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Universal (filosofía)

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Los universales son los supuestos referentes de los predicados como "verde", "áspero", "amigo" o


"insecto".1

La existencia de los universales se postula para justificar nuestra manera de hablar acerca de
los individuos. Así por ejemplo, estamos justificados en decir de una planta que "es verde", porque
la planta posee el universal verde, o alternativamente porque el universal verde está presente en
la planta. Además, podemos decir de varias cosas que "son todas verdes", porque el
universal verde, siendo algo distinto de las cosas, está sin embargo presente en todas ellas. Los
universales, por lo tanto, tienen la particularidad de poder estar presentes en varios lugares al
mismo tiempo, algo que los distingue fuertemente de los individuos. 2

La existencia y naturaleza de los universales ha sido materia de arduo debate filosófico.


Especialmente en la Universidad de París en el siglo XI, y tuvo especial importancia en
el nominalismo.

En general, el término "universal" se reserva para el contexto específico del problema de los


universales, prefiriéndose otros términos en otros contextos.

Un universal es aquella afirmación que ocupa la totalidad de los individuos de un grupo en


concreto, de manera que entra en el ámbito universal. Ej.: Todos los planetas de nuestro sistema
solar son sostenidos por la gravedad de la estrella central.

1. ↑ Lowe, E. J. «universals». The Oxford Companion to Philosophy (en inglés). Consultado el


19 de julio de 2009.

2. ↑ MacLeod, Mary C.; Rubenstein, Eric M. «Universals». Internet Encyclopedia of


Philosophy (en inglés). Introducción. Consultado el 19 de julio de 2009.

Los particulares son todas aquellas afirmaciones que ocupa una parte de los individuos de un
grupo en concreto, de manera que entra en un sector de la población. Ej.: Los seres humanos son
mortales.

Las implicaciones de estas definiciones en la concepción universal del individuo consisten en que
el universal afecta a todos los individuos; en cambio lo particular solo afecta a la particularidad del
individuo y no así a la totalidad de los individuos.

Problema de los universales

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Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en


una publicación acreditada.

Este aviso fue puesto el 17 de abril de 2013.


El problema de los universales involucra diferentes áreas temáticas lo cuales son: la psicología
cognitiva, la epistemología, y la ontología, entre otros. El problema de los universales se refiere al
modo en que pensamos y percibimos, y cuáles son las realidades a ser conocidas.

Se puede ejemplificar el problema de los universales con la siguiente pregunta: ¿es la idea de un
río (un universal) más real que las furiosas aguas del Río Meandro (un particular) en este
momento? ¿Es menos real? ¿O diferentemente real? Puede representarse de la siguiente manera:
"Siendo individuales y singulares todos los seres que existen en la naturaleza, ¿cómo puede ser
verdadero el conocimiento que adquirimos por medio de nuestras ideas, que sólo y siempre nos
dan lo universal?"1

Índice

 1El problema de los universales en la filosofía griega

 2El problema en tiempos medievales

 3Referencias

 4Bibliografía

El problema de los universales en la filosofía griega[editar]

El debate pudo haber comenzado con Heráclito, un antiguo pensador griego a quien Platón le


atribuye la expresión que versa sobre el río en el Crátilo (obra que lleva el nombre del principal
discípulo de Héraclito), 402a: "En algún lugar dice Heráclito que todo se mueve y nada permanece,
y, comparando las cosas con la corriente de un río, dice que en el mismo río no nos bañamos dos
veces". En el tiempo que nos toma mover el pie para dar el segundo paso, el agua ha continuado
corriendo hacia delante, las orillas han cambiado un poco, y el río ya no es el mismo. Esta
interpretación platónica suele ser considerada tendenciosa para poder argumentar sus ideas.
Heráclito consideraba que había algo que permanecía, en el caso del río, el cauce, a modo de
metáfora para referirse al lógos.

Heráclito, desde el punto de vista platónico, es frecuentemente interpretado como sugiriendo una
conclusión escéptica de esta observación. Como nunca nada se mantiene igual de momento a
momento, cualquier conocimiento que creamos poseer es obsoleto en el instante de adquirirlo.
Heráclito también podría haber estado sugiriendo que los nombres son una manera artificial de
imponer estabilidad al flujo de la realidad: «llamando a esto "río", pretendo que sea una entidad».
Esto lo convertiría en el primer nominalista.

Mucho en la filosofía de Platón puede ser entendido como una respuesta a Heráclito,


especialmente a las implicaciones escépticas de sus escritos. Para Platón, nuestro intelecto puede
contemplar el mismo río cualquier cantidad de veces, ya que el río como una idea, como una
forma, se mantiene siempre el mismo. Hay una aguda distinción entre el mundo de los sentidos y
el mundo del intelecto: uno puede tener sólo opiniones acerca del primero, pero puede tener
conocimiento verdadero, ciencia como una creencia verdadera justificada, acerca del segundo.
Justamente por esa razón, el mundo inteligible es el mundo de la razón; y el mundo sensible es
sólo provisionalmente real, como las sombras en la pared de una cueva. Así es como describe
Platón la realidad del mundo y de las ideas en su famosa Alegoría de la caverna (La República,
Libro VII).

La noción platónica de ideas atemporales no está confinada a universales. Términos particulares


pueden también ser entendidos como el nombre de una forma inteligible. Entonces, a pesar de
que "río" es una forma, "meandro" lo es también, y "el meandro como era al mediodía el viernes
pasado" es asimismo una forma. ¡Hasta "flujo heraclíteo" es una forma y, como tal, desprovisto de
flujo y atemporal! Hay aquí paradojas en abundancia, y Platón mismo las exploró en un diálogo
deslumbrantemente dialéctico: el Parménides.

Pero al menos una parte de lo que Platón quiso dar a comprender es que "río", como un universal,
es una idea atemporal, perfecta y por eso inmutable, en la cual los ríos mutables participan
parcialmente, ya que el mundo material es un espejo imperfecto del mundo real. Platón, en
consecuencia, fue el primer realista.

Su alumno, Aristóteles, estaba en desacuerdo tanto con Platón como con Heráclito. Aristóteles
transformó las formas de Platón en "causas formales"; los planos implícitos en las cosas
materiales. Donde Platón idealizaba la geometría, Aristóteles practicaba la biología, y su
pensamiento siempre vuelve a los seres vivos. Considera un árbol de roble. Éste es un miembro de
una especie, y tiene mucho en común con todos los robles de generaciones pasadas, y con todos
los que vendrán. Su universalidad, lo que le da la esencia de roble, es una parte de él; pero ningún
roble es idéntico a sus pares en grado absoluto, por lo cual cada quien es particular. Por
consiguiente, Aristóteles era mucho más insistente que Heráclito o Platón sobre conocer el mundo
sensible. Un biólogo puede estudiar robles y aprender sobre su esencia, encontrando
el orden inteligible dentro del mundo sensible. Tal visión hizo a Aristóteles un realista en cuanto a
los universales, pero un nuevo tipo de realista. Suele darse el nombre a esta visión de las cosas
como la postura del "realismo moderado".

El problema en tiempos medievales[editar]

La obra de Porfirio Introductio in Praedicamenta, traducida al latín por Boecio, se convirtió en un


libro de texto básico en las escuelas medievales, 2 creándose el marco para el desarrollo filosófico-
teológico medieval de la lógica y el problema de los universales. Porfirio se preguntó si las ideas
universales existen dentro o fuera de la mente, si son o no son inmateriales y si existen dentro de
los objetos físicos o fuera de estos.3 Filósofos musulmanes preservaron una tradición de sabiduría
aristotélica después de que el Cristianismo lo hubiera largamente olvidado al asumir la tradición
platónica. San Agustín y Pseudo Dionisio trasladaron las ideas platónicas a la mente de Dios. 3

A partir del siglo XI la escolástica medieval suscitará el problema con Roscelino de Compiègne,


considerado el primer nominalista, y sobre todo por la polémica que introdujo su alumno Pedro
Abelardo y la condena de tales ideas por parte de Anselmo de Canterbury.

Sin embargo, la reconquista de España y la cultura árabe en ella establecida durante tantos siglos,
hizo posible traer de nuevo a la cultura latina las riquezas de la antigua filosofía griega, como se ha
encontrado en las bibliotecas recapturadas de Toledo.
Tomás de Aquino en el opúsculo De ente et essentia restableció la visión de Aristóteles sobre la
esencia, o los universales.

Lo anterior no impidió que en el siglo XIV floreciera con fuerza de nuevo el nominalismo, siendo su
representante más importante Guillermo de Occam. Otros nominalistas como George
Berkeley o John Stuart Mill negaron los conceptos universales.3

Referencias[editar]

1. ↑ Maritain, Jacques (1963). «II División de la Filosofía–Problemas Principales–


Lógica». Introducción a la Filosofía. Club de Lectores. p. 135.

2. ↑ Barnes 2003, p. ix.

3. ↑ Saltar a:a b c Bassham, Gregory ( 1959-) (cop. 2018). El libro de la filosofía  : de los


Vedas a los nuevos ateos, 250 hitos en la historia del pensamiento. Librero.
p. 120. ISBN 978-90-8998-945-1. OCLC 1123026787. Consultado el 29 de febrero
de 2020.

Bibliografía[editar]

 Antonio D. Tursi, La Cuestión de los Universales en la Edad Media, Winograd, 2010.'

Categorías: 

 Problemas filosóficos

 Cognición

 Metafísica

Nominalismo

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El nominalismo es una doctrina filosófica según la cual todo lo que existe es particular. 1 Esto


generalmente se afirma en oposición a quienes sostienen que existen los universales o
las entidades abstractas.2 El nominalismo niega la existencia de universales tanto de
manera inmanente (en los particulares) como trascendente (fuera de los particulares).

En rigor, la doctrina opuesta al nominalismo no es el realismo, que acepta la existencia tanto de


particulares como de universales, sino el universalismo, que sostiene que todo lo que existe son
universales.1

El término «nominalismo» proviene del latín, nomen (nombre). Por ejemplo, John Stuart


Mill escribió una vez, que "no hay nada general, excepto nombres". Otra palabra usada para
designar al nominalismo es particularismo.3

Índice

 1El problema de los universales

 2Tipos de nominalismo

o 2.1Nominalismo de predicados

o 2.2Nominalismo de conceptos

o 2.3Nominalismo de semejanza

o 2.4Teoría de los tropos

 3Véase también

 4Notas y referencias

 5Bibliografía

El problema de los universales[editar]

Artículo principal:  Problema de los universales

El nominalismo surgió en reacción al problema de los universales. En concreto, ¿qué representa el


hecho de que algunas cosas son del mismo tipo? Por ejemplo, Sócrates y Platón: los dos son
hombres, o bien, el hecho de que ciertas propiedades son repetibles: la hierba, la camisa, y
una rana son todas verdes. La pregunta es en virtud de qué Sócrates y Platón son ambos hombres,
y la hierba, la camisa, y la rana son todos verdes.

La respuesta realista es que todas las cosas verdes son de tal color en virtud de la existencia de un
universal, una sola cosa de alguna manera presente en ellas: el verdor de todas las cosas verdes.4
La hierba, la camisa y la rana, comparten el universal verde. De modo que un universal es algo
repetible, que puede estar de manera íntegra en varios particulares a la vez.

El nominalismo, en cambio, niega la existencia de los universales. La motivación de este, se deriva


de varios lados. En primer lugar, la cuestión sobre dónde se encuentran esos universales (si es que
existen). Platón sostuvo que hay un reino de las formas abstractas o universales separado del
mundo físico (véase la teoría de las Formas). Los particulares mundanos participan o imitan a esa
Forma universal. Pero esto plantea la pregunta: ¿dónde está este reino de lo universal? Una
posibilidad es que se encuentra fuera de espacio y tiempo. Sin embargo, los naturalistas sostiene
que no hay nada fuera del espacio y del tiempo. Algunos neoplatónicos, como Plotino y Agustín de
Hipona, sostuvieron (anticipándose al conceptualismo) que los universales están contenidos
dentro de la mente de Dios.

Los realistas moderados sostienen que no hay ámbito en el que los universales existan, sino que
más bien los universales se encuentran en el espacio y el tiempo en los que se manifiestan.
Recordemos que un universal, como lo verde, se supone que es una única entidad. Los
nominalistas consideran inusual que pudiese haber una única cosa que existiese en varios lugares
al mismo tiempo. El realista mantiene que todas las instancias de verde se mantienen unidas por la
relación de participación o imitación, pero esta relación no puede ser explicada.

Daniel Dennett es un filósofo que intenta ubicar el comienzo del conocimiento en el


funcionamiento del cerebro humano, y rechaza la idea de que hay algo de verde en el mundo real.
La única circunstancia que lo causa es que el cerebro reaccione a la palabra «verde».

El problema de los universales es una cuestión tratada durante toda la historia de la filosofía, pero
su debate se acentuó en la Edad Media, con autores como Guillermo de Ockham o Roscelino de
Compiègne.

Tipos de nominalismo[editar]

Hay varias formas de nominalismo que van desde el nominalismo extremo a una postura casi
realista.

Nominalismo de predicados[editar]

Según el nominalismo de predicados, un particular tiene la propiedad P si y solo si cae bajo el
predicado «P».1 Por ejemplo, Sócrates y Platón son hombres porque el predicado «es un hombre»
se aplica a ambos. Y este es el caso para todos los atributos de similitud entre objetos. La principal
crítica de esta visión es que no proporciona una solución suficiente al problema de los universales
en serio. Parece que no proporcionan una explicación metafísica de lo que lo convierte en el caso
de que un grupo de cosas son similares o están de acuerdo en el atributo.

Nominalismo de conceptos[editar]

Según el nominalismo de conceptos, un particular tiene la propiedad P si y solo si cae bajo


el concepto P.1 Una crítica que se hace a esta doctrina particular es que para explicar entidades
problemáticas como los universales se recurre a otras entidades problemáticas: los conceptos
(entidades mentales).

Nominalismo de semejanza[editar]

Según el nominalismo de similitud, un particular tiene la propiedad P si y solo si se asemeja


adecuadamente a un caso paradigma (o casos paradigma) de un P. 1 Por ejemplo, el netball y
el críquet serán deportes si y solo si se asemejan lo suficiente a casos claros de deportes, como
el básquet y el béisbol.
Algunos nominalistas de semejanza admiten que la relación de semejanza en sí es un universal,
pero es el único universal que es necesario. Eso pone de manifiesto el espíritu del nominalismo.
Otros argumentan que cada relación de semejanza es un particular, y es una relación de
semejanza sino en virtud de su semejanza con las relaciones de semejanza otros. Esto genera una
regresión infinita, pero muchos coinciden en que no es vicioso.

Teoría de los tropos[editar]

Otra forma de nominalismo es la teoría de los tropos. Un tropo es un caso particular de una
propiedad, como el verde específico de una camisa. Podría argumentarse que existe una relación
primitiva, la semejanza entre los objetivos que tiene como tropos. Otra ruta es argumentar que
todos los tropos aparentemente se construyen a partir de los tropos más primitivos y que los
tropos más primitivos son las entidades de la física.

Un tropo primitivo puede explicarse en términos de indiscernibilidad causal. Dos tropos son
exactamente semejantes, si la sustitución de uno por el otro no provoca ninguna diferencia en los
eventos en que participan. Los diversos grados de semejanza en el plano macroeconómico se
pueden explicar por diversos grados de similitud en el nivel micro, a nivel micro y semejanza se
explica en términos de algo no menos robusto que el poder físico, el poder causal. David
Armstrong, prominente realista contemporáneo, sostiene que tal variante basada en tropo del
nominalismo promete, pero sostiene que es incapaz de explicar las leyes de la naturaleza en la
forma en que su teoría de los universales puede.

Véase también[editar]

 Conceptualismo

 Personalismo

 Problema de los universales

Notas y referencias[editar]

1. ↑ Saltar a:a b c d e Armstrong, David (1978). «Segunda sección: Teorías de los


universales». Los universales y el realismo científico (Universals and Scientific
Realism).

2. ↑ Rodríguez-Pereyra, Gonzalo. «Nominalism in Metaphysics». En Edward N. Zalta,


ed. Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Fall 2008 Edition).

3. ↑ Universidad Iberoamericana (1980), "Revista de filosofía, Issues 37-42", pág 174

4. ↑ MacLeod, Mary C. «Universals». Internet Encyclopedia of Philosophy (en inglés).


Consultado el 7 de febrero de 2015.

Bibliografía[editar]

 P. Vicente Muñoz Delgado, La lógica nominalista en la Universidad de Salamanca (1510-


1530), Madrid 1964.

 Cisneros, fundador de la Universidad de Alcalá, en «Ciencia Tomista», 16, 1917.


 Marcelino Menéndez Pelayo, La filosofía española, selección e introducción de
Constantino Láscaris Conmeno, Madrid 1955.

 P. Martínez Gómez S.J., Bosquejo de historia de la filosofía española, apéndice a la


«Historia de la Filosofía», de J. Hirschberger, Barcelona 1965.

 E. Gilson, La filosofía en la Edad Media, Gredos, Madrid 1972, 197-242.

 A Dempf, Metafísica en la Edad Media, Gredos 1987, 268-284.

 E, Vilanova, Historia de la teología cristiana, Herder, Barcelona 1987 821-8S6: P. P. Gilbert,


Introducción a la teología medieval, Verbo Divino, Estella 1993.

 American Heritage Dictionary of the English Language, Fourth Edition, 2000.

 Bacon, John (2008). "Tropes", The Stanford Encyclopedia of Philosophy, Edward N. Zalta


(ed.). (link)

 Burgess, John & Rosen, Gideon. (1997). A Subject with no Object. Princeton University
Press.

 Feibleman, James K. (1962). "Nominalism" in Dictionary of Philosophy, Dagobert D. Runes


(ed.). Totowa, NJ: Littlefield, Adams, & Co. (link)

 Goodman, Nelson (1977) The Structure of Appearance, 3rd ed. Kluwer.

 Hacking, Ian (1999). The Social Construction of What?, Harvard University Press.

 Klima, Gyula (2008). "The Medieval Problem of Universals", The Stanford Encyclopedia of


Philosophy, Edward N. Zalta (ed.). (link)

 MacLeod, M. & Rubenstein, E. (2006). "Universals", The Internet Encyclopedia of


Philosophy, J. Fieser & B. Dowden (eds.). (link)

 Mill, J. S., (1872). An Examination of William Hamilton’s Philosophy, 4th ed., Chapter XVII.

 Penner, T. (1987). The Ascent from Nominalism, D. Reidel Publishing.

 Peters, F. (1967). Greek Philosophical Terms, New York University Press.

 Price, H. H. (1953). "Universals and Resemblance", Ch. 1 of Thinking and Experience,


Hutchinson's University Library.

 Quine, Willard Van Orman (1961). "On What There is," in From a Logical Point of View,
2nd/ed. N.Y: Harper and Row.

 Quine, Willard Van Orman (1969). Set Theory and Its Logic, 2nd ed. Harvard University
Press. (Ch. 1 includes the classic treatment of virtual sets and relations, a nominalist
alternative to set theory.)

 Rodríguez-Pereyra, Gonzalo (2008). "Nominalism in Metaphysics", The Stanford


Encyclopedia of Philosophy, Edward N. Zalta (ed.). (link)
 Russell, Bertrand (1912). "The World of Universals," in The Problems of Philosophy, Oxford
University Press.

 Williams, D. C. (1953). "On the Elements of Being", Review of Metaphysics, vol. 17.

AVERROÍSMO

Cómo se pronuncia

1. nombre masculino

Sistema filosófico de Averroes (1126-1198), filósofo y médico hispanomusulmán, que trata de


armonizar la filosofía aristotélica con la revelación islámica, centrándose en los aspectos
materialistas y racionalistas de la primera.

Averroísmo

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Este aviso fue puesto el 26 de diciembre de 2019.

Santo Tomás de Aquino  confundiendo a  Averroes, por Giovanni di Paolo.


Averroísmo es el término aplicado a dos tendencias filosóficas de la escolástica desde finales del
siglo XIII, la primera de las cuales estaba basada en las interpretaciones del aristotelismo por
el filósofo cordobés Averroes (Ibn Rushd) y su intento de conciliarle con el Islam. Sus enseñanzas
se difundieron por todos los reinos árabes especialmente en la península ibérica. Los filósofos
cristianos a su vez aplicaban estas ideas a los escritos de Aristóteles para hacer lo propio con
el cristianismo.

Averroísta designa al grupo de pensadores seguidores


de Averroes, filósofo y teólogo musulmán de la Edad Media. Se caracterizan por su influencia muy
marcada de Aristóteles tratando de compatibilizar la revelación musulmana y la lógica aristotélica
para tener una mejor comprensión de Dios. Los principales autores involucrados en el movimiento
averroísta fueron Siger de Brabante y Boecio de Dacia.

En el siglo xiv, Juan de Jandun (muerto en 1328) continúa la tendencia averroísta, aún más
extremada, subrayando la dependencia respecto al filósofo cordobés. Concede la primacía a la
filosofía, y a ella adscribe primariamente la verdad.

Doctrinas[editar]

Las principales ideas del primitivo concepto filosófico averroísta — tal como se encuentra en los
comentarios de Averroes a Aristóteles — eran:

 hay una verdad, pero hay (al menos) dos maneras de alcanzarla: a través de la filosofía y a
través de la religión;

 el mundo es eterno;

 el alma se divide en dos partes: una individual y otra divina;

 el alma individual no es eterna;

 todos los hombres comparten a un nivel básico la misma alma divina (idea
denominada monopsiquismo);

 la resurrección de los muertos no es posible (proposición de Boecio).

Recepción[editar]

La Iglesia católica considera que el pensamiento de Averroes es incompatible con la fe católica. Su


mayor contenedor fue Santo Tomás de Aquino que intentó refutar el averroísmo y lo considera
una muy mala lectura de Aristóteles. Aun así, gracias a ellos se conservaron muchos manuscritos
aristotélicos permitiendo que Tomás pudiera años más tarde conciliar la filosofía de este gran
maestro con la fe católica, convirtiéndose en uno de los mayores doctores de la Iglesia.

En tal punto se produjeron las dos condenas de la Sorbona de 1270 y 1277 por el obispo Étienne
Tempier. Tempier especificó 219 tesis averroístas inaceptables.

Para resolver el problema, Siger intentó argumentar la existencia de una doble verdad:


una verdad factual o "dura", que se alcanza con la ciencia y la filosofía, y una verdad religiosa, que
se alcanza a través de la religión. Esta idea no era original de Averroes; su planteamiento era que
había una única verdad alcanzada por diferentes vías, pero no dos verdades.

El concepto posterior del averroísmo fue la idea de que los mundos filosófico y religioso son
entidades separadas. No obstante, tras hacer el escrutinio de las 219 tesis condenadas por
Tempier, era obvio que no muchas de ellas estaban originadas en Averroes. Aristotelismo
radical y aristotelismo heterodoxo fueron los términos comúnmente usados por un tiempo para
referirse al movimiento filosófico suscitado por Siger y Boecio y diferenciado del Averroísmo; no
obstante, en la actualidad la mayor parte de los autores llaman a todo ello también averroísmo.

Tomás de Aquino atacó específicamente la doctrina del monopsiquismo en su libro De unitate


intellectus contra Averroistas. En ese contexto, el término averroísmo era utilizado con propiedad.

Aunque condenadas desde 1277, desde esta fecha el averroismo fue en Occidente casi un
sinónimo de impiedad,[cita  requerida] muchas tesis averroístas sobrevivieron hasta el siglo XVI y pueden
encontrarse en filósofos del humanismo renacentista, como Giordano Bruno, Pico della
Mirandola y Cesare Cremonini. Sus tesis hablan de la superioridad de los filósofos sobre la gente
común y la relación entre el intelecto y la dignidad humana.

La idea de separación entre filosofía y religión influyó en el desarrollo del secularismo moderno. 12
A resultas de ello, algunos consideran a Averroes el padre fundador del pensamiento secular
incluso en la Europa Occidental.3

Véase también[editar]

 Averroes

o La incoherencia de la incoherencia, importante obra de Averroes

 Ramon Llull, que atacó al Averroísmo

 Mohammed 'Abed al-Jabri, un filósofo marroquí pro-averroísta contemporáneo

Referencias[editar]

1. ↑ Abdel Wahab El Messeri. Episode 21: Ibn Rushd, Everything you wanted to


know about Islam but was afraid to Ask, Philosophia Islamica.

2. ↑ Fauzi M. Najjar (Spring, 1996). The debate on Islam and secularism in


Egypt, Arab Studies Quarterly (ASQ).

3. ↑ Majid Fakhry (2001). Averroes: His Life, Works and Influence. Oneworld


Publications. ISBN 1-85168-269-4.

Enlaces externos[editar]

  Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre averroísmo.

 Averroísmo, en Enciclopedia Symploké

 Averroísmo, en Filosofía Medieval y Moderna


 Averroísmo, en Diccionario soviético de filosofía

 Averroísmo, en Diccionario de ciencias eclesiásticas

En inglés:

 Averroism from the Routledge Encyclopedia of Philosophy

 Jewish Averroism, Routledge Encyclopedia of Philosophy

 Averroism from the Jewish Encyclopedia (1906) - Averroism and the philosophy of


Judaism.

 Proyectos Wikimedia

  Datos: Q790625

 Diccionarios y enciclopedias

 Britannica: url

 Repositorios digitales

 Europeana: agent/base/145486

Categorías: 

 Doctrinas filosóficas

 Escolástica

El mundo es simple extensión. La fuerza no es una idea clara,

y Descartes la elimina. La física cartesiana es geometría;

Leibniz tendrá que rectificar esta noción, poniendo la idea de

fuerza en primer plano y convirtiendo la física de estática en

dinámica. A estas dos concepciones responden los dos grandes

descubrimiento matemáticos de ambos: la geometría analítica

y el cálculo infinitesimal. La primera es la aplicación del análisis,

del cálculo operatorio, a la geometría —y, por tanto, en Descartes,

a la realidad física misma—; el segundo permite la medición

de las variaciones y el desarrollo de la dinámica. Materia y espacio

es uno y lo mismo; la espacialidad es la cualidad capital de


la materia. El mundo se podría explicar por una serie de movimientos

de torbellino, y se desarrollará después de la creación

de un modo puramente mecánico. Aquí encontramos la resonancia

de la idea de que la conservación del mundo, la creación continuada,

no es necesaria, y el mundo, una vez creado, se basta

a sí mismo.

Racionalismo e idealismo
Descartes funda su especulación en el criterio de evidencia.

Esta evidencia no se refiere a la percepción ni a los seniídos,

que nos engañan con frecuencia, sino a la claridad y distinción

de las ideas; es la evidencia de la razón. Por tanto, el método


cartesiano es el racionalismo. La única instancia con valor para
el hombre es la razón, que es común a todos. El hombre es

sustancia pensante, raison. Esta es una de las raíces de Ja ciencia

apriorística del XVII. Y el racionalismo cartesiano es también

la causa del espíritu igualmente apriorista y antihistórico que informa

todo el siglo siguiente y culmina en forma dramática en

la Revolución francesa.

Por otra parte, el sistema de Descartes es idealista. ¿ Qué

quiere decir esto? El idealismo es la tesis opuesta al realismo

meíafísico. El realismo —Grecia y la Edad Media— cree que las

cosas tienen un ser por sí, que yo existo simplemente entre ellas,
y la verdadera realidad son las cosas —res—. Ser quiere decir
ser en sí, ser independíeme de mí. El idealismo, por el contrario,

piensa que no sé nada seguro más que yo mismo (el cogito);


que solo sé de las cosas en cuanto las veo, las toco, las pienso,
las quiero, etc. (la palabra cogitatio no significa solo pensar, sino
todo acto psíquico); es decir, en cuanto están en relación conmigo

y soy testigo de ellas. No sé ni puedo saber cómo son las


cosas aparte de mí; ni siquiera si existen en mí, pues nada sé

de ellas sin estar presente. Es decir, las cosas aparecen como

siendo para mí; son, pues, por lo pronto, ideas mías, y la realidad

que les corresponde es esa ideal. El yo funda el ser de las

cosas, corno ideas suyas; esto es el idealismo.


Como la razón ya no es, desde luego, el punto en que el hombre

se vincula a la realidad suprema de Dios, sino algo privativo

suyo, reducido a su subjetividad, el racionalismo se convierte

forzosamente, además, en idealismo; por eso sera menester luego

que Dios salve esta subjetividad y asegure la trascendencia del

sujeto.

Descartes funda su filosofía en estos dos principios. Desde

entonces hasta nuestros días, la filosofía va a ser ambas cosas

—racionalista e idealista— con contadas excepciones. Únicamente

en estos últimos años ha llegado la metafísica a posiciones

que, partiendo desde luego de la gran verdad parcial que encierran

los dos principios cartesianos, corrigen la dimensión de error

que los afecta. Por una parte, se advierte la esencial dependencia

que tiene a su vez el yo respecto de las cosas, con las cuales se

encuentra siempre en su vida; por otra parte, se altera la idea

exclusivista de la razón especulativa y de tipo matemático. En

España, Ortega ha dado un paso decisivo en ese sentido: su metafísica

de la razón vital'.
EL MUNDO
LA «RES EXTENSA».—El mundo físico está determinado en Descartes

por la extensión. Junto a la res infinita que es Dios aparecen

las dos sustancias finitas, la sustancia pensante —el hombre—

y la sustancia extensa —el mundo—. Son dos esferas de la

realidad que no tienen contacto ni semejanza alguna entre sí.

Y esto plantea el problema de su comunicación, consecuencia del

idealismo, que es el problema del siglo xvn. El mismo hecho del

conocimiento o el ser del hombre plantea ya esta cuestión.

¿Cómo puedo yo conocer el mundo? ¿Cómo puede pasar lo extenso

a mí, que soy inextenso e inespacial?. Más aún: ¿cómo puedo

actuar yo sobre mi propio cuerpo para moverlo, siendo dos

realidades dispares y sin posible interacción? Tiene que ser Dios,

fundamento ontológico de las dos sustancias infinitas, quien efectúe

esta imposible comunicación de las sustancias. Este problema,

planteado por Descartes, tiene tres soluciones posibles, que

van a ser dadas por él mismo —y más claramente por Malebranche—,

por Spinoza y por Leibniz.

El mundo es simple extensión. La fuerza no es una idea clara,

y Descartes la elimina. La física cartesiana es geometría;

Leibniz tendrá que rectificar esta noción, poniendo la idea de

fuerza en primer plano y convirtiendo la física de estática en

dinámica. A estas dos concepciones responden los dos grandes

descubrimiento matemáticos de ambos: la geometría analítica

y el cálculo infinitesimal. La primera es la aplicación del análisis,

del cálculo operatorio, a la geometría —y, por tanto, en Descartes,

a la realidad física misma—; el segundo permite la medición


de las variaciones y el desarrollo de la dinámica. Materia y espacio

es uno y lo mismo; la espacialidad es la cualidad capital de

la materia. El mundo se podría explicar por una serie de movimientos

de torbellino, y se desarrollará después de la creación

de un modo puramente mecánico. Aquí encontramos la resonancia

de la idea de que la conservación del mundo, la creación continuada,

no es necesaria, y el mundo, una vez creado, se basta

a sí mismo.
¿CÓMO ES EL MUNDO FÍSICO DE DESCARTES?
Para Descartes, el mundo físico está determinado por la extensión: la “res extensa”, y
junto a ella, “la res infinita”, que es Dios. También es cierto para Descartes, que en la “res
extensa” estén presente las dos sustancias finitas: la sustancia pensante —el hombre— y
la sustancia extensa —el mundo—. Son dos ámbitos de la realidad que no tienen contacto
ni semejanza alguna entre sí y con lo que posteriormente planteará el problema de su
comunicación, consecuencia del idealismo, que es el problema del siglo XVII; ya en el
mismo hecho del conocimiento o el ser del hombre se esboza esta cuestión. Entonces,
¿Cómo puedo yo conocer el mundo? ¿Cómo puede pasar lo extenso a mí, que soy
inextenso e inespacial? Más aún: ¿cómo puedo actuar yo sobre mi cuerpo para moverlo,
siendo dos realidades dispares y sin posible interacción?. Descartes sostiene que tiene que
ser Dios, fundamento ontológico de las dos sustancias infinitas, quien efectúe esta
imposible comunicación de las sustancias. Posteriormente, frente a este problema
planteado por Descartes, se darán tres soluciones posibles que van a ser dadas, por una
parte, por él mismo —y más claramente por Malebranche—, y por la otra, por Spinoza y
por Leibniz.
En consecuencia: el mundo cartesiano es simple extensión y para Descartes, la fuerza
como tal, no es una idea clara y por lo tanto debe eliminarse; esto nos llevará a concluir
que la física cartesiana es geometría pura. Posteriormente, Leibniz tendrá que rectificar
esta noción, poniendo la idea de fuerza en primer plano y convirtiendo o concibiendo la
Física fuera de su plano estático para colocarla en uno más lógico: el dinámico.
Históricamente hablando, estas dos concepciones del mundo físico se corresponde con los
dos grandes descubrimientos matemáticos de ambos: la geometría analítica por parte de
Descartes y el cálculo infinitesimal por parta de Leibniz. La primera es la aplicación del
análisis, del cálculo operatorio, a la geometría —y, por tanto, en Descartes, a la realidad
física misma—; el segundo permite la medición, y por ende, más lógico: el de las
variaciones y el desarrollo de la dinámica. Advirtamos cómo aquí, materia y espacio es uno
y lo mismo, y donde la espacialidad se traduce en la cualidad capital de la materia. En
consecuencia, el mundo se podría explicar por una serie de movimientos de torbellino, y
se desarrollará después de la creación (concepción Judea-Cristiana) de un modo
puramente mecánico. Aquí encontramos la resonancia de la idea de que la conservación
del mundo, la creación continuada, no es necesaria, y el mundo, una vez creado, se basta
a sí mismo.
René Descartes (1596-1650), también llamado Renatus Cartesius, fue un filósofo,
matemático y físico francés, considerado como el padre de la filosofía moderna, así como
uno de los protagonistas con luz propia en el umbral de la revolución científica.
Gottfried Wilhelm Leibniz, a veces Gottfried Wilhelm von Leibniz (1646-1716), fue un
filósofo, matemático, lógico, teólogo, jurista, bibliotecario y político alemán.

EL MÉTODO CARTESIANO: RACIONALISTA E IDEALISTA


Para Descartes, la única instancia con valor para el hombre es la razón, que es común a
todos. Funda su especulación filosófica en el criterio de evidencia, y esta evidencia no se
refiere a la percepción ni a los sentidos, que nos engañan con frecuencia, sino a la claridad
y distinción de las ideas; es la evidencia de la razón. Por tanto, el hombre es sustancia
pensante, “raison”, y esta será una de las raíces de la ciencia apriorística del siglo XVII.
Por otra parte, podemos inferir que el sistema de Descartes es idealista, tesis opuesta al
realismo metafísico, una escuela filosófica que durante la época griega antigua y la Edad
Media, sostenía que todas las cosas tienen un ser por sí, que yo existo simplemente entre
ellas, y la verdadera realidad son las cosas —res—. En otras palabras, según esta posición
del realismo metafísico, Ser quiere decir “ser en sí”, “ser independiente de mí”. La postura
Idealista, por el contrario, piensa que no sé nada seguro más que yo mismo (el cogito);
que solo sé de las cosas en cuanto las veo, las toco, las pienso, las quiero, etc. (es de hacer
notar, que la palabra “cogitatio” no significa solo pensar, sino todo acto psíquico); en otras
palabras, que en cuanto las cosas están en relación conmigo yo soy testigo de ellas. De
acuerdo a esto, surge una situación en que no sé ni puedo saber cómo son las cosas
aparte de mí; ni siquiera si existen en mí, pues nada sé de ellas sin estar yo presente; tan
sólo las cosas aparecen como siendo “para mí”; son, pues, por lo pronto, “ideas mías”, y la
realidad que les corresponde es esa ideal; luego, el yo funda el ser de las cosas, como
ideas suyas; esta es la posición idealista. Ciertamente, Descartes funda su filosofía en
estos dos principios: la del racionalismo e idealismo, y a partir de ahora, la filosofía va a
ser ambas cosas—racionalista e idealista— con contadas excepciones. Por otra parte,
Descartes determina toda la filosofía del siglo XVII en el continente europeo. Su influencia
aparece clara, palpable, no solo en sus discípulos y seguidores inmediatos, sino en los
pensadores independientes, en los teólogos. Por ejemplo en Pascal, en Fenelón o en
Bossuet, en ellos se manifiesta el ascendente cartesiano. Y, sobre todo, en Malebranche
(1638-1715), y fuera de Francia en las grandes figuras de Spinoza y Leibniz.