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EL BORDE DE SU TALIT (MANTO DE ORACION)

.by Mery Cohen Lahana on Tuesday, March 2, 2010 at 5:24pm.A pesar de todos los c
ambios ocurridos en la tierra de Israel desde su fundación como Estado, todavía se p
uede andar a orillas del Mar de Galilea e imaginar cómo hubiese sido cuando Jesús (Y
'shúa) ministraba en esos lugares. Casi siempre era seguido por multitudes de gent
e, ansiosa por oír Su enseñanza.

Fue a orillas de este mar donde una mujer muy enferma lo alcanzó, desesperada por
ser sanada de una enfermedad crónica. Esta historia milagrosa es muy conocida por
todos los lectores del Nuevo Testamento. Sin embargo, sucedieron tantas cosas "e
ntre-líneas" que, de nosotros conocerlas, fortalecerían nuestra relación con el Señor. E
sto incluye detalles en torno a flecos, caracoles, autoridad, humildad y alas. P
osiblemente estará pensando, "¿de qué se trata todo esto?" ¡Continúe leyendo!

Flecos
En Mateo 9:20-22, encontramos la curiosa historia sobre una mujer enferma que re
cibe sanidad simplemente al tocar la ropa de Y'shua: "Y he aquí una mujer enferma
de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su ma
nto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Y'shua,
volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija: tu fe te ha salvado. Y la mujer fue s
alva [sana] desde aquella hora."
En el evangelio de Marcos, encontramos más detalles sobre esta historia: "Luego Y'
shua, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud,
dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud t
e aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?" (Marcos 5:30-31).
¿Cuál es el hecho significativo del borde del manto de Y'shua?. A primera vista, par
ece ser un detalle de poca importancia. Sin embargo, una vez entendemos cómo era e
l borde de un vestido en tiempos bíblicos, estos pasajes adquieren significado. La
palabra "borde" realmente implicaba la esquina o punta del manto donde se debía u
bicar un fleco o borla: "Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que
te cubras" (Deut. 22:12). Cada hombre judío debería utilizar flecos o tzi-tziot (pal
abra hebrea, en su forma plural) en las cuatro esquinas o puntas de su vestiment
a, según las siguientes especificaciones dadas por Dios:
"Y YHWH habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan
franjas [o flecos] en los bordes [esquinas] de sus vestidos, por sus generacione
s; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul. Y os servirá de franja,
para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlo
s por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los
cuales os prostituyáis. Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis s
antos a vuestro Dios. Yo YHWH vuestro Dios..." (Números 15:37-41a).
Por esta razón, en la antigua Israel, los hombres usaban una vestimenta exterior d
e cuatro esquinas o puntas, y a cada punta amarraban unos flecos, o tzi-tziot. E
sta prenda de vestir llegó a llamarse luego el talit , conocido en español como el "
manto de oración".
Pero, ¿por qué flecos? Estos flecos le recordaban a cada hombre judío su responsabilid
ad por cumplir los mandamientos de Dios. Actualmente, estos flecos representan l
as 613 leyes de Moisés, de los cuales 365 mandamientos son prohibiciones, y 248 so
n afirmaciones. Los cuatro flecos en las esquinas también representan las cuatro l
etras hebreas del nombre no pronunciable de Dios, yud-hey-vav-hey .
Debido a que los flecos caían visiblemente desde las cuatro esquinas de la vestime
nta en plena vista de todos, incluyendo la de uno mismo, serían un constante recor
datorio para caminar según las leyes de Dios. La palabra hebrea de la que tomamos
nuestra palabra "Ley" es jalajá , y significa literalmente "caminar". Obviamente,
el seguir la ley de Dios es un diario caminar, y para mantenernos en este camino
de justicia, necesitamos ser recordados de ello constantemente.
El utilizar estos flecos en nuestra ropa sería semejante a llevar La Biblia colgad
a a nuestro cuello. ¿Cómo nos conduciríamos en público, cómo conversaríamos y a dónde camin
os? Dios quería que estos flecos sirvieran para mantener Su Palabra viva en la mem
oria de los israelitas. Debido a que los judíos utilizan hoy día la vestimenta occid
ental, guardan esta ordenanza vistiendo una camisilla con flecos en las cuatro e
squinas debajo de su ropa ordinaria. Sin embargo, permiten que sobresalgan las c
uatro esquinas para que puedan observarse los flecos.
Otra prenda de vestir donde se encuentran los tzi-tziot es en el manto de oración,
el cual utilizan los hombres judíos como cubierta cuando oran. Siempre disfruto v
er a los hombres de mi vecindario en Jerusalén caminando desde la sinagoga a sus h
ogares, cada viernes por la noche y sábado por la mañana, luciendo su gran manto sob
re los hombros y espalda. Cuando los hombres judíos oran, cubren sus cabezas con e
stos mantos de oración para desconectarse del mundo exterior y entrar a la presenc
ia de Dios. Esto se puede observar dentro de las sinagogas o ante el Muro Occide
ntal de Jerusalén. Los mantos de oración son blancos, representando al cielo o la mo
rada de Dios. Tienen varias franjas azules representando al Ruach HaKodesh, o Es
píritu Santo de Dios. De esta manera, entienden que el orar con el talit, o manto
de oración, significa cubrirse con la presencia de Dios. Desde tiempos bíblicos, est
a costumbre era semejante a la oración secreta en el aposento, posiblemente tal co
mo lo refiere Y'shúa en Mateo 6:6, cuando nos dijo que nos encerráramos en nuestro a
posento, apartándonos del resto del mundo, para orar al Señor en secreto.
Este talit era el manto usado por Samuel (1 Sam. 15:27), y el manto que Elías echó s
obre Eliseo (1 Reyes 19:19). También era el manto utilizado por Y'shúa, cuyos tzi-tz
iot fueron tocados por la mujer que tenía el flujo de sangre.
Aún en Su gloriosa segunda venida, Y'shúa podrá estar utilizando Su talit. En Apocalip
sis 19:11-16, Juan nos da la siguiente descripción: "Entonces vi el cielo abierto;
y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero... y
tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa
teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios... Y en su vestidura y en su m
uslo tiene escrito este nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores" (Apoc. 19: 11-13,16
).
El autor J. R. Church sugiere que el vestido que llevará Y'shúa es el talit, con Sus
títulos escritos sobre éste y sobre Sus muslos. ¿Dónde caen los tzi-tziot, sino sobre l
os muslos? Se puede notar que hay cuatro títulos mencionados en este pasaje - un tít
ulo por cada uno de los tzi-tziot:
1. "un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo" - ¡el inefable nombre de Dios
! (v. 12)
2. "El Verbo de Dios" (v. 13)
3. "Rey de Reyes" (v. 16)
4. "Señor de Señores" (v. 16).
El propósito de los cuatro flecos en la ropa era, es y continuará siendo el de procl
amar la Palabra de Dios, de manera que siempre se recuerde y se ponga en práctica.

Caracoles
Cada fleco debió contar con un hilo azul. Hoy día, el tinte azul es tan prevalecient
e que no podemos imaginarnos cómo durante los tiempos bíblicos, el azul era probable
mente el color más costoso para producir. Por esa razón, era utilizado sólo por la rea
leza o la clase alta, quienes eran los únicos que lo podían adquirir.
Previo a la creación de tintes sintéticos, la única fuente natural del tinte azul era
una pequeña glándula en el caracol de tipo Murex. Se requerían 12,000 caracoles para o
btener una cantidad de tinte que llenara un dedal. En el año 200 a.C., una libra d
e tela, teñida en azul, tenía un valor equivalente a $36,000. Para el año 300 d.C., es
ta libra tenía un valor de $96,000, lo cual indica que Lidia, la vendedora de púrpur
a y una creyente de la primera iglesia, era una de las mujeres más adineradas en e
l Imperio Romano (Hechos 16:14).
En el método tan breve que tiene la Biblia de relatarnos cosas, esta pequeña cantida
d de información sobre Lidia significa muy poco para nosotros hoy día, pero decía muchís
imo a los primeros creyentes. De hecho, este detalle era un anuncio como, "¡Una de
las mujeres más ricas y poderosas del Imperio Romano acaba de convertirse!" Imagíne
se el impacto que pudiera tener ésto en términos de la predicación del Evangelio.
El color azul representaba, además, algo divino, y hacía que se destacara la realeza
del resto del pueblo común. El tener un hilo azul en la vestimenta significaba te
ner algo de divino o real, y le recordaba al que lo vestía sobre su propio signifi
cado ante los ojos de Dios. Después de todo, Dios nos ha llamado a ser un sacerdoc
io real.
Este hilo tan atesorado probablemente pasaría de manos del padre al hijo como un l
egado muy preciado. La franja azul en el manto de oración de los hombres judíos hoy
día tiene el mismo significado y, curiosamente, las franjas azules en la bandera i
sraelí representan lo mismo.
Los elementos de la bandera de Israel, muy difamada mundialmente, son realmente
una representación del Señor. El fondo blanco con franjas azules simboliza el manto
de oración. A la estrella de David, ubicada en el centro, se le ha otorgado varias
explicaciones. Una que me gusta proviene de un erudito judío, Franz Rosensweig, q
uien lo interpreta de la siguiente manera: La estrella de David se compone de do
s triángulos. Uno representa a Dios en su manifestación como Creador, Redentor y Mae
stro. ¿Suena familiar? El otro triángulo representa a Dios, al hombre y a sus semeja
ntes en una relación tri-dimensional. Requiere que existan los tres elementos para
poner en acción la palabra de Dios en nuestras vidas. A mi entender, ésto hace de l
a bandera israelí un verdadero estandarte y representación de Dios, un testimonio al
pueblo israelí del Dios a quien sirve y su razón de existir. Desde una perspectiva
espiritual, quizás ésta sea la razón por la cual la bandera de Israel, como el pueblo
y el estado israelí, se enfrenta a tanta oposición de parte del mundo secular en que
vivimos.
Autoridad
Los flecos también llegaron a asociarse con la autoridad de una persona.
Saúl y David: En el caso del Rey Saúl, encontramos que David lo humilló al acercársele a
escondidas en la cueva cerca del manantial de En Gedi, y cortó los flecos del bor
de de su manto, símbolo de su autoridad. Los hombres de David le dijeron a David:
"He aquí el día de que te dijo Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y ha
rás con él como te pareciere. Y se levantó David, y calladamente cortó la orilla del man
to de Saúl. Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla d
el manto de Saúl. Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi
señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de
Jehová" (1 Samuel 24:4-6).
¿Por qué David se sintió tan turbado de corazón? Porque entendió que robarle los flecos de
l manto de alguien significaba robarle su autoridad. Aunque David hizo ésto para p
robarle a Saúl que no buscaba quitarle la vida, el hecho de removerle los flecos d
e la esquina de su manto era una humillación a Saúl. Esto fue lo que turbó a David.
Al salir Saúl de la cueva, inmediatamente David salió tras él y se postró en reverencia
ante Saúl para comprobar que no lo quería matar. Le dijo a Saúl:
"¿Por qué oyes las palabras de los que dicen: Mira que David procura tu mal? He aquí h
an visto hoy tus ojos cómo Jehová te ha puesto hoy en mis manos en la cueva; y me di
jeron que te matase, pero te perdoné, porque dije: No extenderé mi mano contra mi seño
r, porque es el ungido de Jehová. Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en m
i mano; porque yo corté la orilla de tu manto, y no te maté. Conoce, pues, y ve que
no hay mal ni traición en mi mano, ni he pecado contra tí; sin embargo, tú andas a caz
a de mi vida para quitármela" (1 Samuel 24:8-11).
Todos, incluyendo Saúl, sabían que David había sido ungido por Samuel para ser el próxim
o rey, razón por la cual Saúl temía a David. En ese momento, David le quitó, literalment
e, la autoridad a Saúl, y pudo haber tomado también su trono. Pero no lo hizo; prefi
rió dejar que Dios escogiera el tiempo para recibir el trono. Este acto convenció a
Saúl de que David hablaba la verdad.
El acto de devolverle a Saúl su autoridad también fue un acto de reconciliación entre
ambos. Saúl le contestó: "...Jehová te pague con bien por lo que en este día has hecho c
onmigo. Y ahora, ...yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de Israel ha
de ser en tu mano firme y estable..." (1 Samuel 24:19b-20).
Booz y Rut: Otro ejemplo de la autoridad representada a través de los flecos o tzi
-tziot se encuentra en un pasaje en el libro de Rut, el cual a veces es difícil de
comprender. En el capítulo tres, Rut se dirigió a Booz para recibir su bendición, y a
sí pedirle salir de su situación difícil. Se fue a la era durante la noche de parva de
las cebadas y durmió a sus pies.
"Y aconteció que a la medianoche se estremeció aquel hombre, y se volvió; y he aquí, una
mujer estaba acostada a sus pies. Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo s
oy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres
pariente cercano" (Rut 3:8-9).
Booz inmediatamente comprendió lo que quiso decir, y le contestó: "Ahora pues, no te
mas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe q
ue eres mujer virtuosa" (Rut 3:11). Procedió a hacer los arreglos pertinentes para
ayudar a Rut y, eventualmente, se casó con ella.
Lo que hizo Rut al pedirle a Booz que extendiera sobre ella el borde de su manto
era indicarle de forma simbólica que se ponía bajo su autoridad.
Humildad
Para fines del período del segundo templo (70 a.C. - 135 d.C.), los flecos se habían
convertido en un símbolo de "estatus" social. Mientras más adinerado era uno, más gra
ndiosos eran los flecos. Esta actitud siempre ha sido parte de nuestra naturalez
a humana, ya que somos dados a querer exhibirnos públicamente; por ejemplo, nos gu
sta lucir el tipo de vehículo que poseemos, la casa en que vivimos, o las prendas
que vestimos. Es sabido que, durante el tiempo de Y'shúa, los flecos de algunos fa
riseos eran tan largos y elaborados que arrastraban el piso. Era este orgullo y
ostentación lo que Y'shúa repudiaba cuando dijo, "...extienden los flecos de sus man
tos..." (Mateo 23:5).
Cuando hablamos de los fariseos, es importante notar que no todos eran hipócritas.
Nicodemo era un fariseo (Juan 3). Ellos eran los líderes religiosos conservadores
de esa época. De hecho, Y'shúa dijo, "En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y
fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no h
agáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen" (Mateo 23:2-3). Al igual que
en nuestra época, existían entonces algunos líderes religiosos buenos y temerosos de
Dios; pero otros eran charlatanes. Debido a las referencias hechas con respecto
a su piedad externa y muerte interna. Teológicamente, Y'shúa se parecía más a los farise
os que a los saduceos.
La lección de este pasaje, para todos nosotros, es que es más importante conducirnos
según los mandamientos de Dios por convicción interna y en humildad, que simplement
e llevar una apariencia externa de prácticas religiosas excesivas. "...el hombre m
ira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón" (1 Samuel 16:7b).
Alas
Regresemos a la mujer que se encontraba a orillas del Mar de Galilea, la que se
acercó a Y'shua para ser sanada. Cuando se abría camino entre la multitud, no era pa
ra darle unas palmaditas en la espalda. Era una mujer desesperada, quien había gas
tado todo su dinero en curas inefectivas. Realizó un acto valiente cuando se empujó
entre la multitud porque, según la ley levítica, era prohibido que una mujer en su c
ondición estuviera entre el público porque era considerada inmunda o impura (Lev. 15
:25). Sin embargo, había agotado todas sus esperanzas, y no tenía nada que perder. H
abía oído hablar sobre este Mesías que sanaba, y lo buscó ansiosamente.
Pero, ¿por qué tenía que tocar el borde de Su manto - los flecos de Su talit? Estos tz
i-tziot eran el punto de contacto que ella necesitaba para liberar su fe y recib
ir un milagro en su vida.
¿Qué representaban los flecos? Primeramente, representaban la Palabra de Dios, la fu
ente de salud para todas las necesidades de su vida.
En segundo lugar, los flecos representaban la autoridad de Y'shúa. La mujer había oído
la noticia de que muchas personas eran sanadas por El, que enseñaba con autoridad
, y que cuando hablaba, milagros ocurrían.
En tercer lugar, había algo más allá que simplemente unos flecos. El profeta Malaquías h
abló del Mesías de Israel, diciendo, "Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el
Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación [salud]..." (Malaquías 4:2).
La palabra hebrea para "alas" usada en este pasaje es kanaf , una palabra que si
gnifica específicamente plumas parecidas a flecos, o las orillas del plumaje de un
ave, no el ala completa. Todos hemos visto un águila o un halcón volando en forma c
ircular en el cielo y hemos notado que sus alas son parecidas a flecos. Esta pal
abra, por lo tanto, tenía dos significados y podía ser traducida como "alas" o como
"flecos".
Probablemente la mujer había oído mencionar que Y'shúa era el Mesías. Quizás recordó la pro
esa mesiánica del rollo de Malaquías y pensó que, si habría de ser sanada, debería ser por
medio de Sus alas... ¿Sus tzi-tziot? Por fe, estrechó su mano y tocó los flecos de Y'
shua y fue sanada de su enfermedad.
Es interesante notar que, a través de todo el Antiguo Testamento, cuando se habla
de "alas" en referencia a Dios, se utiliza la palabra hebrea kanaf. Ciertamente,
el lugar de nuestro refugio es bajo el kanaf del Señor, ¡o bajo Su palabra y Su aut
oridad!
Luego de su encuentro con esta mujer, Y'shúa llega a la región de Genesaret, a orill
as del Mar de Galilea. Los hombres del poblado reconocieron a Y'shua y divulgaro
n la noticia, de manera que trajeron todos los enfermos, "y le rogaban que les d
ejase tocar siquiera el borde (los flecos) de su manto." La Biblia informa simpl
emente que "...todos los que le tocaban quedaban sanos" (Marcos 6:53-56).
Estos enfermos no fueron sanados simplemente por tocar los flecos de Su manto. F
ueron sanados cuando su fe tocó el poder de Dios, Aquel que los podía sanar de sus e
nfermedades. El manto fue el punto de contacto para poner en operación su fe y así r
ecibir un toque de parte del Señor.
¿Y qué de usted y de mí? Nadie está exento de problemas en su vida, ya sea que sufra de
enfermedades, problemas familiares, problemas financieros o dificultades emocion
ales. ¿Tenemos la fe sencilla para alcanzar y tocar el borde del manto de Y'shúa? Si
es así, El está esperando para responder a nuestras necesidades, aún en estos tiempos
tan modernos.