Sei sulla pagina 1di 3

¿Y quién ha de deteneros? Nadie en el mundo sino mi voluntad.

Si tuviera que elegir una sola frase de Hamlet, yo elegiría esta sin dudarlo un instante. Sucede en
una escena en la que el joven Laertes conoce la noticia de que Hamlet ha matado a su padre. Y
decide que el único objetivo de su vida a partir de entonces será vengarlo.

Al oír sus palabras, el Rey le pregunta: ¿Y quién ha de deteneros?

Y la respuesta de Laertes es: Nadie en el mundo sino mi voluntad.

Hay pocas afirmaciones tan poderosas como esta. Y es válida para cualquier situación y para
cualquier persona. En la vida, todos nos encontramos con varias dificultades y contratiempos, pero
solo hay un obstáculo que nos puede apartar indefinidamente de nuestros objetivos: nuestra
voluntad.

Así que, siempre que te propongas algo que te parezca difícil, puedes hacerte a ti mismo la
pregunta que el Rey le hizo a Laertes: ¿Y quién ha de detenerte?

Nadie sino tu voluntad.

Palabras sin pensamientos, jamás llegan al Cielo

En un momento de la historia, el Rey se da cuenta de sus pecados, y pide perdón al Cielo. Pero
también se da cuenta de que su arrepentimiento no es del todo sincero, y de que no lo siente de
corazón. Entonces dice: Vuelan mis palabras bien alto, pero mis pensamientos se quedan aquí
abajo. Palabras sin pensamientos, jamás llegan al Cielo.

Otra gran frase de Hamlet que rebosa verdad. Incluso se podría ampliar a todo tipo de acto, no
solo a las palabras que pronunciamos. En realidad, actos sin pensamientos, jamás llegan al Cielo.

Sin embargo, a menudo creemos que nuestros actos son muy importantes, y a través de ellos
valoramos nuestra vida. ¿Cuántas veces has creído que habías actuado de forma correcta, y que
por ello la vida debía recompensarte?

Pero no fue así, ¿verdad?  Porque a la vida no le importa tanto lo que haces, sino si lo haces de
corazón o no. Para el universo, tus actos solo tienen valor si tus pensamientos los acompañan.

Así que si tus acciones no tienen el resultado que esperabas, fíjate bien en si tus pensamientos
están alineados con ellas. Actos sin pensamientos, jamás llegan al Cielo.

Eso que quisiéramos hacer, deberíamos hacerlo en el mismo momento de quererlo

Y continua: pues con el tiempo cambia ese “quisiéramos” y se retrasa, y queda amordazado tantas
veces como pasa por labios, manos y otras circunstancias; y entonces se convierte en un
“deberíamos”, que es como un suspiro gratuito que duele cuando se exhala…
¿Cuántas veces has sentido un fuerte impulso a poner en marcha un proyecto, y lleno de energía e
ilusión te has sentido plenamente convencido de que lo harías; y, sin embargo, al no hacerlo, día
tras día esa energía se ha ido diluyendo hasta perderse en el olvido?

A todos nos ha pasado. La energía se pierde y se desgasta si no la usas. Así que si sientes el
impulso de hacer algo importante para ti, no te demores. ¡Hazlo antes de que la fuerza se te
escape!

¿Cómo evitar las lágrimas? Es costumbre de la naturaleza, aunque se oponga el rubor

Laertes, al conocer que su hermana Ofelia ha muerto ahogada, siente el impuso natural de llorar. Y
entonces dice: ¡Pobre Ofelia! Abundante es tu rio, ¡no lo aumente yo con mis lágrimas! ¿Pero
cómo evitarlas? Es costumbre de la naturaleza, aunque se oponga el rubor.

Esta frase me parece encantadora, por la simplicidad con la que describe esta lucha interna que
todos tenemos entre mostrarnos tal y cómo somos, y mostrar lo que la sociedad espera de
nosotros.

Todos somos humanos, y todos lloramos y reímos. ¿Por qué ha de sentir rubor un hombre al llorar
por la muerte de su hermana?

¿Por qué debería sentir rubor cualquier persona por mostrar lo que siente?

Puede un hombre pescar con el gusano que comió de un rey, y comerse el pez que se nutrió del
gusano

Cuando pensamos en Hamlet, normalmente nos lo imaginamos en un cementerio, con una


calavera en la mano, y diciendo: ser o no ser,…  ¿verdad?

En realidad, la famosa frase la dice en otro momento de la obra. En la escena del cementerio,
Hamlet reflexiona sobre el aspecto más crudo de la muerte, y de cómo todos somos iguales ante
ella. Dice: el gusano es el auténtico emperador de la dieta. Nosotros cebamos animales para
cebarnos a nosotros, y nos cebamos a nosotros para cebar gusanos. Un rey gordo y un flaco
mendigo no son sino mesa variada, dos platos para un mismo mantel.

Es una reflexión un poco dura, pero no deja de apuntar a un hecho muy cierto. Todos somos
iguales, y todos venimos y volvemos al mismo sitio.

Ser o no ser, esa es la cuestión

Evidentemente, no podía faltar el famoso “ser o no ser”. Pero así aislada, esta frase no se entiende
demasiado, ¿verdad? Para captar bien su significado, hay que leer un poco más. Después de esto,
Hamlet dice: ¿Pues quién puede soportar los azotes y las burlas del mundo cuando uno mismo
tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal?
Es una reflexión muy profunda sobre la vida y la muerte. La existencia humana está llena de dolor,
y todos sabemos que podemos dar fin a esta existencia en cualquier momento. Aún así, la gran
mayoría de nosotros nos quedamos. ¿Por qué?

Personalmente, creo que es importante dar respuesta a esta pregunta. Has aguantado mucho,
¿verdad? Y sigues aguantando. ¿Por qué lo haces? Podrías irte en cualquier momento, pero te
quedas. ¿No será que en el fondo de tu corazón sabes que hay algo muy grande que estás
haciendo aquí?

Ser o no ser, esa es la cuestión. Tú decidiste Ser.

(Si quieres profundizar más sobre este tema, puede leer este artículo sobre  el sentido de la vida, o
este sobre  el miedo a la muerte)

Nada hay, a menos que así se piense, que sea bueno o malo

Al principio de la historia, unos amigos de Hamlet, Guildenstern y Rosencrantz, que llevaban


tiempo en el extranjero, vuelven a Dinamarca de visita. Y entonces tiene lugar el siguiente diálogo:

– Hamlet: ¿Qué habéis hecho contra Fortuna que así os envía a esta cárcel?

– Guildenstern: ¿Cárcel, señor?

– Hamlet: Dinamarca es una cárcel.

– Rosencrantz: No lo creemos así, señor.

– Hamlet: Bien, está bien; no lo será para vosotros. Nada hay, a menos que así se piense, que sea
bueno o malo… Para mí es una cárcel.

Es una sabia afirmación sobre el poder de nuestros pensamientos. La vida no es buena o mala en
función de lo que nos está pasando, sino en función de lo que estamos pensando. Son los
pensamientos que alberga nuestra mente los que marcan la diferencia entre el bienestar y el
malestar.

Es una maravillosa noticia, sin duda, porque significa que tu bienestar está completamente en tus
manos. Todo depende de lo que piensas, y lo que piensas lo decides tú.

Esto enlaza con la primera frase que comentábamos. ¿Quién te impide conseguir lo que quieras?
¿Quién te impide ser plenamente feliz?

Nadie sino tu voluntad.