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1°Carta de Pedro

1. Género Literario
Como a manera de introducción, la Primera Ccarta de Pedro parte de un contexto de
persecución que había entorno a los primeros cristianos, y ante éesta el autor de esta carta
les escribe a ellos que provenían de las cinco provincias que representan el conjunto de
Asia Mmenor para advertir de los peligros que había dentro de cada comunidad y no
solamente el advertir sino que también no se trata de exhorta a un grupo selecto, hablamos
de autoridades, amos, matrimonios, hermanos y a los presbíteros, pero ante todo esto se
encuentra a la base el llamado a la santidad y ante la persecución el permanecer firmes y
renunciar al pecado ante la venida de Jesucristo, y podemos observar que en el 4,7 les
exhorta a cambiar de actitud porque el “el fin de todas las cosas está cercano”., Ttambién
uno de los puntos de esta carta es el ser solidario con el otro, puesto que el Señor ha dado
dones a todos los hombres y estos tienen que estar al servicio de los demás. “Los escritos
del NT, al mismo tiempo que nos transmiten la revelación de Dios en Jesucristo, nos
muestran también las preocupaciones de las comunidades cristianas primitivas. El
ambiente vital en el que los recuerdos sobre el Maestro fueron agrupándose, es
precisamente la vida comunitaria de los primeros cristianos, sus problemas, el surgimiento
de los diferentes servicios y la necesidad de cumplir con sus responsabilidades en medio
del mundo. Es difícil encontrar una carta que refleje tanto este complejo panorama de una
de las comunidades primitivas como la Primera Carta de Pedro, porque el autor ha
recogido en su seno una multiplicidad de elementos tradicionales, catequéticos y
litúrgicos, sintetizándolos en una visión muy propia”1. Más adelante vamos a desarrollar el
autor, destinatario, estructura, teología, etc. para entender bien la carta.
a) Lengua y estilo.
Sin más preámbulo, vamos a iniciar desarrollando el género literario, partiendo de la lengua
y el estilo de esta Ccarta. La Primera Ccarta de Pedro se escribe en griego, pero un griego
sencillo, correcto y armonioso. Esto deja de entre ver que realmente la carta no la haya
escrito el apóstol Pedro, puesto que su origen era galileo y sin embargo era un simple
pescador.
Un primer dato importante es que nos hallamos ante un documento escrito en un
griego no sólo correcto, sino incluso elegante. En contraste con otros documentos
del NT, cuyo griego resulta tosco y poco correcto, como el Apocalipsis o el
evangelio de Marcos, 1 la primera carta de Pedro ofrece un texto ágil, con giros
incluso rebuscados en griego Koiné y con muy pocos errores gramaticales.
Estamos ante la Koiné literaria, con un grado notable de elaboración, ante un
trabajo con cierta creatividad, que no ofrece pistas literarias fáciles para detectar
posibles núcleos de inspiración.2.

1
LUGO RODRIGUEZ, Raúl H., Hebreos y Cartas Católicas, 123.
2
TUÑI, Josep, Escritos joánicos y cartas católicas, 328.
Tenemos que entender que esta carta tiene un valor importante para los destinatarios que
eran los cristianos dispersos y que sin duda alguna decíamos que no solo es a un grupo
como tal. Una de las características en este ámbito literario es que de todas las cartas
católicas es la primera de Pedro la que, junto con la segunda y tercera de Juan, presenta más
marcadas las características de una carta.

Conforme vamos avanzando nos vamos a dar cuenta que el autor de esta carta tiene mucha
referencia con las cartas de Pablo, sobre todo la de Efesios y los Romanos. La carta de
Santiago junto con la Primera de Pedro son escritos parenéticos, es decir, son escritos de
exhortación, recomendación, aviso o consejo. Cf. IPe 3,8s; 4,7-11; 5,6-9. En conclusión el
estilo de la Primera carta de Pedro es parenético. Es una carta que tiene, en alguna de sus
partes, rasgos del género homilético o de sermón3.

En general, el autor prefiere escribir, como Pablo, en períodos artísticamente


elaborados y a veces bastante largos el parentesco es mucho más estrecho desde el
momento en que se toma en cuenta el contenido de la carta. La fórmula «en
Cristo», característicamente paulina, aparece también aquí, no en ninguna otra de
las cartas católicas. Tampoco en ninguna de ellas se menciona a Cristo con tanta
frecuencia como aquí. El creyente aparece como imagen de Cristo, que en virtud de
su unión con el Señor sufre, pero también muere al pecado (cf. 4,ls) y está en
posesión del Espíritu de Dios (cf. 4,14). El ser imagen de Cristo es, ante todo, deber
de los presbíteros, que han de ver en Cristo al jefe de los pastores (5,4). Una
relación tal de los creyentes con Cristo evoca el conjunto de conceptos en que se
mueve la teología de Pablo, para la cual el cristiano muere con su Señor al pecado
(Rom 6,9-11), con él es sepultado y resucita, para triunfar con él en el cielo. Por
último, el creyente se reviste de Cristo (Rom 13,14), y el apóstol no vive ya para sí,
sino Cristo vive en él (Gal 2,20). Ninguna otra de las cartas católicas habla con
tanta frecuencia de la «gracia» como la IPe. Otro concepto que caracteriza la
teología paulina4.

2. Modo de citar aa la Eescritura y sus paralelos con textos del Nuevo Testamento.

a) Paralelo con la carta a los Romanos.

Notamos aquí que el escrito de esta carta era simpatizante con Pablo, sobre todo que era un
seguidor de él y es por eso que las ideas, saludos y el contenido tengan semejanzas con
Pablo. De esta manera, en estas citas se van a reflejar la similitud con estas cartas paulinas,
que de manera especial es la de Efesios y Romanos. Cfr. 1 Pe 1,14 en Rom 12,2; 1 Pe 1,22
en Rom 12,9; 1 Pe 2,5 en Ef 2,19-22; 1 Pe 2, 6.8.10 en Rom 9,25.33; 1 Pe 2,13-17 en Rom
13,1-7; 1 Pe 3,22 en Rom 8,34; Ef l,20s; 1 Pe 5,12 en Rom 5,2.

b) Paralelo con la carta de Efesios.

3
LUGO RODRIGUEZ, Raúl H., Hebreos y Cartas Católicas, 175.
4
KUSS Otto- MICHL Johann, Carta a los Hebreos y Cartas católicas, 439.
LosEl paralelos con la carta a los Efesios son los siguientes citas: 1 Pe 1,3-4 en Ef 1,3.14; 1
Pe 1,14-18 en Ef 4,2-3; 1 Pe 2,1 con Ef 4,25.31; 1Pe 2,4-6 en Ef 2,20-22; 1 Pe 3,1 en Ef
5,22; 1Pe 3,22 en Ef 1,20-21; 1 Pe5,8-9 en Ef 6,11-135.

c) Paralelo con la carta de Santiago.

También con Santiago tiene estas semejanzas por el carácter parenético, una de las notas es
que estos autores tomaron formulas reducidas, es decir, que los conceptos y términos de
ambos que utilizaron se sirvieron de algún modelo puesto ya por escrito. De aquí que 1 Pe
1,1 con St 1,1; 1 Pe l, 6s con St l,2s; 1 Pe 2,1 con St 1,21; 1 Pe 2,1 ls con St 4,1; 3,13; 1 Pe
5,5 con St 4,6; 1 Pe 5,6 con St 4,10; 1 Pe 5,9 con St 4,7.

El autor Raúl Rodríguez da su opinión diciendo que es una carta de ética impregnada de
doctrina. La idea dominante parece ser que la regeneración cristiana alcanzada por el
bautismo impone a los cristianos el deber de tener una buena conducta, incluso a precio de
sufrimientos. Parece haber un interés especial en recordar a los cristianos las
obligaciones que voluntariamente adquirieron en el bautismo, en invitarlos a llegar a ser
lo que ya son; actualizar en la vida concreta lo que ya poseen6.

Se habla de una doble dimensión en la Primera carta de Pedro: por un lado catequético-
parenético y el otro litúrgico-cultual. De alguna forma estamos hablando que era una
comunidad que celebraba la liturgia, que aprendía en catequesis y mediante las
exhortaciones que hacían los maestros.

En cuanto al género literario, hemos de reconocer la Primera Carta de Pedro como


una verdadera carta, escrita de una sola vez, pero que ha recogido en su seno una
multiplicidad de elementos tradicionales, catequéticos y litúrgicos, que el autor supo
unir y sintetizar en una visión muy propia. La Primera Carta de Pedro es un
documento en el que puede oírse el eco claro de la tradición primitiva. Esta
característica hace que la carta tome, por momentos, cierto estilo homilético. Por su
carácter eclesial, se ha llamado a la Primera Carta de Pedro «el Mateo de las cartas
del NT»7.

De una manera global se ciñe más a la forma de una carta con una salutación epistolar
bastante amplia (1,1-2), seguida por una oración de acción de gracias (1,3-5) común a
muchas cartas de esa época, y terminando con una despedida que incluye los saludos de los
otros (5,12-14)8.

3. Autor

En cuanto al autor queda decir era un personaje cercano a Pablo y que sin duda alguna
conocía perfectamente la forma de escribir y de pensar. Podemos decir con seguridad que
5
TUÑI, Josep, Escritos joánicos y cartas católicas, 331.
6
LUGO RODRIGUEZ, Raúl H., Hebreos y Cartas Católicas, 124.
7
Ibidem, 125.
8
EUGENE P. MALY H. Epístolas de Santiago, Judas y Pedro, 57.
este autor de la Primera carta de Pedro era simpatizante con ideas paulinas, pero también
estuvo acompañando al apóstol Pedro. Esto conlleva a decir que realmente no la escribió
Pedro en cuanto tal, sino que tenía un secretario para que anotara sus ideas y así compartir
con las comunidades el mensaje de Cristo, esta es una de las hipótesis. Citando la carta
podemos encontrar que este personaje es mencionado al final de la carta, este personaje es
Silvano. Pero no solamente este Silvano, hay otras hipótesis que vamos a mencionar.

“Por Silvano, vuestro fiel hermano, según creo, os escribo brevemente para
animaros y para testificar que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la que os
mantenéis firmes. Os saluda la Iglesia que está en Babilonia, elegida como
vosotros, y mi hijo, Marcos. Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz a todos
vosotros los que estáis en Cristo”. 1 Pe 5,12-14.

Según la dedicatoria (1,1), quien escribe es «Pedro, apóstol de Jesucristo». Con este
testimonio dado por la carta misma concuerda el sentir de la Iglesia antigua. Pese a estos
testimonios se impone, sin embargo, la pregunta de si la carta proviene realmente de Pedro
y hasta qué punto, dado que ella misma presenta indicios en pro y en contra. Con una
respuesta afirmativa se compagina bien, por ejemplo, el hecho de que el autor llama aquí a
Marcos su hijo. Pedro, en efecto, guardaba especiales relaciones con la casa paterna de
Marcos y, según la tradición, este discípulo le sirvió de intérprete de sus predicaciones. El
autor, además, se llama a sí mismo testigo ocular de la pasión del Señor habla como
presbítero a sus compañeros de ministerio. Muchos autores opinan entonces que la carta
misma señala la solución al hacer notar que el autor escribe «por Silvano»9.

Sin embargo, como con Santiago y Judas, se admite generalmente el uso de un


secretario. En efecto, el autor lo dice expresamente que escribió "por medio de
Silvano" (5:12). Por consiguiente, aunque el pensamiento es de Pedro, el lenguaje
es de su secretario10.

El autor Kuss piensa que Silvano o Silas llama con más frecuencia en los Hechos,
abreviando su nombre, pertenecía inicialmente a la comunidad de Jerusalén y fue
compañero de Pablo. En cuanto a la carta bien pudo suceder que Silvano no se limitara a
poner por escritos frases dictadas por Pedro, sino que hubiera dado forma literaria a sus
pensamientos. Esta hipótesis es la que ha prevalecido hasta hoy, y en la actualidad hay
muchos exegetas que la comparten11.

Casi desde el comienzo ha sido prácticamente unánime entre los Padres de la


Iglesia que el apóstol Pedro fue el autor de la presente epístola12.

Una de las razones en la cual algunos de los exegetas al escuchar “Testigo de los
padecimientos de Cristo” no la relacionan directamente con el apóstol Pedro sino esta frase
significa “Que da testimonio de Cristo con los mismos padecimientos” Y no
9
KUSS Otto- MICHL Johann, Carta a los Hebreos y Cartas católicas,442,
10
EUGENE P. MALY H. Epístolas de Santiago, Judas y Pedro, 55.
11
Ibidem, 443.
12
EUGENE P. MALY H. Epístolas de Santiago, Judas y Pedro, 55.
necesariamente el que da testimonio de los sufrimientos de Cristo en el fondo que ni el
encabezamiento, ni el final apunta a ninguna clave de lectura. Tuñíi cree que habría que
inclinarse la pseudonimia, que quiere decir que un autor escribe en nombre y apoyándose
en la autoridad de Pedro. Para algunos exegetas el autor sería un discípulo de Pedro13.

Las opiniones tradicionales apuntan

a) Hay gran dependencia entre la 1 Pe y las cartas paulinas.


b) Es poco probable que Pedro conociera a los destinatarios del Asia Menor a
quienes está dirigida la carta.
c) Hay menciones de persecución violenta en la carta (4,12; 5,8-10) que harían
referencia al tiempo de Domiciano, que gobernó hasta después de la muerte de
Pedro.
d) Las iglesias destinatarias no existían en tiempos de Pedro14.

Otras de las hipótesis es que podría ser Marcos porque Papías llamo intérprete de Pedro en
Roma, se dice que está con el autor cuando escribió, incluso Pedro, en efecto, guardaba
especiales relaciones con la casa paterna de Marcos. Ees muy poco probable que fue
Marcos quien la escribió.

Otro detalle significativo es el hacer resaltar el sacerdocio de los cristianos (2,5.9),


idea que pertenece más al tiempo del Apocalipsis y de la carta a los Hebreos (que
considera toda la obra de Cristo como un gran acto litúrgico) que a los tiempos de
Pedro. Igualmente, el cargo que se hace a los cristianos de ser «malhechores»
(2,12) se comprende mejor en una época más tardía, en la cual realmente se
pueden aducir testimonios al respecto. Antes de la persecución de Nerón, en
cambio, no se tiene ningún testimonio en tal sentido. Por último, no deja de ser
extraño que el autor de la carta se dé a sí mismo el nombre de «Pedro» (1,1). El
apóstol se llamaba Simeón, o mejor, según la forma griega, Simón. Kefas, en
cambio, era sólo sobrenombre, que más tarde se tradujo al griego como Petros. Se
comprende que otros hayan llamado al apóstol por tal nombre, pero se puede
preguntar con razón si él mismo lo hizo15.

Llegamos a la conclusión de que algunos exegetas han pensado en el secretario Silvano


para proponerlo como autor y no solamente como secretario. Silvano habría escrito la carta
por expresa indicación de Pedro o después de la muerte del apóstol, para expresar sus ideas.
Ya desde el siglo II, Clemente Romano, Policarpo, Justino, Hermas, Ireneo, Tertuliano,
Clemente de Alejandría, Orígenes, Cipriano, etc., dan testimonio del origen petrino de la
carta. Incluso algunos herejes de ese tiempo la reconocen como venida de la pluma de
Pedro.

El autor Raúl Rodríguez, junto con otros exegetas modernos, dice:n “Aunque algunos
dudan de la autenticidad, no hay argumentos decisivos para negarla”. “No habiendo,

13
TUÑÍI, Josep, Escritos joánicos y cartas católicas, 348-349.
14
LUGO RODRIGUEZ, Raúl H., Hebreos y Cartas Católicas, 122.
15
KUSS Otto- MICHL Johann, Carta a los Hebreos y Cartas católicas, 444.
pues, razones decisivas para negar la autenticidad petrina y suponer una pseudonimia y
siendo la tradición de los primeros siglos unánimes en su tribulación a Pedro, debemos
admitir a éste como autor de la Primera de Pedro”16.

4. Destinatarios

En cuanto a los destinatarios de esta carta Primera de Pedro decíamos que en el género
literario tenía la función catequética-parenética y por otro lado litúrgico-cultual; hace
énfasis una comunidad que apenas se iba formando en la fe, y es preciso que el autor de
éesta misma tuviera la finalidad de exhortar a los cristianos. Dde aquí que varios siglos el
término “Diáspora” se localiza en el encabezamiento de la carta y se cree que los
destinatarios se trata de los judeocristianos, que eran judíos de la diáspora convertidos por
la predicación de los primeros cristianos que recorrían Asia Menor.

Dice el autor Tuñíi en el 1,14 “No os amoldéis a las antiguas pasiones de cuando vivías en
la Ignorancia”, ante esta frase el tiempo anterior a la conversión es un tiempo de
ignorancia, de un desconocimiento de Dios y de sus exigencias., Llo que se refiere aquí es
una comunidad pagana incluso en el 4,3-4 menciona las práacticas que hacia esta
comunidad y esto da entender que los destinatarios son por lo menos en su mayoría
convertidos al paganismo17.

Otros de los puntos es si la carta menciona la persecución para ser una exhortación a
mantenerse firmes en la prueba que se les viene encima, algunos autores se preguntan
¿Cuál persecución úpublica respondería la 1 Pe? Puesto que la persecución de Nerón se
limitó en Roma, junto con la persecución de Domiciano de la que hace referencia o eco el
Apocalipsis.

Tuñi llega a la conclusión que la situación que se trasluce en la carta no es de


persecución, sino más bien de un “distanciamiento entre no cristianos y cristianos,
extremado en hostilidad” por el cambio radical de comportamiento de los
cristianos respecto a los no cristianos”18.

La exéegesis dirige su mirada que los destinatarios de esta carta eran comunidades de
origen pagano, que son discriminados y viven en un cierto aislamiento voluntario o forzoso
de la vida pública, generalmente motivado por cuestiones políticas. Y este aislamiento se
daba porque eran cristianos. La carta se dirige a “los elegidos de Dios que viven como
forasteros en la diáspora: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” 1 Pe 1,1.

Otro autor dice:

16
LUGO RODRIGUEZ, Raúl H., Hebreos y Cartas Católicas, 123.
17
TUÑI, Josep, Escritos joánicos y cartas católicas, 345.
18
Ibidem, 346.
Puesto que los argumentos propuestos para una u otra posición no son
concluyentes, quizás sea mejor suponer que no se refería, de hecho, a ningún grupo
determinado. Ciertamente la mayoría de los primeros cristianos convertidos eran
judíos. Pero por el tiempo en que se escribió la carta, Pablo y otros habían logrado
muchos convertidos del paganismo en Asia Menor. Es improbable que Pedro
hubiera pretendido referirse a uno u otro grupo exclusivamente. Los lectores
parecen, en su mayoría, haber sido de la clase más pobre, con muchos esclavos
entre ellos19.

Eusebio de Cesarea parte de que Pedro predico a los judíos de la diáspora en Ponto, en
Galacia, en Bitinia, en Capadocia y en Asia. Lo que en un principio fue una suposición, se
convirtió con el tiempo en afirmación. Es posible que el mensaje de Jesús haya penetrado
ya muy pronto en aquellas regiones, a través de los judíos que escucharon personalmente la
misión del Espíritu Santo en Jerusalén. También el destinatario se refiera a una exhortación
dirigido a lo general a todos cuantos han recibido el bautismo recientemente, no importa
donde vivan20.

En el comentario de Raúl Rodríguez él menciona que los destinatarios de esta carta son
“elegidos, peregrinos de la diáspora”21. Desde la antigüedad la práctica de las
peregrinaciones en las naciones de Oriente aparecen en el libro de Job después de la lucha
con Dios para luego emprender el camino hacia Betel, desde aquí las peregrinaciones
adquirieron un sentido simbólico.

En el NT, la vida cristiana es considerada bajo la figura de una peregrinación, un


viaje a la Patria Eterna. Es quizá la Primera Carta de Pedro la que trata este tema
con mayor profundidad. Los destinatarios de la Primera Carta de Pedro están
descritos desde el inicio: son los que viven dispersos como extranjeros en las
provincias romanas del Asia Menor. Las comunidades mencionadas: Ponto,
Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, son comunidades, a excepción de Asia,
formadas por pequeños poblados, no por grandes ciudades. Estas cinco provincias
están situadas en la parte norte y noroeste de la actual Turquía22.

5. Vocabulario.

A pesar de lo dicho, la Primera carta de Pedro presenta un punto de referencia claro, la


versión griega del AT llamada de los LXX. Un indicador significativo en este sentido es la
constatación de que Primera de Pedro tiene 62 hapax legómena dentro del NT. Pues bien,
de los 62 términos, 35 se hallan también en los LXX. Lo cual, unidos a las citas del AT en
que se usa el texto de los LXX, parece indicar que el texto griego del AT ha sido utilizado
como punto de referencia fundamental en la redacción de Primera de Pedro, o que los LXX
constituyen, por lo menos, un importante aspecto de la interpretación de la Primera carta de
Pedro.

19
EUGENE P. MALY H. Epístolas de Santiago, Judas y Pedro, 56.
20
KUSS Otto- MICHL Johann, Carta a los Hebreos y Cartas católicas, 447.
21
LUGO RODRIGUEZ, Raúl H., Hebreos y Cartas Católicas, 127.
22
Ibidem, 127.
El autor Tuñi propone que la Primera carta de Pedro tiene un uso del Antiguo Testamento
con referencia a la traducción de los LXX, pero le es difícil definir lo que se entiende por
cita o referencia. Y con seguridad afirma que la Primera carta de Pedro utiliza tradiciones
bíblicas sin citar textos concretos. Uno de los ejemplos es con los personajes del AT como
Noé (3,20), Sara y Abraham (3,6), hace referencia al tema de la construcción de la casa de
Dios (2,5), utiliza motivos del libro del Éxodo, como la tradición del cordero sin mancha
(1,19), el ceñirse los lomos para el camino (1,13), la condición de peregrino del cristiano
(1.1.17), en conclusión la Primera carta de Pedro puede entenderse con el transfondo del
AT como punto de referencia fundamental.
El texto griego es claramente la referencia de la Primera carta de Pedro, pero ello no impide
al autor una cierta imaginación y creatividad. En algunos casos parafrasea el texto del AT
cambiando el orden según interesa a su argumentación cfr. 2, 22-25 con Is 53,9.7.4.5.6, a
veces hace una argumentación rabínica.

Y por otra parte con uso del Nuevo Testamento hay una mayor certeza que el autor de esta
carta tiene contacto con otros escritos del NT. y Ees por eso que muchos exegetas califican
este escrito de la tradición23. Parten de exhortaciones para sufrir con paciencia aceptando
de fondo la voluntad de Dios 3,14 con Mt 5,10 y exhortaciones en cuestión del servicio
1,13 con Lc 12,35. También se encuentran algunas referencias de las tradiciones joánicas
1,8 con Jn 20,29, por último una exhortación a los pastores a vivir en la humildad 5,2 con
Jn 21,15-17.

Por tanto nos hallamos ante un escrito que podría ser como la confluencia de múltiples
tradiciones e influjos de textos tanto del AT como el NT. Como se tratara de un documento
que ha sabido conjuntar muchos datos de la tradición y los ha ensamblado sin demasiada
originidad. La Primera carta de Pedro hay momentos donde parece más sermón que una
carta, cita al Antiguo Testamento sin citar textos concretos con la finalidad para mostrar a
Cristo y a la Iglesia naciente como el cumplimiento y la plenitud de las promesas antiguas.

Por último estamos ante un escrito de madurez, cuya mayor cualidad parece
estribar en aprovechar todos aquellos aspectos de la tradición judeocristianas que
pueden ayudar a iluminar la situación difícil y precaria de comunidades jóvenes,
poco definidas y sin una personalidad demasiado marcada. Precisamente por esta
razón puede resultar interesante buscar una estructura literaria que aclare y
determine más de cerca el mensaje central de la carta24.

6. Fecha y lugar de composición de la 1 Pe.


Teniendo en cuenta ciertos indicios de la misma epístola, se puede colocar su composición
hacia el año 63-64. No pudo ser escrita antes del año 60, es decir, antes del tercer viaje
apostólico de San Pablo (54-58), ya que la epístola supone que la religión cristiana había
sido propagada en casi todas las provincias del Asia Menor.

23
TUÑÍI, Josep, Escritos joánicos y cartas católicas, 329-330.
24
Ibidem, 333.
Además, hay en la 1 Pe reminiscencias de la epístola a los Romanos (57-58) y de la epístola
a los Efesios (61-63). El hecho de que no se manden saludos de San Pablo en esta epístola
de San Pedro, escrita desde Roma, hace suponer que San Pablo no se encontraba en Roma
cuando fue escrita. Ahora bien, el Apóstol fue liberado en la primavera del año 63. Luego
no pudo ser escrita antes del año 63,. tTampoco pudo ser escrita después del año 64, ya que
no se alude para nada a la persecución de Nerón, que estalló en el otoño de aquel año. Así
piensan Felten, Meinertz, Holzmeister y Teófilo García de Orbiso.
En todo caso, la misma epístola se opone a una composición demasiado tardía, como el fin
del siglo I o el siglo II. Los destinatarios pertenecen a la primera generación cristiana, ya
que San Pedro les dice que no vuelvan a los errores paganos que han abandonado. La
parusía es contemplada como próxima. La organización jerárquica es todavía rudimentaria:
las comunidades son gobernadas por presbíteros.
El lugar de composición fue Roma, como se ve por la expresión “Os saluda la Iglesia de
Babilonia”. Babilonia es un nombre simbólico que designa la Roma pagana, que era ciudad
grande, rica, soberbia, adoradora de falsos dioses, perseguidora de los santos, como había
sido la Babilonia de Mesopotamia. Así lo afirman escritores muy antiguos, como Papías,
Clemente Alejandrino, San Jerónimo y otros. Este modo de ver es confirmado por el
Apocalipsis y por escritos apócrifos que emplean un simbolismo semejante. Tiene muy
poca probabilidad la opinión de algunos que piensan que la epístola fue escrita en Babilonia
de Mesopotamia. En aquel tiempo, Babilonia estaba destruida, y en su lugar sólo existía un
pueblecito medio desierto.
Menos probabilidad tiene aún la teoría de otros que colocan la composición de la 1 Pe en
Babilonia de Egipto, cerca de El Cairo. En el siglo I era tan sólo una estación militar.

7. Autenticidad y canonicidad de la 1 Pe.


La autenticidad petrina de la epístola ha sido negada o puesta en duda, desde principios del
siglo XIX, por muchos acatólicos (H. von Soden, H. Gunkel, R. Knopf, Jülicher-Fascher).
Los católicos, en cambio, a los que se unen también muchos acatólicos, defienden
enérgicamente la genuinidad de la epístola.
En la tradición patrística no se encuentra la menor traza de duda acerca de la autenticidad y
canonicidad de la carta. El primer testimonio canónico se encuentra en la 2 Pe, en donde se
dice: “Esta es, carísimos, la segunda epístola que os escribo.” Tanto en la Iglesia oriental
como en la occidental abundan los testimonios explícitos sobre la autenticidad petrina de la
epístola.
San Ireneo cita varias veces de modo explícito la epístola. Lo mismo hacen Clemente
Alejandrino, Orígenes, Tertuliano y Eusebio, según el cual la 1 Pe pertenece a los libros
llamados homologúmena (τα όµολογούµε-να), ο sea los que son recibidos por todos sin
ninguna oposición. Por eso puede decir Tricot: “No hay libro en todo el Nuevo Testamento
que tenga testimonios más antiguos o más explícitos que la 1 Petri.”
La omisión de la 1 Pe en el Canon de Muratori — teniendo presente el consentimiento
unánime de la tradición de la Iglesia — no ha de sorprender demasiado, pues podría
explicarse por una mutilación o una corrupción del texto. Tanto más cuanto que el Pastor de
Hermas conoce la 1 Pe y fue muy utilizada en el decurso del siglo II Se encuentra también
en todas las versiones antiguas: Siríaca, Vetus Latina, Cóptica, etc., y en los cánones
antiguos de los libros sagrados.
El testimonio externo es confirmado por razones internas tomadas de la misma epístola.
El autor se llama a sí mismo Pedro apóstol, testigo de la pasión de Cristo. Habla de Marcos
como de su hijo, que, según una antiquísima tradición, era compañero y amanuense de
Pedro.
Alude con frecuencia, como testigo ocular, a los sermones y a los hechos de Jesús.

8. Doctrina de la 1 Pe.
Aunque la epístola se propone como finalidad esencial el exhortar y atestiguar, contiene,
sin embargo, una gran riqueza doctrinal. Es importante observar que la 1 Pe recuerda
frecuentemente las expresiones y los puntos doctrinales de los discursos de Pedro, que nos
han sido transmitidos por los Hechos de los Apóstoles.” Sin embargo, la enseñanza
cristiana de la epístola ya no pertenece al estadio arcaico de la predicación apostólica.
Las principales ideas doctrinales de la epístola son las siguientes:
Dios es considerado como sabio, misericordioso, santo, padre, fiel, juez universal y justo,
creador, poderoso y salvador. El misterio de la Santísima Trinidad es profesado con
bastante claridad.
Cristo es llamado Señor en diversos lugares. Lo considera como preexistente, puesto que
iluminaba a los profetas antiguos. San Pedro aplica a Cristo todo cuanto en el Antiguo
Testamento es dicho de Yahvé. Jesucristo, siendo totalmente inocente, padeció y se
sacrificó por nosotros. Sus sufrimientos y su muerte, que nos han de servir de modelos, han
expiado por todos los pecados de los hombres. Después que Cristo murió en la cruz, fue a
anunciar la salvación a los espíritus de los justos prisioneros en los infiernos. Resucitó,
subió al cielo y está a la diestra de Dios. Al final de los tiempos tendrá lugar la parusía de
Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos.
El hombre era pecador, pero había sido predestinado a la santidad. Por eso fue regenerado
por Cristo mediante la fe, la sumisión a Dios y el bautismo. El bautismo fue prefigurado por
las aguas salvadoras del diluvio. El Espíritu nos regeneró y nos santificó.
Por este motivo, el hombre puede esperar una vida bienaventurada en el cielo. Pero para
obtenerla ha de despojarse de todos sus vicios y pecados, luchar contra el demonio,
practicar la caridad fraterna, imitar la santidad de Dios y unirse a Jesucristo para dar a Dios
el verdadero culto.
La Iglesia, o mejor, la doctrina eclesiológica, tiene mucha importancia en la I Pe. Los
cristianos son entre sí hermanos y miembros de Cristo. Constituyen un edificio viviente,
cuyas piedras son ellos mismos, y la base, Jesucristo. Los cristianos han venido a formar el
verdadero pueblo de Dios. Cristo los gobierna como supremo pastor. Los pastores visibles
son los apóstoles y los presbíteros, los cuales han de mostrarse en su gobierno vigilantes,
desinteresados, celosos, amables, ejemplares.

9. División de la 1 Pe.
Siendo nuestra epístola casi en su totalidad parenética o exhortativa, resulta difícil hacer
una división perfecta. Si exceptuamos la introducción y la conclusión, lo demás es una
continuación ininterrumpida de exhortaciones morales, estrechamente asociadas a
consideraciones doctrinales que las justifican. La preocupación dominante de la epístola es
la vida cristiana como fuente de valor y de esperanza.

Estructura según Alberto Colunga. O.P. (Biblia Comentada)


1) Encabezamiento (1, 1-2).
2) Acción de gracias por la regeneración bautismal (1, 3-12).
a) La salud de los cristianos (1, 3-9).
b) La esperanza de los profetas (1, 10-12).
3) Exhortación a la santidad (1, 13-2:10).
a) Exhortación a la vigilancia (1, 13-21).
b) A la caridad (1, 22-25).
c) A la simplicidad (2, 1-3).
d) El nuevo sacerdocio (2, 4-10).
4) Diversas obligaciones de los cristianos (2, 11-3, 17).
a) El buen ejemplo entre los paganos (2, 11-12).
b) Sumisión a las autoridades (2, 13-17).
c) Deberes de los siervos respecto de sus señores (2, 18-25).
d) Deberes mutuos de los esposos (3, 1-7)
e) Deberes de candad fraterna (3, 8-12).
f) Comportamiento cristiano en el sufrimiento (3, 13-17)
5) La resurrección y el descenso a los infiernos (3, 18-4, 6).
6) Proximidad de la parusía (4, 7-1 1).
7) Síntesis de la epístola (4, 12-19).
8) Advertencias a los diversos miembros de la comunidad (5, 1-11).
a) Advertencias a los presbíteros (5, 1-4).
b) Advertencias a los fieles (5, 5-11).
9) Últimos avisos y saludos (5, 12-14).

Estructura según Raúl H. Lugo (Biblioteca Bíblica Básica)


1. Introducción: saludo y acción de gracias (1,1-12)
2. Primera serie de exhortaciones: vivir la santidad para construir el nuevo pueblo de
Dios (1,13–2,10)
3. Segunda serie de exhortaciones: cómo vivir cristianamente según la propia
condición y de cara a las persecuciones(2,11–4,11)
4. Tercera serie de exhortaciones: El sufrimiento de los cristianos y la pastoral de la
conducción (4,12–5,11)
5. Conclusión y despedida (5,12-14)

10. Dimensión Teológica ( Tomado de Tuñi, Josep Oriol - Escritos Joáanicos y cartas
católicas.)
La visión teológica de 1 Pe resulta sorprendentemente compleja. Tanto el misterio de Dios,
Padre, Hijo y Espíritu, como el de la vida terrena de Jesús, como la Iglesia, los sacramentos
y la escatología están presentes en el escrito. Por otra parte, el comportamiento cristiano, la
moral, no sólo está presente, sino que constituye en cierta medida el núcleo fundamental de
la obra. En un escrito tan breve no podemos menos de subrayar esta visión amplia, que
atiende a diversos niveles de reflexión sobre la experiencia cristiana, explicitándolos
prácticamente todos. Forzosamente hemos de reducir nuestra exposición a algunos de estos
aspectos. Hemos escogido tres que resultan suficientemente significativos: la teología, la
cristología y la vida cristiana.
1. Dios
Sorprendentemente la misma salutación inicial hace referencia a la estructura trinitaria del
misterio de Dios: «según la presciencia de Dios Padre, en la santificación del Espíritu, para
la obediencia y la aspersión de sangre de Jesucristo» (1,2).
Una salutación con mención tan completa del misterio de Dios es inusitada en el NT . En
este sentido se percibe en 1 Pe una madurez teológica poco común. Dentro de este marco
trinitario, la importancia de la teología y de la cristología están muy por encima del papel
relativamente reducido del Espíritu; notemos que la palabra pneuma sólo se utiliza 8 veces,
de las cuales únicamente 4 designan de manera inequívoca al Espíritu Santo (1,2.11.12;
4,14).
En 1 Pe el vocablo theos aparece 39 veces, lo cual es notablemente significativo. Como
nota, acertadamente A. Vanhoye dice que:, la frecuencia relativa del vocablo es la más alta
del NT, con la excepción de 1 Jn 25. Dios es santo (1,15-16), es el que juzga sin parcialidad
(1,17), el único a quien hay que temer (2,17).
Dios es siempre en el NT el creador, pero de hecho el único documento que utiliza este
vocablo (kristes) es precisamente 1 Pe (4,19).
Dios es también aquel a quien llamamos «Padre» (1,17), el Dios de toda gracia (5,10), el
que, en su gran misericordia, nos ha vuelto a engendrar (1,3). Precisamente por ello somos
llamados a hacer su voluntad (2,15; 3,17; 4,2.19) y a descargar en él toda inquietud, porque
cuida de nosotros (5,7; cf. 4,19).
La vocación cristiana es la de llegar a ser santos, como él es Santo (1,15-16), honrarle en
todo (4,11.16; 2,9) y vivir de tal manera que los otros hombres lleguen también a
glorificarlo (2,12). Dios quiere hacernos entrar en su gloria eterna (5,10), herencia que nos
reserva en relación con nuestro segundo nacimiento (1,3).
La teología de 1 Pe, sin haber sido especialmente desarrollada ni profundizada, constituye
un marco suficientemente completo para evocar la fe cristiana. Sin embargo, para que la
llamada a la fe y a la esperanza queden situadas en un contexto plenamente neo
testamentario y no sólo en el alargamiento de la tradición del AT, hay que hacer referencia
a Jesucristo.

2. Cristología
a) Datos de cristología tradicional
No resulta difícil reproducir las líneas fundamentales de la cristología de este documento.
Jesucristo, aunque predestinado desde la fundación del mundo, no se manifestó plenamente
sin embargo hasta estos últimos tiempos (1,20). El Espíritu de Cristo estaba en los profetas,
prediciendo los sufrimientos que le estaban reservados y la gloria que había de seguir
(1,11). Cristo sufrió y murió en su condición humana, pero fue vivificado en el Espíritu
(3,18b).
Los efectos salvíficos de la muerte y resurrección de Cristo no están limitados por el
espacio y el tiempo. Después de la resurrección, la proclamación de la Buena Nueva
alcanzó a todos las esferas de la realidad; los ángeles caídos fueron parte de su audiencia
(3,19), pero también los muertos (4,6) 26.
Jesucristo se halla en la gloria y está sentado a la derecha de Dios (3,18). Gloria quiere
decir aquí victoria. El hecho de que Dios haya resucitado a Jesucristo y le haya conferido
gloria (1,21) quiere decir que podemos tener acceso a él (2,4) y, por tanto, que podemos
entrar en la esfera de la luz maravillosa (2,9), de la verdad (1,22) y de la nueva vida (1,23:
«renacer»). Pero la gloria de Cristo todavía se ha de manifestar con plenitud (4,13; 5,1; cf.
1,5.7.13). Más aún, una herencia nos espera en el cielo (1,4) y una herencia que nada puede
destruir o mancillar (1,4). Esta manifestación plena nos conducirá a un gozo sin fin (1,6; cf.
4,13).
No es difícil reconocer aquí los trazos más característicos de lo que se puede llamar «la
cristología tradicional del NT»7. Algún exegeta ha dicho que la cristología de 1 Pe no es
objeto de un desarrollo explícito u original, sino que da por supuesta la cristología del NT
8. En cualquier caso, hay que constatar que los elementos fundamentales están ahí y que ni
faltan aspectos importantes ni tampoco parece que se haya hecho ningún desarrollo
original. Sin embargo, hay un acento muy claro y fuerte en la cristología de este escrito,
que debemos profundizar un poco más.
b) Los sufrimientos de Jesús
La expresión «sufrimientos de Cristo» (pathemata ton khristou: 1,11; 4,13; 5,1) tiende a ser
interpretada a la luz de la teología paulina. Pero ni es una expresión especialmente acuñada
por Pablo (sólo aparece en 2 Cor 1,5; cf. Flp 3,10), ni podemos asumir sin más que se haya
de interpretar a la luz de la teología paulina. Más aún, el vocablo «sufrir» sólo aparece
cinco veces en los escritos paulinos, mientras que 1 Pe lo utiliza en 13 textos (o en 12 si se
opta por otra lectura de 3,18).
La cifra se hace más significativa, si tenemos en cuenta que el resto del NT sólo tiene 29
textos con el verbo «sufrir». Por tanto, una tercera parte se halla en 1 Pe, lo cual es bastante
significativo.
Entre los textos de 1 Pe, hay por lo menos 4 que hacen referencia al sufrimiento de Jesús:
2,21; 2,22; (3,18); 4,1a y 4,1b.
Más todavía, los sufrimientos de Jesús son la base de las exhortaciones a los seguidores de
Jesús para que soporten el sufrimiento. Precisamente por esto se explicita cuál fue la actitud
de Jesús ante el sufrimiento injusto (2,21-25), a fin de que el seguidor de Jesús pueda
revestirse de la misma actitud (4,1), cuando sea perseguido injustamente por el hecho de ser
cristiano (4,15-16).
Esta sucinta referencia a un aspecto importante de 1 Pe nos ha puesto en contacto con un
matiz que resulta especialmente intenso y, hasta cierto punto, original 29. Porque 1 Pe, aun
sumándose a otros documentos del NT que se inspiran en la vida terrena de Jesús 30, sin
embargo ha apelado de forma especialmente incisiva al sufrimiento de Jesús como
fundamento de la exhortación a los cristianos. Por ello este punto constituye el verdadero
centro literario y teológico de la carta.
3. Vida cristiana: exhortación y comunidad
A pesar de lo que hemos dicho hasta aquí, hay que recordar algo que la exégesis de 1 Pe
viene subrayando desde hace años, a saber, que se trata de un documento mucho más
práctico que doctrinal. De forma que las exhortaciones y las directrices de la vida cristiana
ocupan un lugar mucho más central que las fundamentaciones doctrinales que les
acompañan. La estructura que hemos presentado antes deja ya entrever este carácter de
documento práctico, que tiene como finalidad la exhortación a los diversos estratos de la
comunidad.
En este apartado abordaremos tanto el sentido y alcance de las exhortaciones como la
manera de concebir qué es la comunidad.
Dimensión teológica
a) Las exhortaciones: sentido fundamental
En las cartas de Pablo y de la escuela paulina hay un esquema de fondo que se utiliza con
variaciones pero con amplitud: las secciones doctrinales ocupan un lugar central en el
desarrollo de estos documentos y van seguidas de exhortaciones que derivan de los
desarrollos doctrinales. Incluso los tiempos de los verbos marcan este esquema; así, el
indicativo, que se usa en la exposición doctrinal, va seguido del imperativo, que es el
tiempo que caracteriza las secciones parenéticas. El esquema se utiliza en 1 Pe
profusamente. Con una salvedad, que las secciones doctrinales no preceden a las secciones
exhortativas sino más bien al revés. Primero se hace una exhortación, que acostumbra a ir
acompañada de una breve y densa sección doctrinal.
Ahora bien, hay que notar que entre las razones aducidas para fundamentar las
exhortaciones, la cristología tiene una clara preeminencia. De forma que la exhortación a
«comportarse con temor a lo largo del tiempo de exilio» (1,17) tiene a continuación un
fragmento cristológico, en el cual Cristo es presentado como el cordero sin mancha que nos
ha redimido a través de su preciosa sangre y a través de quien tenemos confianza en Dios
(1,18-21); la exhortación siguiente a desear con fruición la leche pura de la Palabra (2,1-3)
también va seguida de una larga sección cristológica sobre Cristo, «piedra angular y
fundamento de la comunidad» (2,4-10). El conocido pasaje sobre la obediencia a las
instituciones humanas (2,11-18) también tiene a continuación un delicado himno, que
describe el ejemplo de Cristo en la Pasión (2,19-25). Finalmente, la larga sección con la
exhortación a practicar la justicia (la voluntad de Dios: 3,7-17) tiene como motivación el
himno cristológico de Cristo que padece, muere, desciende al mundo de los muertos y
resucita (3,18-4,6).
En una palabra, hay un cierto cristo centrismo en 1 Pe, porque el ejemplo de Cristo y de su
sufrimiento subyace como motivación de fondo a la mayoría de exhortaciones. Ahora bien,
si el ejemplo de Cristo es el núcleo fundamental de las secciones parenéticas, no ha de
sorprender que la eclesiología de 1 Pe tenga una base fundamentalmente cristológica.
b) Aspectos eclesiológicos
Vamos a limitarnos a hacer referencia a dos aspectos de la concepción eclesiológica de la
carta: Cristo, fundamento de la comunidad que es el (nuevo) pueblo de Dios; los dirigentes
de la comunidad.
- El fundamento de la comunidad es Cristo
La comunidad tiene una fuerte experiencia de la elección, como participación de la elección
de Cristo (2,4.6; cf. 1,1 y 2,9). Porque, aunque se entra en la comunidad a través del
bautismo, que comporta un nuevo nacimiento (1,4), en realidad el acento está en la
adquisición de una nueva identidad familiar: somos el pueblo de Dios (2,10; cf. 4,17).
En este sentido, la comunidad es exhortada a acercarse a Cristo, piedra viva (2,4), es decir,
a Cristo resucitado. En él, los miembros de la comunidad, elegidos como Cristo, son
constituidos en un edificio de piedras vivas, templo del Espíritu, para formar una
comunidad sacerdotal que ofrezca víctimas espirituales agradables a Dios (2,5). Este texto
de 1 Pe (2,4-10) tiene todas las características del documento: hace referencia al AT (Sal
118,22; Is 28,16); una referencia que ya se ha dado en la tradición cristiana anterior (Sal
118,22, utilizado en Me
12,10; cf. también Mt 21,42; y usado igualmente en Hch 4,11).
La ulterior referencia a Is 8,14 ya había sido utilizada por LcC 20,1 7. Por tanto, no estamos
ante una doctrina novedosa, sino en un terreno conocido y familiar también para otros
movimientos religiosos como Qumrán 32. Sin embargo, hay matices que son introducidos
por 1 Pe: esta casa viviente es un templo del Espíritu (Ef 2,21-22; cf. 1 Cor 3,16), una
comunidad sacerdotal (cf. 2,9 y la referencia a Éx 19,6), que ofrece víctimas espirituales,
no materiales, es decir, la propia vida (cf. Rom 12,1-3 y Heb).
Pero el tema ha sido sólo enunciado. Los versículos que siguen irán desgranando textos del
AT para justificar y ahondar esta primera presentación: los miembros de la comunidad, a
pesar de venir del paganismo (1,14), constituyen el pueblo de Dios. La cita de Oseas (1,6.9;
2,1.25), que justifica esta denominación, es verdaderamente acertada (de nuevo se trata de
un texto utilizado ya antes por el NT, cf. Rom 9,25): los que ni de lejos podían pensar en
formar un pueblo, probablemente de orígenes diversos, no sólo forman un pueblo, sino que
son el pueblo de Dios (2,10), la familia de Dios (4,17).
Esta denominación resulta verdaderamente innovadora Los cristianos, como pueblo de
Dios, tienen una identidad impensada, Cristo. Por esto no resulta sorprendente que los
creyentes sean denominados cristianos (4,16). Los que no constituían ningún tipo de
comunidad, porque como hemos dicho tenían orígenes probablemente diversos, ahora
tienen una identidad que les constituye en comunidad, familia, pueblo: la vida de Jesús, su
sufrimiento. Ésta es la base última de la esperanza.
- Los dirigentes de la comunidad
La estructura comunitaria no es objeto de exposición en este documento. Sin embargo,
sabemos que se trata de comunidades que se estructuran como «fraternidades» (adelphotes
es hapax en el NT: 2,17; 5,9; cf. 1,22; 3,8), que viven la solidaridad (3,8; cf. 5,9) y el amor
como lazo de unión y de comunión (1,22; 2,17; 4,8). Forman la comunidad diversos
estamentos mencionados tanto en las exhortaciones domésticas (2,18-3,12) como en los
pasajes que hacen referencia a los dirigentes de la comunidad (5,1-5).
El autor de 1 Pe se considera a sí mismo co-presbítero, en comunión con otros presbíteros
de la comunidad, lo cual parece apuntar a una dirección colegiada (5,1). Sin embargo poco
podemos decir del contenido de la expresión. Ciertamente que no podemos leer en ella una
estructura demasiado elaborada -por ejemplo, la que proponen las pastorales-, porque el
tono de la exhortación a los presbíteros es sumamente amplio. Se trata de pastorear el
rebaño de Dios fomentando actitudes fundamentales como la disponibilidad y la
generosidad en contraposición al despotismo o el autoritarismo (5,2-3). En cualquier caso la
estructura es sumamente carismática, con un claro acento en el servicio y el amor mutuos
(4,10-11).

¿¿¿¿¿Y la conclusión?????
11. Bibliografía
LUGO RODRIGUEZ, Raúl H., Hebreos y Cartas Católicas.
KUSS Otto- MICHL Johann, Carta a los Hebreos y Cartas católicas.
TUÑI, Josep, Escritos joánicos y cartas católicas.
EUGENE P. MALY H. Epístolas de Santiago, Judas y Pedro.
BROWN, Raymond, Comentario Bíblico de San Jerónimo - Nuevo Testamento
COMPAÑIA DE JESUS, La Sagrada Escritura. Nuevo Testamento Tomo III, Carta a los
Hebreos. Epístolas Católicas. Apocalipsis.
COLUNGA, Alberto y Profesores de Salamanca, Biblia Comentada -