conllevará la de la obligación principal mientras que, por el
contrario, la nulidad de la obligación principal lleva como consecuencia la de la cláusula
penal.

La utilidad práctica de la cláusula penal es doble:

ï Por una parte ejerce una función coercitiva: que el duedor tenga un acicate para el
cumplimiento exacto de aquella prestación a la que viene obligado con carácter
principal.
ï Por otra parte, tiene una función liquidatoria, sustitutiva de los daños y perjuicios
ocasionados por el incumplimiento, que las partes han procedido a valorar
anticipadamente.

Sobre esta base, la jurisprudencia ha venido afirmando reiteradamente que la


cláusula penal debe ser objeto de interpretación restrictiva. La interpretación restrictiva se
aplicará, sobre todo, a los casos en que se pretenda no sólo la pena pactada sino ±
además-la indemnización de los daños y perjuicios causados, afirmando que esta petición
acumulada no podrá ser estimada, salvo que se hubiese pactado expresamente por las
partes esta posibilidad.

No puede olvidarse que en esta materia, como en toda la libre contratación y


particularmente en la franquicia en cuanto contrato atípico, es fundamental atender a lo
que hayan pactado expresamente las partes en el contrato en uso de la libertad
contractual que les reconoce el Código Civil (principio de autonomía de la voluntad).
En ejercicio de esa libertad, las partes pueden pactar que la cláusula penal sus
clásicas funciones coercitiva y punitiva y además reclamar por los daños y perjuicios
realmente sufridos, claro que para ello se tendrán que dar las siguientes condiciones:

ï Que esta posibilidad haya sido pactada expresamente por las partes, sin que
pueda nunca presumirse ni extender efectos más allá de la literalidad del contrato,
precisamente por ser objeto de interpretación restrictiva.
ï Que la parte que reclame cumpla con los requisitos exigidos para la cuantificación
de los daños y perjuicios realmente sufridos (prueba del daño, cuantificación del
perjuicio, nexo causal, etc.).
ï Que los términos de la obligación estén perfectamente definidos, en el sentido de
prever la entrada en juego de la cláusula penal sólo en aquellos casos de
incumplimiento propio o total, o bien que también se engloben supuestos de
cumplimiento parcial o defectuoso, en qué términos, etc.



 8 "$! " % 


La "$!  " % es una teoría con la cual se pretende establecer un criterio
adecuado para los fines del "* y de las necesidades sociales de nuestra época por
medio del cual determinar cual o cuáles son los responsables de un daño ocasionado a
una persona natural o jurídica que no tenía por qué soportar.

Este criterio se estableció debido a la necesidad de lograr un criterio que no tuviese


las mismas dificultades que tiene la noción de culpa que reinaba anteriormente en el
campo de la responsabilidad civil. En efecto, la noción de culpa era insuficiente ya que en
muchas ocasiones es casi imposible determinar quien fue el que ocasionó el hecho
dañino, en especial teniendo en cuenta que en nuestra época, debido a la tecnificación, al
crecimiento de las ciudades y la complejidad de nuestra sociedad, determinar quién tiene
la culpa puede ser una tarea inmanejable.

Así ocurre, por ejemplo, en materia de accidentes de tránsito, porque con la "$!
" % están incluidos: el conductor, el propietario del vehículo, la empresa afiliadora
y hasta la empresa Leasing, porque entre todos crearon un riesgo. El conductor ejerce la
actividad riesgosa y se lucra de ella, el propietario se lucra de esa actividad riesgosa, la
empresa afiliadora se lucra de esa actividad riesgosa y la empresa Leasing también se
lucra de esa actividad riesgosa, pero no únicamente porque se lucran son responsables,
sino porque crean el riesgo. Entre todos se hacen responsables por los daños causados.

Estas situaciones son las que salva la "$!" %. Con esta teoría ya no se
pretende que sea una persona el directamente responsable del daño causado, sino todos
aquellos que en determinado momento tomaron la decisión de asumir ciertos riesgos
dentro de los que sus consecuencias se encontraba el que pudieran generar daños como
el que se efectúo en el caso concreto. En palabras más puntuales, con la "$! 
" % se acoje todos los que intervienen en la creación del riesgo y crearon las
condiciones para que el daño se produjese. Con esta teoría, todas estas personas son
responsables solidarios del daño ocasionado, a tenor del artículo 2344 del C.C.
En el "* de civil, esta teoría tiene una especial significación, ya que permite
actualizar los criterios de responsabilidad al desarrollo de la actividad moderna. En efecto,
con tantas personas que intervienen en las actividades de la sociedad, el asumir una
teoría como la de la culpa lo único que generaría es patrocinar la irresponsabilidad de
muchas personas en sus decisiones y actos, las cuales se resguardarían en la
participación de otros en los actos llevados a cabo que generaron un perjuicio para un
tercero.

La teoría del riesgo es una teoría que se aplica al campo de la responsabilidad civil
extracontractual y es un criterio para determinar la responsabilidad de las personas
(naturales o jurídicas) involucradas en el daño ocurrido a otra persona (natural o jurídica),
sin haber tenido tal persona que soportar el daño que se le ocasionó.Este criterio dice que
son responsables de los daños de tipo extracontractual todas aquellas personas que
eectúan una conducta que tenía el riesgo de que se presentara en concreto el resultado
dañoso acontecido. Es decir, son responsables todos aquellos que asumen el riesgo de
llevar una acción que puede tener una consecuencia dañosa para las otras personas, aún
cuando la persona que asuma el riesgo efectúe la actividad o conducta con el mayor
cuidado y perfección posible. En otras palabras, es responsable todo aquel que lleve a
cabo una conducta que conlleva el riesgo de un resultado dañoso. Si este resultado se
presenta, tendrá que responder patrimonialmente.

El ejemplo más típico de éste tipo de actividades y conductas riesgosas es el


hecho de conducir un automóvil. Esta actividad es considerada como una actividad
riesgosa. Al conducir un automóvil, la persona sabe que, por más diligente y cuidadosa
que sea, siempre esta la posibilidad de que atropelle a alguien, que se estrelle, que dañe
el patrimonio de otro, etc. Es por ello que, aún cuando ésta persona se comporte con la
mayor diligencia, a ella se le considera responsable de los eventuales daños que puedan
ocurrir (a menos que la conducta de la víctima cambie estos supuestos).


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Las características, para identificar la responsabilidad por riesgo.

1. Que exista un riesgo de daño que se encuentre más allá del ordinario riesgo que
implica toda actividad humana. Esto es, el riesgo debe ser destacable, pues toda actividad
en la vida implica riesgos.

2. La actividad riesgosa debe ser permitida por el "* ,! y las buenas
costumbres. En efecto, hay actividades de riesgo que lo implican pero que también son
sancionadas penalmente. Un ejemplo de ello es el porte de armas de alto calibre en la
ciudad. Estos son riesgos no permitidos por el derecho y los daños que resultan de ellos
son sancionados de diferente manera a como lo haría la teoría del riesgo.

3. La diligencia y cuidado no libera de responsabilidad. En efecto, en la "$!" %,


como se explicó en la definición, por el hecho de ser diligente no significa que no se este
asumiendo el riesgo de que ocurra el resultado dañoso, por ello toda persona es
responsable. Sin embargo, existen hechos como la causa extraña o la culpa exclusiva de
la víctima, que pueden atenuar o liberar la responsabilidad.

4. En la "$!" % lo relevante es saber quiénes crearon el riesgo, no quien fue


materialmente el que lo causó. Esto es muy importante porque vincula al proceso a toda
aquella persona que haya contribuido a crear el riesgo que terminó en un daño para una
persona.

En los    O donde el contrato no tiene eficacia real, es decir, no genera
derechos reales, sino exclusivamente derechos personales, para transferir el dominio (u
otro derecho real) se requirirá de un   . El modo más típico será la  ,
o entrega hecha con la intención de transferir el dominio.

Si los contratos no tienen "eficacia real", debemos responder sobre la suerte de las
obligaciones cuando el objeto del contrato se pierde por un caso fortuito. Por una parte, la
destrucción fortuita de la cosa siempre extingue la obligación que tenía por objeto esa
cosa. Por otra parte, respecto de la obligación de la otra parte, caben dos posibilidades:

ï Si el riesgo es del deudor o sea, quien estaba obligado a dar la cosa que se
destruyó fortuitamente, entonces la obligación del acreedor se extingue también y
si todavía no cumplía con su prestación, nada debe hacer, y si ya la cumplió tiene
derecho a ser restituido.

ï Si en cambio, el riesgo es del acreedor, frente a la destrucción fortuita de la cosa,


su obligación sigue en pie, debe cumplirla si se encuentra pendiente o si ya la
cumplió no puede ser restituido



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5 

El saneamiento de la evicción es la obligación que tiene el comprador de amparar el


dominio y posesión de la cosa vendida.

Este amparo consiste en su defensa cada vez que el vendedor sea víctima de la agreción
de terceros que pretendan derechos sobre la cosa, que embaracen su goce y turben su
posesión.
Por tanto comprende:

2. Defender al comprador de los terceros que pretendan derechos sobre la cosa


3. Indemnizar si la cosa es evicta, es decir cuando el comprador es privado en todo
en parte de ella por sentencia judicial
4. Es una obligación eventual, en el sentido que surge sólo si el vendedor es
afectado o perturbado en el dominio o posesión pacífica de la cosa que compró.
Esta perturbación tiene que ser de orden jurídico, no de carácter material. De
estas últimas, debe defenderse el comprador por sí mismo.
5. Es, en principio, una obligación de hacer, porque el vendedor tiene que defender a
su comprador (art. 1840).
6. Es indivisible, puesto que si hay varios deudores, cualquiera de ellos tiene que
defender al comprador en todo el iter judicial.
7. Fracasada la defensa del vendedor y, por consiguiente, habiendo perdido la
posesión el comprador, la obligación de hacer antedicha se transforma en una
obligación de dar, cual es, pagar el precio y pagar las indemnizaciones.

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GARANYÍA O SANEAMIENYO:

Además de la entrega el vendedor ha de asegurar al comprador la posesión


pacífica y útil de la cosa vendida. Por lo tanto, la garantía o saneamiento es la obligación
que contrae el vendedor de garantizar o procurar al comprador la posesión pacífica y útil
de la cosa vendida o de indemnizarle por daños y perjuicios en caso contrario.

De esta idea se desprenden las dos clases de garantía que regula el CC: la
garantía por evicción que garantiza la posesión pacífica de la cosa y evita que el
comprador sea perturbado por causas jurídicas, y el saneamiento por vicios ocultos que
garantiza la posesión útil de la cosa vendida y evita al comprador perturbaciones por
causas económicas.

El Código Civil dice que en virtud del saneamiento el vendedor responderá al


comprador en primer lugar de la posesión legal y pacífica de la cosa vendida y en
segundo lugar de los vicios o defectos ocultos que tuviera.

Saneamiento Por Evicción:


|oncepto: la palabra evicción procede del latín ³evincere´ que significa vencer en juicio y
consiste en la privación que se hace al comprador por sentencia firme y en virtud de un
derecho anterior a la compra de todo, o parte, de la cosa comprada.

Por lo tanto, el saneamiento por evicción es la obligación que tiene el vendedor de


indemnizar daños y perjuicios al comprador si éste es privado de la cosa comprada en
todo o en parte por sentencia firme y en virtud de un derecho anterior a la compra.

!"C"  !! " & el saneamiento por evicción es un


elemento natural del contrato de compraventa, es decir, que se presume que acompaña al
contrato de compraventa mientras no conste expresamente lo contrario.

Por lo tanto, las partes pueden aumentar, disminuir o suprimir esta obligación legal del
saneamiento por evicción.

No obstante, de esta libertad de pacto, el CC mira con evidente recelo la cláusula


por la que el comprador renuncie al saneamiento por evicción y la restringe de una doble
forma: por una parte, declara nulo (el CC) todo pacto que exima al vendedor de responder
de la evicción siempre que haya existido mala fe por su parte (la cual ha de ser probada)
y, por otra parte, es preciso que el comprador haga la renuncia de la evicción con
conocimiento de los riesgos que asume y sometiéndose a sus consecuencias.

0(   !!"&

ï Privación por sentencia firme: el saneamiento no podrá exigirse hasta que hay
recaído sentencia firme por la cual se condene al comprador por la pérdida de la
cosa comprada.

ï Que se base en un derecho anterior a la compra. El requisito de que el derecho en


virtud del cual se priva al comprador de la cosa comprada sea anterior a la compra
es perfectamente lógico pues los derechos adquiridos por terceras personas
después de la compraventa serán ya imputables al comprador pero no al
vendedor.

ï Notificación al vendedor. Este requisito se funda en al hecho de que el vendedor


es quién, lógicamente, debe tener los medios de defensa contra esa demanda de
evicción y sería injusto hacerle soportar las consecuencias de esa evicción sin
darle posibilidades de defenderse.

/  !!"&

Si la evicción se ha realizado (por sentencia firme) el comprador tiene derecho a exigir del
vendedor los gastos siguientes:

1. El precio que tuviese la cosa vendida al tiempo de la evicción sea mayor o menor
que el que tuviese en el momento de la venta.
2. Los frutos o rentas si se viese obligado a entregarlos.
3. Las costas del pleito.
4. Los gastos del contrato (de la escritura pública, de la inscripción en el registro y un
impuesto del 7%).
5. Los daños y perjuicios así como los gastos de puro recreo si la venta se hizo de
mala fe.

Si el comprador hubiese renunciado al saneamiento (en virtud de pacto) el vendedor sólo


debe entregarle el precio que tuviese la cosa vendida al tiempo de la evicción.

Si el comprador perdiera una parte de la cosa comprada por efecto de la evicción


pero que dicha parte fuese de tal importancia con relación al todo que sin dicha parte no
hubiese comprado el todo podrá exigir la rescisión del contrato devolviendo la cosa
comprada con los gravámenes que tuviese al adquirirla.

Para exigir el saneamiento es necesario:

Que haya recaído sentencia firme que así lo declare. Que resulte probado que el
comprador notificó la demanda al vendedor. En el caso de fincas, si esta estuviese
gravada, sin mencionarlo la escritura o contrato, con alguna carga o servidumbre "no
aparente", de tal forma que deba presumirse que no la habría adquirido el comprador si la
hubiera conocido, podrá pedir la rescisión del contrato a no ser que prefiera la
indemnización correspondiente. La solicitud de cualquiera de estas acciones debe
hacerse en el plazo de un año. Pasado este, sólo podrá solicitar la indemnización en el
plazo de un año desde que se descubriera la carga o servidumbre 


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Saneamiento Por Gravámenes Ocultos:

Se llaman vicios ocultos o redhibitorios a la obligación que tiene el vendedor de responder


al comprador de los vicios o defectos ocultos que tuviese la cosa en el momento de la
venta.

El Código Civil regula tres modalidades de estos vicios ocultos:

Los gravámenes ocultos en las fincas:

Los requisitos legales son los siguientes:

> Que el gravamen sea oculto, por ejemplo: una carga o una
servidumbre no aparente que no se refleje en la escritura de venta
ni que conste en el registro de la propiedad.

> Debe presumirse que el comprador no habría adquirido la finca si


hubiera sabido la existencia del gravamen.
> Que el comprador ejercite la acción en el plazo de 1 año contado
desde el otorgamiento de la escritura.

Los efectos son: que el comprador podrá elegir entre rescindir el contrato o la reclamación
al vendedor de la indemnización por daños y perjuicios.

Los defectos o vicios ocultos o redhibitorios en general:

Se incluyen aquí los vicios o defectos que puedan tener la cosa, cualquiera que sea su
naturaleza, mueble o inmueble.

Los requisitos y los efectos son los mismos que para los gravámenes ocultos en las
fincas, con la única diferencia de que el plazo para su ejercicio es el de 6 meses contados
desde la entrega de la cosa.

Los vicios ocultos de los animales y ganados:

Los requisitos y efectos son los mismos que para los gravámenes ocultos en las fincas,
con la única diferencia de que el plazo para el ejercicio de la acción es de 40 días
contados desde la entrega salvo que los usos locales establezcan un plazo mayor o
menor.

El vendedor está obligado al saneamiento por los defectos ocultos que tuviere la
cosa vendida si la hacen impropia para el uso a que se la destina, o disminuyen de tal
modo este uso que, de haberlos conocido el comprador, no la habría adquirido o habría
dado menos precio por ella; pero no será responsable de los defectos manifiestos o que
estuvieren a la vista, ni tampoco de los que no lo estén, si el comprador es un perito que,
por razón de su oficio o profesión, debía fácilmente conocerlos.

El comprador podrá optar por desistir del contrato, abonándosele los gastos que
pago, o rebajar una cantidad proporcional del precio, a juicio de peritos. Además, si el
vendedor conocía los vicios y no se los comunicó al comprador, podrá este pedir una
indemnización de los daños y perjuicios si optase por la rescisión.

Si la cosa vendida con algún vicio oculto se pierde después por caso fortuito o por
culpa del comprador, podrá este reclamar el precio que pagó, con la rebaja del valor que
la cosa tenía al tiempo de perderse más daños y perjuicios si el vendedor obró de mala fe.

Estas acciones se extinguirán a los seis meses, contados desde la entrega de la cosa
vendida.
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"! 7* ! 
El hecho simulado se considera que puede ser atacado dentro de la figura
contractual como una causa falsa, porque el hecho simulado para una tercera persona,
ajena a la relación contractual, no conoce realmente los efectos del contrato) .
Es la que compete a las partes del acto simulado o a los terceros interesados para
que se reconozca judicialmente la inexistencia del acto ostensible y queden desvanecidos
los efectos de dicho acto.
La acción puede ser ejercida por las partes del acto simulado o terceros
interesados, como acreedores, fiadores, herederos, etc.
La acción deducida por las partes: cuando la simulación es lícita cada parte tiene
siempre abierta la posibilidad de declarar la inexistencia del acto simulado, ya que si ellas
se han concertado para constituir un acto aparente, cambiándose un consentimiento
inefectivo, no se les puede negar el derecho de hacer establecer el verdadero estado de
las cosas. Esta es denominada R  .
Si la simulación fuere ilícita, los que hubieren simulado un acto con el fin de violar
las R  O o de perjudicar a un tercero, no pueden ejercer ninguna acción el uno contra el
otro, pero se autoriza a los jueces para conocer sobre el contradocumento y la simulación
cuando fuere ilícita y el contradocumento se hiciese para dejar sin efecto el acto simulado.
Esto es, si ellas no se proponen consumar el acto ilícito realizado mediante la
simulación ni aprovechar de él, sino repararlo.
El rechazo de la acción entre las partes cuando ella es ilícita tiene el fin de impedir
que los simuladores después de haber defraudado a los terceros puedan establecer la
verdadera situación declarando la simulación del acto. Además no se puede presentar
una contra otra atendiendo al principio que nadie puede alegar su propia torpeza.

 ! !!"!&! !&
La sentencia que se da sobre la simulación hace lugar a la nulidad del acto
aparente. La nulidad que afecta al acto simulado puede ser relativa, si los intereses
comprometidos en la cuestión son meramente privados; y será absoluta si están en  
R  O imperativas o la defensa de intereses generales superiores.
Esto así cuando se haya reclamado explícitamente la nulidad, ya que el acto
simulado es anulable y por consiguiente cuando se pide la declaración de simulación, se
pide que se lo deje sin efecto, que se lo anule.
La nulidad opera para el desvanecimiento del acto simulado, pero produce el
descubrimiento de acto real, oculto, el cual prevalecerá con todas las consecuencias
legales atendiendo la real intención de las partes.
Siempre que el acto real no contenga nada contrario a la ley o en contra de los
derechos de los terceros

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DERECHO DE REYENCIÓN

Recibe este nombre una medida especial de garantía concedida por la R  a ciertos
acreedores que consiste en la facultad de conservar la cosa del deudor de que se
encuentran en
O O hasta que se les satisfaga ciertos créditos relacionados con la
cosa misma.

Aparece limitado en nuestro Derecho a los casos del poseedor de     para


asegurar el reintegro de los gastos útiles y necesarios  s en la cosa (art. 453 C.C.), al
usufructuario para asegurarle el cobro de los desembolsos que deben serle reintegrados
por el nudo propietario al extinguirse el O (art. 522 C.C.), al mandatario, sobre las
cosas objeto de  , para asegurar el pago de lo que se le adeude (art. 1.730 C.C.),
al que hizo una obra en cosa mueble, sobre ella, hasta que se le pague (art. 1.600 C.C.),
al depositario, hasta que le sean pagadas las cantidades que le reconoce la R  (art. 1.780
C.C.) y al acreedor pignoraticio, sobre la cosa dada en
  , si hay otro crédito a su
favor, aunque éste no esté asegurado con la
  (art. 1.866 C.C.).

Algunos autores han considerado el derecho de retención como un verdadero


derecho de
  , pero opinan CASY N, COSSÍO y otros, que no es propiamente un
   R, pues no confiere al acreedor facultades de persecución ni de
    , sino
un simple medio lícito y voluntario para forzar al deudor a la realización del pago,
habiendo seguido este criterio el Y.S. en S. de 24 de junio de 1941.

 52
 
La simulación es una institución de derecho civil; el derecho civil es su ámbito
natural y original. Cualquier perspectiva civil que se asuma termina apuntando a los
cimientos mismos de esta institución más que a alguna de sus particulares
manifestaciones. Así, en un esfuerzo por intentar delimitar el tratamiento de la materia
Se ha definido la acción de simulación como "una acción autónoma y declarativa,
tendiente a hacer constar de un modo autorizado la falta de realidad o la verdadera
naturaleza de una relación jurídica". Lo que pretende, en caso de haber existido una
simulación absoluta, es obtener se declare la inexistencia o nulidad de un acto ficticio; es
decir, se trata de una acción de reconocimiento negativo. En caso de simulación relativa,
lo que se persigue es, simultáneamente, un reconocimiento negativo y positivo: se declare
a la vez la inexistencia o nulidad del acto ficticio y la realidad del negocio disimulado.
La simulación puede también alegarse por vía de excepción, cuando el actor
intenta hacer producir efectos al acto ostensible tras el cual ninguna realidad existe o al
acto ficticio que oculta el verdadero consentimiento. Incluso podría también suceder que
frente a la acción de simulación absoluta el demandado opusiera la excepción de
simulación relativa.
Aparece consagrada en el artículo 1281 del código civil vigente y se trata de un
acuerdo entre partes sobre la apariencia del acto para plasmar documentalmente una
acto distinto a la voluntad sentida y real de forma que instrumentan un mecanismo que
produce una apariencia distinta a la verdad.

Los acreedores pueden también pedir la declaratoria de simulación de los actos
ejecutados por el deudor.
Esta acción dura cinco años a contar desde el día en que los acreedores tuvieron
noticia del acto simulado.
La simulación, una vez declarada, no produce efecto en perjuicio de los terceros
que, no teniendo    de ella, han adquirido derechos sobre los inmuebles con
anterioridad al  O de la   por simulación.
Si los terceros han procedido de mala fe quedan no sólo sujetos a la acción de
simulación sino también a la de daños y perjuicio.
El acto jurídico es estimulado cuando las partes declaran o confiesan falsamente lo que
en realidad no ha pasado o que no se ha convenido entre ellas, por lo tanto, si la actora
otorgó al demandado un poder general para ejercer acto de   y de  O 
respecto de sus bienes, y en el juicio natural quedó comprobado:
± Que la hija del mandatario fue quien figuró como compradora del bien raíz.
± Que la compradora no pagó el precio que se indica en el contrato.
± Que el mandatario vive en el inmueble   de la compraventa, se configura la
presunción de que la compraventa cuya nulidad demandó es simulada, puesto que
si la voluntad interna de los contratantes hubiera sido que el inmueble pasará a ser
propiedad de la compradora, al no haberse pagado el precio es obvio que lo
querido y deseado por las partes no sería coincidente con lo manifestado en dicho
contrato, y por lo tanto, es evidente que la referida operación fue estimulada.

"!  !!&


± „ soluta: que es cuando las partes sin haber celebrado. A lo que no existe en
forma alguna como el caso de los testaferros, colocándose la propiedad de una
cosa a nombre de una persona que en realidad no la ha adquirido.
± Relati`a: Cuando se ha realizado un acto determinado, pero las partes han
simulado determinadas condiciones de dicho acto.
En toda simulación hay dos acuerdo de voluntades, el primero de crédito y
confidencial, que puede ser verbal, pero que de ordinario es escrito tiene por objeto
concertarse para fingir una acto posterior y declarar que éste no tiene existencia real
alguna o tiene diversa naturaleza de la que aparenta por lo que no habría de producir los
efectos jurídicos correspondientes y será destruido a petición de cualquiera de las partes.
El segundo, es el acto público y aparente, que ha sido simulado por las partes y que no
contiene realidad alguna o tiene una naturaleza diversa de la que ostenta.
La acción declarativa de simulación puede ser ejercida por cualquier acreedor
anterior o posterior al acto simulado, ya que con su ejercicio se pretende hacer constatar
cuál es la situación patrimonial verdadera del deudor.
Yambién se dice que es una acción conservatoria, porque persigue constatar que
determinado bien o derecho no ha salido en realidad del patrimonio del deudor. Para
ejercer la acción de simulación no se requiere que el crédito sea exigible porqué no se
trata de ejecutar el crédito sino tan sólo se trata de demostrar la situación patrimonial, y
por ello, esta accion aprovecha a los demas acreedores.


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Es denominada también acción subrogatoria por cuanto el acreedor se subroga la
posición de su deudor y se dice que " el deudor de mi deudor es mi deudor ". A través del
ejercicio de esta acción, el acreedor no sustituye al deudor, sino que el acreedor
solamente esta ejerciendo el derecho de su deudor, por esta razón es una acción
indirecta y además es una acción conservatoria, ya que el acreedor no trata de pagarse
su acreencia, sino conservar el patrimonio del deudor, y a su vez ejecutar la defensa de
los derechos patrimoniales de carácter pecuniario, ejerciendo las acciones y resguardo de
su deudor salvo las que le sean exclusivamente personal. Esta Acción Oblicua esta
consagrada en el Articulo 1278 del código civil.

Los acreedores pueden ejercer, para el cobro de lo que se les deba, los derechos y las
acciones del deudor, excepto los derechos que son exclusivamente inherentes a la
persona del deudor.

Los acreedores solo están facultados a dirigirse contra un tercero ejerciendo bajo
la forma de acción un derecho perteneciente al deudor. Se supone entonces, que el
deudor tiene una acción por ejercer (como cobrar un crédito, reivindicar un bien, etc.).
también se supone que esta acción se encuentra en peligro de extinguirse, ya sea por
efecto de la prescripción o por el concurso próximo del sujeto a ella y que el deudor titular
de eta acción no la ejerce y la va a dejar perecer, su acreedor actuara en su lugar y
ejercera esos derechos a nombre de el.
A través del ejercicio de esta acción, el acreedor no sustituye al deudor, pues este
continua juridicamente vinculado a su deudor, el acreedor solamente ejerce el derecho de
su deudor, por esa razón es una acción indirecta y además es una accion conservatoria,
pues el acreedor no trata de pagarse su acreencia, si no conservar el patrimonio del
deudor.
Mas no todos los derechos del deudor pueden ser objeto de la acción oblicua, esta
procede en aquellas acciones que tengan contenido patrimonial, como el caso de la
aceptación de una herencia repudiada o renunciada por el heredero (Art. 1017 del Código
civil); pero, no tendrá efecto en aquella acciones del deudor que puedan dar lugar a la
constitución de una situación judicial nueva (como aceptar una oferta de venta por el
deudor, arrendar por un precio superior un bien del deudor, por que inmiscuiría en la
administración de los bienes de su deudor)
Existen algunas acciones de contenido patrimonial que sin embargo no pueden ser
ejercidas por el acreedor como los créditos inembargables inherentes a la persona misma
del deudor (revocatoria de donación por causa de ingratitud del donatario, acción de
daños y perjuicios provenientes de un daño moral, separación de bienes entre cónyuges).
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ï Se requiere que el deudor sea negligente en el ejercicio de sus acciones dejandolas
prerecer o prescribir.
ï Los derechos descuidados por el deudor deben ser patrimoniales, por tanto se exuyen
los extrapatrimoniales personalisimos.
ï El credito debe ser cierto, liquido y exigible. No es necesario que el credito contra el
tersero, sea anterior, no importa que sea posterior, por que es una accion
conservadora.
ï Se requiere que exista interes por parte del acreedor, cosa que no sucede cuando el
deudor es solvente. Por tanto, la insolvencia del deudor, crea interes por parte del
acreedor.

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ï El resultado de la acción aprovecha a todos los acreedores quirografarios,porque el
patrimonio del deudor es la prenda común de sus acreedores.
ï El acreedor no tiene el pago de su crédito, sólo obtiene que el pago ingrese al
patrimonio del deudor, luego intentarán su acción ejecutiva.

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La !& !!! o "!"!, es un mecanismo de defensa de los


acreedores, dentro del derecho de obligaciones, mediante el cual éstos pueden solicitar la
revocación de actos realizados por el deudor realizados en su perjuicio.

Para poder ejercer la acción pauliana, el deudor tiene que estar en estado de
insolvencia, pues de lo contrario, éste puede disponer de sus bienes a su antojo, siempre
que conserve la capacidad de honrar las obligaciones que ha contraído.

Por ejemplo, en caso que un deudor insolvente, con el objetivo de no perder sus
bienes, los vende a una tercera persona por una suma muy inferior al valor real de ellos.
Debido a esta venta, el patrimonio del deudor insolvente se reduce considerablemente,
perjudicando a los acreedores. Bajo esta situación, los acreedores pueden ejercer la
acción pauliana y pedir que el bien vendido regrese al patrimonio del deudor.

Requisitos

Para ejercer la acción pauliana, es necesario que:

ï Que el deudor lleve a cabo una enajenacion o renuncia de derechos.


ï Que al ejecutar este acto provoque o agrave su insolvencia.
ï Que el acto perjudique al acreedor

ACCIÓN PAULIANA.
DOCYRINA.²Origen y carácter autónomo de la acción pauliana. "La acción
pauliana tiene su origen en el derecho romano, como que se debe al pretor Paulo, quien
le dio su nombre. Constituía un remedio "en forma de acción de carácter personal dirigida
contra el tercero culpable de haberse prestado en complicidad con el deudor, a maniobras
fraudulentas dirigidas a despojar a los acreedores, originando una condena pecuniaria".
Por otra parte, representaba un incidente dentro del procedimiento colectivo de los
acreedores contra el deudor.

En el derecho actual, la acción pauliana no constituye un incidente dentro de un


procedimiento colectivo de acreedores contra el deudor, si bien es verdad que el principal
artículo que se refiere a esta acción, o sea el 2491, habla de los actos ejecutados antes
de la cesión de bienes o la apertura del "concurso de acreedores". La cesión de bienes
"es el abandono voluntario que el deudor hace de todos los suyos a su acreedor o
acreedores, cuando a consecuencia de accidentes inevitables, no se halla en estado de
pagar sus deudas" (Código Civil, art. 1672). Nuestro Código Civil no conoce el
procedimiento colectivo del "concurso de acreedores". El más parecido es el de la acción
ejecutiva ejercida conjunta o separadamente por varios acreedores

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Actualmente esta acción es de nulidad, según lo determina con toda claridad el


artículo 2163, en relación con los siguientes. En relación con el derecho romano fue
revocatoria o rescisoria; en el código de 1884, lo mismo que fue de 1870, se reputo
rescisoria. No solo tiene interés desde el punto de vista de la terminología, distinguir si es
acción rescisoria o de nulidad, sino un efecto práctico de trascendental importancia.

En el código de 1884 se estimó que la acción era rescisoria, porque el acto de


enajenación era en si válido, pues no llevaba vicio de constitución. En el concepto de
Rojina Villegas, debe interpretarse el Código vigente en la siguiente forma: considerar que
los efectos de la nulidad en cuanto a su alcance restitutorio, afectan solo a las partes; este
efecto solo procede cuando la nulidad es invocada en cualquier contrato por alguna de
ellas, pero cuando es intentada por el acreedor, es decir, por un tercero, para combatir un
acto fraudulento, no está obligado, ya que no ha sido parte, a restituir, y el tercero
adquirente debe perder el precio como consecuencia de su acto ilícito, de su complicidad
en el fraude.

ï El que debe ser demandado con la accion pauliana es el adquirente segun los
artículos 2167, 2169, 2176 del código civil, y además como requisito constitucional
es necesario demandar al deudor, pues para declarar la nulidad de un acto juridico
en que éste intervino, es preciso que sea parte en el litigio; de otra manera no
podrían afectarse sus derechos derivados de ese acto, sin ser oído y vencido en
juicio.
ï ºresunciones de raudulencia: A efecto de facilitar la prueba en el ejercicio de la
accion pauliana, y justificar a base de presunciones la mala fe de deudor y tercero,
la ley admite dos presunciones.

 

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ï Que el Acreedor tenga interés en el ejercicio de la acción (el deudor debe ser
insolvente)
ï El desprendimiento real de los bienes o derechos ah dejado al deudor en estadode
insolvencia o ah acrecentado la que ya existia, al no poder hacer frente a su
obligación y haber cesado en sus pagos. Es el llamado eventus damni, pues
resulta evidente el daño sufrido por el acreedor.

ï El crédito debe ser cierto, liquido y exigible (del deudor debe saber que debe y por que
debe la cuantia debe estar determinada o puede llegarse a determinar en plazo breve,
la insolvencia del deudor hace caducar el termino)
ï El Consilium raudis, que es el acuerdo fraudulento entre el deudor y el tercero, es el
elemento subjetivo de la accion pauliana.
ï Debe haberse efectuado estos efectivamente. (venta, cesión, donación, renuncia,
hipoteca, etc.) ya que si el acto efectuado es solo aparente, procede la acción de
simulación.



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La simulación es una institución de derecho civil; el derecho civil es su ámbito


natural y original. Cualquier perspectiva civil que se asuma termina apuntando a los
cimientos mismos de esta institución más que a alguna de sus particulares
manifestaciones. Así, en un esfuerzo por intentar delimitar el tratamiento de la materia.



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Se ha definido la acción de simulación como "una acción autónoma y declarativa,


tendiente a hacer constar de un modo autorizado la falta de realidad o la verdadera
naturaleza de una relación jurídica". Lo que pretende, en caso de haber existido una
simulación absoluta, es obtener se declare la inexistencia o nulidad de un acto ficticio; es
decir, se trata de una acción de reconocimiento negativo. En caso de simulación relativa,
lo que se persigue es, simultáneamente, un reconocimiento negativo y positivo: se declare
a la vez la inexistencia o nulidad del acto ficticio y la realidad del negocio disimulado.

La simulación puede también alegarse por vía de excepción, cuando el actor intenta hacer
producir efectos al acto ostensible tras el cual ninguna realidad existe o al acto ficticio que
oculta el verdadero consentimiento. Incluso podría también suceder que frente a la acción
de simulación absoluta el demandado opusiera la excepción de simulación relativa.

La acción de simulación guarda estrechos vínculos con otras temáticas del


derecho civil como la acción pauliana, la subrogación o la responsabilidad
extracontractual. Con todo, creemos que tiene una vida propia. Desde la perspectiva de
los terceros, su campo es simplemente el del derecho de prenda general de los
acreedores. Cuando el articulo 2465 del Código Civil confiere a los (terceros) acreedores
acción para perseguir sus créditos en "todos los bienes del deudor", hay que considerar
en tal concepto, naturalmente, aquellos bienes que nunca han dejado de pertenecer al
deudor; bienes que sólo han salido aparentemente de su patrimonio. Aunque no obstante
ello, y por muy evidente que resulte al tercero dicha apariencia, es preciso acreditarla
fehacientemente ante el órgano jurisdiccional.

Desde la perspectiva de las partes, en cambio, el derecho de poner de manifiesto


la verdadera voluntad en contraste con la ficticia o poner de manifiesto la no voluntad en
un acto ficticio, ese derecho, repito, no puede sino encontrar fundamento en el principio
de la autonomía de la voluntad o, más directamente, en el voluntarismo jurídico. En
efecto, podemos convenir todo aquello que no esté prohibido. Y llegado el caso, tenemos
el derecho de hacer prevalecer, sobre cualquier apariencia, la verdadera voluntad, sea
esta la de haber celebrado un acto diferente o la de no haber celebrado acto alguno.

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Nuestros tribunales han establecido que "el único requisito necesario para ejercer
la acción de simulación es la existencia de un interés jurídico del actor, o sea, un interés
en interponer una demanda para que se declare o afirme la titularidad de un derecho
subjetivo o de un conjunto de relaciones jurídicas y que por estar violentado o amenazado
por un contrato aparente, hace nacer la necesidad de una tutela jurídica".

Al respecto, creemos que las mismas razones que se han invocado para sostener
que el interés que exige el articulo 1683 para alegar la nulidad absoluta puede ser no
pecuniario sino meramente moral, esas mismas razones, repito, permitirían concluir que
no sólo puede ejercer la acción de simulación quien tiene interés pecuniario en ella sino
también quien tiene un interés meramente moral.

Por otra parte, pensamos que el interés no necesariamente debe relacionarse con
un perjuicio actual causado por el acto aparente. El interés para actuar equivale, en las
insustituibles palabras de Ferrara, en la necesidad de tutela jurídica. Se ha sostenido que
también debe considerarse que existe interés -aunque no haya un perjuicio actual- en el
eventual legitimario que, en vida de su padre está viendo cómo éste merma
simuladamente su patrimonio para burlar su legítima. Se argumenta que en tal caso no
sería razonable que el hijo deba esperar el fallecimiento del causante para ejercer acción
de simulación o de inoficiosa donación.
Creemos que mientras el causante no muera, los asignatarios forzosos tienen una
mera expectativa que les impide tener injerencia alguna en el patrimonio del futuro difunto.
Ni siquiera podrían -pensamos- impetrar medidas conservativas (que el legislador en el
artículo 1078 reconoce para el asignatario condicional, lo que es muy distinto). Sin
embargo, dado el especial carácter de la simulación, creemos que esta sería posible en la
especie propuesta. No se trataría de una suerte de medida conservativa, como se ha
insinuado, sino sólo una acción declarativa de mera certeza. Ella es a nuestro juicio
suficiente interés como para ejercer la acción de simulación impugnando en vida del
enajenante y futuro causante las enajenaciones simuladas. En la doctrina comparada esto
ha sido enfocado bajo el interesantísimo planteamiento de la amenaza de violación de un
derecho como justificación de la tutela jurídica.