Sei sulla pagina 1di 2

LA LARGA ESPERA DE NAIARA PARA CONSEGUIR LA

‘CURA’ DE LA HEPATITIS C

Dicen los expertos que el riesgo de que una madre transmita el virus de
la hepatitis C a su bebé es muy bajo: de cada 100 niños se contagian cinco.
Naiara Fernández engrosa esa estadística desde que, hace 21 años, su madre fue
operada durante el embarazo y el contacto con su sangre dio paso a la infección.
Lleva toda la vida sabiendo que padece una enfermedad que destruye el hígado y
que, sin tratamiento, deriva en cáncer o en trasplante. Ha pasado casi un año de
la primera vez que su médico en el hospital 12 de Octubre de Madrid le prescribió
un tratamiento con dos de los costosos fármacos antivirales de última generación.
Aún no los ha recibido.
El caso de Naiara es uno de los que la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C
(PLAFHC) ha incluido en la querella que tiene pensado presentar la semana que
viene ante el Tribunal Supremo contra el actual ministro de Sanidad, Alfonso
Alonso, y su antecesora, Ana Mato, por restringir el acceso de los nuevos
medicamentos. Porque el caso de Naiara ejemplifica algo que está ocurriendo en
muchas consultas de hepatólogos por todo el país y que los responsables políticos
niegan: médicos que indican un tratamiento que el paciente nunca recibe. El
presidente madrileño, Ignacio González, lo hizo ayer mismo en sede
parlamentaria: aseguró que en Madrid se trata "con nuevos agentes virales a
todos los pacientes con fibrosis avanzada".
Eso es precisamente lo que tiene Naiara. En uno de sus informes médicos se lee:
"Cirrosis hepática". Y entre paréntesis: "F4". El grado de deterioro del hígado se
mide por la fibrosis que le va provocando el virus. Solo hay cuatro grados. "De
nuevo se comprueba que tiene criterios de tratamiento con los antivirales orales
[...] y vamos a reclamar de nuevo que se valore su caso", escribe el médico que la
atiende. La combinación de fármacos que el especialista considera más adecuado
para su caso es la de sofosbuvir (de nombre comercial, Sovaldi) y daclatasvir
(Daklinza). Se calcula --el Ministerio de Sanidad se niega a desvelar el precio que
paga a los laboratorios-- que un tratamiento de 12 semanas supondría unos
43.500 euros.
"Es desesperante", cuenta por teléfono Naiara, que se ha encerrado con otros
afectados en el hospital 12 de Octubre. La suya ha sido una lucha muy larga
contra esta enfermedad que afecta a unas 500.000 personas en España. Ha
pasado por tres tratamientos que no dieron resultado: a los 5, 11 y 18 años.
Aguantó los efectos secundarios que provocaban los antiguos fármacos para la
hepatitis C, especialmente los del interferón, pero no sirvió de nada: el virus
seguía en su sangre. Su médico pidió el tratamiento cuando los nuevos antivirales
aún no habían entrado en el sistema, por la vía del uso compasivo. "Mi caso llegó
al comité que lo estudia en octubre y ya hemos reclamado tres veces", explica.
Efectivamente, su médico escribe: "Se realiza reclamación al comité de
priorización de tratamientos antivirales para que evalúen a la paciente". Naiara
asegura que ese comité, dependiente de la Consejería de Sanidad madrileña,
nunca ha emitido un informe por escrito de denegación. Simplemente, la
autorización no llega. Ella, mientras tanto, hace una vida relativamente normal:
"Trabajo en contra de mi salud, pero tengo que traer dinero a casa. Estoy muy
muy cansada y me duele mucho el cuerpo. Me han llegado a mandar parches de
morfina para los dolores". Es dependienta en una panadería.
La madre de Naiara tiene de momento mejor salud que su hija. La hepatitis C
puede permanecer agazapada en el organismo durante décadas y, de repente,
dar la cara por un análisis de sangre rutinario o cuando empiezan los síntomas. La
enfermedad de su madre está en F2. Pero también sufre: "Lleva luchando
conmigo desde pequeña. Es un palo muy grande para ella verme enferma",
cuenta Naiara. Los nuevos antivirales, combinados, consiguen tasas de curación
de más del 90% y sin efectos secundarios.

El caso de la joven de 21 años está claro: si se hace caso a lo que proclaman las
autoridades sanitarias, ya debería estar recibiendo el tratamiento. Que lo reciba --y
cuándo-- su madre y las personas que, como ella, aún no están en un estadio
grave de la enfermedad, dependerá de lo que un comité de expertos nombrado
por el Ministerio de Sanidad decida en cuestión de días. Estos especialistas están
elaborando un plan nacional de lucha contra la enfermedad que, entre otras cosas,
decidirá cómo se prioriza el acceso a estos tratamientos tan costosos. De ahí
saldrá la guía común para todas las comunidades. El ministerio, que hasta el
pasado mes de enero ni siquiera tenía datos sobre si las regiones estaban
cumpliendo, será el encargado de velar por la equidad.

Potrebbero piacerti anche