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Los grupos

populares
en la ciudad
medieval
europea

Jesús Á. Solórzano Telechea


Beatriz Arízaga Bolumburu
Jelle Haemers
(EDITORES)

30 CIENCIAS HISTÓRICAS
Jesús Ángel Solórzano Telechea
Beatriz Arízaga Bolumburu
Jelle Haemers
Editores

Los grupos populares en


la ciudad medieval europea

Logroño, 2014
Los grupos populares en la ciudad medieval europea / Jesús Ángel Solórzano Telechea, Beatriz Arízaga
Bolumburu y Jelle Haemers (editores). – Logroño: Instituto de Estudios Riojanos, 2014. 574 p.: il.col.; 24
cm. – (Ciencias Históricas; 30).- D.L. LR 881-2014. – ISBN 978-84-9960-073-4
1. Población -- Europa -- Historia social -- S.V-XV. 2. Situación social—Europa -- S.V-XV. I. Solórzano Telechea,
Jesús Ángel. II . Arízaga Bolumburu, Beatriz. Haemers, Jelle. III. Instituto de Estudios Riojanos. IV. Título.
V. Serie.
308-054(4)”04/14”
314-054(4)”04/14”

Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de esta publicación pueden reproducirse, registrar-
se o transmitirse, por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio,
sea electrónico, mecánico, fotoquímico, magnético o electroóptico, por fotocopia, grabación o cualquier
otro, sin permiso previo por escrito de los titulares del copyright.

Los trabajos de la presente publicación han sido sometidos a una doble revisión anónima por parte del
siguiente Comité Científico Internacional: Beatriz Arízaga Bolumburu (Universidad de Cantabria). Amélia
Aguiar Andrade (Universidade Nova de Lisboa). Raphaela Averkorn (Universität Siegen). Michel Bochaca
(Université de La Rochelle). Ariel Guiance (CONICET-Universidad de Córdoba de Argentina). Ricardo
Izquierdo Benito (Universidad de Castilla-La Mancha). Christian Liddy (University of Durham). Denis
Menjot (Université de Lyon II). Esther Peña Bocos (Universidad de Cantabria). Giuliano Pinto (Universitá
degli studi di Firenze). Sarah Rees Jones (University of York). Vicente Salvatierra Cuenca (Universidad de
Jaén). Louis Sicking (Universiteit Leiden). Urszula Sowina (Instituto Arqueológico de Varsovia). Isabel del
Val Valdivieso (Universidad de Valladolid).

Primera edición: diciembre, 2014

© Jesús Ángel Solórzano Telechea, Beatriz Arízaga Bolumburu y Jelle Haemers (editores)
© Instituto de Estudios Riojanos, 2014
C/ Portales, 2 - 26001, Logroño, La Rioja
www.larioja.org/ier
© Imagen de cubierta: Los efectos del buen gobierno. Lorenzetti. Palacio comunal de Siena.
Depósito Legal: LR 881-2014
ISBN: 978-84-9960-073-4
Diseño gráfico de la colección: Ice comunicación
Producción gráfica: La Mirada comunicación (Logroño)
Impreso en España. Printed in Spain.
Índice

PRESENTACIÓN
11 José Abel Bayo Martínez, Consejero de Educación, Cultura
y Turismo de La Rioja

13 Marta Martínez García, Alcaldesa de Nájera

INTRODUCCIÓN
17 Los grupos populares en las ciudades de la Europa medieval:
reflexiones en torno a un concepto de historia social
Jesús A. Solórzano Telechea y Jelle Haemers

PRIMERA PARTE: CARACTERIZACIÓN DE LOS GRUPOS POPULARES:


DENOMINACIONES, ACTIVIDADES URBANAS Y MOVILIDAD
53 El trabajo de los grupos populares en las ciudades de la Corona de
Castilla a fines de la Edad Media: los oficios del sector productivo
Ricardo Córdoba de la Llave

81 Il lavoro salariato nell’italia medievale (secoli XIII-XV)


Maria Paola Zanoboni

109 Os grupos populares nas cidades medievais portuguesas:


problematização e inserção no espaço urbano
Arnaldo Sousa Melo y Maria do Carmo Ribeiro

133 The common good and common profit in the trade regulations
of medieval English towns
James Davis

151 Del taller al consell. El rol político de los artesanos. Las pequeñas
ciudades pañeras del sur valenciano (Segunda mitad del siglo XV)
Antoni Llibrer Escrig

JESÚS ÁNGEL SOLÓRZANO TELECHEA, BEATRIZ ARÍZAGA BOLUMBURU, JELLE HAEMERS (Eds.) 7
179 Grupos de poder, construcción de la realidad y formación de
la opinión pública: el villazgo de Brozas (1537)
Luis Vicente Clemente Quijada

199 La movilidad social por motivos culturales en Barcelona en


el siglo XIV
Oriol Murall Debasa

221 Movilidad geográfica de los grupos populares


(Perpiñán, siglos XIV-XV)
Elodie Capet

SEGUNDA PARTE: EL COMÚN Y LOS PODERES URBANOS:


PARTICIPACIÓN POLÍTICA, IDEOLOGÍA Y REIVINDICACIONES
241 ¿Qué tiene de común el ‘común’? La construcción de una
identidad política en Castilla a fines de la Edad Media
Hipólito Rafael Oliva Herrer

271 El común de pecheros en la vida política de las ciudades


castellanas en las vísperas de la revuelta comunera (1504-1520)
Máximo Diago Hernando

301 Las voces del común en el mundo urbano de la España atlántica


en la Baja Edad Media
Jesús Ángel Solórzano Telechea

345 Común y protesta social en San Vicente de la Barquera a finales


de la Edad Media
Fernando Martín Pérez

371 Ad petitionem burgensium. Petitions and peaceful resistance of


craftsmen in Flanders and Mechelen (13th-16th centuries)
Jelle Haemers

395 Des populaires de Montpellier et d’ailleurs: réflexions sur une


dénomination politique
Vincent Challet

413 Commun et communes, révoltes ou révolutions: participation


politique et luttes de pouvoir dans les villes allemandes à la fin
du Moyen Âge
Gisela Naegle

8 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


441 Hildesheim y Palencia en la Baja Edad Media, luchas de poder y
movimientos sociales
Jesús A. de Inés Serrano

469 Mujeres y concejos en Castilla en la Baja Edad Media


Beatriz Majo Tomé

499 Las mujeres del común y la sociedad política en el País Vasco


bajomedieval
Janire Castrillo Casado

523 Construir la identidad pechera: la lucha contra la exención fiscal
en Astorga, León y Oviedo durante el siglo XV
Raúl González González

CONCLUSIONES

545 Are ‘popular groups’ powerless? Towards a research agenda


Jelle Haemers y Jesús A. Solórzano Telechea

555 Resúmenes / Abstracts

JESÚS ÁNGEL SOLÓRZANO TELECHEA, BEATRIZ ARÍZAGA BOLUMBURU, JELLE HAEMERS (Eds.) 9
Grupos de poder,
construcción de la
realidad y formación
de la opinión pública: el
villazgo de Brozas (1537)
Luis Vicente Clemente Quijada
Universidad de Extremadura

“Se ha creado odio y animosidad contra el pueblo de Gibraltar.


Se han quemado coches de gibraltareños, se han arañado
coches, se les chilla (...) Eso se hace con un ambiente
casi prebélico que crea el Gobierno [de España]”
Fabian Picardo1

1. INTRODUCCIÓN2

La Baja Edad Media extremeña no se caracteriza por el desarrollo de grandes


estructuras urbanas. Solo unas pocas poblaciones, como Plasencia, Cáceres,
Trujillo, Badajoz o Alcántara pueden ser consideradas como tales en base
a su diversidad social, sus niveles demográficos, el ejercicio de funciones
administrativas o la concentración del sector secundario y el comercio. En

1.  Declaraciones de Fabián Picardo, Ministro Principal de Gibraltar, a la Cadena SER el 6 de septiembre de
2013.

2.  Esta investigación se ha realizado en el marco de la Beca de Investigación del Programa FPU del Ministerio
de Educación, Cultura y Deporte y del proyecto “Paisaje agrario y sociedad rural en Extremadura y Andalucía
Occidental (siglos XV-XVI)”. Proyecto HAR2010-15238 del Ministerio de Economía y Competitividad.

JESÚS ÁNGEL SOLÓRZANO TELECHEA, BEATRIZ ARÍZAGA BOLUMBURU, JELLE HAEMERS (Eds.) 179
LUIS VICENTE CLEMENTE QUIJADA

esta comunicación nos centraremos en la última de ellas, la villa de Alcántara,


para analizar un caso de construcción de la opinión pública y su afirmación
frente al territorio rural. El estudio de la opinión pública y la formación de
identidades políticas en la Edad Media y Alta Edad Moderna es un tema que se
mantiene activo desde hace dos décadas a escala europea3. Estas realidades han
sido abordadas en relación con la difusión de tópicos y su funcionalidad, la
ampliación del concepto de sociedad política y la construcción de identidades
que afectan a una comunidad local o al conjunto de un reino. La mayoría de
esos trabajos se han centrado en áreas más o menos urbanizadas. Otros textos
han analizado estos fenómenos con precisión en el mundo rural. En estos
últimos se ha profundizado en el conocimiento de los valores estamentales
y su formación, los canales de comunicación o el análisis y definición de un
espacio público de discusión de fenómenos de la esfera política4. Nuestra
intención con este trabajo es la de aportar datos a este debate en relación con
los procesos de creación y modelado de la opinión pública durante la Baja
Edad Media. Asumimos que estos fenómenos no siempre son espontáneos.
A partir de este presupuesto consideramos que pueden documentarse en el
bajomedievo personas y grupos con intereses concretos, capaces de poner en
marcha mecanismos precisos mediante los cuales modelar las actitudes de sus
vecinos ante una realidad cercana.

3.  Rospocher, M. (ed.) Beyond the Public Sphere. Opinions, Publics, Spaces in Early Modern Europe. Il Mulino-
Duncker & Humblot, Bolonia-Berlin, 2012; Croft, P. “Libels, Popular Literacy and Public Opinion in Early Modern
England”, Historical Research, 68/167, 1995: 266-285; Guenée, B. L’Opinion publique à la fin du Moyen Âge
d’après la «Chronique de Charles VI» du Religieux de Saint-Denis. Perrin, Paris, 2002; Guiglielmi, N. “El discurso
político en la ciudad medieval italiana (Siglos XIV-XV)”. El discurso político en la Edad Media. Le discours
politique au Moyen Age. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Buenos Aires, 1995: 51-76;
Olivari, M. Entre el trono y la opinión. La vida política castellana en los siglos XVI y XVII. Junta de Castilla y León,
Valladolid, 2004; Pollmann, J.; Spicer, A. Public Opinion and Changing Identities in the Early Modern Netherlands.
Brill, Leiden, 2006. Sobre la construcción de identidades políticas en la Península Ibérica durante la Edad Media
resultan del mayor interés los trabajos reunidos en el número 238 de la revista Hispania. Vid Jara Fuente, J.A.
(Coord) “La definición de la identidad urbana. Vocabulario político y grupos sociales en Castilla y Aragón en la
Baja Edad Media”, Hispania: revista española de Historia, 71/238, 201: 315-466.

4.  Monsalvo Antón, J.M. “Raíces sociales de los valores estamentales concejiles: la construcción de las
mentalidades y culturas rurales de caballeros y pecheros (Ávila y su Tierra, siglos XIII-XV)”. Comunalismo
concejil abulense. Paisajes agrarios, conflictos y percepciones del espacio rural en la Tierra de Ávila y otros
concejos medievales. Diputación Provincial de Ávila-Institución Gran Duque de Alba, Ávila, 2010: 360-421; Oliva
Herrer, H.R. “Espacios de comunicación en el mundo rural a fines de la Edad Media: la escritura como contrapeso
del poder”, Medievalismo: Boletín de la Sociedad Española de Estudios Medievales, 16, 2006: 93-112; Oliva Herrer,
H. R.; Challet, V. “La sociedad política y el mundo rural a fines de la Edad Media”, Edad Media. Revista de Historia,
7, 2005/06: 75-100.

180 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

¿Quiénes se encargan de formar la opinión? ¿Con qué finalidad? ¿Mediante qué


mecanismos? Los testimonios de algunos vecinos de Brozas y Alcántara nos
permitirán profundizar en estas cuestiones. Su transcripción en un proceso
tratado en 1537 ante el Consejo Real pone de manifiesto los numerosos conflictos
que sacudieron a la Tierra de Alcántara tras la compra de un privilegio de
villazgo en marzo de ese año por parte de los aldeanos de Brozas. La riqueza
de sus declaraciones abre las puertas a un análisis microhistórico que evidencia
cómo estos conflictos son promovidos por grupos e individuos vinculados al
poder político y económico de la villa de Alcántara, en un intento de preservar
sus prerrogativas sobre la antigua aldea. Mediante un uso adecuado de la
representación deformada y el rumor, tratan de inducir una recategorización
social negativa que fomente y dirija la ira de pecheros e hidalgos contra los
vecinos y símbolos de la nueva villa.

2. EL CONTEXTO DEL CONFLICTO: EL VILLAZGO Y EL


FINAL DE LA DEPENDENCIA ALDEANA

A finales del siglo XV la villa de Alcántara contaba con once aldeas en su


territorio, además de un número indeterminado de asentamientos menores. Las
relaciones entre estos elementos se caracterizaban por la hegemonía política,
económica y legislativa ejercida por parte de la villa sobre el resto de los
núcleos habitados en su Tierra. La desigualdad jurídica entre la villa y sus aldeas
posibilitaba la succión de una serie de recursos aldeanos por parte del concejo
de la primera5. Para ponerla en práctica el concejo de Alcántara había urdido un
entramado legislativo afín a sus intereses, materializando en diversas ordenanzas
a partir de la primera mitad del siglo XIV. El amplio poder concedido por la
Orden de Alcántara al concejo de la villa en esos momentos hizo posible el
inicio y desarrollo de este sistema organizativo6. El entramado se nos presenta

5.  Sobre las relaciones entre las villas y su territorio durante la Edad Media, vid Arízaga Bolumburu, B.; Solór-
zano Telechea, J.A. (Eds.) La ciudad medieval y su influencia territorial. Instituto de Estudios Riojanos, Logroño,
2007. Para el caso extremeño, en el mismo volumen, Clemente Ramos, J. “Ciudad y territorio en la Extremadura
medieval (siglo XIII-c. 1550)”, 2007: 81-110.

6.  En 1331, al maestre de la Orden concedió a la villa un privilegio que le permitía redactar ordenanzas. Torres
y Tapia, A. Crónica de la Orden de Alcántara. Tomo I. Asamblea de Extremadura, Mérida, 1999: 542.

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LUIS VICENTE CLEMENTE QUIJADA

maduro en las primeras décadas del siglo XVI. El objetivo de los aldeanos era,
pues, el de zafarse de estas relaciones de dependencia.

La tensión en las relaciones políticas y económicas entre la villa de Alcántara y


algunas de sus aldeas había aumentado desde finales del siglo XV. Los vecinos
de las aldeas reclamaban la ampliación de las competencias judiciales de sus
jurados. De esta forma buscaban evitar el desplazamiento a la villa para dirimir
los pleitos ante los alcaldes y retener para sí las rentas derivadas del ejercicio
de la justicia. El maestre Juan de Zúñiga las amplió en 1487, de modo que se les
permitiría juzgar en las aldeas hasta la cantidad de 50 maravedís7. En el mismo
privilegio se asentó que los repartimientos fiscales no pudieran hacerse sin
presencia de los correspondientes representantes aldeanos. Poco después, el
mismo maestre firmaba un nuevo privilegio para regular el cobro de la ochava
en las aldeas8. La escalada de reivindicaciones continuó y así, en 1495, la villa
de Brozas conseguía una cédula real para aumentar hasta 120 maravedís las
competencias de sus jurados y en 1503 otra para elevarla hasta 500 maravedís9.
En suma, dos de las principales reivindicaciones aldeanas estaban relacionadas
con la moderación de la fiscalidad y con el acceso a la justicia. Las concesiones
maestrales habían resuelto solo parcialmente los conflictos. Algunos pleitos
seguían tratándose en la villa y sobre los vecinos de las aldeas recaía en
exclusiva la contribución de las ochavas del trigo, pago del que estaban exentos
los domiciliados en Alcántara.

Hacia mediados de 1530 la Monarquía Hispánica necesitaba recursos financieros.


Las guerras continentales contra Francia, iniciadas en la década anterior, los

7.  Torres y Tapia, A. Crónica de la Orden de Alcántara. Tomo II. Asamblea de Extremadura, Mérida, 1999:
518.

8.  Palacios Martín, B. (dir), Colección diplomática medieval de la Orden de Alcántara. Tomo II. Editorial Com-
plutense, Madrid, 2003: 641. La ochava era un impuesto en especie consistente en el abono de seis cuartillas
de cereal de cada hogar pechero. Estaba estructurado en dos partidas, denominadas “ochava del trigo” (tres
cuartillas) y “ochava de la cebada” (otras tres). La del trigo formaba parte de los bienes de propios de la villa. Las
ochavas de la cebada, sin embargo, se destinaban a pagar los salarios de alcaldes, escribanos y alguaciles de la
Tierra de Alcántara, que en la práctica eran elegidos entre los linajes residentes en la villa.

9.  “los dichos jurados del dicho lugar de Las Broças que (...) tienen facultad para conosçer de las dichas cabsas
hasta en la dicha contía de los dichos çinquenta mrs, que de aquí adelante conoscan de las dichas cabsas hasta
en la dicha contía de los dichos çiento e veynte mrs” (Archivo General de Simancas [AGS], Cédulas, 1, 248, 1). La
cédula de 1503 mencionada en Archivo General de Simancas, Consejo Real de Castilla [CRC], 505,5, s/n.

182 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

enfrentamientos contra los otomanos en el Mediterráneo, agravados por su


intervención el norte de África y las tensiones con los protestantes en Alemania,
hacían cada vez más difíciles las finanzas. En este contexto económico, la
Monarquía opta por la venta de villazgos como fuente alternativa de obtención
de recursos. La estrategia consistía en ingresar una cantidad pactada mediante
la enajenación en un particular de la jurisdicción y vasallos de una villa o aldea.
Estas ventas afectaron tanto a los espacios realengos como a los maestrales, dada
su incorporación a la Corona a partir de 149410. En ocasiones, estos villazgos
fueron adquiridos por particulares; en otras eran los propios vecinos de la villa
o aldea quienes compraban la jurisdicción para sí mismos.

Dados los enfrentamientos entre la aldea del Brozas y la villa de Alcántara


y vista la oportunidad que se les ofrecía con las ventas de jurisdicciones, los
aldeanos de Brozas optaron por comprar su propia aldea en 153711. A partir
de entonces se convertían en una nueva villa. La venta se consensuó en 7.500
ducados de oro y los vecinos hicieron frente al gasto mediante una derrama. Sin
embargo, aunque estaba claro que el privilegio les concedía la jurisdicción civil
y criminal, las imprecisiones jurídicas del mismo dejaban otras cuestiones en el
aire. Por ejemplo, no se detallaba la extensión del territorio asignado a Brozas.
Tampoco si la concesión de la jurisdicción eximía a los vecinos del pago de las
ochavas, concretamente de la contribución destinada al salario de los escribanos
y alguaciles porque ambos cargos dependían de la Mesa Maestral de Alcántara
y no del concejo. En consecuencia, los alcaldes de Alcántara insistirán en que
la jurisdicción de la nueva villa se limita al casco urbano, porque estimaban que
el término seguía bajo su competencia12. Por su parte, los vecinos de Brozas
se afanarán en defender sus competencias sobre todo el término donde hasta
entonces tuvieron jurisdicción sus jurados: “se entiende en aquellos en que la

10.  Este fenómeno ha sido analizado en Marcos Martín, A. “Sobre desmembraciones, incorporaciones y ventas
de señoríos eclesiásticos y de órdenes militares en Castilla durante el siglo XVI”. Historia de la propiedad: la
expropiación. Salamanca, Universidad de Salamanca, 2012: 51-82 y también en Martín Galán, M.M. “Desmembra-
ciones y ventas de bienes de las Ordenes Militares en el siglo XVI”, Las órdenes militares en la Península Ibérica
.Vol. 2. Universidad de Castilla La Mancha, Cuenca, 2000: 1637-1664.

11.  Un traslado del privilegio de villazgo puede consultarse en AGS, CRC, 505,5, s/n.

12.  Así lo alegaba, por ejemplo, Francisco López, testigo presentado por la villa de Alcántara “la villa de Las
Broças no tiene ningund término ni jurediçión que este testigo le conozca”. AGS, CRC, 505, 5, sin numeración
[s/n].

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LUIS VICENTE CLEMENTE QUIJADA

dicha villa lo a tenido y exerçido hasta agora”. A partir de este debate veremos
todo un desfile de representaciones deformadas y rumores, cuya finalidad será
la de influir sobre la opinión de los vecinos. Así, espoleados por los grupos
cuyos intereses estaban en juego, aquellos individuos que poco o nada tenían
que perder con la “secesión” convertirán a esta en una de sus preocupaciones
vitales.

3. RUMORES Y REPRESENTACIONES DEFORMADAS:


EL MODELADO DE LA OPINIÓN PÚBLICA

De cara a este análisis entenderemos por representación deformada a toda


representación o imagen que se utiliza para modelar la realidad de acuerdo
con un fin preestablecido. Junto a ella, incluiremos una definición de rumor
entendido como una creencia que se transmite oralmente como cierta sin que
pueda comprobarse su veracidad. Nuestra intención con la aplicación de ambas
categorías analíticas es la de profundizar en los procesos de construcción social
de la realidad que se operan en la villa de Alcántara a partir de la concesión del
villazgo. Como veremos, los damnificados por la creación del villazgo intentarán
presentar el asunto como una afrenta y una amenaza para el conjunto de la
villa. De esta forma, tratarán de hacer partícipe de sus problemas al conjunto
de la población, que en buena medida aceptará las representaciones. En otras
palabras, podemos asumir que aquellos aspectos que se presentan como reales,
acaban siendo reales para muchos vecinos de la villa.

3.1. Recursos y mensajes


¿Cómo funcionan el rumor y las representaciones de cara al modelado de la
opinión? Los poderes de la villa utilizarán fundamentalmente tres tópicos en sus
representaciones, como son la afrenta, la amenaza (miedo) y los abusos de poder.
Los mismos serán difundidos a través de rumores, en tanto que no hay forma de
comprobar la veracidad o exactitud de los acontecimientos narrados, más allá de
la creencia en la palabra de los narradores, cuyos intereses trascienden la mera
intencionalidad informativa. Mediante estos elementos se buscará presentar a
los vecinos de Brozas como enemigos de toda la comunidad alcantarina y por
tanto como una amenaza para la seguridad, el honor y las propiedades de
los vecinos. Su finalidad será la de inducir una recategorización social en las
conciencias de los alcantarinos que les predisponga al enfrentamiento contra

184 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

los brocenses. De esta forma, los grupos de poder, generadores de los rumores,
buscarán el apoyo a sus intereses por parte de la población. En relación con el
uso de la afrenta, los poderes se centrarán en la supuesta violencia ejercida de
forma ilegítima contra las autoridades alcantarinas así como en las amenazas
perpetradas contra ellas por los vecinos de Brozas. Algunos testimonios
presentados por la villa de Alcántara hablan de las resistencias contra el alguacil
de la villa. García de Garavito, guarda mayor de Alcántara, decía que

“oyó dezir a uno de Las Broças (...) «váyase allá el alguazil mayor, que
juro a Dios que no lo an de consentir sacar ningund preso de Las Broças,
ni aunque vaya el alcalde mayor»”.

Diego Barroso, otro testigo del pleito, insistía en que el intento de arrestar a
dos miembros del concejo de Brozas se había frustrado debido a las amenazas
de las que fueron objeto el alguazil y el alcalde mayor. Según su versión, los
vecinos de Brozas habían jurado que si volvían

“los hizieran mill pedaços, e que si otra vez allá tornavan, que no avían
de obedesçer (...) e que si yvan allá, que ellos los enviarían con [las]
cartas a el ynfierno”13.

El segundo tópico recurrente en las representaciones era el de las amenazas


contra el conjunto de la población, con las que se intenta inculcar el miedo
en ella. Para su puesta en práctica describen a los de Brozas como un grupo
cuya intención es la de violentar a los vecinos de la villa y a sus propiedades.
Así, el procurador Pedro de Neyra denunciaba que el día 15 de agosto de
aquel año que todos los vecinos de Brozas se habían “conjugado e ayuntado
(...) causando sediçión, albororto a manera de rotería e alteraçión, armados de
diversas armas, manifestando e publicando que yvan a herir e matar e prender
a los veçinos de esta dicha villa de Alcántara e a la Justiçia de ella e a hazer
fuerças e robos en menospreçio, oprobio e desacato de la Real Justiçia”14. Sin
ofrecer nombres concretos ni otra prueba fehaciente más allá de su propia

13.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

14.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

JESÚS ÁNGEL SOLÓRZANO TELECHEA, BEATRIZ ARÍZAGA BOLUMBURU, JELLE HAEMERS (Eds.) 185
LUIS VICENTE CLEMENTE QUIJADA

palabra, relacionaba una serie de amenazas que atemorizaban e irritaban por


igual a los vecinos de la villa.

Junto a los dos anteriores podemos aislar un tercer rumor, el de los abusos de
poder. Consiste en presentar a unas autoridades ilegítimas extralimitándose
en el ejercicio de sus competencias. En su difusión, los poderes alcantarinos
interpretan como actos delictivos las acciones legítimas de la justicia de Brozas.
Concretamente, su lectura se centrará en calificar como “robo” al cobro de las
multas correspondientes por la entrada de ganado foráneo en los términos
acotados por el concejo de Brozas. Juan Álvarez, en nombre del concejo y de
otros dueños de ganado, denunciaba que los alcaldes de Brozas

“con vara de justiçia causando mucho alboroto (...) salieron de las dichas
Broças e fueron a la dicha parte e lugar e tomaron e robaron e llevaron
forçosamente do quisieron hasta onze puercos nuestros e de nuestros
consortes”15.

En la procuración de Pedro de Neyra en nombre de Gasapar Vaz se denunciaba


la prenda de ganados en términos similares

“hasta cinquenta personas e más, armados de diversas armas e haziendo


asonadas fueron (...) a los terminos e jurediçión de la dicha villa de
Alcántara (...) e llegados tomaron e llevaron e robaron hasta seis cabras
e puercos de mí, el dicho Gaspar Vaz”.

Cabe suponer que los vecinos de Alcántara, en su mayoría, no se identifican


como seres distintos a los de Brozas. Viven en el mismo señorío, comparten
espacios de labor y los unen numerosos vínculos familiares. En esas condiciones,
resulta difícil inducirles a la violencia por una cuestión como la que tratamos,
máxime porque ninguno de los privilegios conseguidos por los vecinos de
Brozas perjudica al común de la población alcantarina. Se hace necesario, pues,
el fomento de una corriente de opinión que modifique sus actitudes. En este
sentido, rumores y representaciones son elementos con suficiente capacidad
como para generar una disonancia cognitiva en el conjunto de la sociedad.

15.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

186 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

La disonancia, entendida como una ansiedad o tensión psicológica producida


por la incoherencia entre dos creencias o actitudes, surge en este caso a partir
de las contradicciones entre lo percibido y lo vivido16. Las representaciones
deformadas de la realidad dibujan a unos vecinos violentos, levantiscos y con
intenciones vejatorias con respecto a la villa. Esta situación no se corresponde
con la que a diario se vive en las relaciones entre ambas villas. Sin embargo,
cuando surge la disonancia cognitiva, esta tiende a ser reducida por los
individuos, quienes se decantan por una de las opciones en liza. En esta
adhesión, como en todo proceso de persuasión, influye el prestigio social de
la fuente17. Si la misma goza de cierto reconocimiento, como es el caso del
concejo, aumentan las posibilidades de que sus rumores sean aceptados. Por
tanto, las representaciones y los rumores que se recogen en las denuncias del
concejo de Alcántara inducen la disonancia, primero y su reducción, después, a
través de un proceso de racionalización cognitiva. Es decir, muchos individuos
pudieron cambiar sus creencias o actitudes hacia los vecinos de Brozas para
hacerlos coherentes con las representaciones. Una vez que la recategorizasión
social negativa se opere en la conciencia de los vecinos de Alcántara, se
generará una frontera mental entre ellos y los de Brozas, lo que conducirá a su
definitiva exclusión y posteriormente justificará la violencia. Desde luego, esto
no implica que sus efectos modificasen las actitudes de la totalidad de la villa
y ni siquiera una fracción que podamos considerar mayoritaria. Sin embargo,
como veremos en el último apartado, puede observarse que los rumores calaron
sobre determinados sectores de la población y lograron el objetivo buscado.

3.2. Los emisores, los canales, los motivos


Antes de abordar los efectos generados por los mensajes analizaremos a sus
emisores. ¿Quiénes se encargan de difundir los rumores y las representaciones
deformadas? A lo largo del apartado anterior nos hemos referido a los poderes de
la villa como los principales agentes implicados en la formación de la opinión. Por
eso, dedicaremos estas líneas a poner en relación personas, cargos y mensajes.
En general, apreciamos una vinculación entre la difusión de ideas contrarias al

16.  Morales Domínguez, J.F. y Huici Casal, C. (coors), Psicología Social [Glosario]. Madrid, Mc Graw Hill,
1999:302.

17.  Moya Morales, M. “Persuasión y cambio de actitudes”, Morales Domínguez, J.F.; Huici Casal, C. (coords),
Psicología Social. Mc Graw Hill, Madrid, 1999:159.

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LUIS VICENTE CLEMENTE QUIJADA

villazgo de Brozas y el ejercicio de algún cargo político en Alcántara, el disfrute


de una posición económica holgada o el uso de los terrenos agropecuarios
que ahora quedan bajo la jurisdicción de Brozas. Si repasamos la ocupación de
algunos de los implicados en las tareas de difusión observaremos que se trata
de miembros del regimiento y ganaderos acomodados.

Los miembros del regimiento constituyen uno de los grupos comprometidos


con la difusión de los rumores y las representaciones deformadas. García de
Garavito, quien presentaba a los alcaldes de Brozas como ladrones de ganado,
ocupa en esos momentos el puesto de guarda de los términos de Alcántara.
Previamente había sido regidor y procurador: “a sido de veynte años a esta
parte algunos años regidor e proqurador general de esta villa de Alcántara”18.
Gregorio de Godoy, que había sido alcalde, regidor, escribano de consistorio y
procurador, tampoco reconocía el villazgo. En su argumentación consideraba
que las penas impuestas por los alcaldes de Brozas eran ilegítimas porque se
habían efectuado en “término e jurediçión e baldío de esta villa de Alcántara”.
Desde su punto de vista, los alcaldes de Brozas no podían ejercer su función
sobre el territorio asignado “porque todo el término e çircuyto de arrededor
de la villa de Las Broças, todo es término e baldío e jurediçión de la villa de
Alcántara e que la villa de Las Broças no tiene término ni jurediçión ninguno ni
baldío alguno”. Junto a ellos, otro de los casos relevantes lo constituye la esposa
de Alonso de Chaves, de quien no conocemos su nombre por aludir las testigos
tan solo a sus acciones. Su marido había desempeñado el cargo de escribano en
la villa de Alcántara y tiene criados que cuidan de su ganado19. Es por tanto uno
de los principales damnificados ante la negativa de Brozas a la contribución de
las ochavas, impuesto destinado al salario de los escribanos y por las multas
impuestas a los ganaderos. Su esposa se dedicará activamente a la difusión de
mensajes contra los vecinos de la nueva comunidad. Durante el mes de abril de
ese año protagoniza uno de los principales altercados, al incitar a unos niños
de Alcántara a insultar y apedrear a dos vecinas de Brozas. Según el testimonio

18.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

19.  Alonso de Chaves aparece como escribano en varias cartas de venta de la década de 1520. Sección No-
bleza del Archivo Histórico Nacional [SNAHT], OVANDO,C.1,D.47; SNAHT, OVANDO, C.1,D.46; SNAHT,
OVANDO,C.1,D.45. Sus actividades ganaderas son referidas en el proceso que estamos analizando. Los testigo
aluden a la confiscación de varios cerdos, de los cuales “quatro puercos eran de Alonso de Chaves”, AGS, CRC,
505, 5, s/n.

188 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

de Isabel Alonso, la mujer de Alonso de Chaves los azuzó al grito de “a ellas, a


ellas, que son de la villa de carocuesta y de la villa seca”, tras lo cual los chicos
salieron corriendo “y que así le començaron a tirar piedras”. El testimonio de
su compañera, Ana López, no difiere sustancialmente del anterior. Según ella,
la esposa de Alonso de Chaves les preguntó de dónde eran y cuando ellas
comentaron que de la villa de Brozas, la primera incitó a unos muchachos
para que “las apitasen y las apedreasen”. Ana López continúa narrando cómo
uno de los niños se acercó a ellas “apitándolas y les tiró piedras” y cómo la
esposa de Chaves, junto a los chiquillos “salió tras ellas (...) dándoles gritos,
diziéndoles «a ellas, a ellas»” mientras les tiraba piedras. Con ellos encontramos
también a ganaderos acomodados generando diversos mensajes con la finalidad
de denostar a la villa. Estos ganaderos compraban de forma mancomunada
el derecho de aprovechamiento de los rastrojos de la hoja sembrada por los
vecinos de Brozas. Podemos considerarlos de un nivel económico medio en
tanto que cuentan con criados a su servicio. Uno de ellos, Juan González,
participa de la visión de sus amos, a la sazón Gaspar Vaz y Bartolomé Sánchez.
En su testimonio describe cómo un día, mientras guardaba el ganado “vinieron
allí diez onbres de a cavallo e otros diez onbres de pie armados con armas de
malla e lanças e espadas”. Según él, después de tratarlo con cierta prepotencia
“tomaron de los puercos que este testigo guardava por fuerça (...) dos puercos”.
Para Juan González el asunto es básicamente un hurto perpetrado por parte de
unos individuos armados. De esta forma asimila al bandolerismo el ejercicio de
la justicia por parte de los alcaldes de Brozas, a quienes ni siquiera cita “que este
testigo no los conosçió por su nombre”. Se trata de un intento de deslegitimar
todavía más su acción, especialmente cuando al final de su testimonio anota
las amenazas de las que fue objeto “que avían de bolver allí mañana e que si
allí los hallavan que avrían de de llevar a este testigo e a los otros porqueros
presos”. En general, su testimonio es coincidente con el de su amo, Gaspar
Vaz, a quien, según su propia interpretación, le “tomaron e robaron e llevaron
forçosamente do quisieron hasta onze puercos”.

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LUIS VICENTE CLEMENTE QUIJADA

NOMBRE POSICIÓN ACCIÓN


García de Guarda de términos. Difunde rumores: amenazas
Garavito Previamente escribano y a los vecinos de Alcántara
regidor
Pedro Procurador del concejo Difunde rumores: abusos
de Neyra de poder, amenazas

Esposa de Su marido ha sido Difunde representaciones


Alonso de escribano. También es deformadas: justifica e instiga
Chaves ganadero y cuenta con la persecución contra vecinas
criados a su servicio. de Brozas

Gaspar Vaz Ganadero acomodado. Difunde representaciones


Aprovecha los rastrojos de deformadas: presenta a los
Brozas alcaldes de Brozas como
ladrones

Tabla 1: Personas implicadas en los procesos de formación de la opinión pública.

Veíamos cómo la esposa de Alonso de Chaves instigaba a los niños para que
atacasen a las vecinas de Brozas. Actúa como una auténtica creadora de opinión
a través del fomento de representaciones deformadas y satíricas como “la villa
de carocuesta” o “la villa seca”. Esto nos introduce en la cuestión de los canales
de comunicación. Las ideas generadas por los creadores de opinión necesitan
transmitirse a la población para que surtan el efecto deseado. ¿Qué otros
canales se emplean para difundir los mensajes además de la comunicación
verbal directa? Uno de los más evidentes es el de la lectura en concejo de las
denuncias y apelaciones presentadas por la villa de Alcántara. Los escritos de
procuración elaborados y las cartas de poder adjuntadas por sus representantes
incluyen una lista de confirmantes ajenos al mismo. En Brozas, además, aparece
la expresión “y otras muchas personas”, lo cual nos da la idea de una reunión
abierta, a la que asiste una parte de la población sin relación directa con el
gobierno de la villa. De esta forma, los contenidos escritos se incorporan a
la cultura oral20. La lectura de los “agravios” y su discusión inician el proceso
disonancia. El prestigio de la fuente lo refuerza y de esta forma, aquellas
personas que no tienen un conocimiento directo de los acontecimientos llegan

20.  “Lo trascendente es por tanto, incluso en el mundo rural, la existencia de canales de comunicación y la
interacción de diferentes niveles de discurso, que facilitan la difusión de la información y posibilitan la formación
de representaciones que remiten a contenidos de la cultura escrita”. Oliva Herrer, H.R. “Espacios de comunicación
en el mundo rural”..., op. cit.:111.

190 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

a considerar como válida la versión del concejo. La apelación directa a los


vecinos por parte del concejo constituye el segundo mecanismo de modelado
de la opinión. El concejo de Alcántara recluta a sus vecinos para atacar las
insignias del poder brocense. Varios testigos narran cómo fue derrocada la
horca. Para ejecutar estas acciones hubo que conminar a distintos vecinos de
las aldeas y la villa. Diego Barriga declaraba que el día del derrocamiento
de la horca, el concejo de Alcántara “venían con atambor e apellidando las
aldeas”21. La justicia de Alcántara imponía la participación obligatoria en esta
fuerza paramilitar. Diego de Cabrera, morador en Aldea del Rey, aseguraba que
encontró en su camino a un grupo de personas armadas a quienes “la Justiçia
de la villa de Alcántara le avía puesto pena que viniesen con ellos a Santa
María de Los Hitos”22. Con motivo de las mismas se efectuaban arengas donde
los tópicos se van repitiendo y donde se estimula al individuo al ejercicio de
la violencia. Diego Sánchez vio a Pedro Copete y Alonso Copete Enríquez
cuando venían a derrocar la horca de Brozas “que ansí lo dezían e publicavan
en el Aldea del Rey”. Diego Alonso Panadero observó la llegada de un grupo
de jinetes y peones a Aldea del Rey, entre los que se econtraban los alcaldes
ordinarios de Alcántara diciendo en la aldea que iban a derrocar la horca “e que
a quien se lo resistiese que se avían de sacudir con ellos”23.

3.3. Efectos sobre los receptores


En vista de lo anterior, la siguiente pregunta que podemos plantearnos es la
de si tienen una efectividad real estas técnicas sobre la población alcantarina.
Sin duda, los resultados son variables. Los valores estamentales no son fáciles
de combatir, en tanto que tienen una profunda coherencia en el mundo rural.
Constituyen sistemas congruentes, con entidad y fundamentación lógica y
jurídica24. La construcción social de la realidad no siempre es capaz de anular al
pensamiento crítico del individuo ni a los valores arraigados en su sistema de
pensamiento. Sin embargo, a través de los testimonios del pleito comprobamos
que esta construcción logró, en ocasiones, la plena anexión a los postulados de

21.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

22.  Ibid.

23.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

24.  Monsalvo Antón, J.M. “Raíces sociales de los valores estamentales”..., op. cit.: 370.

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los grupos de poder. Los vecinos de Alcántara se forman entonces una opinión
negativa sobre la legitimidad del villazgo de Brozas que justifica el ejercicio de
la violencia y el seguimiento de causas judiciales contra sus homónimos. Desde
luego, algunos de los implicados en las violencias son individuos directamente
perjudicados por el villazgo o personas que acuden a los llamamientos
obligatorios. Otras veces, se forman tumultos espontáneos que nos pueden dar
una idea del efecto causado por los creadores de opinión.

Sobre el primer caso, el de la involucración de personas directamente afectadas,


contamos con algunos datos que demuestran su participación activa. En abril,
poco después de la expedición del privilegio, un grupo de personas derrocó
por dos veces la horca de la villa de Brozas. Este tipo de acciones no tienen un
carácter espontáneo. Son organizadas por los alcaldes y algunos personajes que
han ocupado previamente cargos concejiles, en otras palabras, por personas que
forman parte de los grupos que concentran el poder político de la villa. Pedro
Sánchez, vecino de Ceclavín, declaraba cómo el yerno de Francisco del Barco
acudía a la reunión organizada para formar una pequeña milicia encaminada a
la destrucción de la horca25. Su suegro, Francisco del Barco (†1536), era, según
algunos testimonios de la época, “onbre muy rico e que cada un día conpraba
e juntava renta de yerva e que se multiplicava su hazienda”26. Su cuñado,
Alonso del Barco, comprará uno de los regimientos perpetuos que se venden
en 154127. No situamos ante un nuevo caso de poderes económicos vinculados
al fomento de la violencia contra los vecinos de Brozas. Sin embargo, esta no
se puede poner en práctica sin unos recursos humanos adecuados. Por eso,
los alcaldes de la villa y otros hidalgos, cuando se erigen en líderes de esta
milicia, intentan reclutar vecinos. Es aquí donde podemos observar, en parte, el
grado de adhesión conseguido mediante los mensajes previamente difundidos.
Si algunos vecinos acuden al llamamiento de manera forzada, otros, por el
contrario, asisten por su propia voluntad, con un fervor que les lleva incluso a
enfrentarse a la autoridad del alcalde mayor del Partido. Diego Barriga, vecino

25.  “e que veniendo de esta parte del aldea del Rei, que vido yr a el alcaide de Carmona yerno de Françisco
del Barco ençima de un cavallo corriendo”. AGS, CRC, 505, 5, s/n.

26.  Archivo Histórico Nacional, Órdenes Militares, Archivo Histórico de Toledo, Expediente 34538, s/n.

27.  AA.VV. Noticias de Alcántara, Tomo I: Pedro Barrantes Maldonado y sus antigüedades de la villa de Alcán-
tara. Diputación Provincial, Cáceres, 2010: 199.

192 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

de Aldea del Rey, nos cuenta a través de su testimonio cómo algunos de ellos
se niegan a abandonar la milicia cuando el alcalde mayor lo ordena:

“el alcalde mayor mandó dar un pregón que so pena de çient açotes se
fuesen todos de allí cada uno a su casa e que algunos de los peones se
fueron e que los de cavallo no se quisieron yr e se estuvieron allí con el
governador hasta que se puso el sol, que se fueron todos a la villa”28.

Los tumultos vecinales constituyen el campo donde puede apreciarse con


mayor detalle el efecto de los mensajes sobre la opinión pública y sobre la
acción de los individuos. Los testimonios sugieren que estos se forman de
manera espontánea. Isabel Alonso y Ana López indican que mientras huían
de la esposa de Chaves y los niños que las apedreaban llegaron a la plaza de
Alcántara “y que en la plaça se començaron algunos a mofar e a corar de ellas”29.
En el momento que el alguacil mayor intentó apresar en Brozas a un tal Alonso
Hernández Corchado, fue rodeado por otra turba de gente. Cuando el alcalde
mayor llegó hasta el lugar, encontró al alguacil “sin el dicho preso e apartando
mucha gente que allí estava armada con muchas lanças, dalles e lançones (...)
e otra mucha gente que venía por las calles abaxo en favor de los que allí
estavan”30. Sin embargo, la aparente espontaneidad de estas aglomeraciones
debe ser cuestionada. Su formación, si en última instancia ocurre sin ningún
tipo de llamada, es ante todo el resultado de la orientación de la opinión pública
por los grupos que veíamos en el apartado anterior. En Alcántara los mensajes
han logrado que los vecinos perciban como algo negativo al nuevo estatus de
Brozas. En Brozas, los ataques contra sus vecinos y sus símbolos así como las
causas judiciales abiertas, han hecho que la justicia señorial sea percibida como
ilegítima. En ambos casos, esa recategorización justifica el uso de la violencia,
física o verbal, contra los vecinos de Brozas y contra la justicia del Partido.

El análisis de los improperios vertidos en los tumultos nos puede orientar


acerca del grado de penetración de los mensajes negativos en la opinión

28.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

29.  Ibid.

30.  Ibid.

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pública alcantarina. A partir de esos testimonios podemos incluso acercarnos


a las representaciones individuales en relación con los símbolos y vecinos de
Brozas. Uno de los símbolos de la nueva villa es precisamente el privilegio de
villazgo. Pues bien, una de las descalificaciones consistirá en presentarlo como
falso, lo que de facto implica la ilegitimidad de la villa. Isabel Alonso declaraba
haber sufrido insultos en la plaza de Alcántara cuando se formó el tumulto
que describimos anteriormente. Los ataques verbales iban encaminados a la
ridiculización del privilegio y a su deslegitimación. Desde el punto de vista
de algunos de los participantes, el privilegio era fruto de una conspiración
instigada por el comendador de Brozas, a quien reservaban el apodo de
“Barbarroja”. Para alguno de los implicados era él quien lo había traído, lo que
ya implicaba cierta duda sobre su validez: “e que el del lagarto bermejo, que
avía traýdo el previllegio, que tal qual él era, que tales cosas traýa”. A todas
luces se trataba de un privilegio falso porque “el emperador nuestro señor no lo
avía podido dar”31. Ana López, también presente en el altercado, describe otro
tipo de denostaciones cuya simbología se nos escapa, pero que insisten en la
misma idea. Según ella, en el episodio de la plaza de Alcántara, varios vecinos
se habían burlado asegurando que ellos

“avían tenido la previllegina colgada de un toçino y que después


acuchillaron el toçino porque dezían que no mereçía estar la previllegina
en el toçino”32.

En suma, todo apunta a que los anhelos de los grupos de poder habían calado
en la conciencia de sus vecinos. Para ellos suponía un perjuicio la pérdida
del impuesto de las ochavas y las limitaciones en el uso de los comunales.
Reminiscencias de estas preocupaciones se pueden documentar en el episodio
de la plaza. Ana López narra cómo las advirtieron de que “las ochavas que
las avían de pagar en esta villa agora dobladas e que no esperarían agora por
ellas como solían esperar”. Las injurias declaradas por Isabel Alonso son muy
similares en cuanto al contenido. En el tumulto había sido amedrentada con la
aseveración de “que aunque más en ello anduviese Barba Roxa, que no avía

31.  Ibid.

32.  Ibid.

194 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

de ser villa ni le avían de quitar las ochavas”. Esta labor alcanza a todos los
grupos sociales pero también generacionales. Hasta los niños de la villa llegan
a participar de los prejuicios sembrados por los grupos de poder. Así lo cuenta
Juan Clemente, vecino de Brozas, que había ido a moler en las aceñas del Tajo:
“que viniendo de moler, junto a la villa, que desde ençima de la çerca de la
villa le arrojaron muchas piedras moços e muchachos”. No se trataba de una
chiquillada, sino de una forma de expresar la ira inculcada contra los habitantes
de la nueva villa. Deducimos esto último a partir de los gritos de amenaza que
parecen haber proferido contra el vecino. Según él, las piedras eran arrojadas
al grito de “a la horca, vellacos, a la horca, vellacos”.

Sin embargo tenemos también testimonios que indican la oposición vecinal a los
mensajes. Resulta significativo que la villa de Alcántara recurra a la imposición
de penas por desacato a quienes no acudan a los llamamientos. Esto evidencia
que una parte de los vecinos se niega a participar en las violencias instigadas
desde los grupos de poder. Es también relevante que esta contestación proceda
de las aldeas. Por ejemplo, los moradores de Ceclavín se negaron en bloque
a tomar parte en el llamamiento de Alcántara. Pedro Sánchez, habitante de
la aldea, narra en su testimonio cómo “los alcaldes hordinarios de la villa de
Alcántara pusieron pena a los vezinos de Çeclavín que viniesen luego a la villa
de Alcántara con sus armas a favoreçer a la Justiçia”. La aldea era la segunda en
tamaño de la Tierra, con un contingente demográfico muy cercano al de la villa.
Sus dimensiones le posiblitaban enfrentarse a un eventual ataque de la villa,
como ocurría en Brozas ante el intento de arresto. Además, la opinión pública
no había sido modelada en la aldea, al quedar fuera del alcance de los canales
empleados en Alcántara. Por ello y no por una simple cuestión de solidaridad
mecánica, los vecinos no cedieron a las amenazas que se les enviaban desde
el concejo. Pedro Sánchez explicaba que al llegar la carta con el llamamiento
“sospecharon en Çeclavín que sería para venier contra esta villa de Las Broças
e que ansí no quiso venir ninguno”33.

33.  AGS, CRC, 505, 5, s/n.

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4. CONSIDERACIONES FINALES

Los datos manejados nos han permitido observar el funcionamiento de


los procesos de construcción social de la realidad iniciados en la villa de
Alcántara ante un acontecimiento traumático para ciertos grupos sociales
acomodados, como fue la escisión de una aldea. Esta construcción se ha basado
fundamentalmente en la generación de rumores y representaciones deformadas.
El empeño por la creación y divulgación de estos mensajes pone de manifiesto
la existencia de una opinión pública a la que es necesario contentar. Antes de
emprender acciones represivas contra los elementos discrepantes – la aldea –
se ha buscado el apoyo, al menos moral, de la mayor parte de la comunidad
asentada en la villa. Por tanto, resulta evidente que esta opinión pública puede
ser modelada – y de hecho se modela – mediante un conjunto de relatos
que construyen la realidad. Esa construcción social es difundida a través de
diferentes canales de comunicación oral y escrita, como son los escritos de
los procuradores, las murmuraciones en diferentes reuniones informales y las
arengas en los llamamientos. Mediante ellas se consigue generar una disonancia
cognitiva en los receptores, la cual puede llegar a inducir una recategorización
social negativa de los elementos representados, en este caso, la comunidad de
Brozas. De esta forma se modifican las actitudes de los vecinos de la villa y se
hace justificable para ellos el uso de la violencia contra personas y símbolos de
la nueva comunidad, así como la prolongación del conflicto por la vía judicial.
En segundo lugar se han mostrado las posibilidades de los grupos de poder
político y económico para modelar y dirigir a la opinión pública de acuerdo
a sus intereses. Han sido las familias que copan los cargos concejiles y los
ganaderos acomodados quienes se han dedicado con mayor vehemencia a la
difusión de las representaciones deformadas y a la crispación de la sociedad.
Los efectos de su acción se presumen satisfactorios, en tanto que en la villa
de Alcántara han logrado la adhesión voluntaria y ferviente de algunos grupos
vecinales e incluso del colectivo juvenil. Este último caso es uno de los más
significativos, porque muestra cómo su opinión ha sido debidamente formada
hasta hacerle partícipe de preocupaciones (cobro de impuestos y uso de la
tierra) que en absoluto le afectan. En las aldeas, por el contrario, los poderes
no han contado con adeptos a su causa, en tanto que no han dispuesto en ellas
de los adecuados canales de difusión.

196 LOS GRUPOS POPULARES EN LA CIUDAD MEDIEVAL EUROPEA


GRUPOS DE PODER, CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD Y FORMACIÓN DE LA OPINIÓN PÚBLICA:
EL VILLAZGO DE BROZAS (1537)

A partir de lo visto cabe cuestionar la espontaneidad de los tumultos y


levantamientos vecinales que tuvieron lugar en Alcántara con motivo del
villazgo de Brozas. Si hemos comprobado que no siempre existe un dirigismo
claro en ellos, podemos considerar que sus reivindicaciones han sido, en
cierto modo, prescritas desde los grupos de poder. No pretendemos cuestionar
con esta afirmación la existencia de una cultura política pechera con valores
y alternativas propias, aspecto suficientemente demostrado a través de una
rica bibliografía reciente. Sin embargo, consideramos que el contenido del
proceso sugiere que esta voluntad vecinal no siempre consiste en anhelos o
preocupaciones comunes a los individuos que se tornan en protesta colectiva
mediante una sinergia comunitaria. La opinión pública ha sido formada y dirigida
hacia unos objetivos identitarios concretos y unas reclamaciones económicas
que difícilmente revertirán en beneficio de la comunidad.

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Este libro tiene por objeto el estudio de los grupos populares como un producto
social inacabado, que es capaz de revelarnos las claves del funcionamiento de las
sociedades medievales. La presente monografía quiere aportar algunas respues-
tas a las grandes cuestiones que se han venido haciendo los medievalistas sobre
los grupos populares, tales como su definición, cómo se veían y eran vistos, su
composición, sus actividades económicas, su identidad, sus aspiraciones, sus con-
tribuciones a los regímenes políticos medievales, entre otras muchas cuestiones.
Así, se ha tratado de dar respuesta a varios interrogantes sobre el papel de los
grupos populares, muchas veces tanto despreciados por los cronistas medievales,
como infravalorados por los medievalistas contemporáneos, desde una perspecti-
va comparada y transnacional entre el mundo Atlántico y el mundo Mediterráneo
en la Europa bajomedieval. Esta monografía se inscribe en las tareas del proyecto
de investigación financiado por el gobierno de España Las sociedades urbanas
de las ciudades y villas portuarias de la Europa Atlántica en la Baja Edad Media
(HAR2012-31801).

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