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t,*

Si has sentitlo alguna \,ez que tu felicidad dependía del compor

tarile[lo de otra pcrsona, dc ga[ar más dinero o de tener más

relaciones sexualcs, este libro va dirigido a ti. Si te has cansado

de huir de li rnisrno, si anhelas el alivio dc correr más rápid¿- ¡nente que la rulina o si te das cuellta de que más no significa

necesariamenle ,rá.t./¿ll:, esle libro va dirigido ¿ (i. Eres un adic to au¡que lro lo sep¿s. Estc es el primcr libro que se publica sobrc

comportaorielrtos adictivos basado en el Curso de Milag¡rcs- L,r:s

¿dicciones son co¡lportamicntos basaclos hábitos dc pcnsa

micnto quc no nos dejan vivir nuest¡as vidas de un moclo libre y

complcto. [-as raíces (le la a¡licción sc hallan e¡ [uestra búsque-

Jr Jc lclicidid (n rlgo qrre r.tr ftrcr.r dc nn.orro. Ini,tno.

l)Creo qu( todos.\om(t.\ u¿¡r'tr'.\ d crcen(ior o sustancias. Este libro puede ser una guía cdpaz.

de conducirnos por el camino de la sqlud ,- de

f.otlo uqttello qu;

iúensirtca Ia. vi¿h. ) )

Bernie S. Siegel (Autor dc Amot medlbú mikryrosa)

ililtttillttililtttltttlil

EDICIONES OBELISCO

L. J.¿ilYrr\rLJr\t

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z SANARLAS

DICüOI.{ES

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Cómo liberarse ú mítmo dc las pautas

y c omp ortamiento s adicüvoi

EDICIONES OBELISCO

LEE JAMPOLSKY PH.D.

Saxan

LAS ADICCIONES

/l

EDIC]ONES OBETISCO

Si este libro le h¡' intcresado y dcsea que le manlcn8smos ¡nfor-

mados de nuestras publi.¡ciones. escríb¡nos indicándonos quó te mas son de su inlerés (Aslrologir. Aütoayuda, Cicncias Ocultas, Artes Ma¡cial€s, Naturismo, Espifitualid¡d, l radición) y gustosa

mcnte le complaccremos.

Colección Nueva Consciencia

S¿nar las adicciones

2.¡ edición: junio de I996

Pofad¡ de Rica¡d Magrané

'fítul<t

original: Healing the a.ldictive mind Tradúcción de José M. Pomarcs

O l992lee Jampolsky (reservados todos los dcrechos)

O by Ed¡cioncs Obelisco, S.f-_ 1994 (reservirdos todos los dercchos p¡ra la lcngua ospañola)

Edilai Edicion€s Obe¡isco

Ped'r' IV 7ll (Edif. Pedr,,

IV) ¿'pl,rnl¿r 5 puerl¿ 2. fasr

l)liüJs Barccl¡,n¡r - Espáña Te¡. (93) 309 85 25 - Fax (93) 309 u5 23

Castill(',540 - ]bl. ,v Fax 774382

1414 Buenos Aires (Argenrina)

ISBN: 84-7720-484-5 Depósilo legal: B.26.115 - l996

Impreso cn los tallercs dc Rom¿nyá,ryalls, S.A

de Capelladcs (Barcelona)

N¡nguna patu de esra pubticación, inctuido et diseño de ta cubicr- puedc se¡ reproducid¡r, almacen¿da, transmirida o urilizada cn

mancra alguna n¡ por ningún medio, ya sea eléctrico, quimico,

mccáni¡ro, óptico. de grab¿ción o electrográfico, sin e¡ previo con,

sentrm'ento por escrito del ed¡tor.

Prefacio

dc la-s idcas de cste libro proceden de U,¡

Milbgtos, un curso autoedl¡oativo en tres volu-

la Fundación par¿ Ia Paz lnteriot

que aparecen en la segunda p¿fie'

Muchas

Cu$o ¿e

Áenes, nu¡lici¿o por

i,^. t"".ion". diarias,

son citas clel C'rruo,

impresas at¡ui con permiso del pro-

Dietario del copyright,

Aun<¡ue son

.i"rciJo'una

iit'lLLvente:

.¡s U'ien te pide

basc diaria. Tc

el editor.

muchas las enseñanzas y oscntos quc nall

inRuencia en mi vida, C¡rrs¿ ha sido el más

me ha ensgñado a cxaminar cómo pienso y

cóm.r me percibo a mi mismo y al mundo El Curso nun- ca lc pidJ¡l lector quc crca cn lo quc expone' stno que

quó practique los principios sobre una

inv¡to a aproximarte a este lrbro con ese

mrsnto espirilu. No Ic pldo

to¿o uou"ilo qu" s" unoii-.

nui.""ti

"''tru¡o

nrrncioios v

'

quc crciis inmed¡dtamente pucs bucna pane de ello le

simplcmcrlrc tc prdo quc Pmctiqucs los

presles alención a los rcsultados'

t mi .incera esperanla

en

qL¡e 3l lccr y nmcllcar los

Drincipios e{puestos

climinar con

este libro. podrás idcntlficar y

.suavi¡la.l aquellos obstáculos que bloqucan

una concicncia dcl amor'

Tü ta¡ea no consiste en busc¿r amor,

sino sólo en buscar y encontr¿r

todas las barreras quc hay dentro de ti mismo

y que has erigido en contra del amoi

Un Curso de Mílagros

Prólogo

Hace diez años, la idca de esc¡ibir un libro sobre la

adicció[ habria sido realmente algo así como el puchero

tlic¡cnJole a la sa¡1én:

Si a eso se añadía la

"Apiirlate

de mi qr.re me tiuna."

posibilidad de que compaÍier¿ algo

dc mi propia histo¡ia personal de una forma abieña y ho- nesta, me habria sentido abrumado por scntimientos de vergüenza tan profundos que, sin lugar a dudas, hubiera

intentado ocultanne en una de mis muchas adicciones.

Quizá

he llegado a dominar: (Conseguir demasiadas cosas

habría etegido entonces la adicción más aceptable

)

!ergiien-

que

y n¡dre se dará cuenla dc mi incolnpetencis

zu>. O quizá me hubiera vuelto hacia los medicamentos

para aplacar mi dolot algo que habia hecho durante tan-

tos años que automedicarme pa¡a combatir el dolo¡ se

habia convertido para cn algo 1an (normab, como ras- carme para aliviar el picor. Qüizá me hubiera dedicado a

encontrar otra telación ¡ornántica en la que desaparecer,

pcnsando que oba persona quizá pudiera rescatarme de algún modo de mis propios fbrcejeos.

Hace apenas cinco años, mi mente sc habria llenado

de pensamientos como: (Menudo hipócrita estoy hecho

Aqui esloy, predicando todo estc material de "au$iryu-

da". cuando ni siquicr'a soy capaz dc ayutiarme ¿ r¡i lltis-

Du¡ante buena partc de m¡ vid¿ mc he dcdicado a

combatif contra scnlimienlos dc baja autocstima. Me ha sido mücho más fácil condcnarDc que ¿ma¡nle. Mis es-

tados de ánimo se hallan sobrocargados por la deprcsión de ticmpos pasados. cuando picnso cn los ¡riles de vcces que ¡rc he encadenado al clolor con pensamieotos auto-

críticos. lle a¡hclado muchas veces llcnar cl \,acio que

percibia dentro dc mi, ai mismo tiempo que cstaba con-

vencido de que cse vacio jalrás podria llenarsc- Durante

dño'. hc bus(¿do el ali\ro mornenrárco que parecian

oficcernle mis adicciones.

Hoy, en cambio, cscribo este prólogo después de ha- ber termin¿do el resto del libro. En cl libro comparlo mis pcnsamicntos, mis sentimientos y mi p¡opia lucha por li-

bcrar¡ne dcl yugo de la adicción sobrc mi vida. Compar-

to contjgo ejemplos de mi propia vida y de las vidas de

muchas pcrsoüas con las que

hc lenido la bucna fortuna

de lrabalar. Todavia Ío hc lerminado mi \ia1ct aún sigo

viajando. Todavía tropiezo y caigo, pcro también sigo dcsplegando cl conocimiento sobre mí mismo- Si cada

¡llo que transcune puedo amar un poco más aquello que soy, y estoy dispuesto a confia¡ alli donde antes echaba mano dc I¿s adicciones, que he efectuado algún pro-

grcso.

No tc ofrczco una panacea para la adicción, sino más

bicn un medio de conoccrte mcjor y aceptarte a ti mis-

mo. Estoy convencido dc que allí donde cxiste accpta-

ción y amor. no hay neccsidad alguna de adicción. Al leer las páginas de este libro, me sicnlo profunda- nentc agmdecido hacia todas aqucllas person¿s q!¡e han

l0

compartido tan aninosa c intinl¡mcnte sus vidas colllri_

*,'. ir,'ru ¡tnt.''o|l.tl

ir¡,n

et

ii,l¡d. se

tn" lplnaJos

"n

t¡¡ro ¡" t;¿o

han

¡¡acjón

Lnnlo ncrsñlrahnrnlc

T a inlbrnra

sobre los (li(nlc' qtlr he Incluidn

olrcrada paü ¿segura¡ la confidencia-

cambiado lodos los ¡ombrcs' toda la infor-

iclcntificaclora y otros f'octores Much¿s dc las

histo¡ias aqui prcsentadas son esbozos compuestos Cual_

quie. porciido

iigui"'n o

cia.

que puedas encontmr entrc un ejcmplo y

qul"n ionorcas no es más quc pur¿ coinciden-

Introducción

La nrayoria dc nosohos caminamos a través de nucs- tras vidas y sólo experimentamos momenlos liagmenta-

dos de paz mental. F,mpleamos nuestras vidas en pensa¡

que logro qucrcmos alcanzar a continuaci{,n, a t1ué rcla-

o droga o

cron nos vamos a entrega! qué medicamento

Ll,\lrr no5 \a a proporciun¡r l¿ felictdad y la sli5ihcción

que tanto anhelamos. Acabamos como tiqres harnbrien-

los que lráran de Inordersc la cola, c,rrrieñdo en circulo; y sintiéndonos cada vez más ftusirados y feroccs a cada

nucvo paso que oamos.

El objctivo dc este ¡ibro consiste en ayudartc a experi-

mentar lo que realmeote deseas: la paz mental.

Como psicólogo que trabaja con tcmas dc adicción. asi como en mi propia vida, hc descubieno que er com- portamiento adictivo no se limita a deDender del alcohol o de otras drogas. Estoy convencido de que la adicción a las sustancias químicas no es más que una mctáfora de nucstra actual condición humana. Las raices dc la adic-

cron no se encuenf¡an en una bote¡la, un frasco o una ic-

nngrrlla. Las raices de Ia atjicción se cn.uenrr,rn cn

nuestra búsqueda de la felicidad en algo que esté fuera

l3

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,d;,::JiJ".:ff [H:l'"fi ,,?i.:"¡.ix:,;".l;J"r,,l:;

)1

indique que intentas encajar algo nuevo en un vicjo cs-

quem¿, o que tc has quedado clavado en una cierta visión

dcl ¡nundo. Clomo quie¡a que buena partc del matcrial prcsentado cn cste lib¡o pucde ser nuevo para tu forma

dc pensar, cierlos tcmas se repiten cn formas difcrentcs. Usa repeticióú asegum que tu mentc tenga la oportunidad

,l,: tuestinnar r iejar pautas negaliras rlc pensirmiento.

Para sacarle el mejor provecho a este libro, intenta en-

locar el matedal con una mirada nueva y una menlc

abierta. Habrá momcntos en que te invitaré a examinar tus propios pensamientos y a cuestionar algunas de las crecnc¡as y suposiciones quc abrigas sobre ti mismo y sobre cl ¡¡lundo. A tmvés dc la autocxp¡oración, tend¡ás la oportunidad de cambiar tu expe¡iencia, al examinar y

cambiar tus propias c¡cencias y suposiciones. El objctivo

dc este libro cs bicn simplc: ayudarte a reconocc¡ y csclt-

char la presencia del amor qlLe hay cn tooos nosoros. Decidi escribir este libro después de habcr luchado

con mis propias adiccioncs y después de años de tmbajo

con individuos y familias que lucharon con las suyas.

Crccí en una familia ¡lcohólica y todavia continúo traba- Jando a través de muchos dc los temas que cso me plan-

tcó- E¡r mi trabajo he descubierto que la mayoria dc las

lar¡ilias sc ven afecladas por una u otra forma de adic-

ción. Las pautas de comport¿u¡iento de los miembros dc

la familia afectados por la adicción son predeciblcs y trá- glcas a un trempo, tanto individual como colectivamente. También he obscrvado que la rccupcración con respcclo

a Ia adicció¡ pucde ser el umbral a partir del

cr¡al se des-

prcrta al amor. Desgmciadamente, tañbién he visto a

muchas pe¡sonas, inciuido yo mismo, quc se han limita-

do a cambiar una adicción por otra, y que han conside¡a-

do cso como una recuperación, sin hace¡ ot¡a cosa que

l5

enterrar el amor aún ñás profundamente en la oscuridad

Después de haber dejado de utilizar el alcohol y ohas

drogas,

caí prcsa de la adicción al trabajo. He llegado a

creer quc aquello que detcrmina la diferencia entre ol

despertar al amor y el cambiar de adicciones es la ampli- lud con la que cxaminamos nucsras crcencias fundamen- tales sobre nosotros mismo y sobre el mundo. Ha habido muchos usos de la palabra adl¿c¡ór, la ma- yo a dc cllos cn relación con Ia dependcncia química.

Uro de nlis objctivos con este Libro consistc ptecisamcn- te en lograr quc seas consciente de la amplitud que ticne

ci conccpto de adicción. Cuando veas la palabra adict:ión

en estc libro, pucdes sustituirla mentalmente pot la frasc

<penegu¡r la felicidad en las cosas (personas, lug¿res. sustancias) cxlernas a mí mis¡to>. La coüunidad p¡ofo-

sional se halla cn proccso de cambiar la definición de lo que cs la adicción, con objeto dc ampliarla. Por ejcmplo,

los principales cxpeitos médicos sob¡e la dependcncia

quiinica defüren ia

adicción como (uso compulsivo y

continu¿do, a pesar de la.s consecucncias adversas)). Tcn-

go la sensación dc que esa definició¡ se pucde aplicar

igualmente a la adicción al dinero, las posesiones, los ali- mentos, el trabajo, las relaciones, el scxo o cualquier otra

cosa.

Estoy convencido de que la mayoria de nosotros tene- mos, hasta cie o punto, bolsas de adicción cn nuestras vidas. La amplitud en la quc nos veanos sujctos a nucs-

lms pautas adictivas es Ia amplitud con la que inhibimos

nuest¡o potencial para el amor Si te has cansado dc in-

tentar encontrar lugares donde ocultarte del mundo, si

anhelas el alivio de corrcr miís rápidamentc que la rutina,

o si le d¡s cuenla de ql¡c más no significa necescri¡i¡cn-

te más feliz, entonces cste libro va dirigido a tr.

l6

¡il lihro sc halla divr¡llJo en dol f\afcs La pnmera !c

*+¡**l*

iü' {$**$**".T:rifii

;il,i,*.'"

.ü*lt t; paz de una forma már con5rrtente cn

tu ptopia vlda'

Lee L JamPolskY' médico

Carmel' California

Ab¡il de 1990

11

1. La falacia de buscar la felicidad

fuera de nosotros mismos

,1d¡cció es uoa palabra familiar y, sin embargo, ¿qué

significa cxactanente'l Puede dccirse que ningún adiclo

se despierta una mañana y se dedica a ser tan adicto como

posiblemente pueda llegar a scr La adicción es algo más

cncubie¡to v astuto, y parece introducirse subrepticia- mente en la vida de una penona como si errtrara en ella

por la puerta de atrás. La mayoría de las penonas no se

consideran adictas y, sin embargo, hc obselvado que el

cor¡portamiento adictivo es algo qu.3 prevalece en nues-

tra sociedad.

Cuando nos sentimos fiuslrados, coléricos y desgra-

ciados, probablemente no rcconocemos que lo que está

ocurriendo podría ser el proceso de la adicción. Y si no

reconocemos una adicción, 1o que hacemos es cxc¿var lln

aguJero mds profundo para nosotros mi\mos. cn un in-

tento por escapir de sentimientos que nos resultan incó-

modos. Ya es hora de dejar de huir coniendo de la adic- ción y empczar a echar un vistazo más atento a lo que es la adicción en realidad.

21

Qué es lu adícción

Llevaba unos tres meses vie¡rdo a peter en mi consLLlta

cuando, du¡ilnte el transcurso de

llorar incontrolablemente. Mc senti

ulr¿ scsión, empczó a

colrrovido por ia

surglan oe su

prolündidad de su llanto. Los sonidos quc

boca parecían antiguos, como si hubieran permanecido

cncadenados en un oscuro aislal¡iento durante

ter hizo esfuerzos por hablar a través de las

siglos, pe_

ligrúnas,

al,utiarle

como si la familiaridad de las palabras pudicra

la descsperación dc la nrás

un momento, Peter se dcsprendió

como si l¡atara de aspira¡ ¿ire cn un

a salir del dolor que lc envolvía. pero las palabras no le

salian y la habitación

profunda solcdad. Luego, por

parecia estar llena umcamentc por

dc las garras dei cloio¡

nar de profirndidad

únlc¡r p¡lr_

dc\cl,noctda. y 5usunó entre lrs tágntnas ln.

Dra\ que tue capJ,/ dc pronunci¿r: ,, ¡cngo tintu mieLlo^.

Peter habí¿ sido adicto a la cocaína desde hacía sietc

años. Antes de ve¡lo cn mi consulta llevaba un año sin usar ntnguna slrstancla capaz de alterar la mente. Habia

dc r(cupet.ac¡on Llc

f\¡¡licifaJo cn un couocjdL,

lx

n¡L,gr¿tna

Llta:. Pctcr t(niJ J2 rnus dc edJú

cstaba c¡\ado, (ra

hugar hermoso

ubñ8ddn. rcnt¡ mucho dlncro. \ i\ ta en un

e5l;.a^Jtcndo bien y )i¡ no u\o drog¡s. ¡cr.,

tLrme tell/,

y, sin embugo, sentia corno si le <faltara algo>. En el

mornenro en que cmpezó a vermc, lne

dijo: (Todo me

sigo si ,<n

Perer rermtnó por Lleqcubrtr quc \.\e

,

raoc rra ta conctencju

¡

rlgu

que lc Ial

h crperrcncia del amor. I o quc

su búsqucda constantc

vacio y soledad.

le n'untenia apadado dcl anor era

de lelicidad en cosas cxternas a sí mismo, combinado a

su vez con profundos sentimientos dc

No fuc hasta la sesión quc acabo de describir cuancio pe_

22

quc se sentía solo y separado de todo y de todos

ter supo

I-a

cjón,

cho

cocaína no había sido para él sino un nturo de conten-

quc h¿bía retenido las aguas dc la soledad. El he-

d; haber dejado de consumirla había sido cl primcr

paso, y Peter se cnfrentaba ahora con su pcor tenor de

todos: su soledad.

Iln lo más p¡ofluldo dc si mismo Petc¡ estaba conven- oiclo- como la mayoría dc nosot¡os, dc que se enconhaba solo y aislado en un mundo cruel y mortificante A partir

de esta crecncia reprimida desde hacia mucbo ticnpo,

Petcr se dispuso a llcnar ese enorme vacío. Er¡pczó por

buscar frLcra de sí mismo cosas que creyó erroncamente

que le harian scntirse completo. Al hacerlo asi inició el trayecto descendcnte en espiral qüe conducc a la ¿dic-

ción. Fue en la scsión que acabo de describir donde Peter cmpczó a darse cueDta de que ni 1as drogas ni el dinero ni las relaciones podian llcnar ese vacío que sentía. Sólo

ncdiante la climinación de los bloqlLeos al aúor exlstcn-

tes en su propia rnente pudo empezar a cumrse y regrcsar

poco a poco a la iotalidad.

En los meses quc siguiero¡ a csta sesión, Petcr empe-

a darse cLLenla dc que la adicción no tenia nada que

ver con l¿ debilidad o la fuerza de volLLnlad que su ¿djc-

ción ¿ l¿ cocaína cra, simplemcnte, una partc de su bús-

qucda adictiva de satisfacción y gr¿tificación en cosas

extcrnas a sí mismo. En nuesha sociodad, son muchos los que conslderan a

l¿s perso¡as adictas al alcohol o a cualquier otra droga

como débiles y moralmcnte i[fe¡iorcs.

.ugrnó pur prinrcr¿ \e/

algo diferente. Ofiecjó una imagen dcl adicto como una persona que tenía sed espiritual, un sentido cle saber que

habia algo más- El adjcio dcscübría quc el alcohol o

Fue el gran antro-

¡ólngo Crcgury B.rl(\on cl qu(

23

c!¡alquier otra droga aplacaba nomentánca

y parcialmen_

te aqüelia se4 y enpezaba ¿si a scnti$e confundido.

Peler se cncontraba somido en el más profundo

sen¡mlcnto

de

^ünquc

dolor,

ernpezó a volvcr a conectar con su

que tenia que haber algo más. Al rcconocer este anhelo espilitlLal, empezó también a mirar dertro cle sí mismo.

fn.pirado por el \ raie dc Pctcr. c.cribi lo siguiet)re:

El. sERENo t,Llc^R TNTERI(JR

Las e reNewdas raices de la atlicckin

emp¡ezan e mi mente

cuando creo qtrc el nunda

e\ n tugar de ?n netedores cuernos tle la feticitlad.

Me síenfo attupaclo en este mundo

rarleado por el.faso de

dguar prclunda"-

I t¿nrbtútd., d. la ,ulcd.lJ v t¿

dp.,.rfen.¡ón.

tds ensoflii¡tdus ! espinosas ruíces rle la adicción

,nvuehcn v a¡ritan nt ,oro jn.yuhtryan

at rcLu¿rdo úet ¿mor

a desvd ecerse en hloscurídad.

Dejad que hq me dé cuent¡r

ap 4uc ha.v un \p\n^ luRar J"nrn

¡j" ni

u lugar en el que me siento ¡1salro,

donde a itla el amor prategí.lo e íncólune.

M¡ ¡::on iencía actual ¿et amor briltd cofi luz a traús de la oscurided de Id adiccíón.

La luz del

amor es la que la so!.

tlo! me tomaré tíempo para permanecer

j escüchar h veftl1trl a.erca de quíén so¡ yo.

quieto

La invitación al anor

Peter empezó a darse cuenta de cómo la soledad y la adicción se ¿limentaban mutlLamente Para evitar su sen- tido de la soledad buscaba la felicidad más allá de mis-

mo. y entraba así eD una pauta adictiva. Cüanto más lo

hacíá así, más solo se sentia, 1o que le inducia a aumen- tar más la búsqueda e¡ un callejón sjn salida. Aquel dia,

scntado freDte a mí en la co¡sulta, afrontó el vacio que

tanto babia intentado srlperar. Al haccrlo, dio el primer paso hacia la recuperación de la capacidad para que el

,rnor entrara en su v1ct4.

En nuestra vida de adultos, muchos de nosotros nos hcmos alcjado de la espiritu¿lidad. Para algullos, las ex-

periencias negativas con la religión durante nuestra niñez

hicieron que ¡os alejáramos dc Dios Yo dcfi¡o la ¡ecu-

peración de la adicción cor¡o el proceso dcl despertar al

¿mo¡.

viaje

Es la misma forma c la que deflniría cualquicr

espiritual. Abr el co¡azón al amo¡ es la más cleva

da expericncia humana, y de eso se trata, precisamcnte, cuando intentamos iibrarnos de la adicción. Cuando busoamos la felicidad eir cuakluier otra parte que l1o sea en nuesfas propias ]¡entes, negamos el amor' No podemos ocultarnos en nuestra adicción y cxperimen-

tar anlor al n sr¡o tiempo. Se trata de un fenómeno real

mente interes¿nte,

porque llues|ra adicción nos indio¿ lo

opucslo.

Nuestra adicción juega a decir: (Si.-., enton-

ces

D.

(Si me comporto de tal y tal forma, entonces me

sentiré amado-D (Si l¡e drogo y me animo, no me scntrrÉ

tan cnojado y entonces podré amar a mi esposa.t) Estos inierminables condicionantcs par¿ obtener un resultado hacen que no sinlamos nunca el amot que siempre cstá

presente en la quictud de nuestros coÉzones. Al empezar

25

a cahn¿tr le

co¡tiuua cháchara de esos condicionantes, re-

conciencia del ar¡or

prcgúntale: ¿icómo

mismo y dcl

instante mi conciencia de mí

todr mi enersta (n dxr h bren!;nrJl

quc él

co_

acerca de qrlé es Io qu,c constitLrye una en-

cuperamos le

cat]lbiaria estc

coolr'ovclsia

Ie¡r¡edad.

No cstoy intcresado en añadir cor¡hrrstible en

al füego del debatc que ya ¡rde por sí lnismo

mut do ii crnplc¡ra al ¡nror en nti \id¡'

Petcr

\ t\uctt/fri

este

ln

liblo

lng". ¡:t" eso, es mi propósito ofiecer una perspectiva

acerca del origen' la progresión y la rccupe_ .".pe.t.t a todos los conportnmientos adicti_

más irmplia

ir"iór', otn

¡

¡o rerminamo: rquelh sc,ión ltrgrando

una pequeñJ ¡U,/ blanca cn rl centro dc .u

razón. Lenlamcnte,

corazon iasta que ya

permitió que es¿ luz blanca llenara su

no pudo contcner la luz por más

la luz blanca se difund'iera por

¡¡, linrite, rJe su

¡iel ya no

ipaci_

Ob,

capullo dc l;2.

que se hablan planl¡d.,

observo la palabra ¿r¡Armeddd y \co qlLe describc cl eshdo actual de (no sentirse a güstot) de la gran mayori¿

de seres htll¡anos. En este libro sugiero que la raíz de ese

(no scnlirse a gusto) se encuentra cn nuestro sistema de

pensamienlo adictivo. Muchas pemonas han enfocado la ;dicción desde et cxterior: han descrito el comportamien-

Irempo. Luego, dejó que

todo su,L.uctpo. hasra q¡q

lucrL,n lrmIes suliL.icnrcs J c:a lu,/ blanca. cálida

lrca empezó a envolve¡lo como en un

servé su rostro, su¡cado por las lágrimai,

dar paso a una

apcnas \i\ib¡e. Supe en cse momcnlo que

to v

luego han intentado detenerlo Yo sugiero un enlo-

::il

: i*."

qué irlu"iro, y vco la adicción dcsde el interior: identifi-

car y ll¡cgo cambiar los pensamrentos y creenclas que

nos conduoen a la experiencia adictiva.

Con la dependencia química tengo 1¿ sensación de

que cl concepto de enfermedad cumple un papel extre-

madamente úiil, independientemente de la confirmación

o rcchazo futuos acerca de la validcz científica del mo- delo (enf¡rmedadt). Dicho de u¡a forma sencilla' en la

reler hab¡c

recunorjdo el amor y

en (t l3s scntilla\ dc su propia cumción. Sus.enrimicnros

cc sotcdad

no,sc des\anccieron. pero su rrercencion de la

¿ pa ir de ese

dta. perer ha descubierro

era superficial en com_

ilimitadas del amor.

amo¡, rccordó algo

mr\m¿ cambro

que h profundidad de su soleürj

narac¡on con las prolundidades

Mienhas.yo le observaba rodearse de

que Hugh P¡athor habi¿ escrito una vez: (Aprender

arnarse a s1 mtsmo es la definición del cambio>.

La controversia de la enfermed.atl

_c31n

Cuig1. que Inucha:

lendran furmad¿ un¡

de tas per:ona5 quc tcan

opr¡¡ion

accrca de si la de_

e5¡c.lrlrro

pcnoencta qutmtca ly ¡a

codcpendencia) (\ o nu una en_

aSpC(to .runque \ea

Icrm(rl¿CL c\,rmpuflantc dbordar estc

Drevemcntc. tn lus úllimus años h¿ habido unr.,".,"n,"

a recupención el concepto de enfermedad permite al indi- viduo y a la familia desprenderse de algo de la culpa, la condena, cl juicio y la culpabilidad. Si decir que una per- \L'n¡ lrenc una enfcrmedad permilc a esa per5ona mifar

dentro de si misma, en el momcnto actual, y decir:

<Ahora puedo elegir cómo vivir mi vidD), entonces estoy

a favor del empleo dc ese concepto.

que una persona

pe$o¡a ¡ehúyc la responsabilidad por su vida, entonces cstoy en col1tra. En resumen, si una persona dice <Tengo

una enfermedadD, la siguiente afirmación que deberia

tienc una enfermedad si$ifica que la

A la inversa, si decir

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hacer idealmente sería: (Y tengo la oportunidad de elegj¡

cómo vivir mi !ida)).

Tengo miedo de ti porque eres como yo

En mi investigación, así como en mi pc¡spcctiva gcnc-

ral sobre la vida, he intent¿do seguir un camino difcrentc

a aquel hacia el que solemos ser dirigiclos. A la mayoria

de nosotros se nos asignan deberes en l¿ escuela, con ins-

trucciones como (Cor¡para y contnstD, o bien: <Ofrece un a álisis crílico). Aunque esas habilidades tienen v¿'

lor, su uso rcvela sólo lrna imagen parcial y li¡itad¿. Cuando tratanlos de cor¡partimenlar a]go o a alguien,

perdemos de vista la vcrdadcra naturalcza de aqüello

mlsmo qLLe observamos-

Cuando afionlé mi tesis doctoral, pensé quc tcnia quc cxislir ün mejor método que compamt conhastar o anali-

zar el tcma cxplorado. Descubri que la investigación tra-

dicional conctía algunlos de los mismos eüores que todos

cometemos: cuando cnfbcamos algo nuevo, a menuclo

ralarnos de encajJr u|la rn:rl]¡ cL¡¡draJa en un agujerU re dondo. Para que encajc, tcncmos que recortar las esciui- nas. Me di mentalmentc instruccio¡es precedidas por fra-

ses como (Encuentra los aspcctos

cor¡unes ent¡e), o

(Busca las similitudcs y álcas de integlación). Me di