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EMOCIÓN, AFECTO Y MOTIVACIÓN

La motivación sobre la conducta sólo puede


entenderse si se tiene en cuenta los diversos campos donde interactúa tanto físicamente
como emocionalmente se puede definir como Impulsos, deseos, apetitos, necesidades o
intereses son los más tratados o conocidos en la vida diaria y todos ellos se refieren a
estados o procesos que tienen lugar en el interior del individuo relacionados a partir de la
observación de ciertas alteraciones en la conducta.
 
La motivación y la emoción están íntimamente relacionadas; por ejemplo, un estímulo
doloroso provoca tanto una respuesta emocional como una pulsión para huir del dolor.
Buck (1985) podemos decir que el ser humano presentara cambios fisiológicos o
corporales además de tener conductas que muestren sus sentimientos ya sea en sus
expresiones faciales o en su conducta todas estas influenciadas por un estímulo en su
entorno o generado por una situación no es fácil controlarse frente a un momento de
rabia o de tristeza y decir no voy a discutir o a llorar es algo que requiere un esfuerzo
claro, pero no es imposible si se
practica bastante pero no imposible
porque las reacciones
fisiológicas tienden a ser
reflejadas y controladas
automáticamente por el sistema
nervioso autónomo, que
está conectado a la mayor parte de
las glándulas y a muchos músculos del cuerpo.

Para percibir el gran poder de las emociones y la causa del frecuente conflicto existente
entre los sentimientos y la razón, debemos considerar la forma en que ha evolucionado el
cerebro, el hecho de que el cerebro emocional sea muy anterior al racional y que éste sea
una derivación de aquél, revela con claridad las auténticas relaciones.

Existentes entre el pensamiento y el sentimiento. El neocórtex permite un aumento de la


sutileza y la complejidad de la vida emocional, aunque no gobierna la totalidad de la vida
emocional porque, en estos asuntos, delega su cometido en el sistema límbico, que
confiere a los centros de la emoción un poder extraordinario para influir en el
funcionamiento global del cerebro, incluyendo los centros del pensamiento.

La amígdala está especializada en las cuestiones emocionales y es una estructura límbica


muy ligada a los procesos del aprendizaje y la memoria. Constituye una especie de
depósito de la memoria emocional, el hipocampo registra los hechos puros y la amígdala
es la encargada de registrar el clima emocional que acompaña estos hechos. El hipocampo
es una estructura fundamental para
reconocer un rostro como el de su
pareja, pero es la amígdala la que le
agrega el clima emocional que la
acompaña; el sistema nervioso autónomo
funciona en forma coordinada con sus
dos subsistemas, el simpático y el
parasimpático para controlar las
funciones corporales. La acción conjunta
de los dos sistemas permite responder apropiadamente a los desafíos físicos y
psicológicos que se afrontan en forma muy general, el sistema simpático tiende a excitar o
despertar las funciones corporales, mientras que el parasimpático las inhibe o deprime.

Uno de los caminos para aprender a controlar estas funciones la estimulación focal y las
lesiones localizadas han demarcado una región hipotalámica restringida, conectada con el
despliegue emocional La adrenalina y la noradrenalina, también llamadas epinefrina y
norepinefrina, son hormonas o mensajeros de la excitación que indican al organismo
cuando realizar los cambios fisiológicos relacionados con emociones fuertes como el
miedo, el enojo, la hostilidad y hasta la agresividad sexual. Estos cambios tienen el
propósito de preparar al cuerpo para enfrentarse a una situación de urgencia, una manera
de medir los cambios fisiológicos en un estado emocional es el polígrafo, mal llamado
detector de mentiras. Con este aparato se mide el ritmo cardiaco, la respiración, la
presión sanguínea y la respuesta dermogalvánica que se alteran durante la emoción.

Desde la formación como futuros psicólogos, sabemos que, en los últimos años, han
surgido distintas teorías que intentan explicar el cómo y el porqué de las emociones
humanas y, además, en el mundo de la psicología, la inteligencia emocional ha ido
ganando terreno por sus beneficios en el bienestar de las personas y el desarrollo
emocional. donde las emociones se suelen definir como un complejo estado afectivo, una
reacción subjetiva que ocurre como resultado de cambios fisiológicos o psicológicos que
influyen sobre el pensamiento y la conducta.

La «intensidad» de la conducta es uno de los índices


que más a menudo utilizamos para inferir la presencia
de la motivación. Desde este punto de vista, la
motivación es lo que impulsa y otorga fuerza y
energía a la conducta. La propia etimología del
término «motivación» tiene que ver con el
movimiento, la iniciación o causación de algo y en su
acepción psicológica ese algo es, obviamente, la
conducta esta se motivada en fin de conseguir una
meta.
la motivación se puede dar de forma biológica está
relacionada con las necesidades biológicas básicas. El
segundo es motivación socio cognitiva. Este apelativo
mixto refleja la orientación hacia los fenómenos
relacionados, por una parte, con la motivación social
(la afiliación a grupos, la defensa de valores
socioculturales, etc.) y, por otra, con la consecución
de metas individuales, que se identifican con
determinados estados cognitivos o experiencias
subjetivas (la «sensación de» coherencia o de
realización personal, por ejemplo). Los fenómenos
abordados por estos dos ámbitos de la motivación son
de naturaleza muy distinta e igualmente lo son los enfoques teóricos y tácticas de
investigación empleados en su estudio estados motivacionales específicos, que pueden
estar activados o no dependiendo de las necesidades de un individuo en un momento
determinado.
Un estado motivacional puede definirse según el patrón de cambios producidos en
distintos sistemas o procesos internos, que abarcan desde las alteraciones en diferentes
sistemas fisiológicos Un sistema motivacional es un conjunto de procesos y mecanismos,
fisiológicos, cognitivos y conductuales, cuyo funcionamiento favorece la adaptación de la
conducta de tal forma que se facilite con la mayor eficacia posible la satisfacción de una
determinada clase de necesidades. En el caso de los motivos o impulsos biológicos, se
supone que estos sistemas (por ejemplo, los sistemas motivacionales de alimentación o de
defensa) están en gran parte determinados por factores genéticos, tanto en lo que se
refiere a los circuitos cerebrales como a la conducta. Concretamente, se supone que estos
sistemas se basan en circuitos cerebrales especializados, encargados de la organización y
control de las actividades fisiológicas y conductuales relacionadas con diferentes
necesidades primarias. a la sensibilidad o eficacia de procesos cognitivos, como la
atención o la percepción, y al contenido de la experiencia subjetiva.

Hull concebía la motivación como estados de impulso (drive) definidos en términos


fisiológicos. La explicación de cómo las propiedades de incentivo de los estímulos influyen
sobre la conducta se basa en la idea de aprendizaje de incentivo. Este término puede
interpretarse en varios sentidos y algunos especialistas consideran que, en realidad, hace
referencia a distintos procesos de aprendizaje bien diferenciables.

Referencias: Aguilar, L. A. (2005). Emoción, afecto y motivación: un enfoque de procesos.


Alianza.