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Reflexiones críticas sobre dos dilemas conceptuales inadecuados en el análisis de la


conducta

Critical reflections on two inappropriate conceptual dilemmas in behavior analysis

William Montgomery Urday 1 *


1
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú.

Recibido: 21 de enero de 2020 | Revisado: 20 de abril de 2020 | Aceptado: 26 abril de 2020 | Publicado Online: 26 de abril de 2020
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CITARLO COMO: Montgomery Urday, W. (2020). Reflexiones críticas sobre dos dilemas conceptuales inadecuados en el
análisis de la conducta. Teoría Y Práctica: Revista Peruana De Psicología CPsP-CDR-I, 2(1), e15.
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RESUMEN
Se discuten dos dilemas comúnmente implícitos en el análisis de la conducta contemporáneo, considerando que son
inadecuados porque presentan insuficiencias conceptuales: conducta – cognición y sujeto activo – sujeto pasivo. Se
sugiere que estas insuficiencias son motivo de cuestionamientos externos y deben ser aclaradas para darle mayor
consistencia teórica al paradigma conductual contemporáneo, superando la tendencia practicista que predomina a
su interior. Se concluye que la cognición es una modalidad de conducta relacional que involucra aspectos
lingüísticos, y que la distinción de sujeto activo-pasivo no cabe como categoría conceptual, sino solo como
estrategia operativa.

PALABRAS CLAVE: Conducta, cognición, sujeto, actividad, teoría, objeto.

ABSTRACT
It is discussed two dilemmas commonly implicit in the contemporary behavior analysis because they present
conceptual inadequacies: behavior - cognition and active subject - passive subject. It is suggested that these
insufficiencies are grounds for external questions and should be clarified to give greater theoretical consistency to
the contemporary behavioral paradigm, overcoming the practical tendency that predominates within. It is
concluded that cognition is a modality of relational behavior that involves linguistic aspects and that the distinction
of the active-passive subject does not fit as a conceptual category, but only as an operational strategy.

KEYWORDS: Behavior, cognition, subject, activity, theory, object.

Esta obra está bajo licencia internacional Teoría y Práctica, 2020, Vol 2, N°1, e15, Enero - Abril
Creative Commons Reconocimiento 4.0. e-ISSN 2707-739X / ISSN 2707-7381
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INTRODUCCIÓN Ferrater-Mora (1975): “la oposición de dos tesis, de


En una época de fuerte competencia paradigmática tal modo que si una de ellas es verdadera, la otra ha de
entre los diferentes enfoques que pueblan el universo ser considerada como falsa y viceversa” (p. 457). Esta
de la psicología, es posible que la coherencia y conse- disyuntiva implica, pues, un razonar bastante rígido
cuencia teóricas de un paradigma venga a ser un pilar que recorta posibilidades dialécticas de interpretación
fundamental para posicionarlo sobre otros (Ardila, conceptual y metodológica, y es el caso de dicotomías
2010). Sin embargo, es claro que al presente no existe como éstas: a) conducta - cognición, y b) sujeto activo
“la teoría perfecta” porque ni siquiera al interior de - sujeto pasivo.
cada paradigma hay acuerdo total sobre los conceptos Al respecto, ha sido una práctica reiterada a través del
que sus variantes representativas pueden utilizar de tiempo señalar, desde ámbitos ajenos al conductismo
manera legítima. Eso produce, hasta cierto punto, la (entre muchos otros Riviere, 1987; Pozo, 1997;
impresión de que existen tantas psicologías como Morris y Maisto, 2011;) e incluso desde dentro de él
psicólogos son capaces de profesarlas. Dos expresio- (en el ámbito conductual operante), que no estudia, y
nes irónicas de autorizados críticos de la disciplina frecuentemente rechaza, o no cree en, la cognición (o
bastan para ilustrar esta situación de manera cabal: la mente); también que concibe al ser humano (y con
una es la de Sigmund Koch, quien calificó a la psicolo- ello al alumno, cliente o miembro de la comunidad)
gía de “inmenso y desordenado espectro de activida- como un sujeto pasivo y respondiente, sin voluntad ni
des y experiencias humanas” (citado por Peña, 2006; responsabilidad.
p. 559); y otra la de Gordon Bower, que la vio como un La escasez de esclarecimiento constante y sostenido
árbol en crecimiento en el cual cada psicólogo es de estos temas desde una postura sapiente por parte de
como un “pequeño insecto que se alimenta de una la variante más numerosa de conductistas, sea a través
hoja suculenta en el extremo de una diminuta rama” de publicaciones teóricas o de intervenciones en even-
(citado por Goodwin, 2009, p. 477). tos y enseñanza de la cátedra, deja que tales cuestiona-
En aras de convertir este campo del conocimiento en mientos se mantengan vigentes como prejuicios y
algo más estructurado con miras a una hipotética futu- afecten la formación del psicólogo promedio, tanto de
ra unificación es urgente, pues, que los cultores de aquel que se orienta hacia otras corrientes como de
cada cosmovisión paradigmática hagan el esfuerzo aquel que se inserta en el propio análisis conductual.
por esclarecer su propio caudal de constructos en rela- Por ello los dilemas mencionados serán materia de
ción con los de otros enfoques. No obstante esta nece- tratamiento aclaratorio en los siguientes apartados
sidad de la disciplina, parece haber hasta hoy un insu- desde un punto de vista paradigmático conductual
ficiente empeño en ese sentido. Sobra, en cambio, un “integrativo”, que el autor de las presentes líneas
practicismo inmediatista alentado por una creciente viene promoviendo hace años a nivel de docencia, de
burocratización institucional, direccionando de dife- investigación y de publicaciones (por ejemplo Mont-
rentes maneras la producción académica preferente- gomery, 2005, 2014, 2018), y que significa simple-
mente a productos juzgados como “socialmente utili- mente que “las debilidades teóricas y metodológicas
tarios” de acuerdo a la “demanda”, para viabilizar su de algunas de las variantes asumidas pueden ser com-
subsidio y publicación (Graeber, 2015; Ribes, 2018a). pensadas por las fortalezas de otras, permitiendo la
Los analistas conductuales (1) no son ajenos a esa clase posibilidad de llenar vacíos…” (Montgomery, 2005;
de influencia, y por ello desde hace varios años se han p. 8). Esto significa emplear los recursos teóricos
centrado en asuntos casi puramente tecnológicos, lo disponibles como cánones (2), no como dogmas. El
que no contribuye a esclarecer ciertos aspectos con- plan de discusión comprende una breve introducción
ceptuales confusos que afectan tanto su teorización donde se plantea cada tema de cuestionamiento, y
como su práctica. Hay, desde luego, honrosas excep- luego se fija la posición que se juzga más adecuada
ciones a esa tendencia, fundamentalmente provenien- desde la perspectiva aquí sostenida.
tes del interconductismo, del conductismo psicológi-
co, del conductismo teleológico, y también del con- EL DILEMA “CONDUCTA – COGNICIÓN”
textualismo, variantes todas del paradigma conduc- A raíz del manifiesto de Watson (1961), la conducta se
tual contemporáneo. El presente ensayo se inspira en identificó en el conductismo primitivo con una activi-
algunas de las ideas de esas orientaciones con respec- dad condicionada a partir de unos cuantos reflejos
to al tratamiento de los problemas mencionados, que congénitos. Por eso la unidad fundamental de la con-
suelen presentarse por lo general en la forma de “dile- ducta es llamada “respuesta”, como sinónimo de
mas”, cuya definición más simple es, de acuerdo con acción ejecutada por un organismo, sin importar que
-----
(1)
En el contexto de este ensayo se entiende por “análisis conductual” toda forma de quehacer teórico o practico al amparo de cualquiera de
las variantes del paradigma conductista.
(2)
Esto es en el sentido kantiano, conjuntos de reglas a cuyas normas deben sujetarse los juicios pero de forma general y flexible, sin necesa-
riamente repetir o parafrasear sus enunciados originales.

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sea respondiente u operante, abierta o encubierta pues, oposición alguna entre conducta y cognición.
(Skinner, 1974). Caminar, hablar, pensar, escribir, Alguna vez Joseph Wolpe señaló al respecto que si no
diseñar, llorar, salivar, la actividad de los sistemas se ha enfatizado más esto es por su redundancia, ya
internos... todo ello clasificado como conducta. El que es tan obvio como mencionar que se utiliza una
empeño por objetivar la psicología como ciencia natu- jeringa para poner una inyección.
ral y dejar de lado la influencia teológica buscó elimi- Pero, además, consonantemente con eso y en contra-
nar de la disciplina todo rastro de “mentalismo”: no dicción con Skinner, la conducta cognitiva en ciertas
más “fantasma en la máquina” ni “homúnculo inte- circunstancias también puede ser una variable causal
rior” que dirigiera las acciones externas, no más con- o interviniente. Esto se ha estudiado ya con bastante
fusión terminológica; y, para lograr esas metas se asiduidad desde diferentes variantes del conductismo.
formuló una jerga basada en el análisis experimental, Una de ellas, la teoría de los marcos relacionales (Hug-
clara y concisa, y desde luego restrictiva, limitando la hes & Barnes-Holmes, 2016), si bien parte del con-
materia de estudio a fenómenos ocurrentes en el ductismo radical, utiliza una unidad de análisis más
mundo físico (Bayés, 1984). amplia (la “operante generalizada”), que incorpora el
El caso es que semejante estrategia llevó, en sus últi- lenguaje (las diferentes formas de hablar y coordinar
mas consecuencias, a una ruptura del conductismo lo que se habla, o “marcos relacionales”), como un
radical con todo tipo de explicación “cognoscitiva” y contexto contingencial que permite derivar propieda-
a un divorcio de esta con lo definido más ampliamente des cognitivas emergentes a nivel humano de implica-
como “conducta”, o sea relación de un individuo con ción mutua, combinatoria y transformación de funcio-
sus contingencias (Skinner, 1991). Esta ruptura no era nes. Esta cualidad de contexto de relación lingüística-
tal en cuanto a concebir las variables cognitivas como mente organizado en un mundo moldeado por él a
formas especiales de conducta en función sin carácter través del tiempo, es algo que enmarca y a la vez
causal (3), pero lo tajante del rechazo explicativo se caracteriza al comportamiento cognitivo. Rachlin
entendió (mal) como un rechazo a la cognición mis- (2014) enfatiza esa condición sistémica cuando dice:
ma.
Para la concepción tradicional de “cognición” ésta “Creo que cuando nos relacionamos con obje-
ocurre como un conjunto de operaciones y/o expe- tos y otras personas estrechamente, totalmente
riencias mentales, siendo el comportamiento solo un en el presente y en lo particular, no estamos
eslabón exterior del proceso cognoscitivo (Rivière, pensando. Cuando nos relacionamos amplia-
1987). En realidad, debe entenderse que la cognición mente con objetos y personas, cuando nuestras
es una etiqueta que se le pone a ciertas prácticas inte- acciones presentes dependen de relaciones
ractivas (esto es, conductuales) de los seres humanos, abstractas, generalizadas tanto en el pasado
a menudo con contingencias complejas. La conducta como en el futuro, estamos pensando” (p. xiii).
no es, como apunta Freixa i Baqué (2003), “una pro-
piedad esencial del sujeto sino una propiedad relacio- Desde la versión interconductual, Ribes (2018b) utili-
nal” (p. 604). Es interactiva, porque no constituye una za el concepto de “contingencias de transformación”
cosa física aunque parte de ella se manifieste física- para designar esa clase de contextos funcionales, tam-
mente. No puede estar en ningún lugar, ni externo ni bién compuestos de interrelaciones entre fenómenos
interno, porque no tiene atributo de extensión. puramente lingüísticos, formando “parte de distintas
El lenguaje es, casi siempre, la herramienta conven- cosas respecto de las prácticas, acontecimientos, per-
cional que posibilita desarrollar actividades “inten- sonas y prácticas de los individuos” (p. 394), pero
cionales”, “analíticas”, “comparativas”, “electivas”, expresándose topográficamente en su mayor parte
“proyectivas”, “recuperativas”, “abstractivas”, “re- como soliloquios desligados de situaciones física-
flexivas”; y un largo etcétera comúnmente considera- mente delimitadas.
do parte del mundo mental, en un contexto de relación
con situaciones que exigen participaciones complejas LA DISTINCIÓN “SUJETO ACTIVO - SUJETO
del individuo. En esta línea la conducta involucra PASIVO”
aspectos cognitivo-lingüísticos, como bien los conno- En las humanidades la imbricación sujeto-objeto
ta Staats (1997). Lo “cognitivo” es parte de su ámbito puede configurarse de dos maneras en relación con la
y no puede disociarse de los principios que rigen cual- acción del individuo. La primera implica un sujeto
quier comportamiento humano. La prueba es que se cuya actividad configura el objeto (su entorno), y la
puede “reforzar”, “extinguir”, “moldear” o “casti- segunda implica un sujeto que es moldeado por el
gar”, cualesquier respuesta cognoscitiva. No hay, objeto. Se estaría hablando, pues, en el primer caso de
-----
(3)
Ilustrando esto, como dice Pérez-Álvarez (1918): “Para Skinner, el mundo privado tiene sus raíces en el lenguaje o conducta verbal. La
cuestión es cómo la comunidad verbal enseña a los individuos empezando por los niños a tener el mundo subjetivo que tienen y éstos apren-
den a experimentarlo y dar cuenta de él” (p. 8).

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un “sujeto activo” como el que sostienen la fenome- durante la vida de un individuo, nunca se detiene.
nología y el constructivismo ─representados en la Quien califica la conducta como algo delimitado es su
Psicología por el humanismo y el cognitivismo─; y en observador con base en criterios pragmáticos social-
el segundo de un “sujeto pasivo” como el empirismo mente aprendidos y temporales. Supongamos que dos
─representado en la Psicología por el conductismo─ personas (A y B) ven al sujeto “Pepe” ir a un puesto de
parecería sostener. comida a comprar un emparedado. Ellos, en función a
Una buena descripción del “zeitgeist” que preside la sus propias historias de aprendizaje pueden atribuir
discusión de este tema desde hace sesenta años es causas diferentes a lo que hace el sujeto de su observa-
proporcionada por Rivière (1987): ción. A puede juzgar que Pepe se ha acercado a pedir
comida porque tiene hambre, en cuyo caso sería una
“Se suele decir, por ejemplo, que la Psicología respuesta a una necesidad fisiológica. B, por el contra-
Cognitiva nos ofrece la imagen de un sujeto rio, puede afirmar que Pepe compró el emparedado no
activo, que no se limita a responder pasivamen- porque tenía hambre, sino porque deseaba probar un
te a los estímulos del medio, sino que los elabo- nuevo sabor, o porque quería conocer a la vendedora.
ra significativamente, organizando su actividad Realmente es posible que ambos tengan razón, inclu-
con arreglo a planes y estrategias que controlan so si le preguntan a Pepe mismo porqué hizo lo que
y guían su conducta... Se compara la parsimo- hizo, él puede dar una explicación relativa a lo que el
nia reduccionista de las explicaciones E-R con mismo “cree” que fue su motivo en cualquiera de los
[esta] proliferación de conceptos internos...” dos sentidos, o en ninguno; pero eso no garantiza que
(p. 15). lo fuera. Se trata simplemente de un informe verbal
tan parcial como el de sus interlocutores. La verdad es
Por otra parte, dice el psicólogo marxista González que en la motivación humana es muy difícil separar
Rey (2016), que “los sentidos subjetivos son definidos objetivamente causas puntuales. Incluso en la aparen-
por la naturaleza simbólico-emocional de la experien- te manipulación de un animal de laboratorio existe
cia humana. Ellos representan la experiencia como esta incertidumbre, expresada en la famosa pregunta
ella es subjetivamente vivida” (p. 50) (4). Se concibe, caricaturizada de: ¿quién controla a quién? ¿el experi-
pues, al sujeto no solo como un agente plasmador del mentador a su sujeto o viceversa?
pensamiento, sino también de la existencia. En esta Lo cierto es que no hay un objeto independiente del
clase de esquemas, obviamente, el “sujeto” está con- sujeto, pero tampoco viveversa. La disquisición pia-
notado como la interioridad fenomenológica que da getana acerca de que “el objeto solo es conocido a
lugar a la exterioridad (la “conducta” u “objeto”). De través de las modificaciones que el sujeto ejerce sobre
acuerdo con estas lógicas el conductismo representa- él, mientras que el sujeto solo toma conocimiento de sí
ría la distorsionada inversión de tan difundido marco mismo en virtud de las transformaciones que el objeto
divulgativo: “el objeto (ambiente) determina al suje- provoca en sus acciones” (Piaget, 1970; pp. 117-118),
to”, que, como tal sería “pasivo”. equilibraría la balanza en este intrincado asunto y
Frente a este asunto la respuesta más explícita de algu- debería ser mejor leída por los propios constructivis-
nos conductistas es que el “sujeto operante” es de por tas. El sujeto y el objeto son abstracciones dependien-
sí activo, por cuanto actúa cambiando sus consecuen- tes uno del otro, por lo que en esencia no puede haber
cias para cambiar su ambiente. El sujeto se define por sujeto activo ni pasivo en términos de categoría con-
sus actos y su potencialidad deriva de una historia ceptual.
interactiva previa, dándole dirección y significado a lo El interconductismo, con su insistencia en la conside-
que hace (Pérez-Álvarez, 2015). Esto escapa, desde ración del comportamiento como un sistema de rela-
luego, también a las concepciones tradicionales cog- ciones interactuantes en un evento de campo tempo-
nitiva y existencial de sujeto para entenderlo como ralmente simultáneo (Kantor y Smith, 2014; Ribes,
“efector y productor” de contingencias (Pérez- 2018b), también aborda correctamente este proble-
Álvarez, 2004, pp. 181-182). En suma, también el ma: toda contingencia es un campo interconductual
conductismo radical sostendría la tesis del sujeto acti- donde están presentes factores de carácter funcional,
vo. disposicionales, reactivos y ambientales en perma-
Pero hay un problema más esencial: en realidad la nente transacción. La imbricación entre sujeto y obje-
conducta no puede ser calificada de “activa” o “pasi- to es pues, indisoluble.
va” per se, la conducta siempre es interactiva porque Sin embargo, el carácter pragmático del enfoque con-
es un flujo interminable en el tiempo y el espacio ductual obliga a hacer una puntualización de corte
-----
(4)
Esta concepción debe matizarse con respecto a la de la psicología cognitiva, ya que según el autor, “hablar de procesos cognitivos... pier-
de completamente su significado, ya que todas las funciones humanas que motivan el comportamiento están subjetivamente configuradas,
El término cognición, dentro de esta representación teórica, debe ser reservado para secuencias automáticas de operaciones psíquicas que
no aparecen subjetivamente configuradas como operaciones del sujeto de la acción” (González Rey, 2016, p. 51).

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operativo: la interpretación de las combinaciones del se argumenta que la conducta no es pasible de ser cali-
sistema de interrelaciones en un momento dado (lo ficarse como “activa” ni como “pasiva” en sí misma,
que se llama el “segmento interconductual” o “foto- ya que esencialmente la conducta siempre es interacti-
grafía” de la interacción en un tiempo y espacio arbi- va. La connotación de activa o pasiva la da un obser-
trariamente “congelado”, para observarlo con deteni- vador, o alguien con el objetivo de utilizar alguno de
miento) es la que, con fines de valoración, puede sus segmentos arbitrariamente fragmentados para
considerar la relevancia de calificar como “activa” o inducir un cambio sobre el flujo interactivo.
“pasiva” la actividad del sujeto. Eso implica solo asu-
mir una estrategia metodológicamente útil para deci- FINANCIAMIENTO
dir por cuál de los eslabones del episodio problemáti- Autofinanciado.
co comenzar un proceso de cambio conductual. Esto
quiere decir que en ciertos casos será conveniente CONFLICTO DE INTERÉS
optar por la acción del sujeto (como cuando se le El autor señala que no hubo conflicto de interés al
entrena a un cliente en habilidades de comunicación momento de escribir el manuscrito.
para que modifique su red social), o por la influencia
del objeto (por ejemplo al coordinar con compañeros ORCID
de un alumno para que le brinden reforzamiento dife- William Montgomery Urday
rencial a la conducta de en clase). https://orcid.org/0000-0001-9518-3329
Esta práctica es usual. De hecho, las leyes comporta-
mentales enunciadas tempranamente (en los años REFERENCIAS
Ardila, R. (2010). La unidad de la psicología. El paradigma de la
40s) por Spence (1979, pp. 26-27), sugieren tal orde- síntesis experimental del comportamiento. Revista Mexicana
namiento con una serie de combinaciones. Así en las de Investigación en Psicología, 2, 72-83.
leyes “de tipo uno” (empíricas) la respuesta puede ser Bayés, R. (1984). Una introducción al método científico en
función de: 1) otra respuesta [R = f (R)]; 2) del estímu- psicología. Fontanella.
Goodwin, C. J. (2009). Historia de la psicología moderna. Orig.
lo [R = f (E)]; y 3) de variables orgánicas [R = f (O)]; y, 2003. Limusa.
asimismo, 4) el estado orgánico es función de factores Graeber, (2015). The utopia of rules: On technology, stupidity,
estimulares [O = f (E)]. En las leyes “de tipo dos” (hi- and the secret joys of bureaucracy. Melville House Publis-
potéticas), a su vez, la variable conjeturada puede ser hing.
función de: 5) un estado temporal pasado, presente o Ferrater-Mora, J. (1975). Diccionario de filosofía. 5ta. ed., Alian-
za.
futuro [I = f (ET-N, ET-O, ET+N)]; 6) de otra variable Freixa i Baqué, E. (2003). ¿Qué es conducta? Revista Internacio-
hipotética [I = f (I)]; o 7) o la respuesta puede ser fun- nal de Psicología Clínica y de la Salud, 3(3), 595-613.
ción de aquella [R = f (I)]. La interacción es, así, frag- González Rey, F. (2016). Marxismo, subjetividad y psicología
mentada con fines de conveniencia para el tipo de cultural histórica: avanzando sobre un legado inconcluso.
Teoría y Crítica de la Psicología, 7, 40-55.
observación, medición o intervención que se quiere Hughes, S., & Barnes-Holmes, D. (2016). Relational frame the-
realizar. Tales estructuraciones solo son formas de ory: Implications for the study of human language and cogni-
operativizar pragmáticamente la interacción sujeto- tion. In S. Hayes, D. Barnes-Holmes, R. Zettle, and T. Biglan
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