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ANÁLISIS E INVESTIGACiÓN ANÁLISIS TEMÁTICO

tunidad de la lectura epistemológica,


que hace Rábade, está fuera de duda,
La interpretación
pero nos queda siempre la sospecha de de Kant
que su intención ética y sapiencial es lo
más característico de su obra. Al servi-
cio de esa intención se hallaría el racio-
Diego Sánchez Meca
nalista, agudo y riguroso, cuyas oscuri-
dades serían el precio por llegar de
modo terminante al «amor Dei intellec-
tualis». Todavía en buena parte de las lecturas
«Razón y felicidad» ha subtitulado que de la Crítica de la razón pura se
Sergio Rábade a su obra. He ahí el se- han llevado a cabo en los últimos dece-
creto de Espinosa. nios, resulta inevitable percibir, más o
menos intensamente, el poderoso influ-
jo de ciertas orientaciones de interpre-
NOTA BIBLIOGRÁFICA tación características de aquel primer
gran movimento de vuelta a Kant que
La continua presencia del pensamiento de se produjo en los años sesenta y setenta
Espinosa en la obra del profesor Rábade, se del pasado siglo. Era el tiempo en que,
puede apreciar en los distintos estudios pu-
decaído ya el fugaz apogeo del hegelia-
blicados, en los cursos monográficos impar-
tidos y tesis doctorales dirigidas sobre los nismo, empiezan a hacerse valer con
aspectos más relevantes de la filosofía de este fuerza los argumentos, intereses y desig-
pensador. nios del naciente positivismo franco-ale-
mán. Contra la especulación dialéctica
1. Estudios publicados de los «epígonos de Kant», la posición
privilegiada de las ciencias naturales
Las categorías básicas del pensar espinosista, exactas se reafirma sólidamente y, des-
Revista de la Universidad Complutense, de ella, el intento de extender sus mé-
XXIV/98 (1974-1975), pp. 83-125.
todos a las ciencias históricas y de la
Teoría de las ideas en Spinoza, Homenaje a
Elorduy, 1976, pp. 275-295. cultura. Fue en este ambiente antihege-
El geometrismo como método y estilo de pen- liano, antimetafísico, positivista, de re-
sar en Espinosa, Anales del Seminario de ducción de la filosofía a mero instru-
Metafísica, XVII (1982), pp. 9-39. mento de elaboración del método y de
Espinosa: razón y felicidad, Madrid, Cincel, restablecimiento de la unidad del domi-
1987,268 pp. nio de lo científico, en el que prendió la
consigna Zurück nach Kant, lanzada por
2 Cursos monográficos impartidos
Otto Liebmann, secundada de inmedia-

L
Método y sistema en Espinosa (Curso 1974- to por científicos como Helmholtz y
1975). Zollner, y desarrollada propiamente por
Las categorías básicas del pensar espinosista el neokantismo oficial de las Escuelas
(Curso 1975-1976). de Marburgo y Baden. Del criticismo
Método, conocimiento e ideas en Espinosa kantiano satisfacía a las nuevas exigen-
(Curso 1980-1981). cias intelectuales la delimitación que lle-
va a cabo del conocimiento científico y
3. Tesis doctorales dirigidas su consecuente y eficaz refutación de
toda metafísica con pretensiones cientí-
Domínguez Basalo, A., Conocimiento de sal-
vación en B. Espinosa. ficas; no tanto ya --dicho sea de paso-
Fernández García, E., Potencia y razón en las dimensiones moral y teleológica de
Espinosa. ese criticismo, que se ven reducidas, por
Tejedor Campomanes, C, La antropología . algunos de estos primeros conversos
del conocimiento en Espinosa. neokantianos, a puro lastre del espíritu
conservador de un pietista recalcitrante.
En definitiva, a causa de este despertar
en el seno del debate hegelianismo-po-
sitivismo, la recepción contemporánea
del criticismo kantiano comienza condi-
cionada por la tendencia a la reducción
epistemológica y al énfasis en la vincu-
lación de la teoría del conocimiento al
faktum de la ciencia natural exacta.
Aunque pronto, tanto dentro mismo
del neokantismo (G. Martin, H. Heirn-
soeth, M. Heidegger), como también
fuera (L. Goldmann), los aspectos me-
tafísicos, éticos y antropológicos del
kantismo comienzan a ser subrayados,
con lo que la comprensión de Kant va

ANTHROPOS/61
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adquiriendo mayor amplitud e indepen- Bajo estas palabras parece anunciarse


dencia, la continuación de este condicio- el propósito de evitar entrar en las con-
nante «positivista» va a encontrar su troversias de interpretación. Sin embar-
prolongación natural en la rica e influ- go, se puede delimitar el perfil de su
yente sucesión de lecturas de Kant como propia comprensión analizando las posi-
clásico precedente de lo que vagamente ciones mantenidas en torno a algunos
cabría llamar «movimiento analítico», de esos grandes problemas que deja
concepción contemporánea de la filoso- abiertos la Crítica de la razón pura.
fía que ve en ésta una actividad crítica Uno de ellos es el famoso tema de la
de control de los métodos del conoci- cosa en sí, del que depende sustancial-
miento, y no una actividad constructiva mente la cuestión del alcance del cono-
de sistemas o de «visiones del mundo». cimiento. Lo que Kant establecía es que
Toda lectura contemporánea de Kant no se conoce lo que queda fuera de los
es subsidiaria, de un modo u otro, de límites de la razón teórica, la cual sólo
estos azares de la recepción del kantis- capta el resultado de la síntesis entre
mo, que sub yacen a la determinación impresiones de la sensibilidad y aporta-
de las posiciones que la animan. A éste ción formal-categorial del sujeto. Todo
ámbito teórico deben remitirse, pues, lo que no se conozca de este modo no
también, los estudios dedicados por Ser- es objeto de la razón teórica: podrá ser
gio Rábade a Kant, particularmente el objeto de pensamiento, de creencia, de
de 1969, Kant: problemas gnoseológicos imaginación, pero no de auténtico cono-
de la "Crítica de la razón pura». Des- cimiento. A partir de aquí se abren dos
pués de casi veinte años de su publica- posibilidades de interpretación: o se
ción, se mantienen en este trabajo mo- acepta el realismo, que hace compatible
tivos que siguen siendo dignos de aten- la constitución objetiva con la necesidad
ción e interés. Por ejemplo, para Rába- de contar de alguna manera con el lími-
de, Kant es «el filósofo más importante te de lo dado, o se desatiende esta ne-
en teoría del conocimiento» (p. 7), lo cesidad y se amplía el conocimiento has-
que en su caso no equivale a identificar ta incluir en él la posibilidad de un sa-
a Kant como padre y fundador de la ber absoluto. En definitiva, o filosofía
teoría de la ciencia. La diferencia es crítica, que se detiene en la elaboración
importante, y atañe, sobre todo, a la de una teoría del conocimiento, o filo-
comprensión del significado histórico de sofía dogmática que avanza especulati-
la obra de Kant. Porque, dejando a un vamente hasta la constitución de una
lado la cuestión de si lo más válido, lo metafísica. Para Rábade , «la admisión
más fecundo del criticismo kantiano, es de la realidad en sí, independiente de
o no lo más ortodoxo, el movimiento todo conocimiento, nos parece que ja-
analítico, como estudio de aspectos más estuvo ausente del pensamiento de
particulares del conocimiento, que no Kant. Las dos Críticas posteriores a la
pretende sentar afirmaciones generales KrV avalan , a nuestro juicio, esta afir-
acerca de la naturaleza de todo saber, mación. Sin embargo, en la KrV no se
no tiene reparo alguno en instrumenta- trata más que de plantear y de resolver
lizar para ello a Kant. Por el contrario, el problema del conocimiento objetivo,
la aportación de Rábade está presidida al que lo en-sí es absolutamente refrac-
por la concepción misma de la crítica tario» (p. 96).
como actividad sistemática, constructi- Es curioso comprobar cómo las posi-
va, destinada a establecer los límites y ciones antimetafísicas de la mayoría de
el modo de validez del conocimiento. los neokantianos determinaron, a la lar-
Desgajar, pues, a un filósofo de su am- ga, la racaída en posiciones idealistas a
biente cultural, o una de sus tesis del fuerza de temer el «salto a la realidad».
conjunto de su obra, y leerlo sólo como Algo de esto le sucedió también a la
especialista en temas que la cultura con- Fenomenología de Husserl , la cual,
temporánea maneja cada vez más con preocupada en conservar la virginidad
técnicas propias de la ciencia positiva, gnoseológica del sujeto, no logró satis-
puede, en efecto, hacer instructiva la facer su aspiración inicial de llegar a la
referencia a ciertos orígenes de esa te- cosa misma sin el recurso de la descrip-
mática en la obra de un clásico, pero ción ontológica. De modo que, en más
entraña no pocos incovenientes para la de una ocasión, la problemática consti-
comprensión de su propio mundo filosó- tución del objeto no se consigue más
fico. que en virtud de una especie de parte-
Rábade avisa, en el Prólogo del libro nogénesis de las ideas. Se podría decir,
mencionado, que éste «no pretende ser en este sentido, que Rábade se cura en
un estudio general de la Crítica de la salud, al estimar el desarrollo de la crí-
razón pura. Sólo pretende ... sorprender tica kan ti ana del conocimiento desple-
los caracteres y elementos fundamenta- gado, más desde una intención preven-
les de la gnoseología kantiana como tiva en relación a las pretensiones de la
gnoseología de la objetividad» (p. 7). metafísica, que propiamente eliminato-

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ria: <da pérdida de la en-sidad de la na- cuyo «cómo» debía teorizarse. Hoy ya quiere entrar en polémicas de interpre-
turaleza pudiera parecer -y acaso no no es posible seguir manteniendo el mis- tación. La comprensión que ofrece del
sin motivo- un idealismo en el que a la mo paradigma, lo cual no debe afectar criticismo explicita y reafirma, si es po-
razón se confiere un poder, si no crea- a la sustancia de la aportación kantiana. sible, las claves antes apuntadas. Asisti-
dar, sí constructor. Kant respondería Porque, como advierte Rábade, «el for- mos aquí a una detallada exposición de
que esto es un idealismo trascendental malismo de la razón constituida se ha cómo la triple crítica sienta los funda-
y, por consiguiente, para él, un realis- de validar desde el nivel previo y funda- mentos propodéuticos de una metafísi-
mo, y que a esta posición llega no por mental de la razón constituyente. Esto ca racional. Esta es posible en cuanto
darle demasiadas prerrogativas al enten- es el núcleo de la KrV ... Toda la re- que asegura el conocimiento objetivo
dimiento, sino por señalarle unos lími- flexión trascendental es un análisis de la de las cosas en sus fenómenos, en cuan-
tes muy rigurosos» (pp. 58-59). razón en sí misma, de los principios y to que sierve de base a una fe racional
Otro problema significativo, e igual- leyes que fundamentan todo ejercicio en la moral y su condicionamiento, yen
mente controvertido en Kant, es el del del conocimiento que merezca adjeti- cuanto que nos permite una interpreta-
sujeto trascendental. Para Kant , el su- varse como científico» (p. 165). ción analógica de la naturaleza en la
jeto aporta el patrón de acuerdo con el Hay un llamativo reproche de Hegel finalidad. Pues, puesto que la diferente
cual se configura el objeto de conoci- a Kant que ilustra bien la negativa de funcionalidad de los elementos raciona-
miento a partir del material de las im- éste a postular algo más que un conoci- les -la explicación de la naturaleza por
presiones. Para ello debe tener una es- miento simbólico-objetivo, instrumen- un mecanismo categorial y la elucida-
tructura formal, es decir, ha de dispo- tal, de un mundo de cosas que perma- ción de la razón por la libertad autóno-
ner de formas puras a priorí de organi- necen, en realidad, incognoscibles. Acu- ma- parece desdibujar la concepción
zación y conformación de los datos saba Hegel al kantismo de ser una filo- unitaria de la razón y del hombre,
aportados por la sensibilidad. Aquí que- sofía «judía». De hecho, tal expresión abriendo un insalvable abismo entre na-
da por aclarar la cuestión del origen de de antisemitismo filosófico significa que, turaleza y razón -el entendimiento es
esas estructuras. El desarrollo de las para Hegel, rechazar la integración de soberano en la constitución del mundo
geometrías no euclídeas significó la li- lo relativo o crítico (el conocimiento) sensible, mientras la razón lo es en el
quidación de la creencia kantiana en una en lo absoluto o dogmático (el Espíri- ámbito de lo inteligible-, a la Crítica
forma universal y única de espacio, es tu), es como rechazar la encarnación de del juicio corresponde la misión de re-
decir, significó el hundimiento del inna- Dios y proyectar hacia el futuro un Me- conciliar ambos mundos. Había que
tismo como explicación del origen de sías ideal nunca integrable en la reali- disolver esa unidad antinómicamente
las estructuras elementales del sujeto. dad. Rábade, por su parte, no alberga constituida para rehacerla de nuevo me-
Esto condujo a ciertos intérpretes a pos- dudas respecto de que, para Kant, nues- diante una razón única, pero con usos
tular un origen psicofisiológico. lo que tro conocimiento es siempre un conoci- múltiples, y sometida, en lo sucesivo, a
se conoce como «interpretación antro- miento limitado a los fenómenos, cuyo condicionamientos divergentes. El li-
pológica» en la jerga de los kantianos. enlace objetivo se produce en virtud bro, por lo demás, invita, desde su pri-
Sin embargo, los datos científicos mis- del dinamismo del sujeto trascendental: mer capítulo, a dejar de imaginar ya a
mos parecen exigir más bien la hipóte- «Los conocimientos no pasan de ser ac- Kant con su levita de estilo Imperio para
sis de la solución más ortodoxa, la que tos instrumentales y simbólicos de mi representárnoslo A ufkliirer , con traje y
establece orígenes de naturaleza lógico- manejo múltiple de las cosas. Y la ob- peluca Luis XV. Nadie más identificado
formal. Es la posición de Rábade: «El jetividad deja de consistir en un conte- que él con las ideas innovadoras de su
plano trascendental no es lo psíquico, nido formalmente semejante a lo cono- época, en especial con el propósito de
porque es el nivel de la legalidad nece- cido, porque lo conocido no lo conozco rebasar la minoría de edad de la razón
saria y universal y lo psíquico es lo in- tal como es en-sí» (p. 173). propiciando un uso autónomo liberado
dividual fluyente, variable ... El plano En 1987 ha aparecido en dos volúme- de toda tutela autoritaria: «Ha llegado
trascendental es un nivel de pura rela- nes, publicada por la editorial Cincel, la hora de dejar de ser reses domestica-
cionalidad lógica» (p. 170). otra obra de Rábade sobre Kant escrita das para correr el riesgo de intentar
Por último, estaría el problema mis- en colaboración con los profesores An- marchar por nosotros mismos, el riesgo
mo del modelo o paradigma del conoci- tonio M. López Molina y Encarnación de movernos con libertad fuera de los
miento. Es preciso recordar, a este res- Pesquero Franco. Su título, Kant: cono- caminos impuestos, aunque cómodos,
pecto, que Kant construyó su filosofía cimiento y realidad; su contenido, un de una razón domesticada. Kant resume
crítica, su teoría del conocimiento y su recorrido a lo largo de las tres Críticas todo en una sola expresión: pensar por
veredicto sobre la metafísica, recurrien- siguiendo el hilo conductor de la razón sí mismo. Imposible formulario mejor,
do a una justificación histórico-práctica en su doble dimensión teórica y prácti- e imposible encontrar formulación más
eficaz para sus tesis filosóficas. El creía, ca, y explicado con abierta intención de abreviada de la tarea que a sí mismo se
en efecto, que la física matemática de introducir al principiante en el estudio impuso nuestro filósofo, consciente de
Newton era la culminación última de la del Kant crítico. Tampoco este libro la época en que le había tocado vivir»
ciencia y, por tanto. ese modelo sobre --como se nos advierte en el Prólogo- (1, p. 48).

Próximo número de ANTHROPOS


N.O 109 JUNIO 1990

Proceso de análisis ÁNGEL GONZÁLEZ


e investigación
Poesía actual

ANTHROPOS/63