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le le resis | Ewsavo Graciela Batticuore, Loreley le El Jaber y Alejandra Laera, je comps. Fronteras escritas Cruces, desvios y pasajes ena fteratura argentina ‘BEATRIZ VITERBO EDITORA ronteras eacritas «limits, dervne y pasajes on le iteratura ‘Alejandea Leora et.al; compilado por Alejandes Laera (Graciela Batueuore; Lorde El Jaber.- 1a ed. - Rosso: Beate 288 p: 20114 em. | isan o7e-80-048-200.6 | 1. Ensayo Argentina I Laera, Alejandra, comp 1. Baticos- | re, Grasils, comp. IL El Jaber, Lovley comp. cop Ase Bibtioteen:Teis/Basavo Husteacton de tape: Dantel Garcia © Algendra Laera, Graciela Ratticuorey Loreley Bl Jaber © Beatrix Viserbo Raitora srormbeatrieviterbe.com ae InfoObeateizeterbo com ar evervdostndos tot darehos. Quad “ IMPRESO EN AROENTINA / PRINTED IN AROENTINA Queda hecho el depésite que previene Ia ley 11.72) Aventura y relato. Apuntes para una historia literaria de la frontera Casi al comienzo de Uno excursion a tos indios ranqueles (4870), Licio V. Mansilla cuenta que, mediante un eefersado reconocimiento del terreno, él mimo eorri la frontera varias leguas y a establecis al sur del Rio Quinto, Es lcito, ante ol modo en que se presenta la noticia, preguntarse cen is habea hecho: de qué manera fisica ha dejado constaucia del desplasa miento dela frontera, eusl ha side gesto politico que lo scorn ‘pais, cudndo y donde inseribio ese corrimiente en un maya, ‘quiénes colaboraron en la tarea, La valides de estos interve santos se debe, més que nada, al hecho de que el emplazamsion to, y-en este caco corrimiento, de la frontera, aparece como una ‘area individual. Es cierto que hay wn Estado al que Mansila, fon tanto coronel del ejrcito y jefe de frontera representa, pers también lo es que Mansilla mantondra una relacién difed » lena de malentendidos con sus superiores y que se encargard 4e profundizar Is distancia cuando, maces después dela excur- sign omprendida a Tierra Adentro para conoter las tolderias anquelinas, esriba su relate, Por eso mismo, i algo nos importa de ese modo de narrar 06 ‘que el trazado de la frontera, y su eruce, su incursign al otro lado, se presenta como ung aventura personal, Con gran clari= dad, Mansilla tematiza la frontera en tanto linea que separa lo tino de lo ett, 1a civilizacign de Ia barbacte, al hombre del di slerto, pero lo hace, a la vez, exhibiendo que esa frontera es también una zona de contacto y de pasajes, movil Labil y din mnica, En wn sentido, Mansilla viene a recoger toda la tradicion fargontina anterior de representacion J experiencia de la fron tera al tiempo que anuncia lo que vendra, Aventura personal Cconvertida en relato de-aventura, Una excursién a los indios rangueles hace de la experiencia en la frontera la posibilidad {el conocimienta de to ajeno, de Io otro Relate testimonial de es hecho, iguraciones regidas por la imaginacién: en estas apciones que Mansilla tiende a conjuger fen su narracign es posible advertir, a primera vista, dos gran- {les wropos de relatos de frontera. Uno surge del viaje explora~ tori, ue alterna la narracign con descripeiones de la natura- leza, Ios habitantesy las costumbres, come ccurre en el Viaje a pais de los araucanoe (1879) yen Calloucura (1884) de Estanis Tao Zebailos.o en Bl viaje a le Patagonia Austral (1879) de Frat cisco B Moreno. El otro toma la forma del viaje fiecional, que recreg experiencias imaginarias sin renegar de la investidura testimonial que confiere el relato en primera persona, como Sucedé en Martin Fierro (1872 y 1879) al denuaciar Ia dura vida en el fortineinstalar definitivamente el tépico de ls huida Gel gaucho a therra de indins, Ea ambos casos, el relato esta flentado por aquel impulso aventurero que lo hace eontrastar fuertemente con el tono predominante en los informes topogr ficas de corte burocraticn estatal que resultan de la demarce cin de frontoras, come tempranamente te advierte en el Dia rods las Guardias y Fortines de fa Linea de Pronteras de Bue thos Aires eserito on 1796 por el capitan de navio espatol Péix de Azara. ¥ sunque en muchas ocasiones ambos moviles se cru a mayoria de los relatos de frontara, ya Sea ton, hay algo on fexperienciales o imaginarios, que es del orden de Is sventora tal cual I explica Simmel: como ese fragmento que se despren: de del eontexto dea vida yasume un valor especifico, como esa parte de nuestra existencia que, aunque vinculada hacia de Tante y hacia stras con otras, a la ver discarre, en un sentido profundo, al margen de lacontinuidad propia de a vide Bs indudable que fue el mismo esplrta aventurro ol que em pujé mas all de as fronterastransaténtcas alos primeros euro ‘eos que arribaron al Rio dela Plata, aun cuando ese espiritu estuviera gulad, también, por el sftn conquistador ola anbicién econbmica. Las primeraserdnicas dela conguistay.onsepuida, las e Ia colonia dan cuenta de ess aventura en la que se trenzan Pasiones, personaldades, interests, en la que se trazan limites, dominios, recrridos, Como podemos leer en el Derrotery vijea Bspana y Las Indias (1567) de Uirica Schmid, ya entonces, en la misma expresiin “tiorra adontro" que a mediados del sigio XIX se ‘sara como topdnimo en ls mapas (Tierra Adentro),sevistumbra la idea de Desierto, una idea que, juato con la imagen del “io sin ills” que bazia Buenos Aires convierta al avance de la frontera fen un trabajo sin fin. Juan José Saer, en su "tratado imaginario™ sabre el Rio de ia Plata, se rfiere la pobreza etetice de los dos desiertos" el de tierra yel de agua, que mirados deeds la perepec tiva que da Is legada, parecen yuxtapozerse “como ai els lim tesde uno y otra tierra chata se lievara casi del misme coor, se volviera un poco ms inestablo"? La potoncia dela desconocido, que late insistentemente del otro lado de les fronteraa, va cftatdo también los eaninos de Ts imaginacién y, sobre todo, ofrece un tema de atracciba per sistente. Es que, en el reverso de la aventura que se abre-en la frontera, se disena Ia figura de la cautiva blahea, esa suerte de mito cultura! marcad por la deaventura. Claro que ensten tat bign los causivos, los hombres y ninos en eautiverio,y algunos eseritos autobioyréficos han quedado como testimonio de esa Particular experiencia que coavierte toda una vida en ane verdadera aventura que merece ser contada. Sin embargo, la snujer eautiva es quien concentra la fuerza novelesca que per hile transitar una zona fluctuaate entre lo documental y 10 ficcional. En su histori la fuerza conquistadora propia de la ‘aventura ge amalgama con la zelacion amorosa y cambia de sig no: en ella, el euerpo dela mujeres arrastrado al otro lado de la Frontera y poseido por la fuerza. Basta datonerse en los pasajes de las diversas erdnieas coloniales que presentan la historia de Lucia Miranda, la eepadola raptada por los indios en Ia expod cin de Pedro de Mendoza, come en sus sucesivas reereaciones, desde el drama en verso Siro (2769) atribuido Lavardén, hasta las novelas de euro roméntice publieadas el mismo ano por Rosa Guerra y Eéuarda Mansilla(Lucta Miranda, 1860) ‘Si yan esta historia legendaria la feontera proyectaba lit raly metafSrieamente una separacion, porque ademas del tras paso violento al “desierto” servis para marear una diferencia {nconciliable entre La mujer espasola y el indio enamorado, el poder simbélien dela cautiva aleanza su eulminacisn en Is his toria de vida de Maria, convertida en una aventura romantica por Bsteban Beheverria. En Za cautiva (1837), Eehevorria de sive ala mujer la frontera, ala vez que esta es configurada ‘como un expacio denso, que anuda nuevos sigailieados cultura lesen dimensiga nacional ‘Aunque el maginario romantica haya dejado en la frontera rmarcas indelebles de Ia oposicion entre civilisacion y barbaric ‘entre ciudad y eampaaa, entre el letradoy l barbaroo el salva 4osloseaminos de esa frontora han seguide también otras direc tionee Por lo pronto, él misme proyecto romntico nacional en- fontré su sombra en otro modo dal cruce de In frontere: hacia fuera (y no tierra adentro), hacia el exterior. Casi todos ls pro tagonistas dela escena cultural rioplatense de la déeada de 1820, desde Domingo F Sarmiento y Juan Bautista Alberdi a José Marmol, partieron al exlidebidoa las diferencias con el gobier node Buono Aire y dleron testimonio de ese viaje obligado, ‘Ahora bien: en tanto trazo delimitador entre las nuevas na- ciones del cono sur, la constitueién de la frontera, y gu configu racion, habia estado atravesada, en las primeras décadas del riglo XIX, por la lucha poscolonial del Rio de la Plata con los beluartes espanoles que pervivian en América, Un episodio lo revela como pocos: el argo, penose periple que lleva a San Mar. tin desde el Norte a los Andes para vencer al ejéreito enémigo instalado en el Alto Perd es una primera respuesta al interro sgante sobre el cruce de las Fronteras, sobre el modo de desen trafar el nudo geogratico, politico y militar que la conforma Ea eae recorride, que unas décadas después narraria ejemplar. vente para la historiografia Bartolomé Mitre en su Historia de San Martin y de a emancipacian eudamericue, se disefan las formas iniciales, tentativas, dela nacion Sila disputa poscoloniel por la posesién de territorios entre los nuevos pafses no tavo mayor rendimiento literarioy perma. necié sobre todo en ol registro del informe estatal, silo tuve, en ‘eambio, el conthicto bélico entre naciones. Del modo en que los inielectuales se hicieron cargo de pensar los problemas lim trofes, quizas sea el punto culminante la Historia de Roca (1938), en la que Leopoldo Lugones anuida la "conquista’ de las tierra {el Sur al confieto politico territorial con Chile por repiones de la Patagonia, Del rendimieato lterarie propio de los enfrenta rientos armados, os lustrativa la Guerra del Paraguay (1865. 1808), quo por lo menos hasta fines del siglo XIX die ugar aun variado conjanto de relatos en los que las posibilidades dramé teas que ofrece una guerra despuntan en toda su veriedad, En dafinitiva, a aventura, y su revés, la dosventura, 0 vi: ven en la frontera o bien como enfrentamiento y puerra'o bien como eruce y exploracidn. De allt que la accion de frontera sea oblemente productiva para la narraciOn, porque las dos po bilidades que olla implica suponen uno alta carga de drama. cidad, Si derelatos se trata la frontera represents tna separa OOOO OOOO OO COCO OOHOOOCOOOEOEEOOOED CO oe oe ceccecccccccccccecnncneeceee cin, un Limite, pero también la chance de ampliar el conoei- fniento de lo desconocido, Exa chance nos devuelve al libro de Manilla yl hacerlo, daja ver los diversos contenides politico Sdeologicos que se juogan en los modoe de relacionarse con ta jrontera y de narrar esa relacién, Porque el libro de Mansills, hel mismo movimiento de stender a las manifestaciones pre- vias sobre la ftontera y anunciar las futuras,recoge las disew siones,reavivadas on la década do 1870, acerea de cbmo oeupar [a ftontera y avanzar sobre ella: Iinee de separaciin o zona de contacto, uerra ofensiva 9 negociaci6n, exterminio o integra (dn, reparto de Gerras ocolonizaciéa,latifundisme o minifun- dlismo, Se trata de una déeada de debate y disputa que concluye fon la declaracion de la guerra ofensiva total, el exterminio 0 Sometimiento de los veneidos y el nuevo trazado de las fronte- ras nacionales por parte dol Estade argontino, En ese sentido, bl gesto de trazar individualmonte la frontera y después pactir ‘de excursion alas therras donde habitan los ranqueles pars pr parar la firma de wn tratado de paz, no podria ser, en efecto, fds que ena aventura personal, una suerte de excentricidad {otra caracteristica de a aventura segua Simmel) que solo pue de constituirse como relat literario Lis concepeidn de la frontera que se desprende de relatos ono ldo Mansilla,y que en Ia cultura argentina encontraria esce So eco entre sus contempordneos, anuncia en verdad Is aperts- aide los estadios sobre la frontera ms alla de su acepcisn como Timite o borde, y somo zona de ehoquo y de avance de las naci- nes sobre tistras vacias",es decir ma alla desu acepeién pot tieo territorial. Ala dimensign historica y oconémica que, ala lileima década del siglo XIX, la nocion de frontera adguiere a partir de los andlisi do PJ. Turner sobre el caso norteamerica: fochay que sumarle también tna dimension cultural que dota ‘de sentido simbolico a los aspeetos goograiens, politics ¥ mil fares .Qué es, finalmente a frontera? ,Comoinfluye, por ej: plo-en ia constitucion de una nacionalidad y ea la formacién de los Estados? ,Cuantas tipos de frontera existen y qué tipos de Ihabitantes y de practieas propone cada une? ,Cémo han inter- ‘venido, por otra parte, ls relatos y las representaciones de la frontera en su propio trazado? Ala Iuz de las nuevas perspect- vas de estudio que fueron surgiondo a lo largo de siglo XX y en Is aetualidad, no solo es posible una revision dela historia de laa fromteras rioplatenses desde la colonia basta finales dels: {lo XIX, sino tambien tin abordaje retrospective de los relatos {imbriosdos con eli. Desde la definicién de Turner en 1899, quien caracterizé a la frontera como “el panto de contacto entre la barbarie y Ia - samente y reconquistada por el indi. Esa partir de este episo- ‘ioves deci partir del desastre de Mendoza y dl abandono del foeete, que la tierra comienza @ adquirir un nuevo valor para el ‘espaol, no solo porque en el escaso reparto da biones es esto lo {que ofrece el Rio de la Plata, sino también porque su obtencion, thantenimiento, posesién y acemulacién hablara explieitamente tel podor que se deteata, de Ia herocidad del onquistador, de su hhombrfa, reinstalar las jerarquinsy poibilitara recomponer Ios bandos dle una dicotomta en la que ostes hombres se definen. El ‘camino y Ia fundacion de Asuncion se entroncan en esta linea, ya (que la abundante ciudad ee ofrece como una suerte de paraiso tareado por Ia demasia: sierras, cuerpes, alimentos. La expe roncia vivida impone un nuevo tipo de préctiea, en la que el dominio de In tierra no solo rige la representacion textual @i0- nogeafica sino que tambien se perfla come meta y ya no simple- mente como medio hacia el metal ansiado, La terra se convierto {en propiedad; como tal. detenta, a 6u ver, un poder individual {ue habla de un reconoeide valor econémicoy socal. De este moo, Jattierra entra de lleno on un proceso de teritariaizscién espa cial en el que la eonfguracion de frontarae su sostn,erencion y race seré seats La tierra deja de sor as{ Ja malvada que quiebra los sueiios 4e los europeos, para, mediante sus propios ¥ originales danes, convertirse en la hacedora que recrea tal idesrio, Politicas del combate: identificaciones, alianzas,rebeliones En las erénicas dela conguista del Rio de a Plata son innu- imerabies los relatos que narran entradas ala tierra nueva con ls ayula, Ta guia, de indigenas que prestaren previamente va- sallaje los espafoles; relatos que ponen una y otra ves en vi doncia la estrecha relacion establecida entre espaoles ¢ i- dios, la necosidad de tal vineulo para poder evar a cabo los objetivos politic y territoriales que movilizan a os earepeos El establecimiento de la paz entre naciones se produce in- ‘aefectiblemente luego del combate contra alg grupo indige nna pederoso, como os el easo de los guaycuries, La victoria sobre este pueblo posibilita la paz eon otvastribus las cuales al ver que los indios “mas valientes y temidos" fueron “acome- tidos y vencides y desbaratados por los eristianos",” se di sen hacia el vencodor a endir teibuto y establecer Ia par. La Togica del combace rige el tipo 4¢lazo entablada entre indios y fespafioles; esa misma logica datermina In clase de intercam Dio que se produce entre ellos, At, los aperies, quienes Hegan al asentamiento cristiano logo de la derrota de Ins guaycuries, se someten al podar del mas fuerte, El sistema de vasallase ‘tue Alvar Nanez Cabeza de Vaca la explica al principal dela tribu no solo sonata cuestiones religiosas o de subordinacion, tanbign recalea las obligeciones y ventajas de esta posicioa, Gentro de la estratificacién social en la que acaban de ser in {luidos: el Adelantado les pide que tengan "paz y amistad con {or indios guaranies, pues eren naturales de aquella tierra y ‘vasallos de Su Majestad”, les dice que ete ure ee ade Asonis AS. 940 En In nueva estructura socal, los guarantes son come ls ape va su vez, luego de la derrota, com los guayearis, jan a cualquier otra tibu iio eo sometido aun ries que s ‘jue son com loa agaces, que se aseme ‘encda, Coma en una puesta en abismo, omeizacion que lima ls diferencias de poder are Saaite eaten jada vasallos y, por Camete Jes Las dsuncones de band siguen presents, pero fer ens smpifcaas en In Sica etonf orion 81k ‘Sati conga gu Tos eet stone yprezonn ee ded loge fata ont al espa congistare8 cae gee prover devs servos lon regards, rc ivan Wea polar con ellos contra un enema S08, sean Eaecounode loscambiocentaes: eediogue Van y Teh por manteser I ier er grabado es enemaigo ahora, fquerres contra ol espa erage! que no Hace ain thas, Como se observ on ot prime {de indio al no someterse a Ia gualacién que impone el pod sepne el woneido, Pero también elenemigo del indo es por exten ‘Non enemigo del eristians. Como en una especie do ida y voelta eats igueles -aungue en verdad nolo sean~, las alianzas con 10s can los pueblos ndigonaa ya aliades de és- tepariolesy por end an de ton, goneran un Gnterieambio y una (inter)penetracion toneesdesconocidos, Ahora el guarant es "hermano" del cuaycur, ‘ahora su tierra es terra también igualada en su cardcter no pri. vative ni privado, ahora su cuerpo es un cuerpo de lucha, de tr bbao, de accion al servicio de ua poder que se extiende por todo el terrtorio. De este modo el espanol no solo habrta logrado derribar las fronterasextornas sino también lasinternas ya exstentes entre Jos grupos indigenas," derribamiento completo que la favorece y ‘ave, por lo menos asi, no parece afeetario en la imagen que eons: traye dest mismo, ha eoncebido Sin embargo, evando cada aujeto parece actuat dentro de su propio espacio, Ruy Diax de Guizmén, el unico cronista mestizo, sefala, probablemente sin busearlo, que Ia iguslaciéa no colo fe produce entre indigenas, En el fragor de la lucha las jerat {quias practicamente desaparecen; como de hecho lo tauestra el primer grabado, los espafoles atacan como unidad, Pero, si en quella imagen los aliados son representados a distancia de la nilliia europea, en el texto de este cronista la representacion trasciende las barreras espaciales ycalturales, Cuenta Ruy Diaz quo.n Asuncion se realiz6“una salida al eastigo de unos indios ‘ebolados dela provincia de Ipané, que tomaren las armas com tea los espafles” "La rebolion oa sofecade por el capitan Alonso ‘Riquelme junto "con 300 saldados y mas de 1000 ainigos".quie. 203 se enfrentan s un pucblo forificado con més de och mil Indios. La pelea os encarnizada; luego de ganar Ia plas tha cntinGa en la casa del enciqu defensa indigena. Entonces, Tal ‘timo bastion do ataque y POOCOOC OO COC OH EEOSOSOHOCOOOOOEOEOEO e e e e ° e e e e e ° e e e e eel Serene orzo que relat eta escena, el espant gue condena ‘cultural diferenciador. Spiadada contra indios, la waién de raza so quiebra, se ha que- Atravesar, ocupar. ‘Avances y retracesos en Ia frontera {Ls escena narrada por Ruy Diaz y la escena del canibalismo doled capanlos que clove scaboenIcuded de Buenos Aires irobalan sobre ‘un mismo eje: el castigo, en un caso, y ¢l hambre, ‘ent otro, producen una serie de torsiones que responden a deck siones teritoriales y poiticas © que las generan. Son precisa. mente tales torsiones en el esquema identitario las que ponen fen marcha una paulatina reconfiguracién de los elementos que ‘compontan la eseala de valores trada desde Eapatia, Las fronte- rast atraviesan no solo con e objeto de ganar tierra infield ganar tierra para la Corona einerementarel movimiento expan sionista que caracteriza al imperio wspasol;¢]cruge ylainstatc racion de fronteras responderan también, en especial a partir {del asentamiento on Asuncion, aotrosmbvies La tierra comenea «8 significar no solo en tanto capital aeumulable sino también, fn particular, en funcion de In potencial productividad que por sea. Asi lariqueza natoral dela tierra netaradirectamente rel cionada con las earactoristicasy Ia caatidad de cuerpos que la hhabiten. La encomienda ye eautiverin® posibiltan, en este soa to, por un lado continuay eon wna esclajerdrquiea que la falta {e oro alimenta parecia haber quebrato,y por el otrepotenciar Ja productvidad de I tierra, enriqueserl, rvaluarl “Las entradas en terra indigena, los eruces de las fronteras ress por los naturales de la regisn, el combate entablado ex tre unos y otros, tendran indofectiblemente un saldo, una ga ‘ancia. Enel gran relate vietorineo que componen ls textos 60- Joniales sobre la conquistaefeesunda por Espa toda lucha, toda victoria, poseera un rédito,y los soldades buseardn esa recom. pensa. As, relata Diaz de Guzman que una vez que Domingo ‘Martinez de Irala obtavo Is gobernacioa ola del Rio dele Pla. ta mando “empasironar los indios de tada la jurisdiecion” para realizar el reparto neceserio. Los 27.000 indis de armas situa. os on 50 leguas circulares al norte y sur, et. hasta el rio Para 1, no eran suficientes frente a In cantidad de conguistadores Entonces sine pct Goternad! pr 0 ir i compe unos que pdo seg ne visas de as tr eferido como una de tas pri El empadeonamiento aqu referid snoras linposiiones denndas por Iran ona veu-asumido Bi cargo oficial de Gobernadr, pone en evidencia que esas Sewonta leguas habian sido ganadas,e€ decir que esa ti Sion sue eeintisite mil euerpos habla sido conquistada Gnas lcances y En-ere empadronamiento de Tos vasallos, fimten ce lee una vee mas el derribamiento dels fonteras Interna, ast como la existencia de otras fronteras que an r selhonfranqueado, De ese modo, en el fntento por abar- cetedas las ioguas ale redonda, quienes Sntentan Hevar 2 abo In orden de Irala sehalan, como lo reproduce este er- Siuta, que‘no puede contarse para las encomiendas con lo Indios que estaban al este, que por ser de diferentes nacio- stor tan beroaras no so pudieron empadronar y repartir por Shtoaced" (RD, p.220) Bl combate ahora at offece un "botn Como lo denominn Ulrico, tangible y euantifeable, que pre tora gonanclas materilesy simbolieas, Las Frontera ponen, vatonces, y # esta altura, por un lado un espacio de Eefrentamicnt, por el oro de teraciéneitorpenetracén En ae eroncas coloniales del Reo de la Plata las fronter Min tonas dingricas ao sole por ls eectivos avances y re {Rhhasoemitare, sino también, y principalmente, por el fo dlecuerpos que las define en 0 acontecer movble Gacrpon que van vion, cation foreadoswofrorides por emia volusta, como bot o come alana, Tos euerpos que Uelvesan costantewenve Ta frontera se defiaen y redefinen rralcin erecta con ella ana Vex abravesada la fontern «on el indio, ganado su lugar, derribado el muro de contencién, el traspaso de cuerpos no solo representa el botin de guerra, también pone on evidencia el aspecto econsémico que impone el ceruce. Ba la nueva logica, los euerpos se convierten en materia de trueque, en mercancia intercambiable que, bien evidencia 1a victoria, el poderio,o bien demuestra la aceptacion de la de- rota, bien protendeestablecer alianaas. Cuenta Ray Diaz que los indios ehiriguanas, procedentes de los guaranies, luego de ‘haber ganado nueva tierra comian a los rehenes que capturas ban de las tribus vencidas o los “‘vendian” les espafles “a trueque de rescates que les dalbaln, teniendo por mas ail el vvenderlos por lo que han menester, que el comerios"(RD, p73), En Ia “utilidad” que se le otorga al-cuerpo, en el valor de la transaccién, on el trucque mismo de everpee por rescates, se observa en qué medida los hombres y mujeres indigenas se con. viorton para/por el europea en un metal ansiado, social y ee rémicamente valuable. Los indi eautivos a alias son los que trabajan la tierra, son los guias del camino en las nuevas en ‘radas de descubrimiento y conquista del terreno, son los alia dos que poaibilitan derrocar naciones indigenas poderoras, son {euerBos queen su diferencia genériea, en st multipleidad, pro veen y satisfacen. En estos cuerpos que se “reparten” se dirime la victoria ol fracaso de una empresa ideolgica colectiva, pero tambien de una prapresa social, cultural y eeonomica que deft ne al europeo en su individvalidad, Cuerpos que viajan, que atraviesan, El relate del cruce Canadas las terras, los combates, todas las fronteras se labren y los cuerpos de unos y otros se ven afectados por esa apertura buseada, 0 al menos, implementada por las nuevas Tigicas que impone el territorio rioplatonse. Ast, ls cuerpos, Coccccccccee e e e e e e e eo e e e e e e e e e e e e e e e e e e e e . e e e e e ‘una ver establesidas lar nocesarias alianzas, no solo resultan fuerza de lucha intercambiable sino también reaseguro fsico, aprehensible, del pacto acordado, Bsto se ve literalmente en Ta lucha armada, en los bandos que se aprestan a ls conticnda, ena pelea propiamente dicha, pore también se palpa en otros fuerpos que se entregan como ofeenda, come firma del scuer ‘to, como sello del tratado, come representacion carnal del laze ‘gue une:"y asi voluntariamenta los caciques le oftecieron a 6) ya los demas eapitanes sus hijas y hermaaas, para que les Eirviesen, estimando por este medio tener con ellos dependen: cia y afinidad” (RD, p-136). Las mujeres indigenas eseriben en ‘Sus everpos on traspaso y un encuentro, ya que "en efecto su edie que los espattoles tuvieron muchos hijose hijas en Ine indias que les dieron, muchos hijos hijas"(RD, p.136). Coa el ‘ofreimiento de las mujerec, ol 1az0 no es solo verbal, 18 alia 2a excede la palabra, la filiacion entra en juego, la union abo: a es taunbign sanguinea, !* Pero el movimiento de estos cuer- pos es, en verdad, coneomitante a la rccin belica entre indios J espatoles, no solamente producto do las alianzas posterio tes. Las indias van y vienon, eus cverpos comionzan el viaje, To idauguran, ¥ esto lo euentan todos los cronistas: los hom: bres mandan a sus mujeres lejos antes del combate, eusndo presienten la lucha, cuando se preparan para la pelea; como ‘esguardo, pero también como evidencia del conocimiento que poseen del eontrincaute deseo, los hombres mandan en via joa sus mujeres y estas empiezen la caminata, et éxodo, el rocorrido, Las indigenas abren 6] camino, rearman la frontera, deus propias naciones que ahora también, con el ataque in- Iminonte, se ha vuelto exclusiva inclaso para ellas mismas. Y Juego acontecers Ia contienda; los sometimientos necesarios Jas alianzas; el nuevo viaje, el otro tragpaso. La india que sir. ve al espatol como vasallo fisl es un motivo reiterado en este tipo de relatos, Su asentamiento, una vex cristianizads, ter tnina siende aparentemente definitive sus hijos mostizos cam: bian el espectro de su identidad y asimismo ellos terminarén conformando una cultura fronteriza propia, Peroen verdad el visje dela mujer indigena no termina alia logics del caus veriode guerra sigue afectanda directamentea estas mujeres ¥ obligéndolas nuevamente a otro recor. como suede con #1 ataque emprendido por los agaces, quienes “dieron en las labranzas y easerias de los cristianos, de los cuales tomaron ‘muchas mujeres de Ia generacign de los guaranies, de cist nas nuevamente convertidas” (AN, p 148) Como puede observarse, el cautiverio de Ia mujer ind la mujer indigena no finaliza necesariamente en la aldea crstiana; hay erdaices que muestran a estos everpos en movimiento aan hacia ef sal, continuando con Ia Logie natural en la que fueroa coneebi dos. Pero estos relatos no son sole aquellos quo siguen abonaa do la concepeisn de estos everpos somo materia intercamble ble: existen historias que rompen con la maleabilidad ena que son definidos, y a poser dal quiebre, 9 quizés por la ruptara misma que tales narraciones entablan, estas eseonas seran le as por los espanoles en términos de traieidn y absorbidas por Ja negativa visign general del indio. Sin embargo, esta simple cacién deja de lado la complejidad de una situacion con la que 1 propio conquistador no sabe comolidiar que al . que, tal vez pores smismo, no expande u omite. Ni taa solo coma Botin, ni nica ‘mente como ofrenda, hay escenas que cuentan que en la entze ‘g09 on In toma de estos cuerpos no se acaba la espacializacion ue ellos detentan, E) movienionto continia, la resistencia se leo en el cuerpo se dice con el everpo, Ast, eventa el escribano de Alvar Niinez que los agaces, con quienes se habian asentade Tas paces, vinieran iF La huida de las agaces no solo imprime un nuevo movi mignto a estos cuerpos que vuelven a traspasar el fuerte Seshaciendo el camino recorrido en la vispera, sino que tam bien posibilita la delacién y augiore e tiempo de ataque y la estrategia ¢ implementar. La informacion es erucial, pero Suhuida no sole habla-de le “traicion”, no solo subjetiviza a festos personajes habitualmente cosificados, también vuel- Yeo instalar Ja identificacién, a esta altura fluctuante, de qos bandos, Quiero decir: huyen, delatan, porque el espaol ‘el enemigo mas allé de las supuestas paces establecidas, eel que posee la tierra y los cuerpos, el que emprende dife Tentes entradas para ganar mds terreno, mas eautivos, mas poder, En esos cuerpos de mujeres que eligen Ia huida, ae Tee la resistencia que In mayoria de los eronistas prefiere tmatizer 0 no decir, Ulrieo euents quo los mayas le regal fon al capitéa Irala tres mujeres jovenes y que “cuando se hhubo establecide la guardia y todo ol mundo se hubo acosta. fio reposar, nuestro capitan a la media noche habia perdi (do sus tren mozac" (US, p.109), Si bien en esta crénica la pérdida sera explicada en funcign de las capacidades dol Capitan (Tal ver 61 né puda haber contentado en Ia misma noche a las tres juntas’), la fuga literal y explicite de las imajeres mayas es redireccionada en ol relato. Bs el capitan ‘iejo de 60 afos” el que, con su hombria en declive, posi lita el retorna; atin més, de algin modo, dice risueflamente tl eroniste, lo genera. Pero aqui la desaparicién de las mu. jeres noes huida, ex pérdida; es Irala el que las “pierde” y, {de thoche, sovial yJerdrquicamente fronto a sus soldados, el que pierde Ta resistencia do las agaces y de Ins mayas encuentra braver resquicios on los textos mientras es explicada por su traicidn “intrinseea” o en fncién de su supuesta (y desea da) insaciabilidad. Pero, a pesar de eata visiOn adulterada de le accion de estas mujeres, 1a oposicin del Otro, en es pecial del cuerpo femenine, no halla lugar en todas les eré nieas. En sus Comentarios, Alvar Nunez Cabeza de Vaca decide directamente no reproducir ol relato del eruce elec tivo, decide omitir una escona que reflere en una de Ins pro- bangas judiciales, En ella cuenta el caso de Juliana, natu: ral de a tierra, quien habia envenenado a Nuao de Cabrera ‘por colos". Como la india “a todas las otras india que ser- vian a los cristiano les deeta que ella sola era la valiente que habia muorto a su marido", Cabeza de Vaca le levanta tin procese y le pide a su alealde que haga justicia “porque demas de merecerlo” era conveniente para guitar el atrevi smiento que no 2 atreviosen’a eemejantes ens0s"." Esta sur te de justiciera mata a "su marido” e impulsa al resto a la robelidn, a 1a dofonsa, al ataque. El everpo femenine, en tonces, no es solo el medio de satisfaccien y procreacion, tambidn esl ejecutor de la muerte, el que empuia el erm fl que huye, el que se pierde. De este modo, estos cuerpos ‘que resisten, que alientan Ia resistencia, reerudecen le ima gen Tronteriza que el mestizaje, como preducto de ells, pa rece haber obturado, Este relato del eruce es, de por si, un relato en ol que se atraviesan motives sltamente codificndas dentro de la rotor 2 colonial. El cruce os ol quiebre de una légien que intenta Imponerse; quiebre porque el asesinate en manos de indias cautivas pone en evideacia el caos que sobravendrfa a un le vantamiento masivo; quiebre porque los movimientos de es tas mujeres delatan, sin lugar a dudas, la vulnerabilidad del expadol y construyen nuevamente la diferencia que éstos elu lan; quiebre porque regresan y desandan el camino, porque su huida y eu vuelta puede desandar asimismi la alianea ya paz establecida; quiebre porque estos everpos viajaros rege Coccccccccccoces neran-los lites, vuelven « escribir espacialmente la distan fia que los espaoles intentan convenientemente zanjar, l= reinstalan: producen frontera. El camino eterno del Oro Qué fuera tuviran oo y lata! Giced requ gos ese gan tere procara su content sin medida Martin del Barco Centenera, La Argentine por donde se iire, por donde se ven: tierra. Ese 0s el mensaje. Cuerpos que representan el avance,alianzas que sos- tionen el terreno ganado y posbilitan se ampliacion, combates ‘que buscan expandir el tervitorio. Tierra, por donde se le, ie~ tra tierra conquistada, poblada, poseida, tierra marcada. Y fren- tea la vieloria territorial dol espaol en el Rio de la Plata, la Trontera eseurridia, el limite inaleanrable: el espacio del oro 4 “Bntonces el rey pregunts a nuestro capitan sobre nuestro deseo ¢ invencidn; entonces nuestro capitan contests al rey de tos Jarayes que él queria busear ero y plata’ (US, p.86). Este brove didiogo, enunciads por Ulsico en 1567, se reproduce ‘constantemente en todas las cronicas;cambia Ia tribu, tan, pero ae mantiene presente la afirmacién que expl ‘movil del vie, del derrotero. Bl oro la plata, los metales recw poran su lugar cantral dentro de la esfora de accién del con- ‘auistador, siempre y cuando la supervivenciafisica esté garan- tarda, Pero el didlogo no finaliza all, Ante la aclaraciOn del capitan espaiol,el rey indigena, en este caso araye ofrece pie {as de oro, da todo To que poses, Las coronas y los brazaletes, Gemostracion tangible do un valor eeconscido, no son vistos por low espatieles como simples y nicos tzofees de combate, no son todo loro y a plata hallados, sino més bien, dentro del gia rmotonimiea que define al imaginario espaol, siempre uns po- {quella muestra de un tesore mayor, inmenso. En esta logic, #) ‘ore que, por tomar un ejemplo, Alvar Nifex Cabeza de Vaca ‘observa, es "de os payzunoes(..) [que lo toman de otras gene- raciones(.) (que, asu ven] lo han de los chaneses y chimenoes yy carearaes y candirees” (AN, 9.206), ete. Este oro que se true- {nyse vende oe toma” es envinciado y concebido en Cuncin de ‘una estructura acumulativa que, en la propia aeumulacin, "con firma" gran tecoroindigena de la region. ¥ entonces los esps- oles siguen caminando, iguen emprendiendo el recorride ha cia otra triby, hacia otra conquista Boro de los jarayes, que responde también a est gia de com: bete, pertenecia otra nacién, habia sido gbtenido en la batalla ‘ontra otro grupe. Sila alegria se experiments can ls obotas de ‘oro que los indigenas entregan a los expatoles,esasogriase dupl- ‘ea euando exe oro procade do una nacién eonecida previamente sla Uogada; Ia alegria se dice, se enuncia, cuando se sabe que ese oroles fue ganado sas amazonas. Aqui comienza la aventurs imaginada, _aquisl placer del ore posible y descado se abre espacio en el relate: *Por loque é nos doa exmprender de las amaranas y somunicé de Ja gran rqueta,estuvimos muy alegres"(US, p86). Bsa alegria lle va aleapitin aaveriguar distancia, convenientes médos de tasia- do yviaj,y asia marcharhaciaellas Finalmente el viaje es intruc- tuoso por ser épnca de lavas. El terreno inundado impel r80- "rio, poro,apesar de las reomendaciones de los jarayes, os es foles, maravillados con la fantasia del faturo y posible toro do estas mujeres, intentan cotinuar con su plan orginal. nel cami ‘no hacia as amazonas,legana la tierra delossiberis, ego ala de Jos oruesesy finalmenteregresan al punto de partia con los jara yes. Bn tanto emprendimiento territorial, el recorsido es, literal y simbélcament, pobre, pro nuevamente, com lo fue en un prin pio, es Tatierra la que impide el descubrimiento, es decir el éxito, 18 fonfirmacién dl sete, Noni la impericia del aventurero des- atencién a Iss recomendaciones de les conoeedores indivs, 1o (que explica que Ins attazonas no logeen ser halladas ni por Ia Gxpedieién de Hernando de Ribera, ni por ninguna otra, feadas en ua lugar supuestainlcanzable las amazonas™ ‘ven den una isla [grande (.),Yedeada on todo sudersedor por Ho" (US, p81). Los espadoles traepasan una y otra tierra pero ‘runes logran aleanzar la frontera que posibilitard el acceso; as ‘ids tampoco saben cudntas nuevas naciones deben atravesar ara poder legar @ destino, Las emazonas y el mito de inmensa cao Tidad de oro que poreen conforman un nuevo tipo de limite, de ono, ubicada generalmente on espacios de dificil aceso, y est umado las cavactoristicas dela tiera, expica la raz6n del no ballazgo, del no encuentro, El mito expscial del oro se conforma Sabre la base de un limite infranquesble, de una frontera infiita, tterna; siempre est en otzo lugar on otro lado del camino, detrés de aquel Kinite, después de aguelias naciones, siempre un poco Inds allé del aleance, As los mitos que so producen y reproducen no oly “acompatian la produecién de la fontera"* sino que tam bién expicitamente Ia crea. Los mitos del oro, enfocados princt palmente en esta regin en las leyendas de las amazonas y de Bl Dorado, imaginan una frontera directs del movimiento conauis- tailor, un espacio que divide el sete dela realidad la fantasia de ta pobreea, un eepacie que posbilitaria una confluencia de por Imposie. Por eso, ese mismo espacio es inhallable; por eso, 50 ttontera escontinua,constante-Paradeja de destino, la nia fron tera que los espattolesnologran franquear esa fronteraimagina- fe quo ellos mismos erearan mucho antes de zarpar. El camine del oro es por defincién, en todas estas erdnicas, ‘en camino interrumpido, wn recorrda deseonocido, un teansttar Infructuoso. No hay gran tecoro en esta tiorra,ningin conquis: tador ogra emular a Piearroo Almagro. Bl Rio de la Plata no es ord, aves México, posar del nombre que lees el rie, De abi los, cambios ye meneionados las reconfiguraciones, #1 lugar nvevo dela tierra, de los eusrpos, pero asimismo, y como lo demuestra lreiterado camino awn oro cada vex més fictico, existen valo- 19s culturales y econémicos que siguen funcionando més allé de Ja particularidad del terreno; y el oro, con su explicit valor de cambio, e8 uno de ellos. Los metales, os recoridos y los mitos ligados a él, poseen un lugar incvestionable en las mentes de estos europeos, Los mitos son féeilmente transferible, pero asic ‘mismo inmodifieablos; on ellos, on 050 suede de ganancia supre- ‘ma, se imagind el viaje, se planed el regresoy este aspecto previo alviajoy al conocimiento de a tierra o= uno de los poco, sino el ‘nico, que lucha por mantener sw logar en el relato, Ante el oro rtficado, ante ol tesore que aguarda a su descubridor, ante el lugar que este ocupa en el imaginario del expaacl, no parece ha ber cuerpo ni euerpos, no parece haber tierra ni terras que pue ddan servir de compensacign, ante é, frente sl, todo lo demas dejn de ser fin y vuelve n so labilentogoria de mero Sin embargo, este “retorno” al comienzo, ala inminente Ue- sgaila, esaparece pavlatinamente, el reiterado no hallango del ansiado metal recompone las categorias y recoloca Ia particula Fidad por sobre el aspecto universal amerieano. Por supuesto {que el oro sigue prorente, sopwira sienda buseado, pero tam bien sard recelocado en funcion de los novos paraimetros que la propia tierra ha elaborado. En ests vaivén se juogan los tex tos, en este vaivén viven los protagonistas, este mismo vaiven determina Is representacisn espacial y por lo tant, incide en Ja movilidad de estos hombres, en las diversas signifieaciones otorgadas a sus desplazamientos ‘Vaivenes, avances y retracesos, cassis frustrades, empren imientosefectivos, rogresos forzosos, viajes deseados, denote +08 padecidos; on ol Ro de la Plata, en estos toxtos, en este pero- do, a fontera es ese amplio movimiento en permanente reese tra que evidancia una teritorialidad en proceso, es decir. es terra y combate, genancia y pérdida, alianza y traicibn. oro y encomionda, La frontera os, aqui, la din dmiea de un cusrpo via. Joro (plural e individual, palitice y cultural) hecha espacio, eoccecccecoe Notas "Lavine Holi ator cleat, pain om rember a Ver histo ‘Gras Voyage Jana Tacedor De Bey icon de Hla sn pera in octet de In ere Te Scheid uw eoeta coe wneweie ‘estes ue repaints dl xno nu ma any iste de Tire dl Pugs, 7 ered de evi Hleos cost, em vert, cn dicac ab desde cule sat uinerletan omens acres en I eric ‘ia eeiznda en 1908 gor a dunt do Bere Mumisiatin Aber, fae que repro wa fore camplta tae entries dea pub rile, traduceiés y anotaciones de Samuel Lafone Queveda, Notas biblio- otra dein Jia do ion $F Nanisoitien Amerceon, Ts I, Buonce Aires, Cabauty Cia. Ere, er frensLe lneresaate ex qoe wen Uo lta ln extaein de varor poco oienas que ensrayn Fries de [keg rngardn, que covets eens tod eee publ = tales une dunt lnguatias de ton son, ea Cal fone lea, (ht son denavonda,ifrecibl asta om nv, en nan, eee [hel eegune Quin ents sean ranan gla que es erp et ars TW lags friend y na st hays sd lio pare serra oa ei "Ga Shmih Dertr yen ipa yd ruc de ined! ftw, US. 7 ne “Ls vier sbre eta nein indians od prosnnt port dl ade yrneberas mo te fore ae tag ngs ha ‘abi heh loa que etabendaprston crt ot tampa tay ore in unm delat dl tani lugar Goa or eu diay qe udimongnotr nag excepts por tain, cms tal ee od so 46 aah on una ste vine suerte expen ane norte cain De Ibe Caron aoe nose quemara a dev ssa uel uri oui seve tara uaa nea coe gta. "See aah Ia definicin de frantrsslaborde gor Dovid Weber y J ash quseessepriuan ena ennden “fester ent see ene vac y berber prefrea andra ast fraiscen Senn diamine ev dale seer ¥ ape avid Weer ‘nee Rausch, Inteducsnn, em Where Catturs Moar. Protest Lett ‘American History, Wilmington. Delaace, Ssluty Resources lac 898 "Ls dati de ontrscme pce au dy lave ease: cine del cane eltnrato poorer fade ta IX Entry os ue {sarees sobre a elornulcone seasoned a deinen areca eter ti Lara tn ite aie Frelr de feats gue eompatoy agus asin “a sae ie de xe tp do efoqe. ver James G Leyau,Frowfier Faays New Feawon Yale Unies re, 1935 Pra Sr, “ot and Gra a a tin Tha Deel Berd ierogeaphyen Fale Conga {atin Amorca Pome, Bede, And Hinterland Resa Neds and Re ‘ure Sali Secretar enn! Litrary.Unverty of Sew Mein 180, 7.7284 Berd Sebitan “a fontara ea Hpaonemasc lenin ee ‘Summer 2001, pp 381-386; Rebard Slata, “Historica! Frontiee Imagery ia dhe ‘Anerson Pn Caingnn, ppp, Steen Aten Larosa Cat (vent Townes Grntar Western Hitryen The Pc Hero! Reis ard Stn, “Mstoricl Bronte magn in the Am Estatuas para amarrar caballos. Frontera y peripecia en la literatura argentina (1837-1852) Patricio Fontana y Claudia Roman Varios ats después de independizarse de Bspaia, el tert torio que luego llevar el nombre oficial de Repabliea Argent ra ain no tenfa formas claras. Era amor, indefinido y de ex- tensicn imprecisa: sus feanteras cultural, rocales, geograf a, juridieas- eran vans 0 episédicaso, al tangs, ete era un reclame recurrente de quieaes intentaban, por ese entances, imaginarlas. Parecia no suberse con certean qué estaba dentro Y qué estaba fuera de la nacion. Bn este sentido, la década de 1820 fue la historia de un ruinovo proceso de ensayo de formas (las rustradas constituciones del 18 y del 26, y1a vertiginosa y violenta retahila de gobernadores bonacrenses, on lo institu ‘ional; la breve presidencia de Rivadavia, en lo poitcy la lite ratura neoelésica de los Varela, débilcimiento para una trad ‘46n, en lo iterario, ee.) que no lograron sostenerse on el tiem- po, que se frustraron apenas engendraias, Ades después diag- ‘éstico dira que oran formas que desconoeian, o despreciaban Indoloatemente, lor materiales politics, geograficos,liverarios) ‘que debian moldear, que eran formas vacias. La materia, en tonces, se rebelaba y daba lugar al desconcirto, al desorden En ese contexta [a literatura se ofegia como un discurso que fi permitta ensayar y discutir soluciones multiples, paralelas ¥ alternatives a enna ansiedades, Tn distintosniveles, pasar do un lugar a otro os un procedi rmiento basico que debe dominar quien cuenta una historia. Los os grupos” de narradores que Walter Benjamin propone y que, subraya, se cnfunden de muchas maneras",eeretan justamen- te estes dos destrecas:reviviren el lector 0 en el oyonte una trovesia quo ellos mismos han protagonizado, ohacerls viajar a través de las tradiciones locales, es decir, de la historia de los objetos, lugares y personas que los rodean." Ambas opciones ls ‘man la atencion sobre Ias posibilidades del espacio como mate fie prima de ta narracién, Los obstéculas para atravesario se Convierten, en conseevencia,en la forma més primitiva de a aver: fre. Pero asa ver, cuando el espacio es el tema privlegiado de Ta narracidn ~como sucede en un pais que se quiere nuevo pero necesita Ge un pasado, en na nacion quo esta dispersa y anhela Feconocerse en un haz de sentimientos, pasiones yobjetos en co ‘in podria pensarse que se agudiza la dependencia mutua en: tre los espacios y los relatos los expacios necesitan de relatos ‘qe lee extruetoren, que los administren; ls relatos necesita dle espacios sobre los que operar ‘A mediados de la déeada del 30 un grupo de muy jOvenes letrados nacidos coo la revolucign de 1810 ~#e eonsideraban, no sin vanidad, hijos de Miayo~ se obsesioné por darle ana for mma a la Reptbliea, por cartografiarls, Deseaba otorgarle un Fombo a Ta nacién; en sa programa nada quedaba librado al azar: literature, costumbres, politica, ete. Se trataba de la Ile tnada generacign del 37 y de todos los letrados quo, sin ser parte de ese grupo, participaran de sus ideas. Los planes de feos letrados, a corto plazo,ofracasaron o adquirieron un ram bbe que no respondia al concebido en un principio, Como se sabe, tenel plano politico, y pese alos coqueteos y ala diplomacia, a Jos intentos de adecuarse, 0 fueron ellos las que Finalmente tomaron las riendas institucionales del pais fueelestanciero os Juan Manuel de Rosas -un formalista que ge autopreclamaba Restauredor de las feyes- quien lo orden. ¥ las formas que le {impuse Rosas ala nacién dejaron afwera a ezos letrados, quie nes pasaron 2 ser proseriptos, exiliades: debieron instalarse Inds alld de Ins fronteras dela patria. En el plano literario, por entonces forzosamente dependien: te del politic, Ia oposicién militante al rosismo obligé a esos coxiliados, como se vera, a escribir alejéndose de los primeros bjetivor que habian propuesto para a literatura argentina. la bisqueda de una forma literaria para el"desierto inconmensu- rable, abierto", pars Ins extensiones poco maneables de la Ar entina, Surgid ssi una serie de textos —que luego la historia Iiteraria consagraria come clAsicos— cuyos objetivos inmedia tos eran la elucidacien yla denuncia de los, para elles, nefastos Principios que habian permitide engendrar el mapa que el 7. sismo, sin duda con éxito, imponia por esos aos a la nacién, Facundo, Amalia,"B! matadero" las composiciones [yoga reco piladas en el Paulino Lucero son, leidos desde estas coordena- fas, intentos por denunciar el ure que el rosie hacia de las Fronteras. En todos ellos se acumulan relates que explican cdmo ‘ese mapa pudo ser posible CEI matadero", Raewndo) y ebsno 48 ‘combatia (Paulino Lucero) 0 se debia combatir (Amalia) para ‘que ese mapa fuera otro. sos escritores deseaban otras formas para la Argentina otras fronteras; Ia literatura militante era uno de los instru tmentos posibles para destruir las que Rosas habia impuesto, En esos textos (qe, paradéjicamente, 2 menudo dezalian las fronteras de los géneros discursivos: ;qué es “E] matadero"?, qué es Facundo?,,que tipo de novela es Amalia?, cen que tipo 4e literatura se inseribe Ia gauchesca de Ascasubi), a dist sin sobre el uso de las fronteras como modo de darle coheren. cia a la patria leva a que la “iterstura nacional”, para la que Se habia sofado otro destino, adquiers alg espesor, alguna forms, Sus relatos logislan obsesivamente los limites y las for mas de percibir,y se apropian, desde la fccién, de los espacio ae la pate En gu Atlas de a novela europea, 1600-1900, Pranco Moretti ugiere que la novela histérica decimondnica “frece ala Euro: pa del siglo XIX una autéotien fenomenolagia dela Frontera", y ‘ngrega enseguida una precisién: mientras que las fronteras ex- ternas (entre paises 0 estados) motivan el relato de aventuras, las internas dan lugar a la traicion * Mas alla de que Ia distin- ida se verifique o no en los textas que recorreremos a con raacidn, este vineulo precisa entre frontera y peripecia atr Viesa todo nuestro andlisis. En las paginas siguientes ensay amas diversas respuestas a la pregunta acerca de que tipos de relato sustita el eruce de fronteras internas y externas en un perfodo determinado de la historia argentina -o, en otros tér- ‘ings, a la pregunta acerca de cusl es Ia fenomenslogta de la Frontera que puede leerse en esos textos. Bordes ‘Bn 1845, ene) segundo captalo de Racundo, Sarmiento formu- 4 un programa para la literatura nacional, un programa cuyo ob- jetivo principal es aleanzar, a partic de lv explotacin de rasgos ‘iferenciales el reconocimicnto europeo para nuestra literatura: {eh sls aupnde ports plantar a ne ent lava carla ‘tend, a tate de ln quer on que ae ran ndguns ara sje ‘hn cotasend orn poses del ere il 939)" | aria pencarse que Sarmiento nv hace més que adeptarse fla distribucion internacional del trabajo literarie que propo: ne el mundo europe. Esto os: acatar para América el rol de productora primaria,y dejar para el Viejo Continente el de in. ustralizadorrefinado de tramas y personajes sofisticados.Sin ‘embargo, su lectura de Cooper deseubre un principio constrac- tive mucho mds util transportar la excena de las deseripcios nes transforma lo que seria, en principio y ente todo, una pos- tal exética, legtimada por In mirads del viaje europee, en tuna narracion intonsa, al Limite, de conflictos que solo la mire dda americana puede percibiry descfrar Para Sarmiento, Aine rica -lo que vale la pena de América, para su literatura es Frontera: es dece,e¢ un terrene dominado por la logiea de la guerra entre razas y civili2aciones; una lucha cuyo ganador es, por definicidn, indecidible por adelantado. Una ver definido coe vencedor dejara prucba de su victoria ~no importa si tempora via 0 dofinitiva~ sobre el terrtorio, La historia de ese mapa fencierra aventuras, disensiones politicas, costumbres domésti+ ‘eas. Ese mapa incirto 05, ya, el objtoficcional que orienta el programa dela literatura americana. Al recorrer el corpus de lo producide hasta egos aos por los ceseritores navionales, Sarmiento desestima, por su poca orig ‘alidad, laa eomposiciones neccldsieas de los Varel taste, celebra la popularidad de La Cautiva. Echeverria argu rmenta, ha aleanzado corto éxito porque se ha cnmportado como tun Fenimore Cooper argentino od re ote ase joven pot tesa grace ‘én de unto eravin vp comm oe elds La Cant Fate bad Senin {voli woe nada lst al ott ent es fetven Is soledndes en qr guetta [tall la niectngs ue Prporcona an imainain oxpectiel a atuaera neoe Sro fina inconmensurae elle: estancs lsd yn vrei cores ese al logro de cheverria y a los desoos de Sarmiento, ol corpus que se aglutina entre la publicacion do La Cauti fa en 1887 y de Campana en el Bjéreito Grande en 1852 n0 pacece responder, en térmninos generales, 2 e505 lineamien: fos que ubicaban Tos veneros de la literatura nacional en 1a Soscripeién de "grandiosas eecenas naturales" y en el relato de la lucha por la posesién del terreno en el marco de una Snaturaleza solemne, grandiosa,inconmensurable”. {Habra que concluir, entoness, que las palabras de Sarmiento fue. ton un simple exabrapto, sin fuerza suflciente para conver tirse en un verdadero programa? ,Gusles fueron las ra20. snes do este desvio? Ricardo Rojas, al orga produecign de este period, {in eonjunto de sujetos y un cunjunio do textos, como los se fgundos fueran una coatinuacisn natural de los primeros. Deli ‘ast, una geografia dela iteratura patria iar en su Historia dela literatura la Jgrupa, en un mismo movimiento, ce eee aes den eens yaentieese ramen ets ‘Ante Ja ausoneia del accidente geogréfico que determiners con claridad sus limites ~Rojas insste en que a través del Rio ‘dela Plata y dela cordilera de los Andes llegaron las produc- tones de los eseritores argentinos en el exilio, la literatura, renting requiere de una fronters de las almas,espiritual y futetica, que instala, por atiadidure, una cronologia. Bl aci Gente Diagréfico del exilio revela Is falla quo, al enfrentar las fuersas de la historia Wbcadas a si misma, marca al misme tiompo a un eonjunto de textos y las trayoctorias intelectuales fe sus productores, y engendra wn nuevo paisaje bs Entre postas mayores y menores, Rojas destaca nombres que se estén convirtiando en los “lasicos” de Ia literatura nacional “Echeverria, Sarmiento, Marmol, Alberdi, Mitre, Léper, Gutié rez", enumera en la“Advertencia”* Mas adelante, da incluso luna lists de los proseriptos, que toma de una cbra de Sarmien 1s, Los emigradas.’ El nombre de Hilario Ascasub, que en prin. cipio pareceria responder a una logica hotorogénes respecto del [grupo anterior, viene a confirmar que es el problema de las fron: teras el que, en definitiva, organiza el conjunto. Ascaeabi no solo un prosctipto, sino que sus composiciones problemati- an la cuestion de la frontera goografica. Ademda, 8 un ga thesco; es deci, practica una literatura en la que Rojas acierta, ‘as intuir una complesidad que deshorda la organizacin cronolé fica, Mas que ningun otro, co trata de un género que cruza y ‘evel oralidad y eseritura, eulturas populares y letradas, te rritorios y lenguas diversos Mas alla de las generalizaciones, la observacion de Rajas es agar, porque sugiere que habria etro hecho: las vidas de estos everitores estén fuertemente marcadas por In espacializacién fe conflicios culturales y politices; pero adams, los relatos de fers vidas ~que muy a menudo aparecon de manera desviada ten los textos- y el punto da vista en que se ubican sus ficclones soa también el emergente de la préctica de un espacio. Frontera, proseripeion y exile apuntan, entonces, los limi: tos de un corpus obviamente sesgado también por la biogratia cultural y la biografia politica de sus autores. Desde Is perspec: tiva de Rojas, el compromiso de producir une literatura era el reverso inseparable del compromiso con una oposicién activa al tobierno de Rosas. En ese contexto, Ia literatura ae poitiza y ‘busca responder alae necesidades de ose lucha. Lot escasos y problemstics intentosficionales de esos afos son también li erature antirosiste:"B] matadero", Facundo, Amalia, Paulino Lucero, Por entonces, la lucha por Ia potesi6n del terreno” de In que habla Sarmiento on olcapitule 2 vuelve a trasladarse y POCCOOCO OOOO OO OOOO OOO OOOO COOOOOOES e { | { COCCCHE OTHE OEESOE OOOOH OO OCOOOE saa tenor otros escenaries. En Arialia, por ejemplo, pero tam bien en Ins composiciones gaucheccas do Ascasubi recogidas on Paulina Lucero, se acomulan peripecias que, ino siempre ur- banes, ya no refieren al desiorto“imconmencurable” y distante sinoala campata que rodeaba alas cludades. Los"limites” que Se deseriben en ros textos son los ms modestos dol sitio de Montevideo o de los interiores ciudadanos. ‘Testimonio de este slejamiento del desierto y de las “ern. siosas escenas naturales" en los primeros afos de literatura ‘nacional, es el otto testa effear, aunque inédito, de Behoverria: El matadero”, un relato usbano qua ha sido lefde como drama de Frontera Aén en Facundo, y a0 solo por sus virtudes her Imenéutieas para explicar el desarvollo de la politica de esos aos sino también por su espectaclaridad literarie, una de las fescenas inds dovedosas y atractivas para Sarmiento es la del fgaucho invadiendo la cvwdad Ciudades imaginadas La fronters no puede ser sino un deseo on estos textos, por que es ese y no otto el motive que have avanzar su trama. Ea, Facundo,eate deseo ests expresada de diferentes y reiteradas rmaneras. Una de elias es a ya mencionada referencia a alte ratura americana a través de una eta de La Predera, de Feat ‘nore Cooper. En otros casos, impulsa la prosa para que irrum- pa. entre la explicaciéa y la aarracion, la fccién. Los eapitulos Ge la primera parte, en los que se deacriben cuidadosamente tanto los escenarios naturales como esa segunda natralezs salvaje producida por el rosismo y en la que se desarrollaréel relate, las zonas de intertextualidad y reeseritura de los li bros de viajeros ingleses ide manera ejomplay, "La Rioja" y la eseripcion de Tucoman en *Ciudadela")y Tos "biografias de pasaje""#s hacen cargo de la iteratara de fronteras para car slr sfectiva,aongue periment, onal programs iteraso El ingreto de Tos gauchos on a eludad ia conguiata de a cond espe de tampa" mpicaea usa inse Irareenacisdndyouralaoteraqueanterlas serene Esto calleva la instalaion do un contin peogaticny ool tural donde antes habia ines preanes Si en pasado cio bredeciodad no posi presoncaae en lamps sinsortee sealns buries homie efor gach, ahora ls gusts ralmente oles pertonee Sarmiento fustralanconseetsnes St ete rocnorecurenda una anon deaperbionnege Romia y Ata: la ciudad y el barbaro arquetipicos. Pero ast como hay, en varios soatidos, una distancia considerable entre Quiroga y Atila, hay una mas evidente aun entre la Roma del figlo V ylos modestos caserios de provincia alos que pudo iat midar Quiroga, Engenosamente, Sarmiento le propone al lector un eereicio ‘que consiste en hacer do Quiroga un Atila, y de La Rieha de 1820, ona pujanta Roma sudamericana, Sarmiento necesita del contraste marcada par la oposicion Aila/ Homa para que und peripecia vistosa pero inexistente (Quiroga amarrando eaba Tos en las estatuas) pueda ser escrita. Las statuas son conje turales,y conjetural es quizds también la ciudad de provincia ® Ta que, sin embargo, Sarmiento wtilies como escenario para un drama que debe leerse en los mismnos términos que el ingreso a Roma do Ati. Es decir, Sarmiento necesita postular fronte rag que deslindan expacios culturalmente heterogéneos para {que la peripecia tenga lager Hay un deseo narrativo de fronte fa, de contighidades diecontinuas: eaballos ¢ (inexistentes)e3- faluas que solo por un extravio histori entran en contacto." ‘Bn Pacunde su bidgrafo, Alberdi consuré la recurrencia & ‘este tipo de forzamientos: Lo quo Alberdi desdea ~basta reparar en la adjetivacion aque reeiben Quiroga y La Rigja oscuro", “estéil’,*remoto" Sermiento lo maxiimian instalndolo en inmoderadas analogias que remiten a Ata, Tamerlan, Roma, Troya, ete. La ertien de ‘Mberdi avanca hacia la refutacién de la hipétesis central del ‘Facunds setalando el desatino que implies “explicer” a Quiro ga partir de una hermenéutica que al “guerrilleo” le queda Rolgada, Pera hay también una razdn Iiteraria que estimula el exceso, Quiz4s menos por motivos politicos que literarios, Sar- mmiento necesita que La Rioja sea una ciudad -y no un mero illorio de mil quinientas almas” perdido en una “oscura y remota provineia”~ para que el ingreso de Farundo en ella () tea positivamente el eruce de una evideate frontera entre dos fspacios culturalmente hosties (el de campaaa y el citading) ano y au Telato se benefician de toda la Ash el narrador amer sie = carga simbélica que Oceidenta ha reservade para este tipo de tepisodios: el bérbaro violando el santuario wrbano. Para que Facundo foncione, Quirogs debe ser, no un “oscuro y estéril” “guerrillero” sino Atilay la cudad que invade debe tener como Roma, estatvns y doctores Para ilustrar el proceso de ruralizaciOn y consecuente des: truceién de Igs ciudades, Sarmiento utiliza la metafora del des borde; ash se reflere l"desbordamiento deta campana sobre a ciudad" (XIH, p 182). Bsto tipo de imagenes presupone Ia exis- teacia de un borde evidente entre ciudad y campana, de una clara dolimitacion entre el adentro y el afuera, ese a que en el primer capitulo se presenta alas eiudas argentinas” ~de modo general y con la excepeién de Cérdabe, “edficada en un corto y limitado recinto™- como de poblacién “diseminada en una ancha superficie", on capitules posteriores In hipStesie del desborde trabaja neceseriamente con tn con copta de ciudad amurallads, de limites precisos. En este seoti Go argusentan las referencias al “caballo de los griegos" para calificar el momento en que la ciudad de La Rioja designa a {Quiroga "Comandante de Campara” o, ya on velacién con Bue- ros Aires, el echo de que sea posible“pisar su frontera", salir "del resinto de Is ciudad”, p.28) 0 convocar al aliado de xtra ‘muros (IX, p.136)." Las ciudades de provincia en las que Qui ‘Toga actualiza ana y otra vez su odio atavieo hacia lo ciudadano nnevesitan ser magaificadas en u urbanidad para que las per. pecias adqvieran sentido politic y expesorliterari. Sarmiento no solo postula Iimites precios, murallas entre edad y eam: pala, sino que ensalza ol estatuto de esas ciudades pare que, ‘una vex en pote de los cauailos, el derrumbe sea eetruendoso. 61 no habia podido elevarse sin que el ruido del edificio de la civilizacion que destrufa no se oyese ala distancia” (VIL, p 105) Las viajeros ingleses que recorrieron Ia Argentina por los rismos afos en los que Quiroga y etros gauchos prineipab le destruccidn de las ciudades -viajeros a los que Sarmiento eocccccees COKCOCEOHHOO LOCO LOEOOOE ey, ito y hasta plagis- coineidioron et aenalar Ia cas invisi Dilldad do esos eentroe de le civiizacian argentina, espanele, europea. En 1825, el capitan Francie Bond Head, por ajemplo, Decesité que le anunciaran que ya estaba dentro de la ciudad de San Lis para siquiera advertirla:*Las paredes de los jad hes dan a menudo a 1a calle, lo que otorga al lugar fan poca Gpariencia de ciudad que la primera vex que llegué a San Luis de hecho le pregunté a un hombre a cuanto estaba de’El Pue biosate que me respondié que estabamar en él. Head no 3010 encuentra on Ins eivdades del interior la misma carestia que en Jacampaaa, sine que aun de le Buenos Aires dea tercera déca- da del XIX informa que “ests lejos de ser residencia agradable pata aquellos acostumbrados a las comodidades ingleeas” "De fesa misma Buenos Aires, Sarmiento reporta que "a0 es fécil arse idea de la cultura y refinamiento de In sociedad de Buc- nnos Aires hasta 1828. Todos los europeos que arribaban creien haallrae en Europa, en los salones de Paria" (VIL, p.113), Avances iia geogratia distingue, de mode muy general, os tipos de fontera. En palabray de Carlos Reboratt, puede plantearse, por un lade, la existencia de fronteras politica, coneebidas como ana linea divisoria conereta o imaginaria", que aludo aun Ii mite oborde exterior” que separa al pais, nacién 0 regen de tro que se considera “extranjero”e indapendionte de 6. Por btro, las denominadas fronteras"de asentamiento", de caracte- aticas dindinicas, es dect, no concebidas ya como una linea Sino como un espacio, y ademas un espacio hetorogéneo".” TResulta evidente gue es este segunda concepto de fronte ra el que estructura Le Cautiva y el que retoma Sarmiento fn Farundo cuando organita, en el fragmesto ya citado, ol programa de la literatura argentina futura, Al detenerse en Natsume Jas “fronteras de asentamiento"-cuyo modelo serie! de ta Frontera oeste de los Estados Unidos. Reboratt subsaya gue este concepte implica “en las Pampas Sudatica vel Lejene Oeste, guerra de conguista, con cbvin revonancias “eno centristas”yeultaralstas in los textos cliicor del period eptudiado, el expasio no sueledisenarse a raver e feonteras de asentanient an finidas emo Ins que se reconoren en Cauive Sts ener go, ciertas moduiscioner de esns dos conceptos de fontert yarscen omerge de los In impicin por parte de loscass {eros “barbaros de sonasoiiosas de contrly detencon on “Elmatedor’ ia dramotivacon del ease dela rontora el exile consecuent on Facundo y Amati: lot itereaman em tre uno y otro lado del sitio de Moatevide en Pactino Laser ia transeresion de as fronterss que soaran el espaca publ codel prvadoen Amalia Peulino Laces lm obsestn de Sor. Intent por imaginar, para In Argentina de! sale DK, ease des amuvelladas (trove) que tn invadidas pr Aton su famericanos,hablan den comin interta prefers formas de sentativos del periodo, ssrer La cruz y el ombst ‘La Cautiva se proconta como el slitaro texto de ui tradi clon que la literatura argentina retomaria recién hacia 1870, ‘ando la euestion dl indio adquiriera una relevancia indisew. Ube. (Se alude, claro esta, al hoterogéneo corpus que inluse 8 José Herndnde?, Lucio V. Mansilla, Etanislao Zeballos, Alvaro Barros, Alfredo Bbelot, ete." Convieno, por eso, detenerse a estudiar qué tipo de incursién postin ajecuta este texto que, desde su “Advertencia", se propone coo un avance sobre la ‘economia dol vaco dela literatura argentina En la “Advertencia” que presenta el programa literario que recponde La Cautiva, Echeverria afirma la necesidad de Explota el desierto, de aprovecharlo: "El Desiorto es nuestro {Bs nuestro més pingue patrimonio, y debemos poner conato en sacar de su sono, no solo rigueza para nuestro enriquecimiento Y bienestar, sina también poesia pare nuestro deleite moral y foment de nuestra literatura nacional.” El largo poema de 1897 puede leerse aat como el primer y exitesa intento de ex: plotarLterariamente el desierto; un primer paso en la apropie: {dn en todos los Grdenes de an terrtorio (la efeetvinacion de ton derecho de propiedad que Echeverria no erce necesario ex: pllcar el referirae al desierto como "nuestro més pingue pati Sone"). Como lo detects Sarmiento en 1845 al eompararia con Tas novelas de Cooper, La Cautiva es una aarracién sobre Ia posesion del terreno” Bfectivameate, en las novelas del norte imericano y en el poema del argentino el escenario es, nueva: thonte on pelabras de Sarmiente el “teatro de Ia guerra” (o lo rminard, de manera més elogente, ‘quela geografia despuce don “fronteros de azentamient’) ‘Le ubicacidn en un primer plano de la tragedia de Brias y Maria le huida de Ie triby que los ha tomado cautivos y su mnuerte en medio de una naturaleza que rara ver deja de series hostit~ parece decretaren el poema la imposibilidad de que exa tcupacion finalmente se concrete, As, par ejemplo, o entien: den Beatriz Sarto y Carlos Altamicano:*Ba este paisae, el de tito (ee decir ol india) triunfa sobre la cultura: la naturaleza Jimpone su inmensidad tétricay, en ella, ol malén despliega su focres primitiva'.® Pero al mismo tempo y eontrariamente, La Cautioa os el relato de In exitosa conquista del terrtorio, tanto Titeraria y simbélica conse militar. Ea el poema el desierto es tres veces posetdo por el blanco Ye on Ia "Advertencia", Echeverria explicita eu programa centétio bajo la forma del designia det poeta: “pintar algunos ‘rasgos dela flsonomia poctica del desierto;y para no reducr 80 obra a mera descripcidn, ha eolocado, en las vastas soledades de la Pampa, dos sores ideales (La voluntad romanties de totalidad apenas atemperada por Ia Iitote algunos ranges. subraya en realidad el devafio que se impone el artista, Su re solucion supone adoptar un punto de vista que demine la tots Tidad: conquistar literariamente el espacio indémito que con. templa. Ass, la primera posesiin del terreno ae hace posible porque el poeta, desde los Andes, puede abarcar el escenario, (ju lela pu sundae ios Andes Para sl na ay fonterne,porgue no bay Hate alin posedor de ata mirada, Comer" puede sdaiearse tin del destertl puede Sentry admirer Adon dl ave bre ini del poema sn ot Gs adeadn rapes en tartar lanco ragtan a Mara Brian. Pro réidamente la speed del pst dis y geno ‘complementa con a lropi, amblen ergada Se msigoen, Gin dein fursssallrer Wane La nectane vole og poe ‘Maléa por malin, en el centocuarto (significativo paréntess ene relato de las poripesias dei pareja de cautivs) los Blanebs caso Dor primora vez, irrampen en el desirtoy, con una violencia pro- Fay ofeciva que poeta justitiea como evitable, lo riegan dela Sungre y de los caddveres de“Ta tribu* La guerra de Frontera Saja de ser defensiva para hacerse ofensiva: e iaeorale venganes Bute canto (que desde titulo, “La alborada”,alude al naci- niyo de una nueva etapa en la historia dela relacia del blan to con el espacio del desierto y ¢us primeros ocupantes) y el "Bpitogo”, con a reveladora aparicion del ombé, seRalan aque: Ilo que una excesive focaizacion ea la tragedia de Brian y Ma tin puede llevar a olvidar: el hecho de quo, en distintos nivles, ‘La Cautive es wa pooma sobre la exitosa posesion del territorio por'paste del Blanco" ‘Eu eh "piloge" el poota inscribe nuevamente la mirada divi ‘pay genial que ha inaugurado para cl espacio del desierto, den: fro de au propia representacién, Entonees, se instala por fuera t narvado, en un desnivel que permite volver famiraral esierto"en perspective. Ahora, al paisaje del desier forse agregan des elementos, la “cruz” y ol “ombo", que delatan Su novisima adesuacin » las coordanadas del mundo blanco dela historia ave conocible para cuslquiers como “nuestro més ping patrimo: bio" Con Ie irrupeién del oma, el poema inseribe en su espacio tn signo que instaura sin dadaa una frontera, porque a uno y ‘otro lado, mundo blanco ~en avance- y mundo indio ~en retro oso- haven un uso diverse -opvesto~de ese signe: a tribu huye Ssterrada, el cristiano se postra en oracién umn afirma Michel de Certea, Jo relatos fabrican espa: cio.® La Cautiva puade considerarse una puesta en especticulo {de esa produccion, La huida de Brian y Maria primero, la vengan- ta lance de“Le slborada” después y a ultvior aperieién en “EL tpilogo” de La raz y el ombu son ls pasos sucess y explictos| fe la fabricacim de un espacio para lo blaneos en el lugar del flesierto. Los blancos finalmente se atreven a holar (para utilizar tl verbo que lige Echeverri) el desierta, practicarl; los pri ‘eros pasos dees prcties ae cfran en la decision de Echeverria econguistar podticamente cee lugar hasta el momento no tran Sitado por el cristiano, En esta sentido, La Coutiva es probable monte el Leto literario que ensaya max programaticamente la Fepresentacion de la frontera como espacio de deslinde cultural Adentro y afuera (dos versiones del exilio) Ls instalacin definitiva de Rosas en el gobierno obliga Tos escrtores que pretetdian regenerar ia nacién y darle una liters fara a relacionarse,ya'no colo itevaria sino tambien biogrtics ‘mente, con otro tipo de frontera: la frntera politica. Urgidos a rasa la linea que separa a la patria del ext¥anjero, los eserito tes dol exiio narraran olras historias: las que intentan explicar por qué fueron desterrador, por qué tuvieron que.eruzar Ia fron {era polities, Bn Amalia, en Faeundo y también freeuentemente ten Pauling Lucero, las peripecias que se narran aprovechan otras Fronteras que se hen vuelto confictivas: las que espacializan las disputas poltieas dentro y fuera dea nacion, Facundo, de hecho, se inieia con uns péripecia que ao esté protagonizada por el ceudillo al que alude el titulo del libro sino por aquel que lo firma: Sarmiento. En la“Advertencia del autor", luego do alertar al lector sobre las inenactitudes que pudieron haberse deslizado en un texto escrito "lejos del teatro {de Tos acontocimientos", la figura del escritor se agiganta en tuna esceng varias veces analizada: N Antes de abandonar Ia patria que lo expulsa, la dliima ac: én del desterrado avisa lo que después sora su principal ati. vidad en Chile, el pats que eligi para eu preseripeion “Al pasar por los baios del Zonda (| excrib con carbon eatas palabras On ne tue point les iets." CAdvertencia..,p.8) Ast, el desatio, a la barbarie que, como ha analizado Ricardo Pigia,secffn en Ja rudimentaria eseritura en carbon de ina cita en francés, se mplificaen Ia actividad eserivuraria que prasagia el exli: "ve nig a Chile, donde la libertad brillaba sin, y LJ me proponta proyeetar los rayos de las laces desu prensa hasta el os09 lado de los Andes” ibid.) BI eruce de la frontera politica, entonces, le oftece a Sar mieatono solo una anéedota espectacular con la que inaugurar su libro, sino también Ins condiciones necesarias para que eee libro exista: I uz para alumbrar ala patria sumida an las som bras de la barbarie ® Lejos del teatro de los uconterimienton, solo se puede eseribir para asitir, desde afuera, a quienes ia tentan, desde adentro, revertir Is situacion desfavorable, Ast, Ja impotencia que el destiero parece augurar alos patrivtas puede solo conjurarse, expica Sarmiento, mediante ta palabra teserita Si en algo pretende ayudar el “homabre libre” destarra do ests esi forzado a la exeritura © OSOOCOO DOO CO OOOCOOOOS sbleaigs: En a segunda edicign de Recundo, de 1851, Sarmianto agre {ga un complemento al cruce exitosa de Ia frontera que ingugu ‘ala primera ediién. Sien ol Kbro de 1845 se ralataba eémmo el sotor habia cruzado la frontera para asi poder escribir libro, fn 1651 el autor cuenta como ou libro (que, por motonimia, 0 Fefiere) crus finalmente la frontera en sentido contrari: ban stents en eu parpracioner sopante argv sate semel ‘Stzcoao sn (ars Yin ls [05 918) rade lon persoies ‘Atl libro se personifeny, ala manera d de las novelas de aventuras se transfigra en un éroo que se desizafartivamente,sewconde yemprendelargoroijes at te del pat que ha expssado au autor A menos de seis fos de su publicacién, Facundo ya no en slo wn Hiro entre otros Sino que se ha transormado enn mito al que wultiplican fos Gjemplares quo ve publican _ ‘scrbi sabre a patria mds ald de sus frostraspoiieas 20 rece representr para Sarmiento un gran inconvenient ai un date que pueda ser utlizado para desdedar su bre. Sin ipo {ar demasiado las inexactitndes" menores que hayanpodid es Tore jos dl teatro do los sues” acundo exhib para su autor una “excttud toiachale” > en eat sentido, en ning tmomente intentaseeatimatie al lector el hecho de que el hibro fue oserito desde el destierro (incluso, utiliza mas de una ver el Aefetico “alla” para referitse a la Republica Argentina Por los misins aos, muy distinta es la perspectiva ue subre exilio desarrolla José Msrmal en Amalio, Sien Facundo puede leerse una apologia del exilio como cl lugar Optimo para la cons truccién de'una mirada sagas y verdadera sobre la situacin de In patria que el escrtor sea visto conminado a bandonar,en le novela de Marmol se seaalan con cierta insistencia las diatorso ‘nes que el alejamiento de as fronteras del pais trae sparejedos, Bn contraste con ol narrador marcadamonte autobiografico «ve postula Sarmiento en Facundo, Marmol lige para sunove. Js antirrosista un narrador que se debate entre la omniscioncia ‘que caracterica fa mayoria de las novelas decimondnicas y el ego a una focalizacin que rara ves abandona al protagoaie- ta: Daniel Bello Tal ver gracias a esta ambivalencia,en Amalia ls percepcign del mas alla de Ia frontera parece ser siempre inexact, ya sea cuando Daniel desde Buenos Aires imaging a situacin de los exliados o cuando estos ultimos iaterpretan ta situacion de la Argentina. La lejania no repercute meramente fen pequenas “inexactitudes (como en el caso de Facundo} sino fen gruesos errores. El cruce dela frontera parece representar fen Amatia et acceso a otra dimensiGn, desde la que ee deforma inovitablemente?} lo que ocurre del oto lado, Entre el primero y el quinto capitulo de la tercera parte, Danie! Bellorealiza de manera individual elcruce de a foate +a que no han podido coneretar, en la apertura de la novela, Eduardo Belgrano y otros opositores al rosismo. El viaje hacia tas costas uruguayas se proyecta bajo designie de ertas ee peranzas” que, poco despugs, exhibirdn su desatino Marmot eazamotea las condiciones en las que hi escrito le novela y,acaso para conjurarias, acompafa a un personaje que permanece en Buenos Aires y para quien el alld es Montevideo Git en el que se eseribe Amalia). (Onganizada en su mayor parte por las alternativas de a 2c tividaa conspirativa y de la ~politizada~ vida familiar de Da- tel Bello, la tramna de Amalia acontece casi exclusivamente en Buenos Aires. El narrador solo abandona al versttil protago- nista cuando decide seguit 2 otros personajes Don Candido, Rosas, Maria Josefa, ete que permanecen también dentro del rovinto urbano Recign on Ia teroera parte, cuando Daniel finsl- ‘Monte crvta la frontera y visita Montevideo, el lector y el pro aa que pasa del otro Jado, en tagonista pueden saber con eerte te los exliedos. Alli, en sor entrovistas con Jalin Aguero y iorencio Varela, Daniel comprueba que todo aquelto que com Jetoraba deade Buenos Aires sobre la situaci6n ideal de Monte: ‘ideo era inexacto. Ios exilindos no solo desconocen los rasgos This evidentes del poder rosita, sino que también se aferran Gon terquedad a quiméricostriunfos de las tropas de Lavallo x. lon peo, sp niegan a reconover las evidencias (los documentos) {que Daniel les leva desde Buonos Aires. ‘Ea nus reuniones con Tos unitarios Varela y Aguero, eccubre finalmente qué los exlisdos argentinos deseonocen. teolurarnente Ia verdadera situacién de pais bao el gobierno Teast Los exliados con les que se entrevista Daniel no solo Jenoran los resortes mas evidentes del poder rosista sino que, entra teda evidencia, soa eapaces de suscribir un Saverostmil triunfo de Lavalle en ia batalla de Sauce Grande. Walla se piensa ast El coujuro, paradajicamente, es una lente rmotatextsl qua uega con las condiciones de reeepeign de Ana Tia los lectores de su primera edicin on periédico serén, sobre todo, exliados que, com los que encuentra Daniel, yahan vie weiaha 1640, epoca en que transcurre Ia novela~ o corren el leage de eater viendo ~en 1851, evando el fin del gobierno de Danie Roses dl oto, Ln mediacinIterari es ten forma de core, br lnviio do vetaceion que prove estar del rls ont far la perspeciva de Dani! permite, isms tena, aves Far gut puede pasar en Buenos Aires adverts paligon gue acter la ntanci, emien mainar “desde lela ve fuuya. cima se ponds sor mivado Maltpony spores a ie 2 oss I oraniaion de lot personajes da avradory del autor de Amota som nde Fenusive probleme don nals opts a teraras™ ‘Murallas aterciopoladas Del lado de acd la ctudad esta atravesada por interd nes, areas de detencidn y unas poc c valet essa nas pocas 2onasfrancas. Por alge To notan: Daniel Belo, el protagonista y paseante tranagre: Sor por excelencia y, sobre todo, las mujeres que czculan em novela, “Retéricas del andar se Seccccccccesccccccccccecocvecceees sitas” Ia autorice a ingresar en la casa de Amalia. Elle y su famiga Florencia se manejan con soltura, aunque no sia ret Concias ni sin cierta repulsion fsiea, en los interiores, pero ne tn la celle, Por eso, cunndo circulan por la ciudad deben ba cerlo en el interior de coches y carruaies:retoricas viales que trasladan cl interior burguéa y aus sociabilidades, proservin= dolos, alo larga de una ciudad que ya no los reconoce. A eaba Tio, también Daniel y eu fel gauchito puoden ir y venir dela ciudad. Aqui, esa la vez la velocidad y el efecto mimstico eon tl enemigo ~gaucho siempre, siempre de a caballo—lo que au toriaa Ia eireulacion, El sitio doméstico puede leerse en Ia importancin que en las casas reiben la aberturas oe cerramientos, Espiar, ser espiado b dejarse ver son tietieas gue definen, de manera implicta pero pita. trazado del sitio. Ventanas, videios y cortinas adquieren fst un papel fundamental, especialmente en la casa de Amalia Alli ag alfombras, los tapizadasy las “eolgadoas debes" actian ‘como fortines que resguardan el tempo de In beleza” unitaria de Tas violencias con las queel exterior rosista lo acosa, Consecuentemente, un'tabique de cristales es, en cambio, el que abre paso ala tragedia en el nivel de Ia trama. En el oveno capitulo de Ia tereera parte, “El primer acto de un drama", Amalia, Eduardo, Florencia y Madama Dupasquier feseuchan, de sobremeta y frente al hogar, el seductor relato de Daniel acerea de c6ano logré salvar 9 44 amigo Eduardo la roche de mayo en que la novela comienza. Se trata de una tipica escena inicial para Ia literatura policial y, sobre todo, fantastica, del siglo XIX: en ef conforty la soguridad del ho: gar. un grupo de burgueses se permite estremecerse y coque- tear con lo iniestro, ustamente porque esta a salvo de todo peligro, Pero esta vez, la sacon no en sine la del iaieio del Fin: en su arrobamiento, los jovenes no advierten que el pel \oeotd en el pasado sino en el presente inmediato, 9 sana al 2g Lig ruid aus pode atiepnd efosvstantes nese in redsvamente gos de alg He europe, neu is in, usta Amor plies come ul Lm prtcunenta ae redacinn nn igue"a Dani Belo is" Ehusede Belgrane oct eiado Pedr. ‘Domingo using armen Uni por Burp Ao Amdrica 148 ‘Panda de Cultutn Exons, 1980, 932 fatenos stands ene asi de ate ib iasen erode yuna {s Ocsente a el stead, clr, eae tga dewpojte ie fcr ngs tnd de Montesa aut nine Gel sla VesenArentn, fennel pla’ Putin Laer. ol a Maen Laer: Bator Ale Esta, 148 pp2196 Ch siempre or na alcn gue deca segura rain oars 872 por Pal Be bj nace ce Area ndesnde pte pretenses desea (ecané eorerpndey nae de psi Serie cir rani at atone plies nian ai ee patos a propo bande y alin el orn so date sme ee "Retro Hom ign cmpsiaws eva ex aa te de 23 tects prorat Ne satan indie andi Ieee {Sioa idee. diegid wcrc agente diploticsorcameriens ae tsalgenera Oi stinor de Masts pp 8890, Ls nareat™ ep 382 tier, dapat uta np «Orbe Garaate na ete on Meme oto 48-40. reli Carrs rnpunde ox x donates ae eg Gata Dace en au Posed pete, o pein pte pac rer averios de large este y npeiinente ia cas pre ‘inion oy wan Ver cpeilnent cog Xa latin do {danse dead aera” Gavton Bucher Lapin del eppois 195, Buenos Aion, Pde de Cultura) Ezonsmin 1980, : vive oo sonarte Ange! Nise co compute pele at comer ea Rona dodirsa onl coerpoes tea Alor sade coe op ‘aor ore tamgn “Dispute urna oe exams de One entre radon yan aren, Thuy poche carers TXVIL a 108, enero “Rana espana: ee, coma aera, sr erp federal que pie ‘uldos Ys adelntn sl -tvelt’ ont pena el meme nombre “S Come etn uta “El mtadere” goa ingress un ene Cea SSE Airand Buenos Airs, 2 de ctabe de 1852: td en Lens ‘lannangels Connburion fe blir de Ss Mma Pata, aealtnd Aetlunnidader Cleniade a Comune 3972, p11. Em esta version, Incr de Ror le impide nl eaeorteostermaoninegramente en un ‘inoel pr snmladn, pore prnanecer emo sufcente ene pote AL ‘Neowin os nd deco eceniabal pce eam Maral opm ate 0 Saromi Md eB eingro secede Boat es une pide da ‘a apiacisn erarin un acted pun na “"Boming F.armieta Campa x of Rit Grande [85 Buin Aires, Universidad de ution 1907, 397 “ DamiagsF. Sorat opt paz “tM septs Rare Rajan nds en org dee Raratara tare picice ein Al seis Ee Gute.) Ftonas Suan Maia Gates, Rojo ere yin de La Ceuta” Agel entnce, tf ef deter; hw interven striatetre tn geri, earl pain ‘eainage n-noctrdelete gral yfmeta de murtr eters cctoels ppendenci, detain asus corpaneros, e pasa de bando, cruza una | {rontera” La respuesta intent ser rotunda aunque se spor oe ‘iia paradoja: en el texto, Is “fatal esencia gauche ec Legare profunda de la traicion pero también del apoyo del Boyero ein bbuena causa de los ejéreitosrevolucionariosy de su contabucon {las lorias patriticas de ls ejércitos unitarios. Em tado cass, "fataleseniia gauchs” del personaje psibilitaleserucesy sca, 13] proceso de fccionalizacién. Ya conversin de estas hictn Fas en ficcidn aligera el malestar que el pasajepeodecs Pero cuando hay que narrar la historia de intelectutlescviiza- dos, letradosurbanos, que se pasan al bande dl cauillogcshe to excrtura alcanza un punta limite de tension La palabre toss sn ‘ua extremo insoportabe en la velacda civiizacie barbaric Hasta bien entrada la décad del 70 del siglo XIX. ta fre wente -y casi imprescindible- que, junto a eada cause interior ~Lépes, Ramirez, Artigas, el mismo Facundo, ay te {ado urbano funcione como asesor, como escriba, come oterle, estor como mediador entro los dos mundos.*La figura del co eretario del eauillo es una irritante zona de confluence y de que dirigis~ escribo con earbén on las paredcs: “On ne tue point les idées". Todavia no ha escrito ninguna obra “doctrins. Fa", como Alberdi seguira reclamandolo en 1853, despuss del acundo, Argirdpolis ¥ Compa en el Bjértto Grande, poraue [Recuerdos de provineia y los Viajes ni siquiera cyentan en este sentido para el tucumano. Bl jroglifice del Facundo exhibe la fractura cultural entre “bérbaros” y “ivilisades”. Aunque Sar- tnienta ain no haya eserito una obra doctrinaria, ya sabe leer riuy bien y sabe hacer ostensible falia de saber en el enemigo ‘Tanto Alberdi como Sarmiento #on ¢raductores: pero si el Fragmento prelininar es Ia primera formulacién sistematica dela adaptacion argentina del expirity de las leyos, la adja tacién erronea de la frase de Diderot a Fourtoul es Ia paradeja ‘el letrador el esprit de la Gpoca desberata los érdenes de cual ‘auier enciclopedia, O, también, exbe el desorden de la enci clopedia del letrado [Las respectivas memorias dela huida sop, obviamente, he roieas. Sel relato de Alberdi se pone como por encima de la itoacién y 46 permite ser al misma tiempo bromista y ele- ante ~ventaja que concede el paso del tiempo en la rece tulacioa dela propia vida, ya a décadas de distancia del fin {el rosismo-, el de Sarmiento prefiere provocar la conmise- racién por Ia exhibieidn do cardenales y magullones porque todavia, en los aos euarenta, hay posibilidad de producir factor inmediatos. ‘Como euenta en Mi vida privada, Alberdi se dirigié al puerto scompanado de dos amigos: uno era Echeverria, nian spar de ly esprsbantenblndeclcads a sera dita {interme cutarendn rn bts gue bi evar al paeet, come ees ‘Acc traslaticia ol tomblor que Alberdi le djudica (le endl 8, nisor) al autor de"El matadero" realza su propia valeatia. Ya fen elbarco, cuenta que "saqué del ojal de mi leita Is divisa roa ‘tie a todos nes ponia el yobieraa de eae tiempo y la eché al agua con algunas palabrasbromistas, que dieron risa los testigos"* ‘Por su, parte, pocas escenas han sido reeseritas tantas vecos come la que cuenta el modo en que Sarmiento escapo ala muerte fonla Argentina"A fines del aio 1840, sala yo de mi patria, dest rade por lastima, estropeado,lleno de cardenales, puntaz0s y go pes recibidos el fa anterior en una de esas bacanales sangriontas Go soldadesea y mazorqueros"* Esta esla“Advertencia” al Pacun tdo de 1845. No era In primera ver que contaba el episodio. En 1543 lo habia inclside en Mé define, y vaveria a él en 1850, par Incorporarloen Recuerdos de provincia. Légico:los libros mas de- claradamente autabiogréficos no podian saltearse el nteleo sim ‘blica mas determinante de ia vida de un escritar oposite. PPerollamals atenciin que no sea on Facuncio donde Sarmiento clija dar Ia version mas bravia. Ba exe caso opte, en cambio, por la mids sintétion-y ciertaimente Ia més nenbada-, porque desl cilia el conflieto provincial que se produce cuando @l decide ‘quodarse en San Juan a alrecerle resistencia al gobierno de Be. nnavidez, para que en Ia“Advertencia” del libre de 1845— 1a bar- brie sea, por omisin y antonomasia ~y para siempre-, Ia de osas. Bn Mi defense se recupera 0} episodio completo, motivo Ae Ia huida. Bl gobierno de San Juan ibs a dar un ejemplo pa Nzador al enemigo,y “la vietima destinada al sacrificio ora yo", recwerda el escritar, que se recorta ~adumds~ como "el dnieo uni. taro, y ol ids comprometide”. En Is plaza se habfan formade “mil hombres de todas las armas", dice Sarmicato, Mil. Que pe- ‘fan ou cabeen, ytonian listas las espadas. Sarmiento habia ur ‘ido un plan para contrarrestar el del gobierno, que no queria implicarse directa y publicamente en elerimen del opositor Re- sistié Jo mas que pudo, para yanar tiempo; hasta que bajé det Dales de la edrcel on el que se habla apostedo, y Coeccccccccosoccoos an Corre ccccccccccccccccccccccococce duc dba npc qu las urbundos hombres senda a alvarla vide [1 ald La cuarta version es la mas préxima alos hechos: se eseribe en una carta dirigida a Quitoga Rosas desde Chile, dos meses ospuée de que sucedieran: aia. aba de mi oar tn le bende Zonda, sar a mi desterro,entré en el cuarts bajo ol tof nacional eer estas {El gba larmado con vats romeren fue se aay, ue eee UG ‘se bitte gue na ubiern Rach Lois Felipe Mandap nd De exillados y extranjeroi. De traidores y de héroes 2Qué les sucedia alos que se iban? Analizar Is situacin del exiliado es desentranar la trama entre politica y Ie, sl tiempo ‘ase enfrentarse al problema dela lagitimidad de las scciones, Si, por un lado, el dislocamiento produce vacios legales (en la pérdida de derechos eiviles y politicos como ciudadano d cin propia, en la vigeneia de los Uitalos de habili¢aciéa peo- fesional, ents insercidn sociopolitiea que se tenia), por el otro obliga a redefinir las colocaciones y a indagar la posible aqui sicin de derechos en los paises anfteiones Se pone en juego una relacign entre Ia nacionslidad, ein ternacionalismo y el cosmopolitismo que puede ser eseudiada fn ios itineraries personales de los dastarrados, exhibidos en sus epistolarios privados opublicos tanto enmo en las publica. cones més programatiens del proyecto intelectual de cada uno. Asimismo, en le formaciga de la nacidn argeating, Ia prensa constituye un continu interesante para abordar las propre tas politicas del rosiamo y de la oposicion, porgve ‘uum da cuenta de diversas practieas paliticas de la naciona: lidad, el internacionalisio y el cosmopoitism (tanto por parte de los exiliados esparcidos en otras palses come de Ia politiea rosista que cuenta con organs perioditicos extranjeros que difunden o avalan su sistema). Bsas précticas polices van a definir una posicidn (no siempre homogénea ni siempre wnt ‘voea)en torno al problema central dela extranjeriay la sabe- ania nacional (de la propia nacién asf comb dela nacién anti triona), ‘Las idass'e transportan y traducen de Chile a Francia ode Ja Argentina al Brasil, por ejemplo; y es inevitable que Ins pro éucciones de textos ideol6gins provogven también dslocamien- tos y conflicts intarnos en es0s mismo paises extranjeras. Si se sabe que el Facundo se eserbe a partir de la presencia en (Chile de un reproseatante de Rosas (Baldomera Garcia), es de todos modos imposible no leerlo también dentro del propic con texto politico y electoral de ese palsy de In pasion que Sar- riento asume al respect, Porque los desterrados nose definen solo por su no presen ia en el pais de origen, del que han Lenido que ise. Es en ese sentido que se definen tanto desterrados”“exiliades","emi= érminos que dan cuenta de una falta, do una pérdida Yy de modalidades de fa expulsion. So instalan fuera de la na {ion a la que pertenecen, esperando wn posible retorno. Que se retorne o no es otra cuestion: lo que define a un desterrado ex In volta a su nacion como expactativa y deseo: as eome lo de fige su relacion de pertenencia simbalica, social y cultural « ‘una nacidn euya legaidad le compete aun fuora-de sus limites fisios, porque esto lo marearé en sus posteras politicas respec: ta de se propia nacién y del pais ode los paises en los que afin que.) Poro aun cuando la figura del desterrado siga funcionan- do en los paises en los que se instalan, os nocesario ver a Ios cxiliados insevtarse como extranjeros en los paises en los que se hospeday- en el mundo del trabajo (fundamentalmente =pero no olo~ en el periodism, en el eomerci, en ol foro}. Ba ean ‘tw extranjeros, cuales gon sus derechos y sus deberes? ,Qué arado de insercién social y politica consiguen? ‘Alberdi sale del pais haeis Montevideo y all se suma a las fas de periodistas que combaton a Rosas por la prensa. Pero ‘en 1849, cuando tas fuerzas de Orie ~apoyadas pore) Resta: Fador- caen sobre ia ciudad, Alber eonsigue unto eon su amigo Juan Maria Gutiérrez ~gracias elas diigencins de Mariquita _ Sanchez, en cuya egsa pasaban la velada hasta salir mezclades, ‘on an grupo de oficiales francoser-, embbarcarse en una fragata 4e la misina nacionalidad, en la que setrasladan hasta abordar 1 navio "Eden", euyas plazas habion sido resorvadas par un ‘amigo que no haba dado el nombre de ls Viajes, y de cuya ‘xistoncis y préxiena salida Alberd habia sabido por el zevolu- cionario italiano Giuseppe Garibaldi. El 6 de abril de 1843, Alberdi y Gutiérees parten para Buropa.* ese a las dficultades de la vida ea el exilio que Maviquita pponia de manifiesto en las cartas a su familia y que se acre- centaron con ol sitio, a ella ~y no os la nica no le resultaba {sl abandonar Montevideo, No solo por Ie interdiceton de vol- veralin Busnes Aires de Rossa, sino por possbilidad de que rd dara los ojos de los demas~como alguien que desea huir de la ciudad oriental precicamento on momentos do tan grave si- tuacion como la que atravesaba la plaza. Por eso did que, aun lista pars irse -con pasaportes y el baal ya preparado- “solo sme detiene el temor del enojo popular™* Bn un principio al ‘menos, Mariquits le habla poco a sit hija Florencia de Ta si ‘uacign polities de Montevideo, y las dficultades se iafieren “basicamente- de las referencias a los precios altos y a los Dugues de guerra. Porque no es en las eartas a su hija donde se detione a describir os euadros politico, como slo hace en Tas que le escribe a su hijo Juan o en ol diavio a Echeverria, [No obstante lo cual, en la carta a Florencia del 3 de febrero de 1843, se pereibe un eambio, ue coincide con la inminencia de lninstauracin de sitio, Deseribe, entonces, la situacién en le ‘que se vivey an la que vive: In vida de euartales, con aprestos ‘para combatir; ef miedo que stente; su saturacion dea politi- 2,9 la fantas(a de inse 2 Rio de Janeira Para os importante recordar que, aun teaiendo ganas de irse dela plaza de Mon tevideo, cvida su reputacién, al sopesar cémo puede ser inter- pretado su algjamionto. Por eso se contiene: irse en ese mor ‘mento Hlevaria a que se creyera que escapa de la situscién, Mariquita dice: stam agus ran que me on por md st hr al eet. Qo {ue ety tan cones qu co quiver ise hablar m pons en ela p80. (Bsta mujer, que se fue de Buenos Aires por miedo al poder de, Rosas, sabe ~en este case que abandonar por el mismo motivo Montevideo seria un gesto de eobardia y de falta de honor) Cuando el da 6 de diciembre de 1842 Manuel Oribe dorrota 1 Pructuoso Rivera en la batalla de Arrayo Grande, se dispone ' recuperar In presidencia del Uraguay’de la que el veneido 10 poocooccocore pooocecccocccoes hhabfa expalsado. Se traslada, entonces, a la Banda Oriental y ‘se apresta asitiarla ciudad capital. Bl panico se apodera de loo miontovidesnos Las prorat hor orn de ua ngs ous y eerie tins Lon buquesdspnies para snontonar ls genes Ilion gus ns am abnadoparia isda yersladare al Bras ren ete 0 pojecs She extrordions on le ewes” 16 de fubroro de 1843 las fuerzas de Oribe -apoyado por Rosas desde Buenos Airos~ declaran oficalmente el sitio de Mon. tevideo, una ciudad que roparte sus habitantes entre los dos ban ‘dos en pugns: Is blancos de Oribe, stiadores de la plaza, y los colorados de Rivera, sus defonsores. La ciudad se apresta a re- sistir el asedio de Oribe, que se ha instalado en el Cerro, Yl poblacién ~en su mayoris extranjeros~ padoce la escasev de veres debido al boquen dl puerto por necién de Rosas Ast, Mons ‘video se hace menos tolerable para muchos Las argentinos emi. sgrados en esa orilla conforman la Legién argentina para le de- fensa de la ciudad; toman las armas 0 se lenzan a un combate ferox por medio de Ia prensa que desde hacia tiempo practi bban, Otros, sin embargo, prefierenalejarse en busea de rema ‘Asf.es como Mariquita Sanchez da cuenta de la situacién: fanaa dos undras. ye deuce nego una cena detmose ue scuatgy ‘ict ya toe veo past tonne Yo tebln[-lbivo de sede Be ‘bropong eeu ane, yn propos ers wl par salon neers ‘argue eet oat ponte ya angie II aso turn En Incarta siguiente, agrega otra aficeidn Cire sofa tai, de de gue ona meh dad eb ey tm pinta orc fini Netra ess, AA Luis Dominguez, que se enrol6 on la milcia activa hasta ‘ue, en junto, por enfermedad pasé a desempeharse como of tial en el ministario de guerra, le interest particularmente dén. dey en qué andan los oviliados argentines, por lo que sa episto- lari da informacion al respecto, ya que -0#%iene Picirl Asimbrate Fol osimbrate Menus Behoverisy Pape (Domogaee, aao), aos ls han abesdonaie eens ots hn de lp a “Alberdi se va, Gutierres se va El desconcierto generado por el nici del Sitio de Montevic {eo pondré a los letrados argentines aptirosistas frente a un problema politico y moral quo, en In poléiea de 1863, Sar miento recuperara al acusar a Albordi de haber sido “el pri mer desertor argentino do las murallas de defensa al acercar s6-0ribe™ oa ‘Sarmiento sabe quo la politica campromete mds que Ia geo ‘rafia: no habian sido pocas las ocasiones en las cuales habia diseniado un mapa politico mas amplie. Esa plltica delas fron- teras se tradujo on una idea de americanistro que Alberdi pre fiore negar (a pesar de que dl misiio ha desarrilado Ueorins similares) para ampararse en los estrechos limites de o legal Sarmiento siempre ha visto que la resistencia al Sitio de Mon- tevideo no implica solo una cuestion de politica interna ea ‘re Rivera y Oribe, sino que era un problema también argenti- no: tanto en su aspecto positivo, en a medida en quo era una de las luchas efectivas contra Rosas; como en el negative, al eons: rar 1a paralizacién del progreso nacional, consecuencia in- tevitable y no deseada de esa lucha, habida cuenta de la cant {dad de argentinos (antirrosistas, pero tambien resists) que se ‘ofan involuerados en ella Si Alberdi se ha vanagloriado siempre de sor el primero en sesaprender el cating del exilio yéndose a Montevides, Sarmiento descubre ahora in ignominia del hérge, pera =A diferencia de ‘Nola, del cuentoTema del traidor y de héroe", de Borges no la oruits, minando cualquier construceién heroica."La Higura del desertor implica una teoria de la traicin. Y, en este caso, més que una cuestign de politicss partidistas, Sarmiento avan- 2a en la dispata con la coartada de una nocién mas noblo, que se quiere indiscutible: la idea de patria, “Alberdi se ve obligade a responder: snide ream aan re ein larch fe Ud ‘ine tao al, Taps debe see esconoed el deco dtd entran= nthe deren ur oa Mantis ‘ej port vlad Le at pr no deserter I hus canten Masa ES ‘lnguse parte e=deserar sla que ein de redcto fotleta. Ee ‘Cuando Sarmiento setalepoliticas, misiones y doberes, Al berdi contesta con jurisprudoncias, voluntades y derechos, Porque es el derecho de euelo el que alaga Alberdi para det nig, ya no solo se nacionalidad, sino sw ubieacion y posiciona- tento frente # los confictos que se producen en el primer pais fn el que se hospeda durante su exilio.* De alguna manera, fest8 negando con cl Nite dela ley~ Ia expansién de wna pot tea: In politien de 1a Banda Oriental no es independiente de la politica rosista. No son acciones colaterales siguiera. Es -sin én de ta importar con qué bande se simpatiza--una prolong’ lucha entre rosistas y antirrosistas. ‘No sulo lberdiTambiée el ecudnime y mesurado Juan Ms ia Gutiérrea, siempre tan respetado par todos, tavo que expl far su defeccidn del sitio. Bn carta a su hermans reconstruye fin eufemismos la cieunstancia ‘e vopari ite diese gut def lerande rgull iad, guien sin amparg sty needed. ods es senctive has cand In cadad seve ro ale Get cat, i gies de icpina liter eam vetit {dre manos depesto a maejr Is arash Corea dew es de tech Indo, como tannin odin de Boanes Aires] La vei a Bl vinje resulta un verdadero aprendizaje de vida para los dos jovenes sudamericanas, Pero, al volver, Gutiérrez tends ‘que recomponer algunas relaciones personales de gran intensi- ‘dad, come Ia que lo vinewla # au entrafable compaaere Floren: ‘a Varela, Pero, como este esté ea Europa, en misién politiea, es Juste Cane la que se hace cargo de las primeras aclaraciones fn torne de ia euestié, en carta del 9 de febrero de 1844: yoyo Florencia le hubdenon guide tenes, guise, Juan Marl, sstartaoy an rain rveidon son U prgus Ul cape gut Plena Bln, xa i Feo hito too To ue poo pars cooepura despot 6 ‘de qe Ud neat fers porque cree Us Juan Maria, quePoeoieen my SCOCOHCOHOOHCO COCO OOOOOO® eonccccccccs luaga eos culpaga a Ud ge habeve id, yt gra ato at En noviembre de 1845, se restablece ) contacto epistolar directo entre Gutierrer y Florencio Varela, quien est dispues+ to 8 aclararlo todo y a roanudar la amistad que cultivaban.”" Volvamos a los argumentos de Alberdi, El hecho de haberse Aeclarado prostindible, ese reclamo por quedar legitimamente al margen del conflicto alegando un terrtorio de nacimiento, revela “por sobre la neutralidad y la equidistancia- toda una ‘definieion politica de gu parte: irse era la manera de no deser- tar en fu lucha contra Rosas. Florencio Varela, cuye asesinato ‘en 1849 se le imputa a enviados de Rosas, acordaria son esa alternativa Salsa." Detras de esa expicacion eseptica,eramada, sobre el saber que Je aportan las eiencias legales que domi. nna, no seria descabellado cecuperar el deseo de Europa, al cual ~eomo sus evetsnens~ Alberdi tampoco quiseresitirse, La ‘extranjéria (una figurs relacionada coa la soberania nacional) ‘esa conrtada para no toner que rendie cuentas de una posiiin polticoideoldgica y para autorizarse una incursion turistica tnenos cargada de responsabilidades Alberdi tambien habia definido sw nacionalidad en wh tex: tode 1847, y Sarmiento tomporo deja de traerlo a colacion eh la polémica. Ese folloto y algunos de los argumentos vertides ‘en el Fragmento preliminar al estudi del derecho 0en el dis- ‘curso inaugural al Salén Kterario constituyen Ia serie de es- critos en los que Alberdi teoriza acerca dela convenioncia ola posibilidad de oprovechamiento del sistema rosista, En La Re publica Argentina 37 ator despuse de eu Revolucién de Maye, ‘Alberdi habia dicho: Sey angen, wel extranjer en qu reste ya eth en Ch oo pracrip, pues he lie do i patie sep lees i po race ile hi oe keting a ode at eavenocn propa: eae! ndo pas ue me Rowpede 9 Honiy pcee ‘ring aque ee afer: ht Ret Sgrata sa Sesre, essen Sor Albordi esgrime también aqui una razéa legal para desdra- ‘mativar su situacion en la diaspora politiea del antirosiamo, Sie texto es come costiene Sarmiento- un folleto en oor a Rosas” ~y euando no parece fil desligarse de su condicidn de ‘exiliado~ In oleceién de a figura de la extranjeria entra en la logica de la adecuacion y del orden (subordinacién es otra de las palabras posibles) practicada por Alberdi, quitandole @ Rosas la responsabilidad en au alejamiento de Ia patria, La conciliacién nacional que ést4 proponiendo Alberd; ty que des- pués exacerbara con Urauitn yn en el poder) busca, en un sis tema de definicion legal, diferencias las posiciones dentro de Indisidencia antirrosista, El hecho de haber pedido 61 mismo sus pasaportes después Atel cierre de La Moda (que, enfemsticamente el periédigo anun- cla como “decision” de sus directores, cuando se sabe que fue 4oliitado por el propio Rosas) le permite convertinse, en tanto ‘extranjero y no exliado, en un “assente dela patria la expre- sign que acuard en Mi vida privada que se posa tode en la Republica Argentina os una condensacién clave de eoos inte tos de despolitzar su condieion). Nose trata, como Sarmiento ha burilado para siempre en la“Advertencia” al Fucundo, down ‘esterrado que hurte el everpo al brazo de la “barbarie® pa salvar la escritura contra el sistema al que se opone, Alberdi hhurta el cuerpo para inseribirle en un periplo valuntario,abo- ‘nando una suerte de casmopolitisi negative, que Aadano del mundo para evitar enfrascarse en las miser les que lo van corcando La prensa y el derecho del extranjero ‘Sarmiento sufrié desde tempranc loe embates de Ia opinign| _blica ehilena que le negubaa su derecho a inmiscuirse en asun tae que, ema extranjero, ae supane- no lo compotion. Las ert as furibundas de Domingo Godoy fueron el motor alegado por el propia senjuanine para ustificar la pubicacién de Mi defensa, en 1843. El Facundo, por su parte, se eseribe en medio de un clima politice enrarecido en Chil, no solo por In presencia del enviado te Rosas ~que provoca de hecho Is eseritura acelerada del flle- tin que se editara en Bl Progreso entre mayo y julio de 1845~, sino por los antagonismos politiens de ls partidos chilenos* ‘Sarmiento apoya por la pronsa la veeleccién de Bulnes, lo ‘aue provoen enenenizadas polémiens con politicos e inteletua- les de ese pals, Sin renunciar a su nacionalidad, el argentino hace de la intervenciin en Tos asuntes del pate en el que vive luna bandera. Hay an loma que parece gobernar sus acclones en Ine naciones audamerieanas par Tas que ha pasado durante el exile (la Banda Oriental, el Brasil, pero fuadamentalmente Chile, adonde acompané a su padre al exilio on 1831 y hacia donde marché como desterrado él mismo en noviembre de 1840) "Las ideas, sor, no tienen patria” ta faso, quel fuera dirigida por Manuel Monte, ofcia como jonvenida y declaracidn de hespitalidad por parte de #4 “pro- ‘actor chileno." ¥,a la vez, como propulsora de su accion como ‘publicists politico que sefala en el momento dela coastitucion Ge las nacionalidades- un problema comparsido por varios pai- tes americanos" (a poasrde las diferencias insoslnyables), Sar rmiento tiene otro coneopto de la ndocuncién come précties politi ih wees oo a jt a que Alberdi. Sin escudarse en ningun derecho de suelo que vedaria 2u partcipacign en la prensa politica 0 ss pronun rmiento acerea de politicas invernas a las naciones veeinas, Sar- ‘miento se vanagloria de su pertenoncia a una comunidad que lo hha acogido aun en medio de voces diseonformes. En reiteradas ocasiones,enuncia sus articulos periodisticos desde un “nosotros” ‘que refiere alos chilenos, asimiandose. 'A poco de prodcirse Ia batalla de Arroyo Grande (que pue- 4e considerarse el eomicnzo virtual del sitio de Montevideo). sin esperanza inmediatas de acabar con el gobierna de Rosas y como asumionde una imposiblidad defiativa, Sarmiento pos- tla una breve teoris de Ia nacionalidad: eho noon en msi une eewpein yun elma extn tre Ea pati no enone ogre nosh wate ace eines candi do al asro angus at desenvaive tn euatncn Gel hose; pert le ‘ide indivi of Bore eee de aus feted bre manfseacin de Tiger wots nto at habits grovcaia yt daa negate hin og ama, te at nur on heen, ‘Agu{podemos encontrar otea diferencia con Albordi, La ides de patria, y su corvelativa de nacionalidad, se piensa en termi nos de civilizacion, libertad, fey (lo que en la militancia entirro sista equivalea constitueion). Bsta otra forma de a adecuacién, polities muestra a un Sarmiento extrafamente sumise, porque “perdida la propia necesita una patria que garantice la conti- a COOCOOOOOOEOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOEOE ‘nuacion de su préctica come publicist: no solo para soguir es do contra Rosas, sino también para toner Ia poaibilidad le que sus ideas séan ofdas por un poder menas sordo.* Sarmiento ha insistido on sus eseritos sobre us derechos de ‘opinign y participacign en la politica del pais en que se hospeda, fdespecho de su condiciéa de exteanjero, Pars él, Ia constrec ‘idn de una nacién no descansa en el derecho de suelo, acotada por los limites de la geografia politica, sino en una préctica po Iitica al servicio de una nacion ‘En el lamado a adoptar una nueva nacionalidad deberta leer. se, ademds, otro de Tos gestos hiperbslicos de Sarmiento que, fantes que verdaderos, son eficaces. Ast como os la eficacia {que lo leva a demostear, en su poléshiea con Alberdi, las contr Gicciones entre Ia teorta.y la practica del legelista. Porque si ‘Alberdi negs el derecho del extranjero a entromoterse en la politica de Chile por la prensa, Sarinienta le recuerda una in- Tronhisién mas fuerte», se desprende, mas grave para amis. rma fogiea~ al pactar en 1847 con el partido gobernante que apo- {aria “docididamente" Ia candidatura presidencial de un hom breide eee mismo partido en las elecciones siguientes, in saber todavia quién seria, ‘Pero detengamonos en une serie de articulos publicados en Chile en 1849 on EI Comercio de Valparaiso, los que Alberd: pude mostrar los matices de su pensamiento al tratar de pon- Sarcon un sistema~el problema del extranjero, Solo ve avan- tar desde la idea de la prensa como carta de cindedanta ala Concesion legal de derechos civiles pera no politices a los ex tranjeros (que terminara encontrando su forma definitiva en las Bases de 1852). Albordi se sirve on estas publicaciones del argumento del americanismo que olbidard en 1853 cuando le refute a Sarmiento a idea desu desercign del sitio de Moatev feo: hay en las naciones americanas una afinidad de ideas y principios que autorizan a todo extranjero americana) a tratar Ios intereses de esns naciones como si fueran la propia. Ast, Bello ni Varela podrian ser vistos como escritore extranjeros, porque votando cuestnes nasonales ena pret esr, Bsta declaracién incogradora da cuenta de otra modalided del cosmopolitismo alberdinno; ax un escrito de intencién pol ties que, Sin embargo, encontrara limites al formilarse como problema de derecho. Bs la contemplacion de Ia ley y la subor: {inacion al orden lo que va.a borrar el gesto romantic, La ley cilena otorga al extranjero el derecho = manifertarse por Ia prensa. Esto es procisamente lo que Sarmiento no dejaré de recordarle desde 1852, Pero en la eerie do textos de 1849 sobre ln extranjeria, Alberdi recapora un antiguo“sxioma legal, que dice: No todo lo que e2Liito ee honerto", coma una limitacion factiea de a ley, Bsto os el punto central de una diseusion que tormisaré haciesdo que Alberdi declare, ms tajante, que no es posible conceder derechos politios al extranjere, aunque acuer: fa en que puede boneficiarse de todos los derechos civles, “No todo toques lita es honesto” La ley nohace preseri- bir las formas de la moral. ¥ en los parametros de ess moral, Alberdi formula una idea dele hospitalidad y de sus rigores. El tiemple doméstice que da es revelador, porque es muy aeerte Ia relacion que se establece entre el hospes y el poder. Alberdi vvaolve grafiea ion entre hospitalidad, derechos y debe- 58 (dol extranjero huésped) al recortaro en el ambit de la casa, como condensacién de a naci: 3 etranjery vnaerv etd pes, cain de ape. Ate convicae lee permis aru los dots qu aren an: ot toi las pede rtarinycarepiio Las ees dl hopes ogo ‘Mr a pie seb ale trae del yy odo meno deepen Stel anfitrin concede, ese extranjero hospedado en su lugar {on of lugar del quo tone ol poder de hospedar) el que tiene #! ‘deber (moral) de imponerse limites. Alberdi se constituye en el tenunciador de I ley del hospes que puede derivar,segin Jacques Derrida, en una de las formas de la hostilidad. Para Derrida, lo primario dela hospitalidad es conservar el poder (porque plantea {qe la hespitalidad incondicional no existe debido a que. al ser programad, organizada, fa hospitalidad ya no es hospitsldad prs, la nica que podria a¢rincondicional), y el dominus 0 el ‘aster ve convierten en el déspota por intensificcion,Asimisio reconoce que la hospitalidad puede ser regulada por ley, lo que confirma el poder del que hospeda. Y si el extranjero es aquel al ‘que se pucde devalver al limite, Alberdi revierte el temor a ese poder (de ser expulsado, por impertinent) y lo transforma en un Asher del extranjero,al propenerle como deber moral el saber ine ‘aurar sus propios limites, mas acé de Ins frontaras de a ley Ley de la mesura,Alberdi da cuenta de tra préctica de la obediencia [No solo obedecer dentro de los limites dela le. extralimitarge en Ia obediencia e Ia forma de saber gobernarse En cambio Sarmiento, el insubordinado, ne quiere restric clones, No hay derecho que obtigue a limitar el licito derecho & ‘veufructuar todo lo que eso derecho otorga. Ingubordinacién permanente frente a abediencia excesiva, Bn esas coordenadas {Se crvzan los intereses de ambos "No sabe gobernar quien no sabe abedecer” ha dicho Alberdi, poco visionario, Lseena primaria de a insubordinacion sarmientina se lee ‘on Mi defenea, artieulada ~como en el ejemplo de Alberdi~ so- brea imagen doméstiea, aunque -como acastumbra Sarmiea: to= personal i ui askasin Insubordinacion en las practicas, desorden en las lecturas: criginalidad de pensamiento, Sarmionto ha hecho de estas ae ‘itudes una secuencia logica de derivacin, Negative fotografi 0 del lema alberdiano: sabré gobernar quien aprendié de bedecer, no imponerse limites. La genealogia es un bel fon. doso en la fantasia sarmientina: ah se asientan sus vicios pri vvailos, para devenir vitudes publicas Hospes en su casa, invirtiondo el orden natural del pater familias, Sarmiento deriva havia el despotes, al intonsificar su poder. Su poder se construye en la atribucion de derechos der vados de un cursus honorum: el sanjuanino es recurrente en la exhibicin del curriculum, la foja de servicio y la biobibliogea fia. El derecho se construyo con aeciones. Por eso no le parece {eshonroso reclamar un derecho avalado, no solo por la le, sino también por la préctica Albordi Je recuerda al huésped el deber moral de convert. ‘se on su propio déspota; Sarmiento le recordard al anfitrién {deber de respotar los derechos concedidos. El anfitrién debe eum blir y hacer cumplir su propia ley de la hosptatidad. Es por eso aque Sarmiento so declara vencedor de una batalla mas dificil aie Ia legal. Porque sila ley escrta (constitucional) de Chile concede al extranjero el derecho de pronunciarse por prensa, Jas pasiones y ls odio sociales son, defacto, la mas clara inter. AiceiOn, Es en la lucha social que’ Sarmiento pretende hacer cumplir lo que la ley concede. | La imposicin de In regla, la eorraccidn de un mal habite (ol de ia intolerarcia cuasi xensfoba) como forma dol patriotismo {entendido en vn sentido més amplio que el de wna nacionali dad determinada) conteste a la forma en que Alberdi estipuls aque debe hacerse uso (limitado) de la Ley Bn este sentido, po dria considerarse a Sarmiento como “extranjero patriota” que, tome tal, no quiere que le impongan limites a sos derechos y ‘que traslada In Icha por In eansa de ss propia nacion a la de sa del bien all donde vive." Bl patriotism es an sentimien ta desmesurado: “He ereido siempre que ea mi el patriotismo frasuna verdadera pasién con todo el desentreae y extravio de tras pasiones", por fa tanto, ea patriotism no puede dejar de leer en Ia aeucueisn de extranjeria mas que una manifestacion lara de los enconos partidarios (chilenas, en este cas0).* Si, volviendo a Derrida, el dominus 0 el master se convier: sn en el daspata por intensificacin, es posible pensar que el ‘excgs, la intensificion del poder deriva en el expulsor Segu los antirrosistas: Rosas. Un poder iatensifiado es, antes que hospes, hostes respacto de tna parte de ss conzacionales: de In hoepitalidad a Ia hostlidad™ Si en Ia pastulacion de una hospitalidad pura (que, como se haa dicho, no existe para Derrida, el hospedado debe sar desco noeido, podessos enmpletar: en la intensificacion del poder (del ‘que tiene ol poder de hospedar a sue propios nacionalos), on la forma despétien, en la postalacién de Ia expulsion, el expolsado debe ser conocido, setalade, De ant laa clasifiessiones de Rosas ‘ausenfurecen al Marmol de Amaliz.Y su contrapartda, los nom. tires de autor en los ibros que se publican en el exo, las ( las) famas, las firmas on las eartas del destierro, as tablas de sangre de Rivera Indarte como documenta” para que Florencio Varela negocie acuerdos en Esropa para la cha contra Rosas Pero nosolo el despotes nacional (Resas) esl expulsor host ‘Aun en la errancia del exilio, les argentinos han side expulsados, ‘Ya hemos visto las resistencias de los pares de Sarmiento injerencia en la opinién publica ehilena. Los gobiernes antitrio: res, aun cuando protectores en muchos easoe, encuentran for ‘mas mas sublimiadas de limitar sus leyes de hosptalidad Pese a (o precisamente por) la amistad que-unia @ Sar. miento con Montt, este lo envia en misiOn pedagéxica a Eu: ropa para sacazlo del centro de la polemica nacional ehilena y de un posible conflicto de poderos entre Chile y Argontina por el Racundo. Corrige un destino posible “a trasmano™ cus ito Sarmiento coquetes con aceptar una invitacion del gobier no de Bolivia pars trasladarse ali, Y, haciendo uso de su po der como dominus, suaviza lo que no deja de ser una expul sion con una ratificacion de su poder al renovar su esto de hospitaledad Algunos casos de expolsién més duras se dan en Ja corte brasiless, como sucede con Carlos Guido ira ol mismo que unas paginas antes habia celebrade 1a hospitatidad. ‘Mérmol también habfa sido expuleado de Rio de Janeiro, por ‘razones en las que #e mezclaban asuntos domésticis con los de Estado: por haber cometido un acto inconveniente como secre tario de Tomas Guido en la legacign argentina (situacién ané. mala del antirrosista que ha sido hospedado por el ministro de Rosas ante la eorte de Pedro TD), En otra oportunidad, esl co ‘mandante de la Estacion Naval Brasilena en el Rio dela Plata tl que le veda la posibilidad de embacearse en un navio de esa ‘avionalidad por haber ofendido al emperador en sus escritos ‘Y sgerd Marmol el que promueva,en su Juventude progressista, el uso del derecho de deportacion dela corte de todo aque que transite con pasaportes expedidos por el general Roses (podria: ros decir con pasaportes dela barbarie),en probable alusion a ‘quien ha sido sindieade incluso come sv padre Si Sarmienta habia defendido su derecho @intervenir en los asuntos palitioe de Chil, y podemos considerario un extranje +9 patrota, es posible tarabién pensar en la categoria de “pa- iva de {iota extraajero” ~otra forma de enimoron~ que se los argumentos de lo que Alberdi se sirve para explcar la po- siidn de los antirrositas respecto del blogueo anglofrancés. Fl patriots extranjero og el que, hpedado en un pate que noes al ‘yo, se suma a este en la guerra contra su pais natal ‘Basdndose en Chateaubriand, Alberdi explica el apoyo du los antireosistas al bloqueo francés por merkio del legitim de ech de alinrae al extranjero en el combate contra la propia rnavibn. El reaguardo de Ta intogridad de la propia nacion en tesa lucha los defiende de toda acusacién de traicién, La expli- tacién de Alberdi descansa en la declaracién voluntarista de principio vietuoses, haciendo referencia la defensa dela so ERTS, beranta nacional. Sarmiento,en cambio, e¢ més practical res pecto, cuando en Argerdpolisexplica -primero por motivas ec0- ‘nomicos y después potiticos~ que no existe el peligro de ser con. ‘quistedos por Francia 0 Inglaterra debido a que es econémica: ‘mente ineonveniente et mantenimiento de colonias ia vuelta det exitio Sarmiento parte nuevamente al exilio después de la entra: 4a triunfal dl Bjército Grande al mando de Urguiza que vence 1 Rosas en Casetos el $ de febrero de 1852, renovando el la mento de los hijos de Sion, ya que ~como éi mismo propone como Moisés 9 Garibaldi, "conductores improvisades de pueblos ‘una tierra de promisién que sus apasionados corazones ven ‘dentro de sf mismos", va en busea de la tierra prometida, “oi raje” que marcha siempre adelante para desvanecerse." Caido Rosas, Sarmiento no encontrar lugar en la patra, y eantars sus desdichas: ‘tsi lq ss age fe emonecrd matin 1? Mal que le pese a Alberdi, Sarmiento no cumple con el axio- ma con que el tucumano quiso tranquilizar a Rosas en 147:-El ‘menos dispuosto a emigrar esol que ha emigrado uaa ver. No fe emigra dos ocasiones en la vida: con la primera basta para, Inacerse sircunspecto” Albordi se inscribirs, por su parte, en grupo de los que sean utiles ala patria desde afuera porque -lo, habia dicho~ "(ala ganers menos Ia Repdblica Argentina dejan- do esparcides en el mundo algunos de sus hijos ligados para siompre en paises extrafos”, sunque se vaya de Chie en 1855 pars afincarse en Europa,” Juan Bautista Alberdi'nunca'volvers a 1a Argeatina: sors por siempre el"zusente que no ha salido desu pats”. Antes de a muerte lo alcanzarén la loeura yla miseria. EL 19 de junio de 1884, fallece en una cliniea de tos suburbios de Paris, tas una estrepitosa decadencia intelectial y en Ia indigencia, porque la asistencia econéinica votada pare gobierno del presidente Roca zo llega a tiempo, Probablemente a su mente cbaubilada ya le fuera imposible recordar la promesa que le habia hecho a eu ~ entraable amigo Juan Maria Gutierrez en julio de 1852, cuan do tantas aceionas se ereian por fin posibles en el suelo natal "Adids, mi queride Ministro det Interior. Haga por que su nom- bre no se alvide en mucho tiempo. Ojall estuviera a su lado; reo le ayudlaria, Pero yaire,¥a ine. 3 i i oe eases se L Notas ‘auras de prosicte aedie Hane onde abet Areratives os Aatebogrfa, Dace hier cba, 146 pe. 5038 Argeatines, 196) 9. (ee gels ie) Fabien Dirndl wae Tali do htngee reco une herds oats Gorges Gan Dot fy curiam 16001882; Bape asa Pha Utes 888 pi es Tor 18961081, Carat, Poder Bust ists Ts Pras Carden. 1988, tS de Hara ness Pleenin henson, Monte ctor ‘Brest. A Maer, sre iri de usb Boma, en Revista Noreste 3, Resend Unwed Nacional del Node ie the 161, 908 y Rare Pec duon Thomason Su fort tmpe fe, Hoenoe Ares, Put, 1988, p42. Lak cetaton ae Ios extn de {tau igen eptolaen reads apundon ona cata Ge ex Unbsae ce Ls Domingus condense ures a espect "Desde Fe own et deer de bir ene demon, Mr fare en ince mesea Moré Rte ten Arlanda! Dator Jaan Mara Gates Bpstaaro ee 4 ‘Sigs do acl Mogi Mig Gorn, Bowne Aire, ibtch de Congrese {2 Te Sasi, 196) soa Il) Hacrdeman gue Ven tart hb pio aanere qe en abril de 1985 Miguel Pere moved de iey queen eas fet Maran rude sun dled Barra. ria de Las Dotnogare «Fal Fv, Montevdes, 12 de septiembre ten Oroaria Rodrigues, Conrbuiin htc y documenta, 09 [rar -una ver aus el Salon de Marr Snr la Asbesin ela Jo ‘ Avgntinn, de que partips tami dune Thorson. Domingo F Sarit, Cantata nel Bate Grande alade de Sed trdoan Brits Alber, Cortes sor i prea fe pole mitt de a Rpalina geting, Banos Airs Lis del in, 1054, 99.7879 Beas a tocaras sumadae a eta Cmpldad dle prone enor guere le {ilo Riles Argentina, organ el ean queso cee came Cartas Sulton "pear de ques segdn Conejo Alber platen el derecho de #98 ‘Cart dan Marin Gutiare 24 herman Reming, envadn dese] ‘Baal Ide nero de iste, an reste Mores fom snare dan ‘Jen rie Gutres Booaes Ace Inte Clue Songun V Ooneiee, Geta de Jota Can» Juan Maca Gus, Monivies, 9 de febrero 451848 (on Aric JO opt tem opt 9.258, rey, de vata (ke Bara xt a a enda al Punta co Marne, area pare, Benve ‘ia lecomerta ue Pacheco Ober sui como mista be herr nn 258, . 1 ars de Florencio ered a Suan Maria Cutree Mooteide, 13 de saves de 1845, a Aehion JMC, op ct oe 3 ‘evan de Maye Caries abe la pron a police canted fa tj dons grtacon Mal Monti tn vanes de Proviso pring ‘ue ured scribe un irs gu uated gue cofonta pte, Decne Sarit Des del erie Argentino” =I Progr 11 de nar de 186), en Car oan Busan Ste Leas, pp #447 " Subyace ene peeiconimienta tin eninge, wee seed rar aa ‘ert a so de Montevideo Porgun es presannant ene aie te. {partir del ria sete ena bt Arroyo Grane ue ‘Gentine se manifesta exteanjero frente a esta situacisn politica, Son posicie. POCOHHHCHSCOOHOLEOOEOOECOOE poococece COCOCOOOOOOEOHOCOHOOOOHO COE SOOCOOEO ‘Juan 8 Albee" enrtocen tranieras" (El Comore de Vlora: ivan Chile Busses hie, en de navies, 197 p72 (brags e8 Gssnurode 1840 on Captian STB aubrayado en ergiial) relsn cont expan que io Alri ast desu slide de Monseideo Sura sa ™ Batas ideas fueron trabayadas por Jacques Derrida en un aominario dc adh fn Now York University trate + Phin. Hest yap 1 fl semester 1986) cid primate acquis Dari y Ane Dotourmentel, bn hasplntd,y be conten son Inston cocrpon de ‘monainguons del ar, Boanon Ales, Manantal, JOY Le deriracion de Insp s hovte om aimentn del cadens sue rconstitoye Besronee texto La Tlosptldot fen Bile Benvniate,Yorebalari dela tus ser ndoearopeas, Madre, Turan 1880) = SSemiente i defen opt 4 sponechs par le prctcs dla inca “Dig seamen ul oto toes ni ha so mi ofa sino In abogcia con ssl no pose ei hone ‘ius marair e Buenos Aen que uted aslo apteisy Gee ye nae hubiee lgrado. porque su elemica de boy seria de tr tno” Cberd Conpieded det pvc lan gutras ss dela Republica Argent, Sit 9320, robrayd wns origi nla dspata pr la ie, Sa ‘Alsrdiolomisa serene um roles de lopsided Saroien incales le vedaron, ha encontrad don mado de soaurn Geolanda Ica see de version porn nds po testa aque ener ‘Bl Comrie de Vatparaiea 19 Alber, parison Chop st shor cambiando et predigmsdola discuson para Nees a aceae de ine jrhdeeioner Saviente hin puesto en eoeticn In lnpilied del Senos como used hace var tu prado de abogade peregrina 0 beanie {ens erabopedo enn putin pats donde xem Coane std, oes Sony sbepaday uted past, para lector argentino, la ‘epabice Argetin establer dor spercherinn Alt no ov abe ated loo 3 yo slots coon some rosy teen corel ex Chile, donde arora fechas (Deming Seri Sarma, Aart de prods, ope,» 280 Ba vordad gu por sa [Sat ligne aia defen tev say 40a que oe ean dm ‘oy Serminto,Reeuerdo de proirei, op 9p 280261. ‘nar uvstrn miner, Baraoon, Plsh & Jan, 390), pe 38 "Shei. Mi dfesaopet, pA sta possi te Safa debe ‘ade erin rains pth armies et combate Inline tol agen lela expulsin de ro juin (py alice wt ‘Son def eed stad, donde Inputs europea ea mayor qe le oe ‘Sven AS ntl un ewe ncaa tia por MEE obey ‘raul podnnos deer por derehaeensniea = Yostitdaes interoaconte, pare del blogs fears Bean del asp ‘tne Pedro de Angelia. an cambio, ucla penetra poder Inape, qa site dels sabere del etrajreerigniso ee eae "Trista, Ricardos de pron, ope 252. Ader ene aco ss Saree demvaie ov esecoeni de insnsienin el pe ue Se vuelve caper ics in io Sn deo derechos osu pr pole et Carls Oude Spano. Ceri confideniata wn amie gu come l ind ‘edn de publiara on Aabopaie. Bustos Aten, rae, 106, yp Sa repeewamence gbrapeca el oii Altera la Repciica Argentina 37 sas depute de u Rolin de ">No na acer etre lta dee vieja generale iin ir ie mira, o fas cxnsnnes deposited en sav ntrveni Posn s habar tds sstemticemerte de Urquita, a gut ae sabe termine Folapostando insimente conto Toda tact (ue vu de adadon wines dl 8, tal, en BU Nacional, 2 de epublica Argentina 37 es despots den Retlacin de Negoree "Etranjroe ate i goblraa de Chie Ocupard on Buope eh org de Mie toe Pesipoteraro or Ingle ‘hat logra ot renooimsentae ata. Cos en su creo « ponincs dv 1869, tne a darste de Urgiea Pod, por eantisua en Evopn 9 durante Guana ie Tipe Alone: entree Puegvay ae pondrt Lapin de Mitre Se Rabi eeatrade ‘ereopaloenecon Rosa pr risers vs-e0 1487, en Lanes Em 1A ace ‘nis Argentina pura arumir oma Spat ncn pr Desa yale foes propone lu edn de yr obras compere, Be 1880 Aer oye Ie ‘sptalisacian de Bueno Are Noe ecosin i cn Mite icon Sore ‘Scare de Juan Bautets Albard dn Maria Guieee, Valera, 8 1853, Arehie JMC, opt, To I p38 Leer y escribir en la frontera Graciela Baticuore l autor remitea la siguiente nota a pie de pagins: Este aptulag de un igurara exact histven He om {jan de ofc queen 1879 enone ena Dessert ene ot tatoos esicin que Roy ecupa ol pueblo de General Aca. EL Hasta no hace mucho, cualquier lector no especializado en ol siglo XIX podia haber visto en eate fragmento el simple re- ‘curso de un autor por validar -a través de un artitugio que ape- la al prestigio de las bibliotecas y los manuscritos antiguos~ el ‘cardeter supuestamente veridieo, “de riguresa exactitud hists- de una obraliteraria eserita por encargo del General Roca ras el éxito de In denominada campata al dosierto, bi eecocccccococooce eeesee © OO COOOOCOOOOOCHOSEEHOHOH OOOOH OOEOOOS ca reivindlear la gosta “cvilizadora”, a la vee que recuperar Ia memoria de wna comunidad indigena cusndo au peligrosided ya habia sido conjurada para siempre, Digo que el lector comin podria haber sospechado del carde ter veridico de la nots porque, al menos a primera vista, contenido parsce'mas tribataria de Is ficeiba que de la real dad: gno resulta, acaso, come extra‘da de una leyenda esta ima- sen del manuscrito escondido entre los médanos, olvidado en medio del desierto y"encontrada” nada menos que por an esc tor, un letrado que transita es0a territerios en el memento mis- mo en que estan siendo arrasados por los blancos? c¥ quia lo hhabria escrito ~e5 la pregunta eapontanen que se desprende de Ja sugerente nota de Zeballos? {Algsin indi alfabetizado? :Y por qué esa historia habria sido eacrta, y no confiada entera mente al registro de la memoria oral, como era bastante habi- ‘unl entre Ias comunidades indigenas? Estas y otras preguntes ve van agolpando en la eabeza del lector que toma despreveni do las paginas de Calloucurd e imagina, guiade por la nota de Zeballos, el manuscrito y el eamlo de eartas que forman parte {el “Archivo del Cacieaago de Salinas Grandes" vale deci, imma sina el manuserito, la historia (eserita,insisto) y archivada de ‘una comunidad indigena; historia que aobrevive ala didepors, ‘que es recuperads o, mejor, capitalizada por el relato de un ine telectual como Zeballos, y ue pasa de au guaridn en medio del ddesierto ala biblioteca urbana del letrado. Resulta por lo me. nos fascinante pensar ese recorrido y los actores que intervie nen en el ‘Sabetos hoy, gracias a las pericias de Meinrado Hux, reco pilador y editor de una parte sustancial de esos manuseritos ppublicados bajo el titulo de Memorias de! ex ewutivo Santiago En"Amespil", no solo un desertor bavaro que sobresalia por tamano,y volumen” (p88), a1 que nose le entiende cuando he bla y al que sus compaacros disfrazan de mujer, puede causar ternura;en esa mismacauserie, Mansilla introduce una escens autobiogréfic, la dnica en Ia que presenta su propio cuerpo herido, que es una de las pocas escenas de conjunta de la Gu va de Paraguay: Herido en uaa earpa del hospital tras lor ‘bate, Mansilla te aplican sanguijuelas sin solueion de cont ‘puidad, pasa de la risa ala tragedia: = etn derrots otane lv ayes de ns heros que aputaer guiéo dos fos qe clan buscande os bunderos Pola puerta deesrbalee la hora del Por su parte, en “Juan Peretti", que empieza tras la epide ria de élera en Tayucue y euya anéedota concluye con el doble fusilamionto de Perett del desertorladrén, Mansilla es capaz tanto de extracr moralejas sobre Ia condueta tmmags-samode hacer chistes al paso e, meluso, de sentir wii wiezcTa de compa sidn y culpa ante el“aborto” all que manda ejecutar Desde ya,'et mix de tonos y de generos ea posible porque, fn el primer caso, la desercidn del "enganchado" se produce ‘cuando Mansilla ya no esta al frente de la tropa, y an el se- ‘sudo, porque finalmente Mansilla eumple con eraces Ia ley militar (que es "inexorable", p.22).En definitiva, y glosando su frase en Una excursién.., para “recomponer Ia cabecers Se acude a una ley militar que reordena jerarquias y empro. lijn los deshordes (individuales, nacionales) del relato. En Mansilla, en ese sentido, In ley militar es bivalente. la ley ae iroaicamente recompansa s Mansills por ss actuacion en a guerra mandéndolo a la frontera con los indios ranque les, Ia ley que lo dograds por ineubordinacién en su exeur sida a los ranqueles y que To leva a eseribir en su descargo ten libro sebre esa excursion, os también Ia misma ley a In ue apela, veinte anos después, para reordénar, refSaifomer, Jor desbordes del relata de In guerra.” Invacores, prisioneros, desertores, pasados: aun con sus di- feroncias son guras propias de la frontera quo entran para, finalmente, remarcar el eardcter militar de la guerra. Ahora bien, cuando la perspectiva militar es sbandonads, aunque sea iomentsneamente, aparecen en cambio los verdaderos prota fonistas, os héroes de In guerra Heroes de la guerra: figuras, retratos e historias de vida En La carteru de un soldado, dice Garmendia que aquél es tun héroe ignorado casi siempre” (p77). ¥ Gutiérrer titula “Los heroes ignorades"a uno de sus croquis militares. Sin nombre y tcondensdo al olvide de In historia, el héroe ignorada ee, cai no hce falta aclararlo, el soldado raso, Tanto Garmendia como Gutierres, desde evs posiciones diferencindasen el campo mi tar y en el campo cultural, dedican alguno de ls textos de sus bros de relatos dela guerra al héroe comin, al héroe que, sia nombre, padria ser cualquiera (cualquiera que no toviera, pre ‘isamente, un nombre conocido), Mode del recondcimniento que disena el modelo militar heroico del pueblo, se confronta eon la erie de rotratos individvalizades do generales, cotoncles, te hientes coroneles y comandantes que presentan ambos libros. Ai, esol nombre y ol rango lo que identiiea al individ, allt fa hay tn relato modelico sino una historia de vida que es, mas sstrictamente, una foja de servicios en la que se destaca la par ticipacion heroiea en Ia Guerra del Paraguay como mojen eu! ‘inaata de una trayectoria que termina con la vida en al cam pode batalla, oque se continua en la lucha con los indios en la frontera y se rubrien con in llamada “Conquista del Desierto” ‘emprendida por Julio A. Roca en 1878. ‘Ala vista de Jos artioulos que intogran ls volmenes de Gar smendia y Gutierrez, no parece haber disputa acerca de quienes detentan ol réeule do héroes, no rosulta incompatible ol héroe coleetivo ¥ ansnimno con el héroe militar personalizado: ambos ‘pueden compartir el micme libro de recuerdos dela guerra, Y si para convertise en héroes los oicales debe poseer dos atribu tos improscindibles como la valentia y ol poder de mando, el ‘modelo heroic del soldado raso se basa en Su valentia y su en toga la patria pero también en ou eapacided de aubordinacion ye saerificio por su jefe A Inver, frente a los hochos probades OC POCOHEO SO COOSOROOOOSOCOOEOLOOSECS ecccccecesoces nilos que se sustonta el rtrato de is oficiales det ejrcito,feen- te a sa veracidad, ol retrato del soldado adopta por momentos ‘una suerte de tono Tireo que acompasa las deseripeianes de sw raturaleca y,de la vida en el campamento ese Ins semejantas gue presentan los volimenes tonme. rmorativos dela vida militar publicndos por Garmendia y Gutie- Fez tienen diferencias a las que hay que atender. Qui2as el dato mas sigaficativo sen que,en el total dearticulos que com- ponen La cartsra de un sldado, los tetratos de los ofiiales fue Fon escrites en Ia época en que sale el libro, o sea hacia finales ‘ela década del 80, mientras aquellos vinculados con eksolda {do ras0 aparecen fechados a finales de la guerra y en tierra paraguaya,”" Como si en territarie lien se pusiera en suspen 4 la correlacion entre el rango military el sentimiiento patrio {que caracteriza la parspestiva militar sobre la historia, veinte fines después Garmendia parece compensay, y aun invert, la hheroizacién del soldado con la galeria de retratos de oficiales En muchos de esos retratos, justamente, se vislombra algo de los euerpos de In guerra, algo de aquello gue, en los retratos de ios oficlates, queda definitivamente aplastade por los hechos militares, los galardones, los ascensos. En El fog6n", por ejemplo, Garmendia expone el contradic. torio sontimiesta patrio del soldado, encarnado en su cuerpo hnerido y motilado =saoeeeee | -eripto En lo que parece una constant en Ia literatura argentina del XIX, el eatede-de bellesa, de paz y de tranguilidad ee de wdiante formas convencionales que deventan mera ides Tisacién, mientras que el estade contravio, de pérdida, resulta contundente en su materiaidad quizas por set «30 mismo que tltexto rochaza y entonces debe exacerbar. A su vor, la erudeza de las deseripeiones que en tierra paraguaya hace Carmendia fon ous retratns de soldados, contrasta con la frialdad da a ero hologia militar de os oficiales que hace desde Buenos Aires alos Aespuss para incluiren su libro, Para In perspectiva militar dda de Germendia, l soldado puede ser un héroe solo si se lo mira en Ia guerra desde el campo de batalla, solo del otro lado de Ja frontera nacional. De este Lado, en el espacio de la nacion ¥ del Estado, los héroes son los oficiales del ejrcito.* Por su parte,en la serie do"siluetas"compuestas por Eduat do Gutiérrer para su Croguis,y siluetas militares (1886), cer tos retratos ontran en tensidn con les de lo oficiales, ome la romblanza general presentada en “El soldady de linea", que recuerda el tono entre denuneialista y costumbrista de Ia ‘aperturas y Ios cierres de varios de los Telletines populares." ‘Como si las siluetas y los eroquis no tavieran el mismo pa- tr6n, De hecho, ls eetratos dedicados a integrantas comunes del ejecta contienea ya desde el titulo alguna marca fisiea ‘aa0 los robaja: 2 algo earscteriza a"Bl twerts Sarmiento” y a EL negro Santos” noes ef heroismo sino solamente a lealtad bascia ol jofo del que son atistonter, Es cierto que Ia logiea do los eroguisy las siluetas tiene un austrato militar 6 gea que es diferente de la Iogica popular de los flletines donde, con- temporancamente, se configuran los verdaderos héroes pop Jares de Ia guerra. Sin embargo, existe una similitud: en Ingar det relato, cuando despunta la aventura, cuando avanza ls pura narracidn, que es lo que evcede on los croquis 0 episo dios de In guerra, la logiea de Ia literatura popular resulta is efectiva, Entoncos, Ine alianieas de corte popular con los ‘roquis puede observarse eémo la frontera, con teda.su carga. ‘simbolica, activa Ia logiea popular del herpisino-Eneabetado por ‘unos hermosos varsos de Pesta y soldado de Ricardo Gutierrez {quien partici en la Guerra del Paraguay como médieo),e ro ‘quis narra el choque entre argentines y paraguayos por contro. lar tas comunieaciones en el terrtario del Chaco. Si bien os una ‘escena colegtiva, ol héroe del titulo se refieré al alfren Esteban ‘Guelves, que en esa oeasdn es el abanderads y tela salvar la bandera argentina del poder del enemigo a toda prusba: —Lo que 0 missin here Baten 0 Taeacn, eri de ponderble erind Gaver stn on np arnt "Yen verde, al vil be de lo ies era BB desemlace del episodio ratifies la relacion entre patria, ‘guerra y frontora. En guerras com la del Paraguay la nocion de patria supera a las froateras nacionales ¥ sgn gL territo- io de combate donde nacon los héroes. Detectado por los pa raguayos, Envueltoen la bandera, el soldado corporiea aia patria y la salva del enemigo para devolveria, con su muerte en el rio ar ‘gentinizado por Ins banderas del buque, de nuevo a la patria El soldado que ofrenda su vida ~no el que la pierde~ es el ver- dadero héroe, ¥ para enfatizarlo como tal -en un procedimien- ‘otipice de la narrativa popular de Gutiérrez-, tambien el ene: 'migo debe verlocomo un héroo:"los mismos parayuayos queda ron asonibrados”(el subrayaito es mio). El econocimiento dela heraiidad detieno, pone en suspens a accion del Pose a todo, como sehalé antes, en Gutierrer of dacdos no se disputan la hereicidad, eomo podria creerse con frontando los croquis coa las siluotas militares, ocotejéndolos ambos con los folletines. En primer lugar, la coavivencia -ya ‘quennola disputa~ entre héroes oficiales yhéroeseoldados, res ponde al paternalismo propio del gesto popular que hace Gute rroz con sus follotines ¥ que vuelve a aparecer en Croguis » suluetas militares libro también publicado previamente recor. ‘démotlo- en las paginas poriédicas. Eso explica que los héroes 4ée Ia soldadesca esten tutelados por los héroes de Ia oficial ad. Mas todavia: expla que necesiten de ells." En segundo Tuga los relatos con heroes soldados apareeen, en Is narrativa de Gutiorrer, atados a su clara discrepancia con la vos estatal de os aos 80, De alli que su autor no os use para dieputar una, hheroieidad, sino para interpelar al gobierno y al Bstade que con le identifies, En ese sontido, y ya en pleno terreno folletinesco, la configu: racidn-e Ios héroes populares de los “dramas militares” tienen ‘1 mismo fundamento que ia articulncién entre lo nacional y ia frontera. Tanto Juan sin Patria come lgnacio Menges, adquic- ren estatara de héroes en la Guerra del Paraguay porque no éadan en dar su vida por la patria, ya sea defendiendo el terri trio nacional ante elextvanjero o defendiendo a la nacién en territorioexteanjere, Tambign ambos, sin embargo, tienen una dimensién heroiea nacional que el Estado, a través de Ta ina 199 POCO CC SEDO OLE EOE LOCOCO LOCH OELOCEE | OCC COOR SOHC CCOSEE OOOO EEO OOOOES ‘in o el olvidé dal gobierno, restringe « lo provincial (ignecio ‘Monges) o Io local (Juan sin Patria). En ese mismo punto, los folletines populares y las “siluetas" militares voelven a tomar distancia Gutiérrez convierte én éroes =xiguiendo ta nhisma logics popular apeeniida en la redaceidn de Juan Moreira unos pocos alos antes~ a, aquellos soldados cuyos euerpos fueron usados para la guerra nacional por el Estado y después abandonados, desechados.® Las novelas popslares.cligen narrar los cuerpos de Ia guerra y lo hacen moviendolos de un Tad y otro de una frontera que probleniatiza ~aungue en Is rentada dimensin de 4a politica partidista~ las relaciones entre lo nacional, lo regio. pal y lo Toeal, de wna manera como no lo hace en sus Crogus figuras militares. En ol caso de Ignacio Monges, descondtonte de una familia euyos integrantes varones mutieron todas en la Guerra del Paraguay y dela eval participa horoicemente sien do muy joven, la injusticiaestatal tiene lugar cuando, al final erie de intervenciones en conflicts armados (el prime: onal pero los demas, todos, evils), s le miega tna pen sida. En el caso de Juan sin Patria el dramatismo es ain ma yor: eaviado por fuerza a la guerra cuando estaba exento de Partieipar en lla, y habiendo perdido tragicamente a su fami lia en estas misinas eircunstancias, su vida ilustrael abuso y a Injusticia del Bstado con las soldados, En ambos casos, el héroe ‘nave a posar del Estado y ao gracias a. Como en Ins novelas populares eon gauchos, también en los “drains militares” el heroe se enfrenta con el Bstade, sola que, en ver de entablar cu persecucién, el Estado destcha un cuerpo que le es indi fuera det espacio de In guerra. La eicacia del gaucho que enfrenta, ‘cuerpo a cuerpe a la justicia en el espacio de la pampa super con ereces al pusbiero hecho soldado que defiende a la patria sida all6 de la fronteras nacionales. Yan los afos 80, el héroe poplar enesrna en el gaucho y no en el soldado. Pare pensarla 446 otr0 modo: no son las fronteras nacionales (ae que contrib ena disenar al héroe popular, sino las fronteras mévilesy re ionales deta pomp : ” ‘Resumiendo- si verdadero héroe popuiar és el gauche por topo antes que élsoldado de a guerra el verdadero héroe na sional termina siendo el jofe militar (Rosetti, Raced 0 Luis Maria Campos, pero sobre todo aquel jefe militar que pelea primeroon le guerra nacional y que después lucha ea la front acon los indiog. Es decir: aquel que eubre el espacio entero Ia nacion. Bs logico, si se tiene en cuenta que to la construc. ‘dn historiografica, que se nicia a medindos desig cristal 23 coe las grandes historias nacionales publicadas completas fn la década del 80, apunta a esa monumentalizacion de sees fuertemente militat y jerarquico, En ese terrterio de heroes anésimos y de hiroes con nom- bre y apelido,enese teritorio de hérses populares y de heroes anacionsles, solo Ia mirada de Candide Lopes desheroia la gue ra, En sus cuateos, todo edquiere dimensién clectivapéro est ‘en miniatura: de allf que la épica y In hereicidad sean impos bles en esa representacin, Solé imagenes dol campo de batalla fen Ins que los hombres, captados en Is iomineacia dela lucha 9 fen su desplieguo, ce ven iguales, so asemujan unos a otros EL espacio de la guerra: imagenes bélicas y euerpos en excona (Candido Lopez, Siompre desde arriba, cota subigo a uno de tos globos aéroos usados en la Guerra del Paraguay pera obser- var el campo de batalla desde diferentes angus, presenta las lméyenes belicas:eampamentos,trincheras, btallas. Los ever: pos de los soldados, convertdos ea meras ministaras rojas 0 az Jes, estin a la espera de un enfrentamiento o.estén Inchando para obtener la vitor. Seas siempre Ia niniatura presenta una version diminuta, y por I tanto manipulable, de la expe = encia, en el eas de os loos de Léper el efecto de la miniatur 2acion os algo diferente Esta miniaturiancién de Ia guerra no domestics Ia experiencia sino que la dasdramatizay, a hacerlo, corres toda spropiscién épica. En esa guerra en lague el4amaso dimsinato de los hombres contrasta on Ine amplis espacios na turales en Ios que transeurre a accidn, la experiencia (la dal ar. tistainvalido” omo lo llamaban con frecuencia) parece espacia- lizarse en ose mismo contrasto de planes, de dimensiones, de ta ‘mais. Asi,el tiempo, que trasciende la duracion dela vida cot diana pero que tampoco se asimila una tenpordidad Smarioe {el sujeto, se registrs como secvencia en Ta serie de“estenas ‘astrenses que van componiendo el relate Es notable como en Lopes, a través de Ins secuencis esp ciales dela guerra, se exhibe la configuracion de la fronteras. Trinchera de Curupayt!” (c. 1893),"Campamedto argabtis frente a la Uruguayana” (1876/1885), “Desembarco del ejecita argentino fronte a las trincheras de Curuzu mirado de aguas arriba” (1891), "Batalla de Tayut?” (1886), "Ataque del Boaue- rn visto desde el Potrero Pirie” (1897), “Asalto dela 2da, co maa brasileha a Curupayti"(1894), En todos ls eas, el nom bre do Ia ezeona pone en evidencia la articulacién entre Is di mica dela guerra y Ia fronters (material territorial ysimbé i nacional) Pora vor la guerra, podria decirse con Lépez, ay acontecimentos (sus acvarelas de corte memorilista, aun aque lise basadas on ftografias, son verdaderos cusdros de In gu ra), Lopez ronstruye un relato (sus dleos de corte testimonial forman series), ramibién en las imagenes de combate Léper presenta alg nas diferencias. Porque Lépez que, ome Garmendia, Mensilla © Gutiérrez, por dar algunos ejomplos, parece evitar o pasar pot alte las representaciones corporates de dolor y de muti fd, cuando le haee pone el foeo en representar los dos eérci- tos, los dos bandos. La batalla de Curupayas, derrota que se co- nocis como*el desasire de Curspaytt, es un buen scontacin: tapara ver las diversas modalidades de representacion poraue «asi todos los exeritores y artistas ee han oeupado de él" Tanto fn los “croguis y siluetas” de Gutiérrer como en La cartera de tin soldado de Garmendia, ae hace mencign a coa batalla y eo las biografias de héroes se incluye como un hita haber partic pado en ella y haber dejado all a vida En "El teniente coronel don Alejandro Diaz", quien mvere jo ven en Curupayti cuando lo bajan de un bol al que se habs Subido para avizerar al enemigo y azusar a su tropa, Carmendia declara que“Curupayti es una de Ine mis hermosa tragedias de In gloria nacional" y que se necestaba “un combate de tal mag tud en el supremo saerificio para valorar verdaderamente nl sol ado argentino” p-184), Deahi que diga enseuida que Curupayss no debe ser vista como une “dertote” sino comio un “sangriento recha2o"deloe paraguayos ante el staque argentine Juicios sit lares estan presentes on los relatos de Gutiérrez, aunque] hecho ‘ue verla siempre de los dos Tedos, Estas escenas de la guerra que construyen un relato sin épi ayy sin héroes, no pueden sina contraponorse m las imagenes belieas de Jose ignacio Garmendia. Si en las vetrataso estam- pt adopta una mirada de earie costumbrista (como en “El vi- fis" o°La bendicion"),en las escenas de batalla su mirada, su Composiciéa de Iineas verticales, busca In epicidad ("Combate de Acaguazi en e] Chaco", “Combate de Paso de la Patria”), de tun mode que complementa la presentacién de heroicidad de los oficiales en La cartora de um soldado. En general, mientras Ade que e208 juicoe se viertan desde la perspective de un saldado y zo de up oficial es importante, va ques el propia raldada quien tiene ln conviecin de encificar ou vida por la patria, como sucede con Juan sin Patria, quien a modo de recarapensa solo recibe una paradoja el que afrenda eu vida ala patria se queda sin ell) "La batalla de Curapayts se dice en Ignacio Monger fue ruda y san Garmendis tiende # asumir una actitud deseriptiva ante los srionta para el batalloneorrontino,que vio desaparecer se mojo | L COcoccccceccocoeese res plazas. Nunea se habla pelesdo con tanto entusiasmo y tanto denusdo” (7.58) De hecho, Ramén Monges participa cn bravura {de Curupaytty alll pierde su brane igual que Candido Lopes. Des pués de restablecerseen Corrientes pide reincorporarse al ere to, pero su superior le contesta "que aqiello era unk Toca, por ‘que manco como estaba, era inutil para el servicio” y agrega que le {darian do baja como inwslide, para que no perdiers el aveldo. in ‘embargo, Manges no se da por vencio: {stones no hare pdide seu siviend |p 52 Roién Monges, finalment té,casi al inal de ta guerra, rurid én ta batalla de Humal tedos los que levaron su apellide”(p. 60, En consonancia con este episodio de la Guerra del Paraguay protagonizade por un integrante de la familia Monges ene] dra tna militar de Gutiérrez, Garmendia elige el siguiente epigrate para abrir uno de los textos de La eartera de un soldado: "No debe haber mayor timbre de honor para un ciudadano, que por la gloria de eu patria abandona la tranquila vida del hogar, ex ponigndo a su familia a las mayores privaciones, que dejar un siiembro de ou cuerpo en ol campo de betalla."(p-39). El texto fe titala “Los evadras de un invilide (episodios de Ia Guerra del Paraguay)" y est8 dedicado a Candido Leper. Carmondia sira los eundros de Lépez, a quien califica de un “buen afci ‘ado (p48), como In obra de un eronista, cuya valor ea precisa niente eee, mientras explica sus defects en el dibujo por haber pintado “con una mano rebelde al arta"(p.44) y dacara que 20 amposicion y perspectiva no siempre son dignas de elogios. De all qve Garmendia le garantice que “et doblogs ave facultades artisticas a estudiar el dibujo y la perspectiva, sera con el tiem- po nuestro pintor de batalias, ue unird ala vordad histica y Inexactitud tonics, ns eualidades que animan las masas" (p61). Obviaméate, Garmendia se equiveca al haser ests evsluacisa de lon ‘Sloe que Candido Lopez presenté en su éxposicin (la Siniea en vida) de 1885. Se equivocs, porque es justamente la ‘ombinscion de un dibujo en miniatura y una perspectiva de fitura, sumados « la composicin de amplias escenas apaiss fas, lo que, pese al relative fracaso entre sus contemporaneos, nave actiaimente oficaces las representaciones dé Liper y sin gular su relatade a guerra, Se equivaca, porque lo que él ve en ‘desmedro de In“verdad histérica” (p51) es aquello que distin. ‘gue los dleos de Lopez de otras imagenes de la guerra. La povie de evador sobre Curupayt! pintaéa por Lépoz es posterior a ess exposicién de 1885,» forma parte de ella el sleo “Después de Ia batalla de Curupayts" (1893). Bn in paisaje devastado, se ven los cuerpos tendidos, cas: siempre ea medio de un chareo de sangre; eaminando ontre ells, de a uno o en ppequehos grupos, soldados peraguayos con fusileso argentinos flesarmados, Algo mis hacia fondo, algunos euerpos caldos, sin ropas, que uo se pueden identienr ni squiers por el unifor ine. A diferencia de Garmendia, con sus representaciones de los ‘montones de cadéveros" paraguayos realizadas a partir defo tografigs, Lépen a la vex nacionaliza y desnacionall2a los cuer pos del dolor y de In muerte: nacionaliza, porque'es claro que Yenciersn los paraguayos y que los muertos y herides son ar- fentinos, desnacionaliza, porque en etos erpoe sin ropa (que scomo decir, de otro mado,"sin Patria", agual que Hams Gute rez au hérce popular do la Guerra del Paraguay), se deseste bntiee la diferenctacion nacional una ver que los vencodores les ‘quitas las vestimentas militares alos vencidos para ponerlas, {ncluso, sobre sus propios cuerpo. De todo este conjunto de relatos de la guerra, tampoco hay rastros de epia y de heroicidad en Mansilia, quien s los deja lo hnace soo para borraslos con ls historia menvde, En cierto modo, m= Fecuerdos de Ia Guorra del Paraguay que le reclamaban sos eontemporsneos y que él se negaba a eotribir, so los que ‘crmind radactando Garmendia en el lio homénito que cons. tituyé su otro gran aporte ala narrativa dela guerra, Esveam. bio, y semtn comenté a partir de “Amespil"y de"Juan Peretti Mansitia opta por la angedota, Bx Una excursdn a os indiosranquees, que yaanunca l fuer ‘etono memorialisa de as canseries, Curupayt! aparece al comin, 20,0 la historia del cabo Gomer Asi es deseripta la batalla Sin embargo, ese despunte de epicdad sr transmnuta en una suerte de andedota de humor neyro, El cae Gamer, a quien se dio por muerto en Is batalla, reaparsce poco despues y events Ja manera ingeniosa que encon Al igual quo en"Amespil” y Juan Peretti, en “Juan Pat Un hombre comido por Ins moseas” la angedota se impane por sobre Ia construccién de acontecinisntos bélicos ode tetra. tos heroicas. En"Un hombre comido por las moseas’. justamen: te, hay dos explicaciones dadas por Mansilla que son muy i rminadoras y se complementan. Le primera es un esboro relat vamente extenso de evitica ala conducesin de la guerra, La se igunda es una suerte de declaracién de principios en le que Mansilla toma distancia del relato do la historia y explicita su ropin open narrativa:"Yo, ca qué voy a meterme en somefan. teshonduras?” =o pregunta, “Yo no me ocupo sino de bagateles yede quimeras y de monadas."(p.397)" Br los 80, on plena eta a ots pa de concolidacion del Hstado y frente al relato de la historia, Ia enéedota, el episodio gracioso, solo puede considerarse ans simple“bagatela" dicho de otro modo, frente al relato heroico de la guorra, la anéedota parece carecer de todo valor La més contundente puceta en relato de esta eleccién se ve cn la serie que forman "La emboscada” y "La mina". En ellas, el espacio de Ia guarra es claramente una euestién de fronte +as desde donde se miden los eponentes. Y esa frontera, de la aque depende la vida de tantos hombres, ee apenas un estore, Solo que ex estera no es tinicamente separacidn sino, aprove- hando aus partes de tierra mAs o menos firme, el Contacto con el otro lado y la posibilidad del enfeentamiento y de la victoria. En eaa frontera que separa paraguayos de argenti nos y brasilenos, se arma una emboscada para tomar revan cha por el robo de un soldado eatamarquene. Aca el rombo nnarrativo ya no deja lugar a dudas: Mansilla apela al suspen 50 para que el lector se progunte cusndo y cémo explotaré Ia fina que constituye la embescada, y apela a Ja sorprese al fontar que los paraguayos prueban el terrene haciendo pasar primero a un perro. El remate ea elecente: la mina estaba hhumedecida y “chinga”;el muerto es el perro, La angedota, en Mansilla, es puro entretenimiento, es diversion En ese punto, en el cual Ie diferencia entre el memorials ‘barién de Mansilla yelsolemne de Garmendia parece crucial bien vale reponer aquello que tienen de parecidoa actitud en primera persona que astimien ambos y compararia om el gesto ms testi ‘monial de Gutiérres ode Lapes. Es que, mientras el fragmento, el cuadro, lo anccddtico, resultan apropiadas para el relato de los oficiales a narrativa que adopta la perspectiva de Ia soldadesea precisa de un relato completa de series que otorguen una cont ‘nuidad a la roprecontacidn. Esto es: precise de wn relato que re construya através del us y la apropincion de testimonios, a se ‘vend de Ia gosrra y que haga posible entablaralianans que c6 distingan de las allanzas nacionalesy aun las superen Sea COROCOOOOHOHOOT OOOOH OOO OSES OHHOEES Bhestero de la'*Le einboscada* bien podria ser el estero Be: 0 que aparece en el plano de los campos de Tuyut, El modo fen que se-mira‘mas alla de la frontera-con el enemigo-da la Paula de Is posicion que en la guerra asume cada escritor Be ‘gue, si algo permite La fronts Indos de la guerra; toda la guerra. De ali que la frontera apa. ze2ee en los documentos de Ia épaca, mientras se esta diiznien ol conficto, pero tambien que aparezss en las representacio: ‘nes y relatos posteriores: le frontera permite poner lo nacional ‘endimensién transnacional, Esta dimension es la que hace por sible establecer nuevas alianzas fahanieas de corte popular cord fen Gutiérrés o alianzas de corte militar cvmo en Garmendia) ‘nuevos puto de vista (la visién de eonjunto de Céndido Liiper 0 la vision focalizada en un personaje de Mansila) Bs den ‘rontera sirve doblemente: para hacer un tipa de-constraceién 4e lo nacional donde ontra aquelto que no lees oque lo excede, ¥ para adoptar sna posicion de la guerra que no siempre es la posiciin que sotuvo.en Ia guerra, B} arco es amplisimo. Puede empezar en el “entresnos” cas teense que asoma en Mansilla, por encima de su buen humor, ‘cuandg dice: "Yo conocia perfectamenta yeilosa su vex me eo. ‘nocian a mi, los offeistes paraguayos con quienes diarlamente hos tipteabamos. A mis demés compaieros de armas les pasa: ba to iso," (p.282) ¥ acazo termine en la representacion ini. alaturizada de Candido Lipez,en la que-no se reconoce ana. die, porque en la guorra los hembres son andnimos ¢inteream. Diables, son pequesios juguetes, ‘6 ver al mismo tiempo fos dos ” Notas "Conan ome Guna de Tepe Alinta oe prt ‘old aie er Argentina, guy ye impr nl vhs 1855 geal uguay, ya bnguca de line de ote pier ‘ada pr tt tondan elfen fet pine pss de ne cocoate cs ‘ue eli con a ers el Paras, ayes act meray ve fe 3470, cen in marae Prana Slane Ligon en Carn Gort eet ‘seeps pou Tran deo Tl Aaa or ate bl goles ae inal de Prnguny Pit lata de ln gorau a soit es seins vet Franc Dita, Maids guerra, Nein har dele Cu rede Paras 00 Bogen in Bee 0 Una vegan sane ccna degra tad rater gu, gun elnowenie dete vviado pra sontnbur une leturh sade {Ue andere ae ln rmeeconacie ext sate tod-un corpus ptt gue isase dene pons ta Gavel [Guide Spans basa el Pasay aldo We Ricirda Gatto. a cone Una precdm gids que nloye ln artes de Lace V Mae 8 fn Tribu; inlets. bay texts viride tangents con 2 Sais bi ens 6 Bln Ly de Reser Vacs ue a Hae ‘més arunicolersie dole wera, mos edieado In carers mar argon del guia ems teint foro!» extn, aspectvmseateEdvnrde Gusere AS11869) tg ta senda del 70; lox cunrpos desincaae ala rma sud tere ‘hee Upesti8t01972 form pte del btaln de vlemaron) ae ‘pcan oles spinor tape de i Grr dl aragey nate ee hero on ta Batalln de Curupay. donde pers mano cece. Toned armor como on Lape, Inger fe ose fuera deou prot ssa Btirisairariay sae, "Carta de Barna Bie» Juan Cals Gime de 102/889 (en Cartas Paina trea Gara dl Parag Aven Borns hr trl Gum ‘ein 1840, p81 También Je Ignace Carmen ie gue a cumpan Paraguay i cosectnte el rts pri de Les delweeurt ‘india del tata do Mae ala prvi de Corrente "ike carer de ‘nada, Boos Aires, Cele Mt 97, 1B tas as casnipsen ‘Se en tenn a corapesinte rer de pga! *Tenaia Maggs (Gaucho en hii y Bl gcho altar), Busnes i sex dun Goro Rovira Eater 1091 (ada Iau tr ign I menionndo icon sc consgnnn con saner paging). Aa te exerbe Mares Menges, proton ein primers parte et flesin, azo ho Tenet ana carte vada eee ent arenas “No pein aatopatige eof pera ‘= tow “ramos potciales". Gutiérrer aprovecha ls historiae de vida de los [torso puebers gue cach en ln“pendiente del rime” pare apuntar no ‘lai paeado del enscido sino al presente paltcg de I mungasn. Er ‘ecto, habia nade lu scoters 462066 al endrants tat mune of pristnar Gaspar Campos, seg ln recent gi hace ‘arsenide a deciarain del snrgenes gue festio de ent “Mew lentseate Deseaperde a fi anus cos anda uw ali pom ‘ter supie Cuando eget moran» nit qoe nbs ump suis brat aren, so ennta en ped Ino, nate Babin extend ‘leci ono eacotrs como un lapel ner lame epeleate 4 catnaa gun indfrota epi ont setanen, Ls soma Slaind letra de gun so eter abound tov sp empssion humana bubjs ig ainda al intnta” (e182) ta eeena ‘orrespnde ina nesses patna por Carmandia nls de io tlds ‘nal nme dal primera “Grepar Cmnpen vices en pigs da ae Pr cobras Para on represen de bs psopras dl sere Sada vec tabi de Carmendin ts “Conduite Made", SO cane ponder en-Tither e Corspay 1893), coate se adapta mostrar a lama “esate de Curupayt® evan a fontrs gegen ‘Se etre ecient en jee. at nigenee fort de oe dren Preasto, a come la labora. and on a fla, de algun care EEA Garand aladnaMontin de odaverers Vase ibe eros opr 4 q teste! + Jn ents Gaemene, Prisionero paraguay" 1865.10) 7 Pe "kad da ojoipla, sents Frasca Socbe o dai de gure fo ebteoide sobre oa aliadon» In préxinn destrorcion de tado el eereito inva tors Francne Serer, Caras are la Crt det Paraguay. Banos Aires ‘oles Crte de ove. 107- 1 et W Aono Amen Son Prete Brno Camaros del ues: Bors Ave, Hachette 1905, pp 89-86 9p. 228289 else fevigoen» enn elise sein mame te pins cortical Gs ine miss sAmeapl fue pablon ent ger st amrten 28 eee bWeae n86ydothndea Fareses Boden Peete Sad-tmeen el 7 de ttre do 1880 ydadcn Harsh de Alencar pleat y mies Esper reatdar act gut eva smaato elect alvin date ‘lueJalio A Roce (188419015 prepara de liners eo genesis ean Las evera dele ptt Caneeute de Maguusle a ord, Buenas Ayacucho Hiypamricn, 1986 La cits remiten a eata edie y Uevan a come ‘hua enter de pion. "ates 7 depp de an coneric: ante, ol relia enmarcad abr be ‘te de In gunreal:despuds, la expicaion dadn en in Stima de nus caused ‘roplseatea owen ua pararvyonyara poner msubaria de la ene Coccccccccsccoce eccccccvesse eo oceecccseceeseeesece Sih Be {oun cl cure bingy, far ol eto bala To ma diet fe ‘la ili ows, envetaons, fa tar l espa en gue deen arse ‘eda patients yt orb ein marae oe aia recueidon, ued 3 {etd ue en logue at ou a Lae is, Suc Are, 28 de Sporto de 1600 rwcida an Lio Mapal, Mosts Charfos nas Cee tein de gle“ fgte (Bteoas bla vid de cenpeanta (19a) "El sldad Gna (858 cLee res de Aenpunes™ 890, Ue regis e621 cone dn Lun Slr Cones” que, dedieade9 un fi), Far eerie 1869 teu ono ie po momen contrast ae era Paraguay que srdnpublioe mb ore” (p 159) tercido provocade por un malentendido idiomatico. At lo refie- re Martin Fierro: - ‘Geen ieee” “Ge vsorae ‘a pato™-me peg ion ye te deacon at tari eens" Uda, 889.850. ‘Martin Fierro no puede (o no quire) entender Io que el otro te dice en su rudimentario espatol y por lo tant falla en las respuestas que debe darte De ese modo, Martia Fierro mucs: tra que In media Lengua del gringo le resulta mucho mas inacce- sie oIejana que In del indio, eon el que se entiende perfectar ‘monte, sacluso en el precario castellano que emplea. Cuando el indio arremete en plena batalla, ritando”... Acabau cristiano, / ‘etn el lanza hasta ol pluma” (da, 581-582) Martin Fierro mus: tra entender perfectamente lo que el otvo piensa hacere sta percupeiéa idiomatica, que invierte los papeles y pone en ol lugar del oto gringo y no al indi, se ratifica en una reflexion que el propio Martin Porro hace, cuando, al referirse floe gringos, dice que su lengua “no parece de cristiano”. Re- flexion con I que coloca en el gringo aquella condicion (la reli- flora) que, por encima de evalquier otra, establece Ia linea de frontera que separa historicamente (desde que “Ia frontera” cxiste) aoa indi (os"infiele") de los eristianes. En La vue taosa relacion va a cambiar y el des ido y puesto en su lugar. Negocios Lo que no aparece de ningun modo en este paso det gaucho por ‘la frontera” as el problems de la nacionalidad, uno de los ‘opicos de Ia literatura de frentera, sobre todo en América.” A ppesar de haber una dizputa por ol terrterio, en la que Martin, Fierro participa como soldado, lo que predomina en su relato os ‘una situacién que remite mas al estado y a la politica del go- Divino, que a la nacién. Bl aspecto social del paema, antas ve ‘ces sefalado por la ertiea, se acantda con esta reticenca a pla tear Ia cuestin nacional, yen poner el foco on Ia relacisn indi- viduo-estado o grupo social-estado. ‘Lo que importa no es Ia amenaza del indio contra el territo- "Ho argentino, ni ilo indios son o no argentinos (euestion clave para el Mansilla da Una excursion 2 los indios rongueles), sina Ia explotacion a la que son sometidos tos gauchos devenidos soldados,« quienes 4 abliga «trabajar coaio mano de obra gra- tuita en determinadas faunas rurales, para exclusive benetieio del comandante y sus aucios. De modo que este nuevo espacio. {que el gaucho es echadio (la frontera) para convertirlo en salda- doy cumplir otra funcisx de ls que curplia en su vida anterior, remeda aquel otzo espacio dal que fue expvleado, al hacerle ‘cumplir parecidas tareas productivas, pero con las obvias die roncias que convierten Jo que era *juneién” an pura expluta. ‘ida. El trabajo no se emunera 9 siquiera con el page del sue! do de roldado,y Ia protosta se eastiga con Ia tortura del cepo. Se trata, en definitiva, det mundo de Ia politica que love, re cordemos, ¢ Martin Pierro ala fontera". Convertilo en raldado 51s condena que se le aplica por haberse hecho el “remalén” en ls pasadias olecciones y no haber ida a votar por la lista del jue. COCOCROHOO OOOOH OEEOEOOOLOSHOOOOOEO ‘Bl uso de los soidadoe como inane de obra gratis para et beneficio particlar del comandante es el correlato del des del curso na- ‘ural de las cosas que ha operado el juez. Ia frontera, ertonces, s¢ conyierteen el lugar donde Ia corrupcisn se hace més visible [Ua serie de iografias gauchas de las que st comapone el poe ‘ma, quo e abre con la del propio Martin Fierro y se cierra con lade Picardia, narrael paso del gaucho por la frontera, Yen los fos relatos la carrupeisn es el denominadlor comin de esa expe- riencia: Ex Martin Fierro gaucho inocente que éree en fo que le prometon al reclutarlo, y que parte hacia mu nuevo destino on sus. mejores prendas, que le seran vapidamente arreba as~ os la oxparieacia de loa rigores dela vida en la frontera j, sobre td, de los manejos que allt se hacen, la que le va a per. itr vor de otra manera c! mundo, Por eso, dice, 9s regreso: a les conozco sus mafas,/ Le conoaco sus cuentas, / 6 ebmme bhscen Ja-partida la enriedan y la mansjan® (Ida, 1108-1108), ‘Testo y vietime de los enredos y manejos del gobierno, Fierro vvaa constatar el desplazamienta dela funcién natural que de- berfa cumplirse alli (actuar militarmente en defensa de los te reitorios“eristianos", de sus pobladores y sus bienes) hacia otra vineulada eon la expiotacion econdiaica, el seldado se converte fen peon rural, y et comandante, en ona suerte de dueno de es taneia para quiea los “poonee realizan sve faeas, Picardia es, junto con Fier, el otro gaucho del pooma que ewenta su paso por la Frontera" la ques enviads come castigo por haber pretendido a Ia mujer de un sargente de policia, pero tambien por haberse nogado aque menipularan au vot (actitud {que le vale la acusacion de “anarquista”, La diferencia con Fie- ro es que Pieardia, ya enteenade en el olcio del engato, puode ‘moverse como poz en las aguas turbulentas de la corrupeién del fortin. Comprende répidamente que la mejor manera de pasarla bion es poner en practica La filosofia de vida que el viejo Vieea- cha trasmite al Hijo Segundo y arrimarse alos que evan “glo ‘nea, para benelicarse, aunque de manera miniaia, del sistema ‘de"mordidas” sabre las racionesy le vestimenta destinadas alos soldados, Al expliear el fuacionarniento de ese sistema, Picardia también denuncia la corrupeitn de la fronters, “ ‘Sin embargo; donde mejor se ve“lafrontera” como el espacio por excelencis de In corrupeien politica, ea deeir como un- nog ‘Gado que trasforms uns institueidn militar en tna empresa fconbmica particnlan es en el relate del gaucho Cruz A'pesar ‘deno ser enviado en Un contingente (solo se acerca la ronte- +a cumpliandé alguno de los recados que le pide el comianiian- te), siendo sargente de policia, Crux escucha uns conversacién del juez con otre.gue forma parte del grupo de “los que man- ddan’, y la refisre de este modo: Matiaben de baive roe on ecient a Tomere (de eocaramte asers inde abn crspos Indies war dates parton - ene ein cra de 307-2132) Ya antes do ln-eampasia de Roca y el reparto do las tierras ‘onquistadas, Cfuralerta sobre el gran negociado dela fronte- rx"y anuncia que el interés de"los que mandan” no pasa por In ‘defensa del teretorio nacional, sino por la posesién de tier productivas, davia'es manos de los indios, para el enquect Ients de unos pocos ‘Asi, [a corrupeién a pequeta eseala que se verfica dentro el fortin, se reduplica foera de él on ol gran negocio de “la Frontera”, eondensacién, dentro del mundo ara en que se mi vven los personajes dol poema, de toda la politica de gobierno, nacional y provincial, Yes quien esta mas afuera della y mas ‘erea del poder, e) gaucho Craz, of personaje que major puede resumir su funcionamlento y entender el servicio de fonteras interiores como parte de todo un proyecto de estado, Por eso, 9 continuacion agrego ‘Tedon ve elon propetee Imientee wt pobre old S houehn= ah ig 2013.2128) Bl gringo enganchado de Martin Fierro vuelve hecho legion ‘enol relate de Cruz, para ratficar que el problema mayor del {gaucho noes el indio sino el gobiceno y su politica, que disira ae progiéss.siord que noes otra conl que un newoeisle ie be- nefiia anos pocos gracias al servicio de fronteras. Para completar su diagnéstico del mal, Cruz mergionava otro actor que hasta os6 momento no habia sido nombrado: "los pus bleros™¥ de ose modo apunta a otro espacio, la cid, del cusl, gaucho Mtaye,vienen las rdenes y Ins disposiefones que tar minan incdicndy en el campo y su confi, la frontera. La ciudad, como veremes, es el territorio“oteo” en el que el gaucho, ene! poeins, nunca'se interna, salvo tal ver, cusnde marcha proso Primera vuelta La frontera (su servicio) pone al gaucho en movimiento y lo Smpulea a realizar un viaje que eva la matoria fandante det rato. La primers etapaide ese viaje fronteriz, ya mencion da, arranca al gaucho de su terzuno y Io echa ala frontera, La segunda eventa su regreto al ponto de partida, Se tate de Ia pritera vuelta del relato, antes dela otra, que va a dare! italo ‘la segunda parte del poema, Aguila frontera no se eraza por- ‘que, como ya ge vin, es un esting anal mismia, Por eso irs de In Frontera no es tan Facil como parece: no se trata de dejar solo un Tugar, sino una institucion militar y estatal, de ahi que a Martin Fierro no le quede atva alternativa que iuir y conver ‘rao onus fara de la ley El que nbnadana la frtera automa | Je ticamente se criminalita: es Ia marea que deja la frontera, la ‘misma que determina que el gaucho que se fue del pago na sea el mismo que vuelve. "Nunca s0 puede volver del todo al lugar que se dej6, pero en cl caso de Martin Fierro esa verdad de toda viaje ae torna dia matiea'en su contundente materialidad: nada de lo que deié ‘queda. ¥ el despoja (de hijs, hacienda, mujer) también es pat= te del negociado de la frontera que describe.el gaucho Crw. Desde al momento. que el juce la ineluye en el contingents, li vida del gaucho va a estar mavzada para siempre por todo el sigtoma de la frontera: todo la que Martin Fierro haga después, ‘ncluida la serie de muertes qae provoca,llevera la marea que In feontera le ha'dejada: ° Pasar por la feontera y huir de ella implica, entonces, raza tun limite, que coloea a! gaucho x el territario de Ia slegalidad Y¥ de alli tampoco se vuelve, talvo que el gaucho se atreva a ‘ervzar otro limite y adantrarse on otra zona: territario da los Indios. Solo el paso por ese nuevo punto desu itinerario erean- te, que requiere atraverar [a frontera interior dela patria leva ‘a pormitir volver a'su pago y al tervitoro de Ia ley, y reencon trarse eon parte de lo perdido, da 1a ida vermina, como se sabe, con un eruee de frontera, Atta: vesar"Ia frontera™es dejar atr4a todo To que ella significa (per _secucidn, despojo, corrupcién,injusticia) que, por extensién,ter- ‘mina contaminando el espacio del territorio cristiano, Bl infer- no de la frontera se extiende como una mancha por todo el te- ‘ritorio de la nacion, la gran frontera El pocma se cerra con ose cruce, poro enfatizando a instan- ciadola partida y despedida de esa tierra propia convertida en algo ajeno (en frontera). Se trata, sin dudas, de un destierro Peecceccececescecsccceseecsercesse ‘que tanto Cruz como Martia Fierro viven como una pérdida Nada se dice, en cambio, de la legada al otro lado del eruce, solo algunas conjeturas que incluyen la posibilidad de la muer- te, Sl nartador gaucho en tercera persona que reemplaza a Fi ‘ro y cuenta el final lo mira :rse, junto a Crus, dl lado de aca Bvidenteniente lo que importa en exainstancin dl relato es el gosto de La ida, ese intents desesperado por mejorar un poco tuna situscidn intolerable, aun cuando conlleve el riesgo de Ia muerte, frontora final ala que ne queda mas romedio que e- frentarse El gesto subversive de Fierro y Cruz consiste en mos. trar que el unico camine que le qued al gaucho sometido ala ley de la feontera es cruzaris y pasarse al terrtorio enemigo, esto fs, volverseiniely sustracrle el cuerpo a ua sistema produstiv fque se basa en la coercién estatal, la persecucién del gaucho y Cuidado del gringo), el negoviado y el despoja. Tal ver por eso en Ts utopia de la vida en los tolos que imaginan Fierro y Cru? et trabajo y ol respeto por la propiedad estan ausentes, Segunda vuelta ero Martin Fierro vuelve, La vuelta de Martin Fierro, anos después de la primers parte del poema, anuneia desde ot titulo ua regreso:que no solo refiere al texto que continua Bt ‘gaucho Martin Fierro, sino también ala vuelta del protagorista fl terrtarioque habia sbandonage, Para poder narrar ese nuevo truce de la Fontera, el gaucho cantor primero debe reerir qué hha sucedido en el medio, empozanto por ol punto donde La ida se detenia:la logada al otro torvitari,a los toldos. Ahora, en el texto de 1879, el enfasis no esta puesto en La partida dal errito- rio propio (vuelto ajone, convertido todo en “Irontera”), sine en la Hegada al terrtorio deseonocido al otro lado de la fontera, ‘Aoi como la forma en que se parto, a final de Lida, marce Ia lectura de tode ol texto lo mismo, pro al revés, sucede con Is ogads en eae comienzo dal relate de Le suelte, que de alga ‘modo ya ests senalando la necesidad de volver al territorio que se-ha abandonado: Es que apenas se llega a los toldos, ya se tmpieza a vislumbrar la vuelta. Para que la pena sign siendo ‘extraordinaria (y para jusifiear esa fanfarronada de" th hs torial faltaba to mejor") Fierro dabe doblar Is apuesta: por eso €linfierno de los toldos supera largamente al dela frontera™ Del otro lado de la frontera, en los toldos, la vida para ol ‘gaucho es cast imposible, pero no por et mero hecke de ser gat ‘cho, como ocurre en el torrterio riatiana, sino simpleniente por perteneser al genero humano, Por ego ls todos son et ver- ‘adero o maximo infierno, Esa inhumanidad del indio, ya c= tratads en la literatura argentina en Le eautiva, de Echeve- ria, explica la imposibilidad de-cualquier intereambio een el ‘otro. Solo queda ~especialmente desputs dela muerte de Cru preparar la vuelta, Una forims de hacerlo ex matando an in Gio y ealvando a uns crstiana cautiva. Pero antes da e86, debe {dejar en claro qualia vida en los toldos para el gaucho no es una utopfa realizada (la que se formula en La ia antes de partir) sino un inferno, y el peor de todos. ‘De este modo Martin Fiero reignifica Ya Frontera, inferno ‘menor on que se ha convertido el teritorie cristiano, pero, a dife- rencia de es toldos, ahora tolerable. Ese cambio impli, por ee plo, reacomda al lugar que el indo v el gringo ccupaban en La fda Alora, en os tldes el gringo yano es un centinela boreacho, Aamariconada e init, sino una victims, qué mejor qve un niBS para eumplir ese papel. EI sacrificio dei “gringuito" por motivas ‘upersicosas (ge tata de wn infin) no solo merece la eampacin {el gaucho, sino que ademas lo coloca dentro del compartida ani verso ristano, al equiparar ss muertecon la del hijo de la cristia 1a cautiva el oto nifiosalvajemente sacifcado por ls indies" ‘La muerte del indio convierte, otra vez, a Martin Fierro en un criminal, © mejge dicho, en sn fuera de I ley, para la ley de los toldos, por eso Martio Fierro, que ya venis pensando en la posiblidad de hur de alli, ahora no tiene més remedio que spu- far la partida, Pero al tratarse de la ley del otro, del enemigo, parociera que esa eriminalizacién al mitino temp lo habilita fronte a la ley del mondo cristiano y de eso modo, le allana el regresa, De ahi que-en el nuevo eruce de frontera (en el que la autiva reomplaza al gaucho Cra) lo mia importante no sea ni la partida dal teritario que se abandon, ni el viaje a través del desicrto y cl eruce de Ia frontera, sino el momento de la ogada al otro lado. Momento fundamental del relato, ave pre- para ls despodida del gaucho cantor para cederlas us bios, la legada al tervitorio cristiano esta dominada por la castela, Como on el caso de la primera vuelta, evando Fierro ragresa de “Ia frontera’, ahora también un veeino le informa sobre a sitwacién, Lo més relevante del informe es que la justi cia ya ha dejado de perseguirlo, no porque sus eausas hayan fexpirado, sine porque ol juez que lo persoguia ha muerte, Podria decise, entonces, quo el viaje alos taldos, y el eruce del desierto de alli al territorio cristiano son, en parte, el modo de limpiar el prontuario de Martin Fierro. De todos mods, + antes do volver dofinitivemente @ ingrosar en ese mundo, ol personaje debe reponer una escena a la que le habia sacado 1 ‘uerpo eruzando la frontera y yendose al ctro lado: me refiero& la escena en que el gaucho criminal debe responder por 308 deltas ante Is justia que lo persigue. Ese encuentro diferido tiene lugar en el momento del regreso, clara que con algunos cambios: el acusado es, al misma tiempo, juez (ocupa el gar del jucz musrto) ¥ entonces se produce Ia eseena del juicio, a ‘que Martin Fierro, antes de volver definitivamente, se somete, Ajustes En la economia del relat, lo fundamental a el ajuste de las ‘ventas, ¥ ast como el servicio de fronteras es, en exeneia, ana | i | actividad econdimiea ei @l balance de Is historia de Martin Fie Fro todo se reduce n hacer nimeros. Eso es lo que hace la poli- cia comandada por el sargento Cruz cuando se dispone s.apre: sar al profugo Martin Fierro, quien ledieen:"...y aqui esta la polecia / que viene a justar tos cuentas, te va a alzar por las ‘euaventa /s te rosistis hoy dia" (da, 1527-1530) (Cinco anos después, apenas llegado luego de xu experiencia et los toldos, y todavia tanteando su situacién, Martin Fierro recasida que’. en cuentas con el Gobierne/ tarde o temprano To tlaman al pobre & hacer el areji.” (Vuelta, 1874-1975, en= fasis mfo).¥ unos versos més adelante, al enterarso de la miuers te del juez que lo perseguia, hace sus propias eventas En ol cierre de la historia de una pena extraortinaria, el gaucho hace su propio ajuste de cuentas: contabiliza el suf ‘miento y uttlizs la cifa de su pena pars saldar deudas y ce ray ol balance. Martin Fierro hace a continuncién ol repase pantual de sus delitos: primero, el asesinato del moreno: se fondo, el del matsn de la pulperia, y tercero, el de Ios pol clas de la partida. Para cada une de ellos enuncia brevemen- tena justificacion que aleanza para terminar absolvisadolo do culpa y cargo." Pero lo que en realidad parece funcionar ‘como justifieativo concluyente en ou defensa es Ia cuenta de los afios de sufPimiento que tuve que padecer por culpa del {ues y al servicio de Gronteras al que fue sometide. En ex0s OC CCCOO OC OSOCOBOOOOOO®S COCSCCOOOECHOOOREEOOEHOOOOOEESHOOCOES diez anos esté la clave del ajuste de cuentas que fealiza Mar- tin Fierro al regresar del territorio enemigo, luego de su dl timo cruce dela frontera. Pero hay otra cuenta quo no se hace, y que también tiene ‘que ver con “la Frontera’, el eruce do fronteras y el rogrese. O mejor seria decir: hay quienes no entran en las cuentas, i en las de la ley que persigue a Martin Fierro, ni en las dal propio ‘gaucho perseguido. Esas ausencias que ni siquiera euentan como muerigs son los indies. En "El asesino desinteresado Bill Ha sigan", Jorge Luis Borges rofiere que hacia 2875 Billy the Kid _se nicia en ls larga rerie de muertes que le hicieron famoso en ‘el Oeste norteamericano, en la 2ona'de frantora de New Méxi «0, matando a un mojicauo, Cuando uno de los testigos del ase- Sinato le hace notar que la eulata de eu revélver no tiene Ia Acostambrada marca de las muertes que alguien debe, y que podria inicirla con el mejieano muerte Billy responde que "no vale la pena anotar mejieanos”, Algo similar sigue sosteniendo aos lespues, pocos antes do mori, cuando las marcas ahora Hogais a veintidn muertos, “sin contar mesicanes™ En'otra zona do frontera, su conterporanco Martin Fierro ro hace entrar on In cuenta de sus asesinatas a los indios que ‘ha matedo. Como en la historia de Billy the Kid ol primer moe tode Martin Fiorro que consigna el poema no entra en la cuen- ta, y tampoco el ulti. Pero las razones do I omisién no son las mismas. A pesar de Ie eantidad de gente que ha matado (la ‘iva es imprecisa, pero no baja de sei, contando indios), Mar. tun Fierro jamis se considera ua asesine; imposible buscar en alla jactaneia de Billy the Kid, que eonstruye eu infame ropa tacion a base de asesinatos. Que Martin Fierro no hable de los Indios que he matado en ol momenta on que hace el recuento de sus crimones tiene que ver mas bien ean el heeno de que la Justicia que lo ha vende persiguionda tampoco lo hace, ¥ eon ‘que ese reeuento del gaueho se produce, de algin modo, en res- posta al que antos ha hecho Ia justicia, ee eS re Por eso lb que hay que projuintarsees por quéen las cuentas ‘de Ia justcia argontina los indios no entran ni siquiera como muertos, La respuesta es obvia: no entran porque estan del otro Indo de Ia frontera fuera del aleance dela ley: En este sentido, lundio es ste otro absoluto, y su estatuto de fuera dela Ley 0 bopara tanto de gauchos como de gringos «incluso do egeos:¢) primer muorto “legal” de Martin Fierro, el negro, con quien el tsucho establoce wna elocuente distancia racial, ests de este Jado de la frontera” quo su muerte sea eonsiderada un homict dio lo goloea ya del lado de lo humane, cosa que no deurre con Tbsindios. a Ia economéa del relato,en cambio, as muertos de los ia- dios eventan, Ba Is historia de Billy the Kid las marcas hechas fon Ia cUlsts de su revdlver son un mode de contor su (auto)biografia de asesino, en Ia que no merecen entrar los me- jieanos, eopuramente porque desde Ia perspestiva ravista de Billy the Kid no sirven para cimentar su fama. Martin Ferro, por el contraria, venta las muertos de los indioe, porque fin adas tienen una importancia clave en su historia, en la auto- biegrafia que él quiere contar, Como ya ee dijo, on s relato [Martin Fiero snicia eu serie de muertes con un indie. Bs una ‘muerte inaugural quo, de algin modo, funciona come modelo de las que vendean: se trata de un enfrentamiento cuerpo a {everpo en el que el gaucho demuestra su entoreza y habilidad eno] uso.deciertas armas que al mismo tiempo son ingtrumen- tas de teabajo: las boleadoras (que en la vida de fronteras asa para cazar avestruces) y, fundamentalmente, el euchile. En esta primera muerte, Martin Fierro, ademés do poner on evidencia su capacidad puerrera y su valor (que el muerto ses fl hijo de un eacique es un detalle que sirve también para rea far atin mas la figura de Fierro), no olvida que se trata de un {enemige, de un infel, por eso e8a muerte no deja de tener una 5istiieacin que en Ia Logica de fa guerra con el indi se cons ‘dora una accién “santa”"” La importancia deesta muerte inau- {gural rouide on mostrar clarafneate que Martin Fierro noes ua ‘sesino, porque se trata de alguien que se ve bligadoa matar; In situacion de frontera lo pone, en tanto soldado, eara.a cara con el enemigo indi, el unico modo de conservar su vida es rmatar al que lo ataca. Es esa misma situacion Frontera’ la ‘00 lo lov a cometer Ios crimenes que vendran, en au regreso come matrero a los pagos de donde fue desterrade. La muerte del otro indio, en La vuelto, eisrra el ciclo, en cierto sentido del mismo modo que empe2d: no cuenta éome cri sen y si come otra “obra saata’-Pero adomasoficige despest da. del gaucho como asesino a pesar de otro desatg, et del mo- rea, Martin Fierro ya no va a mater) y del teritorienaio det que huye-tras cinco afos do haber permanecide all, Sen La ‘do Miartin Fierro huye del infierno de Ia frontera después det castigo del cepo que leimpone la autoridad, on Lu, vueltd, para volver de inferno de los toldas, Martin Fierro debe ententar rey matay en la figura del indio toda lo que woe inferno el peor e todos, representa. Por eso tambien la muerte del indio final puede serleida come la daca forma de habilitar el regreso. Esta muerte se encarga de explicar lo que la otra, la primera, slo teavertia en un enunciado: muestra, exhibe, por qué matar al tndio es una obra santa, EI modo en que ests contads la escena es revelador: luego de observar el castigo al que estaba siendo somesida la eauti vo, pero anies de narrar su intervenci6n, el desarrollo de la pelea y su final, narrador Martin Pierro intereala:all algo {ue Is cautiva va a contarle después, éurante su huida a tra ‘6s del desierto, sto og, 8 historia de eu eautiverie, su vida miserable, ef motivo dei castigo ervel a la que le somete el {ndio y ol asesinato brutal de et hijito, Ese raconto (que res me en el canto 8 la historia de la eautiva tipiea) termina con une estrofa que no deja dudas sobre Ia obra santa que Martin Fierro esta a punto de acometer# ¥ ya en la narracién de la pelea y su desenlace el gaucho cantar va.a insistir eon los sani bese etnies dain sen rmotivosreligiosos que ennoblecci su seci6n: la eautiva io sal- va porque es ol "Bendito Dios poderoso" quien le da fuerzas para hacerlo; cuando el indio resbala al pisar el ewerpe del ties muerto, Martin Fierro deduce que lo eastigé "eu Divina ‘Magesta’, porque “donde no hay casualida /suete estar Ia Pro videncia" (Vuelea, 1306-1308). Finslmente, evando ya ha ma tado a "esa fiera disparada del infierno” que es el indio, Mar tin Fiesro se persigina y luego se hines junto con In eautiva; 6 para dar gracias a "su Santo” y ella pra pedirle amparo-a la “Madre de Dios” (Vuelta 1360, 1382) sta visiin del taritorio del otro lado de la fronters como ‘espacio de lo demoniaco no puede dejar de relacionarse con un contecimientahistorieo que el propio pooma registra: la mar cha exitosa de a campatia al desiert, Bn dos estrofas mterea. ladas ea su descripeién de las atrocidades de los indios, Mar- tin Fierro celebra que en la aetualidad (en el momento de Ix ‘enunciacién) Ins tribus estén deshechas y que los indios pam- pas no puedan hacer més dad." Martin Pierro regresa antes de que los indios wean vencidos, y el dato reciente de Is eam pata militar que Hernandez incluye en el oma termine equi= parando la aceidn final de Martin Fierro (el asesinato del in fio) con Ia que llevan adelante las fuerzas nacionsles al man: do del general Roca. Pero Ia dervota de lo indies, su aniquila cin y cnutiveri, determing tarabién que on el momento dela ‘enunciaeion la frontera ya empiece a ser una institucion obso- lets Por oxo, como en Martin Fierro sin frontera no hay rela ‘la nica posibilidad de soguir con la historia es volver atra esto es, ala frontera", Coda: “La frontera” H, el regrese Cuando termina ol relato de Fierro, la avtobiografia en vor s08 del gaucho que ha sufride, comienzan las historias de sus Cocecccescevececssceeneccsencesce Injos, reales y adoptivos.Y de ese modo se Yegresa ala front. ra", al momento del enunciad en que la frontera todavia exis: to. Se trata detistorias de huérfanos, de los que se han dueda, do sin padre por culpa de un sistema que la frontera pone en Funcionamiento6 resume. Eses historias fetoman a su manera 16 lo que pasa con los hijos de fa frantera Como ya vimos, Pieardia cierra su relato refiriando au vida’ cen fortin. Su historia remite a la de Matin Fesro, la ampli ‘atifieando algunas eosas ya dichs y mostrando otras. Une de feso9 agregadas tiene que ver con la cuestign nacional As timo Pieardia es capaz de mnfitearse en la cadena de mandos y bens fciarse on una minima parte de la coreupeién en el manejo de Ing raciones del fortia, también puede advertir sobre la man placign del patriotiemo como un aiodo de justifiear el sistema de fronteras, Por eso en Picardta la reflexion sobre el destino rigureso del gaucho ean que concluye #4 historia se eanecta con Ja macionalidad y otra forma de extermisia: "el gaucho no ¢3 argontino /siné para hacerlo matar®(Vuslta, 3869-2870) TE Hijo Segundo de Martin Fierro también termina en la Frontera. Su historia muestra la otra cara del despaio del servi io defrontoras, cuando el padre de familia ha sido desterrade, La orfandad y ei desamparo al que el jucz Io condena al quitar loo! padro so coimplata, primero, con. despajo de st herencia, {y segundo, con sw envio sla frontera El Hijo Mayor también cvonta Ix historia de axe desamparo| ‘que la frontera produce, parsiendo del relato del padre, al que cite. Acusado de un homicidio que no cometis, El Hijo Mayor es vemitido a otra de los espacios iafernales del poeina “Ia pent tonciaria”, ese infierno del que ol padre supe oportunamente cabullise, Bs, al decir de Martiner Estrada, el momento kat kano de! pooma, donde nada veurre salvo el espectaculo queto dol enciorro. Poro adem, In elevcidn da ese nombre precise, “La penitenciaria”(gubtitule de la historia de El Hijo Mayor), remite a otro hecho histérieo, la inauguracion, en mayo de 1877, de [a Penitenciaria Nacional de Buenos Airos y, consecuente: mente, romite a otro territorie la ciddad [ia ehudad eel gran faatasma territorial det poama, y sus IMimites;-la froatera gue no se poede erurar: Martin Fierro pue- de vivir en Inestancia, ene frtin,eruzarla pampa y el desier to, vivir en los toldos, pro ni se le oeurre atreverse con Ta ia: ‘dad. Eso a0 quiere desir que ést® totalmente ausente del poo rma, Lo ciudai es, asi siempre que se alte a ela, el lugar del fal, eto es el lugar del gobierno, de donde parten las leyes y isposiciones que se aplican en la campafa, La ciudad es el ort ion dela frontera”, del servicio de fronteras que va a aplicarse fen las zonas rurales por e30 Cruz, cuando informa sobre el ne- fgocio de Ia frontera, uenciona a los “pueblevos", quo, como los teros, "en ea lao pegan los gritos /yen otro tienen los guevos™ (Uda, 2135-2186), La circo en ia que es encerrade El Hijo Mayor puede ser inter pretada como une metafora de lo que Ia civdad os para el gaucho: lugar de unciero, ce soldad extrema, donde nada pasa. Pero que ‘sa eérel tenga un nombreque alude notoriamente a la que est fen Buenos Aires parece decirnos que para el gaucho, en Martin: Fierro, el ico modo de ingresar en ella es hacerlo como preso(y no, comoaclara Hernandez in ol"Prélogo” doa da, para dvertir, 4 otros gauchos refriéndoles las Hestas del 25 de mayo). Que la ‘Ponitenciariafuiiione tomo una version condensada dela'Gudad ‘principal dela repsbliea(y eaptal dels provincia os tambien un Inodo de aludir al origen del mal gue invade Ia campaia, ¥ ex ‘modo de explicar une de sus productos mas odiadas ese otre esa blecimiento penal conoeida como “frontora" Notas : "Binqut Meroe Esrds, Muerte» Canefigurtion Maria Perro, Rosai. Bestia Vterbo Batra, 2005 "ok Herindes: Martin Fro, Boenos Aires, CBA O84, 2. Como | "ep eons ppslamete cme Lax La ont de Marth Pre 878, ‘Deeg or ds fay rferecas se indica ete partes, con aun Ila" Vastra mer err) Pera dairy opr or AB ie ln ‘vista ire eae lps del sales hag de en een! ange ba {hate que sf (17 Bs dei por ad atic aid eam dos, ‘in todo gout, Is quo dation anus gu ada eu anor po in i be ne rasladeInolabe del atrato ni ie ina suis Prva pot In en afnaque Mart i ida abe Pose sexton fin (Manes Eradasop cep S18. "Goma wm date de Bi, Ret tca yard dt Beto "Tlio algeria Dong, Jou Hernan y sus mundes, Boos Ares Sad- sarin, 1865 226 DedHornandet ania wedi ue Fneeos sep ‘leprae gornion del froma ae). ognn aero ‘rginalmeace el perc B1 Rio def Pata, Buenos Aires, 21 de ages de 160, prac om Amante Page Lovee, Pron dl Martin ro fon ‘penis doamental Ducaos Sobre ae lvns on Latnetecnieniisiind iio ES ‘ring! que hor anda sigue fered een na pe Frontera meio de rslver ema on ran sin sei ele eens tern pblncinindstran, lve dence {sls norma. los que la abenanyentivnn “(Pegs Lavy op» 199, ‘Conan en if del ere Argentino, opt pp. sale soe auenor pir nee ares ia 96-943) ‘aul vive tad con respuesta qve pore «oto un ogo cn le palatal que fogs mar epstumrast Martin Pre fnl=(Aivar Prndades Bran Literature» Posttn, Proeee de entre tmercana Unversd de Sar Andrén 1996 p) nn 1 eingoal Gnivereo ral queen ai fe ere “fl einen quem cust jstifia latinas dl rena En legate, Mart Fier edie y confine ws inprodenn al pont, Dre PO OCOOCOOOOSOOESOOOOOOOOHOOOOOOOROE PCocccoscccecccevcccesooces:é ‘no mayor Tal vez mo wen cauaida, en ets events con ae Iu, tc olga exaabca ent babe tae spacese om ohm " donge Lai Borges, Mstoria‘wnicraatde la infarnia, Mari, Aliant, ‘Mars Fer To dope, daseribe a axéa como la" ora santa ce hs Carl tia aot Uda, 6.612) on Yo incon erin aw barre gu ah Nerd aba doe ‘an Giver dal men), Inch defo loeain Hist een de fe 1-711) La sextina aia que hce referoncia Lok diee:"hae tribua eta desho- feperats/) den ehutna yd lane / yn may rou queda ede Hijo Mayor “ace Bde Loi ques bailing e 29 de ayo de dean do ertions de vert 3988 089 ce ear 10 de sarod 1877 yawn on eleargo a dead Lai 9p 34 paIO2ID) i 4 i Estanislao Zeballos y el relato de la araucania Claudia Torre La dutodeinominada “Conquista del Desierto” se lev6.a cabo ‘entre 1878, ano en que el ministre Julio Argentino Roca dirigid ‘un mensaje al Poder Ejecutivo Nacional pidiende levar la oeu pacion militar hasta el Rio Negro, y 2885, ano en que el cacique Saihuogue ingress capturado en la ciudad de Buenos Aires. En rigor, bien la figura de Roca eonfiri6 unidad militar y polities todas las aceiones, la “Conquista” se conforms = partir de wna serie de hechos muy diversos: operaciones pe- ‘auetlas que antecedieran a la constiticion de un Ejército Na- ‘onal de cinco columnes, euyas comandancias estuvieron a cargo de Julio A. Roca, Nicolas Levalle, Eduardo Racedo, Na- poleon Uriburu e Hilario Lagos. Cada un de oras coluninas fexpedicionarias y cada una de las tribus que fueron vencid por los ejércitos de linea tavieron aus particularidades. Fue Fon victimas dé la “Conquista” tribus muy diferentes de la Araueania: glineros, eenqueles, pehuenches, huiliches, ma puches, manzaneros y tobuelches. Sus eaciques tentan jerar- ‘guias internas y pactos politicos muy diversos entre sf con el Estado argentino. Del mismo modo, su poder e jaflvencia re- sonal era también variada a [Lo que dio en lamarse on singular “Conquista del Desierto" no se conformé solo del avance de un «rite sino también de ‘multiples mensajes al Congreso Nacional. Diseursas, leyes, de- ‘rretes, resoluciones y proclamas,tuvieron probablemente ris Impacto que las acciones belicas in situ. Ademas, la “Conquis- ta” produjo uns ceria heterogénea de pactos y pequefios newer: dos con los indios* Entre otras cuestiones, esos pactos remitie- roa a su ver un sistema de dstribueién de individvos que el Estado argentino ideo para hacerse cargo de sus prisioneros de guerra durante y después de Ia “Conguiata’, los cuales Si 6 tardcter de eaptarados ~indios de lanza pristoneros, prisione 10s no combalientes, indioa reducides voluatariamente, fami lias de indios~ ropresentaron !ueyo una poblacidn importante on Ia ciudad de Buenos Aires Ea los periédicos de a época La Prensa, La América del Sur 0 EI Nacional- no se diseutia sobre la necesidad de someter ono al indio, sino sobre la condicion en ln que esos indioe debian ser intagrados a la sociedad, e6mo debian ser “cvilizados” y como debialievarse a cabo esa tarea de distribucion poblacional-* La produccion escrita en torn ala “Conquista” reviste Ia mis: saa heterogeneidad y diversidad que esta supuso como hecho Fe tice rigor, no hubo un texto especfico de alganode sus prota: fgonistas -a pesar de que hubiera sido operativo para Ta gra ‘maquiaaria publiitariaque se puso en juego para promocionar. |= quo narrars alguna de las expediciones acabadamente.A su vex, todas ls textos vinculades a lla tienen cierto cardcter frag. ‘mentario no porque 46 Io propusieran sur autores sine poraue probablemente ninguno de ellos fu eserita con un afantotaliza flor A diferencia dal western norteamericano,e relate del pobla- Imivato del desierto argentino ee constituyé a partir de una va ‘ada textunlidad disperes, contonida en las memorine mits +s, en las erénicas contficas provias y eontemporaneas, en los relatos de la prensa (erénicas expedicionarias,improvisadas on [a mayoria de los casos) en los relatos y corespondencia de sus sacerdotes y hermanos salesianos, en los menéajes al Congreso Nacional, en los partes Uelegraficos, en las cartas que se envia ronjeles de uno y otro bando, en las éapitalaciones, en los onve bios y en los tratados" A su ver, estot relates sabre el pobla Inieoto y la frontera se basan on un corpus provio constituide por obras de vinjeros (la mayorsa ingleses) que recornieron l te Fritorio argentino y por los relatos de la literatura argentina de tentonces: La cautive, Facundo, Una excursion a lo:indiog ran: ‘queles, Martin Fierro, Las escenas; imégones y estereotipos que broveyeron esos textos fueron re-escritoso simplemente emula- fos y pueden leerse veladamente en la produccidn excita esta tal de! poriodo 1880-1900, Las obras expedicionarias construyen tuna narracion transversal que, coibe practica, airaviesa diver tov sujetos ifeventes institucionss y snaltiples Grdenes discur. fives tinilitar, politico, ciemtifico,literari). Sin embargo, la reu hidn de esos fragmento no conforma un collage porque todos 00s textes parecieran querer constituir ua texto unico, aeabado y macizo: el gran texto épico aveente cuye autor son todos. Us. nosotros desmesurado emerge cuando uno lee en su conjunto esta produecion variada Expedicién y Hteratura Bl arte como préstiea fue wn'cimmino para dar cuenta de la experiencia del desierto, Desde elimaginario de los hombres fave formaron parte de las expodiciones teritoiales, el arte era tin elemento constitutive y no eacindible de otras dimonsionoe fe Ia actividad exploratori conjugable incluso con su faceta bélica” Los libros y las narraciones del viaje patagésico, sus procedimientos de eseritura y las formas de eirculacion y re fepeién de los textos forman parte del patrimonio cultural ar- enti, Tedas Ins obras ~miieares, politicas,cientificas~ con: fienen enuncindos literarios porque el arte y la literatura re POCO COOCOHOOOSOSOCOHOOOEOOOOOOCES COCCOCOOEOEDOEEOETOOO OOOO OROCOED presentaban y referian una experiencia poltica fundacional y los recursos literaries no eran meros ermamientos de wna dis- cursividad no literatia. Nolo eran justamente porque e808 “or namentos”, Ia zona trépiea de lot Lextos, se entramaban con otras zona textuales, eon las conveaciones de otros generos iis asperos (partes de guerra, informes técnices, noticias geo iraficas) y les ofrecian, a sus autores, heramientas para eset bir sobre In propia experiencia del via, En Jos prélogos de la mayor parte de las obras que confor man ol corpus de la narrativa expedicionaris de la"Conguists del Desierto”, encontramos-ina referencia'a Is literatura 0 alo literario. La mayoria de las veces esa referencia consistia en tomar distancia de ell, pedir al lector que no buscara en et texto una impronta literaria (sobre todo en relacign con los modelos que ain circulaban de Ia literatura romantica sabre desiertos,indios, cautivas, naturalezas indémitas) porgue sus futores no eran escitotes niTiteratos” Su arcritura se valida ba, entonces, sobre todo por la experiencia del “haber estado ali, de haber recorrido «caballo esas geografias lejanas y pe Tigrosas, destreza que por su parte Ia mayoria de los "hteratos” no podian oatentar La necesidad de escribir e desprendia de la oxporiencia mas que dela decision de“hacer literatura”. Ade mds, la obra del legeadario Alexander Von Humboldt ofreeia un modelo de relate expedicionario que consistia en proveer infor. ‘macién y una narracion experiencia pero, al misma tiempo, osta debia resultar atractiva para un pablico armplio en tanto ‘rela ‘to de aventura”. Do modo que la literatura era para estos auto +08 un desafioy todos tomaban sus recaudos pidiendo al lector due considerara que no se pretendia imitar Ia praca de Hum. boldt o de los esritores destacados.~ecribir sin frases aceita das" senalaba irénicamente Ignacio Fotheringhars -uno de los expedicionarios argentinos més carismsticos que formé parte de a expedicion patagénica y también de la expedicion al Cha fo~. sta expresion habla més de un respeto por las formas li- terarias que de un rechazo por ella, pone en evidencia el reco nocimiento de una forma de escribir que debia ser emulada 0 cuya ausencia-debia ser justifcada, es esa dimensidn iteraria la impronta autobiografica tuvo tun rol crucial. Se trataba de texts escritos en primera persona or protagonists del acontecimiento, Textos escrtos por en- argo, que muchas veces el Estado demandabs awn determin do individuo, quien frente a esa demanda respondia en primera persona. Lae ejemplos sin muchos: La Conquista de quince mil leguae (1878) de Zeballos pedido por el ministro Roca durante el gobierno de Avellaneda, ol Informe Oficial de lo Comisisn Cientifica (1881) de Alfred Doering y Pablo Lorents pedido por «l presidente Roca, el Viaje a la Patagonia Austral (1879) de Francisco Moreno “emprendido bajo les auspicios del gobierno Si se hiciera una antologia de prélogos, una compilacién de las intenciones de eserituras, un agrupamiento de las respues tas a esa demanda estate, resultaria evidente que la eseritura fen primera persona tuvo un valor fundamental en esas espre as y a su vez, también, que operd sobre es autores un “Severo sjercicio de despersonalizacién” * Unt pticg del desierto Dentro dela narrative expedicionaria del desert, vinculada alimpulso fandacional yal viaje"terra adentro", podria pensar- sla tiloga eserita por Zeballos tres obras obre las dinactias aborigenes, cuyos mativas y ees abrevan en la experiencia del visje"ierra adentro”°Publicadas en simétrica secuencia: Call bucurd y la dinasta de los Piedra (1884), Pind y la dinasta de los Zorroe (1888) y Relmui, Reina de lor Pinares (1686) son el froto de un via realizado en 1879 al “torritorio recén conquis tado alos indian" "Ese vise fue inmediatamente posterior 21a expodicion de Roca al Rio Negro’ Zeballos, qué habia sido invi tado a formar parte de ella pero finalmenta decidié no aceptar, reali26 eu propio recorrdo y observé ln navvraleza,levanto re- Fistrosy cartas geogréficas, documents fortines y blades y 0: derias rducidas, hizo observaciones eimatalogieas y geebgicas 1 bases materiales para sus coleccones."" El tren la lev6 hasta Azul (provincia de Buenos Aires) lt sa de las estaciones del Ferrocarril del Sud. De sli, caballo, de fortin en fortin y de pucblo en pueblo se trasladé hasta la provincia do Rio Negro en la Patagonia, escoltado pos soldades {el coronel Laval, comandante dela Frontera Milita Sue este “privilegie” fo habla solcitado al entonces Ministro de Guerra, Carlos Pellegrini, quien se To concedis). Bl punto Algido del it nerario era Salinas Grandes, que habia sido hasta la década {el 70 Cuartel general de Ins tibus indigensa del Sur, esto ox el poderozo imperio del cacique Callvucura. De Salinas Gran des, Zeballos exhibe dos hallangos:elerdneo del propio cacique yun “Archive del Cacieango” que contenia Dery en medio de tan urns materia no fata un dena e on omen con gens sotto eenancrientn tag egies iments epsadas Con puadon alone learn de Pai eter Algunos investigadores han puesto en duda el“hallazgo" de Zeballos." Otros, en eambio, consideraron confusa la relacion {que habia entre esos hallacgos y algunos que el propio Coman- dante Lovalle le habria regalado con motivo de su viaje. Lo siorto oe quo, con e&é Archivo ~ocon parta de -, Zeballos cons: ‘ruyo la primera obra de a trilogia que cuenta la historia dela ‘congolidacion dela frontera interior y a gu vez la de la podero- 8 Dinastia de los Piedra, a 1a que solo la expedicién del 79 Dude derrocar definitivamente [as otras dos obras de la trilogta resultan radical y lama: tivamente diferentes de la primera, En primer lugar, porque quien narra no es el propio Zeballos desde una posicion auto bicgréfica sino la vox de un excautive del cacique Pains, lla atl Liberato Pérez, que cuenta las penuriasyloe sinsabores de au cautiverio, mas de cuarenta afios después de ocurridos los episodios, Painé y Relmui comienzan a tejer una historia ficcional amparada en las téenicas del folletin y de ia novela (y eon mucho de las loyendas originarias y del folklore autse- tono que luego seria tan funcional alas mitos nactonalistas y fla exhibicion de las culturas aborigenes ea la cultura mu seistica de principios del siglo XX), a diferencia de Callouew ra, 1a primera de las obras, que habia intentado sobre todo ser lun ensayo documental sobre Ia historia de Ia conquista tere. torial y la guerra contra las tolderias [a primera impresion que causa [a trilogia come tal es Eres Zbl, Vg pd tr races 18, Pigs de ‘Ugtn Benards, Buenos Aires, El Blefante Bluaco, 2002, “ “Erna a wre, Pun i B84 Rory, Bt Buta Bln tn pid er einan gn Ls ay nfo igi pn we Pcue do tu Surv on fa eed oar, Boe ites Fats Crs em 00 pee = (emi “dei i te isn eds yore esti Cat botnets pr cane Seer iene Sn gue fara erncons prion Sacre or Se ining hoe Vitara Usa aes te ie enue, Bara sos Genin fa Boa Cpe amily poet Netlog aes po “Altech ver Nor Ak Laas dl eps vac dn toni er ata fos oor TB abst Guee Porary Bo {ou ice) Ergin ed Orn Crone Doses ee Exot Sumo. 5p 8 "etme ans Clu fe sina do Pere 88, Bus ses ire Coy Bt Anas Ls oa Alar Fern nds Bravo, itertara yfantra Prseand terioril acim enfoecalorn rent y chena de ito XI. Booase Ac Bate ‘inl SudamercataUniverndad de Sat Andra 1090 5.26 "Un dacomesal dade rgroe apron nr aint y epee Jat sores sesnn de Zeballos durataaenquiaertura Seta Se "pte del ho 07 de Andres i Tela, Sere rota Argent i k i indice - Aventura yrelato.Apuntes para una historia literaria del fron tora, por G Batticuore, L, Bl Jaber y A. Lasra ..7 Fronteras en movimiento, Historia de una dindmica (siglos XVI y XVID, por Loreley BI Jaber 28 Bstatuas para amarrar caballos. Frontera y peripecia en lal teratura argenting 1837-1852), por Claudia Roman y Patricio Fontena 53 Secretarios de la pampa. Apuntes sobre Ia igura del secretario letrado del caudillo gaucho, or Cristina Iglesia ..96 GBxilindos o extranieros? (Alberdi y Sarmionta: polémica sobre Ia prensa y los dorechos del extranjero ea el exilio), por Adria naAmante 112 LLeor y eseribiren la frentera, por Graciela Battieuore 143 Sobre la guerra en el Paraguay (relatos nacionales en las fron: toras), por Alejandra Laera ..183 fi Cuento de fogon desde Tierra Adentro. Umbrales de los géne 0s en Una excursidn los indive rangueles, por Sondra Gaspa Pini 214 Martin Fierro: feonteray relat, por Pablo Ansolabehere ..284 Estanislao Zoballos y el relato de Ia araucanta, por Claudia Torre «261