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Los Falsificadores de la Historia – Pedro Salmerón

¿A quién sirve la nueva historia de la derecha?. Cómo esta historia de la derecha habla de una historia oficial priísta,
que el PRI ni la quiere, ni le sirve, ni la usa. Se han inventado un enemigo de cartón, un enemigo de papel que no
existe para reconstruir una historia de caudillos, de prohombres, varones porque prácticamente no hay mujeres en
esa historia, en la que el pueblo o solo es un rebaño de borregos o es una horda de bestias, sin nada intermedio. ¿A
quién le sirve esta historia? Tiene una utilidad política muy concreta, para no generalizar, expongo una efeméride para
entender cómo se está usando en concreto esta forma de falsificar la historia.

Para mí el PRI perdió el poder en 1988, lo que le sigue es otra cosa distinta, le podemos decir el partido del
neoliberalismo, aunque se siga llamando PRI. El PRI tenía un discurso de legitimación política basado en buena
medida, tenía otros pilares, pero en buena medida estaba basado en el discurso histórico, era el discurso oficial que
ahora ya no existe. Los ideólogos priístas lo decían, por ejemplo Jesús Reyes Heroles: “La continuidad histórica es la
coraza de la Revolución”, donde para ellos la Revolución en todos sus discursos era claro, era el gobierno en turno, y
siempre lo decían Rodolfo Sánchez Taboada, Jesús Silva Herzog (el abuelo del actual opinólogo), entre otros, siempre
lo decían. Existen muchas citas y discursos históricos donde los presidentes de la república, los presidentes del PRI, los
ideólogos del PRI, dicen esto “La continuidad histórica, el discurso histórico es la coraza de nuestro gobierno”. Y luego
si uno se preguntaba más cosas ¿Y dónde está esa continuidad histórica? ¿Existe en alguna parte, además de en el
discurso de los políticos? Y el propio discurso de los políticos me daba la respuesta. Esa continuidad histórica existía,
decían estos políticos, esos ideólogos priístas, fundamentalmente en la Constitución Mexicana. La Constitución para
ellos era una cosa, única en su género, única en el mundo, igual que la Revolución Mexicana, igual que el mexicano,
“se habían inventado la originalidad originalísima de la Revolución” dice otro pensador de la época. La Revolución
Mexicana, era como decía una canción de Pedro Infante: “Yo soy quien soy y no me parezco a naiden”, era una
revolución que no se parecía a ninguna otra.

La Constitución Mexicana era la primera Constitución que consagraba los principios sociales. Y en el discurso de los
políticos, la originalidad de la Constitución, el fundamento jurídico-político en el cual basa su legitimidad, ese discurso
histórico está aún más condensado; la continuidad histórica la podemos condensar de manera muy precisa en la
Constitución. Y la novedad histórica de la Constitución la podemos condensar todavía más en cuatro artículos, pero
fundamentalmente en dos: 27 y 123. Una vez más pueden decirse muchas citas de teóricos, de políticos, de agraristas
oficiales, de historiadores al servicio del régimen, con las que se podría mostrar cómo hacen este ejercicio.

El Artículo 123, como dicen los ideólogos del régimen, recoge las demandas de la clase obrera, del movimiento obrero,
pero del movimiento obrero no anticapitalista. Durante la Revolución Mexicana hay dos grandes alas del movimiento
obrero, un movimiento obrero mexicano de corte anarco-sindicalista que quiere la supresión de la propiedad privada
y del Estado, es decir la construcción de una sociedad no capitalista, y otro movimiento obrero, igualmente
importante que no es anticapitalista, no quiere acabar con el régimen capitalista pero exige la reglamentación y una
especie de árbitro que custodie la enorme inequidad de las relaciones entre los obreros y el capital. Y son estas las
demandas de este movimiento obrero las que retoma el grupo que gana la Revolución Mexicana y que redacta la
Constitución. Y hacen una cosa muy novedosa en el constitucionalismo, en lugar de consagrar simplemente la libertad
de trabajo y que todo lo demás quede en la ley reglamentaria, en este caso sería la Ley Federal Del Trabajo que se
aprueba hasta 1931, lo que hacen es meter la especificidad en la Constitución misma, y es la primera Constitución del
mundo que hace esto, y entonces meten ahí estas demandas, que son concretas: jornada laboral de ocho horas,
séptimo día de descanso, salario igual para trabajo igual, prohibición del trabajo infantil, reglamentación del trabajo
femenino, seguridad en el empleo, derecho de huelga, derecho de sindicalización. Todo lo cual no es anticapitalista, al
contrario va a permitir la modernización industrial del capitalismo va a favorecer incluso a la población mexicana, pero
son las demandas del movimiento obrero.

Pero hay una trampa en el Artículo 123, la trampa consiste en darle un enorme poder al presidente de la república,
ese papel de árbitro lo tiene el presidente, finalmente el derecho de sindicalización en México, depende de la
voluntad del presidente. En otro lado de la Constitución se dice de manera muy clara y precisa que el poder ejecutivo
de la unión recae en un solo individuo, el presidente de la república y que todo el resto de los integrantes del poder
ejecutivo son empleados del presidente, son auxiliares del presidente, pero el responsable es el presidente; y como
todo sindicato para hacer válido, legal, y legítimo; para poder actuar como sindicato dentro del marco legal del
Artículo 123, necesita que una dependencia del ejecutivo, es decir un empleado del presidente, lo autorice. Eso lo
llamamos Toma de Nota y la extiende actualmente la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Si el nuevo sindicato no
tiene personalidad jurídica, no existe jurídicamente. Y con el derecho de huelga ocurre lo mismo. En este país una cosa
que es una dependencia del poder ejecutivo federal que se llama Junta de Conciliación y Arbitraje puede declarar
inexistente una huelga, es decir la licitud de una huelga tal como la pedía el movimiento obrero depende en última
instancia de la voluntad del presidente, es decir al presidente se le otorgan enormes poderes arbitrales en las
relaciones entre el capital y el trabajo.

Durante 70 o 65 años, en torno al Artículo 123 estaba buena parte de este discurso de legitimación del régimen y
además buena parte de la garantía de estabilidad política del país, pero también este artículo en particular, la
aplicación de este artículo, es una de las más poderosas herramientas que permite al Estado mexicano
postrevolucionario, cardenista y luego priísta avanzar en la modernización del país, en la transformación económica y
política de México a través de la conversión de México de un país rural en un país urbano, en un país agrario, en un
país industrial , en un país casi despoblado en un país que empieza a tener excesos de población, de un país con
enormes abismos sociales en un país que los va acotando y reduciendo. Entonces sí sirve y sí tiene lógica o cierta
lógica esa parte del discurso priísta, más allá de que también se producen otras cosas que también están en el Artículo
123 constitucional o en la Ley Federal Del Trabajo y que permiten el autoritarismo presidencial, el control
gubernamental sobre sindicatos y la antidemocracia sindical, la ausencia total de democracia sindical y de
independencia sindical.

Pero de pronto en los años 80 deja de funcionar el modelo político priísta y se empieza a crear otro modelo político y
se empieza a imponer en la práctica por encima de la Ley, en contra de la Ley Federal del Trabajo, lo que a nivel
mundial se ha llamado enajenaciones laborales, la desregulación y la flexibilización y se van imponiendo por fuera de
la ley, por fuera de la ley se van acabando todas las partes que garantiza la Ley federal Del Trabajo, es decir la
seguridad del empleo, la seguridad social, la estabilidad del empleo, la jubilación, y se van desmontando por fuera de
la Ley. Carlos Salinas de Gortari, anuncia una reforma laboral, pero no la lleva a la práctica, no la alcanza a negociar.
Salinas de Gortari deforma los otros tres artículos claves de la Constitución, el 27, el tercero y el 130, además de otros
más. Nada más Salinas de Gortari hizo 66 reformas a la constitución, pero no tocó el 123, no tuvo tiempo, sin embargo
durante lo que duró Carlos Salinas, en la realidad se va desmantelando lo que significa el Artículo 123. Vienen Zedillo y
Fox que también intentan pero no pueden, no lo alcanzan a negociar y es hasta el último día de gobierno, de ese
siniestro personaje que se llama Felipe Calderón Hinojosa que se aprueba la gran reforma a la Ley Federal del Trabajo
que es la reglamentada en el Artículo 123. El 30 de noviembre del 2012 el PRI, el PAN y la chiquillería pripanista
aprueban esta reforma.

Lo que hace esta reforma es legalizar lo que ya era real, la subcontratación llamada outsourcing, la desregulación es
decir la supresión real de los contratos colectivos, y todas las formas mediante las cuales se hace nulatoria la
estabilidad en el empleo, los contratos de prueba, sin límites y no regulados, la destrucción del principio constitucional
de salario igual para trabajo igual porque hay contratos para capacitación que junto con los contratos de prueba
hacen nulatorios esos derechos, etcétera. Pero todo esto va a acompañar un discurso histórico, un nuevo discurso
histórico, con el que se le echa la culpa a los sindicatos del desastre laboral en México, como se le echa la culpa al
sindicato de Pemex del desastre petrolero y al sindicato de la educación del desastre educativo. Por supuesto que los
sindicatos, petrolero y de los trabajadores de la educación son profundamente corruptos, pero no son ellos los
culpables del desastre, ellos son solamente gestores del desastre al servicio del poder, como sindicatos priístas que
son. Entonces se abandona el discurso histórico. Y desde los años 80 el discurso histórico y el escudo de la constitución
es abandonado por el régimen de tal manera que cuando se transforman las condiciones laborales se han
abandonado también muchas cuestiones educativas por ejemplo la educación con base en la solidaridad y en la
comunidad para educar solamente con base en la competencia y en el individualismo. Y el discurso histórico permite
meter la reforma laboral sin que nos demos cuenta y casi nadie protestó porque casi nadie podía ya protestar.
Protestó en 2012 la Unión Nacional de Trabajadores , el ala disidente del CENTE la coordinadora nacional de
trabajadores de la educación, el ala democrática y disidente del sindicato de la educación. El sindicato mexicano de
electricistas que no tenía fuente de trabajo real porque previamente había sido expulsada de su fuente de trabajo por
el propio Felipe Calderón, sindicatos marginales. Una parte interesante de la reforma laboral de Felipe Calderón es
que combina lo peor de los dos mundos, lo peor del liberalismo al legalizar el neoliberalismo y las relaciones
desreguladas del neoliberalismo que dejan al trabajador en manos del empleador sin derechos, por ejemplo podemos
contar que alguna empresa de México tiene 37 trabajadores en todo el país, y todos los demás son comisionistas o
subcontratados por outsourcing, por empresas fantasmas. Al negociar con el PRI para que se aprobara la Reforma
Laboral panista, las demandas democratizadoras del PAN de los años 80 que las había metido calderón y que exigían
democracia sindical y transparencia sindical, las quitaron. El PRI condicionó al PAN a que las retirara para aprobar la
reforma laboral, porque el PRI quería seguir controlando los sindicatos charros y a través de ellos tener el control de la
cada vez más debilitada y golpeada clase obrera mexicana, así con la combinación de lo peor de ambos mundos: lo
peor del liberalismo con lo peor del autoritarismo priísta porque se mantiene la antidemocracia y la corrupción de los
sindicatos priístas. Y esto nos lo presentan a través de un nuevo discurso histórico donde nos hablan de las nuevas
condiciones flexibles de trabajo que nos van a permitir contratarnos y abonar el nuevo campo laboral.

Esto es lo que pasa con el Artículo 123, pero lo que pasa con el Artículo 27 es más grave. El Artículo 27 promulgado,
ayer hace 100 años, tiene varias cosas fundamentales, la primera es que plantea una revolución en la idea jurídica de
la propiedad, en el porfiriato y gracias a las leyes porfiristas el derecho de propiedad era intocable, inalienable,
imprescriptible, y no admitía regulación. El Artículo 27 transforma la propiedad privada, de un derecho humano por lo
tanto inalienable, intransferible e imprescriptible en una transmisión de dominio, porque dice el Artículo 27 la
propiedad de las tierras, aguas, bosques que están comprendidas dentro del territorio nacional corresponden
originariamente a la Nación la cual ha tenido y tiene la capacidad de transmitir su dominio para constituir la propiedad
privada. Entonces la propiedad privada ya no es una garantía inalienable sino una transmisión de dominio porque la
tierra es originariamente de la Nación, y por lo tanto, lo dice el segundo párrafo del Artículo 27 el Estado puede
regular la propiedad, puede imponer a la propiedad las regulaciones que el interés público dicte. Por lo tanto también
puede expropiar mediante indemnización y no previa indemnización, como decía la ley anterior, que es una
transformación fundamental que va a hacer posible la reforma agraria.

Una segunda cosa fundamental es que el Artículo 27 recoge la principal demanda de los campesinos rebeldes que
hicieron la Revolución Mexicana: El Reparto Agrario, es decir, la destrucción del latifundio. El Artículo 27 no solo
faculta sino mandata al Estado a repartir la tierra, a través de la restitución de tierras y de la expropiación de los
latifundios para dotar a los núcleos de población de la tierra que necesiten. Y así permite la reforma agraria. La tercera
cosa fundamental que se consigue es que le quita a los propietarios privados la propiedad del subsuelo, el Artículo 27
dice: Las riquezas del subsuelo son propiedad de la Nación y lo son de manera inalienable, intransferible,
imprescriptible. El Estado puede concesionar la explotación de esas riquezas pero no venderlas ni entregarlas.

También aquí hay trampa, al igual que en el Artículo 123, de las facultades concedidas al Estado, esta trampa tiene dos
partes. Esta es la primera parte de la trampa. Los revolucionarios victoriosos que redactan la Constitución retoman la
demanda central de la revolución popular, el reparto agrario, pero no como lo pedían los revolucionarios que pierden
la guerra, Villa y Zapata, ellos hablaban de revolución agraria, destrucción de latifundios sin indemnización, entrega de
las tierras ya, ahora, toda. Eso se llama la Revolución Agraria. Pero los ganadores hablan de reforma agraria y esta se
hace a través de un solo mecanismo jurídico, el decreto presidencial, es decir ponen en manos del presidente de la
república, una vez más, el enorme poder, la enorme palanca social de control político y social que es el reparto
agrario, que además se va a hacer gradualmente porque es mediante indemnización, es decir contratando deuda
agraria, se les va a pagar a los usurpadores de la tierra por la tierra que usurparon, y esos capitales se iban a transferir
a la industria. En la segunda parte de la trampa, las riquezas del subsuelo son propiedad de la Nación, pero el Estado
puede concesionar su explotación. Las compañías mineras que están devastando la república ahora, jurídicamente no
son dueñas de los minerales, pero en la realidad sí. Sin embargo, el Artículo 27 permite que la Nación priísta tenga el
control de sus recursos estratégicos es decir el petróleo y la generación de la electricidad y pueda poner límites y
condiciones favorables a la Nación en la explotación de otros recursos estratégicos como los minerales industriales ,
pero también le permiten al Estado el reparto agrario cardenista que va a abatir la mortalidad infantil , que va a
permitir el crecimiento del país, el crecimiento de la producción y la productividad agrícola a ritmos de 8-9 % anuales
durante 35 años y tener el control político de los campesinos a través de la CNC que era obligatorio para todos los
ejidos estar afiliados a esta por ley y el manejo político del reparto. Las dos cosas. Esta es la parte clave, es el pacto
agrario emanado de la Revolución mexicana.
El Artículo 27 pasa casi 70 años sin reformas sustanciales, la única reforma de importancia la hizo Miguel Alemán en
1948 para permitir el amparo agrario y dar certificados de inafectabiliadad, es decir permitir que los latifundistas lo
sigan siendo y desde ahí no hay otra reforma importante, hasta 1992 cuando Salinas a través de la votación del PRI y
el PAN el fin del reparto agrario y la destrucción del ejido como tal para permitir su fraccionamiento y venta, el fin de
la propiedad social de la tierra para introducir como modelo dominante, preferentemente único la propiedad privada
cada vez menos regulada porque también se eliminan buena parte de las regulaciones a la propiedad de la tierra, con
eso como dice el mejor estudioso del tema José Luis Calva, se rompe el pacto agrario de la Revolución Mexicana. Pero
para eso también se hace un discurso histórico que dice Vamos a sacar al campo de la miseria, los resultados de sacar
al campo de la miseria están a la vista ¿No? Han sido desastrosos, tan desastrosos o más como la reforma al Artículo
Tercero de Salinas de Gortari. Y por si eso fuera poco 21 años después de la reforma de salinas de Gortari, su torpe
discípulo, y digo torpe porque el maestro era mucho más inteligente, aquí el discípulo no superó al maestro, Enrique
Peña Nieto impone una vez más en alianza con el PAN, y en buena medida porque el PRD les facilita el trabajo, una
segunda reforma substancial al Artículo 27 constitucional a la que le llamamos reforma energética, que son reformas a
los Artículos 25, 27 y 28, en la que se destruye el carácter inalienable, intransferible e imprescriptible de la propiedad
de la Nación sobre la riqueza del subsuelo para entregarla abiertamente a las compañías extranjeras y perder así la
otra tercera parte clave del Artículo 27 que es el control de los recursos estratégicos.

Ayer celebraron no sé qué, no sé cómo, no sé con qué jeta, 100 años de la Constitución cuando los tres artículos clave
de la constitución según todos los constitucionalistas, los políticos y los historiadores de antes de los años 80, no
tienen absolutamente nada qué ver, y los actuales de hecho son contrarios a la letra y al espíritu de la Constitución
aprobada, promulgada en Querétaro, ayer hace 100 años. Podría tener una ocasión similar con los otros tres Artículos
el Tercero y el 130 constitucionales, y con el espíritu general de la Constitución que una vez más solo ha mantenido las
peor parte de ambos mundos la concentración del poder autoritario en manos del presidente propia de la
Constitución priísta y de la era priísta que en buena medida se mantiene por todo el articulado social, el pacto laboral,
el pacto agrario, el mandato educativo del Estado, la separación de Iglesia-Estado, la soberanía nacional basada en la
tierra, de los Artículos 25 y 28 han sido abandonados.

Es curioso, antier en Querétaro, exponiendo la posición de Morena frente al centenario de la Constitución, un


compañero abogado decía cómo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se ha convertido en un mecanismo de
control constitucional tal como como está consignado en la Constitución pero solo en lo que corresponde a derechos
individuales y a los derechos de las minorías. La Corte ha fallado correctamente en temas como la despenalización del
aborto, el matrimonio igualitario, el derecho de cada quien a sembrar una maceta de marihuana en su casa para
autoconsumo y otro montón de cosas por el estilo que tienen que ver con los derechos de los individuos, los derechos
liberales, que son las únicas partes razonables de las reformas particularmente el Artículo Cuarto de la Constitución
en los últimos años. Pero en todas las partes de los asuntos sociales la Corte falla en contra del pueblo y a favor de los
empresarios y del gobierno de manera sistemática. Es decir la Corte ha fallado en contra de los amparos a los efectos
perniciosos de la reforma energética, la Corte ha fallado en contra de los amparos de los profes, en contra de los
efectos perniciosos de la reforma educativa, la Corte va a fallar en contra de los amparos al gasolinazo, van a ver.
Todos los asuntos de los derechos sociales la Corte ha fallado en contra y ese es el manejo de la constitucionalidad,
finalmente la Corte es la encargada del control constitucional. De eso se trata, esa la Constitución que nos han dado y
ese es el discurso histórico al cual abonan los falsificadores de la historia cuando hablan en contra de Lázaro Cárdenas,
en contra de Madero, en contra de Villa y Zapata y en contra del resultado de la Revolución Mexicana y de la
Revolución misma.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=Eg_GjyvZ-aQ