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El segundo gobierno no consecutivo de Fernando Belaúnde Terry, empezó el 28 de

julio de 1980 sufragio universal, al consentirse el voto a los analfabetos. Asimismo, fijó el


mandato presidencial en cinco años, fortaleció el poder presidencial, continuó con el
sistema bicameral y estableció la «segunda vuelta electoral» (balotaje). De la misma
manera, fueron los comicios con el número más alto de candidaturas, siendo quince los
partidos inscritos.3
Tras la alta votación obtenida por el Partido Aprista en las elecciones de la Asamblea
Constituyente, los pronósticos tendían a situarlo como virtual ganador en las elecciones
generales de 1980. Sin embargo, el fallecimiento de Víctor Raúl Haya de la Torre en 1979
trajo consigo cambios internos en el partido. Se produjo así una inevitable lucha entre una
facción conservadora del aprismo, representada por Andrés Townsend, Luis Alberto
Sánchez y Ramiro Prialé; y otra facción más cercana a la socialdemocracia, representada
por Armando Villanueva del Campo y Alan García Pérez.3 Tras disputas internas,
Villanueva y García Pérez tomaron la batuta del partido.
Los partidos de izquierda, los cuales también recibieron gran aceptación de la sociedad
civil en los comicios de 1978 (aunque de manera segmentada), intentaron crear un frente
con miras a obtener un porcentaje importante. La Alianza Revolucionaria de Izquierda
(ARI) fue un proyecto que pretendía agrupar a distintos partidos de izquierda, pero debido
a problemas ideológicos, nunca llegó a ser un proyecto sólido.
El Partido Aprista dividido y la izquierda ideológicamente fragmentada crearon un
escenario propicio para la candidatura de Fernando Belaúnde Terry y Acción Popular,
planificada desde 1978. Fernando Belaúnde ganó las elecciones con un 45 % de los votos,
seguido por Armando Villanueva del Campo y el PAP con un 27 % de votos válidos. En
tercer lugar se situó Luis Bedoya Reyes, candidato del Partido Popular Cristiano con un
9 % de los votos válidos, seguido de Hugo Blanco Galdós, líder el Partido Revolucionario
de los Trabajadores con un 3 % de los resultados. Tras una alianza con el PPC, Acción
Popular también obtuvo mayorías en ambas cámaras, creando así un escenario de
gobernabilidad entre el Ejecutivo y Legislativo, lo que no había tenido en su primer
gobierno en 1963.

Transición y toma de mando[editar]


En la quincena de junio de 1980, el Partido Popular Cristiano (PPC) de Luis Bedoya
Reyes, decidió establecer un compromiso con Acción Popular tanto en el Gobierno como
en el Congreso, lo que permitiría dar una mayoría sólida al gobierno en ambas cámaras
del legislativo; días después, Belaúnde dio a conocer que Manuel Ulloa Elías presidiría el
Consejo de Ministros y sería también Ministro de Economía; de igual manera, anunció a
dos miembros del PPC como ministros y al resto de miembros del gabinete, salvo los
ministros militares (Aeronáutica, Guerra y Marina) y el de Energía y Minas.
El día 30 de junio, Fernando Belaúnde fue proclamado como presidente electo por
el Jurado Nacional de Elecciones, acto con el cual concluyó el régimen militar y se abrió un
proceso político, que se dio dentro de un contexto de continuidad con dos fuerzas
centrales: la burguesía y el movimiento popular, quienes jugaron papeles importantes en la
arena política. Como sustento, Pease señala que «la política económica, acentuando
persistentemente la pauperización de amplios sectores medios y populares, a la par que,
abriendo mejores condiciones de rentabilidad a la gran burguesía, define los ejes
principales de esta polarización social».4 Por su lado, las masas populares y las derrotas
que sufrió la política izquierdista definieron «el asentamiento de este régimen político y su
estabilidad en un proceso complejo que no solamente atañe a la acción del Gobierno sino
a todas las fuerzas políticas, en particular a su enraizamiento en las masas».5
El presidente saliente, Francisco Morales Bermúdez, implantó una jurisdicción militar para
evitar cualquier tipo de represalias en los actos oficiales y manifestó que no asistiría a
dichos eventos. Sin embargo, realizó una recepción el domingo 27 de julio para las
delegaciones extranjeras que asistirían a la toma de mando. La ceremonia de posesión se
realizó en el Congreso de la República el lunes 28 de julio de 1980, y contó con la
presencia de los presidentes Julio César Turbay de Colombia, Jaime Roldos Aguilera del
Ecuador, Rodrigo Carazo de Costa Rica, Adolfo Suárez de España y Luis Herrera
Campins de Venezuela; los miembros de la Junta de reconstrucción de Nicaragua, Sergio
Ramírez Mercado y Rafael Córdoba Rivas, además estuvo la primera dama de Estados
Unidos Rosalynn Carter, el embajador de Estados Unidos Harry W. Shlaudeman, el
representante de Ecuador, Galo Plaza Lasso y el ministro de Minas de Zambia, Mwaya
Mumbana.

Elecciones municipales de 1980[editar]


Tras doce años de autoritarismo militar, el Perú abrió la década de 1980 con altas
expectativas en recuperar y consolidar las instituciones democráticas y mejorar la situación
económica, muy descalabrada por el mal manejo del gobierno militar. Es así como
Belaúnde guió sus primeras acciones a satisfacer dicho imaginario, comenzando con la
inmediata devolución de los medios de comunicación a sus propietarios y la convocatoria a
elecciones municipales.
Las elecciones municipales de 1980 permitieron a las fuerzas políticas de oposición a
reorganizarse tras los resultados adversos de los sufragios generales.6 Es así como surgió
la alianza electoral Izquierda Unida, un conjunto de grupos marxistas y no marxistas
unidos en torno a la carismática figura del abogado cajamarquino Alfonso Barrantes
Lingán.7
El Partido Aprista siguió dividido de manera interna, agudizándose las diferencias entre
sus dos facciones, llegando a enfrentamientos entre grupos de choque en cada bando.3
Las elecciones municipales se realizaron el 23 de noviembre de 1980, contando con la
participación del 69 % de votantes registrados (6 586 696). Los resultados dieron como
ganador a Acción Popular con un 36 % de los votos, dándole la oportunidad de controlar
municipios importantes y ampliar su alcance de acción, en recurso y territorio. Izquierda
Unida quedó en segunda posición con el 23 % de los votos válidos, seguido por el Partido
Aprista con el 22 %.

Aprobación Presidencial[editar]
Por otro lado, el restablecimiento de la democracia fue bienvenida con los brazos abiertos
con el 82.20 % de participación ciudadana, número alto debido a que ocurrió algo
particular en estas elecciones: se permitió el voto universal, el cual significó la finalización
y celebración de distintos años de lucha por los derechos políticos y sociales.
Sin embargo, los resultados luego de las elecciones contradijeron lo dicho en el párrafo
anterior. Como dice Cotler, estas elecciones, como la mayoría, fueron muy poco
democráticas a pesar de la imposición del sistema. Lo que sucedió fue que partidos de
izquierda que no tenían oportunidades de ganar trasladaron su voto a Belaunde Terry
(Acción Popular) quien ganó debido a que era visto como “el mal menor” en comparación
con otras agrupaciones políticas, como el APRA, partido que tenía casi asegurado el
triunfo.8
En ese sentido, se predecía que el respaldo y la popularidad de cualquier presidente electo
no iban a ser altos, en cualquiera de los casos. Pero, contra todo pronóstico, el apoyo
presidencial fue plural y amplio al principio. No obstante, a lo largo de su mandato se fue
reduciendo debido a las medidas que el gobierno tomó respecto a los graves problemas
que surgieron, como el terrorismo, la crisis económica y los desastres que dejó
el Fenómeno El Niño, el cual fue uno de los más fuertes que el Perú haya sufrido.9
En específico, la encuestadora Pulso Perú muestra que casi a finales del primer año de su
gobierno (abril de 1981), Belaunde tuvo el 48 % de aprobación, mientras que su
desaprobación fue de 35 %. Tuvo un pequeño tropiezo en su popularidad, la cual, octubre
del mismo año, bajó a 47 %. Por otro lado la desaprobación también bajó 4 puntos
porcentuales, pero la razón de esto fue que el número de personas encuestadas no sabían
que responder aumentó.
Para inicios de 1982, la caída de la popularidad de Belaunde bajó drásticamente hasta
30 %. Análogamente, su impopularidad subió en gran medida: 45 %, como si los
resultados se hubieran invertido respecto al año anterior. Sin embargo, en octubre del
mismo año, la aprobación se recuperó y subió hasta los 33 %, pero la desaprobación no
sufrió ningún cambio.
En 1983, la reputación del presidente se vio afectada negativamente otra vez, y de manera
significativa. Para el mes de junio, único mes del año en el que se realizó la encuesta, la
desaprobación se incrementó hasta el 62 % y la aprobación decreció hasta 22 %, dejando
mucho que desear del presidente y su reacción frente a los graves problemas que
aparecían. Por otro lado, las encuestadoras DATUM e IPSOS también recopilaron datos
que confirman esta decaída importante de la popularidad presidencial de Belaunde,
específicamente, a causa de El Niño. Según estas, desde julio de 1982 hasta julio de
1983, la aprobación bajó de 31 % hasta 21 %; el margen de diferencia de la data que
brindan DATUM, IPSOS y Pulso Perú es mínimo, por lo que es posible decir que coinciden
con la caída, y consecuentemente, se afirma como una de las causas principales tal
fenómeno ambiental. A este último problema se le suman los otros dos ya mencionado, la
guerra interna que se estaba expandiendo por toda la sierra sur hasta tal momento, y la
crisis económica, causante del imparable descontento de la gente.
Siguiendo con los datos de Pulso Perú, para finales de 1984, la popularidad del presidente
mostró cierta mejoría, bajando su desaprobación hasta 54 % y subiendo la conformidad de
la gente con él hasta 25 %. Sin embargo, la tendencia de recuperación no duró mucho ya
que iniciando su último año de mandato, la impopularidad ascendió estrepitosamente a
70 % mientras que su apoyo cayó hasta 18 %, teniendo un pequeño remonte a finales del
año, llegando a 23 % y la reprobación a 63 %.
Cabe resaltar un factor importante por el cual la popularidad presidencial de Fernando
Belaunde no bajó mucho más de lo esperado, pese a las dificultades que tuvo que
afrontar. Este factor fue la prensa y su influencia en la gente. De acuerdo a Henry Pease,
había un vasto número de diarios que apoyaban al segundo gobierno belaundista, entre
ellos estaban El Comercio, La Prensa, Expreso y Correo, mientras que los otros eran
periódicos menos influyentes; de hecho, las opiniones de los diarios eran tan parciales
hacia el gobierno, que los mismos grupos derechistas tenían que leer a El Diario, de la
extrema izquierda, para que al menos estuvieran al tanto de alguna oposición.10El artículo
de Ricardo Blume en El Comercio publicado en abril de 1985 es un claro ejemplo del
apoyo de este diario hacia el régimen. En tal texto Blume expresa con palabras eufóricas
su experiencia de votar por Belaunde y su apoyo al gobierno en las etapas más duras por
las que pasó. En una parte de la pieza dice lo siguiente:
Creo que tenemos a un presidente de lujo. Un presidente que ya quisieran muchos países
civilizados. Un hombre positivo y honesto, dedicado por entero al país, sin una sola frivolidad, sin
que se le conozca una sola falta. (Y estoy hablando de un país sumido en la inmoralidad).

Relación del Gobierno con las fuerzas políticas[editar]


La principal parte de la democratización se dio durante el primer año del gobierno de
Fernando Belaúnde. Tres fuerzas políticas tomaron un papel significativo en esa etapa: los
partidos políticos, los movimientos sociales y las Fuerzas Armadas.
Partidos políticos[editar]
El partido presidencial, Acción Popular, presentó ciertos conflictos internos luego de la
elección de Belaúnde como mandatario. Específicamente, el partido se dividió en dos: la
facción que estaba del lado del primer ministro, Manuel Ulloa Elías, quien defendía al
capitalismo transnacional y a los personajes involucrados con este, junto con la
tecnocracia; y la otra facción que era liderada por Javier Alva Orlandini (senador
cajamarquino, que llegó a presidir el Seando), que se preocupaba más por la
administración del mismo partido y el control sobre este. Estos apuros dentro de Acción
Popular fueron muy notorios debido a que el plano político estaba despejado por la
ausencia de la oposición. En ese sentido, Belaúnde tomó una postura arbitraria, dejando
que ambas tendencias lograran sus objetivos.11
Acción Popular tuvo como aliado al Partido Popular Cristiano, el cual obtuvo dos puestos
dentro del gabinete ministerial y un papel particular en la política industrial. A pesar de
tratarse de un pequeño socio, su aprobación en las elecciones municipales fue creciendo,
lo que hacía presagiar que tomaría conciencia de su importancia y se retiraría de la
alianza; sin embargo, su influencia no alcanzaba un nivel nacional.11
Respecto al APRA, golpeado fuertemente por la pérdida electoral, y más aún, por el
fallecimiento de su líder máximo, Víctor Raúl Haya de la Torre, sufrió también un
resquebrajamiento dentro del partido en los primeros años del gobierno. Este se dividió en
dos grupos: los que apoyaban a Armando Villanueva o “armandistas”, con tendencia social
demócrata, y los que seguían a Andrés Townsend (andresistas), quienes poseían una
línea liberal.11 Este conflicto fue el causante de que el APRA no pudiera organizarse y así
formar una oposición firme, dejándole un espacio a la Izquierda. Las dificultades por las
que pasaba el APRA eran de tal magnitud que Henry Pease menciona lo siguiente:
La crisis del APRA no sólo le ha impedido asumir un rol protagónico, sino que está mermando su
organizado y su arraigo en las masas. Aún si logra superar la quiebra actual, queda desdibujado su
perfil político-ideológico, que por otra parte no ha sido cubierto por otra fuerza centrista.11

A principios del gobierno, la Izquierda, liderada por la agrupación Izquierda Unida,


presentaba indicios de mejoría en su organización, al constatar que estaba logrando su
unidad. Sin embargo, surgió un debate sobre cuál debería ser su orientación, tanto en
ideología y en la manera de cómo llegar al poder. Este problema fue acrecentándose hasta
el punto de que la Izquierda no fue tomada como una fuerza opositora importante,
desaprovechando así el espacio dejado por el APRA.11
Como conclusión, el gobierno tuvo un ambiente muy favorable para realizar sus planes,
más aun, teniendo la mayoría en el Congreso.
Los movimientos sociales[editar]
La llegada de la democracia también significó la llegada de nuevos movimientos
populares, al permitirse que la oposición actuara abiertamente.
Consecuentemente, todos los partidos políticos tuvieron la oportunidad para rearmar
organizaciones populares, tanto para hacerse notar más en la escena pública y llegar al
poder, como para mantenerse activos durante el nuevo gobierno inminente.
Sin embargo, lo sucedido dentro de Izquierda Unida y del APRA también tuvo como
repercusión la mala estructuración de los movimientos sociales, lo cual daba un ambiente
de poca participación y movilizaciones. Empero, la entrada de un nuevo presidente junto
con la “apertura social” fue motivo para que las masas se dinamizaran sobre todo varios de
los sectores, como el manufacturero, comercial, minero y público. En ese sentido, el
número de huelgas realizadas el primer año de gobierno de Belaunde aumentó
notablemente. Se registraron 739 huelgas en todo 1980 y 553 en 1981 (desde enero hasta
agosto).11
Por último, es de importancia que se mencione que uno de los resultados que conllevó la
democratización fue la formación de organizaciones campesinas, cuyo número se
incrementó por toda la sociedad rural,12 gracias a las medidas tomadas durante el gobierno
militar, como la desaparición de los grandes terratenientes por las expropiaciones y la
ruptura de las relaciones señoriales, que dieron las condiciones para que esto suceda.
Como resultado se tuvo la concretización de la ciudadanía del campesinado peruano y su
participación en movimientos para que lleguen a tener una representatividad digna que
vele por sus intereses comunes.13
Las Fuerzas Armadas[editar]
El papel de las FF.AA en el segundo gobierno de Belaúnde fue de suma importancia por
dos razones: permanecían los mismos altos mandos militares que habían regido el país en
el reciente gobierno militar; y porque el inicio de este nuevo mandato coincidió con el inicio
de la violencia terrorista desatada por Sendero Luminoso, autodenominado Partido
Comunista, de inspiración maoísta
En principio, las FF.AA. siempre estuvieron atentas a las acciones que los gobiernos
democráticos han realizado, sobre todos desde la segunda mitad del siglo XX. Luego del
régimen militar de 1968-1980, el poder de la institución quedó intacto debido a ciertas
estrategias legales que la dejaban intocable ante el Poder Ejecutivo. En ese sentido, y con
esas bases legales, Belaúnde entró al poder con un carácter sumiso respecto a las
acciones de las FF.AA. Como principales ejemplos está la designación de tres militares
retirados en cargos ministeriales, con el fin de que el poder de la cúpula militar se
reforzara; y la presencia de los militares en varias de los eventos presidenciales o asuntos
en los que no se necesitaban a autoridades del Ejército. Sin embargo, no todo era
sumisión del Estado, sino que también hubo casos en los que las FF.AA le daban la razón
y apoyaban las decisiones que el presidente y las autoridades del gobierno tomaban
independientemente, como el caso del conflicto con Ecuador en 1981.11
A pesar de lo anterior, era obvio que el nuevo gobierno democrático, que se mostraba
débil (al igual que los partidos y otras fuerzas políticas), necesitaba del amparo de los
militares,11 más aún cuando Sendero Luminoso empezó con su expansión con miras al
ámbito nacional (1982).
Respecto a la lucha contra Sendero Luminoso, Cotler señala que Belaúnde definía al
problema terrorista como un simple levantamiento, el cual podía ser solucionado con el
envío de policías a la zona de ataque. Sin embargo, la situación empeoró y el presidente
tuvo que aceptar la gravedad del problema. Su solución inmediata fue darle las facultades
a las FF.AA. para que se hagan cargo de la subversión que había tomado carácter político
y tengan el control político en las zonas de emergencia que cubrían casi la mitad del
país.14
Sin embargo, los lazos con los militares se volvieron ambiguos luego de que la
intervención de estos se hizo incontrolable en asuntos que incumbía solamente al
gobierno. Como consecuencia, la autonomía institucional que las FF.AA. tenían les fue
cancelada, lo cual tuvo como resultado el resquebrajamiento de los militares y la
imposibilidad de que se organizaran para un golpe de Estado, junto con su
desmoralización y desorientación.11 Esto último, sumado a la ayuda económica denegada
a las FF.AA., también fueron causa de que la reacción ante el terrorismo fuese paupérrima
y lenta, permitiendo que Sendero Luminoso avanzara con mayor facilidad.

Relaciones con el Poder Legislativo[editar]


El régimen democrático tuvo como característica especial el diálogo y la coordinación entre
los Poderes del Estado, especialmente entre el Ejecutivo y el Legislativo, para tratar los
grandes problemas del país y buscar en conjunto la solución más adecuada. La actitud del
Poder Ejecutivo fue de constante apoyo para que las Cámaras Legislativas pudieran
cumplir con su labor fiscalizadora. Para ello, los ministros de Estado concurrieron no sólo
al Senado y a la Cámara de Diputados, sino también a las reuniones de las Comisiones
ordinarias e investigadoras tanto a invitación como por propia iniciativa.15
Senado[editar]
En la primera Legislatura Ordinaria de 1984, el Ministro del Interior, Dr. Luis Pércovich
Roca, asistió el 26 de agosto para informar sobre la muerte del dirigente campesino Jesús
Oropeza Chonta, asesinado en Puquio. El 13 de septiembre de ese mismo año asistió el
Ministro de Transportes y Comunicaciones, arquitecto Carlos Pestana Zevallos, para
informar sobre las construcciones y reparaciones de carreteras, en especial de la red
nacional. Y el 9 de octubre lo hicieron los señores Ministros de Energía y Minas, Ing. Juan
Incháustegui Vargas, y de Economía, Finanzas y Comercio, Ing. José Benavides Muñoz.
El Ministro de Energía y Minas explicó las negociaciones del proyecto cuprífero Cerró
Verde II entre el gobierno y el consorcio japonés Marubeni Mitsui y sobre la recuperación
de la inversión hecha en el yacimiento de Cuajone por la firma Southern Peru Cooper
Corporatio. Por su parte el Ministro de Economía sustentó las razones que tuvo el
Ejecutivo para promulgar los Decretos Supremos Nos. 039 y 301 de 3 de febrero y 13 de
julio por los cuales se reducían los porcentajes de retención en petróleo crudo.15
Cámara de diputados[editar]
El 28 de agosto de 1985 el Ministro del Interior, doctor Luis Pércovich Roca, asistió a la
cámara de Diputados a una sesión secreta. Las Comisiones Ordinarias e Investigación
mantuvieron intenso diálogo con los Ministros de Estado, habiéndose registrado.entre
agosto de 1984 y enero de 1985 un total de 20 reuniones de trabajo.15
Comisión Permanente[editar]
La Comisión permanente del Congreso se instaló el 16 de diciembre de 1984. Durante su
funcionamiento hasta el 26 de marzo de 1985, no concurrió a sus sesiones ningún Ministro
de Estado.16

Aspecto económico[editar]
La crisis económica que sumergió al Perú en la década de 1980 no fue un caso aislado
dentro de la región latinoamericana: fue un fenómeno socioeconómico territorialmente
extenso que se caracterizó por la agudización de la deuda internacional y el estancamiento
económico. Popularmente llamada década perdida, fue el periodo económico más
traumático a lo largo de la historia sudamericana según José Antonio Ocampo, ex director
de la Comisión Económica para América Latina en el 2014 (CEPAL). La aparición de
políticas de ajuste ante el endeudamiento internacional, heredado de la década anterior
por una fuerte intervención del estado en la economía, abrió paso a diferentes impactos a
nivel social, económico y político en cada Estado.
Entre 1982 y 1983, como para llover sobre mojado, ocurrió el Fenómeno del Niño, que
golpeó fuertemente a la costa norte de Perú, ocasionando graves daños en la
infraestructura vial y en la agricultura. Los estragos del Niño afectaron al PBI que
disminuyó en −6 %. La inflación subió en un 135 % al año. A partir de 1983, la caída de los
precios de los metales desencadenó una preocupante crisis económica, que se evidenció
con las dificultades para el pago de la deuda externa, un fuerte aumento de la inflación y la
devaluación del sol.
El segundo gobierno belaundista, apoyado en el legislativo por el Partido Popular
Cristiano, apostó por tomar medidas orientadas a restablecer el orden económico y la
estabilidad política. Enfrentado a la crisis de la producción agraria, la debilidad de la
burocracia pública, el surgimiento de Sendero Luminoso/MRTA y al fenómeno del Niño
(1983), encaró un obstáculo mayor que determinó la necesidad de ajustes económicos
importantes en el país: la agobiante deuda externa heredada del decenio anterior.
El endeudamiento externo fue tan voluminoso que en 1978 llegó a representar más del 60 % de las
exportaciones (…). Esta situación se agravó en los años que siguieron. En la medida en que los
préstamos se volvieron más costosos y los plazos cada vez más perentorios, esas colocaciones, en
lugar de apoyar a la estructura productiva, reforzaron los patrones tradicionales de dependencia y
subordinación al mercado. Una muestra del extremo a que se llegó es el presupuesto de la
República para 1983, que destinó alrededor del 40 % para cumplir con las deudas contraídas, y la
balanza de comercio, que asignó más del 50 % de las exportaciones al mismo fin.17

Gabinete Ulloa[editar]
El segundo gobierno belaundista inicia con Manuel Ulloa Elías como ministro de Economía
y Presidente del Consejo de Ministros. Ante la crisis económica descrita, Ulloa aplicó una
tímida reducción del gasto fiscal. Se reanudaron las negociaciones con el Fondo Monetario
Internacional tras las grandes sumas que acumulaba la deuda externa nacional. En 1983,
el FMI exigió por primera vez al gobierno que aplique las cláusulas del Consenso de
Washington, algo que no haría efectivo hasta el gobierno de Fujimori, mientras que en
países como México ya se estaban aplicando.
Gabinete Schwalb[editar]
Tras resultados negativos del programa económico guiado por el ministro de Economía
(crecimiento lento del Producto Bruto Interno y estancamiento de diversos sectores de la
economía – incluyendo el exportador–), Ulloa renunció en 1982. Así Fernando Schwalb
López-Aldana asumió como premier, cambió a la mayoría de miembros del gabinete
original y designó a Carlos Rodríguez-Pastor Mendoza como nuevo ministro de Economía.
Se intentó estabilizar la economía a través de políticas de ajuste, sin dejar de lado las
obras públicas. En 1983, el Fenómeno del Niño golpeó gravemente la economía nacional.
«El gabinete de Fernando Schwalb no logró detener la decadencia económica ni la
creciente sensación de descontento debido a las acciones armadas de Sendero».18

Gabinete Mariátegui[editar]
Con una inflación que superaba el 100 %, un endeudamiento nacional externo trazando los
diez mil millones de dólares y Sendero Luminoso ganando territorios a través el país,
Belaúnde decidió designar a Sandro Mariátegui Chiappe, hijo de José Carlos Mariátegui, a
la Presidencia del Consejo de Ministros.
En su informe al Congreso de 1984, Mariátegui se quejó de los plazos cortos y los
intereses altos de la deuda externa, así como exigía mayor justicia en los precios de los
productos de exportación y mejor recepción de los mismos, criticando las medidas
proteccionistas dictadas en Europa y Estados Unidos.

Gabinete Pércovich[editar]
Luis Pércovich Roca fue el último primer ministro de Belaúnde Terry, designado en octubre
de 1984, nueve meses antes de la las elecciones de 1985. El nuevo jefe de gabinete solo
intentó pasar las riendas del poder, pues la economía marcaba desde ya una tendencia
negativa futura, irremediable a esas alturas del gobierno.18 De esta forma, el Perú queda
estancado en una crisis económica cada vez más aguda; no obstante, Belaúnde lograría
terminar los cinco años correspondientes.
Se asumía que la elevada inflación era causada por el excesivo gasto público y privado. Por ello, se
quería reducir para volver a crecer de manera sana, haciendo caja para pagar la deuda externa. Sin
embargo, se generó una profunda recesión con inflación elevada y el tramo final del segundo
gobierno Belaundista fue vivido como una pesadilla.19

Aspecto social[editar]
Como ya señalamos, el elevado endeudamiento externo afectó la precariedad del sistema
y desde 1982 el crecimiento económico descendió en gran magnitud. Como consecuencia
se presentó un enorme número de desempleados, debilitamiento de la sociedad civil, crisis
de los partidos políticos y la informalización de las clases populares.

Motín en el Penal El Sexto[editar]


Otro incidente de gravedad ocurrido en su gobierno fue la debelación del Motín del Penal
El Sexto, reclusorio ubicado en el centro de Lima. La mañana del 27 de marzo de 1984 un
grupo de 60 reclusos tomó como rehenes a varias personas que visitaban el penal para
entregar donaciones, reclamando el fin de los abusos, mejor alimentación y vehículos para
salir del penal. Entre los rehenes se encontraba la esposa del embajador de Venezuela.
Enterado el presidente, ordenó que se realizaran negociaciones para poner fin al
problema; sin embargo los reclusos se mantuvieron inflexibles y acrecentaron su violencia,
asesinando frente a las cámaras de televisión a dos de los rehenes.
Por la noche el motín fue develado por un grupo especial de la Guardia Republicana que
ultimó a 22 internos, hirió a 40 y dispersó al resto, este hecho fue el más violento de ese
año, incluso el Ministro del interior de aquella época no dudó en declarar que el motín tuvo
una inspiración directa de Sendero Luminoso, debido a que varios de sus integrantes
estaban recluidos en el viejo penal, el mismo que fue desalojado y clausurado al año
siguiente.

Políticas barriales[editar]
El accionar terrorista de Sendero Luminoso, iniciado en Ayacucho y que luego se extendió
a gran parte del territorio nacional, incluido Lima, tuvo un gran impacto en los social. Para
Matos Mar (2012), la guerra armada entre Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas,
«alteraron profundamente el ritmo de las migraciones de la sierra a la costa, sometieron a
una profunda crisis a las comunidades campesinas y a la población rural de la sierra.
Despertaron y alteraron la vida de los grupos amazónicos».
Las barriadas no tomaron partido por el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry,
pero sufrieron un fuerte impacto por la crisis de vivienda que los obligaba a invadir sin
diferenciar si los terrenos eran de propiedad pública, privada o en litigio lo que generó
represiones.
Las elecciones municipales en noviembre de 1980 se dieron en un contexto de intensas
movilizaciones y marchas por la ciudad limeña. Comenzó, desde agosto, con el
surgimiento de la barriada Villa Violeta en Comas y 30 de agosto en Villa Maria del Triunfo,
mientras se celebraba la primera Convención de Barriadas en Chaclacayo. Las barriadas
del Cono Sur y la Federación Distrital de El Agustino protestaban frente a la Empresa de
Saneamiento de Lima, demandando agua potable (Matos: 2012). El primero de noviembre,
días antes de las elecciones municipales, los pobladores del Cono Este, especialmente los
de Canto Grande y Huáscar, realizaron una marcha masiva hacia el Parlamento con la
finalidad de exigir agua potable, alcantarillado y luz eléctrica. Para enero de 1981,
surgieron cuatro barriadas en San Juan de Lurigancho, a la vez ocurría un paro nacional y
una marcha masiva de las barriadas del Cono Este a Palacio de Gobierno.
El gobierno nacional y el Congreso presenta una política de “asentamientos humanos”, en
el cual la tarea de resolver los problemas estaba en manos de los alcaldes y sus
municipios. «El gobierno aprobó el Decreto Legislativo 51, Ley de Municipalidades,
mediante el cual se crea la Dirección Ejecutiva de Asentamientos Humanos Marginales,
con la finalidad de prestar asistencia a los pobladores, y la Ley de Municipalidades 23853,
que dispone formalizar la propiedad de los terrenos a quienes acrediten su posesión hasta
antes de 1980». (Matos: 2012) Las municipalidades, sin embargo, se dedicaron a «titular
sin generar saneamiento de la propiedad y menos aún registro» (Matos: 2012); es decir,
dichos documentos servían para la entrega, pero carecían de valor. Mientras tanto, crecían
considerablemente las invasiones en terrenos urbanos, llegando a 34 nuevas barriadas.
En las elecciones municipales siguientes ganó Alfonso Barrantes, líder de Izquierda Unida,
además de 20 alcaldes del partido en los distritos más populosos de Lima. Para Matos
Mar, ello significaba un giro nuevo a la evolución del proceso del surgimiento de las
barriadas. El proyecto de Vaso de Leche y la formación de Cocinas Populares fueron los
proyectos que promovieron un mayor protagonismo del Estado en las barriadas populares.
Entre 1984 y 1985, se creó la Comisión de Asentamientos Humanos en un intento de
canalizar el desborde urbano. Sin embargo, las invasiones continuaban intensamente,
ocupaban áreas periféricas y resquicios de las barriadas existentes, así como también
terrenos cercados de propiedad privada destinada a actividades industriales. La
municipalidad de Lima reconoció 203 asentamientos humanos entre 1980 y 1985.
Por su parte, el gobierno central se encontraba en crisis debido al pago de la deuda
externa, que incapacitan su accionar en la política social. Su único programa fue
Cooperación Popular, creado durante el gobierno de las Fuerzas Armadas y destinado con
la finalidad de construir obras locales para dar oportunidad laboral y mano de obra.
También se creó el Banco de Materiales, que prestaba dinero para materiales de
construcción pagaderos en cuotas mínimas.

Terrorismo[editar]
La aparición de Sendero Luminoso[editar]
En 1980 empezaron las actividades armadas del Partido Comunista del Perú-Sendero
Luminoso. Para comprender los orígenes del mismo es necesario explicar las diferentes
divisiones que sufrieron las agrupaciones comunistas peruanas durante ese periodo.
En 1964, el Partido Comunista se dividió en Partido Comunista del Perú-Patria Roja (PCP-
PR) y Partido Comunista del Perú- Bandera Roja (PCP-BR) ambos de ideología maoísta.
La diferencia se debía fundamentalmente a que el PCP-Patria Roja entró a la legalidad y el
PCP-Bandera Roja aprobó el uso de la violencia para fines políticos. En 1970, el PCP-BR
sufrió otra escisión debido a diferencias entre Saturnino Paredes y Abimael Guzmán.
Paredes estaba «preocupado en la construcción de gremios campesinos» y Guzmán
consideraba de mayor importancia «la reafirmación de una ideología y la definición de una
línea política general».20 Este acontecimiento, generó el surgimiento del Partido Comunista
del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL), encabezado por Guzmán.
Como podemos ver, Sendero Luminoso ya existía desde la época del gobierno militar de
los ‘70. Esperaron la ocasión propicia para iniciar lo que llamaban la “lucha armada” o
“guerra popular” y esa fue el retorno a la democracia. Un día antes de las elecciones, en la
localidad ayacuchana de Chuschi, un grupo armado de cinco encapuchados irrumpió en el
local donde se guardaban las ánforas para las elecciones nacionales y quemaron las
ánforas y el libro de registro electoral. El ataque fue considerado por Sendero Luminoso
como el inicio de su guerra popular (17 de mayo de 1980).21
La respuesta del gobierno ante el creciente accionar de Sendero Luminoso fue lenta. Para
algunos voceros del gobierno se trataba solo de abigeos (ladrones de ganado) o de
personas insanas que necesitaban de tratamiento psiquiátrico.22 Por lo demás, en un
contexto de regreso a la democracia tras los doce años de gobierno de las Fuerzas
Armadas, donde las tareas de mayor urgencia era la activación económica y apaciguar el
descontento social, se pensaba que la vía revolucionaria había desaparecido de la política
peruana debido a la participación mayoritaria de la izquierda en los últimos comicios.
La primera acción concreta por parte del gobierno se realizó en febrero de 1981, cuando
se promulgó el decreto legislativo antiterrorista 046, el cual establecía responder
«legalmente a los ataques del PCP-SL y en el cual se tipificaba el delito de terrorismo».3
El 3 de marzo de 1982 los senderistas asaltaron la cárcel de la ciudad de Ayacucho, para
liberar a sus correligionarios presos, acción que fue planeada por el mismo Abimael
Guzmán desde Lima, y en la que murieron dos guardias civiles. Este hecho, que fue muy
resonante, originó la represalia de un grupo de policías, que mataron a cuatro prisioneros
senderistas que se hallaban internados en un hospital público.23
La policía, que debía enfrentar tan inesperada amenaza, evidentemente no estaba
preparada para responsabilidad de tal magnitud. Fue entonces cuando el gobierno decidió
encomendar a las Fuerzas Armadas el restablecimiento y mantenimiento del orden en las
regiones afectadas.24
El 27 de diciembre de 1982, el presidente dio un ultimátum al PCP-SL para que entregara
las armas antes de la intervención de las Fuerzas Armadas. Finalmente, el 29 de
diciembre de 1982 se dio el decreto supremo que declaró en estado de emergencia las
provincias de Huanta, La Mar, Cangallo, Víctor Fajardo y Huamanga en Ayacucho;
Andahuaylas en Apurímac y Angaraes en Huancavelica, asumiendo las Fuerzas Armadas
el control del orden interno.25
Nunca se diseñó una estrategia tendiente a combatir a la subversión, sino simplemente se
declaró el Estado de Emergencia y se envió a las Fuerzas Armadas y las Fuerzas
Policiales a combatir a los alzados en armas. Este hecho agravó mucho el conflicto, pues
los uniformados, en la práctica sin control civil, se entregaron a una brutal campaña
represiva que costó miles de vidas, las que se sumaron a las víctimas, más numerosas, de
Sendero Luminoso. El historiador Héctor López Martínez, que por entonces era
viceministro del Interior, dice al respecto: «Sería absurdo negar que hubo excesos aislados
de parte de las fuerzas del orden, pero en el gobierno del presidente Belaunde no hubo
ninguna directiva que diera luz verde a la llamada “guerra sucia”, es decir, a que se
procediera sin ningún miramiento y sin tomar en cuenta el costo social que, por desgracia,
terminó siendo muy alto.»26
Fue precisamente a partir de 1983, cuando Sendero Luminoso, en respuesta a la represión
militar, intensificó su campaña, imponiendo un terrorífico régimen de violencia extrema en
el sur andino y asesinando indiscriminadamente a miles de campesinos, profesionales,
comerciantes y autoridades locales.
Los hechos más graves sucedidos en este tiempo fueron:

 La Masacre de Uchuraccay donde ocho periodistas y un guía del lugar, fueron


asesinados por los moradores de dicho distrito andino al confundirlos con militantes de
Sendero Luminoso.

 La masacre de Huancasancos y Lucanamarca, perpetrada en abril de 1983 por los


senderistas sobre las poblaciones campesinas de dichos lugares, porque estas se
negaron a darles apoyo.27 Fue la primera de una serie de masacres que los
senderistas cometieron sobre poblaciones humildes de los Andes, a lo largo de su
“guerra popular”. Una de ellas fue la masacre de Soras, donde fueron asesinados más
de un centenar de campesinos.28
 La matanza sistemática ocurrida en el cuartel Los Cabitos de Huamanga, entre
1983 y 1985, perpetrada por los militares. Investigaciones posteriores hallaron las
osamentas pertenecientes a 136 individuos, que habrían sido detenidos por ser
supuestamente miembros o colaboradores del senderismo.29
 La masacre de Putis, ocurrida en diciembre de 1984, donde más de cien civiles
fueron masacrados por una unidad del ejército al ser confundidos con militantes de
Sendero Luminoso,siendo enterrados en un conjunto de fosas comunes
clandestinas.30
Belaunde parecía tener presente lo ocurrido en su primer gobierno, cuando surgieron las
guerrillas del MIR, que las Fuerzas Armadas liquidaron rápidamente. Pero ocurría que
Sendero Luminoso era algo distinto a una guerrilla: era un grupo armado que aplicaba la
táctica de la guerra sucia, esto es, la de emboscar y matar de manera sorpresiva, para
luego esconderse. A diferencia de una guerrilla, rehuía a un enfrentamiento abierto con las
fuerzas armadas. Como se comprobaría en los años 1990, el punto clave era capturar a la
cúpula senderista, pero Belaunde dejó escapar, en más de una ocasión, la gran
oportunidad de atrapar a Abimael Guzmán. Este fue ubicado en Lima, en 1982, tal como lo
cuenta el periodista Gustavo Gorriti. Muchos creían que el líder senderista estaba en las
serranías, dirigiendo la lucha armada; sin embargo, como después se comprobó, siempre
estuvo en la capital peruana, viviendo en barrios residenciales. Fue en ese año de 1982
cuando los servicios de inteligencia lo ubicaron en la casa de su suegro en la avenida
Pershing, en San Felipe; de acuerdo a los informes, se hallaba presumiblemente muy
enfermo. Informado Belaunde, no pareció dar mayor importancia al asunto (en esos
momentos se hallaba afanado en coordinar con el embajador estadounidense un plan de
paz para evitar la guerra de Las Malvinas) e increíblemente prohibió que se capturara a
Guzmán en esas condiciones, por considerar que, en caso de que falleciera, fuera
considerado mártir por sus seguidores y que su gobierno quedara como «asesino» ante la
comunidad internacional. Al margen de cualquier excusa, es sin embargo notorio que
Belaunde dejara escapar una magnífica ocasión que hubiese determinado el fin de la lucha
antiterrorista.31
Hay que destacar también el papel de primerísimo orden que tuvo la esposa del líder
senderista, Augusta La Torre, alias camarada Norah, que formó dos organismos
importantes para el accionar terrorista: la despiadada Milicia femenina y Socorro Popular;
ella fue quien encabezó los arrasamientos de haciendas y poblados, y dirigió los
asesinatos selectivos y los coches bomba.32
Las reiteradas violaciones de los derechos humanos en las regiones del conflicto, los
crímenes y abusos no divulgados de efectivos militares y policiales peruanos, así como los
de Sendero Luminoso, convirtieron al gobierno de Fernando Belaúnde en uno de los más
violentos de la historia de Perú.
La aparición del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru[editar]
En 1982, facciones del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y el Partido Socialista
Revolucionario formaron el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), cuya
organización postulaba por la necesidad de reanudar la lucha armada en el Perú, uno de
sus cabecillas era Víctor Polay Campos. Inspirado en la victoria del FSLN en Nicaragua en
1979 y el creciente auge de la lucha armada interna en Colombia, sus acciones se
iniciaron el 31 de mayo de 1982 a partir de un robo de un banco en La Victoria. Se fueron
expandiendo por todo el país, pero siempre serían vistos como una amenaza secundaria a
comparación de Sendero Luminoso.

Aspecto internacional[editar]
Integración regional[editar]
En la política exterior, Belaúnde adoptó una posición de liderazgo. Apuntó a la integración
regional como un gran esfuerzo de construcción de infraestructura para beneficio de la
población, la libre circulación de los bienes y servicios entre los países que integraban el
territorio regional.
Puso en debate internacional nuevos temas como la reclamación de un comercio justo;
propuso un mayor equilibrio, más racional y equitativo; planteó la revisión de las bases
fundamentales del sistema financiero internacional para que este pudiera contribuir de
manera más eficaz al desenvolvimiento e integración de los países del Tercer Mundo, tuvo
clara visión acerca de las posibilidades que el Perú tenía para impulsar su desarrollo a
través de un programa de inversiones públicas financiado por los organismos multilaterales
y los organismos como el Banco Mundial, Banco Interamericano del Desarrollo y la
Corporación Andina.

Diplomacia económica[editar]
Ante un escenario de bipolaridad Este-Oeste, Belaúnde consideró importante apoyar las
causas de los países en desarrollo, buscando un nuevo sistema económico. Esta postura
internacional la sostuvo en el marco de las Naciones Unidas. Asimismo, para Belaúnde era
importante unidad entre los países de la región. Debido a este motivo, se sirvió de
mecanismos de consulta y coordinación, para consolidar una opinión territorial entre los
países sudamericanos frente a los dilemas del escenario internacional, en especial sobre
los problemas de la deuda y la ortodoxia fiscal impuesta por organismos financieros
multilaterales.33 La posición de Belaunde al respecto fue clara: lograr de los acreedores
mejores condiciones de pago, sobre la base de fórmulas negociadas y de mutua
conveniencia. Al igual que en otros asuntos de política exterior no propuso ni la ruptura ni
la confrontación, sino soluciones derivadas de un consenso sustentado en la identificación
de intereses comunes entre acreedores y deudores.34
Belaunde representó un liderazgo importante en la dinámica internacional persiguiendo los
intereses de los países del Tercer Mundo, con una posición respetuosa frente a los países
industrializados, y sus organismos: puso nuevos temas en la mesa del debate
internacional: reclamó comercio justo; propuso un mayor equilibrio, más racional y
equitativo, en las relaciones económicas entre países asimétricos; planteó la conveniencia
de revisar las bases fundamentales del sistema financiero internacional para que éste
pudiera contribuir de manera más eficaz al desenvolvimiento e integración de los países
del Tercer Mundo; tuvo clara visión acerca de las posibilidad que el Perú tenía para
impulsar su desarrollo a través de un programa audaz de inversiones públicas
debidamente financiado por los organismos multilaterales del ramo.35 El Perú apoyó en el
ámbito de organismos como el Sistema Económico Latinoamericano (SELA) los
planteamientos formulados para definir una posición regional sensata y dialogante a fin de
hacer frente al grave problema derivado de la rápida modificación de las condiciones
financieras internacionales, en virtud de las cuales América Latina, receptora de flujos
positivos de capital hasta 1982, se convirtió, a partir de entonces, en exportadora neta de
los mismos.34

Crisis de la embajada de Perú en Cuba[editar]


Apenas tomó posesión del gobierno, Belaúnde se enfrentó a esta crisis, que se originó en
enero de 1980 cuando 24 cubanos que buscando escapar del régimen impuesto por Fidel
Castro en Cuba, ingresaron violentamente a bordo de un autobús a la Embajada de Perú
en La Habana. El embajador peruano Edgardo de Habich Rospigliosi permitió el ingreso de
las fuerzas especiales cubanas para desalojar los invasores, esta acción le costó el puesto
al embajador por no haber recibido la autorización del gobierno peruano.
El 28 de marzo fue el segundo ingreso de cubanos en la embajada y el 1 de abril fue el
tercer ingreso realizado bajo fuego por parte de la milicia cubana; en este incidente resultó
muerto un militar cubano. Fidel Castro exigió al gobierno peruano que entregará a los
cubanos refugiados en la embajada. Frente a la negativa del Perú de hacerlo, Fidel Castro
lanzó un comunicado de prensa el día 4 de abril, por el cual retiraba la seguridad a la sede
diplomática por lo que «dicha sede queda abierta para todo aquel que quiera salir del
país». Ya para el domingo 6 de abril habían entrado 10.803 cubanos en la Embajada de
Perú.
La crisis culminó en junio de 1980 cuando se concedieron visas humanitarias a los
refugiados, España dio 350 visas, Canadá 600, Costa Rica 250 y Perú 750. Llegaron al
Perú 450 cubanos, cifra que aumentó a 742 para agosto. La mayoría fue instalada en un
campo de refugiados en el Parque Túpac Amaru de San Luis. La mayoría de los asilados
en Perú volvió a emigrar.

Conflicto con Ecuador[editar]


Artículo principal: Conflicto del Falso Paquisha

El 22 de enero de 1981, el gobierno peruano denunció el ataque a una de sus aeronaves


cuando realizaba una misión de abastecimiento a puestos de vigilancia en el río Comaina
(territorio peruano). El incidente fronterizo fue provocado por la presencia del ejército
ecuatoriano que había sobrepasado la línea de cumbres de la Cordillera del Cóndor,
constituyó para el Perú y América Latina un serio motivo de preocupación. El presidente
Belaúnde ordenó la inspección del río Comaina hasta sus nacientes en el lado oriental de
la Cordillera del Cóndor, comprobándose la existencia dentro del territorio peruano de tres
destacamentos militares ecuatorianos con sus respectivas instalaciones. Este hallazgo
causó acciones de fuerza, logrando las fuerzas peruanas desalojar los destacamentos
ecuatorianos.
Pero, tras la medición de las coordenadas, se comprobó que no correspondían a la
mencionada Paquisha sino, como lo calificó el presidente Belaúnde, a un «falso
Paquisha». El ministro de Relaciones Exteriores del Perú se comunicó telefónicamente con
su colega ecuatoriano se comunicó telefónicamente para exigirle el repliegue de las tropas
de su país al lado occidental de la cordillera, con la advertencia de no hacerlo serían
desalojados militarmente.
La eficaz intervención diplomática de Brasil, Argentina, Chile y Estados Unidos dio lugar a
las conversaciones de Aguas Verdes (Tumbes) y Huaquillas, por pronunciamiento
separados, quedó en claro, que a las fuerzas peruanas correspondía el lado oriental de la
Cordillera del Cóndor y a los similares de Ecuador el lado occidental, conforme lo
estipulado por el Protocolo de Río de Janeiro, llamado el acta Sorrosa-Du Bois fijó las
coordenadas de ubicación permitidas para las tropas fronterizas, ratificando la condición
de la mencionada cordillera como límite natural entre ambos países. También quedó
establecido ante los agregados de los países garantes que las tropas peruanas en ningún
momento habían sobrepasado el límite fronterizo, Belaúnde había ordenado no hacerlo lo
que contribuyó a que no se gestará un conflicto bélico.
En 1992, los presidentes de Perú y Ecuador, Alberto Fujimori Fujimori y Rodrigo Borja
Cevallos, suscriben el llamado Pacto de Caballeros en el que se comprometen a buscar
soluciones pacíficas a las diferencias. Sin embargo, en el mes de diciembre de 1994,
después de una declaración oficial por parte del gobierno peruano, que reclamaba como
suyos los territorios en disputa, y frecuentes encuentros entre patrullas de ambos países,
se empiezan a notar movilizaciones del ejército del Ecuador, que desde 1981 había estado
preparándose para enfrentar un conflicto generalizado, desplegando sus sistemas de
defensa en el área de la Cordillera del Cóndor.

Visita de Juan Pablo II[editar]


Al atardecer del 10 de febrero de 1985 millares de personas se dieron cita en el aeropuerto
de Lima para dar la bienvenida a S.S. Juan Pablo II, que llegaba para una estadía de 5
días. A su llegada, Belaúnde saludó a Juan Pablo II de manera emotiva: «Sois bienvenido
y honrado en el Perú que espera, fervientemente, vuestra bendición». En el Salón de la
Paz del Palacio de Gobierno, el papa recibió el homenaje de las autoridades del gobierno.
«Aquí, en esta casa de todos los peruanos, el gobernante os da la más respetuosa
bienvenida y, el creyente, con la multitud que escucha en las calles, plaza y hogares, se
inclina con fervor y esperanza, ante el Vicariato de Cristo», expresó Belaúnde.
Al siguiente día, beatificó a sor Ana de los Ángeles Monteagudo y coronó a la Virgen de
Chapi. También en el gigantesco escenario del Hipódromo de Monterrico mandó un
mensaje a la juventud con la finalidad de instar en los jóvenes la construcción de la paz
como tarea básica. Al tercer día bendijo a más de dos millones de personas y ordenó a 47
nuevos sacerdotes. Al cuarto día, en el Callao, recibió una multitudinaria acogida donde
bendijo a enfermos y minusválidos. Dos multitudinarios recibimientos tuvieron lugar en Villa
El Salvador y en Iquitos. Al finalizar su estadía en Perú, el Pontífice fue despedido por
Belaúnde.

Conflicto de Las Malvinas[editar]


El 2 de abril de 1982, el gobierno militar de Argentina ocupó las islas Malvinas. En
consecuencia, la reacción británica no se hizo esperar. Advirtiendo tan seria amenaza para
la paz de América Latina, Belaúnde propuso el 11 de abril una tregua para discutir los
términos de un arreglo.
El 2 de mayo el Belgrano, navío argentino, había sido atacado y hundido, se pensó
entonces que la propuesta de paz de Belaúnde no tendría relevancia. Sin embargo,
cuando los argentinos atacando con una sofisticada tecnología aérea, lograron destruir
el Schefield, se abrió nuevamente las conversaciones para un acuerdo de paz. Los
británicos, estaban dispuestos a considerar el cese del fuego y la desocupación del teatro
de operaciones por ambas fuerzas. Se expresaba además, la aceptación que las Naciones
Unidas se hiciera cargo transitoriamente de la administración de la isla. La documentación,
establecía que la desocupación de las islas se efectuara simultáneamente.
Sin embargo, las condiciones para el acuerdo no fueron las adecuadas y el 21 de mayo
comenzó el desembarco británico en San Carlos con pérdidas de navíos y considerables
pérdidas materiales. El 28 de mayo se produjo la ocupación de Darwin y Goose Green. El
desenlace ocurrió el 14 de junio con la rendición del general Menéndez al general Moore.
La guerra había vencido a la diplomacia. «Sería estéril la experiencia si no se extrajera de
ella enseñanza para el porvenir. Quedó demostrado que una gestión de paz nunca es
inútil. Hoy que el conflicto subsiste, ahondando por las tumbas que nunca debieron abrirse,
se comprueba, una vez más, que la violencia no resuelve nada», expresó posteriormente
Belaúnde.
En 1985, el presidente argentino Raúl Alfonsín visitó el Perú y condecoró a Belaúnde con
el Collar de San Martín.

Casos de corrupción pública[editar]


Bajo este gobierno estallaron diversos escándalos de corrupción, como los casos Guvarte,
Vollmer, Bancoper, Mantaro-Pachitea y Villa Coca.36

 El caso Guvarte.- Involucró al ministro de justicia Enrique Elías Laroza (del PPC,


partido aliado del gobierno). Durante el periodo en que estuvo al frente del portafolio
de Justicia (1981-1982), Elías Laroza firmó contratos para la construcción y
equipamiento de centros penales con la compañía española Guvarte, como parte de
un acuerdo de ayuda crediticia entre los gobiernos peruano y español. El elevado
costo que demandaban dichas obras (55 millones de dólares) y sus aparentes
deficiencias, levantaron sospechas. El contralor general Miguel Ángel Cussianovich,
presentó cargos contra Elías y sus cercanos colaboradores por malversación de
fondos públicos. El caso fue abandonado cuando Elías adquirió inmunidad
parlamentaria al ser elegido diputado en 1985. En su defensa, el ex ministro arguyó
una conspiración política en su contra.
 El caso Vollmer.- Involucró al primer ministro y ministro de Economía Manuel
Ulloa, el hombre fuerte del régimen belaundista, que era a la vez un empresario con
intereses en varios negocios, como el de las telecomunicaciones (el diario Expreso y el
canal 5 de televisión). Ulloa, al parecer, favoreció a un conglomerado empresarial
venezolano, el Grupo Vollmer (del que era accionista y miembro del directorio), en la
venta de Irrigadora Chimbote S.A. Este escándalo ocasionó que en diciembre de 1982
Ulloa renunciara a su cargo político.
 El caso Bancoper.- Involucró al Estado en un intento frustrado de rescatar a
Bancoper, un banco privado que atravesaba serias dificultades por préstamos hechos
a empresas del Grupo Bertello, uno de sus principales accionistas. A favor de dicho
banco, el Estado usó 30 millones de dólares del Banco Central de Reserva y del
Banco de la Nación, procedimiento irregular que generó en el Congreso una acusación
constitucional (1985).
 El caso Mantaro-Pachitea.- Involucró a dos ministros del gobierno belaundista
que aceptaron una deuda de 42 millones de dólares (ulteriormente elevada a 73
millones), generada por las pérdidas en el arriendo y posterior “compra”
del Mantaro y Pachitea, dos naves de carga inservibles. Este caso, al igual que el
anterior, no avanzó debido a la política de “borrón y cuenta nueva” que aplicó el
siguiente gobierno aprista de Alan García.
 El caso Villa Coca.- Estalló ya en las postrimerías del gobierno e involucró a
prominentes coroneles y generales, así como a funcionarios públicos (entre ellos un
hombre de confianza del premier y canciller del segundo belaundismo, Luis Pércovich
Roca) con el cártel narcotraficante de Reynaldo Rodríguez López, alias “El padrino”.

Obras[editar]
«El pueblo lo hizo», era la frase que solía repetir Belaúnde al contemplar las obras realizadas por los
pobladores con la ayuda de su gobierno, mediante el esquema de Cooperación Popular, que
rescataba la antigua práctica de la minka incaica. Huari, Ancash.

Pese a la crisis económica y la violencia terrorista, el gobierno pudo realizar un vasto plan
de obras públicas.

Afirmación del Estado de Derecho[editar]


Se puso en vigencia la Constitución Política de 1979, que fuera elaborada y aprobada por
la Asamblea Constituyente de 1978 (su vigencia se prolongaría hasta 1993), y se devolvió
a sus propietarios los diarios y estaciones de televisión y radiodifusión expropiadas por la
dictadura militar, garantizándose, de este modo, el respeto a la propiedad privada y la
libertad de expresión e información.
Además, se restauró el origen democrático de las autoridades municipales, convocándose
de inmediato a elecciones (1980). En Lima triunfó Eduardo Orrego Villacorta, de Acción
Popular, que en 1983 fue sucedido por Alfonso Barrantes, representante de la izquierda
marxista unificada.
Creó las Corporaciones Departamentales de Desarrollo (CORDES), veinticinco en total
(cada una por un departamento, más la provincia constitucional del Callao). Eran
organismos de gobierno regional en las que participaban los alcaldes provinciales, los
representantes de organizaciones y gremios locales, así como los representantes del
gobierno central. Discutían en asambleas proyectos de desarrollo; el gobierno central
dotaba a cada Corde de los medios necesarios, pero cada una de ellas debía buscar sus
propios recursos. En los cuatro años de funcionamiento de los CORDES (1982-1985) se
ejecutaron cerca de 8000 proyectos, desde aulas escolares y postas médicas, hasta
puericultorios, aeropuertos y canales de regadío.37
También, acatando las disposiciones de la Constitución, se creó el Tribunal de Garantías
Constitucionales y la Fiscalía de la Nación.
Promulgó la Ley de Hermandad que restableció el sistema de Cooperación Popular
(Minka), iniciado en su primer gobierno, y destinado a apoyar las obras de infraestructura
básica y promover la participación popular en las obras, incluyendo convenios con distintas
comunidades que proponían sus propios proyectos de desarrollo
Promulgó el nuevo Código Civil.38

Expansión vial en la selva. La Carretera Marginal[editar]


La extensión de la frontera agrícola fue el principal objetivo del segundo mandato de
Belaúnde. Se reanudó la construcción de varios tramos de la Carretera Marginal de la
Selva(obra iniciada en su primer gobierno), que brindó una infraestructura vial de acceso
inmediato a 1.5 millones de hs. potenciales.
Terminó el tramo norte de la Carretera Marginal de la Selva, la que va de Tingo María a
San Ignacio, de 1.000 km. Construyó el tramo central, de Von Humboldt (Km. 85 de
Pucallpa) a Puerto Ocopa, en la confluencia de los ríos Perené, Ene y Tambo. Inauguró el
tramo Villarrica-Puerto Bermúdez.38 Buscó así romper el aislamiento de la selva,
específicamente la Selva Central, dentro de los departamentos de Ucayali, Huánuco,
Pasco y Junín.
A medida que se avanzaba con la construcción de esos tramos, grupo de colonos se
establecían en los márgenes del camino recién abierto. Para regularizar esos
asentamientos y crear un polo de desarrollo que les sirviera de centro administrativo y de
servicios, el gobierno decidió la construcción de un moderno núcleo poblacional. El 24 de
mayo de 1984 fue fundada la Ciudad Constitución, en plena selva central, en el
departamento de Pasco, en la margen derecha del río Palcazu, a unos 12 km del río
Pachitea, con la idea de convertirla en el eje geopolítico del Perú.
Impulso a la vivienda popular[editar]
El déficit acumulado de 1.3 millones de viviendas en 1980, hizo que el segundo gobierno
de Belaunde emprendiera un vasto programa de desarrollo de la vivienda social, como
nunca antes se había realizado, incluso mucho mayor que el realizado durante su primer
gobierno.39 El ministro del sector era Javier Velarde Aspíllaga, que se mantuvo cuatro años
al frente de su portafolio, convirtiéndose en el ministro de mayor duración de toda la
gestión belaundista.40
Dicho programa contó de tres pilares que le dieron una estructura dinámica y operativa:41

 La hipoteca social.- Los fondos provenían de dos fuentes de ahorro: las mutuales y
el Banco Central Hipotecario; y los que provenían del descuento en planilla que se
cargaba a las empresas y los trabajadores en el Sistema del Fondo Nacional de
Vivienda (FONAVI).
 El Banco de la Vivienda, que realizó una ágil y eficiente administración de la
hipoteca social y financió las obras de urbanización, y de manera especial, la
instalación de servicios de agua potable, desagüe y electrificación.
 El Banco de Materiales, una institución singular creada para otorgar créditos
blandos a las familias populares para la construcción de sus viviendas.
Amparado en esos pilares, el gobierno puso en marcha su Plan de Viviendas en Lima y 36
ciudades, fundamentalmente orientado a mejorar la habitabilidad de los barrios marginales
mediante la instalación de redes y conexiones domiciliarias de agua y desagüe, facilitar el
acceso de los interesados a los préstamos del Banco de Materiales, propiciar la
dignificación de los asentamientos humanos espontáneos mediante la habilitación de lotes
con servicios, poner al alcance de los hogares de ingresos medios viviendas en propiedad
única, a través del Sistema Hipotecario Social.
Se construyeron conjuntos habitacionales en varios lugares del Perú, principalmente en
Lima, donde destacan: las Torres de San Borja, con 2405 viviendas; los Precursores, en
Surco, para 921 familias; Marbella, en Magdalena, para 300 familias; Pachacámac, en el
cono sur, para 4000; Limatambo, en el distrito de San Borja, para 2467; la Ciudad Satélite
de Santa Rosa, en El Callao, para 4000, y Carlos Cueto Fernandini, en el Naranjal (hoy en
el distrito de Los Olivos), para 2142.
La adquisición de viviendas populares construidas por el gobierno se facilitó mediante una
cómoda cuota inicial y una financiación con 20 años de plazo inclusive. Favoreció
principalmente a los empleados públicos y a la clase media, que se beneficiaron con los
préstamos que hacían los bancos de fomento, los bancos privados y las cooperativas de
ahorro.
Esta política benefició a 334.000 familias (1.670.000 personas). De ellas, 50.000 lo fueron
con departamentos o núcleos básicos, y el resto con obras de urbanización.42
No faltó quien criticara las obras de viviendas, como el entonces secretario general del
APRA y diputado Alan García, quien las calificó de obras “faraónicas”, exigiendo al
gobierno que se concentrara más en las necesidades de alimentación y salud del pueblo.
A lo que el ministro Javier Velarde respondió que el Estado no realizaba ningún gasto, ya
que los recursos venían del FONAVI, destinados exclusivamente para tal fin.43 Durante su
campaña a la presidencia de 1985, García insistió en dicha crítica, prometiendo
demagógicamente que su gobierno daría más importancia a la proteína antes que al
ladrillo.

Educación[editar]
El presidente Belaúnde manifestó su esperanza de que su gobierno iniciado en 1980 sería
recordado como el “Quinquenio de la Educación”.44
Se promulgó una nueva Ley de Reforma Educativa, desechándose lo que se había hecho
durante el gobierno militar (1972), retornándose así a la estructura educacional de
Primaria-Secundaria-Superior. Se conservó de la anterior reforma el nivel de Educación
Inicial, como antesala de la primaria. El nivel educativo inicial, especialmente en niños de
cinco años y más, se elevó de 5,1 grados de estudio en promedio en 1981, a seis en
1985.45
En 1980, solo 85 de cada 100 niños de seis a 14 años asistían a la escuela. En 1985, lo
hacían 96. La matrícula subió 4.3 % anual promedio durante el quinquenio. La educación
inicial que en 1980 atendía alrededor de 230 000 niños, en 1985 se duplicó a 550 000. En
el nivel Primaria se alcanzó a cubrir el 94 % de la población en edad escolar. En el nivel
Inicial se duplicaron las matrículas. En cuanto a la educación especial se duplicó en los
años siguientes, subiendo de 7.000 a 15.000 el número de jóvenes y niños en todo el país.
El resultado en la lucha contra el analfabetismo fue también muy importante: logró ser
reducido en un 55 % entre 1980 y 1985. En el campo de la educación superior paso de 50
a 72 establecimientos distribuidos en las diversas ciudades del país.46
Se construyeron en todo el país 23.000 aulas; 11.000 por Cooperación Popular; 6.000 por
el Ministerio y otras tantas por las Cordes. El número de escuelas inauguradas superó lo
que habían hecho anteriores gobiernos.47

Salud[editar]
En 1980, el sector salud estaba al borde del colapso. Los hospitales, centros de salud y
postas sanitarias se encontraban en alarmante deterioro en la cobertura de sus servicios.
El gobierno pudo sin embargo revertir la situación, mediante la racionalización del gasto, el
manejo adecuado y la captación de recursos externos. Los servicios de salud mejoraron y
se modificaron favorablemente los indicadores de salud.48
El número de hospitales aumentó de 330 a 345. Casi todos los hospitales de Lima y de
provincias fueron ampliados y equipados. Es de destacar la fundación del Hospital
Regional de Iquitos y la inauguración de la primera parte de Instituto de Enfermedades
Neoplásicas, con los últimos adelantos científicos. Se construyeron también numerosos
centros de salud y puestos asistenciales.49
En cuanto a los servicios de salud, se emprendieron campañas de medicina preventiva
(acciones preventivo-promocionales), como el control de las enfermedades transmisibles
mediante vacunaciones masivas, especialmente en las áreas rurales y marginales. Así
como el diagnóstico precoz y el tratamiento gratuito de la malaria y tuberculosis
(enfermedades de alta prevalencia en los estratos socioeconómicos más bajos). El plan de
rehidratación oral salvó numerosas vidas infantiles en los barrios populares, mediante la
distribución gratuita de sales de rehidratación oral.50
Entre 1980 y 1985, la expectativa de vida pasó de 57.0 a 59.1 años, la mortalidad general
del 11.3 al 10.6 por mil y la mortalidad infantil del 101.5 al 94.6 por mil.48

Infraestructura física: carreteras, puerto y aeropuertos[editar]


De su vasta labor en infraestructura física, mencionamos solo algunas de ellas:51

 Se reabrieron los puertos de Salaverry y Matarani, luego de ser sometidos a


desarenamiento y reconstrucción estructural.
 Se inauguraron los puertos fluviales de Yurimaguas y Pucallpa. Se mejoró el de
Puerto Maldonado.
 Se rehabilitó el Ferrocarril Central, con la construcción de los túneles Regal (800
m) y Presidente Balta (1.300 m).
 Mejoró la Carretera Central en el tramo Ricardo Palma-Surco. Inauguró el Puente
Colgante Eduardo de Habich. Rehabilitó la red vial del Norte
 Modernizó los accesos de Lima mediante la construcción de autopistas en
dirección norte, sur y este.
 Inició el asfaltado de las principales carreteras de penetración.
 Se inauguró la mayor estación terrena de comunicaciones por satélite en Sicaya.
 Se dotó a los departamentos de estaciones de microondas, quedando así
plenamente intercomunicados.
 Se terminó el aeropuerto de Chachapoyas, así como la modernización y asfaltado
del de Yurimaguas.
Energía y minas[editar]
Pese a la crisis económica, se invirtió en el sector energético 2.300 millones de dólares.
Algunos de sus logros fueron verdaderos hitos de progreso.52 Mencionamos a continuación
las más importantes realizaciones:53

 Terminó una etapa más de la Central Hidroeléctrica Santiago Antúnez de Mayolo


(Huancavelica), obra iniciada en su primer gobierno. Es la principal fuente generadora
de energía eléctrica del Perú, que aprovecha las aguas del Mantaro, produciendo
cerca del 20 % de toda la energía eléctrica generada en el país.
 Construyó la Central Hidroeléctrica Restitución, con las aguas que salen de la
Hidroeléctrica Santiago Antúnez de Mayolo.
 Construyó la Central Térmica de Santa Rosa.
 Inauguró la segunda etapa de la Central Machu Picchu, iniciada en su primer
gobierno.
 Inició la construcción de la Central Hidroeléctrica de Carhuaquero en Lambayeque.
 Construyó la Central Charcani 5, en Arequipa, que dejó avanzado en un 95 %.
 Por Cooperación Popular se construyeron 20 minicentrales hidroeléctricas y se
tendieron más de 1.000 km de cables y redes eléctricas, interconectando así a las
diversas provincias del país.
 Inauguró la sede central de Electrolima, la empresa abastecedora de energía
eléctrica en Lima.
 Contrató con la compañía Shell (empresa trasnacional de hidrocarburos) la
exploración en la región del Cuzco, que posteriormente daría con el hallazgo del
enorme yacimiento gasífero de Camisea.
 En el plano minero erigió el gran complejo cuprífero de Tintaya, en Espinar, Cuzco;
y se puso en servicio la segunda etapa de Cobriza, iniciada en su primer gobierno.
Expansión hidráulica y riego[editar]
Mencionamos las más importantes de dicho rubro:54

 Construyó la represa de Condoroma en Arequipa, en el marco del gigantesco


proyecto de irrigación del Majes.
 Inició la construcción de la represa de Gallito Ciego, entre La Libertad y
Cajamarca.
 Inauguró las obras de la segunda etapa de la irrigación Chira-Piura.
 Por Cooperación Popular se construyeron 165 reservorios que irrigan 350.000
hectáreas y se puso en servicio 15.851 km de nuevos canales de riego.
Defensa nacional[editar]
Se modernizó y amplió las fábricas de municiones, vestuario y equipamiento de la Fuerza
Armada. Se instaló una industria militar de ensamblaje y construcción de vehículos.47
La construcción naval, a cargo de la empresa estatal SIMA, alcanzó un gran auge. Se
construyeron dos fragatas misileras clase Lupo para la Marina de Guerra del Perú, con el
diseño y materiales suministrados por el astillero italiano Fincantieri. Los trabajos se
realizaron en SIMA Callao. Las fragatas fueron bautizadas como BAP Montero y BAP
Mariátegui.47 Fueron los primeros buques de guerra de primera línea construidos en toda la
costa occidental de Sudamérica. SIMA también construyó buques cargueros y petroleros,
de alto bordo.
Fomento a la investigación[editar]
Se creó el Consejo Nacional de Población, para investigar el crecimiento demográfico, y al
mismo tiempo, elaborar una política nacional que tomara en cuenta los pareceres de los
académicos, la Iglesia y las Fuerzas Armadas.
También se creó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC), creado para
fomentar la investigación con miras a lograr progresos en la ciencia y ponernos a la
vanguardia en adelanto tecnológico.

Autoridades[editar]
Ministros[editar]

Ministerio Ministros Periodo

28 de julio de 1980 - 9 de
diciembre de 1982
Manuel Ulloa Elías
9 de diciembre de 1982 - 10
Fernando Schwalb López-
Presidencia del Consejo de abril de 1984
Aldana
de Ministros 10 de abril de 1984 - 13 de
Sandro Mariátegui Chiappe
abril de 1984
Luis Pércovich Roca
13 de octubre de 1984 - 28
de julio de 1985

28 de julio de 1980 - 3 de
enero de 1983
Javier Arias Stella
3 de enero de 1983 - 10 de
Fernando Schwalb López-
abril de 1984
Relaciones Exteriores Aldana
10 de abril de 1984 - 13 de
Sandro Mariátegui Chiappe
octubre de 1984
Luis Pércovich Roca
13 de octubre de 1984 - 28
de julio de 1985

28 de julio de 1980 - 3 de
enero de 1983
Nils Ericson Correa
3 de enero de 1983 - 3 de
Agricultura Raúl Ávalos Solís
agosto de 1983
Juan Carlos Hurtado Miller
3 de agosto de 1983 - 28 de
julio de 1985

28 de julio de 1980 - 27 de
Alfonso Grados Bertorini julio de 1983
Trabajo y Promoción Patricio Ricketts Rey de 27 de julio de 1983 - 15 de
Social Castro agosto de 1983
Joaquín Leguía Gálvez 15 de agosto de 1983 - 28 de
julio de 1985

Economía y Finanzas Manuel Ulloa Elías 28 de julio de 1980 - 9 de


Carlos Rodríguez-Pastor diciembre de 1982
9 de diciembre de 1982 - 29
Mendoza de enero de 1984
José Benavides Muñoz 29 de enero de 1984 - 19 de
Guillermo Garrido Lecca marzo de 1984
Álvarez Calderón 19 de marzo de 1984 - 28 de
julio de 1985

28 de julio de 1980 - 11 de
agosto de 1980
Eduardo Orrego Villacorta
11 de agosto de 1980 - 2 de
Fernando Chávez
Transportes y agosto de 1982
Belaúnde
Comunicaciones 2 de agosto de 1982 - 28 de
Carlos Pestana Zevallos
julio de 1984
Francisco Aramayo Pinazo
28 de julio de 1984 - 28 de
julio de 1985

28 de julio de 1980 - 25 de
Javier Velarde Aspíllaga noviembre de 1984
Vivienda y Construcción
Carlos Pestana Zevallos 25 de noviembre de 1984 -
28 de julio de 1985

28 de julio de 1980 - 3 de
marzo de 1982
Uriel García Cáceres
3 de marzo de 1982 - 25 de
Salud Juan Franco Ponce
marzo de 1985
Carlos Bazán Zender
25 de marzo de 1985 - 28 de
julio de 1985

28 de julio de 1980 - 3 de
Pedro Pablo Kuczynski agosto de 1982
Godard 3 de agosto de 1982 - 29 de
Fernando Montero diciembre de 1983
Energía y Minas
Aramburú 29 de diciembre de 1983 - 19
José Benavides Muñoz de marzo de 1984
Juan Incháustegui Vargas 19 de marzo de 1984 - 28 de
julio de 1985

Educación Luis Felipe Alarc

y culminó el 28 de julio de 1985. Un gobierno entre dos golpes[editar]


Finalizando el segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche (1956-1962), se convocaron
a elecciones generales. Verificados los escrutinios, estos demostraron que la votación se
había repartido principalmente entre tres candidatos: Víctor Raúl Haya de la Torre (Partido
Aprista Peruano), Fernando Belaúnde Terry (Acción Popular) y Manuel A. Odría (Unión
Nacional Odriísta). Ninguno de ellos llegaba al tercio de los votos totales que la
Constitución exigía para ser proclamado presidente.1 La elección del presidente se
trasladó entonces al nuevo Congreso, donde las bancadas aprista y odriísta se aliaron y se
pusieron de acuerdo para elegir a Odría. Pero el Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas no aceptó esa transacción y dio al gobierno un ultimátum para que anulara las
elecciones, arguyendo serias deficencias en el proceso electoral orientadas al fraude,
denunciadas por uno de los candidatos, Beláunde. Como el presidente Prado se negó a
ello, fue derribado por los militares, que constituyeron una Junta Militar de Gobierno (1962-
1963) y anularon las elecciones, convocando a otras.2
Los militares realizaron el golpe de estado «no solo por las tradicionales enemistades que
existían entre la situación castrense y el APRA, sino también porque ambos candidatos
[Haya y Odría] representaban anacrónicos intereses dominantes, contrarios a la
realización de reformas estructurales propugnadas por la doctrina de seguridad nacional.»3
La estructura de la propiedad agraria y el capital extranjero fueron parte del debate político
de este periodo. Por un lado, el continuismo de la oligarquía estaba representado por el
APRA y Odría, mientras que las tendencias reformistas eran representadas por Belaúnde,
el Ejército y la Iglesia. Ciertamente, existían presiones tanto internas como externas para
la realización de dichas reformas. El gobierno militar tuvo la voluntad de efectuar los
cambios estructurales, sin embargo, las contradicciones internas, las presiones del
gobierno estadounidense y la movilización de distintos sectores de la sociedad llevaron al
Ejército a dejar a un lado sus planes para convocar a elecciones para 1963.
Visto de forma amplia y generalizada, el Ejército parecía haber delegado las reformas
estructurales a Belaúnde que, si bien era considerado reformista, no tenía la tendencia
autoritaria del Ejército. Durante el período de Belaúnde dichos cambios estructurales no se
efectuaron y de esta manera, para un gran sector de la población (incluido el Ejército), se
comprobaba que el reformismo, bajo un régimen democrático y en articulación con el
empresariado nacional, eran incapaces de realizar las reformas estructurales necesarias
para el desarrollo capitalista. En 1968 las Fuerzas Armadas, más específicamente un
grupo de coroneles del Ejército formados en el CAEM, decidieron tomar la batuta: el 3 de
octubre dieron un golpe de Estado e instauraron el Gobierno Revolucionario de la Fuerza
Armada.

Ascenso al poder[editar]
Elecciones de 1963[editar]
Artículo principal: Elecciones generales de Perú de 1963

La Junta Militar cumplió con convocar a elecciones para el día 9 de junio de 1963. Como
en 1962, Víctor Raúl Haya de la Torre, Manuel A. Odría y Fernando Belaúnde Terry fueron
los tres principales candidatos, representando al APRA (Partido Aprista Peruano), UNO
(Unión Nacional Odriísta) y AP (Acción Popular), respectivamente.
La UNO utilizó el ataque contra el APRA como el eje central de su estrategia. Sin
embargo, esto resultaba poco efectivo tras el pacto entre Odría y el APRA en 1962. Por su
parte, el APRA había escogido internamente a Haya de la Torre como candidato tras haber
superado a Manuel Seoane Corrales, quien era crítico de la alianza que había sostenido
su partido con la oligarquía. Gran parte de la población compartía esta crítica y
consideraba que el golpe de 1962 se había efectuado producto del rechazo a la alianza
entre la UNO y el APRA. En este contexto, el programa de reformismo gradual de
Belaúnde resultó ser más atractivo. Acción Popular (AP) estableció una alianza con la
Democracia Cristiana (DC). Mediante esta, DC se comprometió a no presentar candidato
presidencial para las elecciones a cambio de algunos puestos ministeriales.4 Los
resultados de las elecciones se muestran a continuación:

Elecciones Presidenciales 1963

Organización Política Total de Porcentaje de Porcentaje de


Votos votos válidos votos emitidos

Fernando Belaunde Terry


708 662 39,054 % 35,262%
(Acción Popular)

Víctor Raúl Haya de la Torre


623 501 34,361 % 31,904%
(Partido Aprista Peruano)

Manuel A. Odría (Unión Nacional


463 085 25,520 % 23,696%
Odriista)

Mario Samamé Boggio (Unión


19 320 1,065 % 0,989 %
del Pueblo Peruano

Votos blancos 93 661 4,793 %

Votos Nulos 46 055 2,537 %

Total de mesas: 0 Total de electores: 2 070 718

Votos emitidos: 1 954 284 Participación: 94, 380 %

Fuente: Adaptado por Pease y Romero (2013). Datos obtenidos del Jurado Nacional de Elecciones, Resultados electorales.
INFOgob.

Tras la elección, el panorama para Belaúnde resultaba complicado. Belaúnde se había


comprometido a llevar a cabo una serie de reformas que respondían a intereses de grupos
como los agricultores y la clase media, lo cual debía hacer con la oposición de la coalición
APRA-UNO en el Congreso y la vigilancia de las Fuerzas Armadas.5 A continuación se
muestra la configuración parlamentaria en 1963:

Configuración Parlamentaria de
1963

Partido Senadores Diputados

AP-DC 20 50

APRA 18 58
UNO 7 27

Otros 5 5

Total 50 140

Fuente: Elaboración de Pease y Romero (2013) sobre la base de García Belaunde, V.A. (1988).

Toma de Mando[editar]

Belaúnde Terry y Ana Coll de Zepeda en 1963.

El 27 de julio de 1963, en el Congreso de la República fueron elegidos los presidentes de


las dos cámaras. En el senado ganó el senador odriísta Julio de la Piedra y en la cámara
de diputados el aprista, Fernando León de Vivero.
El 28 de julio de 1963 se iniciaron los actos tradicionales de la transmisión de poderes con
una solemne misa y Te Deum realizada por el arzobispo de Lima, Juan Landázuri Ricketts.
Luego de ello, en el Congreso de la república se inició una sesión de las dos cámaras en
donde se leyó el acta de la independencia y se formaron las comisiones encargadas de
invitar al congreso al gobierno saliente y al nuevo mandatario.
Por la tarde del mismo día se dio la ceremonia de asunción en el Palacio Legislativo. El
Presidente del Congreso, Julio de la Piedra, impuso a Belaúnde la banda presidencial;
seguido de ello, juramentó el primer vicepresidente Edgardo Seoane. En la ceremonia
estuvieron presentes representantes de 41 estados, entre los que destacó el Secretario
General de la OEA, José Antonio Mora; el presidente del Banco Interamericano de
Desarrollo, Felipe Herrera, el vicepresidente nicaragüense, Silvio Argüello Cardenal; el
Ministro de Información y Turismo de España, Manuel Fraga; los ministros de relaciones
exteriores de Argentina, Bolivia, Brasil y Haití; el senador de Estados Unidos, Wayne
Morse.
Belaúnde dirigió un mensaje ante el Congreso de la República, en el cual anunció medidas
gubernamentales como la convocatoria a comicios ediles para hacer que la democracia
directa llegase a todos los pueblos del Perú. Asimismo, anunció un plan de viviendas para
atender a miles de peruanos sin casa y también como motor de desarrollo de la economía.
Otro anuncio importante fue el del inicio de un plan vial de carreteras que daría nacimiento
a la Carretera Marginal.
A las seis de la tarde, Belaúnde tomó juramento a los miembros de su gabinete, presidido
por Julio Óscar Trelles Montes. Terminada la ceremonia, Belaúnde convocó a elecciones
municipales; en algún momento, en medio de la crisis que se debatía su gobierno, llegó a
decir que solo le gustaría ser recordado por haber recuperado la elección popular de los
municipios.
Aspecto político[editar]
Alianza AP-DC[editar]
Fernando Belaunde Terry, líder de Acción Popular (AP) ganó las elecciones aliado con la
Democracia Cristiana (DC). En el Congreso, los representantes de ambos partidos se
unieron para contrarrestar la Coalición de apristas y odriístas, y adoptaron el nombre de la
ALIANZA. La DC era en realidad un partido pequeño, de reciente fundación, que había
obtenido un magro porcentaje de votos en 1962, pero que tuvo la habilidad de aliarse en
1963 con AP y así se las ingenió para obtener senadurías y diputaciones, que no habría
podido conseguir presentándose de manera individual en las elecciones. También
recibieron algunos puestos ministeriales.6
A Acción Popular, por su reciente conformación, algunos lo consideraban una federación
de independientes, en contraste con la disciplina aprista cuajada en varias décadas de
clandestinidad. También la Democracia Cristiana era de reciente fundación y se
caracterizaba por una doctrina reformista más radical postulada por su líder Héctor
Cornejo Chávez.7

Coalición APRA-UNO[editar]
Los oponentes de Belaunde, Odría y Haya de la Torre, dejando de lado sus diferencias
ideológicas y los agravios mutuos, formaron una coalición para obstaculizar desde el
parlamento la tarea del gobierno. Es conocida como la Coalición APRA-UNO. Esta
coalición ya no resultaba tan sorpresiva considerando que ambos grupos se habían aliado
anteriormente en el Pacto de Monterrico para permitir la convivencia durante el gobierno
de Prado. También se habían aliado para escoger a Odría como Presidente en 1962.
La coalición APRA-UNO se dio en una escenario favorable para estos dos partidos. Por un
lado, ambas bancadas en el Congreso formaban una mayoría incontrastable y, por otro,
tenían el control de ambas cámaras del Parlamento, por lo que pasar una reforma o ley era
imposible sin la aprobación de estos partidos. Es así que, al contrario de la Alianza del
partido de gobierno con el DC, la Coalición se caracterizó por ser premeditada, para servir
de oposición para toda demanda de presupuesto o proyecto de ley que sea propiciado por
el Ejecutivo o los parlamentarios del AP o del DC.
Por otra parte, esta lucha política se vio agravada por problemas económicos creados
tanto por Belaunde como por sus rivales políticos. En este contexto, se embarcó al país en
grandes proyectos de obras públicas sin tener los recursos necesarios para financiarlos.
Ambos bandos compitieron entre sí por gastar más y autorizar más gastos. En más de una
ocasión, el Parlamento impulsó y aprobó proyectos, pero a la vez bloqueó cualquier intento
de reforma tributaria para financiarlos. A medida que empeoraba la situación económica
nacional, la posición de Belaunde se volvía más precaria.8

La oposición de la Coalición[editar]
Fue así como, desde el parlamento, la Coalición APRA-UNO hizo una desenfrenada
oposición que se limitó más que nada a interpelar y censurar ministros, obligando al
cambio de gabinete en varias ocasiones y censurando a 10 ministros en los cinco años
que duró el gobierno.9
Asimismo, la Coalición frenó el impulso reformador del gobierno, por lo que a la
inestabilidad política se sumaría la económica y social. Así, cuando debido a las recientes
crisis sociales en el interior del país, la necesidad de una reforma agraria se hacía
indispensable, se presentó una ley de reforma agraria, impulsada desde las bancadas de
AP y DC, que fue muy discutida en el Congreso y fue duramente criticada por la Coalición
APRA-UNO.9 De esta manera, la Coalición apro-odriísta, se opuso a las reformas del
partido de Gobierno, sobre todo a la reforma agraria y a la presencia de capital extranjero
en la actividad petrolera.
Sin embargo, no siempre hubo un enfrentamiento en cada materia que se discutía en el
Congreso. Este dio una autorización de 60 días para que el Ejecutivo pudiera arreglar la
situación con la International Petroleum Company (IPC), la cual tuvo apoyo aprista. Aun
así, no se puede afirmar que hubo una alianza con el gobierno en este tema, debido a los
costos políticos que suponían para el APRA en miras a la próxima elección. Hubo muchas
posiciones dentro de este partido con respecto a dicho tema, lo que explica que hubiera
una «ambivalencia en la actitud del Apra, que se reflejó en una falta de claridad en los
asuntos públicos del partido respecto el asunto de la IPC».10

Elecciones Municipales de 1963 y 1966[editar]


Los primeros comicios electorales municipales se habían llevado a cabo en 1922. No
obstante, estos fueron anulados por Leguía, y los sucesores de este nunca volvieron a
convocar a elecciones municipales. Las autoridades ediles siguieron siendo elegidas por
juntas de notables, pese a que la Constitución de 1933 estableció la elección por voto
popular.
Esta situación cambiaría en 1963 con la aprobación de la Ley N.º 14669, de noviembre de
1963, con lo cual Belaúnde cumplía con una de sus promesas electorales: restituir las
elecciones municipales, para que los ciudadanos eligieran con su voto a los alcaldes y
regidores a nivel de concejos distritales y provinciales.
De esta manera, el gobierno restableció las elecciones municipales, que fueron
programadas para el 16 de diciembre de 1963, en las cuales se reflejó la confrontación por
el poder que ya existía entre el Ejecutivo y el Legislativo. A grandes rasgos, la Coalición
(APRA-UNO) ganó en el norte, en tanto que la Alianza (Acción Popular más Democracia
Cristiana) ganó en el sur. En Lima, primer municipio de la República, Luis Bedoya Reyes,
candidato de la Alianza, venció a María Delgado de Odría, la esposa del ex presidente y
candidata de la Coalición.11 Fue una de las primeras campaña televisadas de la historia.12
Según cálculos extraoficiales, la Alianza obtuvo en cifras globales 662.851 votos (46.6%),
y la Coalición 630.586 votos (44.4%). La extrema izquierda y los candidatos
independientes, se repartieron el restante 9 %.13
En las elecciones municipales de 13 de noviembre de 1966, el panorama sufrió alguna
alteración. La Coalición APRA-UNO retuvo sus bastiones del norte, en tanto que la Alianza
perdió algunos de sus bastiones del sur, tales como Arequipa, Cuzco y Puno, pero retuvo
Lima, donde Luis Bedoya Reyes fue reelegido, esta vez en ajustada contienda con Jorge
Grieve Madge. Los cálculos extraoficiales, en toda la República, fueron los siguientes: para
la Alianza, 824.058 votos, 45.9 %; para la Coalición 807.703 votos, 45.5%. El 9 % restante
se repartió entre la extrema izquierda e independientes.13

Crisis política[editar]
Ruptura AP-DC[editar]
Para 1967, el desgaste de la Alianza se hacía cada vez más evidente. Ciertos sectores de
AP, dentro de los cuales se encontraba el propio Belaunde, empezaban a buscar acuerdos
con la oligarquía y el APRA, siendo la principal materia de discusión, los asuntos
financieros y tributarios, los cuales generaban brechas insalvables, pero a veces los
opositores se veían obligados a flexibilizar, para no ser mal vistos por la opinión pública y
dañar su imagen para las elecciones siguientes.
Esa postura de acercamiento fue rechazada por otros sectores del partido gobiernista,
liderados por el vicepresidente Edgardo Seoane. Por su parte, ya en 1966, la DC sufrió
una ruptura que sacó de la agrupación al sector más conservador liderado por el alcalde
Bedoya Reyes, quien formó el Partido Popular Cristiano (PPC). Este sector conservador
pudo sobrevivir de la mano de sus líderes conservadores; no obstante, los renovadores
siguieron con DC, la cual no demoró en extinguirse a pesar de ser liderados por un
ilustrado y astuto político como Héctor Cornejo.
Estos conflictos internos llevaron a ambos partidos, AP y DC, a caer en contradicciones
que propiciaron la ruptura de la alianza.
Así como habían discrepancias ideológicas entre los dos bloques formados en el
Congreso, dentro de la alianza AP-DC también hubo una ruptura en cuanto se aprobó la
primera ley de reforma agraria en 1964, la ley Nº 15037. Esta establecía que se iban a
expropiar algunas tierras, pero que se iba a indemnizar con bonos; además de la
asistencia técnica y financiera del Estado, se planeaba crear cooperativas.9 Por el
contenido de esta ley fue que el líder del DC, Héctor Cornejo, que era poco flexible en
cuanto a sus ideas, decidió alejarse de la alianza con el AP y empezara a apoyar en
ciertas luchas al bando contrario.14
Los resultados adversos a la Alianza en las elecciones complementarias para una
diputación por Lima y otra por La Libertad (realizadas el 12 de noviembre de 1967, hizo
que la DC se separara de la alianza con AP ese mismo día.15 En esas elecciones, ganaron
los candidatos de la Coalición: Enrique Chirinos Soto (Lima) y Enrique Mendoza (La
Libertad).16
El apoyo de la DC al gobierno se desvaneció definitivamente cuando se empezó a discutir
la posición del gobierno en torno al problema de La Brea y Pariñas y el contrato con
la International Petroleum Company, el cual fue duramente criticado por la opinión pública
pues supuestamente iba contra los intereses del Estado peruano y beneficiaba a dicha
compañía transnacional. La Alianza fue disuelta por completo.9
Ruptura APRA-UNO[editar]
El primer distanciamiento entre las bancadas opositoras aprista y odriísta se dio cuando
AP, tras su ruptura con DC, buscó tender puentes con el APRA para poder aprobar
algunas reformas. Sin embargo, la distancia entre el APRA y UNO se hizo irreversible
cuando el primero empezó a apoyar al gobierno en su negociación con la International
Petroleum Company, en 1967. En adición, algunos ex-militantes del Apra se habían unido
al MIR para luchar en una guerrilla al estilo de la revolución cubana. Esta circunstancia
hizo que el UNO se alejará también, ruptura que se hizo evidente cuando se juntaron el
APRA y el AP para ponerse de acuerdo en la designación de un gabinete ministerial: el
gabinete Hercelles o también, como era popularmente conocido, el «gabinete
conversado», que tenía como premier al médico Oswaldo Hercelles y a Manuel Ulloa como
Ministro de Hacienda.17 Ante esta situación, Odría decidió finalmente poner fin a la
Coalición.
Cisma en AP[editar]
Con respecto a la implementación de la Reforma Agraria y la solución del problema de la
IPC, dentro del mismo partido gobiernista surgieron dos alas enfrentadas: el ala
izquierdizante o de los termocéfalos (que en griego significa los cabezas calientes), que
propugnaban la realización de reformas radicales; y el ala indefinida o de los carlistas,
cercanos al presidente y que mostraban desinterés en esos asuntos (su apelativo aludía a
que varios de los colaboradores de Belaunde se llamaban Carlos).18
Esta pugna interna llevó al cisma a Acción Popular. El primer vicepresidente Edgardo
Seoane, líder de los termocéfalos, se distanció del partido y pasó a la oposición, exigiendo
al gobierno la anulación del convenio suscrito con la IPC en agosto de 1968, sintonizando
así con el descontento popular. Seoane, que desde 1967 era secretario general de AP,
estaba ya designado como candidato presidencial para las elecciones de 1969, pero su
deseo se frustró con el golpe de Estado de Velasco. Falleció en 1978.19

Los gabinetes de Belaúnde y las censuras[editar]


Ante una Coalición aprista-odriísta que lo perjudicaba en el Congreso, Belaunde nombró
un gabinete ministerial presidido por el médico Óscar Trelles Montes y compuesto por
ministros de Acción Popular, de la Democracia Cristiana y ministros militares. Asimismo,
para el Ministerio de Hacienda nombró a Javier Salazar Villanueva, un ministro
independiente. Si bien al principio pudo con ello vencer los obstáculos en el Congreso,
esta situación no pudo sostenerse por mucho tiempo.20
La victoria del gobierno en las elecciones municipales de 1963 fue interpretada por
muchos como un voto de confianza por parte de la población hacia el gobierno.20 Por ello,
la Coalición decidió dirigir su ataque hacia el régimen, produciéndose la primera de varias
censuras, la del gabinete Trelles, el 30 de diciembre de 1963. La Coalición se justificó en
que el gobierno no había tomado las medidas necesarias para evitar los disturbios
ocurridos unos meses antes en el Cusco, donde la toma de tierras en una hacienda tuvo
como resultado la muerte de siete campesinos y veintidós heridos.21 Trelles era, dicho sea
de paso, el ministro de Gobierno y Policía, y por tanto se le responsabilizó directamente
del asunto. De modo que Belaunde tuvo que recomponer su gabinete.22
Fue una señal de lo que se avecinaba; el primer gabinete tan solo había durado cinco
meses. Durante todo el gobierno hubo un total de siete gabinetes debido a las censuras de
la Coalición.22
El siguiente gabinete recompuesto lo presidió el doctor Fernando Schwalb López-Aldana,
que era a la vez el ministro de Relaciones Exteriores. Juan Languasco de Habich pasó a
encabezar el ministerio de Gobierno y su política fue opuesta a la de Trelles: si este había
tolerado las invasiones de tierras para evitar las masacres, Languasco desalojó a la fuerza
a los invasores. El gobierno se alejaba así de su intento reformista y el APRA parecía
contenta con la nueva situación.23
El gabinete Schwalb se mantuvo hasta septiembre de 1965. En ese lapso se dio la ley de
reforma agraria, cuya aplicación marchó lenta por obra del apro-odriísmo desde el
Congreso. De otro lado, se estancó la solución del problema de La Brea y Pariñas, y
surgieron las guerrillas comunistas en los Andes.24
En septiembre de 1965 asumió otro gabinete encabezado por el doctor Daniel Becerra de
la Flor. Este incorporó como ministros a varios parlamentarios de Acción Popular y del
Partido Demócrata Cristiano, por lo que se conoció como el «gabinete parlamentario».
Según García Belaunde, ello se dio por el apoyo de la opinión pública que se evidenció en
las elecciones municipales de 1966, a pesar de que el gobierno no tenía mayoría en el
Congreso.20
Al devaluarse la moneda en septiembre de 1967, tuvo que dimitir el gabinete Becerra de la
Flor. Le reemplazó el gabinete presidido por el ingeniero Edgardo Seoane Corrales, que
era también el vicepresidente de la República.
Los resultados adversos al gobierno en las elecciones parlamentarias complementarias del
12 de noviembre de 1967, obligaron a Seoane a renunciar, así como llevaron a la DC a
separarse de la alianza con el gobierno. Fue entonces que Belaunde, considerando
necesario extender la base del gabinete, llamó al doctor Raúl Ferrero Rebagliati, político
independiente.25
En mensaje televisado, el aprista Armando Villanueva del Campo, presidente de la
Cámara de Diputados, retiró su confianza al gabinete Ferrero. Se constituyó entonces otro
presidido por el doctor Oswaldo Hercelles, llamado el «gabinete conversado», debido a
que el gobierno, al verse sin aliados y ante una severa crisis económica, concertó con el
APRA la designación de los ministros con los que este estuviera conforme. En este
gabinete, que asumió a fines de mayo de 1968, es de destacar la presencia de Manuel
Ulloa Elías, en Hacienda; Guillermo Hoyos Osores, en Justicia y Culto; y José Jiménez
Borja, en Educación.25 Ulloa resultó ser el “hombre fuerte” de este gabinete; su proyecto
era modernizar al Perú, dentro de un acuerdo con los Estados Unidos, el gran capital
internacional y los sectores empresariales dinámicos del Perú.26 La oposición
parlamentaria concedió al gabinete Hercelles facultades extraordinarias por 60 días. En
virtud a ello, el ministro Ulloa expidió en agosto de ese año un decreto supremo que
reordenaba las finanzas.27 El acercamiento del APRA al gobierno que se evidenció a
través del «gabinete conversado», motivó que la UNO disolviera la Coalición. Y es que los
terratenientes y el sector agro-exportador, que respaldaban a la UNO, no veían con
buenos ojos el proyecto modernizador que planteaba Ulloa, que entre otras medidas
reformistas, contemplaba la aceleración de la reforma agraria.26
El gabinete Hercelles cayó a consecuencia del escándalo de la Página Once. Cabe
resaltar que tanto Hercelles como su antecesor Ferrero habían dirigido la campaña del
doctor Hernando de Lavalle y García en 1956 y que por consiguiente, habían actuado en
campos opuestos a Belaunde.20
El último gabinete fue el presidido por Miguel Mujica Gallo, integrado con amigos
personales del presidente. Su gestión duró solo horas al ser impedida por el golpe del 3 de
octubre de 1968.20
De los 67 ministros en el primer período de Belaunde, solo 29 fueron de Acción Popular,
incorporándose a 12 de la Democracia Cristiana, a 13 militares y a otros tantos
independientes, lo que para Víctor Andrés García Belaunde demuestra hasta qué punto se
cumplió el lema de Belaunde «el gobierno no se acapara, se comparte. Su responsabilidad
no se rehuye, se asume» y que constituye el verdadero espíritu democrático: respetar los
otros poderes y ser abierto a la más amplia colaboración ciudadana. Esto, a pesar que
dada la naturaleza parlamentaria, había quienes aconsejaban al presidente clausurar el
Congreso, a los que él respondía con contundente rechazo.20
A continuación, la lista de los gabinetes ministeriales y su duración:

Gabinet
Fecha de inicio Fecha de fin Duración
e

Trelles 28 de julio de 1963 31 de diciembre de 1963 5 meses

15 de septiembre de
Schwalb 31 de diciembre de 1963 21 meses
1965

Becerra 15 de septiembre de 1965 6 de septiembre de 1967 24 meses

Seoane 6 de septiembre de 1967 17 de noviembre de 1967 3 meses

Ferrero 17 de noviembre de 1967 30 de mayo de 1968 6 meses

Hercelles 31 de mayo de 1968 2 de octubre de 1968 4 meses

Mujica 2 de octubre de 1968 3 de octubre de 1968 1 día

Durante el gobierno belaundista, el parlamento censuró a 10 ministros:

Fecha Ministro Ministerio Motivo


30 de Julio Óscar Presidencia del Consejo Disturbios en la ciudad del
diciembre Trelles de Ministrosy Gobierno Cusco y en la hacienda
de 1963 Montes y Policía Mollebamba.

Declaraciones del Jefe del


Programa de Cooperación
15 de Carlos
Fomento y Obras Popular, Eduardo Orrego
febrero de Pestana
Públicas Villacorta, que dijo que había un
1964 Zevallos
festín presupuestal en el
Congreso.28

Francisco Abandono del hemiciclo en


1 de
Miró debate sobre supuestos
octubre de Educación Pública
Quesada manejos ilegales en el
1964
Cantuarias Ministerio.29

18 de Víctor Insatisfacción del parlamento


Agricultura y
febrero de Ganoza con respuestas sobre el alza de
Alimentación
1965 Plaza precios.28

19 de Propuesta de reforma del


Valentín
enero de Justicia y Culto Código de procedimientos
Paniagua
1966 penales

13 de abril José Navarro


Educación Pública Falta de respeto al Parlamento
de 1966 Grau

28 de Denuncias de fraude electoral


Javier Alva
octubre de Gobierno y Policía en las elecciones municipales de
Orlandini
1966 1966

28 de Miguel
Política desarrollada en el
octubre de Dammert Trabajo
campo laboral.
1966 Muelle

29 de
Carlos Cueto
diciembre Educación Pública Falta de respeto al Senado
Fernandini
de 1966

7 de julio Luis Alayza Agresión policial al diputado


Gobierno y Policía
de 1967 Escardó Mario Villarán Rivera
Administración política[editar]
En el ramo policial se hicieron vastas reformas. Se aprobó el cuadro orgánico de la Policía
de Investigaciones del Perú, y fueron creados, entre otros organismos, el Centro de
Instrucción de la Guardia Republicana, para la formación de oficiales de este cuerpo. Se
inauguró el nuevo Centro de Instrucción de la Guardia Civil y fueron reorganizados los
servicios de correos y la Dirección General de Tránsito.30
Se crearon las siguientes provincias: San Miguel, en Cajamarca; Antonio Raimondi en
Áncash; Satipo en Junín y San Ignacio, en Cajamarca, esta última colindante con la
frontera de Ecuador.31

Aspecto económico[editar]
Las promesas de cambio y el modelo de desarrollo[editar]
Para las elecciones de 1963 Belaunde logró ampliar su base de apoyo al incluir en su
programa la reforma agraria y la protección a la industria. Además de la aprobación del
Ejército, Belaúnde comenzaba así a representar a sectores urbanos, pequeños
agricultores e industriales. Esta propuesta económica de gobierno estaba enmarcada, a
grosso modo, dentro de las corrientes de estudios de desarrollo de esa época (que tienen
mucha vigencia actual). Lo precedió un periodo donde se priorizaba el crecimiento basado
en exportaciones, que había mostrado su incapacidad para crecer rápidamente y ofrecer
respuestas frente a fluctuaciones de la economía mundial y las mayores desigualdades
internas que generaba. El nuevo modelo proponía que la industrialización debía ser el eje
para organizar la estructura productiva que, se suponía, llevaría a un crecimiento más
sostenido y a una mejor distribución de los ingresos. En este modelo se sostiene la
importancia del empresariado nacional para el desarrollo capitalista en los países
subdesarrollados, apoyándolo con medidas proteccionistas, y articulando el mercado rural
con reformas a la estructura social como la reforma agraria. La persistencia de los
problemas de desigualdad y la dependencia en el capital extranjero, puso en el tablero de
debate temas de la propiedad y control económico, cuestiones que serían abordadas por
el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas (1968-1980). Belaunde representaba
así un momento en que se fomentaba la industria nacional como eje de la economía y
donde se vieron las limitaciones, tanto teóricas como prácticas, de este modelo (ISI:
Industrialización por Sustitución de Importaciones). El gobierno de Belaúnde fracasó en
realizar a cabo las reformas de la propiedad necesarias para establecer una sólida base
para una industrialización sostenida, y vio cómo el desarrollo decrecía en ritmo mientras
que los problemas de desigualdad aumentaban.32 Concretamente, la reforma agraria, la
reforma tributaria y el problema con la International Petroleum Company (IPC) fueron parte
del discurso político-económico de este gobierno que, finalmente, quedaron irresueltas en
perjuicio del régimen y de la economía en su conjunto.

La agricultura y el problema de la tierra[editar]

Faena agrícola en la sierra peruana.


El sector agrícola peruano está dividido en dos partes. Por un lado, la agricultura de la
costa; industrialmente moderna, concentrada en productos de exportación (caña de azúcar
y algodón). De otro lado, la producción serrana de ganadería, autosubsistencia y escaso
desarrollo tecnológico. Aunque con crecimiento modestos y localizados, el sector agrario
entró, durante los años 1950 y 1960, en una crisis crónica que obligó a los campesinos a
migrar a las ciudades, y reforzó un círculo vicioso en el que la población que no cultivaba
sus alimentos crecía fomentando la dependencia alimentaria. Las causas de esta crisis
fueron: la tenencia desigual de la tierra, el crecimiento capitalista con apoyo centrado en
cultivos costeños, escasez de tierra cultivable, fuerte presión demográfica y desfavorables
términos de intercambio interno.33
La tenencia de la tierra fue un problema muy politizado y se tendió a superponerlo ante los
otros problemas. Sin embargo, no se debe subestimar su importancia. Hasta 1969 la mitad
de la superficie agrícola pertenecía a grandes haciendas privadas; habían haciendas
gigantescas, concentradas en unos pocos propietarios, que sin embargo concentraban
más de la mitad de la superficie cultivable.34 Además, al igual que este problema
estructural, hace falta mencionar que el apoyo del gobierno a determinados sectores
desfavoreció al sector agrario de la sierra. El apoyo al crecimiento industrial tuvo como uno
de sus objetivos el abaratamiento de la mano de obra. Para lograrlo, el Estado peruano,
suprimiendo subsidios, abarataba los alimentos. De esta manera, se hacía competir al
agro serrano con importaciones considerablemente más baratas de estados imperialistas
que habían revertido su carácter importador. «El liberalismo criollo piensa que puede
impulsar la modernización del agro a través de abrirlo a la competencia, pero el resultado
es su estancamiento generalizado y el inicio de una crisis que no ha podido ser superada
en adelante».35
La Junta Militar de Gobierno de 1962-1963, introdujo la primera ley de reforma agraria. A
partir de entonces, se hizo más grande la percepción de que la puesta en marcha de una
reforma agraria en todo el país se hacía inevitable.36 Belaúnde afrontó el problema
promulgando una ley para expropiar las haciendas serranas, pero la oposición en el
Congreso impidió su cumplimiento. Sin embargo, durante el período de Belaúnde, los
movimientos campesinos de 1965, por un lado, y la escasa productividad de la agricultura
en la sierra, redujo la resistencia terrateniente y burguesa ante una reforma agraria. Pero
la aplicación de la ley se fue dilatando y la oficina encargada de la misma, la ONRA
(Oficina Nacional de la Reforma Agraria) tuvo problemas presupuestarios. Tan así que,
Kuczynski, nombrado gerente del BCR en 1966, se refirió a la reforma agraria belaundista
de la siguiente manera: «Hasta 1968, la redistribución de la tierra fue ciertamente más una
amenaza que una realidad». La reforma agraria a gran escala solo se daría a partir del
siguiente gobierno de Velasco.37

El capital extranjero y el problema de la IPC[editar]


Las relaciones entre el Estado peruano y el capital extranjero no tuvieron cambios
significativos en términos económicos hasta 1965. Había un claro apoyo a los
inversionistas extranjeros, manifestado en el Código de Minería promulgado en 1950.
Tema aparte fue el problema de La Brea y Pariñas, que consistía en la explotación ilegal
de los yacimientos petrolíferos de dicho nombre (situados en el norte del país) por parte de
la compañía trasnacional International Petroleum Company (IPC), filial de la Standard Oil
de New Jersey. La IPC, desde hacía décadas, se negaba a pagar el monto total de los
impuestos a los que estaba obligada según las leyes peruanas. Incluso, logró ventajosas
excepciones, arrancadas a sucesivos gobiernos pronortemericanos. Más adelante
daremos más detalles de este problema, cuya solución emprendida por Belaunde
generaría un gran escándalo (El Acta de Talara y la Página 11).
Fitzgerald sostiene que el problema de la IPC, que Belaúnde había prometido solucionar
en 90 días, cobró mayor importancia en 1967, pero más por razones políticas que
económicas, ya que era una especie de prueba de la fuerza del Estado de ejercer su
soberanía frente a la explotación ilegal de los yacimientos de La Brea y Pariñas, ya para
entonces con unos activos de valor relativamente modestos.38 Sin embargo, podemos
constatar que la transnacional era el segundo contribuyente del país, produciendo el 75%
del petróleo peruano;5 pero la posición de Fitzgerald, que resalta el reclamo de soberanía
estatal frente a una transnacional, no debe ser dejada de lado. El problema de la IPC es
considerado como el factor detonante que precipitó el golpe de estado en 1968.5

Reforma tributaria[editar]
Se inició una vasta reforma tributaria, a fin de aplicar al contribuyente una carga racional y
equitativa. Se promulgó un Código Tributario. En reemplazó de la Caja de Depósitos y
Consignaciones se creó el Banco de la Nación, bajo el control directo del Estado, con la
finalidad de facilitar la captación de impuestos de los contribuyentes. Se suprimieron los
estancos de la sal y del tabaco. Se agilizaron las funciones de la Contraloría General de la
República.

Promoción al desarrollo industrial y comercial[editar]


Se incentivó el desarrollo industrial del país, con la instalación de parques industriales en
Arequipa, Cuzco, Tacna y Puno y a la suscripción de contratos para el ensamblaje de
autos, con las firmas Nissan Motors del Perú S.A. y Fiat Perú S.A.
Por decreto de 19 de agosto de 1967 se eliminó todo obstáculo para el intercambio
comercial con los países socialistas. Países
como Hungría, Yugoeslavia y Checoslovaquiaenviaron misiones comerciales al Perú.

Política agropecuaria[editar]
 Se realizó un vasto plan para el desarrollo agrícola en el país, con la ayuda del
Servicio de Investigación y Promoción Agraria (SIPA), la Oficina Nacional de Reforma
Agraria (ONRA) y la Oficina Sectorial de Planificación Agraria (OSPA). Para el efectivo
cumplimiento de este plan, se trazaron programas especiales para la costa, la sierra y
la selva.
 Se encargó a la Oficina Sectorial de Planificación Agraria y al Sistema Nacional de
Planificación el estudio de la realidad agraria del país.
 Se amplió considerablemente el área de tierras destinadas al cultivo de productos
de pan llevar. En los campos experimentales se obtuvo nuevas variedades de papa,
arroz, frijol y trigo. Todo ello se logró con la ayuda técnica y crediticia de la ONU, la
Fundación Rockefeller y la Universidad de Carolina del Norte.
 Para regularizar la distribución de productos alimenticios fue creada la
Superintendencia de Alimentos.
 Se impulsó la política de arborización, intensificándose la plantación de eucaliptos
y coníferas, tanto con fines industriales, como para contener la erosión del suelo.
 Por Ley N.º 14502 se creó la Corporación Nacional de Fertilizantes (CONAFER),
entidad que reemplazó a la antigua Compañía Administradora del Guano.
 Se incrementó el sembrío de frutales en las áreas de la sierra, destinadas al
sembrío de productos tradicionales.
 Para incentivar el cultivo del café y contribuir a su efectiva comercialización fue
creado el Instituto Peruano del Café.
 En el rubro de la ganadería, el Banco de Fomento Agropecuario otorgó créditos
para la mejora de los planteles ganaderos de los departamentos de Tacna, Moquegua
y Piura. Se pudo así importar ganado de raza Charolaise, Holstein y Brown Swiss.
 Para proteger a la vicuña, se estableció la reserva de Pampa Galeras.
Esfuerzos para el desarrollo. Crisis[editar]
A decir de Kuczynski, el presidente Belaunde mostraba su profundo amor por el Perú al
resumir sus logros en monólogos que poco tenían que ver con el desarrollo económico en
su conjunto. El aterrizaje de un avión a un pueblo inhóspito en la Amazonía, la llegada del
primer barco de la Corporación Peruana de Vapores a España, fueron parte de su discurso
político durante su gobierno, como si estos dieran algún indicio del desarrollo económico
del país.39
Veamos algunas características generales del crecimiento económico. Durante los
primeros tres años de gobierno, se experimentó un crecimiento económico más alto que el
promedio latinoamericano –en términos de PBI per cápita–. Estos primeros años de
gobierno fueron una extensión del modelo de desarrollo por exportaciones. Estas pasaron,
de 540 millones de dólares en 1963, a casi 800 millones en 1967. El carácter de la
expansión, sin embargo, no estuvo inducido por el aumento en los volúmenes de
producción, sino por una circunstancia fuera del control del gobierno: el alza de los precios
internacionales del cobre y la harina de pescado.40
Las inversiones totales se mantuvieron relativamente estables ya que, por un lado, la
inversión privada se redujo considerablemente entre 1962 y 1964 debido a la retórica
reformista del presidente, mientras que la inversión pública contrarrestó este efecto
mediante un programa masivo de obras públicas. En estas acciones, se mostraba el
interés de incrementar el accionar del Estado en la economía.5
La producción estuvo claramente diferenciada: mientras que el sector agrícola se mantenía
claramente estancado, el sector manufacturero orientado al mercado urbano siguió
creciendo gracias a las medidas proteccionistas del gobierno.41
Indicadores de Crecimiento Económico: Perú y América Latina, 1961-1966
(cambios porcentuales anuales, promedio 1961-1966)

Per
Total América Latina
ú

PBI por habitante 3.2 2.0

Valor de las exportaciones de bienes


10.0 5.3
f.o.b.

Precios de las exportaciones 5.0 1.7

Volumen de las exportaciones 4.8 3.6

Producción agropecuaria 1.6 3.3

Producción industrial 9.2 6.2

Fuente: Adaptado de Kuczynski (1980).42


Tasas de crecimiento por sectores5

1960-
1965-1968
1965
Agricultura 2,1 -1,2

Pesca 7,8 11,1

Minería 3,0 2,3

TOTAL 2,7 0,6


Primarios 8,9 5,7
Manufacturas 7,7 2,5
Otros sectores 6,6 2,7
Total PNB

Fuente: Recuperado por Parodi, Carlos (2000), sobre la base de Schydlowsky, Daniel y Juan Julio Wicht, Anatomía de un
fracaso económico, Perú 1968-1978, Lima: Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, 1982, p.20.

Los sectores primarios que generaban divisas, como la pesca, agricultura y minería, tenían
un desarrollo mucho más lento que los sectores demandantes de divisas, como los
sectores manufactureros. De este modo, la diferencia se tuvo que atender mediante
endeudamiento externo, el cual se quintuplicó entre 1963 y 1968. Además, el gobierno no
percibió que era insostenible aumentar el gasto público sin realizar una reforma tributaria,
es más, las modificaciones tributarias terminaron beneficiando a los sectores
exportadores.35 Así, el régimen de Belaúnde terminó con un grave déficit fiscal, una
creciente inflación, y con el creciente descontento por las inevitables medidas
deflacionarias de 1967. El apoyo de Estados Unidos se redujo por la incapacidad del
gobierno para solucionar los problemas socioeconómicos internos y la inclinación
nacionalista con respecto a la IPC. Mientras tanto, sectores nacionalistas criticaban la
incapacidad del gobierno para solucionar el problema de la IPC, y por el mayor control de
las multinacionales sobre el sector manufacturero.
«No obstante los intentos extremos para restablecer la confianza, encargando el Ministerio
de Economía primero a un militar (Morales Bermúdez, llamado a ser Presidente siete años
más tarde), y después a un hombre de negocios (Ulloa) como símbolos de rectitud
económica, en 1968 el régimen había perdido toda credibilidad.»43

Inflación y descontento popular[editar]


Como ya señalamos, los tres primeros años del gobierno de Belaunde tuvieron cifras
económicas alentadoras, debido al aumento del precio de las exportaciones,
principalmente la harina de pescado y los minerales. Pero luego el gasto público aumentó
considerablemente, emergió el déficit presupuestal y se produjo un proceso inflacionario.
El momento cumbre de la crisis fue la brusca devaluación de la moneda nacional, en un
40 %, el 1 de septiembre de 1967. El dólar pasó de S/. 26.80 a S/. 38.70. Asimismo se
elevó la deuda externa, que para fines del régimen llegó a los 800 millones de soles. Todo
ello ocasionó el aumento del costo de vida en una proporción del 14.7%.
Para conjurar esta crisis, el gobierno aumentó los sueldos y salarios de los servidores del
sector privado y dispuso el adelanto a las utilidades del sector exportador equivalente al
10% del valor de las exportaciones, destinado a financiar el reajuste salarial para los
empleados públicos que percibían un ingreso inferior a los S/. 10.000.00.
El descontento popular fue hábilmente utilizado por la oposición política. El disgusto
aumentó aún más al destaparse la comisión de algunos casos de contrabando de los que
miembros del gobierno presuntamente se habían beneficiado; pero la que daría la
estocada final al régimen sería el escándalo de la “Página Once” (como veremos más
adelante).

Aspecto social[editar]
Políticas Sociales[editar]
Cooperación Popular[editar]

«El pueblo lo hizo», era la frase que solía repetir Belaúnde al contemplar las obras realizadas por los
pobladores con la ayuda de su gobierno. Huari, Ancash.

De sus viajes realizados antes de asumir la presidencia, Belaúnde pudo recoger también
datos sobre toda una gama de conocimientos y formas de interacción social ancestrales,
practicadas en los pueblos que visitó. Rescatando la ancestral tradición del trabajo
comunitario de los pueblos andinos, pudo organizar las labores de gobierno con los
pueblos beneficiarios de la ayuda estatal. De allí que a partir de agosto de 1963 se
consolidó una oficina nacional llamada Cooperación Popular, cuyos trabajos realizados en
su mayor parte por pobladores guiados por oficiales del gobierno, los finalizaban acuñando
la frase: «El pueblo lo hizo», a modo de inculcar en el imaginario social, lo exitoso que
podría ser el trabajo comunal debidamente organizado.
Esta política de desarrollo de las comunidades, buscaba pasar de un sistema vertical
impuesto desde el gobierno central, a un enfoque desde las propias comunidades que
otorgará mayor importancia a los intereses de los beneficiarios de la política social. Así, se
destinaron 10 millones de dólares para esta iniciativa.5
No obstante, los proyectos Cooperación Popular no llegaron a desplegarse con una
magnitud significativa debido a la gran oposición de la coalición APRA-UNO desde el
legislativo, que calificó de político al programa social de Belaúnde. El Congreso terminaría
por obstruir Cooperación Popular, transformándolo en un departamento dentro del
Ministerio de Desarrollo y Obras Públicas y no en un programa interministerial como era el
objetivo inicial de Belaúnde.5
La Reforma Agraria[editar]
Véase también: Reforma agraria peruana

Belaunde trató de combatir la profunda desigualdad estructural mediante la Ley N.º 15037
de Reforma Agraria del 21 de mayo de 1964. Esta reforma afectaba principalmente a los
latifundios abandonados, deficientemente cultivados o feudalizados en los departamentos
de Pasco, Junín, Puno y los valles de Lares y La Convención, en el departamento del
Cuzco, zonas que se habían visto convulsionadas por las movilizaciones campesinas. No
afectaba a las tierras que tenían un rendimiento eficiente.
El asunto presentaba particularidades regionales. Mientras que en la costa solo existía el
problema de la redistribución de la tierra fértil cerca a los ríos, en la sierra solo un 5% de la
tierra se encontraba en condición de ser arada. Además, no solo existía la necesidad de la
redistribución, sino también un problema de capacidad técnica para que los nuevos
propietarios puedan explotarla. El enfoque del problema fue únicamente distributivo por lo
que los intentos de reforma terminarían siendo perjudiciales.5
En los años 1960 tuvo lugar el surgimiento de organizaciones de agricultores,
especialmente en valle de la Convención, donde un número reducido de propietarios
poseían las tierras cultivables. Así, tuvo lugar un conflicto entre los campesinos, liderados
por Hugo Blanco Galdós y las grandes familias propietarias locales.
Finalmente, en medio de ese escenario de conflictividad, al finalizar el cuarto año del
gobierno belaundista, este había adjudicado 195,347 hectáreas de tierras, beneficiando a
30.000 campesinos. Se trataba de una reforma hecha racionalmente, indemnizando a los
propietarios afectados y sin confiscaciones violentas. Cosa contraria a lo que haría el
siguiente gobierno dictatorial de Velasco.

Cambios sociales y sus implicaciones[editar]


Transición Demográfica[editar]
En 1940 el Perú era un país predominantemente agrario, con 6.2 millones de habitantes,
de los cuales 2.2 era población urbana y 4 millones era población rural. Durante la
segunda mitad del siglo XX esta condición preliminar cambió drásticamente, con especial
énfasis en el periodo 1961-1972: la población total ascendió a 13.5 millones en 1972.
Aunque el crecimiento demográfico se dio en mayor medida en el ámbito urbano, el
crecimiento en la población rural conllevó a la poca disponibilidad de tierra para sostener a
los nuevos habitantes. En 1969 la reforma agraria de Velasco demostró que solo había
tierra para atender las demandas del 25% del campesinado, y esto después de décadas
de migraciones del campo a la ciudad.35
La escasez de tierras, sumado a las políticas económicas que tendían a debilitar la
economía agraria provocaron la crisis del agro.44El sector agrario se encontraba tan
debilitado que hasta los mismos hacendados empezaron a abandonar sus terrenos. Este
malestar fue combatido de diversas maneras, desde la vía reformista, con el intenso
debate de la reforma agraria, hasta la vía revolucionaria con los movimientos guerrilleros
que tuvieron especial acogida en el periodo 1956-1964.45 Por otro lado, la escasez de
tierras precipitó aún más el crecimiento urbano, además de la condensación de población
en la costa, y en especial en Lima. Entre 1949 y 1993, la población de la costa con relación
a la selva pasó de 24% a 52%, la de la sierra del 63% al 35.5%. Además, en 1993 uno de
cada tres peruanos vivía en Lima.46
El movimiento migratorio a las urbes fue común durante la revolución industrial en los
países metropolitanos. Sin embargo, el escaso desarrollo de la industria en el Perú
conllevó a la incapacidad para absorber mano de obra. Así se genera el aumento del
sector terciario de servicios; lo que se ha llamado “el sector informal”. Además, el
crecimiento acelerado de las urbes, con el establecimiento anárquico de poblaciones en la
periferie simplemente desbordó a las capacidades del Estado para proveer servicios a los
nuevos pobladores.47Cabe mencionar que durante el conflicto armado interno de finales de
siglo, la poca respuesta del Estado al desafío que planteaban los cambios estructurales de
la sociedad fue un factor que hizo posible el conflicto.48
La masificación del proceso de escolarización[editar]
La educación primaria y secundaria tuvo un acelerado crecimiento desde los años 1940. El
número de escuelas primarias y secundarias aumentó masivamente, y más importante
aún, el número de alumnos que se beneficiaron paso de 60,661 en 1948 a 368,565 en
1966.49Además, de igual manera se incrementó el número de universidades, que sin
embargo sólo sirvió para radicalizar a los ciudadanos educados que pasaron a ser parte de
“los desempleados informales”. En 1972, los desempleados y subempleados
representaban el 56.6% de la PEA.46 Esto lleva a Oloarte50 a sostener que el principal
problema para el desarrollo es la existencia de muchos trabajadores capacitados y poco
trabajo. El autor nos ofrece otro punto de vista sobre las causas de este problema: falta de
inversión, la inestabilidad política y económica, y la escasa cooperación entre el estado y
el mercado.

Represión a los movimientos guerrilleros[editar]


Luis de la Puente Uceda, líder del MIR.

Siguiendo el ejemplo de la revolución cubana, surgieron algunos focos guerrilleros. En


1963 hizo su aparición el Ejército de Liberación Nacional(ELN), un grupo guerrillero que
fue rápidamente neutralizado por las fuerzas armadas, siendo la primera experiencia
guerrillera en el Perú.
En el año 1964 el fracaso de los intentos de reforma del gobierno y las sucesivas
invasiones de tierras, algunas con enfrentamientos violentos entre campesinos y
hacendados, llevaron a una situación incontenible que desencadenó al año siguiente el
inicio de la guerra de guerrillas por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Su
fundador y líder fue Luis de la Puente Uceda, amigo personal de Fidel Castro.
De la Puente Uceda fue en un inicio aprista, pero se opuso al pacto con Prado en 1956 y
formó el Apra Rebelde, que en 1962 se transformó en el MIR. Viajó por Cuba, Europa,
China, Vietnam y Corea. Al regresar a Perú fue elegido por su partido para dirigir el
movimiento guerrillero de Mesa Pelada (La Convención, Cuzco). Contaba con el apoyo del
líder campesino Hugo Blanco Galdós, que movilizaba a miles de campesinos que
reclamaban la reforma agraria. Mientras que en el norte del Perú operaba Gonzalo
Fernández Gasco; en el centro, Guillermo Lobatón Milla; y en el sur Rubén Tupayachi
Solórzano.
La Fuerza Armada liquidó la insurgencia del MIR en menos tiempo del que había previsto,
aunque hubo choques sangrientos. De la Puente Uceda murió combatiendo (23 de octubre
de 1965). Asimismo, el 5 de enero de 1966 falleció Guillermo Lobatón, pero jamás
apareció su cadáver ni sus pertenencias. Una de las principales razones del fracaso de
estas guerrillas fue a que el campesinado les retiró el apoyo, al considerar que no era
necesario recurrir a la violencia pues el gobierno había empezado a realizar reformas
agrarias en las zonas más conflictivas. Otra razón fue la elección de los guerrilleros de
resistir en zonas boscosas, que si bien eran de dificil acceso, era más fácil para el ejército
aislarlos y rodearlos, tal como ocurrió.

Política educacional[editar]
 El país gozó de una importante inversión en educación, a la que se destinó la
proporción más alta del presupuesto, algo que no había ocurrido en la historia del país,
hasta entonces.
 Se dio la Ley de la gratuidad de la enseñanza en todos los niveles, desde Inicial
hasta Superior.
 Se desarrolló un vasto plan educativo en función de los ideales humanista,
cristiano, democrático y nacionalista.
 Se crearon nuevas universidades y escuelas normales, tanto estatales como
particulares.
 En coordinación con el Ministerio de Salud se ejecutó el Plan Integral de
Alimentación Escolar, que abarcó un suministro diario de más de tres millones de
desayunos diarios a los niños de educación especial y primaria, especialmente en
áreas marginales, rurales, zonas de frontera y de emergencia.
 Fueron creados los colegios regionales de nivel intermedio en Chimbote, Tacna,
Huancavelica, Chachapoyas, Moyobamba y Cuzco; las unidades escolares para
mujeres Juana Cervantes de Bolognesi en Arequipa, General Prado en el Callao,
Mercedes Indacochea en Lima (Barranco), el Colegio Militar Mariscal Cáceres en
Huancayo y los liceos navales Almirante Guisse en Lima y Teniente Clavero en
Iquitos.
 La matrícula escolar se duplicó, pasando de 1.843.799 a 3.117.500 alumnos, con
una tasa de crecimiento de 9.19%, muy superior a la tasa demográfica. En los cinco
años de gobierno se construyeron 14.000 aulas, la mitad de ellas por Cooperación
Popular.
 Con los auspicios de la UNICEF y la UNESCO se cumplió un plan de operaciones
para el programa de formación y mejoramiento del personal docente primario y se dio
un nuevo Reglamento para este sector.
 Los servicios magisteriales fueron mejorados notablemente. A iniciativa del
Ejecutivo se promulgó la Ley N.º 15215 del Estatuto y Escalafón Magisterial, que
aseguró condiciones de trabajo especiales para los maestros. Por decreto supremo
N.º 78 de 10 de diciembre de 1965 fue creada la Derrama Magisterial, destinada a
ayudar económicamente al maestro y al trabajador del sector educativo en casos de
fallecimiento, invalidez, jubilación o retiro voluntario del servicio. El proyecto de la
Derrama Magisterial fue obra del diputado acciopopulista Luis Bocchio Rejas.
 En lo que compete a la enseñanza técnica se crearon nuevos planteles y se
estimuló el desarrollo de la educación industrial de mujeres. Se dictaron cursos
masivos de capacitación y adiestramiento para maestros y se puso en funcionamiento
un nuevo currículum para la formación de los mismos.
 Se hizo una intensa labor de alfabetización del adulto y del selvícola.
 Con el propósito de descentralizar la administración educativa, fueron creadas las
direcciones regionales, a las que se dotó de un reglamento. Se delegó a dichas
direcciones las funciones de administración presupuestal, administración de personal y
de supervisión técnica pedagógica, reservándose el Ministerio de Educación las tareas
de normativa y planeamiento
 En el campo del fomento de la cultura mencionaremos la iniciación de la
preparación de la Geografía General del Perú, del Atlas Histórico-Geográfico y de
paisajes peruanos; la creación de las Casas de la Cultura del Callao, Cajamarca,
Cuzco, Huánuco e Ica, de los museos regionales de Puno, Moquegua, Ica, Chincha y
Cuzco y los de sitio de Chanchán, Huarihuilca y Julio C. Tello.
Fomento y obras públicas[editar]
Vista de la carretera de Pedro Ruiz a Chachapoyas.

Fue gracias a Cooperación Popular y a los empréstitos hechos por instituciones crediticias
extranjeras y del país, que Belaúnde pudo proyectar y realizar obras de gran aliento y de
infraestructura, que se materializaron en la construcción de carreteras, sistemas de
irrigación, electrificación, vivienda, etc.

 Por ley Nº 15.260 de 14 de diciembre de 1964 se normó y fomentó el


cooperativismo en el Perú.
 Se crearon las Corporaciones Departamentales de Desarrollo, con el fin de
descentralizar la administración.
 Se elaboró un Plan Vial Nacional para la construcción de un sistema de vías de
comunicación que integrase las áreas de producción, agrícolas sobre todo, con los
diversos mercados urbanos. Muchas de estas vías se construyeron con el programa
de Cooperación Popular y con créditos internacionales.
 Se impulsó la construcción de carreteras de penetración a la sierra y la longitudinal
de la sierra. Quedaron interconectadas 12 capitales provinciales: Corongo,
Chuquibambilla, Antabamba, Pomabamba, Cajatambo, Piscobamba, Huacrachuco,
Jumbilla, Rodríguez de Mendoza, Tambobamba y Llamellín.51
 Se empezó a construir la famosa Carretera Marginal de la Selva (hoy carretera
Fernando Belaunde Terry) para unir esa región, hasta ese momento casi aislada, con
la sierra y la costa, así como para interconectarla con los países vecinos. La carretera
parte del río Chinchipe (San Ignacio, Cajamarca), en la frontera con Ecuador en el
norte, hasta llegar hasta el río Heath, en el departamento de Madre de Dios, en el sur.
 En el Callao se aceleró la construcción del Aeropuerto Internacional Jorge
Chávez (iniciada por el gobierno anterior de Prado) y se refaccionaron y construyeron
aeropuertos en las más importantes ciudades de la nación.
 Se concluyeron los trabajos de ampliación de la segunda etapa de la Central
Hidroeléctrica del Cañón del Pato, en Áncash, y de la planta de Sogesa (Sociedad
Siderúrgica de Chimbote) que inició la producción de arrabio, acero y productos
laminados.
 Se inició la primera etapa del Plan Tacna, mediante la construcción de la Central
Hidroeléctrica de Aricota, para generar 35.300 kw de energía eléctrica.
 Se inició la construcción de la primera etapa de la Hidroeléctrica del Mantaro,
en Huancavelica.
 Se puso en funcionamiento la Central Hidroeléctrica de Machu Picchu.
 Otras plantas hidroeléctricas que entraron en funcionamiento fueron las de
Abancay, Ayacucho y Huancaray, así como la Central Térmica de Iquitos. Se empezó
la Central de Matucana.
 Se construyó la primera etapa del Reservorio de Tinajones, en Lambayeque, para
mejorar la actividad agrícola y ganadera en la zona norte.
 Fue habilitada la presa de El Frayle, para la ampliación de obras de irrigación en
La Joya, con obras complementarias, mediante la construcción del reservorio de la
Aguada Blanca.
 Se hicieron estudios agrológicos y geológicos para la irrigación de la primera etapa
de los proyectos Olmos, Chao, Virú y Moche.
 Se construyeron las represas de Pañe y Aguada Blanca, en Arequipa.
 Se dio el impulso final a la fábrica de fertilizantes de Cachimayo.
 Se trazó un plan ambicioso para el desarrollo de la agricultura con el propósito de
habilitar para el cultivo 1'000,000 de hectáreas de nuevas tierras.
 Se aumentó considerablemente la producción de minerales, al intensificarse la
explotación de los yacimientos de Morococha, Cobriza, Yauli y Tayacaja. Asimismo,
aumentó la producción petrolera, al iniciarse la explotación de varios pozos en el
zócalo continental
 Se construyó la refinería de La Pampilla, en Ventanilla, rompiendo así el monopolio
de refinación de crudos que hasta entonces ejercía la compañía transnacional IPC.
 Se construyó la estación terrena de Lurín, con la cual el Perú entró a la era
espacial y a las comunicaciones vía microondas.
 Se dio impulso a los medios de comunicación con un ambicioso plan para el
incremento de líneas telefónicas y centrales telegráficas en Lima y en las principales
ciudades.52
Política sanitaria y de bienestar social[editar]
 Se realizó un vasto plan de asistencia social, a través de organismos estatales y de
índole internacional.53
 Se dio una nueva estructuración al Ministerio de Salud y se elaboró el Plan
Nacional de Salud.53
 Se creó la Escuela de Salud Pública, para capacitar personal especial, destinado a
la formación de internos rurales y de administración de hospitales.53
 Se creó el Servicio Especial de Salud Pública, cuyo fin era solucionar los múltiples
problemas de salud que afrontaba el país, principalmente en el ámbito rural.
 Con el respaldo del Fondo Nacional de Salud y Bienestar Social (presidido
por Octavio Mongrut Muñoz) se realizó una amplia labor hospitalaria. Entraron en
funcionamiento los hospitales centros de salud de Tumbes, Trujillo, Huaraz,
Cajamarca, Huánuco, Ayacucho, Abancay, Huancavelica, Cuzco, Tingo María, Puno,
Rioja, Juanjuí, Aplao, Ica, Chepén, La Unión (Huánuco), Santa Rosa (Lima), Mollendo,
Callao, Rímac, Moquegua, Tarapoto, Pucallpa, Chota y San Juan de Dios (Callao).53
En total se construyeron 24 hospitales, logró enorme si se considera que en toda la
historia del sector Salud se habían construido, hasta antes del inicio del gobierno
belaundista, 49 hospitales.54
 Se remodeló, amplió y equipó el Hospital del Niño, la Maternidad y el Hospital
Materno Infantil Santa Rosa en Lima.55
 Haciendo honor a su profesión de arquitecto, Belaúnde hizo una vasta política de
construcción y fomento de vivienda colectivas. Para ello se contó con la cooperación
del Fondo Nacional de Salud y Bienestar Social, de la Junta Nacional de la Vivienda,
del Fondo de Jubilación Obrera, de la Caja Nacional de Pensiones del Seguro Social
del Empleado, de Sogesa y del Fondo Nacional de Desarrollo Económico, mas con los
préstamos otorgados por instituciones crediticias del extranjero. En numerosas
ciudades del país se levantaron grandes complejos habitacionales para sectores
populares, profesionales de la educación y policías y se urbanizó gran parte de las
principales ciudades de la costa y sierra peruanas. En Lima destaca la Residencial
San Felipe, con su correspondiente centro comercial, así como las unidades vecinales
de Matute, Mirones y el Rímac.56
 Se realizó un efectivo plan de saneamiento y se trazó un programa para dotar de
servicios de agua y desagüe a poblaciones menores de 2.000 habitantes.
 Fue entregado al servicio el colector de desagüe de La Punta en el Callao y el
servicio de reservorio de agua elevado en la misma ciudad.57
 Se inició la construcción del Centro Cívico de Lima en los terrenos de la
antigua Penitenciaría Central o Panóptico.57
 Se inauguró el Parque de las Leyendas, en el distrito de San Miguel, en diciembre
de 1963, que se inició con una extensión de 24 hectáreas. Posteriormente se adquirió
de la Universidad Católica unas 100 hectáreas con el fin de desarrollar el Parque
Central de Lima, el que alberga el Zoológico, el Museo Nacional de Arqueología, así
como otros museos e instalaciones de recreación.
Justicia[editar]
 Como primer paso en la mejora de la administración de justicia se empezó a
levantar un inventario de la realidad judicial del país, con el fin de establecer una
nueva demarcación territorial judicial.
 Para albergar, proteger y estudiar el problema de la delincuencia juvenil se crearon
albergues tutelares de menores y el servicio de policía de menores.
 Para rehabilitar al delincuente se creó el servicio de libertad vigilada y el instituto
técnico industrial del Perú, como entidad destinada a organizar centros de trabajo en
establecimientos penales. Para la calificación del personal carcelario se reimplantó el
Centro de capacitación penitenciaria.
 Se puso énfasis en la construcción de locales penitenciarios y se inauguró el
Centro Penitenciario de Ica.
 Se intensificaron los trabajos para la conclusión del Centro de inculpados de
Lurigancho.
 Se inauguró el Palacio de Justicia del Callao.58

Aspecto internacional[editar]

El presidente Belaunde y el senador chileno Hugo Zepeda Barrios.

El gobierno dinamizó sus relaciones con diversos países a fin de lograr una mayor
vinculación política, económica y cultural. Siguiendo esta línea, trabó conferencias
comerciales bilaterales con los gobiernos de Finlandia, Japón, Portugal y suscribió
convenios de asistencia técnica con Israel y organismos internacionales tales como la
OEA, el BID y la CEPAL y se logró acuerdos con Bolivia, Colombia y Ecuador para la
construcción de la carretera marginal bolivariana de la Selva.
El Perú participó en diversas reuniones internacionales, como la reunión de cancilleres
en Punta del Este (Uruguay) en abril de 1967, que elaboró la declaración de los Jefes de
Estado americanos que se reunieron en aquel lugar entre el 12 y el 14 de abril (entre ellos
el mismo Belaúnde), por el que se acordó la decisión de lograr el orden social, libre, justo y
democrático para los pueblos libres del continente y la integración económica de los
mismos.
El Perú recibió la visita oficial de los presidentes Eduardo Frei Montalva de Chile, Charles
de Gaulle de Francia, Giuseppe Saragat de Italia y René Barrientos de Bolivia, y la
del Arzobispo Makarios de Chipre. Igualmente la del Príncipe Akihito del Japón y del
Príncipe Alberto de Lieja de Bélgica.

Defensa nacional[editar]

Mirage III E, del Ejército del Aire Francés. Unidades de ese tipo fueron adquiridos por el gobierno de
Belaunde

 Gracias a un convenio bilateral peruano-estadounidense, el gobierno de los


Estados Unidos suministró equipos para el desarrollo nacional, relacionado
básicamente con el plan vial.57
 Se estableció, en cada región militar, un centro de entrenamiento industrial
destinado a la preparación técnica a cargo de profesores civiles y militares.
 Se adquirió el buque-escuela Independencia, para la formación de los futuros
oficiales de marina.57
 Fue reabierta la Escuela Náutica “Miguel Grau” del Callao.57
 Fueron modernizados los equipos de los astilleros del Callao.57
 Fue creado el Instituto del Mar, entidad consagrada al estudio de la riqueza
ictiológica, en colaboración con las universidades de Duque y Yale de Estados Unidos
y el Instituto de Oceanografía Scripps.58
 Fue creada la Dirección General de la Marina Mercante.
 Fueron mejoradas las instalaciones de la Base Naval del Callao y de la Escuela
Naval de La Punta.
 Se apoyó al Servicios Industriales de la Marina (SIMA), lo que hizo posible poner a
flote unidades de gran tonelaje construidas en astilleros del Perú.
 Se adquirieron de Francia aviones Mirage III E, para la Fuerza Aérea del Perú. La
Marina de Guerra y el Ejército pudo también renovar su material bélico.

Fin del Gobierno[editar]


El Acta de Talara y el escándalo de la página 11[editar]

La ciudad de Talara en 1945.

Al asumir la presidencia Belaúnde ofreció resolver el problema de La Brea y Pariñas en 90


días. Este era un pleito vergonzoso para la nación y que tenía ya varias décadas sin
resolverse; consistía en que la compañía trasnacional estadounidense International
Petroleum Company (IPC) venía explotando ilegalmente los yacimientos petrolíferos de La
Brea y Pariñas, situados en el norte del Perú, sin aportar al fisco el monto adeudado, que
se había venido acumulando al pasar los años.
Durante el primer año de gobierno, Belaunde envió un proyecto de ley al Congreso, para
declarar nulos los llamados Acuerdo, Convenio y Laudo de París (firmados en 1922, en
tiempos de Leguía y que habían favorecido a la IPC) y solicitó que los campos de La Brea
y Pariñas pasaran a poder de la Empresa Petrolera Fiscal (EPF), empresa estatal peruana,
para un mayor control y beneficio del Estado dentro del Fisco. En respuesta, el Congreso
dio la Ley Nº 14.696, que declaraba nulo el Laudo, pero no se pronunció sobre el traspaso
de La Brea y Pariñas a la EPF. El Poder Ejecutivo promulgó la ley el 4 de noviembre de
1963, quedando así autorizado para solucionar al viejo problema.
Pero en los años siguientes, el asunto se mantuvo estancado, hasta que en 1968, durante
el quinto año del gobierno de Belaunde (que sería el último) se retomaron las
conversaciones con la IPC. Al parecer, la idea de Belaunde no solo fue tratar de resolver el
problema económico-político con la empresa, sino que estaba convencido que la solución
del problema podría generar la ayuda económica extranjera necesaria para resolver los
problemas financieros, que había comenzado a mostrar grandes fallas en el sistema y en
el fortalecimiento del Estado. La ayuda, que se tenía pensado, vendría de parte de la
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (AID), en la misma
cantidad que se había venido dando a Chile o Colombia. «Este mecanismo de apoyo
económico reduciría la dependencia en los costosos créditos de proveedores; al contrario,
los préstamos blandos que provienen del Fondo del Programa Social del BID y de la AID le
daría al Perú recursos abundantes».59
Fue así que en julio de 1968 se iniciaron tratos con la IPC en Palacio de Gobierno. El
Congreso había dado el permiso correspondiente para que el Presidente y una comisión
solucionaran los conflictos petroleros. Las negociaciones tomaron un giro importante entre
los días 12 y 13 de agosto de 1968. Finalmente se suscribió el Acta de Talara, firmada por
el presidente Belaúnde, por el Presidente del Senado Carlos Manuel Cox, por el
Presidente de la Cámara de Diputados Andrés Townsend Ezcurra y por los altos
funcionarios de la IPC.
Por el Acta de Talara, todos los campos petroleros de La Brea y Pariñas se transferían al
gobierno para que la EPF se hiciera cargo de ellos, mientras que la IPC conservaba la ya
obsoleta refinería de Talara. También se hizo un contrato de diez años para la venta de
gas natural por la EPF a la IPC y un contrato similar de seis años para la venta de crudo
de La Brea y Pariñas a la refinería de la IPC en Talara.60 La IPC tendría a su cargo la
distribución nacional del combustible y las llamadas Concesiones Lima. Esta nueva
distribución del combustible le brindaba a la IPC un monopolio del mercado.
Esta noticia fue muy publicitada en los medios de comunicación.Todo el país estalló de
alegría pues era descrito como el fin del viejo problema de La Brea y Pariñas. Sin
embargo, la opinión pública cambió cuando un sector de la prensa (la revista Oiga) dio a
conocer las condiciones que había impuesto la IPC para la firma del Acta. El momento
cumbre del escándalo llegó el 10 de septiembre, cuando el renunciante presidente de la
EPF, ingeniero Carlos Loret de Mola, denunció en televisión que faltaba una página en el
contrato que fijaba las condiciones de la compra-venta del petróleo crudo entre la EPF y la
IPC. Esa página era la última de tres juegos de cuatro caras, doce en total, de un papel
llamado "sello sexto", que era un papel numerado emitido por el Estado Peruano de
manera oficial y se usaba para realizar transacciones comerciales y contratos en general.
Loret de Mola dio a entender que la pagina había sido deliberadamente extraviada y que
contenía una parte importante del acuerdo general con la IPC, particularmente la sumilla
que explicaba el precio mínimo de US$ 1.08 por cada barril de crudo, que la IPC le
cobraría a la EPF.61
Estalló así el escándalo de la “Página Once”, que sería el detonante para el fin del ya
debilitado gobierno de Belaunde. La ola de críticas no solo vino por parte del Congreso y
su mayoría opositora, sino que fue toda una campaña comunicativa muy fuerte que
desprestigiaba el acuerdo, al gobierno y a las personas que habían participado de él. Se
acusaba al gobierno de "entreguismo", pues supuestamente estaba favoreciendo a la IPC
en la venta del crudo, en compensación por la entrega de La Brea y Pariñas.
Los dos medios de comunicación fuertes que alegaban en contra del Acta fueron El
Comercio y La Prensa. Adicionalmente a esto, se habían estado manifestando distintas
posturas respecto al Acta firmada, debido al bajo costo que se valorizaban los barriles de
petróleo, la concesión de 40 años de la refinería de Talara a la IPC y la rapidez con la que
se llegó al acuerdo.
Sobre la Página Once se han hecho en el Perú diversas interpretaciones. A decir la
verdad, nunca se demostró su existencia, ni por parte de Carlos Loret de Mola, ni por el
gobierno militar de los años 1970. A decir de Kuczynski, de existir esa página estaría
numerada como 28160934, ya que los números de las dos páginas previas en el folio de
cuatro páginas de papel sellado eran 28160932 y 28160933.62 Algunos de los que
sostenían su existencia le atribuían una gran importancia pues, al parecer, contenía
valiosa información, acusando al gobierno de haberla eliminado de manera intencional
para ocultar los beneficios económicos que brindaba a la IPC en la venta del crudo, tal
como afirmaba Loret de Mola. Otros adujeron que sólo era una página en blanco y hubo
incluso algunos que negaron su existencia. Se dice que apareció poco antes de las
elecciones de 1980 y contenía únicamente la fecha en la que se firmó el famoso
documento, tirando así por tierra toda responsabilidad del gobierno de Belaunde y de sus
funcionarios de unas supuestas clausulas a favor de la IPC.
El gran escándalo que se armó en los medios ocasionó una crisis muy grande dentro del
Gobierno, lo cual fue utilizado políticamente por la oposición. Tuvo muy fuertes
consecuencias políticas para Belaunde, tales como la ruptura del apoyo por parte de
Democracia Cristiana, el quiebre de Acción Popular y el rechazo masivo de la sociedad
civil. Estos hechos ocasionaron que se vivieran semanas de incertidumbre.
El 1 de octubre renunció el presidente del Consejo de Ministros Oswaldo Hercelles, y al día
siguiente, juramentó un nuevo gabinete presidido por Miguel Mujica Gallo. Pocas horas
después ocurrió el golpe de Estado. El escándalo de la Página 11 solo había sido el inicio
de un fin muy predecible.

Golpe de 1968 de Velasco[editar]

El general Juan velasco Alvarado.

En 1963 los militares habían apoyado a Belaúnde en las elecciones especialmente por su
programa reformista en temas agrarios, que a los ojos de las fuerzas armadas era
necesario para garantizar la seguridad interna del país. Sin embargo, conforme los
proyectos reformistas de Belaúnde eran frenados por la coalición APRA-UNO desde el
Congreso, las Fuerzas Armadas empezaron a impacientarse. Además, el APRA parecía
ser el partido con más probabilidades de salir vencedor en las elecciones próximas de
1969. Frente a la enorme posibilidad de la llegada al poder de Haya de la Torre en 1969,
los rumores de un golpe militar para evitarlo empezaron a hacerse cada vez más fuertes.
Las viejas rencillas entre el APRA y los militares se intensificaban una vez más, no
obstante, esta vez no sería por el proyecto reformista de Haya de la Torre. Por el contrario,
los militares no veían con buenos ojos la alianza del APRA con la oligarquía, y la
obstrucción a las reformas de Belaúnde. Ahora el APRA y el ejército se encontraban en
posiciones ideológicas inversas con respecto a las que tenían en el pasado. Sin embargo,
estas posiciones eran, al igual que en el pasado, contrarias.63
El 3 de octubre de 1968, a casi diez meses de terminar su gobierno, Belaúnde fue
derrocado por un grupo de militares de tendencia socialista, liderados por el general Juan
Velasco Alvarado, en ese momento presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas
Armadas del Perú.
La madrugada del 3 de octubre de 1968, al aproximarse las tres, llegaron tanques del
ejército a la Plaza de Armas de Lima; desde Palacio de Gobierno, Fernando Belaúnde
llamó a los ministros Roberto Dianderas, de guerra; Jorge Luna Ferreccio, de Marina
y José Gagliardi Schiaffino, de aeronáutica y les pidió que se tomaran las medidas más
drásticas. El ejército rompió las puertas de entrada e ingresó a Palacio de Gobierno; luego
un grupo de militares al mando del comandante Enrique Gallegos llegó a las habitaciones
y condujeron a Belaúnde hacia una camioneta que lo llevó al cuartel División Blindada.
Otros tanques tomaron el local del Congreso, la prefectura, los locales de Acción Popular y
del APRA, Radio Nacional, el Ministerio del Interior y las estaciones de Televisión.
A las 5 a.m. los ministros de estado logran reunirse en el Palacio de la Cancillería; faltaban
el ministro de Guerra Dianderas y de Marina. Se acordó que el 2° vice-presidente Mario
Polar asumiera la presidencia y se planteó destituir a todos los oficiales golpistas. A la 6
a.m. gran cantidad de oficiales de la Policía de Investigaciones rodearon el Palacio de la
Cancillería y después irrumpieron violentamente en él. Los ministros salieron del local
cantando el Himno Nacional. Mientras tanto, en el aeropuerto estaba listo para partir un
avión APSA que los militares rebeldes habían preparado para huir en él en caso de que el
golpe fracasara, o deportar en él al presidente Belaúnde si triunfaban.
A las 8 a.m. llegó el presidente Belaúnde custodiado por 3 oficiales y 20 investigadores,
quienes lo obligaron a subir al avión. El depuesto mandatario fue conducido al Aeropuerto
Internacional de Ezeiza, Argentina.
Juan Velasco Alvarado se proclamó como presidente del Gobierno Revolucionario de las
Fuerzas Armadas. Acusó al gobierno de coludirse con los intereses del capital
internacional y de no haber tenido la voluntad de realizar las reformas sociales que se
consideraban necesarias.

Acontecimientos[editar]
 El 24 de mayo de 1964 se produjo la tragedia del Estadio Nacional donde
perecieron unas 300 personas.
 El 17 de octubre de 1966 ocurrió un terremoto que asoló Lima, Callao y la franja
costera del norte hasta Supe, y cuyo epicentro estuvo frente a Huacho. Produjo
también un tsunami. Su saldo fue de 220 muertos y 1.800 heridos.
 El 14 de diciembre de 1966 falleció en Nueva York el distinguido intelectual y
diplomático Víctor Andrés Belaúnde (tío de Fernando), que llegó a presidir la
Asamblea General de la Naciones Unidas.
 El 15 de agosto de 1967 falleció en París el ex presidente Manuel Prado
Ugarteche, que gobernó el Perú en dos periodos: 1939-1945 y 1956-1962.

Autoridades